viernes, 14 de julio de 2017

Entrevista a Inger Enkvist

Ana Torres Menárquez entrevista a Inger Enkvist  “Hay que recuperar la disciplina y la autoridad en la escuela”, en El País, 13-VII-2017:

La exasesora en educación del Gobierno sueco Inger Enkvist se posiciona en contra de las nuevas metodologías educativas

No es fácil encontrar una opinión como la de Inger Enkvist (Värmland, 1947). Mientras la mayoría de los gurús educativos abogan por terminar con las filas de pupitres, con los formatos de clase encorsetados y por dar más libertad a los alumnos dentro del aula, Enkvist, exasesora del Ministerio de Educación sueco, cree que hay que recuperar la disciplina y la autoridad de los docentes en las clases. “Los niños tienen que desarrollar hábitos sistemáticos de trabajo y para eso necesitan que un adulto les guíe. Aprender requiere esfuerzo y si se deja a los alumnos elegir, simplemente no sucede”.

Catedrática de Español en la Universidad de Lund (Suecia), Enkvist comenzó su carrera educativa como profesora de Secundaria y durante más de treinta años se ha dedicado a estudiar y comparar los sistemas educativos de diferentes países del mundo. Además de la publicación de libros como La buena y la mala educación (Encuentro, 2011), ha publicado más de 250 artículos sobre educación.

Enkvist compareció el pasado marzo en la comisión de Educación del Congreso de los Diputados para aportar su visión sobre el modelo educativo en España, del que echa en falta motivación por parte del profesorado y una reformulación de los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria -nombre de la carrera de Magisterio tras el Plan Bolonia- para intentar captar a los mejores estudiantes. 

Pregunta. Las nuevas corrientes de innovación educativa reclaman un papel más activo por parte de los alumnos. Acabar con las clases magistrales y crear metodologías que impliquen acción por parte del estudiante. ¿Por qué se opone a ese modelo?

Respuesta. La nueva pedagogía promueve la antiescuela. Los colegios se crearon con el objetivo de que los alumnos aprendieran lo que la sociedad había decidido que era útil. ¿Cuál es el propósito de la escuela si el estudiante decide lo que quiere hacer? Estas corrientes quieren enfatizar al máximo la libertad del alumno, cuando éste lo que necesita es una enseñanza sistemática y muy estructurada, sobre todo si tenemos en cuenta los problemas de distracción de los niños. Si no se aprende en Primaria a ser ordenado y a aceptar la autoridad del maestro, es difícil que se haga más tarde. El alumno no siempre va a estar motivado para aprender. Hace falta esfuerzo.

P. En su libro cuestiona la creencia de que todos los niños quieren aprender y, por lo tanto, es una buena opción dejar que tomen la iniciativa y aprendan solos. ¿Cuáles son sus argumentos en contra?

R. Esto nunca ha sido así. Es una idea romántica que viene de Rousseau; dar por hecho que el ser humano es inocente, bien intencionado y bueno. Un niño puede concentrarse en una tarea por iniciativa propia, pero normalmente será en el juego. Aprender a leer y escribir o matemáticas básicas requiere trabajo y nadie se siente llamado a dedicar un esfuerzo tan grande a asimilar una materia tan complicada. Se necesita apoyo, estímulos y algún tipo de recompensa, como la sonrisa de un profesor o la felicitación de los padres.  

P. ¿Qué se debería recuperar del antiguo modelo de educación?

R. Tener claro que el profesor organiza el trabajo del aula. Si los alumnos planifican su propio trabajo se hace muy complicado que obtengan buenos resultados y eso desmotiva al profesor, que no quiere responsabilizarse de algo que no funciona. Estas metodologías están alejando de las aulas a los profesores más competentes. Ya no se considera beneficioso que el adulto transmita sus conocimientos a los alumnos y se fomenta que los jóvenes se interesen por las materias siguiendo su propio ritmo. En un ambiente así no es posible enseñar porque no existe la confianza necesaria en la figura del profesor. Vivir en lo inmediato sin exigencias es todo lo contrario a la buena educación. 

