A cada poeta se le lee en su obra y en la de los demás. Por eso, leer a un solo poeta con olvido de los otros es no leerlo. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Algunos poetas parecen ignorar a la décima Musa: la que aconseja no escribir. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Antes de escribir hay que aprender a no hacerlo. "Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
''Apenas''. He aquí la palabra más poética. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Bajo cada poema hay otro más precioso que él, como un tesoro. Todo es cuestión de querer y saber cavar con fe. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
¿Cómo conquistar la serenidad? Estando por cima de todos los dogmas, como los dioses. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Corrección no es arrepentimiento, sino reiteración y, a veces, reincidencia. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Cuando se lo corrige con disminución, el poema se hace más nuestro; con aumento, más del aire; sin lo uno ni lo otro, más de sí mismo. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Cuando todos los caminos confluyen en uno, van a dar al [[infierno]]. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
En el país de los tuertos, el ciego es el rey. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Debussy escribía en un espejo; Stravinsky, detrás del espejo; Schönberg, en el marco del espejo. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
''Dicen los músicos''
Bach: ¡Creo!
Beethoven: ¡Lucho por creer!
Schumann: ¿Se puede creer?
Debussy: ¿Creyó alguien alguna vez?
Bartok: ¿Qué es creer? ''Claro: oscuro'', Zaragoza, Porvivir Independiente, 1978
El diablo sabe pero no entiende. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
El olvido nos obliga a inventar, a descubrir lo que ignorábamos. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
El sentido común carece de sentido. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
El poeta toca una flor y la convierte en flor. Y no hay metamorfosis más profunda. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
El verdadero mundo de la pintura es invisible; el de la música, inaudible; el de la poesía, inefable. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Entre el entender y el no entender reside el saber. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Esas poetisas que se conforman con desnudarse. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Escribir poesía es inventar lo cierto: como si no lo fuera. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Hay almas -y pueblos- que son como un estanque al que se arrojase una piedra y no produjese ondas. Á. C., ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
La poesía es tan corta que no deja tiempo para la prisa; tan larga, que sobra tiempo para la calma. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
La poesía no busca el misterio, sino la verdad: por eso es misteriosa. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
La poesía no es la palabra en el tiempo, sino el tiempo en la palabra. "Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
La poesía no pone los puntos sobre las íes, sino las íes bajo los puntos. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
La sabiduría no es fruto de la ciencia, sino de la conciencia. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Lo callado amplifica lo dicho. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Lo evidente no merece a la poesía, pero, ¿hay algo evidente? ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Lo más absurdo que puede escribirse es la biografía de un héroe. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Medios de locomoción
El Duque de Rivas escribía en calesa.
Espronceda, a caballo.
Bécquer, en la barca de Lohengrin, pero con otra música.
Zorrilla, en una tartana, pero tirada por un purasangre.
Núñez de Arce, en un tren de cercanías.
''Claro: oscuro'', Zaragoza, Porvivir Independiente, 1978
No cambies: varía. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
No escribas para el presente ni para el futuro, sino para los capaces de entender. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Nos acerca lo que nos diferencia: por eso hacemos el amor. Las iglesias y los partidos unen, en cambio, a lo semejante: por eso engendran odio. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Parábola sola.
La poesía es como un árbol que crece al revés: su copa atraviesa el centro de la tierra y acaba por aparecer en los antípodas, donde parece un árbol cualquiera; por lo que pocos son capaces de llegar hasta sus raíces. "Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Para ser capaz de decir algo hay que renunciar a decirlo todo. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Poesía real e inaprensible: como en un espejo. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Protesto porque estoy convencido, no para convencer. "Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Quien lo recuerda todo no puede aprender. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Quien no se contradice no se dice. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Sí hay algo nuevo bajo el sol: cada poema verdadero. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Somos lo que incesantemente estamos dejando atrás, lo que todavía no somos. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Tan solo la nada es igual a sí misma. "Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Toda obra poética, aun suponiendo que nadie la lea y llegue a olvidarla su propio autor, perfecciona el mundo. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Todo era igual antes del poema. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Todo pensamiento sistemático conduce al absurdo; sólo la [[intuición]] poética descubre los fundamentos de la verdad. ''Aforismos'', Huerga y Fierro, 1996.
Una imagen bella vale más que todos los silogismos. ''Claro: oscuro'', Zaragoza, Porvivir Independiente, 1978.
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