jueves 26 de noviembre de 2009

Vacas gigantes


Una mutación en Bélgica fomentada por la selección artificial ha provocado el nacimiento de vacas gigantes, de dos metros de altura, tan grandes que son como toros alimentados con esteroides. Las vacas gigantes son originarias por un lado de Bélgica y por otro de Inglaterra; el cruce de ambos ganados ha producido hace poco estos monumentales animales, que producen hasta tres veces más carne que un vacuno normal, aunque son susceptibles de sufrir fracturas en sus piernas y otras enfermedades debido a su gran tamaño. Sería un buen modo de revitalizar la fiesta nacional usar toros de esta ganadería; la pesadilla de un torero sería tener que usar bazooka en vez de espada; los banderilleros tendrían que usar zancos, y los picadores elefantes; también podría haber encierros de etarras, ellos que son tan machos y tan partidarios de los genes... La verdad es que las aplicaciones de la genética son maravillosas. ¿Os imagináis un Gasol con con cuatro brazos y genes de vaca culturista?

Sin embargo las mutaciones humanas naturales son modestas; un italiano anda por ahí con unos niveles mortales de colesterol y tan campante gracias a unos genes que le salvan de la mortandad y lo transforman en una especie de supermán de la salud; gracias a ellos los médicos esperan conseguir derrotar para siempre a una de las enfermedades del corazón más insidiosas. Por otra parte, unas prostitutas de Kenia poseen unos genes que las hacen prácticamente invulnerables a las insidias del sida; su sistema inmunológico es prácticamente invulnerable. Y así. Ojalá hubiera una mutación contra la estupidez.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Dos personajes curiosos

Me han propuesto que elabore la biografía de dos personajes curiosos para un Diccionario de becados manchegos por la Junta de Ampliación de Estudios. Uno es un escritor que anduvo por los Estados Unidos; el otro, un inspector de enseñanza padre de uno de los políticos que engendró la actual constitución y que anduvo dando clases de magisterio por aquí a principios de siglo. He pedido los libros que había de ambos en los repertorios de viejo y empezado a consultar referencias; parece que será una labor interesante, aunque sólo me piden una hoja de cada uno. Es igual: yo redactaré con mi economía habitual, y si en vez de una hoja me salen veinte, que resuman ellos, o ya lo publicaré dónde sea; encima que no se cobra y que uno tiene que poner de su bolsillo para comprarse esos libros, no va encima a tener que soportar restricciones tontas.

martes 24 de noviembre de 2009

Wikipediando

Uno se entretiene traduciendo y ampliando artículos curiosos de Wikipedia. Los últimos que he compuesto son los del del cervantista y manchegófilo Walter Starkie, por ejemplo, o el del canónigo y dramaturgo maricón, bufón de Richelieu, François Le Métel de Boisrobert, llamado "el Burgomaestre de Sodoma", que dejó pasar al teatro a la más famosa gourgandine o pelandusca de París, Petite Saint-Amour, por delante del mismísimo príncipe Gastón de Orleans, hermano de Luis XIII, y que se ufanaba de haberse «fait mettre deux fois dans le cul par un beau laquais». Uno no tiene semejantes gustos, pero los compara con la actualidad y se ve que por entonces la iglesia era más permisiva, aunque haya casos como el de Álvaro Retana. Espigueo por ahí algunas de las últimas biobibliografías de mi historial y encuentro la de Jorge Bessières, cuyo pensamiento es tan difícil de deslindar y que tanto inquietaba a Félix Mejía, la del biógrafo a su vez Florentino Hernández Girbal, la de un autor de leyendas de terror y poemas de pésame como Domingo María Ripoll, la de un representante manchego del siglo de oro como Nicolás de los Ríos, la del diplomático Jerónimo Bécker, la del aventurero de Jaén, coterráneo mío, Pedro Ordóñez de Ceballos, que recorrió el mundo "por lo más ancho tomado" cinco veces y que estuvo a punto de ser rey de Cochinchina, el muy Marco Polo (o no tanto, porque recorrió más kilómetros que él), el botánico Jean de la Ruelle, cuyo libro fue actualizado y ampliado por nuestro Andrés Laguna, el bibliógrafo de España y puritano testigo del ajusticiamiento de María de Escocia Robert Beale, el malhumorado ciceroniano Giulio Cesare Scaligero, el satírico disidente ruso Abraham Tertz y la escritora Vera Panova (para ayudar a mi amiga Inasan, que tanto está está haciendo por divulgar la literatura rusa entre nosotros) y Frederik Paludan Müller (el de El hombre que perdió su sombra, ah, no lo confundo con Adelbert von Chamisso), el refrito de Literatura copta, la actualización del insuficiente artículo de Enrique Vicente y Tarancón, ahora que es cuando más molesta, el del poeta olvidado de la Generación del 27 Luis Amado-Blanco, Friedrich von Hagedorn, el dramaturgo del naturalismo alemán Max Halbe, el chileno traductor de la Biblia al español Guillermo Jünemann, autor de varias antologías e historias de la literatura española y universal, actualizo Hamann, el hispanista Charles E. Kany, etc. etc. etc. Esto permite a uno, si por lo menos no saciar su curiosidad, entretenerse algo sin necesidad de ver la tele.

