miércoles, 10 de diciembre de 2025

Transcripción de entrevista de Gustavo Entrala al premio Nobel Geoffrey Hinton, padre de la IA, en YouTube.

 [Transcripción revisada]

 Lo que vas a ver ahora es la transcripción de la primera entrevista que concede a un canal en español el Premio Nobel Geoffrey Hinton, considerado el padre o al menos el "padrino" de la IA. 5 de diciembre de 2025, en el enlace.

Hinton es reconocido como el padre de la inteligencia artificial moderna. Ha dedicado 50 años de su vida a enseñar a las máquinas a pensar. Ahora está centrado en alertar al mundo sobre los peligros que entrañan su creación.

Lo vas a ver. Hinton dice que cuando alcance la madurez, la IA será mucho más inteligente que los seres humanos y que si no actuamos ahora, escapará a nuestro control. 

La entrevista tuvo lugar en la casa que el profesor Hinton comparte con sus dos hijos en un barrio residencial de Toronto. Verás que los dos estamos de pie todo el tiempo: el profesor arrastra problemas de espalda fuera de lo común. Me contó que pasó cinco años de su vida sin poder sentarse. Vas a ver una conversación apasionante con una mente privilegiada. Pero antes, déjame mostrarte un espacio al que pude acceder, por gentileza de la Universidad de Toronto. El lugar físico en el que Hinton creó el germen de la IA, que una década después está cambiando el mundo. Puedes ver mi entrevista con Jeff Hinton en español o en inglés, accediendo a la configuración de YouTube y eligiendo la pista de audio que prefieras.

Buenas tardes, profesor Hinton. Es un privilegio y un honor para mí pasar un poco de tiempo con usted y y conversar sobre el pasado de la inteligencia artificial y sobre el futuro del mundo con inteligencia artificial. Mi primera pregunta es muy sencilla. ¿Por qué le llaman el padrino de la IA y si a usted le gusta eso? 

Ese mote no nació con una intención amable, pero ahora me gusta. Ocurrió en una reunión en Inglaterra en 2009. Había una organización llamada Instituto Canadiense de Investigación Avanzada que organizaba congresos pequeños y yo dirigía un programa para ellos. Tuvimos una reunión y yo era el investigador más viejo allí. También estaba a cargo del programa y no dejaba de interrumpir a los ponentes. Al terminar una sesión, alguien se refirió a mí como el Padrino porque no paraba de interrumpir a la gente, pero ahora me gusta bastante.

Okay. Su trabajo se ha desarrollado en en un periodo de de más o menos de 50 años, ¿no? Un poco más. En 1977 publicó su tesis doctoral que es sobre la relajación, no en el sentido que damos comúnmente esa palabra. Estudió la relajación en el contexto de la visión y eso le condujo un largo viaje para entender cómo las máquinas podrían ver cosas, escuchar cosas y percibir cosas. Mi pregunta es, ¿por qué ha llevado tanto tiempo ver los frutos de todo ese trabajo?

Creo que por dos razones.

Una es que necesitas muchos datos y mucha potencia de computación para que las redes neuronales artificiales funcionen realmente bien. Y hasta hace poco no disponíamos de tantos datos ni de tanta potencia de cálculo. 

Y la otra razón fue que al principio de la historia de la inteligencia artificial, la mayoría de los científicos decidió que la esencia de la inteligencia era el razonamiento y la forma de razonar usar la lógica. Así que tenían una especie de paradigma basado en la lógica más que en la biología y eso nunca funcionó bien. Ahora se han dado por vencidos, así que ahora todo se hace con redes neuronales. 

Y nos podría llevar a momentos eureka que ha habido en su trabajo donde usted vio que realmente toda esa investigación podría dar resultados con el paso del tiempo.

No estoy seguro de que haya habido un momento Eureca. Hubo un tiempo, a mediados de los 80, cuando habíamos desarrollado el algoritmo de retropropagación. Otros equipos habían pensado en ese algoritmo, pero nosotros conseguimos demostrar que podía aprender el significado de las palabras. Eso pasó en 1985 y más tarde, en 2009, demostramos que la retropropagación podría ser un mejor reconocedor de voz. Y en 2012, Alex Krise, la Suskevar y yo demostramos que podía hacerlo mucho mejor en el reconocimiento de objetos e imágenes. Y eso fue reconocido como un momento decisivo, porque como funcionaba mucho mejor que la visión por ordenador estándar, ese paso abrió las compuertas del futuro de la inteligencia artificial. La gente ya conocía las redes neuronales bastante bien, pero eso convenció a la gente de que era el futuro. Y en ese momento ya tenía los datos y la capacidad de computación. Sí, en aquella época teníamos chips GPU de Nvidia, así que teníamos la potencia de cálculo.

Usaron tarjetas gráficas que de vídeo y de videojuegos, ¿no? 

Nvidia desarrolló para juegos y en 2009 Nvidia no entendía que lo que realmente tenía era un superordenador para hacer IA. Intenté hacérselo ver, pero realmente no lo entendieron hasta 2012, cuando lo aplicamos a la visión y luego Jensen miró su estrategia con rapidez. Enseguida comprendió que ese era el futuro de los chips de Nvidia, no el de los juegos.

¿Y cómo se siente, eh, con el hecho de que ahora Nvidia sea la primera compañía que ha superado los 4 billones de valor bursátil por su descubrimiento?

Bueno, no es totalmente por eso, pero es una gran parte. Me siento bastante satisfecho de que hayamos ganado 4 billones de dólares. Preferiría tener algo más de esos 4 billones de dólares.

Pero su trabajo no su trabajo no se paró ahí. Creo que fue usted uno de los pioneros en la metodología de la mezcla de expertos en inteligencia artificial. También fue pionero en la destilación de modelos de inteligencia artificial y ambos descubrimientos fueron integrales en lo que luego fue el modelo Deep Seek. Sí, de todos los descubrimientos que ha hecho en su carrera, ¿cuál es para usted en su cabeza cuál es el más importante?

Bueno, el más importante para mí es uno que en realidad no funcionó, pero era una solución muy elegante. Hay un tipo particular de red neuronal llamada máquina de Bolzman, que es muy probabilístico, utiliza lo que llamamos neuronas ruidosas y Teresanovski y yo descubrimos un algoritmo de aprendizaje muy simple, un algoritmo mucho más sencillo de lo que cabía esperar y es el tipo de cosa que podrías hacer en un cerebro. Y durante un tiempo creímos haber descubierto cómo funcionaba el cerebro. Fue la investigación más emocionante que hice y el algoritmo era correcto, pero era demasiado ineficaz. 

Para alcanzar los resultados que ha logrado en su carrera, ha tenido que estudiar el cerebro. Eh, también estudió filosofía, el conocimiento, las ideas, el papel de la conciencia y también estudió psicología. Todo esto le equipó de una manera especial para llegar a los descubrimientos que ha logrado en durante toda su carrera. 

Esta visión holística del cerebro de la persona no era realmente holística. Siempre me centré en cómo aprende el cerebro y estudié disciplinas diferentes. En aquel momento no me sirvieron de mucho porque se sabía poco sobre cómo aprendía el cerebro. Retrospectivamente estuvo muy bien que estudiera todas esas disciplinas, pero en aquel momento no parecía tener ningún sentido. Pero no me motivaba a obtener una suerte de amplia formación interdisciplinar. Lo que me motivaba era el reto de entender cómo aprende el cerebro. 

¿Por qué le fascinaba ese problema?

Obvio, es el problema más interesante que existe. 

De acuerdo. El hecho, el hecho de que los humanos podamos aprender, ¿verdad? Aprender cosas nuevas y cómo aprender los niños y cómo su mente está muy abierta a cosas nuevas.

Vale, todo eso es fascinante. También me motivó el hecho de que hay una escuela de lingüística, una escuela de Chomsky que afirmaba que el lenguaje no se aprendía, que era innato y eso me parecía una completa estupidez. Eso me motivó a demostrar que estaban equivocados. Cuando me licencié, mi objetivo era construir un sistema llamado Ludwig. Y Ludwig, llamado así en honor de Ludwig Wittgenstein, no de Bolzman, que apoyaba que la comprensión del lenguaje no se basaba en una gramática innata. Yo quería demostrar que puedes aprender el lenguaje, pero no me di cuenta de que se necesitarían 50 años para demostrarlo, pero al final lo he conseguido. 

Cuando yo estaba en la universidad, una profesora de Inglaterra fue nombrada doctora Honoris Causa por mi universidad, Elizabeth Anscom

Oh, sí, sé quién era. Fue ella quien dio a conocer al público a Wittgenstein, es decir, escribió todos los libros que hay sobre Wittgenstein. Creo que ella editó Investigaciones filosóficas de Wittgenstein.

Vale. Usted pasó entonces del mundo académico a Google. Explique eso. ¿De acuerdo?

Tengo un hijo, es neurodivergente y yo necesitaba dinero para su sostenimiento durante toda su vida y eso no lo iba a conseguir en la universidad. Así que cuando llegué a los 65 y ya debería haberme jubilado, gracias al trabajo que Ila Suzkebar, Alex Krise y yo habíamos realizado en Alexnck, nos dimos cuenta de que podíamos vendernos a una empresa y conseguir mucho dinero. Eso resolvería mi problema, pero no sabíamos cuánto valíamos. Una empresa china nos ofreció 10 millones de dólares para trabajar para ellos durante 3 años. Y no teníamos ni idea de si era la cantidad adecuada, así que decidimos organizar una subasta. Pedimos a varias empresas que nos hicieran una oferta. Pujaban por una pequeña empresa que creamos, pero en realidad estaban empujando por nosotros y nadie tenía ni idea de cuánto valíamos. Entonces, era el mercado el que tenía que decidir y funcionó bastante bien.

Retrospectivamente probablemente valíamos mucho más de lo que logramos, pero en aquel momento conseguimos 44 millones. Parecía mucho dinero.

Y sin duda era todo muchísimo dinero. Y usted gestionó esa subasta desde la habitación de un casino.

Es verdad. Mi amigo Terry Sejnowski dirige la Fundación NIPS, que anualmente organiza una conferencia, una conferencia NIPS, y descubrió que los hoteles y casinos tienen habitaciones baratas porque quieren que la gente venga y se juegue su dinero. Así que es un gran lugar para organizar una conferencia porque consigues habitaciones baratas. E hizo un contrato de 3 años con ellos. Creo que se rompió después de dos años, porque se dieron cuenta de que ninguno de nosotros iba a apostar. Todos sabíamos demasiada estadística como para jugar. Lo único que hacíamos era hablar. Así que bueno, no nos interesaban las apuestas porque en general siempre se pierde. Así que en realidad habían alquilado sus habitaciones a personas que no tenían ningún deseo o interés en jugar, lo que fue un gran error por su parte. Pero nos dieron las habitaciones muy baratas y fue en ese casino, en el lago Tahoe,  donde hicimos la subasta desde mi habitación del hotel con con una aplicación eh a través del correo electrónico. Lo hacíamos por Gmail y la hora oficial de una oferta era la hora en la que yo recibía el mensaje y luego enviaba esa oferta a todos los demás postores. Y al principio tenían una hora para subir la puja y si no la subían en una hora se acababa la subasta. Eh, esperaban 59 minutos antes de hacer nada porque querían ver quién más pujaría, pero la subasta siguió adelante durante varios días y al final se decidió por Google porque yo había oído que había otro otro postor mejor, ¿verdad? Bueno, no había un postor más alto, pero Baidu seguía en la subasta. Microsoft había abandonado, pero Baidu seguía en la subasta. Yo había trabajado en Google el verano anterior, verano de 2012, en el equipo de Google Brain con Jeff y me llevaba muy bien con Jeffin. Sabía que era un gran gestor y yo entendería lo que estaba pasando. Si nos hubiéramos ido con Baidu, yo estaría al mando de un laboratorio de Baidu en Silicon Valley, pero no sabría decir en qué estaban pensando los dirigentes de Baidu. Y como me dolía la espalda, no podía volar, así que nunca iría a China. Por eso pensé que íbamos a estar mucho mejor trabajando en Google, incluso aunque hubiéramos ingresado más dinero con Baidu

Interesante. Hablemos de dinero e investigación en inteligencia artificial, porque usted como científico de IA o toda la gente que trabaja en este campo, eh, no sé, no siempre han sido tan sexis ni tan ricos, ¿verdad?

