domingo, 20 de enero de 2013

De la Corrupción a la Regeneración

Viene, va y se está poniendo tan fácil y sinónimo hablar de corrupción y cagarse en todo que a quien presume de serio le tienta quedarse mudo o sembrar patatas en ella, alabando las múltiples caras que forman y la fertilidad del suelo español. Hércules, un griego por cierto, limpió los establos de Augías; con la corrupción española no habría podido.

Corrupción es vocablo que proviene de la Medicina; designa el estado final de una gangrena. Su significado político empezó a perfilarse a principios del XIX, cuando varios ministros de Hacienda negociaron empréstitos cada vez más ruinosos para el país. Con eso, y con la ayuda del estúpido Fernando VII y sus mal avenidos herederos, se creó una deuda crónica y un ejército chusquero que lastraron al estado español hasta hoy. El progresista Mendizábal terminó de joderlo todo echando a perder la única esperanza de una futura y gruesa clase media española por un plato de lentejas. Esa fue la causa última y lejana en el tiempo de nuestra guerra incivil entre uniformados (sotanas, ejército, paramilitares) y descamisados varios. Pobres de nosotros, terceros en discordia, a los que no guardó ni Dios su helado corazón. 

Recuerdo que en Malagón lincharon al ministro de economía ilustrado Miguel Cayetano Soler por haber subido el precio del vino con un impuesto. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Y sin sindicatos! Ahora, como mucho, perderíamos el culo por cualquier prebenda o enchufe. Desde Mendizábal que estamos padeciendo a toda esta chusma/superestructura de miserables. 

Por supuesto que vinieron otros santos hombres con otras bonitas palabras, tan hermosas como las de Mendizábal, buscando el antónimo sagrado de la corrupción: la regeneración. Otro vocablo médico, toma ya. Pero algo era: un intento de cambiar las cosas. En Ciudad Real lo intentó, cuando la regencia de Espartero (1841-1843) un carbonario amigo de Félix Mejía, catalán por más señas, nombrado para el puesto de Jefe Político expresamente para armarla, Tomás Bruguera; cuando estaba a punto de lograr algo, tras casi dos años de tejemanejes, Narváez lo envió a escardar cebollinos. El nombre de Tomás Bruguera no les sonará: es lógico. La actitud de los manchegos ante el progreso se resume en un endecasílabo: "Si es de aquí, no va a ninguna parte". Tomás Bruguera no era de aquí y lo echaron. Aunque lo deploraran algunos manchegos en los periódicos de la época, que no pararon de lamentarlo.

De nuevo volvió un intento de regeneración por parte de "regeneracionistas" e "institucionistas", encabezados los primeros por el voluntarioso Joaquín Costa, quien anduvo, es cierto, por La Solana, dejando algún que otro artículo como "Los desposorios en La Mancha" en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia, XC, 1897, pp. 177 y ss., antes de salir corriendo en su silla de ruedas (no es recochineo: por entonces una parálisis progresiva como la de Hawking había empezado a comerle el cuerpo, que no la moral). Don Joaquín es que sentía una gran curiosidad por el derecho consuetudinario no escrito castellano, plasmado en anticuadas ceremonias, refranes y literatura oral; es una pena que sus libros anden tan caros; lo único que hizo fue hablar con unos cuantos curas y agricultores y con el médico local; no consta que se acercara lo más mínimo a Rivas Moreno, quien lo hubiera podido ilustrar debidamente. 

Porque en La Mancha solo tuvimos a un regeneracionista de talla, el miguelturreño Francisco Rivas Moreno, a quien no le hicimos ni puto caso en su idea de fundar una Caja de ahorros agrícolas; así nos fue. ¿Qué hubiera dicho si levantara la cabeza y hubiera visto lo que han hecho con las cajas de ahorros gente que se proclama su heredera? Se habría vuelto a morir. Algo quedó, sin embargo, de su infatigable labor: la idea del cooperativismo agrícola, que dio bastante fruto. En cuanto a los institucionistas, tuvimos de los mejores: un león como el Secretario de la Junta para la Ampliación de Estudios, José Castillejo, (las memorias de Irene Claremont, su mujer inglesa, Respaldada por el viento, es de lo mejor que puede leerse) o Lorenzo Luzuriaga; ahora nuestro generoso Isidro Sánchez, que se acaba de jubilar, ha coordinado un buen libro colectivo sobre la labor del primero; cómprenlo, y verán de qué les hablo: el borrador de una España que no fue, echada abajo por la España de siempre. He escrito algunas de las biografías de ese volumen y algo tengo aún que añadir sobre el tema (en cuanto a discípulos manchegos directos de Sanz del Río), pero habrá que esperar: tengo que ganarme las habichuelas y lo único que me da tiempo a hacer es acumular notas y más notas.

En fin, que la Regeneración no regeneró nada y todo se pudrió incluso más tras la Guerra Civil. Y, ahora, una preguntita. ¿Cómo nos va a ir si ni siquiera se habla en los periódicos de Regeneración? El nihilismo de nuestra época hasta nos ha negado el consuelo de esperanza.

martes, 15 de enero de 2013

La Biblioteca Virtual de la Universidad de Pennsylvania

Es una delicia ver los textos digitalizados hace poquísimo de la Biblioteca de la Universidad de Pennsylvania aquí... y una pena no poder trabajar con ellos; hay manuscritos poéticos desconocidos de romances y del famoso y desvergonzado franciscano Cornejo, sobre el que tengo alguna curiosidad derivada de su madre manchega y de que anduvo por el Convento de San Francisco de Ciudad Real estudiando filosofía, en la que destacaría hasta el punto de ser catedrático de prima en Alcalá; también hay otros muchos materiales de valor inencontrables, algunos relacionados con Quevedo y Hurtado de Mendoza. Merece la pena echarles un vistazo, pero no he tenido tiempo de concluir mi inspección. 

lunes, 14 de enero de 2013

El pelotazo de la inminente Ley de Costas


De Asier Martiarena, "El ‘escándalo’ que quiere tapar Cospedal", en Kaos en la Red:

Varios medios de comunicación, entre los que se encuentra El Día de Castilla-La Mancha, han recibido en las últimas semanas sendas cartas de los abogados de María Dolores de Cospedal y de su marido, Ignacio López del Hierro...
... por la que exigen la rectificación de un texto que relaciona a ambos en una supuesta "red de intereses" que habría influido sobre la Ley de Costas. Unos datos que destaparían otro asunto noticiable de la secretaria general del PP.

La información se basa en un informe de Greenpeace que destaca la coincidencia en los caminos profesionales del ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, y del marido de la presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal -ambos han tenido cargos de responsabilidad en la empresa inmobiliaria Bami Newco-.

Así, siempre según destaca la denuncia de Greenpeace, un grupo de constructores cercanos al PP se beneficiarían de la nueva Ley de Costas, impulsada por Miguel Arias Cañete. Bautista Soler, promotor de diez edificios en la playa de la Patacona (Alboraia, Valencia), se podría beneficiar de una disposición que permitirá privatizar terrenos situados detrás de un paseo marítimo. Bautista Soler, socio y amigo de otros empresarios del sector, como el marido de María Dolores de Cospedal, Ignacio López del Hierro, o Joaquín Rivero, han estado relacionados con Arias Cañete en la inmobiliaria Bami Newco.

El proyecto de ley propone una revisión de los terrenos costeros públicos que, para Greenpeace, cae en toda una serie de ilegalidades, además de que "no contiene ni un solo artículo para la protección de la ribera del mar ni para asegurar su integridad física frente a inundaciones o la subida del nivel del mar por el cambio climático". Pero además, dice, "reduce de forma muy significativa el dominio público marítimo terrestre", y es "más permisiva" con los "usos de la costa como espacio económico".

Por todo lo expuesto, Greenpeace pide al Gobierno que no continúe con la reforma de la Ley y que cualquier modificación de la Ley de Costas de 1988 cumpla escrupulosamente los numerosos pronunciamientos del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo sobre los deslindes ejecutados y con la ciencia existente sobre cambio climático, erosión marina y protección de los ecosistemas.

