Hay una famosa estancia de la Égloga I de Garcilaso que proviene de una canción del Petrarca, la CXXVI:
Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado, de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.
Esta es la stanza del Petrarca:
Chiare, fresche et dolci acque,
ove le belle membra
pose colei che sola a me par donna;
gentil ramo ove piacque
(con sospir’ mi rimembra)
a lei di fare al bel fiancho colonna;
herba et fior’ che la gonna
leggiadra ricoverse
co l’angelico seno;
aere sacro, sereno,
ove Amor co’ begli occhi il cor m’aperse:
date udïenza insieme
a le dolenti mie parole extreme.
Mi traducción más o menos literal es esta:
Aguas claras, frescas y dulces / donde los hermosos miembros / de ella, única que creo mujer, reposaron; / mansa rama do ella quiso / (con un suspiro lo recuerdo) / hacer al lado hermosa columna; / hierba y flor que la espléndida / falda cubrieron con seno angelical; / aire sagrado, sereno, / donde Amor con bellos ojos me abrió su corazón: / escuchad a mis palabras, por extremo dolorosas.
Es curioso ver lo que toma y lo que deja Garcilaso de su modelo.
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