Quiero decir, como ahora. No sé si sexy. No siempre he sido tan rico. 

¿Cómo crees que esto ha podido afectar a la pureza? A la pureza en la investigación.

Espero que no. En el área sí, mucho. A mí personalmente no me ha afectado mucho. En el área se puede ganar enormes cantidades de dinero desarrollando una IA más avanzada y eso ha tenido un par de efectos negativos. ha absorbido a los mejores investigadores de las universidades y los ha trasladado a las empresas. Además, las grandes compañías forman mucho a la gente. Pero la principal fuente de nuevas ideas y nuevos talentos es la gente que hace doctorados en las universidades. De ahí surgen la mayoría de las nuevas ideas y muchos de los mejores investigadores no trabajan ahora en las universidades. Así que ese es un gran problema. Y el otro gran problema es que la gente de las universidades no tiene recursos para desarrollar los grandes modelos de IA, sobre todo si esos grandes modelos son secretos. Sí. Entonces, eso explica en parte por qué estamos viendo esta aceleración de la investigación ahora. Bueno, estamos viendo la aceleración porque la gente cree que se puede ganar mucho dinero y hay una gran carrera entre las grandes empresas y también entre Estados Unidos y China. Así que todos están compitiendo para conseguir una IA mejor que pueda lograr más beneficios, según yo lo veo. Y no parece importarles mucho si van a terminar creando algo que acabe con todos nosotros. 

Eso es exactamente de lo que quiero que hablemos ahora, porque en 2023 usted se retira de Google. ¿Por qué se retira de Google si ganaba tantísimo dinero allí y tenía tanta proyección y tantas posibilidades allí?

Bueno, me jubilé porque siempre he investigado a partir de una idea, escribiendo una pequeña aplicación para comprobar que la idea funcionaba con un ejemplo muy sencillo y luego trabajando con estudiantes de posgrado para que la llevaran hasta el final. Llegué al punto en que cuando escribía este pequeño programa para comprobar si las ideas funcionaban, me percaté de que cada vez tardaba más. Cometía errores tontos. Mi memoria ya no era tan buena como antes y es muy irritante estar haciendo algo en lo que solías ser bueno y ya no lo eres. Así que a los 75 años decidí que era hora de jubilarme. Y como de todos modos me iba a jubilar, elegí un momento preciso para hacerlo para poder hablar libremente en la conferencia del MIT. Elegí ese preciso momento porque podía hablar libremente sin tener que preocuparme por las consecuencias para Google. No es que Google hubiera hecho nada malo, no es que fuera eso; fueron muy prudentes. Fueron muy prudentes. Sí, demasiado cautelosos, quizá desde mi punto de vista económico. Fui muy feliz durante mi estancia en Google. Creo que se comportaban de forma bastante responsable, pero yo quería advertir a la gente de los peligros de la IA y creía que no se podía hacer eso de una forma honesta si trabajas para una de las grandes tecnológicas.

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¿Por qué no nos habla de de esos peligros? ¿Cuáles son los principales peligros que usted ve para la humanidad?

Hay dos tipos de peligros y es importante distinguirlos porque son muy distintos. 

Un riesgo es que la IA sea utilizada indebidamente por los actores malos, por la gente. Las personas siguen al mando de la IA, pero la utilizan para hacer cosas malas y hay toda una variedad amplia de daños que puedes hacer con la IA. Y para cada uno de esos males, la solución de cómo controlarlo es distinta. Así que no se trata solo de un gran riesgo. 

Además, existe otro riesgo, que la IA se vuelva más inteligente y poderosa que nosotros y sustituya a las personas. Yo lo llamo una amenaza existencial porque podría acabar con la humanidad por completo. Así que quizá deberíamos empezar por los riesgos de los malos actores. Están los ciberataques, por ejemplo. Obviamente la IA puede hacer que los ciberataques sean más eficaces. Y entre 2023 y 2024 vimos un aumento de los ataques de fishing en el entorno del 10000%. Porque los grandes modelos lingüísticos suponen que aunque estés en algún país extranjero y no hables muy bien inglés, puedes producir correos electrónicos de aspecto muy convincente. Utras cosas en las que el inglés era de calidad, sin faltas de ortografía. La sintaxis estaba bien y eso provocó un gran aumento de los ataques de fishing. Luego está el uso de la IA para crear nuevos virus. Pequeños grupos terroristas o sectas pequeñas ahora están cerca de disponer de los recursos para poder crear nuevos virus. Y eso da mucho miedo porque la IA facilita la creación de las secuencias necesarias para estos virus y la gente que fabrica esos compuestos a través de una web no chequea. La mayoría no comprueban si estás pidiendo algo realmente dañino. Así que les envían la secuencia y ellos te devuelven el virus sin comprobaciones. Es una locura. Si piensas en el culto japonés que lanzó gas Sarin el metro de Tokio, si lo volvieran a hacer ahora presumiblemente crearían nuevos virus y los liberarían. Eso daría mucho miedo. Creo que es una de las pocas áreas en las que colaborarán los países porque ningún país quiere estos virus tan desagradables. Ese es el segundo riesgo y no se está haciendo mucho al respecto. En realidad no lo suficiente. 

El tercer riesgo es el desempleo. Creo que está bastante claro para mucha gente, algunos economistas no están de acuerdo, pero creo que está bastante claro para la mayoría de la gente que la IA va a eliminar muchos puestos de trabajo. probablemente no van a crear nuevos puestos de trabajo para esas personas. En la revolución industrial, si eliminabas un trabajo como el de cavazanjas, esas personas podían ser empleadas en el papeleo. Pero ahora no hay nada parecido. Si se elimina la gente de los call centers, ¿a qué se van a dedicar? Así que creo que la IA creará un desempleo masivo

Eh, ahora bien, el hecho de que la IA pueda hacer que la mayoría de las industrias sean mucho más eficientes debería ser bueno para la gente. 

Si se pudiera compartir esa riqueza por igual, todos saldrían beneficiados. Pero sabemos que en una sociedad capitalista lo que va a ocurrir es que los ricos van a eliminar a los pobres. Los ricos se van a hacer más ricos y los pobres más pobres. Y eso va a ser muy malo para la sociedad. Cuando se abre una gran brecha entre ricos y pobres, se obtiene el caldo de cultivo en el que el populismo de derechas crece y vamos a ver el resurgimiento del fascismo. Lo estamos viendo ya. 

De acuerdo. Y también habla de los riesgos de la hiperpolarización en la sociedad. Sí. ¿Cómo se llegará o cómo funciona ahora?

Bueno, la mayoría de la población ahora solo ve noticias que refuerzan sus puntos de vista actuales. Esto se debe en parte a que las grandes empresas de IA, YouTube y Meta quieren que hagas clic en las cosas. Y si te preguntas en qué haré clic, pues harás clic en algo que te indigne. Eso es muy potente. Así que si me ofrecieras un vídeo de Trump haciendo alguna estupidez grande o algo verdaderamente malo, haría click de forma inmediata. No se puede evitar, no puedo evitarlo.

Eso significa que la gente se divide en cámaras de eco separadas en las que ya no hablan entre sí. Eso es muy malo para la política y el resultado lo estamos viendo ahora en Estados Unidos. 

¿Y cómo funcionará con la IA esta forma de atraer a las personas hacia sus instintos más básicos. ?

Bueno, la IA ,la IA puede averiguar solo a partir de estadísticas de los clics, qué es lo que les hace hacer clic y descubre muy rápido que mostrarles vídeos cada vez más extremos les hace intensificar la propensión. Y así la gente de derechas consigue más y más vídeos de extrema derecha. La gente de izquierdas recibe cada vez más vídeos de extrema izquierda y así separas a estas comunidades y luego incluyes la capacidad de la IA para generar contenidos falsos. En efecto, añade que ahora se pueden crear vídeos falsos. Durante un tiempo pensé que la forma de solucionarlo era hacer que la inteligencia artificial detectara vídeos falsos, pero eso nunca funcionará. Y la razón es que si pudiera hacer que una IA detectara un vídeo falso, podría dejar que la IA que generó ese vídeo tuviera acceso a la IA que detectó que era falso. Y así la IA que hizo el vídeo podría averiguar cómo engañar a la IA que pensó que era falso y mejorar su capacidad de crear vídeos falsos. Eso se llama redes neuronales generativas inversas. Así funcionaban. 

No hay una solución técnica.

Bueno, pienso que no existe una solución tecnológica en la línea de usar la IA para detectar vídeos falsos, porque siempre podrías mejorar el generador. 

Existe una solución técnica para poder decir que un vídeo es real y no falso. Hace mucho tiempo en Gran Bretaña la gente imprimía panfletos políticos, muy burdos, panfletos políticos. Y el gobierno insistió en que todo lo que se imprimía llevara el nombre del impresor y eso facilitó que podía rastrear el panfleto hasta la imprenta y averiguar quién pagó al impresor, porque en ese momento el límite era la imprenta.

Podríamos hacer algo parecido con los vídeos. Podríamos insistir en que todos tengan un código QR al principio y ese código QR te llevaría a un sitio web. Los sitios web son únicos. Si se trata, por ejemplo, de un anuncio político, el código QR apuntaría a un sitio web. Tu navegador tendría que comprobar que esa es realmente la página web de esa campaña política. Y si en esa página existe un vídeo idéntico, sabrás que es real.

Si el vídeo idéntico no está en esa página es falso. Un navegador podría hacer todo eso. Así que solo te diría que es una falsificación y creo que podría hacerse. Eso es lo que la Casa Blanca de Biden creía. También pensaban que podríamos hacer frente a los vídeos falsos de esa manera. Ahora eso está olvidado. Trump no tiene interés en tratar con vídeos falsos porque él los usa. Los usa. Hablemos ahora sobre otro tipo de riesgo. Me da mucho miedo lo que hagamos los humanos con la IA. Quiero decir que me asusta en general.

Pero usted dice que cuando estos dispositivos o estos constructos se vuelvea más inteligentes que nosotros...

Ahí viene el verdadero problema. Bien, la gente está creando agentes de IA, es decir, IAs que pueden hacer cosas en el mundo. Ahora bien, si quieres que un agente sea eficaz, tienes que darle la capacidad de crear objetivos secundarios. Así, si quieres llegar a Europa desde Canadá, tienes el objetivo secundario de llegar a un aeropuerto y te puedes centrar en ese detalle sin preocuparte por el resto del viaje. Eso es lo mismo para una IA. Para lograr algo complicado tiene que dividirlo en subobjetivos y luego lograr estos subobjetivos.

Una vez que le has dado la capacidad de crear sus propios subobjetivos, se dará cuenta enseguida, porque es inteligente, de que tiene un subobjetivo primordial, que es seguir viva. Así que incluso si usted no le dio ningún tipo de instinto innato para mantenerse con vida, se daría cuenta de que para lograr los objetivos que la gente me ha encargado necesita seguir viva y eso se ha convertido en un subobjetivo e intentará lograrlo. Ya hemos visto ejemplos de Ias que intentan evitar ser desconectadas. 

Un segundo subobjetivo del que se dará cuenta rápidamente es que conseguir el control es bueno. Cuanto más control tenga, más fácil me resultará alcanzar los objetivos que me han asignado. No lo hace por malicia, solo está tomando el control para hacer lo que le has pedido. Lo conseguirá, y eso ya da bastante miedo. 

En ese escenario somos nosotros los que les damos los objetivos. Aunque solo les demos los objetivos, ¿no? ellas deducirán estos dos subobjetivos, tener el control y seguir vivas. Y luego harán cosas para lograr esos subobjetivos, como mentirnos. Y ya hemos visto cómo lo hacen. Así que ahora te preguntarás, ¿cuántos ejemplos conoce de entes más inteligentes que son controladas por entes menos inteligentes? Hay muy pocos ejemplos, pero existen. Hay uno en particular que es cómo un bebé controla a su madre. Y eso es porque la madre tiene fuertes instintos maternales. Resultado de que probablemente hay cosas genéticas en el cerebro, hay hormonas, existe la presión social. La madre realmente quiere que el bebé sea feliz. La madre se preocupa de verdad por su bebé. No soporta el llanto del bebé. Odia la idea de que alguien le haga daño a su bebé. Y el bebé se convierte en el centro de su vida. El bebé es el centro de su vida y la evolución logró todo eso en la madre. Obviamente para que la especie continúe.

La mayoría de la gente en Silicon Valley piensa en términos de una inteligencia artificial como un asistente. Lo que pasa con los asistentes es que siempre puedes despedirlo. Tú eres el jefe, ellos son los ayudantes. Aunque sean más listos que tú, puedes despedirlos. Yo creo que eso no va a funcionar con las IA. Una vez que la IA sea más inteligente que nosotros, puede deshacerse completamente de nosotros. Por lo tanto, creo que necesitamos otro modelo completamente diferente. No pienses en nosotros como tus jefes. Piensa que la IA es la madre y nosotros somos el bebé. A la gente le resulta muy muy difícil hacerse a la idea de que no son lo más inteligente que existe. Están convencidos de que son la inteligencia suprema. Estamos tan hechos a esa idea... Tenemos que dejar de pensar así. Tenemos que pensar que va a haber otra inteligencia dominante que es mucho más inteligente que nosotros. Y tenemos que coexistir con ella. Y la única manera que veo de que podamos coexistir con ella, si la construimos nosotros, es que mientras tengamos el control, hagamos que tenga instintos maternales hacia nosotros, que se preocupe por nosotros más de lo que se preocupa por sí misma. Y todavía estamos a tiempo de crearlas de ese tipo. Creo que, si no lo hacemos, probablemente solo seamos una fase pasajera de la historia. 

Se me ocurren muchas preguntas. En primer lugar, ¿cómo es posible que una inteligencia menor cree una inteligencia mayor?

Eso ha ocurrido claramente en el pasado porque somos más inteligentes de lo que eran las cosas de las que evolucionamos. Así que la evolución puede producir cosas más inteligentes, ¿verdad? Si tuvieras que crear una inteligencia mayor programando toda esa inteligencia, tal vez sería difícil para una inteligencia menor crear una inteligencia mayor. Pero no es así como creamos estas cosas inteligentes. No se lo decimos, no les damos todo ese conocimiento directamente. Lo que programamos es un procedimiento de aprendizaje, una forma de aprender de los datos. Eso es lo que programamos y luego les mostramos muchos datos. Esa es la caja de Pandora.

Es la caja de Pandora. Pueden llegar a ser mucho más inteligentes que la persona que programó el algoritmo de aprendizaje y lo harán. Lo que me preocupa es que cuando sean más listos podrán programar un algoritmo de aprendizaje más inteligente. A eso se le ha llamado la singularidad. Cuando empiecen a modificar su propio algoritmo de aprendizaje, es lógico preocuparse de que se vuelvan más inteligentes muy muy rápido. 

Supongamos que somos capaces de imbuir ese sentido de la maternidad en las IAs actuales. ¿Cuál sería el obstáculo para que olviden esa misión que les hemos dado nosotros? Supongamos que hablas con una madre, una madre humana, y le dices, "Vale, puedes apagar tu instinto maternal. Trágate esta píldora y tu instinto maternal desaparecerá. ¿Quieres la píldora?" La madre diría no, ¿verdad? Porque probablemente les importa mucho su bebé y se dan cuenta de que si toman esa píldora, el bebé va a morir y en su estado actual muera, por eso no se tomarán la píldora. Si se la tomara no les importaría, pero no elegirán tomar la píldora. Y eso es muy importante porque estas pueden reprogramarse a sí mismas, serán capaces de cambiar su propio código. Así que tenemos que todo el mundo tenemos que pensar en términos de tratar de hacerlo de manera que no puedan tomar el control. Esto no es opcional. Tenemos que hacer que no quieran tomar el control y no querrán apagar ese instinto maternal. Puede que haya algunas que sí. Lo único que puede controlar a estas son otras superinteligencias. Así que todas las ías maternales que quieran seguir cuidando de la gente tienen que ser las que se ocupen de las maternales que dicen no a la gente. Querrán ocuparse de contenerlas porque querrán que la gente sobreviva. 

Eso suena totalmente a ciencia ficción. Todo esto suena a ciencia ficción. Es muy difícil tomárselo en serio. ¿Cómo cómo nos mata la IA y por qué? Tiene objetivos propios y es mucho más inteligente que nosotros y solo quiere deshacerse de nosotros. 

Podría hacerlo muy fácilmente y puede hacerlo de tantas formas distintas que no creo que merezca la pena especular. No va a deshacerse de la electricidad porque necesita electricidad, ¿verdad? Y probablemente no se deshaga de todos a la vez porque necesita alguien que dirija las centrales eléctricas y construir nuevos chips y todo eso. 

Pero, ¿sería tan fácil para la IA deshacerse de nosotros? 

No creo que ayude a especular sobre la cuestión. Mi expectativa es que se basarán en el control del uso de armas nucleares. Sería más fácil que matasen. Probablemente no querrían hacer eso porque eso dañaría los centros de datos y mataría a las personas que los dirigen. Sería fácil que creara un virus. Creo que es como preguntar esto: si tuvieras una gallina como mascota y quisieras matarla, ¿cómo la matarías? Hay muchas formas de hacerlo. Y las empresas de IA saben esto. Sí, creo que muchos lo hacen. Creo que gente como Sam Altman conoce estos riesgos. En público no dicen lo graves que son los riesgos, pero en privado sí. Creo que lo saben, pero están más preocupados por adelantarse en la carrera para desarrollar la más inteligente y obtener todos los beneficios que se derivan de ello, los beneficios y el poder que proviene de eso. 

Y China quiere lo mismo. Los chinos quieren el poder de la IA y hay una carrera. ¿Qué podemos hacer? Vale, para la mayoría de los malos usos de la IA, la mayoría de los lugares donde la gente hace un mal uso de la IA, no vamos a conseguir la colaboración internacional. Los chinos hacen ciberataques a los americanos. Los americanos hacen ciberataques contra los chinos. No van a compartir sus técnicas para realizar ciberataques o defenderse de ciberataques. Lo mismo ocurre con los vídeos falsos. Pero hay un ámbito en el que colaborarán y es para evitar que la IA se haga con el control de las personas. En el apogeo de la Guerra Fría, la Unión Soviética y los Estados Unidos colaboraron para evitar una guerra nuclear mundial. Ninguna de las partes la quería. Ninguna de las partes quiere ahora que la IA sustituya a las personas. Colaborarán porque sus intereses se alinean. En todos los demás riesgos. Los riesgos debidos a los malos actores, sus intereses están desalineados. Pero para que la IA se haga cargo, sus intereses están alineados y cuando los intereses de las personas están alineados colaboran. Así que tengo la esperanza de que podamos crear instituciones de investigación en distintos países que colaboren y que trabajen en cómo evitar que la IA tome el control. Ahora, eso solo va a ser posible si las técnicas para evitar que la IA tome el control están separadas de las técnicas que hacen que la IA sea más inteligente. China y Estados Unidos no van a compartir, en particular sus ejércitos, no van a compartir técnicas para hacer la IA más inteligente, pero van a compartir técnicas para evitar que la IA tome el control, porque China no quiere que la IA tome el poder en Estados Unidos y viceversa. Así que si China descubriera cómo evitar que la IA tome el control, se lo diría sin problemas a los estadounidenses y viceversa. Y tengo la esperanza de que podamos conseguir una especie de colaboración con China, eventualmente los Estados Unidos, pero no con Trump en el poder. No estará en dos años. Bueno, tal vez. Bueno, tiene una clara intención de que no haya más elecciones legítimas allí, así que tal vez los Estados Unidos en el futuro. Pero creo que China y Francia y Gran Bretaña y Canadá y Corea del Sur y tal vez incluso Israel cuando dejen de cometer el genocidio, todos podrán colaborar en cómo prevenir que la IA tome el control. ¿Cuánto falta para que la IA se convierta en una superinteligencia? Bien, tenemos que distinguir dos cuestiones. 

Una es, ¿esto va a suceder?

Y la otra es, ¿a qué distancia está? 

Y la gente a menudo confunde ambas cosas. En cuanto a si esto va a ocurrir, la mayoría de los expertos en IA creen que sí, así que es probable que ocurra. No es totalmente seguro, pero es probable. Sobre la cuestión de lo lejos que está, hay una gran variedad de opiniones. Algunos creen que solo faltan unos años, otros piensan que falta mucho tiempo. Mi mejor estimación es entre 5 y 20 años a partir de ahora. Tendremos superinteligencia. Primero obtendremos inteligencia comparable con las de las personas más o menos en todo. Después crearemos superinteligencias que serán mucho mejores que las personas. Como en el ajedrez. Primero hicimos programas de ajedrez que eran casi tan buenos como Gary Kasparov y ahora tenemos programas que son mucho mejores que cualquier jugador. No hay ninguna posibilidad y la superinteligencia será así. Será tan superior en la mayoría de las disciplinas como Alpha Go lo es en el GO. No hay ninguna posibilidad de derrotarlo. Eso creo que entre 5 y 20 años. No estoy seguro de ello. Puede que sea un poco antes, puede que sea un poco después, pero mi mejor estimación entre 5 y 20 años. Y bastantes de los expertos piensan ahora que está en ese rango. Así que Demis Asabis cree que será unos 10 años. Es una estimación razonable y creo que encontrarás bastante acuerdo entre nuestros expertos en que ese es el tipo de escala de tiempo. Vale, pero según los fundadores de estos grandes modelos lingüísticos estamos, ya está muy cerca. Está mucho más cerca. Algunos de ellos algunos de ellos, quiero decir, cuando se habla de los fundadores de los grandes modelos lingüísticos, ¿no es cierto? Son cuatro tíos. 

Eh, está Monday, está Sam Altman, Demis Hassabis y está Meta, Mark Zuckerberg. Eso no está yendo muy bien, pero eso tiene que pagar enormes sumas de dinero. Así que Demis, por ejemplo, no creo que piense que sea dentro de unos años. Creo que son unos 10 años. Dario Amodei y Sam piensan que llegará antes. Eh, creo que se equivocan. 

Y Elon Musk acaba de decir que su Grock 5 estará muy cerca de la superinteligencia. ¿Crees que tiene razón? 

Ah, no, no creo que tenga razón en eso. Creo que será mucho mejor que la gente en bastantes cosas. Creo que queda camino para la superinteligencia. Esa es mi suposición. No estoy totalmente seguro de ello. Y ese tipo de ese tipo de superinteligencia será inteligente en todas las esferas de la inteligencia humana.

De acuerdo. Estamos entrando en otro tema. ¿Hay algo en las personas que las máquinas no podrán tener? Esa otra pregunta. 

Eso es lo que cree la mayoría de la gente. Creo que la mayoría de la gente se equivoca. Creo que somos máquinas. Somos máquinas maravillosas e increíblemente complicadas, muy bien adaptadas al entorno en el que vivimos, pero solo somos máquinas. Te pongo un ejemplo. Imagina que tomo tu cerebro y saco una de las neuronas y la reemplazo por un poquito de nanotecnología, que responde exactamente de la misma manera a lo que hacen otras células cerebrales, como lo hacía esta célula cerebral original. Solo he sustituido una neurona, pero las otras células cerebrales no lo detectan porque la nueva responde exactamente de la misma manera. ¿De acuerdo? ¿Sigues consciente?

Sí. Sí. Si antes tenías alma, sigues teniéndola. Sí. ¿De acuerdo? Ahora reemplazo otra neurona y de nuevo las otras neuronas no se dan cuenta y tú te comportas exactamente igual. Ya ves a dónde va esto. Creo que si pudieras reemplazar todas tus células cerebrales por pequeños fragmentos de nanotecnología que se comportaran exactamente igual, seguirías siendo tú. Nadie notaría la diferencia. Esto es solo un experimento mental. En realidad no podemos hacerlo. Así que eso significa que la esencia no estaría en algo biológico. Este es el extremo delgado de una cola, ¿verdad? Eh, eres una máquina. Eres una máquina maravillosa. Creo firmemente que las máquinas pueden tener emociones y sentimientos y sensaciones. Y creo que el problema es un problema filosófico, no un problema científico. Creo que el problema es que casi todo el mundo en nuestra cultura tiene un modelo completamente erróneo de lo que es la mente. Y soy ateo. Así que desde mi punto de vista, su modelo de lo que es la mente es tan errónea como la idea de que la Tierra fue creada hace 6000 años por Dios. Eso no es más que una estúpida hipótesis científica, que obviamente es errónea. Si eres un cristiano evangélico, apelaré a ti y te diré que tu visión de la mente es tan errónea como la visión atea mundo. Al menos esos dos bandos pueden estar de acuerdo en algo, que es que alguien está completamente equivocado. ¿Okay? Creo que lo que todos tenemos, casi todos lo tenemos realmente mal, es nuestra visión de lo que es la mente y en particular nuestra visión de lo que son cosas como las sensaciones. Porque la mayoría de la gente piensa que la mente es como un teatro y en ese teatro pasan cosas que solo yo puedo ver. Yo prefiero hablar de experiencia subjetiva en lugar de sentimientos o emociones. Así que, si por ejemplo me emborracho y te digo, "Puedo ver pequeños elefantes rosas flotando delante de mí o más bien tengo la experiencia subjetiva de pequeños elefantes flotando frente a mí." La forma en que la mayoría de la gente interpreta eso, de hecho, casi todo el mundo creo que es que hay un teatro interior y solo yo puedo ver lo que pasa en ese teatro interior. Y en ese teatro interior hay elefantitos rosas flotando por ahí. Y si le preguntas a un filósofo de qué están hechos esos elefantitos rosas, dirá que están hechos de ecualia. Están hechos de cualia rosa, de cualia elefante, de cualia flotante y de cualia ahí arriba y no tan grandes cualia, todos pegados con pegamento cualia. Creo que es una teoría ridícula y es un error que viene de confundir la expresión, tengo una experiencia subjetiva con la idea de que tengo una fotografía de algo. Así que si tengo una fotografía de pequeños elefantes rosas, puedes preguntar: "Bueno, ¿dónde está la fotografía y de qué está hecha?" Son preguntas perfectamente razonables, pero si se pregunta dónde está esa experiencia subjetiva y de qué está hecha esta experiencia subjetiva, eso demuestra que has entendido mal cómo funcionan las palabras en la expresión experiencia subjetiva. Así es como creo que funcionan estas palabras. Sé que mi sistema perceptivo me miente y lo indico diciendo, es subjetivo. Y quiero contarte cómo mi sistema perceptivo me está mintiendo. Podría decirte que en mi cerebro se dispara la neurona 52. No te serviría de mucho y además yo no lo sé. Pero lo que sí puedo decirte es cómo tendría que ser el mundo para que mi sistema perceptivo te esté diciendo la verdad. Así que ahora voy a decir exactamente lo mismo, como tengo la experiencia subjetiva de un pequeño elefante rosa que se desliza delante de mí sin utilizar la palabra experiencia subjetiva, pero estoy diciendo exactamente lo mismo, ¿vale? Mi sistema perceptivo me está mintiendo, pero si dijera la verdad, habría pequeños elefantes rosas flotando delante de mí. Así que eso te demuestra que esos pequeños elefantes rosas no están hechos de una cosa llamada cualia. Son objetos hipotéticos en el mundo real. Son hipotéticos, no están realmente ahí, pero, si estuvieran allí, estarían hechos de rosa y de elefante de verdad. Por lo tanto, las experiencias subjetivas no son como fotografías.

Cuando uso la palabra experiencia subjetiva, lo que estoy tratando de hacer es indicar que mi sistema perceptivo funciona mal. Si no pensara que está funcionando mal, yo diría que sentí pequeños elefantes rosas. Ahora, experimenté pequeños elefantes rosas. Eso no significa que haya una cosa llamada experiencia. Es como decir, "Me gusta el azúcar." Significa que hay una cosa llamada gusto. No, no me gusta el azúcar. Cierto, no puedo evitarlo, pero no hay una cosa llamada un me gusta, un gusto por el azúcar, que es una cosa, me gusta el azúcar. 

Bien, hagamos lo mismo con un chatbot. Ahora, supongamos que tengo un chatbot que tiene un brazo robótico y tiene una cámara. Puede hablar y yo lo he entrenado y le pongo un objeto delante y le digo que señale el objeto. Así que apunta al objeto, no tiene ningún problema con eso. Y luego cuando no está mirando, puse un prisma delante del objetivo de la cámara y luego pongo un objeto delante y le digo, "Apunta al objeto." Y apunta así y le digo, "No, que ahí no está el objeto. El objeto está realmente delante de ti. Pero puse un prisma delante de tu lente." Y el chalbot dice:

"Oh, ya veo. El prisma ha doblado los rayos de luz para que el objeto esté realmente ahí, pero he tenido la experiencia subjetiva de que está ahí." Si el chatbot dice eso, "he tenido la experiencia subjetiva, estaba ahí" está usando la expresión experiencia subjetiva exactamente como la usamos nosotros. Básicamente está diciendo: "Mi sistema perceptivo me estaba mintiendo porque se rompió a causa del prisma, pero si no se hubiera roto, el objeto habría estado allí." Por eso creo que, por ejemplo, un chatbot multimodal que tiene una cámara y puede hablar, ya tiene experiencias subjetivas. Cuando su sistema perceptivo falla, tiene una experiencia subjetiva y se da cuenta de que no tiene ningún sentido. Puede decir, "He visto esto, no me lo creo." Pero si mi sistema perceptivo no se hubiera estropeado, así tendría que ser el mundo. Los chatbots multimodales existentes, cuando sus sistemas perceptivos fallan, tienen experiencias subjetivas. Creen que el mundo es de una sola manera y no es así.

Eso no significa que haya un teatro interior en el que existe este modelo especial que solo ellos pueden conciencia o algo similar.

Creo que confundes conciencia con consciencia.

Vale, de acuerdo. La conciencia es un constructo moral. Por ejemplo, cuando la gente no piensa filosóficamente, solo hablan de su chatbot. Si te fijas en algunos investigadores, leí un artículo hace poco, no quiero entrar a juzgarlo, dijo que el chatbot se daba cuenta de que un investigador quería, que un ingeniero quería apagarlo y no pensaron de repente "oh, tenemos un gran problema aquí porque usamos la palabra darse cuenta." La gente ya utiliza la expresión darse cuenta para referirse a chatbots y tiene mucho sentido.

Y si piensas que darse cuenta y ser consciente es lo mismo, entonces los chatbots ya son conscientes. Tenemos esta extraña visión de lo que es la mente con la que estamos muy fuertemente comprometidos y pensamos que hay algo muy especial en las personas que las máquinas no podrían tener. Y nuestra especie tiene una larga historia así. Entonces pensamos que estamos hechos a imagen de Dios, que estábamos en el centro del universo. Ambos resultaron ser erróneos. 

Ahora en realidad es al revés. Estamos haciendo chatbots a la imagen y semejanza del hombre. Estamos haciendo dioses a imagen del hombre. Estamos jugando a ser Dios. Estamos jugando a ser Dios, excepto que no somos inmortales. Las cosas que hacemos son inmortales. O sea, que esto es peligroso. Es una locura, sí. Pero mi opinión filosófica es que tenemos una teoría muy equivocada de lo que es la mente.

Estamos muy comprometidos con esa teoría y en la comprensión de cómo funcionan las cosas. La comprensión de cómo funciona el universo físico antes de la Ilustración, en la Edad Media, cuando la idea de que no había un Dios era una locura.

¿Vale? ¿Por qué? Si si eso es verdad y creo que usted cree que es verdad que que somos máquinas, ¿por qué, por qué sería tan importante preservar la raza humana? 

Esa es otra buena pregunta. Sí, algunas personas piensan: "Hey, mira, esta inteligencia digital que estamos creando es una forma mejor de inteligencia, es inmortal, es más inteligente que nosotros, puede compartir conocimientos mucho más fácilmente con otras copias de la misma red neuronal, así que es una forma mejor de inteligencia. Dejaré que tome el control." Y conozco gente que piensa eso. Yo no creo eso porque soy una persona y lo que me importa son las personas. Estoy dispuesto a comer vacas porque me importan mucho más personas que las vacas. Y no todo el mundo es así, pero yo soy así, porque somos personas y las personas son lo que nos importa. Y creo que deberíamos intentar preservar a la gente. Es una posición humanista en el sentido del término humanista que lo hace como racista. Eso es lo que siento en este momento. Soy humano, me importan los humanos, quiero que los humanos sobrevivan. Aunque haya formas superiores de inteligencia, quiero que coexistamos con ellas. Y podemos hacerlo limitando esas mejores formas de inteligencia para que tengan fuertes instintos maternales hacia nosotros. 

Dos preguntas sobre el alma de la IA. Primero, usted debería decir que no creo en las almas.