Tasando libros viejos

Hoy mi mujer me ha encargado tasar unos libros viejos de un amigo para venderlos. No había nada excepcional, pero sí, por lo menos, una primera edición de una de las dos obras teatrales que escribió el vago, bohemio y famélico Eulogio Florentino Sanz, Achaques de la vejez, (1854). Es raro y, por su buen estado, podría llegar a venderse quizá a cien euros. Curiosa era la traducción de Giner de los Ríos de Dos novelas sobre la escuela de Edmundo d'Amicis, que incluía en realidad tres novelas cortas. La cuarta traducción, muy pacata, por Gabino Tejado de I promessi sposi de Manzoni, 1904, y unos Principios de Geografía astronómica de Verdejo, vigésima edición nada menos (1851), muy común. ¡Quién tuviera la rarísima Uranografía vulgar de José Reguero Argüelles, impresa en Toledo en 1842! Por lo menos valdría unos mil quinientos euros, si no mencionamos los tres volúmenes de su Astronomía física (1850-1851). Más moderna era la Enciclopedia de magia (1951 de Antonio de Armenteras, un mago español muy famoso, libro al que se deben no pocas vocaciones por esa disciplina. Había un Gil Blas de 1866 al que le faltaba el segundo volumen, y un voluminoso Anuario de 1931 muy curioso de leer por los nombres que aparecen, Santos españoles, una hagiografía del franquismo barata pero impresa con cierta ostentanción por Magisterio Español y provista de unos grabados tipo Enciclopedia Álvarez cuyo kitsch me encandila; el resto no merece mención.

domingo, 13 de enero de 2013

Hayao Miyazaki


Jose María Robles, "Dentro de Miyazaki", en El Mundo, |12/01/2013

En una fábrica de piezas de avión despega la leyenda de Hayao Miyazaki. Allí, en la empresa de un tío suyo, entre fuselajes relucientes y petardeo de motores, el niño que huía de los bombardeos de Tokio se imaginó a sí mismo en el aire. Como después proyectó a Porco Rosso y a Nausicaä, tiernos y temerarios. Como ya se eleva el ingeniero Jiro Horikoshi, protagonista de su muy esperado próximo estreno. Cuántas nubes hemos visto pasar en los últimos cinco años…

El origen, la producción, el impacto y por supuesto el toque mágico del más portentoso cuentacuentos contemporáneo son escrutados en 'El mundo invisible de Hayao Miyazaki' (Dolmen Editorial), primera monografía en castellano sobre el cineasta nipón, cuando la de Pedro Almodóvar apareció en el archipiélago asiático hace ya seis años. Hasta el momento, y salvo por aquella estrofa de Iván Ferreiro ("Como una escena de 'El viaje de Chihiro',/ con él Sin Cara dentro del vagón,/ tú lo dijiste un día: "Te quiero, pero no sé bien por qué..."), del considerado Walt Disney oriental apenas teníamos noticia. Lo que no deja de resultar curioso en un país decididamente 'cosplayer' y con un Salón del manga a la vuelta de casi cualquier esquina.

"La atención que se ha prestado en España a estudios sobre el ámbito de la animación –y, más concretamente, de la animación realizada por la industria japonesa– es, hoy por hoy, muy escasa", corrobora la autora del trabajo, la especialista en cultura japonesa Laura Montero Plata, quien compara la decena larga de títulos en inglés, francés, italiano y alemán sobre Miyazaki con la "cifra irrisoria" de publicaciones en nuestro idioma no ya en particular sobre el ganador del Oscar y el Oso de Oro de Berlín por 'El viaje de Chihiro' (2002), sino sobre el género popularizado en todo el mundo gracias a él y a colegas como Katsuhiro Otomo ('Akira', 1988) y Mamoru Oshii ('Ghost in the Shell', 1995).

"En la última década ha surgido un interés creciente por la producción venida del País del Sol Naciente, con un reflejo en la ampliación de títulos que circulan en el mercado del DVD y en los programas infantiles que se emiten en las cadenas de televisión", contextualiza la investigadora. "No obstante, en el ámbito académico, la investigación sobre el anime (las películas y series de animación niponas) y el manga (los cómics) es tan escasa como insuficiente, hasta el punto de que, a día de hoy, los dos conceptos siguen empleándose como nociones intercambiables, sinónimos".

A través de cinco capítulos y 250 páginas –generosas en ilustraciones, como corresponde–, 'El mundo invisible de Hayao Miyazaki' introduce al lector en el bestiario del cofundador del célebre Studio Ghibli (1985) y antiguo intercalador en la productora Toei. Montero Plata parte de la incipiente industria del anime japonés (años 60) para después desmigar los 10 largometrajes de este mito viviente del séptimo arte y sus numerosos trabajos para televisión: las series 'Heidi', 'Marco, de los Apeninos a los Andes' o 'Sherlock Holmes', gracias a las cuales viajó a Suiza, Italia y Argentina.

Espectros invocados por el folclore local, criaturas aladas y con aletas, castillos ambulantes, puertas al paraíso sintoísta, farolillos rojos... La colisión entre lo real y lo sobrenatural, un billete que el creador de 'Mi vecino Totoro' expide para todos los públicos, permite a Montero Plata detectar en uno de los capítulos más disfrutables guiños a los más grandes autores de la literatura fantástica y de aventuras: Jonathan Swift, Julio Verne, Robert Louis Stevenson, Lewis Carroll, los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen y Antoine de Saint-Exupéry, con el que comparte pasión aeronáutica.

"Al analizar las estructuras creadas por Miyazaki se evidencia que hay cuatro constantes que atraviesan la construcción de su narrativa: el héroe, el viaje, la transformación y los dos mundos (ordinario y extraordinario), desentraña la experta, que también ejerce de crítica cinematográfica. "A su vez, la recuperación de la esperanza, la importancia de la memoria y la denuncia del individualismo y el egoísmo que marcan el comportamiento del hombre se erigen como los tres pilares sobre los que se construye la relación entre sus personajes".

Montero Plata ha podido ejecutar su tesis gracias a dos becas: una de Tercer Ciclo concedida por la Universidad Autónoma de Madrid (con la que pudo costearse una estancia de investigación en la Université Paris VIII) y otra de Formación del Profesorado Universitario otorgada por el Ministerio de Educación entre 2005 y 2009. Reconoce que su interés partió de "una preferencia personal", aunque es capaz de concretar el momento en el que decidió acometer el proyecto.

"Tras el visionado de 'La princesa Mononoke' en 2000, el discurso sobre la violencia y vacuidad del anime que se había difundido –y socialmente aceptado– quedó resquebrajado por la intensidad y seriedad de los temas allí expuestos. Esto me llevó a plantearme abordar una reflexión sobre la materia con el objetivo de ofrecer un estudio carente de prejuicios y falsos presupuestos".

Admirado por John Lasseter, el genio de Pixar, o Akira Kurosawa ("siempre estoy entre risas y lágrimas ante el magnífico espectáculo de sus películas animadas; la belleza de las imágenes, su sentido de lo natural, su simplicidad no dejan de conmoverme"), Miyazaki exige al espectador "una reflexión sobre nuestro papel en el mundo", en palabras de la especialista.

"Más que como un cuentacuentos", matiza, "el autor se ve a sí mismo como un hombre que dibuja ilustraciones, un hombre que cree en el poder de una historia, en el papel que una narración juega en la formación de los seres humanos y en la manera en que este relato puede estimular, maravillar e inspirar a su público; en definitiva, en el valor que tiene la animación como herramienta didáctica".

Entrevista con Félix de Azúa


Blanca Berasategui, en El Cultural,  11/01/2013:

Félix de Azúa: "La filosofía y el arte no requieren excesivo talento. Requieren coraje"


Hay mucho de lo que hablar con Félix de Azúa. Siempre. Pero en los últimos tiempos, como está especialmente furioso y nítidamente libre, esas inteligentes teorías suyas sobre el arte y la literatura se cruzan con misiles rotundos contra el nacionalismo y las redes sociales, contra la clase política. Lo novísimo en Azúa es "El ojo que piensa", el curso experimental que va a dirigir en el Museo del Prado. Así que el vuelo poderoso de su palabra y su ego despega de la Modernidad, navega por el siglo XX, se detiene en Keifer y Larkin y se hinca en esta España "donde no hay democracia".


Se lo propuso Miguel Zugaza para ampliar las actividades del centro de estudios del Museo del Prado porque "aunque su actividad pedagógica es grande, faltaba un curso teórico" dice el escritor, y explica el porqué: "Los museos de arte clásico nunca han tenido la necesidad de incluir la teoría. Cuando alguien entra en el Prado, y ve tizianos o rafaeles, el discurso teórico está escondido, no es necesario. Piense en La Primavera de Botticelli, el cuadro más bello del mundo: nadie sabe que es una representación de la filosofía neoplatónica, ni falta que hace. Pero si lo sabes, ves otra dimensión de la pintura que le añade una profundidad insospechada". 

"En la Modernidad todo cambia. El discurso teórico ocupa un primer plano, es esencial. Si tú no sabes que estás mirando un cuadro cubista, seguramente no vas a saber ver lo que tienes que ver. Lo interesante es que nuestra mirada ahora es una mirada determinada por todo el proceso de la modernidad y, por lo tanto, es una mirada teórica, aunque no lo sepamos". 

-¿Cómo podemos adquirir herramientas para saber mirar? Azúa apuntala su respuesta con ejemplos históricos, con citas culturalistas, con Malraux.

-Es muy interesante la mirada retrospectiva. Cuando ya tienes el ojo moderno, el ojo teórico, es importante aplicarlo a la pintura antigua, a la escuela iconográfica, al arte egipcio... El caso Malraux, a quien ya casi nadie lee, es paradigmático. Su Museo Imaginario es un invento básico para la modernidad, porque en él destruye las condiciones materiales y cuando lo miras, no sabes si esa escultura de la que te habla mide dos metros o cinco. Es decir, nos da una visión ultramoderna, de alguien perfectamente influido por las vanguardias y aplicando ese ojo hacia atrás. Cómo se ve a Tintoretto, o a los egipcios, con el ojo de un vanguardista. 

