sábado, 1 de septiembre de 2012
El propósito de todo esto
De una crítica de cine de Luis Martínez en el actual Festival de Venecia:
- "¿Cuál es el propósito de todo eso?", le pregunto educadamente [habla el hombre]
- "¿Acaso tiene que tener todo un propósito?", respondió Dios.
- "En efecto", dijo el hombre.
- "Entonces te dejo que el objetivo de todo esto lo pienses tú", dijo Dios. Y se marchó.
El diálogo es de Cuna de gato, de Kurt Vonnegut. Del mismo que dejó escrito: "Quería que todas las cosas parecieran tener sentido, así todos podríamos ser felices en vez de unos amargados. Así que inventé mentiras, para que todas encajaran bien, e hice de este triste mundo un paraíso". Pues eso, mentir o morir.
Novedades sobre JRJ
Tereixa Constenla, "Testamento definitivo de un poeta inacabado" El País, 1 -IX-2012:
Las ediciones enriquecidas de ‘Espacio’ y ‘Tiempo’, de Juan Ramón Jiménez, arrojan nueva luz sobre su obra de exilio.
Cada día de los que pasó en el exilio, Juan Ramón Jiménez pudo al menos tocar piedrecitas de Moguer. A todas horas, donde quiera que fuera, le acompañaban en un bolsillo. Otro de tantos aleteos de su nostalgia, que le paralizó durante los dos primeros años de forzoso destierro. El poeta dejó de hacer poesía. Solo cuando el paisaje cambió y le hizo sentirse en casa volvió al verso. Ocurrió en La Florida (Estados Unidos), donde se instaló junto a Zenobia Camprubí en “una casita andaluza” y donde todo le recordaba a su tierra. “En La Florida empecé a escribir otra vez en verso. Una madrugada me encontré escribiendo unos romances y unas canciones que era un retorno a mi primera juventud, una inocencia última, un final lójico (sic) de mi última escritura sucesiva en España”, escribió en una carta en 1943.
Esos versos que pertenecen a la obra del exilio apuntaban en muchas direcciones. Una de ellas fueron los Romances de Coral Gables. Otra, un poema que arranca con un desafío —“Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo”— que comenzó en verso libre mayor titulado Espacio. Muchos especialistas lo consideran el testamento poético del Nobel andaluz. No así Joaquín Llansó, que reserva esa simbólica corona para Dios deseado y deseante. “A través de los manuscritos se puede demostrar que Espacio está escrito antes de 1945. A partir de los cincuenta comenzó a prosificar su obra entera. Cambió y corrigió cosas, pero todo estaba escrito antes de ese año”, sostiene.
La editorial Linteo acaba de publicar una edición especial de Espacio y Tiempo, donde Joaquín Llansó y Rocío Bejarano desmenuzan el contexto en el que surgieron ambas obras, la historia de su escritura y la controversia suscitada por las dos copias de Espacio. “Había divergencias sobre la fijación del texto, nosotros hemos establecido cuál es el texto definitivo”, comenta Llansó, que también destaca el carácter abierto de la edición. “Mostramos todos sus manuscritos para que los especialistas puedan tener sus propias conclusiones”. El volumen, de cuidadísima edición, incluye acuarelas y reproducciones facsimilares, que permiten seguir las correcciones manuales del autor de Diario de un poeta recién casado.
Juan Ramón nunca daba por acabados sus textos: “No pretendo, ni quiero, ni debo ni puedo acabar nunca mi obra. Mi verdadera obra es ‘obra en marcha’, ‘imajinación en movimiento’, ‘sucesión poética’. Poetizar es abrir siempre y no cerrar nunca”. En 1943, en una carta escrita en Washington a Luis Cernuda, le anunciaba que había escrito 115 páginas de un poema nuevo que no tenía asunto. “Creo que en la escritura poética, como en la pintura o en la música, el asunto es la retórica, ‘lo que queda’, la poesía. Mi ilusión ha sido ser más cada vez el poeta de ‘lo que queda’, hasta llegar un día a no escribir”, reflexionaba en la carta. Todavía pasarían unos años hasta que aquel poema sin asunto se culminó y se publicó en la revista Poesía española en 1954. Era la versión íntegra, no la definitiva, de Espacio.
Con Tiempo, escrita en prosa poética desde el principio y solo publicada en dos ocasiones, ocurrió algo distinto. “Por razones que desconocemos, abandonó su escritura apenas iniciada y ya no volvió nunca más a trabajar sobre ella”, escriben Llansó y Bejarano. “Su inacabamiento es absoluto, como si en algún momento Juan Ramón se hubiera olvidado de él y lo hubiera abandonado definitivamente”.
Con las creaciones del exilio, adonde llegó tras volcarse en la atención de niños huérfanos en el Madrid en guerra, Juan Ramón Jiménez alcanzó la cima, en opinión de los estudiosos. Espacio fue una de las obras que contribuyó a su afianzamiento. “Poesía humanísima, que se traiciona en su ternura, que nos transparenta el espectro de un alma española que sufre, recuerda, espera y canta”, escribe Gerardo Diego, cuyos elogios entusiasmaron tanto al autor que le dedicó el poema. “Juan Ramón es un poeta muy especial, su poesía es esencial, algo que vemos solo en pocos poetas como Rilke o Baudelaire”, afirma Llansó.
Manuel Ramos, editor de Linteo, que ha publicado numerosas obras juanramonianas, le considera un genio: “Era un creador compulsivo, que tenía siempre varios proyectos en marcha e iba por delante del editor”. Tras su muerte en San Juan de Puerto Rico en 1958, dejó miles de textos inéditos. Unos años antes había dejado de escribir, asediado de nuevo por sus fantasmas y sin la tutela de su esposa, Zenobia, fallecida a los tres días de que se le comunicase el Nobel de Literatura en 1956. Pero ya no necesitaba más. Había dejado montañas de textos, muchos inéditos, que le habían izado hasta el olimpo de la literatura: “Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo”.
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Freud
Una de las mejores explicaciones de la génesis de la obra de Freud que he visto es esta:
Freud, Sigmund (1856‑1939) Nació en Freiberg (hoy Príbor), pequeño pueblo de Moravia (hoy Checoslovaquia) el 6 de mayo de 1856 y murió en Londres ‑exiliado‑ el 23 de septiembre de 1939. La vida de Sigmund Freud transcurre en Viena, ciudad a la que sus padres se mudan cuando tiene apenas cuatro años. Los datos de cierta crónica ‑proporcionada por el mismo Frcud en su Presentación autobiográfica‑ refieren que durante siete años es el primer alumno de Gymnasium, y que sin encontrar obstáculos en la difícil situación familiar, el padre lo incita a elegir carrera y a que lo haga exclusivamente según sus inclinaciones. Pero algo sucede en el ínterin; mientras su apetito de saber se dirige antes a lo humanístico que a la biología, a pesar de no sentir preferencias por la posición y la actividad del médico, estudia medicina. Freud atribuye su decisión al “hermoso ensayo de Goethe* Die Natur”, que escucha en una conferencia; ello configura un verdadero anuncio de lo que habría de resultar: su “medicina” no estaría a tono con la consabida posición del médico; sin interesarse en curar como la ciencia estipulaba daría cuerpo a una modalidad inédita de tratamiento para el trastorno mental, que tiene a la palabra como único instrumento. La “naturaleza” que le ocuparía no estaba en los tratados de biología sino en aquel atribuido a Goethe; Freud se inspira en su genio literario. El correr del tiempo pone las cosas en su lugar cuando recibe la única distinción oficial que se le dedica en vida: el Premio Goethe, conferido a quien por su obra e influencia creadora fuera digno de su memoria. Si bien produce con anterioridad trabajos de importancia, la obra de Freud se desarrolla principalmente en el siglo XX, a partir de La interpretación de los sueños, fechada en 1900. Quizá de ningún otro pensador de este siglo se haya escrito y debatido tanto y con tal intensidad; es la situación sin par de quien descubre, describe, inventa la noción de un espacio de la vida anímica, el inconsciente* freudiano, capaz de llevar su objeto teórico a la excelencia de algo no superable por continuadores o adversarios. “Si en lo que sigue hago contribuciones a la historia del movimiento psicoanalítico ‑afirma Freud al ocuparse del devenir del psicoanálisis‑ nadie tendrá derecho a asombrarse por su carácter subjetivo ni por el papel que en esa historia cabe a mi persona. En efecto, el psicoanálisis es creación mía, yo fui durante diez años el único que se ocupó de él, y todo el disgusto que el nuevo fenómeno provocó en los contemporáneos se descargó sobre mi cabeza en forma de crítica. Me juzgo con derecho de defender este punto de vista: todavía hoy, cuando hace mucho he dejado de ser el único psicoanalista, nadie puede saber mejor que yo lo que el psicoanálisis es, en qué se distingue de otros modos de explicar la vida anímica, qué debe correr bajo su nombre y qué sería mejor llamar de otra manera”. Quien aún hoy se diga psicoanalista no tiene otra alternativa que mantener a Freud como referente. Nótese que decimos inconsciente freudiano o Freud a secas como símil de su obra, y él mismo destaca el modo en que su persona se entrevera con la teoría por él formulada. Esto lo aproxima al artista, lo distancia del científico; solemos decir “un Picasso”, “un Klee”, “un Kandinsky” de las obras en las que ellos dibujaran sus firmas dado el carácter singular, irrepetible del trazos de autor, mientras es condición del científico quedar velado, abstraído por el asunto al que se dedica. Damos con una paradoja, porque la presencia fuerte de Freud no equivale a que el psi coanalista deba reverenciar al dogma en su teoría; el propio Freud, advirtiendo que es preciso estar alertas contra el riesgo del dogma especulativo, se inclina hacia “una ciencia construida sobre la interpretación de la empiria”. “Esta última ‑opima en una de sus obras nodales, Introducción del narcisismo‑ no envidiará a la especulación el privilegio de una fundamentación tersa, incontrastable desde el punto de vista lógico; de buena gana se contentará con unos pensamientos básicos que se pierden en lo nebuloso y apenas se dejan concebir; espera aprehenderlos con mayor claridad en el cur so de su desarrollo en cuanto ciencia y, llegado el caso está dispuesta a cambiarlos por otros”. Esta cita nos sirve para formular un interrogante: ¿Cómo es que quien revoluciona la manera de concebir no sólo la teoría del aparato mental [véase aparato psíquico*]sino la concepción misma del hombre, afirma que sus teorías se fundan antes en una interpretación de la empiria que en la rigurosa lógica especulativa? A lo largo de su obra hay reiteradas menciones del peligro de que el psicoanálisis se convierta en un sistema filosófico capaz de brindar una “visión del mundo”. Freud se propone algo distinto, que aparentando modestia constituye, en verdad, un desafío mayor: liberar a su teonzación de la cancel de una determinada concepción del mundo, siempre sospechosa de teologismo. Interpretación de la empiria, llama en consecuencia a su psicoanálisis, y tal vez sea ésa la razón de mencionar como “material” al registro de sesiones utilizado para una consideración clínica. Asunto de palabras, la empiria que concierne al psicoanalista. Lejos de cualquier empinsmo, antes que otra cosa Freud propicia un estilo de abordaje a la problemática humana. Su nombre se incluye en la exigua lista de quienes subvirtieron el instrumento del que surge una idea del hombre: la