jueves, 9 de octubre de 2025

Nobel de literatura a László Krasznahorkai. Dossier.

 I

 El húngaro László Krasznahorkai, Premio Nobel de Literatura 2025, en El País, por Berna González Harbour, Madrid - 9 OCT 2025:

La Academia Sueca premia al escritor “por su obra cautivadora y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”

La Academia Sueca ha anunciado este jueves en Estocolmo que el Premio Nobel de Literatura 2025 es para el húngaro László Krasznahorkai (Gyula, 71 años) “por su obra cautivadora y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”. Krasznahorkai (pronúnciese Kros-no-jorka:i)es el gran cronista de la Hungría comunista y la que emergió después, el retratista perfecto de ese país imperfecto que heredó las cenizas de un imperio deshecho en el siglo XX con graves heridas para sus pueblos, y del universo indefinido en que se convirtió esa nación tras abrazar la democracia, aún renqueante.

Krasznahorkai es un hombre tranquilo, afable, apasionado de la conversación y dueño de una literatura sin prisa y de cocción lenta que hoy choca frontalmente con el ritmo de nuestras vidas. El máximo galardón universal premia así la hondura, la capacidad de profundizar y un alto en el camino en este modo de vida de aceleración sin fin. En España publica toda su obra la editorial Acantilado, traducida por Adan Kovacsics.

“Es un gran escritor épico de la tradición centroeuropea, que se extiende desde Kafka hasta Thomas Bernhard, y se caracteriza por el absurdo y el exceso grotesco”, ha señalado el comité del Nobel. “La novela Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río es un relato misterioso con potentes pasajes líricos que se desarrolla al sureste de Kioto. La obra tiene la sensación de preludio a la rica Seiobo There Below (2013), una colección de 17 relatos sobre el papel de la belleza y la creación artística en un mundo de ceguera”, añade la Academia. El anterior autor húngaro distinguido con el máximo galardón de las letras universales fue Imre Kértész, en 2002.

¿Aún hay sitio para la literatura sin prisa en el mundo de hoy?, fue la pregunta al hoy premiado cuando recibió a EL PAÍS hace un año en Marraquech, donde se celebraron en septiembre de 2024 las Conversaciones de Formentor. “No, en absoluto”, respondió el autor húngaro. “La vida está muy acelerada, recibimos tanta información y con tanta rapidez que se nos olvida todo. Se han hecho estudios con niños que han concluido que, después de media página, se cansan y no se pueden concentrar. Esta literatura lenta, aunque luego coge ritmo, es para una islita muy aislada de lectores”.

Krasznahorkai, por una vez, se equivocó. Si no hay sitio en las grandes listas de éxito y en las grandes ventas, sí lo hay en el podio de la gran literatura, la que retrata épocas, generaciones y geografías con un poso en la conciencia colectiva. Por ello recibe el Nobel, como recibió hace un año el Formentor.

El escritor húngaro bromeaba bajo el sol de Marraquech, ataviado con sombrero claro y ropa de lino, sobre que cada vez menos gente leía sus libros, pero “más gente conoce mi nombre, aunque no sepa pronunciarlo”. De hecho, alguna vez se le ha nombrado Kaláshnikov, le recordamos, a lo que respondió: “Dígales por favor que no hay ninguna bala en este kaláshnikov”.

Sus balas son literarias.

El autor húngaro, que vive entre Trieste y Viena y que legó todo su patrimonio literario a la Biblioteca Nacional de Austria, ha iluminado el panorama literario con sus personajes rotundos y perdedores, también oscuros. Su principal libro es Melancolía de la resistencia, una joya para retratar un mundo que libra batallas escondidas contra las imposiciones del régimen y la alienación vital en un registro que nunca logra abrazar la terapia correcta de la libertad. Su obra es el mejor radar de ese mundo centroeuropeo que no ha logrado estabilizarse en una personalidad reconocible, propia y, sobre todo, aplaudida por el entorno: la Hungría posimperial que sufrió las dos guerras mundiales se sumergió en un régimen comunista que arrastró a generaciones durante décadas de oscuridad. Él la describió en los ochenta y, a pesar de la democracia, mantiene la decepción con su país: “Yo ya estaba decepcionado de Hungría cuando aún vivíamos en el comunismo. No ha sido ninguna sorpresa que los húngaros seamos incapaces de construir una democracia. Conocía bien a los húngaros en la época de János Kádár y nunca entendí que mis compañeros intelectuales de los noventa pudieran pensar que aquella gente que aceptó esa dictadura fuera capaz de construir una democracia. En Melancolía de la resistencia describí en los ochenta cómo somos y no escribía sobre la sociedad comunista, sino de la gente en general, la perspectiva humana y un destino que los húngaros solo pueden agradecerse a sí mismos”, aseguró hace un año a EL PAÍS.

Y no funciona bien esa democracia, aseguró, porque los húngaros, sus compatriotas, “son cobardes, evitan los conflictos”. “No quieren solucionar las cosas con comunicación, sino huyendo del problema hasta que llega el momento en que hay que enfrentarse y entonces se vuelven violentos. La capacidad de comunicación y de aceptar una opinión ajena es una característica de la que carece el húngaro”. Y añadía: “Ahora que está de moda ser de extrema derecha en Hungría, son muy visibles las heridas que se hace la gente. Heridas que no se curan. Heridas que duelen. Están hiriendo la dignidad de los demás. Es lo más importante que falta en esa sociedad, reconocer la dignidad de los demás”.

Aquel libro fascinó a una generación y a un mundo hambriento de historias del Este, que lo acogió lentamente, pero con especial interés. Poco a poco, el autor fue añadiendo libros excelentes, muchos de ellos llevados al cine por el también húngaro Béla Tarr. El más reciente es El barón Wenckheim vuelve a casa, una divertida disertación con rumores de tiempos ya acabados que el crítico José María Guelbenzu, recientemente fallecido, describió como propia de una “imaginación apocalíptica con una fuerza expresiva extraordinaria sin hacer concesión alguna al lector”.

Basilio Baltasar, director de la Fundación Formentor y del jurado que el año pasado le concedió el premio que lleva este nombre, reaccionó con enorme alegría: “Este premio es un elogio a la gran literatura, a su historia y a la inteligencia cognitiva de los mejores lectores. Es un homenaje a los orígenes de la imaginación narrativa, al poder de una palabra infatigable que no se pliega ni conforma. Con László se recupera la notable posición que merecen los herederos de la admirable genealogía literaria. Es un honor celebrar estos momentos”, comenta a EL PAÍS.

En la entrevista celebrada hace un año en Marraquech, Krasznohorkai analizó y criticó la deriva de Estados Unidos y el mundo actual en el ritmo de un imperio que se acaba. Y apeló a la belleza frente a la oscuridad: “Para conectar con la hermosura puedes entrar en el Prado y ver las Pinturas Negras de Goya. Y eso también forma parte del cambio. Hay una parte fea, oscura, brutal, ignorante, de incultura, de la que ya hemos hablado, pero también hay otra parte que forzará a las personas a establecer unos lazos individuales con el mundo según sus propias curiosidades y necesidades. Es lo más optimista que puedo decirle”. Y remató: “Soy el escritor del fracaso”.

El jurado de este año del Nobel de Literatura ha estado formado por seis miembros de la Academia Sueca: lo ha presidido Anders Olsson, de 76 años. Con él, Ellen Matsson, Anne Swärd, Steve Sem-Sandberg, Anna-Karin Palm, y Mats Malm, por lo tanto, un jurado paritario que también ha destacado la influencia de la filosofía oriental: “El nuevo premio Nobel también mira hacia Oriente, adoptando un tono más contemplativo y refinado. El resultado es una serie de obras inspiradas en las profundas impresiones que le dejaron sus viajes a China y Japón”.

El premio a Krasznahorkai llega después del que se concedió el año pasado a la surcoreana Han Kang, una sorpresa de modernidad, juventud y mirada vital hacia la emergencia asiática y la mujer número 18 en obtenerlo. En 2025, el premio ha vuelto al habitual territorio de Occidente, que goza del mayor número de galardones, y a la también habitual figura del hombre blanco europeo.

En los 10 años anteriores, el premio ha sido paritario: Olga Tokarczuk, Svetlana Alexiévich, Annie Ernaux, Louise Glück y la citada Han Kang han sido las mujeres ganadoras. Jon Fosse, Abdulrazak Gurnah, Peter Handke, Kazuo Ishiguro y Bob Dylan han sido los hombres.

Este año se cumplen 80 años del galardón a Gabriela Mistral, la única mujer hispanohablante en ganarlo. El premio lo han recibido 122 autores y solo en cuatro ocasiones ha sido repartido entre dos.

II

Cinco libros de László Krasznahorkai, premio Nobel de literatura en 2025, en El País, por Andrea Aguilar, Madrid - 9 OCT 2025:

Desde su debut con ‘Tango satánico’ hasta su última obra traducida al español, ‘El barón Wenckheim vuelve a casa

László Krasznahorkai (Gyula, Hungría, 71 años), premio Nobel en 2025, fue criado en una familia burguesa judía y su aproximación a la literatura llegó tras varios años de vagabundeo por Hungría, en los que buscaba la compañía de aquellos que vivían en los márgenes. Quiso dedicarse a la música antes de volcarse en la escritura, campo en el que debutó en 1985 con Tango satánico, una obra alabada por Susan Sontag y llevada al cine por Béla Tarr, cineasta con quien Krasznahorkai ha colaborado. La idea de “arreglar” ese primer libro y alcanzar lo que realmente se había propuesto es lo que le ha empujado a seguir intentándolo una y otra vez, aseguraba en una entrevista en 2022 el ganador del Man Booker Internacional hace justo una década. En español su obra, traducida por Adan Kovacsics, está publicada en el sello Acantilado, salvo El último lobo, un libro que escribió tras una estancia en Extremadura invitado por la Fundación Ortega Muñoz en 2009.

El barón Wenckheim vuelve a casa. (Acantilado,2024). Tal y como anuncia el título, el barón protagonista de esta novela regresa al final de su vida a la pequeña ciudad húngara donde creció. Escapa de las deudas de juego que adquirió en Buenos Aires, donde vivía en el exilio, y anhela reencontrar a su amor de adolescencia, Marika. La historia de este peculiar lugar aflora entre voces y relatos de farsantes, rumores, políticos locales. Mientras tanto, el Profesor, un científico que vive retirado en un austero refugio Zen fuera de la ciudad, irrumpe con largas disquisiciones con las que trata evitar pensar. Es la más reciente de las obras traducidas de este autor al castellano.

Tango satánico. (Acantilado, 2017). El debut de Krasznahorkai, publicado en su lengua original en 1985, dejó claro que su trabajo es eminentemente literario, alejado del realismo y de la autoficción, género que él ha declarado que no le interesa en absoluto. En esta hipnótica novela, la historia se desarrolla a lo largo de un par de días de lluvia incesante y se centra en una docena de habitantes que quedan en una aldea. El fracaso y la decepción, las infidelidades, los crímenes y las constantes traiciones conforman la trama de un baile infernal, trágico, cómico y etílico, en un rincón perdido del mundo.

Melancolía de la resistencia. (Acantilado, 2017). Misteriosa y surreal, la historia de este libro encadena extraños aconteceres en una pequeña ciudad de Hungría. En lo más crudo del invierno, un circo llega con la promesa de mostrar el cuerpo disecado de la ballena más grande del mundo. Los rumores sobre el verdadero propósito de los saltimbanquis llevan a los habitantes de la ciudad a aferrarse a la cosmología, la música o el fascismo. El pavor al caos refuerza cualquier atisbo de orden al que sienten que pueden aferrarse. El soñador Valuska es el improbable y tierno héroe en le centro de la historia.

Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río. (Acantilado, 2007, 2017). Fuera del tiempo y del espacio vive el nieto del príncipe Genji, quien llega hasta un antiguo monasterio en Kioto. Va en busca de un bello y legendario jardín y en ese largo camino, poético y sereno en la narración de Krasznahorkai, se adentra en los procesos de construcción de ese monasterio, en la geología de esa tierra, y en la búsqueda de los ideales. La influencia de la filosofía zen es algo a lo que se ha referido con frecuencia el autor húngaro y con este libro le rinde homenaje.

Guerra y guerra. (Acantilado, 2009). El arranque de esta arrebatada y bella novela da las claves de una historia que se desarrolla entre Hungría y Nueva York. El relato se mueve entre el suicidio, el ataque de unos adolescentes, el encuentro de un manuscrito sobre el regreso tras una guerra de dos combatientes y el imperante deseo de salvar la historia que ahí se contiene. “Ya no me importa morir, dijo Korin, y tras un largo silencio, señalando un estanque cercano, preguntó: ¿Aquello son cisnes?“.

III

El Nobel a un mago. En El País, por Sandra Ollo, 9 OCT 2025:

El escritor pide una y otra vez “que la realidad la filtren los poetas”, porque sigue creyendo en el poder radical de la literatura

Hoy el jurado del Premio Nobel ha reconocido una concepción muy concreta de literatura, aquella que busca la manera de hablar de la inabarcable realidad, por dolorosa que resulte. El estilo de Krasznahorkai es diferente a todo—como diferentes fueron Kafka o Borges, o Bernhard—por su exuberante prosa capaz de crear las atmósferas más sugerentes y extrañas, su gran plasticidad y su poder de seducción, su envolvente expresionismo descriptivo, su lenguaje musical, tan cercano a la poesía y atento a todo lo que le rodea, y su tenaz invitación al lector a sumergirse plenamente en la hechicera imaginación literaria.

En sus novelas el tiempo se suspende, casi desaparece, diluido en unas frases que emergen un tras otra sin transiciones marcadas ni concesiones, como una salmodia. Su literatura nos devuelve al sentido primero de la lectura: la inmersión en un mundo desconocido pero profundamente humano, el descubrimiento de paisajes inimaginables pero reveladores. Krasznahorkai es el gran mago, no en balde el misterio y el enigma son constantes de sus libros. Es el escritor que pide una y otra vez “que la realidad la filtren los poetas”, porque sigue creyendo en el poder radical de la literatura, en la palabra, en la belleza, en la capacidad del ser humano de pensarse de otra manera. Hoy se ha premiado el compromiso vital de un escritor con su obra, pero sobre todo, con el mundo; se ha premiado a un creador incomparable. Y para mí, además, se ha premiado a un gran amigo.

IV

Krasznahorkai, un escritor transmutado en cine de autor, en El País, por Jorge Morla, Madrid - 9 OCT 2025:

El húngaro, premio Nobel de Literatura, ha desarrollado una carrera paralela junto a Béla Tarr, escribiendo sus guiones o adaptando su propia obra.

La obra del escritor húngaro László Krasznahorkai, flamante ganador del Premio Nobel de Literatura 2025, mantiene una relación profundamente estrecha con el cine, en especial con el de su compatriota Béla Tarr, con quien ha desarrollado una de las colaboraciones más singulares de la historia del cine de autor europeo. Ambos creadores han trabajado en varias películas, ya sea adaptando la propia obra del autor o coescribiendo guiones. Su vínculo va más allá de la simple adaptación literaria: se trata de una simbiosis estética y filosófica. Krasznahorkai proporciona la sustancia narrativa (con un tono generalmente apocalíptico) y la densidad moral; y Tarr, por su parte, traduce esa visión a imágenes de una belleza muy particular y un ritmo hipnótico. Ambos comparten una concepción del tiempo, la desesperanza y la condición humana como procesos lentos, circulares, casi inmóviles, a los que el espectador debe enfrentarse.

“Que se hayan conocido sus novelas a través del cine de Tarr —que creo que, junto con Michael Haneke, es el cineasta europeo más importante de este siglo—, demuestra que la relación entre literatura y cine es una carretera en dos direcciones”, señala el historiador del cine Diego Moldes, que además de defensor del cine de Tarr es gran lector de Krasznahorkai.

La primera gran colaboración entre ambos (aunque ya habían colaborado en La condena, de 1988) fue Sátántangó (1994), basada en la novela homónima de Krasznahorkai publicada en 1985. La película, de más de siete horas de duración, es un monumento del cine lento y (para muchos) una de las obras maestras del siglo XX. Mantiene fielmente la estructura circular del libro —doce capítulos que avanzan y retroceden— y conserva el tono de estancamiento rural y corrupción moral que caracteriza la narrativa del autor. Tarr convierte los largos párrafos de Krasznahorkai en planos secuencia de varios minutos, en los que el barro, la lluvia y el silencio sustituyen las palabras. La película no solo es una adaptación, sino una prolongación del universo literario del escritor.

“Muchas veces se comete el error de proyectar esta película en dos o tres partes”, cree Moldes, que desmenuza la obra de director y escritor en su libro El vientre de la ballena. “Pero creo que es como trocear un cuadro. Fue concebida para verla con esa duración, y es parte fundamental de la experiencia”, señala el experto.

La siguiente colaboración entre cineasta y escritor fue Las armonías de Werckmeister (2000), basada en la novela Melancolía de la resistencia (1989). Aquí, el tono es ligeramente más metafísico: un pequeño pueblo húngaro se ve perturbado por la llegada de un circo que trae una enorme ballena disecada y a un personaje llamado El Príncipe, que desata el caos entre los habitantes. Tarr convierte ese argumento en un estudio visual sobre el orden y la entropía, la pureza y la corrupción. Las escenas, en un purísimo blanco y negro, poseen una quietud ritual que amplifica el carácter simbólico del relato. Krasznahorkai participó en el guion, y tanto director como escritor siempre han considerado que la película les pertenece a ambos.

En El hombre de Londres (2007), basada en una novela de Georges Simenon, Krasznahorkai no adapta una obra propia, pero sí escribe el guion junto a Tarr, aportando su tono filosófico característico. De este modo, su influencia trasciende sus textos y se infiltra en el lenguaje cinematográfico de Tarr, que adopta el ritmo y la estructura mental de sus novelas. La trama sigue a Maloin, trabajador ferroviario que recupera un maletín con una importante cantidad de dinero en la escena de un asesinato del que es el único testigo. “Hay algo que comparten escritor y cineasta”, señala Moldes, “que es el enfoque. Su visión de la realidad es muy europea y a la vez universal. Ambos magnifican objetos ―un gato, un baile―, dilatando el tiempo y la imagen, y se centran en algo muy concreto: la decadencia del humanismo”.

