1.
El Presidente Aznar va a visitar una clase de cuarto curso de una escuela primaria. Su llegada, sin previo aviso, se produjo durante una discusión acerca de los vocablos y sus significados. La maestra le saludó e interrumpió la lección. Aznar le animó a continuar la clase con el debate gramatical. Ella, por cortesía, pidió al Presidente que participara en la discusión sobre el significado de la palabra "tragedia".
Entonces, el Presidente tomó la palabra y pidió a la clase un ejemplo de frase que incluyera el vocablo "tragedia".
- Si un amigo mío está jugando en la calle y lo atropella un automóvil, eso es una tragedia -dijo un niño tras ponerse educadamente de pie.
- No -respondió Aznar-. Eso sería un accidente.
- Si un autobús de transporte escolar cae por un barranco y mueren todos sus ocupantes, eso sería una tragedia -dijo una niña tras levantar la mano pidiendo la palabra.
- Me temo que no -sostuvo el Presidente- A eso podríamos llamarlo una gran pérdida.
El silencio reinó en el aula. Ningún alumno se animó a dar un ejemplo de frase. Aznar los incitó a continuar dando ejemplos:
- ¿Es que no hay nadie que pueda darme un ejemplo de lo que es una tragedia?
Finalmente, en el fondo de la clase, un niño pequeño levantó su mano y con voz muy tenue, se animó a decir:
- Si el avión presidencial en el que viajan el Sr. Presidente de España y todo el Gabinete Ministerial es destruido en vuelo por un misil, haciéndolo añicos, eso sería una tragedia.
- ¡Fantástico! -dijo Aznar-. ¡Eso está muy bien! ¿Y podrías decirme por qué eso sería una tragedia?
- Sí, claro -explicó el pequeño-: Porque, en primer lugar, no sería un accidente, y en segundo lugar, tampoco sería una gran pérdida.
2.
Un senador estadounidense estaba de visita en Sudamérica cuando recibió una llamada urgente de Trump para reunirse en la Casa Blanca por una cuestión importante. Pero perdió el vuelo de ida, así que tuvo que viajar en la avioneta de un piloto bisoño a la siguiente gran ciudad. Aparte del piloto, había dos pasajeros más en la avioneta: un sacerdote y un soldado licenciado que regresaba a casa. Al volar a 3.000 metros de altura, el motor del avión se paró. El piloto dijo: "Lo puse en modo de planeo y tenemos 5 minutos para el impacto". El piloto tenía puesto su paracaídas, y solo había dos más en el compartimento trasero. El senador dijo: "Tengo una reunión urgente con Trump" y, sin decir más, se puso un paracaídas y saltó tras el piloto. Entonces el sacerdote le dijo al soldado: "Hijo, soy un hombre de Dios: toma el paracaídas". El soldado respondió: "No se preocupe, padre: el senador ha saltado con mi mochila"
3.
Un chiste típico serbio: un alemán, un italiano y un serbio esperan frente a la puerta de San Pedro en la fila de los fallecidos por accidentes de tráfico.
El alemán empieza a contar cómo murió: «Las carreteras alemanas son perfectas y los Mercedes son coches perfectos: todo habría sido perfecto si un turco borracho no me hubiera atropellado en dirección contraria. ¡Así perdí la vida!».
El italiano empieza a hablar: «Sabes que Lamborghini no solo es un coche perfecto, sino pura poesía; pero, tengo que admitirlo, no todas nuestras carreteras están hechas para un coche así, por tanto, mientras conducía, me salí de la carretera y caí en un barranco».
El serbio dijo: «Yo también fallecí en un accidente de coche». Y los dos anteriores lo presionaron para que contara más detalles. El serbio continúa: «Compré un Yugo. A crédito. Después de dos meses, ¡morí de hambre!».
4
Un pastor o ministro evangélico y un político llegaron juntos a las puertas del Cielo. San Pedro, tras realizar todos los trámites necesarios, los acompañó para mostrarles dónde estarían sus aposentos. Los condujo a una pequeña habitación individual con una cama, una silla y una mesa, y les dijo que era para el clérigo.
El político estaba un poco preocupado por lo que le podría deparar. No podía creerlo cuando San Pedro se detuvo frente a una hermosa mansión con hermosos jardines y muchos sirvientes, y le dijo que esas serían sus habitaciones.
Preguntó: ‘Pero espere, ¿cómo...? Algo anda mal. ¿Cómo es que consigo esta mansión mientras que ese otro hombre, tan bueno y tan santo, solo tiene una habitación?’
San Pedro respondió: ‘Tienes que entender cómo son las cosas aquí arriba. Tenemos miles y miles de clérigos. Eres el primer político que ha llegado a la cima’.
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