miércoles, 1 de febrero de 2023

Falacias tontísimas pero muy usadas

Tomado de Quora:

La falacia del término medio no distribuido. 

La forma de esta falacia es la siguiente

Todo A es C.

Todo B es C

Por lo tanto: todo A es B.

Un ejemplo artifical que es útil para observar el absurdo de esta falacia es el siguiente:

Todos las abejas (A) vuelan (C).

Todos los patos (B) vuelan (C).

Por lo tanto: todas las abejas (A) son patos (B).

En esta falacia cae todo mundo en todos los aspectos de la vida humana.

Cuando los charlatanes del new age (como Osho) se defienden de los ataques a su secta, siempre usan el siguiente argumento: nosotros, los gurús new age (A), somos atacados y juzgados por nuestras ideas (C). Todos los pensadores de la historia que revolucionaron el pensamiento humano (B) han sido juzgados y atacados por sus ideas (C). Por lo tanto, todos los gurús new age (A) somos pensadorees históricos revolucionarios del pensamiento humano (B).

En la guerra mediática, a la derecha se le ha dado por clasificar lo que ellos denominan "wokismo" dentro del marxismo. Ellos lo denominan "marxismo cultural". Su argumento es el siguiente: toda idea woke (A) parte de la idea de que existe un sector oprimido y un sector opresor en la sociedad (C). Toda idea marxista (B) parte de la idea de que existe un sector oprimido y un sector opresor en la sociedad (C). Por lo tanto, toda idea woke (A) es una idea marxista (B).

Otro argumento que utilizan en esa misma dirección es el siguiente: toda idea colectivista (A) concibe al ser humano en agrupaciones (C). Toda idea secataria o tribalista (B) concibe al ser humano en agrupaciones (C). Por lo tanto, todas las ideas colectivistas (A) son ideas sectarias o tribalistas (B).

En la izquierda esta forma de razonar también ha sido causa de malos entendidos. Eso ha traido como consecuencia el fortalecimiento de viejas polarizaciones, la destrucción de posibles alianzas o la imposibilidad de entrar en negociaciones. Por ejemplo: todos externos que siguen los pasos del movimiento social X (A) muestran opiniones en contra de X (C). Todo reaccionario (B) muestra opiniones en contra de X (C). Por lo tanto, todos los externos que siguen los pasos del movimiento social (A) son reaccionarios (B).

Un ejemplo más inocente es el siguiente: la gente que hace mucho ejercicio dice: "todos mis ejercicios (A) duelen (C)". Para animarse, complementan esa afirmación con con esta otra afirmación: "si no duele, no sirve". La cual equivale a "todo lo que sirve (B), duele (C)". Eso los lleva a concluir que "todos mis ejercicios (A) sirven (B)". Y al final terminan sufriendo a lo tonto.

Un ejemplo de los estragos argumentativos que causa esta falacia lo puedes encontrar en esta repuesta mía sobre la filosofía de Ayn Rand, llamada "Objetivismo":

Dado que no he tenido la oportunidad de conocer el total de sus ideas, no puedo dar una opinión completa de su pensamiento. Tengo entendido que escribió sobre Ética, Filosofía Política y Epistemología. De estas tres ramas, sólo me he acercado a la primera. Mi opinión, por lo tanto, sólo puede enfocarse en esa rama. Las demás las dejaré intactas.

La opinión que Rand me ha generado es, por lo general, negativa. Sus textos son un cúmulo creciente de falacias lógicas. Tergiversa los conceptos que utiliza para llegar a las conclusiones que pretende. Descuida constantemente la estructura lógica de sus argumentos. Abusa mucho de estrategias sofísticas para darle más mérito a su postura. Y sus alusiones a la jerarquización racional de valores no figuran como respaldo o consecuencia de ninguna de las conclusiones o premisas de los argumentos que presenta. En general: hace (por lo menos en Ética) todo lo que una filósofa seria y profesional no haría .

Veamos un ejemplo:

Los resultados psicológicos del altruismo se pueden observar en el hecho de que muchas personas abordan el tema de la ética haciéndose preguntas como: “¿Debe uno arriesgar su vida para ayudar a un hombre que está: a) ahogándose, b) atrapado en un incendio , c) pararse frente a un camión a toda velocidad, d) colgarse de las uñas sobre un abismo?” Considere las implicaciones de ese enfoque. Si un hombre acepta la ética del altruismo, sufre las siguientes consecuencias (en proporción al grado de su aceptación):

1. Falta de autoestima, ya que su primera preocupación en el ámbito de los valores no es cómo vivir su vida, sino cómo sacrificarla.