El último gran fruto de su colaboración fue El caballo de Turín (2011), inspirada libremente en un pasaje de Nietzsche y en una idea original de Krasznahorkai. El guion, escrito por ambos, representa una especie de cierre: una meditación sobre el agotamiento del mundo y el silencio final del ser humano. En 2011 el escritor húngaro dijo que seguramente fuera su última vez que trabajaban juntos. Quizá, el Nobel reavive la llama de esa colaboración tan profunda como provechosa para el cine de autor europeo.

V

László Krasznahorkai, escritor: “La gente necesita que se le mienta”, en El País, entrevista por Andrea Aguilar, Madrid - 19 DIC 2022:

El novelista húngaro, cuya novela ‘Tango satánico’ fue llevada al cine por Béla Tarr en una película de culto, es una de las grandes figuras de la literatura centroeuropea

Su nombre nunca falta en las quinielas del premio Nobel. Admirado por Susan Sontag, que lo definió como “maestro del apocalipsis”, y por W. G. Sebald, que situó la universalidad de su obra a la altura de la de Gógol, cierta aura de misterio rodea a László Krasznahorkai (Gyula, Hungría, 68 años), poco dado a conceder entrevistas. En el escenario del Baluarte, durante los recientes Encuentros de Pamplona este otoño, acompañado de Adam Kovacsics, traductor al español de su obra publicada en el sello Acantilado, donde se encuentran títulos como Tango satánico o Guerra y guerra, contaba que cuando salió su primer libro muchos dudaban de que él realmente existiera.

Alto y con una expresiva mirada de ojos achinados azules, siempre viste de negro —como le explicó hace décadas a Kovacsics en su primer encuentro— y su proximidad a la filosofía oriental es patente no solo en su obra, sino también en su ademán calmado. Criado en una familia burguesa judía, su aproximación a la literatura llegó tras varios años de vagabundeo por Hungría, en los que buscaba la compañía de aquellos que vivían en los márgenes —”quería estar entre los más pobres porque pensaba que ellos eran quienes vivían la realidad”—. Rechazaba entonces la idea de convertirse en algo, de construirse un futuro en el régimen comunista donde nació y creció. “En esas dictaduras uno pensaba que el mundo era así y así sería mañana, y pasado mañana, el tiempo no tenía importancia”, recordó en Pamplona. Tras esa primera etapa de inconformista errante, quiso dedicarse a la música y acabó escribiendo una primera novela en 1985, que tituló Tango satánico. La idea de “arreglar” ese libro y alcanzar lo que realmente se había propuesto es lo que le ha empujado a seguir intentándolo una y otra vez, aseguró el ganador del Man Booker Internacional en 2015. Desde hace casi tres años reside en Trieste, aunque pasa largas temporadas en Hungría y en Viena, “el triángulo austro-húngaro”.

Estrecho colaborador de Béla Tarr, el director de cine que llevó a la gran pantalla Tango satánico en una película de culto de siete horas, entre sus amigos se han contado desde Allen Ginsberg hasta Imre Kertész. Como recordó al hablar del premio Nobel húngaro y del autor Miklós Mészöly, con ellos nunca hablaba de escritura: “Eso es algo privado, tampoco explicas nunca cómo te quitas los calcetines, es cosa tuya”.

Pregunta. Crecer en el bloque soviético, ¿le permite comprender mejor lo que pasa hoy en Rusia?

Respuesta. Lo que está pasando hoy no lo entiende nadie, ni siquiera los rusos. En Hungría había una ocupación, sabíamos que los rusos estaban allí, sufrimos la dictadura, estaban presentes, pero no eran visibles. Lo mismo pasaba en Polonia, en Bulgaria o en la RDA. Mantenían contacto con un grupo reducido de gente en cada país.

P. ¿La invasión de Ucrania está despertando viejos fantasmas?

R. Ahora es imaginable que puedan atacar cualquier país en cualquier momento. Putin aprendió que gana quien golpea primero. El pueblo ruso está muy teledirigido y manipulado. Occidente prefiere reaccionar, pero sería importante que diera el primer paso. No propongo bombardear a diestro y siniestro, es algo más complejo.

P. Sostiene que los desposeídos fueron los más engañados por el régimen comunista, que les decía que el poder era suyo. Hoy este grupo con frecuencia apoya a políticos populistas como Orban o Trump. ¿Cómo lo explica?

R. Los canallas saben perfectamente cómo manipular. La gente no necesita profetas, sino falsos profetas. Por un lado, están quienes, en muchos casos, vienen de ese mismo medio y se convierten en gente poderosa y rica. Por otro, está ese pueblo siempre oprimido en todos los regímenes, que se resiste a admitir la verdad. La rebelión de esas capas sociales se volvió anárquica por la impotencia, así que solo buscan la destrucción de lo que había antes. La gente necesita que se le mienta.

P. Parece que lo que escribió Dostoievski sobre el Gran Inquisidor sigue vigente.

R. Dostoievski sabía muy bien de qué iba la cosa, su conocimiento del hombre era muy profundo, pero su anhelo religioso le empujaba a buscar la salvación, veía como víctimas sacrificiales a los marginados.

P. ¿Siente que está en auge la pulsión hacia la destrucción de todo lo había antes?

R. La gente cree cada vez menos en las cosas. Pero todavía no existe ese falso profeta, las mentiras de los políticos hoy solo duran un periodo electoral, no toda una vida. Asaltan el Congreso, como ocurrió en EE UU, y tampoco saben lo que hacen. En el Capitolio había unos dando golpes y otros mirando asombrados el edificio. Fue trágico y ridículo a la vez. Hay que pillar a los canallas, pero no se puede simplificar tampoco el papel de aquellos que destruyen.

P. Afirma que el tiempo es un invento de los hombres y denuncia la absoluta aceleración en la que vivimos. ¿Qué otros rasgos le preocupan de la sociedad actual?

R. Debido al desarrollo tecnológico, todo ocurre mucho más rápido que hace 50 años. Nuestra conciencia del tiempo también se acelera. Recibimos una cantidad de información impresionante y llega con tal rapidez que pasa a no significar nada. Se necesita tiempo. Además, en nuestra sociedad del confort lo importante es mantener a la gente alejada de lo real. Cada vez tenemos menos relación con la realidad y cada vez más con lo que algunos dicen sobre ella. Si me entero de que ha habido un accidente en la esquina puede que no signifique nada, pero si alguien se desploma delante de mí y está ensangrentado eso se me va a quedar grabado.

P. ¿La experiencia directa se está perdiendo?

R. Se está limitando la comunicación con la realidad porque lo único que se tiene delante es la pantalla. Se produce la aniquilación de las tradiciones antiguas, es decir, de ese saber acumulado que no se puede transmitir con un teléfono inteligente. Hay cosas que solo se pueden aprender de forma directa, como ocurre con los aprendices de los carpinteros de los templos en Japón. El maestro coge un cepillo y hace dos o tres movimientos antes de pasárselo al alumno para que lo repita el resto del día. Al terminar le dice que está mal, y al día siguiente hará lo mismo. Si el aprendiz pregunta cómo hacerlo bien, errará porque no hay respuesta. Lo único que cabe hacer es imitar, imitar, imitar hasta que el maestro concede que está bien.

P. ¿Este concepto de la tradición es particularmente importante en su escritura?

R. Yo escribo sobre gente que ha experimentado y vivido todo eso, no sobre mí mismo. Hay gente mucho más interesante que yo. Si no entiendes esto no podrás ser novelista. Hablar de uno mismo es algo que haces con tu esposa o tu exesposa, y cada uno dirá sus propias verdades.

P. ¿Como lector tampoco le gusta la autoficción?

R. En absoluto.

P. Las ideas y la filosofía son muy importantes en sus libros.

R. También la sensibilidad.

P. ¿Y qué papel juega el entretenimiento?

R. Está bien, lo que me molesta es que algo que haya sido pensado solo para entretener se dé aires de alta literatura.

P. ¿Por qué afirma tan tajante que no es poeta?

R. Porque no me ocupo de mí mismo cuando escribo. Un poeta lo hace incluso cuando trata cuestiones filosóficas, como Hölderlin. Mi lenguaje es muy musical, cercano a la poesía, pero quiero crear silencio alrededor y escuchar millones y millones de voces de egos solitarios que quieren que escriba su destino.

P. ¿El ego que se les presupone a los escritores es justamente sobre lo que hay que estar vacunado?

R. Me ocupo tanto de la vanidad de los otros que no me queda tiempo para la propia.

P. ¿La filosofía zen ayuda en eso?

R. No hay que renunciar a tener ego o vanidad, sino llegar a pensar que eso no tiene ninguna importancia porque uno mismo no la tiene.

VI

Wikipedia

László Krasznahorkai

László Krasznahorkai (Gyula, 5 de enero de 1954) es un novelista y guionista húngaro conocido por sus novelas críticamente difíciles y exigentes, a menudo etiquetadas como posmodernas, con temas distópicos y melancólicos. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 2025 «por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte».

Varias de sus obras, en particular sus novelas Tango satánico (Sátántangó, 1985) y Melancolía de la resistencia (Az ellenállás melankóliája, 1989), se han convertido en largometrajes del director de cine húngaro Béla Tarr.

Biografía

Nació en 1954 en la ciudad Gyula, al sureste de Hungría, donde vivió hasta poco antes de empezar sus estudios superiores en la Universidad József Attila, en Szeged. Finalizó la carrera de Derecho en dicha institución de 1973 hasta 1976, tras lo cual partió a Budapest para continuar su formación en la Universidad Loránd Eötvös. Allí realizó estudios en Educación para adultos e idioma húngaro, al mismo tiempo que inició su carrera como escritor independiente, trabajando con la editorial Gondolat Könyvkiadó. En 1983 obtuvo la beca Zsigmond Móricz, seguida de un apoyo de la institución alemana DAAD a la cual se hizo acreedor en 1987.

En 1990 visitó Mongolia y China, y en 1992 emprendió un viaje en barco por el océano Atlántico. A su regreso, en 1994 recorrió Europa durante un año, en preparación de su novela Háború és háború. En 1996 realizó una residencia en la Wissenschaftskolleg de Berlín. Tras una estadía en Bosnia, partió a Japón en 1997 y regresó a China un año después.

Su primera colaboración con el cineasta Béla Tarr ocurrió en 1988, cuando el dúo trabajó en Kárhozat.

Obras

Novelas

Tango satánico (Sátántangó, 1985), Acantilado, 2017, traducción de Adan Kovacsics.

Melancolía de la resistencia (Az ellenállás melankóliája, 1989), Acantilado, 2001, tr. de Adan Kovacsics.

Az urgai fogoly, Széphalom Könyvműhely (1992).

Guerra y guerra (Háború és háborúa, 1999), Acantilado, 2009, tr. de Adan Kovacsics.

Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río (Északról hegy, Délről tó, Nyugatról utak, Keletről folyó, 2003), Acantilado, 2007, tr. de Adan Kovacsics; Editorial Sigilo, 2025.

Rombolás és bánat az Ég alatt, Magvető (2004).

Y Seiobo descendió a la Tierra (Seiobo járt odalen, 2008), Acantilado, 2015, tr. de Adan Kovacsics.

El barón Wenckheim vuelve a casa (Báró Wenckheim hazatér, 2016), Acantilado, 2024, tr. de Adan Kovacsics.

A Manhattan-terv, Magvető (2018).

Herscht 07769, Magvető Kiadó (2021).

Zsömle odavan, Magvető (2024).

Novelas cortas

Ha llegado Isaías (Megjött Ézsaiás, 1998), Acantilado, 2009, tr. de Adan Kovacsics.

El último lobo (Az utolsó farkas, 2009), Fundación Ortega Muñoz, 2009, tr. de Adan Kovacsics; Editorial Sigilo, 2024.

ÁllatVanBent, con ilustraciones de Max Neumann, Magvető Kiadó (2010)

Aprómunka egy palotáért, Magvető (2018).

Mindig Homérosznak, con ilustraciones de Max Neumann, Magvető (2019)

Colecciones de relatos

Relaciones misericordiosas (Kegyelmi viszonyok. Halálnovellák, 1986), Acantilado, 2023, tr. de Adan Kovacsics.

Megy a világ, Magvető Kiadó (2013).

No ficción

A Théseus-általános, Széphalom Könyvműhely (1993). Conferencias.

Este hat; néhány szabad megnyitás, Dovin - Magvetőy (2001). Ensayos.

Krasznahorkai Beszélgetések, Széphalom Könyvműhely (2003). Entrevistas.

Nem kérdez, nem válaszol (Huszonöt beszélgetés, ugyanarról), Magvető (2012). Entrevistas.

Premios

1987: Premio Jozsef Attila

1987: Premio Mikes Kelemen Kor

1992: Premio Derby Tibor

1993: Premio Krudy Gyula

1994: Premio alemán al mejor libro del año por A Theseus-ltalanos

1998: Premio Marai Sandor

2003: Premio de la Fundación Soros

2004: Premio Kossuth

2015: Premio Man Booker International

2024: Premio Formentor de las Letras

2025: Premio Nobel de Literatura

VII

Traducción automática revisada del artículo de la Wikipedia en húngaro:

László Krasznahorkai (nacido el 5 de enero de 1954 en Gyula ) es un escritor húngaro ganador del Premio Nobel de Literatura , el Premio Kossuth y el Premio Attila József . Es miembro de la Academia de Literatura Digital y de la Academia Széchenyi de Literatura y Artes desde 2004. Ganó el Premio Internacional Man Booker el 18 de mayo de 2015, el Premio Nacional del Libro a la Mejor Traducción en 2019 y el Premio Nobel de Literatura en 2025 de la Real Academia Sueca de Ciencias .

Carrera

Su padre, György Krasznahorkai, es abogado de origen judío, y su madre, Júlia Pálinkás, es la administradora de un hospital.

Asistió a la escuela primaria en Gyula de 1960 a 1968, y luego a la secundaria Erkel Ferenc en Gyula de 1968 a 1972. Después estudió derecho en Szeged y luego en Budapest de 1974 a 1976. Obtuvo un título en Cultura Folklórica Húngara de la Facultad de Humanidades de ELTE de 1977 a 1983 .

Su primer escrito fue publicado en Mozgó Világ en 1977 , bajo el título Tebenned hittem . Entre 1977 y 1982 fue documentalista en Gondolat Könyvkiadó, y desde 1982 es escritor independiente. Varias de sus obras, como Sátántangó , también fueron filmadas por su amigo director, Béla Tarr .

En 1987, pasó un año en Berlín Occidental como invitado del Servicio Alemán de Intercambio Académico . Desde la caída del Bloque del Este, ha cambiado constantemente de residencia. Regresa con frecuencia a Alemania y Hungría, pero ha pasado temporadas más o menos largas en Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra, Países Bajos, Italia, Grecia, China y Japón.

Sus obras han sido aclamadas por la crítica desde Estados Unidos hasta Japón . Susan Sontag llamó a Krasznahorkai « el maestro húngaro del apocalipsis, evocando a Gógol y Melville », y W. G. Sebald escribió sobre él: «La universalidad de la visión de Krasznahorkai es similar a la de Gógol en Almas Muertas y disipa todas nuestras dudas sobre la literatura contemporánea». En 1993 ganó el Bestenliste-Preist, el premio al mejor libro del año en Alemania, por su novela La melancolía de la resistencia .

En 1996 fue invitado del Wissenschaftskolleg zu Berlin. Mientras escribía su novela "Guerra y Guerra" , viajó extensamente por Europa durante varios años. Su mayor influjo en la escritura fue Allen Ginsberg, en cuyo apartamento de Nueva York vivió durante mucho tiempo, y cuyos consejos amistosos contribuyeron enormemente a la realización del libro.

En 1990 realizó su primera estancia prolongada en Asia Oriental, donde escribió sobre sus experiencias en Mongolia y China en sus novelas El prisionero de Urga y Destrucción y dolor bajo el cielo . Desde entonces, ha regresado a China en varias ocasiones. En 1996 , 2000 y 2005 , pasó seis meses cada año en Kioto , Japón .

Desde 1985, su amigo y director de cine, Béla Tarr, ha realizado películas casi exclusivamente basadas en sus libros y guiones, incluyendo las mundialmente famosas "Tango Satánico" y "Armonías de Werckmeister" . Krasznahorkai trabajó con Tarr hasta su última película, "El Caballo de Turín" de 2011 , y lo ayudó en todas sus decisiones importantes.

Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Kossuth , el galardón estatal húngaro más prestigioso . Es miembro de la Academia de Literatura Digital . En 2008, fue profesor visitante en la Universidad Libre de Berlín . En junio de 2010 , recibió el Premio Brücke Berlin, fundado unos años antes, en Berlín . Por su relato «Seiobo járt odalent», también publicado en alemán, recibió un premio de 20.000 euros, dedicado también a su traductora, Heike Flemming, de Dresde. En 2014, recibió el Premio América a la Trayectoria Literaria. En septiembre de 2016 se publicó la novela Vuelta a casa del barón Wenckheim .

Tiene tres hijos: Kata, Ágnes y Emma. Vive en varios lugares de Europa. El 9 de octubre de 2025, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura «por sus obras convincentes y visionarias que demuestran el poder del arte en medio del terror apocalíptico».