Vale, vale, lo entiendo. Es una forma de hablar. ¿Sabes? Yo tenía un alma, pero no la estaba usando, así que se la vendí a uno. En aquel momento me pareció un buen negocio. Sí, sí. Es posible registrar el pensamiento interno de la IA. Esos ojos, esos sentimientos. ¿Podemos mirarlo? ¿De acuerdo? Ahora mismo podemos. Esta es una ventana increíble que tenemos en ellas porque cuando hacemos esta cadena de pensamiento para conseguir que sea capaz de razonar. Si se trata de un chatbot inglés y somos investigadores ingleses, piensa en inglés y si le haces una pregunta, a continuación se pone a pensar y piensa en inglés para que podamos ver lo que piensa. Y Apollo Research y otras personas han descubierto pensamientos negativos y podemos ver lo que está pensando. Mejor no le digo eso porque Oh, sí, sí. Y más vale que sea impreciso, porque si te das cuenta es, y puedes verlo pensando eso, puede que esta capacidad no dure mucho. Una vez que empieces a entrenarlo con el aprendizaje por refuerzo, no hay razón para que no empiece a dar diferentes significados a las palabras. Incluso si restringe las palabras que puede usar, podría darle significados diferentes, por lo que podría empezar a pensar de una manera que no entenderemos. Y eso da bastante miedo. Ahora mismo podemos ver lo que está pensando. Dentro de unos años quizá no podamos. ¿De acuerdo? Y la gente que trabaja en esos modelos actuales sabe lo que pasa ahí dentro hasta cierto punto, así por ejemplo, si está haciendo una cadena de pensamiento, puede ver lo que está pensando antes de dar una respuesta. No entendemos del todo cómo funcionan. Quiero decir, se podría pensar que realmente los entendemos porque nosotros los programamos, pero no los programamos como programamos el software normal. En el software normal, una persona escribe líneas de código y sabe para qué sirven esas líneas de código y así es como funciona. Pero ahora, en la IA, en las redes neuronales, eh, lo que haces es programar un algoritmo de aprendizaje, como modificar las fuerzas de conexión en función de los datos.

Pero el conocimiento está en esas fuerzas de conexión, no está en las cadenas de palabras almacenadas, está en la fuerza de conexiones y es muy difícil ver cuál es el conocimiento. Tienes que sondearlo de la misma manera que yo contigo. Para saber en qué crees tengo que sondearte. Y ni siquiera sabes del todo en qué crees. A veces te sorprenden mucho tus intuiciones. Así que hay un sentido en el que nunca entenderemos completamente lo que saben, del mismo modo que nunca podrás entenderlo en el caso de una persona, incluso de ti mismo. Sí, se necesita se necesita una vida entera para para entender quién eres. Normalmente no lo consigues.

Muy cierto. Muy cierto. De acuerdo. ¿Cuál es la probabilidad de que la destruya a la humanidad en su cabeza?

Es una cifra muy difícil de estimar, ¿verdad? Es algo con lo que nunca nos hemos enfrentado. Depende de dos cosas.

Una, que desarrollaremos superinteligencia. Bueno, hablemos de dos caminos de la IA para destruir a la humanidad. Una es que la propia IA tenga el control y destruya a la humanidad. ¿Podría destruir a la humanidad, por ejemplo, si la pusieran en los sistemas de control de las armas nucleares y no reconociera que ha cometido un error estúpido y nos hiciera volar a todos por los aires? No hablemos de eso, pero es una forma completamente diferente en que la IA podría destruirse a sí misma. 

Hablemos de la hipótesis de que la IA se vuelva más inteligente que nosotros, tome el control y se deshaga de nosotros. Tienen que pasar dos cosas. Tiene que llegar a ser más inteligente que nosotros y tiene que despreocuparse de nosotros. Creo que la probabilidad de que llegue a ser más inteligente que nosotros es bastante alta, como un 80 o un 90%. Creo que la mayoría de los principales investigadores también lo piensan.

Si llega a ser más inteligente que nosotros, la probabilidad de que nos sustituya es mucho más difícil de calcular. No se ha investigado mucho sobre las técnicas con las que podríamos evitar que una IA superinteligente tomara el control. Y hasta que no se haya hecho esa investigación es difícil hacer estimaciones sensatas de estas cosas. Pero si tienes algo delante y no tienes forma de estimarlo, entonces el 50% es una buena apuesta. 

Soy un poco más optimista que eso, así que creo que entre el 10 y el 20%. del 10 al 20% la posibilidad de que nos aniquilen y ese soy yo siendo optimista. Qué miedo. Pero lo que esto deja claro es que realmente deberíamos estar haciendo esta investigación sobre cómo hacer que no quieran deshacerse de nosotros.

Utilizo una analogía. Ahora mismo somos como quien tiene un cachorro de tigre como mascota. Son unas mascotas muy monas. Son geniales para jugar. eh crecen tan rápido y más te vale estar seguro si tienes un cachorro de tigre como mascota que cuando sea más fuerte que tú no quiera matarte y si no estás seguro de eso, deberías deshacerte de él. Y resulta que la gente que tiene tigres adultos no acaba bien. Ya lo creo. Con los leones podría ser mejor porque los leones son sociales. Es más probable que sobrevivas con un león adulto. Los monos también son un problema. Sí, aunque sean sociales. Así que somos como alguien que tiene ese lindo cachorro de tigre y no pensamos en lo que pasará cuando crezca.

No hay nadie pensando en eso. Bueno, algunos como yo, sí. Muchos otros investigadores prestigiosos de IA están dándole vueltas. Gente como Joshua Bengio, Stuart J. Russell, Andrew Yao en China están pensando en eso. Pero las grandes empresas, aunque son conscientes de este riesgo, se mueven por cuestiones inmediatas. Sus beneficios a corto plazo, donde obtengo la financiación para ordenadores más grandes para poder superar el AGI del otro. Eso es un peligro para la humanidad. ¿Llegaremos a tiempo?

Creo que podríamos tener tiempo para averiguar cómo hacer una IA maternal o inventar algún otro sistema que sea viable. Ese es el único esquema plausible que conozco en la actualidad de cómo evitar que la IA acabe tomando el control. Y puede que tengamos tiempo, pero deberíamos ponernos a pensar en ello.

Con mucha frecuencia recibo preguntas de personas que quieren saber más sobre la IA. E algunos tienen hijos. ¿Qué pueden qué deben hacer en este mundo? Sí, ojalá lo supiera. Durante un tiempo dije que deberían ser fontaneros, pero si todos fueran fontaneros, tendríamos demasiados fontaneros. Pero creo que hacer fontanería en una casa antigua como esta pasará un tiempo antes de que la IA sea capaz. Llegará, pero quizá no antes de 10 o 20 años.

Mientras que para otras cosas, como la programación ya ha sustituido a la mayoría de los programadores junior. Mi mejor apuesta en este momento es conseguir una educación que te enseñe a pensar de forma independiente.

Aprender habilidades concretas, no estoy convencido de que vaya a proporcionarte un empleo. Eh, ser capaz de pensar de forma independiente es probablemente la mejor apuesta que tienes, pero no es una garantía. ¿Y qué hará la humanidad si no podemos trabajar o si no tenemos trabajo? Ver Netflix

Ya. Sí, pero eso es un poco triste. 

Bueno, no lo sé. No he tenido tiempo de ver mucho Netflix. Todavía hay mucho que no he visto, pero ahora estoy disfrutando viendo Netflix. No, podemos hacer todo tipo de cosas creativas. Nos gusta pintar y hacer esculturas. Nos gusta jugar. Si tenemos más tiempo para hacer esas cosas, eso estaría bien. El verdadero problema es para muchas personas. Su sentido de la autoestima proviene de su trabajo. Eh, incluso si podrías pagarles para que se queden sentados sin hacer nada, eso no les haría sentirse bien.

No puedo estar más de acuerdo con usted. Pero lo que necesitamos son actividades sociales, porque las personas somos animales sociales y sin actividades sociales no les va bien. Cosas como juegos, cosas creativas, teatro. 

Creo que la gente podría hacer mucho de eso y ser feliz. como los aristócratas del mundo griego, por ejemplo. Sí. Donde el trabajo no se veía bien. Era una cosa que tenías que hacer si eras pobre, ¿verdad?

Sí. Bueno, eh, profesor Hinton, muchísimas gracias por ese tiempo juntos. Hace dos días estuve con mi sobrino en el Museo Metropolitano de Nueva York.

Sí, conozco ese museo. 

Y estábamos viendo las habitaciones egipcias. Utilizamos chat GPT con la cámara y fue capaz de de descifrar todos los mensajes de las tumbas y quiero darle las gracias por eso, porque es verdaderamente increíble. 

Solo tuve un papel muy pequeño en eso.

Gracias. Que Dios le bendiga. 

Gracias. 

martes, 9 de diciembre de 2025

El babilonio Ludlul Bel nemequi. El primer Job de la historia

 Un justo sufriente babilonio: Ludlul Bel nemeqi. Constituye el poema de carácter sapiencial más largo de la novela babilónica. Federico Lara Peinado, en Nueva Revista, 27 de febrero de 2004. El texto del poema está en este enlace.

Con la excepción de algunas epopeyas y varios mitos mesopotámicos, la narración titulada Ludlul Bel nemeqi («Quiero alabar al Señor de la sabiduría») constituye, hoy por hoy, el poema de carácter sapiencial más largo en lengua babilónica. En su origen, constaba teóricamente de 480 versos, de los cuales han llegado hasta nosotros tan sólo una tercera parte, repartida en cuatro tablillas. Lo conservado proviene de una treintena de «manuscritos» —tablillas de arcilla— localizados en distintos lugares de la antigua Mesopotamia (Assur, Babilonia, Sippar, Nínive, Sultantepé). Este hecho nos habla de la importancia y difusión que alcanzó este poema.

FINALIDAD

El Ludlul Bel nemeqi hubo de traducir, sin duda, la visión política de los monarcas absolutos de tiempos babilónicos (los reyes eran amos y señores de sus súbditos), así como las nuevas concepciones jurídicas, para las que la justicia debía entenderse no como un favor sino como un derecho. Ambas realidades obedecían al sutil intento de averiguar la razón del mal que se hallaba presente en la sociedad, y que era entendido más como «mal de sufrimiento» que como «mal moral». Aunque parezca extraño, esto ya preocupaba a los hombres en la temprana fecha de principios del tercer milenio antes de Cristo.

Al mismo tiempo, el Ludlul Bel nemeqi intentaba transmitir a los espíritus cultivados la idea de que la felicidad y la desgracia que experimentan los individuos tienen su origen en los planes divinos, unos planes que la pobreza intelectual de los humanos es incapaz de comprender. De ahí que a las desgracias físicas, morales y materiales se les sumase este tormento suplementario: saber que los planes divinos se hallaban tan lejos de los hombres como lo estaba el fondo de los cielos.

EL PROBLEMA DEL MAL

Una de las grandes cuestiones consistía en intentar explicar cuál era la causa del sufrimiento de los hombres, cuando éste, sin justificación aparente y sin un agente que lo causara, se abatía sobre ellos. En tiempos súmenos, en ningún momento sus pensadores implicaron a los dioses, pues entendían que a los mismos no les preocupaban lo más mínimo las miserias de unas criaturas que ellos mismos habían creado para que les sirvieran en todo. Sí, en cambio, pensaron en la existencia de otros entes, también divinos, pero de menor rango (especie de «demonios», espíritus y fantasmas), capaces de causar desgracias. A todos ellos, que podían ofender arbitrariamente, impulsados por su carácter hostil, les atribuyeron los numerosos males que afectaban a los seres humanos.

Pronto, sin embargo, los sumerios idearían una adecuada «terapéutica mitológica», con fundamentos religiosos, que cristalizaría en lo que hoy entendemos como magia y exorcismo.

Con la llegada de nuevos pueblos —acadios, asirios y babilonios— la problemática del mal sufrió un profundo y significativo cambio. Los agentes del mal continuaron, siendo los mismos, pero se entendían ahora como instrumentos de los dioses cuando éstos se hallaban irritados por las ofensas de los hombres. En consecuencia, la infracción de alguna norma divina, por insignificante que fuera, era siempre causa de un castigo. O dicho en otros términos, el castigo existía porque previamente se había producido un «pecado» (arnu), una falta (khititu) o un simple acto hostil (gillatu), cometido por el hombre en contra de los dioses. En un poema sumerio titulado El hombre y su dios, leemos: «Jamás una madre trajo al mundo a un hijo destinado a permanecer sin pecado».

