jueves, 16 de julio de 2015

Contra nacionalismos, aldeanismos y favoritismos

Cuando el abuso informativo (más bien deformativo que conformativo o reformativo) domina al atribulado autor de estas líneas sumiéndolo en la confusión, este se ve obligado a consultar con don Benito Jerónimo Feijoo en su siglo XVIII y al momento el reloj se pone en hora. Este hombre tan desapasionado era incapaz de mentir, como George Washington, otro ilustrado. Así que me leí su discurso "Amor de la patria y pasión nacional" para tener más ángulos de observación sobre el acaso ridículo peninsulareño Arturo Mas. Y salí con la maleta llena de munición: Feijoo nunca defrauda.

En patriotismo, Feijoo encuentra igualmente reprobables a los desafectos que a los "afectos delincuentes". Para él la "pasión nacional" es un ídolo pagano o "deidad imaginaria" a la que han sacrificado millones de vidas humanas:  "¿Qué guerra se emprendió sin este especioso pretexto? ¿Qué campaña se ve bañada de sangre, a cuyos cadáveres no pusiese la posteridad la honrosa inscripción funeral de que perdieron la vida por la patria?".

De modo que pregunta a los soldados de ese ejército nacionalista por qué se alistan y le contestan: "Por el estipendio o por el despojo". Hablando en plata: por el dinero y por el robo, "saqueo" o botín. Menciona luego la coba, el servilismo, la ambición de poder... Cosas necesarias para lograr la impunidad en el robo, "saqueo" o botín. Los bárbaros catalánicos son en realidad unos esclavos del fanatismo, se niegan a sí mismos la libertad de pensar fuera de su círculo, ya que afectaría sus bolsillos, y adoran a sus jefecillos o régulos como a ídolos enanos. Y todos están "más interesados en retirarse a sus casas que en defender los muros", de forma que si hay que pringar "verás cómo no quedan diez hombres en las almenas". Todo lo que proclaman es más hijo de la ambición que del amor a la patria. En ese mismo siglo ya dijo el doctor Johnson que el patriotismo era "el último refugio de los canallas". Y, para probar que es solo vanidad de vanidades y todo vanidad y que por ella se es capaz incluso de matar y autoinmolarse como los padres de familia que la matan antes de pegarse un tiro, escribe: "Si no hubiese testigos que pasasen a la posteridad, ni Curcio se hubiera precipitado en la sima, ni Marco Attilio Régulo se hubiera metido a morir en jaula de hierro, ni los dos hermanos Filenos, sepultándose vivos, hubieran extendido los términos de Cartago"; tan poderoso es el hechizo de la fama póstuma... cuando sabes que de todas maneras vas a morir. Que quede un selfie guapo. Los mismos orgullosos y patrióticos romanos veían a Catón como un chiflado o, como dice el educado Feijoo, "un hombre rarísimo", porque, nos cuenta el fraile, la política romana se movía solo por dinero y soborno sin patria. Cierto que nombraron a Cicerón "padre de la patria" por desbaratar la conjuración de Catilina... pero es que si no la desbarataba, lo asesinaban quitándole todo lo que tenía, incluso la vida, como cónsul que era: ¡cuánto interés privado hay en lo público! De hecho, el poder de Roma no se cimentó tanto en el poder de las armas como en el del soborno y, cuando empezó a ser difícil pagar a pretorianos y bárbaros, Roma declinó.

A Feijoo le parece estúpido incluso el sagaz Ulises con su insistencia en volver a su patria Itaca en vez de demorarse en los lángidos brazos de Calipso en la isla Ogigia, como un Curro cualquiera en el Caribe, y ridiculiza su ansia de volver a ver el humo de las chimeneas de su lugar: "El humo de la patria no debe cegar al que mira", escribe, "¡oh, cuánto ciega este humo los ojos! ¡Oh, cuánto daña las cabezas!"

Feijoo encuentra la única justificación del patrioterismo en la lasitud, la vagancia y la costumbre: uno lo tiene todo más cerca en su patria chica; lo decía incluso el filósofo Aníbal Lécter: se ansía lo que uno ve todos los días; por eso se extasiaba por conseguir una ventana. Arturo Mas es un comodón y no quiere trabajar tanto para vivir, ni aprender idiomas como el español o el inglés, ni siquiera más geografía que la de su aldea ni más matemáticas que las que sirvan para sumar en su cuenta suiza. Y qué precioso ejemplo pone don Benito Jerónimo Feijoo: "¿Qué no vencerá la fuerza del hábito, cuando llega a hacer agradable la tiranía? Júntese esto con lo de las mujeres moscovitas, que no viven contentas si sus maridos no las están apaleando cada día, aun sin darles motivo alguno para ello, teniendo por prueba de que las aman mucho aquel mal tratamiento voluntario". Cataluña es una esposa rusa. Y no hablemos de cuestiones gastronómicas: ¿les gustaría a ustedes comer hasta el final de sus días siempre la misma butifarra catalana?

