domingo, 31 de mayo de 2026

Entrevista a la activista pro derechos digitales Frances Haugen

 Frances Haugen: “Estamos peor que cuando filtré los documentos de Facebook”, en El País, Manuel G. Pascual, Barcelona - 31 may 2026:

La ‘garganta profunda’ que expuso los peligros para los adolescentes de las redes sociales considera que la próxima gran batalla legal será contra los personajes de IA con los que interactúan los menores

En septiembre de 2021, The Wall Street Journal publicó los llamados Facebook Files, una serie de reportajes basados en documentos internos de la tecnológica en los que, entre otras cosas, se demostraba que sus ejecutivos eran conscientes de los daños que causaban Instagram y Facebook entre los jóvenes. Fue un bombazo. Provocó la mayor crisis reputacional de la empresa de Mark Zuckerberg, que pocas semanas después rebautizó como Meta. La responsable de todo ello fue la ingeniera Frances Haugen (Iowa City, 42 años), que abandonó su puesto en Facebook con 21.000 documentos internos bajo el brazo. El Senado de EE. UU. la llamó a declarar y se iniciaron investigaciones sobre sus revelaciones.

La base documental aportada por Haugen sirvió para que muchos padres unieran los puntos. Miles de familias de adolescentes volcadas en las redes que habían sufrido trastornos mentales, alimenticios o incluso el suicidio demandaron a la compañía. Muchos de esos pleitos acabaron formando parte de la demanda colectiva presentada en 2023 por miles de particulares y decenas de instituciones educativas contra varias redes sociales. Ese mismo año, los fiscales generales de 41 Estados demandaron a Meta por perjudicar a niños con sus productos y no informar sobre esos peligros.

El tsunami legal ya ha dado sus primeros frutos. Hace dos meses, un jurado de Nuevo México determinó que Meta es culpable de engañar a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas y de poner en riesgo a menores de edad. En Los Ángeles, Meta y YouTube (de Google) perdieron un juicio que las declara culpables de generar adicción entre menores.

Haugen vive en Puerto Rico (entiende el español, pero no lo habla). Atrás quedan sus años en Google, Pinterest o Facebook: ha fundado una ONG, Beyond the Screen, que pretende hacer más transparentes las redes sociales. Atiende en exclusiva a EL PAÍS en Barcelona tras participar como ponente estrella en el I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales.

Pregunta. Han pasado cinco años desde su filtración. ¿Cómo describiría la evolución de Meta desde entonces?

Respuesta. Durante los dos primeros años, parecía que habían captado el mensaje. Un mes después de la filtración, salieron a decir que iban a doblar sus esfuerzos en seguridad. Y lo hicieron. Contrataron a mucha gente, desarrollaron muchos sistemas. Pero luego llegó Elon Musk, compró X y despidió a todo su equipo de seguridad y moderación de contenidos. Demostró que no invertir en seguridad no tenía consecuencias. En muy poco tiempo, toda la industria dio un giro radical. Empresa tras empresa, siguieron la línea de Elon. Así que diría que hoy estamos quizás todavía peor que cuando filtré los documentos. No hemos usado todo el potencial de herramientas como la Ley de Servicios Digitales (DSA) [el reglamento de la UE para crear un entorno en línea más seguro y transparente] u otros sistemas que nos permitirían presionar a estas plataformas.

P. Los documentos que filtró empezaron un gran proceso legal contra Meta que ha unido a familias, instituciones educativas y fiscales generales, tanto demócratas como republicanos. ¿Cómo fue posible generar tanto consenso?

R. En EE. UU. damos por hecho que todos los temas importantes se convierten en una lucha interminable y sin salida en la que cuesta ponerse de acuerdo. Las redes sociales son uno de esos temas en los que tanto la gente de derechas como la de izquierdas ve el daño que están sufriendo los niños. Y aunque no todos estemos de acuerdo sobre cómo intervenir, sí hay consenso en torno a que no debería haber adolescentes conectados a las dos de la mañana y que, a menos que haya un plan sobre cómo usar los teléfonos en las escuelas, vamos a seguir sufriendo su poder de distracción. La gente no está dispuesta a seguir aceptando esos costes durante más tiempo.

P. ¿Qué impacto cree que tendrán las recientes sentencias de los juzgados de Nuevo México y Los Ángeles?

R. El caso de Nuevo México es diferente del resto porque se centraron en la explotación infantil: tráfico de niños, intercambio de imágenes sexuales de menores o abuso sexual infantil. Me alegra enormemente la rapidez con la que el jurado ha emitido su veredicto. Normalmente, en casos como este, si la respuesta llega en solo 24 o 48 horas, suele ser favorable a la defensa. Pero había tantas pruebas contra Meta y eran tan contundentes que el jurado se pronunció de inmediato. Espero que veamos más estados que piensen que, si Nuevo México puede ganar de forma tan decisiva, ellos también pueden. Es fácil pensar que el caso de Nuevo México solo implica 325 millones de dólares [el valor de la multa]. Ese Estado solo tiene 2,1 millones de habitantes, pero si extrapolas esa cantidad al tamaño de EE. UU., estamos hablando de unos 55.000 millones de dólares. Y es solo un caso. Si más Estados deciden que no van a aceptar los costes de la explotación infantil, de los desórdenes de los adolescentes o de las autolesiones, saldrá una suma considerable de daños que obligará a rendir cuentas.

P. ¿Cuál será el siguiente paso en este proceso legal?

R. Esperamos que este verano salgan a la luz muchos más documentos como prueba del juicio de California [jurisdicción ante la que están interpuestas las principales demandas]. Veremos también el arranque de la parte federal de las demandas colectivas de las familias, de los particulares y de los distritos educativos. Así que durante los próximos meses veremos cómo van encajando las distintas piezas del puzzle. Ese será el próximo gran frente legal en esta batalla.

P. ¿De qué otra forma se deberían abordar los efectos nocivos de las redes sociales?

R. Históricamente, cuando hay demandas colectivas sobre temas de calado que parece obvio que tendrán éxito, el Congreso acaba destituido. Aunque tengamos buenas soluciones en forma de leyes listas para promulgarse, se pueden quedar en el tintero debido al estancamiento del sistema, como pasó con el tabaco. Solo después de que 46 estados ganaran en los tribunales, las leyes antitabaco empezaron a ser discutidas seriamente.

P. Tanto en EE UU como en Europa hay una creciente preocupación en torno a los efectos de las redes en los niños, pero parece que la inteligencia artificial (IA) no forma parte de esa conversación. ¿Cree que veremos una reacción social parecida?

R. Tenemos muy poca idea de lo que significa tener 14 años hoy en día. Para los adolescentes, es normal tener amigos sintéticos. Character.ai [un sitio que ofrece robots conversacionales personalizados] presume de que el tiempo medio que pasan los usuarios con sus avatares es de dos horas al día. Los amigos digitales realmente no son tus amigos. Son tus cómplices, tus aduladores. Puede que te animen, pero están diseñados para mantenerte en ese sistema, no para que prosperes. En EE UU ya hay demandas por autolesiones o por niños que han muerto como resultado de negligencias y de la falta de supervisión de estos amigos digitales. Si no extendemos la conversación de las redes a los amigos digitales, veremos cómo se repiten muchas cosas.

P. ¿Cree que también se articularán demandas colectivas contra los efectos de la IA en los niños?

R. Las empresas de IA han sufrido juicios mucho antes que las plataformas, comparativamente. OpenAI, por ejemplo, solo hace tres años que sacó al mercado ChatGPT y ya han empezado a recibir demandas por homicidio culposo [hay varios casos documentados de personas que supuestamente se suicidaron inducidas por el chatbot]. En el caso de Instagram, pasaron 15 años antes de que empezaran a afrontar consecuencias legales serias. Durante los diez primeros años de las redes sociales, de 2004 a 2014, creímos que eran divertidas y positivas para el mundo. Las empresas ya se han dado cuenta de que, si no conectan más con el público, no van a prosperar.

P. ¿Cómo es el día después de hacer hacer una filtración como la suya? ¿Pudo encontrar trabajo?

R. Si estás en una posición en la que podrías convertirte en garganta profunda, seguro que también habrás adquirido suficiente experiencia vital como para poder dedicarte a otra cosa. Cuando trabajaba en grandes tecnológicas no era consciente de que este tipo de empresas intentan que sus empleados teman no poder sobrevivir fuera de ellas. Una de las cosas que me permitió a mí dar el paso fue que el algoritmo de YouTube me mostró vídeos sobre cómo arrancar un pequeño negocio. Así es como llegas hasta aquí. He tenido ofertas para volver a la empresa privada, pero ahora estoy centrada en otros proyectos que me apasionan. Será interesante ver cómo reacciona en los próximos 10 años la generación Z, que saben que no son imprescindibles y que no conciben estar mucho tiempo en una misma empresa. Si no tienes la confianza de que, incluso haciendo un buen trabajo, permanecerás en la compañía, entonces tienes menos incentivos para mantener secretos corporativos.

P. En estos momentos puede haber gente que esté pensando en hacer una filtración. ¿Qué les diría?

R. La filtración es la forma en que se obtiene información crítica, y para dársela a un periodista no necesitas convertirte en una garganta profunda. Hay muchísima gente filtrando documentos. Puede que Arturo [Béjar, también exempleado de Meta] o yo seamos muy visibles, pero por cada Frances Haugen hay 100 personas que se aseguran de que el documento adecuado llega a las manos de quien tiene que llegar. Es importante saber cuáles son las formas adecuadas de sacar un documento realmente importante de una organización. Yo, por ejemplo, hasta saqué fotos de la pantalla de mi ordenador porque tenía la sospecha de que un superior me estaba espiando.

P. ¿Cómo se imagina las redes sociales dentro de 10 años?

R. Una de las cosas que más me han llamado la atención en los últimos años es Blue Fever, que en 2023 estuvo en el top10 de apps más descargadas. Es una red social usada principalmente por la generación Z y es distinta porque es anónima y se habla sobre sentimientos y experiencias. Está pensada para ser un espacio seguro. Solemos creer que, cuando actuamos con anonimato, nos comportamos mal. Me abrió los ojos a la idea de que hay mucha gente creativa en el mundo que desarrolla distintos experimentos y de que los jóvenes tienen muchas ganas de dejar de usar Instagram y Facebook. Tengo la sensación de que los actuales movimientos juveniles darán en los próximos cinco años con la clave para que las plataformas que cada uno use sean una elección, para que decidas con tus amigos dónde queréis estar en vez de verte arrastrado a las de siempre. El hecho de que haya mucha gente de 21 o 22 años que no quiera pasarse una década haciendo lo que yo va a crear la masa crítica que nos dará una mayor variedad de opciones.

10 consejos de profesores correctores sobre la selectividad

 Diez cosas que los correctores de la Selectividad aconsejan hacer (o evitar) en los exámenes de la PAU, en El País, por Ignacio Zafra, Valencia - 31 may 2026:

Ocho profesores que corrigen ejercicios de la prueba dan claves a los 300.000 alumnos que se examinan a partir de este lunes

Unos 300.000 estudiantes se examinan desde este lunes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). La primera comunidad autónoma será Madrid, a la que el martes se suman casi todas las demás. La inflación de calificaciones de los últimos años ha elevado la nota de corte de casi un tercio de las carreras por encima del 10 (sobre 14), mientras que con un aprobado raspado apenas se entra en una de cada cuatro. EL PAÍS ha preguntado a ocho profesores que son o han sido correctores de la Selectividad —la mayoría al menos media docena de veces—, consejos sobre qué hacer y qué evitar al sentarse delante del examen, y estas son sus respuestas.

Empezar por lo fácil

Mercedes Pascual, profesora de Inglés desde hace 30 años en Galicia, recomienda a los alumnos que comiencen por las preguntas que les parezcan más sencillas. “Y que una vez que cojan carrerilla, se lancen a por las otras, tomándose más tiempo en pensarlas y hacerlas”. Ismael Murria, profesor en un centro de Sagunt (Valencia), plantea algo parecido adaptado al examen de su materia, Lengua Castellana y Literatura, uno de los cuatro (cinco, en los territorios con lengua cooficial) que todo el alumnado debe hacer obligatoriamente. “Mi primer consejo es que al abrir el examen pasen olímpicamente del comentario de texto, pasen de las preguntas gramaticales y se vayan a contestar la parte de literatura. Viene a ser un miniexamen dentro del examen. Y, en un ejercicio no muy memorístico, es el apartado que más lo es. Una de las preguntas va a ser siempre del tipo: ‘Di las características y la evolución de la Generación del 27’. Es una manera de entrar tranquilos, ponerse a escribir relajadamente, y una vez que hayan volcado lo que tengan que volcar, pum, pasamos al texto”.