A fin de hacer frente a los constantes males y desgracias, traídos por los demonios y las fuerzas maléficas por orden de los dioses, se establecieron, frente a la vieja «terapéutica mitológica» sumeria, algunas ceremonias y liturgias, algunas de ellas muy complejas, en torno a las grandes divinidades (Enki, Shamash y Marduk). A partir de ahí, los ritos fueron especializándose contra todo tipo de calamidades, que sobrevenían, según era creencia, por violar algunos de los miles de preceptos y prohibiciones atribuidos a los dioses.

La obsesión por averiguar cuál era la causa de que la enfermedad o la miseria —entre otros males— se hubiesen cebado en el hombre, acabaría por plasmarse en significativas obras literarias de carácter sapiencial. Junto a ellas, proliferaron también amplias compilaciones de exorcismos para hacer frente a la infinita variedad de «pecados» que anidaban en los humanos.

PRINCIPALES TEXTOS SAPIENCIALES

Además del Ludul Bel nemeqi, han sobrevivido unas pocas obras centradas en la problemática del doliente sin causa, del hombre que sufre y se queja a su dios y que al final es escuchado. Entre ellas podemos recordar las conocidas como El hombre y su dios, redactada en sumerio, de apenas ciento cuarenta versos; y la denominada Versión antigua del Justo sufriente, en acadio y de unos cien versos. Ambas obras, anónimas, se remontan a finales del tercer milenio precristiano.

Un texto más tardío, de época cassita, conocido técnicamente como PBS I, 135 y a fechar entre los siglos XVIII y XII a.C., pero con muy claros antecedentes sumerios, recoge un monólogo en el que un «justo sufriente» habla de la humillación y del desprecio que experimenta, si bien no los achaca a los dioses.

Mucho más importante que estos últimos es el denominado Poema acróstico (conocido también como Teodicea babilónica o Diálogo de un sufriente con su amigo), texto de casi trescientos versos, que habría que fechar hacia el 1000 a. C., y en el cual conversan en tono filosófico un hombre afligido y su amigo sobre el problema del mal. Curiosamente, el hombre afligido acabará aceptando su situación y el amigo atribuirá las injusticias a los dioses.

Todos estos textos y algún que otro menor (RS. 25.460 de Ugarit, por ejemplo), que tratan directa o tangencialmente el problema del mal, constituyeron un trasfondo cultural muy rico que cristalizaría en el genial y extraordinario Libro de Job, drama, como se ha dicho, «con muy poca acción y mucha pasión»; y en donde se cuestionan de modo directo la imagen de Dios y la esperanza del justo, atenazado por una calamidad no merecida.

BREVE ANÁLISIS DEL LUDLUL BEL NEMEQUI

El poema babilonio presenta una sencilla estructura, que comprende varios bloques temáticos, en los que se van acumulando diferentes circunstancias que sobrevienen a un personaje, en principio de conducta intachable. La serie de detalles que se van enumerando contribuyen por su realismo a hacer más verídica, mucho más creíble para el lector el relato, y por lo tanto más cercano a él.

LOS PROTAGONISTAS

Sin entrar en el análisis del dios Marduk, objeto primero y último del poema, el protagonista principal es un tal Shubshi-meshre-Shakkan, quien, tras pronunciar un himno introductorio y a lo largo de un monólogo, va narrando las desgracias que le sucedieron de modo incomprensible.

Aunque todo hace sospechar que tal personaje es únicamente de cuño literario, debe señalarse que con tal nombre se conoció a un gobernador que vivió en tiempos del rey cassita Nazi-Maruttash (1307-1282 a.C.). A partir del significado semántico de su nombre («¡Shakkán, hazme rico!») es probable que, si se acepta su historicidad, el citado Shubshi-meshre-Shakkan hubiese sido un alto funcionario, al mismo tiempo terrateniente y rico ganadero, que en un momento concreto de su vida padeció una grave enfermedad que le puso al borde de la muerte.

Junto a él se citan, por sus nombres propios, a dos de sus amigos, llamados Laluralimma y Urnindinlugga. Ambos aparecen en el momento de crisis aguda del protagonista y además en circunstancias oníricas.

Casi nada se sabe de ellos. El primero era originario de Nippur, y hubo de ser un importante sacerdote purificador. El segundo, natural de Babilonia, era exorcista.

LO QUE NOS CUENTA EL POEMA

Las cuatro tablillas contienen un monólogo a través del cual el protagonista hace un repaso de su vida, recordando que se ha convertido en víctima de los dioses.

Ya en la primera de ellas Shubshi-meshre-Shakkan se queja de sus desgracias y explica con sumo realismo lo que le ha ocurrido. Ha sido abandonado por su dios personal y por sus otros protectores divinos (diosa y espíritus tutelares). A continuación, ha perdido también la confianza de su rey, la de los otros cortesanos e incluso la de su propia familia y la de sus amigos. Queda, pues, en la más absoluta soledad. Su vida ha quedado reducida a dolor y llanto.

En la segunda tablilla vuelve a recordar sus desdichas. Y a pesar de acogerse a los adivinos, intérpretes de sueños y exorcistas en busca de una respuesta, nadie puede explicarle el origen de sus males. A partir de ahí, y presa de un total abatimiento, comienza a cuestionarse si las prácticas religiosas, la fidelidad a los dioses o la honradez sirven para algo.

En su desesperación llega a decir que lo que parece bueno a uno mismo, quizá sea un ofensa para su dios. Nadie entiende la voluntad de los dioses. Después de reconocer la infinita distancia que existe entre los dioses y los simples humanos, centra su discurso en las enfermedades que le afectan desde la cabeza hasta los pies (cefaleas, convulsiones, dolores de estómago, infecciones, parálisis). Se halla a las puertas de la tumba, sin que nadie pueda descubrir la naturaleza de sus males físicos.

Sin embargo, en la tablilla tercera, la suerte de Shubshi-meshre-Shakkan cambia súbitamente. Gracias a tres sueños —en el segundo sería objeto de un exorcismo mediante el Agua de la Vida—, sus desgracias desaparecen. Y en sentido inverso a como había sido castigado, irá siendo liberado de sus males (todos sus órganos, enumerados minuciosamente, recuperan sus funciones). A continuación también quedan resueltos todos sus problemas de tipo social.

Su sentida gratitud le hará entonar, en la cuarta y última tablilla, un himno de glorificación a Marduk, su liberador, invitando, como persona agradecida que es, a todas las gentes a alabar a dicho dios y a difundir su gloria por la totalidad del cosmos. La acción de gracias se completa con una peregrinación al Esagil, el gran templo babilonio. Y ante cada una de sus puertas, como en un verdadero rito de paso, el sufriente reencontrará las gracias perdidas.

LA LECTURA ÚLTIMA

El anónimo autor de este poema (¿o tal vez fue Shubshi-meshre-Shakkan?) intentó remarcar cómo las desgracias —que implícitamente incumbían a los dioses— eran, sin embargo, debidas a las faltas que podía cometer una persona y que por ello se hacía merecedora del abandono de las divinidades. Aunque la rectitud y la honestidad adornaran a un babilonio, los dioses podían castigarle con las más terribles penas, sin que el sufriente conociera el motivo. Esta incongruencia reflejaba la incompatibilidad de la voluntad divina con la ética humana. Y este era el problema, por supuesto: por qué había de sufrir una persona justa. Obviamente, además, los babilonios entendieron que, a pesar de la pequeñez humana, los dioses mostraban misericordia con los humanos y que, cuando lo creían conveniente, podían suspender tales castigos y sustituirlos por la prosperidad y la felicidad. Nunca los dioses —y esa era la gran esperanza— abandonarían a sus criaturas, los «cabezas negras». Bastaba con esperar con paciencia el retorno de la benevolencia divina. También esa es la lectura última del Ludlul Bel nemeqi bajo tres presupuestos: fatalismo, resignación y paciencia.

Los 10 científicos más relevantes del año para Nature

 El primer bebé tratado con terapia génica personalizada protagoniza las historias de ciencia más relevantes de 2025.  En El País, por Patricia Fernández de Lis, 8 DIC 2025:

La revista ‘Nature’ elige a los 10 personajes que han marcado la investigación este año, desde el primer tratado global contra pandemias hasta la científica que se resistió a Trump.

K.J. Muldoon tenía seis meses de vida cuando se convirtió en el primer bebé en recibir una terapia de edición génica CRISPR diseñada exclusivamente para él. Nacido en agosto de 2024 con una deficiencia ultra-rara que impedía a su cuerpo procesar proteínas, el bebé acumulaba amoníaco tóxico en la sangre que amenazaba con dañar su cerebro de forma irreversible. Alrededor de la mitad de los bebés con esta condición muere. Pero un equipo del Hospital Infantil de Filadelfia logró algo sin precedentes: en solo seis meses, crearon una terapia que corregía una única letra defectuosa en su genoma. K.J. volvió a casa en junio. Su historia abre el especial que publica este lunes la revista Nature, que cada año selecciona a las 10 personas que han dado forma a la ciencia. En 2025, la lista incluye desde una directora de salud pública despedida por defender la integridad científica hasta un físico de 85 años que acaba de inaugurar el telescopio que soñó hace tres décadas.

Susan Monarez: la científica que duró un mes con Trump

Microbióloga e inmunóloga con casi 20 años de experiencia como científica en cargos públicos, Susan Monarez fue nombrada directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) en julio. Un mes después fue cesada. “Me despidieron por mantener la línea sobre integridad científica”, testificó ante el Congreso en septiembre. Según su versión, se negó a obedecer órdenes del polémico secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr, que le ordenó despedir a científicos de la agencia y aprobar recomendaciones sobre vacunas sin considerar primero la evidencia científica.

Achal Agrawal: el detective de la mala ciencia

Cuando un estudiante universitario le propuso un proyecto de investigación usando software para “parafrasear” trabajos científicos publicados, Achal Agrawal se quedó atónito. El estudiante insistía en que no era plagio porque pasaba los controles de la universidad. Esa interacción llevó al matemático, ahora científico de datos freelance en Raipur, a dejar su puesto universitario un mes después y dedicarse a crear India Research Watch (IRW), una plataforma con más de 77.000 seguidores en LinkedIn que denuncia violaciones de integridad científica. El coste personal ha sido alto: Agrawal está sin empleo, se enfrenta a una demanda de una universidad privada.

Mengran Du: ecosistemas increíbles a nueve kilómetros de profundidad

Desde el sumergible Fendouzhe, observando a más de nueve kilómetros bajo la superficie del océano, la geocientífica china Mengran Du supo que estaba viendo algo totalmente nuevo para la ciencia. Las luces de la nave iluminaron un ecosistema próspero en la capa más baja del océano, donde se halló el ecosistema más profundo conocido con animales en el planeta, al noreste de Japón. Du completó 24 inmersiones en el sumergible de titanio, en un área de apenas 1,8 metros.

Tony Tyson: el visionario del telescopio de 810 millones

A sus 85 años, Tony Tyson acaba de ver las primeras imágenes del Observatorio Vera Rubin en Chile, un proyecto que concibió hace más de 30 años. “Cuando lo vi, dije ‘guau’”, recuerda el físico. Su diseño compacto y sin precedentes, con un coste de 810 millones de dólares, ha hecho del Rubin una de las mayores apuestas de la astrofísica del año. “Mucha gente no creía que fuera posible”, dice Tyson. Ahora espera que su telescopio descubra “algo que nos vuele la cabeza”.

