jueves, 29 de enero de 2015

El elogio de la seguidilla de Rubén Darío

Extrañará saber que un poeta con el oído tan hecho al ritmo como Rubén Darío compusiera un elogio de la manchega seguidilla. Pues lo hizo y es este:

Rubén Darío

Elogio de la seguidilla

Metro mágico y rico
que al alma expresas 
llameantes alegrías,
penas arcanas, 
desde en los suaves labios
de las princesas 
hasta en las bocas rojas
de las gitanas. 

Las almas armoniosas
buscan tu encanto, 
sonora rosa métrica
que ardes y brillas, 
y España ve en tu ritmo,
siente en tu canto 
sus hembras, sus claveles,
sus manzanillas. 

Vibras al aire alegre
como una cinta, 
el músico te adula,
te ama el poeta; 
rueda en ti, sus fogosos
paisajes pinta 
con la audaz policromia
de su paleta. 

En ti el hábil orfebre
cincela el marco 
en que la idea-perla
su oriente acusa, 
o en tu cordaje armónico
formas el arco 
con que lanza sus flechas
la airada musa. 

A tu voz en el baile
crujen las faldas, 
los piececitos hacen
brotar las rosas 
e hilan hebras de amores
las Esmeraldas 
en ruecas invisibles
y misteriosas. 

La andaluza hechicera,
paloma arisca, 
por ti irradia, se agita,
vibra y se quiebra, 
con el lánguido gesto
de la odalisca 
o las fascinaciones
de la culebra. 

Pequeña ánfora lírica
de vino llena 
compuesto por la dulce
musa Alegría 
con uvas andaluzas,
sal macarena, 
flor y canela frescas
de Andalucía. 

Subes, creces, y vistes
de pompas fieras; 
retumbas en el ruido
de las metrallas, 
ondulas con el ala
de las banderas, 
suenas con los clarines
de las batallas. 

Tienes toda la lira:
tienes las manos 
que acompasan las danzas
y las canciones; 
tus órganos, tus prosas,
tus cantos llanos 
y tus llantos que parten
los corazones. 

Ramillete de dulces
trinos verbales, 
jabalina de Diana
la Cazadora, 
ritmo que tiene el filo
de cien puñales, 
que muerde y acaricia,
mata y enflora. 

Las Tirsis campesinas
de ti están llenas, 
y aman, radiosa abeja,
tus bordoneos; 
así riegas tus chispas
las nochebuenas 
como adornas la lira
de los Orfeos. 

Que bajo el sol dorado
de Manzanilla 
que esta azulada concha
del cielo baña, 
polítona y triunfante,
la seguidilla 
es la flor del sonoro
Pindo de España.