lunes, 1 de septiembre de 2025

Entrevista a la filósofa Victoria Camps, viuda de Francisco Rico

 Victoria Camps (filósofa): “La libertad reducida a puro egoísmo no es libertad”, en El País, Josep Catà Figuls, Barcelona - 31 AGO 2025:

Los ciudadanos han perdido la confianza en las instituciones, en los bancos, en las compañías telefónicas, en los demás. La filósofa barcelonesa, una de las pensadoras españolas más influyentes, desentraña este fenómeno en su nuevo libro, ‘La sociedad de la desconfianza’. Sostiene que plantearse la propia libertad es plantearse el bien de los demás

El calor por fin ha aflojado a finales de agosto, y el camino que va de la estación de Sant Cugat del Vallès a la casa de Victoria Camps (Barcelona, 84 años) se abre propicio para vagar y preguntarse sobre el bien y el mal, pero sin mucho ahínco. Al fin y al cabo, uno espera que al llegar a la casa encuentre algo de claridad y alguna respuesta: Camps es una de las mayores especialistas en Ética de nuestro país. Catedrática emérita de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), es autora de decenas de libros, entre los que destacan Virtudes públicas (Premio Espasa de Ensayo en 1990), El siglo de las mujeres (1998), Breve historia de la ética (2013) o El gobierno de las emociones (Premio Nacional de Ensayo en 2012). Desde su posición de académica ha participado en todos los debates, desde el feminismo y la educación hasta el federalismo y la bioética. Y también ha tenido contacto directo con la política, como senadora independiente para el PSC de 1993 a 1996, y como miembro del Consejo de Estado entre 2018 y 2022.

Lo primero que aparece en la casa son las bicis y juguetes de los nietos de la profesora, esparcidos por el patio, una estampa del verano que ella ha pasado intentando huir del calor, y leyendo, en su e-book —“es mejor para la vista, y además tenemos ya tantos libros”, dice—, la última novela de su amigo Javier Cercas, o el ensayo Universalismo radical, del filósofo israelí Omri Boehm, una crítica al pensamiento identitario en pleno horror en Gaza. Camps también reflexiona sobre el individualismo y la crisis de la ética en su próximo libro, La sociedad de la desconfianza (Arpa), que se publica el próximo 3 de septiembre. Ante un mundo que da señales de desmoronarse, apuesta por la formación en virtudes éticas y por hacerse la pregunta ética por excelencia: “¿Qué debo hacer?”

Pregunta. ¿Por qué esta pregunta?

Respuesta. Según Kant, esta es la pregunta del ser racional, del ser humano. Pero hoy no nos la planteamos, y eso tiene mucho que ver con este concepto actual de libertad al que me refiero en el libro, un concepto muy reduccionista: ser libre es hacer lo que uno desea sin preguntarse para qué. Si entendemos que la libertad no tiene nada que ver con esa pregunta, la sociedad pierde cohesión, y esto explica por qué hemos dejado de confiar los unos en los otros o en las instituciones.

P. Hacerse esta pregunta puede dar vértigo. ¿Cómo se evita el pesimismo o el nihilismo?

R. Lo que motiva la ética es la insatisfacción acerca de lo que ocurre: vemos que hay cosas que están mal y tenemos la esperanza de cambiarlas, lo que nos lleva a preguntarnos qué hacer. Sin esperanza no se puede vivir.

P. El libro es una crítica feroz contra el individualismo. ¿Cómo vivimos nuestra libertad?

R. La afirmación del individuo como el centro de todo, muy propia de la filosofía occidental, es un progreso. Es afirmar que el ser humano es capaz de hacerse un plan de vida, y esa libertad hay que protegerla y hay que luchar por ella. Pero el ser humano no es solo pura autonomía: es un ser relacionado, vive con otros. Plantearse la propia libertad es al mismo tiempo plantearse el bien de los demás. La libertad reducida a puro egoísmo no es libertad.

“Decir que uno puede decidir si es hombre o mujer a los 14 años es pasarse de rosca, la personalidad no está formada”

P: La sociedad de la desconfianza recuerda a La sociedad del cansancio, de Byung Chul Han, al que cita a menudo. ¿De qué están alertando los filósofos?

R. La ética ha estado en crisis siempre. Siempre hemos necesitado hablar de esa tendencia al mal y de la necesidad de corregirla. Por eso el discurso ético de las virtudes me parece muy importante hoy. Los griegos se planteaban la corrección de la tendencia al mal como la construcción del carácter en el seno de una sociedad. Es decir, hay que construir un ethos individual que sea coherente en la colectividad.. La moral se aprende, lo decía Aristóteles, a través de los modelos, alguien debe inculcar eso. Los líderes buenos son aquellos que tienen esa autoridad. Eso es lo que hoy se ha destruido y se ha desmoronado.

P. ¿Cómo se puede restaurar la confianza en la política?

R. El problema es que siempre hay bronca política. Confrontación, bulos, controversia, y ahí la discusión ética es inexistente. Los medios de comunicación también tienen un papel, siempre se interesan más por lo que está mal. Decía Chesterton que lo que está mal en el mundo es que no nos preguntamos qué es lo que está bien. Es más complicado responder a qué es lo que está bien, pero hay ejemplos.

P. Dígame algunos.

R. No todos los políticos son corruptos, los hay que intentan hacer bien su trabajo. Y cuando falla el Estado de bienestar o hay catástrofes, la gente se moviliza y hay sectores muy caritativos que hacen una función importante. Los hombres buenos no desaparecen.

P: ¿Qué aprendió de su paso por la política institucional?

R. Te das cuenta de la dificultad que tiene una institución tan básica para la democracia, como es el Parlamento, de discutir los temas con una visión de Estado, más responsable, y no desde un partidismo que nadie es capaz de abandonar. Uno de los grandes problemas de la política es el cortoplacismo. La política no puede ser un seminario filosófico sin fin, pero los grandes problemas no se solucionan en dos días. Otro gran tema de la política es la falta de control. La corrupción que ha aparecido ahora, del PP o del PSOE, ¿no se podía controlar? ¿No funcionan los mecanismos? La ley de transparencia fue un gran avance teórico, pero no sirve ni en casos tan ridículos como los de los currículos. Es lo que Aristóteles llamaba acracia, una sociedad que tiene muy buenas leyes, pero que no sirven de nada porque nadie las cumple.

“Es más simple hablar de los inmigrantes diciendo que son delincuentes, que plantearse lo necesarios que son”

P. Hace 35 años publicó Virtudes públicas, ¿cómo ha evolucionado este libro a la luz de lo que comenta?

R. Es quizá el problema más grave que tenemos hoy: la formación de un carácter virtuoso. Los códigos de conducta o éticos son el procedimiento moderno de plasmar la ética en unas normas, pero esto la hace demasiado similar al derecho. Los principios éticos se cumplen porque te los crees. Eso ocurre cuando la persona es virtuosa, y ha asimilado la justicia, la equidad, la valentía de hacer las cosas bien.

P. ¿La falta de confianza afecta a todas las instituciones?

R. Sí, a todo. A las instituciones, pero también a las grandes empresas, los bancos, las eléctricas, las telefónicas, etcétera. Nos fiamos poco. Entre otras cosas porque el contacto personal también ha dejado de existir, y nos sentimos muy desprotegidos frente a posibles fraudes, frente al lenguaje críptico de las administraciones. Para generar confianza tienes que hacer cosas que generen confianza. Pasar a los hechos. Un ejemplo muy reciente: el presidente del Gobierno ha dicho que quiere un pacto de Estado contra la emergencia climática. La primera crítica que se le hace es lógica: sea concreto. A veces la política parece más abstracta que la filosofía.

Sentada en su butaca, Camps despliega en su mirada cierta severidad —no en vano ha pasado buena parte de su vida preguntándose cómo corregir lo que está mal en el mundo— con una sonrisa optimista. Está rodeada de la biblioteca que compartía hasta hace poco con su marido, el académico Francisco Rico, uno de los mayores expertos en el Quijote, fallecido el año pasado. Decenas de retratos de Don Quijote y Sancho, que algo saben también sobre la locura y la razón, asisten a la conversación, que ahora da vueltas sobre cómo deseamos.

P. Cita una frase de Sartre: “La libertad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno hace”.

R. Querer lo que uno hace es reflexionar sobre ese querer, más allá del deseo inmediato. Y ahí entra la voluntad, que es distinta del deseo. La voluntad es querer desde la conciencia.

P. Entregarse al deseo sin control también abre horizontes que no imaginamos. El Quijote se entrega del todo a la pasión.

R. Claro, es esa canción de Non, je ne regrette rien (no me arrepiento de nada). En un cierto sentido yo asumiría ese lema, pero eso no es incompatible con reconocer equivocaciones. Se trata de tomar responsabilidad.

P. En el libro reflexiona mucho sobre hacerse mayor y la soledad. ¿Estamos más solos?

R. La soledad se ha convertido en un problema endémico de la sociedad. Se habla de una soledad no deseada. Es un problema de una sociedad egoísta, atomizada, donde las relaciones sociales tienen muchos flancos débiles y donde las familias se desestructuran. Pero es importante plantearse el aprender a vivir en soledad, a sacarle fruto. Hay que enfocarlo desde uno mismo: a mí me ayuda mucho a leer, pero claro el gusto por la lectura no se improvisa, hay que cultivarlo, como la música, el teatro, el cine…

P. Hace 30 años que publicó El siglo de las mujeres. ¿Cómo ve el feminismo hoy?

R. Hoy está enredado, porque ha caído demasiado en este problema de la identidad secundaria, de la identidad sexual y de su reconocimiento, de esa confusión entre el sexo y el género, se ha llegado a confundir todo. Y en cambio, hay grandes problemas que ponen de manifiesto que la emancipación de la mujer no se ha realizado del todo: la violencia de género, la desigualdad en el ámbito más doméstico, en la conciliación, en los cuidados… La izquierda, sobre todo la extrema izquierda, ha puesto el énfasis en el reconocimiento de las identidades, que es importante, incluso pasándose de rosca, y ha dejado al margen la igualdad económica.

“No sabemos si la gente se enteraba de lo que ocurría en el Holocausto. Hoy [con Gaza y Ucrania] no se puede ocultar”

P: Dice que se han pasado de rosca con las identidades. ¿Se puede ir demasiado lejos con algo que afecta tanto a la dignidad de las personas?

R. ¿Reconocer la dignidad de las personas es darles libertad para que decidan lo que quieran sobre sus vidas en todos los sentidos? Yo siempre pongo a Stuart Mill como el filósofo al que hay que leer para entender qué es la libertad liberal, en el mejor sentido de la palabra liberal: poder hacer todo aquello que las leyes me permiten hacer y que no dañe a los demás, y, al mismo tiempo, crear una individualidad propia. Pero decir que uno puede decidir si es hombre o mujer a los 14 años es pasarse de rosca, porque la personalidad no está formada todavía. No parece muy pensado ni muy bien decidido.

P. Usted ha reflexionado mucho sobre la educación. ¿Qué le falta hoy a la escuela?

R. Las reformas pedagógicas han querido corregir unos errores del pasado que tenían que ver con la excesiva disciplina, la homogeneidad, la represión… Pero todo eso, en parte, es inevitable, porque educar a un niño es ponerle límites desde una autoridad que hoy tampoco se quiere reconocer. Las reformas tampoco han logrado mejorar los resultados de la educación. Quizá lo que habría que plantearse es si no hay que educar desigualmente para obtener resultados mejores. Rawls tiene el principio de la diferencia: favorecer más a los que están peor. A lo mejor enseñar otras cosas. Apenas se habla de la formación profesional. No hay gente que haga los trabajos necesarios. Para eso también necesitamos la inmigración, porque a la gente se le ha metido en la cabeza que esos trabajos no son buenos. Michael Sandel, en La tiranía del mérito, dice que la meritocracia es una de las razones del triunfo de Trump.

P. ¿Por qué cree que la gente busca cobijo en las propuestas ultras?

R. Porque son más sencillas de entender. Es más simple hablar de los inmigrantes diciendo que no caben y que son delincuentes, que plantearse lo necesarios que son y cómo aprovecharlo. Normalmente son respuestas simples a preguntas complejas.

