miércoles, 30 de marzo de 2016

Informática informe e informal. Un horror educativo.

Una escueta información aparecida en California me ha hecho pensar: casi todos los gurús de la informática del Valle del silicio y de Palo Alto llevan a sus hijos a escuelas sin medios informáticos y con la condición expresa de que no los utilicen. Y lo entiendo: es demencial que los niños aprendan a escribir antes con las teclas del móvil que con los dedos de la mano sobre el papel.

Es espantoso, de verdad: en casi todos los institutos y escuelas nadie se ocupa de que los equipos informáticos tengan buena salud y puedan usarse sin perder tiempo para enseñar a los chavales. Los inspectores se desentienden de esas cuestiones; quizá no les competan o hayan sido "formateados" para poder solventarlas. Y en los Institutos bastante tenemos con adaptarnos a la reforma educativa de este año (que invalidará la del año siguiente, como es norma) para encima preocuparnos de erradicar virus, troyanos o programas malignos, o actualizar la programación (ahora no sirven XP y Vista de Windows, y hay que pagar "otra vez" por obtener... el mismo resultado: es la obsolescencia programada; ¡ojalá los sueldos se actualizaran con tanta rapidez como los programas informáticos!)

Los equipos informáticos de la mayoría de los centros están obsoletos. Hay que modernizar un aparataje (el hardware, que dicen los anglófilos) que ya pertenece a tiempos de la abuelita, y a estas limitaciones se suma la de la programación o software cuya caducidad exige un desembolso continuo, al contrario que el Línux). Es más: no existe suficiente ancho de banda para que los programas puedan "correr" lo suficiente: se lo comen los móviles de los alumnos, por si no fueran ya un coco los cuellos de botella de la mezquina red telefónica que nos asiste y que nadie parece interesado en ampliar... Y por ahí.

Un ejemplo más. Si quiero enseñar a los alumnos qué es la Edad Media y me ingenio la forma más explosiva y estimulante de hacerlo, pienso de inmediato en El séptimo sello de Ingmar Bergman, una película de contenido muy literario que alude a las cruzadas, con un quijotesco y filosófico caballero y un no menos filosófico y sanchopancesco escudero, una compañía de teatro medieval, la Peste negra por fondo y un ambiente que contiene teocentrismo, jerarquización social, didactismo, retórica, alegorías, devotio moderna... no hay más que pedir. Ideal para que luego puera hilarlo con Jorge Manrique y las danzas de la muerte.

En la mayoría de los centros educativos disponemos de lo que se llama un "cañón" proyector de imágenes del ordenador, pero si el ordenador no va, los piratas, con diez cañones por banda, nos van a hundir. Aún hay más. Ya he dicho que el ancho de banda es minúsculo. No da para demasiadas alegrías en cuestión de unidades de información (bits, para los anglómanos). Pero tampoco tengo necesidad de "bajar" la película o el material complementario. Tengo esa película porque la compré. Y tampoco tengo necesidad de contar con el material del instituto que ya sé que nunca me lo va a poner fácil: gentilmente la Consejería nos alguiló unos portátiles a los profesores para que nos fuéramos haciendo con estas cosas de la informática. El problema es que el software ya no está actualizado y el volumen de sonido no es suficiente para que los alumnos se enteren. El señor Gates se las ha arreglado para que sus programas no se puedan utilizar sin problemas cuando caduquen. Otro problema: los cables de conexión no existen o se han perdido. Y si voy a otra aula, especializada en eventos informáticos, hay tal maraña de cables y tal confusión de protocolos que pierdes una hora preparando el tinglado (eso si ya no está ocupada para otra actividad, puestas estas cosas hay que programarlas con antelación) y aun  así siempre hay algún problema añadido. No hay enchufes adecuados, ni instalación eléctrica moderna en las aulas que facilite el uso de todos estos medios. Nadie lleva el mantenimiento de estos costosos y ya anticuados equipos. Si ya es difícil para un profesor fijo, imaginaos a un interino que no se conoce las manías ni los protocolos ni tiene formación específica ni sabe dónde estarán las llaves matarile-rile-rile de las aulas, los armarios (móviles o fijos), ni ha manejado los mandos, ni sabe con quién específicamente hablar, y demás follones, más que técnicos, psicotécnicos, porque vuelven loco al más pintado. Por no hablar de claves y accesos que te piden continuamente para ir a cualquier lado en Internet y que todo el mundo quiere cobrarte por eso.

Pues bueno, el ordenador que hay en el aula no funciona. Se enciende, pero tiene un virus que impide conectarse. Se avisó de que lo arreglaran... Y hasta hoy. El ordenador es antiguo: va más lento incluso que la Administración o la cabeza de Rajoy. Los filtros que impone la nefanda conexión del Instituto, impuestos por la Consejería en Toledo, son tan estrechos y cabrones que no se puede tampoco acceder a la mayoría de los portales (wbsites, para los anglómanos) con información educativa. Quienes contrataron esos filtros no tenían ni idea. Los que fueron contratados, tampoco. Y los que tenemos idea, los profesores, no fuimos consultados. Es tan desastrosa la gestión informática que ni siquiera pudimos procesar los datos para el informe Pisa, y otras incompetencias, por lo cual no asoman los datos de Castilla-La Mancha en los estadillos conjuntos. De todas formas, ¿para qué? ¿Importa esto a alguien, si ni siquiera les importa a las autoridades? ¿Se sentirían siquiera avergonzados? ¿Alguien dimitiría? ¿Se solucionarían los problemas? ¿Cuándo ha solucionado un problema educativo la Administración? ¿Podría, además? ¿Es que acaso hay dinero? ¿No se podría recortar algo, por ejemplo, en corrupción, en vez de en Educación? Bah, es pedir peras al olmo. Ayer mismo el PP echó por tierra un proyecto para suprimir los aforamientos. Una de las que votó en contra fue una tal Rita Barberá, implicada en una trama para financiar ilegalmente a un partido político sustrayendo dinero destinado a la construcción de colegios.

Aún hay más: hay cursos para usar programas informáticos nuevos que la lían parda. Cuando aprendes a utilizar uno malo (el Delphos, que dicen), sacan otro peor (el Delphos papas, que siguen diciendo) y te lo venden como más moderno y tienes que volver a empezar y a volver a topar con los errores, torpezas e ineficiencias a los que el otro te tenía ya acostumbrado y que habías aprendido a solventar. Multiplica, no reduce, la burocracia, y no atiende a los alumnos que son pobres y carecen de medios para tener acceso a medios digitales: si alguno cree que no, que lo diga. El profesor, más que preparar clases, corregir exámenes y ensuciar la pizarra, ahora tiene que andar preparando clases virtuales y entornos informáticos que no va a usar en la vida porque están llenos de los tropezones como los que voy enumerando (y solo son unos pocos). En cuanto a los programas de capacitación, desde que el PP se cargó irremediablemente los Centros de Profesores y Recursos, la calidad de los cursos ha pasado de ser mediana o buena a ser directamente pésima o una simple mierda. Ni siquiera hay abanico donde elegir. Si quieres un buen curso y adecuado a tus intereses tienes que pagártelo o aprender por tu cuenta.

Creo hablar por muchos al decir que solo una cosa es cierta: un antiguo dicho que acuñaron los profesores abandonware (profesores quemados con la informática, en hispano): "La informática es estupenda para arreglar problemas que no teníamos antes de la informática".