lunes, 1 de junio de 2015

Entrevista a Patrick Modiano

Alex Vicente, entrevista a Patrick Modiano: “Estoy en una eterna huida hacia delante” El País, 27-V-2015:

Seis meses después de recibir el Nobel, Patrick Modiano publica ‘Para que no te pierdas por el barrio’, donde indaga en la experiencia traumática de su abandono cuando era niño
Autorretrato por persona interpuesta:

 “Un escritor, o por lo menos un novelista, tiene a menudo una relación difícil con la palabra. En la distinción escolar entre oral y escrito, está más a gusto con lo segundo”, aseguró Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) al recibir el premio Nobel de Literatura, hace seis meses. La frase viene a la memoria cuando el escritor abre la puerta de su apartamento parisino, pegado a los Jardines de Luxemburgo, y se sienta a conversar, no sin gran esfuerzo, en el sofá rojo de su biblioteca, que bien podría pasar por un diván. Modiano habla con un balbuceo impropio de un hombre de su edad y de un escritor de su estatura. Pero, a la vez, sus frases encierran una profundidad estremecedora, disimulada entre risas nerviosas, oraciones inacabadas y titubeos de pudor.

Reacio a las entrevistas, el autor ha hecho una excepción para presentar su última novela, Para que no te pierdas en el barrio (Anagrama). La protagoniza Jean Daragane, un escritor solitario –clarísimo alter ego del autor– que recibe la llamada de un desconocido que ha encontrado su agenda en un vagón de tren. El insistente interés de ese individuo por uno de los nombres escritos en esa vieja libreta, al que Daragane ni siquiera recuerda, obligarán a este amnésico selectivo a rastrear su pasado para rememorar un episodio que marcó su infancia: su madre lo dejó al cuidado de una amiga en una mansión de las afueras de la que entraban y salían misteriosos desconocidos. El libro, publicado en Francia pocos días antes de la concesión del Nobel, se inspira en la propia biografía de su autor. Modiano, hijo de un judío italiano que luego hizo negocios con los nazis y de una actriz flamenca “con el corazón seco”, fue repetidamente abandonado junto a su hermano en casas ajenas. No volvió a verlos tras cumplir los 17 años. Convertido en detective de la memoria, el escritor pone ahora orden a ese traumático episodio.

Pregunta. ¿Qué ha cambiado para usted desde el 9 de octubre de 2014, cuando le concedieron el Nobel de Literatura?

Respuesta. Al principio me quedé atónito. Sentí como un desdoblamiento de mi persona, como si le estuvieran dando el premio a otro que se llamaba igual que yo. Cuando se piensa en los escritores que han recibido este premio, uno tiene la sensación de sumarse a la lista como en un allanamiento de morada. Lo único que me preocupó realmente fue no volver a escribir. Creo que fue Faulkner quien dijo que un premio como el Nobel marca un punto y final, que luego uno nunca vuelve a escribir igual que antes.

P. ¿Y es así?

R. No, por suerte. Me he dado cuenta de que debo seguir escribiendo. No me queda otro remedio, porque sigo sintiendo una insatisfacción. Cuando termino una novela, siempre tengo el sentimiento de no haber escrito lo que me hubiera gustado. Esa sensación me obliga a intentar hacerlo mejor en un nuevo libro, como en una eterna huida hacia adelante. Eso no ha cambiado.

P. ¿Ha transformado el Nobel su relación con los demás? ¿Se siente cómodo con la fama que le ha dado?

R. Me reconocen más por la calle, pero supongo que será pasajero. La gente es bastante amable, pero a veces se me hace difícil. Siempre tengo la impresión de no estar a la altura de lo que los demás esperan de mí. Tengo la sensación de que voy a decepcionarles. Los franceses que recibieron el premio antes que yo fueron escritores, pero también grandes intelectuales. Por ejemplo, Anatole France, Romain Rolland, Jean-Paul Sartre o incluso André Gide y Albert Camus fueron líderes de opinión y guías del pensamiento, que participaban sin cesar en el debate público. Yo no soy nada de todo eso. Solo soy un novelista.

P. Otros premiados, como J. M. Coetzee o Elfriede Jelinek, conocidos por su fobia social, fueron incapaces de disfrutar de este reconocimiento súbito. Conociendo su extrema timidez y discreción, ¿se ha dicho alguna vez que hubiera sido mejor que no se lo dieran?

R. Mi caso ha sido algo distinto al de esos escritores, aunque puedo entender su sentimiento. Me dije que el destino lo había querido y que había que aceptarlo. El Nobel ha sido motivo de más felicidad que de angustia. En el fondo, el instante en que te colocan bajo los focos acaba siendo muy breve. Además, existe algo irreal en esa ceremonia. Me lo tomé como una ficción, como un hechizo, como un capítulo novelesco.

P. Su última novela vuelve a indagar en los mecanismos de la memoria. Para usted, ¿recordar es un ejercicio feliz o doloroso?

R. Puede ser las dos cosas, en función de si es motivo de ansiedad o evocación de un paraíso perdido. El psicoanálisis nunca me ha interesado como terapia, pero el libro se inspira en un concepto que me apasiona: los llamados “recuerdos encubridores” de los que habló Freud, que ocultan sucesos traumáticos correspondientes a los primeros años de vida de cualquier persona. En términos novelescos, veo esa experiencia traumática como un misterio que el protagonista debe investigar hasta resolver el enigma.

P. Es también uno de sus libros más autobiográficos, al explorar un capítulo de su propia infancia: su madre también solía abandonarle, como le sucede al protagonista, en casas de desconocidos junto a su hermano Rudy, que murió de leucemia a los 10 años.

R. No quisiera fastidiar a nadie con mi biografía, pero mi infancia, que fue bastante difícil, explica buena parte de lo que escribo. La mayoría de niños tienen una estructura familiar sólida. Mi caso fue el contrario: no es que no fuera sólida, sino que ni siquiera existía una estructura. Mis padres solían abandonarnos con desconocidos en distintas casas y lugares. A mí me parecía normal, porque los niños no se asombran por cosas así, ni se hacen demasiadas preguntas. Fue mucho más tarde cuando entendí que, de normal, no tenía nada.

P. En su discurso para el Nobel, habló de los episodios traumáticos como motor creativo para todo artista. Evocó el caso de Hitchcock, encerrado en una celda llena de delincuentes a los cinco años por un amigo de su padre, comisario de policía, que intentaba hacerle entender “lo que le esperaba en la vida si se comportaba mal”.

R. Así es. A Dickens también le pasaba algo parecido: su padre estuvo en la cárcel cuando era niño, lo que explica que haya tantas prisiones en sus novelas…

P. En su caso, ¿diría que ese abandono parental fue la experiencia traumática que luego convirtió en matriz de creación?

R. Cuando lo dice de una forma tan clara, me digo que tiene todo el sentido del mundo. Y, a la vez, su pregunta me parece terrible, porque me obliga a aclarar en exceso ese misterio. Sí, supongo que eso fue lo que me impulsó a convertirme en novelista: encontrar respuestas a los enigmas de mi juventud y entender quiénes fueron esos desconocidos a quienes mis padres me confiaban. Creí que la ficción me ayudaría a entenderlo mejor. Todavía hoy, cuando tomo notas para un nuevo proyecto de novela, la primera imagen que aparece en mi mente sigue siendo la misma: una casa que uno no logra localizar en el mapa. Siempre he evitado dar demasiadas precisiones, incluso de cara a mí mismo, por miedo a la que la fuente que alimenta mis novelas termine por agotarse. Por eso nunca me interesó el psicoanálisis como terapia: en el fondo, no quería curarme.

P. En su libro Un pedigrí, se comparaba con el chow chow de su madre, que se acabó tirando por la ventana porque su propietaria no le hacía ningún caso. ¿Se sigue viendo así?

