miércoles, 14 de septiembre de 2011

Condiciones para ser escritor

1.ª Paranoia de primer orden y sistemas delirantes adjuntos.
2.º Conciencia de un paraíso o una patria perdida.
3.º Soledad, mucha soledad, para que las palabras que lo unen al mundo como un cordón umbilical o un hilo de prosa o verso adquieran una importancia vital, para que exista caja de resonancia al yo, para escuchar mejor esa voz escondida y secreta que no tiene palabras ni significados, sólo interpretaciones, angustias y misterios.
4.º Poseer magma y volcanes, caos y orden, océano y desiertos, selvas y laberintos, espacios abiertos y muros, hambre y sed, sístole y diástole, vida, en suma.
5.º Si se es narrador, tener poca imaginación, memoria de elefante, un sentido de la observación más que agudo y cierta tendencia a hacer planes y proyectos tontos y quiméricos sin desanimarse y, algo muy importante, estar dispuesto a ser humilde y a aprender y a preguntar no sólo al que sabe, sino al que no sabe, que a veces puede enseñarte más. 
6.º En los poetas líricos, una carencia absoluta de sentido práctico, de forma que siempre se estén cayendo en pozos de los que no saben cómo salir; menos mal que por lo menos saben atarse los zapatos (mal). La conciencia de esto les da, además, una mala leche proverbial y una lengua capaz de despellejar un armadillo. Hacen gala, además, de un desprecio absoluto por el lenguaje corriente, al que tratan igual que un hijo de mala madre, por ejemplo el de la prensa, y por extensión cualquier forma de autoridad.
7.º Acabar lo que se empieza, aunque cueste la vida.
8.º Estar dispuesto a no vivir de lo que escribe, y sin embargo escribir siempre, todos los días, todo el tiempo, incluso mentalmente si no escribe, o al menos una hora, con un perpetuo deseo de hacerlo mejor. Porque escribir es, también, una forma de vida.
9.º Hacerlo (escribir) con pasión (la que sea) y precisión, y con las menores palabras posibles, pasarse la vida tomando instantáneas y notas mentales hechas con palabras de cualquier situación.
10.º Cuando esté acorralado en la esterilidad, negarse a sí mismo, cambiar de piel, ir hacia donde no quiere ir, pensar lo que no quiere pensar, hacer lo que no quiere hacer, frecuentar a aquellos con los que no quiere estar y volverá a ser él otra vez.
11.º Escribir solamente de lo que no quieres escribir. Lo otro también puede hacerse, pero es demasiado fácil.

Para entender qué es lo que está pasando en España con el euro


Paul Krugman, "Un desastre impecable", el País, 13/09/2011

El jueves, Jean-Claude Trichet, el presidente del Banco Central Europeo -el equivalente europeo a Ben Bernanke- perdió su sangre fría. En respuesta a una pregunta sobre si el BCE se está convirtiendo en un "banco malo" gracias a su compra de deuda de países con problemas, Trichet, levantando la voz, insistió en que su institución ha actuado de manera "¡impecable, impecable!" como guardiana de la estabilidad de los precios.

Desde luego que lo ha hecho. Y por eso es por lo que el euro corre ahora el riesgo de hundirse. La agitación financiera en Europa ya no es un problema de las pequeñas economías periféricas como la de Grecia. Lo que está en marcha ahora mismo es un ataque a gran escala de los mercados contra las economías mucho más grandes de España e Italia. En este momento, los países en crisis representan alrededor de un tercio del PIB de la eurozona, así que la propia moneda común europea está bajo una amenaza existencial.

Y todos los indicios apuntan a que los dirigentes europeos no están siquiera dispuestos a reconocer la naturaleza de esa amenaza, por no hablar ya de hacerle frente de manera efectiva.

Me he quejado mucho de la "fiscalización" del discurso económico aquí en Estados Unidos, el modo en que la atención prematura a los déficits presupuestarios desvió la atención de Washington del actual desastre del empleo. Pero no somos únicos en ese sentido y, de hecho, los europeos han sido mucho, mucho peores.

Escuchen a muchos dirigentes europeos -especialmente, aunque no sean ni mucho menos los únicos, los alemanes- y pensarán que los problemas de su continente son una simple fábula sobre la deuda y el castigo: los Gobiernos se endeudaron demasiado, ahora están pagando el precio y la austeridad fiscal es la única respuesta.

Sin embargo, esta historia es válida, en todo caso, para Grecia y nadie más. España en concreto tenía superávit presupuestario y una deuda baja antes de la crisis financiera de 2008; se podría decir que su historial fiscal era impecable. Y aunque fue golpeada duramente por el fin de su boom inmobiliario, sigue siendo un país con una deuda relativamente baja y resulta difícil defender el argumento de que la situación fiscal subyacente del Gobierno de España sea peor que la de, por ejemplo, el Gobierno británico.

Entonces, ¿por qué tiene España -junto con Italia, que tiene una deuda más alta pero déficits más bajos- tantos problemas? La respuesta es que estos países se enfrentan a algo muy parecido a una espantada masiva bancaria, excepto por el hecho de que la retirada masiva de fondos afecta a los Gobiernos, en vez de -o más exactamente así como a- a sus instituciones financieras.

Así es como funciona dicha retirada masiva: los inversores, por la razón que sea, tienen miedo de que un país no sea capaz de pagar sus deudas. Esto hace que no estén dispuestos a comprar los bonos del país o, al menos, no salvo que se les ofrezca un tipo de interés muy alto. Y el hecho de que el país deba refinanciar su deuda a tipos de interés altos empeora sus perspectivas fiscales, lo que hace el impago más probable, de modo que la crisis de confianza se convierte en una profecía que acaba cumpliéndose.

Y a medida que esto sucede, se convierte también en una crisis bancaria, puesto que los bancos de un país suelen invertir grandes cantidades en deuda pública.

Ahora bien, un país con su propia moneda, como Reino Unido, puede eludir este proceso: si es necesario, el Banco de Inglaterra puede intervenir para comprar deuda gubernamental con dinero recién creado. Esto podría conducir a la inflación (aunque incluso eso es improbable cuando la economía está deprimida); pero la inflación plantea una amenaza mucho menor para los inversores que una suspensión de pagos total. España e Italia, sin embargo, han adoptado el euro y ya no tienen sus propias monedas. Como consecuencia, la amenaza de una crisis autocumplida es muy real (y los intereses sobre la deuda española e italiana son más del doble que los de la deuda británica).

Y eso nos lleva de nuevo al impecable BCE. Lo que Trichet y sus compañeros deberían estar haciendo ahora mismo es comprar deuda española e italiana; es decir, hacer lo que estos países estarían haciendo por sí mismos si todavía tuviesen sus propias monedas. De hecho, el BCE empezó a hacer exactamente eso hace unas semanas y les dio un respiro temporal.

Pero el BCE se vio inmediatamente bajo la extrema presión de los moralizadores, que odian la idea de permitir que los países se libren del castigo por sus supuestos pecados fiscales. Y la percepción de que los moralizadores bloquearán cualquier acción futura de rescate ha desencadenado un nuevo pánico en los mercados.

Al problema se suma la obsesión del BCE por mantener su "impecable" historial en relación con la estabilidad de los precios: en un momento en el que Europa necesita desesperadamente una recuperación sólida, y una inflación moderada sería realmente de ayuda, el banco ha estado restringiendo el dinero en lugar de hacer lo contrario, tratando de evitar un riesgo de inflación que solo existe en su imaginación.

Y ahora la situación está llegando a un punto crítico. No estamos hablando de una crisis que tendrá lugar a lo largo de un año o dos; esto podría venirse abajo en cuestión de días. Y si lo hace, el mundo entero sufrirá.

Así que, ¿hará el BCE lo que hay que hacer, que es prestar sin restricciones y rebajar los tipos? ¿O seguirán los dirigentes europeos demasiado centrados en castigar a los deudores para salvarse a sí mismos? El mundo entero está observando.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Historia de la literatura manchega del siglo XIX. Mujeres, ensayistas, biógrafos. (II)



LAS MUJERES

En el siglo del sufragismo, las mujeres empiezan a hacerse notar, y entre ellas las manchegas; veremos que el único cauce por el que se les permitirá una cierta independencia y alguna expresión será casi siempre a través de la enseñanza y la literatura infantil o moral; la novela realista europea nos muestra en el tópico personaje de la institutriz, esa madre que no es madre, o en el tema del adulterio, los intentos de la mujer por desligarse del rol que le ha marcado la sociedad; muchas y las más progresistas de las autoras de las que hablaré aquí (Magdalena de Santiago-Fuentes, Luciana Casilda Monreal de Lozano) se dedicaron a la docencia; otras se mostraron herederas del costumbrismo católico de Fernán Caballero (Faustina Sáez de Melgar, Micaela de Peñaranda y Lima).
La más importante sin duda por la variedad, extensión y mérito de su obra es Faustina Sáez de Melgar (1834 - 1895), madre de la pintora Gloria Melgar; de hecho, ha pasado al canon de la literatura femenina de esa época junto a Ángela Grassi y María del Pilar Sinués. Nació en Villamanrique de Tajo, en la raya de Madrid y Toledo y muy cerca de la de Cuenca y Guadalajara, pero siempre se consideró manchega. Pese a resistencia de su padre, consiguió publicar en la prensa ya a los diecisiete años. Merced a un buen matrimonio con Valentín Melgar, pariente del banquero Ceriola y con acceso al Palacio Real, y también gracias a su mudanza a Madrid, logró la independencia. Cultivó la narrativa, la lírica, el periodismo y el teatro. De familia pudiente, dispuso de la posibilidad poco frecuente entre las escritoras españolas de su época de viajar al extranjero, y residió en París algunos años. Se relacionó con las altas instancias de los gobiernos isabelinos, que la favorecieron descaradamente,[1] aunque supo ser lo bastante ambigua ideológicamente como para presidir el filokrausista Ateneo Artístico y Literario de Señoras (1869) habiendo sido un miembro destacado de la Junta de Señoras presidida por la Reina, pese a lo cual doña Faustina no perdió ocasión, pese a su ideología católica y proisabelina, de auxiliar a las de su propio sexo que no comulgaran con sus ideas, por ejemplo a la poetisa socialista utópica Josefa Zapata; es más, fue una activista importante en la Sociedad Abolicionista Española y defendió la instrucción y el trabajo de la mujer.
La suya es una “novela castiza española” distinta a la “novela perniciosa extranjera” en no introducir “horribles monstruosidades morales”. Como prescribía Alberto Lista, introduce elementos maravillosos en la ficción para mantener el interés del lector, si bien lo que domina en ella es el costumbrismo neocatólico. Sus primeros poemarios fueron publicados en 1859: La lira del Tajo y África y España; este último  hay que entenderlo en el contexto de la Guerra de Marruecos (1850-1860), cuando el albaceteño Mariano Roca de Togores promueve la antología El romancero de la Guerra de África (1860);[2] Sáez, muy atenta siempre a la sociedad en que vivía y un año antes de la abolición de la esclavitud en Cuba (1880) estrenó el drama abolicionista La cadena rota (1879); en este género se había probado ya con el juguete cómico Contra indiferencia celos (1875). Posteriormente cultivaría la poesía narrativa con La higuera de Villaverde. Leyenda tradicional (1860) y Ecos de la gloria. Leyendas históricas (1863).
Su primer éxito como narradora en prosa fue La pastora del Guadiela (1860). Desde entonces fue una asidua colaboradora en todo tipo de prensa y revistas,[3] siendo capaz de publicar simultáneamente nada menos que hasta cuatro novelas folletinescas diferentes en distintos lugares de España sin contradecirse en los argumentos. Entre las más célebres están La marquesa de Pinares (1861), continuación de la anterior; Los miserables de España o Secretos de la Corte (1862-63, 2 vols.); Matilde o El ángel de Valderreal (1862), Ángela o El ramillete de jazmines (1865-1866, 3 vols.), Adriana o La quinta de Peralta (1866), La loca del encinar (1867), Amor después de la muerte (1867), La cruz del olivar (1868), "María la cuarterona o La esclavitud en las Antillas" (1868), novela corta aparecida en La Iberia, (24-X-1868), Rosa, la cigarrera de Madrid (1872 y 1878, 2 vols.), “El hogar sin fuego” (La Iberia, 18-VII-1876), traducida al italiano también con éxito; La abuelita (1877), en realidad una colección de relatos agrupados bajo el pseudónimo genérico de “Cuentos de aldea”; Inés, o La hija de la caridad (1878, 2 vols.), Sendas opuestas (1878), El collar de esmeraldas (1879), El deber cumplido (1879), Aurora y felicidad (1881), Fulvia o Los primeros cristianos (1889), El trovador del Turia (Memorias de una religiosa) (1890). Con algunas de estas novelas se editaron las novelas cortas La bendición paterna y El hogar sin fuego; sin año se publicó Alfonso el Católico.
Magdalena de Santiago-Fuentes Soto (Cuenca, 1873 - Madrid, 1922) fue una maestra del Regeneracionismo que intentó renovar la pedagogía española. Tras alcanzar el Premio Extraordinario en Bachillerato, comienza a cursar los estudios de Farmacia en la Universidad Central; enfermo el padre, debe abandonarlos y ponerse a trabajar como telefonista. A los diecisiete años queda huérfana. Su enorme voluntad y espíritu de superación la llevan a cursar en escasos meses los estudios de Maestra Elemental y, posteriormente, el de maestra Superior. Inmediatamente se presenta la primera oposición que se convoca, en la que alcanza el número uno. Durante nueve años permanece en Huesca, donde traba amistad con Isabel Martínez Campos, directora de la Escuela Normal, a la que dedicará alguna de sus obras. Consigue más tarde, por oposición, la Cátedra de la Escuela Normal de Barcelona, y por permuta, un año más tarde, la de Madrid. Desde este centro pasará a ocupar la Cátedra de Historia de la Civilización en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio. Colabora en La Correspondencia de España, El Magisterio Español, El Eco de Santiago, La Basílica Teresiana, El Album Ibero-Americano, La Alhambra, Blanco y Negro, La Lectura, Nuevo Mundo, El Gráfico, Diario Universal, El Imparcial, Escuela Moderna, Feminal... Publica narrativa para adultos, numerosas obras didácticas y otras de literatura infantil; excepcionalmente hermosa en este último grupo es El tesoro de Abigail, narración de Tierra Santa. Herder, Barcelona, 1889, primorosamente ilustrada, y con su hermana Carmen Vida de colegio (Novela infantil). Libro de lecturas para las escuelas de niños y niñas, Madrid: Suc. de Hernando, Madrid, 1916. De sus obras didácticas baste decir que, por ejemplo, La escuela y la patria alcanzó veintinueve reimpresiones entre 1899 y 1943. En cuanto a su narrativa para adultos, tenemos la novela Emprendamos nueva vida. Barcelona: Henrich y Cía, 1905;  Cuentos orientales, Barcelona: Antonio J. Bastinos, 1908; Aves de paso. Novela infantil. Huesca: Talleres Tip. de L. Pérez, 1909; Cuentos del sábado, Einsiedeln: Est. Benziger y Cía. Suiza, 1909 (Contiene: Ni-ju. La hucha rota. Pasión funesta. Mariem. Lilí. La Patria ante todo. Carta al cielo); Visión de vida. Novela. Zaragoza: Abadía y Capapé, 1909: La novela de la infancia. Burgos: Hijos de Santiago Rodríguez, s. a.; Flores de loto. Cuentos arqueológicos. Barcelona: Herder, s. a.; O-Toyo. Novelita japonesa. Barcelona: Bastinos, s. a.
Luciana Casilda Monreal de Lozano (Villacañas, 1850-) fue maestra por oposición en Madrid desde 1870 y luego profesora interina de la Escuela Normal Central de Maestras y numeraria encargada de la asignatura de prácticas sociales en la Escuela de Institutrices de Barcelona; allí pronunció en 1897 un Discurso sobre la influencia de la educación integral en el porvenir de las naciones y en 1900 una Conferencia sobre la importancia de la lectura y su relación con las Bellas Artes. También fue vocal de la Academia de Higiene de Cataluña, de la Junta Provincial de Protección de la Infancia y de la Asociación de Caridad Escolar, de la que llegó a ser vicepresidenta (redactando en 1905 una Memoria sobre Cantinas escolares en España). Participó asimismo en el Congreso Pedagógico de Barcelona de 1888. Colaboró en El Estudiante (1902) y otros periódicos. Tras haber dado a luz en 1873 su obra acerca de La educación de las niñas por la historia de las españolas ilustres (constantemente ampliada y con una quinta edición en 1908) escribió diversas obras pedagógicas. Literariamente nos interesa por sus Españolas y americanas ilustres, Madrid: Imprenta de E Raso, 1908. Elisa López Gallarte, hermana de Pedro López Gallarte, redactor del periódico de Cuenca La Ley (1870) y de La Voz de Cuenca, publicó Ecos de mi corazón: colección de artículos (Ciudad-Real: Tip. Del Hospicio, 1891), donde se declara católica y conservadora, y Todo por ti ( Ciudad-Real: Tip. Del Hospicio, 1891). Igualmente conservadora se muestra la novelista de Campo de Criptana  (la juzga excelente el padre Pablo Ladrón de Guevara en su famoso y archirreimpreso Novelistas malos y buenos juzgados en orden de naciones, 1910) Micaela de Peñaranda y Lima, que escribe novela realista algo pasada de moda a caballo entre los siglos XIX y XX, la mayor parte de ellas impresas en Barcelona: Así es el mundo (1915), Nada sucede acaso (1915), Mudar de opinión (1915), El hastío del Rincón (1923), ¿Sin remedio? (sin año) y El becerro de oro (1920), entre otras. También fue autora dramática: Teatro infantil: piezas en prosa y verso (1926). Nada sucede acaso está ambientada en La Mancha, más en concreto en Alcázar de San Juan; desarrolla una intriga amorosa en medio de un ambiente chismoso bastante bien reproducido que sufre la pobrecilla y devota protagonista.

-Yo creo, don Paco, -dijo María Luisa,- que cada uno debe seguir su vocación. El Señor no nos llama a todos al mismo estado.
-Muy cierto; pero ¿cuál es más perfecto?
-El más perfecto, es el sacerdocio, -dijo don Gabriel, el párroco.
-Y si no, -añadió Antonio, que había llegado aquella tarde ordenado de Evangelio,- ya sabe V. lo que dice san Pablo: “El que se casa, hace bien; y el que no se casa, hace mejor”.
-¡Hombre, a ti no te tocaba contestar!- dijo vivamente don Paco.
-Vamos, don Paco,- contestó el joven sonriendo;- me figuro que mi respuesta no le ha agradado a V. mucho. Sin embargo, hasta ahora debe V. haber sido de mi opinión o engañan las apariencias.
-Pero es de sabios mudar de opinión,- dijo María Luisa.
-Y don Paco es muy sabio –añadió la señorita Flora, mirándole con cierto afecto.
-Pues hará bien en mudar, -dijo don José con enfático acento;- el estado más perfecto es el matrimonio.
-Pero, -replicó doña Generosa,- ¿no ha oído V. lo que ha dicho Antoñito que dijo san Pablo?
-San Pablo no entendía de eso, doña Generosa,- contestó el médico. (Op. cit., p. 85-86.)

Se percibe en Peñaranda a una sutil observadora y entre líneas una cierta melancolía en sus personajes, de clase frecuentemente alta pero avecindados en un entorno campesino y entregados a una vida vulgar, estéril y sin objetivos.

Bárbara Sánchez y García (Ciudad Real, 1865 – 1930) escribió poesías que fueron publicadas póstumas en un volumen sin año (Versos: obra póstuma. Torre de Juan Abad: Impr. González); como suele ser habitual cuando se trata de autores tan desconocidos y de corta tirada, me ha sido imposible encontrar todavía.


LAS GENERALIDADES, EL ENSAYO, LA BIOGRAFÍA


Empecemos por los recopiladores de literatura tradicional manchega. La presencia de este elemento popular se remonta a las jarchas, a la serrana Yo me iba mi madre / a Villarreale , del siglo XIII, y a los dos arciprestes del XIV, el de Hita y el de Talavera. Formas autóctonas como la seguidilla o manchega, o desarrolladas en la Mancha, como las torrás o los dómines, llamaron desde bien pronto la atención.  El talaverano Cosme Gómez Tejada de los Reyes incluye numeroso material tradicional en su novela didáctico-bizantina León prodigioso (1635), aún inédita, de lo cual ya se apercibió alguien tan atento al folklore manchego como el mismo Félix Mejía. Incluso el neoclásico valenciano León de Arroyal y Alcázar (1755-1813), a quien Forner llamó “Cleón” por sus ideas más liberales que ilustradas y “un manchego que se fue a su tierra” porque vivió la mayor parte de su vida en San Clemente y Vara de Rey, provincia de Cuenca, quedó impresionado por la altura lírica de las coplas manchegas: “Pueden por su belleza y gracia competir con los más ponderados epigramas de la antigüedad”, escribe en la introducción de sus Epigramas (1784); es más, copia tres de ellos. Fermín Caballero, en la parte denominada “Proverbios” de su Nomenclatura geográfica de España, incluye refranero, coplas y tradiciones de la meseta sur, que conocía mejor que bien; Cándido-Ángel González Palencia (Horcajo de Santiago, 1887 - 1949)  editó en dos volúmenes el Romancero general (1600, 1604, 1605). Madrid: C.S.I.C., 1947 y reunió sus estudios sobre esta materia en Historias y leyendas (Madrid: C.S.I.C., 1942); Juan Moraleda y Esteban[4] publicó unos Cantares populares de Toledo: Coleccionados y comentados. (Toledo:  Imprenta y librería de Lara, 1889), repartidos en dos secciones de cantares profanos y religiosos. Contiene las seguidillas y coplas que mencionan la ciudad, sus monumentos, lugares y tradiciones:

Tienen las toledanas / vicio mortal, / que al espejo del agua / vanse a mirar. A Toledo la comparo / con el culo de una taza / todas son cuestas arriba / hasta llegar a la plaza. ¿Cómo quieres que en Toledo / haya muchos liberales / si casi todos son hijos / de canónigos y frailes?

Pero el mayor folklorista manchego del XIX es sin duda el valdepeñero Eusebio Vasco Gallego por los tres gruesos volúmenes de sus Treinta mil cantares populares. (Valdepeñas: Imprenta de Mendoza, 1919, 1930, 1932). Desde su infancia fue recogiendo por toda la provincia de Ciudad Real estos cantares, cuartetas, soleares y seguidillas. Es obra sólo de recopilación, con defectos metodológicos evidentes (no respetó la lengua original, ni las variantes textuales, dialectales e irregularidades métricas de los textos, no reflejó sino ocasionalmente su procedencia, y nunca la identidad, origen o estudios de sus informantes, ni hizo un análisis métrico y temático del material). El esfuerzo por ordenar el material es obvio en la primera parte del primer volumen; luego renunció a ello y procuró excusarse prometiendo unos  índices que no llegó a publicar. Eso sí, excluyó conscientemente los cantares que aparecían en otras obras ya publicadas por Emilio Lafuente Alcántara y Francisco Rodríguez Marín y otros folcloristas, que sumadas con su aportación ofrecían el número con que dio título a su propia obra. Con todo, es hasta ahora mismo y sin duda alguna la contribución más importante a la historia del folklore manchego, pese a lo cual no ceso de asombrarme de cuánta indiferencia despierta su figura cuando se imprimen sin parar obras sobre la misma materia, sin que se estudie o reimprima esta piedra angular del folklore regional.
Pero, a excepción de este laudable intento del valdepeñero, y a pesar de la larga tradición manchega en estos estudios, que se remonta a los paremiólogos Jerónimo Martín Caro y Cejudo y Luis Galindo, cuyos diez volúmenes de proverbios siguen manuscritos en la Biblioteca Nacional, poco más se hizo por conservar el rico folklore en verso de la región,[5] que inspiró la poesía posromántica del conquense Mariano Catalina y Cobo (Poesías, Cantares y leyendas, 1879), del toledano Manuel Jorreto Paniagua, autor de doscientos Cantares y seguidillas (Albacete: Imprenta de Sebastián Ruiz, ¿1868?) y otras obras parecidas;[6] se trata de dos centenares de breves composiciones que imitan la lírica popular y a veces aparecen transidas de aires becquerianos; semejante en esta inspiración popular es el interesantísimo consaburense Alfonso García Tejero, de quien se tratará más tarde. Esta corriente de poesía, promocionada por Augusto Ferrán y Rosalía de Castro, desembocará con el tiempo en el Neopopularismo del 27. En cuanto a la literatura tradicional en prosa, es preciso notar el Manojico de cuentos, fábulas, apólogos, historietas, tradiciones y anécdotas del fecundo carlista Manuel Polo y Peyrolón (Impr. de M. Alufre, 1895) y otros intentos más dispersos, del todo insuficientes; la tradición narrativa oral manchega se mantenía viva todavía a principios del XX, cuando F.º Rodríguez Marín o Pío Baroja recogieron algún que otro cuento en La Mancha.[7]

La literatura de pensamiento se abre en este siglo con varias obras importantes. La primera es la del jesuita padre de la Lingüística comparada, Lorenzo Hervás y Panduro, (Horcajo de Santiago, 1735 - 1809), el famoso Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas y enumeración, división y clases de estas según la diversidad de sus idiomas y dialectos (Madrid, 1800-1805, seis vols.), fruto de largos años de investigación, en que, inspirándose en Leibniz, abandona como base de comparación el vocabulario y establece como criterio prioritario la estructura gramatical, morfológica y fonética interna de los idiomas, catalogando además numerosas lenguas indígenas de América. Veinticinco años antes de que Franz Bopp demostrara científicamente la existencia de la familia aria, estableció por primera vez en Europa el parentesco entre griego y sánscrito. Frente a los lingüistas franceses, demostró que el hebreo no fue la lengua del Paraíso ni la primigenia; dejó sentado definitivamente su parentesco con otras lenguas semíticas, tales como el arameo, árabe y siriaco. Sostuvo la teoría del vasco-iberismo y la demostró con procedimientos científicos. Estableció dos nuevas familias de lenguas, la malayo-polinesia y la fino-ungria. La obra supera a todas las precedentes en visión y profundidad, incluso a las famosas enciclopedias Pallas y Mitrídates de Adelung-Vaten, y valió al autor los elogios de Wilhelm von Humboldt, quien le conoció personalmente y con quien coincidía en pensar que una lengua era también una visión del mundo y de la realidad. Posteriormente publicará sus Causas de la Revolución de Francia en el año 1789, y otros medios de que se han valido para efectuarla los enemigos de la religión y del Estado (Madrid, 1807), que abunda en las ideas del abate Barruel de la “conspiración de los filósofos” y  pregona la primacía de lo religioso y moral sobre lo civil, sin ahondar en las causas que propuso Edmund Burke; para él la idea roussoniana del pacto social atenta contra el derecho y la autoridad natural, la autoridad civil se debilita cuando prescinde de la autoridad moral y religiosa. Estas ideas de Hervás, que circulaban manuscritas desde 1805 y tuvieron algún tropiezo con la Inquisición, curiosamente, calaron profundamente en los, llamémoslos así, pensadores del absolutismo manchego: yo las he encontrado, por ejemplo, en la Atalaya de la Mancha en Madrid del padre Agustín de Castro.
Otra obra importante es el Diccionario Bíblico Universal para la inteligencia de la Sagrada Escritura (1800) del escolapio albaceteño Luis Mínguez de San Fernando (Mahora, 1745 – Madrid, 1810),[8] consecuencia de la primera traducción autorizada de la Biblia a la lengua vulgar, que había sido encomendada a los escolapios Felipe Scío de San Miguel y Benito Feliú de San Pedro (1790-1793), y cuya excesiva literalidad condujo a una segunda edición reformada por un equipo de helenistas manchegos que pretendían aproximarla a la Vulgata: Calixto Hornero (Pozuelo de Calatrava, 1742 – Madrid, 1797), su sobrino Ubaldo Hornero (1744 – 1793)  y el citado Luis Mínguez, a los que se agregó el aragonés Hipólito Leréu (Camañas, 1741 –  Madrid, 1805).
Luego disponemos de las múltiples reediciones y traducciones (1804, 1805, 1815 etc.) del panfleto contra los ingleses de otro escolapio, el masón y helenista Pedro Estala Ribera (Daimiel, 1757 – Auch, 1815), compuesto a instancias de su amigo Godoy: Cartas de un español a un anglómano (1795). Estala, uno de nuestros críticos literarios neoclásicos más importantes, editor de la poesía clásica de nuestro Siglo de Oro y de una exitosísima colección de libros de viajes, y que dominaba el inglés, sostiene que la política exterior de Gran Bretaña consiste en debilitar a Europa fomentando sus discordias intestinas igual que ha hecho en la India, para lo cual cita entre otros ejemplos la Guerra de Sucesión española. Su dominio en el mar se funda más en la piratería que en el comercio, pues si firman un pacto no es más que para romperlo y dedican a la trata de negros más de 140 barcos; su fin ante todo es debilitar el comercio de las demás naciones, por lo cual la anglomanía o moda de todo lo inglés es un error .
El médico Ramón López Mateos (Manzanares, 1771 – Madrid, 1814), secretario que fue de la Real Academia de Medicina, fue uno de los ilustrados con mayor preparación científica de La Mancha. Así lo revelan sus Pensamientos sobre la razón de las leyes derivada de las ciencias físicas, o sea, filosofía de la legislación, 1810; muy crítico, empírico y materialista desde su misma juventud, recibió además una excelente formación en lenguas clásicas:

La verdad no puede decirse sino a los hombres justos, a aquellos que tienen bastante filosofía para sacrificar hasta su amor propio al interés común; que no confunden los sagrados derechos de la religión con los abusos detestables de la ignorancia, superstición y fanatismo, que no exageran la perfección del hombre ni su debilidad y que, convencidos por experiencia de los progresos del entendimiento, confirman, reforman o prescriben las opiniones de nuestros mayores, como deberán hacer con las nuestras las generaciones futuras.[9]

Obsérvense las series retóricas de tres elementos, que encontraremos, por ejemplo, en los discursos de Emilio Castelar. López Mateos criticó los aspectos supersticiosos de la medicina popular, algunos de los cuales veía peligrosos, y la tendencia a considerar posesión diabólica algunas enfermedades con efectos psicosomáticos, y fue pionero en investigar los efectos terapéuticos de la electricidad. A otro médico, el liberal y amigo de Espronceda Agustín Gómez de la Mata, (Moral de Calatrava, 1807 – p. 1866), muy metido en política desde la más tierna edad (participó en los debates de la Sociedad Patriótica de Almagro durante el Trienio Liberal, 1820-1823) y que sufrió los efectos de esa afición (en octubre de 1823 fue herido por un faccioso de la partida de El Locho; su padre fue asesinado por la del Abuelo; un hermano suyo tuvo que emigrar), debemos unos Estudios políticos sobre la situación de España en 1858, (Madrid: Imp. y lib. de la viuda de Vázquez e Hijos, 1858).[10] 
Francisco Javier de Moya (Hellín, 1821 – íd. 1883)[11] fue una figura importante en el tercer partido, el democrático; escribió un importante ensayo, Teoría del derecho y del deber (1881) y reunió sus trabajos periodísticos en Estudios sociales: publicados en 1847 (1855).
Algunos escritores manchegos ejercieron la crítica literaria; dejando aparte a los cervantistas que veremos más adelante, tenemos a Fernández y González, Carbonero y Sol y Abdón de Paz.[12] El lingüista Francisco Fernández y González (Albacete, 1833 - 1917),[13] miembro de cuatro academias y dominador de diez idiomas antiguos y modernos, fue uno de los pocos manchegos que pudieron proseguir los estudios de lenguas indias del ilustre Lorenzo Hervás y Panduro donde este los dejó[14] y hacer contribuciones importantes al arabismo, a los estudios hebraicos y a la historia en general;[15] aquí señalaremos sólo su La idea de lo bello y sus conceptos fundamentales: disertación leída en la Universidad Central (1858), de muy densa erudición, y su Historia de la crítica literaria en España, desde Luzán hasta nuestros días, con exclusión de los autores que aún viven, Memoria premiada por la Real Academia Española (1867). Su obra dispersa debería recogerse y editarse por sus méritos intrínsecos. En cuanto al arabista León Carbonero y Sol, (Villatobas, 1812 – Madrid, 1902), de quien algunos pensaron erradamente que era sevillano, se suelen citar sus obras polémicas de furioso tomista católico, fustigador de krausistas y masones, pero no su obra antisemita, de la que ofrezco este ejemplo, infame por lo que dice, pero hermoso por cómo lo dice, pues era un escritor muy dotado:

