domingo, 14 de septiembre de 2014

Diferencias entre costumbres portuguesas y españolas

Belén Rodrigom, "Diferencias entre portugueses y españoles", en ABC, 14/09/2014:

Somos parecidos pero no iguales. Compartimos un territorio pero cada uno tiene sus propias costumbres. De forma divertida y entretenida se pueden contar, a rasgos generales, lo que más nos diferencia.

Diferencias entre portugueses y españoles.

Hermanos, primos, amigos, vecinos, compañeros, socios, cómplices o aliados. Son muchas las formas de relacionar a españoles y portugueses, dos pueblos ibéricos que comparten un territorio y muchos años de historia. Evidentemente hay similitudes entre ambos, por tratarse de dos países fronterizos dentro de Europa, pero a veces se comete el error de pensar que somos en todo iguales o muy parecidos, porque tenemos nuestras diferencias. Existe siempre el riesgo de generalizar demasiado y no se debe olvidar que no hay ni dos españoles ni dos portugueses iguales, por lo que no se puede hacer una generalidad una regla. Y al hablar de estos temas nos basamos también en nuestras propias vivencias y experiencias por lo que cada uno puede tener una visión distinta. Además de ser diferentes, unos y otros nos enfrentamos a mitos y estereotipos que se han ido creando a nuestro alrededor. Y ni siempre es fácil acabar con esas ideas que pueden perjudicar nuestras relaciones.

Empezando por la forma de ser de cada uno, se tiende a definir al español como una persona alegre y al portugués como una persona triste. Pero ni todo es fiesta en España ni todo es fado en Portugal. Sin embargo, sí que hay rasgos muy diferentes al definirnos. Los españoles somos más extrovertidos, charlatanes, gritones, expresivos, informales y besucones. Expresamos más abiertamente nuestros sentimientos. Los portugueses por su parte, son más reservados, hablan mucho menos y más bajito, muy educados y formales. En esto de las formalidades nos ganan, sigue siendo el país de doctores e ingenieros, donde el título tiene mucha importancia, demasiada. Los españoles prefieren el tuteo y hasta nos ofendemos si nos tratan de usted.

En Portugal ir de chatos no está muy generalizado

En los horarios tampoco nos ponemos de acuerdo, y no solo porque en Portugal sea una hora menos. A las 12 del mediodía en España se toma un pinchito de tortilla con una caña o una tostada con tomate y aceite, por poner un ejemplo. A esa hora en Portugal ya se empiezan a poner los manteles para comer aunque los restaurantes se llenan alrededor de las 13 horas. Comer a las tres de la tarde y cenar a las diez de la noche es algo muy habitual en las familias españolas pero en las portuguesas donde ya son horarios muy tardíos. Y en España, quien puede, después del trabajo se toma una cañita con los compañeros u amigos antes de ir a cenar. En el país vecino eso de ir de chatos no está muy generalizado aunque cada vez hay más lugares para ir de tapas y cañas. Y ya que hablamos de comida aunque ambos compartimos la dieta mediterránea existen algunos matices, sobre todo en la forma de elaborar y de presentar los alimentos. Y hay que acabar con mitos. Los portugueses son los reyes del bacalao pero no consumen únicamente este pescado. Y los españoles no comemos solo fritos ni estamos todo el día con pinchos y raciones, como a veces se piensan nuestros vecinos. Si nosotros no perdonamos el primer, segundo plato y postre, en Portugal no pierden la costumbre de mezclar todo en un mismo plato en el que normalmente falta el arroz.

Donde los portugueses nos sacan una gran ventaja es en el café. Nosotros utilizamos mezcla de café natural y torrefacto y se nota mucho en el sabor y en la intensidad. El café solo y expreso forma parte de la cultura lusa, toman dos, tres y hasta cuatro por día. Después de comer en casa, en vez de estar de sobremesa, la familia entera se marcha a tomar café al local de costumbre. Ayuda el precio, una media de 0,60 euros por café.

Idiomas

Y por seguir hablando de ventajas portuguesas, capítulo aparte es el de los idiomas. La fonética lusa es mucho más rica que la española lo cual les facilita mucho las cosas a la hora de aprender idiomas. A eso hay que sumarle el hecho de que a excepción de los dibujos animados, todas las series y películas se emiten en versión original, tanto en el cine como en la televisión. Es cierto que los españoles tenemos un oído mucho más cerrado pero tampoco se pueden hacer milagros cuando de pequeños nos dan clase de inglés profesores españoles y en general es el único idioma que escuchamos en nuestro día a día. El oído está poco o nada habituado a escuchar los otros idiomas. Pero este problema español se exagera bastante en Portugal donde nos critican además por traducir todo a la española. Entre los mitos de los que hablaba muchos portugueses siguen afirmando que decimos “Piedras Rodadas” en lugar de “The Rolling Stones” y “Juanito caminante” en vez de “Johnnie Walker”.

Como ocurre con muchos idiomas, entre el español y el portugués existen los llamados falsos amigos. Si un portugués le dice a una chica que está espantosa significa que está espectacular, apabullante. Y cuando los españoles decimos que la comida está exquisita para un portugués no significa que está deliciosa sino que es rara o extraña.

Los niños

Diferentes somos también a la hora de cuidar a los más pequeños. En Portugal siguen a pie de la letra la recomendación médica de no sacar a los bebés las primeras semanas de vida, a excepción de lo necesario, como son las revisiones médicas. El médico español, por el contrario, te recomienda paseo diario con el bebé, haga frío o calor, le tiene que dar el aire. Apenas se ven capazos por las calles de Portugal, sino las maxicosi o “huevos”, pero los tapan con una mantita o una gasa de tal forma que difícilmente al niño le llega un poquito de aire. A las mamás españolas les encanta presumir de carritos y de bebés, con vestimenta mucho más emperifollada, sobre todo si son niñas. Los pendientes y los lazos están presentes prácticamente desde el primer día. Y como somos muy de estar en la calle, pues los niños igual. Los portugueses son mucho más estrictos con los horarios de los peques y no pierden detalle con el cuidado. Es casi imposible ver a un peque si su gorrito si da un poquito el sol y llegan a la playa a las 9 y se van a las 12, si van con bebés. Los españoles sabemos que es lo más adecuado para nuestros niños pero nos relajamos bastante más, son más todoterrenos y no les protegemos en exceso.

La puntualidad no es un punto fuerte ni para unos ni para otros pero en Portugal hay un rasgo muy peculiar a la hora de convocar un evento. En las invitaciones aparece “pelas 12 horas”, por ejemplo. Es decir, sobre las 12. Con esta costumbre tan generalizada nadie sabe muy bien a qué hora empieza un acto y esto ocurre hasta en las invitaciones de boda.

Como forma de resumen, se puede decir que los españoles confiamos mucho en nosotros mismos, nos consideramos en muchas cosas los mejores. Somos, en pocas palabras, muy echados para adelante. El portugués suele ver la botella medio vacía, se lamenta de sus problemas, es bastante envidioso y se fija demasiado en lo que hacen los otros sin darse cuenta de las muchas virtudes que tiene. Y juntos podemos vernos como una mezcla interesante porque lo que en uno exagera el otro se queda corto. Logramos un buen equilibrio aunque normalmente no nos damos cuenta. Tenemos mucho que dar y recibir y sobre todo que aprender de los que están tan cerca de nosotros.

Colección de apotegmas

Una buena colección de apotegmas reunida por el autor del Curiosidiario de la lengua española:


En este apartado ofrecemos adagios, aforismos, apotegmas, epigramas y máximas que, como sabemos, no son términos sinonímicos, aunque sean todos ellos sentencias más o menos breves, la mayoría morales, de autores célebres o desconocidos. Como decía Unamuno, hay infinidad de estas sentencias, ya que sólo cambiando el orden de las frases muchas veces se obtienen otras igualmente profundas, que invitan a la meditación. Pero, como advertía Pascal, pese a estar el mundo lleno de buenas máximas, está vacío de gente que las aplique. De manera que no está de más recordarlas.