El día y la hora que terminó

Dice Azúa que puede confirmar el día y la hora del acta de defunción de ese movimiento de ruptura y vanguardia que fue la modernidad.

-Esa idea de la modernidad de Baudelaire, que puedes sustituirlo por Cézanne, o por Schönberg, se terminó en 1965. Y empezó la posmodernidad, algo insuficiente, simplemente post, pero que es muy interesante en algunos aspectos. Empieza con las primeras performaces, con los primeros ejemplos del Land art. Richard Long decide hacer un camino en los Andes, y le hace una foto. Y esa foto que llamó Walking line es la obra de arte. Eso es posmodernidad. Posmodernidad quiere decir desaparición del objeto. Y la aparición del concepto. Un arte puramente intelectual, con una apariencia que a veces hace reír a la gente, pero que es el arte más superintelectual que ha existido. Creo que sus razones son profundas, que es un movimiento muy poderoso, que hay que revisar. A veces, enormemente poético, pero, claro, no produce obra, y eso desanima mucho a la gente. Para alguien como yo, que tiene mucho interés teórico por el arte, es fascinante. Es un movimiento tan extraordinario, tan raro, iba a decir tan antidemocrático... 

-¿Antidemocrático, porque, para comprenderlo, y gozarlo, se requiere una preparación que hoy es minoritaria?

- Sí, yo se lo digo siempre a los estudiantes, si quieres dedicarte a esto, empieza a estudiar filosofía. Porque todo empieza con el Romanticismo, en 1830, que es, por cierto el curso que voy a dar, porque es el origen de todo. Para mí, los últimos vanguardistas son puro romanticismo. Los beatnik, los budistas, el silencio y el vacío de la música de Cage... Yo lo descubrí como totalidad en la Documenta de Kassel del 72, que para mí es la mejor Documenta que se ha hecho jamás. Creo que alguien debería reeditar ese maravilloso catálogo, que yo guardo como auténtica reliquia. Pero, en fin, esto sigue y sigue y lo podemos dar por acabado a finales de los 80 y quizá, como referencia final, un montaje de Jenny Holzer, esa artista que trabaja con letras que está en el Gugenheim y que cuando el Ayuntamiento de Turín le encargó una de estas letras, enormes, que colgó de un puente... ese arte, que había sido tan arriesgado, se convierte en ornamental, en publicitario. 

Treinta o cuarenta años sin arte

-Después de estos 30 años de Posmodernidad, “que es lo que tiene que durar un movimiento”, ¿en qué estamos hoy?

-En nada. Ahora bien, que diga yo esto no quiere decir, uno, que no haya algo; dos, que no vaya a haber algo, ni que no haya algo que no me guste. Mi dictamen es que estamos en un momento muerto, que llevamos mucho tiempo, desde los 80 del siglo pasado, es decir, 30 o 40 años, sin arte, en el sentido de que no hay ninguna manifestación artística que encarne un pensamiento interesante. Esto ha pasado otras veces. Por ejemplo,en el siglo XVIII español desapareció la poesía. Habíamos tenido en el XVII la mejor de Europa y en el siguiente desaparece. Ahora hay cosas, sí, que pertenecen al terreno de lo artístico. Yo tengo mis favoritos, como Anselm Kiefer, Richter, y otros, pero yo sé que ellos están muertos, yo sé que sus obras de arte, carísimas, importantísimas, ya no representan nada. El primer Kiefer, el de los años 70, era un pintor que arriesgaba (venía del conceptual) y hacía una pintura que sangraba. Ahora es ornamental. Sin riesgo el arte no interesa . Mejor dicho, no hay arte sin riesgo. El arte y la filosofía no requieren ni excesivo talento, ni excesiva inteligencia, lo que requieren es coraje. Son dos actividades que sólo se pueden llevar a cabo con una enorme cantidad de valentía. Por ahí se empieza. Fíjate en Picasso, tal vez el mayor talento pictórico desde Rubens, pues bueno, se ha quedado ahí, en Rubens, un productor de toneladas de formas, de colores, para mi con poco interés. En cambio, una persona limitadísima, con muy poco talento, pero con un coraje tan grande como Van Gogh, hace una pintura que... si entiendes de qué va la pintura, hace llorar. Eso es pintura. El dolor en estado vivo. 

Poeta de las luces que se apagan

-Llevamos media hora hablando de arte, cuando usted es, sobre todo, un poeta.

- ¡Qué va! 

- ¿Por qué reniega de la poesía últimamente?

- Porque me la tomo muy en serio. Pero últimamente no, hace muchísimos años, casi desde el principio. Me parece tan importante que no me vi con fuerzas para una cosa así. A los poetas les pasa lo que a los artistas. O la poesía es Shakespeare, Hölderlin, Sófocles.... o es Pemán. Hay que ponerse en un lado u otro. Mi Kiefer en poesía es Philip Larkin, el gran heredero de la tradición romántica inglesa, un cínico de una lucidez desgarradora, un poeta de las luces que se apagan... de esos que son capaces de describirte cómo se muere lo bello. Herederos de un viejo mundo, el Yeats de la ancianidad. Esa linea es la que me conmueve. ¡Y ahora no veo a ningún Yeats! Leo, sí, la poesía de mis amigos, de Juaristi, melancólica, de una tristeza con niebla bilbaina, también la de Juan Barja, alemana, espesa, dura, o incluso una poesía como la de Molina Foix, que es una poesia de la experiencia pero con mucha distancia, como telescopada, como le ocurre a la poesía de Jenaro Talens, pero una poesía de la experiencia que no es una poesia de la realidad. esa poesía no me interesa. Hoy, la poesía se ha vuelto periodismo, qué le vamos a hacer. 

La vida ni decae ni degenera

- Ni me atrevo casi a preguntarle por la novela...

- La novela está muerta también, sí. Mira, mi Kiefer sería Coetzee, o Sebald, pero eso no lo puedes comparar con la novela, que es Proust, Joyce, Kafka, Flaubert.... Imposible. O lo uno es la novela o lo otro. Dostoievski o Coetzee. Y Coetzee es... bueno, lo que tenemos ahora. 

Azúa, que es un gran productor de titulares: "desde el XVIII, la humanidad camina a ciegas", "todas las revoluciones las ha hecho la burguesía", "la universidad es una estafa"... templa sus misiles diciendo que hay que tomarlos como lo que son, titulares, y que luego, claro, hay que leer el contenido. "No hay duda de que los caballos de Lascaux son incomparables: nadie hasta entonces había hecho algo así. Lo mismo ocurre con la Ilíada. Ahora bien, ¿lo que ha venido después es pura degeneración, es decadencia? Ni siquiera. Podemos utilizar esas palabras a sabiendas de que la vida ni decae ni degenera". 

"La vida se transforma, la vida siempre es la misma, cosa difícil de hacer entender sobre todo a los de mi generación, pobres, que fuimos educados a martillazos en el progresismo, y por lo tanto estábamos decididos a pensar que la idea de futuro era mejor que el presente. ¡Es mentira! No hay pasado, ni presente ni futuro. La vida es siempre igual, la temporalidad es siempre la misma, y nosotros estamos siendo sustituidos por los niños que van naciendo. Y verán lo mismo, la Ilíada, los fascinantes templos de la antigüedad, alguna catedral gótica... Pero a medida que nos aproximamos a lo nuestro, me invade una gran tristeza: ¿qué podrá presentar el siglo XX? Todavía el XIX tiene algo, simbólicamente diría la Torre Eiffel, esa exhibición de arte e ingeniería. Pero el XX... ha sido un siglo de tanta destrucción, que no veo yo por donde podemos salvar algo. Lo habrá, seguramente, pero yo no lo veo. Mis colegas de arquitectura me decían, hombre, algún Mies de vidrio, de esos apaisados, en un bosque de los Estados Unidos... Bueno, sí, pero qué cosa tan privada, tan egoísta, tan pequeña..." 

Quiebra Azúa la melancolía y afirma que sí, que en la arquitectura de hoy hay muchas cosas que le gustan, “porque a mi me gusta casi todo”, y que en música, “bueno, en música es la locula”, dice. “Desde Schonberg a... (un minuto largo) a la Parrala. Otra cosa es cuando tengo que poner un poquito de orden en el mundo, clasificar las cosas, simplemente para tomar distancia. Entonces, al seleccionar, tengo que decirme, bueno, va, la Parrala no, pero esa canción de Edit Piaf....sí. Porque la diversidad es tan maravillosa...” 

Siglos idiotas y bárbaros

-Ya dijo usted en alguna parte que el XX era el siglo idiota por excelencia, especialmente su segunda mitad...