Pero aún más ridículo nos pinta el orgullo de lo propio, aunque no nombra a los de Éfeso, que tenían a su luna por mejor que la de Atenas: "Pensar ventajosamente de la región donde hemos nacido sobre todas las demás del mundo es error entre los comunes comunísimo. Raro hombre hay (y entre los plebeyos ninguno) que no juzgue que es su patria la mayorazga de la naturaleza, o mejorada en tercio y quinto en todos aquellos bienes que esta distribuye, ya se contemple la índole y habilidad de los naturales, ya la fertilidad de la tierra, ya la benignidad del clima. En los entendimientos, de escalera abajo se representan las cosas cercanas como en los ojos corporales, porque aunque sean más pequeñas, les parecen mayores que las distantes. Solo en su nación hay hombres sabios; los demás son punto menos que bestias; solo sus costumbres son racionales, solo su lenguaje es dulce y tratable; oír hablar a un extranjero les mueve tan eficazmente la risa como ver en el teatro a Juan Rana; solo su región abunda de riquezas, solo su príncipe es poderoso [...] Aun es más extravagante lo que Miguel de Montaña [Michel de Montaigne] en sus pensamientos morales refiere de un rústico saboyano, el cual decía: «Yo no creo que el rey de Francia tenga tanta habilidad como dicen porque, si fuera así, ya hubiera negociado con nuestro duque que le hiciese su mayordomo mayor». Casi de este modo discurre en las cosas de su patria todo el ínfimo vulgo".

Por eso pudo decir Descartes que nada hay tan bien repartido en el mundo como el ingenio (esto es, la estulticia), y se podría añadir que el nacionalismo, pecado del que cualquiera puede arrojar la primera piedra: en todo género de lenguas se puede expresar que la propia es mejor que las demás; pero Feijoo nos dice algo aún más sutil, que considera "lo peor": que los no vulgares son quienes más divulgan esta vulgaridad porque les permite prosperar a costa de corromper y pervertir todavía más al pueblo. "Apenas se halla un historiador cabalmente sincero", escribe. Si esto es así, ¿qué diremos de un político? Plutarco comparó griegos y romanos... y favoreció a los griegos; Jean Bodin comparó a griegos, romanos y franceses... y favoreció a los galos. En pintura pasa igual: es difícil encontrar un pintor que no muestre guapo a un príncipe si cobra de él, incluso el mismísimo Apeles, que torció la pose del rey Antígono para ocultar su ojo tuerto. Ni Santiago el Mayor vino a España ni San Dionisio Areopagita fue obispo de París. Se queja además de que tachen de desafecto al manchego padre Mariana por no ocultar las meteduras de pata de los reyes hispanos, aunque "lo mismo que a este grande hombre le hizo mal visto en España, le granjeó altos elogios de los mayores hombres de Europa. Basta para honrar su fama este del eminentísimo cardenal Baronio: «El padre Juan Mariana, amante fino de la verdad, excelente sectario de la virtud, español en la patria pero desnudo toda pasión, digno profesor de la Compañía de Jesús, con estilo erudito dio la última perfección a la historia de España». Muy por el contrario, Carlos II de Inglaterra encomendó componer la historia "verdadera" del país al italiano Gregorio Leti; pero, cuando la publicó, le pareció tan incómoda que la mandó recoger y lo expulsó. A esto podríamos añadir el caso de la humillante derrota que infligió Blas de Lezo a la escuadra inglesa en Cartagena de Indias, evento que olvidan sistemáticamente los mismos historiadores ingleses que dedican un monumento a su victoria de Trafalgar, cuando en sus anales existe, por cada Nelson, un botarate como el almirante Vernon. El riesgo inverso también existe, advierte Feijoo: el historiador Campanella dudó de la existencia real de Carlomagno.

Pero lo más peligroso y ridículo que le parece a Feijoo es el infantilesco y pueril aldeanismo, la veneración de las "patrias chicas". Para un paleto, incapaz de concebir otro lugar que el suyo, la emigración es más una transmigración que otra cosa. "La pasión nacional", cuenta, "es un vicio (si así se puede decir) inocente en comparación de otra que, así como más común, es también más perniciosa. Hablo de aquel desordenado afecto que no es relativo al todo de la república sino al proprio y particular territorio [...] la provincia, la diócesis, la ciudad o distrito donde nace cada uno y a que llamaremos patria particular". Feijoo lo califica no solo de "inútil", sino de "nocivo". Induce división, desarticula la sociedad, impide el progreso común, incentiva desórdenes y revueltas y destierra el alma de la justicia, que es la equidad: "Considerándose agraviada alguna provincia juzgan los individuos de ella que es obligación superior a todos los demás respetos el desagravio de la patria ofendida", no miran otra consideración y causan enormes perjuicios a terceros. "A cara descubierta se entra esta peste que llaman paisanismo a corromper intenciones [...] en aquellos teatros donde se hace distribución de empleos honoríficos o útiles. ¿Qué sagrado se ha defendido bastantemente de este declarado enemigo de la razón y equidad? ¡Cuántos corazones inaccesibles a las tentaciones del oro, insensibles a los halagos de la ambición, intrépidos a las amenazas del poder, se han dejado pervertir míseramente de la pasión nacional! Ya cualquiera que entabla pretensiones fuera de su tierra, se hace la cuenta de tener tantos valedores cuantos paisanos suyos hubiere en la parte donde pretendo, que sean poderosos para coadyuvar al logro. No importa que la pretensión no sea razonable, porque el mayor mérito para el paisano es ser paisano". Y puntualiza: "No condeno aquel afecto al suelo natalicio que sea sin perjuicio de tercero".

A este compadreo mafioso de nuestro país llama Feijoo "máquina infernal, sagazmente inventada por el demonio para vencer a almas por otra parte invencibles"; no ve mal más profundo ni difícil de combatir que este en nuestro país. Ocurre como con el mito de Anteo, el gigante que no podía ser derrotado por Hércules porque sacaba toda su fuerza del contacto con la tierra, hasta que logró estrangularlo levantándolo sobre ella; si "el valor de los sujetos se examinase desprendiéndolos del favor que les da su propio país, ¡cuánto mejor se conociera de parte de quiénes está la ventaja!". Y recuerda el salmo XLIV: «Oye, hija, y mira: inclina tu oído y olvida tu pueblo y la casa de tu padre», salmo que, por cierto, glosó un manchego de Almodóvar y doctor de la iglesia, san Juan de Ávila. Y, sobre el fundador del universalismo antiguo (el llamado "helenismo"), Alejandro Magno, dijo Plutarco que, vencidos los persas, hizo que los soldados macedonios se casasen con doncellas persas para que, olvidados de su patria "solo tuviesen por propios a los buenos y por forasteros a los malos". Así proclama su cosmopolitismo: "Es apotegma de muchos sabios gentiles que para el varón fuerte todo el mundo es patria". La deuda que se tiene con la patria chica "es inferior a otras cualesquiera obligaciones cristianas o políticas".

Pasa entonces Feijoo a examinar el caso de la concesión de cátedras universitarias por el Rey... y se le ve con cuánto cuidado camina sobre las ascuas: "Los que tienen a su cargo la distribución de empleos honoríficos o útiles, si no tienen perfecto conocimiento del mérito de los pretendientes, suelen valerse de informes o judiciales o extrajudiciales. Es el caso ordinarísimo en la provisión de cátedras que hace el Rey o su supremo Consejo para muchas universidades". Quien hace estos informes o "baremaciones" es quien en realidad otorga las cátedras; pero quien pesa los méritos es siempre en España un informante interesado: solo se miran las baremaciones de los que ya se han escogido sin baremar. "He visto por lo común el error de que entre sujetos iguales pueden aplicar la gracia del informe al que fuere más de su agrado graduándole en mejor lugar que al otro concurrente o proponiéndole como único acreedor a la cátedra vacante". Llama Feijoo a esto "pecado de injusticia", pero yo lo busco en el Decálogo y no lo encuentro... También es verdad que el mandamiento "no mentirás" (o "no reservarás ojos solo a tu conveniencia") no es el primero del escalafón, sino el octavo, por debajo de la creencia en Dios y por ejemplo bastante más abajo del "respetarás a tus familiares y parientes", "no robarás" y "no fornicarás". En fin, termina el benedictino criticando al padre Andrés Mendo y su De jure academico, que "está algo diminuto en la prueba, porque no hizo reflexión".

Feijoo termina su ensayo atacando frontalmente las malsanas recomendaciones para cubrir puestos de trabajo (como en la Andalucía del XIX y XX, pero en el siglo XVIII) y muy realmente dolido, como se percibe por el tono con que lo dice en un párrafo que debería enmarcarse en todos los ayuntamientos, universidades y tribunales de España:

Entre sujetos iguales hemos visto que no caben [recomendaciones] y, si son desiguales, por sí mismo es patente. Por consiguiente, para quien obra con conciencia son totalmente inútiles las recomendaciones de la amistad, del paisanismo, del agradecimiento, de la alianza de escuela, religión o colegio u otras cualesquiera. Pero la lástima es que, en la práctica, se palpa la eficacia de estas recomendaciones aun en desigualdad de méritos, por cuyo motivo, llegando el caso de una oposición, más trabajan los concurrentes en buscar padrinos que en estudiar cuestiones y más se revuelven las conexiones de los votantes que los libros de la facultad. Llega a tanto el abuso que a veces se trata como culpa el obrar rectamente [...] He visto más de diez veces muy preconizados por hombres de bien aquellos que siempre sujetan sus votos a estos u otros temporales respetos. ¡Aquí de la razón! ¿Hay algún amigo tan bueno ni tan grande como Dios? ¿Hay algún bienhechor a quien debamos tanto como a Él? Pues... ¿cómo es esto? ¿Es atento, es honrado, es hombre de bien el que falta al mayor amigo, al bienhechor máximo, que es Dios, obrando injustamente por una criatura a quien debe este o aquel limitado respeto y a quien no debe cosa alguna que no se la deba a Dios principalísimamente? En vano he representado estas consideraciones en varias conversaciones privadas; creo que también en vano las saco ahora al público. Mas, si no aprovecharen para enmienda del abuso, sirvan, siquiera, para desahogo de mi dolor.

Hallazgo histórico para la literatura inglesa del XIX: cientos de inéditos sin identificar de los más famosos escritores.