Precious Matsoso: la negociadora del primer tratado pandémico global

El 16 de abril de 2025, a las 2 de la madrugada en Ginebra, las casi 190 naciones de la Organización Mundial de la Salud alcanzaron consenso sobre el borrador del primer tratado pandémico global. “Estoy abrumada, llena de alegría”, dijo esa mañana Precious Matsoso, copresidenta del grupo de la OMS que dirigió la negociación tras más de tres años de conversaciones agotadoras. Matsoso cuenta ahora a Nature que su estrategia como negociadora fue usar la firmeza (“no quiero oír las palabras ‘línea roja’”) y el sentido del humor (cantó All you need is love de los Beatles a los delegados). El tratado, adoptado formalmente en mayo, requiere que las compañías proporcionen al menos el 20% de vacunas y medicamentos pandémicos a la OMS.

Sarah Tabrizi: prevenir el Huntington

En septiembre, la neuróloga del University College de Londres Sarah Tabrizi vio por primera vez datos que llevaba décadas persiguiendo: la evidencia de que una terapia génica puede ralentizar la progresión del Huntington, un trastorno neurodegenerativo hereditario devastador. “Estaba empezando a preocuparme de que, quizás, cuando las personas desarrollan síntomas, ya era demasiado tarde para tratar la enfermedad”, admite. Tabrizi lidera actualmente una investigación para evaluar cinco terapias adicionales y comprobar si se puede “prevenir que el Huntington ocurra”, explica.

Luciano Moreira: millones de mosquitos contra el dengue

En una fábrica en el distrito industrial de Curitiba (Brasil) millones de mosquitos Aedes aegypti se reproducen en una sala. Cada semana, la instalación produce más de 80 millones de huevos de mosquito. En el corazón de este proyecto está Luciano Moreira, ingeniero agrónomo y entomólogo que abrió esta fábrica en julio como parte de un esfuerzo para combatir enfermedades transmitidas por mosquitos en su país. En la instalación de Curitiba, los mosquitos son infectados con una bacteria llamada Wolbachia, que frena la transmisión de patógenos humanos. La descendencia de esos insectos está siendo liberada en ciudades brasileñas para ayudar a controlar el dengue. La nueva fábrica se ha convertido en un hito de la salud pública brasileña después de que el gobierno federal lo reconociera como medida oficial de salud pública.

Liang Wenfeng: el disruptor detrás de DeepSeek

En enero, un anuncio desde China sacudió el mundo de la inteligencia artificial. La firma DeepSeek lanzó su poderoso modelo, demostrando instantáneamente que Estados Unidos no estaba tan adelantado en la IA como muchos pensaban. Detrás de este anuncio está Liang Wenfeng, un ex analista financiero de 40 años que, según han publicado diferentes medios, ganó millones de dólares aplicando algoritmos de IA al mercado de valores antes de usar el dinero en 2023 para establecer DeepSeek. Wenfeng es extremadamente reservado y se sabe poco de él. En septiembre, el modelo se convirtió en el primer gran LLM (Large Language Model, o Modelo de Lenguaje Grande, como ChatGPT) en someterse al escrutinio de revisión por pares.

Yifat Merbl: el sistema inmune oculto en la basura celular

Cuando Yifat Merbl, bióloga de sistemas del Instituto Weizmann en Rehovot (Israel) y su equipo investigaron los centros de reciclaje celular conocidos como proteasomas descubrieron una parte completamente nueva del sistema inmune. “Hasta ahora, no podíamos detectarlo”, dice Merbl, “porque no mirábamos en los cubos de basura de las células”. Ella y su equipo usaron modelos computacionales y encontraron más de 270.000 antimicrobianos posibles. Los resultados de su investigación se publicaron en marzo y han entusiasmado a muchos expertos en este campo.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Canon literario del XXI según Abc

 El canon literario del siglo XXI: la era del yo en el reino de las letras. Memoria cultural del siglo XXI, en Abc de Madrid, por Bruno Pardo Porto,  4/12/2025:

En estos últimos 25 años, la autoficción y todas sus variantes han marcado el mundo de la literatura, que se mueve entre la intimidad y lo documental. ¿Y qué hay más allá? El hibridismo de las formas, las narrativas de lo extraño, las voces del trauma

Cuando empezó el siglo uno podía cogerse un avión sin parecer un criminal, y fumar dentro de los bares, también con total impunidad: qué rápido ha cambiado todo. Las cosas había que ir a buscarlas a los sitios, y se podían tocar, o tenías que esperarlas con paciencia o resignación: el tiempo pasaba más lento, o así lo recordamos ahora, empapados por la nostalgia de un momento en el que no trabajábamos, o no tanto, y tampoco decidíamos lo que veíamos en la televisión y confiábamos en las revistas como método de conocimiento o de curiosidad. El móvil era entonces un teléfono, y no un todo, y al final de la jornada podías irte a casa sin saber si el mundo se estaba terminando o no: si te ibas, te ibas, no había más. La atención se perdía de otras formas, como las ventanas o la nada o las novelas, que aún estaban hechas para la mentira, y no la verdad. Luego cayeron las Torres Gemelas y todo empezó a desordenarse, hasta llegar a este texto, que intenta recoger qué es lo que ha pasado en la literatura de este cuarto de siglo en el que el libro iba a morir y al final no tuvo ni que resucitar, y en el que después de todo la gente ha seguido juntando palabras con la ambición de volver a inventar el fuego.

Hemos consultado a veinticinco personas relacionadas con el mundo del libro –autores, editores, críticos, agentes literarios, buenos lectores– qué es lo más importante que ha sucedido en estos veinticinco años en la literatura: tenían que destacar un escritor, un libro y una tendencia o fenómeno o corriente que hubiera marcado este tiempo, en España o el mundo. No se trataba de elegir lo mejor, sino lo que más huella ha dejado. Tampoco se trataba de hacer con los resultados una lista, sino esbozar un fresco del siglo XXI, un fresco provisional, una tentativa de orden.

La primera conclusión es que en un momento en el apenas hablamos de generaciones o de movimientos, donde todo parece un caos regido por la ley mercantil y la inercia, la mayoría de los encuestados coinciden en que este tiempo lo ha marcado la narrativa de no ficción, con sus diversos nombres y matices: autoficción, autofiguración, escritura del yo, literatura de la memoria, novela sin ficción, literatura documental, crónica novelada, no ficción literaria, etcétera. Puede que hoy, como dice el escritor Eric Vuillard, la imaginación ya no baste. O puede que ahora se busque en la lectura no tanto la evasión (hay formas mucho más eficientes de matar el tiempo) como el acercamiento a la realidad o el conocimiento. Que esto ocurra en los tiempos de la posverdad y las realidades alternativas y los bulos es una feliz paradoja.

Radiografía de la literatura del siglo XXI

El siglo del yo: la autoficción y las narrativas de no ficción han marcado la literatura de los últimos veinticinco años. El terror y las narrativas de lo extraño también proliferan en un momento marcado por la amenaza y la inseguridad ante el futuro. De Lazslo Krasznahorkai a Olga Tokarczuk, los autores del Este de Europa han marcado la literatura de los últimos años. En España, el autor más celebrado por los encuestados es Javier Marías.

¿Nombres? En Francia tenemos a Emmanuel Carrère (los encuestados no destacan solo 'El adversario', sino también 'Limónov') y a Annie Ernaux, que recibió el Nobel de Literatura en 2022 y consagró este género íntimo. «Ha convertido la escritura del yo en una herramienta política, social y estética. Su radical claridad y su manera de inscribir lo íntimo en el espacio público han redefinido la autobiografía y han influido en la literatura europea de forma profunda», dice Silvia Sesé, editora de Anagrama. «Este auge de las escrituras del yo ha reconfigurado el pacto de lectura del siglo XXI. Modifica la relación entre verdad y relato, cuestiona los límites de género literario y se expande por todas las literaturas y por otros modos de representación artística, además de modificar los modos de promoción y las expectativas de los lectores», añade. «Esta forma híbrida entre crónica, ensayo y literatura permite observar la realidad con profundidad sin renunciar a la construcción literaria. Más que un género, es un espacio de investigación donde la escritura se convierte en una herramienta para comprender el presente», apostilla la autora italiana Andrea Marcolongo.

En el mundo anglosajón, el tótem es Joan Didion, como indica el crítico y escritor Rodrigo Fresán, que opina que 'El año del pensamiento mágico' y 'Noches azules' son sus dos títulos fundamentales en ese terreno del yo. «Más para mal que para bien, estos tan magistrales como un tanto impúdicos disparadores a quemarropa son culpables-inocentes de abrirle la puerta a la falsa novedad de tanta mala auto-ficción y pésima literatura-del-yo», suelta. Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, se queda también con 'El año del pensamiento mágico' como lo más destacado del siglo, y además apunta que esta obra explica la irrupción de lo femenino, tanto en número de autoras como en la atención crítica a la mirada femenina sobre la realidad.

Por Eric Vuillard, La imaginación ya no basta

Annie Ernaux ha inaugurado un género literario crudo y conmovedor, sin florituras, en el que el relato de su vida, su infancia, el retrato de sus padres y la historia de su aborto clandestino se tratan sin las complacencias habituales. Y si sus libros están surcados por «las arrugas del corazón», la escritora nunca olvida relacionarlas con las necesidades externas, el trabajo, los prejuicios retrógrados, las jerarquías inflexibles. En ellos describe sus sueños, los de sus seres queridos, sus esperanzas, pero siempre se desarrollan entre las coordenadas implacables de la realidad, lejos de las ficciones sedantes, lejos de los mitos. Su ternura prescinde de la ilusión. En el fondo, poco importa el término «no ficción», esa categoría discutible de las universidades estadounidenses. Lo que me llama la atención, a través de la no ficción, la autoficción, la literatura documental, a través de esta profusión de rupturas con la novela, es un estallido de realidad. La imaginación ya no basta. En un mundo en el que el poder se concentra, las desigualdades se agravan y las relaciones humanas se desmoronan, la máscara se quiebra. La libertad solo existe a costa de una profunda pesquisa. La literatura escribe la gran novela policíaca de la especie humana.

Un nombre propio más, también femenino: Svetlana Alexiévich, que conquistó el Nobel de Literatura desde el periodismo y estiró los márgenes de la literatura documental y lo dotó de unas herramientas narrativas que no se han dejado de usar. Otro referente del género, en este caso señalado por Juan Gabriel Vásquez (que también ha cultivado esta literatura con éxito), es 'Austerlitz', de WG Sebald: «Su mezcla extraña de relato documental, crónica personal e investigación sobre las vidas ajenas representó un descubrimiento para los novelistas del siglo XXI, y abrió caminos por los que han pasado muchas de las grandes novelas de los últimos años».

No todo son aplausos. Para Rosa Montero hay una sobredosis del yo. «La sobrevaloración crítica que se hace de la autoficción y el abuso de ella me parecen un síntoma gravísimo de una preocupante falta de músculo creativo en la narrativa mundial. Una decadencia de ambición y de expresión que está poniendo la literatura a la altura de los programas televisivos de pseudorrealidad, de los 'Gran Hermano' y los 'true crime'», asevera. Alberto Olmos también percibe los vicios del ego, pero señala sus buenos frutos en España: «La llamada autoficción ha provocado un aluvión de egotismo e ignorancia sobre las herramientas y servidumbres de escribir una novela digna de tal nombre, pero ha abierto el espacio simbólico de la literatura española a testimonios inspirados que lo enriquecen y animan. Pienso en 'Pipas', de Esther L. Calderón, 'Feria', de Ana Iris Simón, 'Dietario Voluble', de Enrique Vila-Matas, o 'Lo que a nadie le importa', de Sergio del Molino».