Anoche soñé que era una mariposa y ahora no sé si soy un hombre que ha soñado ser una mariposa o una mariposa que sueña ser un hombre. Anónimo chino.

Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si por ventura no se está muriendo de hambre. León Tolstoi.

Aprovecha que la boca es madre común del sabor y el habla, para saborear las palabras antes de pronunciarlas. Beltrán de Rusadir.

Así pasa la gloria del mundo (Sic transit gloria mundi). Palabras que el ceremoniero repite tres veces delante del Pontífice recién elegido.

Bajo toda la vida contemporánea late una injusticia irritante, y es el falso supuesto de la igualdad real entre los hombres. José Ortega y Gasset.

Bajo un gobierno injusto, cualquier ciudadano debería estar en la cárcel. H. D. Thoreau.

Cada niño al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido aún la esperanza en los hombres. Rabindranath Tagore.

Cambiaría tantas veces de opinión como alguien me demostrara que estoy equivocado. Beltrán de Rusadir.

Con el conocimiento se acrecientan las dudas. Goethe.

Conservadores, sí; pero de la salud, no de la sarna. Antonio Machado.

Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar. W. Shakespeare.

Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima. Óscar Wilde.

Cuando estés irritado, cuenta hasta diez; cuando estés muy irritado, suelta tacos. Mark Twain.

Cuando no se puede lo que se quiere, hay que querer lo que se puede. Terencio.

Cuando un diplomático dice sí, quiere decir quizá. Cuando dice quizá, quiere decir no; y si dice no, no es diplomático. Anónimo.

Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo. Cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo. Confucio.

De querer ser a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico a lo cómico. J. Ortega y Gasset.

Dichoso es el que tiene una profesión que coincide con su afición. Bernard Shaw.

¡Dios mío, líbrame de mis amigos! De mis enemigos ya me libro yo. Voltaire.

El amor es una amistad con momentos eróticos. Antonio Gala.

El arte es largo, la vida breve (Ars longa, vita brevis). Hipócrates.

El azar es un esbirro del destino. Beltrán de Rusadir.

El genio pasa con frecuencia por la vida llevando una bomba en las manos capaz de explotarle cuando menos se piense: la locura. Anónimo.

El juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los secretos placeres de la vida. G. K. Chesterton.

El mundo está lleno de buenas máximas y vacío de gente que las aplique. B. Pascal.

El peligro de la Izquierda está en la caída en idealismo y utopía. El peligro de la Derecha es la caída en pragmatismo y cinismo. J. L. Aranguren.

El pino no deja crecer al pimpollo que nace cerca de él; y si éste logra crecer, lo hace torcido, separándose de aquél. Beltrán de Rusadir.

El que pide con timidez, invita a negar. A. Shopenhauer.

El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón. Mahatma Gandhi.

El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el secreto propio pasa por imbécil. Voltaire.

El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía. Pitágoras.

pitagoras

El tiempo revela todas las cosas: es un charlatán y habla hasta cuando no se le pregunta. Eurípides.

En el amor, lo importante no es ser el primero, sino el último. Beltrán de Rusadir.

En el espejo ve cada uno a su mejor amigo. Anónimo.

En la cola está el veneno (In cauda venenum). Anónimo. Se refiere a la cola venenosa del escorpión, con que se alude a una charla, un escrito, etc., que tras un comienzo inofensivo termina en forma polémica y maliciosa.

En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan. E. Jardiel Poncela.

En muchas ocasiones echo de menos tener párpados en las orejas, con que tapar los oídos. Beltrán de Rusadir.

Equilibra tus necesidades con tu riqueza y no serás pobre ni rico, sino simplemente afortunado. Chilón de Lacedemonia.

Es más fácil morir por los demás, que vivir por los demás. Beltrán de Rusadir.

Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos. Larochefoucould.

Es muy difícil que dos que ya no se aman, riñan de veras. Larochefoucould.

Es muy fácil ser respetable cuando no se tiene oportunidad de ser otra cosa. Bernard Shaw.

Es peligroso todo aquél que no tiene nada que perder. Goethe.

Escribir pensamientos, máximas, sentencias, es muy fácil. Hay una infinidad en el mercado mundial. Sólo cambiando el orden de los términos se obtiene una nueva sentencia, fuente de meditación. Toda sentencia dicha en un orden distinto tiene también sentido profundo. Esta es la gracia de la sabiduría. Miguel de Unamuno.

Existe una cosa ordinariamente llamada caridad, que significa caridad para el pobre que lo merece; pero la caridad hacia el que lo merece no es caridad, sino justicia. Son los que no lo merecen los que necesitan la caridad. G. K. Chesterton.

Fragilidad, tienes nombre de mujer. W. Shakespeare.

Generalizar siempre es equivocarse. Hermann Keyserling.

Gobernar significa rectificar. Confucio.

Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido en el momento de hacer las listas electorales. Konrad Adenauer.

Hay hombres que hablan como libros. Miguel de Unamuno.

Hay mujeres que tienen la ausencia deliciosa. Maurice Baring.

Hay quien ama a los animales y flores porque es incapaz de entenderse con su prójimo. Sigrid Lunset.

Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego. León Tolstoi.

Hay quienes viven de los naufragios ajenos. Beltrán de Rusadir.

Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada; no pretender modificarla. Jacques Chardonne.

He reducido el mundo a mi jardín, y ahora veo la inmensidad de todo lo que existe. J. Ortega y Gasset.

Hoy mismo empieza el resto de tu vida. Anónimo.

La condescendencia crea amigos, y la verdad crea enemigos. Terencio.

La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos automóviles y yo ninguno, los dos tenemos un automóvil. Bernard Shaw.

La felicidad no se disfruta, se añora. Beltrán de Rusadir.

La historia es como una destilación del chismorreo. Thomas Carlyle.

La improvisación es la verdadera piedra de toque del ingenio. Molière.

La inspiración es trabajar todos los días. Charles Baudelaire.

La lectura es el alimento del alma. Beltrán de Rusadir.

La libertad engendra la anarquía, la anarquía conduce al despotismo y el despotismo lleva otra vez a la libertad. Henri Barbusse.

La mejor prueba de que el viaje en el tiempo no es posible, es el hecho de no haber sido invadidos por masas de turistas provenientes del futuro. Stephen Hawking.

La modestia al conversar es muy rentable. Anónimo.

La multitud, cuando ejerce autoridad, es más cruel aún que los tiranos. Platón.

La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos. Platón.

La política atrofia la inteligencia y agudiza los instintos. Beltrán de Rusadir.

La pureza de los medios debe ser igual a la pureza del fin. Mahatma Gandhi.

La realidad no es una; hay tantas como personas. Beltrán de Rusadir.

La suerte no se busca, se encuentra. Beltrán de Rusadir.

La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás, y en no permitir que los demás sufran por nosotros. Thomas Carlyle.

La virtud está en el medio (In medi stat virtus). Sentencia de la Escolástica de la Edad Media, proveniente de Aristóteles.

Las costumbres del que nos habla nos convencen más que sus razonamientos. Menandro.

Las leyes son semejantes a las telas de araña: contienen a lo débil y ligero, y son deshechas y traspasadas por lo fuerte y poderoso. Solón de Atenas.

Las palabras vuelan, los escritos quedan (verba volant, scripta manent). Refrán latino.