El ambiente en la sala, recuerdan quienes lo presenciaron, era “eléctrico”. Hay quien habla incluso de “sonoros jadeos” entre el escaso público. Las revelaciones del congreso anual de la Sociedad Investigadora de Revistas Victorianas rara vez conquistan espacios destacados en los periódicos. Pero los 40 académicos que asistieron el pasado sábado a la presentación de Jeremy Parrott comprendieron enseguida que estaban ante un hallazgo histórico. En aquella sala de la universidad de Gante, el profesor y librero les ofreció la llave para desentrañar algunos misterios de la literatura británica del siglo XIX.

Parrott reveló que posee una colección de una revista literaria que dirigió Charles Dickens, con anotaciones manuscritas del propio autor en los márgenes de las piezas, publicadas sin firmar, que permiten atribuir 2.500 textos a entre 300 y 400 escritores, incluidos Elizabeth Gaskell, Lewis Carroll, Wilkie Collins o el propio Dickens. Se trata, en palabras de uno de los pocos expertos que han tenido en sus manos la colección, de la “piedra Rosetta de los estudios victorianos”.

En septiembre del año pasado Jeremy Parrott adquirió por Internet, a un librero de Gales, una colección en 20 volúmenes de la revista All The Year Round. Pensó que se trataba simplemente de una lujosa edición del semanario en el que Dickens publicó seriadas sus novelas Grandes esperanzas e Historia de dos ciudades, y en el que recogía relatos, ensayos y poemas sin firmar de otros escritores de la época.

Parrott, que reside habitualmente en Hungría, no abrió la caja con los libros hasta que volvió a Londres en diciembre. Al hojear los volúmenes observó que había nombres de autores escritos a lápiz junto a los textos. No fue hasta que abrió el segundo o tercer tomo cuando descubrió, junto a un cuento de Navidad, algo que no era un mero nombre, sino la firma del propio Dickens. Comprendió que estaba ante la colección personal del escritor, en la que anotaba los autores de los textos que publicaba. “Fue como tener todas mis navidades de una sola vez”, recuerda Parrott en el diario The Independent. “Esto reescribe la bibliografía de numerosos escritores del siglo XIX”.

Parrott se reunió en Londres con otros tres eruditos de Dickens, que coincidieron en la magnitud del hallazgo. Expertos en caligrafía confirmaron que muchas de las anotaciones procedían muy probablemente del puño y letra del escritor (otras podrían haber sido realizadas por empleados de la revista). La hipótesis es que se trataría de la colección que Dickens guardaba como archivo en su apartamento encima de la redacción del semanario. All The Year Round se publicó entre 1859 y 1895. Dickens dirigió la revista hasta que murió en 1870, y después se hizo cargo su hijo mayor.

Entre las revelaciones que han trascendido hay dos ensayos, uno de poesía y otro de música, de Elizabeth Gaskell, autora de Norte y Sur; ocho textos de Wilkie Collins, autor de La piedra lunar, considerada la primera novela policiaca inglesa, y un posible nuevo poema de Lewis Carroll.

Hay más de cien artículos de Eliza Linton, considerada la primera mujer periodista británica, que hasta ahora se tenía por muy poco prolífica. Las anotaciones cuestionarían la reputación misógina de Dickens: cerca del 40% de las piezas que publicó fueron escritas por mujeres.

Defensa de la prensa libre.

El hallazgo aporta más luz sobre la figura de Dickens. Se adivina un cierto nepotismo en el hecho de que publicara textos de sus hijos adolescentes, de más que dudoso talento. También hay muestras de su intervencionista estilo en la edición: habría metido tanta mano que algunos textos, que los expertos en Dickens atribuyeron durante años al autor, han resultado ser obra de otros escritores.

El propio Dickens figura como coautor de un furibundo artículo, titulado ¿Qué es sensacional?, que exhibe su compromiso social. El texto, que publica íntegramente The Independent, arremete contra un diputado conservador que acusó a la prensa de tratar de manera sensacionalista la muerte de dos indigentes por negligencias en un hospital, un episodio que desató una protesta nacional.

El artículo, una defensa de la prensa libre y de la protección legal de las personas desfavorecidas, constituye un típico ejemplo de esa literatura victoriana que, gracias al hallazgo de Parrott, se conocerá ahora un poco mejor.

Epigrama del Roto

El mayor filósofo del humor expresionista actual, Andrés Rábago García, "el Roto", ha escrito / dibujado esto:

"¿Un papa hablando de injusticias? ¡La cosa debe de estar fatal!"

Se funda una religión: el Patolicismo

Como otros descreídos fundaron el Dudeísmo, el Pastafarismo  o la Iglesia maradoniana, el cómico Leo Bassi se proclama el Papa de una nueva religión, el Patolicismo, que adora a un patito de goma. Sus ateos serán llamados antipáticos. La nueva religión ya tiene Vaticano en un lugar de Madrid.

*Primer enlace

*Y entrevista con el autor de esta coña o boutade.