interpretación. Aquí es preciso volver sobre lo antedicho: la teoría freudiana se diferencia de aquellas que buscan el encuentro con una verdad última, que tarde o temprano desembocan en el vislumbre de un Dios. Declaradamente ateo, Freud hace de la interpretación un ejercicio de‑constructivo (que no equivale a destruir) del sentido que un sujeto cree haber encontrado para su vida. ¿Cómo llega a esto? Merced al estudio de los síntomas* neuróticos, consistentes en ocurrencias, impulsos o actos que se presentan a la conciencia de alguien sin que atine a explicarse su procedencia ni su finalidad. Interesado en la pregunta por el trastorno mental, en 1885 viaja a París, gracias a una beca, para pasar una temporada en el servicio de Jean Martin Charcot* en La Salpêtrière. El eminente psiquiatra ensañaba un punto de vista distinto del que era consenso en la época; la histeria*, entidad que tenía en jaque a los médicos, no consistiría en mera simulación. Charcot había percibido que los enfermos presentaban una exquisita sensibilidad en ciertos lugares del cuerpo, los llamó “zonas histerógenas”; al tocarse o presionarse en ellas se despertaba un ataque histérico o cesaba si ya había comenzado. Freud suma a esta y otras observaciones una acotación vertida por el maestro en el transcurso de una velada en su casa: mientras un colega narra el caso de una joven pareja, la mujer aquejada de una grave padecimiento y el marido de impotencia, Charcot lo interrumpe con una frase terminante: “Mais dans des cas pareils c'est toujours a chose génitale, toujours... toujours... toujours!” Los tratados médicos no registraban osadía semejante, ni el mismo Charcot se hubiera atrevido a suscribirla en ámbito académico, y la frase queda reverberando en el joven Freud junto a otras dos: la escucha de boca de Josef Breuer* ‑colega vienés que trataba mujeres histéricas‑ la vez que al referirse al síntoma de una paciente le confía amigablemente que siempre consisten en “secretos de alcoba”; y la ironía de Rudolf Chrobak ‑eminente profesor de ginecología en Viena‑ cuando al derivarle una paciente con ataques de angustia, que a pesar de haberse casado hacía 18 años permanecía virgo intacta, le dice que para ella hay una receta:
Rp,
Penis normalis,
dosim, repetatur!
Estos comentarios, hechos al pasar, quedan tan grabados en Freud como desestimados por quienes los formulan; Freud podría luego reclamar legítimamente derechos de autor sobre ellos. Encontramos aquí una vez más su estima acerca de la interpretación de la empiria; resulta notorio que el psicoanálisis no consiste en una suerte de adivinación sino en saber escuchar lo que de todos modos se dice y en repetir sin redundancia. De regreso a Viena luego de la estadía en París, Freud se preocupa en constatar la pertinencia de estas aseveraciones en los pacientes neuróticos que llegan a su consulta y comienza a destacarse la singularidad de su pensamiento: A propósito de una joven histérica, a la que llama Elisabeth von R.* escribe lo siguiente: “Cuando en un enfermo orgánico o en un neurasténico se estimula un lugar doloroso, su fisonomía muestra la expresión, inconfundible, del desasosiego o del dolor físico; además el enfermo se sobresalta, se sustrae del examen, se defiende. Pero cuando en la señorita Von R. se pellizcaba u oprimía la piel y la musculatura hiperalgésicas de la pierna, su rostro cobraba una peculiar expresión, más de placer que de dolor; lanzaba unos chillidos ‑yo no podía menos que pensar: como a raíz de unas voluptuosas cosquillas‑, su rostro enrojecía, echaba la cabeza hacia atrás, cerraba los ojos, su tronco se arqueaba hacia atrás. Nada de esto era demasiado grueso, pero sí lo bastante nítido, y compatible sólo con la concepción de que esa dolencia era una histeria y la estimulación afectaba una zona histerógena”. Despunta en este relato el arte freudiano de la interpretación. La mención de una “zona histerógena” no era nueva, pero Freud avanza a partir de ella ‑‑llegando a concebir la noción de “zona erógena”; en un mismo movimiento discrimina al trastorno histérico de la enfermedad orgánica y distingue algo específico: la voluptuosidad que presenta un cuerpo transido por un raro goce*. “Era preciso inferir que su atención estaba de morada en algo otro ‑probablemente en pensamientos y sensaciones que se entramaban con los dolores”, agrega. Esos pensamientos, cuya singularidad consistía en asociarse a lo voluptuoso y no ser conscientes para la paciente, configuran ese algo otro del sujeto, lo inconsciente. Freud también advierte que ignorando el íntimo origen de los pensamientos y sensaciones despertados, la paciente suponía al médico causante de su sentir. “Falso enlace” denomina en consecuencia a esta estima por la que el recuerdo de cierta historia, determinante del padecer, es sustituido por la ilusoria realidad del vínculo con el terapeuta. Tiempo después Freud comprende que este acontecer es un pilar de la clínica y lo rebautiza “transferencia”*. Vale que nos hayamos detenido en esta interpretación princeps de Freud porque destaca los vectores de su teorización, que pueden enunciarse del siguiente modo: el núcleo del padecimiento neurótico, expresado como síntoma (o como lapsus*, sueños*, incluso chistes*) es un entrecruzamiento de ilaciones inconscientes que por transferencia se enlazan a un suceso actual, cuyo origen concierne a cierta voluptuosidad que abre una dimensión del cuerpo distinta de la inherente a las necesidades orgánicas. Y según fuera adelantado a propósito de la transferencia, al abarcar con el análisis además de los síntomas a los sueños, lapsus, olvidos, chistes, Freud trasciende el área restringida de la psicopatología* para enunciar una teoría general del aparato mental. Es preciso tomar en cuenta que la noción de psiquis* resulta absolutamente alterada según la concepción que de ella se tenía, pues la teoría y la clínica de lo inconsciente obligan a abandonar, por falta dei pertinencia, la clásica dicotomía: cuerpo (estu diado por la biología) ‑mente (en pie de igualdad con la conciencia). En este plano de clivaje ubica lo atinente a la pulsión sexual. El mencionado caso de Elisabeth von R. integra los Estudios sobre la histeria, que Freud publica juntamente con Breuer, colega de gran importancia en su inicial preocupación por el enigma histérico. Breuer, médico de prestigio, había respaldado el juvenil interés de Freud, quien encuentra en él aliento intelectual y ayuda económica. Pero cuando comienza a resultar ostensible la implicancia sexual en las neurosis se produce una divisoria de aguas: Freud se interesa decididamente en la novedad que sale al encuentro de su interpretación, Breuer abjura de ello renunciando al camino emprendido. Antes que ocurriese de modo de finitivo, Breuer recibe a otro joven, proveniente de Berlín, dedicado a la otorrinolaringología, al que recomienda asistir a las conferencias que por entonces Freud pronuncia en un servicio hospitalario. De edad pareja y comunes ansias de investigar en territorios no convencionales para la ciencia médica, ambos intiman rápidamente. Cuando Wilhelm Fliess* -que así se llamaba‑ retorna a Berlín, Freud inicia con él una correspondencia que habría de durar 17 años (1887‑1904). “Si bien es cierto que mi carta de hoy responde a un motivo estrictamente práctico, debo iniciarla confesándole que abrigo la esperanza de mantener con usted una relación permanente y que la profunda impresión que usted me ha causado, fácilmente podría inducirme a declararle con toda franqueza en qué categoría de seres humanos me veo impulsado a incluirlo” le escribe el 24 de noviembre de 1887 en su primera carta. La “categoría” del amigo, excelsa en el comienzo y durante gran parte de la amistad, cedería paso, hacia el final, a una estima diferente, que ubicaría a Fliess en el registro de la paranoia*. Importa destacar esta relación pues resulta una verdadera encrucijada para Freud, legada posteriormente a cada analista en formación [véase candidato*] cuando debe combinar el estudio teórico y la reflexión clínica con su propio análisis; veamos por qué: Fliess es una figura netamente transferencial, y el carácter epistolar del vínculo favorece que la palabra ‑escrita‑ viajando entre Viena y Berlín cobre relevancia por sobre la realidad concreta de los interlocutores. A través de ello Freud lleva a cabo la creación por develamiento de los ejes fundamentales de la teoría psicoanalítica: el pulsionar sexual, su carácter primordialmente infantil y reprimido, la noción de escena (traumática) y la dramática de la fantasía* trabada por el deseo*, el espacio virtual de lo inconsciente en relación al sistema preconsciente‑consciente, el estatuto del cuerpo erógeno y el espacio del Yo*, el complejo de Edipo*, la estratificación psicopatológica. Pero todo ello sigue el curso del trabajo riguroso de análisis que Freud dedica a sí mismo, principalmente referido a sus sueños y sustentado transferencialmente por Fliess. Al concluir la amistad en 1904, el psicoanálisis llega al fin de su principio como ciencia de lo inconsciente; para ese entonces Freud ha editado algunos textos decisivos. Estudios sobre la histeria y La interpretación de los sueños principalmente; otros, el historial del caso Dora -que articula la clínica de la histeria al análisis de los sueños‑, Psicopatología de la vida cotidiana, El chiste y su relación con lo inconsciente y Tres ensayos de teoría sexual están listos para ser publicados. Además de la resistencia que su obra y tarea clínica despiertan en el ámbito médico, diversas personas interesadas en la en señanza de esta nueva disciplina se acercan a él en calidad de discípulos; el movimiento psicoanalítico inicia su marcha y durante más de tres décadas Freud desarrolla los vislumbres anteriores, confiriéndoles unas veces caracteres más definidos, incluyendo otras un nuevo parámetro teórico ‑como el de narcisismo*‑‑ o reformulando su propia teoría para incluso por esta vía alcanzar nociones aún informuladas, como la discutida pulsión de muerte*. Comprobará el lector que en este momento, del despegue del psicoanálisis como tal, levantamos la pluma para dejar concluir estas palabras acerca de Sigmund Freud. Es que tal vez el mayor interés en el enfoque de un creador y su producción concierne al contexto de descubrimiento. Lo demás, la fatigosa decantación, es menos la obra del genio que la del rigor empeñado en establecer categorías, y seguramente figura en cualquier (otra) enciclopedia. [Carlos Pérez]
viernes, 31 de agosto de 2012
Un paralelo económico
Dean Baker, autor de 'The End of Loser Liberalism: Making Markets Progressive'
Pobreza: La nueva industria del crecimiento en Estados Unidos
Huffington Post, 30/08/2012 10:48
Las tendencias recientes de los índices de pobreza en EE UU deberían tener al país furioso con sus dirigentes. Cuando, el próximo mes, obtengamos los datos de 2011, seguramente volveremos a ver otra subida de esas cifras, un comportamiento que representa un vuelco respecto a casi 50 años de progreso económico. El porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema, con rentas que no alcanzan ni la mitad del umbral de pobreza, volverá probablemente a ser el más alto desde que se registran estos datos.
Empeora aún más la situación el hecho de que muchos de esos pobres son niños. En 2010, el 27% de todos los niños de Estados Unidos vivían bajo el umbral de pobreza. En el caso de los niños afroamericanos, la cifra se aproximaba al 40%.
Muchos echarán la culpa a la reforma de la ley de asistencia social que se aprobó en 1996 con apoyo de los dos partidos. Es razonable. Fue un proyecto que incluyó mucho hablar para la galería y eliminó las garantías que habrían podido proteger a millones de familias en una crisis tan grave como la que ahora vivimos.
Los defensores de la reforma que ahora se muestran sorprendidos por las consecuencias deberían dedicarse a otro trabajo. En su momento hubo muchos que advirtieron de que la falta de garantías federales podía generar serias penalidades en un momento de crisis económica. Nadie tiene derecho a extrañarse ahora. El aumento de los índices de pobreza en una situación como la actual era un resultado previsible de la ley y, de hecho, se predijo.
Sin embargo, la historia tiene otro aspecto, el estado general de la economía, que es la causa fundamental del aumento del índice de pobreza. La inmensa mayoría de la población estadounidense obtiene la mayor parte de sus ingresos de su trabajo, y eso incluiría a las decenas de millones de personas que viven en la pobreza si tuvieran acceso a un puesto de trabajo. En la economía actual, esas personas no pueden encontrar empleo, o por lo menos no pueden encontrar un puesto de jornada completa que les ofrezca nada remotamente parecido a un salario para poder vivir.
El motivo por el que muchas de esas personas no pueden encontrar empleo es la pésima gestión económica de personas que se llaman nada menos que Robert Rubin, Alan Greenspan y Ben Bernanke. Estos pensaron que las burbujas que habían impulsado la economía en las dos últimas décadas, la burbuja de la bolsa en los años ochenta y la de la vivienda en el último decenio, estaban muy bien. Por alguna razón, pensaron o que las burbujas no iban a estallar o que sería fácil arreglar las cosas cuando estallaran. En el caso de Robert Rubin, se benefició personalmente -con unos beneficios de más de 100 millones de dólares- de la burbuja inmobiliaria después de dejar su cargo de secretario del Tesoro para convertirse en directivo de Citigroup.
Sin negar la importancia de tener sólidas redes de protección para garantizar que las personas puedan sobrevivir a los periodos difíciles, todavía más importante es tener una economía fuerte que sea capaz de generar empleo bien remunerado. Por desgracia, en la agenda política actual no se vislumbra nada que vaya a permitir esa recuperación del pleno empleo a corto plazo.
Los dos candidatos presidenciales aseguran que se comprometen a reducir el déficit como si hubiera un proceso mágico que hace que las empresas empiecen a contratar trabajadores, cuando ven que las escuelas están despidiendo a profesores y los contratistas de defensa están despidiendo a empleados de sus fábricas. En 1996 no hubo más que unos cuantos políticos que tuvieron la valentía de alzarse y decir que la reforma de la asistencia social iba a poner en peligro la seguridad de millones de familias, y ahora hay muy pocos que estén dispuestos a levantarse y decir que necesitamos más inversiones públicas para crear empleo y reconstruir la economía.
La realidad es que el estallido de la burbuja inmobiliaria creó un enorme vacío de la demanda en la economía. A corto plazo, ese vacío solo puede llenarlo el Gobierno, nos guste o no. Hasta que consigamos que la economía se recupere y empiece a crear los millones de puestos de trabajo que se necesitan, las cifras de la pobreza seguirán siendo horribles. Por eso, la vía principal para remediar la pobreza pasa por arreglar la economía.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia
Tres datos crudos sobre el paro
Los hechos son tozudos, por más que creen un "banco peor", que sería la denominación más ajustada para bautizar la nueva mierda cagada por los políticos:
Desempleo juvenil en España: 52,9 %.
En Grecia: 53, 9 %.
En la Eurozona: 22%
Desempleo juvenil en España: 52,9 %.
En Grecia: 53, 9 %.
En la Eurozona: 22%
miércoles, 29 de agosto de 2012
Pervivencias ridículas
Un tal Buqueras afirma:
¿Por qué en España se tiene una jornada laboral más extensa que en el resto de Europa? Por la decisión provisional que se adaptó en la Segunda Guerra Mundial (al igual que otros países, como Inglaterra) de establecer la hora con Berlín, pero que en España no se restableció una vez terminada. España debería tener el mismo horario que tiene Canarias, que Portugal, que Inglaterra, porque es el horario del meridiano de Greenwich que es el que nos corresponde a nosotros ¿Y las horas de luz, no afectan a la diferencia entre los horarios de los países? En Nápoles comen entre las 12 y la 1 del mediodía, y cenan entre las siete y las ocho de la tarde, que es lo que hacían los españoles hasta los años treinta y pico del siglo pasado.
Publicidad desalmada
Una mujer se quema a lo bonzo y muere en un cajero barcelonés. Y, cuando uno va a leer la noticia en un diario electrónico por Internet, se la tapa un enorme anuncio de un banco que no hay manera de hacer desaparecer.
Un modesto ejemplo de publicidad desalmada que, eso espero, quizá no llegue a hacernos desaparecer. Ya hasta los cajeros humanos han desaparecido, incluso en el metro. ¿Quienes seremos los siguientes? Quizá, eso pienso, los que trabajen más cerca del dinero. Siempre ha sido así.
Pronto no quedará gente a la que hacer publicidad.
Un modesto ejemplo de publicidad desalmada que, eso espero, quizá no llegue a hacernos desaparecer. Ya hasta los cajeros humanos han desaparecido, incluso en el metro. ¿Quienes seremos los siguientes? Quizá, eso pienso, los que trabajen más cerca del dinero. Siempre ha sido así.
Pronto no quedará gente a la que hacer publicidad.
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La enfermedad de estos tiempos: la Terribilitis
De Información.com:
Buenos Aires, 27 ago.- El psicólogo catalán Rafael Santandreu, que presentó en la capital argentina el libro "El arte de no amargarse la vida", consideró hoy que suprimir las exageraciones es clave para evitar los trastornos emocionales y escapar a la amargura.
"La mayor parte de los trastornos emocionales son el resultado de la tendencia que tienen las personas de calificar de terribles cosas que no lo son: anticipan las desgracias y se toman a la tremenda las adversidades y están todo el tiempo dando vueltas sobre eso", señaló hoy en una entrevista con Efe el terapeuta, en el marco de su visita a Buenos Aires.
Santandreu, un psicólogo cognitivo cuyo centro de consulta se ubica en Barcelona, presenta el libro "El arte de no amargarse la vida", que acaba de editarse en Latinoamérica y que en España se posiciona como uno de los primeros en ventas.
"La gente más sana y positiva tiene el hábito de no exagerar las adversidades y aprende a convivir con ellas; esa es la filosofía ideal para lograr el equilibrio emocional", postuló el psicólogo.
El especialista advirtió, sin embargo, sobre el "mensaje de hiperexigencia y superación constante" que brinda la sociedad actual, el cual "lo único que hace es producir neurosis y enfermar a la gente", alertó.
"Los deportistas, por ejemplo, como Rafa Nadal, están sometidos a una exigencia y presión constante que muchas veces les produce angustia; con mis pacientes deportistas hago hincapié en que es más importante lograr la armonía espiritual que la superación personal", apuntó.
El principal concepto que maneja Santandreu en su libro es el de "terribilitis", una patología a la que define como el "arte de agrandar los problemas y las adversidades que tienen las personas".
"Las personas vulnerables emocionalmente están llenas de exigencias y cuando estas no se cumplen se enfadan con ellas mismas y con el mundo", explicó a Efe.
Aseguró además que su libro "no es de autoayuda, porque propone un método para cambiar, comprobado con más de dos mil estudios que avalan su eficacia".
"No me gustan la mayoría de los libros de autoayuda, porque no sirven y sólo son una colección de ideas bonitas; hasta a veces son nocivos, como 'El Secreto', que inculca la idea de que si se desea mucho algo se puede conseguir; eso lo único que logra es generar ansiedad en la gente", detalló.
Santandreu desarrolla sus terapias en el marco de la psicología cognitiva, que se enfoca en detectar las creencias irracionales que producen un diálogo interno que deprimen a la persona.
"Buscamos detectar el problema y erradicarlo cuanto antes; pensamos de una manera muy distinta al psicoanálisis, que para mi gusto hace mucho hincapié en el pasado y tarda mucho en brindar soluciones concretas", afirmó.
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Ciudad Real, por Elpidio de Mier
CIUDAD-REAL
Salve...!! Ciudad heroica, perla escondida,
de castellana gloria fiel Atalaya,
ignorada en el lecho de tu heroísmo
envuelta en rico armiño de antigua España.
Alfonso X, el Sabio, te dio existencia
y grabó su grandeza, jamás borrada,
en el honor austero de tus señores,
en los ruinosos cubos de tus murallas,
en redor de aquel pozo, donde la Historia
diz que escribió el Rey Sabio nobles proclamas
y trazó los jalones de sus Partidas
que atraviesan los siglos entre alabanzas,
El Dios de los cristianos bendijo el suelo
que hollaban los bridones de tus mesnadas,
porque la fé profunda de tus caudillos
en honor, sin negruras, iba engarzada.
Ciudad-Real con Toledo, fué fortaleza
donde fincó el cristiano sus fieles armas,
donde más mora sangre regó la tierra,
donde fué más probada la fé cristiana,
donde en cada pedazo del suelo augusto,
donde por cada almena de tus murallas,
salió un rayo de gloria, con heroísmo,
para forjar los cetros de nuestra España.
Salve...! Solar augusto de la hidalguía,
capital cenicienta de extensa Mancha,
donde círculo forman los horizontes,
donde es fecunda y rica la tierra llana.
He corrido del mundo los climas todos...,
y donde el patriotismo noble se exalta,
no recuerda el patriota las nuevas cosas...
el corazón hispano tiende a la Mancha
y surgen, en la mente, de sus llanuras
memorias y contentos que van al alma
se recuerdan ensueños de D. Quijote,
sueños de gentileza, de bienandanza,
que hicieron infecundos, materialistas
de la vil descendencia de Sancho Panza,
y tienen desmedrados altos destinos
con los cuales Cervantes siempre soñaba...,
y surgen los recuerdos de los molinos
de armazón gigantesco y enormes aspas,
que al borrar su existencia los gobernates
han colocado en ruinas la triste Patria,
y estudiantes hambrientos, de capa rota,
detrás de los arrieros y sus reatas,
y, a través de los tiempos, las maritornes
salen con las monsergas de las posadas
para dar, sencillotas, al peregrino
cansado de los viajes, fuerte pitanza,
y... sobre todas esas bellas escenas
en que inyectó Cervantes vital pujanza,
flotan las armonías de la nobleza,
la sencillez manchega fina y gallarda,
el amor al terruño del heroísmo,
el imborrable apego que tiene el alma
a lo que eternamente vive en el mundo
y guarda entre sus pliegos la enseña Patria
Ciudad-Real, centro augusto del suelo santo
donde el pasado tiene viviente calma,
las empedradas calles de rudos chinos,
la quietud placentera de sus moradas,
en lejano horizonte, grandes rebaños,
fecundas sementeras en lontananza,
Solo a la triste sombra de tus mesones
pudo trazar su pluma, siempre gallarda,
belleza de Marcelas, entre colores
que el inmortal artista formó a Zoraida
y forjó de Luscinda la bella idea,
trazada entre contrastes y filigranas,
para legar al mundo del pensamiento
soberana leyenda, nunca igualada,
Ciudad-Real, la que ostentas en tu atavío
de la auténtica gloria las viejas galas,
de inolvidables tiempos vivos recuerdos,
de lejanas venturas costumbres raras,
sonrisa de los patios de Andalucía,
austeridad de casas zaragozanas,
fraternales corrillos en las callejas,
impecables blancuras en las fachadas,
algarabías jocosas en los mercados,
y enanos edificios en ricas granjas,
y atravesando fuertes las pétreas calles
enjaezadas parejas de la labranza:
torcido laberinto de callejuelas
en direcciones varias: en lontananza
por lineales caminos, pausadamente,
las vigorosas yuntas de la labranza.
Tierra de las leyendas y los empeños,
solar de D. Alonso, severa Mancha,
solo tu has sido marco digno y augusto
para grabar Cervantes la Gran Fazaña
de Alonso de Quijano, que a todo el orbe
ha contado virtudes de nuestra Raza.
Solo a la triste sombra de tus mesones
pudo trazar su pluma, siempre gallarda,
belleza de Marcelas, entre colores
que el inmortal artista formó a Zoraida
y forjó de Luscinda la bella idea,
trazada entre contrastes y filigranas,
para legar al mundo del pensamiento
soberana leyenda, nunca igualada,
Ciudad-Real, la que ostentas en tu atavio
de la auténtica gloria las viejas galas,
de inolvidables tiempos vivos recuerdos,
de lejanas venturas costumbres raras,
sonrisa de los patios de Andalucía,
austeridad de casas zaragozanas,
fraternales corrillos en las callejas,
impecables blancuras en las fashadas,
algarabías jocosas en los mercados,
y enanos edificios en ricas granjas,
y atravesando fuertes las pétreas calles
enjaezadas parejas de la labranza:
torcido laberinto de callejuelas
en direcciones varias: en lontananza
espigas de los templos de diez centurias
y ruinosos conventos de mil ventanas,
arabescas molduras, casi ruinosas,
de la Puerta Toledo desmantelada,
y los cubos de adobes de su recinto
e innúmeros portillos en la muralla
dan al solar glorioso donde el Rey Sabio
puso el trono viviente de sus hazañas
aspecto de Mueso de los recuerdos
donde sagradas duermen glorías de España,
besadas por el aura de la grandeza
que no borran los siglos ni intriga extraña.
Ordenes Militares: el Priorato
en tu recinto tienes: y Calatrava,
con Santiago y Alcántara, con Montesa,
que fulgores irradian de glorias patrias,
entre tus viejos muros ennoblecidos,
como sacro tesoro su Sede guardan.
Salve..! ¡Ciudad de hidalgos, tranquila, heroica,
pasarán las edades con sus infamias
y adornarán tu frente las aureolas
de solar imborrable, donde la Patria
forjó de la conquista las sabías leyes
que han humillado, al tiempo con su prestancia,
y aunque olviden algunos tus gallardías
ostentarán tus sienes de Reina amada,
corona inmarcesible de honor y gloria
y, ciudad del Rey Sabio, serás llamada.
Ciudad-Real, Enero 1920.
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martes, 28 de agosto de 2012
Un raro publicado en Ciudad Real
Nota al paso: el escritor heterodoxo (excapuchino excomulgado, protestante y masón) Elpidio de Mier González de los Ríos y Solapeña, amigo de Ramón Franco y que para más heterodoxia firmó a veces con sus letras patas arriba Emir de Polidei, imprimió en Ciudad Real unas Bromas... ligeras: sátiras en verso, (Ciudad Real, Establecimiento tipográfico Corral, Buitrago y Vega, 1920) que es uno de nuestros incunables (en cuanto a raros) secretos, por una imprenta que a algunos no les sonará en absoluto y se trata de la de C. C. Rubisco, que vendieron sus hijos a esos señores. Lleva una foto del autor y una dedicatoria al periodista César Gutiérrez, coterráneo y amigo de Elpidio, quien dirigía en Cádiz la revista Cantabria. Después sigue un prologuillo en verso de José Estrañi que fue su último poema, pues murió diez días después. Le he dedicado una entrada en la Wikipedia, por si queréis leerla. Mucho habría que hablar sobre ese libro, dividido en dos partes y en donde creo hay algunos poemas que atacan a un ciudarrealeño bien concreto, periodista, escritor y residente en Puerto Rico; pero me guardo la información para otro momento; dejaré sí en el siguiente post un poema que dedicó a Ciudad Real, el último del libro. Le sigue un pintoresco y larguísimo colofón:
HOY II DE FEBRERO DE MCMXXXX.o aniversario
del matrimonio de amor y fé del autor con
AMALIA CASTELAR Y RIVERA
en Puerto Rico
de cuya unión nacieron los vastagos hispano-americanos
Iberia, Aníbal, "Julia C. Augusta y Fidel
de Mier y Castelar,
SE ACABÓ DE IMPRIMIR
este sencillo libro de ardorosas y sanadoras sátiras en los
Talleres tipográficos
de
CORRAL, BUITRAGO Y VEGA
EN CIUDAD REAL,
fundada por el Rey Alfonso X, el Sabio,
clásica y tranquila capitalidad de la Mancha española,
augusto solar, sobre cuya superficie deslizáronse las
andanzas del nunca igualado caballero
ALONSO DE QUIJANO
(D. Quijote de la Mancha)
creado y elevado a perdurable vida literaria por el inmortal
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA:
que creó igualmente
la asendereada, grotesca y egoísta figura
de
SANCHO PANZA:
cuya numerosa descendencia moral, como allanadora langosta, se ha derramado por el ayer fecundo y hoy esterilizadosuelo de la mansa península ibérica
DE TAL MODO,
que si el histórico Diógenes pretendiera, con su vulgar linterna, buscar la noble descendencia moral de D. Quijote, costaríale trabajo hallar unas docenas de sucesores, en el histórico solar de la caballerosidad, el honor y la hidalguía, porque
CASI TODOS los que oprimen el augusto suelo de IBERIA, desde el soberbio palacio a la humilde
choza, del sacro Altar al glorioso Trono, del surco del
trabajo al templo de la ciencia, políticos y menestrales,
pecheros y señores
CASI TODOS, olvidando las espirituales y elevadas
ideas de D. Alonso, -para desmedro y desgracia de la
Patria- han seguido las nepóticas doctrinas y egoístas
consejos de
SANCHO PANZA
indiscutible patrono de ineptos políticos y vagos de
oficio y costumbre.