P. Usted ha calificado el autoaprendizaje como contraproducente. Pero una vez que finaliza la formación obligatoria y los estudiantes consiguen un trabajo, el mercado laboral cambia rápido y se pueden ver obligados a reciclarse y cambiar de profesión. ¿No cree que es buena idea enseñarles desde pequeños a tomar la iniciativa en el aprendizaje?

R. Esa es la gran falacia de la nueva pedagogía. Los niños tienen que aprender contenidos, y no el llamado aprender a aprender. Solo con decir a los alumnos que tomen decisiones no van a saber hacerlo. Pongo un ejemplo. El Gobierno sueco ofrece cursos de formación para adultos y su desesperación llega cuando solo se apuntan ciudadanos con un perfil educativo alto. Les interesa y lo encuentran útil y por eso tienen ánimos para empezar. Si uno aprende un contenido, piensa que es capaz y que en el futuro podrá volver a hacerlo. ¿Quién es más adaptable y más flexible al perder un trabajo? El que ya tiene una base de conocimientos, el que cuenta con más recursos interiores y eso lo proporciona la educación. Cuanta más autodisciplina, más posibilidades tienes por delante y menos desesperado te sentirás ante una situación límite.

P. Hay un gran debate en cuanto a la utilidad de los exámenes. Algunos expertos defienden que en la vida adulta no se dan ese tipo de pruebas y que lo importante es haber desarrollado habilidades para adaptarse a diferentes entornos.

R. Esa es la visión de alguien que no sabe cómo funciona el mundo de los niños. En la vida adulta, todos tenemos fechas tope, momentos de entregar un texto y esto se aprende en la escuela. Con los exámenes el niño aprende a responsabilizarse y entiende que no presentarse a una prueba tiene consecuencias; no lo repetirán para él. Si no cumplimos con nuestras obligaciones en la vida adulta, pronto nos veremos descartados de los ambientes profesionales. Los exámenes ayudan a desarrollar hábitos sistemáticos de trabajo. 

P. ¿Por qué cree que el modelo actual de escuela no permite que nadie destaque?

R. El colegio no es neutro, no todos van a aprender igual. En las aulas se dan unos desequilibrios enormes en un mismo grupo, puede haber hasta seis años de diferencia intelectual entre los alumnos. La escuela debería mantener a los niños con diferentes capacidades juntos hasta los once años y a partir de ahí ofrecer diferentes niveles para las asignaturas más complejas. En algunas escuelas públicas de Alemania se hace. Para los que no lo entiendan pongo un ejemplo. Imagina meter en una misma clase a 30 adultos con niveles socioculturales e intereses totalmente dispares y pretender que aprendan juntos. Eso es lo que estamos pidiendo a nuestros hijos. En menos de una semana habría una rebelión. 

P. La escuela mata la creatividad, según el pedagogo británico Ken Robinson.

R. Lo más sencillo es pensar en un músico de jazz. Parece que está improvisando, jugando. ¿Cómo puede hacerlo? Sabe 500 melodías de memoria y usa trozos de esas piezas de forma elegante. Lo ha repetido tantas veces que parece que lo hace sin esfuerzo. La teoría es necesaria para que surja la creatividad. 

P. Si hablamos de los contenidos que se aprenden en la escuela. ¿Cree que habría que modernizarlos?

R. Una profesora española me contó que uno de sus alumnos le dijo en clase que para qué le serviría estudiar a Unamuno, que qué aplicación práctica podía tener. Necesitamos conocer la situación de nuestro país, saber de dónde venimos. Con Unamuno se aprende un modelo de reacción, que no tiene porqué adoptarse, pero conocerla te ayuda a elaborar tu propia forma de ver el mundo.