Sus obras

Novelas, cuentos

1985

Satan's Tango (novela, Editorial Magvető , luego Editorial Széphalom) (ediciones sin cambios: Editorial Széphalom: 1993, 2004, Editorial Magvető: 2005, 2009, 2013, 2015)

The Station Seeker ("Historias de muerte", en: Életünk 1985. Septiembre)

1986 Relaciones agraciadas ("Historias de muerte", Editorial Magvető) (ediciones posteriores: 1997, 2007)

1989 La melancolía de la resistencia (novela, Editorial Magvető, luego Editorial Széphalom) (ediciones sin cambios: Editorial Széphalom: 1999, 2001, Editorial Magvető: 2005, 2011, 2014)

1992 El prisionero de Urga (cuentos, Editorial Széphalom, luego Editorial Magvető) (edición sin cambios: Editorial Magvető: 2004)

1993

El General Teseo. Conferencias académicas secretas (conferencias, Taller del Libro Széphalom) ( editado como una edición "corregida" en la colección de relatos de 2013 titulada Megy a világ )

El tercer discurso (extracto de las conferencias tituladas El general Teseo, en: Antología Jelenkor)

1998 Isaiah Came (preludio de una novela, Magvető Könyvkiadó) (editado como edición completa en el volumen de 2013 Guerra y Guerra )

1999 Guerra y Guerra (novela, Magvető Könyvkiadó) (completa, segunda edición: 2013)

2003 Montaña del Norte, Lago del Sur, Caminos del Oeste, Río del Este (novela, Magvető Könyvkiadó) (ediciones sin cambios: 2012)

2004 Destrucción y dolor bajo el cielo (novela documental, Magvető Könyvkiadó)

2008 Seiobo estuvo allí (cuentos, Magvető Könyvkiadó) (ediciones sin cambios: 2012)

2009 El último lobo (cuento, Editorial Magvető)

2010 Animals Inside, historia, Max Neumannal y sus pinturas, Editorial Magvető/

2012. No pregunta, no responde. Veinticinco conversaciones sobre lo mismo (volumen de entrevistas editado por el autor, Magvető Könyvkiadó)

2013 El mundo gira (cuentos, Editorial Magvető)

2016 El barón Wenckheim regresa a casa (novela, editorial Magvető)

2018

El Proyecto Manhattan (preludio de una novela); foto Ornan Rotem, traducción del ensayo. Anna Todero (Magvető Könyvkiadó)

Un pequeño trabajo para un palacio. Un viaje a la locura de los demás (Magvető Könyvkiadó)

2019 Siempre para Homero (obra compuesta con Max Neumann y Miklós Szilveszter, Magvető Könyvkiadó)

2021 Seiobo estuvo allí / reimpresión revisada; Magvető Könyvkiadó/

2022 Herscht 07769. Novela de Bach de Florian Herscht. Historia ; Magvető, Budapest, 2021 (novela)

2024 Zsömle está aquí ; Magvető, Budapest (novela)

Publicaciones de revistas

1977 Creí en ti (cuento, en: Mozgó Világ, diciembre de 1977)

1980

El fantasma del martes (cuento, en: Mozgó Világ, octubre de 1980)

Publicaciones de la Editorial Gondolat publicadas en 1981 (editor, Editorial Gondolat)

Publicaciones de 1981 de la Editorial Gondolat publicadas en 1982 (editor, Editorial Gondolat)

1982 Para saber algo (extracto de la próxima novela Satan Tango , en: Mozgó Világ, agosto de 1982)

1983

El cloqueo del diablo y el cloqueo de Satanás (I) (extracto de una novela, en: Jelenkor, abril de 1983)

El cloqueo del diablo y el cloqueo de Satanás (II.) (extracto de una novela, en: Jelenkor, mayo de 1983)

1984

Herman, el guardabosques (cuento, en: Látóhatár, abril de 1984)

En la mano del barbero (cuento, en: Jelenkor, octubre de 1984)

1985 Herman, el guardabosques (cuento, en: Panorama '85)

1986

Estados extraordinarios (relato, en: Jelenkor, febrero de 1986)

Infierno, de repente (historia, en: Jelenkor, junio de 1986)

En la mano del barbero (cuento, en: Körkép '86)

1987

El mundo que se oscurece lentamente (extracto de los "cuentos sobre la muerte" titulados Relaciones de Misericordia, en: Új Írás, 1987)

Una mirada al universo (extracto de una novela, en: Jelenkor, junio de 1987)

El caballero de la decadencia (extracto de la novela en: Jelenkor, septiembre de 1987)

Estados de emergencia (relato, en: Panorama '87)

Cuchillo en mano (cuento, en: Újhold-Évkönyv '87)

1988 Cuchillo en mano (cuento, en: Panorama '88)

1989 Ni trompetas ni jinetes (cuento, en: Újhold-Évkönyv '89)

1990

Hay un sello en las puertas (cuento, en: Nappali Ház, 1990/1-2.)

A los lectores de Orfeo (respuestas, en: Orfeo, Volumen I, Número 2, junio de 1990)

1991

Antes de Maan't, después de Maan't (extracto de una novela, en: Jelenkor, enero de 1991)

Hay un sello en las puertas (cuento, en: Living Room House, 1991/1-2.)

Un ensayo de adolescencia tardía sobre la carrera de emigración de Sándor Márai I. (estudio, en: Jelenkor, abril de 1991)

Un ensayo de adolescencia tardía sobre la carrera de emigración de Sándor Márai II. (estudio, en: Jelenkor, mayo de 1991)

1992

Sólo faltan diez años (cuento, en: 2000, enero de 1992)

El discurso en Pécs (cuento, en: Jelenkor, septiembre de 1992)

1993 El tercer discursooratio (relato, en: Jelenkor, mayo de 1993)

1996

Una frase (Extracto de un libro en preparación, en: Jelenkor, abril de 1996)

Una frase (extracto de la novela en proceso, en: 2000, mayo de 1996)

1996

Una frase (extracto de la novela en proceso, en: Holmi, junio de 1996)

Una frase (Extracto de un libro, en: Jelenkor, octubre de 1996)

Una frase (extracto de la novela en proceso, en: 2000, diciembre de 1996)

Satán Tango: Algo que saber (fragmento de la novela Satán Tango, en: «Liberémonos de la posteridad...» – Veintiuno, una colección de textos de un escritor nacido en el condado de Békés, que se fue y vino aquí, Biblioteca del Condado de Békés – Editorial Tevan, Békéscsaba, 1996)

1997 Una frase (Grabado de un libro, en Jelenkor, mayo de 1997)

1998 Para recuperarla (cuento, en: Cultura y Comunidad, 1998/III.)

1999 Caminando en un espacio sin bendiciones (inauguración de la exposición, en: Alföld, enero de 1999)

2000 Silencio para sordos (1899-1999) (cuento, en: Körkép 2000)

2001 Toda Creta es ahora (cuento, en: Számadás – Dutch Mikes Kelemen Circle (1951-2001), Kalligram Publishing House)

2003

La esperanza permanece en la caja. ¿Adelante? ¿Atrás? ¿Sentado? ¿De pie? – Sugerencias de despedida del siglo XX (relato, en: Orden y aventura – el 50.º aniversario de la Gran Llanura)

Sólo el cielo estrellado (extractode la próxima novela Destrucción y dolor bajo el cielo , en: Beszélő, julio-agosto de 2003)

2004

Pure Speech (narración, en: Eurovisión 2004)

Destrucción y dolor bajo el cielo (extracto de la próxima novela del mismo título, en: Alföld, enero de 2004)

Destrucción y dolor bajo el cielo (extracto de la próxima novela del mismo título, en: Szépirodalmi Figyelő, 2004/2.)

Destrucción y dolor bajo el cielo (cuento, en: Körkép 2004)

2005 Ion Grigorescu – László Krasznahorkai: Lo que será será (cuento, en: 2000, junio de 2005)

2008

Por un camino forestal (cuento, en: Jelenkor, abril de 2008)

László Krasznahorkai -- Jacek Dobrowolski: Sobre las fuentes de la novela La melancolía de la resistencia (entrevista, en: Jelenkor, abril de 2008)

2009

Por un camino forestal (cuento, en: Körkép 2009)

El último lobo (cuento, Magvető Könyvkiadó)

On Speed ​​(prosa, en: Jelenkor, julio-agosto de 2009)

2010

Factura (relato, en: Holmi, marzo de 2010)

Sobre la velocidad (historia, en: Körkép 2010)

Nueve Dragones Cruzando (cuento, en: Jelenkor, octubre de 2010)

2011

Érase una vez en la Ruta 381 (cuento, en: Körkép 2011)

2021 Lime Ash (ensayo, en: Jelenkor, enero de 2021)

Otras obras

1998 Caminando en un espacio sin bendiciones (en: exposición de Imre Bukta, catálogo)

2000 Guerra y guerra (CD-ROM, Editorial Magvető, grabación: György Fehér, actor: Mihály Kormos)

2001 Seis de la tarde; algunas vacantes gratuitas (ensayos, publicación conjunta Magvető Könyvkiadó – Dovin)

2003 Conversaciones en Krasznahorka (editado por: Zoltán Hafner , Taller del Libro Széphalom)

2008 Arquitectura de guerra (5 CD, con Barnabás Dukay y Gábor Gadó) (László Krasznahorkai narra su novela Guerra y Guerra)

Guiones

1988 Condenación (largometraje, dir.: Béla Tarr )

1990 El último barco (cortometraje, dir.: Béla Tarr)

1994 Satan's Tango (largometraje, dir.: Béla Tarr)

1999 Guerra y guerra (cortometraje, director y director de fotografía: György Fehér) (publicado en CD-ROM titulado Guerra y guerra: la historia completa )

1997-2001 Werckmeister Harmonies (largometraje, dir.: Béla Tarr) (Basada en su novela La melancolía de la resistencia)

2003-2007 El hombre de Londres (largometraje, dir.: Béla Tarr) (basada en la novela homónima de Georges Simenon)

2008-2011 El caballo de Turín (largometraje, dir.: Béla Tarr)

Apariciones en los medios

1989 La melancolía de la resistencia (cortometraje, dir.: György Fehér)

2005 El cielo sobre mí está estrellado (película retrato, dir.: Judit Keserű )

2018 El barón vuelve a casa (película retrato, dir.: Ádám Breier )

Premios, reconocimientos

1983 Beca Zsigmond Moricz

Premio Bölöni 1986 por el primer volumen del Fondo de Arte

Premio Attila József 1987

Premio del Círculo Mikes Kelemen de 1987, Países Bajos

Beca del DAAD 1987-1988, Berlín Occidental

Premio Tibor Déry 1992

1993 Fundación Soros, Premio Gyula Krúdy

1993 Premio Literario Bestenliste al mejor libro del año /Melancholie des Widerstands/, Baden-Baden

1996 Wissenschaftskolleg Berlín, beca

Premio Sándor Márai 1998

Premio Gran Llanura de 1999

Beca de la Fundación Japón 2000

Premio Corona de Laurel 2002 de la República de Hungría

2004 Miembro de la Academia Literaria Digital

Premio Kossuth 2004

Beca de la Fundación Japón 2005 (Kioto)

Premio Fiction Observer 2008

2010 Premio Brücke-Berlín (Berlín)

Premio Prima Primissima 2012

Premio América 2014

Premio Internacional Man Booker 2015

Premio de Arte AEGON 2017

Premio de Inmersión 2017

2019 Doctor Honoris Causa de la Universidad Babeș – Bolyai , nombramiento de doctor honoris causa

Premio Nacional del Libro 2019 en la categoría de obras traducidas al inglés 

Premio Estatal de Literatura Europea de Austria 2021 - Österreichischer Staatspreis für Europäische Literatur

Premio Literario Libri 2022

Premio Nobel de Literatura 2025

VIII

Entradas en la Wikipedia en inglés sobre obras del autor:

VIIIA

Persiguiendo a Homero ( en húngaro : Mindig Homérosznak ) es una novela corta de 2019 del escritor húngaro László Krasznahorkai . Trata sobre un hombre anónimo que huye de misteriosos perseguidores en la costa adriática . El libro se publicó con ilustraciones originales de Max Neumann y banda sonora de Miklos Szilveszter.

Trama

La historia es contada por un hombre anónimo que afirma que ni el pasado ni el futuro existen, solo el presente. El único detalle revelado sobre su pasado es que ha estudiado " alto alemán antiguo , persa antiguo , latín y hebreo", así como "mandarín y japonés de la era Heian ". Huye de unos hombres que quieren matarlo, pero nunca se explican las identidades ni los motivos de sus perseguidores. El hombre describe sus técnicas de supervivencia y episodios en los que casi fue atrapado, pero escapó escondiéndose o moviéndose en una dirección inesperada. Junto con las historias de persecución, se reflexiona sobre temas como experimentos con ratones , matemáticas y manipulación de masas . Los viajes del hombre por la costa adriática lo llevan a una excursión turística guiada a la isla de Mljet en Croacia, que según la leyenda local es la isla de Calipso en la Odisea de Homero .

Publicación

Magvető publicó "Persiguiendo a Homero" en húngaro como Mindig Homérosznak el 8 de octubre de 2019. Cada uno de los 19 capítulos incluye una ilustración original de Max Neumann y una pista de una banda sonora de percusión compuesta por Miklos Szilveszter, accesible mediante un código QR al inicio del capítulo. El libro fue traducido al inglés por John Batki y publicado por New Directions Publishing el 2 de noviembre de 2021. 

Recepción

Ágnes Bonivárt, de Litera.hu, afirmó que "En busca de Homero" demuestra la capacidad de Krasznahorkai para hacer que las cosas parezcan fáciles antes de complicarse unas frases después. Describió la historia como un marco que cobra mayor intensidad gracias a las imágenes de Neumann y la música de Szilveszter. Las referencias a Homero añaden un nuevo nivel y funcionan como "más un pilar derrumbado que un soporte". En World Literature Today , Elaine Margolin calificó el libro de fascinante, describió las pinturas de Neumann como melancólicas y difíciles de descifrar, y afirmó que la música contribuye a la "tensión apocalíptica" del texto. Escribió que la única referencia a lenguas antiguas podría representar "las más leves gotas de algún tipo de elitismo latente de una época anterior". 

Publishers Weekly describió el libro como una mezcla entre una película de Jean-Claude Van Damme y las obras de Samuel Beckett y Franz Kafka , escribiendo que la traducción al inglés «captura con exquisitez la gracia que subyace a la mentalidad frenética del héroe». Kirkus Reviews lo calificó como «un estudio posmoderno sobre la alienación y el exilio» y «una obra brillante que confirma el dicho de que incluso los paranoicos tienen enemigos». 

VIIIB

Guerra y Guerra ( en húngaro : Háború és háború ) es una novela de 1999 del escritor húngaro László Krasznahorkai . Narra la historia de un húngaro obsesionado con un misterioso manuscrito, que decide viajar a Nueva York para escribir y publicar en internet. George Szirtes publicó una traducción al inglés en 2006.

Recepción

James Wood, del New Yorker , escribió en 2011: «Esta es una de las experiencias más profundamente inquietantes que he tenido como lector. Al final de la novela, sentí que me había acercado tanto como la literatura podía llevarme a habitar a otra persona y, en particular, a habitar una mente en las garras de 'la guerra y la guerra', una mente no exenta de visiones de belleza, pero también completamente perdida en sus propias ficciones hirvientes e incomunicables, su propio dolor grotescamente fértil ('El cielo es triste')». 

VIIIC

Seiobo Allí Abajo ( en húngaro : Seiobo járt odalent ) es una novela de 2008 del escritor húngaro László Krasznahorkai . Su narrativa episódica se centra en artistas de diferentes épocas y lugares, algunos de ellos personajes históricos y otros ficticios. Un vínculo temático entre los episodios se aprecia en la diosa japonesa Seiobo, que aparece en uno de los capítulos de la novela. Los 17 capítulos están numerados según la secuencia de Fibonacci , comenzando por el 1 y terminando por el 2584.

La traducción al inglés de Ottilie Mulzet recibió el premio al mejor libro traducido en 2014. 

Sinopsis

1. Cazador de Kamo

Una Ooshirosagi permanece inmóvil en el río Kamo esperando arponear a su pez. Su intensa belleza pasa desapercibida, pero si se la viera en el momento de atacar, podría cambiar la vida del testigo. El capítulo se mueve entre la garza y ​​la meditación sobre la gran ciudad de Kioto y sus bellezas inadvertidas.

2. La reina exiliada

Este capítulo es un relato de la historia de Vasti , el encargo y la pintura de un conjunto de baúles de boda por Filippino Lippi que incluyen La reina Vasti abandona el palacio real (1480), y la historia de los baúles desde entonces. La belleza de la reina es tan codiciada e imponente que es capaz de romper con muchas tradiciones reales, pero en última instancia su desobediencia como mujer la lleva al exilio. Filippino es un joven pintor precoz que impresiona a la familia judía que encarga los baúles de boda que representan la historia del Libro de Ester . Entre los dos baúles, pinta cinco de los seis en el estilo del maestro del taller, Sandro Botticelli . El último panel, pinta La reina Vasti abandona el palacio real, que deja a Botticelli sin palabras, asombrado por su belleza incomparable. En los siglos siguientes, la pintura se atribuye alternativamente a Botticelli o Lippi. Los baúles están desmembrados, con paneles repartidos en muchas colecciones y museos. Los académicos discuten sobre el origen y la autoría de las pinturas, sin prestar mucha atención a su belleza.

3. La preservación de un Buda

En Inazawa , el Buda Amida del templo Zengen-ji necesita restauración. La estatua de madera del siglo XIV, famosa por sus ojos entrecerrados, se ha desgastado con el paso de los siglos, por lo que el abad decide que finalmente debe ser atendida. El ritual de remoción es realizado en secreto por cuatro monjes mientras el resto del monasterio está comiendo, lejos del hondō , donde ya no pueden intentar espiar el ritual Hakken Kuyo. El Buda es embalado y entregado a Bujutsu-in, un taller de conservación dirigido por Fujimori Seiichi. Aunque de gran interés para los conservadores, la estatua permanece intacta en el taller antes de ser desempaquetada y documentada meticulosamente en el Dossier Azul por Fujimori. La estatua es desmontada y limpiada, primero con gas desinfectante, luego mediante las técnicas de restauración de los diversos técnicos. Es un proceso delicado tratar con arte valioso y significativo. Fujimori asegura a los conservadores que, aunque la obra está en pedazos, no está completa, pues los famosos ojos entrecerrados residen en su alma, y ​​si cumplen con su deber, el Zengen-ji Amida volverá a estar completo. La restauración de los ojos recae en la empleada más joven, Koinomi Shunzo, quien es acosada constantemente por el Maestro Fujimori. Cuando Koinomi dice que los ojos están completos, un atónito Fujimori asiente, y el trabajo en el resto de las piezas se acelera. Finalmente, el Zengen-ji Amida se vuelve a ensamblar y a estar completo, y la belleza y el poder de la estatua y sus famosos ojos entrecerrados son incomparables con todo lo que el taller ha experimentado, inspirando incluso al Maestro Fujimori.

El regreso y la inauguración de la estatua al monasterio reflejan su preservación. El abad ha trabajado arduamente para preparar a los monjes para el ritual público del regreso del Buda al monasterio, el kaigen shiki. Tras limpiar todo el monasterio, el Buda, aún envuelto en un sudario, regresa en camión. En consecuencia, el público se congrega para participar en el kaigen shiki, dirigido por el abad de Zengen-ji y dos abades visitantes. El ritual incluye incienso purificador, cantos, música y oración. Las repeticiones del ritual se intensifican, llevando a todos a una gran expectación por la revelación del Buda. Se instruye a la multitud a traer sus propios Budas a sus corazones, y aquí incluso los no creyentes sienten un cambio en la sala, como si algo más se hiciera presente. En la culminación del ritual, tras horas de estar de pie, arrodillados, cantando y orando, el Buda Amida se revela para la alegría absoluta de los participantes. Aunque su belleza es innegable, el ritual continúa, y el abad de Zengen-ji está absorto en los errores que cometen los monjes al ejecutar el kaigen shiki. Finalmente, con la multitud dispersa, el abad camina solo cuando siente una calma cansada que lo invade y es impulsado hacia el hondō. Allí se sienta en el escalón, sin hacer nada, observando cómo se arrastra una hormiga.

5. Cristo Muerto

Un europeo del Este anónimo camina por Venecia camino a la Scuola Grande di San Rocco con zapatos negros de taconazo cuando se da cuenta de que un hombre delgado con forma de S y camisa rosa podría estar siguiéndolo. Cada vez más alarmado, finalmente encuentra un asiento al sol frente a Santa Maria Gloriosa dei Frari . El hombre de la camisa rosa se detiene a tomar algo al otro lado de la plaza y lee un periódico con un titular que dice "EL INFIERNO REALMENTE EXISTE". De pie frente a San Rocco, la escena cambia.

Existe una pintura de Cristo sin nombre cuya autoría no está clara. Hubo debate durante el siglo pasado, pero finalmente el consenso llega a Giovanni Bellini como el artista. La pintura, que había sido robada durante un tiempo y restaurada con laca por un aficionado, fue restaurada en todo su esplendor por un tal Sr. Arlango, quien, durante el curso de la restauración, descubrió una marca de autoría oculta de Vittore Belliniano (también conocido como Matteo di Vittore ), un aprendiz de Bellini. El Dr. Chiari, el historiador de arte responsable de la pintura, declara que Belliniano descubrió un lienzo de su maestro con el rostro pintado de Cristo, pero lo terminó y lo dejó sin marcar para hacerlo pasar por un Bellini. Limpiado y restaurado, el Dr. Chiari mueve la pintura a una nueva posición, más prominente. Sin embargo, el descubrimiento del pintor pasa desapercibido para la comunidad de historia del arte.

Once años antes de que el hombre caminara por Venecia con sus tacones, visitaba Venecia por primera vez. Convence a su grupo de dirigirse hacia S. Rocco para poder ver las enormes pinturas de Tintoretto . No está impresionado hasta que se topa con la escalera y el Albergo donde residen las pinturas más famosas, incluida La Crucifixión . Aturdido por la intensa belleza, se sienta en una silla plegable para recuperar la compostura. Un guardia de seguridad lo confronta y lo sigue durante el resto de la visita, ignorado por el hombre. En la esquina del Albergo, ve una pequeña pintura de Cristo muerto. Está completamente absorto en la pintura, particularmente con Sus ojos. Parecen parpadear o moverse, tratando de abrirse. Finalmente, se vuelve demasiado abrumador, y el hombre huye de S. Rocco.

Es a este cuadro al que regresa, once años después, con sus tacones. Cuando se arma de valor para entrar, no parece encontrarlo. En la habitación donde se encontraba se encuentra una gran colección de sillas renacentistas, una de las cuales está ocupada por un guardia de seguridad leyendo un libro. El guardia apenas se fija en el hombre ni en su pregunta, en un italiano mal hablado, sobre dónde ha ido el cuadro. En la habitación contigua, sin embargo, el hombre ve el cuadro tras una barandilla de mármol. De nuevo se absorbe en la pintura y se sienta para recomponerse. Esta vez, el guardia de seguridad no se mueve de su sitio. Finalmente, el hombre puede mirar los ojos del cuadro, que vuelven a moverse. Ahora restaurados y sin laca, se abren lentamente y transmiten una tristeza infinita por el mundo, que el hombre reconoce como inafectada por la apática multitud del exterior. Aunque deja Venecia para volver a casa, en cierto sentido nunca volverá a un tiempo o lugar anterior a la habitación y el cuadro.

8. Arriba en la Acrópolis

Un húngaro, harto de su vida normal, se fue a Atenas a establecerse como una especie de despedida. Tras la aglomeración del aeropuerto y los taxistas abusivos, llegó al cruce donde debía encontrarse con unos conocidos, que no aparecieron. Discutió con el taxista, pero un grupo de jóvenes intervino. Avergonzado, cruzó el cruce corriendo, pero al darse cuenta de que estaba perdido, regresó a donde sus nuevos amigos estaban bebiendo. Intentaron convencerlo de que se sentara a beber con ellos, pero él se negó, diciendo que al menos necesitaba ver la Acrópolis . Le advirtieron que no lo hiciera, pero se dispuso a luchar contra el calor. Agotado, llegó a la Acrópolis, comenzó el ascenso, pero se dio cuenta de que no estaba bien equipado para soportar el calor agobiante. El resplandor del sol sobre la blanca superficie de piedra caliza lo cegó. No había alivio en ninguna parte de la luz, y no trajo agua ni sombra. Con los pies ampollados y ensangrentados, y los ojos ardiendo, regresa con sus amigos. Al otro lado de la intersección, los ve bebiendo y se da cuenta de lo tonto que fue desear algo. Imagina la interacción que se avecina y se imagina sentado, bebiendo y observando con ellos, sin desear nada. Un camión lo atropella al cruzar la calle.

13. Se levanta al amanecer

Se describe el proceso de Ito Ryōsuke, maestro fabricante de máscaras. Vive toda su vida en un silencio casi absoluto, casi siempre solo. Se levanta temprano cada mañana para trabajar hasta la noche en sus máscaras, interrumpido solo por media hora para almorzar. Para fabricar sus máscaras hannya , tarda un mes y medio. Mientras trabaja, está completamente despreocupado; no se preocupa por las preguntas más importantes que le plantean sus alumnos ocasionales. Considera estas máscaras, usadas para la obra de Noh Aoi no Ue, como objetos de madera que debe perfeccionar, no por casualidad, sino con la práctica y la experiencia. Durante su creación, utiliza una elaborada serie de espejos para observarlas y descubrir sus defectos. Cada máscara se fabrica con las mismas plantillas, aunque a partir de cierto punto, las plantillas son solo una aproximación, y la artesanía debe terminar la máscara hannya. Tras tallarla a su gusto, debe comenzar el dorado y el galvanizado de cobre , que luego pinta, y crea una bolsa de seda personalizada. Lo más importante que no se da cuenta es que no está creando un trozo de madera pintado y tallado, está creando un demonio.

21. Nace un asesino

Un hombre lleno de ira se muda a España con la promesa de un trabajo. La oferta de trabajo era ilegítima y se queda sin hogar. Un día se topa con la Casa Milà y, atraído por su apariencia, entra sin encontrar a nadie. Finalmente, llega a una galería a oscuras, sin que ningún taquillero ni guardia lo impida. Dentro hay una exposición de arte bizantino y ortodoxo oriental . Una obra de arte que representa a Cristo lo inquieta especialmente, sintiéndose juzgado y abrumado por su presencia. La escena cambia a la historia del desarrollo y tratamiento del arte bizantino y ortodoxo ruso . El hombre, aún en la galería, deslumbrante por su oro y belleza, se encuentra con una copia del cuadro " La Trinidad" de Andrei Rublev . Aunque observa el marco deteriorado del lienzo, se angustia y ya no puede soportar la obra, así que sale corriendo, donde ve a un anciano con una larga barba y ojos azules del mismo color que la túnica de " La Trinidad". El anciano empieza a hablar en ruso, sin encontrar protesta alguna por parte del perturbado. Habla de lo mucho que sabe sobre estas pinturas prestadas de Rusia y de cómo las ha custodiado durante 40 años, sin olvidar nada. Finalmente, sale corriendo de la galería, para siempre. Al huir, siente como si lo persiguieran, pero no hay nadie. Un dolor punzante le atormenta la cabeza y se tambalea como si estuviera ebrio. Al entrar en un callejón en busca de alivio, se encuentra cara a cara con los tres «ángeles» de la pintura.

La escena cambia de nuevo al encargo de Dionisio para una copia de la Trinidad de Rublev. Conociendo la enormidad del trabajo para crear una copia de una obra maestra, Dionisio quería hacerlo todo él mismo, desde el marco del lienzo hasta los detalles más finos. Como director de una escuela, la norma es que los maestros cumplan con su parte bajo su instrucción. Aunque reticente, Dionisio cede y permite que otro cree el marco con la madera que él eligió. Otros maestros trabajan en la pintura bajo la observación y el escrutinio de Dionisio. Finalmente, completa la copia, y es celebrada. Pero al final de su vida, Dionisio rechaza incluso el recuerdo de la pintura.

El hombre sin hogar intenta dormir en un refugio , pero lo asaltan visiones de los ángeles del cuadro. Un día, mientras pasa el rato, ve a un anciano sacar un cuchillo de debajo de su cama. Aunque el hombre no habla español, le pide al anciano que le diga el nombre del cuchillo y dónde lo compró. Va a la tienda y compra un cuchillo afilado.

34. La vida y obra del maestro Inoue Kazuyuki

Este capítulo comienza con Seiobo llegando a la Tierra, existiendo solo en el momento, y siendo llamada a una actuación para el Príncipe de Chu, Rey de Mu. Allí, ella se encarna en la obra y ofrece al Príncipe de Chu la vida eterna y le revela la promesa del cielo.

El Sensei Inoue Kazuyuki es un venerado intérprete de Noh , rodeado en todo momento por su familia y alumnos. Tras la actuación, es rodeado por asistentes que le quitan el traje y lo preparan para el siguiente ritual: hacer una reverencia ante el público y despedirse individualmente de cada invitado. Solo desea estar solo, pero la atención de los asistentes forma parte de la tradición del Noh, aunque su movimiento y atención no tengan en cuenta la actuación en sí. Tras esta, Inoue regresa a su escuela, Mahorowa, seguido en su taxi por sus esposas, hijos, nietos, alumnos y un invitado.

En la frase central del capítulo, Inoue relata su infancia, palabra por palabra, como siempre. La frase oscila entre la narración en primera y tercera persona con fluidez y desapercibida. Explica que recuerda haber nacido sin poder respirar, con el cordón umbilical alrededor del cuello. Su padre estaba ausente vendiendo máscaras de oxígeno en un lucrativo negocio en el Japón de la posguerra. Inoue era un niño sensible, que lloraba de empatía por sucesos aparentemente insignificantes que presenciaba, como un niño con miedo a nadar. En algún momento, el negocio de su padre quebró y su familia se sumió en la pobreza. El padre de Inoue solo se sentaba junto a la ventana a fumar cigarrillos, así que Inoue y su madre hacían pequeños adornos navideños. Este tedioso trabajo solo les proporcionaba arroz para comer y dañaba la vista de su madre, hasta el punto de que Inoue se consumía de preocupación por su madre cuando podría haber tenido una infancia normal. Su situación era tan grave que Inoue sugirió que él y su familia se suicidaran juntos. Pero un día, un perro blanco, sarnoso, callejero y demacrado llegó a su escuela. Tras una semana gimiendo y llorando fuera de la ventana de su aula, lo llevó a casa, a pesar de las protestas de sus padres de que los perros no comen arroz. Sin embargo, el perro se comió el arroz, y poco después, la compañía de su padre reanudó sus actividades, lo que lo sacó de casa y a Inoue de vuelta a la soledad.

Para Inoue, el Noh se practica o no se practica. Incluso las representaciones no se diferencian de los ensayos. El Noh es la comprensión de la muerte y de que no hay mañana, solo este momento que debemos vivir con intención.

La soledad que busca antes de una actuación la puede encontrar en el baño, donde encuentra un momento tranquilo para rezar antes de realizar el Noh, para que Seiobo pueda regresar a través de su cuerpo.

55. El Ritorno en Perugia

Un maestro pintor, Pietro Perugina , conocido como el maestro, con dos excepciones, ha decidido trasladar su taller de Florencia a Perugia , Umbría, tras 15 años de ausencia. Sus cuatro ayudantes, Aulista (quizás Aulista di Angelo), Francesco, Giannicola y Giovanni, reciben instrucciones de viajar en el carro con sus pertenencias en un viaje de cuatro días. Los motivos del maestro para mudarse no están claros, pero una noche, durante la infernal odisea hacia Perugia, Aulista recuerda vívidamente el Retablo de Tezi , actualmente inacabado , en el que el maestro solo ha pintado los brillantes azules del manto de la Virgen . Su mención de ello a sus compañeros queda silenciada en la ansiedad y el dolor del viaje.

Tras su llegada, el capítulo se centra en el momento en que se encargó por primera vez el Retablo de Tezi en Perugia. Tras los trámites legales para registrar el encargo, el maestro se propone encargar la tabla de álamo a un artesano local, quien es el primero en referirse al maestro por su nombre, más allá de la mitad del capítulo. El minucioso proceso de preparación de la madera se describe con increíble detalle para demostrar la preferencia de los asistentes hacia el maestro. Cuando finalmente se dibuja el dibujo subyacente sobre el lienzo, se elige a Aulista para que muestre el proceso a los aprendices reunidos. Después, la pintura permanece intacta hasta que se trasladan de Perugia a Florencia, momento en el que el maestro le encarga a Aulista que prepare la pintura para los mantos azules de la Virgen. El maestro permite que el taller lo deje solo unos momentos para que pueda trabajar en secreto sobre la pintura, antes de permitirles volver a entrar para verlo pintar. Deja un pequeño rincón para que Aulista la termine y la feche. La pintura permanece en este estado durante años hasta su regreso a Perugia, donde el capítulo vuelve a la cronología inicial.

Los cuatro ayudantes llegaron a Perugia y encontraron al maestro ya en su taller. Agotados, durmieron durante días y despertaron con los nuevos ayudantes y aprendices contratados para el nuevo taller. El único pintor que no conocían previamente era un joven Rafael , en quien el maestro tenía un inmenso interés y al que trataba de manera diferente a sus leales ayudantes de las décadas pasadas. De repente, por razones que no se dieron a conocer al taller, el maestro regresa al Retablo de Tezi , trabajando en él diariamente con sus brillantes colores y pinceladas magistrales. Para confusión e interés de todos excepto Rafael, el maestro no pinta la mitra de San Jerónimo, la camisa de la Virgen, el libro de San Nicolás de Tolentino ni el manto de San Sebastián hasta el final. Aulista inicialmente prepara el rojo para estos elementos, pero el maestro nuevamente les pide a todos que se vayan por unos minutos. Cuando regresan, ya está pintando con el rojo más llamativo que Aulista haya visto jamás. Todavía no está seguro del motivo por el que tuvieron que abandonar Florencia, y por qué su maestro (y aquí nombra a Perugino por segunda vez), dejó de pintar, ya sea por desinterés o por falta de talento.

89. Mandato a Distancia

Este capítulo intenta encontrar algo de verdad sobre la Alhambra al plantearle varias preguntas. Primero, el narrador pregunta "¿cuál es su nombre?", para lo cual no hay respuesta, porque no existen documentos contemporáneos, y muchos edificios de la Edad de Oro islámica nunca recibieron nombre. Luego, está la cuestión de cuándo se construyó; hay registros e indicios de fortalezas en ese lugar que datan de las conquistas romanas, pero ninguna indicación de cuándo se convirtió en la Alhambra. Para la pregunta de quién la construyó, la respuesta ampliamente aceptada es que la Alhambra en su esencia fue completada por Yusuf I , su hijo Mohammed V , o un continuum de ambos. Pero ¿para qué se utilizó la Alhambra? Que no existan documentos contemporáneos existentes oculta la verdad. El profesor Grabar , de Harvard y Michigan, sostiene que la Alhambra no fue un palacio, una fortaleza ni nada por el estilo, sino que existe por sí misma. Sus muros, belleza y arquitectura son todos "existentes", pero existen para ser evidentes por sí mismos de la Alhambra.

El narrador ahora se centra en un turista hipotético que visita la Alhambra. Tras atravesar la muralla y pagar una costosa entrada, entra y queda abrumado por la belleza, recorriendo cada habitación. Su experiencia, si estuviera atento y atento, sería la de sentir que no está recorriendo las salas por el camino correcto, y que la entrada ni siquiera era una entrada principal, sino una abertura elegida al azar a una habitación. Cada sala es completamente independiente y auténtica; las salas no parecen estar conectadas de forma consciente o lógica (al menos para la mentalidad occidental), pero de alguna manera la belleza del edificio se acentúa por ello. El narrador describe entonces el girih persa y su influencia en la mampostería de la Alhambra, y cómo su conjunto de formas geométricas dispares forma un todo perfecto que parece simple o complejo según la distancia del espectador. Toda esta verdad oculta, toda esta belleza es deslumbrante y abrumadora para el visitante, lo que debe llevarle a decir que efectivamente hay verdad en la Alhambra, y que esa verdad es la Alhambra.

144. Algo está ardiendo afuera

Un grupo de artistas visita Lacul Sfânta Ana durante un retiro para trabajar, pasear y relajarse en paz. Uno de ellos apareció misteriosamente, vestido con ropa anticuada, diciendo que un coche lo había dejado en una curva y que había caminado el resto del camino. Sus zapatos estaban tan desgastados que los demás artistas se preguntaban si había caminado desde Bucarest . Él confirma su pregunta sobre si era Ion Grigorescu . Le dan un par de botas que encontraron colgadas. Pasa todo el día aparentemente sin trabajar; simplemente camina observando a los demás artistas, sin decir palabra ni responder a la conversación. Finalmente, se dan cuenta de que no está por ningún lado por las mañanas. Tras buscar durante unos días, oyen un leve sonido proveniente del desierto, más allá del campamento. Allí encuentran a Grigorescu cavando un enorme hoyo. En el hoyo hay un caballo de tamaño natural, galopando, mostrando los dientes y echando espuma por la boca, esculpido en tierra, pero con aspecto de intentar huir de ella. Grigorescu no los nota hasta que un artista hace ruido sin querer. Ante sus murmullos, solo dice que hay muchos más. Juntos se van, Grigorescu devuelve las botas y pide que lo bajen en una curva del camino, donde desaparece en el desierto.

233. Hacia dónde mirarás

La primera frase trata sobre cómo sus compañeros de trabajo ven a Monsieur Chaivagne, un veterano guardia del Louvre con 32 años de experiencia que vigila la Venus de Milo a diario. Es inescrutable y peculiar en su satisfacción y deseo de custodiar una de las obras más populares del museo.

La segunda oración describe cómo Monsieur Chaivagne le hablaba a un visitante curioso. Al relatar la historia de la estatua, Chaivagne intenta destacar la importancia de Praxíteles , el escultor original, cuya obra se copia en la Venus de Milo . Nadie sabe cómo era la escultura original, y mucho menos la Venus de Milo en su forma original.

En la tercera frase, Chaivagne reflexiona mientras se remoja los pies en casa y contempla imágenes de la escultura. Piensa en lo que le gustaría decirle a alguien, pero no lo hace. Está vacío por dentro, como todo lo demás está vacío a la luz de la obra. Imagina a un compañero de trabajo o a un erudito presionándolo sobre lo que ve en la Venus, y considera que no ve la copia, por hermosa que sea, sino la obra de Praxíteles a través de ella. Ve a la diosa misma a través de todas estas copias, respondiendo a la conjuración original de Praxíteles. Incluso se permite imaginar brevemente que el mundo ha cambiado tanto que no podríamos reconocer ningún nuevo descubrimiento sobre este dios muerto.

Las preocupaciones de Chaivagne desaparecen de la noche a la mañana en la cuarta frase, y vuelve a su puesto en la esquina de la habitación con Venus, inmóvil como la estatua misma. Mira a los visitantes y a los ojos de la diosa, no adonde ella mira, pensando en Praxíteles.

377. Pasión privada

Este capítulo, con algunas excepciones en cuanto a la reacción del público, está narrado desde la perspectiva de un arquitecto anónimo que imparte una conferencia titulada "Un siglo y medio de cielo" a seis ancianas y dos ancianos en la biblioteca de un pueblo. Describe cómo se enamoró de la música barroca : " Si Piangete Pupille Dolente " de Caldara sonaba en la radio de un compañero de trabajo. Para él, la música barroca es la cumbre de toda la música, que solo ha sido atacada en los años intermedios por sensibilidades románticas que le restan perfección. Su estilo grandilocuente hipnotiza y agota al público curioso mientras oscila entre oscuras reseñas de piezas individuales y grandiosas declaraciones sobre Bach y la Pasión según San Mateo . Los deja aturdidos, gritando un verso de la Pasión al marcharse: "¡Mein Jesu, gute Nacht!"

610. Sólo una franja seca en el azul

Oswald Kienzl, paisajista suizo , hace fila para comprar un billete de tren y visitar a su amante Valentine la mañana siguiente de enterarse de la muerte de su ex amante y modelo Augustine. Se muestra extremadamente agitado, descontrolado e intimidante para los demás pasajeros de la fila, quienes conocen la muerte de Augustine gracias a la fama de Kienzl. Reflexiona sobre la universalidad de la muerte para todos, incluidos él mismo y sus amantes. Afirma ser un pintor de la vida, no de la muerte. Sus pinturas muestran y celebran la vida, no meros paisajes. Regresa a un cuadro sin título que terminó ayer, y a su simplicidad y belleza. Quisiera cambiarlo y alterarlo para perfeccionarlo. Aun así, se enfurece contra la fila y el anciano taquillero que lo retrasa. Cuando finalmente sube al tren, se encuentra en posición para contemplar el lago Lemán , y se da cuenta de que allá afuera está la extensión que lo contiene todo, y de ahí el nombre de su cuadro: "Formenrhytmus der Landschaft".

987. La reconstrucción del Santuario de Ise

Dos amigos, Kawamoto Akio, un residente local de Kioto , y su amigo europeo anónimo están tratando de aprender más sobre el Santuario de Ise . En particular, quieren aprender sobre el próximo 71º Shikinen Sengū, o la 71ª reconstrucción del Santuario, un ritual que ocurre cada veinte años. La primera persona que conocen del cuerpo directivo del santuario los rechaza de plano. Kawamoto está abatido y humillado por esto, y avergonzado de haber dejado que el occidental lo convenciera de pensar que era posible. Sin embargo, después de la reunión, reciben una invitación para ver una ceremonia llamada Misoma-Hajime-sai junto a periodistas. Mientras conducen por la noche hacia un estacionamiento remoto, el occidental molesta a Kawamoto con preguntas sobre el sintoísmo y el santuario, que Kawamoto intenta no responder porque está reflexionando sobre cómo el occidental cometerá faltas de etiqueta que causarán vergüenza a Kawamoto como su anfitrión. Duermen unas horas en el estacionamiento y despiertan entre una multitud bulliciosa que espera a un oficial llamado Miwa, quien será su guía. Son transportados en autobús por un sendero accidentado y llegan a un enorme escenario de madera construido en medio del bosque, en cuyo centro hay dos árboles hinoki . Los invitados privilegiados se sientan en el escenario, mientras Kawamoto, el occidental, y los periodistas observan desde el claro. La hermana mayor del Emperador y los grupos de sacerdotes llegan a sus puestos. Para los observadores, todos parecen tan nerviosos que la ceremonia parece carente de espiritualidad, y más bien una serie de acciones realizadas con vacilación. El público comenta esto entre sí, hasta que los carpinteros comienzan a talar los árboles exactamente de la misma manera que sus antepasados. Un árbol cae exactamente donde debe caer, y el otro cae exactamente donde debe caer debajo. Se lee una antigua oración durante la ceremonia y los distinguidos invitados se retiran. Kawamoto y el occidental quedan atónitos ante el arte de los leñadores y les hacen muchas preguntas. Al marcharse, quedan impresionados por el hermoso y embriagador aroma de los árboles.

Kawamoto queda cautivado por la belleza durante un rato tras abandonar la ceremonia. Vuelve a sentirse ansioso cuando el occidental quiere ver más de la reconstrucción. Kawamoto sabe que pedirle más a Miwa sería inapropiado, y que ya les han dado suficiente. Sin embargo, se debate entre ser un buen anfitrión y la etiqueta externa que debe observar. La insistencia del occidental presiona a Kawamoto para que llame, y Miwa interrumpe la conversación diciendo que deberían escribir para solicitar la visita y que él se los avisará. El occidental está emocionado, pero Kawamoto solo puede sentir vergüenza de pedir demasiado. Miwa vuelve a llamar a Kawamoto diciéndole que podrán visitar el taller de carpintería, donde se están preparando los preparativos para la reconstrucción del santuario.

De nuevo se dirigen a una zona remota donde se encuentran con un joven oficioso llamado Iida, quien se esfuerza por inculcarles la importancia de su posición y lo que presenciarán. Las primeras personas con las que se encuentran son dos artesanos, muy distantes y que no les dan información útil. El occidental expresa su frustración, e Iida sugiere que conozcan al capataz a cargo del campamento, quien ostenta el título de toryō. Iida presenta al toryō como un semidiós que toma todas las decisiones. Sin embargo, cuando finalmente lo conocen, quedan fascinados por su sencillez y conocimiento. Les explica con precisión cómo se prepara para la reconstrucción y cómo marca y mide cada corte en cada pieza de madera. Decide qué herramientas se utilizan para cada corte y para qué piezas de madera. Debe dedicar toda su vida y pensamiento a su trabajo para que este proceso de 1400 años de antigüedad continúe. Los conduce a los talleres donde los obreros ensamblan las estructuras individuales para la reconstrucción, y luego los deja con Iida. Iida invita a Kawamoto y al occidental a cenar con él, y así lo hacen, y él divaga sobre su vida.

Cuando Kawamoto y el occidental salen del restaurante, Kawamoto se derrumba y lamenta haber sido tan mal anfitrión, y que su invitado haya tenido que soportar tantos males, como dormir en el coche, el secretismo y la etiqueta del gobierno, y la idiosincrasia de la gente que conoció. El occidental está completamente confundido porque Kawamoto había estado sirviendo principalmente como intérprete, y él apenas lo había visto como persona. El occidental, aún aturdido por la belleza que habían visto, no puede comprender cómo Kawamoto podría estar tan disgustado después de sus experiencias juntos. Al regresar a Kioto, Kawamoto lleva al occidental a una montaña para mostrarle la ciudad que se extiende a sus pies. Pero cuando están allí, al ver al occidental boquiabierto ante las luces, sabe que ha cometido un error de traducción fatal. El occidental nunca verá nada allí más allá del deslumbrante encanto de las luces y las imágenes. El occidental, impresionado por la vista, le pregunta a Kawamoto si debe de amar Kioto de verdad. Kawamoto responde que detesta la ciudad.

1597. Ze'ami se va

Este capítulo describe el exilio de Ze'ami a la isla de Sado y las circunstancias que rodearon la composición de su última obra, Kintoosho. Ze'ami es exiliado atrozmente a una edad avanzada y obligado a abandonar Kioto rumbo a Sado, de donde jamás regresará. Se ve obligado a despedirse de sus amigos y familiares y a embarcarse hacia Sado. El barco sufre un retraso de varios días antes del viaje de una semana a la isla. En el camino, lo atormentan recuerdos dolorosos y la confusión sobre el tiempo. Todo lo que ve en la orilla le evoca otro recuerdo intenso.

Al llegar a Sado, intenta dormir la primera noche en el suelo de una cabaña rocosa. Al día siguiente emprende su viaje a caballo, guiado por un joven campesino. Confunde lo que el joven le señala con puntos de referencia de Kioto. Cuando finalmente llega al templo de Manpuku-ji, encuentra un alivio en su memoria al descubrir una nueva belleza. El regente local de Shinpo, que supervisa su caso, le encarga que trabaje en algo para entretenerse. Ze'ami trabaja con desgana en una máscara Noh, pero no logra terminarla.

Ze'ami pide entonces que lo transfieran al templo Shoho-ji, pues cree que le conviene más. Allí pasa mucho tiempo junto a una gran roca, rezando y recitando poemas. Finalmente, empieza a escribir en el papel rústico que le proporcionan. En su estado de confusión, no tiene ni idea de si lo que escribe es suyo o pasajes de otro autor. Al principio le cuesta ordenar cronológicamente sus fragmentos, pero con el tiempo logra recordar el momento de su exilio. Durante el proceso de edición, la obra finalmente empieza a cohesionarse, y Ze'ami completa el Kintoosho, que muestra su creencia religiosa a través de la historia de su exilio. Cuando los asistentes descubren su cuerpo entre la ventana y la cama, y ​​el Kintoosho terminado, también encuentran un trozo de papel que dice «Ze'ami se va» y lo tiran.

2584. Gritando bajo la tierra

Un breve capítulo que describe cómo las esculturas enterradas de la dinastía Shang representan y protegen la muerte de una forma que los artistas originales jamás podrían haber predicho. Los dragones, quizá diseñados para ahuyentar a la gente de las tumbas, son todo lo que queda. El tiempo aplasta y borra más de lo que cualquiera puede imaginar. No queda nada de las tumbas excepto el grito de estas obras artísticas, que desaparecerán con el tiempo, como nuestros recuerdos y todo lo que consideramos eterno.

Estilo

Krasznahorkai emplea frases largas que se extienden ininterrumpidamente durante páginas enteras, de modo que cada episodio se resume en pocas frases. Algunos capítulos comienzan con dedicatorias o viñetas breves que pueden resultar irónicas o aparentemente desconectadas de la historia que los sigue. Por ejemplo, el capítulo 2 comienza con un crucigrama en italiano, seguido de la descripción de la actualización de un sitio web de una empresa australiana de cuidado de la piel. El capítulo 3, sobre una estatua de Buda, comienza con « Para mayor gloria de nuestro Señor Jesucristo».

Recepción

Jason Farago escribió para NPR en 2013: "La amplitud del material que cubren estas historias es impresionante, pero Krasznahorkai lleva su erudición a la ligera. Seiobo procede lenta y deliberadamente, construyendo de página en página hasta que cada capítulo obtiene una intensidad casi insoportable. ... Krasznahorkai es una de las figuras más audaces y difíciles de la literatura contemporánea, pero aunque este libro es ambicioso, nunca es oscuro. Al contrario: nos impone a los lectores las mismas exigencias de todo gran arte, y nos permite captar una visión de belleza minuciosa si podemos desacelerar para saborearla". El mismo año, Scott Esposito reseñó el libro en The Washington Post : "Con Seiobo , vemos la oscuridad melancólica de las primeras novelas de Krasznahorkai revitalizarse con el bálsamo del gran arte. ... El libro es una elocuente apología de los grandes artefactos artísticos y espirituales en un momento en que el mundo está tan enamorado de la ciencia y la tecnología". Esposito continuó: "[Krasznahorkai] también demuestra su dominio de la técnica narrativa con historias que van desde monólogos delirantes hasta reflexiones tranquilas, un uso ágil de la tercera persona distante e incluso un capítulo ensayístico sobre el palacio de la Alhambra en España; cada pieza es completamente cerrada y satisfactoria en sus propios términos".

VIIID

La melancolía de la resistencia ( en húngaro : Az ellenállás melankóliája ) es una novela de 1989 del escritor húngaro László Krasznahorkai . La narrativa se desarrolla en un pueblo convulso donde un misterioso circo, que exhibe únicamente una ballena, contribuye a una atmósfera apocalíptica. Krasznahorkai adaptó la novela al guion de la película de 2000 Armonías de Werckmeister , dirigida por Béla Tarr .

Escrito en una época en la que el Bloque del Este atravesaba una grave crisis social, el libro es una alegoría política. Un tren que transporta una fuerza exterior de agitadores, liderada por un misterioso príncipe, puede interpretarse como la figura de una ideología totalitaria que se impone en Hungría desde el exterior. Del mismo modo, la malvada Sra. Eszter, quien controla la ciudad bajo el pretexto de combatir a los misteriosos combatientes, puede interpretarse como una crítica a la ideología totalitaria.

Recepción

James Wood, de The New Yorker, escribió en 2011: « La melancolía de la resistencia es una comedia apocalíptica, un libro sobre un Dios que no solo suspendió, sino que ni siquiera se presentó al examen. Menos frenético, menos atrapado que Guerra y guerra , tiene elementos de una novela social tradicional ». Wood continuó: « La melancolía de la resistencia es un libro exigente, y también pesimista, ya que parece lanzar repetidas ironías sobre la posibilidad de la revolución... El placer del libro, y también una especie de resistencia, fluye de sus frases extraordinarias, forzadas y autorretroactivas, que son maravillas de un flujo de conciencia vagamente puntuado». 

Ópera

La novela fue adaptada para la ópera de Péter Eötvös de 2023, Valuska , encargada por la Ópera Estatal de Hungría . 

VIIIE

El regreso del barón Wenckheim ( en húngaro : Báró Wenckheim hazatér ) es una novela de 2016 de László Krasznahorkai . Publicada originalmente en húngaro por Magvető , fue posteriormente traducida al inglés por Ottilie Mulzet y publicada en 2019 por New Directions Publishing . La novela emplea una estructura experimental, con oraciones extensas y párrafos continuos.

La traducción de Mulzet ganó el Premio Nacional del Libro de Literatura Traducida de 2019.  La novela también ganó el Premio Aegon de 2017.

Trama

El libro comienza con un monólogo filosófico pronunciado por un director ante su orquesta; este prólogo no está directamente relacionado con el resto de la trama.

El barón Béla Wenckheim, un ingenuo y excéntrico aristócrata húngaro de 64 años, regresa a su ciudad natal tras cobrar una cuantiosa deuda de juego en Buenos Aires, Argentina , donde vivía exiliado. Espera reencontrarse con su amor de la infancia, Marika. Sin embargo, al enterarse de su inminente llegada, los habitantes del pueblo creen que el barón Wenckheim posee una gran riqueza que legará al pueblo. 

Una subtrama importante se centra en el Profesor, un ermitaño con inclinaciones filosóficas que se da a la fuga después de asesinar a un miembro de una banda de motociclistas neonazis; otra subtrama se centra en la política de la ciudad y en un escándalo que se produce cuando un periódico local publica una denuncia descarada sobre Hungría.

Fondo

En una entrevista con Asymptote , Krasznahorkai describió la novela como una " cadencia " para sus novelas anteriores. En una entrevista con The Paris Review , Krasznahorkai explicó:

"He dicho mil veces que siempre quise escribir un solo libro. No me satisfizo el primero, y por eso escribí el segundo. No me satisfizo el segundo, así que escribí el tercero, y así sucesivamente. Ahora, con Barón , puedo cerrar esta historia. Con esta novela puedo demostrar que realmente escribí un solo libro en mi vida. Este es el libro: Satantango , Melancolía , Guerra y Guerra , y Barón . Este es mi único libro."

Al igual que en Sátántangó , La melancolía de la resistencia y Guerra y guerra , El regreso a casa del barón Wenckheim presenta una pequeña ciudad húngara que refleja la ciudad natal de Krasznahorkai, Gyula .

Estilo

La novela emplea una estructura experimental, con frases de varias páginas de largo y párrafos continuos. 

Publicación

La novela fue publicada en húngaro por Magvető en septiembre de 2016. Fue traducida al inglés por Ottilie Mulzet y publicada el 24 de septiembre de 2019 por New Directions Publishing .

Recepción

Un crítico de Publishers Weekly se mostró entusiasmado, comparándolo con Sátántangó de Krasznahorkai y escribiendo: "Este vórtice de novela se compara perfectamente con Dostoievski y muestra a Krasznahorkai en la cumbre absoluta de su proyecto de décadas de duración". 

