viernes, 17 de abril de 2015

De casta le viene a Rato

Francisco Núñez, "La familia Rato: un clan familiar con intereses en el extranjero", en El Mundo, 16-IV-2015:
 
Ramón Rato fue uno de los pocos empresarios que condenó Franco por evasión. Los 3 hermanos fueron clientes especiales del HSBC, banco de cabecera de Gescartera.

A mediados de los años 60, la Policía se personó en los salones del antiguo Hotel Castellana Hilton para detener al patriarca de la familia Rato. Interrumpió el banquete de bodas de Emilio García Botín, sobrino del banquero, y de María de los Ángeles Rato, hermana de Rodrigo, el menor de los tres hijos del jefe del clan y el hombre que 30 años después llegaría a ser vicepresidente de Economía y también de Hacienda con Aznar. Incluso fue uno de los candidatos en la terna de su sucesión.

Los agentes procedieron a esposar y a detener a Ramón Rato Rodríguez, padre del futuro vicepresidente, y a su hermano Ramón Rato Figaredo. Ambos fueron acusados de un delito de evasión de capitales tras la intervención del Banco de Siero ordenada por el entonces ministro de Hacienda, y también gobernador del Banco de España, Mariano Navarro Rubio. El régimen de entonces, en uno de los pocos procedimientos de esta índole en aquella época, acusó a los Rato de utilizar el banco de tapadera para evadir divisas a Suiza a través de la sucursal que la entidad había abierto en Ginebra con el nombre de Banque de Siero.

Como consecuencia de esta causa, el Juzgado Especial de Delitos Monetarios condenó a tres años de cárcel y 176 millones de pesetas de multa al patriarca Rato, y a dos años y 44 millones a Ramón, el hijo mayor. La Policía descubrió que a través de este banco se extrajeron un total de 70 millones de pesetas que fueron depositados en otras entidades suizas.

En la cárcel de Carabanchel, Rato conoció la resolución del Consejo de Ministros que autorizaba al Ministerio de Hacienda a través del Banco de España para gestionar la suspensión de pagos del Banco de Siero y del Banco de Murcia, ambos de la familia, salvaguardando los intereses de los depositantes.

El imperio de los Rato se labró sobre todo en el mundo radiofónico a partir de la compra de una emisora de radio, Radio Toledo, a partir de los años 40. De aquí surgió una cadena de más de 60 emisoras.

Ramón Rato Figaredo continuó con la actividad empresarial, y el 2 de abril de 1990 vendió 63 de las 72 emisoras de radio que poseía la Once por casi 5.000 millones de pesetas (unos 30 millones de euros), dando lugar así a la red de emisoras Onda Cero. Nunca se supo a qué se destinaron estas plusvalías ni dónde fueron o si, en parte, pudieron emplearse cuando a principios de los años 2000 se conoció la existencia de problemas financieros de diversos negocios inmobiliarios, de agua o de viajes.

Lo más llamativo en aquella época fue la concesión de un préstamo de 525 millones de pesetas a Muinmo S. L., sociedad en la que figuraban los tres hermanos Rato como accionistas al 33%, por parte del Honk Kong & Shanghai Banking Corporation (HSBC). El HSBC era entonces el banco de cabecera de la gestora Gescartera, en la que estaban registradas 193 cuentas opacas. El escándalo de Gescartera salpicó al Gobierno del PP, ya que aparecieron implicados distintos altos cargos públicos, entre ellos el secretario de Estado de Hacienda, Enrique Jiménez Reyna, y su hermana, así como de la CNMV.

Este crédito a los Rato fue concedido pese a que Muinmo afrontaba deudas por la misma cantidad del préstamo con un balance de pérdidas de 129 millones. También se supo que esta sociedad aparecía en la lista del HSBC con la categoría de cliente especial, que, según el protocolo del banco, se daba a las personalidades que merecían vigilancia especial por su cargo público o por la naturaleza de sus actividades.

Muinmo y otras empresas participadas de los Rato recibieron también sustanciosos créditos de la entidad semipública Argentaria (fusionada más tarde con el Banco Bilbao Vizcaya). Pero fue Banesto quien se encargó de comprar varias de estas sociedades.

A finales de 2002, Rodrigo Rato marcó distancias con el HSBC y el escándalo de Gescartera. En su calidad de vicepresidente económico, y de responsable de la Comisión para la Prevención del Blanqueo de Capital, informó del establecimiento de tres infracciones graves al banco mediante una multa de 2,1 millones de euros por no notificar la identidad de los clientes de Gescartera, no examinar las operaciones sospechosas de blanqueo y no instaurar los controles internos apropiados.

La Comisión es el órgano antecesor del actual Sepblac, que será quien se encargue de la investigación por blanqueo de capitales de Rodrigo Rato y su familia tras acogerse a la amnistía fiscal

El IES Santa María de Alarcos

En el  BOE del pasado viernes día 10 se publicó la relación provisional de los 15 alumnos que han obtenido un Premio Nacional de la ESO y resulta que tres de ellos estudian o han estudiado en el instituto donde doy clases, el Santa María de Alarcos. Son Teresa Pareja y Rafael Ruiz, ambos de 1º de bachillerato, y el único premiado de la comunidad catalana, Jaime Pedregal Pastor, al que se incluye porque fue alumno de nuestro centro hasta 3º de ESO. Así pues, tres alumnos de ESO del IES Santa María de Alarcos han sido seleccionados como los de mejor rendimiento entre veinticinco de toda España.

¿Quiere eso decir que el IES Santa María de Alarcos es el mejor?

Claro que no: es mérito de esos extraordinarios alumnos, aunque quizá hemos colaborado un poquito en que ese mérito haya podido lucir un poco más. Seguro que otros años no tendremos tanta suerte... o sí. Entonces habrá que rascarse la cabeza y pensar qué porras está pasando para que seamos tan buenos. 

El IES Alarcos es el más solicitado de toda la provincia, y por algo debe ser, pero nuestro instituto es igual de anodino que todos los otros. Sin embargo, sí es cierto que en un par de cosas este instituto es ligeramente diferente.

En primer lugar, se respetan muchísimo y por igual las Ciencias que las Humanidades. Tanto, que hasta sus profesores editan un libro cada año con ensayos e investigaciones relevantes sobre unas y otras: eso no se hace en ningún otro instituto de la provincia.

En segundo lugar, el Alarcos es muy ceremonioso. Nos fundó un militar, el manchego (y liberal progresista) Baldomero Espartero hace 160 años, y gustan allí los ritos y desfiles que no veas. Aunque los profesores hacemos lo que podemos contra este estreñimiento patológico y empieza a aflojar, al menos en apariencia, se ve que es marca de la casa y no hay nada que hacer. 

Y nada más: el Alarcos es como cualquier otro instituto de la provincia de Ciudad Real.

jueves, 16 de abril de 2015

La concejal de cultura del Ayuntamiento valenciano se despide con 30 faltas de ortografía en 19 líneas



“Así se despide una concejal de Cultura”, El País Valencia, 16-IV-2015:

Más de 30 errores ortográficos en las 19 líneas del adiós de Mayrén Beneyto al Ayuntamiento de Valencia. La concejal de Cultura de Valencia se despide con faltas de ortografía. El entorno de Mayrén Beneyto aduce que se trata de un texto escrito “a altas horas de la noche”

La carta de despedida de Mayrén Beneyto, concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Valencia y presidenta del Palau de la Música, no habría superado un examen. La concejal, que recurrió a su perfil de Facebook para anunciar que dejaba la política, presentó en su escrito varias faltas de ortografía así como de acentuación.