COMENTARIOS (algunos; para verlos todos -casi mil-, pinchar en el enlace inicial)

Estoy de acuerdo con esta señora: no hay aprendizaje que no necesite esfuerzo, creer que todo se aprende por motivación y porque te apetece, es magnificar una observación de la pedagogía y es que cuanto más te guste lo que aprendes, más fácil te resulta y la motivación es que te guste. No se puede motivar a todos para que hagan siempre lo que les guste. Habrá cosas que no les gusten y tengan escasa motivación, por ejemplo las matemáticas, la historia...Se fuerzan algunos aprendizajes. siempre se ha hecho así. si aprendes a escribir, la posición correcta es la que te indica el maestro, no la que más te guste. Parece que está de moda mucha tontuna el fácil, fácil, a un click. y no hay aprendizaje sin esfuerzo y en algunos casos hasta con sufrimiento. La autodisciplina será tu mejor aliada en situaciones difíciles. Estoy convencida de que hay que aprender a hacer frente a las dificultades y que la autodisciplina y el estudio son buenas escuelas que te van a ayudar mucho luego en la vida

Tranquiliza, que, de vez en cuando, haya alguien con la cabeza sobre los hombros y nos diga las verdades sobre nuestra condición. A contracorriente de las mil y una versiones (cada vez más babosas), de la fantasía rousseauniana, hay una mujer con la lucidez, la convicción y el valor necesarios para decirnos que estamos en Babia. Gracias, señora Enkvist.

"Todos los expertos". Vaya, ¿Y quiénes son esos "expertos"? ¿Los que pontifican desde las cátedras sin haber pisado un aula de Primaria o de Secundaria en su vida? ¿Y cómo se mide la "motivación" de una persona? Hablemos en serio: si no fuera precisamente por la motivación de muchos (no todos, claro) de los profesores, la enseñanza aún estaría peor de lo que está, no le digo más.

Niños consentidos, niños sobreprotegidos. En parte el problema viene por ahí (desde luego no todo, ni mucho menos). Un número muy significativo de los chicos tiene una falta de autocontrol preocupante. Desconoce donde están los límites en un contexto como una clase. No es que sean más vagos que lo fuimos anteriores generaciones, es que muchos no toleran la disciplina más esencial y además están convencidos de que pueden reclamarlo todo y exigir casi cualquier cosa. Lo que no se puede hacer es plegar la pedagogía y la dinámica del aula a este tipo de comportamientos. Hace falta una reflexión seria sobre la educación EN CASA, sobre las obligaciones de los chicos y la necesidad de que desarrollen un sentido de la responsabilidad.

Es algo que se maneja de forma interna normalmente en las universidades, y no suele trascender mucho. Bueno voy al grano, cuando se confunde instrucción con educación puedes tener consecuencias bastante graves. Finlandia es un país excelente en instrucción pero muy malo en educación http://cort.as/rsHN (las élites manejan mucho esos datos, y prefieren que sus hijos sean educados y no instruidos).

Pero este es otro tema, cuando preguntas a los jóvenes de este país una gran mayoría quiere ser funcionario. Los no funcionarios critican a los funcionarios pero les gustaría ser funcionario. Pero dónde está el secreto?: Aprobar una oposición. No hace falta vocación, solo aprobar una oposición de las más duras en relación con su contraprestación. Memorizar y memorizar temarios que te van a servir de bien poco para que puedas dar clase, pues en el aula te vas a encontrar con otra realidad. Además gran parte del tiempo se va en rellenar formularios, programaciones, memorias, tutorizar a los alumnos, reuniones de departamento, de coordinación pedagógica, de tutores, claustros, entrevistas con padres, resolver problemas de disciplina, preparar y corregir exámenes, calificar, evaluar, atender revisiones y reclamaciones de exámenes, hacer de orientador, facilitador, psicólogo, cursos de formación, investigación e innovación educativa...Ah, se me olvidaba... y preparar tus clases día a día, para estar en buenas condiciones y que te salga una buena clase, que es la mayor de las satisfacciones.

Sí, sí, eso enriquece muchísimo. Tener en clase a unos cuantos alumnos que no quieren hacer nada y, de hecho, no lo hacen sino que interrumpen a los demás, cortan el ritmo de la clase y del trabajo de los otros, perjudican a los demás... Todo eso enriquece una barbaridad, vamos. Y en cuanto a lo de las etiquetas, también... Si un alumno no realiza ningún tipo de tarea y se lo haces ver, ¿le estás etiquetando?

Sin ir más lejos, creo que un tal Froilán no estaría nada de acuerdo con lo que dice esta señora.