[Los judíos] en el orden político fueron siempre fomentadores de todo tumulto, de toda insurrección, en el orden moral fueron urdidores de tramas y de calumnias, falaces en su trato, faltos de buena fe y nada cuidadosos de la honra; en el orden religioso son los crucificadores de Nuestro Señor Jesucristo, son los despreciadores de su Santísima Madre; en el orden comercial, son usureros, estafadores y piratas de los pueblos. La raza judía no aumenta el comercio ni la riqueza de las naciones que los acogen... porque es como los chalanes y rateros que ven a las ferias donde hay movimiento comercial, para aprovecharse de la sencillez de los incautos. ¡Cuál será el estado de nuestro país, cuando lo más despreciable y vil que hay en el universo, más que los salvajes de América, más que los antiguos ilotas, más que los esclavos y eunucos de Turquía, más que los parias del Asia, se atreven a levantar su voz aquí en España, en la nación de Isabel la Católica, aquí donde tantos recuerdos conservamos aun de las iniquidades que cometieron!... ¿Habrá quien se interese por esa raza de maldición? ¿Habrá quien olvide lo que fueron? ¿Habrá quien desconozca lo que son? ¡Ah! no, no es posible, pero si tal sucediera... si llegara por desgracia el día en que se atrevieran a vivir entre nosotros como en los siglos medios, de temer es que a tal día, sucediera una noche toledana, y responsables serían ante Dios, los que contribuyeran con su imprudencia a despertar en el pueblo español aquellos odios que produjeron escenas tan lamentables. (“Pretensiones de los judíos para su establecimiento en España”, en La Cruz, Revista Religiosa de España y demás Países Católicos, t. II, noviembre de 1854, págs. 624-625)

Carbonero era un hombre de una importancia fundamental para la prensa católica en la segunda mitad del siglo XIX. Su nombre está unido al movimiento de la “Asociación de Católicos de España”, que trabajó por el mantenimiento de la unidad de España y fue impulsor de los diversos congresos católicos. No sólo fue hombre de confianza de la Nunciatura, también mantuvo relación con los notables de su época: Donoso Cortés, Balmes, el Padre Félix, Montalembert y muy especialmente con Louis Veuillot.[16] Pero lo que menos se conoce de él son sus biografías o su teatro, o el apabullante y documentadísimo tratado histórico de literatura enigmística, el mejor hasta el momento en la bibliografía española, de uno de sus hijos, con quien a veces se le confunde, León María Carbonero y Sol Merás: Esfuerzos del ingenio literario, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1890. Compendia, suma y estudia con criterio histórico todo lo publicado en Europa y España anteriormente sobre literatura artificiosa y constituye un documentado tratado que hay que citar inevitablemente a la hora de nombrar los precedentes de la poesía visual y de vanguardia;[17] debería ser reimpreso. Y no estará de más recordar que había poetas en el XIX como José González Estrada que se dedicaban sólo a este tipo de creaciones y que fundaron para ellas periódicos como El Pistón,[18] o que en Toledo publicó Francisco de Frías Las XII marañas (Toledo: Imp. de Felipe Ramírez, 1884) con charadas, fugas, losanges, saltos de caballo y otras “composiciones enigmáticas”, como el dice. Hay que reparar, pues, en que cuando el poeta carlista  valdepeñero y gran ajedrecista Antonio Solance realiza un caligrama que representa una cruz en su libro Poemas y artículos, (Valdepeñas, 1896),[19] en realidad está aludiendo a la revista del mismo nombre dirigida por el también abogado León Carbonero y Sol y a los caligramas de la cruz o poemas cruciformes que su hijo cita en sus Esfuerzos del ingenio literario, pp. 109-121 y no es, como alguno ha creído, un mero artificio sin más, sino que seguía una luenga tradición literaria que tenía sus propios representantes en el XIX, entre ellos los dichos José González Estrada y Francisco de Frías.
También arabista fue José Antonio Conde García (Peraleja, 1766 - Madrid, 1820),[20] quien últimamente ha sido reivindicado de los feroces ataques de otro arabista eminente, el holandés Reinhart Dozy, demasiado cargado de los prejuicios de su nación y de su época; lo fue a partir de los estudios de otra arabista manchega, Manuela Manzanares de Cirre,[21] quien dejó claro que Dozy no habría podido escribir su propia historia sin la de Conde. En efecto, su tiempo la Historia de la dominación de los árabes en España, sacada de varios manuscritos y memorias arábigas (1820-1821, tres vols.) fue una contribución excepcional que fue traducida prontamente al francés (1825), al alemán (1825) y al inglés (1854); ya habían aparecido sus Califas cordobeses, (1820), sus Poesías orientales (1819), su Sobre las monedas arábigas (1817) y su traducción de la Descripción de España de Al Idrisi (1799). La obra de Conde intenta dar al castellano un sabor arábigo, como declara en su misma introducción, y por eso se entrevera frecuentemente de versos agarenos traducidos; se declara como un extracto, centón y compendio de diversos historiadores árabes y sostiene alguna teoría peregrina, como la de que la métrica de los romances españoles proviene de la arábiga; por otra parte da mucha cabida al material legendario pintoresco, como cuando cuenta que Tariq halló en una apartada estancia del Alcázar Real de Toledo veinticinco coronas de oro y piedras preciosas, que se mandaban elaborar con el nombre de cada rey visigodo y sus años de reinado en España. Sin duda que la obra de Conde, con su maestría para seducir la imaginación, tuvo mucho que ver en la formación de los Cuentos de la Alhambra (1832) de Washington Irving, escritos en 1829, aun cuando hacía viajes a España desde 1826; varias reimpresiones de la obra de Conde en el siglo XIX y XX testimonian su éxito y perdurabilidad. Conde fue el descubridor de la literatura aljamiada y el primer historiador que usó las fuentes árabes en su lengua original, y se conservan algunos estudios inéditos suyos sobre los orígenes del caló y el vasco.
El ilustrado Antonio Marqués y Espejo intentó revitalizar el pensamiento de los novatores publicando un centón de Feijoo, su Diccionario feijoniano (1802). Era un hombre tan afrancesado que algunos le acusaron de introducir demasiados galicismos en sus traducciones, y es cierto. En Higiene política de España (1808), su más importante ensayo, intenta descubrir el ascendiente y ventajas de todo lo francés en la cultura de su propio país, y en su El perfecto orador casi todos los ejemplos traducidos de discursos son de autores franceses.
El consaburense Alfonso García Tejero, demócrata y hombre de letras a quien trataremos más como poeta, nos dejó un ensayo polémico en su folleto La fe de los partidos: examen critico-filosofico de la decadencia de los viejos partidos con el retrato de la nueva jesuitica y temible secta de los neo-catolicos (Madrid, 1860). En su libro de viajes El cancionero de Sevilla (1873) contempla desde el tren el paisaje manchego:

     Hay del suelo manchego al suelo andaluz la diferencia que de la sombra a los rayos de la mañana, de la tristeza al dolor, del desconsuelo a la esperanza, de la horrible aridez de un páramo a la primaveral y risueña perspectiva de un florido valle. 
     La Mancha, tierra rica en la producción de granos, ganados y aceites, lo fuera aún más si fecundizase sus vastas llanuras un canal o se practicasen multitud de pozos, porque no siempre la lluvia riega aquellos inmensos campos. 
     No descuella un árbol, apenas se ven huertas... no se descubre una fuente... ni un caserío en el espacio de muchas leguas. 
     A pesar de que todas las personas ilustradas, y las no ilustradas, saben que las alamedas contribuyen a purificar la atmósfera, a producir las fecundantes lluvias y a embellecer las campiñas, los manchegos no están por árboles, ni flores. 
     Por desventura y desdoro de nuestro país, no sólo en la Mancha, sino que también en otras provincias, no están ni por árboles ni por letras. 
                    El día alboreó, y atravesamos los diversos túneles de Despeñaperros. 
     Tras una noche glacial reaparece una mañana de primavera con un sol radiante y esplendoroso. 
 
El abogado y profesor Juan Marina Muñoz, (Toledo ¿? – Córdoba, 1911), ancestro del famoso filósofo y ensayista José Antonio Marina, se doctoró en ambos Derechos y en Filosofía y Letras y fue amigo y condiscípulo de Unamuno, correspondiente de la Real Academia de la Historia y catedrático de los Institutos de Orense, Toledo y Córdoba. Fuera de sus títulos jurídicos, su primera obra literaria parece haber sido la comedia en un acto Un recalcitrante (1882); después escribió Toledo: tradiciones, descripciones, narraciones y apuntes de la imperial ciudad (1898), el ensayo Las direcciones de la psicología contemporánea (1906), un Resumen de Psicología (1905), una Ética (1908, con prólogo de Unamuno), una Lógica elemental (1908) y una extensa Gramática latina compendiada (1890; 2.ª ed. 1910).
Hay que desacreditar aquí definitivamente los supuestos trabajos intelectuales del cardenal Antolín Monescillo y Viso, (Corral de Calatrava, 1811 – Toledo, 1897) mediocres donde los haya. Cualquiera que lea sus diez famosas notitas a los dos tomos de su traducción de la Historia elemental de la filosofía de Bouvier (1846) se dará cuenta de que para ese viaje no hacían falta alforjas. Cierto que impulsó algunas obras intelectuales importantes que hay que agradecer más bien a la figura del riojano Niceto Alonso Perujo, como una nueva edición latina anotada de la Summa Theologica de Santo Tomás (Valencia 1880-1883, 12 tomos), su complemento Lexicon philosophico-theologicum (Valencia 1883) y el Diccionario de ciencias eclesiásticas (Valencia 1883-1890, 10 tomos), que dirigió junto con Juan Pérez Angulo, pero lo único que debemos a su mano sólo fueron traducciones.
Tomás Tapia Vela[22] (1832-1873) nació en Alcázar de San Juan. Estaba emparentado con el famoso helenista, gramático y cervantista protestante Juan Calderón Espadero,[23] del que he editado un par de obras. Su familia era bastante pobre y se hizo sacerdote para poder estudiar, según Rafael Mazuecos; por eso se secularizó cuando pudo. Estudió en Madrid y se licenció en ambos derechos en 1861; también terminó Filosofía y Letras y se doctoró en esta carrera en 1866 con una tesis sobre Sócrates. Destacó como un asiduo seguidor de don Julián Sanz del Río, a cuyas clases privadas en su casa de los martes y jueves acudía desde 1857.[24] También frecuentaba el Centro Filosófico de la calle Cañizares de Madrid, donde se reunían los más prestigiosos krausistas de la época: Fernando de Castro, Salmerón, González Linares, Sales y Farré, Azcárate, Moret y Giner de los Ríos, por no decir el propio don Julián.[25] Ayudó, además, en el Colegio Internacional que Nicolás Salmerón fundó en Madrid en 1866,[26] que fue, en cierto modo, el antecedente de la Institución Libre de Enseñanza (1876). Fue uno de los firmantes de la carta en que se rechazaba como mendaz la presunta petición de los santos sacramentos por Sanz del Río en su lecho de muerte.[27] En 1871 obtuvo, por oposición, la cátedra de Sistemas de Filosofía en la Universidad Central, creada y dotada por Julián Sanz del Río, introductor de la filosofía krausista en España; en la oposición se había inscrito también Ricardo Macías Picavea, el famoso escritor del Regeneracionismo, pero no se presentó.[28] Tapia había sido antes auxiliar gratuito en dicha Universidad en el curso 1867-68, llevando durante dos meses la cátedra de Metafísica, pero fue separado por orden del entonces Director General de Instrucción Pública, Severo Catalina, que consideraba sus enseñanzas contrarias a las instituciones vigentes.[29] En 1868 entró en el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios con la categoría de auxiliar de segundo grado. En el curso 1868-69 suplió la cátedra de Historia Universal y en el 1869-70 desempeñó la de Historia de la Filosofía, por enfermedad del titular Don Julián Sanz del Río. En 1870 fue suspendido de sus actividades académicas junto con Salmerón, García Blanco y otros profesores, por discrepancias con las autoridades universitarias.
Por entonces se implicó en el círculo de profesores, intelectuales y políticos que apoyaron la revolución de septiembre de 1868 y posteriormente lideraron el movimiento político que desembocó en la Primera República (1873); en junio de este mismo año fue elegido diputado, pero falleció pocos meses después, el 31 de octubre de 1873.
Francisco Giner de los Ríos dedicó a Tapia, ya fallecido, los “Estudios Pedagógicos” de sus Obras Completas, pero poco se nos ha conservado de él. 

Dos Españas pictóricas







Cualquiera que quiera ver a dos hermanos más opuestos que Abel y Caín y sin embargo hermanos e iguales en el terreno de las artes, puede dedicarse a comparar la extraña pareja que forman Julio Romero de Torres y Federico Beltrán Massés, este último todo un descubrimiento deslumbrador, un decadente de las tertulias del Hoyos y Vinent, la Tórtola Valencia, el Álvaro Retana, el Joaquín Belda y compañeros mártires,  el  que se paseó por el Hollywood de su amigo Valentino y por los lupanares de La Habana, Madrid y París pintando juergas flamencas, marquesas, modelnas y mujeres de rompe y rasga. Julio Romero, por el contrario, se limitaba a pintar sin salir de Córdoba mujeres revestidas o, cuando más, semivestidas, con naranjas y limones, mientras bebía cañas de manzanilla. Pintan lo mismo tema, pero de qué manera más opuesta. Lo que en uno es erotismo en el otro es... Bueno, vamos a dejarlo, sobre todo porque no quedan apenas copias de sus tremendos desnudos. ¡Y son estrictamente contemporáneos! Lo que no quita que Romero haya salido en los billetes de cien y Beltrán, seguramente mejor estéticamente hablando, que no técnicamente, y mucho más considerado fuera de nuestras fronteras como figura señera del Art nouveau, esté ahora mismo aquí requeteolvidado salvo para una cáfila de especialistas y en los tugurios de las notas a pie de página. En su pintura aparecen aludidos pero inconfundibles Renoir, Zuloaga y el Picasso de las épocas rosa y azul, pero algunas de sus mujeres desnudas, reclusas e invisibles en colecciones privadas, recuerdan a las vampiresas expresionistas de Munch.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Biblioterapia

Algo de lo que no se suele hablar es algo literario; lo de "nadie lo diría" es muy literario, incluso pensé en titular un poema así, con ese estribillo. El tema de toda la literatura es ese, el mismo del Don Quijote: las cosas no son lo que parecen, o no parecen lo que son. Se debe al carácter iluso y deluso que tiene la ficción, un sistema delirante que, por proyección, le da virtudes curativas. Los espejos sirven para que nos arreglemos un poco. Y  de ahí la biblioterapia: leer es curativo. Pero a cada paciente hay que diagnosticarlo bien para darle su medicina específica. Mucho me temo que la bibliografía existente al respecto en castellano sea, como suele ser para estas cuestiones, inexistente o infame o limitada a postulaciones teóricas que no sirven sino para limpiarse en culo en el váter. Pero al menos un lugar interesante al respecto es este.

Libros malditos



Acabo de toparme con un blog ya de larga trayectoria y que parece no poco interesante: Libros malditos


De nada.

Dante por el bosque de las ramas sangrientas


Interesante artículo publicado hoy.

María Victoria Ennis, "Faltan radares para anticiparse al suicidio", 10/09/2011

La voluntaria es la primera causa de muerte violenta en España. Un estudio global detecta un aumento relacionado con la crisis. La OMS exige políticas preventivas a las autoridades sanitarias.

Andrés cerró los ojos y arriesgó su vida. Cuando puso un pie en la calle pensó lo que todavía piensa: "La vida no es gran cosa". Atravesó la acera con más miedo a la vida que a la muerte. Esa noche, algo lo salvó. "Cuando abrí los ojos todos los coches se habían detenido y yo seguía vivo".

Cada día se suicidan en España nueve personas, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística -publicados el pasado julio y correspondientes a 2009- empujados principalmente por la depresión, el alcoholismo y la esquizofrenia. La muerte voluntaria encabeza la lista de causas violentas de defunción, con un total de 3.429 víctimas; apenas ocho más que en 2008.