Leer mucho es uno de los caminos de la originalidad; uno es tanto más original y propio cuanto mejor enterado está de lo que han dicho los demás. Miguel de Unamuno.

Llamar morboso a un artista porque trata asuntos morbosos, sería tan absurdo como llamar loco a Shakespeare porque escribió El Rey Lear. Óscar Wilde.

Lleva virilmente los cambios de fortuna, sin enorgullecerte del éxito ni dejarte abatir por los contratiempos; sé como una roca, y no como un espantapájaros que el viento mueve de un lado a otro. Cleóbulo de Lindos.

Lo importante no es cómo te entierren, sino cómo te recuerden. Beltrán de Rusadir.

Lo mismo que quien abraza a un bloque de hielo termina quemándose, así quien se entrega apasionadamente al amor termina odiando. Beltrán de Rusadir.

Lo que eres me distrae de lo que dices. Pedro Salinas.

Lo que más vale en el hombre es su capacidad de insatisfacción. J. Ortega y Gasset.

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Los experimentos en política significan revoluciones. Benjamín Disraelí.

Los héroes, lo mismo que las pinturas, se admiran mejor un poco de desde lejos. Larochefoucould.

Los ingleses comienzan siempre una colonia con un banco, los españoles con una iglesia y los franceses con un cabaret. Anónimo.

Los papagayos charlan mucho, pero vuelan poco. Anónimo.

Los que están de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte. Antonio Machado.

Los veterinarios lo tienen más fácil. Por lo menos, no son desorientados por las opiniones de sus pacientes. Louis Pasteur.

Menos mal hacen cien delincuentes que un mal juez. Francisco de Quevedo.

Muchas mujeres coquetean con un hombre porque es inofensivo, pero se cansan de él por la misma razón. Bernard Shaw.

¡Mucho cuidado con el hombre que no os devuelve la bofetada! Bernard Shaw.

Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable. Goethe.

Muchos odian la soledad porque no se soportan a sí mismos. Beltrán de Rusadir.

Nada importa que no acudas a celebrar el éxito de un amigo; pero no dejes de acudir a su lado en el infortunio. Cleóbulo de Lindos.

No digas todo lo que piensas, pero piensa todo lo que dices. Francis Bacon.

No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerlo después. W. Shakespeare.

No hagas a los demás lo que quisieras que los demás te hicieran a ti. Podría muy bien ocurrir que los gustos de los demás no coincidiesen con los tuyos. Bernard Shaw.

No hay indicios ciertos para distinguir el sueño de la vigilia. R. Descartes.

No niegues tu pan al pobre / que de puerta en puerta llama, / que ese te enseña el camino / que puedes tomar mañana. Anónimo.

No prolongues demasiado el placer; interrúmpelo antes de que sobrevenga el hastío. Solón de Atenas. 

No prometas el cielo ni amenaces con el infierno a un hombre si no estás completamente seguro de que hay un sitio para él. Adolf Lorenz. 

No puede ser núcleo de una reunión ni el político ni el escritor. El político es aburrido fuera de sus círculos y de sus tópicos. El escritor es agrio y malévolo. Pío Baroja. 

No reveles a tu amigo todos los secretos que poseas. ¿Qué sabes tú si con el tiempo no se transformará en tu enemigo? No causes a tu enemigo todo el mal que puedas hacerle. ¿Qué sabes tú si con el tiempo no se transformará en tu amigo? Saadi. 

No sería deseable que todos pensáramos igual. La diferencia de opiniones es lo que hace posible las carreras de caballos. Mark Twain.

¿No sientes curiosidad por saber quiénes son los desconocidos y actuales genios del arte, la ciencia, la política, el pensamiento, que serán celebrados y estudiados el día de mañana? Beltrán de Rusadir. 

No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino. Confucio. 

No tengas prisa en adquirir nuevos amigos; y una vez adquiridos, no tengas prisa en deshacerte de ellos. Solón de Atenas. 

Nosotros sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser. W. Shakespeare. 

Nunca gobernarás bien a los demás, si no empiezas por gobernarte bien a ti mismo. Tales de Mileto. 

Nunca olvido una cara, pero con usted voy a hacer una excepción. Groucho Marx. 

Nunca pasa nada, hasta que pasa. Beltrán de Rusadir. 

O una vida tranquila, o una muerte feliz. Es bueno morir cuando la vida es molesta. Vale más no vivir que vivir desgraciado. Máxima griega. 

¡Oh santa sencillez! (O sancta simplicitas!). Según parece, palabras exclamadas por Juan Huss († 6 julio 1415) en Constanza, viendo a un campesino y a una vieja echar con fanatismo más leña en la hoguera en la que él estaba a punto de morir. 

Oposición es el arte de prometer aquello que el gobierno no puede asegurar. Harald Nicolson. 

Orar no es pedir; orar es la respiración del alma. Mahatma Gandhi. 

Piensa como piensan los sabios, mas habla como la gente sencilla. Aristóteles. 

Pintar flores es cosa corriente; pero darles perfume es una facultad exclusiva de Dios. Anónimo.

Por muy seguros que estemos de lo que nos va a pasar mañana, lo veremos siempre como una posibilidad. Beltrán de Rusadir. 

Que el zapatero no juzgue más allá de sus zapatos (Ne sutor ultra crepidam). Apeles. Palabras que dirigió este pintor griego a un zapatero remendón que, tras haber criticado la manera con que aquél había representado cierto calzado en un cuadro, también pretendía juzgar el resto de la obra. 

Que tu palabra no se adelante a tu pensamiento. Pitaco de Mytilene. 

Quien a los veinte años no es revolucionario es que no tiene corazón y quien a los cuarenta años sigue siéndolo es que no tiene cerebro. Confucio. 

Quien todo lo ve, todo lo abrevia. Montesquieu. 

Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro. John Knittel. 

Se puede andar con una pistola cargada; se puede andar con una pistola descargada; pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada. Mark Twain. 

Se puede dar un primer impulso a las cosas; después, ellas nos arrastran. Beltrán de Rusadir. 

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. A. Lincoln. 

Se puede perder la razón combatiendo la insensatez. Goethe. 

Si afirmar que la vida humana es sagrada significa que la fuerza no debe utilizarse nunca para derrocar malos sistemas de gobierno, para poner fin a las guerras y al despotismo, y para liberar a los oprimidos, entonces no puedo honradamente defender ese principio. Bertrand Russell. 

Si alguien te insulta en voz alta, antes de contestar hazle repetir la frase. Sacha Guitry. 

Sobre la rosa se puede poetizar; tratándose de patatas hay que comer. Goethe. 

Sólo conoce los caminos rectos quien erró alguna vez por los torcidos; y la mejor intención no es, quizá, la del hombre impoluto, sino la del que tiene en el alma la cicatriz de muchas rectificaciones. J. Ortega y Gasset. 

Sólo empecé a aprender después de haber terminado mis estudios. Anatole France.

Soportamos las represiones, pero no sufrimos las burlas. Preferimos ser malos a ser ridículos. Molière. 

También al toro bravo lo gobiernan los cabestros. Anónimo. 

También me embeleso observando a los pájaros, y no por eso he aprendido a volar. Beltrán de Rusadir. 

Tan fácil es quitarle a un maestro la batuta, como difícil es dirigir con ella la quinta sinfonía de Beethoven. Antonio Machado. 

Ten cuidado con tus sueños, pueden cumplirse. Anónimo. 

Todas las mujeres llegan a ser como sus madres; esa es su tragedia. Óscar Wilde. 

Todo el mundo desea algo, aunque sea la muerte. Beltrán de Rusadir. 

Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres. Mahatma Gandhi. 

Todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible. G. Clemenceau. 

Todos los hombres persiguen siempre, inexorablemente, su propio bien. Aristóteles. 