P. En Gaza, en Ucrania, ¿cómo miraremos al otro cuando todo pase?

R. ¿Y cómo nos mirarán a nosotros? En el Holocausto no sabemos si la gente se enteraba de lo que ocurría. Hoy nos enteramos, no se puede ocultar. Y reaccionamos poco. Burke decía que lo único que hace que el mal prospere en el mundo es que los hombres buenos dejen de actuar. Hombres buenos hay muchos, ¿no? Y la mayoría de la gente está en contra de la guerra. Tenemos que volver a la pregunta fundamental, qué debemos hacer. El primer paso es tomar conciencia de que hay muchas cosas que funcionan mal. Si nos sentimos impotentes es porque todo el mundo puede hacer algo.

Avances notables contra la mortal hipertensión

 El fracaso en la lucha contra la hipertensión: no avisa, no duele, causa ictus, infartos, demencias y 46.000 muertes al año, en El País, por Pablo Linde, Madrid - 31 AGO 2025:

Un tercio de los 10 millones de personas que padecen la enfermedad en España no la tiene bajo control, a menudo porque ni siquiera es consciente de que la sufren.

Existen un centenar de formas para tratar la hipertensión, pero solo un tercio de quienes la padecen la tiene controlada. El resto camina cada día con una bomba de relojería silenciosa en las arterias. No avisa, no duele, y es la mayor causante de enfermedades cardiovasculares, que a su vez son las que más morbimortalidad producen: está detrás de infartos, de ictus, de demencias. En España afecta a diez millones de adultos y causa 46.000 muertes al año que podrían haberse evitado, según datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Como todas las enfermedades causadas por los malos hábitos de vida ―y la hipertensión lo es en la gran mayoría de las ocasiones―, la solución parece sencilla: cambiar esos hábitos, lo que pasaría por reducir la sal, las grasas nocivas, hacer dieta mediterránea, ejercicio físico, evitar el estrés. En la práctica, el estilo de vida saludable funciona individualmente a quien lo consigue practicar, pero se ha mostrado muy complicado generalizarlo a toda la población.

Como dice el cardiólogo José Abellán, que divulga de salud en redes sociales, “el sistema no está pensado para la prevención”. La mayoría de los médicos no tiene el suficiente tiempo para pautar y seguir estos estilos de vida. Lo más frecuente es pasar a la segunda opción: las pastillas. Pero tampoco se está mostrado del todo eficaz. Aunque el porcentaje de pacientes controlados (hipertensos que consiguen mantener la presión en niveles saludables) ha aumentado en las últimas décadas en España, está muy lejos de llegar a cifras óptimas.

La Sociedad Española de Hipertensión (SEHLELHA) tiene como objetivo antes de acabar la década duplicar el porcentaje, del 30% de pacientes controlados al 60%, un guarismo tremendamente ambicioso, pero al que pueden ayudar nuevos medicamentos. Algunos de estos fármacos se han presentado en el Congreso Mundial de Cardiología, que se está celebrando este fin de semana en Madrid. Hay dos muy avanzados que son prometedores (Baxdrostad y Zilebesiran), y se suman a la familia de los agonistas del receptor de GLP-1 (como el Ozempic) que están dando muy buenos resultados porque, al bajar el peso, lo hace también de forma casi lineal la presión.

Pero no hay balas de plata. Incluso con fármacos eficaces, que ya los hay, siete millones personas en España ―lo que representa un porcentaje similar al que se calcula en el resto del mundo― vive con la tensión descontrolada. Probablemente, sean más, porque este cálculo se hizo cuando los valores máximos de referencia eran 140 milímetros de mercurio de máxima y 90 de mínima, pero los últimos estudios han revelado que el riesgo sube significativamente por encima de 130/80 y el verano pasado las guías europeas rebajaron los umbrales, que se ajustan en función de algunas características concretas del sujeto. Con esta revisión, a buen seguro que el número de personas consideradas hipertensas ha subido, aunque no está claro cuánto. Como norma general, lo sano es mantenerla en torno a 120/70.

¿Cuál es el problema? Obviando el principal, que es la falta de prevención, hay varios. Más de media docena de cardiólogos y médicos especialistas en hipertensión consultados por este diario coinciden en esencia con la respuesta que da Rosa Maria Bruno, del European Hospital Georges Pompidou, de París: “El principal obstáculo es que al ser una enfermedad silenciosa, la mitad de las personas hipertensas no saben que los son. El segundo es que, incluso una vez diagnosticado, no es fácil que sigan el tratamiento de por vida para una enfermedad asintomática [salvo fuertes picos, que sí pueden manifestarse en forma de mareos, dolor de cabeza]. Existe un problema de adherencia. Y luego hay una minoría de pacientes a los que les resulta particularmente difícil controlar la hipertensión, y en las que ni siquiera la terapia múltiple estándar, bien administrada, logra controlarla”.

Lo primero que habría que hacer es localizar a esos hipertensos que no conocen su condición para que fueran conscientes y tomasen medidas. Carlos Escobar, miembro de la SEC, cree que igual que a partir de los 50 años se recibe un aviso para un cribado de cáncer de colon por medio de la sangre oculta en heces, igual que existen revisiones para el cáncer de cérvix y mama en mujeres, debería haber un aviso para medir la presión arterial. “Deberían mandar una carta a toda la población recomendando tomarla cada tres años en sujetos menores de 40 años y anualmente en mayores”, sostiene.

El segundo paso sería tomar la tensión bien, algo que raramente se hace, según José Antonio García Donaire, presidente de la SEHLELHA. “No es como el colesterol, que da una medida en un análisis de sangre. La situación cuando se toma influye mucho: la psicológica, si has comido más sal en los últimos días, si has ganado peso, que el aparato sea adecuado, que el paciente no se mueva. Influye si te haces pis, si has fumado en los últimos 15 minutos. Tampoco se sabe que hay que medir tres veces consecutivas y quedarse con media de las dos últimas. Muchos médicos no saben que no vale una sola medida para considerar a una persona hipertensa. Si es necesario se puede recurrir a un aparato llamado MAPA, que se lleva durante todo el día y da una medida más precisa”, señala García Donaire.

Una vez detectada la hipertensión, lo ideal es modificarla con cambios en el estilo de vida. En la clínica donde trabajaba Abellán, el 70% de los pacientes lograban hacerlo así. Pero esto requiere un seguimiento y una implicación tanto del paciente como del médico que no siempre son posibles. Y solo funciona en las primeras fases. Llega un momento en el que las arterias están tan deterioradas que ya es demasiado tarde para revertir la condición con cambio de hábitos.

Para entender por qué, Abellán explica qué es la hipertensión: “Las arterias no son tubos estáticos que llevan sangre. Son elásticas. Se distienden y hacen más grandes en la sístole para almacenar sangre, y cuando el corazón no bombea vuelven a su posición original para impulsar la sangre, la exprimen. Los malos hábitos enferman las arterias, dejan de ser un órgano vivo y se endurecen. Dejan de hacer su función de distenderse y volver a su posición”. Llegado un punto en ese endurecimiento, no hay forma de revertirlo y controlar la hipertensión sin fármacos.

Los medicamentos que existen, a veces en combinación de varios, también mezclados con diuréticos, pueden dar muy buenos resultados si se dan dos condiciones: se encuentra la combinación adecuada y quien los toma sigue la pauta. Y esto no es solo responsabilidad del paciente. “Muchas veces no explicamos bien las cosas”, reconoce García Donaire. “Tiene que saber por qué toma cada mediación, no solo dársela en un papel. Y también que tiene que cambiar hábitos; los fármacos por sí solos no son suficiente”, continúa.

Bruno insiste en la sal. “Un consumo elevado no solo aumenta la presión arterial, sino que reduce la eficacia de los medicamentos habituales. Rebajándola se pueden reducir 20 milímetros de mercurio, que es muchísimo”, explica. El problema es que la mayoría está “escondida”. Se consume sobre todo en la comida procesada y en la de los restaurantes. La sal de mesa que se añade en la cocina no solo no suele ser un problema, sino que en cierta cantidad es recomendable. El sodio, en su justa medida, es imprescindible para la vida.

Nuevos medicamentos

La esperanza contra la hipertensión está en una gama de nuevos medicamentos. Miguel Ángel María Tablado, coordinador del grupo de trabajo de Hipertensión de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) cree que, por un lado están los fármacos de la familia del Ozempic, que además del adelgazamiento disminuyen la tensión: “Muchas veces desaparece y estamos viendo cómo en ocasiones pacientes crónicos que tomaban uno o dos fármacos para la hipertensión, pueden dejar de tomarlos”. En los próximos años viene lo que García Donaire califica como una “revolución brutal” en torno a estas moléculas.

Por otro lado, están los dos fármacos antes mencionados que pueden suponer un avance. El más avanzado es el Baxdrostad, desarrollado por Astrazeneca, que dio ayer resultados en el Congreso Mundial de Cardiología de su última fase en miles de pacientes resistentes al tratamiento en los que se consiguió reducir significativamente la presión.

Bryan Williams, profesor del University College London que participó en el ensayo, explica a EL PAÍS que gran parte de la industria creyó que el problema de la hipertensión era solucionable con las terapias existentes. “Pero pronto se hizo evidente que, en realidad, más de la mitad de las personas que reciben tratamiento nunca alcanzan los objetivos de presión arterial recomendados”, señala.

El Baxdrostad aborda el problema a través de un mecanismo de acción diferente de los que se usaban hasta ahora. Inhibe una enzima que produce aldosterona, el principal regulador de la cantidad de sal que el cuerpo retiene. “Al bloquear su producción, se puede reducir eficazmente la presión arterial mediante el mecanismo fundamental por el cual se elevó originalmente. Ha sido un proceso fascinante, ya que inhibir esa enzima ha demostrado ser bastante difícil sin bloquear otras, y ahora que se ha logrado, lo que abre la oportunidad de tratar la presión arterial de una manera completamente diferente”, recalca Williams, que cree que si todo va bien, en 12 meses el fármaco podría estar en el mercado.

Los resultados del Zilebesiran, desarrollado por Roche y Alnylam, se presentan este domingo, pero están en una fase previa, la II, por lo que todavía no se sabe su eficacia exacta. Actúa inhibiendo la síntesis de angiotensinógeno, una de las hormonas que fabrica el hígado para regular la tensión arterial. La gran ventaja es subcutáneo y solo hay que inyectarlo una vez cada seis meses, lo que supondría un enorme avance en los problemas de adherencia al tratamiento que presentan muchos pacientes.

No está de más volver a recordar que antes de recurrir a los fármacos, incluso antes de llegar a la hipertensión, debería tratarse día a día, en cada comida, en las horas de movimiento, de ejercicio y de descanso. Esto, subraya Bruno, no es igual de fácil para todo el mundo y depende mucho del contexto social: “Puede ser más difícil en ciertos barrios, influye la alfabetización en salud, los recursos para hacer deporte, el tiempo, el acceso a la atención médica. Así pues, no se trata solo de la dieta ni del estilo de vida, sino de la sociedad misma, que debe cambiar para mejorar el control de la presión arterial”.

Fabricación de vulnerables al discurso ultra por medio de la enseñanza

 Las chicas sacan cada vez más ventaja a los chicos en educación: “Para algunos, estudiar resta masculinidad”, en El País, por Ignacio Zafra, Valencia - 17 AGO 2025:

Los expertos advierten de que se está creando una “infraclase” social de jóvenes muy poco formados, con un sombrío futuro laboral y especialmente vulnerables a los discursos ultras

Puestos unos detrás de otros, los datos abruman. A pesar de que nacen menos niñas que niños, un desequilibrio que tiene su raíz en la adaptación evolutiva humana y hace que en las etapas de enseñanza obligatorias, Primaria y ESO, haya un poco más de chicos (51,5%) que de chicas (48,5%), pasado ese punto las alumnas superan a los alumnos en casi todos los indicadores educativos. Y lo hacen cada vez más. Repiten menos (6 puntos). Se gradúan más en Secundaria (7 puntos). Cursan más Bachillerato (7 puntos). Van más a la universidad (representan el 56,8% frente al 43,2% de los alumnos, una diferencia 2,5 puntos mayor que 10 años antes). Y, una vez en las facultades, se titulan más (60,9%-39,1%). Los chicos son mayoría en Formación Profesional. Pero su predominio, enorme en el Grado Básico ―un programa pensado para que los chavales que van mal terminen la ESO―, se reduce en el Grado Medio y casi se difumina en el Grado Superior.