Una escritora de Puertollano, la que más vende en España
Alberto Ojeda, El Cultural el 28/08/2012
María Dueñas: "Las universidades norteamericanas fueron muy generosas con nuestros hispanistas exiliados"
Tras el éxito de El tiempo entre costuras, María Dueñas vuelve con Misión olvido, novela en la que rememora la peregrinación de académicos españoles en Estados Unidos tras la Guerra Civil
Septiembre arranca con nubes negras en el horizonte. En todos los sectores de la economía, incluido el de la edición y comercialización de libros. Pero a pesar de las dificultades y los descensos en las ventas, el nuevo curso siempre despierta esperanzas renovadas. Los lanzamientos previstos por los diversos sellos buscan equilibrar, en alguna medida, los desajustados balances. En este contexto, la llegada de la segunda novela de María Dueñas a las librerías es un balón de oxígeno para todos. No hay que olvidar que esta escritora ha conseguido el milagro de vender en los últimos tres años más de un millón ejemplares de El tiempo entre costuras, su ópera prima, que salió con la discreción de una completa desconocida en el mundillo literario pero que el boca a oído aupó al primer peldaño de los libros más vendidos durante meses, aparte de ser bendecido ampliamente por la crítica.
Septiembre también es un mes clave en la trama de Misión olvido (Temas de Hoy), que así se titula. La profesora Blanca Perea vuelve a su despacho en la universidad tras las vacaciones. Es hora de retomar las rutinas de cada día. En el correo electrónico se agolpan cientos de mails. ¡Uf!, qué agobio. Un agobio agravado por las convulsiones que ha sufrido en su matrimonio a lo largo del verano: su marido se ha marchado de casa para empezar una nueva relación con una de sus secretarias, bastante más joven que él. Si la vuelta al trabajo es de por sí dura, en esas condiciones es directamente una tortura. Así que rápidamente urde un plan de fuga. In extremis, logra una beca para instalarse unos meses como profesora visitante en una pequeña universidad californiana. Allí cree que le será más sencillo sacudirse del pensamiento sus desarreglos sentimentales.
La historia arranca pues con una mujer bajo los efectos de un golpe que ha hecho desaparecer el suelo sobre el que asentaba sus pies. De repente, se ha quedado suspendida en el vacío. El culpable, también, es un hombre. El paralelismo con El tiempo entre costuras es evidente. Pero María Dueñas advierte que la diferencia es la actitud con la que ambas protagonistas afrontan el trauma: "Sira Quiroga [la joven costurera que cautivó a miles de lectores] era una mujer mucho más joven e inocente, sin determinación por sí misma y a la que la mueven las circunstancias y las personas que están a su alrededor. Blanca ronda los 45 años, es una profesional que decide sus movimientos, aunque luego también se lleve sorpresas que la conducen a destinos inesperados", explica María Dueñas a elcultural.es un día antes de que Misión olvido inunde las librerías de todo el país y ella misma se vea envuelta en una vorágine promocional que la llevará a más de 30 ciudades españolas.
La otra gran diferencia es estructural. Si en El tiempo entre costuras la narración de las andanzas de Sira Quiroga transcurría de forma lineal, en Misión olvido los saltos en el tiempo (y en el espacio: va y viene de EE.UU a España y viceversa) son una constante. La paradoja de Blanca Perea es que por un lado busca el olvido pero, por otro, tiene la obligación de recordar. Es la única manera de reconstruir la vida de Andrés Fontana, antiguo director del departamento de Lenguas Románicas de la universidad que le acoge, muerto en el año 69 y cuyo copioso legado (correspondencia, artículos, escritos de todo tipo...), encerrado en un pequeño almacén desde entonces, debe poner en orden. Una tarea impropia de su rango que al principio realiza como una autómata pero que luego, a medida que va conectando emocionalmente con el viejo hispanista, termina absorbiéndola en cuerpo y alma.
Blanca, a través de Fontana, empieza a tener contacto con dos capítulos históricos que le revelan la profundidad de la huella hispánica en aquellas tierras lejanas. Primero, la peripecia de los profesores y académicos españoles exiliados al término de la Guerra Civil. "Acabaron diseminados por toda América pero las universidades estadounidenses fueron especialmente generosos con ellos", señala María Dueñas, gran conocedora de sus desventuras de estos ilustres trasterrados (Américo Castro, Ramón J. Sénder, Pedro Salinas...) gracias a sus múltiples estancias como investigadora en algunas facultades de Estados Unidos (recordemos que antes de ser una escritora de éxito se ganaba la vida como profesora de inglés en la Universidad de Murcia). Y segundo, la épica colonización que monjes franciscanos españoles llevaron a cabo en la Alta California, territorio que sembraron de misiones, unidas por lo que hoy se conoce como El Camino Real. "De hecho, fue en un viaje familiar a una de esas misiones cuando prendió la chispa de la novela en mi cabeza. Eso fue antes de escribir El tiempo entre costuras. Tenía ya apuntes e ideas, pero entonces se me cruzó la costurera...".
Y la historia que vino después ya la conocemos: un tsunami editorial que le ha llevado a vender en torno a un millón doscientos mil ejemplares en España. Que todavía continúa vendiendo a mansalva: "Me dice mi editora que la versión de bolsillo ha ido como un tiro este verano". Además, ha sido traducida a casi 30 lenguas extranjeras. En China, por ejemplo, en su primer mes en librerías vendió 100.000 ejemplares, según cuenta la propia autora. Esa proyección internacional es para ella especialmente estimulante sobre todo en el ámbito anglosajón, al que, por su formación de filóloga en la lengua de Shakespeare, se siente muy vinculada. Por eso cuando vio El tiempo entre costuras en la lista de libros más vendidos de The New York Times (tapa blanda) sintió una tremenda ilusión. Era una pica en un territorio muy poco permeable a literatura española.
- ¿Y no le ha pesado tanto éxito a la hora ponerse a escribir de nuevo? Había tanta expectación...
- He hecho un gran esfuerzo por abstraerme. Y creo que lo he conseguido. Si no hubiera escrito una segunda parte El tiempo entre costuras o hubiera seguido un esquema más simétrico. Misión olvido era lo que quería escribir y lo he escrito en el momento que quería escribirlo. Además, me alegro de que salga ahora, en esta época. Blanca es una mujer capaz de reinventarse en un momento muy difícil de su vida. Creo que es un buen ejemplo que puede insuflarnos algo de optimismo.
La verdad es que todos lo necesitamos en este septiembre que comienza incierto. Bienvenido sea.
lunes, 27 de agosto de 2012
Miran las épocas (evocando a Ángel Crespo).
Miran las épocas.
Los griegos miraban la Acrópolis.
Los romanos, el Coliseo.
Los medievales, una muralla.
Los renacentistas, un punto de fuga.
Los barrocos, el horizonte de un decorado teatral.
Los neoclásicos, una Enciclopedia.
Los románticos, de espaldas, el crepúsculo.
Los realistas, la Gaceta.
El siglo XX, una alambrada.
El siglo XXI, una pantalla.
Los griegos miraban la Acrópolis.
Los romanos, el Coliseo.
Los medievales, una muralla.
Los renacentistas, un punto de fuga.
Los barrocos, el horizonte de un decorado teatral.
Los neoclásicos, una Enciclopedia.
Los románticos, de espaldas, el crepúsculo.
Los realistas, la Gaceta.
El siglo XX, una alambrada.
El siglo XXI, una pantalla.
Estética
El amigo y contertulio del blog Roberto Farona me pide que explique un poco mis juicios estéticos, denigrantes supone él, sobre El Bosco, Solana y Bacon, seguramente víctima de mi apresuramiento y la tendencia a mostrarme difuso. Nada más lejos de mi intención, porque admiro profundamente a estos artistas como a muchos otros.
Sencillamente, pensaba en que eran sinónimos de la estética que los unifica, el Expresionismo, y lo que pretende denunciar: la simplificación y degradación de lo humano por parte de toda forma de coerción y poder. Cuando digo que "el amor se ha reducido a una función estética" no eludo el hecho de que el arte sea intrínsecamente subjetivo, esto es, que haya muchas estéticas, pero siempre el arte intentará hacer algo paralelo más puro (para el artista) que lo que es la realidad, con la intención que sea, desde comprender a sobrevivir, autoafirmarse, liberarse, expandirse o aliviarse y, también, por qué no, como consecuencia de todo ello, denunciar. En las relaciones humanas, cuando no se trata de relaciones de consumo, también existe algo de eso, creo yo. Si nos preguntamos qué hay en lo que hay, nos quedan solo tres cosas: el yo, el mundo y unos lenguajes cualquiera para interponer entre ellos. No pretendo teorizar, porque la verdad es que tampoco estoy demasiado seguro de nada.
En el Arte creo que la belleza y el acierto son muy comunes, y no creo en que haya pintores mejores que otros, sino, tal vez, pintores más sintonizados con su tiempo o con algunas personas; todo lo demás sería simplificar y ser inexacto. No hay pintor malo ni humilde que no se haya acercado alguna vez a la excelencia, incluso "dejándola ver", si no alcanzándola, mostrando su dirección o su ausencia de dirección, ya que en el disfrute de la pieza artística cabe no poco trabajo también a la reconstrucción, remontaje o sugerencias que hace su espectador y el marco del propio espectador. Y tal vez sea la riqueza de glosa que genera esa pieza lo que podemos considerar "valor" puramente artístico, si es que el significado es el uso, como Wittgenstein pretende.
En el Arte creo que la belleza y el acierto son muy comunes, y no creo en que haya pintores mejores que otros, sino, tal vez, pintores más sintonizados con su tiempo o con algunas personas; todo lo demás sería simplificar y ser inexacto. No hay pintor malo ni humilde que no se haya acercado alguna vez a la excelencia, incluso "dejándola ver", si no alcanzándola, mostrando su dirección o su ausencia de dirección, ya que en el disfrute de la pieza artística cabe no poco trabajo también a la reconstrucción, remontaje o sugerencias que hace su espectador y el marco del propio espectador. Y tal vez sea la riqueza de glosa que genera esa pieza lo que podemos considerar "valor" puramente artístico, si es que el significado es el uso, como Wittgenstein pretende.
Solana es un escritor tan grande como es pintor; algunas páginas de su España negra son insuperables. Recuerdo en concreto las descripciones que hace de los pueblos manchegos. El Bosco posee la mirada marciana de los artistas que vienen de fuera del Sistema Solar: cualquier pretexto le sirve para hilvanar o pintar sus alucinaciones, que son colectivas porque son eso, intentos de entender un mundo ininteligible y plurisignificante, intentos de encontrar las correspondencias ocultas entre las sensaciones que producen todas las cosas que tomamos por símbolos y sus significados, es más, intentos de encontrar una jerarquía en esos símbolos que pueda remontarse a un arquetipo. Por lo demás, Bacon se inspira en la obscenidad, la mancha y lo encenagado y nefando para transmutar en arte libremente lo que la sociedad interpreta como pecado.
Dicho esto, desde mi punto de vista, que es eso, un punto de vista solamente, tengo querencia a unos cuadros concretos más que a pintores, pero tengo que reconocer que mi sistema neurológico se apacigua cuando contemplo cuadros del romántico Caspar David Friedrich, los surrealistas René Magritte y Salvador Dalí (en su periodo místico) y el expresionista abstracto Jackson Pollock.
Dicho esto, desde mi punto de vista, que es eso, un punto de vista solamente, tengo querencia a unos cuadros concretos más que a pintores, pero tengo que reconocer que mi sistema neurológico se apacigua cuando contemplo cuadros del romántico Caspar David Friedrich, los surrealistas René Magritte y Salvador Dalí (en su periodo místico) y el expresionista abstracto Jackson Pollock.
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domingo, 26 de agosto de 2012
Melancolías cinematográficas
Uno echa de menos ver en la pantalla algunas modestas rarezas como La gata negra, de Edward Dmytryk (1962), El beso de la mujer araña (1985) de Héctor Babenco, La commare seca (1962), de Bertolucci, Les enfants du paradis (1945) de Marcel Carné y El salario del miedo (1953) de Clouzot, pero no caerán esas brevas. Menos mal que tenemos Pollo con ciruelas (2012), de Satrapi.
Cambios de tiempo
Algunos que se ponen a criticar deberían reflexionar sobre este comentario de A. U.: "La actriz francesa Brigitte Bardot amonestó a los varones españoles por culpa de los piropos: «Los españoles han cambiado a peor. Hace veinte años decían piropos a las mujeres muy ingeniosos. Ahora no se les ocurre nada». La rubia Brigitte no reparó que el cambio lo había experimentado ella con veinte años de diferencia y que ella y sólo ella era la que había ido a peor."
Martín Garzo habla sobre la escuela pública
Gustavo Martín Garzo, "Por una escuela pública, laica y literaria", El País, 26 de agosto de 2012:
Son numerosos los cuentos infantiles que giran sobre el temor de los niños a ser rechazados por los adultos. Suelen terminar con el regreso a casa de sus pequeños protagonistas. Cuando esto sucede, ya no son los mismos que aquellos que fueron abandonados. Se han enfrentado a los peligros del mundo y regresan preparados para asumir los compromisos del crecimiento. Y lo hacen, esto suele olvidarse, portando con ellos los tesoros del mundo de la infancia: las riquezas de la bruja, la gallina de los huevos de oro, el botín que se guardaba en la cueva de Alí Babá.
Los cuentos maravillosos contienen una enseñanza para niños y adultos. Al niño le dicen que la vida es extraña, y que tendrá que enfrentarse a numerosos peligros al crecer, pero que si es noble y generoso logrará salir adelante; y al adulto, que no debe abandonar del todo su infancia, pues su vida se empobrecerá si lo hace. “Somos todos”, escribió Ortega, “en varia medida, como el cascabel, criaturas dobles, con una coraza externa que aprisiona un núcleo íntimo siempre agitado y vivaz. Y es el caso que, como el cascabel, lo mejor de nosotros está en el son que hace el niño interior al dar un brinco para libertarse y chocar con las paredes de su prisión”.
Nadie puede discutir el papel que ha representado la escuela pública en esta reivindicación de la autonomía de la infancia, ni el esfuerzo que se han visto obligados a realizar varias generaciones de maestros y maestras para lograr una enseñanza que no se dirija a un niño privilegiado sino al niño único, a ese niño que en el fondo son todos los niños, al margen de su sexo, clase, raza, religión o capacidad.
La enseñanza debe ser pública, laica y, como afirma Federico Martín Nebreda, literaria. Sólo siendo pública se asegurará la igualdad de oportunidades, y la atención a los menos favorecidos; sólo siendo laica, sus valores serán los principios universales de la razón y no estarán dictados por ninguna iglesia ni sujetos a dogmas particulares. Y sólo siendo literaria el adulto acertará a ponerse en el lugar de los niños y a mirar por sus ojos. Porque es verdad que los niños van a la escuela a aprender una serie determinada de saberes, matemáticas, geografía, ciencias naturales, pero también a hablar con esa voz que sólo a ellos pertenece y que hay que saber escuchar.
A la educación racional, basada en la trasmisión ordenada de conocimientos objetivos, debe añadirse otra, basada en el amor y en el reconocimiento del valor y el misterio de la infancia. Montaigne no aprobaba la pasión de hacer carantoñas a los recién nacidos, por considerar que carecían de toda actividad mental y eran indignos de nuestro amor, llegando a no soportar que se les diera de comer en su presencia, y durante mucho tiempo el niño que era demasiado pequeño para participar en la vida de los adultos era considerado un ser inferior que debía permanecer en el ámbito doméstico y de las mujeres. Pero el niño es algo más que una criatura imperfecta a la que hay que llevar de la mano hasta que se transforme en alguien semejante a nosotros. El niño, como ha dicho François Dolto, es el médium de la realidad. Su voz, como la del poeta, es la otra voz, la voz que nos sitúa en el ámbito de esas experiencias básicas, la del conocimiento, la del amor, la de la imaginación, sin las que nuestro corazón se agostaría inevitablemente.
La educación debe tener un contenido romántico
Por eso la escuela debe ser literaria y el maestro, antes que nada, alguien que cuenta cosas. Un maestro no necesita para esta tarea que los niños le entiendan, debe arreglárselas para que le sigan, para que vayan donde él va. Como el flautista de Hamelin, debe contagiar a los niños su felicidad y su arma para lograrlo son las palabras. No las palabras de las creencias, que le dicen al niño cómo debe pensar y vivir; sino las palabras libres del relato, que le animan a encontrar su propio camino. Sherezade encanta al sultán con sus historias y así logra salvar la vida; la Pequeña Cerillera ilumina el mundo con sus frágiles fósforos, y en un cuento de Las mil y una noches un muchacho ve cómo un grupo de ladrones hace abrirse la montaña donde guardan sus tesoros con una palabra. Las palabras de la escuela deben ser ese ¡ábrete Sésamo! capaz de abrir las piedras y llevar al niño a la cueva donde se guardan los tesoros del corazón humano. Pero también, como las llamas de la cerillera, deben ayudarle a ver el mundo. No sólo a ver mejor, sino a ver lo mejor, como quería Juan de Mairena.
Rainer Maria Rilke escribió que la verdadera patria del hombre es la infancia. Frente a la idea de la infancia como un mero estadio de transición hacia el estado adulto, el poeta alemán postula la autonomía radical de la infancia. Aún más, la ve como un estadio superior de la vida, como esa patria a la que antes o después es necesario volver. George Bataille dijo que la literatura es la infancia recuperada; George Braque, que cuando dejamos de ser niños estamos muertos; y J. M. Barrie, el autor de Peter Pan, que los dos años son el principio del fin. No se trata de que el niño no deba crecer, sino de valorarle por eso que es en sí mismo y que le hace ser soberano de un reino del que solo él tiene la llave.
Las palabras de la literatura hablan de esa patria perdida. Hacen vivir las preguntas, nos enseñan a ponernos en lugar de los demás y tienden puentes entre realidades separadas: el mundo del sueño y el mundo real, el de los vivos y los muertos, el de los animales y los hombres. Las palabras de la escuela deben seguir esta senda. ¿Cómo podría ponerse en contacto un maestro o una maestra, que son adultos, con un niño si no es con palabras así?
La educación debe tener un contenido romántico. Se educa al niño para decirle que en este mundo, por muy raro que pueda parecer, es posible la felicidad. Educar es ayudar al niño a encontrar lugares donde vivir, donde encontrarse con los otros y aprender a respetarles. Lugares, a la vez, de dicha y de compromiso. Donde ser felices y hacernos responsables de algo. Blancanieves huye al bosque, se encuentra con la casa de los enanitos y pasa a ser una más en su pequeña comunidad; Ricitos de oro, al utilizar los platos, sillas y camas de los osos se está preguntando sin saberlo por su lugar entre los otros. Una casa hecha para escuchar a los demás y estar pendiente de sus deseos y sueños, donde hacernos cargo incluso de lo que no entendemos, así deberían ser todas las escuelas.
