viernes, 22 de abril de 2016

Algunos artículos wiki

Entre los últimos artículos que he escrito para la wiki, algunos tienen que ver con biobibliografías de escritores y personajes manchegos o relacionados con La Mancha:

José Rivero Serrano
José Julián Labrador ‎
Manuel Valero
Antonio Palomeque Torres
Juan Vicente Rugeros
José Jara
Huberto Pérez de Ossa ‎
Rafael Torromé ‎ 

También sobre algunas obras teatrales de Cervantes:

La entretenida
Los baños de Argel
El laberinto de amor ‎ 
La gran sultana ‎ 
El gallardo español 
El trato de Argel
El rufián dichoso

Otros son sobre escritores clásicos italianos:

Giovanni Berchet ‎
Gian Giorgio Trissino ‎
Vincenzo Monti
Hermetismo (literatura) 
Escuela poética siciliana
Domenico Nani Mirabelli 

También me ha dado últimamente por los estudios de otras tradiciones métricas:
 ‎
Métrica italiana ‎
Métrica árabe ‎
Métrica inglesa
Anfíbraco (métrica) ‎
Tirana (estrofa) ‎

Y como de costumbre he escrito muchos artículos sobre periodistas y prensa, antiguos y modernos:

Pablo de Mendíbil
Ocios de Españoles Emigrados
Manuel Lozano Pérez Ramajo
Gaspar María de Ogirando ‎
El Conciso ‎
Jill Lepore ‎
Katherine Boo
Andrés Álvarez Guerra ‎
Semanario Patriótico ‎
José Álvarez Guerra ‎
Bartolomé Soler ‎
Francisco de Paula Montemar ‎ 

He retocado muchos artículos sobre gramática a fin de hacerlos más comprensibles para el profano y el alumno, y compuesto algunos también.

Subordinación adverbial ‎
Monosemia
Verbo copulativo
Modalidades textuales.

También he seguido realizando biografías, sobre todo de gente relacionada con Shakespeare, la novela picaresca, autores rusos, viajeros, enciclopedistas y filólogos:

Thomas North (traductor) ‎
Vasili Narezhny ‎
Faddéi Venediktovich Bulgarin ‎
Mijaíl Chulkov ‎
Matvéi Komarov
Johann Beer (escritor) ‎
Carsten Niebuhr
Barthold Georg Niebuhr ‎
Tomás de Perseigne ‎

Joachim Sterck van Ringelbergh ‎ (trad. de la wiki francesa)
Jean Marie Blas de Roblès ‎
Justo de Sancha ‎
Richard Hurd ‎
Amado de Cristo Burguera y Serrano 
Gaspar Gonzalez de Candamo
Bernardo Agustín de Zamora
Casimiro Flórez Canseco

Francisco Patricio de Berguizas

También he ampliado corregido o compuesto artículos sobre temas y personajes por los que siento una especial inclinación o cuando menos curiosidad:

Derecho natural
Obsolescencia programada
Profesión de fe del vicario saboyano
Drama de honor ‎
José Manuel González Matellán
Robert Eggers
Ideas sobre la novela 
Roman courtois (traducción compuesta de la wiki francesa e italiana ampliada y corregida con otras fuentes)
Nikolái Ivánovich Strájov
Álvaro de Solana ‎ 
Suma (tratado) 
Caius Memmius ‎ (trad. de la wiki francesa)
Johannes Messner
Historia de la fotografía en España

El patrañuelo

Feria del libro

Como no hacía costumbrismo desde el año de mis anginas, salí a guisa de notario para ver qué eventos consuetudinarios acontecían en la rúa. Cada vez más parecida a Calcuta, Ciudad Real acusa unas diferencias sociales crecientes. Por ahí andaban los mendigos de la Gran Recesión de Zapatero y Rajoy, más los importados por Merkel, ya por activa (pidiendo y en pos de la gente), ya por pasiva (al lado de iglesias y supermercados, no a la puerta de los bancos, que es lo propio). A estos se añadían las madres minusburguesas con cochecito que piden para comer estos últimos de mes y los revolvedores de basura. Y hay que ver lo que echa a los contenedores la gente. He visto desde quijotes de escayola a zapatos viudos y consoladores fundidos. La gente pobre debía tener más dinero para hacer obras de caridad y echar a la basura cosas de más fundamento.

Como una nueva Egeria, quise peregrinar por el curso del meridiano que une los polos de un cuchitril tan marchoso como el Living, lleno de jevis moteros, colgones y artistas (el otro día me encontré allí a Paco Carrión), con el para desahuciados de La Abuelita, de cocido eminente y frecuentado por culturetas de segundo filón como este cura (el otro día me encontré allí a Joaquín González Cuenca). Pero me entró pereza y flato y me dije que no, que no, que no estoy para esos tambores tan lejanos.

Para quitarme, pues, tanta depresión, pensé si tomar un poco de esa droga permitida que es el jarabe para la tos Inistón (yo lo recomiendo con un ibuprofeno, que da más paz), pero opté por un té con limón más y marché a pisar como suelo las calles de esta ciudad, antes villa, aprovechando que se reunía el club de la lluvia: todos esos que solo salen de casa cuando la lluvia espanta las moscas de los sociables y los conduce adonde estamos apaciblemente los asqueados para joder la marrana, expresión intraducible que no alude precisamente a la hembra del porcino, sino al eje de una noria, que se denomina y llama así, malpensados, cuyo chirrido gruñe como el animal. Se trata de una vulgar expresión hortícola o poblachulesca, si preferís, y la única obscenidad que se le apercibe nace de que el eje dé tantas vueltas jodiendo u hozando con insistencia. Se jode la marrana cuando se la atranca con un palo o una piedra; y marrano viene del árabe "muharrám", que significa "cosa prohibida o tabú", como el cerdo para los musulmanes o la vergüenza para el pepero.

Así que me introduje en el antiguo Casino, donde se ha montado sin noria ni carrusel la Feria del Libro. La agenda de actividades infantiles era interminable; el Ayuntamiento ha hecho una gran labor. Por lo general la izquierda sucedánea valora las humanidades; incluso una cosa así como el idimitible e idimitido Josmari Barreda hizo una Biblioteca Municipal magnificente; eso ni se le habría pasado por las circunvoluciones a una Hermandad de Cabezones Huecos como la pepeíta, que tiene sin embargo a cantores del calibre de su dulce y enamoradísima La Tribuna, por más que el Lanza corresponda con lírica psoesía. Subiendo el iva del libro por encima del porno, su expelencia Gargajoy se ha convertido por el contrario en el Gargamel de la pitufería, a la que impide comprar cultura en baratillo; más que un Marriano lo que es es un Luciano capo di tutti capi que preside la gran Comisión del Saqueo de España, con familias mafiosas en Valencia, Madrid, Baleares y Granada, que se sepa. Más o menos el diez por ciento del iceberg, pues todas esas familias pagan protección al sindicato central de Alibabárcenas, el Fuerte. Eso es lo que son, más todo el pijerío fascineroso y psoricero que no paga a satanasa Hacienda, ajenos como han sido siempre al amargo rocío de la lágrima y el recorte, que en Sanidad ha provocado muertos.

Y hete aquí ante mí las últimas novedades librarias: las benditas nuevas novelas de las esperanzas locales, como Polvo, de la ilustre infanteña Maribel Riaza Chaparro; El abrigo de la corona, de Domingo Sánchez Parra, novela histórica sobre los orígenes de la actual Ciudad Real, publicada por Serendipia, editorial y librería que no para de hacer grandes cosas;  la Qal'at rabah del premiado narrador y dramaturgo torralbeño Francisco Romero Fernández; la Trilogía de Ciudad Real y los Microrrelatos de Carlos Barba Salvador... Muchos y muy buenos autores que no merecen el abandono en que los tienen los primates (segunda acepción) que administran la cultura local, solo atentos a fraguar enormes mazapanes cervantinos. 