En las líneas escritas por Beneyto, que ocupa el puesto 33 en la lista del PP al Ayuntamiento de Valencia, la todavía concejal prescinde de acentos en los pronombres personales como si se trataran de adjetivos posesivos (“pensó en mi...” o “confió en mi...”). También usa de forma incorrecta o prescinde de los signos de puntuación (“Hoy es un día, de agradecimiento, a...”, o “gracias Pedro y a todo el equipo Mercedes cuántos momentos...”. Incluso utiliza palabras incorrectas (“aria” por área) o esboza frases sin sentido y sin acentos (“El Palau, que es un trabajo precioso, gracias a los melomanos a las familias...”) e incurre en faltas de concordancia entre singular y plural (“Dejo mi puesto, con las misma ilusión y ganas...”).

Fuentes del entorno de Beneyto han señalado a Europa Press que la concejal no entiende cómo un texto que corresponde al ámbito “de lo personal”, escrito “a altas horas de la noche” y “con todo el cariño y agradecimiento” con los que ha compartido una vida “muy intensa” dedicada a la política, haya podido trascender en estos términos.

Asimismo, insistieron en que no se trataba de un texto oficial sino “privado” y realizado “desde el cariño y emoción” y no como concejal de Cultura. Preguntada al respecto, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, declaró: “Yo de eso no tengo ni idea, ni voy a entrar ni lo he visto”.

La Selectividad se sustituirá con un test de 350 preguntas

Pilar Álvarez, "Educación prevé sustituir Selectividad con un test de 350 preguntas", El País, 16 de abril de 2015:

El ministerio presenta la futura prueba final de Bachillerato a las comunidades autónomas

El Ministerio de Educación ha diseñado ya las características generales de las reválidas incluidas en la reforma educativa. La Lomce elimina a partir de 2017 la Selectividad a la que se enfrentan hasta ahora los alumnos para acceder a la Universidad. Pero prevé distintas pruebas a lo largo de las etapas educativas previas. La prueba final de bachillerato, que los alumnos tendrán que aprobar para obtener el título y poder seguir estudiando, incluye 350 preguntas tipo test con cuatro respuestas a elegir.

Las preguntas del futuro cuestionario estarán divididas en tres bloques. Uno primero con 200 versará sobre las materias troncales. El resto serán sobre materias optativas (100 preguntas) y específicas (50) elegidas por el alumno.

Los detalles sobre las diferentes pruebas están incluidos en el borrador del proyecto de real decreto que el ministerio presentará el próximo martes a las comunidades autónomas en la conferencia sectorial de Educación, al que ha tenido acceso este periódico.

La reforma educativa prevé la eliminación total de la Selectividad a partir del curso 2017-2018. Muchos de los cambios incluidos en la Lomce tienen un calendario de aplicación posterior al final de esta legislatura. Cuando se aprobó la reforma educativa, gracias a la mayoría parlamentaria del PP, casi todos los partidos del arco parlamentario firmaron un acuerdo para derogarla, a excepción de UPN y UPyD. Si hay un cambio de gobierno, como apuntan algunas encuestas, puede que estas modificaciones no lleguen a aplicarse. Podemos ha señalado públicamente su intención de derogarla y Ciudadanos considera también "que no es la ley de educación que necesita nuestro país".

Además de la prueba de bachillerato, los alumnos deberán hacer exámenes finales al acabar las etapas educativas previas. En sexto curso de primaria, la prueba de evaluación no tendrá carácter eliminatorio, es decir, no será necesario aprobar para sacarse el título sino que servirá para orientar a estudiantes, profesores y padres.

En cuarto de secundaria, igual que en segundo bachillerato, será necesario aprobar para obtener el título y seguir estudiando. En ambos casos, la redacción y control de la prueba corresponde al ministerio. Las pruebas externas podrán ser aplicadas y calificadas por profesorado que no pertenezca a la función pública. Ahora la Selectividad la corrigen funcionarios.

lunes, 13 de abril de 2015

El voto inútil

Qué inútil es votar a la coalición PP / PSOE que nos maltrata desde que hay bancocracia. En su "programa doble" no aparecen ya, si llegaron a mostrarse, los palabros "responsabilidad" o "justicia", por no hablar de "honradez" (no hay mal que "cien años de honradez" dure). Si las usan es como una finta retórica para evitar una peor, "autocrítica", alergia propia de los autolamidos políticos españoles (los estreñidos Rajoy, Aguirre, Díez). Sus descerebrados programas (como los de la TV) parecen compuestos por un vago con alzhéimer y no más son legibles en negativo: solo es cierto lo que no dicen. La verdad anda en ellos nocturna y con esqueleto dentro, como en las radiografías, los armarios y las fosas que no quiere abrir tampoco el peperío.

La Luna de la coalición, que también es una coalimentación, muestra una sola cara dura y basáltica, llena de regolito vidrioso y pulverulento. Pero su luz es "prestada" por la baja factura petrolera, el rescate de tanto banco y banquete podrido, por nuestras cajas de ahorros saqueadas por peperío y pes(o)erío, devoradas con comisiones negras, regalitos prohibidos, ratos y ratones varios, empresarios privados camuflados de hombres públicos (tan vendidos como las mujeres públicas), contabilidades en bee que ya son el escándalo de los corderos y demás, que no demenos. Todo eso en la cajicara "B" que no asoma en las caretas lunares de La Razón, de su pegada al culo La Tribuna y el resto de la propaganda financiada con el dinero de los que lo tienen, por ejemplo Méndez Pozo y otras gloriosas promociones de la  facultad de Soto del Real, donde también enseñaron economía del chorizo Mario Conde, Luis Roldán... 


Para curar la mente y el culo, escocidísimos de rasparse con esas asimetrías informativas, uno tiene que dejar el papel y leer Internet, que está menos moldeado. Son higiénicos Público, El Huffington Post, Nueva Tribuna, los informativos de la Sexta y, por la distancia que da, Euronews, que habla sobre el estado asociado de EE. UU. que es Europa, ahora que Bruselas, que trae coles, nos va a empobrecer y hormonar con un macrotratado de comercio insalubre, antiempleo y antidemocrático. Nos ha vendido por un plato de hamburguesas.

Este es el retrato de la cara oscura: fragmentación del empleo disponible y su sustitución por el parcial y temporal para simular que crece; recurso al decretazo limpio para cualquier cuestión que salte (y aun asalte) la legalidad vigente; incremento en un 21 % de los suicidios en España; recortes en asistencia, prevención, diagnóstico (con el aumento que esto supone de morbilidad, incapacitación y muertes); aumento de la ignorancia patatera y el consumismo sin dinero; déficit democrático y alargamiento de una constitución vieja y semántica; retraso ya irrecuperable en desarrollo, investigación e innovación tecnológica y científica (I+ D) que hipoteca nuestro futuro económico; emigración y fuga de cerebros cualificados o no; aumento de pobreza infantil y adulta hasta el 30 % del país, que se dice pronto y se olvida más pronto todavía; sustitución de proletariado y burguesía (esta última en trance de desaparición), por una nueva clase social, el nini, creada de consuno por la autobombada coalición PP / PSOE, modelo de estupidez donde los haya, y sus nefastas políticas educativas, sociales y económicas; ley mordaza, que ya nos dice hasta lo que debemos decir; justicia que hay pagar y que hay que ver... que verán nuestros nietos, pues procede con lentitud geológica de estalactita, degenerando hasta el bandolerismo o el origami papirofléxico.