[Estadillo con el alumnado matriculado en el sistema educativo, Curso 2022-2023]

[Estadillo con los Resultados del Informe PISA: 2009-2022]

Los alumnos conservan ventaja en el ámbito de las matemáticas (y por extensión, en las titulaciones técnicas). Pero esta es cada vez menor. Entre 2009 y 2022 las alumnas españolas redujeron a casi la mitad los 19 puntos que los chicos les llevaban en el examen de matemáticas del Informe PISA, la gran evaluación internacional que organiza la OCDE. En ese mismo periodo, los estudiantes solo recortaron un 14% los 29 puntos de ventaja que ellas les llevaban en habilidad lectora. Unos y otras han reducido su tasa de abandono escolar temprano ―el porcentaje de la población de 20 a 24 años que tiene, como mucho, el título de la ESO y no está estudiando― en las últimas dos décadas. Pero ellas lo han hecho, proporcionalmente, más. El abandono de las chicas está ahora en el 10% y el de los chicos, en el 15,8%. Los chavales representan, además, el 72% del alumnado diagnosticado oficialmente con Trastorno de atención.

[Estadillo de alumnado diagnosticado con Trastornos de la atención por sexos]

[Estadillo con Estudiantes titulados en estudios de grado en la universidad]

Sin ese vuelco educativo respecto a la situación de hace unas décadas no habría sido posible el cambio que se ha producido en el mercado laboral. La brecha salarial por hora trabajada en España se ha reducido a la mitad desde principios de siglo (hasta el 9,4% en 2022), y virtualmente ha desaparecido en la franja de edad más joven, la de 20 a 30 años. Ello no significa, sin embargo, que las mujeres no sigan sufriendo una fuerte desigualdad.

Si se comparan los salarios de forma ajustada, es decir, con hombres y mujeres de características similares (incluido el nivel educativo), la brecha permanece casi estancada desde 2014 en el 10%, señala Ángel Martínez, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), que apunta como motivos al injusto reparto de los cuidados en el ámbito familiar y a la penalización que imponen las empresas al hecho de que ellas concilien más.

[Estadillo con la Evolución de la brecha salarial de género en salario por hora]

El elevado nivel de fracaso escolar masculino ―uno de cada seis jóvenes de 20 a 24 acabó como mucho la secundaria, y ese porcentaje es aún mayor en las franjas de edad inmediatamente superiores― implica el riesgo de que se consolide una especie de “infraclase formativa”, advierte el sociólogo Miquel Àngel Alegre, en un contexto en el que, a diferencia de lo que sucedía hace unas décadas, España ofrece muy pocas oportunidades de trabajo para personas sin cualificación. O las ofrece solo en sus modalidades más precarias.

Además de afrontar un futuro sombrío, estos jóvenes resultan especialmente vulnerables a los “discursos de agravio” de corte neomachista que responsabiliza de su situación al feminismo, arrastrándolos a posiciones políticas de extrema derecha, alerta el politólogo Oriol Bartomeus. Un tipo de mensaje, difundido por influencers ultras a través de las redes sociales, que tienen “una penetración muy fuerte entre los chicos de 14 a 25 años”, añade.

Diferencias biológicas en la adolescencia

¿A qué se debe la disparidad en los resultados académicos de chicas y chicos? ¿Y cómo debería actuar el sistema educativo para reducir el fracaso de los segundos?

Los especialistas señalan, respecto a la primera pregunta, que hay una base biológica, pero que es pequeña, y sobre la misma se erigen grandes estructuras culturales que tienen una influencia mayor. El biólogo y experto en neuroeducación David Bueno destaca que, por término medio, las chicas maduran un poco antes que los chicos. Y que el desarrollo que experimentan ambos durante la adolescencia ―la etapa en la que “ensayan para ser adultos” y en la que se concentra el fracaso escolar― está condicionada por los cambios físicos y cerebrales que experimentan. Las chicas tienen un poco más de oxitocina, una neurohormona que ha sido descrita como “la hormona de la socialización”. “Eso supone que van a tender a ensayar más la socialización que los chicos, porque es lo que les pide el cerebro”, dice Bueno.

Los chicos, por su parte, tienen un poco más de testosterona. Ello, sumado a un mayor desarrollo, en términos generales, de la musculatura, les lleva en mayor medida a “intentar sobresalir respecto a los demás, es algo muy biológico”. Debido a esos cambios, los chavales tienen una mayor propensión “a la actividad física, a moverse” ―lo que no quita que a las chicas también les guste el deporte, ni que los chicos adolescentes no tiendan a la socialización―, y a buscar “juegos competitivos, donde puedan destacar o medirse con sus compañeros y compañeras”.

Un choque de dos grandes estructuras

Las diferencias son sutiles, prosigue Bueno, mucho menos pronunciadas que en otras especies animales. Pero sobre ellas opera una socialización y unas fuerzas culturales que dan lugar a unas divergencias en el comportamiento entre chicos y chicas “que no son en su origen biológicas, pero en cierta forma acaban siéndolo porque quedan implantadas en el cerebro”.

La socióloga de la educación Aina Tarabini señala que el mayor abandono escolar de los chicos ―que no es de todos los chicos, subraya, sino que se da más en clases sociales precarizadas, en chavales de origen migrante y que se distribuye desigualmente según el tipo de centro educativo― debe analizarse en el marco de cómo se construyen las identidades masculinas y femeninas. Y en el choque de dos grandes estructuras de poder: el patriarcado y la cultura escolar. “El patriarcado construye una forma de masculinidad dominante, competitiva, fuerte, individualista, que a menudo tiende a extender la idea de una supuesta mayor inteligencia innata de los chicos, pero al mismo tiempo más perezosa, menos pulcra. Unos discursos que atraviesan los medios de comunicación, la socialización familiar y escolar, los grupos de iguales, y que crean identidades”. Enfrente, por su parte, “la cultura escolar dominante premia la obediencia, la constancia, la pulcritud”. Y ese encontronazo, continúa la profesora de la Universidad de Barcelona, “genera un conflicto de identidades en algunos perfiles de chicos para los que estudiar resta masculinidad”.

La solución, agrega, pasa por transformar la cultura escolar con una mirada feminista, “que genera mayores posibilidades de ser para todos y para todas, y amplía el significado de qué quiere decir ser buen estudiante”.

La cultura escolar premia actitudes prototípicamente femeninas

“La escuela”, prosigue Miquel Àngel Alegre, sociólogo y director de proyectos de la Fundació Bofill, “ha sido tradicionalmente un espacio de valorización de actitudes o aptitudes prototípicamente asignadas al género femenino. La capacidad de planificación, de adaptación, de cuidado, de apoyo, de trabajo en equipo, de autonomía, también de docilidad”. Todas ellas, dice Alegre, están muy alineadas con la cultura escolar y son en cierto sentido opuestas a otra serie de actitudes prototípicamente masculinas: “A las típicas etiquetas con las que nos referimos con frecuencia a los chicos en clase: son más movidos, desafiantes, indisciplinados, competitivos, tienen actitudes inmaduras, etcétera”. “Mi hipótesis es que esto, que siempre ha sido así, cada vez lo es más. Esos roles tradicionalmente femeninos cada vez encajan mejor en la cultura escolar, y se bonifican más. Y lo contrario ocurre con las actitudes prototípicamente masculinas”.

El sociólogo resalta que al hablar de competencias o actitudes prototípicamente femeninas o masculinas no quiere decir que sean algo innatas a ellas o ellos, sino algo “que la sociedad reproduce y que también reproduce el sistema educativo”. “Más allá de los contenidos curriculares o los libros de texto, que se han ido depurando bastante, existe todo un currículo oculto, que es el que se construye a través de la relación cotidiana en el aula, y que de alguna manera va construyendo esas competencias prototípicamente de chicos y de chicas”, afirma.

Desafiar al profesor

A ras de aula, Isabel Saturno, directora del instituto público Sanje, en Alcantarilla (Murcia), ve algo parecido a lo que apuntan los expertos. “En términos generales, las chicas tienen mejor comportamiento y más interés por los estudios, bastante más. No sé a qué se debe. Quizá nosotras tenemos más interiorizado el concepto de autoridad y de respeto. Hacia el padre, la madre, el profesorado…”. Daniel, que está cerca de cumplir 15 años y en septiembre empezará cuarto de la ESO en un instituto público de Valencia, afirma, por su parte, que las chicas “de normal, están más atentas en clase, hablan menos, y si hablan, en cuanto el profesor les dice que paren, suelen parar y no vuelven a hablar. Entre los chicos no es tanto así”. Entre ellos, opina, sacar buenas notas o ser estudioso no es algo que necesariamente dé puntos. Y en cambio, “que un chico desafíe al profesor delante de toda la clase puede generar respeto, porque no todos son capaces de hacerlo; admiración igual no, pero se le reconoce carácter”, añade.

Las soluciones educativas a la masculinización del fracaso escolar no son fáciles, advierten los expertos, porque buena parte de la construcción de los roles de género tienen lugar más allá de las paredes de la escuela. Pero sí hay varias cosas que el sistema puede hacer. Para empezar, señala Lucas Gortazar, director de Educación en EsadeEcPol, no ser tan rígido con el itinerario de la ESO: “Debería haber un sistema de excepciones más claro que los docentes y centros educativos aplicaran con mayor flexibilidad”. Ya existen programas, como la FP Básica y la diversificación curricular ―que adapta los contenidos y agrupa las materias―, que han demostrado su eficacia para evitar el fracaso escolar, y en los que se matriculan, sobre todo, chicos de familias de clase trabajadora, con una sobrerrepresentación de los de origen extranjero. Pero en sus mejores versiones implican un número reducido de chavales por aula y profesorado especialmente motivado para la tarea. En otras palabras, más recursos.

También puede ayudar, sigue Gortazar, un tipo de enseñanza más competencial. Algo que sobre el papel ya prevé la actual legislación educativa, pero que en la práctica, debido a que los cambios en la práctica docente requieren tiempo, y a que los currículos han mantenido una enorme cantidad de contenidos, avanza despacio.

Que el profesorado crea en estos alumnos

Ese enfoque más competencial, que supone que además de contenidos la escuela dedique más esfuerzos a que los estudiantes adquieran otro tipo de habilidades y destrezas, debería aplicarse, plantea Miquel Àngel Alegre, en dos sentidos. Por una parte, reforzando para el conjunto del alumnado las competencias “socioemocionales y metacognitivas en las que, en principio, se puede pensar que las chicas tienen más ventaja que los niños”. Como la capacidad de planificarse, de autorregularse, de ser autónomos, o si se quiere, de autodisciplina. Y por otra, “incorporando competencias más asociadas tradicionalmente a los varones de clase trabajadora, como pueden ser las profesionales”. Es decir, “desacademizar un poco la ESO y profesionalizarla un poco más”, a través de unas competencias relacionadas normalmente con la tecnología, afirma el sociólogo. Y, a la vez, incorporar a la forma de plasmar las clases más actividades que utilicen ejemplos “muy cercanos al día a día y a las vivencias tanto de los chicos como de las chicas”.

Gortazar y Alegre coinciden en un último factor que puede ayudar: elevar las expectativas de los docentes sobre lo que los alumnos que son, de entrada, menos académicos o más disruptivos con la disciplina académica, son capaces de conseguir. “Es decir, que crean más que también los niños movidos, indisciplinados, más liantes, más provocadores, más físicos, pueden tener perspectivas de éxito educativo”, dice Alegre, trabajándolo tanto en la formación inicial (universitaria) del profesorado como en la continua. El fundamento de ello es que la investigación ha mostrado ―en lo que se conoce como efecto Pigmalión, por el mito del rey griego que se enamoró de Galatea, la estatua que había esculpido, y esta acabó cobrando vida― que las altas expectativas de un docente sobre lo que un estudiante puede conseguir influyen positivamente en sus posibilidades de lograrlo.