2. Falta de respeto por los demás, ya que considera a la humanidad como una manada de mendigos condenados que claman por la ayuda de alguien.

3. Una visión de pesadilla de la existencia, ya que cree que los hombres están atrapados en un "universo malévolo" donde los desastres son la preocupación principal y constante de sus vidas.

4. Y, de hecho, una indiferencia letárgica hacia la ética, una amoralidad cínica y desesperada, ya que sus preguntas involucran situaciones con las que probablemente nunca se encontrará, que no guardan relación con los problemas reales de su propia vida y, por lo tanto, lo dejan vivir sin ninguna responsabilidad. principios morales cualquiera que sea.

Al elevar la cuestión de ayudar a los demás a la cuestión central y principal de la ética, el altruismo ha destruido el concepto de toda auténtica benevolencia o buena voluntad entre los hombres. Ha adoctrinado a los hombres con la idea de que valorar a otro ser humano es un acto de desinterés, lo que implica que un hombre no puede tener ningún interés personal en los demás, que valorar a otro significa sacrificarse uno mismo, que cualquier amor, respeto o admiración por un hombre puede sentir por los demás no es ni puede ser una fuente de su propio disfrute, sino una amenaza para su existencia, un cheque en blanco de sacrificio firmado para sus seres queridos.

Los hombres que aceptan esa dicotomía pero eligen su otro lado, los productos últimos de la influencia deshumanizadora del altruismo, son esos psicópatas que no cuestionan la premisa básica del altruismo, sino que proclaman su rebelión contra el autosacrificio al anunciar que son totalmente indiferentes a cualquier cosa viva y humana. no movería un dedo para ayudar a un hombre o un perro destrozado por un conductor que se da a la fuga (que suele ser uno de los suyos). 

                                Ayn Rand, Filosofía: quién la necesita

Este argumento es evidentemente falaz. En primer lugar, porque usa tres conceptos diferentes de “altruismo” como si fueran el mismo. El primero es el estandar que todos conocemos: ayudar a otros de manera desinteresada. El segundo es una versión irracional de altruismo: ayudar a otros por motivos irracionales. El tercero es una versión radical de altruismo restringida a un contexto: tomar medidas drásticas en ayuda de otros siempre que la situación sea drástica. En su argumento plantea el primer concepto; pone ejemplos del tercero; saca inferencias del segundo y concluye como si estuviera hablando del primero. Aquí la trampa es meter el segundo concepto de contrabando para disfrazarlo del tercero y sacar conclusiones negativas del primero. A eso en lógica se le conoce comúnmente como “falacia de equívoco”.

Eso en primer lugar. En segundo lugar, porque carece de una estructura válida de inferencia lógica. Es decir: no sigue ningún esquema válido de deducción lógica. Para ver este punto con claridad, veamos cada una de sus cuatro conclusiones.

Consecuencia 1 (Lack of self-esteem).

¿De qué manera pudo haber derivado la falta de autoestima de la ayuda desinteresada? Básicamente, de las inferencias que algunos conceptos del argumento tienen en común con otros. Reconstruyamos el argumento para verlo con claridad:

1. Todo aquel que carezca autoestima le quitará valor a su vida.

2. Todo aquel que le quite valor a su vida es capaz de ponerla en riesgo.

3. Es el caso que todo altruista es capaz de poner en riesgo su vida.

4. Todo aquel que carezca de autoestima es capaz de poner en riesgo su vida (por 1 y 2).

5. Todo altruista tiene baja autoestima (por 3 y 4).

A la segunda deducción (la proposición 5) se le conoce como la falacia non distributio medii: decir que una proposición A implica una proposición B, si existe una proposición C que es implicada por ambas proposiciones. Para ver con más claridad por qué la inferencia 5 es una mala deducción, pongamos, a modo de ejemplo, un razonamiento con la misma estructura lógica:

Todo perro tiene cuatro patas.

Todo caballo tiene cuatro patas.

Todos los caballos son perros.

Si sustituimos “perro” por “tener baja autoestima”; “tener cuatro patas” por “ser capaz de poner en riesgo la vida” y “caballo” por “altruista”, se puede apreciar con más claridad la falacia lógica que Ayn Rand cometió.

