miércoles, 22 de octubre de 2014

El Nicolás prodigioso

Si yo fuese un cazatalentos, contrataría de inmediato al pequeño Nicolás como creativo publicitario. Es un genio de la superficialidad, como Donald Draper, que se hizo a sí mismo y de verdadero no tenía ni siquiera el nombre; con su "florida ideación de tipo megalomaniaco" podría hacer un brainstorming de pijez que dejaría fuera de combate a los expertos en la materia; pero no debemos asombrarnos por el hecho de que exista un personaje como este, ya que toda la presuntamente democrática política española, es decir, todo el pepoísmo, está lleno de personajes como este, y solo por excepción un humilde cabreado, por ejemplo el casi difunto Anguita, podría llegar al poder, que nunca le dejarían. Nicolás podría hacer pasar un elefante por un enano de jardín y conduciría un camello por el ojo de una aguja, dejando varias deudas y estafas por el camino. Podría ser, como digo, creativo publicitario o timador profesional; pero político, no, por favor. Ya tenemos suficientes nicolases maquiavelos psicópatas mintiendo en ese ajo. Pícaros, arribistas y catarriberas en España siempre ha habido: no son personajes literarios, sino reales: véase mi crítica al epistolario de Quevedo, donde aparece un par, y no precisamente buscones. Como dice Lázaro González Pérez: "Arrímate a los buenos y serás uno de ellos"