R. Fue un poco cruel por mi parte decir eso. Pero, en el fondo, la actitud que tenía con su perro fue la misma que tenía conmigo…

P. Mi pregunta es si uno logra superar ese tipo de experiencias o si se termina acomodando en ese dolor.

R. Diría que, para las personas de mi generación, no hay nada que superar. Un niño de hoy lo percibiría como algo mucho más brutal, pero entonces a los niños se les trataba como niños y no como adultos. Formaban parte de otra categoría. Incluso cuando se producían situaciones de falta de cariño o atención, no se percibía de la misma manera que en la actualidad. La disciplina era mucho más fuerte: un niño hacía lo que le obligaban a hacer.

P. Su padre fue un judío italiano que nunca llevó la estrella amarilla. De todos sus personajes, puede que sea él el más misterioso.

R. Sus orígenes judíos no contaban nada para él. Había perdido a su padre y había roto con su familia siendo muy joven, por lo que su relación con el judaísmo era prácticamente inexistente. Durante los años de la guerra, cuando fue perseguido por ser judío, debió de sentirse estupefacto de que le metieran en esa categoría, porque no sabía absolutamente nada sobre ella. No sabia muy bien ni quién era.

P. “Cuando la soledad se prolonga demasiado, nos volvemos desconfiados y suspicaces con nuestros semejantes y nos arriesgamos a cometer con ellos errores de apreciación. No, no son tan malas personas…”, escribe en la novela. A causa de su historia familiar, ¿tuvo alguna vez la tentación de la misantropía?

R. Nunca he sido un misántropo, pero conozco muy bien la soledad y sus efectos. La actividad literaria es solitaria por definición, lo que muchas veces logra afectarte. Y yo llevo mucho tiempo haciéndolo, desde que tenía 20 años. En el fondo, la escritura es una actividad antinómica a la juventud, que suele ser un periodo en que apetece más pasar tiempo con los demás que encerrarse en uno mismo.

P. En su discurso del Nobel también comparaba al escritor con un sonámbulo absorto en sus obsesiones, hasta el punto que “uno puede temer que le atropellen al cruzar la calle”. ¿Un auténtico escritor lo es durante las 24 horas del día?

R. Nunca he entendido a esos autores que juran levantarse a las 6 y escribir durante ocho horas seguidas. El hecho material de escribir puede durar solo algunos minutos al día, pero el resto de mi tiempo lo paso concentrado en lo que aspiro a decir. La escritura es una actividad que te aparta de la vida. Si tuviera más contacto con la vida, seguramente no me apetecería escribir.

P. Ha dicho que la literatura es lo que mejor logra traducir “la angustia contemporánea”. ¿En qué consiste ese malestar?

R. Incluso cuando un escritor vive encerrado en una torre de marfil, siempre está traduciendo la era en el que vive, empapado en las angustias de su tiempo. No suelo expresarme sobre la vida política, pero vivimos en un momento turbio. Tal vez no seamos capaces de vivir en tiempos sosegados. No tengo suficiente distancia para definir nuestra era, pero siento una especie de vuelco hacia un nuevo mundo, en gran parte por la invención de internet.

Siempre tengo la impresión de no estar a la altura de lo que los demás esperan de mí”
P. En su novela ha introducido, por primera vez, un ordenador. Siendo usted un reconocido tecnoescéptico, deduzco que no es algo trivial.

R. Siempre me he preguntado si hay cosas que se resisten al ordenador, o si internet ya logra responder a todas nuestras preguntas. Obviamente, no es así: igual que la memoria, internet tampoco es perfecto. Debo decirle que ahora tengo ordenador e incluso móvil, aunque no lo utilizo demasiado, porque siempre me equivoco con las teclas. Sé que sería más práctico escribir en el ordenador, pero sigo haciéndolo a mano. La escritura es una actividad tan abstracta que necesito la materialidad de la pluma y el papel. La verdad es que, a veces, me siento como un diplodocus.

P. Casi nunca se expresa sobre la vida política, pero hay excepciones. En una de sus primeras entrevistas, en 1969, criticó duramente el Mayo del 68, llamándolo “una huida violenta que no yace sobre nada positivo”.

R. Exageraron lo que quería decir. Mi problema es que yo no hice estudios superiores, por lo que no formé parte de los círculos universitarios de los que surgió la revuelta. La verdad es que siempre me pareció una especie de remake por parte de jóvenes nostálgicos de tiempos que no vivieron, los de la Guerra Civil española, la resistencia a los nazis o la utopía revolucionaria. Fuimos una generación privilegiada que vivió en tiempos de paz y que tuvo que recrear esas emociones fuertes en una especie de psicodrama o de simulacro.

P. También afirmó entonces, en pleno Verano del Amor, que le “repugnaban físicamente” las drogas…

R. Había tenido varios episodios algo traumáticos al respecto. De muy pequeño, a los 5 o 6 años, me atropelló un coche. En el hospital, me anestesiaron con éter. Su olor siempre me fascinó, y a la vez diría que me alejó de cualquier forma de toxicomanía. De adolescente, una vez me interrogó la brigada de estupefacientes, lo que también me alertó sobre esos peligros. Yo no tomaba drogas, aunque estaba rodeado de gente que sí lo hacía.

P. ¿Diría, como apuntaba antes, que nunca fue un joven como los demás?

R. O tal vez sí lo fui, porque la juventud es la época de la mayor de las incertezas. Empecé a escribir como un ahogado que intenta volver a la superficie. Tenía 20 años y mi situación era preocupante. Estaba bloqueado en una especie de marasmo y me sentía a la deriva. Me dije que, si no hacía nada al respecto, corría el riesgo de terminar en un pantano. Escogí algo tan quimérico como ponerme a escribir. Lo sorprendente es que me haya pasado toda la vida haciéndolo. De eso ya hace cincuenta años…

P. Podríamos terminar con una cita del libro: “A lo mejor se equivocaba al bucear en aquel pasado lejano (…). Quizá había llegado, gracias a una amnesia voluntaria, a protegerse definitivamente de él”. ¿Es así como se siente ahora?

R. No, más bien lo contrario. Los estados de amnesia me fascinan, pero no creo que yo viva así. Mi esfuerzo de memoria es incluso desproporcionado. Lo mío es lo contrario a la amnesia, aunque no lo considero una tortura. Al revés, es algo que favorece la imaginación. Por eso no dejo de buscar pistas sobre el pasado por todos los rincones: para poder mantenerla viva.

domingo, 31 de mayo de 2015

Vicente Aleixandre amaba a Miguel Hernández

Winston Manrique, "El amor sin límites de Vicente Aleixandre por Miguel Hernández", El País, 31-V-2015:

La edición de cartas inéditas del Nobel español obliga a mirar su obra poética con otra luz.

"Mi corazón tiene un saldo en contra, una ternura en el vacío"

Más de medio siglo estuvo oculto en la oscuridad de un baúl de haya el amor especial de Vicente Aleixandre por Miguel Hernández.

Todo empezó con una carta en una primavera como esta, hace ya 80 años. La amistad de dos de los grandes poetas españoles del siglo XX que parecen eternizados en esquinas opuestas de la vida, la literatura y en el imaginario de la gente, pero que proceden del mismo punto al estar interesados en los secretos del amor y la muerte y reconocer que “son dos caras de la misma moneda”. Estaban, están, unidos por la belleza de descubrir en su vida y poesía lo que une al amor y la muerte.

De eso están hechos, y eso son, Aleixandre (1898-1984) y Hernández (1910-1942). Un Vicente Aleixandre generoso que sintió un amor embelesado y sin límites por el poeta de Orihuela que no se conocía hasta hoy, y al que llamaba “Miguelillo de mi corazón”,

Esa bella y secreta oscuridad es iluminada en un legado único: De Nobel a novel. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y Josefina Manresa (Espasa), en edición de Jesucristo Riquelme. Hace año y medio se dio noticia de esta correspondencia al ser adquirida por la diputación de Jaén. Son 309 cartas escritas del puño y letra de Aleixandre, 26 de las cuales son a Hernández, entre 1935 y 1938, y el resto a su esposa Josefina Manresa, hasta el año de su muerte en 1984.
640 páginas que sitúan y fijan la relación de amigos, hermanos, confidentes, cómplices y guías literarios entre ambos poetas. Uno maestro entonces, el otro aprendiz y discípulo. Uno protector y guía, el otro joven descubridor del mundo. Uno destinado a ser Nobel de Literatura, el otro a ser amado por el pueblo. Aleixandre en discreta presencia durante el túnel del franquismo, Hernández muerto en la cárcel al comienzo de esa oscuridad y silenciado por ella; y Aleixandre velando para que esa llama poética no se apagara.

No es solo un estudio preliminar que entrelaza lo personal con lo literario, sino que cada carta va acompañada de un pie de página exhaustivo. Doctor en Filología, catedrático de Lengua y Literatura de España y autor de obras como Miguel Hernández, un poeta del amor, la libertad y la juventud, Riquelme se asoma en la vida y sentimientos de Aleixandre y su anhelo de protección. Cartas con pasajes cotidianos, literarios y gritos apagados. Un amor sublimado que luego habrá de proyectarse en la protección y asesoría a la viuda de Hernández, su hijo Manuel Miguel y sus nietos.

Cuatro meses después de aquel encuentro que los poetas tienen en Madrid, en 1935, Aleixandre escribe: “Me alegró mucho tu carta. Qué bocanada de tu caliente tierra; qué chirriar de chicharras y qué frescura de río, y qué oreo de piel mojada me trajo tu carta. Miguel, Miguel, yo aquí estoy solo”.

Cartas de letra clara y muy espaciada, que “permite conocer el inmenso cariño que tenía mi tío a Miguel Hernández y Hernández un cariño extraordinario por él”, dice Amaya Aleixandre, sobrina del Nobel español y albacea de su legado. “La gente”, explica, “a veces, siente hacia algunas personas algo superior a lo esperado, un sentimiento que lo sorprende. Mi tío tuvo en Miguel Hernández un amor muy especial. La amistad en sí misma la consideraba un valor extraordinario. No creo que haya sido un sentimiento de homosexualidad. Cuando queremos a alguien lo queremos sin límite, con naturalidad. Era un amor paternal con una necesidad de protección hacia un poeta joven y bueno recién llegado. La categoría de Miguel Hernández le caló desde el comienzo”.

Es la amistad con alma. Un amor. Otro amor sin temores ni fantasmas. “Aleixandre sintió desde el primer encuentro una fuerte atracción por Hernández: un flechazo sentimental debido, entre otras causas, al don de gentes y la bonhomía del oriolano, a su simpatía, a su respeto y a sus ansias de ser un buen escritor”, explica Riquelme. “En las cartas de Aleixandre a Hernández se aprecia un sentimiento amoroso que cuajó en una relación que sublimó la amistad. Llegó a confesarle su dolorosa soledad y su desaliento por no poder declarar y disfrutar del amor libremente”, continúa el experto. Tal vez, agrega, lo más relevante de sus confidencias estribe en que proporciona la clave para comprender mejor su poesía inicial, “en especial La destrucción o el amor y su anterior Espadas como labios: Miguel Hernández por un lado, pero también Lorca o Cernuda estaban en el secreto de los sentimientos que pregonaba el primer Aleixandre”.

Como ese que abre La destrucción o el amor, que empieza así:

"Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima, con esa
indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo. (...)".

Para quienes viven envueltos de tanta poesía el amor es todo lo que desprenden, según Lucía Izquierdo, nuera de Hernández. Todo en ella es agradecimiento. Cuenta que en su familia siempre entendieron ese cariño porque Aleixandre quería protegerlo a él y a su familia: “Para nosotros el amor es a las personas. Cuando se trata de querer con el corazón y el alma no se da uno cuenta si es hombre o mujer”.

En las cartas se siente el palpitar de la vida, de unos sentimientos de naturaleza autónoma y anárquica que lo trastocan todo con irrefrenable felicidad y nobleza.

Afinidades políticas y poéticas

JESUCRISTO RIQUELME

1. Posición ideológica de Aleixandre contra los golpistas, en favor de la democracia y la república: Reflexiones sobre el exilio interior y sobre la imposibilidad física de participación en el conflicto bélico por la "mala salud de hierro" de Aleixandre.

2. Afinidades poéticas como trasfondo: "nosotros, los poetas activos" (dice Aleixandre a Miguel Hernández, MH). Es guía y escuchador de otros poetas jóvenes: Antonio Aparicio, Francisco Giner de los Ríos, o más avezados como Dámaso Alonso, MH... Alienta la obra de MH, y no olvida su teatro, sabedor de que con el teatro se podía ganar mejor el sustento de su vida.

3. Se desenmascaran mitos antialeixandrinos como el de difundir errónea y malintencionadamente la concesión del premio de poesía Francisco Franco en 1949. Nunca recibió dicho premio.

4. Aleixandre se define como poeta que canta y grita sobre la libertad y se regodea en ese "estar en el secreto" de las cosas íntimas de sus vidas: conecta con Lorca, con MH..., lucha contra la hipocresía social que terminó aislándolo en sus más profundos pesares sentimentales.

5. Aleixandre prestó auxilio moral, alimentario, económico y, tras la muerte de MH, editorial a MH. Muchos amigos acomodados de Aleixandre entregaron dinero no sólo a MH sino también a Josefina Manresa (y a su hijo) cuando MH había fallecido: "lo murieron".

De las cartas a Josefina, se pueden destacar dos aspectos:

1. La ayuda y el apoyo emocional y económico a Josefina Manresa (y su hijo).  La precariedad de Josefina se aprecia en estos detalles: sellos para que respondiera y borradores de Josefina escritos en sobres y papeles cuarteados y rasgados...

2. Aleixandre es el verdadero velador, protector y "encumbrador" de lo que hoy conocemos como ese Miguel Hernández popular y universal. Apoyado en sus amigos José Luis Cano y Leopoldo de Luis, junto a trámites de Dámaso Alonso, Aleixandre se erige en el asesor literario de Josefina Manresa: recopila y acopia textos dispersos e inéditos de MH, rescata y recupera esa obra y, mediante la fijación de textos, va conformando la pretendida obra completa de MH.
Nacieron aquella primavera del 35. Un Miguel Hernández de 24 años quiere leer el recién premiado La destrucción o el amor, de Aleixandre. Sin conocerlo, le envía una carta. Le pregunta si puede darle un ejemplar. Le escribe "en papel basto y líneas apretadas, escritas con una letra rodada y enérgica", que firmó como "Miguel Hernández / pastor de Orihuela". La carta se perdió, pero no su sentido en la memoria de Aleixandre.

El poeta sevillano lo recibe en su casa madrileña de Velintonia, 3, y le presta un poemario. Se vuelve a saber de ellos en mayo de ese mismo año cuando Aleixandre recibe un homenaje por aquella obra premiada y en una fotografía en la que aparece en el centro, rodeado de otros poetas, se ve cómo a la izquierda de la imagen alcanza a entrar un Miguel Hernández de perfil.

Silencio. Es hasta el 27 de julio del mismo año cuando aparece ya la primera carta de Aleixandre, desde Miraflores de la Sierra: “Mi querido Miguel: me acuerdo mucho de ti, de nuestras buenas tardes y de esa como reverberación de la tierra que metes en las habitaciones (…) Si ves a tu novia (¡ay!), cuéntame de ella y de ti, si no te es penoso. Cuando pienso en ella, me da pena. No me parece tu novia, pero sé que ella sufrirá, hasta que el sentimiento se le deshaga en la ausencia y en el olvido”.

Y hablan de sus actividades, de literatura, de la vida, de poesía y cuando los versos de Aleixandre se hacen menos cósmicos y más terruñeros, Hernández se siente más próximo: "el amor como fuerza cósmica y el cosmos como fuerza creadora. Lo plasma en sus odas como imitación, pero el panteísmo es un rasgo del Hernández más juvenil", explica Riquelme.

Sus vidas siguen, y el 24 de julio de 1937, Aleixandre lo describe: "...Él, rudo de cuerpo poseía la infinita delicadeza de los que tienen el alma no solo vidente, sino benevolente. Su planta en la tierra no era la del árbol que da sombra y refresca. Porque su calidad humana podía más que todo su parentesco, tan hermoso, con la naturaleza. // Era confiado y no guardaba daño. Creía en los hombres y esperaba en ellos".