Las cifras se han mantenido estables desde hace cincos años. Hasta entonces, los accidentes de tráfico eran la principal causa de fallecimientos violentos. No es que después hayan aumentado los suicidios sino que ha bajado el número de accidentes; en 2009 fueron un 14,6% menos que el año anterior. España es, sin embargo, uno de los países europeos con una tasa media de suicidios: 7,6 por cada 100.000 habitantes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La OMS y las Naciones Unidas (ONU) instan desde 1996 a desarrollar políticas de prevención, una vez constatado que las muertes voluntarias en el mundo superan a las provocadas por homicidios y guerras y que en 2020 las víctimas podrían ascender a un millón y medio. Ya en 2005 la organización sanitaria estableció que en los siguientes cinco años, en 2010, los países de la Unión Europea tenían que incluirla en sus políticas nacionales.

"Estamos en 2011 y no se ha hecho nada en plan práctico", acusa el presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS), Javier Jiménez Pietropaolo. "No se está llevando a cabo a nivel estatal ningún programa de prevención de suicidios", asevera. "El único es el de Cataluña", apunta. El psicólogo señala, además, que solo Madrid, Andalucía, Murcia, Galicia y Baleares cuentan con planes de salud mental que engloban Programas de Prevención.

Las cifras locales no se mueven. Pero sí las mundiales, según un reciente estudio de la revista científica The Lancet que vincula la recesión económica de 2008 con el aumento de suicidios en la Unión Europea. La publicación relaciona directamente el aumento del desempleo entre 2007 y 2009 (un 35% más en toda la UE) con el incremento de las muertes voluntarias. Esa es la razón por la que, al igual que en España, el suicidio termina liderando las causas externas de muerte en toda la UE.

"Los países que se enfrentan a los reveses financieros más graves, como Grecia e Irlanda, presentaron una mayor tasa de suicidios (un 17% y un 13%, respectivamente) que otros, y en Letonia aumentaron en más del 17% entre 2007 y 2008", analiza The Lancet. Los autores del estudio creen que "las medidas de protección social como las políticas activas de mercado y las fuertes redes de apoyo social podrían mitigar el aumento previsto de los suicidios".

La doctora Pilar Saiz, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría, denuncia la situación en España. "La cantidad de muertes por suicidio no ha aumentado pero tampoco ha bajado", lo que para ella indica que "no se está haciendo nada". Los datos muestran, según esta experta, una situación estable al alza que considera preocupante y reprocha a las autoridades sanitarias que no asuman que "el suicidio es un verdadero problema en este país". La doctora considera que "sería muy adecuado que se pusieran en marcha campañas preventivas". La directora de la Asociación de Ayuda a Enfermos Graves y Personas en Duelo (Alaia), Dulce Camacho, cree además que falta un seguimiento personalizado del paciente. "La atención de la Seguridad Social se limita como mucho a una vez al mes y faltan centros para los pacientes en periodos en crisis", asegura. Camacho es psicóloga y conoce el problema en carne propia: su hija se quitó la vida hace años. Ahora lidera una asociación que atiende a unos 120 familiares y amigos de víctimas.

Víctor Pérez, director de la Unidad de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona y coordinador de la Alianza Europea contra la Depresión (EAAD, por sus siglas en inglés), sentencia que "hay que vigilar de una forma especial a las personas que han intentado suicidarse; hay que seguirlos".

Pérez cree que reducir las tasas es muy complicado. "El suicidio es un final dramático de una enfermedad. A nadie le gusta hablar del suicidio, ni a los familiares, y muchas veces el sistema sanitario no registra las defunciones bajo esa causa de muerte", analiza. Su diagnóstico de las políticas preventivas estatales no es bueno. "Hoy no tenemos radares para el suicidio", resume. En los centros sanitarios que dirige Pérez en Cataluña se han reducido las tentativas hasta un 30% gracias a un plan desarrollado por la EAAD, en el que participan 18 países. La atención es personalizada. En ella, los profesionales de la salud reciben una capacitación específica y realizan un seguimiento exhaustivo del paciente. Camacho conoce la efectividad del plan y lamenta que no exista en Madrid. "Se podría aplicar aquí, pero no hay recursos", se lamenta.

Con una asistencia médica reducida a uno o dos encuentros mensuales, los pacientes buscan consuelo en los grupos de ayuda mutua. La Asociación Bipolar de Madrid, una organización sin ánimo de lucro que depende de la Federación Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental, es uno de ellos. Cinco pacientes han aceptado compartir sus historias.

"La muerte es todavía una opción para mí". Laura (el nombre con el que prefiere identificarse para no exponer su identidad real) tiene los ojos negros como el abismo y una tristeza cruel en su voz. Intentó suicidarse hace algunos años. Desde hace cuatro meses sabe que tiene trastorno bipolar. "Tu familia no lo entiende muy bien, no lo puedes decir en el trabajo y tienes que vivir el día a día como escondido. Con tantas pastillas como las que tengo ahora, guardo la muerte en el cajón", sentencia echada hacia atrás, en uno de los pupitres de la asociación. "Es que está clarísimo, están ahí", masculla con la mirada perdida hacia el suelo.

Julián es un hombre robusto, de 60 años, que apenas cabe en el asiento. Tiene en la mano lápices de colores estridentes. Tiene la voz grave, habla fuerte y escribe con un tamaño de letra exagerado. Deja atrás unos seis o siete libros, cuya lectura es simultánea e incompleta y comienza a contar su experiencia, con aparente alegría. "En 1991 hubo una conferencia internacional muy importante en mi trabajo y yo tenía que saber inglés pero no sabía. Tenía miedo de que me despidieran, no me sentí a la altura de las circunstancias", relata. "Cuando mi mujer llegó a casa y me vio durmiendo a las cinco de la tarde, me preguntó qué hacía y yo le conteste: espero la muerte". Se ríe al recordar la surreal conversación. Al concluir, saca de entre la pila de libros un doble retrato y lo abre a la vista de todos. Son sus dos hijos en la foto de su graduación. "Por esto me arrepiento totalmente de lo que hice. En el trayecto de mi casa al hospital rezé mil veces el avemaría y todas las plegarias que me sabía. Cuando me pusieron la sonda y vi cómo salían todas las pastillas del estómago pensé: 'Estoy salvado'. Tenía en la mente a mis hijos, lo que dejaría, su educación, su juventud, que me harían abuelo y me lo perdería". Cuando cuenta esto, ha dejado de sonreír.

Andrés tiene 43 años y, según él, ha probado muchos tratamientos para la bipolaridad que no funcionaron. "Tuve muchos años pensamientos muy dolorosos", cuenta. "Hace mucho intenté suicidarme porque seguía con pensamientos dolorosos. Después de un año se lo conté a un amigo y se me fueron esos sentimientos malos. En mi caso, hablar me ayudó", resume.

Himelda es pura dinamita. Al menos esa tarde y a esa hora; las cinco y media. "Yo también tuve sentimientos dolorosos, pero no decides de un día para otro que vas a intentar suicidarte. Es una idea que vas madurando", cuenta a toda velocidad y parpadeando cinco veces por segundo. Lamenta que le hayan diagnosticado la bipolaridad hace poco. "Me lo descubrieron después de muchos años sin saber qué me pasaba, mientras me cambiaban la medicación a cada rato".

Todos reciben cobertura social del Estado pero quisieran que las visitas al psiquiatra fueran más frecuentes y que se complementen con terapia psicológica. La información para familiares, pero, sobre todo, para la sociedad en general, también la apuntan como una cuenta pendiente porque creen que les ayudaría a sentirse más comprendidos.

Carmen Del Hoyo tiene 68 años y dos hijos con esquizofrenia. Uno de ellos se suicidó hace ocho años, a los 32. El otro está internado tras varios intentos. Habla con ternura y se mueve con paciencia. "Hace falta un seguimiento día a día, que cuando alguien padece una enfermedad mental sea tratado con dignidad y no como un apestado", explica lentamente.

La atención psicológica se reduce, según los propios pacientes, a una visita una o dos veces al mes. "Al enfermo mental se le ha de estar encima, al lado y debajo. Si es necesario que un psiquiatra vea a una persona cada semana, que lo haga", exige Del Hoyo con ceño fruncido y en tono casi de súplica.