Todos somos aficionados; en nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa. Charles Chaplin. 

Tu modo de juzgar a los demás revela tu carácter. Anónimo.

Un biofísico habla de física a los biólogos y de biología a los físicos, pero cuando se junta con otro biofísico sólo discute de mujeres. Anónimo.

Un camello es un caballo diseñado por un equipo. Anónimo.

Una prueba de patriotismo es hablar mal cualquier idioma que no sea el nuestro. J. M. Eça de Queiroz. 

Vota al hombre que promete menos. Será el que menos te decepcione. William Mitchell Ramsay.

Y ese que habla tanto está completamente hueco, ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena. Rabindranath Tagore.

martes, 2 de septiembre de 2014

Gitanos

Es difícil ponerle etiquetas a un gitano, porque un gitano, que tantas cosas vende, no se deja vender ni clasificar así como así. Son unos auténticos amantes de la libertad, aunque su concepto de ella se parece más al de "independencia" que otra cosa, por lo cual gustaban mucho a Cervantes, uno de cuyos parientes se casó con una gitana; algo raro, porque los gitanos se consideran a sí mismos como una aristocracia y en consecuencia solo se casan entre ellos, ya que por sus venas corre sangre de reyes. La Gitanilla es la novela ejemplar más extensa de Cervantes, y eso, ya de por sí, resalta su importancia en el conjunto. En la lengua cásica, el gitano adjetivo tenía el significado de "garboso" o "rumboso"; por demás, la palabra procede por aféresis de egitano, forma vulgar de egiptano, "de Egipto", porque ellos solían decir que eran príncipes venidos de Egipto; faraones, vamos. Pero por su lengua, el romaní, que es en realidad un dialecto del sánscrito, y por sus genes, se sabe que en realidad vienen del Punjab, en el norte de la India. Allí eran una casta militar de jinetes que, derrotada en una guerra al filo del siglo XI, tuvo que escoger entre dos alternativas: la esclavitud como parias o el destierro. Los gitanos europeos escogieron esto último y se dispersaron por todo Occidente hasta llegar a España a comienzos del siglo XV. Esto explica tres cosas: su conciencia de formar una nobleza o casta, su tradición nómada de caballeros y su justificada fama de chalanes o comerciantes de cuadrúpedos, algo que les hizo ser acusados continuamente de abigeato. Su lengua no se ha mantenido pura, sino que ha ido adaptándose al terreno que pisaban formando diversos dialectos pidgin, de los cuales hay cinco en España; por ejemplo, el caló usa la morfosintaxis del español, el errominchela la del vasco. Por cierto que este último pidgin, casi extinto (solo tiene unos mil hablantes, la mayoría de edad avanzada) interesa porque puede ofrecer algunos datos interesantes sobre el vasco antiguo del siglo XV, del que no queda otro resto que el dialecto roncalés. Su religión también se adapta al terreno, pero en sus raíces no cree en el animismo natural, sino en el culto a los antepasados y en la vida después de la muerte: las mejores tumbas del cementerio son siempre las de los gitanos, como las de los egipcios. Cuidan mejor de su coche, siempre ceñido con decentes cortinillas, o de su carro que de su casa, porque la casa se considera algo temporal y desechable. De su dios solo cabe decir que no es el de los payos, gachós o no gitanos, es un dios hecho a imagen y semejanza del gitano ideal, pero existe y proveerá; la moral consiste en no traicionar al clan o al patriarca que lo representa violando una lista de tabúes y supersticiones que crean cohesión. Su valor primero es la familia y el clan, y entre ellos no existe ni el divorcio ni la independencia familiar: los ancianos son respetadísimos. Por orden, se respeta al clan gitano, al varón gitano, a la mujer gitana, a la naturaleza y a la vida. Su historia es muy parecida a la de los judíos, si bien ellos carecen de tradición escrita y de ganas de volver a su país; como son nómadas, consideraron esas cosas como poco útiles para el viaje y las desecharon; quizá por eso han prosperado menos: siempre se encuentran de paso en todas partes.

Mariana y los gigantes a hombros de enanos

Mariana (el historiador manchego, se entiende), a comienzos del siglo XVII y siguiendo un famoso tratado del Aquinate, reconocía al pueblo el derecho a descabezar un gobierno si este oprimía con impuestos excesivos, adulteraba la moneda o impedía reunirse a sus representantes, es decir, si se volvía tirano, ya que un gobierno ha de ser ligero de llevar, y no tan pesado que asfixie al pueblo que lo soporta. Y otro manchego, Mejía, lo repetía en el XIX con citas de Cicerón, invocando además el derecho natural y la fórmula de juramento de los reyes de Aragón: "Nos, que valemos tanto como vos y juntos podemos más que vos, os hacemos nuestro rey y señor con tal que guardéis nuestros fueros y libertades y, si no, non". Esta fórmula, no por vieja menos democrática, es demasiado moderna para los tiempos que corren, que son los de Felipe VI el Urgente, por lo cual no se utilizó en su caso. Es más, en la Declaración de independencia de los que escaparon allende los mares, se dijo: "Cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es un derecho y un deber para el pueblo derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad". ¡Qué tiempos aquellos! Cualquiera diría que, como escribió Kant entonces, la humanidad había alcanzado la madurez y adoptado por fin la posición erguida no solo en lo físico, sino en lo moral.

Pero en estos tiempos nosotros, pobres enanos, no podemos quitarnos de encima a una serie de, más que gigantes, gordos gorrones sempiternos que usurpa la voluntad popular con todo tipo de pretextos falsamente llamados leyes. Es verdad que la ley es solo la forma de que el despotismo de la fuerza se vuelva soportable, pero, a la manera de la civilizada y nórdica Ley de Jante, uno espera que sea solo la forma de redistribuir la riqueza en beneficio de toda esa especie humana de la que hablaba Kant y no solo de una parte.

Casi una mitad de votantes confía todavía en el pepoísmo, principal partido del propietariado, y su bicefalia peleada, el orwéllico marrano Rajoy y el pupas Sánchez, sostén casi único del borbonazo que vive de nuestras rentas, no de tantas como ya tenía, no siempre aquí donde lo soportan (que no hay modo de comprobarlo, por ejemplo, como con Pujol). Tan democrática es esta única Constitución otorgada que nos pusieron a votar sí o sí y que redactaron a toda prisa unos auténticos hijos de tiempos pretéritos. Según ese papelito, el rey es impune de cualquier crimen o incluso desliz, cual por caso haber herederos fuera del matrimonio, que no los tiene, ejem, ya que si los tuviera habría que alterar, según las leyes, la línea sucesoria, porque en el derecho español heredan también tanto los hijos naturales como los otros, que por simetría habria que llamar artificiales o elaborados con mano de obra cualificada (yo siempre he sido partidario de los productos naturales). Podría al menos llevar sus atributos (simbólicos) en los actos oficiales, corona y cetro, a la inglesa, mas que pesen demasiado, como lleva palo y aro un niño de los de ayer, si nuestro filipino fuera coherente o tuviera vergüenza, por más que de eso los Borbones hayan andado siempre escasos. El uso de símbolos de autoridad está en decadencia hasta en la iglesia católica, que significa universal, como si no hubiese otras, pues hasta el papa ha prescindido de su tiara, una triple corona que ya solo puede conquistar el más fiero equipo de rugby.