Kirkus Reviews le dio a la novela una reseña positiva, escribiendo: "Un desafío para los lectores no acostumbrados a oraciones interminables y párrafos ininterrumpidos, pero que vale la pena el esfuerzo por su riqueza de ideas".

Escribiendo para The Paris Review , Dustin Illingworth elogió la novela, escribiendo: " El regreso del barón Wenkcheim es una culminación adecuada de la tetralogía de Krasznahorkai, uno de los logros supremos de la literatura contemporánea. Ahora parece un momento tan bueno como cualquier otro para nombrarlo entre nuestros más grandes novelistas vivos".

Andrew Singer de Trafika Europe, publicado en World Literature Today , le dio a la novela una reseña mixta, criticando su estructura en prosa y concluyendo: "hay incluso lecciones sorprendentemente sabias escondidas en esta obra, pero la ejecución general se siente perezosa, como un borrador".

VIIID

Destrucción y dolor bajo los cielos ( en húngaro : Rombolás és bánat az Ég alatt ) es un libro de 2004 del escritor húngaro László Krasznahorkai . El narrador, László Stein, viaja por China en busca de ejemplos de la cultura clásica china y de cómo la sociedad china contemporánea se relaciona con ella.En 2016 se publicó una traducción al inglés de Ottilie Mulzet .

Recepción

En Los Angeles Review of Books , Michael LaPointe escribió que «Krasznahorkai se inspira en las obras de W. G. Sebald , quien veía cenizas en cada atracción, e —inesperadamente— en las novelas de Michel Houellebecq , que trazan la extensión del dominio del mercado hacia los reinos sagrados de la experiencia humana». Publishers Weekly calificó el libro como una "memoria de viaje a veces frustrante, pero a menudo deslumbrante"

VIIIE

Satantango ( húngaro : Sátántangó , tr. "Satan's Tango") es una novela de 1985 del escritor húngaro László Krasznahorkai . Es la primera novela de Krasznahorkai . Fue adaptada a una película de siete horas muy aclamada, Sátántangó (1994), dirigida por Béla Tarr . La traducción al inglés de George Szirtes ganó el premio al mejor libro traducido (2013). 

Estructura

La novela es posmoderna y está narrada desde múltiples perspectivas. La estructura de los capítulos del libro se asemeja a un tango , con seis "pasos" hacia adelante seguidos de seis hacia atrás. Cada capítulo es un párrafo largo sin saltos de línea. Las doce partes se titulan como sigue (en el original húngaro y en la traducción al inglés) .

I. A hír, hogy jönnek [Noticias de su venida]

II. Feltámadunk [Estamos resucitados]

III. Valamit tudni [Saber algo]

IV. A pók dolga I. [El trabajo de la araña I]

V. Felfeslők [Desenredando]

VI. A pók dolga II (Ördögcsecs, sátántangó) [La obra de la araña II (La teta del diablo, Satantango)]

VI. Irimiás beszédet mond [Irimiás pronuncia un discurso]

V. A távlat, ha szemből [La distancia vista]

IV. ¿Mennybe menni? ¿Lázálmodni? [¿Visión celestial? ¿Alucinación?]

III. A távlat, ha hátulról [La distancia, vista desde el otro lado]

II. Csak a gond, a munka [Nada más que trabajo y preocupaciones]

I. A kör bezárul [El círculo se cierra]

Trama

La mayor parte de la acción transcurre en una aldea húngara en ruinas, cercana a un pueblo sin nombre, pero cuyos habitantes están prácticamente aislados del mundo exterior. El protagonista, Irimiás, un estafador que se hace pasar por salvador, llega a la aldea, ejerce un poder casi ilimitado sobre los habitantes, les consigue que le entreguen todo el dinero que han ganado con tanto esfuerzo, los convence de mudarse a otra aldea abandonada cercana y luego los lleva al pueblo, donde los dispersa por todo el país.

Recepción

Jacob Silverman, de The New York Times , reseñó el libro en 2012 y escribió que "comparte muchas de las preocupaciones temáticas de las novelas posteriores de Krasznahorkai —la suspensión del tiempo, una sensación apocalíptica de crisis y decadencia— pero es una obra mucho más digerible. Su historia salta de perspectiva y temporalidad , pero la narrativa rara vez es confusa. Para un escritor cuyos personajes a menudo exhiben una interioridad claustrofóbica, Krasznahorkai también se muestra aquí inesperadamente expansivo y divertido".

Theo Tait, en The Guardian, elogió la novela y, en particular, la calificó de «poseedora de una visión distintiva y cautivadora». Subrayó la perceptible influencia de Franz Kafka y Samuel Beckett en la novela.

miércoles, 8 de octubre de 2025

Apólogo del pozo

 Un abogado le vendió un pozo a un profesor jubilado. Dos días después, el abogado regresó y le dijo: "Le he vendido el pozo, pero no el agua. Si quiere usarla, tendrá que pagarme un extra". 

El profesor, con una sonrisa tranquila, respondió: "Justo de eso quería hablarle. Si el agua es suya, tiene hasta mañana para sacarla de MI pozo. Porque, de lo contrario, me veré obligado a cobrarle un alquiler". El abogado, visiblemente avergonzado, balbuceó: "Pero... ¡sólo estaba bromeando!". 

Entonces, el profesor, con serena sabiduría, concluyó: "¡Y pensar que fuimos profesores como yo los que formamos a abogados como usted! Usted busca ganar, yo busco educar".

Cuando la lógica de la escuela supera la astucia de los tribunales.

lunes, 6 de octubre de 2025

Entrevista de Espada a Rafael Sánchez Ferlosio tres años antes de su muerte. El estilo.

 I

 Rafael Sánchez Ferlosio: "Todo es diversión. El ocio es lo único. Estoy muy desolado y cabreado", en El Mundo, entrevista con Arcadi Espada, 2 - VIII - 2016:

El autor de obras fundamentales como 'El Jarama' arremete contra casi todo. No le gusta Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez, odia los toros y a Ortega y Gasset. Pero evoca con ternura a sus dos hijos muertos. No elude hablar de su primera mujer, Carmen Martín Gaite, ni de su padre, Rafael Sánchez Mazas. Y, por supuesto, se explaya con 'su' hipotaxis. Ahora, Debate acaba de editar el segundo volumen de sus Ensayos

Por la mañana han degollado a un cura en Normandía. Por la tarde sigue el calor y ni siquiera se puede echar la culpa al Gobierno. En la mesa del comedor, un ejemplar de Gastos, disgustos y tiempo perdido, el segundo volumen de sus Ensayos que publica Debate con el afectuoso cuidado de Ignacio Echevarría. El librote recoge casi todos sus escritos de los periódicos, pero sería una desorientada canallada vincular ese origen con el título. La inaudita obra de Ferlosio se ha hecho sobre todo en los periódicos. Ya es desgracia que haya sido al modo de Ortega, su antípoda, su anticristo, hasta tal punto presente que, para una vez que sale de casa, viaja hasta Roma y compra allí con ilusión de niño una reproducción de la vera effigies de Santo Tomás de Aquino, advierte ya de regreso en Madrid, al desenrollar la efigie para enmarcarla sin tardanza, "algo que superaba cualquier límite de lo que mi simpatía por el santo habría estado dispuesta a soportar". Y era el mal aire, el parecido remoto, pero suficiente, del santo con José Ortega y Gasset; con lo que huelga decir que tuvo que ir a parar sin más ni más directamente a la basura. "Y es que hay que ser cuidadoso con los gastos, porque a veces, especialmente en los viajes, parece que andamos alegremente por ahí comprando cosas como tontos". El escritor, afectada su mácula, ve muy mal. Trata de leer con lupa y escribe con grandes trabajos, aunque con el benéfico efecto de que ha mejorado su caligrafía. Está, como siempre, furioso y desesperado con las noticias. Y la furia durará hasta que llegue su nieta Laura a la casa y la tarde se haga mansa.

RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO: Es que la niña es hasta humorista. ¡Usa el sarcasmo! ¡Tiene 11 años y usa el sarcasmo! ¡La adoro, la adoro!

ARCADI ESPADA: Vas al oculista, mañana.

FERLOSIO: ¡Vamos a ver! Me he dejado ir mucho y estoy mal.

ESPADA: ¿No puedes escribir?

FERLOSIO: Muy difícil. Aunque estoy recuperando la buena letra...

ESPADA: ¿Y dictando?

FERLOSIO: He usado amanuenses, pero era cuando tenía la escritura muy seguida. Y ahora con las desesperaciones, las enfermedades... ¡El estado del mundo me produce tal indignación, tal ira, me produce tales fobias...! Con los terrorismos y los antiterrorismos. El mundo está...

ESPADA: ¡Mondo cane!

FERLOSIO: Y luego... ¡Es que no suprimen nada...! Ni una vuelta ciclista. Todo pasa arrollando. Sobre todo las diversiones, que hay una infinidad, más que nunca. Todo es diversión. El ocio es lo único. Estoy muy cabreado y desolado. El capitalismo lo ha puesto todo a la venta. Hasta el futuro. ¡Los mercados de futuros! Y aquí este hombre, que ni quiere formar Gobierno ni dejar de formarlo. Me cabrea mucho. ¿A ti no te indigna Rajoy?

ESPADA: No es el que más me indigna. Claro que quiere formar Gobierno. Pero no le salen los números ni le facilitan que salgan. ¿Qué va a hacer? Tampoco le vamos a suplicar que deje de ganar elecciones.

FERLOSIO: Ya. Y luego este Sánchez...

ESPADA: Este me parece con más culpa, la verdad.

FERLOSIO: ¡Es un mediocre increíble! Y tiene esta señora andaluza... Parece buena señora. Pero de provincias, claro. No es más que para gobernar una provincia.

ESPADA: La actualidad te sigue poniendo a mil.

FERLOSIO: Sí, muy cabreado. Me veo muy cabreado.

ESPADA: También en eso todo lo contrario del literato. La actualidad no te ha dejado sosiego.

FERLOSIO: Sí. Tengo que vivir la actualidad. ¿Qué voy a hacer? Yo he vivido sobre todo de los periódicos.

ESPADA: ¿Y continúas?

FERLOSIO: Sí, aunque ahora no matizo. Sólo puedo ver los titulares. Cosas elementales. Así que sólo puedo decir cosas elementales sobre todo. El terrorismo, por ejemplo. La diferencia que hay entre que los hombres y los terroristas maten y los policías abatan. Esa forma del bien y del mal tan acomodaticia y tan ciega.

ESPADA: Sería una discusión interesante saber si estamos obligados a usar el mismo verbo para la acción de unos y de otros.

FERLOSIO: Un hombre no es un pájaro. Pero ya te he dicho que sólo puedo ver los titulares... Sigo pensando que esto ha de romperse por algún lado. No veo que pueda seguir funcionando por la fórmula de los negocios. Por la fórmula de capital financiero antes que por la economía real. Esto de real... se le llama a demasiadas cosas, por cierto.

ESPADA: Al socialismo también... ¿Te acuerdas del socialismo real?

FERLOSIO: Ah, el socialismo realmente existente... De socialismo realista nunca hubo nada, claro.

ESPADA: Eso del progreso. Tú has vivido una guerra civil, una guerra mundial, Auschwitz, la catástrofe del comunismo, los estragos del capitalismo, que tan frenético te ponen. Yo estoy para cumplir 60 años. Siempre he vivido en paz, digamos. ¡La paz cuenta! No es fácil sostener que el mundo vaya a peor.

FERLOSIO: Humm... El estado de guerra es muy amplio hoy. Sudamérica, el desastre de la incompetencia retórica de ese payaso de Venezuela. La incompetencia de Argentina... La abundancia de payasos en nuestro mundo. El mismo Estados Unidos. No me digas que Trump...

ESPADA: Es un caso impresionante. Trump viene detrás del presidente más preparado, más cerebral y menos demagógico que ha tenido América.

FERLOSIO: A mí me parece, sobre todo, un hombre bienintencionado. Y parece que muy de confiar. Pero ha mantenido el estado de guerra... Ha mantenido Guantánamo.

ESPADA: Más o menos ha mantenido la guerra. Selectivamente, que dice. Con el ¡abatimiento! de Bin Laden.

FERLOSIO: Pues no sé. No sé si ha sido un hombre tan capacitado como necesita el tiempo. Ahora está la señora...

ESPADA: Clinton.

FERLOSIO: Sí. Esta señora es un poco afectada, pero tuvo una buena intención con lo del seguro médico hasta que fue derrotada por las compañías de seguros. Si recuperara esta buena intención... Pero antes habrá de ganar al payaso. Y no será fácil.

ESPADA: Este segundo volumen de los Ensayos es, sobre todo, una crónica del socialismo. ¿Tampoco ha habido progreso en España?

FERLOSIO: Con ETA hubo grandes aciertos. Debido también a la deshonestidad, porque las cosas que hizo Felipe fueron gordas, en su uso de los secretos imperiales. Metió la puñalada por abajo. Metió la razón de Estado. Si aceptas el Estado, aceptas la razón de Estado. Pero claro... Esto del terrorismo, sin embargo. Este uso de la palabra victoria.

ESPADA: ¿Qué quieres decir?

FERLOSIO: Me indigna que hablen de victoria sobre los muertos. "Pero ¡conseguiremos la victoria!", dicen. Te han matado y dices que victoria. Victoria no quiere decir nada. Lo que tienes que hacer es tratar de que no te vuelvan a matar.

ESPADA: Humm... Míralo al revés. En realidad, si nosotros no ganamos es porque el terrorismo nunca puede ganar. ¿Qué es victoria para los terroristas?

FERLOSIO: Nada, claro. Una palabra puramente simbólica. Pero victoria sobre ellos también. Demasiado simbólica.

ESPADA: El nacionalismo ha evolucionado mal en España.

FERLOSIO: Esa superstición.... La palabra identidad. La odio profundamente. Identidad personal, nacional, colectiva... No es más que un fetiche. No me cabe en la cabeza. ¡Las cosas que dicen los catalanes! Ah qué cosas dicen... Se sienten mirados. Como los que entran en el Liceo. Una vez comenté ese momento del paso de la sociedad estamental a la burguesa, llevando en la cabeza dos escritos de dos burguesas catalanas, uno de Emma Cohen y otro de aquella que había sido editora... ¿Cómo se llama?

ESPADA: ¿Regás? ¿Rosa Regás?

FERLOSIO: Eso es. "Entre los que entran en el Liceo y los que aguardan hay un intercambio de miradas. Por primera vez los dos existen para el otro y cada uno de ellos puede ser el otro. Unos pueden subir y otros caer". Ahí está el paso del orden estamental al burgués.

ESPADA: No he leído eso. O no lo recuerdo

FERLOSIO: Era un comentario, ¡nada menos!, que de Hegel. Una ilustración comentando a Hegel con mi ignorancia feroz. Yo tengo unas lecturas demasiado superficiales y demasiado pobres para hablar seriamente y con competencia de muchos autores que cito. No soy un hombre culto. Yo no soy más que un ilustrado a la violeta. He leído por encima. A veces acierto y digo las cosas bien. Pero sólo eso.

ESPADA: Hace algunos años decías que eras un escritor de islitas.

FERLOSIO: No me acuerdo de eso.

ESPADA: Sí, que de pronto te empeñabas en saber mucho de algo. Pero que esos saberes no estaban conectados entre sí.

FERLOSIO: Ah, bien. Pero no es falsa modestia. El conocimiento y el volumen de estudios de algunas personas es tan superior al mío... Por ejemplo Tomás Pollán. ¡Es que sabe muchísimo!. No puedes imaginar el abismo que hay entre mi ilustración y la suya.

ESPADA: Decías sobre la superstición del nacionalismo. Una superstición muy exitosa.

FERLOSIO: También hay una razón de venganza. No se puede olvidar lo que ha pasado. En los años 60 fui a Barcelona con mi primera mujer, Carmen Martín Gaite. Sería por el Nadal, o algo así. Paseando vi una librería que tenía en el escaparate un mapa muy bonito de una región de Cataluña. Entré y le pregunté a la mujer si tenían los mapas completos, de todas las regiones. Y me contestó que no. Que los últimos los habían mandado retirar, porque los topónimos están en catalán. ¡La persecución llegó a los topónimos! Había un chiste. Creo que era un chiste, porque no creo que se llegara a tanto. El turó dels tres hereus: El cerro de los tres herederos. Y lo tradujeron, al parecer, El cerro de los muy felices, con el francés.

ESPADA: No he oído nada de eso. Ni en chiste. Pero dices venganza.

FERLOSIO: Es que prohibir el catalán hasta los topónimos, hombre, eso es increíble. El impulso de la venganza es fundamental. No es el único, pero es gordo. "Lo que han hecho con nuestra lengua no tiene nombre".

ESPADA: Y esa venganza es justa. Justas esas políticas de identidad, esa moral del pedo que es el nacionalismo a tu decir.

FERLOSIO: Justo lo diría Dios si estuviera mirando. Yo me abstengo.

ESPADA: Como decías has sido un gran lector de periódicos. ¿Están cada vez peor?

FERLOSIO: Sí, cada vez peor. He sido muy dado a los periódicos. Y he tenido ahí la gran complicidad de Demetria que se los lee de cabo a rabo. Sobre todo, El País, de cabo a rabo. Hubo un año en que dejé de leer los periódicos. En el anterior matrimonio. Un año entero.

ESPADA: ¿Por qué?

FERLOSIO: Porque la gramática me absorbía de tal manera... Aquellos años que me dediqué a los altos estudios eclesiásticos, alguno de aquellos años, hasta dejé el periódico.

ESPADA: ¿Te acuerdas de aquel libro que íbamos a hacer, con aquel título tan bonito que le pusiste, Estos últimos años...?

FERLOSIO: Me acuerdo.

ESPADA: Y que no quisiste hacer.

FERLOSIO: Y cómo vamos a hacerlo ahora, con los años que ya tengo yo.

ESPADA: ...

FERLOSIO: Ya.

ESPADA: Hubiéramos explicado bien la época de la gramática y otras épocas.