Nuevo y mejor software, creado en España, para leer palimpsestos

 La tecnología desvela la historia borrada de antiguos manuscritos reutilizados, en El País, por Raúl Limón, 29 AGO 2025:

La aplicación de técnicas computacionales descifra palimpsestos, los textos que fueron eliminados intencionadamente para reescribir sobre ellos

El sacerdote Johannes Myronas no encontró en el año 1229 mejor soporte para escribir sus oraciones que un viejo pergamino de 300 años con unos textos griegos y formulaciones que no le decían nada. En esa época, cualquier soporte para escribir era un lujo. Borró el contenido copiado por un escriba anónimo en lo que hoy es Estambul, cortó las páginas, las dobló por la mitad y las sumó a otros pergaminos para escribir sus rezos. En el año 2000, un equipo de más de 80 expertos del Museo de Arte Walters de Baltimore (EE UU) se empeñó en descifrar qué había originalmente en el palimpsesto (manuscrito antiguo con huellas de una escritura anterior borrada artificialmente) y desveló, tras cinco años de esfuerzo, una copia de tratados de Arquímedes, como El método de los teoremas mecánicos, fundamentales para las matemáticas clásicas y modernas. Una investigación española publicada ahora en Mathematics aporta una fórmula para leer los originales alterados utilizando la inteligencia artificial que ahorrará, y habría ahorrado, el ingente trabajo para desvelar los textos ocultos y vulnerados. Las aplicaciones de esta tecnología van más allá de la historia borrada

La ciencia no ha sido la única en sufrir los efectos de esta práctica: la Biblioteca Vaticana conserva un texto de un teólogo cristiano que borró fragmentos bíblicos de más de 1.500 años para expresar sus pensamientos. Varios tratados médicos griegos han sido descifrados tras las letras de una liturgia bizantina. La lista es extensa, pero podría ampliarse si la recuperación de esos originales no fuera tan compleja.

Según explican los autores de la investigación publicada en Mathematics, José Luis Salmerón y Eva Fernández Palop, los textos primarios de los palimpsestos presentan alteraciones mecánicas, químicas y ópticas que obligan a recurrir a técnicas sofisticadas, como imágenes multiespectrales, análisis computacional, fluorescencia de rayos X y tomografía, para ser recuperados. Pero incluso estas técnicas, costosas, arrojan resultados parciales y limitados.

Para salvar esta sima entre el original y el texto alterado “los avances recientes en inteligencia artificial (IA), particularmente en aprendizaje automático y aprendizaje profundo, han demostrado un potencial significativo para mejorar la asimilación de datos y la cuantificación de incertidumbre”, según escriben los autores.

Su modelo permite la generación de datos sintéticos para modelar con precisión los procesos de degradación clave y salvar la escasez de información contenida en el objeto. También arroja mejores resultados frente a modelos tradicionales fundamentados en imágenes multiespectrales y permite la investigación con imágenes digitales convencionales.

Salmerón, catedrático de IA en la Universidad Cunef, investigador de la Autónoma de Chile y directivo en Stealth AI Startup, explica que la investigación surge a propuesta de Eva Fernández Palop, quien trabaja en una tesis sobre palimpsestos. El investigador pensó entonces en la posibilidad de aplicar las nuevas técnicas computacionales.

“La ventaja de nuestro sistema es que podemos controlar cualquier aspecto de estos sistemas, como el nivel de degradación, los colores, los idiomas… y eso permite generar una base de datos a la carta, con todas las posibilidades”, explica Salmerón.

Han trabajado con textos en sirio, albanés caucásico y latín con resultados superiores a los arrojados por sistemas clásicos. La investigación incluye el desarrollo del algoritmo para que pueda ser utilizado por cualquier investigador.

Porque este desarrollo no se limita a documentos históricos, sino que va más allá. “Este marco de red dual es especialmente adecuado para tareas que involucran patrones de datos ruidosos, parcialmente visibles o superpuestos”, aclara el investigador. Estos entornos se dan en el ámbito de las imágenes médicas, en sensores remotos, en microscopía biológica o en sistemas de inspección industrial, sin descartar la investigación forense de imágenes y documentos.

También es aplicable en el campo de la ciberseguridad y del desarrollo de modelos de aprendizaje para la inteligencia artificial. “Las empresas pueden generar conjuntos de datos de alta calidad y seguros para la privacidad, para entrenar modelos de ML [modelos de lenguaje], crear prototipos de soluciones o simular operaciones, sin arriesgar información confidencial o esperar datos limpios del mundo real. Si se trabaja con registros de atención médica, transacciones financieras, comportamiento del cliente o cualquier dato tabular confidencial, este es un cambio de juego”, explica Salmerón. Los propios investigadores admiten limitaciones al método propuesto para la investigación de palimpsestos: “El enfoque muestra un rendimiento degradado cuando se procesan textos extremadamente difuminados con niveles de contraste inferiores al 5%, donde la información esencial del trazo se vuelve indistinguible del ruido del pergamino. Además, la eficacia del modelo depende de un cuidadoso equilibrio durante la fase de entrenamiento, ya que la representación desigual de los sistemas de escritura puede sesgar las características aprendidas”.

No obstante, estas limitaciones solo animan a continuar con el trabajo iniciado no solo para superar las barreras detectadas, sino también para su aplicación en otros campos.

Biopic sobre Teresa de Calcuta

 Santa, autoritaria, baluarte de los pobres e implacable antiabortista: el festival de Venecia descubre a otra Madre Teresa, en El País, por Tommaso Koch, Venecia - 01 SEPT 2025:

La película ‘Mother’, de Teona Strugar Mitevska, muestra en el certamen un retrato más real de la monja, fruto de 15 años de investigaciones, viajes y entrevistas.

El ser humano no para de equivocarse. Cosas de la vida terrenal, la perfección solo pertenece a los santos. O ni eso: resulta que hasta la inmaculada Madre Teresa de Calcuta caía en fallos, excesos y contradicciones. La monja ya no está aquí para confirmarlo ―o desmentirlo―, pero la cineasta Teona Strugar Mitevska lo sostiene con cierta seguridad: lleva 15 años investigando a su figura, hablando con quien la conoció y trabajó con ella. Y con todo eso filmó Mother, que inauguró la sección Horizontes del festival de Venecia.

Alberto Barbera, director artístico del certamen, lo presentó como “un retrato no convencional”. En efecto, el largo descubre a una mujer comprometida con su misión de ayudar a los pobres a toda costa: incluida la de su entorno. Bondadosa, altruista, enérgica. También severa, autoritaria, inflexible. Y duramente antiabortista. Una sorpresa para muchos. Aunque ya habían surgido voces críticas contra la gestión económica de su orden, y acusaciones de ser amiga de dictadores o no dar cuidado profesional a los enfermos. Quizás la luz tan cegadora de Madre Teresa impidiera ver sus sombras. Aunque las que descubre Mother no pretenden cancelar su mito: la santa, simplemente, era real.

“Todas las dudas planteadas en la película vienen de su diario, que cubre sus periodos oscuros. La verdad, o la realización, nunca es unidimensional. Hay que cuestionar para saber”, apunta la cineasta. La creadora macedonia empezó a investigar a su compatriota ―aunque muchos la crean india, Madre Teresa nació en Skopje― por una serie que le encargó la televisión nacional de su país. Entonces, pudo entrevistar a las últimas cuatro monjas que habían colaborado con la santa. De una filmación, así, surgió otra. “En ese momento, descubrí a la persona verdadera. De golpe, ante mí se alzaba una mujer sorprendentemente moderna: ambiciosa y audaz, una directora ejecutiva, una rebelde, una Robin Hood”, agrega. Siguió leyendo, buscando, investigando y hasta viajando. Pero el núcleo del proyecto nunca cambió: “Las complejidades de su carácter, las anécdotas de las cuatro hermanas y su diario, que revela sus pensamientos íntimos y dilemas más profundos sobre temas fundamentales como el amor, la maternidad, la fe o la ambición”.

De todo ello hay un poco en Mother. La película narra una semana en la vida de Madre Teresa, en agosto de 1948, en Calcuta. Es decir, justo antes de que arranque la leyenda: acaba de pedir permiso al Papa para dejar su monasterio y crear su propia orden. Mientras espera el sí que necesita para socorrer a millones de marginados, se pasa el día ayudando a todos los que pueda. Su entrega a la misión se muestra igual que su fe: ciega. Demasiado importante lo que hay en juego como para admitir concesiones: a sí misma, por supuesto, pero tampoco a su equipo. A la familia solo se le visita una vez cada 10 años: ni la muerte de algún ser querido merece una excepción. Cualquier apego que no sea hacia Dios queda prohibido. El filme insinúa que ella misma pudiera sentir, y reprimir, pulsiones en ese sentido. A una monja le reordena el cuarto, porque recolocarlo a propio antojo también es una pasión vetada. A otra le obliga a devolver una nueva máquina para echar cuentas más rápidamente. “Tenemos que ser precisas”, avisa.

“La secuencia en que rechaza usar esa máquina para mí encierra su esencia. Alguien centrada en lo que cuenta de verdad, consciente de que distracciones externas pudieran desviar su misión. Era la general de un ejército de mujeres, de las que esperaba devoción absoluta, nada menos de lo que se exigía a sí misma. Instituyó un sistema de rotaciones: cada hermana cambiaba de puesto cada dos o tres años, con tan solo una semana de preaviso. No le preocupaban las opiniones de los demás”, agrega la directora. Lo sufre sobre su propia piel una de las monjas en la película. Convoca a la madre superiora entre lágrimas y confiesa un desliz: se ha quedado embarazada. Dice que es amor, se desespera, suplica ayuda. Pero la santa ni se inmuta. Al revés, la aísla. Tanto que la joven, desconsolada, se resuelve a abortar. “Solo lo sabremos tú, yo, y el doctor”, le propone a Madre Teresa. “Y Dios”, responde la implacable santa. El único momento de la película en que sonríe de verdad es cuando el Vaticano al fin le otorga el visto bueno.

“Una hermana nos contó que cada vez que Madre Teresa entraba en un cuarto recolocaba los muebles: era una filosofía de desapego. En las reglas de su orden, insistió en que las monjas no poseyeran nada”, señala Strugar Mitevska. En otra entrevista, una joven monja española le contó que sumarse a la causa de la santa le había dado “libertad”. De las expectaciones de que tuviera casarse con alguien; de afeitarse, algo que odiaba; de tener que llegar a compromisos con ciertas imposiciones de la sociedad. “Lo que me hizo pensar: ‘¿Cuántas mujeres hace 10 años, o más aún hace 100, encontraron libertad dentro de la iglesia? Es una idea controvertida, pero puedo entenderla”.

De ahí que parte de la dureza de Madre Teresa tal vez surgiera como respuesta a la sociedad patriarcal. “Soy una mujer en un sistema regido por hombres”, apunta en el filme. “Hombres, hombres, hombres”, se lamenta en otro momento. Hasta la santa perdía los estribos ante tanta desigualdad. La misma que impulsó a la propia directora a prorrogar tanto este proyecto: “He tenido que cumplir 50 años para tener el valor de un Xavier Dolan [cineasta canadiense] de 18. Esa es la ironía ―y la tragedia― de las mujeres de mi generación: la falta de confianza para ser, hacer, osar". Gracias a Madre Teresa, la cineasta ha abrazado la fe más importante: en sí misma.

jueves, 28 de agosto de 2025

Poema de Jaime Sabines

 Del gran poeta mexicano Jaime Sabines:

Alguien me habló todos los días de mi vida

al oído, despacio, lentamente.

Me dijo: ¡Vive, vive, vive!

Era la muerte.


Obsérvese el ritmo menguante: tridecasílabo, endecasílabo, eneasílabo, pentasílabo, y el oculto ritmo trimembre.

100 encarcelados por la Gürtel

 Los condenados a cárcel por el caso Gürtel rozan ya los 100, en El País, J. J. Gálvez, Madrid - 28 AGO 2025:

Las sentencias de la Audiencia Nacional, que prevé celebrar en noviembre el último juicio sobre la red corrupta, ahondan en cómo “se extendió a comunidades y municipios gobernados por el PP”

La defensa numantina levantada por Mariano Rajoy en febrero de 2009 tras el estallido del caso Gürtel —“Esto no es una trama del PP, como algunos pretenden, esto es una trama contra el PP”, dijo— nada ha tenido que ver con la realidad que han dictado los tribunales. La red de corrupción que anidó en la formación acumula ya cerca de 100 sentenciados a penas de cárcel (decenas de ellos, antiguos cargos de la fuerza política) y tres condenas al propio partido por beneficiarse de la trama. Aunque aún falta por celebrarse el último juicio sobre Gürtel (previsto para el próximo noviembre) y aunque Alberto Núñez Feijóo, actual presidente de los conservadores, sigue insistiendo en el bulo de que el Tribunal Supremo anuló la primera sentencia contra los populares, la Audiencia Nacional elevó este 2025 el total de condenados al emitir un nuevo fallo sobre adjudicaciones amañadas en Arganda del Rey (Madrid), donde vuelve a recalcar que Francisco Correa y sus subordinados compraron a dirigentes del PP valiéndose de su influencia.