Lo suscribo completa e incondicionalmente. La actual escuela es catastrófica. El punto que señala sobre la recompensa por el esfuerzo me parece tan lógica. Bueno, es que todo lo que dice. Los niños BUSCAN la estructura y la seguridad que esta les da para en el futuro no sentirse desorientados cuando cambien de entorno académico, al ir a la universidad, y después de entorno laboral. La vida es simple y llanamente así. Escuelas como Waldorf o Montessori se basan en unos preceptos que no cuadran con las exigencias del mundo actual, nos guste o no. Dejarles a la buena de Dios es una reminiscencia de aquel horrible y pernicioso método educativo antiautoritario de los 70. Me alegro que esta mujer no se corte.


Es curioso que todos los expertos destacan la falta de motivación de los maestros y profesores funcionarios españoles como uno de los males de la educación y sin embargo estos se yerguen como adalides de la calidad de la enseñanza siempre y cuando tengan más derechos laborales y no se les toque el sueldo, porque si no se desmotivan (claro entraron en el cuerpo de maestros/profesores por sus condiciones laborales no porque les guste la profesión. Ahora cuando conoces a uno de los nuevos profesores y les preguntas a qué se dedican que dicen directamente que son funcionarios, la profesión en sí ya da igual) La carrera de magisterio y el máster de secundaria son un cachondeo. Compañeros de la carrera que estudiaban para maestro se quejaban de que tenían que estudiar temarios de 20 páginas, casi la misma carga de trabajo que tiene un alumno de bachillerato. Los procedimientos administrativos en los centros matan las ganas de los pocos docentes que sí tienen vocación y los sindicatos terminan de crear un ambiente de eterna queja e insatisfacción. Como verán en todo esto los niños cuentan muy poco.

Hoy en día la enseñanza está secuestrada por burócratas y expertos que no han pisado un aula en su vida y no saben lo que es dar clase y estar al pie del cañón día a día. Estos son los que legislan sin tener en cuenta la opinión de los profesores que son los que conocen la realidad en las aulas. La administración educativa tiene una auténtica obsesión por las estadísticas del llamado "fracaso escolar". Todo está dirigido a maquillar dicho indicador, que hay que bajar nivel se baja y se iguala por abajo, que hay que dar todo tipo de facilidades y oportunidades al alumno indolente, que no se esfuerza y trabaja en detrimento del alumno que quiere aprender, pues no pasa nada. Piensan que al final a las familias lo único que les interesa es que su hijo apruebe, no que aprenda, Es una auténtica estafa social, un engaño, pero son votos cautivos en las próximas elecciones. El aprendizaje se produce cuando uno quiere aprender no cuando alguien quiere enseñar. Y para ello hay que crear las condiciones óptimas para el aprendizaje y lanzar un mensaje honesto a las familias: Sin esfuerzo no hay recompensa.

Llevamos demasiados años de anarcopedagogos y sabemos por los resultados que esas ocurrencias pedagógicas ,didácticas y de objetivos son un nada vacío ,ya lo han pagado de por vida ,varias generaciones de alumnos de la pública. En defensa de esta ,hay que cambiar el paradigma ,es necesaria una revolución hacia pedagogías más clásicas.

que haya que decir estas obviedades !! la escuela a día de hoy es un absoluto desastre gracias a la nueva pedagogía y a unas familias a las que se les debería haber esterilizado!!!!!!!!!!!!!!

si, por ahí iba, por la JA, que ha adoptado la medida de pasar de un ciclo a otro con dos asignaturas pendientes ¿Pendientes de qué?.
La indolencia, la holgazanería, el mínimo esfuerzo se ha dado en todas las generaciones, pero ésta de la que hablábamos es la más significativa, y mi teoría va por culpar a los papás que son los que tienen, al final, la responsabilidad sobre sus retoños.


"En la vida adulta, todos tenemos fechas tope, momentos de entregar un texto y esto se aprende en la escuela. Con los exámenes el niño aprende a responsabilizarse y entiende que no presentarse a una prueba tiene consecuencias; no lo repetirán para él". Totalmente de acuerdo. Entiendo que quien tenga una vida fácil y regalada pueda discrepar con lo dicho por la entrevistada.