Me han impresionado además los imaginativos dibujos de María José Fúnez Delgado (Membrilla, 1990), impresos en un volumen de Serendipia con un prólogo metodológico inspirado en el binomio fantástico de Gianni Rodari; se titula Fantasticario y por él circulan colegialas unicornadas, jirafas ciempiés, peces obús, cerebros anidados, orejas por los suelos, marmeladas y falenas marca Philips. Por otra parte, Raúl Sierra y José Luis Sobrino publican su álbum de historietas, tebeo o cómic La cruz de los casados, inspirada en la leyenda medieval ciudarrealeña, y mi amigo Pedro González Coello saca en comandita sus Relatos de Liliput. En la puerta, aprovecha Malvados para vender su cerveza manchega de autor y más allá el colectivo RAW expone sus fotografías. De los nacionales y asimilados no voy a hablar, salvo de la última novela del sobrevalorado Mario Bragas Rosa, hoy amante del azulejo porcelanoso, porque se ha salido de peruano y ya no es siquiera un nacionalizado españoide, sino un panameñil; un poco más y se vuelve hombre universal o ladrón extensible.

Los puestos (hay quien prefiere stands) de la Diputación y del IEM están muy bien; en este último hay auténticas antigüedades, como una cutre edición (1954) del jurista José María Martínez Val sobre La eutelegenesia y su tratamiento penal, en la que se contemplaba ¡ya entonces! la reproducción asistida, pero como algo criminógeno. Estas eruditas consideraciones sobre los aspectos jurídicos y utilitarios de la paja me recuerdan al ilustre capítulo "Amor propio" de La Habana para un infante difunto de Guillermo Cabrera Infante, fecundo en paronomasias; pero más al agotador Lamento de Portnoy de Philip Roth, que exprime el tema de un modo profundamente judío.

martes, 19 de abril de 2016

El tema del Quijote

En el fondo de Cervantes late la crítica literaria; es una constante en su obra, desde el "Canto de Calíope" de la misma Galatea, siempre ha meditado sobre qué es o sea escribir. Véase también en el tema del Quijote, el hilo maestro en el que confluyen todos los subtemas, más allá de la superficial crítica del teatro de Lope, las novelas pastoriles y los libros de caballerías: si es posible encontrar el ideal en la realidad o, de otra forma, si la ficción supera a la realidad o la realidad a la ficción. Esto es, el único tema de la literatura como tal: que las cosas no son lo que parecen o no parecen lo que son, porque, si lo fueran, no existiría la imaginación ni por tanto la literatura. Es el tema de todas las novelas, porque todas las novelas, como se ha dicho, reescriben el Quijote: sin mentiras ni secretos sería imposible narrar nada, ni siquiera un chiste. Los personajes (Don Quijote, Sancho) se mienten a sí mismos y el narrador nos miente a nosotros y nosotros nos mentimos creyendo que sabremos cómo terminará la novela. Y las novelas no terminan nunca; la vida humana, sí. Como la vida de don Quijote. La ficción es interminable, ni comienza ni acaba, pero la verdad de nuestra propia muerte, de nuestra finitud, que Don Quijote jamás podrá derrotar, se impone.

lunes, 18 de abril de 2016

Ya lo decía Quevedo: ladrones / gobernantes

Del Buscón de Quevedo:

Decíame mi padre:

-Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal.

Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía de manos:

-Quien no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y otras nos cuelgan…, no lo puedo decir sin lágrimas (lloraba como un niño el buen viejo, acordándose de las que le habían batanado las costillas). Porque no querrían que donde están hubiese otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas de todo nos libró la buena astucia. En mi mocedad siempre andaba por las iglesias, y no de puro buen cristiano. Nunca confesé sino cuando lo mandaba la Santa Madre Iglesia. Preso estuve por pedigüeño en caminos. Mas de todo me ha sacado el punto en boca, el chitón y los nones. Y con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.

-¿Cómo a mí sustentado? -dijo ella con gran cólera. Yo os he sustentado a vos, y sacádoos de las cárceles con industria y mantenídoos en ellas con dinero. Si no confesábades, ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo dijera lo de cuando entré por la chimenea y os saqué por el tejado.

Metílos en paz diciendo que yo quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y que para esto me pusiesen a la escuela, pues sin leer ni escribir no se podía hacer nada. Parecióles bien lo que decía, aunque lo gruñeron un rato entre los dos. Mi madre se entró adentro y mi padre fue a rapar a uno (así lo dijo él) no sé si la barba o la bolsa; lo más ordinario era uno y otro. Yo me quedé solo, dando gracias a Dios porque me hizo hijo de padres tan celosos de mi bien.”

Por demás, hay dos tipos de ladrones: los buenos y los malos. Cristo tenía dos, uno a la izquierda y otro a la derecha. El más “bueno”, quiero decir, el más experto era San Dimas, porque le robó (y con las manos clavadas, que ya es habilidad) nada menos que el Paraíso a Cristo. El otro era un mierda.

Con esto no quiero decir que todos los que están a la izquierda sean unos mierdas. Al respecto lo mejor es lo que escribió Goethe en sus Epigramas venecianos (a Goethe los italianos le escamondaban los bolsillos, por cierto), uno de los libros de poesía más sabios que se han escrito. Dijo que Jesucristo no miraba a los que estaban a izquierda o a la derecha, sino a los que estaban frente y contra él. Solo ellos lo veían con claridad. En cuanto a política, ese libro, escrito en los días de la Revolución Francesa, es todo un breviario:

Dime, ¿no actuamos bien? Debemos engañar a la chusma.
Mira qué torpe y salvaje es, mira qué estúpida se muestra”.
Te parece torpe y estúpida porque la están engañando.
Sean honestos y la chusma, créanme, será humana y sensata.”

Que sea soberano quien conoce su propio beneficio…
Pero nosotros hemos elegido al que conoce nuestro propio beneficio.”

Todos los apóstoles de la libertad me resultaron siempre abominables;
al final lo que buscaban era obrar a su antojo.
Si quieres liberar a muchos atrévete a servir a muchos.
¿Quieres saber qué tan peligroso es? ¡Inténtalo!

En el epigrama anterior, Goethe cita una de las pocas frases sobre política que llegó a decir Cristo: "Que gobierne a todos el que sea esclavo de todos".

Se dice que los reyes quieren el bien y los demagogos también;
pero los individuos como nosotros, se equivocan.
Jamás consiguen las masas querer algo por sí mismas,
ya lo sabemos. Pero el que sepa querer por todos
que lo demuestre.”

Los grandes sucumbieron, pero ¿quién protegió a las masas
de las masas? Las masas se convirtieron en tiranos de las masas.

Este yunque es como el país, el martillo como el príncipe
y la chapa es como el pueblo que se tuerce allí en medio.
Pobre chapa, solo los golpes arbitrarios dan en el blanco
y el caldero nunca parece terminarse.

Los príncipes acuñan muchas veces en cobre casi plateado su efigie inminente; el pueblo se engaña demasiado tiempo. Los fanáticos acuñan en mentiras y sandeces el sello del espíritu; quien carece de la piedra de toque, las considera oro molido.

Y así. Pero Goethe ya dijo que prefería la injusticia al desorden.

domingo, 17 de abril de 2016

El rey, que vino a España desnudo, hoy está forrado. Entrevista a J. M.ª García

Ferrer Molina, entrevista a José María García: "Si la corrupción no pasa factura al PP es que tenemos lo que nos merecemos", en El Español, 17.04.2016:

García habla sólo de política. "Rajoy no puede mirar a la cara a los españoles por su rosario de incumplimientos" / "He dejado de tener relación con Rajoy hace más de un año porque quien miente no puede ser mi amigo" / "Tenemos un ministro de Hacienda que se cree un genio pero los que no pagaban siguen sin pagar".

José María García (Madrid, 1943) está recorriendo España de cabo a rabo, llenando auditorios, así en Madrid como en Barcelona, en Gijón como en Granada. Este lunes toca Valencia. Después vendrán Valladolid, Palma de Mallorca, Sevilla, Málaga, Bilbao... En cada ciudad se lo rifan los medios de comunicación. La gente lo para por la calle. Es su particular gira triunfal catorce años después de haber dejado la radio, otro mes de abril de un ya lejano 2002.

García nunca se fue, pero ha vuelto con ímpetu al hilo de la publicación de su biografía, Buenas noches y saludos cordiales (Córner, 2016), perpetrada por quien esto suscribe. El libro va por la sexta edición, mes y medio después de haberse asomado a las librerías. El periodista, que viaja de sport con el traje en la maleta y un habano en la mano, mantiene la lengua perfectamente afilada. Ya ha dicho que si se pone de nuevo ante el micrófono será para hacer información general. El deporte pertenece al pasado. Le tomamos la palabra.