Durante el encarcelamiento a Miguel Hernández, Aleixandre es la gran figura tutelar, la persona más próxima, asegura Riquelme: "Su ayuda fue moral, alimentaria, económica, y una vez fallecido, también editorial".

En la familia de Hernández solo tienen palabras de afecto y agradecimiento para Aleixandre. “Proyectó su cariño en Josefina, su hijo Miguel y sus nietos", recuerda Lucía Izquierdo. Cuando Manuel Miguel, su marido vivió unos años en Madrid, iba casi todos los días a comer con él. Un mes y medio antes de morir, Aleixandre le pidió a ella que fuera a verlo con sus hijos, que eran como sus nietos: "Cuando se quiere con el alma, ese querer no se olvida. No se acaba. Trasciende hacia los seres más queridos”.

En septiembre de 1936, ya iniciada la Guerra Civil, Aleixandre le dice: "Miguelillo, cómo sabes sorber como un gigante, como un hombre, toda forma de poesía. Ay, poeta, qué línea tan clara viene de tu sangre cuando me hablas. Qué bien te siento. En fin, Miguel, ya ves, quedamos en que se dan gritos de amor o gritos de muerte. A veces pienso si estos gritos unidos, en mí, serán consecuencia de que yo no he sido totalmente feliz en casi ningún amor".

Aleixandre nunca se olvida de la calidad poética de Hernández y aventura su porvenir en diciembre de 1937: "Es el segundo libro que publicas desde que nos conocemos. Te voy viendo crecer y dándome alegría. Como todo poeta verdadero, serás discutido. La envidia, triste flor de todas las edades, procurará hincarte el diente, aunque se lo melle. Fatalmente hay que contar contigo, y esto algunos no podrán perdonártelo".

Secretos, cartas que Josefina Manresa guardaba en un baúl de haya, en una de las cuales Aleixandre le dice a Hernández: “La amistad, sentimiento más modesto, pero no menos verdadero, reclama no diré sus derechos, pero sí sus… aspiraciones: entra en tu cuarto, revuelve el aire, hace constar su presencia. Miguel, Miguelillo, existo, existimos”.

** Esa memoria, esa amistad, será recordada el viernes 19 de junio bajo el título Miguel Hernández vuelve a Velintonia. Una velada que contará con medio centenar de poetas y artistas.

"Mi corazón tiene un saldo en contra, una ternura en el vacío"

[Miraflores de la Sierra] 1 de septiembre [1936][1]

Mi querido Miguel: me ha impresionado mucho la desgracia que aflige a tu Josefina y a los suyos, y con ella a ti. Me ha dado mucha compasión. Siempre es terrible perder a un padre querido, pero perderlo así tiene que serlo mucho más, mucho más penoso y tristísimo, con una angustia y un dolor que dejan casi [estu[pe]factos].[2] Y luego ese problema de tener que seguir viviendo; el problema material de subsistir sin medios para ello. Tú, con tu gran corazón, sufres por ellos y para ellos y te llenas de preocupación. Ayer hablé mucho de ti con Francisco Giner, de tus problemas, y le dije que a ver si podía hacer su padre algo en cuanto a empleos por ti. Le dije lo que hacías en Espasa-Calpe y que tu trabajo era temporal y terminaría pronto. Francisco es bueno y te admira, y se interesó mucho, y cree que quizá su padre pueda hacer por ti si sigue de ministro[3]. Se le ocurrió, improvisando (su padre es amigo de Olarra[4]), ver si el ministro se interesaba cerca del gerente[5] de Espasa para que pases a funcionario fijo. [6] Cuando regresemos todos a Madrid será el momento de ver qué puede hacerse por su parte. Tú ve pensando, y, si se te ocurre algo, cuando allí te entrevistes (conmigo) con Francisco, se lo dices. Todo esto todavía no es nada, de modo que no nos alegremos prematuramente. Pero tú ve pensando. Francisco estoy seguro de que hablará a su padre, cuando llegue el momento, con todo el cariño. Claro que hay que esperar a que pase esta guerra que sufre España. Esperemos que no tarde mucho.

Me alegro [de] que te gustara el poema. No, no era desconfianza para el lector (¿cómo iba a serlo, siendo el lector tú?): mis explicaciones no lo eran: eran deseo, gusto de comunicación contigo sobre él.[7] Como si hubiéramos charlado allá en Velintonia. Miguelillo, cómo sabes sorber como un gigante, como un hombre, toda forma de poesía.[8] Ay, poeta, qué línea tan clara viene de tu sangre cuando me hablas. Qué bien te siento. En fin, Miguel, ya ves, quedamos en que se dan gritos de amor o gritos de muerte. A veces pienso si estos gritos unidos, en mí, serán consecuencia de que yo no he sido totalmente feliz en casi ningún amor. He sufrido en el amor, pasando rápidamente de gloria a infierno, y viceversa, sin transición. Porque no me han querido nunca como yo he querido; aunque me hayan querido, nunca, ay, supieron quererme como mi corazón pedía. Solo una vez me quisieron así, con locura, con desatino, con frenesí... y entonces yo no quería. Ya ves. Otra vez quise de ese modo y fui querido lo mismo (es la única), y el fin fue trágico, de un modo que dejó huella en mí para mientras viviera.[9]

De modo que mi corazón tiene un saldo en contra, una ternura en el vacío, y ha trabajado para el aire, para el polvo. Quizá por eso no está gastado por otra parte, y vive y canta con el robusto anhelo de una juventud que para él no veo cuándo acabe. Creo que cuando muera. Porque me parece que será joven hasta la tumba. Desde un comienzo supo que el amor y la muerte son como dos caras de la misma misteriosa presencia, y que el amor, tan arrebatador, tan inaprensible, es como la delicada y mágica apariencia del último contacto, disolución en la unión para siempre. En algunos sitios, al momento del último goce físico en brazos del amor le llaman “la muerte chiquita”. Fíjate qué maravilla: ¡la muerte chiquita! Y eso es: porque es el aniquilamiento momentáneo sobre un cuerpo que mata. Y qué pena despertar, resucitar, para esa otra clase de muerte: la muerte vulgar de cada minuto. Pero, en fin, de todo se hace nuestra vida y no hay que renegar de nada.
Todo esto a propósito de un poema. Para que veas, que no son explicaciones, sino afán de comunicación contigo. Como la poesía está tan unida a la vida, hablar de una es hablar de la otra.[10] Y no es que yo piense en los incidentes concretos de mi vida cuando escribo. Es la mano de un hombre la que escribe, y lo que apetece al hombre poeta es que su poesía no sea suya solo, sino de otros hombres, otros que amaron y sufrieron, y que al oír la poesía digan algo que es suyo, como de otros, otros que amaron y sufrieron como ellos, antes que ellos, después que ellos...
Tú sabes de esto como yo. Tu corazón es de carne, y hay en la vena de tu poesía un latido que es comunión humana con otros corazones. Los poetas así, cuando cantamos nuestro[s] sentimientos no hablamos de nosotros, ¡no!; yo siento que por mí hablan muchos hombres que no escriben versos.
Miguelillo, parece que veo brillar tu mirada charlando de todas estas cosas. Anteayer escribí a Carlos Fenoll. Ayer a Pablo. No, no saldré de Miraflores por ahora. Cuando lo haga será para ir a Madrid, pero no creo que sea antes de fin de mes. Aquí hay tranquilidad. Estuve en Madrid, pero el calor me sentaba muy mal y me puse enfermo. Aquí estoy mejor; algún día salgo fuera de casa y voy un poco por algún camino en el campo, generalmente con Francisco. Hay ocasiones, como la presente, en que habitar un cuerpo de tercera resulta mortificante y desesperante. No te creas que estoy peor que otros años; más bien mejor, pero a ratos me apena ver fallar mi cuerpo por la salud y cuando más necesario me sería para hacer frente a todo.

Miguel, ya ves qué carta tan larga te estoy escribiendo. Le he preguntado a Manolo si sabe algo del posible jurado de tu concurso. Si lo hay y lo sabe, te lo comunicaré. Yo dudo que ahora se resuelva el asunto. Supongo que El labrador de más aire vendrá contigo de tu Orihuela. Ya nos reuniremos con él y con tus oriolanos.

Tu Josefina no me conoce. Pero dile que un amigo tuyo se acuerda de ella y a través de ti se une a su pena tan grande.

Escríbeme pronto. Ya ves yo. Y dime si todavía te podré escribir a Orihuela.
Miguelillo, me alegra mucho ver nuestra amistad tan honda. Qué fuerte me hace ella también. 

Mientras vivamos seremos amigos. Te abrazo mucho y siempre igual, hasta siempre. Vicente

[1] Documento LELI 2.3.1464. En el sobre, sin remite, vuelve a figurar como destinatario «Miguel Hernández. Orihuela (Alicante)».

[2] El padre de Josefina Manresa, guardia civil, es asesinado en Elda (Alicante) el 13 de agosto de 1936. Vestido de paisano, salía de la oficina de Correos.

[3] Con mayúscula en la primera letra en el original, al igual que varias palabras después.

[4] En el original se manuscribe defectuosamente: «O.larra». Parece referirse a Manuel Olarra, entonces importante cargo de Espasa-Calpe en Madrid. La Editorial Espasa había sido fundada en 1860; en 1926 se unió con la Compañía Anónima de Librería y Publicaciones Españolas (Calpe), convirtiéndose así en una de las editoriales más importantes de Europa, con gran proyección en Argentina y México. La Guerra Civil produce un éxodo de casas editoriales hacia América. En 1938 se instala Espasa-Calpe Argentina, bajo la dirección de Manuel Olarra; el gerente en Argentina de Espasa, hasta ese momento, era Gonzalo Losada. Motivos políticos produjeron la escisión. Gonzalo Losada dio vuelos a su propia editorial: Editorial Losada. Rápidamente, la competencia entre ambos sellos editoriales cobró visibilidad a través de dos colecciones que resultaron ser trascendentes para el devenir. La «Colección Austral», de Espasa-Calpe, se inició con La rebelión de las masas, de Ortega, escrito en 1930, y para el año 1967 había publicado 1600 títulos; llegó a publicar a un ritmo de 10-20 títulos nuevos por mes en primeras ediciones de 12 000 ejemplares cada una y reimpresiones mensuales de 6000 ejemplares; de la producción total, más del 30% se exportaba: y España era la mayor destinataria. La «Biblioteca Contemporánea», de Losada, tuvo un desarrollo algo menor, ya que en el mismo período apenas había editado 400 títulos y, años después, se transformó en la «Biblioteca Clásica y Contemporánea». Llama la atención la abundancia de escritores españoles en ambas colecciones. En «Austral» se privilegian los escritores del 98: Azorín, Baroja, Unamuno, Valle Inclán; mientras que Losada concederá espacio, por afinidades estéticas e ideológicas, a los poetas españoles contemporáneos: León Felipe, García Lorca, Alberti, Salinas, Aleixandre, Miguel Hernández. No sólo movían a los editores razones afectivas o políticas, sino también económicas; no es dato baladí que Argentina proveía, en la década primera de posguerra, el 80% de los libros que importaba España. En 1992, Espasa-Calpe se integró en el Grupo Planeta.

[5] Por el hábito administrativo, Aleixandre vuelve a optar por la mayúscula en la primera letra.

[6] La ocupación de M. Hernández en Madrid con la recopilación de datos y la redacción de algunas biografías para la enciclopedia Los toros, coordinada por José M.ª de Cossío, no se atenía a un contrato con la editorial, sino al favor personal de Cossío que le pagaba de su propio peculio. Al no existir relación laboral con Espasa-Calpe, cuando en los trámites del Sumarísimo 21 001 contra el oriolano, los responsables de la editorial comunican que no es trabajador suyo. La palabra funcionario pertenece al uso popular impropio semánticamente ya que no se trata de un empleado público o estatal.

[7] Se refiere a la posible dificultad de comprender el poema «Humano ardor», remitido por correo a Miguel en la carta anterior (20 de agosto de 1936).

[8] Aleixandre ensalza la capacidad de interpretación y comprensión poética que atesora el Hernández autodidacto.

[9] Confesión íntima de Aleixandre a Hernández. El poeta sevillano parece lamentarse de la imposibilidad de convertir en dicha el amor entre seres humanos.

[10] Se acabó la época de la poesía pura: estamos inmersos en una poesía de la comunicación, en trance de la poesía de la comunión. Más alejada del poeta en la torre de marfil juanramoniana que de una protopoesía de la experiencia.

sábado, 30 de mayo de 2015

Los políticos antipúblicos y el primer motor

Hay algo que a Rajoy se le da muy bien: no hacer nada. En lenguas con polaridad negativa, habría que decir simplemente "no hacer" o "hacer nada", o, en una palabra, nihilizar: dejar que la gente busque su propio beneficio y nada más. Tal vez por ello Rajoy fue usado como apagafuegos por anteriores políticos antipúblicos (el extraño lector extranjero habrá de saber que estos políticos son posibles en España). Rajoy es un amianto incapaz de contagiarse con el sufrimiento de quienes se queman: solo quiere sacarles beneficio. De ahí lo antipúblico de Rajoy, un registrador de sí mismo y su propiedad. No resuelve ningún problema y los agrava todos: exactamente igual que una guerra civil. Crispa a todo el mundo, incluso a los "suyos", que solo lo aguantan porque les deja medrar a costa de pudrir e infectar el dolor ajeno, como el resto de las bacterias que nos dan fiebre. A nivel europeo es igual: Rajoy es solo correa de transmisión de la Merkel, o su perrito faldero, qué más da, y no añade ni quita coma de lo que esta dice.

Rajoy es incapaz de limpiar la corrupción; ¿cómo podría hacerlo si tampoco limpió los hidrocarburos del Prestige? Lo dejó a otros que lo hicieran gratis por esas cosas tan estúpidas del amor a lo público. Él es así: la casa de España sin barrer y el PP con síndrome de Diógenes porque la mierda abona y hace crecer a los gusanos de su partido. Rajoy todavía cree en la fermentación, en la teoría de la generación espontánea, en el abono orgánico de lo podrido. Cree que la mugre es buena para que surjan los gusanos del crecimiento económico y la zombilandia de la macroeconomía fundada no en los emprendedores, sino en el paro y el empleo barato, fundada no en las brillantes ideas, sino en la explotación del trabajador. Porque la burguesía española es mediocre, mediocre de verdad, sin grandeza ni ingenio, como nuestras universidades o nuestra educación; es una burguesía fraguada por la explotación de tres generaciones de perdedores de una Guerra civil que han sufrido el abuso de leyes ad hoc hasta que cara a Europa se hizo la componenda de una carta otorgada monárquica. De entonces ahora han pasado otras tres generaciones engañadas hasta ahora, en que la indignación ya ha echo a algunos empezar a quitarse el miedo de encima y a llamar a las cosas por su nombre.

La cosa pública no es popular. El Partido popular es toda una contradicción, porque pretende "partir" al pueblo, y el pueblo somos todos. Lo único que quiere hacer es sacarle partido al pueblo, porque no es nada popular, y sí populista: engaña al pueblo. Empezando por sus votantes, formados en colegios privados que ponen notas según ingresos para educar a buenos ciudadanos ignorantes y sectarios que se puedan creer sus historias de ogros, lobos feroces, bolivarianos, soviets y violadores de monjas.

Rajoy, empujado por otros, porque él es inerte, pasivo, hará algo para perseverar en su ser, pero será debido a los demás, no a sí mismo. Necesita una buena patada en el culo, como Aristóteles necesitaba un primer motor.