No dejarse abrumar por el enfoque competencial

Uno de los cambios que ha experimentado la PAU en los últimos años ha sido la introducción de preguntas más competenciales, que, en vez de pedir a los estudiantes resolver, por ejemplo, operaciones secas o problemas muy escuetos, los sitúan en entornos realistas, comenta Virginia Tomé, que lleva 23 años enseñando Física y Química en el País Vasco. “Les suele asustar ver enunciados tan largos, y yo les diría que intenten ver con qué tema está asociado el problema, y piensen que lo importante, al final, van a ser cuatro datos. Que intenten abstraerse de toda esa información adicional que les ubica en una empresa, en un planeta o donde sea, y se lo planteen como un ejercicio de clase más”.

Subrayar los verbos

Una manera de evitar errores no forzados, señala David Núñez, profesor de Matemáticas en el instituto público de Cantalejo, Segovia, es utilizar un rotulador: “Mi consejo es que subrayen en fosforito los verbos de los enunciados de los problemas, para que se den cuenta de qué se les está pidiendo exactamente. Y que subrayen las unidades en que se plantea el problema, para ver rápidamente si son metros o decímetros, 12.000 o 1.200. Son cosas obvias, pero que ese día pueden dejar de serlo”.

Saber manejar los tiempos

Uno de los secretos de la PAU es saber manejar los tiempos, apunta Mónica López, jefa del departamento de Inglés en el instituto público de Reinosa: “Los exámenes duran 90 minutos y deben aprovecharlos, que no tengan prisa por levantarse. En Inglés tienen que elegir entre dos textos, y algunos hacen el primero que ven o deciden en función del titular, y lo mejor es dedicar cinco o siete minutos a leer con calma ambos antes de decidir cuál les conviene hacer, porque tienen tiempo”. Por otra parte, Nuria Galicia, profesora de Filosofía en Valladolid, aconseja que si un estudiante ve que se está alargando demasiado en una respuesta y se le echa el tiempo encima, sea práctico: “Que la cierre con unas frases de resumen, aunque no haya dicho todo lo que quería. Una respuesta incompleta en la última pregunta penaliza más que otra algo esquemática en las anteriores”.

¿Es bueno dejar preguntas en blanco?

La mayoría de los correctores, como David Núñez, de Matemáticas, aconsejan “intentar no dejar nada en blanco para que el evaluador pueda puntuar en todas las preguntas, y si ven que no les da tiempo a calcularlo, que digan al menos cómo lo habrían hecho, indicando el procedimiento por escrito”. La excepción es Ismael Murria, de Lengua Castellana. “En nuestro ejercicio, los alumnos pueden perder hasta dos puntos por la ortografía. 0,1 por tilde y 0,2 por el resto. Y hay estudiantes que cometen muchos errores, por ejemplo, de acentuación, y durante el curso pierden sistemáticamente esos dos puntos en los exámenes. Así que tienen que ser conscientes de ello: si una pregunta no la tienen nada clara, es posible que les salga más rentable no contestarla que exponerse a hacerla y que les reste”.

Mejor con borrador o esquema

En los ejercicios que exigen crear textos es muy recomendable, coinciden varios de los profesores, apoyarse en algún tipo de borrador. “Puede ser un esquema mental o esbozado en el material que les den en la prueba, pero es importante pensar cómo vas a organizar tu exposición”, dice Juan Pedro Serrano, profesor de Historia en Zaragoza, que lleva dando clase desde 1990.

Ojo con los tachones

Juan Antonio Reyes, presidente de la Asociación Andaluza de Educación de Matemáticas, subraya la importancia de la forma. “Que cuiden la letra y no hagan demasiados tachones. Los profesores, en algunas ocasiones, corregimos más de 150 exámenes. Y cuando nos encontramos con uno muy desordenado, con una letra y unos números superpequeños, con líneas que a veces parecen un electrocardiograma… nos lo dificulta muchísimo, y eso, efectivamente, puede repercutir en la calificación”.

Usar el registro apropiado

Es importante, señala Juan Pedro Serrano, corrector de Historia de España, “que el alumnado utilice un lenguaje adecuado a la materia y a los momentos históricos de los que está hablando, y no sea, por tanto, demasiado actual”. “Deben usar”, añade Nuria Galicia (Filosofía), “un vocabulario que conozcan y sepan manejar, y evitar las fórmulas coloquiales y las abreviaturas; en la prueba también se valora la madurez expresiva y la competencia comunicativa”.

Palabras “especiales”

Relacionado con lo anterior, Mercedes Pascual da un consejo para la pregunta de redacción del examen de Inglés que puede servir para otras materias: “Que se aprendan algún vocabulario especial para brillar”. Es frecuente, añade su colega Mónica López, “que los alumnos repitan muchas veces los mismos adjetivos, y cuanta más amplitud tengan, mejor; el uso de verbos con preposición, phrasal verbs, le dan nivel a una prueba de inglés”.

Antes de acabar

Dedicar unos minutos a una revisión antes de entregar el examen puede evitar disgustos más frecuentes de lo que puede parecer. “Que los dediquen a comprobar que han respondido a todas las preguntas optativas y a corregir las faltas de ortografía”, dice Nuria Galicia, profesora de Filosofía, “y que se aseguren de no haber escrito su nombre en ninguna de las hojas del examen, porque los ejercicios tienen que corregirse de forma anónima”.

Los datos de la PAU

Cuándo. Los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), a los que se presentarán más de 300.000 estudiantes, empiezan mañana en la Comunidad de Madrid con el ejercicio de Lengua Castellana y Literatura, y acabarán el 11 de junio por la tarde, en Cataluña, con materias optativas como Química e Historia del Arte. En 15 de las 17 comunidades autónomas, la PAU habrá concluido el viernes que viene, en Castilla-La Mancha será la semana siguiente, y en Cataluña, la otra.

Ejercicios. La PAU tiene cuatro exámenes obligatorios en toda España, Lengua Castellana y Literatura; Historia de España o Historia de la Filosofía (a elegir); Lengua extranjera (normalmente, Inglés); la materia de modalidad de cada tipo de Bachillerato (como Matemáticas o Latín), a los que se suma un quinto ejercicio de la lengua cooficial en las comunidades autónomas que la tienen. En la fase optativa, el alumnado puede hacer cuatro ejercicios más. Se tienen en cuenta los dos con más puntuación y nunca pueden perjudicar al alumno.

Cálculo de la nota. La calificación de la PAU, hasta un máximo de 10 puntos, se extrae combinando la nota media del expediente del Bachillerato (sin contar Religión), que pesa un 60%, y las puntuaciones de los exámenes obligatorios, que suponen el 40% restante. A ello se le pueden sumar hasta cuatro puntos con los exámenes optativos.

Resultados. Casi todas las autonomías tienen previsto publicar las puntuaciones entre el 10 y el 12 de junio. La Rioja lo hará el 16, y Cataluña, el 23.

Los católicos hoy en España

 ¿Quiénes son los católicos hoy? La España que se encontrará León XIV, en El País, Álvaro Sánchez-Martín|Enrique Alpañés|Sebastián Casse (Gráficos), 31 may 2026:

[Los estadillos en el artículo original]

Casi la mitad de la población se declara católica, unos 20 puntos menos que en 2011, pero la religiosidad se ha vuelto más porosa. Hay más flexibilidad y cada vez menos confianza en la Iglesia como institución

El papa Benedicto XVI visitó España en agosto de 2011. Para dar buena imagen, la policía desalojó a los últimos acampados del 15M de la Puerta del Sol de Madrid. Habían sido convocados a través de Twitter y Facebook, dos redes sociales nuevas que prometían fortalecer las democracias y acercarnos a nuestros amigos. En los mercados se hablaba de la prima de riesgo; en el Congreso, de fin de ciclo y crisis económica. La saga de Harry Potter arrasaba en los cines y en las tiendas se vendía el nuevo iPhone 4.

El papa León XIV llegará a España el 6 de junio. La España que se va a encontrar es muy distinta de la de entonces. De los rescoldos del 15M nació un partido político. La prima de riesgo pasó a ser un concepto informativamente anodino, pero la precariedad juvenil se mantuvo. Pasó suficiente tiempo como para que Harry Potter pueda volver a ser adaptada, esta vez como serie para la televisión en streaming y el iPhone va por su versión número 17. El país también ha cambiado en términos de fe. Mucho. Este es el retrato de la España católica que va a encontrar León XIV.

Los católicos en España disminuyen más que en otros países de Europa. % de población de cada país que se identifica como católica

Italia, 72%

España, 50%

Alemania, 23%

Polonia, 83%

Fuente: European Social Survey. EL PAÍS

El caso de España no es especial, pero sí está especialmente marcado. El proceso de secularización es aquí más evidente que en otros países del entorno europeo, con una tradición religiosa similar.

Las series históricas del CIS dan una idea de cómo ha evolucionado el perfil de la España católica. En 2011, según este organismo, el 71,7% de los españoles se consideraban católicos. En 2026 ese porcentaje se ha desplomado al 53%. Pero si buscamos una foto fija, el mejor retrato lo ofrece el Barómetro sobre Religión y Creencias en España (BREC), un estudio que considera también a los millones de personas que viven en el país sin tener en cuenta su nacionalidad.

El más reciente, de 2025, dibuja un país dividido: el 49% de las personas que residen en España dice tener creencias religiosas (el 46% se declara católico), mientras que un 51% no las tiene.

Podría parecer que España está partida por la mitad. Pero en temas de espiritualidad, advierten los expertos, ya no somos totalmente binarios. “Históricamente, hablábamos de una población atea y una población católica. Hoy en día es mucho más complejo”, explica Mar Griera, investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona y coautora del informe. Los dogmas son más porosos; la religión ya no se entiende como un pack ideológico completo, sino que cada creyente coge lo que le conviene. Incluso el ateísmo es menos político y militante, más abierto a experimentar con otras formas de espiritualidad.

El alma y las energías, las creencias más extendidas. % de encuestados que dice creer "Mucho" o "Bastante" en los siguientes aspectos

Existencia del alma, 45%

Las energías, 40%

La vida después de la muerte, 35%

Los ángeles, 26%

Los milagros, 24%

La astrología, 21%

La reencarnación, 20%

La videncia, 15%

Las terapias espirituales para curar enfermedades, 13%

Fuente: Barómetro sobre Religión y Creencias en España (BREC). EL PAÍS

España no se está volviendo atea, sino espiritualmente mestiza. La forma en la que nos relacionamos con la religión y la espiritualidad es cada vez más compleja y fluida. “Esto se ve especialmente en las nuevas generaciones”, explica Griera. “Hay una cierta capacidad de juego y curiosidad. También porque se lo toman más a la ligera”.

Esto también se debe al catolicismo sociológico propio de España. Hay una buena parte de los religiosos que lo son casi por ósmosis, fruto de un catolicismo diluido en la cultura. “Esa división no ocurre en todos los lugares del mundo”, explica Mónica Cornejo-Valle, antropóloga de la Universidad Complutense de Madrid. “Solo en los países donde ha habido una historia de monopolio católico y una fuerte vinculación Iglesia-Estado”.

Los católicos culturales han sido criados en un contexto religioso; no van a misa cada semana, pero mantienen ciertos ritos más por costumbre que por convicción. Pueden interesarse por los pasos de Semana Santa y celebran por la Iglesia acontecimientos como bodas, bautizos y comuniones. Aunque cada vez menos.

La secularización también llega a los rituales familiares. % de bautizos entre los nacidos de cada año y % de matrimonios religiosos del total de enlaces

[Estadillo]

Fuente: Conferencia Episcopal Española e INE. EL PAÍS

Esta es la foto general, pero si hacemos zoom, vemos un núcleo duro de creyentes practicantes, que van a misa los domingos. Un 18% lo hace al menos una vez al mes. Y su perfil es ligeramente distinto al del resto de católicos. Los practicantes suelen comulgar con las directrices de la Iglesia en temas morales y políticos. Es complicado hacer un retrato robot sociológico, pues hay mucha diversidad, pero el BREC lo intentó. Sería este.