Los tres magistrados que firman esta última resolución de la Audiencia Nacional (Fernando Andreu, María Teresa García y Javier Mariano Ballesteros) insisten en la línea marcada anteriormente por otros tribunales: “La red de influencias de Francisco Correa, con la que llevaba a cabo sus actividades ilícitas, se extendió a comunidades y municipios gobernados por el Partido Popular debido a la estrecha relación que tanto él como integrantes de su grupo mantenían con algunos cargos y miembros de ese partido político”.

Al relato de “hechos probados” que deja ya la justicia se suma el largo listado de condenados. Según el recuento elaborado por EL PAÍS, los 11 juicios celebrados hasta ahora sobre distintas ramas del caso Gürtel dejan 94 sentenciados a penas de prisión. Entre ellos se encuentran los líderes de la trama: Francisco Correa (con más de 115 años de cárcel acumulados) y su antiguo número dos, Pablo Crespo, quien fuera secretario de Organización de los populares en Galicia. También empresarios y constructores (como Fernando Martín, expresidente de Martinsa y del Real Madrid; José Luis Ulibarri; Alfonso García-Pozuelo; y Carlos Jorge Martínez Massa, expresidente de L’Oréal en España). Y, además, más de una treintena de cargos del PP y sus familiares.

De hecho, la relación de condenados evidencia que la red corrupta permeó en múltiples capas del partido, hasta anidar en sus propias entrañas (además de la financiación irregular de actos electorales, se ha acreditado que los populares manejaban una caja b con la que llegaron a financiar la reforma de su sede de la madrileña calle Génova). Hay cargos de todos los niveles castigados con penas de prisión: desde concejales a responsables orgánicos nacionales y autonómicos. Como los extesoreros Luis Bárcenas y Ángel Sanchís; como el exdiputado y exvicepresidente de Castilla y León Jesús Merino; como Ricardo Costa, ex secretario general del PP valenciano y antigua mano derecha de Francisco Camps; como Alberto López Viejo, exconsejero de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid... Y el propio Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP gallego.

La lista es muy amplia. Otros que destacan son, por ejemplo, María Milagrosa Martínez, expresidenta de las Cortes Valencianas; diputados autonómicos como Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch, alias El Neveras; Pedro García Gimeno, exdirector de la Radio Televisión Valenciana (RTVV); y media decena de exalcaldes madrileños: Guillermo Ortega, de Majadahonda (73.000 habitantes); Jesús Sepúlveda, de Pozuelo de Alarcón (89.000 habitantes); Arturo González Panero y Juan Jesús Siguero, de Boadilla del Monte (65.000 habitantes); y Ginés López, de Arganda del Rey (59.000 habitantes).

Responsabilidad de la cúpula

Todo comenzó el 6 de noviembre de 2007, cuando un arrepentido concejal popular de Majadahonda, José Luis Peñas, acudió a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) con 18 horas de grabaciones que realizó durante dos años a los principales cabecillas de la red corrupta, empresarios y políticos del PP. Los investigadores comenzaron entonces a tirar del hilo en secreto, hasta que el 6 de febrero de 2009 se produjeron las primeras detenciones. Cinco días después, el entonces presidente de la formación, Mariano Rajoy, quien llegaría a La Moncloa en 2011, salió escoltado por la plana mayor del partido a asegurar que el caso Gürtel era una “trama contra el PP”.

Además de cargar contra el juez, la Fiscalía, la Policía y el Ministerio de Justicia, Rajoy dijo ese día: “Todas las contrataciones de esta casa se han hecho en el marco de la legalidad. Quiero dejar claro que el partido no ha recibido ni un solo euro de las personas implicadas en el asunto que nos ocupa”. Estaba acompañado en el escenario por, entre otros, la posterior ministra Ana Mato, que se situó justo a su izquierda y que sería condenada en 2018 por lucrarse con la trama; y por Francisco Camps, que acabaría sentándose en el banquillo de los acusados —él resultó absuelto, pero los tribunales probaron que la red financió irregularmente al PP valenciano que él presidió y que anidó en la Generalitat Valenciana que él dirigió—.

Casi dos décadas después del estallido de Gürtel, las entonces cúpulas del PP siguen negando la existencia de la caja b —que funcionó cerca de 20 años— y viven aferradas a tergiversaciones de la sentencia de 2018 de la Audiencia Nacional sobre la primera gran etapa de la red de corrupción, que puso en marcha la moción de censura de Pedro Sánchez contra Rajoy. Cuando el Supremo la confirmó en 2020, Rajoy emitió un comunicado para minimizar que se condenase al PP por primera vez como partícipe a título lucrativo por beneficiarse de la trama. Y sacó pecho de que no se condenase a la fuerza política como autor de delitos de corrupción —algo que no podía hacerse porque, cuando se produjeron las ilegalidades, los partidos no podían ser acusados penalmente por esa vía como personas jurídicas—.

Además, el PP repite periódicamente que el Supremo anuló la primera sentencia de la Audiencia Nacional a esa formación sobre el caso Gürtel. “Qué bien les vino a ellos una sentencia contra el PP, que después anuló el Supremo, y a nosotros nos costó salir del Gobierno con una moción de censura”, afirmó Feijóo durante la campaña de las últimas elecciones europeas. Pero el alto tribunal nunca anuló la sentencia. Es más, confirmó la condena al PP, que sumó después otras dos (en 2021 y 2022) como persona jurídica, también ratificadas por el Supremo. “Correa procuró financiación irregular al PP a través de fondos ilícitos”, concluye una de ellas.

miércoles, 27 de agosto de 2025

Los mensajes ocultos en los guerreros de Xian

 "Hecho de sufrimiento"

"Aquí yace la muerte y aquellos que la sirvieron [signos ilegibles]"

Tras las escamas de la armadura de un general: "Él tomó mi nombre y lo quemó en la piedra"

Bajo el pie de un arquero: "Trabajé hasta que mis manos se rompieron. Déjalo caminar sobre mí para siempre"

Esto demuestra el trabajo forzado de esclavos y prisioneros anónimos al que recurrió el tiránico primer emperador de China, y su destino de ser ejecutados al terminar su trabajo en fosas comunes alrededor de la tumba imperial.

lunes, 25 de agosto de 2025

Canon de la literatura alemana

 Es muy ignorada la caudalosa literatura en alemán, pero es muy rica y llena de tesoros. La antología más famosa la anunció el crítico Marcel Reich-Ranicki en 2001 bajo el título Canon de obras legibles en lengua alemana. Las cinco partes de la colección fueron publicadas anualmente desde 2002 por Insel Verlag: 1. Novelas (2002), 2. Relatos (2003), 3. Dramas (2004), 4. Poemas (2005) y 5. Ensayos (2006). Es una antología llena de sorpresas, pero contiene algunos errores insalvables: por ejemplo, la ausencia de Angelus Silesius, Patrick Süskind, Rüdiger Safranski, Karl Ove Knausgård etc., y es discutible la inclusión de algunos como el infumable Heinrich Böll, Günter Grass, Franz GrillParzer y otros.

 Descripción general

Hasta el siglo XVII

El Cantar de los Nibelungos

Walther von der Vogelweide: Poemas

Martín Lutero: Biblia (extractos)

Andreas Gryphius: Poemas

Christian Hofmann von Hofmannswaldau: Poemas

Siglo XVIII

Johann Christian Günther : Poemas

Gotthold Ephraim Lessing : Minna von Barnhelm ; Dramaturgia de Hamburgo (extractos); Natán el Sabio

Johann Wolfgang von Goethe : Las penas del joven Werther ; Afinidades electivas ; Fausto I ; De mi vida: poesía y verdad (extractos); Poemas

Friedrich Schiller : Intriga y amor o María Estuardo ; El teatro como institución moral (fragmentos); Don Carlos ; Sobre la poesía ingenua y sentimental (fragmentos); Wallenstein ; Baladas

Siglo XIX

Johann Peter Hebel : Cofre del tesoro de un amigo de la familia renana (por elección propia)

Friedrich Hölderlin : Hiperión o el ermitaño en Grecia (fragmentos); Poemas

Novalis : Poemas

Friedrich von Schlegel : Ensayística

ETA Hoffmann : Los hermanos Serapion (fragmentos)

Heinrich von Kleist : La marquesa de O….; Michael Kohlhaas ; Príncipe Federico de Homburg ; Cuentos (por elección del propio autor)

Clemens Brentano : Poemas

Adelbert von Chamisso : La milagrosa historia de Peter Schlemihl

Joseph Baron von Eichendorff : poemas

Ferdinand Raimund : El derrochador

August Graf von Platen : Poemas

Annette von Droste-Hülshoff : La haya judía ; Poemas

Heinrich Heine : Poemas; Prosa (de su propia elección)

Eduard Mörike : Poemas

Georg Büchner : La muerte de Danton ; Woyzeck ; Lenz

Theodor Storm : Historias (de tu propia elección)

Gottfried Keller : Historias (de su propia elección)

Theodor Fontane : Schach von Wuthenow ; Doña Jenny Treibel  o  Der Stechlin ; Effi Briest

Friedrich Nietzsche : Ensayística

Siglo XX

Arthur Schnitzler : Reigen ; teniente Güstl ; Profesor Bernhardi

Gerhart Hauptmann : Las ratas

Frank Wedekind : El despertar de la primavera

Stefan George : Poemas

Else Lasker-Schüler : Poemas

Heinrich Mann : Profesor Unrat

Christian Morgenstern : Poemas

Hugo von Hofmannsthal : El difícil

Karl Kraus : Ensayos

Thomas Mann : Los Buddenbrook ; Tonio Kröger ; Tristán ; Muerte en Venecia ; Mario y el mago ; Ensayos

Rainer Maria Rilke : Poemas

Hermann Hesse : Bajo la rueda

Carl Sternheim : El esnob

Robert Walser : Jakob von Gunten ; Historias

Alfred Döblin : El asesinato de un botón de oro ; Berlín Alexanderplatz

Robert Musil : Las confusiones del joven Törless ; Tonka

Franz Kafka : El proceso ; La metamorfosis ; Informe a una academia ; En la colonia penitenciaria ; Un artista del hambre

Gottfried Benn : Poemas

Georg Heym : Poemas

Georg Trakl : Poemas

Kurt Tucholsky : Feuilletons

Joseph Roth : La marcha Radetzky ; La leyenda del santo bebedor ; El jefe de estación Fallmerayer ; Historias

Bertolt Brecht : Madre Coraje y sus hijos ; Vida de Galileo ; Historias del calendario (de su propia elección); Poemas

Erich Kästner : Poemas

Anna Seghers : La séptima cruz ; La excursión de las chicas muertas

Ödön von Horváth : Casimir y Karoline

Peter Huchel : Poemas

Wolfgang Koeppen : Palomas en la hierba

Günter Eich : Poemas

Max Frisch : Diario (extractos); Homo faber ; Biedermann y los pirómanos ; Montauk

Arno Schmidt : Los Reubicados ; Paisaje Marino con Pocahontas

Peter Weiss : La persecución y el asesinato de Jean Paul Marat, representada por la compañía teatral del Hospicio de Charenton bajo la dirección del Sr. de Sade.

Heinrich Böll : El hombre de los cuchillos ; Caminante, ¿vienes a Spa… ?; El silencio recogido del doctor Murke

Paul Celan : Poemas

Friedrich Dürrenmatt : El colapso

Ernst Jandl : Poemas

Ingeborg Bachmann : Poemas

Günter Grass : El tambor de hojalata (fragmentos); El gato y el ratón

Peter Rühmkorf : Poemas

Hans Magnus Enzensberger : Poemas

Thomas Bernhard : La xilografía ; El sobrino de Wittgenstein: una amistad

Uwe Johnson : Especulaciones sobre Jacob (extractos)

Sarah Kirsch : Poemas

Wolf Biermann : Poemas

Jurek Becker : Jacob el mentiroso

Robert Gernhardt : Poemas


Novelas (2002)

Johann Wolfgang von Goethe, Las penas del joven Werther

Robert Musil, Las confusiones del alumno Törless

Johann Wolfgang von Goethe, Afinidades electivas

Franz Kafka, El proceso

ETA Hoffmann, Los elixires del diablo

Alfred Döblin, Berlin Alexanderplatz

Gottfried Keller, Henry el Verde

José Roth, Marcha Radetzky

Teodor Fontane, Sra. Jenny Treibel

Anna Seghers, La Séptima Cruz

Teodor Fontane, Effi Briest

Heimito von Doderer, La escalera del Strudlhof

Thomas Mann, Buddenbrooks

Wolfgang Köppen, Palomas en la hierba

Thomas Mann, La montaña mágica

Günter Grass, El tambor de hojalata

Heinrich Mann, Profesor Unrat

Max Frisch, Montauk

Hermann Hesse, Bajo la rueda

Thomas Bernhard, Explotación forestal.


Relatos y novelas cortas, 2003. 


Johann Wolfgang von Goethe

Adalbert Stifter

Martin Buber,

Bertolt Brecht

Siegfried Lenz

Friedrich Schiller

Georg Büchner

Robert Walser

Elisabeth Langgässer

Martin Walser

Johann Peter Hebel

Theodor Storm

Alfred Döblin

Anna Seghers

Günter Grass

Jean Paul Gottfried Keller

Robert Musil

Hans Erich Nossack

Günter Kunert

Ludwig Tieck

Theodor Fontane

Stefan Zweig

Marie Luise Kaschnitz

Christa Wolf

E. T. A. Hoffmann

Conrad Ferdinand Meyer

Ernst Weiß

Marieluise Fleißer

Thomas Bernhard

Heinrich von Kleist

Marie von Ebner-Eschenbach

Franz Kafka

Elias Canetti

Gabriele Wohmann

Clemens Brentano

Ferdinand von Saar

Lion Feuchtwanger

Wolfgang Koeppen

Adolf Muschg

Adelbert von Chamisso

Eduard von Keyserling

Egon Erwin Kisch

Max Frisch

Uwe Johnson

Jacob y Arthur Schnitzler

Ernst Bloch

Arno Schmidt

Ulrich Plenzdorf

Wilhelm Grimm

Gerhart Hauptmann

Gustav Sack

Peter Weiss

Peter Bichsel

Joseph von Eichendorff

Frank Wedekind

Gottfried Benn

Wolfgang Hildesheimer

Hans Joachim Schädlich

Franz Grillparzer

Heinrich Mann

Georg Heym

Heinrich Böll

Jurek Becker

Annette von Droste-Hülshoff

Jakob Wassermann

Kurt Tucholsky

Wolfdietrich Schnurre

Hermann Burger

Jeremias Gotthelf

Hugo von Hofmannsthal

Franz Werfel

Friedrich Dürrenmatt

Peter Handke

Heinrich Heine

Thomas Mann

Joseph Roth

Wolfgang Borchert

Christoph Hein

Wilhelm Hauff

Rainer Maria Rilke

Heimito von Doderer

Ilse Aichinger

Botho Strauß

Eduard Mörike

Hermann Hesse

Carl Zuckmayer

Franz Fühmann

Christoph Ransmayr


Teatro (2004)


Biedermann y los pirómanos ( Max Frisch )

La muerte de Danton ( Georg Büchner )

Käthchen von Heilbronn ( Heinrich von Kleist )

El rey alpino y el misántropo ( Ferdinand Raimund )

La misión ( Heiner Müller )

La visita de la anciana ( Friedrich Dürrenmatt )

El difícil ( Hugo von Hofmannsthal )

El snob ( Carl Sternheim )

El talismán ( Johann Nestroy )

El Loco y la Muerte ( Hugo von Hofmannsthal )

La jarra rota ( Heinrich von Kleist )

La ópera de los tres peniques ( Bertolt Brecht )

El poder del hábito ( Thomas Bernhard )

Las ratas ( Gerhart Hauptmann )

Los ladrones ( Friedrich Schiller )

La persecución y asesinato de Jean Paul Marat retratada por el grupo de actores del hospicio de Charenton bajo la dirección del Sr. de Sade ( Peter Weiss )

Don Carlos ( Friedrich Schiller )

Egmont ( Johann Wolfgang Goethe )

Una conversación en la casa Stein sobre el ausente Sr. von Goethe ( Peter Hacks )

Emilia Galotti ( Gotthold Ephraim Lessing )

Fausto I ( Johann Wolfgang Goethe )

El despertar de la primavera ( Frank Wedekind )

Historias de los bosques de Viena ( Ödön von Horváth )

Grandes y pequeños ( Botho Strauß )

Ifigenia en Tauris ( Johann Wolfgang Goethe )

Intriga y amor ( Friedrich Schiller )

Kasimir y Karoline ( Ödön von Horváth )

Vida de Galileo ( Bertolt Brecht )

Coqueteo ( Arthur Schnitzler )

María Magdalena ( Friedrich Hebbel )

María Estuardo ( Friedrich Schiller )

Madre Coraje y sus hijos ( Bertolt Brecht )

Natán el Sabio ( Gotthold Ephraim Lessing )

Príncipe Federico de Homburg ( Heinrich von Kleist )

Profesor Bernhardi ( Arthur Schnitzler )

Danza circular ( Arthur Schnitzler )

Broma, sátira, ironía y un significado más profundo ( Christian Dietrich Grabbe )

Torquato Tasso ( Johann Wolfgang Goethe )

Antes del atardecer ( Gerhart Hauptmann )

Wallenstein ( Friedrich Schiller )

Guillermo Tell ( Friedrich Schiller )

Woyzeck ( Georg Büchner )


domingo, 24 de agosto de 2025

Ryan O'Neal story

 La caída y la redención de Ryan O’Neal, el padre más cuestionado de Hollywood, en El País, por Eva Güimil, 10 JUN 2021:

La estrella de ‘Love Story’ y ‘Barry Lyndon’, tan famoso por sus triunfos en la pantalla como por la terrible historia familiar que han arrastrado sus hijos, ha cumplido 80 años aparentemente reconciliado con sus seres queridos y dispuesto a cerrar, con un episodio feliz, la historia de la familia más turbulenta de la industria del cine

Cuando se menciona a Ryan O’Neal, que en 2021 ha cumplido 80 años, una de las primeras historias que surgen es tan amarga como impactante: trató de ligar con su propia hija en el funeral de su tercera mujer. Y no es un chisme maledicente, ya que la fuente es el propio actor. O’Neal lo reconoció en una larga entrevista con Vanity Fair publicada poco después del fallecimiento de su pareja, Farrah Fawcett. “Acababa de dejar el ataúd en el coche fúnebre y estaba viendo cómo se alejaba cuando una rubia muy guapa se me acercó y me abrazó. Le dije: ‘¿Tienes coche?’. Y ella me dijo: ‘¡Papá, soy yo! ¡Tatum!’. Sólo intentaba ser gracioso con una extraña mujer sueca y resultó que era mi hija”. Una anécdota triste que no es más que el corolario de una relación marcada por un sinfín de desavenencias tanto públicas como privadas. Tatum O’Neal, actriz, ganadora de un Oscar y exmujer de John McEnroe, es la más famosa de su progenie, pero no la única. Con todos ellos ha tenido el intérprete una relación tan difícil que su leyenda como padre conflictivo es casi tan grande como la de actor.

O’Neal nació en 1941 en California, en el epicentro de la industria del espectáculo. Hijo de una actriz y un guionista, parecía destinado a la interpretación, pero su primera pasión fue el boxeo, un deporte en el que su fuerte carácter encontraba una válvula de escape. Su físico privilegiado no tardó en propiciar lo inevitable y a finales de los sesenta ya lucía su cautivadora sonrisa en Peyton Place, el culebrón de moda. O’Neal era insultantemente guapo, pero también un actor brillante, una “estrella monstruosa”, como lo definió Paul Mazursky –que lo dirigió en Fielmente tuya (1996)–. Su gran oportunidad no tardó en llegar. En 1970 el productor Robert Evans le ofreció ser el protagonista de Love Story, un papel que habían rechazado Michael Douglas y Jon Voight. El desmesurado éxito de una película que se convirtió en un fenómeno social le proporcionó una nominación al Oscar y un lugar en la lista A de Hollywood.

Su vida privada era menos luminosa. Todavía no había cumplido los treinta y ya era un divorciado con tres hijos a su cargo: Patrick, fruto de su matrimonio con su compañera en Peyton Place, Leigh Taylor-Young, y Tatum y Griffin, los hijos que había tenido con la actriz Joanna Moore. Moore era una adicta con graves trastornos mentales que provocaron que la custodia de ambos recayese en el actor. “Me casé a los 20 y no tenía la madurez suficiente”, declaró años después. Nadie le quitó la razón.

Tatum, la estrella más joven (y más sola) del mundo

Cuando en 1974 Tatum se convirtió en la persona más joven en ganar el Oscar (con solo diez años, por Luna de papel) su padre, coprotagonista de la película, no se molestó en acompañarla. Estaba en Inglaterra rodando Barry Lyndon mientras su madre permanecía recluida en una institución. Cuando vestida con un pequeño esmoquin que imitaba a los que solía lucir Bianca Jagger –pareja de su padre en aquel momento– subió al escenario para recoger su estatuilla, era su abuelo paterno quien la acompañaba. Era la noche más importante de su corta vida, pero estaba sola, como casi siempre. En aquel momento su lugar feliz era la casa de otra celebridad de Hollywood.

“Tuvieron que conseguir una grúa para sacarme de la casa de Cher porque ella tenía una familia increíble. Tenía a su madre, a sus hermanas, a muchas mujeres increíbles... En mi casa también había mujeres, pero pero iban y venían”, declaró años después a CBS en referencia a la multitud de mujeres que pasaban por la casa del actor durante su infancia. Entre ellas estaban celebridades como Angelica Houston, Joan Collins, Diana Ross o Cybill Shepherd. En alguna ocasión la niña compartía cama con ellas. No había una connotación sexual en ello, pero resultaba tan perturbador que Ursula Andress se vio obligada a poner límites: “No quiero acostarme contigo mientras tu hija está en la cama”, le dijo un día a Ryan O’Neal, como reveló el Daily Mail. Anécdotas como esa llevaron al rotativo británico a preguntarse en 2007 si Ryan O’Neal era “el peor padre de Hollywood”.

O’Neal se había visto obligado a convertirse en madre y padre, y si atendemos a la memorias de Tatum (A paper life, publicadas en 2001), optó por no ser ninguna de las dos cosas. Más bien, fue un compañero de piso muy generoso. En su biografía la actriz cuenta cómo cuando tan sólo tenía 12 años su padre le dio a su por entonces amante Melanie Griffith unos miles de dólares para que se la llevase a París. “Nos drogábamos e íbamos a fiestas salvajes. Un día fumamos todos opio y hachís. Mareada, me dejé caer en la cama. Cuando levanté la cabeza, Melanie se estaba enrollando con un chico y con la actriz Maria Schneider”. Su vida está jalonada de anécdotas escandalosas que no decayeron cuando a los 20 años se casó con otro hombre con tanto talento como demonios internos, el tenista John McEnroe.

Griffin, el infierno que no salió en las revistas

Y así como los escándalos familiares opacaron la carrera de su padre, la fama de Tatum oscureció el infierno por el que también pasó su hermano Griffin. “Yo era el liador de porros de la familia”, declaró en 2015 a People el primogénito de los O’Neal. La larga batalla de Griffin con las adicciones había empezado cuando solo tenía 9 años. “Mi vida ha sido un reino de degradación por las drogas y el alcohol. Tuve que automedicarme toda mi vida porque sentía dolor en todas partes. En mi familia había drogas en cualquier sitio y todos los días. Eran los años sesenta y setenta y Tatum y yo lo pasamos mal”.

La vida de Griffin está plagada de incidentes violentos. Su padre le rompió dos dientes de un puñetazo cuando tenía 18 años y ha pasado por la cárcel por conducir ebrio y disparar al coche (vacío) de su ex novia. Pero ningún episodio fue tan devastador como el que le costó la vida al hijo de Francis Ford Coppola. En 1986 Griffin estaba en Maryland junto a su amigo Gian-Carlo Coppola, participando en la una película del padre de este, Jardines de piedra. En un descanso del rodaje alquilaron una lancha. Tres horas después Gian-Carlo fallecía decapitado tras intentar pasar a toda velocidad entre dos embarcaciones atadas por un cable. En un principio Griffin declaró que era Gian Carlo quien conducía, pero la investigación demostró que era él y que su inexperiencia había sido la causa del accidente. Tal y como informó en su momento el Washington Post, fue absuelto de homicidio involuntario, pero declarado culpable de conducir negligentemente.

En 2008 volvió a terminar en comisaría, pero esta vez le acompañó su padre. Tras una llamada de los vecinos, la policía se presentó en la casa familiar donde se encontraron al actor apuntando a su hijo con un arma. Ese día Farrah Fawcett (a ella llegaremos en el siguiente párrafo) cumplía 60 años y celebraba haber superado un cáncer tras cuatro meses de tratamiento, pero la fiesta terminó en tragedia. Según declaró Ryan O’Neal, su hijo le amenazó con un atizador. El actor fue acusado de agresión con arma de fuego y tuvo que pagar una fianza de 50.000 dólares. La foto de su ficha policial dio la vuelta al mundo en el peor momento. Tras años alejado de papeles protagonistas como los que le encumbraron en Love Story, Qué me pasa doctor o Barry Lyndon, volvía a saborear el reconocimiento del público con un papel en la serie Bones. Casi un premio de consolación para una carrera que en los setenta parecía no tener techo, pero que resultó lastrada por el carácter problemático de O’Neal y un puñado de malas decisiones. Estuvo a punto de ser el boxeador de Campeón y protagonizar El guardaespaldas junto a Diana Ross y Memorias de África con Julie Christie, e incluso de ser Rambo, pero la idea de “revolcarse en guano de murciélago” no le seducía mucho. Y pasar tiempo lejos de Farrah Fawcett tampoco.

Farrah, una historia de amor y decepción que duró décadas

Fawcett fue el gran amor de O’Neal, aunque nunca llegaron a casarse. Su relación se inició cuando el marido de ésta, el actor Lee Majors, le pidió a su amigo que la entretuviera mientras él se iba a trabajar fuera y se prolongó hasta la muerte de ella. Según ellos mismos contaron, la primera noche que salieron juntos se besaron tanto que les sangraron los labios. Empezó así una historia de amor que el actor considera la única real de su vida y de la que nació Redmond, el hijo que iba a demostrarle que las cosas siempre se pueden poner peor. Sus otros hijos habían estado bajo el foco de la prensa por la fama de su padre, pero ahora había una madre celebérrima también en la ecuación. La chica cuya foto enfundada en un bañador rojo había vendido doce millones de copias, el Ángel de Charlie más deslumbrante, un icono pop y la mujer más deseada de América.

Los problemas no tardaron en aparecer. En su libro Both of us: My life with Farrah (”Ambos: mi vida con Farrah”), O’Neal relata un episodio perturbador. Durante una de las interminables peleas a las que conducía el fuerte carácter de ambos, el pequeño Redmond de sólo seis años se presentó en la habitación con su pijama de Winnie-the-Pooh y un cuchillo de carnicero que amenazaba con clavarse en el corazón si sus padres no dejaban de discutir. Pensando en esta escena, el desastre en el que su vida se convirtió años después no sorprende a nadie.

En 2009 su padre resumió entre lágrimas el infierno que era la vida de su hijo. “Ha estado en 13 centros de rehabilitación. Ha tenido una vida terrible. Tiene adicciones que no puede controlar; se duerme en la mesa. Eso no es ser un chico privilegiado. Nunca ha tenido dinero, nunca ha tenido un coche. Ha estado sin salir a la calle durante un año porque la policía no paraba de detenerlo”. Esas “adicciones incontrolables” les habían llevado a ambos a la cárcel apenas un año antes cuando la policía encontró droga en la casa del actor. Según manifestó después, esa droga era de Redmond, pero se declaró culpable de posesión para evitarle el disgusto a una Farrah tan enferma que fallecería apenas meses después (Fawcet falleció el 25 de junio de 2009, el mismo día que Michael Jackson). Redmond acudió esposado al funeral. Una imagen desoladora que no significaba el final de su caída.

En 2018 fue acusado de intento de asesinato tras atacar al azar a cinco hombres. Tras evaluarle, se le diagnosticó esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno de personalidad antisocial. “Las drogas no han sido el problema, sino el trauma psicológico de mi vida entera. Mis experiencias vitales son lo que más me han afectado”, declaró a la web sensacionalista Radar Online tras su detención.

Patrick, la excepción en una familia destrozada

No todos los vástagos de O’Neal le culpan de sus desgracias. La excepción es Patrick, fruto de su matrimonio con la actriz Leigh Taylor-Young. Locutor deportivo de Fox Sports, ganador de un Emmy y exmarido de la actriz Rebecca De Mornay, lleva una vida alejada de los escándalos de la familia. En 2012 concedió una entrevista a la NBC para quejarse porque uno de los programas estrella de la cadena se había burlado de la clase de padre que había sido Ryan. “Tatum escribió un libro sobre lo mal que estaba todo, pero yo podría escribir un libro que podría ser bastante aburrido sobre lo maravillosa que fue mi infancia”, puntualizó. Hace un par de años, y para reforzar su vínculo paternofilial, reflotaron un viejo gimnasio de barrio en Brentwood, como aquellos que frecuentaba O’Neal en su adolescencia y suelen subir fotos a sus redes sociales en las que se puede seguir una relación que se ha vuelto más estrecha desde que Ryan O’Neal fue diagnosticado de leucemia.

El año pasado Tatum trató de fortalecer también su casi inexistente vínculo con Ryan. Una imagen de toda la familia reunida se convirtió en un símbolo de paz entre sus miembros. “Puedo llorar de alegría y gratitud porque todos en esta foto todavía están vivos y hemos sido capaces de reunirnos de nuevo después de tantos años de dificultades. Toda la Costa Oeste está ardiendo, pero si los O’Neal pueden reconciliarse, realmente todo es posible” escribió un emocionado Sean McEnroe.

Pero en 2011 padre e hija ya habían escenificado un acercamiento público durante la docuserie producida por Oprah Winfrey Ryan y Tatum: The O’Neals. Un proceso de reconciliación tras veinticinco años alejados que no fue tal y no pasó de la primera temporada. Ryan O’Neal culpó a la productora por distanciarlos aún más: “Estamos más separados ahora que cuando comenzamos el programa. Gracias, Oprah, por toda tu ayuda”. Como padre ha sido cuestionado, como hombre sincero y directo, no. Un hombre que es consciente de que el de padre ha sido el peor papel de su carrera. Así lo reconoció él mismo: “Soy un padre incompetente”, remataba aquel famoso reportaje de Vanity Fair. “Creo que no estaba destinado a tener hijos. Mira cómo me ha ido: o están en la cárcel o deberían estarlo”. Con 80 años recién cumplidos, la historia aún puede volver a reescribirse.

sábado, 23 de agosto de 2025

Las profecías de Theodore Kaczynski

 Biografías de la Contracultura: Theodore Kaczynski, víctima y victimario, en Quora, por Pablo H. Pereira Magnere:

Primera entrega de una serie que explora las figuras más controvertidas y ambiguas de los movimientos contraculturales: genios y monstruos, visionarios y terroristas, mentes que desafiaron el sistema desde los márgenes más oscuros de la sociedad.

En los archivos clasificados de Harvard yace una fotografía que pocos han visto: un joven de dieciséis años, con los ojos brillantes de quien ha descifrado ecuaciones que atormentan a matemáticos veteranos, sentado en una sala estéril mientras electrodos adheridos a su cráneo registran cada impulso de su cerebro superdotado. Theodore John Kaczynski, el genio que años después el FBI bautizaría como "Unabomber", era entonces apenas un conejillo de indias en los experimentos más siniestros de la Guerra Fría.

La cara siniestra de Harvard

Entre 1959 y 1962, bajo la supervisión del psicólogo Henry Murray (el mismo que había desarrollado técnicas de interrogatorio para la OSS), Kaczynski participó en un programa que oficialmente estudiaba "el estrés y la personalidad". Los sujetos de prueba, todos estudiantes excepcionales, eran sometidos a interrogatorios brutales diseñados para fracturar sus sistemas de creencias más profundos. Las sesiones duraban horas. Los participantes eran conectados a monitores que registraban cada fluctuación de su sistema nervioso mientras sus convicciones más íntimas eran demolidas sistemáticamente por interrogadores entrenados.

¿Coincidencia que estos experimentos formaran parte del programa MK-Ultra? ¿Casualidad que el joven matemático más brillante de su generación emergiera de esos laboratorios con una visión apocalíptica del futuro tecnológico? La ficción de "The Manchurian Candidate" (donde un soldado es programado para convertirse en asesino sin saberlo) parece menos fantasiosa cuando se examina el expediente de Kaczynski. Solo que en su caso, el condicionamiento no creó un autómata obediente sino algo mucho más peligroso: un genio radicalizado con completa autonomía para elegir sus objetivos.

Los registros oficiales permanecen clasificados. Pero quienes conocieron a Kaczynski antes y después de Harvard hablan de una transformación inquietante: el adolescente tímido que resolvía problemas matemáticos por puro placer se había convertido en un ermitaño obsesionado con la destrucción de la civilización industrial.

El Manifiesto Profético

En 1995, mientras el FBI desplegaba la cacería más costosa de su historia, Kaczynski envió un ultimátum: publicarían su tratado de 35,000 palabras o continuaría matando. "La Sociedad Industrial y su Futuro" no era la diatriba de un lunático, sino una disección quirúrgica de los mecanismos por los cuales la tecnología esclavizaría a la humanidad.

Párrafo tras párrafo, el documento delineaba con precisión escalofriante desarrollos que entonces parecían ciencia ficción: algoritmos que determinarían quién obtendría empleos, créditos, parejas; sistemas de vigilancia que monitorizarían cada movimiento, cada compra, cada conversación; la manipulación masiva de emociones y opiniones a través de redes digitales; la ingeniería genética aplicada para crear castas humanas diferenciadas.

Veinticinco años después, cada predicción se ha materializado con exactitud perturbadora. Palantir Technologies, fundada en 2003 por Peter Thiel cuando cerró el programa Total Information Awareness de la CIA, lleva el nombre de las "piedras videntes" de Tolkien que todo lo observan. La empresa que Foucault habría reconocido como la materialización perfecta de su "sociedad disciplinaria" (donde el poder opera no a través de la represión sino de la observación total) se convirtió en el arquitecto de la infocracia que Byung-chul Han describe: un sistema donde los datos reemplazan a la ideología como forma de dominación.

La ironía es letal: el mismo establishment tecnológico que Kaczynski intentó destruir con bombas construyó voluntariamente el panóptico digital que él había predicho.

¿Víctima o Victimario?

La pregunta que tortura a quienes estudian el caso trasciende la culpabilidad legal: ¿fue Kaczynski un terrorista enloquecido o el producto calculado de un experimento gubernamental que salió mal? Sus métodos fueron abominables (diecisiete heridos, tres muertos, familias destrozadas), pero su diagnóstico sobre el futuro digital ha demostrado ser profético hasta en detalles mínimos.

Los archivos desclasificados de MK-Ultra revelan que el programa buscaba crear "asesinos programados" e "individuos alterados" capaces de funciones específicas. ¿Qué si Kaczynski no fue una víctima accidental, sino un prototipo perfecto: un genio radicalizado que serviría como chivo expiatorio para desacreditar toda crítica seria al avance tecnológico?

El Síndrome del Justiciero: Cuando Simpatizamos con el Villano

Treinta años después, el fantasma de Kaczynski resurge en una acera de Manhattan. Luigi Mangione, un joven brillante de 26 años con título en ingeniería de la Universidad de Pensilvania, ejecuta a sangre fría al CEO de United Health Care. Como el Unabomber, Mangione era un genio de clase privilegiada que eligió la violencia como respuesta a un sistema percibido como malévolo. Como Kaczynski, se convirtió instantáneamente en héroe popular.

¿Por qué ciertos asesinos despiertan simpatía masiva mientras otros generan repudio? La respuesta yace en un fenómeno psicológico perturbador: cuando el villano articula la rabia que nosotros sentimos pero no nos atrevemos a expresar, se convierte en nuestro avatar moral. Kaczynski asesinó académicos inocentes, pero atacó al sistema tecnológico que todos secretamente tememos. Mangione mató a un ejecutivo, pero vengó a millones de pacientes abandonados por un sistema de salud predatorio.