-La frase tiene su contexto. Era una contestación a la afirmación de Flaubert de que el siglo XIX era el más idiota. Yo le corregía y decía que no, que la segunda parte del XX lo era mucho más. Pero en estos momentos no utilizaría la palabra idiota, me parece demasiado moderada. Va a ser difícil superar su barbarie, su salvajismo, su horror. Es muy bestia pensar que comienza con la primera guerra mundial, sigue con la revolución rusa, que es una barbarie absoluta, continúa con el estalinismo, que es una acumulación de cadáveres gigantesca, luego el III Reich, y la II guerra mundial que culmina con la explosión de Hiroshima. Esto es muy difícil de superar. Yo nací el año en que todo esto se terminaba. El 44. Cuando vas leyendo libros de historia, vas sabiendo que ha habido periodos espantosos, como el llamado siglo de Hierro, el XV, que es un siglo de anarquía en Europa, donde la gente vivía aterrorizada. Pero el XX es, cielo santo, la aplicación de la revolución industrial a la destrucción de los seres humanos. Inenarrable. Produce un shock de tal naturaleza que es inútil pensar que la vida va a seguir exactamente igual. Esto que llamamos crisis, no es una crisis, es un cambio de piel. El mundo va a cambiar radicalmente. 

Una ruina para los mayores de 40

“Cuando se habla de esta crisis -continúa el escritor- siempre pienso lo mismo: sí, es la ruina, pero especialmente para la gente de 40 años para arriba. Los otros se van a adaptar. Y la prueba es que mi generación vivió en un mundo mucho más pobre, más miserable, y encima con Franco. De modo que cuando me vienen los niños a llorar diciendo “oh, qué mundo nos vais a dejar”, pienso que tienen un morro que se lo pisan. El mundo lo tenéis que hacer vosotros, porque a nosotros no es que nos dejaran un mal mundo, es que nos arrojaron a un auténtico desierto, y mira, salimos adelante. Vosotros tenéis que hacer lo mismo. Pero quedarán, eso sí, un par de generaciones aplastadas, y eso es terrible”. 

-Volvamos a la literatura. A la suya y a la que se hace ahora. Fíjese que cuando empezaron a proliferar los blogs, y usted mismo escribía uno, siempre pensé que, en realidad, es lo que usted viene haciendo desde los años 80. Esa escritura yoísta, fragmentada... Fue usted el primer bloguero. ¿O no? 

- Si, es verdad, y en el ensayo hice lo mismo. Mi verdadero ensayo sobre el arte, que es el diccionario, también está todo troceado, justamente para que no haya tesis, para que cada lector se componga la suya. Es como si fuera un collage. En la Autobiografía sin vida, que es la primera parte de la trilogía, explicaba mi vida desde el arte, donde por supuesto no sale un solo dato sobre mi vida. Ahora ya he entregado la segunda parte que se llama Autobiografía de papel, que es lo mismo, mi vida, a través de la literatura. Vida y literatura, vida y arte: no conozco diferencia. “Yo nací, perdonadme en la época de la pérgola y el tenis”. Pues yo nací, perdonadme, para el arte, la literatura, y todo lo demás es para mí secundario, excepto naturalmente las personas. El tercer volumen de la trilogía es Autobiografía del Génesis, es decir, mi vida como génesis. 

La idea de culpa

-Explíquenoslo, por favor.

-Yo cojo el génesis de la Biblia, y explico, no mi vida, claro, sino la vida de cualquiera. Se trata de ver cómo uno se ha hecho en los términos del génesis. Surge del caos, se va poblando el mundo, luego aparece un edén, luego papá y mamá, luego el asesinato, la huida, el diluvio universal, la destrucción total,y así.... El tercer volumen, que es el único que se separa de los hechos concretos, y busca el contenido último de todos nosotros, siempre que hayamos tenido la educación nuestra... A los chavales de ahora les sonará como a nosotros nos podía sonar las biografías de los mandarines chinos. Por ejemplo, no conocen la culpa, que a nosotros nos inculcaron a sangre y fuego, afortunadamente, como también la idea de la muerte. 

- ¿Afortunadamente?

- Yo creo que sí. El haber tenido la intuición clara de la muerte a los 6, 7 años, me parece un privilegio. Ahora, al no saber lo que es la muerte, no saben lo que es la vida. La vida es vida y muerte, y tampoco conocen el sentimiento de culpa. Durante el siglo XX hemos vivido un proceso de anulación de los mitos y entre los mitos que tenían que caer estaba el de la culpabilidad de los cristianos occidentales y de los judíos. A mi entender ya no tiene ningún sentido. La culpabilidad es un organizador de la conciencia, si tú no crees en la culpabilidad no puedes ser responsable, que es lo que les pasa a los pobres chavales de ahora. Ellos no lo saben, pero los están convirtiendo en absolutos irresponsables y eso quiere decir que se puede hacer con ellos lo que te dé la gana. 

La estafa de la universidad

Con calma, sin pausa, aparece el profesor, que lo ha sido durante 30 años en la Universidad de Barcelona. Dice Azúa que ha sido muy feliz comprobando lo receptivos que son los chavales cuando el profesor les dice la verdad y no se limita a leer el programa, “otra vez volvemos al coraje”, y que abandonó cuando se dio cuenta de que no había nada que intercambiar con los alumnos, “porque hoy la Universidad es una estafa”. 

“Los chicos ya se habían dado cuenta de que les habían estafado, añade Azúa. Algunos estudios técnicos no lo son absolutamente, pero sí en el sentido de que cada año salen 3.000 arquitectos y eso es una tomadura de pelo, eso es anularlos y, claro, están deprimidos... Luego, he constatado que, en una ciudad como Barcelona, los chavales se han hecho independentistas como nosotros nos hicimos comunistas, por hacerse algo que toque las narices a los que mandan, a los que mandan de verdad, que no es la familia Pujol". 

"En fin, creo que la Universidad está destruida. He estado 30 años y sé de lo que hablo. El 80% de los profesores trabaja un cuatrimestre, pero ya sé que nadie se atreve a decirlo. Creo que las reformas que está imponiendo Wert son mucho más racionales de lo que se le está reprochando, pero que las ha presentado fatal, no ha explicado nada, que es un mal de este gobierno, no explicar nada y hacer las cosas con una brutalidad innecesaria. Pero creo, sí, que el asunto sólo tiene arreglo por la vida privada porque hoy el talento no puede estudiar, no hay dónde hacerlo. Yo sí que me indigno, no los chavales. Yo”. 

Por los llamados indignados del movimiento 15M Azúa siente decepción. No les cree. La aparente espontaneidad del principio enseguida le pareció sospechosa por obra y gracia de las redes sociales. Luego, dice, llegaron los topos y “aquello se llenó de sindicalistas para ver cómo nos llevamos esto para dentro y lo corrompieron. Los chavales majos seguían en su ingenuidad y como no les han educado, ni saben nada de historia, les hablaban de movimiento asambleario y se lo creían. Pero cuando yo estaba con los maoístas, lo que queríamos era el movimiento asambleario porque es lo más fácil de controlar. Es justamente lo contrario a la democracia. Y con esa ingenuidad se cargaron el movimiento”. 

Democracia = Respeto al otro

- Las redes sociales han tenido mucho que ver en ello. Y usted las odia. ¿Por qué?

- Exactamente por el control que ejercen desde la oscuridad y el anonimato. Muchas veces de una manera totalitaria.Y lo peor es que los políticos se lo toman en serio. ¿Quieren hacer el favor, señores políticos, de ser adultos? Nada, no hay manera. Ahora que necesitamos líderes, gente con ideas, con iniciativa, con coraje... Mire, hay una cosa para mi insoportable en este país: todos los políticos repiten la palabra democracia 532 veces al día, pero todavía no ha llegado el momento de que sepan en qué demonios consiste, que es respetar al otro, al adversario (no al enemigo). Y oímos hablar de cinturón sanitario, que es terminología nazi, y no pasa nada. Pero, ¿no os habéis dado cuenta de que en España no hay democracia, de que se ha vuelto a instalar la administración franquista?, esa administración de privilegiados a los que les importaba un pimiento la población y que sólo luchaba por mantener sus privilegios. ¡Es lo que hace hoy toda la clase política! Toda. No hay nadie que haya dicho “hombre, con las medidas que estamos tomando, tendríamos que hacer también nosotros algún sacrificio”. Nadie dice ni pío. 

- Y los nacionalismos...

- El nacionalismo catalán no es otra cosa que el nacionalismo español aplicado a un lugar rústico, agrícola, con maneras poco educadas... Pero dicen lo mismo. Es una mafia que se ha hecho con el poder económico y que no hay manera de desbancarla, porque sabe que si la desbancan, va a la cárcel. Así que van a luchar a muerte para tener sus jueces comprados, su policía propia... Ahora bien, son rústicos pero no tontos y saben que en 30 años de nacionalismo han hundido Barcelona. Y hundir Olot, o Vic, no importa, pero hundir Barcelona, que era lo único de Cataluña que tenía algo que ver con Europa es muy serio. No, eso está completamente perdido. 

-En vista de lo cual se instaló en Madrid

- Sí. Sobre todo porque tuve una hija. Y su madre y yo nos miramos a los ojos y nos dijimos: no, a ésta desde luego no le lava el cerebro el gobierno catalán. Ni soñarlo. Y nos la llevamos de allí muy deprisa. Y aquí estoy encantado. 

sábado, 12 de enero de 2013

Selección para los amantes del mejor Jazz clásico

Un regalo para los amigos amantes del jazz:

Love me or leave me, de Nina Simone, con un impresionante y bachiano solo de piano. Todo un descubrimiento.

