domingo, 3 de junio de 2007

Milagro

Suelo decir que no creo en milagros, pero aquí hay uno, publicado por El País, que demuestra que la fe mueve montañas:
Despertar en el futuro. Un hombre polaco que quedó en coma hace 19 años recupera la consciencia en un país totalmente distinto al que conocía

AGENCIAS - Varsovia - 03/06/2007

Un trabajador del ferrocarril polaco se despertó el pasado viernes de un coma profundo después de 19 años, cuando los médicos ya habían descartado la posibilidad de que el enfermo pudiera recuperar la consciencia, según medios polacos.

Jan Grzebski, de 65 años, vecino de la ciudad de Dzikow, sufrió en 1988 un grave accidente laboral del que se recuperó inicialmente, para caer al poco tiempo en un estado de coma profundo. Según la televisión polaca, la familia del enfermo nunca perdió la esperanza de que pudiese llevar de nuevo una vida normal y ahora, después de casi dos décadas, el milagro se ha producido.
Jan perdió el conocimiento en la Polonia comunista y ahora lo ha recuperado en una Polonia libre y democrática, ha indicado el presentador de una cadena de televisión polaca al comparar la progresión del enfermo con la de su país. Pero son muchos más los cambios que Jan deberá asimilar, principalmente de haberse dormido con cuatro hijos y despertado con once nietos.
"Cuando me quedé en coma sólo había té y vinagre en las tiendas, la carne se racionaba y en todos sitios había enormes colas para gasolina", explica Grzebski, que describe así sus recuerdos de la última etapa de la Polonia comunista. "Ahora veo a la gente por la calle con sus teléfonos móviles y hay tantas cosas en las tiendas que la cabeza me da vueltas", añadió en declaraciones al canal polaco TVN24.
Los médicos no logran explicar el caso, si bien reconocen que la recuperación de Jan se debe en parte al cuidado hospitalario y, en concreto, a la solícita entrega de Gertruda, esposa del ferroviario.
Jan ha agradecido muy emocionado ante los medios de comunicación los cuidados recibidos: "Sé que debo mucho al hospital, pero sobre todo siento un agradecimiento indecible a mi esposa, que durante esos diecinueve años no me ha abandonado ni un momento, siempre ha estado a mi lado, haciendo todo lo que necesitaba y siento que a ella le debo la vida".
En el momento del accidente, Jan Grzebski no perdió el conocimiento, pero el violento golpe que le propinó un vagón de tren le dejó prácticamente sin dentadura. Aún bajo tratamiento médico, Jan quiso reincorporarse al trabajo, pero su estado se deterioró progresivamente en pocas semanas hasta que perdió la capacidad de hablar y, poco después, todo contacto con el mundo exterior.

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