Iglesia

Los curas católicos bendicen perros y gatos el día de San Antón, pero no parejas gays. Supongo que tampoco el papa Julio II, el famoso mecenas del gay Miguel Ángel, se bendiciría a sí mismo por hacer pareja con su amante gay, que lo tuvo, como consta en los documentos y es público y notorio, al menos a los que han leído un poquito de historia. Pero bueno, ya se ve que la iglesia en eso de tirar la primera piedra no hace mucho caso de su misma doctrina y ni aún de Jesucristo, diría yo.

lunes 23 de noviembre de 2009

Seco y sin llover, voto a bríos. El estilo soldadesco de nuestros clásicos

Decía nuestro históriador clásico Moncada que los españoles éramos "largos en facellas y cortos en contallas". Así es la verdad. Tal escriben los soldados y los hombres de acción de nuestro Siglo de Oro:

El capitán Alonso de Contreras:

Si hubiera de escribir menudencias, sería cansar a quien lo leyere; además, que cierto que se me olvidan muchas cosas, porque en once días no se puede recuperar la memoria y hechos y sucesos de treinta y tres años. Ello va seco y sin llover, como Dios lo crió y como a mí se me alcanza, sin retóricas ni discreterías, no más que el hecho de la verdad. ¡Alabado sea Cristo!

Bernal Díaz del Castillo:

Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar.

domingo 22 de noviembre de 2009

Humanidad

Una nueva perla de humanidad:
Un jurado ha considerado culpables de homicidio a dos adolescentes inglesas por provocar el suicidio de una joven de 19 años.

Rosimeiri Boxall se arrojó por la ventana del tercer piso en Londres y se estampó contra la acera incitada por Kemi Ajose y Hatice Can: dos chicas de 17 y 13 años. Antes de decirle a la joven que saltara, le dieron una paliza. El incidente lo grabó la cámara de un vecino y se reprodujo ante el tribunal. Las dos procesadas aporrean a la víctima, le tiran de los pelos y le rocían la cara con un tarro de laca. Luego, la más joven recoge su móvil del suelo y se lo arroja a la cara diciendo: «¡Te está bien empleado, zorra!».
Como es natural, esto es la excepción, no la regla; las chicas son dulces, por lo general, y si son jovencitas, no son agresivas. Pero este tipo de conductas, que tan poco animales son, sólo son exclusivamente humanas. Pero lo que más me espanta es ese vecino que lo graba todo y no hace nada.


Esperar sin esperanza

El portero Robert Enke, que tiene nombre de cometa, tras tantos años repeliendo balones, se ha marcado un autogol. El transformarse en un valladar impenetable provoca que uno termine tirándose penaltis a sí mismo, por pura soledad; una soledad similar a la que padecía esa pobre modelo surcoreana, Daul Kim, bella, bellísima, pero sola como una estrella suelta en un absolutamente oscuro firmamento; las estrellas suelen ser contempladas por todos los ojos, pero se encuentran solas y distantes, en una fría lejanía de millones de años luz, rodeadas como joyas perfectas por un negro terciopelo de materia oscura imperfecta. Él perdió a una hija, ella era una hija sin padre. Ella puso una música house, I go deep, de Jim Rivers, apta para un último desfile. Él escribió unas letras: estaba harto de disimular ser un muro a lo Pink Floyd y se derrumbó, o dejó que lo derrumbara una locomotora.

Quiero imaginarme una región de penumbra donde encuentro a estos dos corazones ya quietos y los siento a la misma mesa a esperar por toda la eternidad.

sábado 21 de noviembre de 2009

Edad Media

Un tercio de los españoles cree firmemente que el Sol gira alrededor de la Tierra, según las estadísticas. Esto es, más o menos, un tercio de los españoles vive todavía en la Edad Media. Eso no tiene que extrañarnos; de hecho, en la mayor parte de África y de América se vive todavía en la Edad Media, y en Japón hace apenas sesenta años que han salido de ella. Un sesenta por ciento de los seres humanos cree todavía en supersticiones como la religión y el nacionalismo y toma decisiones más fundadas en sentimientos que en razones, ¿y nos creemos que hemos avanzado algo?

viernes 20 de noviembre de 2009

El congreso de imputados

En esta demonocracia hay trescientos cincuenta casos de corrupción en un partido y doscientos en el otro; me importa un pepino el partido que sea, porque también hay diferencias de calidad y no de cantidad. Son, eso sí, demasiados, y si calculamos que sólo asoma el diez por ciento de la mierda, espeluzna hasta dónde hemos llegado. El sistema está desacreditado, que no en crisis, y es preciso reformar la Constitución, porque no hay modo de reformar con ella a esos indecentes políticos que sufrimos y no merecemos. Quitar el Senado, suprimir las autonomías o consagrar un estado federal y castigar como se debe el despropósito político más severamente que el individual son premisas indiscutibles, así como permitir que el defensor del pueblo pueda llevar a cabo investigaciones y denuncias y purificar el sistema de financiación de partidos y prohibir que los cargos políticos puedan luego lucrarse con cargos económicos, por ejemplo en consejos de administración.

La invención de otra brújula

La carga del pasado es infinita, dice Borges; tanto individual como colectivamente es lo que no se puede cambiar; sólo es posible modificar el futuro, y no siempre lo logramos, porque cualquier desviación de su sentido auténtico es un giro o derrota que a la larga retrotrae al pasado en un gran movimiento parabólico hacia atrás, como atraído por la fuerza de gravitación universal del pasado. ¿Qué brújula puede orientarnos, o decirnos: este es el verdadero sentido que provoca la evolución hacia lo mejor, hacia la utopía, este es el verdadero sentido recto de la evolución deseable? Que sea posible cambiar el futuro es lo que da sentido a la esperanza, o al menos a una razonable esperanza, porque hay gente que saca de quicio a la esperanza haciéndola muy poco razonable o prometiendo una más allá de la muerte y todas esas mentiras sobre las cuales lo mejor que puede decir uno es que son deseables y maravillosas, pero no alcanzables en el espacio de una vida humana. Sin embargo, ¿no son acaso esas mentiras deseables y maravillosas la fuerza de escape que nos permite arrebatar la esperanza a esa fuerza de gravedad y transformarlas poco a poco en menos mentirosas? El idealismo auténtico y más mentiroso es el joven: tiene mucho futuro por delante y por cambiar, hasta que poco a poco la desviación parabólica va haciendo nacer al viejo de las entrañas del joven. El poder de las razones de los viejos se impone siempre a los jóvenes sobre las esperanzas que aquellos no pueden tener: los viejos creen ver las cosas como son de veras, o en relación respecto a lo que vendrá después, que es nada. Los viejos no poseen fe, esperanza ni caridad. Les es imposible cambiar, porque la inercia que llevan les retrotrae constantemente hacia el pasado.

La sociedad europea envejece, pero hay una juventud boyante que proviene de África y otros lugares con deseos de hacer cosas, muchas veces humildes, con esa humildad que da la ética; pero a esta juventud no se le da un futuro, sino la repetición constante de lo pasado, la inercia de un progreso desorientado y ciego, que vuelve una y otra vez hacia las fórmulas del pasado.

La pregunta es, pues, esta: ¿dónde se encuentra esa brújula que puede orientar a la juventud, y en qué dirección señala?

Creo, y muchos otros creen conmigo, que la única respuesta posible es la humildad de la ciencia sobre la superstición, la humildad de la antropología sobre la política, la humildad de la razón sobre el sentimiento, la de la ética sobre la religión y la de todos sobre los pocos. A todas estas cosas hay que atenerse para no perder el norte. Toda forma de poder ha de ser compartida y los que gobiernen han de ser antropólogos, no políticos. El único bien que se persiga ha de ser el colectivo, no el nacional. La economía ha de buscar la satisfacción de la mayoría sin sacrificar a ninguna minoría; la propiedad ha de detentarla el que beneficie a más personas, no el que perjudique a más y las religiones han de poner en común sus éticas, no sus supersticiones.

Sólo así la carga del pasado dejará de ser infinita.