No sé si Soria ha cometido alguna irregularidad, lo que sí sé es que un tipo que se expresa y actúa con su torpeza, no es que no pueda ser ministro, es que no puede ser botones del Ministerio.

¿Cree que este caso tendrá incidencia en las elecciones, si es que las acaba habiendo en junio?

Si no la tuviera sería mejor emigrar a otro país. Los ciudadanos tienen que responder en las urnas a las agresiones y a las tomaduras de pelo. Si no, es que tenemos lo que nos merecemos. También es verdad que el PP monta ahora un circo y le crecen los enanos. Pero eso tiene mucho que ver con el dedo bobalicón que designó a Rajoy para un puesto que no le correspondía y que tampoco merecía. Tiene una cosa buena: por donde pasa, no mancha. Pero tiene también una mala: por donde pasa, no limpia.

La misma mañana que caía el ministro detenían a los presidentes de Manos Limpias y de Ausbanc por extorsión. Y tres días antes, la Policía entraba en el Ayuntamiento de Granada para llevarse al alcalde. ¿Qué está pasando?

Manos Limpias no me gusta, porque un sindicato que lleva ese nombre no puede tener ideología. Y Manos Limpias, que estaba a la derecha, se ha escorado a la derecha, de la derecha de la derecha. Si es verdad lo que apuntan las investigaciones es para cerrar la tienda. Pero hay otros casos en los que creo que hay que esperar.

Estamos en un momento tremendamente delicado y a veces se está utilizando a la Justicia de forma indebida. ¿Es necesario esperar a la madre de un niño enfermo para detenerla delante del chico y de sus compañeros de clase como se ha hecho con la hija de Mario Conde? Y en el Ayuntamiento de Granada, ¿es preciso entrar con tantos hombres? ¿Hay peligro de que el alcalde vaya a huir? Luego la Policía y la Fiscalía tienen que justificarse con una nota pública. Me parece gravísimo. La Justicia es más justa cuando cumple su misión.

Los políticos han creído estar por encima del bien y del mal. Por eso hay más escándalos que nunca
Usted fue un perro de presa contra la corrupción en el mundo del deporte. ¿Por qué ahora este estallido? ¿Se ha bajado la guardia?

Me da la sensación de que los políticos han creído estar por encima del bien y del mal. Por eso hay más escándalos que nunca. Tú no puedes entender que unos políticos vayan a despedir a un corrupto cuando va a entrar en la cárcel. Tú no puedes entender que alguien, por despistado que sea, no se dé cuenta de que tiene un Jaguar en el garaje. Y aunque prácticamente ha desaparecido el periodismo de investigación y el periodismo de denuncia, hay una guerra fratricida de los partidos, con denuncias cruzadas entre rivales, que hace que afloren muchos casos.

¿Qué medidas de regeneración necesita el país?

Primero, muy, muy, muy urgente, lo estamos viendo, acabar con la corrupción. Y, sobre todo, acabar con los que protegen la corrupción y salvan y cuidan a los corruptos. El político no sólo peca por acción, también peca por omisión.

El día que fui a decirle a José María Aznar que me iba de Telefónica [Media], me dijo: "¿Qué pasa? ¿Ya no confías en mí?". Y le dije en aquel momento -hoy le diría otra cosa-: "No tengo ninguna prueba para no confiar, pero hace poco has comido con un secretario de Estado tuyo. Has visto la casa que tiene. Has visto el servicio que puso a tu disposición. Has visto los coches que había en el garaje. ¿Eso se puede tener con 60.000 euros? ¿Por qué miras para otro lado?".  Y añado ahora: ¿Para dónde ha mirado Mariano Rajoy cuando ha llegado el momento?

El único día en 30 años que se incorporó tarde a su programa fue  la noche en que, tras vestirse de esmoquin, fue a una cena que presidía Mario Conde. Lo acababan de nombrar presidente de Banesto.

A mí me gustaba el Mario Conde que plantó cara al poder. Yo tuve una buena relación con él cuando compró Antena 3 Televisión. Pero enseguida deja de gustarme, porque de forma arbitraria y caprichosa prescinde de dos comunicadores de primerísima división como Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero. Ahora lo han detenido y me pregunto si aquí hay uno o varios gatos encerrados, porque que a un tío que puede ser todo menos tonto lo pillen a estas alturas retornando el dinero a España... no me cuadra.

En la calle existe la sensación de que los poderosos gozan de impunidad.

Es que ese es el problema. La familia Pujol. Yo hace muchísimos años -y hay que remontarse a Banca Catalana- fui hostigado por el pujolismo. ¡Y sólo me dedicaba a la información deportiva! Pues claro que hay impunidad. No todos somos iguales ante la Justicia, y esa es la mayor injusticia.

Quizás eso ha contribuido al desprestigio de la política y de las instituciones. Hasta la Monarquía, bien valorada no hace tanto, suspende a juicio de los ciudadanos.

Hay muchísimas cosas que agradecerle a la Monarquía, pero hay muchas más cosas que te hacen dudar muy mucho de ella. No es el momento ahora, porque bastante tenemos para abrir otro melón, aunque el melón de la Monarquía está abierto. Y no me refiero al hecho puntual y grave de Palma de Mallorca. Una revista del prestigio de Forbes llegó a cifrar la fortuna del rey emérito en 1.800 millones de euros. Él llegó a España con una mano detrás de la otra. ¿Alguien ha desmentido a Forbes? Y si no has desmentido a Forbes ¿te puedes preguntar cómo se puede acumular con el sueldo de monarca -cortito, cortito y con sifón- esa fortuna que dice la revista y que yo desconozco.

¿Mejor Felipe VI que Juan Carlos I?

Distintos. Otras épocas, otra mentalidad. Supongo que Felipe VI, que es un hombre preparado, abierto y de otra generación, no cometerá los errores de su padre. Y no hablo sólo de los corináceos o de caza de elefantes.

¿Mejor doña Sofía que doña Letizia?

Doña Sofía fue reina, reina. Una profesional. Letizia está en los primeros cursos, pero a mí me gusta mucho lo que ha evolucionado y lo que, si le permiten, puede ser.

España es un país de tercera división, y lo digo muy a mi pesar, porque respiro españolidad
¿Tiene sensación de que España afronta el final de un ciclo?

Creo que hay sensación de que, por una vez, los ciudadanos españoles se han dado cuenta de los políticos que hemos padecido.

¿Hay un problema de crisis de liderazgo?

Total y absoluto, y desde hace muchísimo tiempo. Los dos últimos líderes fueron Adolfo Suárez y Felipe González. Lo de Suárez con muchísimo más mérito; lo de Felipe González, emborronado por la famosa y dispersa equis [de los GAL].

A Suárez lo invoca mucho Albert Rivera.

Yo confiaba mucho y valoro mucho lo que está haciendo un hombre como Albert Rivera, y hay algo que me gusta, fue deportista y un deportista siempre está forjado en el sufrimiento, pero creo que no está lo bien rodeado que debería de estar y sobre todo que, últimamente, no sé si es la proximidad a algo que ansía, lo veo un tanto perdido. Ejerce de gallego: no sabes si sube o si baja.

Denunció durante años la escasa preparación de los dirigentes deportivos. ¿Diría lo mismo de los dirigentes políticos?

Es mucho más grave. España es un país de tercera división, y lo digo muy a mi pesar, porque respiro españolidad por todos los poros de mi pequeño cuerpo. Pero, primero: el presidente de una sociedad llamada España, con 47 millones de personas, no puede ganar 80.000 euros cuando él nombra a dedo a presidentes de compañías que ganan un millón y medio. Hoy, el consejero delegado de cualquier mediana empresa supera los 300.000 euros. ¿Hay una empresa mayor que España?

Por esto, a la política, salvo un caso excepcional de alguien que ya tiene su cuenta corriente bien cumplida y quiere ayudar, no se acerca nadie. ¿A qué vienen a la política si en cualquier sitio les pagan más? O no valen para otra cosa -y por eso se aferran a los 80.000 o a o los 60.000 euros- o vienen a poner el cazo. ¿Conclusión? Políticos de tercera.

Segundo: un país donde la Justicia no es independiente -y no hablo de la Justicia de abajo, no hablo de quien roba un bocadillo o una tarjeta de crédito; miro arriba, al Tribunal Constitucional- difícilmente puede ser llamado "democrático". Y tercero: los medios de comunicación, que tienen que ejercer un papel de vigilancia, de denuncia, están en quiebra técnica. Por eso digo que tenemos un país de tercera división.