Educar no es pedirle al niño que renuncie a sus propios deseos, sino ayudarle a conciliar esos deseos con los deseos de los demás. En un cuento de Las mil y una noche dos niños viven felices en su palacio, donde tienen todo lo que pueden desear. Una tarde ayudan a un anciano y este, en señal de agradecimiento, les habla de un jardín donde pueden encontrar las cosas más maravillosas. Y los niños, desde que oyen hablar de un lugar así, solo viven para encontrarlo. Adorno dijo que la filosofía era preguntarnos no tanto por lo que tenemos sino por aquello que nos falta. Eso mismo debe hacer la educación, incitar al niño a no conformarse, a buscar siempre lo mejor. ¿Para qué le contaríamos cuentos si no tuviéramos la esperanza de que puede encontrar en el mundo un lugar donde los pájaros hablan, los árboles cantan y las fuentes son de oro? Aún más, ¿si no fuera para encontrar también nosotros, los adultos, gracias a los niños, lugares así?
sábado, 25 de agosto de 2012
Motivos para el feminismo
Lola García-Ajofrín, “Tomaré pastillas para matarme” en El País, Kabul 25 de Agosto de 2012:
El abandono del hogar o el sexo fuera del matrimonio son algunos de los ‘delitos morales’ que mantienen recluidas a unas 400 mujeres en las cárceles afganas.
Yasmín ya sabe lo que hará cuando salga de la cárcel de mujeres Badam Bagh, en Kabul (Afganistán): “Iré a casa de mis padres, cogeré un bote de pastillas y me mataré”. Es una de las cerca de 70 reclusas condenadas en esta cárcel por los denominados “delitos morales”, que incluyen la huida del domicilio —en muchos casos, huyendo del maltrato— y el delito de zina, o sexo fuera del matrimonio.
Su historia suena casi con las mismas palabras que la de la mayoría de condenadas por estos delitos: matrimonio forzado, maltrato, abusos, huida y condena. En algunas ocasiones, también hay un novio de por medio. Es la historia de unas 400 jóvenes y niñas en todo el país, según Human Rights Watch. Solo cambian la cara y el nombre.
Mamem Bahara, de 18 años, atraviesa con parsimonia el patio de la cárcel, en el que gotean unas camisolas de manga larga y unos cuantos niños descalzos que lloran al unísono se esconden tras sus madres.
Es la mayor cárcel de mujeres de Afganistán, pero por las edades de las reclusas parece un instituto. “Y es la mejor equipada”, explica Tariq Sonnan, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en sus siglas inglesas), que trabaja con mujeres reclusas desde 2008. “La mayoría de las presas están en la cárcel por ‘delitos morales’, y algunas de ellas son víctimas de abusos”, añade. Badam Bagh significa “jardín de almendras”. Amargas.
A Mamem la sacaron del colegio para casarla con un hombre de 40 años. Dice que quería estudiar Periodismo y que era buena en la escuela. Cuando se comprometieron, no sabía que su marido tenía hijos. Fue un matrimonio forzado, en el que aguantó dos meses.
—¿Por qué estás en prisión, Mamem?
—Por huir.
—¿De tu casa?
—De mi marido.
—¿Cómo era?
Pone cara de asco.
—Viejo, feo... horrible —se ríe.
—¿Te pegaba?
Duda un momento y responde.
—Me pegaba siempre.
Mamem está en contacto con su madre, no con sus hermanos, que creen que sigue casada. “Si se enteran de que estoy en la cárcel me matarán”, asegura. El rechazo social es la segunda parte de la condena.
“Ni sus propias familias aceptan a una mujer que ha pasado por prisión”, afirma Huma Safi, de Women for Afghan Women, una ONG que en colaboración con el Gobierno afgano y UNODC gestiona viviendas para las mujeres que tras salir de la cárcel no tienen adónde ir. Se las conoce como “casas de la esperanza”. En Afganistán tienen dos, en Kabul y en Mazar-i-Sharif.
Lalsat es una de las 14 chicas que viven en la casa de Kabul. Todas, excepto dos, fueron condenadas por “delitos morales”. Se arremanga la camiseta con mal gesto y enseña una cicatriz larga y fea que atraviesa la mano hasta casi el antebrazo. “Ves, por esto me escapé”, masculla. Tenía 15 años cuando sus padres la casaron con un hombre de 50, con dos esposas y 12 hijos. “Me pegaba por todo. Decía que le quitaba dinero. Un día me hizo esto con el cuchillo”, admite. Ese día se escapó.
Los casos se repiten en todo el país hasta el absurdo. En febrero de 2012, Human Rights Watch publicó el informe I had to run away (Tuve que huir), con 58 entrevistas a condenadas por “delitos morales” en 24 cárceles y centros de rehabilitación de menores de Afganistán. Su autora, Heather Barr, explica en un café de Kabul que más de la mitad de las mujeres (52%) que entrevistó reconoció sufrir violencia física en casa, el 39% en el último año. Y que, pese a algunos cambios aparentes —en el Parlamento afgano hay un 29% de mujeres, gracias a una cuota aprobada en 2005—, casi 11 años después de la caída del régimen talibán, Afganistán es uno de los peores países del mundo para las mujeres.
Ha pasado más de una década de la invasión estadounidense del país y desde que 30 representantes de los cuatro grupos mayoritarios del país —pastunes, tayikos, uzbekos y hazaras— firmaran el llamado Acuerdo de Bonn, con el que nacía un nuevo Afganistán, en teoría también para las mujeres.
En teoría han mejorado algunas cosas: la creación de un Ministerio de Asuntos de la Mujer, en 2004; una nueva Constitución, que garantiza la igualdad de derechos, y la adopción, en 2009, de la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Pero ni un millar de mujeres policías ni el 20% de funcionarias con las que cuenta hoy el país disimulan la general amputación de los derechos de las afganas.
Desde 2008, entre el 70% y el 80% de los matrimonios en Afganistán fueron forzados, según la ONU, en muchos casos con contrayentes menores; pese a la apertura de escuelas de niñas, menos del 15% de las afganas sabe leer y escribir; la esperanza de vida femenina no alcanza los 45 años (la de las españolas es de más de 84); el maltrato sigue estando generalizado, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y las cárceles están llenas de víctimas de maltrato que huyen de sus verdugos.
El abandono del hogar es una figura recurrente en la historia de estas mujeres. “En el código penal de Afganistán, huir no es un delito como tal”, asegura Heather Barr. Sin embargo, en respuesta a las numerosas condenas por este motivo, en 2010 el Tribunal Supremo afgano alegó la vulnerabilidad de las mujeres que al abandonar el hogar “podrían cometer delitos como el adulterio y la prostitución, en contra de los principios de la sharía (ley islámica)”.
El mulá Abdul Hadi Hemat, de 30 años, se esmera en explicar que la sharía no permite a una mujer el abandono del hogar sin el permiso del marido, “en ninguno de los casos”. “En los casos de huida, el sagrado Corán sugiere tres opciones: los consejos del marido a su mujer para que no se escape; que interceda la familia para solucionarlo o, en último caso, el divorcio”. ¿Y si le pega? “El islam dice que seamos pacientes”, responde.
Mientras, en la cárcel, la reclusa Yasmín sigue determinada a rematar su condena.
—Yasmín, ¿has dicho que te matarás?
—Sí, me mataré. He defraudado a mi familia y para ellos he perdido el honor. No merezco vivir.
viernes, 24 de agosto de 2012
Hondos misterios: ¿quién ganó realmente los Tours 2001-2007?
Tomado de por ahí:
La decisión del ciclista Lance Armstrong de no defenderse ante la Agencia Antidopaje de EEUU, que le investigaba por el consumo de sustancias prohibidas y que ahora previsiblemente le quitará los siete Tour que ganó, abre un debate acerca de quiénes deberían ser declarados ganadores de esas competiciones.
Normalmente, cuando el ganador del Tour es suspendido por dopaje, el segundo clasificado es proclamado campeón. Así ocurrió cuando Andy Shleck fue declarado vencedor del la edición de 2010 tras la sanción a Contador o cuando el español Óscar Pereiro ganó el de 2006 tras el positivo por testosterona del primer clasificado, el estadounidense Floyd Landis.
En esta ocasión, casi todos los segundos clasificados de los Tours que ganó Armstrong (y en ocasiones el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto y hasta el séptimo) están salpicados también por escándalos de dopaje. Será la organización del Tour la que tendrá que decidir quién se queda en cada caso con el maillot amarillo.
Tour de 1999: El segundo clasificado fue el suizo Alex Zülle, implicado en el llamado Caso Festina y que fue detenido después de que se descubriese que su equipo tenía un sistema organizado y continuo de dopaje. Él mismo reconoció haberse dopado. El siguiente clasificado aquel año fue el español Fernando Escartín.
Tour de 2000: La edición de este año es el caso más significativo. Los siguientes clasificados fueron el alemán Jan Ullrich y el español Joseba Beloki, ambos implicados en la Operación Puerto contra el dopaje -Ullrich, de hecho, fue suspendido, algo que no ocurrió con Beloki-; el cuarto, Moreau, formaba parte del Caso Festina; el quinto, Roberto Heras, estuvo suspendido dos años por dopaje y desposeído de su victoria en la Vuelta de 2005; el sexto, Virenque, también estuvo implicado en el Caso Festina; el séptimo, Santiago Botero, figuraba en la lista de la Operación Puerto. Fernando Escartín, que terminó octavo, es el primer ciclista 'limpio'.
Tour 2001: Volvió a repetirse el podio con Ullrich y Beloki. El cuarto fue el kazajo Kivilev.
Tour 2002: Beloki fue segundo y Rumsas, que ha sido condenado por dopaje, tercero. El cuarto fue Santiago Botero y quinto, el español Igor González de Galdeano, también implicado en la Operación Puerto. El primer 'limpio' sería el sexto, el portugués José Azevedo.