FERLOSIO: Ya.

ESPADA: Estábamos en los periódicos. Tomaste siempre la actualidad para hablar de lo intempestivo, por así decirlo. En este volumen, por ejemplo, están los grandiosos artículos sobre Rafael Ortega, una lección, incluso práctica, sobre el barroco. Y, por cierto, explica Echevarría que no has querido incluir el primero de la serie, que se titulaba El abyecto. ¿Por qué?

FERLOSIO: Le pareció mal a Demetria.

ESPADA: ¿Quién era el abyecto?

FERLOSIO: El que tiraba al ruedo papel de retrete...

ESPADA: Un entendido.

FERLOSIO: Sí, del tendido seis. Pero a Demetria le pareció mal. Decía que los artículos eran más benignos y que ése chirriaba.

ESPADA: No había leído esos artículos taurinos. Son extraordinarios. Sobre a dónde llevan. Además están escritos en muy poco tiempo, creo.

FERLOSIO: Sí. Al día siguiente... ¡Ahora he aborrecido tanto los toros...! Pero claro, odio a España, tengo que odiar los toros.

ESPADA: De lo más normal.

FERLOSIO: ¡Qué voy a hacer!

ESPADA: ¿La razón sintética de ese odio?

FERLOSIO: Sólo te puedo decir por qué cosas odio. Odio por los Sanfermines de Pamplona. Odio por las Fallas de Valencia. Odio por la Virgen del Rocío. Odio por Feria y Semana Santa de Sevilla.

ESPADA: Y por la tomatina de Buñol.

FERLOSIO: ¡Eso es sobrevenido! Pero la tomatina de Buñol, Dios mío. Y lo han hecho bien de interés cultural.

ESPADA: Pasa en todos los países.

FERLOSIO: Pero uno sólo lo siente agresivo en su país. Las cosas de la monarquía inglesa por ejemplo. Son muy agresivas. Pero nada tan agresivo como todo lo de tu país.

ESPADA: Expresiones de la identidad y del espectáculo. ¡Lo peor, ya sabes!

FERLOSIO: Desde luego.

ESPADA: En cualquier caso ese odio tuyo es españolísimo. Si habla mal de España, será español.

FERLOSIO: ¿Es un refrán?

ESPADA: Sí, no sé si lo atribuyen a alguien. Un refrán, un chiste. Espera, lo busco.

FERLOSIO: No lo había oído...

ESPADA: Este: "Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar dónde vio la luz del sol; si os alaba Inglaterra, será inglés, si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español".

FERLOSIO: ¡Ja! No lo conocía.

ESPADA: Siempre he querido preguntarte sobre tu lengua... ¿Tu hipotaxis, tu gusto por la subordinación, es empeño o instinto?

FERLOSIO: Yo creo que es más bien un empeño. Es decir, una pedantería. Hubo una vez que me gustó tanto... Hubo una frase concreta, que te podía decir cuál es. Una holandesa. Una frase larga. Me gusté. Pero luego. Qué idiota te pones con lo de la hipotaxis... Tú eres tonto. ¡Si tienes unas hipotaxis ridículas! El fracaso de la hipotaxis es: "Don Alfonso VIII, bla, bla, bla, Don Alfonso VIII veníamos diciendo".

ESPADA: ¡Completo!

FERLOSIO: La claudicación más vergonzosa de la hipotaxis. ¡Y a mí me pasaba mucho! Si te metes en la hipotaxis la frase ha de doblar limpiamente el cabo de Hornos, sin meterse por el Estrecho de Magallanes.

ESPADA: ¡¡Muy bien!!

FERLOSIO: Esto es así.

ESPADA: En el nuevo librote hay dos artículos de los años 60, de Abc, que no son nada hipotácticos. Por cierto, que en el de Lope de Vega hay esa frase de que cuando un español sale simpático no hay quien lo aguante.

FERLOSIO: Es que no hay quien lo aguante.

ESPADA: Oye, y de dónde era la holandesa.

FERLOSIO: De Las Semanas del Jardín. Un texto sobre Manrique: "Así como una bola de billar impulsada por fuerza hacia delante...". No me acuerdo.

ESPADA: La busco y la leemos. Y vemos si dobla el cabo.

FERLOSIO: Esta sí lo dobla.

ESPADA: Aquí está: "Así como una bola de billar impulsada por fuerza hacia delante, pero llevando oculto en sí un efecto de rotación contrario -en relación con el plano de la mesa- al del sentido de su traslación, avanza patinando por el paño más no bien choca con la roja esfera del mingo contra el que ha sido impulsada, agotando del todo contra ella ese obligado impulso, libera espectacularmente ante los ojos la oculta y no extinguida rotación y desde el punto muerto del encuentro recelera de pronto en vivo retroceso en el sentido exactamente inverso al que avanzara, así también la palabra de Manrique, que predica esforzadamente la estima del futuro, tratando de arrastrar los corazones en el sentido del tiempo adquisitivo, al ir a dar contra el mingo del ayer cercano, el rojo mingo de un recuerdo vivo -rojo como la roja esfera del sol crepuscular- deja prevalecer de pronto la persistente rotación interna del deseo inextinguido (piaga per allentar d'arco non sana) y retrocede irresistiblemente en el sentido del tiempo consuntivo, al reencuentro, al abrazo de ese mismo ayer tan contra corazón negado y abjurado".

FERLOSIO: ¡Llegué! Tal vez el Petrarca...

ESPADA: ¡Ja! Piaga per allentar... "Aunque se afloje la cuerda del arco, la herida no cura", el viejo Petrarca recuerda a Laura. Aflojado por la edad, pero incurable...

FERLOSIO: Bueno, ahora lo desacredito. Es una tontada. Pero bueno. Aprendí que las frases han de pasar el Cabo de Hornos.

ESPADA: Pero seguiste escribiendo hipotáctico.

FERLOSIO: Pero sin exagerar.

ESPADA: Y has escrito así en los mismos periódicos. ¡Plantando tus reales hipotácticos en el reino de la parataxis, del sujeto y predicado! Con un par. Aunque combinado con el laconismo de esos aforismos tuyos. ¿Qué te lleva al pecio y qué al periodo largo?

FERLOSIO: El pecio lo determina mucho el contenido...

ESPADA: Dos maneras extremas de escribir.

FERLOSIO: Sí.

ESPADA: ¿Las anfetaminas tienen algo que ver con el uso del período largo?

FERLOSIO: Las anfetaminas tienen que ver con todo lo que yo he hecho.

ESPADA: Un estilo anfetamínico.

FERLOSIO: Eso es. Hasta el punto de que me salía escribir en endecasílabo, y lo tenía que suprimir. Cuando traduje a Víctor de Aveyron. Aún me acuerdo: "Que hasta entonces con no pequeño enojo / se había visto obligado a soportar". Dos endecasílabos. Me salían así por las anfetaminas.

ESPADA: Oye... ¿Has llevado una buena vida?

FERLOSIO: No puedo estar descontento. Hombre, he tenido desgracias grandes, pero... Dos hijos muertos, sobre todo. Un hijo pequeñito que murió a los seis meses. Eso se pasa con el tiempo. Pero claro mi hija de 27 años, Marta, fue un golpe muy terrible.

ESPADA: "Campanita de convento...".

FERLOSIO: Me sugería cosas, Marta. Me mandaba: «Pon tal cosa».

ESPADA: ¿Cuántos años tenía entonces?

FERLOSIO: A los 20 ya me ayudaba. Murió a los 27... Se hizo con aquellos amigos que la querían muchísimo. Cuatro murieron. Diego Lara. Su mujer. El hijo de aquel psiquiatra...

ESPADA: Castilla.

FERLOSIO: Castilla del Pino, eso es. Y Marta... Ella tuvo la suerte de morir la primera y no vio la muerte de los otros, que fueron muriendo uno a uno. La última, la mujer de Diego Lara, que era una muy buena traductora de alemán.

ESPADA: ¿Como se llamaba el bebé que murió?

FERLOSIO: Miguel... Y ahora con esta criatura, Laura...

ESPADA: La nieta petrarquiana.

FERLOSIO: Esta criatura es que bueno... Me tiene...

ESPADA: ¿Hay diferencias entre ser padre y abuelo?

FERLOSIO: Ninguna. La paternidad es un sentimiento único.

ESPADA: Tu padre...

FERLOSIO: Creo que fui su preferido. Creo que puedo decirlo. Y él me era muy simpático. A veces entraba en mi cuarto y me hablaba. Por ejemplo entró un día con un libro. Y me dijo desde la puerta: "¿Puedes creer que alguien haya escrito esto?: 'Gémula iridiscente'". Ortega, claro.

ESPADA: Qué ocurrencia.

FERLOSIO: Y no sobrevenida. ¡Perfectamente planeada! Las ocurrencias sobrevenidas son de otra especie. Aquello de Cervantes de El viejo celoso: "Lavar quiero a un galán las pocas barbas que tiene con una bacía llena de agua de ángeles, porque su cara es como la de un ángel pintado".

ESPADA: Maravillosa.

FERLOSIO: ¡Es una frase de una gratitud erótica, sexual, tan inmensa...! Pero eso le sobrevino a Cervantes cuando ya tenía medio entremés escrito. Tan improvisada, tan espontánea y tan maravillosa. Imposible que la pensara antes.

ESPADA: Es clásico en ti. Tú piensas escribiendo.

FERLOSIO: Sí... Pero a veces uno traza un plan para que se pueda decir esta frase que dices. Pero vaya, en este caso es imposible. Cervantes se encontró con esa frase. "Las pocas barbas que tiene". Medio imberbe el joven.

ESPADA: ¿Cuando estuviste casado con Carmen os leíais los textos uno al otro?

FERLOSIO: Sí. Yo lo que recuerdo que nos leía siempre, porque era ya mayorcita Marta, que nos leía el libro más bonito que tenía. A mí sus novelas nunca me habían gustado mucho. Pero tenía un libro que se llamaba El proceso de Macanaz.

ESPADA: Una investigación formidable.

FERLOSIO: El mejor libro que tiene. El día que leyó el final, me acuerdo... Ya los bienes de Macanaz habían sido embargados, revendidos... Y decía en las últimas líneas: "... y en punto de chocolate". Nos hizo mucha gracia que entre los apuntes del inventario estuviera el de unas onzas de chocolate de las que no había señal ninguna, y que se hiciera constar que con mucha razón los que hicieron las diligencias se lo pudieron haber comido. A Marta le hizo mucha gracia. Macanaz es su mejor libro.

ESPADA: De sus novelas me gustaba mucho Ritmo lento.

FERLOSIO: Me acuerdo, sí. Y un cuento bonito es Caperucita en Manhattan. Pero con Macanaz no se podía comparar nada.

ESPADA: ¿Tú le leías también?

FERLOSIO: Sí, también.

ESPADA: ¿El Jarama, por ejemplo?

FERLOSIO: Quizá. No me acuerdo bien si El Jarama se lo he leído a pocos... o a muchos.

ESPADA: ¡Ja, ja!

FERLOSIO: ...He escrito mucho. Tengo los armarios llenos de carpetas y de libretas.

ESPADA: No has hecho más que escribir.

FERLOSIO: Sí, gracias a las anfetaminas. Las jornadas...

ESPADA: Las jornadas.

FERLOSIO: Dos días y dos noches escribiendo sin parar. De pronto me daba cuenta de que se me clavaba una cosa de la silla, el comienzo de la pata en la nalga. ¡Tengo que cambiar de postura, tengo que cambiar de postura! Pero no podía moverme. Sólo escribir. En fin, era la época triunfante de las anfetaminas y de la mejor, la Dexedrina spansule, que era norteamericana.

ESPADA: ¿Sólo escribías gramática con las anfetaminas?

FERLOSIO: Sobre todo. Pero también otra cosa. Sin anfetaminas he escrito poco yo.

ESPADA: ¿El Jarama? ¡Ya ves que insisto en el tema tabú!

FERLOSIO: El Jarama es anterior a la buena y sistemática administración anfetamínica.

ESPADA: ¿Y luego?

FERLOSIO: He seguido escribiendo igual con anfetaminas. Con otros productos menores. Tomando unas cosas que más o menos son adelgazantes de señoras.

ESPADA: O sea que todo lo has escrito con anfetaminas.

FERLOSIO: Muy poco sin, la verdad.

ESPADA: ¿Cómo te ponía la cabeza?

FERLOSIO: Metida ahí.

ESPADA: En el asunto.

FERLOSIO: Ahí. Imbuido. Sin salir. Preso. La anfetamina ha sido una necesidad de la pereza.

ESPADA: Uf. Menos mal.

FERLOSIO: No sé.

II

Rafael Sánchez Ferlosio. Un estudioso del lenguaje metido a prosista genial, en El Mundo, por P. Unamuno, 31/07/2016:

Desde el comienzo, las pintorescas industrias y andanzas de Rafael Sánchez Ferlosio lo han acabado reduciendo para muchos a una suerte de personaje atrabiliario que, mire usted por dónde, ha escrito algunas de las novelas capitales en español del último siglo y una monumental obra ensayística que ahora se amplía para el público lector.Sánchez Ferlosio nace en 1927 en Roma, donde su padre, el cofundador de la Falange, Rafael Sánchez Mazas, trabajaba como corresponsal del diario Abc. Estudia Filología en la Universidad Complutense, donde conoce a quien será su mujer, Carmen Martín Gaite. Más tarde se integra en el Círculo Lingüístico de Madrid, en el que coincide con Agustín García Calvo. Junto a Ignacio Aldecoa, Juan Benet, Jesús Fernández Santos, Alfonso Sastre y la propia Martín Gaite, funda la Revista Española.

Poco antes de su matrimonio publica Industrias y andanzas de Alfanhuí, a la que sigue El Jarama, una obra fundamental de la que Ferlosio acabará abjurando. En lo que Josep Maria Castellet ve "la gran novela realista del antifranquismo", el autor parece que únicamente ha pretendido indagar en los retos del lenguaje y la escritura que le interesan en aquel momento. De manera que el éxito de su libro se le atraviesa a Ferlosio de tal manera que emprende lo que parece una espantá memorable y quizá no lo es tanto. Lo que le lleva a encerrarse en su casa durante 15 años apenas dista de su propósito confeso al crear El Jarama. "Agarré la Teoría del lenguaje, de Karl Bühler, y me sumergí en la gramática y la anfetamina...", escribió en Archipiélago. Habían bastado "el horror y la repugnancia por el grotesco papelón de literato" que se cernía sobre su cabeza para retirarse de la circulación y entregarse a jornadas enteras (hasta cuatro seguidas) de estudio y escritura a las que seguían 24 horas de sueño por agotamiento.

Si Sánchez Ferlosio es excéntrico, lo es a fuerza de ser consecuente -fiel, si se quiere- con su idea de novela, de literatura y de la vida en general, pues no es persona que se deje adocenar por modas o formulismos. El catedrático Jordi Costa lo define como un "escéptico racional" y una especie de "monje ascético" que sólo se atiene como escritor al mandato de crear la obra más perfecta posible en sí misma, sin otras consideraciones. Un hombre así, autor además de innumerables textos en prensa, es capaz de presentarse un día de 2001 en la redacción de EL MUNDO, por entonces en la calle Pradillo de Madrid, para entregar una carta al director, perfectamente ajustada a los requerimientos y la extensión previstos, en la que desmiente diversos aspectos lingüísticos de un artículo publicado en el diario. Es un hombre que no quiere que su texto tenga entidad de columna sino sólo de carta, que declina saludar al director y se va, callado y distante, por donde vino. El retiro de años de Ferlosio dio lugar a la especie de que se negaba a escribir más ficción, y es cierto que durante años no dejó de parir textos relacionados con la naturaleza del lenguaje que, según él, superaban en "200 o 300 veces lo publicado". La sequía narrativa terminó, de todos modos, con la memorable El testimonio de Yarfoz, de 1986, que casi ganó el Premio Nacional de Literatura. Ferlosio sí obtendría años más tarde el Nacional de Ensayo, por Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, el Cervantes y el Nacional de las Letras Españolas en reconocimiento de toda su carrera profesional.

domingo, 5 de octubre de 2025

La crisis de los veinte. Angustia en la generación Z.

 I

 La crisis de los 20: por qué hay jóvenes tan infelices, en El País, por Daniel Soufi, 5 OCT 2025:

La crisis vital se apodera de los jóvenes en una etapa que debería ser de entusiasmo. Son más conscientes de su salud mental, las redes sociales generan depresión y ansiedad, y tienen unas perspectivas de futuro peores que las de sus padres, con una situación económica que hace cada vez más difícil consolidar un proyecto de vida. ¿Qué podemos hacer para cambiar de rumbo?

Los jóvenes están mal, se sienten muy tristes, de bajón absoluto. Lo peor no es la ansiedad, ni estar enganchado al móvil, ni sentirse solo, ni estar sin trabajo, ni siquiera saber que es imposible comprarse una casa; lo peor es que, hasta hace unos pocos años, ninguno de ellos esperaba encontrarse con nada de esto.

En agosto, un artículo publicado en la revista científica estadounidense PLOS One señaló que hoy no hay ningún grupo de edad más insatisfecho que la juventud. Hasta hace poco, la curva de la felicidad seguía un patrón claro: empezaba alta en la infancia y la juventud, se hundía en la mediana edad y repuntaba en la vejez. Los jóvenes, que solían ser el segundo grupo más feliz, son los únicos que han caído. Los más afectados son los adolescentes y los adultos jóvenes, desde los 12 hasta los 24 años. El estudio se basa en encuestas a millones de personas, recogidas en más de 40 países. Y aunque siempre conviene ser prudentes con las conclusiones de las encuestas, la tendencia es difícil de cuestionar.

¿Son los jóvenes demasiado sensibles? La mal llamada generación de cristal recurre más al psicólogo que sus padres o sus abuelos, y maneja con soltura términos como TOC, TDAH, burnout o síndrome del impostor. ¿Ha influido esa mayor conciencia sobre la salud mental en su estado de ánimo? “No necesariamente, pero es evidente que el concepto de felicidad no es el mismo para alguien de 20 años que para su abuela”, responde Alejandro Cencerrado, físico, analista del Instituto de la Felicidad de Copenhague y autor de En defensa de la infelicidad (Ediciones Destino, 2022). “Si a alguien nacido a principios del siglo XX, en algún momento de su vida, le hubieran preguntado si tenía depresión, ni siquiera habría sabido qué contestar. Y eso que vivían situaciones muy duras”.