Aunque quieran vestir la mona de otros preciosos percales y metales, algo más de la mitad del país es republicana; la situación económica tiene algo que ver, pero no es solo eso. Si ya no brotan los parados, lo que brotan son los minusprecarios, los subproletarios y los novecieuristas, más que melones tiene La Sagra, sino que, sin salir de la misma comarca, donde por cierto nació Mariana (me refiero al historiador, no a la otra) nos brotan los UltrasTala de Talavera de la Reina, traviesos y peligrosos muchachos que bien conoce el FBI por sus contactos con los terroristas Supremacistas de Estados Unidos. Hasta un pollo sin cabeza se espantaría de lo lejos que empiezan a ir algunos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los legendarios Fueros de Sobrarbe y el juramento del rey

Del blog de Javi Fields en 2011:

Muchos cronistas escribieron sobre la conocida fórmula del juramento de los antiguos Reyes de Aragón, que con muchas otras variantes, podría escribirse como:

Nos, que valemos tanto como vos y juntos podemos más que vos, os hacemos nuestro Rey y Señor, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no.

Así, por ejemplo, explicaba Pietro Soranzo, Embajador de Venecia en torno a 1570, en una carta dirigida al Dux, que ésta era la fórmula que los procuradores en Cortes decían al aspirante a Rey, antes de que éste fuese entronizado en la Corona de Aragón:

Nos, que valemos tanto como Vos, que no valéis más que Nos, os juramos como Príncipe y heredero, con la condición de que conservéis nuestras leyes y nuestra libertad, y haciéndolo Vos de otra manera, Nos no os juramos.

Sólo tres años después, François Hotman citaba esta fórmula en su obra Francogalli (Ginebra, 1573):

Nos que valemos tanto como Vos y podemos mas que Vos, Vos elegimos rey con estas y estas condiciones, entre Vos y Nos, un que manda mas que Vos.

Algo después, el latinista e historiador Jerónimo Blancas redondeaba la fórmula con el famoso "y si no, no", escribiendo en su obra Coronaciones de los reyes y reinas de Aragón (1583):

Nos, que cada uno de nosotros somos igual que Vos y todos juntos más que Vos, te hacemos Rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir; si no, no.

En la misma época (1598), sería Antonio Pérez quien, desde su exilio obligado en París, escribiría en sus Relaciones la fórmula:

Nos que valemos tanto como vos os hacemos nuestro Rey y Señor con tal que nos guardéis nuestros fueros y libertades, y si no, No.

Parece ser que el origen de la fórmula se remonta a los (¿Verdaderos o Falsos?) Fueros de Sobrarbe. Sobre esos fueros, y sobre el juramento de los Reyes de Aragón, resulta imprescindible la obra del historiador Ralph E. Giesey, "If not, not. The oath of the aragonese and the legendary laws of Sobrarbe", publicada en 1968 por Princeton University Press, y traducida al castellano en 2009 por la editorial de la Universidad Camilo José Cela: "Si no, no".

En ella, explica Giesey el origen y desarrollo de los Falsos Fueros de Sobrarbe, y viene a localizar la invención de la fórmula del "y si no, no" alrededor de la mitad del siglo XVI, coincidiendo precisamente con las Alteraciones de Aragón, en las que mucho tuvo que ver el antes citado Antonio Pérez.

La conferencia "Las libertades aragonesas", pronunciada por Jesús Lalinde Abadía el 30 de mayo de 1972 en la sesión de clausura del curso 1971-72 en la Institución "Fernando el Católico", hace buena referencia a la obra de Giesey.

Imprescindible también para el lector interesado es la bien documentada obra El Fuero de Tudela (2006), de Luis María Marín Royo (baste decir que el Fuero de Tudela es conocido también con el nombre de Fuero de Sobrarbe). Historia o leyenda, "Y si no, No" es marca registrada del derecho aragonés y símbolo de nuestras libertades.

[Editado poco después] Añado unos párrafos bastante clarificadores extraídos de Orígenes mitológicos de España, de José Álvarez Junco y Gregorio de la Fuente Monge, Universidad Complutense de Madrid.

El espacio de máxima litigiosidad, en la Península Ibérica, fue el ocupado por las obras relacionadas con el reino de Aragón. El auge que conocieron las historias particulares, dentro de aquel anticuarismo barroco que era fuente de privilegios corporativos, se cargó allí, en los últimos decenios del XVI, de una tensión mucho más alta que en momentos anteriores. El tópico heredado, sin consecuencias prácticas inmediatas, era que en el Aragón medieval los reyes habían sido electivos y que se sometían a un pacto con el reino, ante una asamblea de sus vasallos más notables. La leyenda provenía del Liber Regum, escrito en lengua romance navarro-aragonesa hacia 1200 y llamado Cronicón Villarense en su versión castellana, importante fuente de la Historia gótica de Jiménez de Rada. Según este texto, tras derrumbarse el reino visigodo se refugiaron en las montañas de Aínsa y Sobrarbe unos cuantos ermitaños y unos trescientos caballeros que, careciendo –a diferencia de Asturias– de un príncipe godo, pusieron por escrito sus libertades o fueros y, tras hacérselos jurar, eligieron a uno de ellos –Íñigo Arista– como rey. Esto ocurrió, en principio, en el siglo VIII. Pero las primeras noticias sobre tales hechos provienen de 500 años más tarde, a comienzos del XIII y son, con toda probabilidad, inventadas. Los fueros seguían siendo locales, por entonces, y sólo en 1247, bajo Jaime I el Conquistador, se promulgó una compilación general de los fueros de Aragón –corona a la que para entonces ya estaba incorporado el territorio de Sobrarbe–, elaborada por un pariente del monarca, el obispo de Huesca Vidal de Canellas o Cañellas. En el XIV, el foralista aragonés Martín de Sagarra siguió cultivando la leyenda de las libertades aragonesas, añadiendo que, a partir de Sobrarbe, aquella monarquía era electiva y que los caballeros de ese reino sólo juraban a su monarca a condición de que éste designara a un Justicia Mayor encargado de vigilar la observancia de los fueros por parte del rey y facultado para destituir a este último en caso de que los infringiera. Aunque no se conoce ningún caso de juramento regio efectivo bajo una fórmula de este tipo, la leyenda continuó y fue desarrollada a lo largo del siglo XV, en que hubo varias compilaciones de fueros aragoneses, entre ellas la de Ximénez de Cerdán, Justicia Mayor, cuyos Fueros y Observancias de Aragón incluían el supuesto texto de Sobrarbe. 

La compilación de los fueros encargada por las Cortes aragonesas en 1552 repetía el mito de los fueros de Sobrarbe, constatando que “en Aragón hubo primero leyes que Reyes”. Eran unos fueros o libertades muy borrosos, cuyo mantenimiento se suponía corría a cargo del Justicia Mayor, una figura más bien simbólica, de competencias mal definidas. Pero el mito llegaba hasta el extremo de asegurar que, desde Íñigo Arista, los reyes medievales habían jurado su cargo ante unas Cortes que les hacían reconocer que “Nos, que valemos tanto como Vos, y todos juntos más que Vos, os hacemos Rey si nos gobernáis bien; si no, no”. Ralph E. Giesey dedicó hace ya cuatro décadas un largo estudio al surgimiento de este mito, que el propio Mariana repetiría y en el que apoyó, por cierto, sus tesis François Hotman. [...] El sucesor de Zurita como cronista de Aragón, a partir de 1581, fue Jerónimo de Blancas, con quien volvió a descender drásticamente la calidad de la crónica. Si Zurita se había encontrado incómodo al tratar de las épocas primitivas, por verse desprovisto de documentos fiables, Blancas, por el contrario, “se hallaba a placer en el terreno de la ficción”, como dice Sánchez Alonso, y su creatividad literaria le llevó a completar “el artilugio de los reyes y fueros de Sobrarbe, que desde Tomich y Vagad venían forjando los aragonesistas, para que el origen de Aragón tuviese así una ilustre antigüedad propia, independiente de Navarra”. Para ello falsificó una supuesta crónica de San Pedro de Taberna, monasterio ribagorzano, y varios textos legales de Sobrarbe en latín, con el fin de demostrar que en aquellos fueros radicaba el origen del Justicia Mayor. 