¿Modificaría la Constitución?

Hay cosas más urgentes. Soy partidario de actualizar la Constitución, pero en este momento, tal y como está el país y tal y como está Europa, hay cosas más trascendentes. Fíjese como está Europa, manga por hombro, sin saber siquiera qué hacer con los refugiados. Urge organizar Europa.

Aquí se habla de una Segunda Transición.

Si la Segunda Transición cumple como cumplió la primera, perfecto. Pero yo soy un convencido de que segundas partes nunca fueron buenas.

¿Cree que hay una Administración sobredimensionada? ¿Considera que sobran las diputaciones, que hay que fusionar municipios...?

Es que eso es lo que no han querido tocar los políticos. Vas a Zamora: Diputación, Delegación de la Junta... todo son edificios oficiales. Nadie quiere adelgazar la Administración porque hay que colocar a los del partido, o a los primos o los sobrinos. Nos sobran cargos y nos falta gente que dé el callo.

¿Cómo afrontaría el desafío independentista en Cataluña?

El problema de Cataluña es tan complejo que hay que tener un conocimiento del que yo carezco para dar una respuesta adecuada. Dicho lo cual, un día me llamó un ilustre catalán, un altísimo cargo de las finanzas. Conocedor de mi amistad con la vicepresidenta, me dice: "¿Por qué no le comentas a Soraya [Sáenz de Santamaría] que el PP está totalmente equivocado? ¿Por qué no cambian esa rutina? ¿Por qué en lugar de explicarles a los catalanes lo que pierden si se van, no les dicen lo que ganan si se quedan?". Me pareció un buen consejo.

¿Qué le parece la idea del referéndum?

Una consulta así debería de ser votada no sólo por los catalanes, sino por todos los españoles, porque Cataluña es España. ¿La propuesta federalista? Pues es una propuesta para no desechar. Los que ya tenemos cierta edad hemos visto y hemos vivido a Cataluña, como al resto de las autonomías, metidas en un puño. Tenían que venir a Madrid para todo. Madrid daba, Madrid quitaba, Madrid hacía, Madrid deshacía...

Entonces no será partidario de recentralizar el Estado, de que se recuperen competencias.

El problema de las excesivas transferencias a las autonomías se corresponde con la necesidad imperiosa de votos. ¿Por qué Cataluña ha hecho lo que ha hecho y está donde está? Porque uno tras otro han ido a lamerles el culo a los dirigentes nacionalistas para contar después con su voto o con su abstención.

Rajoy no puede mirar a la cara a los españoles por el rosario de incumplimientos de su programa
¿Diría que el Gobierno ha dejado que este problema se pudriera?

Mariano Rajoy es un hombre que no se moja ni debajo de la ducha. Y además es perezoso. Lo digo con tristeza, porque ha sido un gran amigo mío. He dejado de tener relación con él hace más de un año, porque quien miente no puede ser mi amigo.

¿A qué se refiere?

Al programa electoral, convertido en un rosario de incumplimientos. Mariano Rajoy no puede mirar a la cara a los españoles.

Usted mostró sus simpatías hacia el 15-M y las concentraciones de protesta en la Puerta del Sol. ¿Qué opinión le merece ese movimiento que ha terminado cuajando en fuerza política?

Yo mostré mis simpatías hacia ese movimiento porque soy un enamorado de la rebeldía, y aquel era y es un hermosísimo acto de rebeldía. Este país ha padecido durante muchos años una equivocada y prepotente dictadura del bipartidismo. Hay que convencer a nuestros ciudadanos de que los políticos que nos gobiernan, como los que están en la oposición e intentan gobernarnos, son empleados nuestros, no nuestros jefes. Lo que pasa es que aquella rebeldía ha derivado en utopía, que sólo conduce a la frustración.

Una utopía que gobierna en Madrid y en  Barcelona, a veces con tics antisitema.

Sí, en parte por esa extraña tormenta de los pactos. Pero no es un problema de que estemos rozando la anarquía. El problema es que la gente que está, es muy inexperta, gente sin lo que los franceses llaman "metier", oficio, y toman decisiones descabelladas. Se pierden en cosas intrascendentes, como los nombres de las calles. No han aprendido todavía la responsabilidad del dirigente. ¿Cómo una alcaldesa puede decirle a dos militares -y un militar debe ser de lo más sagrado de un país- que no son bien recibidos? Eso no es valentía, eso es mala educación, es desconocimiento, es inexperiencia.

Hay un auge del populismo, no sólo en España. A usted también le acusaron de arrastrar a las masas erigiéndose en la voz de la calle.

Pero yo no decía lo que quería oír la gente. Yo buscaba mi verdad. Si hubiese jugado a decir lo que quería la gente no habría dicho que la Quinta del Buitre era el timo de la estampita.

El clima político está enrarecido. Es como si hubiera interés por resucitar las dos Españas.

Es que están los locos que desde distintos medios de comunicación quieren traernos de nuevo la Guerra Civil. En este momento que hay que sumar, me llama la atención y me decepciona que haya medios totalmente escorados a la derecha y medios totalmente escorados a la izquierda. Hoy le hace tanto daño a España la Sexta como la 13.

Es curioso, porque los medios fueron considerados durante años parte de la solución y hoy crece la percepción de que forman parte del problema.

Efectivamente, si alguna vez fueron de los vagones de cabeza y tiraron junto a la locomotora, hoy son parte muy importante del problema. Una de las razones del caos de este país son los medios de comunicación, porque, con ligerísimas excepciones, todos están en quiebra técnica. Así es imposible que haya independencia, investigación, denuncia.

Mientras la mayoría agoniza, dos  grupos se forran, Mediaset y Atresmedia, por la infinita torpeza primero del Gobierno de Zapatero, que lo propició, con el regalo disparatado de que Televisión Española renunciara a la publicidad, y después por el perezoso Rajoy, que no lo modificó. El resto, ahí está. Prisa, el famoso imperio del monopolio, a pesar de jugar con cartas marcadas, ha llegado a deber 3.500 millones de euros. Enfrente, Unidad Editorial, más de 1.000 millones.

Usted fue quien más reclamó la llegada de las televisiones privadas cuando sólo existía Televisión Española, convencido de que la competencia produciría mejores espacios.

Se han juntado el desconocimiento de los políticos ante lo que creen equivocadamente que es el aprovechamiento de la comunicación y las ansias de las cadenas por obtener beneficios. En cualquier país civilizado, los profesionales saben que el coste mínimo de una hora de producción es de un millón de euros.

Aquí, primero con los programas del corazón, después con los pseudodeportivos y ahora con los políticos, creen que han encontrado la gallina de los huevos de oro. Entonces te montan un programa de cuatro horas con menos de 100.000 euros, donde todo obedece a un guión: un gallinero en el que unos hablan encima de otros, un campeonato para ver quién dice más barbaridades. Yo los disculpo en parte, porque tienen que comer; donde hay que buscar responsables es en los directivos de televisión.

España lleva ocho años incumpliendo los objetivos de déficit. Incluso Rajoy, que se comprometió a llevar las cuentas con rigor, ha gastado más de lo que ingresa el Estado.

Es absolutamente falso lo que ha vendido Rajoy. Ha habido una recuperación económica, peso esa recuperación se ha hecho sobre las espaldas del mileurista. El único que ha pagado a Hacienda lo que tenía que pagar es el de la nómina, normalmente pequeña. ¿Dónde están las sicav? ¿Dónde están las grandes empresas? ¿Dónde están las grandes fortunas? Que luego se presente el señor Rajoy, se reúna con 3.000 autónomos y les diga: "Vosotros sois el futuro". ¡Y el presente! ¡Y el pasado! ¿Qué has hecho para beneficiar al autónomo?

Luego tenemos un ministro de Hacienda que se cree un genio pero que a España no le ha hecho ningún beneficio, porque los que no pagaban siguen sin pagar. ¿Y qué puede decir un español al que le han dicho por activa y por pasiva que Hacienda somos todos y cuando llega el juicio de la infanta sale la fiscal y dice que no, que eso sólo es un eslogan, que Hacienda no somos todos?

Tenemos la generación más preparada y la que, por primera vez, va a vivir peor que la de sus padres.