Tengo, sin embargo, algunas objeciones serias, muy "patafísicas" y que no pueden ser pasadas por alto: ¿es una herejía pastafari originada en la "pasta/pata" del ser divino? ¿Qué tienen que decir al respecto el pato Lucas y Donald? ¿Tener dos patas es politeísta? ¿Puede considerarse ceremonia sagrada el fútbol, el arte de dar patadas? ¿Es el patolicismo com"patible" con otras religiones reveladas, como el pastafarismo?  

La cuarta revolución industrial, la robótica, disparará las cifras del paro

Carlos Bueno, "Los robots dejarán sin empleo a millones de trabajadores cualificados en cinco años. Camareros y operarios de fábrica los más fáciles de sustituir por robots", en El Economista, 14/07/2015:
   
Foxconn es el mayor fabricante del mundo. De sus factorías salen los iPhone, las Playstation, los Kindle, etc. Su millón y medio de trabajadores se sienten amenazados por el plan que maneja la compañía: en un plazo de tiempo no muy lejano, el 80% de esa mano de obra será sustituida por robots. Descárguese aquí la revista digital elEconomista Tecnología.

El primer ejecutivo de la firma, Terry Gou, está liderando un plan multimillonario para automatizar la actividad con el fin de "resolver la escasez de mano de obra cualificada", ha dicho. Incluso ha adelantado que de aquí a cinco años usará robots para fabricar a otros robots.

Si usted no forma parte del millón y medio de trabajadores de Foxconn igual no tiene por qué preocuparse. O quizá sí. De hecho, si a esta empresa le compensa adquirir y programar robots para sustituir a las personas en un país como China, donde la mano de obra es mucho más barata que en Occidente, ¿qué podemos esperar de lo que sucederá en Europa?

"Llevamos 40 años oyendo lo mismo sobre la llegada de los robots a las casas y a las empresas", reconoce el director del Museo de los Robots de Madrid, Pablo Medrano. "Sin embargo, es cierto que vivimos un momento idóneo para su popularización y esa realidad está cada vez más cerca al abaratarse de forma sustancial los costes de estas máquinas. Esa realidad también se acerca por gracias al código abierto y a que se compartan desarrollos nos acercamos a esa realidad. Digamos que ahora confluye todo lo necesario para conseguir esa convivencia con los autómatas". Así lo asegura este desarrollador, experto y fanático de los robots, también propietario de la mayor colección de estos seres en nuestro país.

Una cuarta revolución industrial.

Un equipo de investigación de la Universidad de Oxford ha estudiado un total de 702 empleos y los ha clasificado según sean más o menos susceptibles de ser realizados por máquinas. Cada uno de esos trabajos recibe un porcentaje: cuanto mayor es ese dato, más probabilidades existen de que se vea afectado por esa próxima revolución. Según vemos, los médicos serían los que estarían más a salvo.

En cambio, otros oficios con funciones bien compartimentadas y que no requieren de demasiada cualificación estarían más que en la cuerda floja. Según este estudio de la Universidad de Oxford, los camareros tendrían un 96,3% de papeletas para ser sustituidos, aunque la palma se la llevan los operarios de fábrica, con un 98%. Tampoco salen bien parados los bibliotecarios (64%).

Para el technology evangelist Javier Sirvent, "estamos en una cuarta revolución industrial". "Cuando llegaron la primera y la segunda, se pensó que las máquinas iban a sustituir al hombre. Después se comprobó cómo, simplemente, surgieron otras ocupaciones.

De hecho, en estos momentos, por cada empleo tradicional que se destruye se crean otros 2,6 nuevos relacionados con entornos digitales", asegura. "Desde luego que ya hay empresas, como Foxconn, que están planificando la forma de sustituir trabajadores por máquinas y con presupuestos salvajes. El futuro va a cambiar. Algunos sindicatos son conscientes de que hay asalariados que van a dejar de existir. También los Gobiernos están empezando a tener conciencia de esta nueva situación y están buscando nuevas reglas", añade Sirvent.

En este sentido, el CEO de Juguetrónica, Daniel Bayón, tienda especializada en robots, considera que también "se va a generar muchísimo empleo fabricando estas máquinas, desarrollando nuevas aplicaciones para ellos y también en otros sectores". Y avisa de que con el tiempo, se podrán descargar esas aplicaciones para ir mejorando el robot desde una tienda online, como si fuera un smartphone.

La creatividad no es replicable
A priori, los profesionales que más difícil tienen ser replicados por robots serían aquellos que llevan a cabo una actividad creativa. Roger Penrose ya dejó claro en su libro de 1989 La nueva mente del emperador que la creatividad del ser humano no es de naturaleza algorítmica y que, por lo tanto, no se puede replicar.

En esa línea camina la paradoja de Moravec, según la cual la inteligencia artificial y la robótica necesitan de poca computación para resolver complejísimas operaciones, pero en cambio son incapaces de llevar a cabo sencillas tareas manuales y habilidades sensoriales y motoras que el hombre realiza de forma casi espontánea. Pero tampoco es cuestión de dormirse en los laureles, pues ya hay programas capaces de escribir poesía, incluso libros, de componer imágenes y hasta de tocar el violín.

Sergio Rozas, diseñador y montador de la película Autómata, recuerda en este sentido el experimento del director de cine Lars von Trier con cámaras robotizadas, que "daba como resultado un trabajo frío, incapaz de conectar emocionalmente con el público".

Precisamente Autómata, protagonizada y producida por Antonio Banderas, está ambientada en el año 2045. No es casualidad esa fecha, porque justo si seguimos la ley de Moore -según la cual cada 18 meses se duplica la capacidad de los procesadores y se reduce a la mitad el espacio que ocupan- en ese año la inteligencia artificial superaría la suma de todos los cerebros humanos. Como apunta Javier Sirvent, "la ley de Moore se ha cumplido durante 60 años por lo que no hay motivos para pensar que vaya a frenar su progresión".

Para Javier Sirvent, lo más inmediato en lo que vamos a notar el cambio va a ser en el campo de la conducción autónoma. "En 10 años, los vehículos serán mucho más inteligentes y además nadie se va a resistir a que un coche provoque menos accidentes, a que consuma mucho menos... Una marca alemana ya permite que le digas al coche que quieres parar a tomar algo y no solo detectará qué estación de servicio con cafetería es la próxima, sino que te llevará hasta ella mientras lees el periódico.

Comentarios

1. Los camareros tendrían un 96,3. Esa sería la tasa de paro de España

2. A corto plazo. A mediano plazo creará empleo.

3. ¡La tecnología crea empleo!

4. A largo plazo, desaparecemos.

5. ¿Tu has visto el mapa de cargadores Tesla? Por poner un ejemplo.

6. España país de camareros , el paro subirá.

7. El euro ha dejado a muchos mas !!!

8. Tasa de paro joven, 60% esta demoliendo a toda una generación, casi todo transformando en paro de muy larga...

9. Parados CRONICOS !!!

10. Que no es el euro, es el socialismo y populismo lo que nos ha arruinado, matado a impuestos, y con ello matas el empleo y a las empresas. ¿cuántos negocios han tenido que chapar y despedir a sus trabajadores?, desen una vuelta por las calles comerciales.

11. Los Ni-Nis no se quedarán sin empleo: Seguirán haciendo lo mismo, vivir de sus padres.

12. En España, gracias a la LOGSE socialista hay 2.000.000 de Ni-Nis

13. El cambio técnico está acabando con nosotros. Todo empezó con la ganadería y la agricultura. Después, nos esclavizaron con la industria. Hoy los servicios nos obligan a vivir en la miseria. Habría que volver a los tiempos de plenos empleo anteriores al desarrollo tecnológico.

En primer lugar, habría que firmar contratos de trabajo de por vida y con derechos para los descendientes. Así, los noeliberales no tendrían tentaciones de poner robots en las empresas. 

El sector público debería tirar todos los ordenadores y hacer todo a mano y con mensajeros a píe. Así se crearía un montón de empleo.

14. Y digo yo... ¿van a programar a los robots para que usen el movil, el ipad y lean libros en el kindle? Porque como se líen a generar paro... va a consumir su pota madre.

La única solución es la renta básica y que los robots trabajen para nosotros.

Además, cada robot debe pagar a la seguridad social como todo buen trabajador.

Si no... la tasa de paro estructural va a estar por encima del 30% y en España mucho más.

15. En la empresa donde trabajo, no hay ese problema, nos pagan tan poco, que somos más baratos, que los robots (de momento...)

16. Los que, como tú, buscais sentar cátedra, poniendo en evidencia sus propias carencias, son todavía peor que aquellos analfabetos gratuitos, a los que pretendéis corregir. Aprende el uso de las comas, antes de intentar dar lecciones, majo.

17. Pues compramos una casita en el campo con huerto, unos animales y a vivir la vida!!!!

18. Esto es bueno. No habrá necesidad de trabajar. El trabajo será un placer intelectual.

Los robots no van al Super... Así que los humanos siguen siendo necesarios para el consumo... Los robots realizarán las tareas pesadas y tediosas y los humanos se dedicarán a la investigación la innovación y a vivir bien.

19. Hace 50 años se decía lo mismo... con la revolución industrial tb, siempre que destruimos un puesto creamos otro de otra industria, dejad de meter miedo a la gente

20. ESTO NO ES NINGUNA NOVEDAD, EL PROBLEMA REALMENTE COMENZARA CUANDO LOS ROBOTS ACTUALMENTE LIGADOS AL SECTOR INDUSTRIAL, SALTEN AL CAMPO O A LA CONSTRUCCION ENTONCES LA PERDIDA DE EMPLEOS ALCANZARA ENTRE AL 43% AL 62% DE LOS EMPLEOS DE ESTOS SECTORES Y HABLAMOS DE CIENTOS DE MILLONES DE EMPLEOS MUCHOS DE ELLOS DE BAJA CUALIFICACION QUE NO TENDRAN SALIDA LABORAL DE NINGUN TIPO YA QUE LOS TRABAJOS DE ALTA CUALIFICACION SON POCOS Y ESTAN YA EN SU MAYOR PARTE OCUPADOS. ENTONCES LA CIFRAS DE PROBREZA SE DISPARARAN, ES ALGO POR EJEMPLO QUE PRONTO VEREMOS EN PAISES COMO CHINA O EEUU.

21. Y A QUIEN VENDERAN LOS PRODUCTOS?

22. Y si todo el mundo está en paro. ¿Quién comprará los productos fabricados? ¡Amos anda!

23. La reforma laboral soñada por la PePorrada..., el Rajoy ya se frota las manos, despidos indiscriminados y pingües beneficios para su sobreprotegida clase burguesa (e ignorante).

24. Estos no cuentan con el coletas, cuando llegue al power nos retrotraerá al pasado "época prosovietica" . Ya sabéis, principios de la era industrial, Carlitos Marxs etc... volveremos a la lucha obrera, y la explotación de los recursos mas antiguos, como debe ser. Los robots capitalistas y extinguidores del ser humano quedaran obsoletos y prohibidos por ley sin haber empezado su reinado.

25. Con comentaristas como los de arriba, que solo saben meterse con España (que si país de camareros, que si tal...) decidles que yo soy ingeniero y vivo de la ingeniería (electrónica) en España.
Quizá vosotros sois los que no veis más allá eh, números 1 y 5.

26. Cuando leo este artículo me viene a la memoria este otro: https://danims.com/debemos-tener-miedo-de-los-robots/ ¿Debemos tener miedo a los robots? Pues depende como se mire...

27. La tecnologia destruye mas empleo que crea, no os engañeis.

28. Los recursos naturales son limitados y la población mundial puede ser infinita. Algo que no cuadra en una ecuación en la que intervienen los recursos de este planeta. Las manos fuertes del mundo ya han decidido que por encima de las plusvalías de las grandes corporaciones esta el mantenimiento del planeta. Ante esa alternativa sobramos los humanos, ejércitos de humanoides inteligentes, que realizaran las labores que el humano realiza hoy, no consumen,no ensucia, no reivindican derechos, el humano perfecto para unos lideres deshumanizados 

No hay alternativa, son ellos o nosotros, quizás no sea el mejor de los sistemas, pero es el único para salvar a la poblaron mundial, la sovierizacion del mundo o el reinado de los androides, ¡tu eliges!.

29. ¡Los robots no cogen bajas, ni vacaciones, pero... ¿necesitan comprar comprar comida,calzado, coches etc? ¡Creo que no! ¿A quien venderán todo lo que produzcan, si la gente no tendrá dinero para comprar?

[...]

miércoles, 15 de julio de 2015

Identificados dos genes fundamentales en el desarrollo de la Depresión mayor

Javier Sampedro, "Halladas dos de las grandes causas genéticas de la depresión. Un consorcio internacional halla los dos genes clave asociados a a este complejo trastorno", El País, 15 JUL 2015:

“Estar con la depre” se ha convertido en nuestro tiempo en un poco menos que un chiste o una banalidad. Pero hay un tipo de depresión –el trastorno depresivo mayor, o depresión clínica— que no tiene la menor gracia, sobre todo para quien la padece: se asocia al 60% de los suicidios. Sus causas son complejas, pero a partir de hoy ya no cabe duda de que la genética está entre ellas. Secuenciando parcialmente el genoma de 5.303 mujeres chinas con depresión clínica, un consorcio científico internacional ha hallado dos genes en el cromosoma 10 con un papel protagonista.

Uno de los genes es un viejo conocido de los biólogos. Se llama SIRT1, y está implicado en la generación de mitocondrias, los orgánulos (pequeños órganos) que nutren a la célula de energía. Es la primera evidencia de las mitocondrias están implicadas en este trastorno mental. Sobre la función del segundo gen (llamado LHPP) las pistas son muy escasas por el momento, aunque eso no impedirá que se pueda utilizar con fines diagnósticos. En cualquier caso, es probable que haya más genes implicados.

Es la primera evidencia de las mitocondrias, los orgánulos (pequeños órganos) que nutren a la célula de energía, están implicadas en este trastorno mental

En el estudio han intervenido científicos de China, Dinamarca, Alemania, Japón, Arabia Saudita, Reino Unido y Estados Unidos, coordinados por Jonathan Flint, de la Universidad de Oxford. Presentan sus resultados en Nature.

“De todas las enfermedades humanas complejas, el trastorno depresivo mayor (MDD, por sus siglas inglesas) se ha revelado como la más complicada de entender”, comenta en un ensayo Patrick Sullivan, genetista y psiquiatra del Instituto Karolinska de Estocolmo. El trastorno ha recibido la atención de los investigadores durante décadas, pero hasta ahora no se sabía nada sólido sobre sus fundamentos biológicos. Un estudio reciente con más de 9.000 personas no logró localizar las variantes genéticas sospechosas.

Uno de los mayores problemas para estos estudios de asociación genética ha sido, de hecho, previo a la genética: la mera definición del trastorno. Como dice Sullivan, “la tristeza es una parte normal e integral de la condición humana”. Solo cuando se hace persistente, recurrente e incapacitante, con trastornos del sueño y del apetito, dificultades cognitivas y tendencias suicidas, se puede hablar de depresión clínica, o MDD. “Pero ¿dónde trazar la línea entre normalidad y patología?”, se pregunta el psiquiatra.