Consecuencia 2 (Lack of respect for others).

El error es el mismo: conectar antecedentes y consecuentes sin que exista una regla lógica definida que permita conectarlos. Su argumeno es el siguiente:

1. Todo aquel que vea a los demás como mendigos condenados suplicando por ayuda ve a los demás como gente que necesita ayuda.

2. Todo altruista ve a los demás como gente que necesita ayuda.

3. Todo aquel que vea a los demás como mendigos condenados suplicando por ayuda tiene una imagen precarizada de los demás.

4. Todo aquel que carezca de respeto por los demás tiene una imagen precarizada de los demás.

5. Todo altruista ve a los demás como mendigos condenados suplicando por ayuda (por 1 y 2). — Primer non distributio medii.

6. Todo aquel que vea a los demás como mendigos condenados suplicando por ayuda carece de respeto por los demás (por 3 y 4) — Segundo non distributio medii.

7. Todo altruista carece de respeto por los demás (por 5 y 6) — Esta es una inferencia correcta (un silogismo hipotético), pero viciada por las dos anteriores.

Nótese cómo la primera inferencia le permite a Rand intercambiar alevosamente el primer concepto de altruismo por el segundo (la versión irracional de atruismo): adjudicarle perspectivas irracionales al altruismo por medio del non distributio medii implica atribuirle irracionalidad al altruismo en general. Por lo tanto, desde dicha perspectiva, ser altruista y ser altruista irracional es ser una y la misma cosa.

Consecuencia 3 (A nightmare view of existence).

Esta es la consecuencia más tramposa de todas, ya que se deriva directamente de una de las inferencias del razonamiento anterior: decir que el altruista ve a los demás como mendigos condenados suplicando por ayuda.

Esta proposición (la 5 del argumento anterior) se interconecta con la conclusión de este argumento de la siguiente manera: todo aquel que sea un “mendigo condenado suplicando por ayuda” tiene una vida de pesadilla (lo cual es correcto). Por lo tanto, su existencia es una pesadilla (lo cual también es correcto). Por lo tanto, todo aquel que vea a los demás como mendigos condenados suplicando por ayuda ve la existencia de estos como una pesadilla (esto también es correcto). Por lo tanto, cree que los humanos estamos atrapados en un universo malévolo donde los desastres son la constante (esta inferencia ya no es correcta).

La razón de por qué esta inferencia es incorrecta es sencilla: si fuera verdad que el ser humano está atrapado en un universo malévolo, entonces su existencia sería una pesadilla. Pero del hecho (no comprobable por las premisas de Rand en contra del altruismo) de que las personas tengan una existencia de pesadilla no se siegue que vivan en un universo malévolo. Eso es una falacia de la afirmación del consecuente. Y es precisamente esa falacia lo que desencadena su argumento.

Todo aquel que crea que la existencia es una pesadilla creerá que nuestra existencia es una pesadilla.

Todo altruista cree que somos mendigos condenados (…). — Premisa viciada.

Todo aquel que crea que somos mendigos condenados (…) creera que nuestra existencia es una pesadilla.

Todo altruista cree que nuestra existencia es una pesadilla (por 2 y 3).

Todo altruista cree que la existencia es una pesadilla (por 1 y 4). — Non distributio medii.

Consecuencia 4 (A lethargic indifference to ethics).

Esta conclusión es la que más precariedad intelectual demuestra, ya que la indiferencia letárgica a la ética que Rand le atribuye al altruista no es más que la culminación de todos los hombres de paja que cometio en contra del altruismo por medio de la tergiversación conceptual y de la consecuente tergiversación lógica que eso genera. Esto es, básicamente, la estrategia sofística de demeritar la imagen de una postura contraria para que la propia (el egoísmo racional en este caso), por constraste, parezca la correcta (cosa que hace más adelante en ese mismo texto [The ethics of emergencies]).

Esta conclusión se sostiene sólo si todo lo que dijo anteriormente se sostiene. Hemos visto que no se sostiene. Ergo, esta conclusión tampoco se sostiene.

En suma, para no hacerla más larga (que se puede), Ayn Rand me parece un desastre en Ética. Y si es un desastre en una de sus principales corrientes filosóficas, es muy probable que también lo sea en las demás. Esto último no lo afirmo, pero sí tengo buenas razones para sospecharlo. Eso lo comprobaré el día que me acerque a las otras dos partes de su pensamiento.