Aumenta la violencia en las oficinas del INEM y en las cárceles

"Las agresiones y amenazas en las oficinas de empleo se triplican en 2015", en El País, 29 MAY 2015:

La lacra del desempleo ha convertido el puesto de funcionario de una oficina del antiguo Inem en una profesión de riesgo. Las oficinas de atención al público de la Administración —sobre todo las de empleo, Seguridad Social y la Inspección de Trabajo— comunican al menos un caso diario de amenazas y agresiones físicas, según los datos de 2014 recogidos por CSIF, sindicato con gran presencia en la función pública. Los casos de violencia en las oficinas de empleo, además, se han triplicado en el primer trimestre de 2015 con relación al mismo periodo del año anterior debido en buena parte a la nueva prestación de desempleo.

"Tal y como reconoce la propia Administración, uno de los motivos de este incremento es la implementación de la nueva prestación por desempleo (Programa de Activación para el Empleo PAE) y la frustración que genera en muchas personas su denegación", señala CSIF.

De hecho, una de las principales causas de incidentes comunicadas por empleados consisten en la denegación de solicitudes de prestaciones o subsidios. El pasado 26 de marzo, por ejemplo, un cliente agredió con un bate de béisbol al trabajador del INEM en Calasparra (Murcia), cuando en la oficina se negaron a darle una ayuda por falta de documentación. Dos semanas más tarde, en Santa Cruz de Tenerife, una usuaria apuñaló a una directora de oficina y a su hija cuando volvían de desayunar. Pero hay otras situaciones que encienden la mecha: que el usuario no esté de acuerdo con la información recibida que le ha dado el empleado público, la petición de documentación o cuando el ciudadano se presenta en la oficina sin cita previa o fuera de hora. 

Los casos pueden ser de lo más rutinarios. El pasado 16 de abril, un empleado de una oficina madrileña cerraba a las 16.30 su administración, cuando el agresor se coló sin permiso. El funcionario le informó de que el horario de atención al público era de nueve de la mañana a dos de la tarde, pero el individuo, no atendiendo a razones, comenzó a darle puñetazos hasta verlo en el suelo. El trabajador sufrió contusiones varias en la cabeza y la mano, rodilla y codo, así como un importante síndrome post-traumático. Hoy sigue en baja. El sindicato pide para todas estas oficinas más seguridad. "Queremos que la violencia se contemple como objeto de acción preventiva y que se evalúe como factor de riesgo en el marco legal", ha explicado Miguel Borra, presidente del CSI-F.

El informe recoge los primeros datos oficiales de violencia física y verbal, insultos, descalificaciones, amenazas y daños contra el mobiliario de oficina, tras una primera campaña de denuncia llevada a cabo en 2013. En concreto, se han comunicado un total de 357 casos en 12 ministerios u organismos, de los cuales un 11% corresponden a violencia física. Según CSIF, "la grave situación de paro que afrontan los españoles hacen de las oficinas de empleo uno de los puntos calientes". El año pasado el servicio público de empleo registró 227 comunicaciones de violencia, de las cuales un 26% fueron de carácter físico o verbal-físico.

Grabaciones con el móvil

"Las agresiones se producen más sobre mujeres (un 52% frente al 36,5 de los hombres) porque son mayoría en la plantilla y por su mayor vulnerabilidad", advierte el sindicato. El CSIF añade además que hoy en día "se producen nuevas situaciones que hasta ahora no se habían dado como la grabación por móvil a los trabajadores y la amenaza de difusión en las redes sociales o la realización de amenazas por dichas redes".

El informe de 2014 no recoge la información de las administraciones penitenciaria, pero el sindicato sostiene que las prisiones españoles tiene uno de los índices de agresiones más altos de los funcionarios. Entre 2007 y 2013 se produjeron 2.300 agresiones y el incremento de los incidentes entre antes y después de la crisis alcanza el 37%. CSIF reclama "la inclusión de los funcionarios de prisiones en el Protocolo de Prevención de Agresiones que se está negociando para el conjunto de las administraciones públicas".

El sindicato pide, asimismo varias medidas concretas, como la creación de un "Observatorio de Agresiones a los Empleados públicos" que institucionalice el seguimiento de este problema, entre otras medidas.

370 agresiones en las cárceles

El 20 de abril de 2015, un preso en Picasent (Valencia) agredió a cinco funcionarios sacándose una cuchilla de la boca.  Dos días más tardes, en Albolote (Granada) dos funcionarios sufrieron cabezazos y patadas. El 26 de mayo, un preso hirió a cuatro funcionarios en Alicante durante el patio. "Las agresiones verbales parece que van con el sueldo, pero las físicas ahora son cosa de todos los días". Los representantes del CSI-F han hecho especial hincapié durante la presentación del informe a las agresiones en administraciones penitenciarias, donde, según los primeros cálculos (y sin todavía datos oficiales) se habrían producido hasta 370 casos en 2014.

El dato supone un incremento de un 12% en un año y de un 37% desde el comienzo de la crisis. Entre 2007 y 2014 ha habido 2.300 ataques en las cárceles españolas. Y, aún así, "no se dispone todavía de ningún procedimiento de actuación que atienda la violencia desde la prevención", ha alertado Fermín Pinto, portavoz de instituciones penitenciarias del sindicato.

¿Qué razones hay para que se incrementen en esta medida las agresiones en prisiones? El CSI-F apunta razones claras. Por un lado la falta de personal. "Entre jubilaciones, defunciones y bajas no cubiertas, hay 3.400 plazas vacantes [hay 23.222 trabajadores en total]  por la ausencia de oferta de empleo", explica Pinto. La plantilla que queda, como en el resto de sectores, está muy envejecida: El 38% de los funcionarios tiene más de 50 años. En el otro extremo está la sobreocupación de las prisiones, donde las cifras son igualmente alarmantes: "Se nota más violencia en los centros donde la población reclusa están entre el 130 y 140%". Hay cárceles con 150 internos, por ejemplo, de las que en vacaciones tendrán que ocuparse uno o dos funcionarios. Hay 26 módulos todavía pendientes de abrir.

"Somos el patito feo de la administración", ha criticado el representante del CSI-F al reclamar la aprobación "urgente" de un protocolo de prevención (bloqueado en la mesa de negociación) en el que se incluya también al personal de las cárceles, no incluido en el último borrador.

Paul Krugman habla sobre España

Paul Krugman, "La antiausteridad llega a España", en El País, 29-V-2015:

El Nobel señala que aunque "los Europeos Muy Serios" ponen de ejemplo a España, los españoles no lo comparten.

Acabamos de tener otro terremoto electoral en la eurozona: los candidatos respaldados por Podemos, partido contrario a la austeridad, han ganado las elecciones municipales en Madrid y Barcelona. Y espero que las IFKAT —iniciales en inglés de las “instituciones antes conocidas como troika”— estén prestando atención.

La esencia de la situación actual de Grecia es que los parámetros de un pacto a corto plazo son claros e inevitables: Grecia no puede tener un déficit presupuestario primario, porque nadie va a prestar dinero al país. Y no tendrá (ni básicamente puede tener) un gran superávit primario, por la sencilla razón de que no se le pueden pedir más peras a ese olmo. Así que cualquiera pensaría que sería fácil llegar a un acuerdo para que Grecia tenga un pequeño superávit primario durante los próximos años. Eso es lo que va a pasar, así que, ¿por qué no hacerlo oficial?

Pero ahora el Fondo Monetario Internacional ha empezado a hacer de poli malo y ha declarado que no puede liberar los fondos hasta que el partido griego Syriza acate la disciplina de la reforma de las pensiones y el mercado laboral. Los fundamentos económicos de esta segunda reforma no están claros; la propia investigación del FMI no muestra un gran entusiasmo por las reformas estructurales, especialmente la del mercado laboral. La primera probablemente represente el reconocimiento de un problema real —es poco probable que Grecia sea capaz de ofrecer a sus pensionistas lo que les ha prometido— pero ¿por qué debería este problema estar por encima de la cuestión general del superávit primario?

Yo instaría a todo el mundo a preguntarse qué pasaría si Grecia, de hecho, se viese obligada a salir de la eurozona. (Sí, lo llaman Grexit [salida de Grecia]; una palabra fea, pero seguimos usándola).