En aquellas conflictivas últimas décadas del siglo XVI, incluso las fantasías de Blancas podían ser litigiosas. Aquellos fueros de Sobrarbe, que su desenvoltura le había llevado a poner por escrito y en latín, se condensaban en seis preceptos o privilegios, uno de las cuales rezaba que no era lícito al rey dictar leyes sino atendiendo al consejo de sus súbditos y otro que si llegara a ocurrir que el monarca oprimiera los fueros y libertades del reino éste era libre para ofrecerse a otro soberano. Esto lo escribía en 1588; dos años después, llegó a su clímax la tensión en torno a Antonio Pérez y en 1591 fue ejecutado Lanuza, Justicia Mayor de Aragón. En medio de aquellos hechos murió Blancas y fue sucedido por Juan Costa y Beltrán, que continuó escribiendo sus anales aragoneses en tono fuerista. Lo mismo hizo el siguiente cronista, Jerónimo Martel, y éste acabó ya siendo destituido en 1608. Tanto su obra como la de su antecesor Costa fueron destruidas solemnemente en Madrid al año siguiente. Felipe III nombró entonces a Lupercio Leonardo de Argensola, célebre poeta que había apoyado al anterior monarca durante las alteraciones aragonesas de 1590-91 y que había dictaminado contra los anales de Martel. A su muerte, en 1613, le sucedió en el cargo su hermano Bartolomé, que continuó con rigor los Anales de Aragón de Zurita pero escribió, sobre todo, unas Alteraciones populares de Zaragoza en 1591, de las que ambos hermanos habían sido testigos; aunque se declaraba en ellas no “cronista del reino sino del rey”, intentaba adoptar una visión equilibrada de aquellos sucesos; y aceptaba la referencia inicial a los aragoneses como titulares de los fueros de Sobrarbe, según los cuales habían aceptado tener un rey “con ciertas condiciones y leyes” vigiladas por un magistrado que era el Justicia del reino.

sábado, 30 de agosto de 2014

Los cuatro sentimientos primarios

Por lo visto, los sentimientos preinstalados en nuestro hardware neurológico no son seis como Paul Ekman creía, sino, según un software de observación desarrollado por la Universidad de Glasgow, cuatro: miedo, enfado, tristeza y alegría. Los gestos que acompañan estas emociones en la cara son universales y aparecen en los bebés sin ser aprendidos. Luego se desarrollan, a  partir del miedo, la sorpresa, y, a partir del enfado o ira, la repugnancia: estos sentimientos tienen algunos elementos de gestualidad comunes; pero el fundamento de la sorpesa es el miedo y el fundamento de la repugnancia es la ira. A partir de estas emociones básicas se van derivando las demás.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Los demasiados libros

Estuve ordenando mis libracos, algo que me relaja, porque uno va repasando así los buenos momentos vividos en el interior de los volúmenes, les da la mano o se la pasa por el lomo; y además advierte cuánto queda por vivir, en el papel o fuera, en la bola del mundo; cada libro tiene atado un buen fajo de recuerdos.

Pero ya son demasiados y, si comento a alguno la fatiga que me endilgan y el espacio vital que me roba tanto ladrillo de hoja, la respuesta que suele volver, no poco incrédula o grosera, es: "¿Y te los has leído todos?" Es la frase del típico sansocarrasco manchegote, bachiller de un libro (por ejemplo, Don Quijote, o, en el caso del paleto estadounidense, la Biblia) o menos. Estudiar esta frase daría para disquisiciones muy cervantinas, incluso para un ensayo que ya escribí; es el caso que ya hay demasiados libros en el mundo y, como dice el Eclesiastés, "escribir libros es tarea mucha y sin fin". Este sinfín supera lo interminable de la historia interminable, pero el texto quiere decir (también) "sin propósito". Escribir usurpa una vida sin cometido con otra imaginaria a la que queremos dárselo y hasta puede reemplazarla, algo ni sano ni quijotesco y ni siquiera manriqueño, pues la vida eterna era para este prerrenacentista algo separado de lo humano y desprovisto de memoria, puesto que para Manrique existía una tercera vía o vida, la eternal. Eso si no se experimenta la siempre aciaga suerte de segundas partes, apócrifas o no, que no sé si serán malas, pero agotan y desfiguran que no veas. Yo mismo tendría que reescribir mi artículo por esto u (como dirían a fines del siglo XVIII) lo otro. Un tomellosero como Francisco García Pavón puede escribir para burlarse de los manchegos y, por tanto, de sí mismo, como el propio Cervantes, un libro como El jardín de las boinas (1980), pero el destinatario del ¿y te los has leído todos? debe recibir la contestación que su corto entendimiento reclama y pide: claro que no, so zote; un apilador de tomos y lomos es solo un ignorante prodigiosamente bien informado, el mártir de una curiosidad enfermiza y obsesiva que no ha renunciado a saber y los necesita para investigar y verificar. Es lo que se llama una biblioteca de consulta; para la sed común basta un diccionario o una enciclopedia de baratillo; pero los especialistas en inseguras ciencias humanas necesitamos algo más.

Como decía Unamuno, "el saber no ocupa lugar, sino tiempo, y mucho". El mismo rector de Salamanca, que acumuló una erudición no despreciable en varias lenguas, solo llegó a leerse dos mil libros a lo largo de su vida, eso sí, bien leídos y anotados, como cualquiera puede comprobar en su propia casa museo. Don Quijote, según cálculos del amigo Eisenberg (este sin hache), eminente cervantista que ha salido ya de la cárcel, como el propio alcalaíno, y trabaja ahora como coach of life, se leyó unos seiscientos, y aun le sobraron para perder la chaveta, como el propio Unamuno, y el manchego Fernando de Rojas tenía unos quinientos, entre ellos uno solo de su Celestina. Por demás, quienes nos dedicamos a la investigación solemos terminar librotauros de una casa de hojas o laberinto de celulosa, una "biblioteca de consulta".

En la república literaria no hay nadie tan vanidoso que se haya entretenido en contar los libros que ha leído desde la cartilla a la actualidad. Solo un torrero como Montaigne, al que sobraba tanto ocio como villas y criados, podría haber dedicado tiempo a tan estúpida tarea, y no lo hizo, lo cual demuestra que, a fin de cuentas, no era un gilipollas, o no tanto como esos profes obsesionados por las bibliografías de los que, cuando consultas sus referencias, te das cuenta de que la mitad se las han inventado y la otra mitad no dice lo que pone que dicen. De hecho es la única figura visible de lejos en la historia de la literatura francesa, y mi vituperio le viene solo por haberse nacido tan francés; el ombligo de los franceses debería ser tan profundo que les saliera por la espalda y les entrara por el pito, como el uróboro, pero sin boca. Como son el corazón de Europa, no precisamente el páncreas, como Chekia, se han hecho una cultura cacadémica de retales sin identidad (suponiendo que algo tan utópico exista, incluso en Cataluña), y no han tenido cumbres de la literatura universal, aunque sí algunos ochomiles: Rabelais, Diderot, Molière, Voltaire, Víctor Hugo, Balzac, Proust... Cualquiera puede añadir los que quiera à son avis; yo, por ejemplo, añadiría a Casanova, aunque italiano, por escribir en francés, como Beckett, al jodío Céline, tal vez, y quitaría a Molière, que encoge mucho con la traducción. 