Yatchs, nunca A man called Adam dio nada mejor.

In a sentimental mood, el John Coltrane más lírico

Tiger rag, explosivo dixie New Orleans

One step, dixie clásico.

El ragtime de la piña, del clásico Scott Joplin. 

Si yo tuviera un cerebro, con Carl Fontana al trombón de varas y Pete Jolly al piano.

Solo Monk. Nada que ver con el insufrible que vino después.

Take five, del gran Dave Brubeck, la quintaesencia del Cool.

Summertime, instrumental por Charlie Parker, el "Perseguidor" de Julio Cortázar.

Un vídeo nuevo y muy raro del gran, pero casi desconocido pianista Pete Jolly, ha poco fallecido, que descubrió y subió su hijo hace poco.

martes, 8 de enero de 2013

Cristóbal de Mena, un cronista de Indias de Ciudad Real

Siempre me ha maravillado la tremenda inopia de los historiadores manchegos, que ignoran los grandes descubrimientos que hacen investigadores extranjeros, incluso los escritos en su idioma, miseria, por otro lado, que comparten muchos otros historiadores extranjeros para quienes no existe la bibliografía en español, como si Europa acabara en los Pirineos o su conocimiento de los idiomas terminara en el francés, cuando el español es fácilísimo y lo aprende cualquier memo, incluso un español, que es increíble. Un caso ejemplar es el del hidalgo y conquistador Cristóbal de Mena, un ciudarrealeño del siglo XVI al que solo le atribuyeron nuestros eruditos la creación de una obra pía en ese siglo para mantener a los parientes pobres de su familia, cuyos fondos se habían agotado ya a fines del siglo XVIII víctimas de Menas de todas partes de España que vinieron aquí a acogerse a tal bicoca; nadie fue más allá ni sintió la curiosidad de conocer el origen de la cuantiosa riqueza de ese fondo, que fue, ni más ni menos, que el oro del inca Atahualpa, o inga Atabaliba, como se le llamaba entonces. Cristóbal de Mena llegó incluso a hacerse una capilla y donar una joya magnífica a la Virgen de las Aguas del Convento de San Francisco en Ciudad Real, uno de los más antiguos en España de la orden franciscana, pero desgraciadamente derribado en el siglo XIX. Sé que fue él porque lo cuenta José Díaz Jurado, el sacerdote historiador de Ciudad Real que escribió la Singular idea del sabio rey don Alfonso (1681), aunque para ello he tenido que tachar el texto de la torpe edición municipal y desarrollar una abreviatura mal leída, como puede ver cualquiera que consulte el manuscrito original. Pero lo realmente escandaloso es que nadie se haya hecho eco del descubrimiento del gran historiador peruano Raúl Porras Barrenechea, hace ya no pocos años. Uno, tras hacerse con copias de sus investigaciones, ha estado vigilante a ver si algún historiador profesional o aficionado se iluminaba y escribía algo aquí o allá o echaba su cuarto a espadas sobre el asunto, o le daba por manejar la documentación inédita que queda sobre este hombre preclaro en los archivos del estado, como he podido constatar, pero nada un año, nada otro, nada... Ignorancia supina, suma y caudal, y tirar por los tiempos modernos, que alimentan más.

Seguro que si, por lo menos, se hubiera conservado la segunda parte del discurso del humanista Juan de Vadillo, que trataba sobre los personajes famosos en armas de Ciudad Real, esa elipsis habría sido subsanada. Aunque, tal vez, ni siquiera llegó a escribirse; solo conservamos la primera parte, editada con su acostumbrado rigor por el indeclinable, (o, según dice cierto desamigo suyo, defectivo y semideponente) Luis de Cañigral, el cantor de Ninó, sobre quien ya bosquejé hace algún tiempo un estudio de su poesía que hoy tendría que rehacer completamente.

Raúl Porras Barrenechea se tomó la molestia de averiguar quién era el desconocido autor de un raro opúsculo, del que solo se conservan dos ejemplares (British Museum y New York Public Library) la Crónica del Perú, llamada la Nueva Castilla, la cual tierra por divina voluntad fue maravillosamente conquistada en la felicísima ventyura del emperador y rey, nuestro señor, y por la prudencia y esfuerzo del muy magnífico y valeroso caballero, el capitán Francisco Pizarro, gobernador y adelantado de la Nueva Castilla, y de su hermano Hernando Pizarro, y de sus animosos capitanes y fieles y esforzados compañeros que con él se hallaron. (Sevilla, en casa de Bartolomé Pérez, abril de 1534). Y resultó que, tras desmontar definitivamente las erróneas atribuciones a Gonzalo Fernández de Oviedo (en 1545) a Francisco de Xerez (en 1853) y a Miguel de Estete años después, por eliminación, tenía que ser nuestro Cristóbal de Mena. Se trata, ni más ni menos, que la primera relación que fue conocida en Europa de un testigo presencial de la conquista del imperio inca o inga por la tercera expedición de Francisco Pizarro, que llegó a esas tierras con otros muchos socios, entre los cuales dos manchegos: Diego de Almagro y Cristóbal de Mena.

En España poco o nada se sabía de esa expedición, que salió de Panamá en 1531 y logró el rescate de Atahualpa en 1533, poco después juzgado y ejecutado, hasta la llegada a Sevilla de la primera de las cuatro naves (diciembre de 1533) que condujeron el quinto real o veinte por ciento propiedad del Rey de ese rescate, así como un grupito de protagonistas de los hechos que no querían seguir la conquista, porque, descontentos con el reparto del botín, se negaron a seguir la empresa y volvieron con la parte que les había correspondido; entre ellos se encontraban el autor de esta relación, Cristóbal de Mena, hidalgo, pero quizá de origen judaico, como el poeta Juan de Mena, y el relator oficial de la conquista, Francisco de Xerez, cuya obra, Verdadera relación de la conquista del Perú, también se imprimió en Sevilla en casa de Bartolomé Pérez en julio de 1534, a sólo tres meses de la publicación de La conquista del Perú. El motivo de esa diferencia fue, está claro, que Mena se declaró partidario de Almagro y Xerez de Pizarro y ofrecían en esas dos crónicas o, más bien, relaciones, una versión distinta de los hechos favorable a uno u otro; de ahí esa puntualización de "Verdadera relación". El asunto es polémico, pero es indudable que Mena fue apoderado de Almagro (obtuvo un poder de este conquistador manchego como él para Castilla y la Corte), lo defendió en España y fue su deudor.

La atribución de Porras Barrenechea, expresa en sus ediciones de la obra, que poseo, está bien fundada y no hay teoría mejor construida ni que haya podido oponerse hasta ahora (y ha pasado mucho tiempo), a sus argumentos. Esta edición fue muy conocida en el siglo XVI y usada para otras obras españolas y extranjeras (francesas, italianas e inglesa, como traducción, fuente primaria o extracto), pero luego la escasez de copias motivó que no se reutilizara hasta el siglo XIX. Desde la edición facsimilar norteamericana de Sinclair en 1929, acompañada de traducción, transcripción y estudio, la obra conoció seis reediciones (Boston, 1930, por Alexander Pogo; París, 1937, Raúl Porras Barrenechea; París, 1938, por Horacio H. Urteaga; Lima, 1967 y 1968, que reproducen la edición de Porras de 1937, y Buenos Aires, 1987, por Alberto M. Salas, Miguel Alberto Guerín y José Luis Moure, que poseo y es ciertamente rigurosa, pero en la que Guerín intenta rebatir con poco acierto las tesis de Porras, sin proponer nada mejor).

En todo caso, resulta evidente que, si Mena no fuese el autor de la relación, por lo menos pudo ser quien la dictara, su responsable o inspirador, como testigo presencial y persona de más alto cargo (capitán) en la empresa. En dos cartas del licenciado Espinosa se acredita que Mena llevaba una relación al rey o pensaba hacerla en el viaje: en la segunda se escribe que "con el capitán Cristóbal de Mena se envió a Vuestra Majestad relación", aunque tal vez se aluda con eso a la primera carta y solo se diga al pie de la letra que Mena era su portador; más concluyente parece que, "demás de la relación que va a facer a Su Majestad, le es mandado que informe e faga relación a Vuestra Señoría de todo"; es decir que Mena, como testigo presencial, condición que compartía con sus veinticuatro compañeros, pero más obligado por ser capitán a cargo del contingente, debía hacer relación, relatar lo sucedido, tanto al monarca como a su secretario, Francisco de los Cobos, lo que no implica saber cuándo ese relato fuese escrito o estuviera hecho.

En fin, si queréis leer conocer una pequeña biografía de este curioso personaje manchego, podéis leerla aquí y si queréis sus aventuras, acá está la mejor edición en línea de su relación.

Nace el Partido X


Joseba Elola, "Seguidores del 15-M y la cultura libre en Internet ponen en marcha el Partido X. La nueva formación apuesta por el ’wikigobierno’ y la participación ciudadana", El País, 8 de enero de 2013.