[Eswtadillo: Identificación religiosa en España por sexo, edad e ideología. % del total de encuestados]

Paloma Llamas (de Madrid, 66 años) es el fiel reflejo de ese retrato.

Es viernes, media tarde en la capital. Lleva casi una hora junto a su marido, José Luis del Bosque (de Salamanca, 73 años), sentada en uno de los bancos de la basílica de María Auxiliadora de Atocha, un ¿jortemplo? que no lo parece desde fuera. Tiene una fachada amplia, ladrillos rojos y vidrieras demasiado pequeñas para el muro que las sostiene. Todavía permanecerá un rato más, lo que quede hasta la misa.

—¿Qué es para usted ser católica?

—Vocación de servicio

Responde esas tres palabras como se entona un Padre Nuestro, casi sin pensar. La vocación de servicio le ha llevado también a ser una entre los 18.000 voluntarios que colaborarán en la visita del Papa. Su marido, Del Bosque, será otro. “A la vida hay que buscarle un fin y un objetivo”, apunta él.

El número de convocados casi ha duplicado las expectativas de la archidiócesis de Madrid, que esperaba 10.000. Para Jesús Pascual, que lleva meses dedicando horas y horas de su tiempo libre para coordinar a todos estos fieles, el resultado ha sido emocionante. “Miles de personas dejan de pensar en sí mismas para servir a algo mucho más grande”, dice.

Quedan lejos, sin embargo, los 30.000 voluntarios que consiguió convocar Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 2011 en la capital de España. Pero aunque la Iglesia se haya encogido desde entonces, se mantiene como un faro moral, con gran autoridad, capaz de seguir movilizando a millones de fieles.

Eso se refleja en la variedad de perfiles de los que se han ofrecido para trabajar gratis durante la visita del Papa, prestar su casa a peregrinos y clérigos de todo el mundo o acompañar a personas con necesidades especiales. Paula Portas (de León, 38 años) es otra voluntaria. “Muchos piensan que estamos chiflados. Lo que estamos es enamorados de Dios”, dice.

A Paloma Llamas y Paula Portas les une su pasión por la religión, pero, por lo demás, son dos personas con trayectorias diferentes, contextos distintos e ideas en ocasiones opuestas. Por ejemplo, cuando a Llamas se le pregunta por la prioridad nacional —la propuesta de Vox que busca dar preferencia a los españoles frente a extranjeros en ayudas y servicios—, responde: “A mí no me parece mal. No todos vienen a trabajar”. Cuando la pregunta se le formula a Portas, contesta: “Estoy segura de que Jesús nos diría que todos somos hermanos”.

Los dogmas morales propios de cualquier religión tienen traslación en la vida política y la actualidad. La Iglesia es un actor político, pero sus prioridades en este campo han ido cambiando. Durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el foco estuvo muy centrado en debates como el matrimonio igualitario o el aborto. “Surgió entonces, a partir de los primeros dos miles y muy en contra de la legislatura de Zapatero, un activismo muy conservador, representado por grupos como Hazte Oír”, explica Cornejo-Valle. Este ha permanecido, incluso ha aumentado, con plataformas con un perfil muy mediático como Abogados Cristianos. Pero la jerarquía eclesiástica ha abierto otros debates. Francisco I y León XIV no han supuesto un cambio radical (la Iglesia se sigue oponiendo al aborto y a los derechos del colectivo LGTBIQ+), pero han puesto el foco en temas más vinculados a la izquierda, como el pacifismo y la aceptación de las personas migrantes.

“Este Papa tiene a un sector de la Iglesia que no se siente representado. Y se da la paradoja de que alguien conservador se debe a la jerarquía”, comenta Cornejo-Valle. “Hay esta tendencia a la disciplina, pero a la vez hay también una guerra cultural interna. Algunos grupos de católicos se han aliado con el mundo evangélico más conservador de Estados Unidos”.

Otro tema que ha desgarrado a la Iglesia en los últimos años ha sido el de los abusos en su seno y la forma de afrontarlos. EL PAÍS ha contabilizado desde 2018 3.084 víctimas y 1.613 presuntos agresores. Solo en los últimos años, bajo las directrices de los dos últimos papas, se ha empezado a colaborar en la reparación a las víctimas (en España el acuerdo entre Iglesia y Estado lleva en vigor apenas unos meses). Esta lacra, y la forma de afrontarla, ha erosionado la autoridad moral de la Iglesia en algunos sectores.

Pero si hay un debate político que atraviesa a la Iglesia, es el del feminismo. Las mujeres representan al 80% de la Iglesia activa, pero han estado marginadas de la toma de decisiones durante siglos. El papa Francisco intentó darle la vuelta a esa paradoja con un proceso que quedó a medias tras su muerte. Ahora está por ver qué camino sigue León XIV. “La Iglesia Católica ha tenido, como todas las iglesias abrahámicas, un perfil de dominación masculina”, confirma Cornejo-Valle. “Las mujeres forman parte del cuerpo, la materia social sobre la que se fundan las iglesias, pero luego no lideran. Son un poco la clase obrera de la religión. Sucede en muchas religiones que, cuando nacen, están más abiertas a los liderazgos femeninos, pero cuando se consolidan socialmente, se las aparta”.

Esto es así en la jerarquía eclesiástica y en la base de feligreses. El BREC lo deja claro: el 56% de las mujeres se considera religiosa frente al 46% de los hombres. Pero si cruzamos esta variable con la edad, se empiezan a ver ciertas interferencias. “Históricamente, las mujeres tenían un índice de creencia y práctica más alto que el de los hombres, y en las generaciones más mayores aún es así”, analiza Griera. “Pero en los jóvenes es más complejo”. Para la franja de 25 a 34 años, los porcentajes son idénticos: un 44%. Además, los hombres tienen más predisposición a creer en un dios único, y las mujeres, en una realidad espiritual, en la Madre Tierra. “Pero creo que aún no tenemos suficientes datos”, puntualiza la experta.

Los jóvenes siguen siendo el grupo más alejado de la religión, pero la comparación temporal apunta a un cambio de tendencia: entre los menores de 30 años, el descenso de creyentes se ha frenado y empieza a observarse un retorno tímido al cristianismo. Es el único grupo de edad en el que ocurre.

El catolicismo frena su caída y repunta entre los menores de 30 años. % de encuestados que se identifican como católicos por tramo de edad entre población española de más de 18 años

[Estadillo] 

El CIS cambió la formulación de la pregunta sobre religión en 2019 y el medio de recogida de las respuestas en 2020. Fuente: CIS. EL PAÍS

Lauro Martín, cura y director del Centro Juvenil de Atocha, dice haber notado este cambio en su trabajo diario con jóvenes. Para él, una parte de la explicación está en el relevo generacional: “Hemos dejado atrás la generación que vivió la religión impuesta. Muchos de los prejuicios que había antes ya han desaparecido”.

La ruptura de esa tendencia en las generaciones más jóvenes es la esperanza a la que la Iglesia se aferra.

Ana Igualada (de Orihuela, Alicante, 21 años) es un buen ejemplo. También es voluntaria en la visita del Pontífice, pero hasta hace tres años no se consideraba creyente. “Necesitaba algo y no sabía lo que era”, explica. La primera vez que se aproximó a la religión fue en 2023, el verano que se organizó la JMJ para recibir al papa Francisco en Lisboa. En ese momento solo era cuestión de curiosidad. No había prejuicios. Pero su fe se intensificó cuando llegó a Madrid para estudiar Economía y Matemáticas en la Universidad Rey Juan Carlos. “Socializar en una ciudad a veces es complicado. En las comunidades de jóvenes he encontrado siempre las puertas abiertas”.

Ese tipo de biografías encaja con una transformación más amplia: el paso de una religión heredada a una religión elegida. Como explica el teólogo Juan José Tamayo, el Concilio Vaticano II abrió el camino hacia un modelo de Iglesia más centrado en la comunidad, la libertad personal y el diálogo con el mundo, frente al viejo cristianismo apoyado en la tradición social.

Juan San Vicente (de Marbella, 25 años) se sienta al lado de Ana Igualada y aporta un contexto algo distinto. A diferencia de Igualada, San Vicente siempre ha sido católico, pero redescubrió su fe, dice, en un retiro espiritual para jóvenes. “En este tiempo en el que estamos tan estimulados por el móvil y las redes sociales, lo que necesitamos es respuestas y volver a conectar con el que tenemos enfrente”, apunta. Para él, la religión funciona como un lugar donde sostenerse.

Tanto Igualada como San Vicente subrayan el componente social de la fe. La religión como forma de hacer comunidad, de pertenecer a un grupo.

Según Rafael Ruiz, doctor en Sociología y en Ciencias de las Religiones, la religiosidad juvenil no responde a una única causa. Influye la ausencia de educación religiosa previa, que elimina rechazo y obligación. “El propio proceso de secularización puede explicar el nuevo interés por la religión”, comenta. Otro factor es la inseguridad. En una época en la que parece haberse roto la promesa del estado de bienestar, en la que es cada vez más difícil acceder a una vivienda o plantearse un proyecto de familia, aparecen las dudas. “Hay una conexión importante entre las posiciones de fragilidad y vulnerabilidad y la pregunta por lo religioso”, señala el sociólogo.

Quizá para atraer a este grupo poblacional, la fe se ha vuelto más visible. Se expresa en redes, en encuentros masivos, en formatos adaptados a los códigos contemporáneos. “Hay un crecimiento de un catolicismo neoconservador, con mucho arraigo entre los jóvenes, que mezcla los mensajes clásicos con la cultura pop”, explica Griera. “En Semana Santa, por ejemplo, hubo una fiesta de la Resurrección con DJs católicos, grupos musicales como Hakuna, influencers. También hacen retiros para jóvenes como los de Ondas Católicas o los de Emaús”. Como explica el teólogo Juan José Tamayo, hay “una renovación en los códigos, pero no en los contenidos”. Todo ese catolicismo sigue ahí. Hace mucho ruido. Pero visibilidad no siempre equivale a magnitud.

En ese contexto, lo que aparece no es un regreso uniforme a la religión, sino algo más fragmentado: una recomposición. Ahí está, quizá, la clave de la España que encontrará León XIV. No es ya la de un catolicismo dominante ni la de una secularización completa. Es un país con una espiritualidad híbrida. Las tendencias parecen evidentes, pero deberían ser puestas en contexto. Puestos a ampliar el foco, lo ideal sería alejarse mucho, más allá de lo que las encuestas permiten. Lo suficiente como para evaluar los casi dos milenios de historia de la Iglesia católica. Pocas instituciones han sabido surfear los cambios sociales e históricos con tanto éxito. Los movimientos en la Iglesia son lentos, casi tectónicos. A su ritmo suceden y condicionan enormemente a las sociedades donde se dan.

viernes, 29 de mayo de 2026

El archivo de Vicente Aleixandre. Halladas 500 fotografías

I

El archivo de Vicente Aleixandre envejece en una casa en 55 contenedores de plástico, El País, Juan José Mateo, Madrid - 4 MAY 2025:

El legado del último poeta español premio Nobel, que incluye correspondencia con varias generaciones de escritores y manuscritos, se encuentra en una vivienda del noroeste de Madrid, sin digitalizar y sin acceso para los investigadores

“Olvidar es morir”, decía Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-Madrid, 1984), miembro destacado de la generación del 27 y último poeta español distinguido con el Premio Nobel de Literatura, en 1977. Los papeles, libros y algunos objetos personales de Aleixandre están desde hace casi cuatro décadas ocultos a la luz pública, en cajas de plástico en una vivienda de una localidad del noroeste de la Comunidad de Madrid, mientras el paso del tiempo amenaza con marchitarlos. Este legado, que el Gobierno regional declaró Bien de Interés Cultural (BIC), el 7 de diciembre de 2022 —el máximo nivel de protección— y del que ha manifestado su interés en adquirir, “no se encuentra en las adecuadas condiciones de conservación”, según el informe que habían firmado los técnicos de la CAM seis meses antes, en junio, y al que ha tenido acceso este periódico. Tampoco está digitalizado.

La Comunidad subrayó, cuando aprobó la declaración BIC, su “importancia cultural e histórica y el valor bibliográfico y archivístico”. Es un conjunto formado por unos 6.400 documentos y una biblioteca de 4.250 libros, “muchos, primeras ediciones”. Este archivo ha sido objeto de disputa en los tribunales, entre otras razones, porque Aleixandre no dejó ningún documento en el que estableciera el reparto de su legado cultural.

Tras el fallecimiento del poeta, que no tuvo hijos, este legado fue a las manos de su íntimo amigo y discípulo Carlos Bousoño, también poeta, premio Príncipe de Asturias de las Letras (1995), y a la esposa de este. Fallecido Bousoño, en octubre de 2015, desde entonces sus propietarios son su viuda, Ruth Bousoño, y sus dos hijos.

Aleixandre sí había hecho un testamento, al que ha tenido acceso este periódico, en 1940. En él dejaba a su hermana como “única heredera de todo su patrimonio en pleno dominio y de libre disposición”, señalaba el documento. El poeta dictó ese testamento con poco más de 40 años porque padecía una grave enfermedad renal —le habían tenido que extirpar un riñón—. “Esto indica que no hubo voluntad legal alguna de dejar el llamado archivo a Carlos Bousoño, al que conoció después, en 1942”, subraya Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, entidad que desde hace 30 años alza la voz para que se preserven la casa y el legado del escritor sevillano.

Además, hay una familiar del poeta en desacuerdo con su actual destino. Se trata de Amaya Aleixandre, sobrina segunda del poeta y la heredera principal de Velintonia, la casa en la que vivió el Nobel, de la que posee el 60% y que acaba de ser adquirida por la Comunidad de Madrid por 3.193.225 euros, tras décadas de desencuentros entre los diferentes herederos de Aleixandre, por un lado, y la indiferencia de las administraciones, por otro.

La Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) señalaba en la declaración BIC que el estudio del archivo de Aleixandre permitiría “comprender la historia de la literatura española contemporánea” por sus “manuscritos en verso y prosa, poesías, algunas de las cuales figuran como inéditas; galeradas de obras del autor con notas manuscritas” y una “interesantísima correspondencia con autores como Pío Baroja, Gregorio Marañón, Luis Cernuda, Max Aub, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Luis Antonio de Villena, Juan Luis y Leopoldo Panero, Octavio Paz, [la agente literaria] Carmen Balcells, Camilo José Cela y José Manuel Caballero Bonald”. También hay cartas con Josefina Manresa, la viuda de Miguel Hernández, gran amigo de Aleixandre, encarcelado por el franquismo y muerto en prisión en 1942.

“A nadie que conozca la trayectoria de Aleixandre le extraña que nos donara su archivo a Carlos y a mí”, dice Ruth Bousoño por wasap a EL PAÍS. “Quien haya leído el libro de José Luis Cano [poeta y crítico] Los cuadernos de Velintonia, de conversaciones con Aleixandre, sabrá que Vicente no se cansó de decir que su familia no tenía el más mínimo interés en su condición de poeta, ni en su obra”.

Una fuente de la máxima confianza del consejero de Cultura de Madrid, Mariano de Paco Serrano, declara que van “a intentar comprar el archivo”. “Tanto la Comunidad como el Ayuntamiento, de la mano de Marta Rivera de la Cruz [exconsejera regional de Cultura], han establecido contactos con la propietaria. El archivo nos preocupa tanto como la ruina de Velintonia”, que necesita, por cierto, acometer con urgencia unas obras que pueden rondar los 100.000 euros. La CAM ha ofrecido al Ministerio de Cultura una compra conjunta del archivo Aleixandre, aunque, por el momento, el departamento que dirige Ernest Urtasun no se ha pronunciado.

El mismo interlocutor apuntaba que el precio de compra estaría en torno a los cinco millones de euros. “La predisposición de la propietaria es total, consciente del valor de lo que tiene, aunque es posible que haya desperfectos”, reconocía.

Mientras, el tiempo pasa y el archivo se conserva en el domicilio de Ruth Bousoño, “en 55 contenedores de plástico, totalmente inadecuados”, como dijeron los técnicos regionales. “Un archivo organizado sin criterio archivístico”, añadían, antes de advertir que en algunos documentos había presencia de humedad y suciedad. Con todo, “en líneas generales los materiales están en buen estado”.

Por otra parte, solicitaban “poder abrirlo a la investigación y a la consulta pública, algo que lleva mucho tiempo demandándose por investigadores de la obra de Aleixandre”. La propietaria asegura que “el archivo está cuidado con mimo”. EL PAÍS ha contactado con esta para poder comprobarlo, pero sin éxito.

El de la CAM no es el primer intento de compra de este archivo. En 2007, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga ofrecieron cinco millones de euros a los Bousoño, en una operación que se abortó por una demanda que interpuso Amaya Aleixandre. La polvareda judicial y su repercusión en los medios de comunicación acabó echando para atrás al Gobierno andaluz.

“Fue entonces, en 2007, por la prensa, cuando yo me enteré de la existencia del supuesto archivo de mi tío. Él no había sido consciente de tener ninguno”, dice Amaya Aleixandre, quien coincide en esta consideración con Alejandro Sanz

“Es cierto que mi tío había manifestado a la familia que cuando falleciese, si podían, le diesen su biblioteca a Carlos Bousoño”, agrega la sobrina del poeta. Los Bousoño también recibieron un cuadro, un magnífico retrato de Aleixandre del artista cubano John Ulbricht, y un grabado de Joan Miró dedicado al Nobel. Ambas obras aparecen en el inventario de los Bousoño que revisaron los técnicos de la CAM. “Pero no había motivos para darles nada más”, insiste Amaya Aleixandre, en alusión a las cartas y papeles.

“Fui yo la portavoz de Vicente desde el mismísimo instante en que recibió el Nobel”, declara a este diario Ruth Bousoño. “Y él le dijo a Carlos que fuera yo quien se ocupara de sus manuscritos. Vicente vino a nuestra casa a traernos [parte del archivo]. Él, que no solía salir de su casa. Prueba de ello es la foto de este en nuestro salón con algunos objetos del archivo”.

Hay también objetos, como una máscara mortuoria que encargaron los Bousoño y que tanto la sobrina como el presidente de la asociación ven ilógico que se considere parte del archivo por ser posterior al fallecimiento. Además, la capa marrón con la que se paseaba Aleixandre por el jardín de su casa, el frac que llevó cuando ingresó en la Real Academia Española (RAE), en enero de 1950, y dos radiografías de un hombre que tuvo una delicada salud casi toda su vida. “Nada de eso debería estar ahí”, insiste su familiar.

Cuando se produjo el litigio por el legado, los Bousoño publicaron un artículo en La Nueva España, en octubre de 2007, en el que defendían que era suyo, “como conocían todos los poetas españoles de la posguerra, los críticos literarios y los profesores de Literatura y los periodistas culturales”. “Al morir Vicente, su hermana, Conchita [con la que él vivía], nos dijo que podíamos traernos los objetos que su hermano nos había regalado en vida […] Estaban incluidos todos los manuscritos que había conservado y todos sus documentos, sus libros y todos sus objetos personales”, escribieron entonces.

La pareja añadía que cuando, en diciembre de 1986, murió la hermana del poeta, una prima de este le dijo a Ruth Bousoño “que empezara a retirar esa misma tarde todo lo que quedaba de Vicente debido a que la casa se cerraría”. “Y así lo hice. La familia Aleixandre nunca ha cuestionado la donación del archivo ni su posesión por parte nuestra”, contaban los Bousoño.

A esto contesta Amaya Aleixandre: “Las llaves de Velintonia que se le dejaron circunstancialmente a la señora de Bousoño al morir la hermana de Vicente fue únicamente para que recogieran los libros de la biblioteca y el retrato de Ulbricht”. “En aquellos momentos, mi padre y sus hermanas desconocían por completo los documentos que podían estar almacenados en el sótano de la casa”. Sanz añade: “Vicente no bajaba nunca al sótano de su casa, donde su hermana o el servicio acumulaban los papeles”.

La pelea en los juzgados llegó al Tribunal Supremo, que en diciembre de 2013 falló a favor de los Bousoño gracias, entre otras razones, a que se pudieron acoger a la figura de la usucapión, recogida en el Código Civil. Este principio del derecho reconoce a alguien una propiedad, aunque no pueda justificarla documentalmente, por el hecho de tenerla consigo un tiempo determinado (en este caso se superaban los 20 años).

El fallo también recogía que la sentencia de primera instancia había negado “que los bienes objeto de la reivindicación hubieran sido donados en 1983, pues no consta que se hiciera de forma escrita, y la verbal requería la entrega simultánea de la cosa donada, lo que no consta que ocurriera”. Sin embargo, descartaba que los Bousoño se hubieran hecho con el legado “de mala fe o clandestinamente”.

“Quedó demostrado en las sentencias judiciales por las que tuvimos que pasar Carlos y yo que éramos los copropietarios”, subraya Ruth Bousoño. “La sobrina segunda de Vicente Aleixandre publicó un artículo —que nosotros aportamos como prueba contra ella—, en 2008, en el que dijo que no había visitado a su tío segundo desde que este recibió el Nobel, hasta su muerte en 1984”.

Dada la actual situación del archivo, la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre reclama que se aplique el artículo 46 de la Ley de Patrimonio Cultural de la CAM, que dice que “en aquellos casos en que la conservación de un bien mueble de interés cultural sea deficiente, la dirección general competente podrá acordar su depósito provisional en un lugar que cumpla las condiciones adecuadas de conservación”. Así que proponen “que se expropie un archivo que no puede seguir secuestrado a la espera de que alguien lo compre”, señala su presidente.

Han pasado más de 40 años desde el fallecimiento de Aleixandre, el poeta del exilio interior del franquismo, que escribía poemas de amor en la cama por su delicada salud. Desde entonces, las disputas por sus papeles, sus libros y su casa reflejan lo que dijo antes de entrar al quirófano de la clínica situada a unos metros de su casa en la que falleció: “La vida es un dolor”.

II

Halladas unas 500 fotografías de Vicente Aleixandre, “en su mayoría inéditas”, en una vieja maleta, en El País, Manuel Morales, Madrid - 27 MAY 2026:

Las imágenes, en papel, aunque también hay negativos y placas de vidrio, muestran al poeta y premio Nobel de Literatura con escritores de la generación del 27 y con su familia

El poeta y premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre (1898-1984) con Luis Cernuda, con Rafael Alberti, Dámaso Alonso... Aleixandre con sus familiares (abuelos, padres y hermanos), retratos suyos... y así hasta unas 500 fotografías han aparecido en una vieja maleta de piel, propiedad de una persona en Madrid, ha informado este miércoles la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre (AAVA) en la red social X.

El presidente de la AAVA, Alejandro Sanz, ha dicho, en conversación telefónica, que “la mayoría de esas fotos, en torno al 70% o más, son inéditas”, tras verlas el martes con quien posee la maleta, cuyo nombre prefiere no desvelar. Entre estas fotos hay una que están estudiando en la AAVA para determinar si es inédita, en la que se ve en torno a una mesa a un grupo de personas entre las que están Federico García Lorca, a su lado Aleixandre y en frente de ambos Rafael Alberti.

Sanz asegura que llevaban tiempo detrás de la pista de la maleta, de la que había oído hablar, hasta que por fin han podido ver y tocar las fotos. “Ahora lo importante es catalogarlas, digitalizarlas con urgencia y, en su caso, restaurarlas”. El motivo de esta premura es que las fotos, en papel, aunque también hay negativos en placa de vidrio, muestran la huella del tiempo, “ya que las hay de los años veinte, treinta y cuarenta del siglo pasado”. En algunos casos, añade, va a ser muy difícil documentarlas, mientras que otras tienen en su reverso información de dónde y cuándo fueron tomadas. Algunas, apunta Sanz, están rotas, otras, lógicamente, están viradas con el característico tono sepia de las fotos antiguas. La inmensa mayoría son en blanco y negro.

Sanz ha podido, al menos, establecer una primera clasificación de las imágenes. “Hay fotografías familiares” del autor de obras como La destrucción o el amor (1935) con sus abuelos, padres y hermanos. Aleixandre tuvo solo una hermana, Conchita, porque sus otros dos hermanos murieron (una niña al nacer y un niño con solo dos años). Parte de esas fotos son en la localidad madrileña de Miraflores de la Sierra, donde los Aleixandre tuvieron un chalet que se llamaba Vistalegre. Destaca Sanz, además, que entre esas tomas, las hay realizadas en estudios de grandes de la fotografía española de esa época, como Alfonso y Kaulak (seudónimo de Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo).

También hay fotos “de Aleixandre él solo, retratos”; luego están en las que posa con otros escritores, entre las que destacan los de la generación del 27, y por último, las de personas vinculadas al poeta, pero en las que no aparece él, añade. Asimismo, se han encontrado tiras de negativos en la maleta que aún no han sido estudiados.