Bueno, esta es la respuesta menos original. Sin embargo, lo sorprendente de esta falacia tan común es que aún sigue teniendo éxito y por ello la vuelvo a mencionar.


II

FALACIA DE LA MOTIVACIÓN.

La gente solemos descalificar la afirmación de otros mediante decir que "les conviene" creer o decir eso. Por ejemplo:

"Dice que no me engañó, pero por supuesto que no lo admitiría." (Claro, pero eso no basta para decir que entonces es culpable. Si declararse inocente comprueba que es culpable, entonces ¿Qué debería decir, según tú, si realmente es inocente? Lo que pasa es que tú YA decidiste que es culpable, simplemente. Pero su "no admisión" no prueba nada en su contra).

"Dices que esta ropa se me ve bien, pero lo que pasa es que no quieres gastar dinero en comprarme otra." (Es posible que lo diga por ahorrar, pero definitivamente no es imposible que la ropa efectivamente se te vea bien. La conveniencia de decirlo no garantiza que sea mentira.)

La gente suele pensar que si alguien se declara inocente, debe ser culpable porque le conviene salvarse del castigo. Pero esto es absurdo: Por más que le convenga, una persona puede decir que es inocente simplemente PORQUE LO ES. En un juicio, el fiscal dice que el acusado es culpable. El abogado defensor dice que es inocente. Si la motivación fuera suficiente, AMBOS mentirían siempre, pues por eso les pagan (al abogado por decir que su cliente es inocente, de hecho es ilegal decir lo contrario; el fiscal por decir que es culpable, en su posición, ni siquiera puede decir lo contrario, en todo caso renunciaría al caso). Pero es imposible que ambos mientan: El acusado sólo puede ser inocente o culpable, no hay más opciones. Uno de los dos (abogado y fiscal) tiene que tener la razón, aunque le convenga y le paguen por decirlo.

Como dije, esta falacia se da muchísimo y mucha gente cae, una y otra vez. Y ni siquiera sienten cuando se la están aplicando.

Pero lo más importante es que esta falacia DISTRAE sobre el punto originalmente en cuestión y nos lleva a discutir cosas que ni siquiera estaban a consideración.

Te cuento una experiencia mía. Una vez, aquí en Quora di una mala opinión de un político.

Fue a manera de respuesta a una pregunta vergonzosamente falsa sobre este político. Algo como: "¿No fue maravilloso como este político dejó callados a todos ayer en la conferencia?". Digo que la pregunta era falsa por dos factores: 1. Eso no es un pregunta real. ¿De verdad su duda que requería aclaración era si había sido maravilloso eso? 2. El video donde se dio ese "dejar callados" está a la vista y definitivamente no dejó callado a nadie, y aunque fuera cuestión de opiniones, no debería ser comentado como si es algo más allá de toda discusión.

Al quorista no le gustó mi respuesta ni opinión y de inmediato me "refutó" con lo siguiente: "¡Lo que pasa es que lo odias (al político)!!!"

Esto me distrajo del todo y por un momento me puse a refutarlo. Dije que era ridículo que yo lo odiara. Ante una falsedad que uno sabe tan evidente, se indigna, y en esas, uno hasta se pone a intentar demostrar que eso no es cierto (la cosa es que al final es irrelevante si lo odiara o no, la afirmación puede ser cierta y se puede evidenciar, no es necesario creerme). Pero de pronto lo pensé un poco más detenidamente: Estábamos hablando de si el político era corrupto y poco confiable, no de si yo lo "odiaba" o no (bastante melodramático, si me preguntas). Y no solo había dado mi opinión, había dado RAZONES para establecer por qué yo creía que el político era corrupto y poco confiable. Sin embargo, en lugar de que nos pusiéramos a argumentar por qué era cierta o falsa tal afirmación, ya casi estábamos discutiendo si lo que me movía a hablar mal del político era el supuesto hecho de que yo lo odiara.

Así que me aplicaron la falacia de la motivación y por un momento la discusión se movió totalmente a algo que no tenía nada que ver con la cuestión original. ¿Por qué tendría que aclarar si lo odio o no lo odio cuando estoy presentando pruebas de lo que afirmo? Pero aún más, quizá yo lo odie, pero las afirmaciones que hiciera de él están fundamentadas y pueden verificarse, ¿qué más da si yo lo odio? El problema es si es cierto lo que digo… Pero luego de mi molestia inicial (alguien estaba diciendo mentiras respecto a mis motivos), logré reaccionar y se me ocurrió no seguirle el juego, sino revertir su "argumento" para que viera que su afirmación sobre mis motivos era ridícula o por lo menos irrelevante al punto.