En los años sesenta los españoles que se iban fuera tenían oficios primarios: electricista, albañil, pintor de brocha gorda... Hoy, desgraciadamente, se están yendo ingenieros, médicos, investigadores, cuya formación le ha costado al país una fortuna. Es decir, se los hemos preparado a los alemanes, a los franceses y a los americanos. ¿Cómo es posible que a esta hora nadie haya reaccionado aún ante ese auténtico disloque?

Pero claro, tenemos un Gobierno que todo lo que ha prometido, todo, lo ha incumplido. En el mundo del deporte, por ejemplo. ¿Dónde están la ley del patrocinio y la ley del mecenazgo? Han cerrado el grifo a las comunidades y a los ayuntamientos y hoy el deporte malvive. Eso sí, para hacerse la foto con un campeón del mundo, todos pierden el trasero.

España parece abocada a nuevas elecciones. ¿Hay solución al actual bloqueo?

Sí, que prevalezca el interés general sobre el interés particular. Yo sé que es muy duro, en el caso de Rajoy, estar en Moncloa como presidente de un país llamado España e irte de registrador de la propiedad a Santa Pola. Yo sé que es muy duro, en el caso de Pedro Sánchez, soñar con ser presidente aunque sólo sea un día -lo que, entre otras cosas, te arregla la vida- y tener que marcharte de profesor asociado a la universidad. Y ese es el problema. Mientras no desaparezca el interés personal, no habrá solución.

Cuando se despedió, tenía 59 años. Va camino de los 73. ¿Volvería usted a ponerse delante de un micrófono, como ha dicho, para decir todas estas cosas?

Si se dieran las condiciones, mañana mismo. Pero es difícil por cómo está el mundo de la comunicación. Este país, y pongo el ejemplo de Adolfo Suárez, de Felipe González y del mismísimo Aznar, ha jubilado a líderes con 45 o 50 años, cuando los grandes mandatarios en la historia han sido hombres de mucha más edad. Y es normal, porque los años te dan conocimiento, experiencia, sabiduría.

Churchill decía que para ser un buen mandatario tienes que tener la familia tranquila, la cuenta saneada y no irte detrás del primer culo. Y eso te lo da el paso de los años. Yo soy mejor ahora, porque me doy cuenta de cosas que antes no veía.

sábado, 16 de abril de 2016

Lista de paraísos fiscales

Laura Riestra "Los 'otros' Panamá" en Huffington Post, 15/04/2016 

(Para ver los vídeos, en el enlace)

Las filtraciones de los llamados ‘papeles de Panamá’ han puesto de manifiesto la ineficacia de las políticas que pretenden luchar contra el fraude fiscal. Sin embargo, el escándalo que ha hecho caer a José Manuel Soria ni es puntual, ni de origen reciente. Esos más de once millones de documentos filtrados en España por El Confidencial y La Sexta son el canal por el que se han destapado las vergüenzas de unas leyes que, por no contemplar, no contemplan ni una definición exacta a nivel global de lo que es un ‘paraíso fiscal’ ni un listado de los países que entrarían dentro de esta categoría. ¿El resultado? No es sólo Panamá, hay más de 200 naciones y territorios en los que defraudar es sencillo. De hecho, Soria no ha sido cazado por tener una offshore en Panamá, sino que los documentos sitúan sus empresas en Bahamas y Jersey.

Hay que destacar un aspecto importante: la constitución de una filial en un paraíso fiscal no tiene porqué ser forzosamente el resultado de actividades intencionadas de elusión de impuestos. Es posible contar con una en Suiza o en cualquier otro paraíso fiscal y tener una actividad económica real, pero, como destaca Oxfam Intermon, la gran mayoría de empresas allí registradas no la tienen.

Precisamente ahora, dadas las dimensiones que ha adquirido el escándalo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, ha anunciado su propósito de contar con una lista europea de paraísos fiscales en los próximos seis meses. El comisario dijo estar “ultrajado y furioso” después de que las filtraciones revelaran cientos de presuntos casos de evasión fiscal a través de la creación de empresas en paraísos fiscales, y aseguró que, aunque aún no se sabe qué parte de estas actividades puede ser ilegal, las considera “ciertamente inmorales”.

Además, Moscovici ha aportado un dato clave, que refleja hasta qué punto es necesario un enfoque común: Panamá sólo estaba listado como paraíso fiscal por ocho países de los veintiocho.

No es la primera vez que desde Europa se lanza un tipo de iniciativa así. Hace unos meses la Comisión Europea lanzó su plan de Acción Fiscal. En él se incluía una lista negra de 30 paraísos fiscales:

● En Asia: Brunéi, Hong Kong, Maldivas.
● En África: Liberia, Mauricio, Seychelles.
● En Oceanía: Islas Cook, Nauru, Niue, Islas Marshall, Vanuatu.
● El resto: Anguila, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belize, Bermuda, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Granada, Montserrat, San Vicente, Granadinas, San Cristóbal y Nieves.
● En Europa: Andorra, la isla de Guernsey, en el Canal de la Mancha, dependiente de Reino Unido, Liechstenstein y Mónaco.

En teoría, la nueva lista europea que se pretende crear va a ser “tan ambiciosa” como la OCDE, que reconoce que aproximadamente 59 países podrían ser paraísos fiscales.

Para hacerse una idea de hasta qué punto son diferentes unas y otras listas, en España sólo hay 33 países considerados paraísos fiscales. Desde el año 2010, países como Luxemburgo, Panamá, Bermudas, Mónaco y más recientemente las islas del canal británicas (Jersey, Guernesey, Isla de Man) han dejado de ser considerados como paraísos fiscales para nuestro país, lo que supone facilitar las condiciones para las empresas españolas cuyas filiales operan en esos territorios.

Entonces, ¿cuánto dinero se gestiona en estos lugares? En 2007 el FMI daba un dato revelador: uno de cuatro euros de la economía mundial se oculta del fisco en estas zonas oscuras. A continuación, algunos paraísos fiscales y sus cifras para comprender bien de qué estamos hablando.

Jersey

Toda España mira estos días a Jersey, dado que es uno de los paraísos fiscales en los que Soria tenía ubicada una de las empresas que han implicado su final como político. Esta isla, ubicada en el Canal de la Mancha, es un oasis tributario ubicado en pleno corazón de Europa que en 2013 se convirtió en el mayor refugio fiscal de capital extranjero del mundo, según el Global Financial Centres Index.

Prueba de hasta qué punto este paraíso fiscal es relevante, es que en el tercer trimestre de 2013 se registraron en la isla 667 nuevas empresas, lo que supone un total de 33.272 compañías inscritas. Esto supone casi 290 empresas y más de 15.400 millones de dólares (11.400 millones de euros) por kilómetro cuadrado de isla.

Miembros del equipo del programa de Ana Rosa han viajado hasta esta isla, que atesora más dinero que cualquiera de los paraísos fiscales del mundo, más incluso que las islas Caimán. El portavoz de los banqueros de la isla reconoció ante las cámaras que sus bancos guardan más de un billón de euros y que una condición necesaria para abrir una cuenta allí es declarar quién es y de dónde procede el dinero. ¿Qué ofrecen a cambio? Fiscalidad casi cero y opacidad.

No es sólo Soria, también hay sospechas de que la familia Pujol, Luis Bárcenas o el tenor Plácido Domingo poseen cuentas en esta isla inglesa, según desvela el programa de Ana Rosa.

Islas Vírgenes Británicas

Se trata de un pequeño territorio del Caribe que cuenta con el récord en densidad de empresas, 850.000 sociedades registradas, 30 por cada uno de sus 27.800 habitantes, según los datos de Oxfam. Un estudio comisionado por el mismo gobierno británico, del que se hace eco la cadena BBC, mostró que estas islas concentran un 45% de las compañías que se forman en paraísos o fiscales de todo el mundo. Aquí es precisamente donde Vargas Llosa y su exmujer compraron una firma offshore al despacho de abogados Mossack Fonseca a través de un intermediario.

¿Qué ofrecen? Secreto, regulación mínima y estabilidad a sus clientes. Esto significa, por ejemplo, que aquí ni se paga la renta, ni se pasan factura por las herencias. No existe un registro público de propietarios de las compañías, ni tampoco la obligación de hacer públicas las cuenta.