Entre las curiosidades halladas hay también varias fotografías estereoscópicas, y en una de ellas está Aleixandre. Las fotografías estereoscópicas son un conjunto de dos imágenes ligeramente separadas que, a través de un visor, logran al mirarlas la ilusión óptica de convertirse en una y tridimensional.

“Cuando logremos digitalizarlas, la intención de la persona propietaria y de nuestra asociación es que todo esté disponible para el público, aunque eso no significa que las subamos a nuestra web”, apunta Sanz. “Nosotros nos quedaríamos con una copia en alta resolución y nos encargaríamos de su gestión, con lo que está de acuerdo la persona propietaria. Además, ya estamos pensando incluso en publicar un álbum el próximo año con estas fotos, que tendría por título Vicente Aleixandre, retratado".

Precisamente, en 2027 se cumplirá el centenario de la generación de poetas que conformó la Edad de Plata de la literatura española, tras la histórica reunión que se celebró en Sevilla, a la que pertenecieron Aleixandre, Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Rafael Alberti, entre otros. Además, se cumplirán 50 años de la concesión del Nobel de Literatura a Aleixandre, en 1977, el último poeta español que lo consiguió.

La AAVA se creó en 1995 (Aleixandre había fallecido en 1984) para proteger y reivindicar el legado del poeta, principalmente la casa de Madrid donde vivió con su familia desde antes de la Guerra Civil hasta su fallecimiento, llamada Velintonia. El inmueble fue adquirido por la Comunidad de Madrid en abril de 2025 en subasta pública por 3,1 millones, tras casi cuatro décadas de desacuerdos entre los herederos de Aleixandre y entre las Administraciones (Ministerio de Cultura y Comunidad de Madrid), para convertirla en 2027 en Casa de la Poesía.

Ortografía y selectividad

 I

 Errores ortográficos que condenan al más brillante, El País, Ana Camarero, 24 may 2026:

La calidad de lo que se dice por escrito es un indicador del conocimiento que se posee y una carta de presentación clave para lograr un empleo

La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) presentó el pasado año un marco de referencia con el objetivo de armonizar la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), estableciendo una estructura común para los exámenes, el grado de optatitividad, el enforque competencial, los criterios de corrección y evaluación en las distintas asignaturas, y aplicar criterios de coherencia, cohesión, corrección gramatical, léxica, ortográfica y de presentación. Sobre este último punto, se establecieron las siguientes penalizaciones por cometer faltas de ortografía: un 10% en las materias que impliquen desarrollo escrito, como Historia de España o Filosofía; un 15% en los ejercicios de lengua extranjera y hasta un 20% en las de castellano y lengua cooficial (en regiones con dicha situación). Unos requisitos que cada comunidad autónoma aplica a su discreción.

La ortografía es el rasgo que evidencia la calidad de lo que decimos por escrito. También suele ser un indicador del conocimiento que se posee de los otros componentes de la lengua. “Si se consideran las distintas dimensiones que abarca, como la representación escrita de los fonemas y los acentos, el uso de los signos de puntuación, la distinción entre mayúsculas y minúsculas, etcétera, es probable que también se atiendan otras cuestiones esenciales, como la pertinencia, la precisión, la estructuración, la coherencia, la corrección gramatical o la adecuación”, declara Cecilia Criado de Diego, profesora permanente laboral del Departamento de Lengua Española y Lingüística General de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

El uso adecuado de la ortografía se ha convertido en todo un reto para el sistema educativo, en la medida en que este debe prestar más atención a los aspectos de la lengua desglosados anteriormente. “Es necesario enseñar las normas ortográficas, pero también formar a los estudiantes para que expresen sus ideas de manera apropiada. Esto supone un mayor esfuerzo para profesores y alumnos: resulta más sencillo corregir un error ortográfico que ofrecer una retroalimentación formativa que explique por qué una secuencia no es informativa, clara, precisa, coherente o adecuada; del mismo modo, es más fácil memorizar una regla y aplicarla a palabras aisladas que elaborar un texto donde se exprese lo que uno quiere decir”, sostiene Criado de Diego.

Aseguran los docentes que la destreza ortográfica del alumnado de ESO y Bachillerato es, en términos generales, desigual, y en muchos casos insuficiente para esos niveles académicos. “Si bien existen estudiantes con un dominio adecuado, se observa una tendencia preocupante hacia la relajación de las normas ortográficas. Esta situación responde a múltiples factores: la influencia de la comunicación digital inmediata (mensajería y redes sociales), donde prima la rapidez sobre la corrección; la falta de hábitos de revisión de los propios textos, y de manera especialmente significativa, la escasa práctica de la lectura en esta etapa educativa”, señala Laura Llamas, profesora de Secundaria en el Colegio Trilema Zamora.

Fallos desde etapas básicas

En los alumnos de Bachillerato es frecuente que persistan errores propios de etapas educativas más básicas, como las confusiones de letras (b-v, g-j, incorrecta utilización de la h) en algunas palabras; “pero, sobre todo, hay una evidente falta de dominio de la acentuación y de los signos de puntuación, que en muchos casos se mantendrá también en la Universidad”, apunta Miguel Ángel Aijón Oliva, del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Salamanca (USAL).

A menudo, los propios estudiantes no poseen conciencia sobre la importancia que estos aspectos poseen para la coherencia textual y la adecuada transmisión del mensaje, sobre todo en situaciones formales o públicas. “Ello refleja, en realidad, una visión bastante extendida en la sociedad: se considera grave confundir una b con una v, pero no tanto omitir las tildes ni colocar erróneamente las comas”, apunta. De este modo, se detectan problemas en la puntuación: ausencia de comas, uso inadecuado del punto o abuso de oraciones excesivamente largas sin estructura clara. “Otro fenómeno creciente es la interferencia del lenguaje digital, abreviaturas impropias o la simplificación extrema de palabras, que luego se traslada a contextos académicos formales”, añade Llamas.

El deficiente dominio de la ortografía repercute en todas las asignaturas del currículo, porque todas exigen producir textos claros y precisos. Cuando un alumno escribe con errores, sus textos pueden resultar ambiguos y difíciles de procesar, además de causar mala impresión, lo que casi inevitablemente condicionará sus posibilidades de éxito académico. “Parte del problema es la falta de coordinación entre profesores y áreas de conocimiento: quizá muchos docentes tiendan a pensar que la enseñanza de la ortografía “es cosa de la clase de Lengua”, por lo que no le dedican tiempo en sus asignaturas ni la tienen en cuenta a la hora de evaluar. Los centros educativos tampoco suelen contar con directrices y normas específicas sobre corrección ortográfica en trabajos, exámenes, etc., que podrían resultar muy útiles”, lamenta Aijón Oliva.

En opinión de Víctor Cerrudo Higelmo, tutor de Educación Infantil en el CEIP Virgen de Peña Sacra (Manzanares el Real, Madrid), en ocasiones, la subjetividad del evaluador se ve afectada por una serie de sesgos que interfieren en la percepción evaluadora. “El efecto Halo de Thorndike consiste en la creencia de que un aspecto negativo puede hacernos considerar que el resto es similar. Las faltas ortográficas pueden hacernos percibir que un trabajo presenta una calidad inferior”, apunta Cerrudo Higelmo. Este docente se refiere además al prejuicio de competencia o estatus académico, que establece que las faltas de ortografía pueden percibirse de distinta manera según el estatus o procedencia del alumnado. “Los centros elitistas pueden beneficiarse de más permisividad hacia las faltas, considerándolas como despistes. Por contra, alumnos de centros [ubicados] en poblaciones socioeconómicas medio-bajas pueden sufrir la consideración de que los errores dependen de las bajas capacidades del alumnado”, explica. Ya en el proceso evaluador, Cerrudo incluye la “sobrecarga cognitiva del evaluador” consecuencia del cansancio y la sobrecarga atencional que conlleva la corrección de textos con muchas faltas. “La frustración del evaluador puede generar una mayor severidad que se verá reflejada en una peor nota”, manifiesta.

¿Cómo revertir la mala escritura?

Un alumno que presenta un déficit ortográfico y gramatical en Bachillerato puede mejorar su capacidad. “El alumnado, sobre todo aquel que tiene dificultades para redactar y presenta problemas ortográficos, debe leer y escribir, cada día, y los profesores, desde su disciplina, tratar de guiar y corregir a los alumnos para que mejoren, persiguiendo objetivos factibles y concretos, y promoviendo y fomentando la buena lectura”, expone Gonzalo Coello, profesor de ESO y Bachillerato en el IES Miguel Delibes de Madrid.

Del mismo modo, incide Aijón Oliva, de la USAL, “debería existir una coordinación mucho mayor entre los docentes de las distintas asignaturas, y quizá con las propias familias y otros agentes implicados en la educación, para que la corrección en la escritura no se entienda como una mera exigencia o un capricho de los profesores de Lengua”.

Una tarea, mejorar la competencia ortográfica y gramatical del alumnado, para que requiere “de una ratio menor de alumnos para poder atenderlos mejor, de forma personalizada, que no individualizada, menor carga burocrática para centrarse en los aspectos académicos, sociales y humanos, de cada uno de ellos, y respaldo político y social”, afirma Coello.

II

La generación alfa no llama, no escribe ‘emails’ y juega con la ortografía: “La regla es la pereza”, en El País, Jordi Pérez Colomé, Madrid - 7 ABR 2026:

Una docena de adolescentes explican cómo han cambiado los códigos de comunicación y qué usos ya no tienen sentido para ellos

“Las tildes las pongo siempre y las comas también, pero los puntos no. Y las mayúsculas solo las que me salen en automático”, dice Valeria, de Oviedo, de 15 años. “Yo soy como un diccionario andante, a mí me puedes escribir con las letras mezcladas o como quieras, pero no puedes confundir ‘a ver’ con ‘haber’, esas cosas me ponen de los nervios”, dice Mariam, de 14 años y de Guadalajara.

Ambas ejemplifican que la ortografía en el mundo digital no ha muerto para la generación alfa (los nacidos entre 2010 y 2025), pero está muy tocada. La mayoría sabe cómo se escriben todas las palabras, o casi todas, pero les duelen poco los ojos al ver mensajes reales escritos así: “As hablado con tu padre ??”, “Le e dicho q si me d jan ir”, “I que te a dicho ??”. Mientras el contexto dé sentido, todo vale. Por ejemplo, la frase enigmática “No e abalo con mi padre” puede ser “no sé, háblalo con mi padre” o “No he hablado con mi padre”. Ninguna frase vive sola, necesita de su conversación. Todos son ejemplos reales de conversaciones de WhatsApp compartidas con EL PAÍS por adolescentes.

La generación alfa nació con la llegada del iPad en 2010. Ya no son la primera generación digital, sino la que vio pantallas desde que empezó a hablar. Una de las decisiones que parece que han tomado como generación es pasar de cortesías y ser más naturales, mucho más naturales: la ortografía debe bastar para entenderse y transmitir tanta personalidad y emoción como sea posible, los engorros del email y sus introducciones, despedidas y esperas son como el fax para la generación anterior. Tampoco les convence hablar por teléfono con gente si hay otras formas de comunicarse. Todo son decisiones para ahorrarse tiempo y molestias.

“La regla es la pereza”, dice Iker, de 16 años y de Madrid. “Que sea más corto y escribas menos”, añade Lucía, también de Madrid y de 13 años. ¿El objetivo es gastar menos microsegundos en cada mensaje? “Sí”, confirma esta adolescente. Cristian, de 14 años y de Murcia, explica la teoría básica: “Coges las letras clave de una palabra que se podrían decir para que se entienda”, dice. O sea, quitan letras para agilizar, pero luego las añaden por otro lado: “Yo pongo más vocales para que no quede así como muy seco“, explica Valeria. Un ejemplo sería este mensaje real de WhatsApp: “fuaaaaaa noseeeee”. Es una expresión de la duda cartesiana genuina traducida al 2026.

Una parte de las opiniones recogidas en este reportaje surgen de un encuentro online de EL PAÍS con 11 adolescentes de un grupo llamado Cibercorresponsales, que promueve la participación de jóvenes en debates actuales de la organización Plataforma de Infancia.

