Todos hemos tenido ese momento, ese preciso instante en el que alguien te saca de quicio de tal manera que solo quieres pronunciar estas cuatro palabras:Vete a la...
Pero claro, somos gente con educación, con vocabulario, con fineza. Así que hoy os traigo diez formas variadas de mandar a alguien a la miércoles sin perder la compostura.
Algunas más elegantes, otras menos, pero siempre sin usar las palabrotas. Frases cuidadosamente recopiladas tras una intensa investigación en los rincones más profundos y cuestionables de internet. Sí, he sacrificado mi algoritmo por vosotros. Frases encontradas en foros olvidados, comentarios de madrugada, y probablemente escritas por gente inspirada por hechos reales en distintas partes del mundo hispanohablante. Sacad papel y boli. Hoy repartimos billetes de ira sin vuelta.
Cómprate un desierto y lo barres. Empieza por el Sáhara y sigue con el de Gobi.
No te vayas, pero cierra por fuera.
Que te den por donde amargan los pepinos.
Vete a contar los frailes, que creo que se ha perdido uno.
Cómprate un bosque y piérdete, o cómprate un euro de desierto o bosque y piérdete.
Vete a donde pican las gallinas.
¿Por qué no vas a la esquina a ver si llueve? Y si llueve, te esperas a ver si sale el arcoiris. De allí no te muevas. Lo mejor es que en la esquina seguramente hay una reunión de gente como tú esperando el parte meteorológico.
Vete a dar una vuelta y cuando te canses sigue. Es como el camino de Santiago, pero sin la parte de volver a casa.
Si ves un cartel que dice fin del mundo, vas por buen camino. Por el equipaje, no te preocupes, tu pesadez ya la llevas contigo.
Me encantaría seguir hablando contigo, pero he quedado para mirar cómo se seca una pared y no quiero llegar tarde. Es una sesión de meditación profunda con el gotelé No me esperes. El color blanco hueso tiene un algo dramático que no me puedo perder.
Estimado señor o señora, hágame el favor de practicar sus aficiones lejos de mi perímetro. Le sugiero el Polo Norte. Allí el silencio es absoluto y las posibilidades de coincidir conmigo inexistentes. El aire frío despeja la mente y a usted claramente le hace falta.
Ayuda a salvar la salud mental y limpia el entorno de personajes intensos. Son herramientas de supervivencia social. Seguimos.
Vete a freír espárragos, pero a fuego lento ¿eh?, de uno en uno y en una cocina que esté por lo menos a tres provincias de distancia. Y cuando acabes, sigue con alcachofas. Tenemos todo el siglo. Si se te acaba el aceite, vete a buscarlo a Italia, a pie.
Que miras, bobo, que miras bobo. Anda, anda para allá, bobo. Anda para allá. Funciona mejor si acabas de ganar un mundial, pero en la oficina para el que te mira el monitor también sirve.
Camina. que el pasto no crece si te quedas ahí parado mirando.
Vete a hacer gárgaras a Niágara que te pago el billete de ida, y el de vuelta, ya, si eso, hablamos en 2090. Aprovecha el caudal para limpiar también tus ideas.
Por favor, vete y disfruta de tu propia compañía. Es el experimento psicológico definitivo. ¿Cuánto tiempo te aguantas?
Tu compañía es un el lujo que ya no me puedo permitir. Quédatela toda.
Creo que nos favorece la distancia. La perspectiva mejora cuando no puedo distinguir tus rasgos faciales.
Mi cariño por ti es inversamente proporcional a los metros que nos separan.
Y esta es mi favorita:
Ve a ver si ya puso la puerca. Si la puerca no ha puesto, te sientas y le das ánimos. No vuelvas hasta que los lechones tengan universidad y carrera.
Y aquí lo tenéis, billetes directos al olvido, sin palabrotas, como lo queríamos y sin despeinarse. Recordad, no es mala educación, es higiene emocional. Hay gente que simplemente necesita que le indiques la salida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario