jueves, 5 de marzo de 2009

El hombre para Sófocles



Sófocles, en Antígona, otro pasaje antológico:

De cuantas maravillas pueblan el mundo, la mayor es el hombre.
Él, en alas del Noto, entre la bruma cruza la blanca mar
sin que le asombre la hinchada ola de rugiente espuma.
Y ha domeñado a la tierra también, la incansable e inmortal anciana diosa,
con sus ágiles mulas, yunta airosa que año tras año le hincan el arado.
Él a las aves, cabecitas hueras,
a los monstruos del ponto y a las fieras,
ingenioso y sagaz las redes tiende,
y nada de sus mallas se defiende.
Para rendir al animal que ronda libre los campos con primor se amaña,
y bajo el yugo domador sujeta al resistente toro en la montaña,
o al potro hirsuto de cerviz inquieta.
El lenguaje adquirió y el pensamiento,

que corre más que el viento
y el temple vario en que el vivir estriba del hombre en la ciudad.
Su avance no detiene azar alguno,y no hay dolencia que le salga al paso,
que a soslayar no acierte.
De un solo mal no escapa: de la muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario