En el año 476 nuevos reinos germánicos se hicieron con los territorios dejados por el dominio romano como en el caso de los ostrogodos que dominaron la Península itálica y parte del centro de Europa. Los Francos, que se establecieron en la mayor parte de lo que hoy es Francia y los visigodos que conquistaron casi la totalidad de la Península ibérica, aniquilando a los alanos, arrinconando a los suevos y expulsando a los vándalos al norte de África, conformando así el gran reino visigodo. Por su parte los anglosajones se instalaron en las islas británicas y parte del norte de Europa.
En un principio el pueblo visigodo invasor se habría mantenido separado de los pueblos hispanos romanos de la Península debido principalmente a diferencias culturales y religiosas, ya que los visigodos practicaban el arrianismo, una herejía cristiana que rechazaba la naturaleza divina de Jesús argumentando que había sido creado por Dios padre, negando de esta manera el dogma de la Trinidad.
Sin embargo, con el pasar de los años, poco a poco, los visigodos e hispanorromanos fueron mezclándose gradualmente. Aunque dominó siempre la cultura hispanorromana, tanto así que los visigodos terminaron asimilando las lenguas protorromances que se comenzaban a formar en toda la región. Finalmente, con la conversión del rey visigodo Recaredo al catolicismo en el año 587 y la posterior formalización en el tercer Concilio de Toledo en 589, se instaura la religión católica como religión oficial del reino visigodo, eliminando así todo tipo de obra escrita arriana establecida hasta la fecha, razón por la cual hoy en día es muy escasa la evidencia literaria visigoda en España. Más adelante, a lo largo del siglo vii, constantes enfrentamientos por el poder de los visigodos provocaron su propio debilitamiento hasta que finalmente sucumbieron ante la invasión árabe en la batalla de Guadalete del año 711 bajo el mandato del Rey Rodrigo.
Los cerca de 300 años de dominio visigodo prácticamente no repercutieron en la estructura morfológica y sintáctica de la lengua románica hablada en la Península debido a la relativa rápida romanización de los nuevos ocupantes, aunque sí contribuyó al enriquecimiento del léxico, es decir, la introducción de nuevo vocabulario. Curiosamente el mayor aporte de las lenguas germánicas al idioma español no corresponde al tiempo de asentamiento visigodo, sino a la introducción de manera indirecta de vocablos a través de otras lenguas romances como el francés y el italiano, las cuales fueron influenciadas de una manera mucho más fuerte y directa por pueblos germánicos que habían actuado como un verdadero superestrato lingüístico. También cabe resaltar que el latín hizo préstamos lexicales directos del germánico como es el caso de saipo, que pasó a convertirse en zapone y posteriormente jabón. Lo mismo ocurrió con la palabra tatsu, que se convirtió en taxo y luego tejón o la palabra burks que pasaría a latín como Burgos que significa "pequeña ciudad" y de este pasaría al castellano como burgo.
Algunas de las palabras aportadas de manera directa como consecuencia de la dominación visigoda son sacar, que proviene del gótico sacan, por su parte guardia derivó en guardia y guardián; spa, hija, se convirtió en espía; la palabra española casta viene de cast que significa grupo de animales y, hablando de animales, destacamos que ganso proviene de guns y que gavilán proviene de gavila; agasajar viene del gótico gasalli que significa compañía; la palabra gana viene de gano que significa avidez y rapar viene de japón que significa arrancar.
Como dijimos anteriormente la mayoría del léxico de raíz germánica es introducido en el latín vulgar durante la época de las invasiones, y en muchas ocasiones fue transmitido al español a través de otras lenguas romances.
Es importante notar la cantidad de palabras del ámbito militar debido al control del poder que ejercieron los reinos germánicos. El latín bellum fue sustituido por la palabra del cual deriva el actual guerra. Del vocablo guardon que significa vigilar viene la palabra guardar; de la ubón viene robar, de warning viene guarnecer y Warner; de la palabra helm que significa casco viene la palabra yelmo; por otro lado dardo proviene del germánico dart y albergue viene de haribargo.
En otros aspectos como el de la construcción podemos citar que del germánico sal proviene la palabra sala y de bastián provienen las palabras bastión, bastir y abastecer.
En el contexto de la diplomacia, la palabra harrywall se convirtió en heraldo; del germánico andy pasó a latín medieval como ambatia y derivó al castellano como embajada y la palabra trigua pasó a ser tregua.
También son legado germánico algunos adjetivos como ricks que significa poderoso y que pasó al castellano como rico, frisk el cual se convirtió en fresco; blanc que significa brillante es el origen de la palabra blanco.
También es interesante analizar la procedencia germánica de numerosos nombres comunes hispanos como es el caso de Álvaro que proviene de las palabras al, que significa todo, y wars, que significa prevenido.
Fernando viene de fredenaldus que a su vez proviene de las palabras freedo que significa paz o alianza e inant que significa atrevido; Rodrigo viene de brodericus que a su vez proviene de las palabras roths que significa fama, e irix que significa poderoso. Argemiro se conforma de las palabras haris que significa ejército y marys que significa famoso. Y, por último, el nombre Alfonso proviene de las palabras al, que significa todo, y funes que significa preparado o valiente.
El aporte de vocabulario de las lenguas germánicas siguió presentándose tiempo después de la Edad Media a través de la Edad Moderna, e incluso en la Edad Contemporánea. Algunas de estas palabras de uso diario en la actualidad son: acordeón, brindis, cobalto, cuarzo, delicatessen, hamster, kindergarten, níquel, pistola y zinc entre muchas otras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario