lunes, 23 de julio de 2007

Esticomancia

Entre los distintos modos de vaticinio, hay uno que, como exige algo de cultura, ha sido dejado de la mano de los espíritus, por lo general bastante incultos (Julius Marx, más conocido como Groucho Marx, según cuenta en sus memorias, que escribió el mismo, al contrario que Harpo, que prefirió a un periodista como intermediario, preguntó a una medium poseída por un espíritu cuál era la capital de Mongolia, a lo que el espíritu nada supo contestar), la bibliomancia o esticomancia, que consiste en formular una pregunta, abrir un libro al azar y señalar un párrafo de forma fortuita, que se tomará como oráculo o respuesta a la cuestión planteada. Por lo general se usaron para este menester la Biblia o las obras de Virgilio -la llamada sortes Vergiliana-; aconsejo a los novatos que no intenten hacer la prueba con el primero de estos libros, porque se les puede quedar la carne de gallina. En cuanto a lo segundo, si no tienen las obras completas de Virgilio, quedan eximidos de intentarlo; lo peor que les podría ocurrir es que les omine aquello tan gordo de Una salus victis, nulla sperarse salutem. Otras culturas han usado también para estos menesteres el I Ching y el Alcorán.

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