Le dije algo como: "Si tu única explicación para mi argumento es que lo odio, entonces quizá él es culpable, pero tú lo consideras inocente ÚNICAMENTE porque estás enamorado de él." El quorista sólo respondió enojado: "Sí, la verdad es que el señor está guapo." Supongo que lo dijo como ironía, pero ya no llevó la discusión por ese rumbo. Creo que entendió mi punto.

La falacia se detecta cuando la gente usa la palabra "solamente" (o un sinónimo): "Lo dices solamente para que no te reclame". "Me lo regalaste solamente para que te deba el favor." "Dices que es muy buena gente únicamente porque estás enamorada de él". "Dices que es corrupto nomás porque lo odias." "Dices que está limpio solamente porque no quieres lavarlo."

La lección es: La motivación —cierta o falsa, no importa— por sí misma NO PUEDE GARANTIZAR si algo es cierto o falso. Se requieren verdaderos argumentos o evidencias INDEPENDIENTE de las motivaciones, de si me conviene o no me conviene.

Y no permitas que te distraigan del tema principal, queriéndote acusar de que tus motivaciones son lo único que causa tus afirmaciones. Y aunque tengas motivos, si ofreces evidencias para lo que dices, nadie tiene por qué objetar respecto a lo que sientes al respecto porque no viene al caso.

De todas formas nadie debería afirmar cosas para las que no tiene pruebas y nadie debiéramos creer como un hecho cosas de las que no se presentan evidencias.

III

Por Unai Aso Poza, para Quora:

Los 10 tipos de falacias lógicas y argumentativas

Este tipo de argumentaciones se basan en supuestos irreales, forzados o falseados. Veamos cómo funcionan.

Las falacias lógicas son como las minas terrestres; fáciles de pasar por alto hasta que te topas con ellas. La argumentación y el debate inevitablemente se prestan a razonamientos defectuosos y errores lógicos.

Y muchos de estos errores se consideran falacias lógicas y argumentativas, que pueden llegar a invalidar un argumento por completo y pueden servir como vías de escape para aquellas personas que son incapaces de demostrar sus afirmaciones sin valerse de trampas y artimañas argumentativas.

En este artículo te explicamos qué son las falacias lógicas, y te damos una lista de las 10 más comunes para que puedas identificarlas y hacerles frente con eficacia .

¿Qué es una falacia lógica?

Una falacia lógica es un error de razonamiento que invalida un argumento. Una de las características básicas del pensamiento lógico es la capacidad para detectar errores en las conclusiones o en las premisas de un determinado argumento para poder evitar los razonamientos falaces, ya que éstos nos dificultan llegar a conocer la verdad de los hechos y nos hacen más susceptibles a la manipulación y la tergiversación.

Cuando discutimos con otra persona y exponemos nuestro razonamiento, solemos seguir una serie de pasos lógicos; defendemos nuestra postura partiendo de determinadas premisas para llegar a una conclusión, que no es más que la proposición que se defiende sobre la base de las premisas anteriores.

Sin embargo, en ocasiones la discusión se tuerce y se introducen falacias lógicas que invalidan la argumentación de uno de los contendientes, por lo que a partir de ese punto la batalla dialéctica debería quedar suspendida.

Las falacias lógicas y argumentativas son, en definitiva, afirmaciones sin fundamento que a menudo se proclaman con una convicción que las hace sonar como si fueran hechos probados. Sean cuales sean sus orígenes, las falacias pueden adquirir un significado especial cuando se popularizan en los medios y se convierten en parte de los dogmas propios de una sociedad. Por eso es importante saber detectarlas y combatirlas.

Los 10 tipos de falacias lógicas y argumentativas

Las falacias, esas brechas lógicas que invalidan los argumentos, no siempre son fáciles de detectar.

Mientras que algunas se identifican como inconsistencias evidentes, otras son más sutiles y pueden colarse en conversaciones cotidianas sin ser detectadas. Tener una comprensión de estas falacias lógicas y argumentativas puede ayudarnos a analizar con mayor confianza los argumentos y las afirmaciones en las que participamos a diario.

