domingo, 24 de enero de 2021

Tres ediciones recientes de clásicos manchegos

Estamos de enhorabuena. De quejarnos por no tener ediciones recientes de clásicos manchegos del Siglo de Oro (no solo hay Quijote; sin ir más lejos, que se puede, está La Celestina), hemos pasado hace poco a tener nada menos que dos ediciones notables de El Bernardo del Carpio o Victoria de Roncesvalles (1624) del obispo valdepeñero Bernardo de Balbuena (2017 y 2020), quizá incitadas por el congreso internacional sobre Bernardo del Carpio de 2008, y otra también destacable del León prodigioso (1636), la gran novela bizantino-moral del toledano / talaverano Cosme Gómez Tejada de los Reyes, que inspiró El Críticon al mismísimo Baltasar Gracián, fraguada por Abraham Madroñal y Víctor Arizpe (2002 y 2018). Dos obras maestras de la historia de la literatura manchega y española.

Cualquiera que se haya entretenido en la materia (por ejemplo, los fanáticos de lo manchego) deben haberse dado cuenta de lo monumental que ha debido ser el esfuerzo; el Bernardo es un ambiciosísimo poema de 40.000 versos dividido en 24 libros de octavas reales, lleno de fantasía deslumbrante aunque de estructura sumamente difusa y con una erudición alusiva y laberíntica no solo en cuanto toca al canon de Ferrara (Mateo Boiardo y el Ariosto), sino en lo que toca a los resabios humanísticos de una imitatio ecléctica que toma a manos llenas de obras latinas y griegas. Incluso traduce directamente del griego a Homero, según María Rosa Lida de Malkiel. Sin duda, como expone Zulaica, se debe a una preceptiva neoaristotélica tassiana que pregona en la épica el ideal de la variedad en la unidad. Y, en efecto, el poema es tan rico en contenidos y lecturas alegóricas (incluye, por ejemplo, una condensada historia de España en su "Canto decimonono" y no pocas disquisiciones filosóficas, morales y geográficas) que desborda con mucho la calificación de un libro de caballerías en verso. El erudito dramaturgo Antonio Mira de Amescua, del que ya edité el prólogo que puso a su novela pastoril Siglo de oro en las selvas de Erifile, elogió el esfuerzo de su amigo valdepeñero escribiendo que "los españoles ingeniosos dados a la lección de poetas no tienen en su lengua poema como este". Y es así porque en su género incluso los extranjeros declaran que se halla al par de la La Araucana de Alonso de Ercilla, pero en otro siglo y estética.




La cuestión de la crítica textual era importante, porque el autor no pudo controlar el texto publicado como hubiera querido; y la complicaba aún más el reciente descubrimiento de un borrador autógrafo de la epopeya que la fundación Ramón Menéndez Pidal no ha querido cicateramente difundir, pero que habrá de ver la luz tarde o temprano. Se trata del texto que tenía dispuesto para la imprenta en 1609, fruto de un largo proceso de creación desde su misma juventud  que al marchar a América quedó sin estampar. Tal vez Cervantes, al ver que esta epopeya no se imprimía, tuvo la idea de escribir el Bernardo que menciona en la dedicatoria del Persiles (1616). Tal vez Balbuena lo conocía en persona: menciona en dos versos su pasado en Argel, a su hermana Magdalena e hija Isabel "las Cervantas", y a su famoso héroe en la epopeya:

Y el que de un jayán rey que hizo su esclavo / dos ciervas de oro a su cuartel traspuso / Cervantes descendiente de Cervino / las ganará de un nieto de Mambrino (Bernardo del Carpio... canto XIX, est. 209)

El caso es que el obispo valdepeñero rehízo después por completo en América la epopeya, que al final pudo imprimir a distancia en 1624, tan modificada, que puede considerarse de hecho una obra nueva.