Una cara muy bonita, ciertamente; la otra es la de El retrato de Dorian Gray. Es mejor estrategia exhibir qué guapo es uno que no exhibir ilegítima "indignación" en la plaza de los diputados o en los papeles lameculos... algo van aprendiendo, aunque no en lógica. Un ejemplo de falacia: preguntan a Draghi en los periódicos por España y dice que España es un modelo de éxito. ¿Por qué preguntan a un banquero y no, por ejemplo, a uno de los desahuciados de la Seguridad Social o de su propia casa? Y, ya que estamos con banqueros, ¿por que no preguntan al banquero Hervé Falciani? Clásica falacia de petición de principio, tan antigua que ya decía Imhotep a un faraón, hace cinco mil años, que hay que preguntar no solo al que sabe, sino al que no sabe. Cuestión de praxeología: la crisis la causó la estupidez de los políticos y banqueros españoles, absolutamente faltos de catalaxia y sobrados de codicia marrana.


Pero el hecho es que la bicefalia bipartida ya es tetrarquía; incluso puede que esas cabezas de Hidra se sigan dividiendo, pero uno ve lejos que lleguen a los once culos de ese monstruo mitológico, el marido de Dolores "Pepona" Cospedal: ni siquiera un chavista corrupto acapara tanto asiento. Expulsando la responsabilidad política de los programas declaran ellos mismos no ser políticos, sino caballeros mangantes, o burreros chalanes, que les va mejor. Solo son honestos por omisión, esto es, se les supone la honestidad, como a los soldados el valor. Tras desactivar a la clase baja, ahora quieren expoliar, despojar, exprimir con su bancocracia a esa clase media que se les está yendo al extranjero si tiene algún mérito o a Ciudadanos si tiene vergüenza y familia; a todos ellos los exprimen a impuestos porque no quieren quitárselos a los ricos improductivos (no les pregunten dónde está Suiza ni dónde hay chinos: las inspecciones de trabajo e impositivas trabajan con idiomas más facilitos). Solo el 2 % de los jóvenes ya les votará, rezan las estadísticas: ese es el futuro que les espera; puede, incluso, que una chica lista como Rosita termine en Ciudadanos dentro de ocho o diez años.


La otra cara del PSOE la están desenterrando ahora en Andalucía, lenta y arqueologicamente (es "histórica" la velocidad de la justicia en España: los pleitos duran generaciones, como los de Quevedo, si no se "pierden" expedientes o aquello tan divertido de "hubo un incendio y se quemó" que contaba el bandolero / pepero Martín Murrieta), porque ya se ha ocupado el PP de que exhumen los suyos propios tras las elecciones, cómodamente, manipulando el poder judicial (la "justicia", decíamos), que no emana del pueblo, sino de los políticos que lo eligen (el Montesquieu muerto del socialmangante Alfonso Guerra, hermano del inocente y gordo Juan). Se debería, como hacen en Noruega, repartir la pobreza, proteger la empresa y desinvidualizar la riqueza. La pena es que esto solo es posible donde existe una nación con todas las partes conectadas, algo que España nunca ha sido: es un Frankenstein a nivel macropolítico y micropolítico, dentro del otro Frankenstein, el europeo. 


Los españoles somos ante todo "antivecinos", individuos que buscan, solo, su propio beneficio a costa del común. Unamuno acertó en eso: todo el mundo acusa a los demás de aquello que tienen miedo le acusen a él y solo se elogia al que hay motivo oculto para despreciar: por ejemplo, los políticos de la coalición PP / PSOE. Es propio de una clase media acomplejada como la española, o de la que pinta Unamuno en su Abel Sánchez. Nuestra izquierda padece también ese mal de la falta de unidad, ese anarquismo congénito que apreció en nosotros Gerald Brenan y hace de este país un laberinto para la honradez y la justicia. No sabemos repartir con igualdad, no sabemos unirnos en un todo para beneficio común. Así nos va. Somos una izquierda como la de Ibsen en Un enemigo del pueblo: clientelismo puro de la antihigiénica coalición PP / PSOE que ha contaminado también a parte de la izquierda. Esa parte ha olvidado que la ética es para todos: "El más poderoso es el que está más solo", dice el protagoista de esta obra fundamental de Ibsen, rodeado de su familia, tras haber rechazado huir del pueblo cuyo bien común quiere salvar; alejado del poder levantará una escuela y socorrerá a todas las víctimas de la estupidez y la codicia reuniéndola contra los poderosos, que son los que deberían estar divididos. Es una frase que hay que recordar al lado de su opuesta, la de Orwell: "Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros", que es propia de una derecha que siempre está dividida por la codicia y la injusticia y del capitalismo de estado de Stalin. Así es: a la izquierda le sobran estalinistas y le faltan lectores de Ibsen. En el norte hay una moral esencialmente común que Kant supo plasmar en su ética, la Ley de Jante o Janteloven:

No debes pensar que tú eres especial.

No debes pensar que tú estás a la misma altura que los demás.
No debes pensar que tú eres más listo que los demás.
No debes pensar que eres mejor que los demás.
No debes pensar que sabes más que los demás.
No debes pensar que eres más importante que los demás.
No debes pensar que eres bueno en nada.
No te rías de los demás.
No debes pensar que preocupas a los demás.
No debes pensar que tú puedes enseñar algo a los demás.
¿Crees que existe algo que no sepan los demás sobre ti?

Todos estos mandamientos se resumen en uno: ¿Quién te crees que eres? Y ese mandamiento, que algunos llaman antisistema, es el de Podemos, siendo el más político que hay. Si la coalición PP / PSOE ha hecho algo bueno, ha sido según ese principio, y no según el principio de "los mandamientos del mundo se cierran en dos / quítate tú que me ponga yo". El voto inútil no tiene en cuenta a nuestros hijos, a los ancianos, a los débiles y enfermos, a los que investigan y aman la cultura y no el dinero, la riqueza sin distribución, los bancos atentos al macrocrédito y no al microcrédico ni al crowdfunding, el banco que se niega a los medianos y a los pobres. ¿Quieren ustedes un mundo más justo para ellos o más corrupto? Esa es la única pregunta que deben hacerse. No se engañen con los "Nuevos horizontes" de Rajoy, cuya tortícolis le impide mirar hacia atrás y quien, como ya hemos dicho, es facha porque solo muestra la facha que puede mostrar Dorian Gray, la cara conocida y más de lo mismo de la Luna. Miradle de dónde viene: del partido franquista / fraguista: por sus frutos lo conoceréis. Mirad también a Pedro Sánchez, el que no ha hecho ni dice qué va a hacer, el fiel a un partido que no ha logrado sacar a una región tan rica como Andalucía de la miseria; el mano izquierda de Rajoy, con el que quiere pactar; el nuevo engañabobos de la socialdemocracia que produce a retóricos y millonarios como Felipe "Dios" González, más desconocido como "señor X", y otros consejeros de bancos. Y votad... lo de siempre.

