miércoles, 15 de agosto de 2012

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J. A. Aunión, "Reválidas, itinerarios, menos asignaturas y autonomía de centros. Educación propone un importante giro al sistema escolar", El País,  13 AGO 2012 

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha insistido en varias ocasiones en que la reforma educativa que ha presentado mira al futuro, pero a multitud de especialistas les recuerda muchísimo al pasado, con una estructura que separa antes a los alumnos en distintos itinerarios y recupera las antiguas reválidas de los años sesenta (aunque Educación rechaza de plano ese término y prefiere evaluaciones externas). Las otras patas del cambio son la reducción del número de asignaturas para centrarse en las instrumentales y dar mayor autonomía a los centros.

Durante el mes de julio, el ministerio ha ido presentando la reforma a comunidades, sindicatos, patronales, padres y alumnos y entre todos ellos ha ido cosechando adhesiones entusiastas de las autonomías gobernadas por el PP y rechazos frontales de numerosos sindicatos (CCOO, UGT o STES), comunidades del PSOE (el Gobierno andaluz ha pedido al Consejo escolar autonómico que prepare un documento de argumentos contra la reforma) y otros partidos: IU se ha levantado en contra de lo que considera una “contrarreforma neofranquista”. También ha habido comentarios a mitad de camino: “Algunas de las líneas maestras de este informe coinciden con reivindicaciones históricas de ANPE; otras, sin embargo, vuelven a resultar poco ambiciosas”, ha dicho el sindicato. Además, como otras centrales, dudan de las posibilidades de la reforma en el actual contexto de recortes presupuestarios. Varias organizaciones conservadoras reprochan al Gobierno que la propuesta no entre en lo que llaman libertad de elección de las familias, esto es, en un mayor apoyo a la enseñanza privada y concertada.

El ministerio, dentro del proceso de debate, ha habilitado un correo electrónico para recibir opiniones sobre la reforma (calidadeducacion@mecd.es), cuyo primer resumen se puede leer aquí. La siguiente es una síntesis de las medidas que propone el Gobierno para -admitiendo las mejoras enormes del sistema educativo español en las últimas décadas (aumento formativo espectacular de la sociedad, con una escolarización total actualmente de 3 a 16 años)- mejorar lo que señala como debilidades, sobre todo, la tasa de abandono escolar temprano (26,5%, casi el doble de la media europea, aunque bajando) y los mediocres resultados en el informe Pisa:

-Itinerarios. Los estudiantes empezarán a elegir algunas asignaturas optativas dirigidas hacia la FP o el bachillerato en 3º de ESO (14 años). También podrán elegir entre dos niveles distintos de matemáticas. En 4º, los alumnos ya se separarán entre los que quieren estudiar bachillerato o los que va a FP: tendrán algunas asignaturas comunes. Es un paso más de lo que aprobó el anterior Gobierno socialista tras el debate del frustrado pacto educativo (con más optativas orientadas a una opción u otra en 4º de ESO), que ya cosechó críticas, por “segregador”, una por parte de la izquierda.

Pero aún antes de 3º, en 2º, los alumnos que ya hayan repetido dos veces podrán pasar a los programas de cualificación inicial, a los que se accederá generalmente al final de 3º (esto también lo preveía la reforma socialista). Estos programas son alternativas de dos años a la ESO en las que los chavales que van peor aprenden los rudimentos de un oficio (consiguen un certificado de profesionalidad del Ministerio de Trabajo). Según la propuesta del ministerio, estos programas ya no darán acceso directo a la FP de grado medio (habrá que hacer un examen de acceso) y tampoco ofrecerán la posibilidad de obtener el título de educación obligatoria. “Su objetivo ya no es obtener el título de ESO, sino preparar al alumno para el mercado de trabajo y ofrecerle una mínima cualificación profesional”.

Además, también se adelantan a 2º de ESO los programas de atención a los chavales con problemas de aprendizaje (al contrario que los chavales que se dirigen a los PCP, estos alumnos sí tienen una actitud positiva hacia los estudios), que actualmente se llaman Programas de Diversificación Curricular y se hacen en 3º y 4º de ESO. La propuesta es que se llamen Programas de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento y serían en 2º y 3º.

El equipo de Wert propone asimismo que un consejo orientador del centro escolar recomiende al final de cada curso de ESO “el itinerario más adecuado” para el alumno y los “programas de mejora del aprendizaje y el rendimiento o de cualificación profesional”.

El Gobierno del PP, partido que lleva años acusando a la educación comprehensiva hasta los 16 años (básicamente, sin segregaciones hasta esa edad), de tirar del nivel educativo hacia abajo, defiende en esta reforma que hay que “reconocer las diferentes aptitudes de los estudiantes, y permitirles optimizar el desarrollo de sus capacidades”. Lo que ataca la equidad es el fracaso escolar, ha respondido Wert en varias ocasiones a la acusación de que lo que se pretende es segregar al alumnado. El argumento contra la segregación es que en los sistemas con separación temprana (como Alemania u Holanda) se ha demostrado que existe un sesgo en contra de las capas sociales desfavorecidas, es decir, que, a igualdad de capacidades, tienen más posibilidades de que el sistema les lleve hacia el camino de la formación profesional.

-Reválidas. Al final de cada etapa educativa (primaria, ESO y bachillerato) los alumnos tendrán que aprobar un examen externo para poder pasar a la siguiente.

Al final de primaria (12 años), los alumnos deberán hacer una prueba final sobre las competencias básicas en lengua y matemáticas. El que la suspenda, repetirá 6º de primaria si no ha repetido antes; si lo ha hecho, pasará a la ESO, “pero con un informe que recomiende medidas de apoyo y refuerzo”.

Al final de la ESO (16 años), los que hayan aprobado 4º tendrán el título de enseñanza obligatoria, pero si quieren seguir estudiando tendrán que aprobar un examen final, distinto si lo que se quiere es hacer bachillerato o FP. Se podrán presentar al examen los alumnos que hayan suspendido alguna materia en 4º (se supone que dos o tres como mucho): si lo aprueban, tendrán el título y podrán seguir estudiando.

Para obtener el título de bachillerato y poder acceder a la Universidad hay que aprobar la reválida. Las universidades podrán hacer pruebas de acceso para cada carrera si lo desean. Los que habiendo aprobado 2º de bachillerato no pasen la reválida, podrán acceder a la FP de grado superior. Este es el esquema que planteaba la ley aprobada en 2003 durante el Gobierno del PP, pero que no llegó a entrar en vigor.

El ministerio sostiene que este sistema de exámenes señaliza claramente “los objetivos que han de cumplirse al final de cada ciclo y etapa”, incentiva “el esfuerzo de los estudiantes”, “garantiza al alumno, a su familia y a la sociedad un nivel de conocimiento adecuado” y da “transparencia” al sistema. Sin embargo, numerosas voces críticas advierten sobre lo extemporáneo de estos exámenes que pueden cortar la progresión del alumno y ahondar en la segregación que producen las otras medidas.

Quién confecciona esas pruebas para no atacar las competencias autonómicas y quién las paga es otro de los temas polémicos.

-Menos asignaturas. Se trata de reducir las asignatura que estudian los alumnos para poder concentrar esfuerzos en “materias instrumentales” en primaria, ESO y bachillerato. En esta última etapa se reducirá la variedad de “modalidades y vías”. Las materias instrumentales son lengua, matemáticas, ciencias e idioma extranjero.

“Existe un amplio abanico de asignaturas que los centros han de ofrecer, con resultado final de aumento del coste económico y exceso de asignaturas en el horario de los alumnos”, argumenta el ministerio. La cuestión clave en este punto es qué asignaturas saldrían perdiendo. Los sindicatos ya han advertido de un posible conflicto profesional y algunos expertos alertan contra lo que consideran un error grave de concepción educativa: “El ministro se permite hablar incluso de ‘asignaturas que distraen’. Pero ¿de qué distraen? Si queremos ayudar desde la escuela a desarrollar el talento que cada persona encierra, mal camino llevamos enarbolando las tijeras de podar. La manera de combatir la excesiva fragmentación del currículo no es ‘suprimir las optativas’, ‘especializar los centros’, ‘racionalizar la oferta’. De lo que se trata es de apostar por un aprendizaje por proyectos que ayude a integrar, a establecer vínculos, a conciliar las distintas miradas que la ciencia y el arte ofrecen sobre los problemas esenciales de la condición humana, del mundo que habitamos”, escribía hace unos días en este periódico la profesora de secundaria Guadalupe Jover.

-Autonomía de centros. Se dará más poder ejecutivo al equipo directivo y el consejo escolar será un órgano consultivo. Se valorará la experiencia para convertirse en director y podrán optar al puesto profesores de fuera del centro. En un programa conjunto a trabajar entre el Estado y las comunidades, el ministerio habla de “especialización curricular, funcional o por tipología de los alumnos: centros bilingües, formación del profesorado, recursos TIC, mejora del rendimiento, etcétera; de planificación estratégica por objetivos; autonomía para la gestión de personal y económica de los centros; y rendición de cuentas”.

Este punto también será, sin duda, polémico, aún a falta de las respuestas a las preguntas clave: ¿qué papel le quedará al consejo escolar de los centros?, ¿quién y cómo se elegirá a los directores?, ¿la especialización podría convertirse en la creación institucionalizada de guetos?, ¿sería decisión de los centros esa especialización, dentro de su nueva autonomía, o sería decisión de las comunidades autónomas, reduciendo de hecho esa autonomía, como ha ocurrido en la Comunidad de Madrid al eliminar alguna de las opciones de bachillerato en los institutos que ha decidido por falta de alumnos?

-Mejora del aprendizaje de lenguas extranjeras. Una vez más, buenas palabras y bellas intenciones sobre la necesidad de mejorar estos aprendizajes. Poco creíble, según los sindicatos, en el actual contexto de recortes presupuestarios. Se propone que el Gobierno defina, consultando a las comunidades, “las bases del aprendizaje de lenguas extranjeras”, que todas las clases de idiomas se impartan en la lengua que se trata de enseñar y que los centros se puedan especializar en lenguas extranjeras.

-Uso de las tecnologías. Etérea propuesta sobre el uso de las tecnologías (TIC) en el aula: promocionarlas como apoyo para recuperar asignaturas, dentro o fuera del horario escolar, y para la formación del profesorado, utilización compartida de las plataformas digitales del ministerio por autoridades educativas, centros docentes, profesores y alumnos y “selección de recursos digitales de calidad, y reconocimiento de las aportaciones de la comunidad educativa que cumplan los requisitos de calidad establecidos”.