La tarea era tan difícil que yo apenas creía que se hubiese hecho en forma definitiva, y así ha sido. Lo que sí ha hecho Zulaica y de forma excelente es sentar las bases de esa edición ideal fijando el segundo texto con una edición crítica comme il faut. Ambicioso como yo era de joven me había creído con fuerzas para hacer algo parecido si conseguía la ayuda de otros y había ido acumulando ediciones antiguas de la epopeya; incluso me hice con una fotocopia en Estados Unidos de la ya antigua e inédita tesis de Margaret Kidder (1937), que intentó con poca fortuna esa edición crítica, y tengo en mis estantes las decimonónicas de Manuel José Quintana (1808, 3 vols.), sobresaliente por ser la un hombre curtido en la edición de los clásicos al haber trabajado en las ediciones dieciochescas de nuestro erudito daimieleño Pedro Estala, y la de Cayetano Rosell, incluida en la BAE (1851), prácticamente ilegible por el tamaño fórmico y desvaído de la letra, lo que obligó a los talleres de Gaspar y Roig a realizar una edición más digna y legible a dos columnas al año siguiente (1852), ilustrada con 59 laboriosos grabados que yo al menos, hoy en día, considero correctos pero poco inspirados. La inencontrable edición de 1914, de la que vi un segundo tomo a la venta aquí en Ciudad Real, fue auspiciada pero no controlada por Menéndez Pelayo (que había fallecido de cirrosis hepática en 1912) y solo constó de 200 ejemplares a varias tintas, dos volúmenes en cuarto muy apetecibles para el bibliófilo, con seis láminas modernistas muy bellas de Antoni Saló.

Editio princeps de El Bernardo o Victoria de Roncesvalles (1624) de Bernardo de Balbuena

La edición en dos volúmenes de Martín Zulaica López (2017) es sin duda fundamental por ser la edición crítica que ha consultado más ejemplares; enumera y colaciona las variantes, incluso las de estado, de diecisiete ejemplares de la príncipe de 1624 y de cuatro ediciones modernas, aunque no aclara ni apaladina el texto, muy difícil de interpretar sin contexto y comento; además está estragada por las inevitables erratas. La argentina de la Universidad Nacional de Cuyo (2020), obra de Elena María Calderón de Cuervo y Tatiana Belén Cuello Privitera, es digital y le añade un glosario de personajes que sirve de algo para entender la obra, aunque en apéndice final. Sin embargo, esas glosas me parecen insuficientes, escasas e incluso algunas de ellas erróneas. Con todo, es de agradecer ese esfuerzo, que se pone a disposición de todo el mundo en este enlace.

Con todo esto se ha despejado ya el camino para la primera de las ediciones definitivas que Balbuena merece y acaso emprenda algún osado de la Universidad de Castilla-La Mancha; por demás resulta indignante ver que ninguna de estas ediciones mencione en sus bibliografías las contribuciones de Matías Barchino, autor de una importante edición del resto de los poemas de Balbuena en la Biblioteca de Autores Manchegos.




En cuanto al León prodigioso; apología moral, entretenida y provechosa a las buenas costumbres, trato virtuoso y política (1636, 1663, 1665, 1670, 1675, 1676 y 1732) de Cosme Gómez Tejada de los Reyes, obra clásica que faltaba impresa en nuestros tiempos pese a su importancia para nuestra historia cultural, realizada por Víctor Arizpe y Abraham Madroñal, filólogos más que solventes, se hallaba al principio en formato electrónico (Madrid: RAE, 2000) e incluso disponible en el CORDE (Corpus Diacrónico del Español); hoy ya no es accesible. Sin embargo, la Diputación de Toledo, orgullosa de su luenga tradición cultural, pidió una edición en papel a Madroñal y Arizpe y la imprimió en 2018. Ya es rara, así que consíganla cuanto antes, si pueden.

Pim van Lommel hace el mayor estudio de las visiones de vida tras la muerte (ECM)

Pim van Lommel (Laren, 15 de marzo de 1943) es un cardiólogo, investigador y escritor holandés, que se hizo conocido por su libro Endless Awareness (2007) sobre experiencias cercanas a la muerte y por su estudio clínico a gran escala de las experiencias cercanas a la muerte publicado en 2002. Apareció en la revista médica The Lancet. Los resultados fueron noticia mundial.

Biografía 

Van Lommel asistió al gimnasium β en Hilversum, después de lo cual estudió medicina en la Universidad de Utrecht. Se especializó en cardiología y se graduó en 1971. De 1977 a 2003 trabajó como cardiólogo en el Hospital Rijnstate de Arnhem. Van Lommel ha escrito varios artículos científicos sobre temas de cardiología.

En 1986, Van Lommel leyó Back from the Death of George Ritchie, y no lo dejó ir, por lo que comenzó a investigar las experiencias cercanas a la muerte (ECM) en pacientes que sobrevivieron a un paro cardíaco. Publicó esta investigación en 2001 en la revista médica británica The Lancet. También ha escrito más de veinte artículos sobre este tema, así como varios capítulos de libros sobre este tema. En 2007 publicó el libro Endless Awareness - A Scientific Vision of the Near-Death Experience. Este libro ha sido traducido a varios idiomas y ya se han vendido más de cien mil ejemplares. Esto llevó el libro a la CPNB en 2007 -los diez primeros libros sobre 'cuerpo y mente'.

Hoy, Van Lommel se encuentra activo como investigador y publicista, hablando sobre la relación entre la conciencia y el cerebro.

Investigación sobre experiencias cercanas a la muerte 

Pim van Lommel realizó el primer estudio a gran escala del fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Antes de su investigación, Van Lommel, como la mayoría de sus colegas, creía que la conciencia solo puede producirse mediante la actividad cerebral. Con base en los resultados de la investigación de su estudio prospectivo, le quedó claro que esto no podía aplicarse a todos los aspectos, como las experiencias cercanas a la muerte.

Estudio longitudinal prospectivo holandés (Pim van Lommel)

En 2001, el cardiólogo Pim van Lommel publicó los resultados de su estudio longitudinal prospectivo sobre experiencias cercanas a la muerte en la revista científica médica The Lancet. Diez hospitales holandeses cooperaron en esta investigación. Se entrevistó a un total de 344 supervivientes después de un paro cardíaco, lo que lo convierte en el primer estudio prospectivo representativo (a gran escala) del fenómeno de las ECM. La duración total del estudio fue de ocho años.

Objeto y metodología

El objetivo de este estudio fue determinar, por un lado, cuántas ECM se notifican después de un paro cardíaco con reanimación y, por otro lado, determinar los cambios a largo plazo (durante un período de ocho años) de las personas con ECM en comparación con el grupo de control.

A todos los sobrevivientes se les pidió que completaran un cuestionario dentro de una semana de haber recuperado el conocimiento, seguido de una entrevista por parte de un investigador. Después de 2 años y después de 8 años, todos los pacientes fueron re-entrevistados con el objetivo de investigar si la ECM provocó un cambio en el grupo de control. El grupo de control son todos los pacientes que también sufrieron un paro cardíaco, pero no tuvieron una ECM.

Resultados

De los 344 pacientes, el 82% informó que no tenía una ECM (este es el grupo de control), mientras que el 18% (62 pacientes) sí la tuvo. De estos, el 12% (41 pacientes) tenían una ECM profunda (según la escala WCEI). Un paciente refirió recuerdos visuales durante un paro cardíaco. El personal de enfermería indicó que este paciente pudo brindar detalles visuales verificables y correctos del momento en que fue resucitado (y, por lo tanto, inconsciente). Durante la RCP, el paciente "vio" a la enfermera quitarse la dentadura postiza de la boca y colocarla en un carrito. Pudo describir todo tipo de detalles correctos sobre esto, explican los investigadores.

El estudio longitudinal encontró que las personas que declararon tener una ECM experimentaron mayores cambios, en comparación con el grupo de control, en términos sociales, psicológicos, filosóficos y morales, así que la experiencia tuvo un efecto positivo en su vida futura.

El equipo de investigación informa que el diseño del estudio y los resultados muestran que las meras explicaciones físicas (como la deficiencia de oxígeno en el cerebro) no son suficientes, porque solo el 18% informó una ECM.

Marco explicativo

En su libro Endless Awareness, Van Lommel desarrolla su teoría sobre la relación entre el cerebro y la conciencia humana. Según Van Lommel, la conciencia también puede tener lugar fuera del cuerpo; afirma que la conciencia es infinita y que el cuerpo limita y facilita la conciencia. Él indica que nuestros cerebros probablemente no son los productores de conciencia, sino los receptores de la conciencia infinita. Lo compara con una televisión o radio, donde se puede escuchar una estación, pero donde la transmisión también continúa cuando no se escucha.

Otros estudios prospectivos sobre la ECM 

(Consulte Experiencia cercana a la muerte para obtener una descripción detallada de varios estudios clínicos de la ECM).