Las reformas del PP han incrementado los suicidios entre el 16 y el 22 %

Juan Carlos Pérez, psicoanalista y escritor, "La noticia que nadie quiere oír", en Huffington Post, 13/04/2015:

Hay una cifra que estremece a los políticos de nuestro país, que evidencia un fracaso de la sociedad en su conjunto, y que muchos preferirían no conocer. Esa cifra es 3.870. Es el número de personas que se quitaron la vida en el último año del que tenemos datos, 2013. El reciente incremento del número de muertes por suicidio requiere que prestemos una especial atención a su relación con la crisis económica. Y es que el número de muertes ha aumentado entre un 16 y un 22 por ciento en los últimos tres años, dependiendo del método de recuento utilizado.

Esta evidencia debería ser suficiente para acallar los mensajes negadores, que con una intención constructiva o interesada, intentan transmitir una imagen de que aquí no pasa nada. O de que, al menos, no es tan grave, comparado con otros países. Desde distintos grupos políticos se lanzan mensajes cruzados de propuestas y reproches que no acaban de traducirse en planes de actuación. Parecería que con hablar anualmente desde una tribuna política de esta cuestión ya se estuviera haciendo algo, aunque todo quede en palabras y no se implementen programas específicos de prevención y detección temprana.

Curiosamente, durante los dos primeros años de crisis -2009 y 2010- los suicidios descendieron en España. El efecto amortiguador de la red familiar y, sobre todo, la posibilidad de atribuir la responsabilidad de la situación personal a factores externos, tuvo un efecto de contención en muchos sujetos y el número de víctimas bajó ligeramente. Pero la insistencia del problema y la falta de un horizonte esperanzador han dado la vuelta por completo a las primeras estadísticas. Ahora va en serio. El dato requiere asumir responsabilidades y dejar de mirar para otro lado.

Los medios de comunicación se debaten entre el pánico al factor de contagio imitativo y un nuevo enfoque, que va ganando terreno, basado en la información responsable encaminada a la prevención. Pero no debe haber duda de cuál debe ser el posicionamiento periodístico con relación al suicidio. Desde las más altas instituciones sanitarias internacionales se insiste que solo el incremento de la conciencia social sobre la existencia de este problema puede permitir su abordaje. Y a eso contribuye una información respetuosa y concienciada con la gravedad del asunto. También se ha de cuestionar la lentitud en la publicación de los datos oficiales sobre el suicidio, que se dan a conocer con dos años de desfase. Este retraso resulta una dificultad añadida, porque el conocimiento tardío de lo que está sucediendo en nuestro entorno, impide tomar medidas que lleguen a tiempo cuando la situación lo requiere.

La atención que presta al suicidio la actual Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud es, a todas luces, insuficiente. Y su eficacia, claramente fallida. La disputa sobre la elaboración de una nuevo plan de actuación se ha resuelto con la decisión de actualizar el actual. Pero se necesitan profundos cambios y planes conjuntos que impliquen a los distintos agentes sociales, que abarquen desde la sanidad hasta la educación, que contemplen desde campañas sociales hasta la intervención directa. Lo más relevante sería que se produjera una modificación en la orientación de la atención a la afección psíquica, que no privilegie el uso expeditivo de psicofármacos y que permita la expresión del paciente. Porque los recortes de los recursos sanitarios tienen un claro impacto en los tiempos de atención y de escucha que los profesionales de la Sanidad pueden dedicar a cada consulta. Y en ese tiempo, algunos, se están jugando la vida.

La recién publicada estadística sobre suicidios multiplica por tres la de muertos en carretera -que afortunadamente ha descendido de manera espectacular. La conclusión ahora es, pues, innegable: la crisis está teniendo un impacto clarísimo en la tasa de muerte por suicido en la población. Sin pretender caer en el alarmismo y asumiendo que las estadísticas -siempre cuestionables- sitúan a España muy por debajo de la media mundial, no podemos quitar importancia al hecho de que más de diez personas se quitan la vida cada día en nuestro país.
3.870 es una cifra que nos daña a todos. Sobre todo, tras las víctimas, a sus familiares, que verán sus vidas impactadas de una forma irreversible, con la dificultad añadida que el silencio y el estigma social suman a este complejo duelo. Pero también a todos los demás, que perdemos pulsión de vida cuando otros se dan muerte por su propia mano. Y no lo llamaré "muerte voluntaria", porque la voluntad no rige cuando la realidad asfixia.

La pregunta es ¿qué vamos a hacer?

jueves, 9 de abril de 2015

Centenario de La fransformación, de F. K.




José Andrés Rojo, "El bicho de Kafka cumple un siglo" El País, 9_IV-2015:


Se celebra el centenario de la edición de ‘La metamorfosis’

Nuevas versiones llegan estos días a las librerías

El 22 de noviembre de 1912 Max Brod, el amigo íntimo que desobedeció la orden de Franz Kafka de quemar todos sus escritos cuando hubiera muerto, le escribió a Felice Bauer, la entonces novia del escritor. Intentó explicarle que el autor pasaba una mala época y que sus padres no eran conscientes de que para un ser excepcional como él “son necesarias condiciones igualmente excepcionales con objeto de que su delicada espiritualidad no se marchite”.



Ese ser excepcional, frágil, tremendamente nervioso, y básica y fundamentalmente obsesionado con la escritura, redactó entre el 17 de noviembre y el 7 de diciembre de 1912 una de las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. Se publicó unos años después, en 1915, así que toca celebrar un siglo de vida de aquella singular historia que se inicia cuando el viajante de comercio Gregor Samsa, “tras despertar de un sueño intranquilo”, descubrió que se había transformado en “un monstruoso bicho”. La editorial Nórdica ha aprovechado la ocasión para estrenar una nueva traducción, de Isabel Hernández, en un volumen que ha ilustrado Antonio Santos, con prólogo de Juan José Millás y que ha optado por titular La metamorfosis. Navona se ha decantado en cambio por La transformación, y de llevar la narración del alemán al español se ha ocupado Xandru Fernández.



Kafka (1883-1924) había conocido a Felice en agosto de 1912 y en septiembre le escribió la primera carta. El 1 de noviembre ya le dejaba perfectamente claro cuál era su mayor obsesión: “Mi vida, en el fondo, consiste y ha consistido siempre en intentos de escribir, en su mayoría fracasados. Pero el no escribir me hacía estar por los suelos, para ser barrido”. Por entonces estaba trabajando en una novela, que Brod publicaría con el título de América. Pero se había atascado. Como a Felice le daba cumplida cuenta de todo lo que le ocurría, el 17 de ese mismo mes le anunció que se le había ocurrido un cuento que lo llevaba asediando desde “lo más hondo” de sí mismo.



El autor escribió su historia en 21 días de finales de 1912 y la publicó en 1915.