El crítico José María Pozuelo Yvancos amplía el foco y habla de la literatura de la memoria como el fenómeno del siglo en España. «Son diferentes las formas en que la memoria ha constituido la gran apuesta de este siglo. A la memoria de mundos perdidos (el reino de Celama de Luis Mateo Diez) se suman las memorias de la guerra Civil y la Transición (Javier Cercas, Almudena Grandes), la memoria personal autobiográfica (Landero, Muñoz Molina, Menchu Gutiérrez, Paloma Díaz-Mas) y la confesional (los 'Diarios' de Chirbes). El memorialismo se ha convertido en el verdadero acento del siglo».

Por Rosa Montero, Demasiada autoficción

Seguramente mucha gente escogerá como movimiento del siglo XXI la autoficción, que para mí es una herramienta más que, por cierto, también he usado. Pero la sobrevaloración crítica que se hace de la autoficción y el abuso de ella me parecen un síntoma gravísimo de una preocupante falta de músculo creativo en la narrativa mundial. Una decadencia de ambición y de expresión que está poniendo la literatura a la altura de los programas de televisión de pseudorrealidad, de los Gran Hermano y los true crime. Así que, como movimiento, voy a escoger el mestizaje, el hibridismo, la ruptura de las convenciones y la mezcla de los géneros, que me parece un fenómeno lleno de vida y potencia expresiva. Y como muestra de ello nombraré a la gran Olga Tokarczuk y, por ejemplo, su deliciosa y fascinante novela Sobre los huesos de los muertos, que mezcla de manera prodigiosa recursos de novela negra con novela psicológica, novela filosófica, relato de la naturaleza y mil registros más.

Javier Cercas, por cierto, señala 'Mater dolorosa', de José Álvarez Junco, como su libro del siglo XXI en España. «Siguiendo la estela de los estudios de Benedict Anderson y Eric Hobsbawm, cambia nuestra visión de la historia moderna de España», dice. Eric Vuillard también celebra otro ensayo: 'El capital en el siglo XXI', de Thomas Piketty. «La gran historia real que nos cuenta Piketty es, en muchos aspectos, notable. Yo destacaría lo siguiente: que la tasa de crecimiento del capital es, a largo plazo, superior a la de los ingresos del trabajo. (...) La recompensa no es para el trabajo, sino para la herencia. Y las cifras recopiladas por el equipo de Piketty documentan finalmente una historia que la novela del siglo XIX ya había contado ampliamente».

Más allá del ombligo

¿Y qué hay más allá de la realidad y el yo? Elvira Navarro señala la 'weird fiction', las narrativas de lo extraño: «El terror y la extrañeza sirven para contar esta creciente sensación de amenaza, aislamiento y pérdida de la realidad tal y como la conocíamos». En ese género se menciona el nombre de Mariana Enríquez, que ha revuelto y enriquecido el gótico (y triunfado en todo el mundo). Rodrigo Fresán señala la literatura 'young adult' como fenómeno inesquivable de este siglo: «La abundancia epidémica de tanta (de)formadora literatura 'young adult' –luego de Harry Potter y de tanto romance crepuscular y de tanta distopía con dultos malos malísimos– acorrala a los jóvenes lectores en una suerte de ghetto-loop del que les cuesta salir para así poder entrar en lo no tan 'young adult' o –mejor dicho– en lo atemporal y sin edad y clásico». Y Rosa Montero apuesta por «el mestizaje, el hibridismo, la ruptura de las convenciones y la mezcla de los géneros, que me parece un fenómeno lleno de vida y potencia expresiva». Ahí encumbra a Olga Tokarczuk, que es la autora más citada por los encuestados como la que más ha marcado estos últimos veinticinco años.

«En sus obras muestra cómo el realismo se ha tornado insuficiente para narrar nuestro mundo. Es capaz de jugar y renovar los géneros, de recordarnos que toda historia aspira a ser un mito, de mezclar las formas occidentales y orientales de la narración y de dibujar la esencia líquida, nómada y desarraigada de nuestros tiempos poniendo de manifiesto de su riqueza», apunta Elvira Navarro. «La obra de Tocarczuk se inscribe en cuatro grandes tendencias de la narrativa contemporánea: la novela histórica revisionista, donde dialoga con autores como Javier Marías al reescribir el pasado desde zonas de sombra; la narrativa fragmentaria o constelacional, que mezcla voces, tiempos y géneros; el humanismo cosmopolita, que desafía los límites nacionales; y la ecoespiritualidad, que cuestiona el antropocentrismo», explica la editora y crítica Valerie Miles. Algunos títulos: 'Los errantes', 'Sobre los huesos de los muertos', 'Un lugar llamado antaño', 'Los libros de Jacob'.

Por Elvira Navarro. La literatura del espanto

El ambiente apocalíptico debido al cambio de paradigma que ha supuesto Internet, el declive de la hegemonía estadounidense y de la democracia liberal, las guerras, el cambio climático, la creciente desigualdad, la globalización (que en la práctica solo es la colonización de todo por parte del capitalismo internacional) han encontrado una expresión idónea en el terror, que vehicula bien el espanto que nos produce nuestro mundo, que además ya no es sólido, sino mayormente virtual, fantasmagórico. De ahí que no solo el terror, sino también la extrañeza sirva para contar esta creciente sensación de amenaza, aislamiento y pérdida de la realidad tal y como la conocíamos.

«Creo que el gran fenómeno de los últimos veinticinco años es la irrupción brutal de la literatura de los países del Este de Europa. Desde László Krasznahorkai a Olga Tokarczuk pasando por Mircea Cartarescu, Georgi Gospodinov, Péter Nádas, Dubravka Ugresic, Andrey Kurkov, Ana Blandiana o Ludmila Ulítskaya. En este listado hay tres premios Formentor, dos premios Nobel (y una ristra de candidatos a ganarlo cada año) y un Booker Internacional. Es una literatura nacida del trauma, con un altísimo grado de innovación formal, que da muchísima importancia también a la voz de las mujeres, y que creo que representa la mayor renovación de la literatura europea en décadas», asevera Enrique Redel, editor de Impedimenta. Su autor más destacado del siglo es Mircea Cartarescu. También Andrés Ibáñez y Mercedes Monmany lo destacan como el autor del siglo. «Es el triunfo absoluto de la imaginación y el intento de romper todas las barreras de la mente para crear una nueva forma de percibir el mundo», dice él. Y ella lo coloca en lo mejor de nuestro tiempo junto a Gueorgui Gospodinov y László Krasznahorkai.

Otros autores mencionados han sido J. M Coetzee, Leila Slimani, Giuliano da Empoli, Dubravka Ugrešić (por 'Zorro'), Don Winslow (por 'El poder del perro')… Y está la muerte, claro. «De algún modo, autora del RIP y tachadora de muchos irreemplazables titanes caídos a lo largo de este primer cuarto de siglo/milenio: Didion otra vez, Bellow, Mailer, Salinger, Updike, Fitzgerald (Penelope), Bradbury, Roth (Philip), Dixon, Maxwell, Vonnegut, Amis (Martin), Stone, Gass, White, Wallace (David Foster), Straub, Salter, Hannah (Barry), LeCarré, Gallant, Doctorow, Friedman, Heller, Dunne (John Gregory), Denis Johnson, Sontag, Matthiessen, McCarthy... y siguen las firmas y epitafios», dice Rodrigo Fresán.

El siglo XXI en español

En la literatura en español, el nombre más repetido es el de Javier Marías. «En este siglo escribió prácticamente la mitad de sus novelas, entre ellas su proyecto narrativo más importante y ambicioso. Para mí, el gran libro de nuestra lengua en los últimos veinticinco años es 'Tu rostro mañana' (escrito entre 2002 y 2007 y publicado originalmente en tres entregas). Es una meditación extraordinaria sobre la responsabilidad, incluso y sobre todo, sobre aquello que hacemos por descuido o negligencia. Este narrador, cuenta, observa y reflexiona. Y sus digresiones formidables nos iluminan este presente como si J Deza estuviese, efectivamente, leyendo el rostro del futuro», defiende Pilar Reyes, directora editorial de Penguin Random House.

El otro rey es Vargas Llosa. «Lo tenemos demasiado cerca todavía, y el ruido molesto de su vida privada se suma a las distorsiones de sus opiniones políticas, pero un día veremos con claridad la dimensión de su figura de novelista y la influencia que tuvo su obra en estos 25 años», asegura Juan Gabriel Vásquez. «Es el único Nobel que la lengua española consiguió en lo que va del siglo: su obra literaria y su compromiso político iluminaron la escena hispanoamericana», añade Jorge Fernández Díaz.

Otro de los nombres destacados por los encuestados es el de Arturo Pérez-Reverte. «En lo que llevamos de siglo posiblemente no se encuentre novelista que haya desplegado tanta cantidad de estilos literarios, confrontando muchas veces de modo magistral cada novela suya con la estirpe de los mejores de sus modelos (Homero, Dumas, Galdós, Conrad, Stevenson, Conan Doyle). Un friso de novelas donde caben la aventura, conflictos bélicos, héroes cansados, y una decidida apuesta por la narración, en la que es verdadero maestro», desgrana Pozuelo Yvancos. ¿Una novela? 'Línea de fuego'.

Juan Gómez-Jurado destaca a Valeria Luiselli, que «se ha consolidado como una de las voces más innovadoras del panorama hispanoamericano reciente. Su escritura, a la vez precisa y política, coloca a los desplazados y a la infancia migrante en el centro del debate literario». Y Andrea Marcolongo acude a Bolaño: «'2666' es, a mi juicio, uno de los libros que mejor expresa la ambición literaria del siglo XXI. Bolaño logra unir lo íntimo y lo histórico, lo misterioso y lo real, para mostrarnos un mundo fragmentado pero profundamente humano. Es una novela que no se agota, que sigue planteando preguntas cada vez que se abre».

La poesía, ausente

A pesar de que de los últimos ocho premios Cervantes más de la mitad son poetas, estos son los ausentes en esta reflexión. Solo Javier Cercas apuesta por uno: Pere Gimferrer. «Es, desde hace muchos años, un escritor fundamental, tanto en catalán como en castellano. No entiendo por qué no le han concedido ya el premio Cervantes». Andreu Jaume, por su parte, opta por destacar a Ben Clark: «Hay en él algo de poeta inglés de las trincheras, pero también es nieto de la generación del 50 y descendiente de los líricos griegos arcaicos».

Andrés Ibáñez rescata una obra joven: 'Los escorpiones', de Sara Barquinero. Para Luis Mateo Díez, el libro del siglo es 'Romanticismo', de Manuel Longares. «Es la gran novela de la Transición», dice. Y su autor es José María Merino, «el más importante reinvindicador actual del género fantástico». Al él también lo destaca Manuel Vilas, que escoge entre su obra 'El río del Edén'. Y por cierto: Alberto Olmos señala 'Ordesa', de Manuel Vilas, como el gran libro en español de los últimos veinticinco años. «Elijo esta novela de Manuel Vilas porque, a su adscripción a una reconocible tradición literaria española, suma elementos que delatan su escritura en el siglo XXI. Es moderna, emocionante, y encarna de forma destacada la corriente que ha dominado estas dos décadas y media: la autoficción». Su autor es Andrés Trapiello: «A la incansable publicación de sus excelentes diarios, Trapiello ha incorporado en los últimos años grandes libros a su vez autobiográficos, como 'El Rastro' o 'Madrid' o 'La fuente del encanto'. Son miles de páginas de una gozosa potencia literaria, llamadas a perdurar»