Y como ordenar los libros me relajaba hasta que empecé a tener demasiados, tuve que volverme inquisidor de anaqueles. A esto se le llama en bibloteconomía expurgo, a entresacar por razones de espacio los libros ya leídos, no pedidos ni seleccionados, los menos útiles y prescindibles, y donarlos o regalarlos para hacer sitio a los nuevos o sacar a tomar el aire a los que se esconden en segunda y tercera fila. El tópico clásico afirmaba que iban a hacer camisas a las caballas, esto es, que se usarían como papel de envolver. Ya llevo dos diezmas, pero la librería sigue creciendo como un monstruo pulposo y metastásico y tuve que comprarme una casa más grande para acogerlos, endeudándome hasta las pestañas con la estafoconomía de hoy. Debía uno ser usuario de su propia librería más que un sirviente de ella o un coleccionista que piensa ya en sus herederos más que en su propio gusto; mis nietos quizá la vendan, ya que mis hijos no quieren que la done a la Universidad o a la Biblioteca pública. Poca obra nueva entra ya en mi casa; solo compro por catálogos de Internet de usado o viejo, obras anteriores a 1900; el resto es accesible pirateado en Internet. Ya solo reemplazo, si merece la pena, las ediciones en rústica y letra mínima de mi juventud por versiones perdurables y resistentes en tapa dura y letra más legible, salvo aquellos volúmenes que conservan valor sentimental. Porque algunos libros en rama, comprados cuando uno carecía de emolumento digno, se deshacen entre las manos, se les rompe el espinazo o se les corre la tinta si les pasas el pulgar por la maldad de la impresión; así ocurre con las roñosas ediciones de la fenecida casa Bruguera, no en vano catacaña: su papel, salvo excepciones como los Cuentos de Voltaire, se amarilleaba quemado por el ácido de la lignina, volviéndose tan quebradizo y fungible como el papel de periódico; son las momias de la edición. El papel antiguo, de pasta de trapo, es mejor que el moderno, comido por la obsolescencia programada: dura quinientos años o más, aunque se lo coman los xilófagos y dejen esos enternecedores tunelillos en los márgenes de la mancha de impresión, posibles porque la manduca no está envenenada, como en los modernos. En ellos se aposenta la vida incluso literalmente: deja su huella. Pero hagan la prueba de masticar papel moderno: el ácido les hará echar los hígados. Algo semejante a lo que ocurre cuando masticas hoja de tabaco, lo que hacían los marineros para acostumbrarse al mareo y el estómago revuelto.

Además, los libros de viejo tienen su propio aroma; no es que sean flores, aunque a veces las contienen, como esa "violeta, monumento de una tarde / sin duda inolvidable y ya olvidada" que aparece entre los sonetos de Borges ese autor al que hemos leído con avaricia y cuyos oxímoros (así se forma el plural en castellano de la palabra griega) tanto aprecia nuestro cultísimo José Rivero. Huele a queratina, la sustancia que forma la cola libraria y que se extrae de la pezuña de los animales y de algunas pieles. Junto a eso, tienen heridas, cosidos, manchas como la piel de las personas; es más, subrayados, notas, cartas, cuentas, recordatorios, facturas, hojas de calendario o de árbol, sellos, billetes de autobús o metro, recortes, dibujos, programas de cine, dedicatorias, poemas, fotografías, postales, moscas pilladas in fraganti, toda cosa que uno pueda esperar y más. Tantas como el Herodoto de El paciente inglés o podría retener la selección natural y mental del abate Faria en el castillo de If, porque los libros muy a menudo se usaban para ocultar o esconder culpas anónimas, incluso condones. 

Yo ya solo compro libros de viejo, porque ya lo soy, aunque de mala gana en algunos aspectos. Me recorro los lugares dedicados a este particular comercio en la capital y la provincia, pero quienes los atienden no son profesionales, no saben tasar. Hay un francés de Nîmes al que a veces le dan cosas interesantes en Bethel, cerca de mi casa, y una anticuaria que ya no compra, porque no le merece la pena. También hay un almacén de caridad en las afueras que recibe libros de Toledo y al que a veces van algunos profes de universidad. También hay otro en el polígono de Larache, pero su dueño es coleccionista de prensa y por eso no cabe esperar sacar algo de allí; además hay que buscar en su trastienda, porque tasa tan alto que no vende.  Si hay profesionales en Almagro y en Puertollano, para ya de contar. Uno sube la cuesta de Moyano hasta llegar al Cerbero del Retiro, que es la estatua de Baroja, gran bibliófilo especializado en temas de brujería, que dejó a su sobrino Julio toda su enorme biblioteca de Itzea. Tras ella aparece otra efigie, la del Ángel caído. Quizá hablaremos de este último algún día. Antes iba a las ferias del libro y de ocasión, pero como ya tengo casi todo lo que necesito me conformo con subir la calle Huertas, echando un ojo a la costanilla de los desamparados donde el ciudarrealeño Félix Mejía predijo que moriría, como así ocurrió; me repaso las dos últimas plantas de la FNAC, el sótano de la Casa del Libro y en casa me leo con pena de pobretón los catálogos que me mandan, recorro por internet los electrónicos de Vialibri, Marelibri, Uniliber, Iberlibro y qué se yo cuántos más, y, si no hallo nada, algo que he ahorrado.

Con los libreros hay que tener mucho cuidado; aunque también los hay generosos, ten especial precaución con los catalanes; cuando los conozcas, te harán una pregunta con trampa: ¿busca algún libro en especial? Si uno les da pistas sobre lo que colecciona (ya lo averiguarán más tarde, viendo tu lista de pedidos) aumentarán el precio sobre esos temas en los catálogos que les mandes.

Selección de música para distraídos: jazz, movida y clásica.


Poco a poco, uno va conociendo algo de la espesa jungla del jazz y espigando algunas flores raras. Ya ofrecí algunas. Últimamente he visto otras; por ejemplo:

1. Lo mejor de Thelonius Monk. Cada cierto tiempo lo borran de you tube, así que ya sabéis, a disfrutarlo mientras dure.
2. Una versión del Liebestraum de F. Listz, por Earl Bostic, "padre" jazzistico de John Coltrane.
3. Y un blues de Ray Charles.
4. Cuando los santos se fueron al cielo, un clásico cantado por ese punto negro que fue Louis Armstrong.

Pero las mejores perlas las he encontrado en la Movida:

1. El clásico El hombre salvaje. Es algo rarísimo de Las chinas que nunca superó la maqueta; es una pena.
2. Otra pieza monumental de Las chinas, Te espío; yo me quedo, aparte de con la música, con la chica que baila y la cara de gusto que pone la guitarrista Luna.
3. Te podría besar, algo casi maligno de lo inocente que es por parte de Rubí y Los casinos.
4. Yo tenía un novio, otro clásico hiperraro de Rubí y Los casinos.
5. Vacaciones en la morgue de Paraíso; más o menos lo que la mayoría de los españoles por culpa de recortes de alas y otras exacciones.

Y Clásicos:

1. Ya se conmovía el poeta Tomás de Iriarte (lo cita en un artículo de El Censor) a fines del siglo XVIII con el Stabat mater de Pergolesi, aunque su preferido era Haydn, que él escribía Hayden.
2. La sonata 84 de Antonio Soler; matemática, elegante, perfecta. Puro siglo XVIII.
3. Esto que parece una canción muy famosa, en realidad es un famoso pero muy poco oído vals de Shostakovich. Al oírlo parece mentira que no le acusaran los estetas estalinistas de "formalismo" o algo peor.
4. Es difícil poder apreciar el minimalismo de la última pieza que escribió Bach, el canon, que compuso solo para sí mismo. 
5. La gavota de Prokofiev, otro clásico poco oído.
6. Uno puede enredarse entre las cuerdas espinosas de la íntima guitarra del Preludio número 1 de Heitor o Héctor Villalobos.
7. Aparte de la Fanfarria para un hombre común, Aaron Copland tiene en su suite Rodeo un pasaje que adaptaron a la música electrónica bastante bien Emerson, Lake y Palmer, que sonaban en mis psicodélicos tiempos. 