A continuación te presentamos una lista de las 10 falacias lógicas y argumentativas más comunes.

1. Falacia “ad hominem

Los ataques personales son contrarios a los argumentos racionales. En lógica y retórica, un ataque personal se llama “ad hominem”, que en latín significa “contra el hombre”. En lugar de avanzar en un buen razonamiento, una falacia ad hominem reemplaza la argumentación lógica con un lenguaje ofensivo no relacionado con la verdad del asunto.

Más específicamente, es una falacia de relevancia en la que alguien rechaza o critica la opinión de otra persona sobre la base de características personales, sus antecedentes, su apariencia física u otras características irrelevantes para el argumento en cuestión. Un ejemplo de esta falacia: “Como Antonio no es mujer, no puede opinar de feminismo”.

2. Falacia del hombre de paja

La falacia del hombre de paja consiste en atacar una posición lógica y argumentativa que el contrincante realmente no tiene.

Es una forma sencilla de hacer creer que la posición de uno parezca más fuerte de lo que es. Usando esta falacia, los puntos de vista del oponente se caracterizan como absurdos y poco fiables; en comparación, la propia posición se ve como más verídica, seria y fiable.

Ejemplo: Pedro: “Creo que deberíamos remodelar nuestra página web”. Antonio, responde: “Ya, claro, ¿estás diciendo que nuestro trabajo en el departamento de diseño interno no vale nada y que tenemos que derrochar el dinero en otro departamento externo?”.

3. Falacia de la apelación a la autoridad

Esta falacia argumentativa, también denominada “ad verecundiam”, ocurre cuando hacemos mal uso de una autoridad.

Este mal uso de la autoridad puede ocurrir de varias maneras. por ejemplo: podemos citar solo a las autoridades, alejándonos convenientemente de otras pruebas comprobables y concretas como si la opinión de los expertos fuera siempre correcta; o podemos citar autoridades irrelevantes, autoridades pobres o autoridades falsas.

Por ejemplo, cuando alguien dice: "compro ropa deportiva en esta tienda porque este famoso dice que es el mejor". El famoso en cuestión puede ser un portavoz, pero eso no lo convierte en una autoridad relevante cuando se trata de ropa deportiva. Por lo tanto, esta argumentación se convierte en falacia de apelación a la autoridad.

4. Falacia de la falsa equivalencia

La falacia de la falsa equivalencia o de la ambigüedad se da cuando una palabra, una frase o una oración se usa deliberadamente para confundir, engañar o inducir a error al sonar como si dijera una cosa pero en realidad dice otra. A menudo, este engaño aparece en forma de eufemismos, reemplazando las palabras desagradables con una terminología más atractiva.

Por ejemplo, un eufemismo podría estar reemplazando "mentir" con la frase "licencia creativa", o reemplazar "mi pasado criminal" con “mis indiscreciones juveniles" o “crisis económica” por “desaceleración”.

5. Falacia populista

Esta falacia, también denominada argumento “ad populum”, supone que algo es cierto (o correcto o bueno) porque otras personas están de acuerdo con la persona que lo afirma; esto es, se acepta algo que se dice porque es popular. Esta falacia argumentativa es común entre los anunciantes, por ejemplo.

Muchas empresas basan sus anuncios en frases que utilizan esta falacia, asegurando que si muchas personas han utilizado sus productos es porque son los mejores (también millones de personas consumen tabaco y no es algo bueno, de ahí la falacia).

6. Falacia del costo hundido

A veces invertimos tanto en un proyecto que somos reacios a abandonarlo, incluso cuando resulta infructuoso y fútil.

Es natural y generalmente no es una falacia querer continuar con algo que consideramos importante; sin embargo, este tipo de pensamiento se convierte en una falacia cuando comenzamos a pensar que deberíamos continuar con una tarea o proyecto debido a todo lo que hemos puesto en él, sin tener en cuenta los costos futuros en los que probablemente incurramos al hacerlo.

Todos somos susceptibles a este comportamiento anómalo cuando anhelamos esa sensación de finalización o una sensación de logro, o estamos demasiado cómodos o demasiado familiarizados con este proyecto difícil de manejar. Y ocurre con demasiada frecuencia en aspectos tan relevantes como el matrimonio o los negocios, por eso es importante saber detectarlo a tiempo.