En estudios prospectivos, los pacientes se seleccionan en función de un evento médico objetivo, como un paro cardíaco. Todos los supervivientes de un paro cardíaco (con y sin ECM) se incluyen en el estudio, como fue el caso en el estudio prospectivo holandés de Van Lommel. Es sorprendente que todos los demás estudios prospectivos (incluidos los de Sam Parnia, Bruce Greyson y Penny Sartori) arrojen los mismos resultados que el estudio de Van Lommel: entre el 10% y el 20% del los pacientes resucitados después de un paro cardíaco informan invariablemente de una experiencia cercana a la muerte. [14] El estudio AWARE de Sam Parnia muestra que las personas tienen diferentes tipos de recuerdos (emocionales, visuales y auditivos) de su paro cardíaco y reanimación. [10] [15] Las experiencias durante el paro cardíaco que se informan después, por lo tanto, no son solo sobre la vida después de la muerte. Por lo tanto, Parnia aboga por hablar de "eventos durante un paro cardíaco" además del controvertido término " experiencia cercana a la muerte ". Después de todo, no todos los recuerdos se relacionan con la muerte como sugiere el término "ECM".

Estudios de confiabilidad

(Para obtener una descripción detallada de estos estudios de confiabilidad , consulte Experiencia cercana a la muerte ).

Según Van Lommel, varios estudios prospectivos muestran que los pacientes experimentan una experiencia cercana a la muerte como "más real que real". Por esta razón, es una experiencia que cambia la vida de las personas que experimentan una ECM. Debido a que los recuerdos después de situaciones que amenazan la vida (como un paro cardíaco) pueden dañarse o ser poco confiables, los investigadores han realizado varios estudios de los testimonios de personas que tuvieron una ECM a través de escáneres cerebrales y el uso del Cuestionario de características de la memoria (MCQ). El propósito de estas investigaciones es determinar si el testimonio de una ECM es una fabricación o no. Tanto un estudio de Thonnard (2013), de Palmiera (2014) como un estudio a gran escala de Moore y Greyson (2017), los testimonios lo confirman: los recuerdos de una ECM se parecen más a recuerdos reales que a fabricaciones. De hecho, los pacientes experimentan su ECM como "más real que real".

Crítica de la teoría de Van Lommel 

Las críticas a Van Lommel no suelen ser tanto sobre los datos estadísticos de su investigación (la realidad de las ECM es ampliamente reconocida, porque otros estudios también mencionan esto), sino sobre su teoría de que la conciencia humana puede seguir existiendo después de la muerte (según Van Lommel, la conciencia es "no local").

Crítica de Dick Swaab 

En el libro Wij zijn ons brein (2010), del neurobiólogo Dick Swaab , Swaab elogia la investigación de Van Lommel por hacer posible discutir y mapear las ECM, pero también indica que Van Lommel propone explicaciones en su libro que van en contra del conocimiento científico, e incluso parece ignorar algunas conclusiones de su propia investigación. Según Swaab, no sabe cómo refutar las explicaciones neurobiológicas, no proporciona una base científica para sus afirmaciones y toma prestados conceptos injustificados de la física cuántica. Esto significa que las declaraciones de Van Lommel no pueden tomarse científicamente en serio y, contrariamente al subtítulo de su libro, su visión pertenece a la pseudociencia, dice Swaab.

La prueba con los símbolos ocultos 

Se han hecho intentos en varios hospitales para reunir pruebas de haber abandonado el cuerpo durante una ECM. Los códigos (símbolos) se colocaron fuera de la vista en los armarios, pero ninguno de los pacientes que sintieron que habían abandonado sus cuerpos pudo decir qué había encima del armario. Aunque tanto el estudio de Van Lommel como el estudio Aware de Sam Parnia encontraron que los pacientes podían describir detalles visuales verificables durante un paro cardíaco,  hasta ahora ningún paciente podía percibir ninguno de los símbolos durante un paro cardíaco , como también señala Van Lommel. La prueba de símbolos se realizó en el estudio de Van Lommel, el estudio Aware de Sam Parnia, un estudio americano de 2001 de Parnia, un estudio inglés de Penny Sartori. En ninguno de estos estudios, los pacientes que creían tener una ECM pudieron 'ver' estos símbolos, por lo que los recuerdos visuales no se pudieron verificar de acuerdo con este criterio objetivo hasta la fecha (septiembre de 2017).