La reacción pública fue idéntica en ambos casos: memes glorificando al asesino, análisis comprensivos de sus motivos, debates sobre si la violencia está "justificada" cuando los canales legales fallan. Nos horroriza admitirlo, pero parte de nosotros celebra cuando alguien hace lo que nosotros nunca haríamos.

Esta simpatía revela algo inquietante sobre nuestra época: vivimos en sistemas tan corruptos que la violencia individual empieza a parecer más moral que la violencia sistémica. Kaczynski mató a tres personas; el complejo militar-industrial que denunciaba ha matado millones. Mangione ejecutó a un CEO; el sistema de salud que ese hombre dirigía condena a muerte a miles por negación de cobertura.

El peligro no está en comprender estos crímenes, sino en romantizarlos. Porque una vez que normalizamos la violencia como herramienta de justicia social, el siguiente paso es inevitable: más genios brillantes elegirán el camino del terror, seguros de que la historia los vindicará como héroes incomprendidos.

El Legado Perturbador

Desde su celda en ADX Florence, la prisión de máxima seguridad donde languideció hasta su muerte, Kaczynski continuó escribiendo. Sus cartas, filtradas ocasionalmente, revelaban una mente que seguía operando con la precisión de una máquina de calcular mientras observaba cómo sus predicciones más oscuras se convertían en realidad cotidiana.

Los gigantes tecnológicos que hoy dominan el mundo surgieron precisamente en los años posteriores a su captura. Las herramientas de vigilancia y manipulación que él había descrito con detalle clínico se convirtieron en los fundamentos de imperios empresariales valorados en billones de dólares. Los algoritmos de recomendación, la adicción digital, la polarización artificial de la sociedad, el colapso del discurso racional —todo estaba en su manifiesto.

La Traición de la Sangre

El hombre que había burlado al FBI durante diecisiete años, que había construido el escondite perfecto en las profundidades de Montana, fue derrotado por algo tan primitivo como la caligrafía. Pero antes de esa revelación final, había logrado algo aún más extraordinario: forzar al FBI a romper sus propias reglas sagradas.

Por primera vez en su historia, el Bureau abandonó su política fundamental de "nunca negociar con terroristas". El Director Louis Freeh y la Fiscal General Janet Reno aprobaron la publicación completa del manifiesto de 35,000 palabras, una capitulación sin precedentes ante las demandas de un criminal. La organización que J. Edgar Hoover había diseñado como herméticamente secreta se transformó en una entidad mediática, cooperando activamente con periodistas y exponiendo sus métodos al escrutinio público.

La paradoja era deliciosa: el matemático ermitaño había reorganizado la burocracia más poderosa del mundo desde su cabaña sin electricidad. Cuando David Kaczynski reconoció en el manifiesto publicado los trazos familiares de una escritura que había visto desde la infancia, la llamada anónima al FBI selló el destino del ermitaño más buscado de América.

¿Traición fraternal o acto de salvación? David vivió el resto de sus días torturado por la decisión que salvó vidas futuras pero condenó a su hermano a cadena perpetua. Como en una tragedia griega, el amor familiar se convirtió en el instrumento de la némesis.

La Galería de Genios Malvados

Kaczynski no fue un héroe incomprendido sino algo mucho más perturbador: un genio que eligió deliberadamente el mal como herramienta de revelación. Su método (bombas enviadas por correo a científicos inocentes) lo coloca en una genealogía siniestra de mentes brillantes que abrazaron la destrucción.

La historia está plagada de estos arquitectos del horror ilustrado. El Dr. Josef Mengele, el "Ángel de la Muerte", poseía un doctorado en medicina y otro en antropología física antes de convertir los campos de concentración en laboratorios de tortura. Su "ciencia" era metodológicamente impecable y éticamente abominable. Como Kaczynski, usó su intelecto superior para justificar atrocidades sistemáticas.

En la ficción, esta arquetipo encuentra su expresión más pura en figuras como Hannibal Lecter: psiquiatra brillante, esteta refinado, caníbal meticuloso. Su genialidad no mitiga su maldad; la amplifica hasta convertirla en arte macabro. Lex Luthor representa quizás la versión más pura de esta dualidad: intelecto que podría salvar la humanidad, empleado obsesivamente en su destrucción. Su odio hacia Superman no nace de la envidia sino de una comprensión terrible: la humanidad no merece salvación.

Theodore Kaczynski pertenece a esta estirpe maldita. No fue víctima de sus circunstancias sino arquitecto consciente de su propia transformación en monstruo. Cada bomba que construyó fue un silogismo letal, cada objetivo seleccionado con la precisión de un teorema matemático. Su genialidad no lo absuelve; lo condena más profundamente, porque demuestra que eligió el mal con plena conciencia de sus alternativas.

La Paradoja Final

¿Era Theodore Kaczynski un lunático homicida o el último hombre lúcido en un mundo que marchaba hacia su propia esclavitud digital? Sus bombas mataron a inocentes, pero sus palabras iluminaron un futuro que ahora habitamos sin cuestionarlo. Producto de experimentos psicológicos o genio autodidacta, víctima de manipulación gubernamental o terrorista nato, quizás la respuesta más perturbadora sea que todas estas categorías pueden ser simultáneamente ciertas.

En los bosques de Montana donde construyó su cabaña sin electricidad, Kaczynski había encontrado una claridad terrible: vio el mundo que vendría y comprendió que la humanidad caminaría voluntariamente hacia su propia jaula dorada. Sus métodos fueron monstruosos, pero su visión se ha revelado como la profecía más precisa de nuestro tiempo.

En su manifiesto, Kaczynski describió cómo "el movimiento se fragmentó y ya no está claro quién puede propiamente llamarse izquierdista", prediciendo la pulverización ideológica que caracterizaría las décadas siguientes. Anticipó que la tecnología no solo dividiría a la sociedad en tribus digitales irreconciliables, sino que destruiría la capacidad misma para el diálogo racional.

Hoy, en plena era Trump II, vivimos precisamente esa fragmentación: algoritmos que crean cámaras de eco, debates reducidos a memes virales, la verdad como variable estadística manipulable. El colapso del discurso democrático que presenciamos no es accidental sino el resultado inevitable del sistema tecnológico que Kaczynski había diagnosticado con precisión quirúrgica treinta años antes.

El Unabomber está muerto, pero el mundo que predijo nos gobierna desde nuestros bolsillos, pantallas y algoritmos. Cada notificación, cada búsqueda, cada like confirma la exactitud matemática de sus pesadillas más oscuras.

La pregunta ya no es si Theodore Kaczynski tenía razón. La pregunta es si todavía hay tiempo para demostrar que estaba equivocado.

viernes, 22 de agosto de 2025

Byung-Chul Han

 Opiniones encontradas sobre Byung-Chul Han: de 'Best-seller' y «filósofo banal» a «poderoso divulgador», en Abc de Madrid, por Karina Sainz Borgo, 7/5/2025:

Al conocer la noticia de la concesión del premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025 al filósofo surcoreano, ABC ha contactado con varios filósofos y escritores para valorar el impacto de su obra.

No hay consenso sobre la obra del filósofo y ensayista Byung-Chul Han, galardonado con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. Autor de una veintena de libros traducidos a numerosos idiomas, Han ha abordado temas como la autoexplotación en el capitalismo neoliberal, la desaparición del silencio y la contemplación, y el agotamiento emocional en las sociedades hiperdigitalizadas.

Su obra, que incluye títulos como 'La sociedad del cansancio', 'La agonía del Eros' y 'No-cosas', ha calado profundamente en el público general. Sin embargo, en los ámbitos académicos no es del todo apreciado. Así lo explica la escritora Piedad Bonnett en declaraciones a ABC: «Él es un filósofo coreano estupendo, con muchos libros muy buenos, todos o casi todos muy cortos, donde analiza el mundo de hoy desde las redes, el trabajo, la autoexplotación, la sociedad del cansancio, etc. Es un divulgador. Pero de banal nada. Lo que pasa es que ya se repite y publica mucho. Pero tiene libros interesantísimos. A la filosofía dura y hermética le parecerá fatal».

Hay quienes, como Diego Garrocho, son algo más cautos al momento de valorar su trabajo. «Hasta donde conozco su obra, tiene intuiciones buenas pero peca de banal. En círculos académicos robustos está algo denostado», asegura el autor de 'El último verano' (Debate). El filósofo y columnista Jorge Freire desarrolla una mirada intermedia: «Su obra, compuesta de libros breves que obligan a una lectura lenta, es un gesto de desacato a un mundo dominado por el rendimiento y la velocidad. Desde Foucault, ningún autor había logrado acercar las cuestiones de la alta filosofía al gran público».

Bastante más mordaz se muestra el pensador y escritor Javier Gomá, quien ve en su obra una expresión de la banalidad contemporánea: «Es una expresión suprema de unos de los fenómenos que caracterizan nuestro tiempo: la vulgarización de la alta cultura. No de la baja, que es lo esperable, sino de la alta. En este caso, la filosofía alemana. Lugares comunes expresados en términos vaporosos, asunción de tendencias culturales a la moda, vacuidad de connotaciones espirituales, anticapitalismo escalofriantemente previsible, negatividad supuestamente gratificante, brevedad sexy y exótica. Y todo esto procedente de la patria que produjo a Goethe, Kant, Hegel, Husserl, Scheler. Creo que tiene poco reflejo, en el sentido que sólo lo lee quien normalmente no lee filosofía en serio. Pero sí tiene impacto, porque lo lee mucha gente».

La cineasta Paula Ortiz equilibra los logros del filósofo a través de su experiencia enseñando su pensamiento a los alumnos de primero de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Barcelona. «Empecé leyendo en alto el prólogo de 'En el Enjambre' de Byung-Chul Han ante unas miradas absortas, distraídas, confundidas, que poco a poco, al escuchar, se llenaban de miedo... y sentidos. El premio Princesa de Asturias de la Comunicación es un hombre sereno, distante, de personalidad mestiza, un metalúrgico acusado de ser estrella de la filosofía antes que padre de un pensamiento fuerte que ha conseguido, sin embargo, hacer llegar como pocos las agonías de nuestro tiempo».

José Francisco Serrano Oceja propone una valoración ponderada de Byung-Chul Han: «Aunque desconfío de los filósofos betsellers, Byung-Chul-Han ha sabido, con su filosofía, desentrañar los males contemporáneos de un mundo contradictorio. La inspiración católica de su pensamiento no tiene nada que ver con la adscripción eclesial sino con su comprensión de la atención y la necesidad de la contemplación para surfear nuestro destino. Su insistencia en los grandes temas trascendentales, belleza, amor y esperanza representan un aliciente».

La mirada del editor

El filósofo y editor Raimund Herder conoce a Byung-Chul Han desde que este comenzó a publicar su obra, en 1994. Incluso llegó a coincidir con él en la universidad de Friburgo, donde el surcoreano estudió literatura y filosofía. Tuvieron que transcurrir casi veinte años para traducir y editar su obra.

«Publicamos ‘La sociedad del cansancio’ en 2012 no tuvo impacto. A ese siguieron ‘La sociedad de la transparencia, ‘La agonía del eros’ y con el cuarto libro, ‘El enjambre’, lo dimos a conocer al público más amplio. Desde 2016 se ha convertido en uno de los autores más leídos. Es un fenómeno en España y en América Latina», explica en declaraciones a ABC.

«Hay una parte académica donde trabaja las bases de su pensamiento, donde aparece la influencia de la filosofía de Heidegger y aquellos elementos que determinan la forma de ser y cómo eso determina nuestra cotidianidad, él lo explora en el cansancio o nuestra forma de relacionarnos», asegura Herder. A partir de ahí, comienza un diálogo entre sus distintos libros. «Son variaciones de una misma música. El cansancio, la pérdida de la narración y de los rituales o la transferencia».

En ese tránsito, el filósofo avanza a una exploración más compleja. «Su fase más reciente, representada en ‘El espíritu de la esperanza’, abre una perspectiva, ya que la entiende no como algo que vemos, sino que se extiende más allá. A Han se le ha llamado pesimista, sino que como describe el ser, le salen cosas negativas. Y por eso escribe el libro sobre la esperanza y acaba de publicar en Alemania ‘Diálogos con Dios’, que es más especulativo y metafísico».