“Me sale solo. No me importa si lo escribo mal o bien, solo que se entienda”, dice Joan, de 16 años y de Tarragona. Aunque pone un reparo: “Cuando no conoces mucho a alguien, hablas normal. Pero si te vas haciendo amigo, ya hablas como te apetece”.

En esta evolución lingüística son clave los stickers, que son fotomemes a menudo con frases añadidas y un toque de jeroglífico: “Tengo un amigo que es experto en stickers. El tío literalmente me habla con stickers. En vez de decir: ’quedamos’, me manda un sticker random, yo qué sé, una foto de un famoso o algo así. Y si lo pillo, lo pillo. Y, si no, me aguanto. Es una cosa loca”, dice Iker.

Los stickers que usan los adultos son bastante repetitivos. En el mundo alfa hay más variedad: “En mi grupo de amigas sí tenemos nuestros stickers“, dice Carolina, de 17 años y de Cádiz. ”Pero con otra gente no los uso porque está feo”, añade. La variedad de usos es delicada: se crean fácilmente a partir de una foto. El porno es un uso común, pero también el insulto. “No tenemos stickers de personas famosas. He visto casos de stickers para un fin que no es el correcto”, dice María, de 17 años y de Valencia. “Sticker de profesores, de esos he visto muchos”, dice Iker.

La caída inexorable del ‘email’ y las llamadas

El email es un vestigio del pasado que sirve para abrir cuentas en redes, pero no para dar información si no es por obligación. “Lo uso si hay que iniciar sesión en algo y tienen que mandarte un código. Si no, nunca”, dice Valeria, de 15 años, de Madrid. “Yo para enviar los apuntes a imprimir”, dice María. “Yo me mando correos a mí misma para pasarme la foto del ordenador al móvil”, dice Carolina. Son todos usos ridículos y menores.

En algunos momentos puntuales sirven para una comunicación indispensable, como en el caso de adolescentes que aún no tienen móvil. “A mi amiga que está en el instituto y no tiene tablet ni móvil ni nada, le mando un correo y le digo dónde vamos a quedar”, añade Carolina. O para profesores de otras generaciones.

Un uso clásico de los móviles es el de teléfono. Lo emplean solo con conocidos y procuran avisar antes de llamar: “Normalmente escribo porque puedo esperar para recibir una respuesta. Una llamada suena hasta que lo apagas y me parece que puede ser molesto”, dice Amets, de 15 años y de Madrid. Todas las respuestas son variantes similares: “No suelo llamar a no ser que sea por algo urgente, prefiero hablar por mensajes. Y nunca llamo a desconocidos, ni le cojo el teléfono a números que no reconozco”, dice Verónica, de 15 años y de Guadalajara.

“Si es un familiar o un amigo, no me importa escribirles antes de llamarles o llamarles directamente, pero si es un desconocido no le llamo en absoluto”, dice Mariam, de 14 años.

Crímenes infrahumanos

 Condenan a 11 años de cárcel a un hombre que violó a una niña de 13 años con autismo, en El País, por Dani Cordero, Barcelona, 28 may 2026:

El hombre, portador del VIH, abusó de la menor, que acabó suicidándose un año después de los hechos

La Audiencia de Barcelona ha decidido condenar a 11 años y 9 meses de prisión al hombre, F. de H., que en julio de 2024 violó a una niña de 13 años con trastorno de espectro autista en Vilanova i la Geltrú (Barcelona). El fallo subraya que la niña “era especialmente vulnerable”, con “falta o baja capacidad social” y con problemas para entender “los roles desempeñados por los diferentes miembros de la sociedad”: no tenía “capacidad para diferenciar los grados de intimidad que se puede llegar a tener con una persona”. La menor se quitó la vida un año después como consecuencia de la agresión sexual, tras diagnosticarle un trastorno de estrés postraumático a raíz del ataque.

La condena llega apenas un mes y medio de la celebración de un duro juicio, en el que se proyectó la declaración de la niña ante su padre, visiblemente afectado en la sala de vistas, y en la que el acusado, que cometió el delito con 49 años, se limitó a declarar que quedó sorprendido -“flipé”, dijo- cuando la madre le dijo la edad que tenía la niña y asegurar que la relación fue consentida. La niña había reconocido ante otros testigos su edad en presencia del acusado.

Además de la pena de prisión por un delito de agresión sexual con penetración a menos de 16 años con agravante por la vulnerabilidad de la niña, la sección tercera de la Audiencia de Barcelona señala para el condenado como medida posterior a la cárcel una libertad vigilada por un tiempo de nueve años y el pago de 20.000 euros para la madre de la niña, que tenía reconocido un grado de discapacidad superior al 33%.

El relato de la sentencia da por hecho que el condenado dio de beber cerveza a la niña y “algo” para fumar, tras lo cual la llevó a una plaza donde empezó a besarla, tocarle sus partes íntimas hasta llevarla a un lugar más apartado en la que le puso el pene en la boca y le acabó penetrando vaginalmente, eyaculando sin preservativo pese a ser consciente de que era portador de VIH y del virus de la Hepatitis C. Según relató la niña en la prueba preconstituida que se utilizó en el juicio, tras penetrarla le dijo que le había dejado “el semen dentro de la vagina”.

La madre de la menor, que testificó por videoconferencia y evitó escuchar al agresor, apuntó que a raíz de lo sucedido aquel 14 de julio se disparó la “inestabilidad” de la joven, por lo que tuvo que ingresar en un centro terapéutico. Allí, la psiquiatra le advirtió que la víctima estaba “totalmente abatida” y que empezaba a padecer alucinaciones visuales y auditivas, repitiéndose los “pensamientos autolesivos y suicidas”. La madre explicó que el hecho de que saliera de casa sola era “una necesidad” que estaban trabajando para superar momentos de bloqueo de la niña.

Si bien la Audiencia de Barcelona da por hecho esa actuación, tiene más dudas acerca de un segundo encuentro, ocurrido unas horas después del primero, cuando la niña salió de su casa sin avisar a su madre después de que el condenado quedara por WhatsApp con la víctima. Testigos declararon haber visto como en ese momento, el hombre hizo tocamientos a la niña, de los que los jueces consideran que no hay certeza.

La condena finalmente fijada es inferior a los 15 años solicitados por la Fiscalía y la letrada de la familia, Aurora Muro, por un delito continuado de agresión sexual con penetración a menor de 16 años. La acusación particular tiene intención de apelar. F. de H. estaba en prisión provisional por los hechos ocurridos en Vilanova desde el 16 de julio de 2024.

jueves, 28 de mayo de 2026

Márkov, padre del texto predictivo y de la IA

 De Veritasium en Español.

 ¿Cuántas veces necesitas barajar un mazo de cartas para que estén realmente revueltas? ¿Cuánto uranio se necesita para construir una bomba nuclear? ¿Cómo puedes predecir la siguiente palabra en una oración? Y ¿cómo sabe Google cuál es la página que estabas buscando? La razón por la que tenemos la respuesta a estas preguntas se debe a una extraña disputa matemática en Rusia que tuvo lugar hace más de 100 años.

En 1905, grupos socialistas en toda Rusia se levantaron contra el Zar, el gobernante del imperio. Exigían una reforma política completa o, en su defecto, que renunciara totalmente al poder.

Esto dividió a la nación en dos. Por un lado tienes a los zaristas. Ellos querían defender el statu quo y mantener al zar en el poder. Y, por el otro, tenías a los socialistas que querían una reforma política total. 

Y esta división fue tan profunda que se infiltró en cada parte de la sociedad, al punto de que hasta las matemáticas empezaron a tomar partido. Del lado del Zar estaba Pável Nekrásov, conocido informalmente como "el zar de la probabilidad". Nekrásov era un hombre profundamente religioso y poderoso, y utilizó su posición para argumentar que las matemáticas podían usarse para explicar el libre albedrío y la voluntad de Dios. 

Su némesis intelectual en el lado socialista era Andréi Márkov, también conocido como "Andréi el Furioso". Andréi Márkov era ateo y no tenía paciencia con las personas que no eran rigurosas, como consideraba a Pável Nekrásov, porque a sus ojos las matemáticas nada tenían que ver con el libre albedrío o la religión.

Así que criticó públicamente el trabajo de Nekrásov, incluyéndolo en la lista de abusos de las matemáticas. 

Su disputa se centraba en la idea principal que la gente había utilizado para hacer cálculos de probabilidad durante los últimos 200 años. Y podemos ilustrarlo solamente lanzando una moneda. Cuando yo lanzo la moneda 10 veces, obtengo seis veces cara y cuatro veces cruz, lo cual, obviamente, no es el 50 % / 50 % que esperarías; pero, si sigo lanzando la moneda, al principio la relación varía mucho, pero tras un gran número de lanzamientos vemos que lentamente se estabiliza y se acerca al 50 % / 50 %.

Y, en este caso, tras 100 lanzamientos, terminamos con 51 caras y 49 cruces, lo cual es, casi exactamente, lo que se espera. 

Este comportamiento en el que el resultado promedio se aproxima cada vez más y más al valor esperado a medida que se realizan más pruebas independientes, se conoce como la Ley de los grandes números. Fue probado por primera vez por Jacob Bernoulli en 1713, y fue el concepto clave de la teoría de probabilidad hasta antes de Andréi Márkov y Pável Nekrásov. 

Pero Bernoulli solo demostró que funcionaba para eventos independientes, como lanzar una moneda o cuando se le pide a la gente que adivine el valor de un artículo por separado, donde un evento no influye en los otros.

Pero, ahora, imagina que en lugar de pedirle a cada persona que haga su estimación individualmente, les pides que griten su respuesta en público. 

En este caso, la primera persona podría pensar que es un artículo extremadamente valioso y decir que vale unos 2.000 dólares.

Pero ahora todas las demás personas en la sala están influidas por este valor, y sus conjeturas se vuelven dependientes; y, entonces, el promedio no converge hacia el valor real, sino que se agrupa alrededor de una cantidad más alta. Y así, durante 200 años, la probabilidad se basó en la suposición clave de que se necesita independencia para que la ley de los grandes números se cumpla. Y fue esta idea la que desató la disputa entre Pável Nekrásov y Andréi  Márkov. 

Nekrasov estaba de acuerdo con Bernoulli en que se necesita independencia para obtener la Ley de los grandes números, pero fue un paso más allá: dijo que, si se observa la Ley de los grandes números, se puede inferir que los eventos subyacentes deben ser independientes. 

Tomemos este registro de matrimonios belgas de 1841 a 1845. Se puede ver que cada año el promedio es de alrededor de 29.000, por lo que parece que los valores convergen y por lo tanto se cumple la Ley de los grandes números. Y cuando Nekrásov examinó otras estadísticas sociales como las tasas de criminalidad y natalidad, notó un patrón similar.

Pero, ahora, piensa de dónde vienen todos estos datos: provienen de decisiones de casarse, decisiones de cometer delitos y decisiones de tener hijos, al menos en su mayoría. Así, Nekrásov concluyó que dado que estas estadísticas siguen la Ley de los grandes números, las decisiones que las causan deben ser independientes. Es decir, argumentaba que debían ser actos de libre albedrío. Para él, el libre albedrío no solo era algo filosófico, sino algo que se podía medir: era científico. Pero para Márkov, Nekrásov desvariaba. Le parecía absurdo vincular la independencia matemática con el libre albedrío.

Así que Márkov se propuso demostrar que los eventos dependientes también podían seguir la Ley de los grandes números y que incluso se puede hacer probabilidad con este tipo de eventos. Para esto necesitaba algo donde un evento dependiera claramente de lo que ocurrió antes; y se le ocurrió que esto es lo que sucedía en un texto: que la siguiente letra sea una consonante o una vocal depende, en gran medida, de cuál es la letra actual.

Para probar esto, Márkov recurrió a un poema fundamental de la literatura rusa. Eugenio Oneguin de Alexándr Pushkin.

Tomó las primeras 20.000 letras del poema, eliminó toda la puntuación y los espacios y las unió en una larga cadena de caracteres. Contó las letras, y descubrió que el 43% eran vocales y el 57% eran consonantes. 

Luego, Márkov dividió la cadena en pares superpuestos. Eso le dio cuatro combinaciones posibles: vocal vocal (VV), consonante consonante (CC), vocal consonante (VC) o consonante vocal (CV). Ahora, si las letras fueran independientes, la probabilidad de un par VV sería simplemente la probabilidad de una vocal dos veces, que es aproximadamente 0.18 o un 18 % de probabilidad. Pero, cuando Márkov los contó, encontró que los pares VV solo aparecían el 6% de las veces, mucho menos de lo que sería, si fueran independientes. Y, cuando verificó los otros pares, descubrió que todos los valores diferían enormemente de lo que se predecía en cada caso independiente. Así que Márkov demostró que las letras eran dependientes. Y, para vencer a Nekrásov, lo único que necesitaba hacer ahora era demostrar que estas letras aún seguían la ley de los grandes números. Así que creo una especie de máquina de predicción.