Lo sorprendente de esta singular historia es la naturalidad con la que Gregor se toma su transformación. Las cosas han cambiado, parece que no lo entienden cuando se dirige a sus padres y a su hermana, va a llegar tarde al trabajo, no sabe muy bien todavía cómo va a bajar de la cama para ponerse en marcha, tiene un molesto dolor en el costado y cuando lo toca con una de sus patas siente escalofríos. Pero, en fin, Gregor es consciente de que algo tendrá que hacer, y se aplica a ello.



“También al héroe de mi cuento le han ido hoy las cosas excesivamente mal”, le contó Kafka a Felice en una carta del 23 de noviembre de aquel año. Le acababa de advertir que el cuento le daría “un miedo espeluznante”. El 24 insiste: “Mi amor, pero qué extremadamente repulsiva es la historia que acabo de apartar a un lado para recuperarme pensando en ti. Ha avanzado ya hasta un poco más de la mitad, y en conjunto no estoy descontento de ella, pero en cuanto a nauseabunda, lo es de un modo ilimitado, y cosas como esas, te das cuenta, provienen del mismo corazón en el que tú habitas y toleras como morada”.


Kafka seguramente tenía razón cuando hablaba así de su pieza, pero lo paradójico del asunto, como ocurre con casi todo en su obra, es que el relato está también atravesado por un sutil humor y que habrá algunos a los que, más que miedo, lo que les inspira el viajante de comercio convertido en escarabajo es una tremenda ternura, simpatía, complicidad incluso. ¿De qué habla, en realidad, este cuento?


El responsable de la edición de las obras completas de Kafka en español, Jordi Llovet, ha escrito que hay algo esencial en su arte narrativo: “El sentido literal de un relato no es más que un armazón que sugiere, sino fuerza, una actividad interpretativa; y esa actividad no es sólo laberíntica, sino interminable”. Tiene razón, al mismo tiempo que se va leyendo la narración, van surgiendo hipótesis muy diferentes sobre el sentido de lo que cuenta. Hay, pues, muchas interpretaciones posibles. Y todas, además, perfectamente discutibles. Nabokov se enfadaba con aquellos que decían que el bicho era “muy apropiado para caracterizar el sentimiento de inutilidad frente al padre”: “Me interesan las chinches, no las chinchorrerías; así que rechazo esta clase de disparates”.



Eso sí, Kafka velaba constantemente por todos los detalles. Cuando el relato iba a publicarse en 1915, y supo que llevaría alguna ilustración, escribió de inmediato a los editores: “Resulta que se me ha ocurrido, dado de que Starke será realmente el ilustrador, que quizá esté en su deseo querer dibujar el mismísimo insecto. ¡Esto no, por favor! El insecto mismo no debe ser dibujado. Ni tan solo debe ser mostrado desde lejos...”. Conviene decir que en las ilustraciones de Antonio Santos del nuevo libro de Nórdica, el bicho no aparece por ninguna parte.


¿‘La transformación’ o ‘La metamorfosis’?

Franz Kafka tituló su narración Die Verwandlung, cuya traducción literal es La transformación. Era un tipo extremadamente meticuloso, obsesivo incluso, con la utilización de las palabras, le interesaba su precisión y que dijeran exactamente lo que dicen. Así que no utilizó el término Metamorphose, que también existe en alemán y que acota el significado más general de “transformación” al referirlo específicamente al cambio que se produce cuando los seres humanos se convierten en animales, plantas, manantiales, etcétera.



“Yo traduje el libro de cuentos cuyo primer título es La transformación, y nunca supe por qué a todos les dio por ponerle La metamorfosis”, explicó Jorge Luis Borges en una entrevista publicada en EL PAÍS el 3 de julio de 1983. “Es un disparate. Yo no sé a quién se le ocurrió traducir así esa palabra del más sencillo alemán. Cuando trabajé con la obra, el editor insistió en dejarla así porque ya se había hecho famosa y se la vinculaba a Kafka”.



En el tercer volumen de las obras completas de Kafka que ha publicado Galaxia Gutenberg, se explica en las notas que el título procede seguramente de una precoz traducción (anónima) que se hizo de la narración en 1925 en Revista de Occidente. Fue ahí donde se tituló La metamorfosis. Sigue todavía teniendo fortuna.

Teatralización y estreno de "El curioso incidente del perro a medianoche", de Mark Haddon

Jacinto Antón, "La gran aventura del chico autista", El País, 8-IV-2015:

El Teatre Lliure estrena una adaptación escénica del emotivo ‘best seller’ de Mark Haddon ‘El curioso incidente del perro a medianoche’


Llega al Teatre Lliure de Barcelona el autista de ficción más famoso y entrañable de la literatura, el adolescente Christopher John Francis Boone —”15 años, tres meses y cuatro días”, como él mismo, tan amante de las matemáticas, precisa—. El protagonista de El curioso incidente del perro a medianoche (Salamandra, 2004), la emotiva novela de Mark Haddon convertida en un best seller, sube al escenario de la sala de Gràcia esta noche (hasta el 10 de mayo) en el montaje que Julio Manrique ha realizado a partir de la adaptación teatral del libro que hizo Simon Stephens en 2012 para la escena británica. La traducción catalana —El curiós incident del gos a mitjanit— la firma la actriz Cristina Genebat, que también forma parte del reparto.

Lluís Pasqual, director del Lliure, dijo el martes al presentar el espectáculo que, como Hamlet, esta obra solo la puedes montar si tienes claro al actor protagonista. Manrique no puede estar más de acuerdo y de hecho asegura que solo se ha atrevido a dirigirla al saber que podía contar con Pol López para el papel de Christopher, ese chico tan especial al que (según su propia lista) no le gusta que le toquen, grita cuando está enfadado o confundido (o destroza cosas, o gime), detesta el amarillo y el marrón, las mentiras y las metáforas, no come comida si los diferentes alimentos se tocan entre sí en el plato, odia Francia, y tiene entre sus preferencias los números primos, cuidar a su rata Toby, el espacio exterior —y las misiones Apolo—, y estar solo.

El director Julio Manrique dice que es un regalo para los fans del libro
Pol López (1984) se ha metido tanto en el papel del adolescente que en la barra del bar del Lliure dudan si darle una cerveza. Asume con convicción y un físico que le juega a favor el reto de dar vida a ese inolvidable, maravilloso chico autista al que adoramos (y hemos imaginado) tantos lectores. Ese chico que un día descubre a Wellington, el perro de su vecina, la señora Shears, muerto atravesado por una horca de jardín y emprende una investigación, émulo de su querido Sherlock Holmes para esclarecer quién lo ha asesinado (con su particular lógica Christoper es el único capaz de señalar, por ejemplo, que en El perro de los Baskerville matan a dos canes, el del título y el espaniel de James Mortimer). Esa pesquisa se convertirá en una gran aventura vital para el joven autista llena de retos e inesperadas y dolorosas revelaciones.

“Explicamos la historia de la manera más simple y humana posible”, subraya Julio Manrique, en labor de director después de los trabajos actorales de esta temporada (los papeles de Timón de Atenas y el Edgard de El rei Lear). El director señala que descubrió la novela al publicarse en nuestro país y se enamoró. Apunta que aunque no se especifique en el libro, Christopher, “una criatura especialmente sensible”, sufre el síndrome de Asperger “que le convierte en una persona diferente de los neurotípicos que es como denominan ellos al resto de la gente, con canales distintos para los sentimientos”. Manrique destaca que la mirada de Christopher sobre el mundo es muy interesante sobre todo porque “no sabe decir mentiras ni las entiende”. En ese aspecto, convertirlo en personaje teatral tiene especial miga pues el teatro es esencialmente una mentira, que implica adoptar un disfraz y representar la realidad. Ese juego dota de interés añadido a la historia original.

