martes, 24 de febrero de 2015

Enseñar la lengua

PROFESOR JUAN DE MAIRENA

Fuera de las perífrasis verbales de aspecto o aspectuales (que resaltan la fase del proceso verbal que se destaca), existen las perífrasis verbales de modo, que expresan la consideración o actitud del hablante ante el proceso verbal o acción. Las hay de dos clases: las de obligación y las de posibilidad. Por ejemplo, DEBER + INF. para indicar obligación y DEBER DE + INF. para indicar posibilidad: "Deben ser las cuatro" indica necesidad, obligación, y "deben de ser las cuatro" posibilidad, cábala, conjetura... al menos, en teoría.

ALUMNO DEL PROFESOR JUAN DE MAIRENA

¿Qué quiere decir con "al menos, en teoría"?

PROFESOR

Eso tiene que ver con la política, que no no obra con arreglo a la razón, a la ley y ni siquiera a la gramática; pero nosotros no nos dedicamos a eso: somos gente seria que solo se aplica a estudiar y no vamos por ahí haciendo el ridículo, imaginando y cometiendo fechorías o encargándonos de cometer las que nos encargan los bancos.

ALUMNO

Pero ¿qué quería decir?

PROFESOR

¡Mira que eres pesado! Quería decir que en este país nadie lee y, si lee, no entiende; peor: no quiere entender. Los mismos legisladores no usan la gramática para leer la ley e interpretan en ella lo que les da la gana. No saben (no quieren saber) interpretar el sentido literal, que es el único que tiene la ley, fuera de epiqueyas. Por eso la constitución es falsa, porque no se la lee ni interpreta en sentido literal: los juristas serios (quiero decir, los de fuera) la clasifican entre las semánticas o destinada a preservar los intereses de quienes la proponen, en este caso, no el pueblo. La Constitución española es un texto cuyo significado está aislado de la realidad: no prescribe ni ordena nada. Y voy al ejemplo: en su cap. II, art. 36 dice: "La estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos". DEBERÁN SER DEMOCRÁTICOS es una perífrasis verbal modal de obligación. No es lo mismo decir que los jueces "deben ser justos" a decir que "deben de ser justos"; en el primer caso se exige y se manda, en el segundo se especula o propone, esto es, se niega que el texto sea una ley. La obligación, en el derecho español, ni ata ni desata, es una bernardina o, como dijo algún alcalde en el pasado, un cachondeo. Un puro efecto perlocutivo, diría el semántico Lyons. Leed los periódicos y veréis cuánto atan las obligaciones a los jerarcas que Joaquín Costa llamaba "oligarquías" o "caciquismo", lo que otros llaman casta. Ese mismo ridículo concepto de "discrecionalidad", que es la madre del cordero de la corrupción española. En su época partían el bacalao Cánovas y Sagasta, hoy Rajoy y Sánchez. ¡Ah, sí, también había un rey descendiente del amante de la Inquisición Fernando VII y un tercer partido político, el Demócrata, al que, por medio del pucherazo, los oligarcas no dejaban gobernar! Ese partido ninguneado era la razón de ser de Cánovas, Sagasta y del rey mamandante, el partido Democrático: había que impedir a toda costa que gobernase. ¿Por qué? Porque democrático viene de democracia, la palabra a que no se hace caso en el cap. II art. 36 de la carta otorgada con el fin de que ese rey se hiciera una silla o trono en España, algo que ninguno de sus beneficiarios quiere cambiar ahora.

Pero todo esto suena ridículo; vayamos a la gramática, porque nosotros somos gente seria. Quizá, si todos aprendemos bien la gramática, algún día nos dé por hacerle caso.

ALUMNO

Yo creía que usted enseñaba retórica, sofística y gimnasia, profesor.

PROFESOR

Lo hacía; pero hay que atender a los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa.