miércoles, 28 de mayo de 2014

Breaking bad, una serie mortal y paramoral

"Volverse malo" es lo mismo que empezar mal, porque se acaba peor. Y ha sido una de las series que mejor han acabado: consiguió no defraudar al cerrar el telón. La serie me encanta, está entre las mejores que ha habido junto a britanadas como Yo, Claudio o Retorno a Brideshead, por el equilibrio sobresaliente que sostiene entre todos sus aspectos y por sus grandes, aunque cuidadosamente ocultas, simetrías estructurales...  Lo bien que han sabido esconder las trampas del oficio estos guionistas... Hasta el punto de que nadie ha mencionado siquiera las palabras "fórmulas" o "esquematismos". Pero los tiene. Os revelaré algunos.

En primer lugar, los ejes de coordenadas temáticas que sostienen el tinglado argumental:

1. La transformación maligna de las células normales del cuerpo en células cancerígenas.
2. La síntesis, también a nivel simbólico, casi de piedra filosofal, de la ponzoñosa metanfetamina-sueño artificial desde los inocentes y reales átomos naturales de elementos simples que la componen. La riqueza o estúpido sueño americano (ser millonario) frente a la pobreza (ser un ganapán profesor de química).
3. El tira y afloja entre la conservación y la destrucción de las relaciones no solo familiares, sino también laborales de los protagonistas.
4. La metamorfosis mitológica de Walter White en Heisenberg y la opuesta pero asimismo implacable deconstrucción del maligno pero impostado Jesse Pinkman en una pobre, imbécil y simple buena persona. Del Ying al Yang y del Yang al Ying: en la raíz del uno está la esencia del otro.

Esas simpatías y simetrías, con reflejos y paralelismos de refuerzo en las historias secundarias, esa diferencia de potencial en estos cuatro ejes complementarios tira del desarrollo argumental de la serie hasta el final en medio de unos majestuosos y siempre crepusculares paisajes de Nuevo Méjico, junto a la simétrica oposición entre la superfluidad y estupidez de las mujeres-espejo de sus maridos frente al peso pesado de los protagonistas masculinos y la figura de secundarios de lujo paramorales como Mike o Saúl que no en vano van a pasar a un merecido spin-off: "Mejor llama a Saúl".