“Como personaje teatral, Christopher está muy bien construido”, afirma
Manrique valora que la adaptación teatral sea de Stephens, con él que ha tenido contacto (aunque no directamente con Haddon). “El autor de la novela fue muy tentado para que permitiera las adaptaciones al cine, al teatro y hasta al musical. Pero él se negó porque pensaba que era imposible hasta que conoció a Stephens y este encontró una manera de narrar teatralmente la novela y convertir a Christopher en un personaje teatral extraordinariamente bien construido”.

Para el director, la historia tiene “la dimensión de una gran aventura épica”, en la que el niño autista, “un verdadero héroe”, hace descubrimientos y viajes como en toda aventura que le hacen franquear sus límites y madurar como ser humano”. Manrique recuerda que la historia tienen un lado terrible y que la novela es también una historia sobre padres e hijos, sobre la manera en que educamos a nuestros hijos y sobre el dolor que en última instancia provocan siempre las mentiras, incluso las piadosas.

Pol López se ha entrevistado con pacientes de Asperger para construir su personaje. Explica que lo que más le fascina de Christopher es “cómo pone de manifiesto lo absurdo de nuestro mundo, cómo lo desarticula dando pie con su visión y su actitud a situaciones cómicas y trágicas”. En la misma dirección, Marta Marco, que encarna a Siobhan, la terapeuta del chico, afirma que “si todos fuéramos un poco más aspergers el mundo iría mejor”

¿Es un riesgo materializar la novela en escena? Mucha gente la tiene tan idealizada... “¡Yo también!”, exclama Manrique. “Pero considero que en realidad es un regalo para los fans del libro, y para los que no lo hayan leído será un descubrimiento”

Borges, sobre Kafka


Jorge Luis Borges, Un sueño eterno

Transcripción de los comentarios de viva voz del narrador y poeta argentino


Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender el idioma alemán. Antes lo había intentado con el ruso, pero fracasé. El alemán me resultó mucho más sencillo y la tarea fue grata. Tenía un diccionario alemán-inglés y al cabo de unos meses no sé si lograba entender lo que leía, pero sí podía gozar de la poesía de algunos autores. Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos.

Me llamó la atención que Kafka escribiera tan sencillo, que yo mismo pudiera entenderlo, a pesar de que el movimiento impresionista, que era tan importante en esa época, fue en general un movimiento barroco que jugaba con las infinitas posibilidades del idioma alemán. Después, tuve oportunidad de leer El Proceso y a partir de ese momento lo he leído continuamente. La diferencia esencial con sus contemporáneos y hasta con los grandes escritores de otras épocas, Bernard Shaw o Chesterton, por ejemplo, es que con ellos uno está obligado a tomar la referencia ambiental, la connotación con el tiempo y el lugar.Es también el caso de Ibsen o de Dickens.

Kafka, en cambio, tiene textos, sobre todo en los cuentos, donde se establece algo eterno. A Kafka podemos leerlo y pensar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que esos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió, es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor. Y cuando Kafka hace referencias es profético. El hombre que está aprisionado por un orden, el hombre contra el Estado, ese fue uno de sus temas preferidos.

Yo traduje el libro de cuentos cuyo primer título es La trasformación y nunca supe por qué a todos les dio por ponerle La metamorfosis. Es un disparate, yo no sé a quién se le ocurrió traducir así esa palabra del más sencillo alemán. Cuando trabajé con la obra el editor insistió en dejarla así porque ya se había hecho famosa y se la vinculaba a Kafka. Creo que los cuentos son superiores a sus novelas. Las novelas, por otra parte, nunca concluyen. Tienen un número infinito de capítulos, porque su tema es de un número infinito de postulaciones.

A mí me gustan más sus relatos breves y aunque no hay ahora ninguna razón para que elija a uno sobre otro, tomaría aquel cuento sobre la construcción de la muralla. Yo he escrito también algunos cuentos en los cuales traté ambiciosa e inútilmente de ser Kafka. Hay uno, titulado La biblioteca de Babel y algún otro, que fueron ejercicios en donde traté de ser Kafka. Esos cuentos interesaron pero yo me dí cuenta que no había cumplido mi propósito y que debía buscar otro camino. Kafka fue tranquilo y hasta un poco secreto y yo elegí ser escandaloso.

Empecé siendo barroco, como todos los jóvenes escritores y ahora trato de no serlo. Intenté también ser anónimo, pero cualquier cosa que escriba se conoce inmediatamente. Kafka no quiso publicar mucho en vida y encargó que destruyeran su obra. Esto me recuerda el caso de Virgilio que también le encargó a sus amigos que destruyeran la inconclusa Eneida. La desobediencia de estos hizo que, felizmente para nosotros, la obra se conservara. Yo creo que ni Virgilio ni Kafka querían en realidad que su obra se destruyera. De otro modo habrían hecho ellos mismos el trabajo. Si yo le encargo la tarea a un amigo, es un modo de decir que no me hago responsable. Mi padre escribió muchísimo y quemó todo antes de morir.

Kafka ha sido uno de los grandes autores de toda la literatura, Para mí es el primero de este siglo. Yo estuve en los actos del centenario de Joyce y cuando alguien lo comparó con Kafka dije que eso era una blasfemia. Es que Joyce es importante dentro de la lengua inglesa y de sus infinitas posibilidades, pero es intraducible. En cambio Kafka escribía en un alemán muy sencillo y delicado. A él le importaba la obra no la fama, eso es indudable. De todos modos, Kafka, ese soñador que no quiso que sus sueños fueran conocidos, ahora es parte de ese sueño universal que es la memoria. Nosotros sabemos cuáles son sus fechas, cuál es su vida, que es de origen judío y demás, todo eso va a ser olvidado, pero sus cuentos seguirán contándose.

martes, 7 de abril de 2015

Una biografía de Valle-Inclán, premio Comillas.

Winston Manrique Sandoval, "Todas las máscaras de Valle-Inclán", en El País, 7-IV-2015:

Una desmitificadora biografía retrata al gran escritor como estratega de su propio triunfo y desmonta los tópicos de pobre, bohemio, izquierdista y genio sin vocación

Hay vidas cuyas leyendas empiezan mucho antes de nacer. La de Ramón del Valle-Inclán Peña se remonta a 150 años antes de que viniera al mundo, el 28 de octubre de 1866, en Villanueva de Arosa (Galicia), cuando se engendra la verdad que esconde su apellido, por una cuestión de herencia, que juega con la dualidad y la máscara y parece moldearlo a él. Y se confirma como una existencia de realidad y fábula a los 33 años cuando el dramaturgo, novelista, poeta y periodista inicia la falsificación de su vida para convertirla en una obra de arte, tras perder su brazo izquierdo de manera deshonrosa. Y el autor quedó en el centro de un episodio cómico que derivó en dramático y alcanzó el esperpento, como sería su existencia personal y literaria dentro del modernismo, y una de las más relevantes de España en el siglo XX.