Seguramente, sería una situación dura para Grecia, al menos al principio. Ahora mismo, los principales países del euro creen que el resto de la eurozona puede afrontar la salida de Grecia, lo que tal vez sea cierto. Pero tengan presente que el supuesto cortafuegos de protección del Banco Central Europeo nunca se ha puesto a prueba en la práctica. Si los mercados pierden la fe y llega la hora de que el BCE compre bonos españoles o italianos ¿lo hará de verdad?

Pero la gran incógnita es lo que sucederá un año o dos después de la salida de Grecia, cuando el verdadero peligro para el euro no sea que Grecia fracase, sino que triunfe. Imagínense que un nuevo dracma enormemente devaluado llenase las costas del mar Jónico de bebedores de cerveza británicos, y Grecia empezara a recuperarse. Esto espolearía a quienes cuestionan la austeridad y la devaluación interna en los demás países.

Hace solo unos días, los Europeos Muy Serios ponían a España como ejemplo de enorme éxito, una reivindicación de todo el programa de austeridad. Pero, evidentemente, el pueblo español no está de acuerdo. Y si las fuerzas anti-sistema cuentan con una Grecia recuperada a la que señalar, el desprestigio del sistema se acelerará.

Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía de 2008.

viernes, 29 de mayo de 2015

16 vergüenzas de ahora mismo

Arturo González ha señalado estas 15 vergüenzas hoy mismo, 29 mayo 2015, en Público; yo añado esta más:

0: La única documentación al respecto del TTIP la he encontrado en wikileaks y según han contado algunos de los que han tenido acceso a esa info solo se puede acceder a través de un protocolo digno de la CÍA. Estamos vendidos por los que nos gobiernan sin ningún miramiento.

Estas son las de Arturo González:

1. Que el Gobierno firme este lunes que Morón sea base permanente de Estados Unidos para intervenciones en África.

2. Que ayuntamientos y comunidades autónomas previsiblemente salientes destruyan documentos, como es el caso masivo del Ayuntamiento de Madrid. Debería ser delito.

3. Que la financiación ilegal del PP durante 20 años se salde con una multa y sin que nadie asuma responsabilidades.

4. Que el Tratado comercial entre Estados Unidos y Europa se tramite de forma secreta, aunque ya se sabe que las empresas estadounidenses tendrán preferencia en caso de desacuerdos con los estados.

5. La pugna entre Pedro Sánchez y Susana Díaz.

6. Las vergüenzas antidemocráticas de Esperanza Aguirre., como si fuera la duela del PP, como si Rajoy hubiera dimitido y ella fuera la presidenta.

7. El triste espectáculo de Izquierda Unida.

8. Que Pablo Iglesias diga que la Bolsa no entra en sus preocupaciones, como si la Bolsa fuera cosa exclusivamente de los poderosos, ignorando que los ciudadanos medios tienen sus ahorros en Bolsa, ignorando que los Fondos de inversión de esos mismo ciudadanos medios invierten en Bolsa, y que los Planes de Pensiones también. Esto, y aumentar la presión fiscal sobre quien gane más de 50.000 euros, cuando lo sensato sería 100.000, le puede llevar a perder las elecciones, y en todas las entrevistas en que se lo preguntan responde con evasivas, dejando la impresión general de que el más importante y casi único argumento de Podemos será subir impuestos.

9. Que Ciudadanos (C´s) haya retirado ya la exigencia de primarias a quienes necesiten su apoyo, que era una de sus propuestas estrella. Bienvenidos al club de los incumplidores de promesas.

10. TVE, la gran vergüenza nacional, antro de manipulación, por donde debería empezar el Gobierno la regeneración democrática.

11. Que al ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, lo vayan a hacer embajador en la OCDE, donde ya es directora general su prometida, dándole una salida apetecible para ambos.

12. ¿Por qué en política los trapos sucios hay que lavarlos en casa y no en público, como sostiene el ministro de Industria, José Manuel Soria?

13. Que ya no se hable del artículo 135 de la Constitución.

14. Que todo se haya emputecido más tras las elecciones municipales y autonómicas.

15. Y la más importante y a la que no prestan atención: la desigualdad y la pobreza.

El Pepé y otras hermanas de la Caridad

-Tío, ¿te vienes a violar unas monjas? Me han dicho los del Pepé que tengo que hacerlo, pero hay demasiadas y no voy a poder yo solo.
-Qué va, mi mujer no me deja y, encima, tengo que organizar un soviet. ¿Es que quieres que nos llamen machistas? ¡No sabes cómo las gastan las feminazis de la izquierdona! Nos capaban...
-¿Me vas a dejar solo violando monjas? ¡Que son muy feas! ¡Ni con viagra se me erigiría el conqué! 
-No, si ya... Pero la respuesta es no. Nos vemos mañana en la quema de Iglesias.
-¿Qué dices, loco? ¿Quieres que el camarada Francisco se enfade y nos mande a un gulag lleno de curitas cachondos para que nos inmatriculen el pandero?
-¡Eres único para chafarle la fiesta a uno! ¿Qué tiene de malo quemar iglesias? ¡Si hasta te lo pide la derecha, que le priva! ¡La derecha solo pide cosas buenas! ¡Son mentes puras, angélicas, ideales, pristinas, dulcinearronas como la de Tormentos Cospedorrea, que va a ir al cielo de cabeza, como Dick Cheney! 
-A ver si te crees que tú tampoco fastidias. Aunque las mentes puras e ideales del PP no pueden desear nada malo, ya se encargan los curas católicos de eso según dicen los mismos católicos, pues por lo visto hay más violadores en el clero de todas las religiones que en ningún otro sector; es más, destaca el fundador de los Legionarios de Cristo, el drogadicto Marcial Maciel, tan amado (y pagado) por la derecha y que se dedicaba con evangélico entusiasmo a que los niños se acercaran a él. Eso del amor espiritual da mucho de sí: mencionemos el atractivo de Rouco Sifredi y el de un tal Josemaría, al que le priva la Botella. Pero, en fin, hay que ser como la derecha quiere que seamos, pues nada les gusta más que les den La Razón: violemos monjas.
-Que no, coño. ¿Para qué quiero yo violar monjas? ¿Qué me ha hecho a mí una monja? ¡Aprecio a las monjas! ¡Lo único que hacen es curar, cuidar y dar de comer a los nuestros, que son los pobres que van dejando los latrocinios y saqueos de los bandoleros del Pepé y las estupideces del Pesoe!
-Nuria Losada, concejal del PP por Rafelbunyol, dice que tenemos que violar monjas: es una orden.
-Valenciana tenía que ser. El poeta John Milton dice que las órdenes no obligan. Y era republicano. Lo que hay que hacer es coger a esa señorita y echarla con paella corrupta, Rita, caloret y todo a la Albufera. 
-Entonces, ¿qué hacemos? Porque hay que violar monjas: nada ofrece mejor imagen de marca que el consejo de un enemigo.
-Ya tenemos la coleta del cometa. Lo que hay que hacer es juntar a los corruptos del Pepé en la cárcel (donde hacen cursillos de perfeccionamiento los ladrones) con otras hermanitas de la caridad. Su madre superiora les dará lo que les falta por donde más pecado han hasta que acaben cantando de memoria Plaisir d'amour de Berlioz mejor que un tiple o un castratum.

Una maestra roba un banco para pagar a ese mismo banco que la quiere desahuciar. ¿Es película, o es documental? Compruébelo.

Begoña Piña, "¿Qué empuja a una persona decente a robar?", en Público, 28-V-2015:

'La lección' es la película dirigida por Kristina Grozeva y Petar Valchanov y Premio Nuevos Realizadores en San Sebastián, que cuenta la historia de una maestra en un pueblo de Bulgaria.

MADRID.- ¿Qué hace que una persona decente se convierta en un criminal? Esto se preguntan los directores búlgaros Kristina Grozeva y Petar Valchanov en La lección, primer largometraje de ficción de su carrera. La respuesta: Un sistema podrido, donde hacer lo correcto es casi misión imposible, porque todos son trampas de los codiciosos para seguir amasando dinero. 

"En nuestro tiempos y en la realidad que vivimos es absolutamente posible que esto suceda. La crisis ha arrinconado a mucha gente y les ha dejado sin opciones. La crisis ha empujado a personas decentes a robar".