Wikigobierno, Iniciativas Legislativas Populares, participación directa de los ciudadanos en la elaboración de las leyes, transparencia... E Internet como herramienta de trabajo. Con estos mimbres ve hoy la luz el Partido X-Partido del Futuro, una nueva formación política alumbrada por seguidores del 15-M y de los movimientos que preconizan la cultura y el software libres. Su programa lo sintetizan en una frase: Democracia y punto. La formación fue inscrita en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior el pasado 17 de diciembre. Hoy será presentada en el espacio en el que se ha gestado: la red.

El Partido X nace con la vocación de trasladar a España experiencias de intervención ciudadana en la gestión política como los gabinetes digitales de Rio Grande do Sul, en Brasil, y de la capital islandesa, Reykjavik (Better Reykjavik). “Las migajas de la democracia no son suficientes”, dice por teléfono una integrante de esta plataforma, que no quiere ser identificada como portavoz.


Los que impulsan este partido abogan por el anonimato. Esconden sus identidades hasta que llegue el momento de presentarse a unas elecciones. “No queremos caer en la lógica personalista de los partidos”, proclaman. Defienden que lo importante son las propuestas y el trabajo. Pretenden catalizar iniciativas y propuestas de la sociedad civil (incorporan en su programa aportaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en materia de Vivienda o la propuesta alternativa a la privatización del Comité Profesional Sanitario de Madrid en materia de Sanidad). Quieren construir su programa de forma colaborativa.

Entre las 90 personas que llevan más de un año en el proyecto hay gente muy activa de los movimientos ciudadanos. “Somos hijos de un momento histórico en el que hay dos grandes revoluciones: el 15-M, y la red como espacio para organizarse”, dice la no portavoz. Dejan claro que no son el partido del 15-M. “El 15-M no quiere ser un partido”, afirman en el vídeo que hoy presentan. “Ni quiere, ni puede ser representado”.

Ni diputados, ni señorías. Empleados públicos al servicio del bien común”
Más que ideología, propugnan un método: “Una forma de hacer abierta, horizontal, transparente, cooperativa y respetuosa”, dicen en su web (http://partidodelfuturo.net), que se activará a las diez de la mañana de hoy. Abogan por las demandas sociales que recorren las mareas de protesta en España, pero también recogen “demandas liberales de sistemas más eficientes”.

“Para que nos hicieran caso los políticos teníamos que ser una competencia real para ellos”. No es seguro que vayan a presentarse a las próximas elecciones, depende de los apoyos que recaben. ¿Puede acabar todo en un mero fuego artificial de Internet?: “Es un riesgo que asumimos”, responde la no portavoz. En el vídeo de presentación definen cómo deberían ser los políticos: “Ni diputados, ni señorías. Empleados públicos al servicio del bien común”.

Estreñimiento mental

La quiebra de Sanitarios Roca a causa de una multa de la Unión Europea de 38,5 millones de euros me llena de confusión y horror; ¿en quién podremos cagarnos ahora tranquilamente los españoles? Cierto que siempre tenemos Gobierno, Oposición, Judicatura y Papa de Roma, pero nosotros somos gente seria, que no caga en cualquier parte, ni mucho menos en estercoleros, corrales de gallinas y pozos ciegos de tal putrefacción. Como dice la coplilla manchega:


Una mierda en un camino
se tiene que respetar,
porque aquello representa
al hombre que fue a cagar.

Siempre hay gente inconsecuente, que ni siquiera hace una mierda consistente, sino pura diarrea. Y es que cagar no tiene precio, como sí lo tiene en Europa: en mis tiempos y en París, medio franco. Hasta había una respetable señora junto a la puerta del W. C. para llevar la contabilidad. Recuerdo los graffiti de mi no del todo perdida adolescencia/insolescencia, desde la rehecha cita de El cementerio marino de Paul Valéry:


La merde, la merde, toujours recommencée! 

A los clásicos: "En este lugar sagrado / donde entra tanta gente / hace fuerza el más cobarde / y se caga el más valiente" o "si la mierda valiera dinero, los pobres nacerían sin culo". Recuerdo también el notarial que, en el cine Pleyel, recoge Camilo José Cela en su San Camilo 1936: "Aquí cagó José Sacristán Gutiérrez el 12 de febrero de 1936", por no mencionar la otra retahíla: "Caga tranquilo, caga contento,  pero, hijoputa, cágate dentro. Cabrón el que lo lea, Más cabrón es el que lo escribió, Vivan las JSU, Caga el rey y caga el papa y en este mundo de mierda sin cagar nadie se escapa, Aquí se caga y aquí se mea y aquí el que tiene tiempo se la menea, No te cagues en la tapa maricón, Viva Falange Española. ¡Viva la República! No tirar de la cadena todo para el jefe etc...". Y es que eso de cagar es el colmo del egocentrismo mayestático: hacer lo que nadie haría en tu lugar. Decía Julio Iglesias en su autobiografía que se sentía raro cada vez que acudía al retrete, porque es bien sabido que los mitos no cagan. Y eso de no cagarse, para hacerlo todo después con harta dificultad, es un estreñimiento que en el caso de los políticos es mental. Los políticos, en vez de cabeza, tienen culo. Por eso solo se les ocurren mierdas y los llaman caraculos. ¿Darán la cara los que han dado el culo? Porque si lo dieran sus señorías, el panteón donde descansan las diversas esperanzas españolas, el Congreso de los Diputados, se quedaba vacío. Pero qué vamos a decir; esto de cagar es hasta cosmológico y existe por ahí la tremenda teoría de que el universo entero proviene de un agujero negro... No es cosa de risa: los planetas mayores de todos los sistemas solares, como lo son los del nuestro, son gaseosos, y la composición mayoritaria de su atmósfera es la misma que la del pedo: metano.  

domingo, 6 de enero de 2013

A lo bonzo


Lorenzo Silva, "Bonzo", El País,  06/01/2013 

Laura se sienta frente a la tele y, una vez que ya se ha acomodado con la bandeja de la cena, descubre que la tiene sin sonido. Así la dejó la noche anterior, cuando el sueño la rindió en el sofá después de un turno demoledor en el hospital donde trabaja como médico residente. Ahora, mientras mira sin hambre la tortilla francesa y la ensalada que acaba de prepararse, siente demasiada pereza como para levantarse a buscar el mando a distancia. Resignada, se dispone a cenar ante las imágenes mudas. Total, para lo que suelen contar, qué más le da.

Su cabeza está en otra parte. Si la jornada anterior fue dura, la de hoy no le ha ido a la zaga. Ayer se les murió un paciente, varón, de 57 años, con quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo. Hoy se les ha ido otro, un poco mayor, 63 años, con el 75 por ciento quemado. El primero, según cuentan, se prendió fuego él mismo, agobiado por la falta de trabajo y recursos. El segundo, al que hallaron ardiendo debajo de un puente, se teme que obrase por los mismos motivos, aunque la policía investiga aún. Para Laura, que los ha atendido a los dos, no hay diferencias, sean cuales fueran las causas del percance. Los ha conocido, a ambos, como dos trozos de carne sufriente, y junto a sus compañeros le ha tocado la frustración de no poder salvarlos. Con ese grado de quemadura, habrían necesitado un milagro. Y los milagros, al menos últimamente, no están por ocurrir.

¿Qué puede haber en la mente de un hombre para tomar la decisión de quemarse a lo bonzo? Un nivel de desesperación, imagina Laura, que ella nunca ha conocido, ni espera llegar a conocer. Los suicidas pasan por débiles, por cobardes, pero quien se prende fuego lleva a dudar de ese lugar común. Hacen falta narices para infligirse el sufrimiento atroz que produce el fuego, y del que Laura, en la unidad de quemados del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, sabe bien. ¿Qué está pasando para que dos hombres, en apenas 48 horas, tomen el mismo y espantoso camino? ¿Y qué efecto produce en quienes los ven arder? Quemándose vivo, un hombre desencadenó en Túnez una revolución. Haciendo lo mismo, y por duplicado, los dos hombres a los que Laura acaba de ver morir apenas han obtenido un espacio de tercera, que pronto se olvidará, en alguna página par de la sección de sucesos de los periódicos.

En la tele aparece ahora un hombre mayor, bien vestido, que dialoga con otro hombre también mayor y bien vestido en un suntuoso despacho. Laura los conoce, como casi todo el mundo. Incluso ha visto algún anuncio del programa y sabe de qué va la cosa, aunque no lo oiga: el primer hombre cumple 75 años y el segundo lo entrevista para festejar el aniversario. Decir que lo entrevista acaso sea una licencia poética: Laura no necesita ponerle voz a la tele para darse cuenta de que ninguna pregunta coloca al entrevistado en el más mínimo aprieto. Tampoco siente ninguna curiosidad por lo que puedan estar diciendo, que no sospecha que guarde relación alguna con esa realidad de carne chamuscada que tan reciente tiene aún en la retina. El espectáculo le produce una desazón casi física. Aparta la bandeja a un lado y se levanta a buscar el mando. Lo toma y zapea.