El mundo cambia y cualidades que hace 20 años se consideraban esenciales para ser inteligente, como tener una memoria enciclopédica, no son las mismas que hoy permiten desenvolverse y superar obstáculos. Del mismo modo, los factores que hace 50 años definían la felicidad, como tener una familia con un formato tradicional o tener una buena relación con Dios, difieren de los que influyen en nuestro bienestar actual. “Es realmente difícil comparar las respuestas de un chaval que pasa el día en TikTok con las de dos personas que vivieron una guerra. Cada uno valora las cosas de manera distinta”.

La felicidad solo empezó a medirse de forma sistemática en los años setenta. En 1972, Bután introdujo el concepto de Felicidad Nacional Bruta y, poco después, encuestas como la World Values Survey incluyeron preguntas sobre satisfacción vital. El gran salto llegó en las dos últimas décadas, con encuestas internacionales de gran escala, lo que refleja que nunca antes habíamos estado tan empeñados en cuantificar nuestro bienestar. “La paradoja es que, cuanto más nos obsesiona medir la felicidad, más sensibles nos volvemos a problemas de salud mental como la depresión”, afirma Cencerrado.

Sin embargo, existen indicadores más objetivos que los cuestionarios sobre felicidad en los que se basan estos estudios. En Estados Unidos, la tasa de suicidio en adolescentes de 12 a 17 años creció un 70% entre 2008 y 2020. En la Unión Europea también se observa un aumento, con España pasando de 1,99 a 2,94 por cada 100.000 jóvenes de 15 a 19 años entre 2011 y 2022. También se han incrementado los ingresos hospitalarios por trastornos mentales en menores y el consumo de psicofármacos. En el Reino Unido, por ejemplo, las prescripciones de antidepresivos en adolescentes de 12 a 17 años se duplicaron entre 2005 y 2017, en un contexto en el que hay médicos que alertan del exceso de medicación, y no solo en jóvenes.

Según el informe de PLOS One, la infelicidad juvenil empieza a crecer claramente desde 2012. ¿Qué ocurrió en ese momento cuyo impacto tuvo un efecto global que no se ha detenido hasta el día de hoy?

La primera hipótesis vincula esta crisis de los 20 con la llegada de las redes sociales y los smartphones. El sociólogo Jonathan Haidt, autor de La generación ansiosa (Deusto, 2024), explica por videollamada que existen demasiados estudios, de muy distintos tipos, como para negar una relación causal entre estas tecnologías y el deterioro de la salud mental de los jóvenes. “Las redes sociales son una causa sustancial —no solo una pequeña correlación— de la depresión y la ansiedad, y por tanto de conductas asociadas a estas enfermedades, incluida la autolesión y el suicidio”.

Lo que plantea Haidt es que el problema no es solo la ansiedad o el aislamiento que puedan causar Instagram o TikTok, sino que lo verdaderamente grave es que estas plataformas han reconfigurado por completo la forma en que los jóvenes socializan. Por eso, advierte, si un adolescente decidiera abandonar las redes para protegerse, su salud mental podría quedar todavía más debilitada al quedar excluido de la vida social de su grupo. Haidt lo define como un efecto de cohorte y de red: toda una generación atrapada en un sistema en el que todos estarían mejor si se desconectaran, pero en el que quien lo hace en solitario acaba aislado.

Algo tan esencial para el bienestar como el descanso también se ha visto trastocado por la llegada de los smartphones. En España, un 83% de los jóvenes de entre 18 y 34 años presenta alguno de los síntomas del trastorno de insomnio, y alrededor de un 13% cumple los criterios para que sea crónico, mientras que solo uno de cada cuatro admite dormir bien y lo suficiente, según el estudio Hábitos y prevalencia de trastornos del sueño en España de 2024. Las dificultades para conciliar y mantener el sueño se han agravado en las dos últimas décadas: hace 20 años, la proporción de personas con insomnio crónico era la mitad. Y son los menores de 35 años quienes más han sufrido este deterioro.

El doctor Javier Albares, experto en sueño y autor de Generación Zombi (Península, 2025), advierte que el abuso de móviles y tabletas está moldeando una “generación atrapada en una espiral de hiperestimulación, adicción y privación crónica del sueño”. Según explica, las pantallas no solo roban horas de descanso, sino que también lo fragmentan: “Aumentan el número de despertares que suceden a lo largo de la noche, y, en consecuencia, disminuyen tanto la calidad como la cantidad del descanso”. Asegura que la mitad de los adolescentes responde mensajes durante la madrugada y un porcentaje similar consulta el teléfono al menos una vez en plena noche. “Esta falta de sueño se traduce en fatiga, menor rendimiento académico, irritabilidad y más riesgo de ansiedad o depresión”.

Haidt reconoce que una tendencia tan global responde a una acumulación de factores. Según el experto, otra de las causas del aumento del malestar juvenil es la “sobreprotección de los niños en el mundo real”. En las últimas décadas, señala, los menores han perdido la posibilidad de jugar libremente en la calle, sin supervisión adulta, en grupos mixtos y con cierto grado de riesgo, algo que antes era habitual y que resultaba crucial para desarrollar resiliencia, autonomía y capacidad de afrontar la incertidumbre. Haidt lo resume con una fórmula clara: hoy existe sobreprotección en el mundo real y desprotección en el mundo virtual. “Se limita cada vez más la libertad de los niños fuera de casa, mientras que se les deja expuestos sin control en internet y en las redes sociales”, advierte.

Los datos de los estudios sobre la felicidad no sorprenden al filósofo y profesor de Literatura Jesús G. Maestro, cuyo canal de YouTube goza de enorme popularidad entre los jóvenes. Maestro se da cuenta de ello cada vez que entra en un aula. Pero rechaza la idea de que los mileniales sean una generación hiperprotegida: “Es falso, es la generación más desprotegida de las últimas décadas”, asegura por teléfono. “No puede estar muy protegida una generación a la que se le ha privado de conocimientos esenciales para enfrentarse a la vida y se la ha expuesto a las redes sociales e internet sin ningún tipo de resguardo, donde la presión psicológica es fortísima y muchos no lo resisten”.

Para el autor de Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI (HarperCollins, 2025), el malestar de los jóvenes tiene una causa muy concreta: el idealismo de sus padres. “Es una generación a la que se le prometió todo y se ha encontrado con nada”. Según Maestro, los boomers educaron a sus hijos para enfrentarse a un mundo que no existe. “La educación debe orientarse a hacer compatible al ser humano con la realidad. Y la realidad es la de un mundo depredador regido por la lógica de mercado”. Maestro critica la dureza con la que a menudo se juzga a esta generación: “De los mileniales se habla muy mal sin saber lo que se dice. Se les presenta como vagos, tontos o inútiles. Se ha vertido contra ellos lo peor. Y no se puede ayudar a una persona malinterpretándola”.

Como dice Maestro, muchos jóvenes crecieron con la promesa de que al hacerse mayores se encontrarían con un mundo mejor que el de sus padres, con oportunidades para realizarse y ser felices. Sin embargo, la realidad que aguarda a quien sale hoy del instituto o de la universidad es desoladora. La situación económica de los jóvenes es mucho peor que la de la generación anterior. Según el INE, en 2004, las personas en edad de jubilarse eran el grupo con mayor riesgo de pobreza (30%); el año pasado esa cifra se redujo a la mitad (16,8%), mientras que golpea con más fuerza a los jóvenes (21%) y a los niños (29%). En paralelo, el patrimonio medio de una familia joven se ha reducido a la mitad entre 2002 y 2022. La tasa de paro juvenil, aunque en mínimos desde 2008, sigue en torno al 25%.

“Hay sensación de desánimo”, dice por teléfono la socióloga Patricia Castro, autora de Tu precariedad y cada día la de más gente (Apostroph, 2023). “La generación de nuestros padres, aunque viniera de un entorno de pobreza, tenía la percepción de un progreso vital, de que si estudiabas tu vida podría mejorar y lograrías un trabajo mejor. En gran medida, esa esperanza se ha perdido”. España es, de hecho, uno de los países donde el ascensor social funciona peor: más de un 35% de la desigualdad de ingresos está determinada por factores de origen —sobre todo, el nivel socioeconómico de los padres—, una de las cifras más altas de la OCDE. De este caldo de cultivo nace el reciente debate entre boomers y jóvenes que constatan vivir peor que sus padres.

Castro afirma que las nuevas generaciones padecen un “nihilismo light”, han perdido la fe en que sea posible luchar por un mundo con mejores condiciones. “Además, la sociedad les hace sentir que la responsabilidad de su precariedad recae sobre ellos mismos. Es una autodestrucción hacia dentro: te culpas a ti mismo de tu situación”. Añade que los jóvenes viven en un mundo cada vez más atomizado, donde se ha perdido el sentido de comunidad. “No sienten que juntos puedan lograr nada”, señala. Coincide con Maestro en que la generación anterior ha juzgado con excesiva dureza a los jóvenes: su adicción a las nuevas tecnologías, su incapacidad para ganarse la vida, incluso el reciente auge conservador. “Se ha culpabilizado a gente que ni siquiera ha tenido la oportunidad de cagarla”.

Las soluciones que proponen los expertos para revertir la infelicidad juvenil y para que la adolescencia vuelva a ser una de las etapas más plenas de la vida son diversas. Una de las más reiteradas es garantizar el acceso de los jóvenes a tratamientos de salud mental. Según el Libro Blanco de la Psiquiatría en España, elaborado por la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), la ratio es de apenas 10 profesionales por cada 100.000 menores de 14 años, una cifra significativamente por debajo de las tasas observadas en otros países.

Jonathan Haidt sugiere retrasar el acceso a las redes sociales hasta los 14 años y advierte de que la irrupción de la inteligencia artificial podría resultar aún más dañina para los jóvenes que las propias redes. Y, aunque sea obvio, seguro que ayuda la mejora de condiciones económicas, en especial, en trabajo y vivienda. Para Patricia Castro, la clave está en reforzar los vínculos: “No todos vamos a tener el trabajo de nuestros sueños ni a vivir en el centro de la ciudad, pero lo que no falta es gente en el mundo”. Jesús G. Maestro, fiel a su oficio de profesor de Literatura, propone una receta muy concreta: “Leer El Quijote. Si algo enseña es que el idealismo conduce al fracaso”. Y advierte: “Si no cuidas a la gente joven, estropeas el futuro de la sociedad”.

II

La crisis de los 20 es la nueva crisis de los 40: los problemas de los jóvenes pulverizan la curva de la infelicidad. En El País, por Enrique Alpañés, Madrid - 27 AGO 2025:

Un estudio señala un cambio de paradigma por la crisis de salud mental de las nuevas generaciones. El malestar, hoy en día, disminuye con los años

La curva de infelicidad está desapareciendo, pero esta no es una buena noticia. Hasta ahora, la satisfacción vital tenía forma de sonrisa. Empezaba alta en la juventud, se hundía en la mediana edad, en lo que en España se ha venido a llamar la crisis de los 40, y después repuntaba. La infelicidad, por el contrario, tenía forma de joroba o sonrisa invertida :-( . Pero un amplio estudio que se publica este miércoles en la revista científica PLOS One muestra cómo se ha erosionado esta curva hasta casi desaparecer. No es que la crisis de los 40 haya remitido, es que se ha empezado a ver algo que podríamos definir como la crisis de los 20. La infelicidad empieza ahora en alto, a edades muy tempranas, y tiende a disminuir a lo largo de la vida.

El estudio ha sido realizado con las respuestas de más de 10 millones de adultos de Estados Unidos (hechas entre 1993 y 2024), con un análisis longitudinal en el que participan 40.000 hogares del Reino Unido, y con dos millones de cuestionarios de la encuesta Global Minds, realizada en 44 países (entre ellos España). Muchos datos, muchos países, pero una conclusión unívoca. “La verdad es que nos sorprendió que los resultados fueran tan globales”, reconoce David G. Blanchflower, economista de la Universidad de Londres y autor principal del estudio.

Los autores no han preguntado por los motivos, pero apuntan a las consecuencias de la pandemia, a la crisis de la vivienda y, sobre todo, al uso masivo de teléfonos inteligentes. Esto explicaría la uniformidad de datos en contextos que son muy diversos. “Lo que tienen en común, por ejemplo, un chico de Alemania y otro de Nueva York es el acceso a internet y a los teléfonos inteligentes”, explica Blanchflower. “En los países en desarrollo, sin embargo, vimos que quienes no tenían acceso a internet no mostraban una salud mental tan deficiente”.

El autor no cree que esto se deba tanto al efecto de los móviles en sí, sino a la forma en la que depredan el tiempo libre, rebañándolo hasta hacerlo desaparecer. “Los móviles han desplazado las actividades beneficiosas. Los niños ya no juegan, no hablan… pasar mucho tiempo en internet aleja a las personas de actividades útiles”.

(En azul, la antigua curva de la infelicidad, con una joroba en la mediana edad. En rojo discontinuo, la nueva gráfica, una línea descendente. Véase el enlace inicial).

Esto podría explicar otro de los datos destacados del estudio. Las mujeres jóvenes presentan niveles de malestar significativamente más altos que los hombres jóvenes en todos los países analizados. Esta es una constante en todos los estudios que analizan el impacto de internet y las redes sociales en el bienestar percibido. El ejemplo más reciente lo ofrecía el estudio HBSC (por sus siglas en inglés Health Behaviour in School-ages Children), publicado por el Ministerio de Sanidad español. Señalaba que esta problemática afecta el doble a las chicas (con una prevalencia del 51,2%) que a los chicos (del 25,2%).

El presente estudio es importante por la gran cantidad de datos en los que se basa. Y porque pone el malestar de las nuevas generaciones en un contexto más amplio, comparando con la satisfacción autopercibida de sus mayores. Sus conclusiones son demoledoras, pero no sorprendentes. Algo se empezó a torcer a partir de 2010 y hay mucha literatura científica que ha dado buena cuenta de ello. Las tasas de depresión y ansiedad entre adolescentes se dispararon un 50%. Las de suicidio lo hicieron en un 32%. Los miembros de la generación Z —nacidos a partir de 1996— empezaron a padecer ansiedad, depresión y otros trastornos mentales, alcanzando niveles más altos que cualquier otra generación en la historia.

La crisis de los 20 ha pulverizado la curva de la infelicidad. Pero hay que tener en cuenta que esta es una foto fija que se tendrá que ir actualizando. Los jóvenes de la generación Z, con más problemas de salud mental que sus mayores, llegarán a los 40 y 50 años. Y nada garantiza que no se enfrenten entonces a los mismos estragos vitales que han afectado a las generaciones anteriores. Mientras tanto, nuevas generaciones se irán añadiendo a la curva, y nada apunta a que tengan menos dependencia del móvil. Dicho de otra forma, la curva de la felicidad ha desaparecido solo de momento. Es esperable que se vuelva a producir en unos años, solo que más extrema. Tocar fondo implicará ir aún más abajo.

“No sé cómo evolucionará la situación”, reconoce Blanchflower. “Cada año se suma una nueva cohorte de 12 años y el resto envejece un año, pero nada cambia, el grupo nacido desde el año 2000 parece tener mala salud mental. Espero que podamos detener esto”. No parece fácil, explica el autor. Las hospitalizaciones entre jóvenes por depresión siguen en aumento, los suicidios, el consumo de antidepresivos… Porque este estudio se basa en la salud mental autopercibida, pero está subrayado por todos estos datos, que han repuntado en los últimos años entre las generaciones más jóvenes. Según el Informe Nacional sobre la Calidad y las Disparidades en la Atención Sanitaria de 2022, en Estados Unidos, entre 2016 y 2019, las tasas de visitas a urgencias con un diagnóstico principal relacionado con la salud mental aumentaron en el grupo de edad de 0 a 17 años, pasando de 784,1 por cada 100.000 habitantes a 869,3 por cada 100.000 habitantes.

La crisis de la mediana edad se empezó a describir en 2008. Desde entonces, se ha constatado en más de 600 estudios en diferentes países. El aumento de la preocupación, el estrés y la depresión con la edad ha sido ampliamente documentado en la sociología en los últimos 20 años. El propio Blanchflower estudió el fenómeno en estudios precedentes. “En toda una serie de artículos defendí que la forma de U era un dato importante, ¡hasta que dejó de serlo! Esos datos eran correctos, pero algo ha cambiado, no parece que estuviera escrito en los genes”, señala.

Maite Garaigordobil Landazabal, catedrática de Evaluación y Diagnóstico Psicológicos de la Universidad del País Vasco, destaca positivamente el actual estudio por la gran base de datos en la que se basa. En declaraciones al portal científico SMC señala que “resulta relevante porque cuestiona un hallazgo empírico muy consolidado: la existencia de la curva en U del bienestar y de la joroba del malestar a lo largo de la vida”. Garaigordobil considera que los resultados son “muy novedosos” y que “rompen con una de las regularidades más citadas en ciencias sociales”. En el mismo portal, Eduard Vieta, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona, abunda en la calidad de los datos y se muestra de acuerdo con el diagnóstico. Pero añade una posible causa más. “Creo que falta mencionar el contraste entre las expectativas y la realidad. Las generaciones jóvenes de la mayor parte de países incluidos en el trabajo han recibido una educación muy sobreprotectora y han desarrollado una baja tolerancia a la frustración. Creo que este aspecto es también relevante para explicar su malestar emocional”, añade.

El artículo concluye que esta tendencia global exige atención urgente de gobiernos, investigadores y sociedad civil para revertir el declive en el bienestar juvenil. Cuando se le pregunta a Blanchflower por alguna idea o medida concreta, sugiere restringir el acceso al teléfono como una posibilidad. Pero sobre todo ofrecer alternativas. Volver a migrar la vida social, pero en sentido inverso, de la pantalla a la calle. Fomentar el juego, los encuentros sociales y el tiempo al aire libre. “Animar a los niños a que se comporten como niños”, añade.