Tour 2003: Ullrich volvió a ser segundo; tercero terminó Vinokourov, que posteriormente estuvo dos años suspendido por dopaje; el cuarto, Tyler Hamilton, estuvo implicado en la Operación Puerto. El quinto clasificado ese año fue el español Haimar Zubeldia.
Tour 2004: El segundo clasificado fue el alemán Andreas Klöden, que pasó por equipos salpicados por escándalos de dopaje (T-Mobile o Astana), pero nunca dio positivo a pesar de haber sido acusado.
Tour 2005: El segundo cajón del podio lo ocupó el italiano Ivan Basso, que fue suspendido por dos años por la Operación Puerto; el tercero fue Paco Mancebo, implicado en la misma operación; cuarto fue Vinokourov; quinto terminó Levi Leipheimer, que dio positivo en 1996. El sexto, Rasmussen, fue expulsado del Tour de 2007 por su propio equipo cuando iba primero tras mentir sobre sus lugares de entrenamiento y saltarse controles de dopaje. El séptimo fue Cadel Evans, que ganó la ronda de 2011.
jueves, 23 de agosto de 2012
España, aparta de mí este cáliz
España es ese Ecce homo recién restaurado con mano torpe por una beata aficionada que, si se pone el pintalabios y el colorete como se adivina, más que meapilas parecerá un personaje del Bosco o de Solana. La España que heredaron nuestros políticos estaba más o menos como ese original: era una obra mediocre pero se entendía, se apreciaba y se quería; ahora, unos restauradores desalmados la han dejado peor que mal: como si fuera una obra de arte moderno expresionista, uno de los espantajos arrevoltijados de Bacon o una cara de Bélmez que quisiera hablar.
Analizar por fuera sine ira et studio al país más extremo de Europa occidental durante los años últimos de lo que los políticos llaman no sin pachorra y desenfoque democracia (un postfranquismo charlamentario fruto de la mera inercia histórica) es tan difícil como ingrato. Toda libertad individual está mediatizada por la pobreza material, el paro y la miseria moral que causa la falta de valores, la abulia o desgana y el nihilismo. Una enorme miseria moral, clara cuando comparamos a los niveles inferiores de la sociedad con los más altos: los últimos salen perdiendo. Por último, una clase media peor que mediocre, quizá la más mediocre de Europa occidental; en parte, por la enseñanza. La universidad (véanse los índices internacionales) se encuentra lastrada por hábitos de cuando se concedían cátedras por méritos políticos; cambiar esas formas exigiría al menos medio siglo. No hay continuidad alguna en la lucha por la excelencia: se promueven nuevos talentos, pero cuando hay que apoyarlos para que den fruto sólido aparece inevitable y certero el hachazo de la mediocre generación tapón y la valla económica que aísla al sistema en el poder del pueblo en una burbuja gestionada por históricos poderes fácticos y bancarios que se autosostienen mutuamente. Así es, así ha sido desde que los Conservadores de Cánovas pactaron con los Progresistas de Sagasta para aislar al naciente y abortado Partido Demócrata. El mal de España es ese corporativismo aislante, como su único bien hubiera podido ser un federalismo a la suiza, apenas intentado en la Primera República. Y mientras sea así, España será parecida a Europa, falta de aire, falta de riego europeo, desde sus ferrovías de medida rusa a sus aeropuertos sin vuelos y sus cines sin películas subtituladas, pero con caciques, oligarcas y "barones", que es como ahora llaman a esos diosecillos menores del infierno. La enseñanza, pobre e insuficiente en idiomas modernos, es lamentable en matemáticas y ciencias y humanidades, pero lo peor es que es absolutamente estanca, cercenada, falta de riego sanguíneo, zombi o casi muerta. Es así porque sólo los ignorantes pueden comprar los productos de mierda y poco competitivos que engendra el palurdo y gañán capitalismo español y su cateta clase media. Por lo demás, aquellos polvos trajeron estos lodos: las relaciones personales se han transformado en relaciones de consumo y como mucho el amor se ha vuelto asunto de estética, y con la estética es imposible construir nada fuerte, ni siquiera una familia, para oponerse a la presión disgregadora de este laberinto que llamamos sistema. El pueblo no puede acceder al poder porque el poder ha sido tomado por los bancos que financian a sindicatos, a partidos políticos, a todo el estado, que de esa manera termina siendo no responsable ante los ciudadanos, sino ante el beneficio económico: eso es lo que sostiene y cada vez endeuda más el conjunto de garantías sociales del sistema político irrepresentativo e impresentable que padecemos. Hoy dice la prensa que se ha habilitado el "deshaucio express" para los inquilinos morosos, que pueden ser echados de su casa en diez días... ¿no se podría habilitar igualmente un "ostracismo express" para políticos corruptos o de mierda? Además es un remedio griego, como el yogur.
Analizar por fuera sine ira et studio al país más extremo de Europa occidental durante los años últimos de lo que los políticos llaman no sin pachorra y desenfoque democracia (un postfranquismo charlamentario fruto de la mera inercia histórica) es tan difícil como ingrato. Toda libertad individual está mediatizada por la pobreza material, el paro y la miseria moral que causa la falta de valores, la abulia o desgana y el nihilismo. Una enorme miseria moral, clara cuando comparamos a los niveles inferiores de la sociedad con los más altos: los últimos salen perdiendo. Por último, una clase media peor que mediocre, quizá la más mediocre de Europa occidental; en parte, por la enseñanza. La universidad (véanse los índices internacionales) se encuentra lastrada por hábitos de cuando se concedían cátedras por méritos políticos; cambiar esas formas exigiría al menos medio siglo. No hay continuidad alguna en la lucha por la excelencia: se promueven nuevos talentos, pero cuando hay que apoyarlos para que den fruto sólido aparece inevitable y certero el hachazo de la mediocre generación tapón y la valla económica que aísla al sistema en el poder del pueblo en una burbuja gestionada por históricos poderes fácticos y bancarios que se autosostienen mutuamente. Así es, así ha sido desde que los Conservadores de Cánovas pactaron con los Progresistas de Sagasta para aislar al naciente y abortado Partido Demócrata. El mal de España es ese corporativismo aislante, como su único bien hubiera podido ser un federalismo a la suiza, apenas intentado en la Primera República. Y mientras sea así, España será parecida a Europa, falta de aire, falta de riego europeo, desde sus ferrovías de medida rusa a sus aeropuertos sin vuelos y sus cines sin películas subtituladas, pero con caciques, oligarcas y "barones", que es como ahora llaman a esos diosecillos menores del infierno. La enseñanza, pobre e insuficiente en idiomas modernos, es lamentable en matemáticas y ciencias y humanidades, pero lo peor es que es absolutamente estanca, cercenada, falta de riego sanguíneo, zombi o casi muerta. Es así porque sólo los ignorantes pueden comprar los productos de mierda y poco competitivos que engendra el palurdo y gañán capitalismo español y su cateta clase media. Por lo demás, aquellos polvos trajeron estos lodos: las relaciones personales se han transformado en relaciones de consumo y como mucho el amor se ha vuelto asunto de estética, y con la estética es imposible construir nada fuerte, ni siquiera una familia, para oponerse a la presión disgregadora de este laberinto que llamamos sistema. El pueblo no puede acceder al poder porque el poder ha sido tomado por los bancos que financian a sindicatos, a partidos políticos, a todo el estado, que de esa manera termina siendo no responsable ante los ciudadanos, sino ante el beneficio económico: eso es lo que sostiene y cada vez endeuda más el conjunto de garantías sociales del sistema político irrepresentativo e impresentable que padecemos. Hoy dice la prensa que se ha habilitado el "deshaucio express" para los inquilinos morosos, que pueden ser echados de su casa en diez días... ¿no se podría habilitar igualmente un "ostracismo express" para políticos corruptos o de mierda? Además es un remedio griego, como el yogur.
Extrapolación
Vivo, si esto es vivir, en una urbe pequeña, tirando a minúscula, Ciudad Real, aunque mejor le hubiera ido si fuese ficticia, como el lugar donde nació Don Quijote. Ayer acabaron sus fiestas patronales; en la feria ya hace tres años que no han situado un puesto con libros. Es significativo. También a escala mayor: si el modelo económico de este país es el ladrillo y Eurovegas ¿para qué necesitamos Universidad? Yo creo que ni siquiera necesitamos enseñanza media, ya que la clase media es algo que se está acabando desde hace treinta años más o menos. Igualmente, si la televisión y la radio es lo que vemos actualmente, ¿para qué necesitamos libros, bibliotecas, orquestas de cámara, museos, Institutos de Humanidades, Ciencias Naturales y Ciencias exactas, educación, en suma? El pensamiento y las ambiciones de las gentes han encogido tanto y tan a lo jíbaro que hasta al diccionario tendrían que dejarle menos palabras y reducirlo a cuatro o cinco: "sí", "no", "quizás", "coño", tal vez "fútbol". Y si el gobierno es el que se perpetra hasta el momento ¿para qué necesitamos que nos gobiernen? Mejor sería la anarquía, aunque eso también lo sabe hacer el gobierno, si es que es que hace otra cosa que dejarle las cosas a la Merkel.
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Víctor Botas: Con indecisa pluma
Víctor Botas
Con indecisa pluma
Con indecisa pluma voy poniendo
indecisas palabras. (Quiero darte
un poco de mi espíritu). Es difícil
llenar tanto papel con unas líneas
capaces de emoción. A cada paso
se bifurca el camino y aparecen
otros nunca pensados; sólo uno,
que no sabré encontrar, es el preciso.
Escribo, pues, errando las ideas
y sus vanas palabras. (Se parece
bastante este oficio a esa otra busca
más rica, que es la vida. La ventaja
de la ficción consiste en que, si quiero
rompo la hoja. Puedo repetirme).
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