Bruma es lo que esparce el escritor alrededor suyo, la que Manuel Alberca despeja para mostrar dónde termina el hombre y dónde empieza el personaje. Lo hace en La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán, XXVII Premio Comillas de biografía de la editorial Tusquets. Se ve a un escritor real y prestigioso que ambiciona triunfar y se convierte en su propio gran estratega hacia el éxito, a la vez que propicia sus tópicos, aquí desmontados, de pobre, bohemio, genio sin vocación, de izquierdas o antirreligioso. Una imagen “que lo convierten en una especie de santo laico, de quijote trasnochado o de cómico estrafalario, ridículo en suma y fuera de la realidad”, escribe el biógrafo, filólogo y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Málaga.

Casi diez años dedicó Manuel Alberca para fijar la vida del escritor y ofrecer nuevas interpretaciones de “una existencia minada de pistas falsas, que el propio Valle-Inclán hizo impenetrable, con el objetivo de levantar un relato veraz que sacara al escritor de ese limbo de irrealidad en que lo han confinado y distorsionado la leyenda”. El libro, de 764 páginas, muestra, según Alberca, a una persona “celosa de su privacidad y, en cambio, con una tendencia a la sobreexposición en público, a ser el centro de atención, como un actor al que le gusta simultanear varias máscaras”.

Con ustedes, el escritor-actor Ramón del Valle-Inclán Peña que buscó ser artífice de su propia leyenda. Y los hechos ocurridos con su brazo izquierdo, aquel fatídico 24 de julio de 1899, lo empujan a ello. Lleva ya cuatro años en Madrid donde es conocido, admirado y temido por su participación en las tertulias de los cafés, y popular en la calle por su aspecto de llamativo dandi que poco a poco se hace mefistofélico. Aquella tarde, en el Café de la Montaña, hay una discusión entre dos miembros del grupo con un duelo pendiente. Valle-Inclán espeta al periodista Manuel Bueno algo y este reacciona ofendido amenazándolo con su bastón-bengala y contera de hierro, a lo que el escritor reacciona tirándole una jarra de agua. Se desata una pelea de bastonazos por un lado y de vasos y todo lo que hay en la mesa por el otro. El escritor queda herido en la cabeza y en el brazo izquierdo. El 10 de agosto se lo amputan por una fractura en radio y cúbito que da origen a una infección.

A partir de ahí toma su carrera literaria más en serio, afirma Alberca: “En este episodio construyó un yo hiperbólico y teatral. Puso por delante el personaje para que la persona no se resintiera. Su técnica de invención consistía en tomar un elemento biográfico real y distorsionarlo con datos ficticios”. Así sale un corro de historias que aúpan a Valle-Inclán, pero la realidad es que:

No es verdad que fuera pobre, aclara Alberca: “Venía de una familia acaudalada. Vivía de traducir, de artículos de prensa, de sus libros y la representación de sus obras. Y de algunos empleos públicos. Su periodo de más estrechez fue entre 1899 y 1902, hasta que entró al diario El Imparcial”.

No es verdad que fuera bohemio: “No pasó verdaderas penurias. Trabajó en la creación y difusión de sus obras, disponía de tiempo y dinero para divertirse y tenía una red de amigos y círculos burgueses. Tras su periodo crítico alcanzó una estabilidad”.

No es verdad que fuera un genio por azar: “Fue un estratega de su gloria. Por eso viajó a Madrid. Enviaba sus libros a los periodistas y críticos; entabló buenas relaciones sociales; se ganó un lugar en los cafés. Incluso escribió a autores como Clarín para que le corrigieran y orientaran”.

No es verdad que no necesitara ayuda: “Además de su red de amigos y críticos, obtuvo prebendas del poder. Una de ellas en 1916 como catedrático de Estética en la Escuela de Pintura, grabado y escultura, y en la República”.

No es verdad que fuera de izquierdas: “Su ideología era tradicionalista y su idiosincrasia es lo que hoy sería de derechas. Su militancia carlista no era solo estética y fue activo muchos años. Llegó a decir: ‘¿Para qué más libertad?’ o ‘¿La República? Que la defiendan quienes la necesiten”.

No es verdad que fuera filocomunista: “Admiraba a Mussolini. Y dijo: ‘El fascio no es una partida de la porra, como creen en España los radical-imbeciloides, ni un régimen de extrema-derecha. Es un afán imperial de universalidad en su más vertical y horizontal sentido ecuménico”.

No es verdad que fuera antirreligioso: “Durante la I Guerra estuvo del lado de los aliados al considerar que Francia preservaba el cristianismo, mientras Alemania amenazaba con el paganismo”.

No todo fue mitografía. Demostró su valentía en 1916 al visitar en Francia el frente aliado. Estuvo cerca del enemigo y sobrevoló la zona. Quedó muy impactado. Sobre esa experiencia nunca fabuló, ni se puso de protagonista.

Como tampoco lo hizo con su vida privada. En lo amoroso se le achacan algunas amantes, tiene una hija de madre desconocida y se casa con Josefina Blanco, en 1907, con quien tendrá cuatro hijos, y se divorciará en los años 30. Y es en esa vida familiar cuando da sus mejores frutos literarios

Ramón del Valle-Inclán llegó al final de sus días con un divorcio a cuestas, con la preocupación de la educación de tres de sus hijos de quienes tiene la custodia mientras atraviesa una mala racha económica. Murió el 5 de enero de 1936, en Santiago de Compostela, mientras buscaba una solución a su cáncer. Allá, donde habían alzado vuelo sus sueños de triunfo. Donde se activó el pasado de la naturaleza acomodaticia y dual de su apellido del que no pudo escapar.

Todo empezó 150 años antes de que él naciera. A comienzos del siglo XVIII, Pablo del Valle se casó con Antonia de Inclán. Un adinerado hermano de ella, Miguel de Inclán, no tuvo descendencia y heredó en su sobrino José Antonio, con una condición: poner el apellido Inclán por delante de tal manera que este no desapareciera. Así el heredero pasó a llamarse José Antonio Inclán del Valle o Valle-Inclán, dependiendo de las circunstancias. Cuando este se casó con Juana Malvido Rey sus hijos empezaron a jugar indistintamente con los apellidos: Inclán del Valle, Valle-Inclán o Valle-Inclán Malvido. Hasta que uno de ellos, Carlos Luis, optó por Del Valle-Inclán. Después su hijo Ramón siguió la tradición hasta llegar a su hijo, el escritor Ramón del Valle-Inclán Peña, autor de obras como Femeninas, Sonata de invierno, La lámpara maravillosa, Max estrella, Luces de bohemia, Tirano banderas, Divinas palabras…

El ánimo díscolo del apellido lo persiguió, y lo que muchos creían era una invención suya era lo más auténtico, la mejor mascarada heredada de sus antepasados.