En otro canal, aparece la imagen de un también provecto ex político, luego metido a banquero, que sacó a Bolsa la entidad que presidía, fundiendo en el viaje los ahorros de miles de incautos. Según los rótulos, acaban de nombrarle consejero de una compañía surgida de un antiguo monopolio estatal. Aprovechando que tiene el mando en la mano, Laura apaga la tele.

Así va esta feria: unos se queman a lo bonzo, otros cumplen años y suman poltronas. Laura es joven, sabe idiomas, tiene ofertas. Una de dos: o la rabia que siente acierta a convertirse en algo que cambie las cosas, o acabará ejerciendo en otro país.

Contrato de una madre para regalar un móvil a su hijo


Por si alguien dudaba sobre que la represión esté institucionalizada en EE. UU.:


1. El teléfono es mío. Yo lo he comprado. Yo lo he pagado. Te lo estoy prestando. ¿A que soy estupenda?

2. Siempre sabré la contraseña.

3.Si suena el teléfono, contéstalo. Es un teléfono. Di hola, sé educado. No ignores nunca una llamada si la pantalla dice "Mamá" o "Papá". Nunca.

4. Entrega el teléfono a tu padre o tu madre sin falta a las 19.30 en días de colegio y a las 21 en fin de semana. Permanecerá apagado durante la noche y lo volveremos a encender a las 7.30 de la mañana. Si es un momento en el que no llamarías a nadie al teléfono fijo -que pueden descolgar los padres-, no llames ni envíes un mensaje. Haz caso a tu instinto y respeta a otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. El teléfono no va al colegio contigo. Habla en persona con la gente a la que envías mensajes. Aprender a hacerlo te vendrá bien en la vida. Lo de las medias jornadas, las excursiones y las actividades extraescolares tendremos que estudiarlo especialmente.

6. Si se cae al váter, se cae al suelo y se destroza o desaparece, tú serás responsable de lo que cueste arreglarlo o sustituirlo. Corta el césped de algún jardín, cuida niños, ahorra dinero de cumpleaños. Algo pasará, así que debes estar preparado.

7. No emplees esta tecnología para mentir, burlarte de otro ser humano ni engañarle. No participes en conversaciones que hieran a otros. Sé un buen amigo antes que nada, o si no, mantente al margen de las disputas.

8. No digas nada, ni por mensaje, ni por correo electrónico, ni por teléfono, que no dirías en persona.

9. No digas nada, ni por mensaje, ni por correo electrónico, ni por teléfono, que no dirías en voz alta con sus padres presentes. Censúrate.

10. Nada de porno. Busca en internet información que no te importe compartir conmigo. Si tienes alguna pregunta sobre algo, házsela a una persona; preferiblemente a tu padre o a mí.

11. Apágalo, siléncialo o guárdalo en público. Sobre todo en un restaurante, en el cine o mientras estés hablando con otra persona. No eres un maleducado; no permitas que el iPhone te cambie.

12. No envíes ni recibas fotos de tus partes íntimas ni de las de otra persona. No te rías. Algún día tendrás la tentación de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. 

13.Es peligroso y podría arruinar tu vida de adolescente, universitario o adulto. Es una mala idea, siempre. El ciberespacio es vasto y más poderoso que tú. Y es difícil conseguir que desaparezca algo de semejante magnitud, incluida una mala reputación.

14. No hagas millones de fotos y vídeos. No es necesario documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenadas en tu memoria para toda la eternidad.

15. Déja el teléfono en casa a veces y quédate tranquilo con la decisión. No está vivo ni es una prolongación tuya. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo.

16. Descárgate música que sea nueva, o clásica, o distinta a la de los millones de chicos como tú que escuchan exactamente las mismas cosas. Tu generación tiene la mayor facilidad de acceso a la música que ha existido jamás. Aprovecha ese don. Amplía tus horizontes.

17. Juega a un juego de palabras o de preguntas de vez en cuando.

18. Mantén los ojos abiertos. Mira el mundo a tu alrededor. Asómate a una ventana. Escucha a los pájaros. Sal a pasear. Habla con un desconocido. Pregúntate cosas sin necesidad de buscarlas en Google.

19. Meterás la pata. Te confiscaré el teléfono. Nos sentaremos a hablar sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo estamos aprendiendo sin cesar. Estoy de tu parte. Estamos juntos en esto.

viernes, 4 de enero de 2013

Una hambruna en 1781 en La Mancha


Em 1781 la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid organizó un concurso literario para premiar la mejor idea para combatir la mendicidad callejera y voluntaria; una de las ideas esgrimidas fue la construcción de hospicios, y Lorenzana auspició la construcción de dos, uno en Toledo y otro en Ciudad Real, que empezó en 1784 y terminó de construirse en 1788, reuniendo los fondos de las distintas obras pías de la ciudad y del propio Lorenzana. He encontrado la evidencia histórica de una hambruna en La Mancha en 1781 en Correo de Murcia, núm. 167 (12 de noviembre de 1793), p. 166:

"Cuando hubo hambre en 1781 en el Reino de Murcia, el obispo Manuel Rubín de Celis trajo trigo desde Italia:

¡Ah, con cuánto pesar y sentimiento
las gentes infelices de La Mancha
que buscaron su asilo en aquel caso
en míseras colonias trasladadas
recibirán noticia tan adversa
atendrán la relación ingrata
de suceso tan lúgubre y funesto,
de suerte tan sensible y desgraciada!

Sabida cosa es que casi igualaron el número de los ciudadanos las numerosas cuadrillas de manchegos que acudieron a Murcia buscando el socorro del obispo piadoso, y todos hallaron consuelo"

Otro quemado a lo bonzo


Ya ha muerto. Quizá pensaba que íbamos a hacer lo que los de Túnez. Qué equivocado estaba:

Jesús Sánchez Orellana, "Un hombre se quema al no tener "ni para comer"" El País, Málaga 4 ENE 2013 - 10:05 CET327

Cada tarde, sobre las seis, se paraba en el quiosco situado justo delante de la entrada principal del hospital Carlos Haya de Málaga. Se dirigía al descampado donde a diario, hasta pasadas las diez de la noche, se sacaba unos euros como aparcacoches ilegal. Acudía a esa hora porque ya se había marchado a casa el gorrilla legal que se encarga de esa plaza. Sabía que desde las seis y cuarto el solar era suyo, y así evitaba pelearse con nadie.

El miércoles salió de las urgencias porque había sufrido un ataque de ansiedad provocado, según los testigos, por el agobio que le ocasionaban las deudas. No tenía tabaco y le pidió al quiosquero, Francisco Nieto, un paquete de Ducados rubio. “Me compraba cada cuatro días, y charlábamos un rato”, afirma el vendedor de prensa. “Llevaba varios días con la cara triste, amargado y le pregunté si le ocurría algo”, asegura el comerciante.

El hombre contestó que “se encontraba mal, con problemas de dinero, que tenía que pagar mucho” añade el quiosquero. Supuestamente la víctima tenía problemas económicos y llegó a comentar que “no tenía dinero ni para comer”. Solía darle la cantidad exacta por el tabaco, cuatro euros, pero esa tarde le dio un billete de cinco porque también quería un encendedor. Nieto se extrañó y le preguntó: “¿Has perdido el mechero?”. Pero el cliente evitó responder.

La falta de huellas dactilares impide identificar a la víctima claramente.

Tras despedirse, el hombre caminó unos metros, pasó la concurrida parada de taxis de la calle del Ciprés y cambió de acera. Es menos transitada. “Apenas había pasado un minuto, mientras atendía a una señora, cuando oí los gritos de varias personas pidiendo ayuda —relata el quiosquero— me asomé para ver lo que pasaba”. El hombre que le acababa de comprar el mechero estaba ya envuelto en llamas.

La víctima tiene 57 años y es de nacionalidad magrebí, estaba casado y tenía dos hijos, según relatan los que le conocían. Sin embargo, las quemaduras han afectado a sus huellas dactilares y la Policía Científica no ha podido identificarle de forma fehaciente, aunque la Comisaría Provincial avanzó el miércoles por la noche que su nombre corresponde a las iniciales A. M. A. y era un indigente conocido en la zona. Sus conocidos relatan que durante años trabajó en la construcción hasta que perdió su empleo por culpa de la crisis. Desde hace meses se dedicaba a ayudar a los conductores a estacionar los vehículos a cambio de la voluntad. “No quería problemas con nadie, ni peleas, ni pedía una cantidad a los conductores se conformaba con lo que le daban”.

“Era una persona que no quería problemas ni pelear con nadie”

Los taxistas fueron los primeros en dar la voz de alarma al ver la bola de fuego. Dos de ellos cogieron los extintores de sus coches e intentaron apagar las llamas. Otra persona usó una garrafa con agua para auxiliar al herido. Uno de los vecinos del número 3 de la calle del Ciprés se asomó al balcón al escuchar mucho estruendo en la calle. “El hombre se estaba retorciendo en el suelo de dolor y tanto la policía como la ambulancia llegaron tarde porque se confundieron de calle”, relata este testigo.

Los sanitarios trasladaron a la víctima hasta el hospital Carlos Haya, a escasos metros, donde fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En la madrugada de ayer fue desplazado hasta el hospital Virgen del Rocío de Sevilla donde quedó ingresado en la Unidad de Grandes Quemados en estado grave, según el parte médico.

El herido tiene quemaduras de tercer grado en el 80% del cuerpo. Todas las extremidades están afectadas por el fuego, a excepción del cuello y la cabeza. Los investigadores no descartan ninguna hipótesis, desde que pudiera quemarse a lo bonzo hasta la posibilidad de que se tratara de un accidente.

Durante la inspección ocular, la policía no localizó ningún acelerante ni iniciadores de fuego. Sin embargo, algunos testigos relataron ayer que la víctima tenía una botella con gasolina y que se roció su contenido sobre la ropa antes de prenderse fuego. Los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Málaga tampoco tenían constancia de que la víctima hubiera solicitado ayudas.

jueves, 3 de enero de 2013

Madrid Arena como metáfora de España

España es como el Madrid Arena: un lugar bajo la noche, donde no se ve nada claro, con demasiada gente, la mayoría botellonera, desocupada, parada o colada tramposamente, que no logra salir adelante por el estrecho camino hacia la libertad, distraída por un espectáculo sin sentido, lleno de ruido y furia, amontonada en beneficio de unos pocos que solo piensan en hacer dinero en el menor tiempo y espacio posible con la colaboración de aquellos que solo quieren chupar nómina, mientras los que deberían solucionar el embotellamiento, sacomanes u hombres del saco, permanecen en sus camas soñando qué podrán corromper mañana. 

Georges Brassens


Borja Hermoso, "Un trovador anarquista en viñetas. La biografía en cómic de Georges Brassens desmitifica a una de las leyendas de la ‘chanson’. Su autor, Joann Sfar, ha vendido más de un millón de tebeos en Francia!, El País, 3 - I-  2013:

Escondía el genio callado tras su bigote, su guitarra, su pipa y sus gatos, siempre, a poder ser, alejado de los focos, entre sombras de bambalina, dejándose llevar mar adentro, como mecido por un ritmo con sabor a espuma y sal, el de las olas recurrentes de la playa de Sète, donde nació en 1921 y donde pidió ser enterrado (Supplique pour être enterré à la plage de Sète), para él siempre pareció fácil lo que para tantos es imposible —derrochar sabiduría casi sin querer, en vez de aspirar a hacerlo y no poder—, rumiando la evidencia cruel de tener que ser músico al no poder ser novelista ni cineasta, se llamó Georges Brassens, enamoró a una generación y sostuvo, junto a gente como Ferré, Moustaki, Gainsbourg, Brel y Juliette Gréco los pilares de la chanson en su vertiente mítica: la de los cantantes inmortales, irrepetibles, maravillosas flores de ruina.

Frente a la interminable ristra de lo dicho y escrito/gama pompa y circunstancia acerca de Brassens y su fauna, a menudo por firmantes que no lo conocieron o lo hicieron muy de lejos, el ilustrador y escritor francés Joann Sfar (Niza, 1971) quiso desmitificar al autor de himnos al amor y a la acracia tales como La mauvaise réputation, Les copains d’ abord o Penélope. Lo hizo a lo grande: comisariando la gigantesca exposición que la Ciudad de la Música de París dedicó el año pasado a Brassens. Sfar montó la muestra y diseñó el catálogo: un extraordinario tebeo de 120 páginas que, bajo el título Brassens. La libertad, llega ahora a las librerías en su versión española (Fulgencio Pimentel Editor).

Afable y aparentemente tímido pese a ser una estrella del cómic francés y europeo (solo de su obra El gato del rabino vendió 800.000 álbumes y hace tiempo superó de forma global el millón de tebeos, además de haber ganado dos premios César del cine francés, uno de ellos por su película Gainsbourg. Vida heroica), Joann Sfar recibe en el piso de arriba del Café de Flore, eterno reducto chic en Saint-Germain-des-Prés. En las mismas mesas donde Sartre y Simone de Beauvoir solían escribir cada mañana, Sfar despliega sus rotuladores, lápices, plumillas y cuadernos y explica la génesis de su aventura con Brassens: “De estudiante, mi padre fue pianista en bares, cafés, restaurantes y burdeles de Argel, y su cantante favorito era Brassens; de hecho, le conoció en persona, y eso, de alguna forma, se quedó en la leyenda familiar”.

Cuando terminó la película sobre Gainsbourg, los responsables de la Ciudad de la Música de París le propusieron hacerse cargo de la exposición sobre la vida de Brassens. Lo que acabó por decidir a Sfar fue la cantidad —y la calidad— de los documentos sobre la vida privada del cantante a los que tuvo acceso. “En su mayoría eran documentos inéditos, que nadie había visto. Al contrario de lo que ocurre con cantantes franceses como Yves Montand, Gainsbourg, Moustaki e incluso Claude François, Brassens no había sido objeto de una abundante literatura, de hecho no había prácticamente nada… pero porque nadie se había interesado por ello. Ocurrió que sus descendientes me abrieron todos los archivos; ahí estaba la vida entera de Brassens, metida en maletas, sin abrir, sin clasificar”.

"De Gainsbourg, Montand o Moustaki hay mucha literatura; de Brassens, no"
Fue Clementine Déroudille, nieta del fotógrafo Robert Doisneau, amigo personal del cantante, una de las personas que más colaboró con Joann Sfar en la búsqueda de pistas sobre la vida del trovador de Sète. Fue ella quien le abrió una enorme maleta en la que Sfar encontró tesoros impensables: por ejemplo, hasta 40 textos de canciones inéditas, cuadernillos con textos autobiográficos donde Brassens contaba su vida, una especie de diccionario donde comentaba todos los aspectos de la vida que se le pasaban por la cabeza, películas domésticas…

Joann Sfar erigió su personal edificio brassensiano a su manera y de forma anárquica. “Decidí hacerlo sin un orden cronológico, de forma que la gente pudiera recorrer su vida con total libertad, sin ataduras… mi principal intención al hacer su retrato era demostrar que era a la vez un provocador nato y un tipo entrañable, alguien que podía meterse con la religión y con la política sin ser malo… demostrar que la gente que cree que todos los anarquistas ponen bombas, se equivoca, que no todos los revolucionarios son temibles. Él era anarquista, pero no ponía bombas. Su pensamiento libertario no era peligroso para nadie”.

A Sfar le impresionó cómo el cantautor hablaba de la pobreza y de la muerte
Sfar está convencido de que, junto al evidente carácter de carga de profundidad que subyace bajo muchos textos de Brassens, su vocación de Pepito Grillo justiciero contra el poderoso y su innegociable aspiración a un mundo mejor, su personalidad estaba entreverada por una mezcla de melancolía y carácter infantil, casi por ciertos retazos de ingenuidad en pantalón corto, por una ausencia de esos filtros que suelen actuar para, en algún momento concreto de la vida, transformar a los deliciosos aunque temibles locos bajitos en gente seria y respetable, y aburrida.

El autor de Le gorille no tuvo una adolescencia fácil (llegó a ser detenido por pequeños robos en Sète), tampoco, aunque pareciera lo contrario, una madurez fácil (fue pobre de solemnidad hasta que vio que sus canciones podían ser máquinas de hacer dinero). Y así lo pinta Sfar en esta biografía en viñetas. “Una de las cosas que más me llamó la atención de esos cuadernos autobiográficos fue cómo hablaba Brassens de la pobreza; cuando hablaba de aquel piso en el callejón Florimont con gatos, pájaros y patos… la forma en que incluso en medio de la pobreza, cuando apenas tenía un limón para comer, rechazaba trabajos que no le gustaban… porque Brassens decidió muy tarde ser cantante, él lo que quería ser era novelista, poeta o guionista de cine”.

En opinión del ilustrador, escritor, cineasta y editor (coordina una líneas de cómics en la prestigiosa editorial Gallimard) Joann Sfar, Georges Brassens es material perfecto para hablar de eso tan indefinible de lo francés: “Yo soy muy crítico con mi país, pero lo quiero mucho; y con mis tebeos y mis libros trato de ofrecer a los más jóvenes buenas razones para amar este país. Pues Brassens me parece una gran razón para amar Francia, alguien que encarna perfectamente las contradicciones francesas”. Sin embargo, el padre de Petit Vampire está convencido de que la cultura francesa atraviesa un mal momento, porque, sostiene, “está perdiendo sus señas de identidad por culpa de quienes solo defienden la cultura francesa, en francés y para los franceses, en lugar de ponerla al servicio de una política cultural europea fuerte”.

Brassens. La libertad incluye textos de Patricia Godes, Juan de Pablos, Dildo de Congost y Vicente Fabuel. Este rescata en el suyo las palabras de Gabriel García Márquez sobre la única noche de su vida que vio en directo a Brassens, en el Olympia de París: “Era un oso tierno, con los ojos más tristes que he visto nunca y un instinto poético que no se detenía ante nada. Era imposible saber si llorábamos por la belleza de sus canciones o por la compasión que nos suscitaba la soledad de aquel hombre hecho para otros mundos y otro tiempo”