Islas Caimán

Se han convertido en el quinto centro financiero del mundo. Son unas pequeñas islas del Caribe, con una superficie 30 veces menor que la de la Comunidad de Madrid y apenas 56.000 habitantes, que, sin embargo, en uno solo de sus edificios, conocido como Ugland House, tiene 15.000 empresas constituidas. De él, el Presidente de EEUU Barack Obama dijo que o se trata del edificio más grande del mundo o del mayor paraíso fiscal. Por ejemplo, cuentan con 15 filiales francesas y ningún trabajador declarado.

Además, las Islas Caimán son el paraíso fiscal predilecto de la inversión extranjera desde España: ha atraído en el último año 1.969 millones de euros, 89 veces más que el año anterior. Este importe es superior al actual presupuesto estatal destinado a Servicios Sociales y Promoción Social para el año 2015, de casi 1.840 millones de euros, según datos de Oxfam.

Aquí fue donde, según denunció el diario francés Le Monde, el tesorero de la campaña electoral de François Hollande, su viejo amigo Jean-Jacques Augier, tuvo desde 2008 hasta 2013 dos sociedades opacas. Este territorio también fue objeto del estudio realizado por el artista italiano Paolo Cirio, quien, tras denunciar la falta de ley en esta zona, sentenció: “Cuando la crisis arrecia y en países como Italia y España se cierran escuelas y hospitales, el motivo hay que buscarlo en las Islas Caimán”.

Suiza

Aunque ha abandonado la lista gris de paraísos fiscales de la OCDE, las ventajas que ofrecen siguen convirtiendo a este país en uno de los paraísos fiscales más conocidos del mundo. En 2008 la filtración de la llamada ‘lista Falciani’ se puso nombre a los 106.000 clientes con cuentas opacas en esta entidad, provenientes de 203 países distintos, que en total acaparaban más de 100.000 millones de dólares.

Utilizando fuentes del Banco Central de Suiza, un estudio, del que se hace eco Oxfam, calcula que en 2013 y tan sólo en Suiza, los españoles ocultaban aproximadamente 80.000 millones de euros.

¿Qué ha ofrecido siempre Suiza? Secreto bancario, que viene de una ley que data del año 1934, seguridad de sus bancos, opacidad de sus cuentas y un régimen fiscal muy beneficioso.

Con todo, para España Suiza no es, desde 2010, un paraíso fiscal. A priori se lleva a cabo un intercambio de información con el Gobierno español para garantizar al Gobierno la lucha contra el fraude

Luxemburgo

Los “Tax Rulings” o acuerdos fiscales bilaterales entre empresas y gobiernos, son sin duda el aspecto más polémico con respecto a Luxemburgo. El caso conocido como 'Lux Leaks', revelado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en noviembre de 2014, detalla cómo la administración tributaria luxemburguesa negoció con grandes empresas transnacionales para diseñarles acuerdos fiscales a medida.

Con la asistencia de la consultora PriceWaterhouseCoopers entre otras, el Gobierno luxemburgués firmó acuerdos secretos con casi 340 multinacionales entre 2002 y 2010 para beneficiarse de "estructuras fiscales complejas diseñadas para crear reducciones drásticas en los impuestos", como indica el ICIJ. De esta forma, algunas de estas empresas consiguieron tributar apenas un 1% por sus beneficios en el Impuesto de Sociedades. Estos son tan sólo los casos que han sido hechos públicos en el marco de la investigación del ICIJ. El resto, siguen siendo secretos.

Es, además, el territorio preferido para los bancos franceses, con 117 filiales.

Delaware

Desde 2010 es el destino preferido para las filiales en paraísos fiscales de empresas IBEX35. Se han identificado 352 en 2013, casi duplicando las del año anterior. La gran mayoría de ellas están registradas en tan sólo dos direcciones postales, dos edificios no muy grandes en los que deben de compartir todas las instalaciones a pesar de ser competidoras directas entre sí.

En el 2711 Centerville Road, Wilmington, nos encontramos con 125 filiales de empresas del IBEX35 registradas. Y no muy lejos, en el 1209 Orange Street, Wilmington, New Castle, un edificio de un solo piso con 285.000 empresas domiciliadas, entre ellas 136 filiales de empresas del IBEX35.

¿Qué ofrece Delaware? Desde 1899 prácticamente no se paga impuestos y la legislación civil, mercantil y penal protege de forma absoluta a los gerentes y propietarios de las empresas. Legislaciones similares e igualmente opacas existen en estados como Nevada o Wyoming.

El Quijote para Francisco Rico

Francisco Rico, "‘Don Quijote’, es decir, la historia de la novela", en El País, 15-IV-2016:

El libro y su protagonista ilustran en grado supremo la dimensión narrativa de la vida provocando a un tiempo la risa y la adhesión con la tranquilizadora distancia de la ficción

Se ha dicho que toda filosofía es una nota a pie de página de Platón. Puede decirse que toda la ficción en prosa es una variación sobre ‘el tema del Quijote’. Es muy cierto el juicio de Lionel Trilling, y en parte se entiende porque ‘el tema del Quijote’ tiene mucho que ver con las raíces mismas de la ficción como dimensión constitutiva del ser humano y como sustancia primordial de toda literatura.

La más difundida de todas las interpretaciones del Quijote, hasta el punto de convertirse en la explicación estándar que en principio viene acompañando durante dos siglos a quien se dispone a leerlo por primera vez, la dio el romanticismo alemán: en palabras de Schelling, el tema de la obra es “das Reale im Kampf mit dem Idealem”, ‘la lucha de lo real con lo ideal’. Hay un fondo indudable de verdad en esa interpretación, pero si hubiera que proponer un núcleo último de significación, una significación a todas luces no buscada por Cervantes y sin embargo admisible sin la menor violencia, yo personalmente me atrevería a razonar que don Quijote ilustra en grado superlativo un rasgo fundamental de la condición humana.

Vivir, en efecto, es contar, ir contándonos historias. La más modesta acción cotidiana, no digamos si crucial, supone imaginar una narración en que nos corresponde el papel de protagonistas, ponerla a prueba frente a los condicionamientos de las circunstancias, para volvérnosla luego a contar dentro de una trama más compleja, mejor estructurada. Don Quijote y el Quijote ilustran en grado supremo, digo, esa dimensión constitutivamente narrativa de la vida, y la ilustran provocándonos a un tiempo la risa y la adhesión, llevándonos a contemplarlos con la cercanía de nuestros propios relatos, pero con la tranquilizadora distancia de la ficción.

Ese trasfondo universal, esa referencia más o menos implícita del Quijote a una constante de la condición humana, reviste en él la forma de polémica literaria, en la medida en que confronta las dos grandes direcciones de la especie de ficción que actualmente llamamos novela, en principio autónomas: una antigua, inmemorial, la otra sustancialmente moderna.

La antigua se centra en el relato de sucesos y pasiones extraordinarias, protagonizado por personajes que reúnen perfecciones de todo orden y se mueven en escenarios inaccesibles para el común de las gentes, a menudo con elementos fantásticos o sobrenaturales, en un mundo de nítidas jerarquías y fronteras entre el bien y el mal. Cervantes ha empezado justamente su carrera con una de las variedades de esa especie, La Galatea (1585), en la línea de la fábula pastoril de filiación clásica asociada con el relato sentimental de la tardía Edad Media. Y su última obra serán Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), con su incesante despliegue de peripecias (raptos, naufragios, maravillas...) que complican el destino de los dos jóvenes y modélicos enamorados.

Al margen de esa tradición milenaria, desde el siglo XVI fluye independientemente otra modalidad de escritura: las ficciones que se presentan como relatos de hechos reales, efectivamente acaecidos; cuya acción se desarrolla entre las cosas y personas de la vida diaria, y que adoptan las formas corrientes en los escritos del mundo real: cartas, memorias, biografías, relaciones, crónicas..., unas veces en primera persona, como en el Lazarillo de Tormes o en la picaresca, y otras en tercera persona, como en el Diario del año de la peste de Defoe o en las biografías inglesas de criminales.

