jueves, 9 de abril de 2015

Teatralización y estreno de "El curioso incidente del perro a medianoche", de Mark Haddon

Jacinto Antón, "La gran aventura del chico autista", El País, 8-IV-2015:

El Teatre Lliure estrena una adaptación escénica del emotivo ‘best seller’ de Mark Haddon ‘El curioso incidente del perro a medianoche’


Llega al Teatre Lliure de Barcelona el autista de ficción más famoso y entrañable de la literatura, el adolescente Christopher John Francis Boone —”15 años, tres meses y cuatro días”, como él mismo, tan amante de las matemáticas, precisa—. El protagonista de El curioso incidente del perro a medianoche (Salamandra, 2004), la emotiva novela de Mark Haddon convertida en un best seller, sube al escenario de la sala de Gràcia esta noche (hasta el 10 de mayo) en el montaje que Julio Manrique ha realizado a partir de la adaptación teatral del libro que hizo Simon Stephens en 2012 para la escena británica. La traducción catalana —El curiós incident del gos a mitjanit— la firma la actriz Cristina Genebat, que también forma parte del reparto.

Lluís Pasqual, director del Lliure, dijo el martes al presentar el espectáculo que, como Hamlet, esta obra solo la puedes montar si tienes claro al actor protagonista. Manrique no puede estar más de acuerdo y de hecho asegura que solo se ha atrevido a dirigirla al saber que podía contar con Pol López para el papel de Christopher, ese chico tan especial al que (según su propia lista) no le gusta que le toquen, grita cuando está enfadado o confundido (o destroza cosas, o gime), detesta el amarillo y el marrón, las mentiras y las metáforas, no come comida si los diferentes alimentos se tocan entre sí en el plato, odia Francia, y tiene entre sus preferencias los números primos, cuidar a su rata Toby, el espacio exterior —y las misiones Apolo—, y estar solo.

El director Julio Manrique dice que es un regalo para los fans del libro
Pol López (1984) se ha metido tanto en el papel del adolescente que en la barra del bar del Lliure dudan si darle una cerveza. Asume con convicción y un físico que le juega a favor el reto de dar vida a ese inolvidable, maravilloso chico autista al que adoramos (y hemos imaginado) tantos lectores. Ese chico que un día descubre a Wellington, el perro de su vecina, la señora Shears, muerto atravesado por una horca de jardín y emprende una investigación, émulo de su querido Sherlock Holmes para esclarecer quién lo ha asesinado (con su particular lógica Christoper es el único capaz de señalar, por ejemplo, que en El perro de los Baskerville matan a dos canes, el del título y el espaniel de James Mortimer). Esa pesquisa se convertirá en una gran aventura vital para el joven autista llena de retos e inesperadas y dolorosas revelaciones.

“Explicamos la historia de la manera más simple y humana posible”, subraya Julio Manrique, en labor de director después de los trabajos actorales de esta temporada (los papeles de Timón de Atenas y el Edgard de El rei Lear). El director señala que descubrió la novela al publicarse en nuestro país y se enamoró. Apunta que aunque no se especifique en el libro, Christopher, “una criatura especialmente sensible”, sufre el síndrome de Asperger “que le convierte en una persona diferente de los neurotípicos que es como denominan ellos al resto de la gente, con canales distintos para los sentimientos”. Manrique destaca que la mirada de Christopher sobre el mundo es muy interesante sobre todo porque “no sabe decir mentiras ni las entiende”. En ese aspecto, convertirlo en personaje teatral tiene especial miga pues el teatro es esencialmente una mentira, que implica adoptar un disfraz y representar la realidad. Ese juego dota de interés añadido a la historia original.

“Como personaje teatral, Christopher está muy bien construido”, afirma
Manrique valora que la adaptación teatral sea de Stephens, con él que ha tenido contacto (aunque no directamente con Haddon). “El autor de la novela fue muy tentado para que permitiera las adaptaciones al cine, al teatro y hasta al musical. Pero él se negó porque pensaba que era imposible hasta que conoció a Stephens y este encontró una manera de narrar teatralmente la novela y convertir a Christopher en un personaje teatral extraordinariamente bien construido”.

Para el director, la historia tiene “la dimensión de una gran aventura épica”, en la que el niño autista, “un verdadero héroe”, hace descubrimientos y viajes como en toda aventura que le hacen franquear sus límites y madurar como ser humano”. Manrique recuerda que la historia tienen un lado terrible y que la novela es también una historia sobre padres e hijos, sobre la manera en que educamos a nuestros hijos y sobre el dolor que en última instancia provocan siempre las mentiras, incluso las piadosas.

Pol López se ha entrevistado con pacientes de Asperger para construir su personaje. Explica que lo que más le fascina de Christopher es “cómo pone de manifiesto lo absurdo de nuestro mundo, cómo lo desarticula dando pie con su visión y su actitud a situaciones cómicas y trágicas”. En la misma dirección, Marta Marco, que encarna a Siobhan, la terapeuta del chico, afirma que “si todos fuéramos un poco más aspergers el mundo iría mejor”

¿Es un riesgo materializar la novela en escena? Mucha gente la tiene tan idealizada... “¡Yo también!”, exclama Manrique. “Pero considero que en realidad es un regalo para los fans del libro, y para los que no lo hayan leído será un descubrimiento”