Del Hoyo insiste en que para evitar suicidios, se necesita mucho amor: "Algunos me han dicho que mi hijo les da miedo, que les impresiona la mirada... ¿Qué tiene la mirada? No se dan cuenta de que reciben la mirada que dan. Hay que tratarlos con ternura. La escucha es importantísima en la enfermedad mental. La caricia fomenta caricias y la violencia fomenta violencia. Los perros muerden a las personas que tienen miedo".

Los profesionales consultados coinciden en que la muerte voluntaria es casi siempre consecuencia de una enfermedad mental que pudo permanecer inadvertida. Julián, quien lo ha padecido en carne propia, lo ilustra claramente: "Uno lleva el cuerpo algo que es como pólvora y de repente el estrés hace ¡Pam! Y se dispara la enfermedad".

Los profesionales y los familiares exigen mayor prevención. "Aproximadamente el 50% de los que concretan un suicidio lo habían intentado antes, y de cada 10 personas que terminan con su vida, tres o cuatro no son conocidas en el sistema sanitario", apunta Saiz.

La demanda común es el seguimiento intensivo del paciente con una atención multidisciplinar para que las cifras de suicidio se muevan hacia abajo.

Los países de la UE con índices más altos de suicidios son, según la Organización Mundial de la Salud, Lituania, con una tasa de 34,1 por 100.000 habitantes, Hungría, con 24,6 y Letonia, con 22,9, según datos de 2009. En cuanto a los países limítrofes, Portugal registra un promedio de 9,6, mientras que en Francia la tasa está en 16,3.

Cuando se observa el mapa del mundo elaborado por la OMS, se ve que hay una franja roja que va del este de Europa hasta Japón (zonas con proporción de suicidios de más de 13 por 100.000 habitantes, y otra morada (una tasa inferior a 6,5) que va prácticamente de México a Brasil. En Europa hay de todo. Proporciones muy altas como las ya comentadas, medias -España incluida- o muy bajas (Italia y Reino Unido están en la zona morada)

Emma Stone







Nadie le discute a John Cusack el talento para elegir las películas más raras. Y el hecho de que se fije con ojos de carnero degollado en una actriz como Emma Stone, que tiene a sus pies a medio Hollywood, le hace a uno buscar en Internet su foto para ver si es verdad que esta sirena tan peligrosa es rara o única o la femme fatale del siglo XXI. ¡Es cierto! Si además hay algo de veraz en lo que se cuenta sobre su voz y carácter, apaga y vámonos.

Shame


Parece que esta película, Shame, ("Vergüenza") ha impresionado a todo el festival de Venecia, uno de los de más calidad de los últimos tiempos, y dará que hablar. Su director es además un artista plástico de Vanguardia de homónimo nombre, Steve McQueen, aunque en color (negro), no como el actor, y, tal explaya su reseñador Luis Martínez, refiere "la bajada a los infiernos de un individuo adicto al sexo que, más allá del límite de la provocación, se convierte en la perfecta descripción de un hombre incapaz de entender que más allá de nada no hay más que nada. Y ahí, dando vueltas alrededor de la tragedia de dar vueltas, estamos todos". 

viernes, 9 de septiembre de 2011

De la Garduña toledana a la Autonomía toledana

¿A quién puede interesarle conocer el patrimonio de esos bandoleros llamados diputados y senadores, a los que más bien cabría llamar publicistas o marmolillos? ¿A quién quieren engañar? Son como el espantajo del soneto de Quevedo, lleno de trapos y fajina. Más querría conocer el de sus esposas, hijos, primos, cuñados, amantes y amiguetes, sus obras de arte "regaladas", sus visitas a Suiza y su patrimonio indirecto de saco y talego. Recuerdo un tal Juan Guerra que salió absolutamente absuelto de todos los cargos que le achacaban. Recuerdo un tal Roldán, un anagrama que iba para ministro del Interior. Y los del otro partido iban y vuelven del sastre una barbaridad: my tailor is rich. No sabía que los hombres podían vestir de visón, chinchilla y otros zorrastrones árticos; la mierda puede ser muy alta. Sí, en España hay notorios ejemplos de gente que se ha hecho rica trabajando, alguno tiene que haber, ¿no? Por lo menos trabajadoras del sexo. Con la clase media más mediocre de Europa, qué podemos esperar... Aquí una idea se apaga antes de que salte la chispa. Gente que no valora ni siquiera la educación, la ortografía, la honestidad... Eso de mirar la renta de un diputado, cuando lo primero que hacen es cobrar en tenebroso o en especie para evitar a Hacienda raya en lo memo o en lo ciego; La justicia haría bien en recuperar la vista, ya que cuando se les coge es por "cohecho impropio", una denominación muy elegante que podría figurar en el Guzmán de Alfarache; no veas cuántas maneras hay de hacer dolo y malversar caudales públicos; ni rusos ni italianos podrían enseñar algo a quienes remontan su picaresca del siglo XIV, de La Garduña, para más señas, la primera mafia constituida en Europa y en Toledo, capital de Castilla-La Mancha, para más señas; la exportamos a Nápoles cuando aquella región y las Españas las gobernaba un mismo rey y de ahí vienen la Mafia, la Camorra, la N'Dranghetta y la Sacra Corona Unita, entre otras, y sus conexiones y coberturas políticas. Qué fértil es la raíz manchega de la criminalidad. De hecho, si tomamos un partido político cualquiera, podemos ver reproducido en él la misma estructura de la Garduña: la superestructura, que serían los bancos; el Hermano Mayor o Gran Maestre, un personaje de alta condición social que maneja los hilos y tiene a sus órdenes diversos capataces (uno por cada ciudad). Cada capataz dirige a dos tipos distintos de malhechores: los punteadores (principalmente asesinos o matones) y los floreadores (principalmente ladrones). Por debajo de cada uno de estos punteadores o floreadores están los postulantes, que los ayudan, recaudan las contribuciones y esperan alcanzar la posición de punteador o floreador por méritos de chupamindez o lameculismo. Y, por último, están los fuelles o aprendices, de los cuales hay diversos tipos: soplones, chivatos, coberteras y sirenas. ¡Bah! No me voy a molestar en explicar cómo se calca esta estructura en el caciquismo canovista del XIX y en el autonomista del XX, que ahora se reparten Crackman y Shoemaker. Hay más ladrones robando los bancos desde dentro que desde fuera. En tierras de bandoleros como esta, desde tiempos romanos, el Solitario habría hecho bien en asociarse con esas bandas de creativos publicitarios para poder ganarse su poquito de impunidad dizque democrática.

Millás y los profes


Juan José Millás, "Profesores", en El País  09/09/2011

Lo lógico es que el cojo sea partidario de las muletas, el miope de las gafas y el dispéptico del Almax. ¿Quién no intenta mitigar sus carencias? Solo el ignorante contumaz se revuelca feliz en su pocilga. Si no logra disfrutar de Shakespeare, lo borra de la historia de la literatura. Si no ha podido con el Quijote, lo califica de coñazo insufrible. Si no comprende la filosofía, la tacha de entretenimiento inútil para vagos. Millán Astray, uno de los burros más notables y peligrosos de la historia de España, sacaba la pistola cuando escuchaba la palabra cultura. Nos recuerda un poco a Procusto, el célebre personaje de la mitología griega que cortaba o estiraba las piernas de los huéspedes que no se adaptaban a la longitud de su cama. El uno estaba convencido de que la medida canónica de todos los cuerpos era la de su lecho; el otro no soportaba que hubiera alguien con más conocimientos de los que poseía él.

Viene esto a cuento de la carta que Esperanza Aguirre ha dirigido a los profesores de la enseñanza pública de la Comunidad de Madrid. Plagada de faltas de ortografía, les anuncia en ella los recortes que ha decidido aplicar a la educación. La cama de Procusto. Si yo no sé colocar los acentos, que nadie de mi entorno sepa hacerlo. Es probable que Aguirre no haya escrito esa carta, quizá ni siquiera la leyó antes de darle curso (así están las cosas), pero seguro que fue revisada por la Consejería responsable de enseñar a escribir a los madrileños. No pasa nada, tenemos también un responsable de transportes que desconocía la existencia del Metrobús. Cuando saltó el escándalo, Aguirre resistió la tentación de eliminar ese billete a fin de adaptar la realidad al tamaño de su consejero, pero en lo de la ignorancia contumaz parece dispuesta a sacar la pistola. Dice que hacen falta más policías que profesores.