Comenzó dibujando dos círculos, uno para una vocal y otro para una consonante. Estos eran sus estados. Ahora, supongamos que estás en una vocal. Entonces, la siguiente letra podría ser una vocal o consonante. Así que dibujó dos flechas para representar estas transiciones. Pero, ¿cuáles son las probabilidades de estas transiciones?

Markov sabía que si elige un punto de inicio al azar, hay un 43% de probabilidad de que sea una vocal. También sabía que los pares de vocales ocurren aproximadamente el 6% de las veces. Entonces, para encontrar la probabilidad de pasar de una vocal a otra, dividió 0,06 por 0.43 y encontró una probabilidad de transición de aproximadamente 13%. Y, dado que hay un 100% de probabilidad de que haya una siguiente letra, todas las flechas que parten del mismo estado deben sumar 1. Entonces, la probabilidad de que siga una consonante es 1 - 0,13: 0,87%. 

Repitió este proceso para las consonantes para completar su máquina predictiva. Veamos cómo funciona.

Comenzamos con una vocal. Luego generamos un número aleatorio entre 0 y 1. Si es menor a 0,13 obtenemos otra vocal. Y, si es mayor, obtenemos una consonante. Obtuvimos 0,78, así que es consonante; luego generamos otro número y verificamos si es mayor o menor que 0,67: 0,21. Así que es una vocal.

Podemos seguir haciendo esto y llevar un registro de la proporción de vocales a consonantes. Al principio la proporción varía mucho, pero después de un tiempo converge en un valor constante: 43% vocales y 57% consonantes. La división exacta que Márkov había calculado a mano.

Márkov había construido un sistema dependiente, una cadena literal de eventos, y demostró que también seguía la Ley de los grandes números, lo que significaba que observar la convergencia en las estadísticas sociales no probaba que las decisiones subyacentes fueran independientes. En otras palabras, esas estadísticas no prueban para nada el libre albedrío. Márkov había destrozado el argumento de Nekrásov y lo sabía, así que terminó su artículo con una última indirecta a su rival: "Por lo tanto, el libre albedrío no es necesario para hacer probabilidad". De hecho, ni siquiera es necesaria la independencia para hacer probabilidad. Con esta cadena de Markov, como llegó a conocerse, se encontró una manera de hacer probabilidad con eventos dependientes. 

Esto debería haber sido un gran avance, porque en el mundo real casi todo depende de otra cosa. Es decir, el clima de mañana depende de las condiciones de hoy. La propagación de una enfermedad depende de quién está infectado ahora, y el comportamiento de las partículas depende del comportamiento de las partículas a su alrededor. Muchos de estos procesos podrían modelarse usando cadenas de Márkov.

La gente piensa que fue un golpe de gracia como: "¡Oh, Nekrásov perdió, Márkov es el mejor!" O, en realidad, no lo notaron y pasó desapercibido. Creo que la gente no se dio cuenta, como que no fue algo muy importante. Y al mismo Márkov aparentemente no le importó mucho cómo podría aplicarse en situaciones prácticas. Escribió: "Solo me interesan las cuestiones de análisis puro. Para mí, el tema de su utilidad me es indiferente." No se imaginaba que esta nueva forma de teoría de probabilidad pronto desempeñaría un papel importante en uno de los desarrollos más significativos del siglo XX.

La mañana del 16 de julio de 1945, Estados Unidos detonó el Gadget, la primera bomba nuclear del mundo. La bomba de plutonio de 6 kg creó una explosión equivalente a casi 25.000 toneladas de TNT. Esta fue la culminación del ultrasecreto proyecto Manhattan, un trabajo de 3 años realizado por algunas de las mentes más brillantes de la época, incluyendo a personas como J. Robert Oppenheimer, John von Neumann y un matemático poco conocido llamado Stanislaw Ulam, padre de la posterior bomba de hidrógeno o bomba H. Incluso después del fin de la guerra, Ulam continuó intentando entender cómo se comportaban los neutrones dentro de una bomba nuclear. 

Una bomba nuclear funciona más o menos así. Digamos que tienes un núcleo de uranio 235. Cuando un neutrón lo impacta, el núcleo se divide, liberando energía, y, muy importante, dos o tres neutrones más. Si esos nuevos neutrones continúan chocando y dividiendo en promedio más de un núcleo de uranio 235, se produce una reacción en cadena descontrolada, lo que resulta en una bomba nuclear. Pero el uranio 235, el combustible fisible que requieren las bombas, era muy difícil de obtener. Así que una de las preguntas clave era cuánto se necesitaba para construir una bomba; y para eso Ulam quería entender cómo se comportaban los neutrones. Pero luego, en enero de 1946, todo se detuvo: Ulam sufrió un caso repentino y grave de encefalitis, una inflamación del cerebro que casi termina con él; su recuperación fue larga y lenta y pasaba la mayor parte de su tiempo en cama. 

Y, para pasar el tiempo, jugaba un sencillo juego de cartas, el solitario, pero mientras jugaba un sinfín de partidas, ganando algunas, perdiendo otras, una pregunta le rondaba la cabeza: ¿Qué probabilidades hay de ganar una partida de solitario barajada al azar?

Era un problema aparentemente fácil, pero difícil de resolver. Jugaba con las 52 cartas donde cada disposición creaba un juego único. Así que el número total de juegos posibles era 52! o aproximadamente 8 por 10 elevado a 67.

Resolver esto analíticamente era imposible, pero Ulam tuvo un destello de inspiración: ¿y si jugaba cientos de partidas y contaba cuántas se podían ganar? Eso le daría una especie de aproximación estadística de la respuesta. En Los Álamos, el resto de científicos lidiaban con problemas mucho más complejos que el solitario, como entender cómo se comportan los neutrones en el núcleo atómico.

En un núcleo atómico hay miles de millones de neutrones interactuando con su alrededor. Entonces, el número posible de resultados es inmenso y calcularlos directamente parece imposible. Pero cuando Ulam regresó al trabajo tuvo una revelación repentina. ¿Y si pudiéramos simular estos sistemas generando muchos resultados aleatorios, como hice con el solitario? Compartió su idea con Von Neumann, quien inmediatamente reconoció su potencial; pero también detectó un problema importante: en el solitario, cada partida es independiente. Cómo se reparten las cartas en una partida no afecta a la siguiente. Pero los neutrones no son así. El comportamiento de un neutrón depende de dónde está y de lo que se ha hecho antes.

No se podía simplemente mostrar resultados aleatorios como en el solitario. En cambio, se necesitaba modelar toda una cadena de eventos donde cada paso influía en el siguiente. Von Neumann se dio cuenta de que necesitaba una cadena de Márkov, así que hicieron una, y así funciona una versión mucho más simplificada. 

El estado inicial es solamente un neutrón viajando a través del núcleo y, a partir de ahí, pueden ocurrir tres cosas. 

1. Puede dispersarse al chocar con un átomo y seguir viajando, lo que resulta en una flecha que regresa a sí misma. 

2. Puede salir del sistema o ser absorbido por un material visible, en cuyo caso deja de participar en la reacción en cadena y así termina su cadena de Márkov. 

3. O puede chocar con otro átomo de uranio 235, provocando un evento de fisión y liberando dos o tres neutrones más que iniciarán sus propias cadenas.

Pero en esta cadena las probabilidades de transición no son fijas, dependen de factores como la posición, la velocidad y la energía del neutrón, así como la configuración y la masa totales del uranio. Así que un neutrón que se mueve rápidamente tendrá un 30% de probabilidad de dispersarse, un 50% de ser absorbido o salir y un 20% de causar fisión. Pero un neutrón más lento tendría diferentes probabilidades.

Después ejecutaron esta cadena en la primera computadora científica del mundo, la ENIAC, creada por Von Neumann. La computadora comenzó generando aleatoriamente las condiciones iniciales de un neutrón y se desplazó a través de una cadena para llevar un registro de cuántos neutrones se producían en promedio por ejecución, conocido como el factor de multiplicación K. Si, en promedio, un neutrón produce otros dos neutrones, entonces K es igual a 2. Y si, en promedio, cada dos neutrones producen tres neutrones, entonces K es igual a 3 entre 2, y así sucesivamente.

Luego, después de recorrer toda la cadena durante un número específico de pasos, recogió el valor promedio de K y lo registró en un histograma. Este proceso se repitió cientos de veces y los resultados se sumaron proporcionando una distribución estadística del resultado. Si resulta que en la mayoría de los casos K es menor que 1, la reacción se extingue. Si es igual a 1, hay una reacción en cadena autosostenida, pero no crece. Y si K es mayor que 1, la reacción crece exponencialmente y tienes una bomba.

Con esto, Von Neumann y Ulam tenían un método estadístico para determinar cuántos neutrones se producían sin necesidad de realizar cálculos exactos. En otras palabras, podían aproximar ecuaciones diferenciales que eran demasiado difíciles de resolver de forma analítica. Ahora lo que faltaba era un nombre para el nuevo método. 

El tío de Ulam era apostador y el muestreo aleatorio y las apuestas altas le recordaban a Ulam el casino de Montecarlo en Mónaco, y el nombre les gustó. Así nació el método de Montecarlo.

El método tuvo tanto éxito que no se mantuvo en secreto por mucho tiempo. A finales de 1948, en otro laboratorio, Argón, en Chicago, los científicos lo utilizaron para estudiar diseños de reactores nucleares y a partir de ahí la idea se propagó rápidamente. Ulam comentó más tarde: "Aún me sorprende ver como unos cuantos garabatos en un pizarrón pudieron cambiar el curso de los asuntos humanos."

Y no sería la última vez que un método basado en las cadenas de Márkov cambiara el curso de los asuntos humanos: en 1993, Internet se abrió al público, y muy pronto se disparó. A mediados de la década de 1990 aparecían miles de páginas nuevas diariamente y el número solo crecía. Esto generó un nuevo problema: cómo encontrar algo en un mar de información que siempre está creciendo.

En 1994, dos estudiantes de doctorado en Stanford, Jerry Yang y David Filo, crearon Yahoo, un motor de búsqueda para solucionar el problema; pero necesitaban dinero, por lo que un año más tarde concertaron una cita con el millonario japonés Masayoshi Son, también conocido como "el Bill Gates de Japón".

Querían recaudar 5 millones de dólares para su emprendimiento, pero Son tenía otros planes. Les ofreció invertir 100 millones de dólares. Eso era 20 veces más de lo que los fundadores pidieron. Así que Jerry Yang lo rechazó diciendo que no necesitaban tanto. Pero Son no estaba de acuerdo: "Jerry, todos necesitan 100 millones de dólares." Antes de que los empresarios pudieran responder, Son intervino de nuevo y preguntó: "¿Quiénes son sus mayores competidores?"

"Excite y Lycos", respondieron los dos. Son ordenó a su socio que anotase esos nombres, y luego dijo: "Si no me dejan invertir en Yahoo!, invertiré en uno de ellos y los destruiré." Y es que Son se dio cuenta de algo: ninguno de los principales motores de búsqueda de entonces tenía una tecnología superior. No tenían una ventaja tecnológica sobre los otros. Solo clasificaban las páginas según la frecuencia en que aparecía un término buscado en alguna página. Así que la batalla por ser el motor de búsqueda número uno se decidía por quién podía atraer más usuarios, quién podía gastar más en marketing

Y el marketing requería mucho dinero, dinero que Son tenía, por lo que podía decidir quién ganaba la guerra. Los fundadores de Yahoo! se dieron cuenta de que no les quedaba otra opción más que aceptar la inversión de Son.

Estamos aquí, justo en el centro de Yahoo! y en 4 años Yahoo! se convirtió en el sitio más popular del planeta. En el tiempo que toma decir esta frase, Yahoo! responderá a 79.00 solicitudes de información en todo el mundo. Los dos hombres ahora valen 120 millones de dólares cada uno.

Pero Yahoo! tenía una debilidad crítica.