7. Falacia circular

La falacia o argumentación circular ocurre el argumento de una persona simplemente repite lo que ya asumió de antemano y no llega a ninguna nueva conclusión. Los argumentos circulares también se llaman “petitio principii” o petición de principio, y se producen cuando la proposición que ha de ser probada se incluye de forma implícita o explícita en las premisas (las afirmaciones que sirven para probar la conclusión posterior).

Se puede reconocer un argumento circular cuando la conclusión también aparece como una de las premisas en el argumento. Por ejemplo, si alguien dice: “Lo que hay escrito en La Biblia es verdadero”, y defiende su postura diciendo: “Porque lo dice la propia Biblia”, estaría incurriendo en una evidente falacia circular.

8. Falacia de la generalización apresurada

Una generalización apresurada es una declaración general sin evidencia suficiente para respaldarla. Ésta se produce a partir de la prisa por llegar a una conclusión, lo que lleva a la persona que argumenta a cometer algún tipo de suposición ilógica o a emitir estereotipos, conclusiones injustificadas o exageraciones.

Normalmente, solemos generalizar al hablar, y es una parte necesaria y natural del acto comunicativo y el lenguaje. No hay una regla establecida para lo que constituye evidencia "suficiente". En algunos casos, podría ser posible encontrar una comparación razonable y demostrar que la afirmación es verdadera o falsa. Pero en otros casos, no hay una manera clara de respaldar el reclamo sin recurrir a conjeturas.

Con todo, una forma sencilla de evitar generalizaciones apresuradas es añadir calificadores como "a veces", "tal vez" o "a menudo". Cuando no nos protegemos contra la generalización apresurada corremos el riesgo de caer en estereotipos, y de verter afirmaciones sexistas o racistas, por ejemplo.

9. Falacia del falso dilema

Esta falacia argumentativa ocurre cuando fallamos al limitar las opciones a únicamente dos, cuando de hecho hay más opciones para elegir. A veces las opciones son entre una cosa, la otra, o ambas cosas juntas (no se excluyen entre sí). Y a veces hay una amplia gama de opciones.

Los argumentos basados en el falso dilema son solo falaces cuando, de hecho, hay más opciones que las establecidas. Sin embargo, no es una falacia si realmente solo hay dos opciones.

Por ejemplo, cuando decimos "O The Beatles son la mejor banda de todos los tiempos, o no lo son". Este sería un verdadero dilema, ya que en realidad solo hay dos opciones: lo son, o no lo son. Sin embargo, sería un falso dilema decir: "Solo hay dos tipos de personas en el mundo: personas que aman a The Beatles y personas que odian la música", ya que habrá algunas personas que serán indiferentes a su música y otras a las que les podrá gustar o no, pero sin tanta intensidad.

10. Falacia de la correlación y la causalidad

La falacia causal se refiere a cualquier fallo lógico que se produce al identificar una causa; es decir, cuando se concluye acerca de una causa sin evidencia suficiente para hacerlo.

Por ejemplo, si alguien dice: “Dado que sus padres le llamaron Jesús, deben ser religiosos cristianos”. En este caso, aunque es posible que sea cierto y sean religiosos, el nombre por sí solo no es evidencia suficiente para llegar a esa conclusión.

Otra falacia causal es la falacia “post hoc”, la abreviatura de “post hoc ergo propter hoc” ("después de esto, por lo tanto debido a esto"). Esta falacia ocurre cuando confundes algo con la causa solo porque vino primero. El hecho de que algo haya sucedido antes no significa que haya causado eso.

Esta falacia además suele ser la responsable de muchas supersticiones y falsas creencias. Todos sabemos que el resfriado común dura unos 7 días. Pues bien, si alguien se toma una pastilla de homeopatía (que no tiene ningún efecto más allá del placebo) cuando le viene el resfriado y se cura pasada una semana, pensará que ha sido la pastilla la que le ha curado, cuando en realidad lo único que ha sucedido es que han pasado los 7 días de rigor para que la persona vuelva a estar sana de nuevo.

Referencias bibliográficas

Gutiérrez, G. A. (2000). Introducción a la lógica. Pearson Educación.

Johnson, R. H. (2012). Manifest rationality: A pragmatic theory of argument. Routledge.

Lekuona Ruiz de Luzuriaga, K. (2013). Lógica formal e informal: falacias y falsos argumentos (unidad didáctica).

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