Y lo dejo, que me dicen que haga otras cosas.





martes, 26 de agosto de 2014

El programa de Podemos, mejorable

Antonio Roldán Monés, "¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?", en El País, 25 de agosto de 2014:

Los datos nos dicen que Podemos apunta a consolidarse como la tercera fuerza política en España. Con un reto como este puede existir la tentación en los demás partidos de izquierda de querer incorporar algunas de sus propuestas en su programa. ¿Deberían hacerlo?

En lo que sigue se analizan algunas de las principales propuestas económicas de Podemos y se contraponen a las que debería llevar a cabo un gobernante de izquierdas responsable. Ya les adelanto que, puesto que ignoran los incentivos y las restricciones existentes en la economía, las propuestas de Podemos lograrían exactamente el efecto contrario al deseado: perjudicarían a los pobres, a los parados y a las pequeñas y medianas empresas.

1. Prohibir los despidos en las empresas con beneficios. Imagínese que usted tiene un negocio y anticipa una caída de ingresos en el futuro que le obligará a ajustar sus costes. Si no puede ajustarlos ahora (por ejemplo, sustituyendo trabajadores desmotivados por otros más productivos), cuando lleguen las vacas flacas se encontrará que ya es demasiado tarde para reaccionar y se verá obligado a cerrar el negocio. En cambio, el jefe de la competencia, que es menos honesto que usted, para no reflejar beneficios probablemente inflará costes y se subirá el sueldo. Con lo que como resultado de la bienintencionada política de Podemos la economía terminará con una empresa menos, más paro, más desigualdad y más fraude.

¿Qué haría un gobernante de izquierdas responsable? Un gobernante de izquierdas responsable sabría que el paro no se soluciona prohibiendo despidos. Más bien al contrario. Con lo que permitiría a las empresas ajustarse al ciclo económico, despidiendo o contratando trabajadores con relativa facilidad, como sucede en todos los modelos sociales de éxito en el norte de Europa y Escandinavia. Y en vez de gastarse el dinero en contratar a inspectores públicos para supervisar regulaciones absurdas, invertiría en un programa público fuerte de apoyo y formación para los trabajadores que pierdan el empleo.

2. Dejar de pagar la deuda pública. A algunos les parecerá evidente, pero para poder seguir pagando los sueldos de los funcionarios y mantener abiertos los hospitales, los poderes públicos necesitan financiación. Esa financiación se la ofrecen los que compran la deuda del Estado; ciudadanos y empresas que se agrupan en eso que llamamos “mercados”. Si los mercados creen que existen riesgos para recuperar su dinero, pedirán un interés más alto por prestarlo. Si creen que lo van a perder, simplemente no lo prestarán. Si mañana el Tesoro español dejara de pagar la deuda a sus acreedores, España quedaría aislada de la financiación internacional durante años, lo que haría que los problemas que tenemos ahora parecieran insignificantes.

¿Qué haría un gobernante de izquierdas responsable? Un gobernante de izquierdas responsable trabajaría con Europa (no contra ella) para encontrar una solución común para aquellos países con una trayectoria de deuda insostenible. Existen propuestas interesantes como la del PADRE (Politically acceptable debt restructurig in the Eurozone) que nada tienen que ver con lo que propone Podemos. Aunque llevarlas adelante con éxito requeriría más Europa y no menos, como propone Podemos.

España no podría mantener los servicios públicos básicos.

Pero sobre todo, un gobernante progresista lucharía por construir una unión bancaria europea en la que el sistema financiero y no los contribuyentes se hagan responsables de sus propios desastres. Eso se consigue reduciendo el tamaño de las entidades sistémicas (too big to fail), todavía por hacer; haciendo que los accionistas e inversores paguen primero (bail-in antes que bail-out), como ya propone el nuevo acuerdo, y creando un fondo (en el MES) potente cuanto antes (el propuesto tardará demasiados años en llenarse) que financien (además de los Estados) los bancos a través de mayores impuestos. Ninguna de estas propuestas aparece en el programa de Podemos.

3. Derogar la reforma de pensiones. En países muy endeudados como España, con alto desempleo y pobres perspectivas de crecimiento, los márgenes del Estado para ofrecer mayores derechos sociales son muy limitados. Engañar a la gente con promesas incumplibles no solucionará ese problema. En España era necesario reformar las pensiones por una razón muy sencilla: el sistema era insostenible. Para 2050 el número de pensionistas aumentará de los 9 millones actuales a 15 millones, mientras que la población activa permanecerá probablemente a un nivel similar. La única forma de garantizar que los que nos retiremos dentro de 30 o 40 años sigamos recibiendo unas prestaciones dignas es adaptando el sistema a la aplastante evidencia demográfica y económica.

¿Qué hubiera hecho un gobernante de izquierdas responsable? Para sentar las bases de un Estado del bienestar eficaz y sostenible hubiera complementado la reforma de pensiones con una reforma fiscal de calado para mejorar la recaudación pública, que está muy por debajo de la de la media europea, distribuyendo la carga fiscal de una forma más eficiente y justa, combatiendo el fraude, ampliando las bases imponibles y aumentando la imposición sobre el consumo. Es decir, lo contrario que ha hecho el PP.

4. Derogar las reformas laborales e imponer la jornada de 35 horas. El mercado laboral español generaba más parados que ningún otro país en el mundo occidental y además era un sistema enormemente injusto que protegía a algunos privilegiados con contrato fijo y dejaba a todos los demás (la mayoría jóvenes) en una situación de altísima fragilidad.

¿Se solucionaría ese problema trabajando menos horas como propone Podemos? Evidentemente, no. Un gobernante de izquierdas responsable sabría que reducir la jornada laboral de un ingeniero de software o de un profesor universitario no serviría para crear empleos porque la inmensa mayoría de los nuevos parados no tienen formación universitaria y ofrecen unas cualidades que (ya) no son las que necesitan las empresas. ¿Significa eso que la reforma que ha hecho el PP es la buena? Tampoco. Se tendría que haber hecho mucho más para mejorar las políticas activas de empleo, además de una reforma integral de nuestro sistema educativo, apostando por el capital humano como el eje central para el futuro de nuestra economía. Volver atrás como propone Podemos solo hubiera perpetuado el paro y las injusticias.

5. Tomar el control político del BCE. Lo primero que harían unos políticos interesados en ganar elecciones si pudieran imprimir dinero sería imprimirlo en cuanto los problemas aparecieran. ¿Para qué confrontarse a monopolios injustos o perder votos reformando ineficiencias del Estado si se puede crear dinero gratis? Pronto la inflación se dispararía y con ella se dilapidarían los ahorros de los trabajadores.

¿Significa eso que el Banco Central Europeo funciona a la perfección? Desde luego que no. Pero un gobernante de izquierdas responsable sabría que la solución es despolitizarlo más y no menos y, si es necesario, cambiarle el mandato para incluir el pleno empleo, como en EE UU.

Si de pronto España decidiera ir en dirección opuesta a la de todos sus socios europeos y avanzara por el camino que propone Podemos, en poco tiempo nos quedaríamos sin financiación para mantener los servicios públicos básicos. La economía poco a poco se haría más improductiva, cerrarían empresas y el paro se volvería a disparar. Pronto, la inflación se comería los ahorros de los trabajadores y aumentarían todavía más las desigualdades.

¿Les parecen estas propuestas de izquierdas? A mí, no.

Antonio Roldán Monés es doctorando en Economía Política en la London School of Economics