Pues bien: la historia de la novela es la historia de la confluencia del antiguo ideal romancesco y una narrativa moderna inspirada por la ficción pseudo-real, una confluencia en la que será aquél quien a la larga más honda y perdurablemente acoja las propuestas y los procedimientos de ésta. La culminación del proceso sólo se alcanza cuando la estética más prestigiosa en los siglos XIX y XX acoge en su marco y superpone a título de iguales la ficción pseudo-real, los simulacros de prosa de hechos reales, y las especies de ficción que hasta entonces había tenido como propias el establishment literario. Pero todo ese proceso está prefigurado ya en el Quijote: el Quijote adelanta, contiene y en medida importante inventa (no temamos decirlo: inventa) no ya la novela, sino la historia de la novela.

Por otra parte, la novela se nos presenta hoy como la forma por excelencia híbrida, polifónica, para decirlo con Bajtin, o, en la fórmula de Marthe Robert, “totalitaria”: el género de géneros, el cajón de sastre donde se mezclan y conviven todas las modalidades literarias y expresivas. El Quijote, a la altura de su tiempo, concuerda sustancialmente con esa concepción de la novela que llegó a formarse el siglo XX.

El Quijote ensancha con categorías nuevas el espacio de la ficción, pero, se diría, sin desechar ninguna de las viejas. De la teoría clásica le viene el problema capital de cómo concertar la admiratio con la verosimilitud. El grand roman está reelaborado no sólo en diálogo crítico con los libros de caballerías, sino en episodios pastoriles como el de Grisóstomo y Marcela o en las aventuras del Capitán Cautivo. El relato folkórico y la novella corta a la italiana se emulan al par que se critican, por ejemplo, en el cuento de Lope Ruiz (I, 20) y en El curioso impertinente.

Si en la Primera parte (1605) los materiales de diversas tradiciones tienden a yuxtaponerse, al arrimo de la noción renacentista de que la varietas es fuente a la vez de verdad y de belleza, la Segunda (1615), sin renunciar a ellos, los ensambla en un hilo conductor que enlaza desde el trasmundo onírico de la Cueva de Montesinos hasta la crónica de actualidad de Roque Guinart, pasando por la farsa cortesana de los Duques. La mise en abîme y la metaficción tienen en la Segunda parte un papel sobresaliente a través de las conspicuas referencias a la Primera y a la continuación del apócrifo Avellaneda.

Todos los géneros y los estilos literarios, del teatro a la épica, y todos los tipos de discurso, de la pieza oratoria al documento legal, se someten a revisión. Todos los niveles del lenguaje, en fin, de los artificiosos arcaísmos del caballero a la fraseología popular de Sancho, se conciertan con la prosa limpia y natural que da el tono de la narración, en una fascinante polifonía. Con una modernidad perenne, el Quijote se configura, así, como un completo universo a la vez de realidad y de literatura.

Shakespeare, el inagotable

Marcos Ordóñez, "Shakespeare, el inagotable", en El País, 15-IV-2016:

Nadie igualó en el teatro su ambición narrativa ni la amplitud de su mirada. El dramaturgo parecía convencido de que todo, absolutamente todo, podía mostrarse en un escenario desnudo

Peter Ackroyd, que escribió una vivaz (y voluminosa) biografía de Shakespeare, le describe como una esponja que absorbía todo lo que estaba a su alcance. Aprendió de las reacciones del público y de los actores, de las historias escritas hacía varios siglos (las célebres Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, de Holinshed, publicadas en 1577, su libro de cabecera) y de lo que acababa de estrenarse, los diálogos cortesanos de John Lily y las tramas sangrientas y enloquecidas de George Peele, y sobre todo de las exuberantes tragedias de Christopher Marlowe, su primer ídolo. “Amplió y profundizó enormemente su léxico”, cuenta Ackroyd, “a medida que experimentaba con las diversas formas del arte dramático. Estaba en total sintonía con el lenguaje que le rodeaba —los poemas, las funciones, los panfletos, los discursos, el habla de la calle— y devoró cuanto se le puso por delante. Tal vez no haya existido mayor asimilador en la historia del teatro”. Una de las grandes preguntas: ¿de dónde sacó Shakespeare los muchos conocimientos que aparecen en sus obras? Es cierto que no pisó la universidad, pero las escuelas isabelinas, según T. W. Baldwin, “proporcionaban un formidable saber lingüístico y literario: se estudiaba allí retórica y elocuencia, se interpretaban obras clásicas, se improvisaban discursos y exposiciones orales. Shakespeare, casi con toda seguridad, sabía leer latín, francés e italiano”. A juzgar por sus textos, parece haber leído muchísimo, pero de manera singular. Ackroyd averiguó que citaba “muchos comienzos” (de libros bíblicos y de Ovidio, sobre todo) pero “escasas conclusiones”: lo que podríamos llamar “síndrome del lector vago”, pero, desde luego, con mucho aprovechamiento.

Me gusta la imagen del joven Shakespeare llegando a Londres tras sus “años perdidos”, todavía hoy por documentar. Una ciudad juvenil (la mitad de la población tenía menos de 20 años), violenta y acosada por la muerte: en 1594, 15.000 londinenses cayeron víctimas de la peste. No es extraño que escribiera a gran velocidad. Ni que eligiera el teatro, esa forma de vida agudizada, intensificada. Y rentable, como pudo comprobar: acabó siendo copropietario del Globe y del Blackfriars, un teatro abierto y otro cubierto; adquirió tierras y escudo de armas, la gran obsesión de su padre, y una gran casa en Stratford.

En Londres encontró a su nueva familia, una pandilla de cómicos, la Lord Chamberlain’s Men, creada y protegida por Henry Carey, barón de Hunsdon, responsable de los espectáculos palaciegos, y dirigida por Richard Burbage, el actor (junto con Edward Alleyn) más popular de su época y el mejor amigo de Shakespeare. La band of brothers estaba integrada, entre otros, por Burbage, John Sinclair, Augustine Phillips, Nicholas Tooley, Henry Condell y John Heminges (que compilarían el Primer folio de la obra shakespeariana), así como Will Kempe, el bufón más famoso del reino, y el propio Shakespeare, por supuesto. Lideraron, bajo el patronazgo de la reina Isabel y luego del rey Jaime, la compañía más longeva de la historia teatral británica: de 1594 a 1642, un periodo de casi cincuenta años. Fueron, según Ackroyd, “un grupo de compañeros con intereses y obligaciones comunes: vivieron en el mismo barrio y se casaron con hijas, hermanas y viudas de sus respectivas familias, que a su vez se unieron a la troupe”. Y, dato importante, formaron una cooperativa para repartirse los ingresos y reinvertir en nuevas producciones. Se convirtieron en una auténtica factoría: en dos o tres semanas montaban una obra y realizaban 15 estrenos por temporada.

Por lo que parece (en la vida de Shakespeare hay mucho de especulación) fue actor y también director. Desde luego, conocía bien el oficio y las sutilezas de la puesta en escena, como prueban las famosas Instrucciones a los cómicos de Hamlet, quizás el primer texto en el que vemos a un auténtico director en acción, y que aquí resumo: “Te ruego que recites el pasaje con soltura y de manera natural. No cortes demasiado el aire con las manos, pues en el mismo torbellino de la pasión has de mostrar templanza y suavidad: que la acción responda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la naturaleza, porque todo exceso traiciona la intención del teatro, que no es otra que colocar un espejo ante la vida: mostrar a la virtud y al vicio sus propios rasgos, y a cada época, su forma y su sello”.

A la hora de construir un verbo poético y dramático, tomó posesión del pentámetro yámbico y lo hizo resonar como nunca hasta entonces. Los versos le marcan al actor, sin indicaciones, un ritmo esencial: cómo ha de respirarlos, dónde están los galopes y los momentos de reposo. Y mucho más que un ritmo: Jordi Balló y Xavier Pérez señalan en El mundo, un escenario de qué modo “construye la imagen en el oyente y cómo se hace visión aunque no llegue a visualizarse”, y cómo brota la conciencia del personaje, nunca tan claramente plasmada hasta entonces, una conciencia que “habla mientras piensa y se escucha a sí misma”. Parecía convencido (y así lo demostró) de que todo, absolutamente todo, podía mostrarse en un escenario desnudo. Nadie igualó en el teatro su ambición narrativa ni la amplitud de su mirada.

Para algunos, Shakespeare nunca existió. La controversia no descansa: que si fue Edward de Vere, que si Marlowe (falsamente muerto, claro), que si Bacon. Se comprende: su mera existencia puede ser una afrenta para el resto de los mortales. En su estupendo ensayo La calidad de la misericordia, Peter Brook desmonta las reiteraciones de los negacionistas con dos o tres argumentos muy sensatos. Uno: Londres no era lo bastante grande (y el mundo del teatro, “el peor ambiente para guardar un secreto”, señala), como para que la presunta impostura de Shakespeare no hubiera salido a la luz. Dos: un hombre que encontró su lugar en una familia de cómicos no podía ser un aristócrata. Y tres: un genio puede brotar en el entorno más humilde, como demuestra Leonardo da Vinci, hijo ilegítimo de un notario y una campesina. Hablar de Shakespeare, como se ve, es asunto inagotable. Como bien escribió Borges en Everything and Nothing, “nadie fue tantos hombres como aquel hombre que, a semejanza del egipcio Proteo, pudo agotar todas las apariencias del ser”.

La difícil identidad Shakespeare / Cervantes


Nuestra aptitud para ver constelaciones de estrellas distantes entre sí y por lo general muertas se vuelca en otras áreas de nuestra vida sensible. Agrupamos en una misma cartografía imaginaria hitos geográficos disímiles, hechos históricos aislados, personas cuyo solo punto común es un idioma o un cumpleaños compartido. Creamos así circunstancias cuya explicación puede ser encontrada solamente en la astrología o la quiromancia, y a partir de estos embrujos intentamos responder a viejas preguntas metafísicas sobre el azar y la fortuna. El hecho de que las fechas de William Shakespeare y Miguel de Cervantes casi coincidan hace que no solo asociemos a estos dos personajes singulares en obligatorias celebraciones oficiales, sino que busquemos en estos seres tan diferentes una identidad compartida.

Desde un punto de vista histórico, sus realidades fueron notoriamente distintas. La Inglaterra de Shakespeare transitó entre la autoridad de Isabel y la de Jaime, la primera de ambiciones imperiales y la segunda de preocupaciones sobre todo internas, calidades reflejadas en obras como Hamlet y Julio César por una parte, y en Macbeth y El rey Lear por otra. El teatro era un arte menoscabado en Inglaterra: cuando Shakespeare murió, después de haber escrito algunas de las obras que ahora universalmente consideramos imprescindibles para nuestra imaginación, no hubo ceremonias oficiales en Stratford-upon-Avon, ninguno de sus contemporáneos europeos escribió su elegía en su honor, y nadie en Inglaterra propuso que fuese sepultado en la abadía de Westminster, donde yacían los escritores célebres como Spencer y Chaucer. Shakespeare era (según cuenta su casi contemporáneo John Aubrey) hijo de un carnicero y de adolescente le gustaba recitar poemas ante los azorados matarifes. Fue actor, empresario teatral, recaudador de impuestos (como Cervantes) y no sabemos con certeza si alguna vez viajó al extranjero. La primera traducción de una de sus obras apareció en Alemania en 1762, casi siglo y medio después de su muerte.

Cervantes vivió en una España que extendía su autoridad en la parte del Nuevo Mundo que le había sido otorgado por el Tratado de Tordesillas, con la cruz y la espada, degollando un “infinito número de ánimas,” dice el padre Las Casas, para “henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas” con “la insaciable codicia y ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo”. Por medio de sucesivas expulsiones de judíos y árabes, y luego de conversos, España había querido inventarse una identidad cristiana pura, negando la realidad de sus raíces entrelazadas. En tales circunstancias, el Quijote resulta un acto subversivo, con la entrega de la autoría de lo que será la obra cumbre de la literatura española a un moro, Cide Hamete, y con el testimonio del morisco Ricote denunciando la infamia de las medidas de expulsión. Miguel de Cervantes (nos dice él mismo) “fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo. Perdió en la batalla de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa”. Tuvo comisiones en Andalucía, fue recaudador de impuestos (como Shakespeare), padeció cárcel en Sevilla, fue miembro de la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y más tarde novicio de la Orden Tercera. Su Quijote lo hizo tan famoso que cuando escribió la segunda parte pudo decir al bachiller Carrasco, y sin exageración, “que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de tal historia; si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se han impreso; y aún hay fama que se está imprimiendo en Amberes, y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca”.

La lengua de Shakespeare había llegado a su punto más alto. Confluencia de lenguas germánicas y latinas, el riquísimo vocabulario del inglés del siglo XVI permitió a Shakespeare una extensión sonora y una profundidad epistemológica asombrosas. Cuando Macbeth declara que su mano ensangrentada “teñiría de carmesí el mar multitudinario, volviendo lo verde rojo” (“the multitudinous seas incarnadine / Making the green one red”), los lentos epítetos multisilábicos latinos son contrapuestos a los bruscos y contundentes monosílabos sajones, resaltando la brutalidad del acto. Instrumento de la Reforma, la lengua inglesa fue sometida a un escrutinio severo por los censores. En 1667, en la Historia de la Royal Society of London, el obispo Sprat advirtió de los seductores peligros que ofrecían los extravagantes laberintos del barroco y recomendó volver a la primitiva pureza y brevedad del lenguaje, “cuando los hombres comunicaban un cierto número de cosas en un número igual de palabras”. A pesar de los magníficos ejemplos de barroco inglés —sir Thomas Browne, Robert Burton, el mismo Shakespeare, por supuesto—, la Iglesia anglicana prescribía exactitud y concisión que permitiría a los elegidos el entendimiento de la Verdad Revelada, tal como lo había hecho el equipo de traductores de la Biblia por orden del rey Jaime. Shakespeare, sin embargo, logró ser milagrosamente barroco y exacto, expansivo y escrupuloso al mismo tiempo. La acumulación de metáforas, la profusión de adjetivos, los cambios de vocabulario y de tono profundizan y no diluyen el sentido de sus versos. El quizás demasiado famoso monólogo de Hamlet sería imposible en español puesto que este exige elegir entre ser y estar. En seis monosílabos ingleses el Príncipe de Dinamarca define la preocupación esencial de todo ser humano consciente; Calderón, en cambio, requiere 30 versos españoles para decir la misma cosa.

El español de Cervantes es despreocupado, generoso, derrochón. Le importa más lo que cuenta que cómo lo cuenta, y menos cómo lo cuenta que el puro placer de hilvanar palabras. Frase tras frase, párrafo tras párrafo, es en fluir de las palabras que recorremos los caminos de su España polvorienta y difícil, y seguimos las violentas aventuras del héroe justiciero, y reconocemos a los personajes vivos de Don Quijote y Sancho. Las inspiradas y sentidas declaraciones del primero y las vulgares y no menos sentidas palabras del segundo cobran vigor dramático en el torrente verbal que las arrastra. De manera esencial, la máquina literaria entera del Quijote es más verosímil, más comprensible, más vigorosa que cualquiera de sus partes. Las citas cervantinas extraídas de su contexto parecen casi banales; la obra completa es quizás la mejor novela jamás escrita, y la más original.

Si queremos dejarnos llevar por nuestro impulso asociativo, podemos considerar a estos dos escritores como opuestos o complementarios. Podemos verlos a la luz (o a la sombra) de la Reforma uno, de la Contrarreforma el otro. Podemos verlos el uno como maestro de un género popular de poco prestigio y el otro como maestro de un género popular prestigioso. Podemos verlos como iguales, artistas ambos tratando de emplear los medios a su disposición para crear obras iluminadas y geniales, sin saber que eran ilumi­nadas y geniales. Shakespeare nunca reunió los textos de sus obras teatrales (la tarea estuvo a cargo de su amigo Ben Jonson) y Cervantes estuvo convencido de que su fama dependería de su Viaje del Parnaso y del Persiles y Sigismunda.

¿Se conocieron, estos dos monstruos? Podemos sospechar que Shakespeare tuvo noticias del Quijote y que lo leyó o leyó al menos el episodio de Cardenio que luego convirtió en una pieza hoy perdida: Roger Chartier ha investigado detalladamente esta tentadora hipótesis. Probablemente no, pero si lo hicieron, es posible que ni Cervantes ni Shakespeare reconociese en el otro a una estrella de importancia universal, o que simplemente no admitiese otro cuerpo celeste de igual intensidad y tamaño en su órbita. Cuando Joyce y Proust se encontraron, intercambiaron tres o cuatro banalidades, Joyce quejándose de sus dolores de cabeza y Proust de sus dolores de estómago. Quizás con Shakespeare y Cervantes hubiese ocurrido algo similar.