El film está inspirado en una historia real ocurrida en una pequeña provincia búlgara
Premio Nuevos Realizadores en el Festival de Cine de San Sebastián –galardón que paradójicamente está financiado (50.000 euros) por una entidad bancaria, la Kutxa-, la película está inspirada en una historia real ocurrida en una pequeña provincia búlgara. Hace unos años, una maestra de escuela robó una sucursal bancaria, lo que hizo saltar las alarmas en el país. 

En la ficción esta mujer se llama Nadezchda, es profesora de Inglés y descubre que en su clase hay un alumno que roba a los demás. Mientras busca la forma de descubrir al "ladrón" y darle una lección, en su vida se complica todo y se enfrenta a la inminente pérdida de su casa. 

Una profunda contradicción

"La parte interesante es esta historia es que le puede pasar a cualquiera y la broma pesada es que en la realidad le pasó a una maestra", dijo Kristina Grozeva, en una entrevista concedida tras su paso por el Festival de Toronto.

Su compañero Petar Valchanov añadió: "Estábamos profundamente interesados por esta situación de una profesora que robó un banco porque descubrimos en ella una profunda contradicción. Es muy sorprendente que una persona santa como un maestro puede convertirse en un criminal, pero en estos tiempos, desgraciadamente, es muy posible".

Primer título de una trilogía, en la que todas las películas estarán inspiradas en historias reales nacidas de noticias de prensa, La lección está protagonizada por la actriz Margita Gosheva, a quien acompañan otros dos intérpretes profesionales y un grupo de debutantes. La mezcla permite a los cineastas buscar el tono de realismo que pretenden para su filme.

De Ladrón de bicicletas a Sánchez Gordillo

Drama realista con tintes de cine documental, que es también un thriller con fondo social y político, en el que todo el suspende nace de la angustia de su personaje principal por evitar el desahucio de su casa, por conseguir el dinero que tiene que devolver al banco para mantener intacto el precario equilibrio familiar en el que vive. El remate lo añade la incógnita de saber qué hará si descubre al alumno "ladrón".

La lección, que además de Donosti, ha conquistado muchos otros festivales en el mundo, evoca una de las más grandes películas de toda la historia del cine: Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948).
La película también tiene un fondo social y político
En aquella, Antonio, el obrero protagonista, un hombre bueno agobiado por la pobreza, intentaba robar una bicicleta delante de los ojos de su hijo. Y solo el llanto desesperado del chico detenía a la multitud que rodeaba a su padre.

La lección aparca aquel tono trágico, por momentos insoportablemente triste del clásico italiano, y lo cambia por esa combinación de suspense, cine social y drama, con espacio para algunos, aunque no muchos momentos de humor. 

"Queremos contar historias dramáticas, pero con una sonrisa amarga –dicen los directores-. Por ejemplo, nuestro anterior cortometraje, Jump, era más una comedia, pero con elementos de drama y ahora es lo contrario. Para nosotros es muy importante mezclar estos géneros porque esta mezcla de humor y drama es lo que hace la historia más cercana a la vida real".

Hacer lo correcto

Así, la ópera prima de Kristina Grozeva y Petar Valchanov estaría mucho más cerca de la realidad española de hoy que de la desgracia de aquel obrero de la posguerra.

Es una historia más fácil de entender conociendo las acciones de personajes como Juan Manuel Sánchez Gordillo -que ha vuelto a ganar por mayoría absoluta las municipales de Marinaleda- o mirando episodios como el que protagonizaron hace unos años los militantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), cuando cogieron alimentos de primera necesidad de dos grandes superficies comerciales en Arcos de la Frontera y Écija para entregárselo luego a un grupo de familias sin techo.

"Con la siguiente esperamos poder pagar a los técnicos y los actores"

La intención de los directores de La lección es continuar la trilogía con la historia de un hombre, un trabajador de los trenes de Bulgaria, que encuentra un dinero e intenta devolverlo a su dueño. 

De nuevo, alguien íntegro que pretende hacer lo correcto. Será una producción que, tras el éxito en festivales de esta primera película, se hará con menos dificultades de producción, a pesar de la situación del cine en Bulgaria. 

"Con la siguiente esperamos poder pagar a los técnicos y los actores", dicen los directores, que hicieron este filme con la ayuda de amigos y sin financiación estatal. 

"El mayor inconveniente es estar rodeados de políticos y trabajadores que no tienen ningún interés en sacar adelante el cine búlgaro", afirmaron en una entrevista hace unos meses. "Por desgracia, en Bulgaria, la idea de que el cine no es más que un negocio y una industria y de que no debería verse como un arte es cada vez más compartida", concluían.

La esquilmada rebusca del PP en materias de escándalo en la izquierda

David Torres, "¿Dónde está ETA cuando se la necesita?", en Público, 29 may 2015:

Nunca pensamos que la resaca de unas elecciones municipales pudiera estirarse tanto pero es que no contábamos con la capacidad de resistencia de ciertos organismos pluricelulares. En especial, Aguirre va a tardar en rendirse más o menos lo mismo que el sexto ejército alemán en Stalingrado: da la impresión de que está esperando que Mariano la nombre mariscal de campo como a Paulus. En consonancia con su pataleo, durante unas horas circuló por la red la noticia de que las fuerzas reaccionarias habían convocado una concentración en Madrid este sábado para impedir la entrada de las huestes comunistas en la capital, es decir, una versión del 15-M con perlitas, camisetas de Lacoste y Rouco Varela, que podría atrincherarse a todo lo largo de la calle Serrano.

La noticia era demasiado graciosa para ser verdad, una repetición en tono mayor de las manifestaciones de obispones contra el aborto y la educación pública que tanto colorearon las tardes de los sábados en el Paseo del Prado. No será por falta de ganas, ni siquiera porque la fecha del 30-M sonase a doble o nada. El problema es que el combustible de la indignación, que alimentó las asambleas del 15-M en Sol, no prende igual que la gasolina del miedo. Porque el miedo ha sido el gran descubrimiento de la mecánica popular desde la invención del Cara al sol. Fue como si un día ante Jose Mari se plantase el monolito oscuro y le enseñase el fémur de una víctima de ETA. Se hizo la luz. La derecha lleva décadas esgrimiendo el fémur, amenazando con el fémur, ordeñando el fémur, ocupando la charca política a golpes de fémur.

Sin embargo, ahora que se ha acabado el miedo a ETA (ya que a los etarras los trincan cuando suben unas fotos a Facebook con la camiseta de la selección española o cuando van a ver a José Tomás a la plaza de toros) hay que rebuscar entre el muestrario de huesos algo con lo que reemplazar el fémur. Aguirre ha rebuscado en lo hondo de la charca y ha encontrado la palabra “soviet”, que no se oía por estos lares por lo menos desde que Carrillo se quitó la peluca. El adjetivo “bolivariano” no ha funcionado, el chavismo no acojona lo suficiente. Por eso hay cientos, miles de tertulianos a sueldo de la FAES buscando videos antiquísimos y comprometedores para ver cómo pueden recortar y pegar fragmentos hasta conseguir un montaje publicitario de Pablo Iglesias organizando un gulag de concejales y otro de Manuela Carmena pidiendo a ETA metralleta.

Nuria Losada, concejal del PP por Rafelbunyol, asegura que ahora que la izquierda ha tomado a fuerza de papeletas las instituciones, están al caer las violaciones masivas de monjas. No hay más que ver a la pobre mujer para recordar aquel principio freudiano de temer lo que secretamente se desea. Otro tanto ocurre con Yolanda Barcina, que ha evocado la Alemania de Hitler, la Argentina de Perón y la Venezuela de Maduro como panorama de lo que se avecina. Con lo fácil que era recordar los comicios de Franco, que ganaba con el 99% de los votos y aún le sobraban para tapizar el salón. Pero Barcina no iba a desenterrar los huesos de la familia, el fémur más chungo y longevo de la península. ¿Dónde están los etarras cuando se los necesita? Haciendo el español, en el fútbol o en los toros. Qué poco patriotas.