Cura del incurable fanatismo

Fernando Savater, "Cultivar nuestro jardín", en El País, 23-III-2015:

Voltaire no tenía en mayor estima a los ulemas o los rabinos que a los obispos

En literatura hay comienzos famosos de las grandes historias —“En un lugar de la Mancha…”, “Llamadme Ismael”, etcétera—, pero también finales memorables: uno de ellos el “debemos cultivar nuestro jardín” con que se cierra Cándido, la breve obra maestra de Voltaire. Nadie niega que este cuento es una cumbre del humorismo universal, agudo y lleno de maliciosa sátira filosófica, pero con frecuencia su misma ligereza sonriente hace que se le considere poco más que una broma genial. Sin embargo, como ocurre con el Quijote, esa consideración no desacertada se queda corta al valorar las posibilidades reflexivas que nos ofrece. En su último libro, Voltaire contreattaque (ed. Robert Laffont), el veterano pensador francés André Glucksmann lo presenta como el más actual y revolucionario manifiesto del espíritu ilustrado europeo contra las amenazas más presentes que nunca de fanatismos destructores, totalitarismos recurrentes y la tentación de una languidez inerme y acomodaticia frente a ellos. Según él, la lección de Cándido —y de todo el pensamiento volteriano— no es la deserción que se refugia en la privacidad minúscula ante la barbarie arrasadora, sino la prudencia activa que busca una resistencia crítica que no imite los modos y abusos de la barbarie misma. Y no es superfluo señalar que este libro fue publicado dos meses antes de los atentados contra Charlie Hebdo…

Porque Voltaire no volcó su indignación emancipadora contra ninguna religión en concreto, ni aún menos contra la religión en general. Aunque su obra teatral Le fanatisme ou Mahomet le prophete critica ferozmente al profeta islámico, no censura características específicas de su teología, sino la utilización política de la doctrina. Ahí está según él lo imperdonable: en la confusión cómplice entre postulados espirituales y legitimación de coacciones o hasta crímenes para ejercer el poder sobre una comunidad. Los monoteísmos se han revelado muy peligrosos en este aspecto, pero el islam no es peor a este respecto que el cristianismo, más bien lo contrario. Voltaire muestra aprecio por el Corán, libro al que dice que se le achacan “un sinfín de tonterías que nunca figuraron en él” y en el artículo Tolerancia de su Diccionario Filosófico pone al Gran Turco, cabeza del imperio Otomano, como ejemplo de tolerancia de distintas religiones porque “si tenéis dos religiones se degollarán mutuamente, pero si tenéis treinta vivirán en paz”. Sin duda, el gran satírico no tenía en mayor estima a los ulemas o los rabinos que a los obispos, pero estratégicamente le preocupaban más aquellos cuya influencia política podía serle más peligrosa por cercana.

En su apasionado alegato, Glucksmann sostiene que el sistema democrático no garantiza la justicia ni la armonía, como suponen fanáticos de nuevo cuño, sino que nada más —ni nada menos— permite buscar lo mejor en libertad. “Lo opuesto a la vida en dictadura no es la vida en la perfección, sino el ejercicio de las libertades, incluida la de hacerlo mal o hacer el mal, la de equivocarse y a veces volver a antiguas dictaduras o inventar otras nuevas”. Valga esta advertencia contra los críticos perfeccionistas a toro pasado de nuestra transición democrática. Y añade que el jardín que debemos cultivar no es el de nuestra privacidad, sino el de la sociedad europea: un huerto de flores valiosas pero frágiles, cuyo cuidado exige la timidez que preserva y el coraje que planta cara y no cede ante la ferocidad multiforme que nos acomete.

Aforismos sobre la libertad de Jorge Wagensberg

Jorge Wagensberg, "La libertad en aforismos", El País, 7-IV-2015:

El insulto busca la ofensa y apunta a las personas; la libertad de expresión apunta a las ideas y busca la crítica.

De momento no es posible pinchar un cerebro para controlar el pensamiento ajeno. Técnicas como la resonancia magnética funcional o el polígrafo aún quedan muy lejos. Pero la privacidad de pensamiento, aunque ayuda, no garantiza la libertad de pensamiento, ni la libertad de pensamiento implica la libertad de expresión. Por eso Sócrates insiste en reclamar ambas libertades explícitamente, para vivir como un ser humano, no como un esclavo, para vivir con la razón y no a la deriva o a merced del capricho de los dioses. No se puede limitar la libertad robando clandestinamente pensamiento del interior de una mente, pero sí embutiendo pensamiento preparado y empaquetado desde el exterior. Si además el cerebro está tierno y en fase de maduración, entonces la operación es particularmente eficaz y perversa. Sin crítica se atrofia el uso de la razón y sin humor se pierde el hábito de la crítica. Es cuando lo cultural se confunde con lo natural y se fragua ese conglomerado que llamamos una convicción sólida. Así es como una idea se gana el prestigio de creencia irrenunciable, como si estuviera impresa en la mente, como si fuera una marca de fábrica. Así es como nace y se hace un fanático.

1. Solo se puede ser fanático de una idea que la realidad no pueda desmentir.

2. El conocimiento ha de ser falsable para que no se integre en un dogma, y el dogma ha de ser burlable para que se desintegre en conocimiento.

3. La ilusión de todo fanático es seguir siéndolo.

4. Frente a una sólida convicción siempre nos quedará la sátira, y quizá solo nos quede eso.

5. ¿Convicciones sólidas? Mejor si son líquidas o gaseosas…

6. Si comprender es dar con la mínima expresión de lo máximo compartido, entonces la Declaración Universal de los Derechos Humanos es una buena pista para la comprensión de todo lo humano.

7. El fanatismo y el humor se llevan muy mal porque el primero esconde las contradicciones mientras el segundo las busca.

8. El insulto busca la ofensa y apunta a las personas; la libertad de expresión apunta a las ideas y busca la crítica.

9. Si sentimos que se nos acaba el humor o la razón, siempre nos quedará el recurso de sentirnos ofendidos.

10. La ofensa la inventó un fanático acorralado por una sonrisa.

11. Libertad de pensamiento sin libertad de expresión es para la oclusión intelectual.

12. Libertad de expresión sin libertad de pensamiento es para la democracia de los que ya piensan lo mismo.

13. Si en una reunión de más de cien personas resulta que nadie sonríe durante más de diez minutos, entonces es bien posible que nos hayamos colado en un congreso de fanáticos…

14. Si en una fotografía aparecen más de cien personas mirando a cámara y nadie sonríe, entonces o es una imagen muy antigua o es la foto de familia de una reunión de fanáticos.

15. Una contradicción no deja de serlo por el mero hecho de llamarla misterio.

16. Solo se puede tener fe en la duda.

17. Lo más cierto de este mundo es que el mundo es incierto, por lo que toda buena idea está condenada a dejar de serlo.

18. La escritura supuso un gran instrumento para la razón, pero también para la sinrazón, porque con un texto se puede medir la distancia a la literalidad.

19. La estructura lingüística A pero B, donde B es la negación de A, es un viejo truco de la oratoria para construir sentencias blindadas a la crítica.

20. Hay dos clases de sátira, una para reír, que es la que apunta a las ideas, y otra para llorar, que es la que apunta a las personas.

21. La escuela no está para enseñar creencias.

22. En la escuela quizá baste con practicar solo cuatro cosas: el sentido crítico y tres idiomas.

23. No conozco ningún fanático que hable más de tres idiomas.

24. El ciudadano que no lee ningún libro tiene más remedio que el que lee solo uno.