La búsqueda por palabras clave de Yahoo! era fácil de engañar. Para lograr que tu página apareciera en los primeros lugares, podías repetir las palabras clave cientos de veces, ocultándolas con texto blanco sobre un fondo blanco. Peter Norvig (de Google): "Algo que no había en esa época era una noción de calidad de resultado. Había una idea de relevancia de si el documento hablaba sobre el tema que te interesaba, pero realmente no había una noción de cuáles eran mejores." Lo que en verdad necesitaban era una forma de clasificar las páginas por relevancia y calidad. Pero, ¿cómo se mide la calidad de una página web?

Para entender eso, tenemos que tomar prestada una idea de las bibliotecas. Peter Norvig: "Recuerdo cuando los libros de la biblioteca tenían una tarjeta con los sellos de todas las fechas de cuando había que devolverlos. Si tomabas un libro y tenía muchos sellos, podías pensar que era un buen libro y si no tenía ninguno, decías: tal vez este no sea el mejor." Los sellos servían como aprobación. Mientras más sellos, mejor debía ser el libro y la misma idea se puede aplicar a la web. En Stanford, dos estudiantes de doctorado, Sergey Brin y Larry Page estaban trabajando en este mismo problema. Brin y Page se dieron cuenta de que cada enlace a una página podía considerarse como una aprobación, y cuantos más enlaces envía una página, menos valioso se vuelve cada voto. 

De lo que se dieron cuenta es de que se puede modelar la web como una cadena de Márkov. Para ver cómo funciona esto, imagina un Internet de juguete con solo cuatro páginas web, llamémoslas Amy, Ben, Chris y Dan. Estas son nuestros estados.

Normalmente, una página web enlaza a otras permitiéndote mover entre ellas. Estas son nuestras transiciones.

En este escenario, Amy solo enlaza a Ben, por lo que hay un 100% de probabilidad de ir de Amy a Ben. Ben enlaza a Amy, Chris y Dan, así que hay un 33% de probabilidad de ir a cualquiera de esas páginas y podemos completar las otras probabilidades de transición de la misma forma. Ahora podemos ejecutar esta cadena de Márkov y ver qué pasa. Imagina que estás navegando en esta red. Comienzas en una página al azar, digamos Amy, y continúas ejecutando la máquina y vas registrando el porcentaje de tiempos que pasas en cada página. 

Con el tiempo, la proporción se estabiliza y las puntuaciones nos dan una medida de la importancia relativa de estas páginas. Pasas más tiempo en Ben, así que Ben se clasifica en primero seguido por Amy, luego Dan y por último Cris. Puede parecer una forma fácil de ganarle al sistema. Solo haz 100 páginas que se enlacen a tu sitio web y así vas a tener 100 votos y siempre vas a estar hasta arriba. 

Pero no sucede así. Aunque en un principio pueden hacer que tu página parezca importante, no hay otros sitios web que se enlacen a ellos, así que después de un tiempo sus contribuciones no importan. Podrías tener muchos enlaces, pero no son enlaces de calidad, por lo que no afectan al algoritmo. Pero aún hay un problema: no todas las páginas están conectadas. En redes como esta una navegación aleatoria puede quedar atrapada en un bucle, sin llegar nunca al resto de la web

Para solucionar esto, podemos establecer una Regla, en la que el 85% del tiempo nuestro internauta aleatorio siga un enlace de manera normal, pero luego durante aproximadamente el 15% del tiempo salte una página al azar. Este factor de amortiguamiento asegura que exploremos todas las partes posibles de la web sin quedarnos atrapados.

Al utilizar cadenas de Márkov, Page y Brin construyeron un motor de búsqueda mejorado y lo llamaron Page Rank. Peter Norvig: "Porque tiene que ver con cómo interactúan las páginas web entre sí y también porque el nombre del fundador es Larry Page, así que lo coló." Con Page rank se obtuvieron mucho mejores resultados de búsqueda, a menudo llevándote al sitio que buscabas de un solo intento. Aunque para algunos esto sonaba como una pésima idea. Peter Norvig: "Otros dijeron: ¿me estás diciendo que la búsqueda los va a llevar al resultado correcto en la primera respuesta? Yo no quiero eso, porque si les lleva tres o cuatro intentos de búsqueda llegar a donde quieren, tengo tres o cuatro intentos de mostrar anuncios, y, si les das la respuesta de inmediato, simplemente los voy a perder. No, no le veo lo bueno a esta mejor búsqueda." 

Pero Page y Brin no estaban de acuerdo: estaban convencidos de que si su producto era muy superior la gente correría a él. Sergéi Brin: "Yo diría que es una democracia que funciona. Si todas las páginas fueran iguales, cualquiera podría crear tantas páginas como quisiera. Yo podría configurar 1000 millones de páginas en mi servidor mañana. No deberíamos tratarlas a todas igual. Revisando los datos por seguridad, descubrimos que teníamos la tecnología para hacer una mejor búsqueda; y nos dimos cuenta del impacto de una búsqueda eficiente." 

Y en 1998 lanzaron su nuevo motor de búsqueda para competir con Yahoo. Inicialmente lo llamaron Backr por los enlaces entrantes que analizaba, pero se dieron cuenta de que tal vez ese no era el nombre más atractivo. Su ambición era enorme y querían indexar todas las páginas de internet y necesitaban un nombre igual de grande. Así que pensaron en el número más grande que se les ocurrió, 10 elevado a la potencia de 100, un Googol. Pero entonces, al intentar registrar su dominio, lo escribieron mal sin querer y así nació Google.

En los siguientes 4 años, Google derrocó a Yahoo para convertirse en el motor de búsqueda más utilizado. "Casi todos los que conocen Internet conocen Google. Para los adolescentes googlear es como respirar. Y hoy Alphabet, la empresa matriz de Google, tiene un valor aproximado de 2 billones de dólares. Cuando Google realiza el más mínimo cambio en sus algoritmos, el efecto puede ser enorme. Google, Google, Google, Google. Están en su mejor momento y la razón es porque están concentrados y están más concentrados que Yahoo, que hace búsquedas, más que Microsoft, que realiza búsquedas con Bing. Yahoo tiene mucho tráfico, siempre lo ha tenido, tiene algunas cualidades realmente buenas, pero no creo que Yahoo sea el lugar a la que la gente acude." (Rocco Pendola y otros)

Y en el centro de este algoritmo de un billón de dólares hay una cadena de Márkov que lo único que hace es observar el estado actual para predecir lo que sucederá después. Pero en la década de 1940, Claude Shannon, el padre de la Teoría de la información, comenzó a hacerse una pregunta distinta. Volvió a la idea original de Markov de predecir texto, pero en lugar de usar solo vocales y consonantes, se centró en letras individuales y se preguntó si en lugar de mirar solo la última letra como predictoria, veía las dos últimas. Con eso obtuvo un texto que se veía así. No tiene mucho sentido, pero se reconocen algunas palabras como whey, of y the.

Pero Shannon estaba seguro de poder hacerlo mejor, así que en lugar de ver letras, pensó en qué pasaría si usara palabras enteras como predictores. Eso le dio frases como esta: "La cabeza y en un ataque a un escritor inglés que el carácter de este punto es, por lo tanto, otro método para las letras que el tiempo de quien sea que haya dicho el problema para un inesperado."

Obviamente, esto no tiene sentido, pero Shannon notó que secuencias de unas cuatro palabras normalmente sí tienen sentido.

Por ejemplo, ataque a un escritor inglés tiene cierto sentido. Shannon descubrió que se pueden hacer predicciones cada vez más precisas sobre cuál será la siguiente palabra al considerar cada vez más las palabras anteriores. Es, más o menos, lo que hace Gmail cuando predice lo que vas a escribir a continuación. Y esto no es una coincidencia. Los algoritmos que realizan estas predicciones se basan en cadenas de Markov. Brian Hayes: "No necesariamente usan letras, usan lo que llaman tokens. Algunos de ellos son letras, algunos son palabras, signos de puntuación, etcétera. Es un conjunto más grande que el alfabeto. El juego es simple: tenemos esta cadena de tokens que podría tener 30 de largo, y preguntamos cuáles son las probabilidades de que el siguiente token sea este". 

Pero los modelos extensos de lenguaje actuales no tratan a todos esos tokens por igual, porque a diferencia de las cadenas de Márkov simples, también utilizan algo llamado atención que le indica al modelo a qué debe prestar atención. Entonces, en la frase "la estructura de la célula" el modelo puede utilizar el contexto previo como sangre y mitocondrias para saber qué célula probablemente se refiere a la biología en lugar de a un grupo de personas y utiliza eso para ajustar su predicción. 

Pero a medida que los modelos extensos de lenguaje se vuelven más comunes, una preocupación es que el texto que producen termine en Internet y eso se convierta en información de entrenamiento para futuros modelos. Brian Hayes: "Cuando comienzas a hacer eso, el juego termina muy pronto. En este caso, llegas a un estado muy aburrido y estable. Simplemente repite lo mismo una y otra vez. Los modelos de lenguaje son vulnerables a este proceso." Y cualquier sistema como este con bucle de retroalimentación se volverá difícil de modelar usando cadenas de Márkov.

Tomemos el calentamiento global como ejemplo. Al incrementarse el dióxido de carbono en el aire, la temperatura promedio de la Tierra aumenta. Pero, a medida que la temperatura aumenta, la atmósfera puede contener más vapor de agua, que es un gas de efecto invernadero increíblemente poderoso. Y, con más vapor de agua, la temperatura aumenta, permitiendo que haya todavía más vapor de agua. Se produce un bucle de retroalimentación positiva que dificulta predecir lo que sucederá a continuación.

Entonces hay sistemas en los que las cadenas de Márkov no funcionan; pero para muchos otros sistemas dependientes ofrecen una forma de calcular probabilidades. 

Lo fascinante es que todos estos sistemas tienen historias extremadamente largas. Podrías rastrear todas las letras de un texto, rastrear todas las interacciones que tuvo el neutrón o rastrear el clima durante semanas. Pero lo hermoso que Markov es que para muchos de estos sistemas puedes ignorar casi todo eso. Puedes solo observar el estado actual y olvidarte del resto. Eso hace que estos sistemas sean sin memoria. Y esta cualidad de no tener memoria es lo que hace que las cadenas de Markov sean poderosas, porque es lo que permite tomar estos sistemas extremadamente complejos y simplificarlos mucho para seguir haciendo predicciones significativas. Como se expresó en un artículo de Ölle Häggström (17-1-2007), resolver problemas a menudo consiste en idear la cadena de Márkov adecuada. Brian Hayes: "Me parece un poco ridículo que este hecho básico de las matemáticas surgiera de una disputa así, que no tenía nada que ver con eso; pero todo indica que fue realmente esa determinación de superar a Nekrásov lo que llevó a Márkov a hacerlo." Pero hay una pregunta que todavía no hemos respondido. 

Al jugar al solitario, ¿cómo sabía Ulam que sus cartas estaban perfectamente barajadas? Es decir, ¿cuántas veces hay que barajar para obtener una disposición de las cartas completamente aleatoria? 

-Si tienes un mazo de cartas, necesitas barajarlo, ¿verdad?

-Okay. 

-¿Cuántas veces si lo barajas, ya sabes, lo divides por la mitad y luego haces barajado americano, cuántas veces tienes que barajarlo para que sea totalmente aleatorio? 

-Dos. 

-¿Dos?

-Voy a decir 26.

-Cuatro veces. No sé. 

-52. 

-Okay, okay, tiene sentido. Siete, son siete. 

-¿En serio?

-Sí. Se puede pensar que barajar cartas es como una cadena de markov donde cada disposición del mazo es un estado y cada que se baraja es un paso. Así que para un mazo de 52 cartas, si las barajas con rifle siete veces, entonces cada disposición del mazo es casi igual de probable. Así que básicamente es aleatorio. Pero yo no puedo barajar así. Lo que yo hago es algo así (barajado de arrastre). ¿Cuántas veces creen que hay que barajar así para que sea aleatorio? ¿Tú qué piensas? y. quizás más importante, ¿cómo crees que lo resolverías?

-Así que, Casper, dinos cuál es la respuesta.

-Son más de 2.000 veces. ¿Qué? Más qué loco, ¿no?

Así que la próxima vez que alguien ofrezca barajar antes de un juego, asegúrate de que lo haga bien. Si mezclas o no, cuenta. Pero la parte interesante no es solo saber eso, sino entender por qué y ver cómo una pregunta simple puede llevarte a unas matemáticas sorprendentemente complejas y de eso se trata.