Las dos variantes genéticas no son específicas de China y son anteriores a la salida de África de la pequeña población de humanos modernos que se extendió por el resto del planeta
Los científicos del consorcio se dieron cuenta de que el gran problema es la heterogeneidad del trastorno: que los mismos síntomas depresivos pueden deberse en una persona a la genética, y en otra a las miserias biográficas, como estar entrampado con el banco, ser víctima de acoso o haber chocado contra la frasca. Con esa población heterogénea, no hay forma de detectar los genes implicados, ni aun con grandes muestras.

Por eso decidieron restringirse solo a China, solo a mujeres, y solo a las que habían mostrado múltiples episodios y habían buscado atención psiquiátrica. La prevalencia de la depresión en China es menor que en los países occidentales, y por eso restringirse a China –razonaron los científicos— reduciría los casos debidos exclusivamente a factores ambientales: reduciría el ruido que ocultaba los factores genéticos. La estrategia ha funcionado.

Curiosamente, las dos variantes genéticas que han descubierto no son específicas de China, ni mucho menos. Ambas son antiguas, anteriores a la salida de África de la pequeña población de humanos modernos que se extendió por el resto del planeta, y, por tanto, están presentes en todas las poblaciones del mundo. Las causas genéticas de la depresión han acompañado siempre a nuestra especie. Las hipotecas se inventaron más tarde.

Pasajes de "Ve y pon un centinela", de Harper Lee

(Solo he podido acceder al primer capítulo, que me ha encantado. He seleccionado estos dos pasajes):

Levantó la pesada maleta y fueron caminando hacia el coche. Jean Louise se preguntó cómo se comportaría ella cuando le llegara la hora de tener dolores día tras día. No como Atticus: si le preguntabas cómo se encontraba, te lo decía, pero nunca se quejaba. Su talante se mantenía inalterable, de modo que, para descubrir cómo estaba, había que preguntárselo.

Henry descubrió su enfermedad por accidente. Un día que estaban en la sala de archivos del juzgado buscando la escritura de unas tierras, Atticus se puso de pronto totalmente blanco y soltó el pesado libro de hipotecas que llevaba entre las manos.

—¿Qué sucede? —preguntó Henry.

—Artritis reumatoide. ¿Puedes hacerme el favor de recogerlo? — dijo Atticus.

Henry le preguntó desde cuándo sufría aquella enfermedad y Atticus le respondió que desde hacía seis meses. ¿Lo sabía Jean Louise? No. Entonces, más valía que se lo dijera.

—Si se lo dices, vendrá enseguida y se empeñará en cuidarme. El único remedio para esto es no permitir que pueda contigo.

Y así quedó zanjado el tema.

[...]

No había un chico mejor que Henry Clinton, afirmaba la gente de Maycomb, y Jean Louise estaba de acuerdo. Henry era del extremo sur del condado. Su padre había abandonado a su madre poco después de su nacimiento, y ella había trabajado día y noche en su tiendecita del cruce para que Henry pudiera estudiar en la escuela pública de Maycomb.

Henry vivía desde los doce años en una pensión, enfrente de la casa de los Finch, y eso por sí solo lo situaba en un plano superior: era dueño de sí mismo, libre de la autoridad de cocineras, jardineros y padres.

También era cuatro años mayor que ella, lo cual suponía una gran diferencia en aquel entonces.
Henry se burlaba de ella; ella lo adoraba. Su madre murió cuando él tenía catorce años y no le dejó casi nada. Atticus Finch se ocupó del poco dinero que se obtuvo de la venta de la tienda (la mayor parte se fue en los gastos del funeral), añadió algo de su bolsillo sin que nadie se enterara y le consiguió un empleo a Henry como dependiente en Jitney Jungle después de clase. Henry se graduó y se alistó en el ejército, y después de la guerra fue a la universidad y estudió Derecho.

Más o menos en aquella época, un buen día, el hermano de Jean Louise murió de repente y, tras la pesadilla que supuso todo aquello, Atticus, que siempre había pensado en dejarle el bufete a su hijo, miró a su alrededor en busca de otro joven. Le pareció natural que ese joven fuera Henry y, a su debido tiempo, este se convirtió en su chico para todo, en sus ojos y sus manos. 

Henry siempre había respetado a Atticus Finch. Al poco tiempo el respeto se transformó en afecto, y desde entonces Henry le consideraba un padre.

A Jean Louise, en cambio, no la consideraba una hermana. En los años en que estuvo fuera, primero en la guerra y luego en la universidad, Jean Louise había pasado de ser una criatura malhumorada que
vestía pantalones de peto y estiraba la goma de mascar, a convertirse en un razonable facsímil de un ser humano. Comenzó a salir con ella durante las visitas de dos semanas que ella hacía todos los años a casa, y aunque seguía moviéndose como un muchacho de trece años y renegaba de la mayor parte de los adornos femeninos, Henry veía algo tan intensamente femenino en ella que se enamoró. Era fácil encontrarla atractiva y fácil estar con ella, casi siempre, aunque no fuera, en ningún sentido de la palabra, una persona fácil. La afligía una inquietud de espíritu que Henry no alcanzaba a entender, y sin embargo estaba convencido de que eran el uno para el otro. La protegería, se casaría con ella...

La edad de oro de la seguridad

Tomado de por ahí: 

Las famosas primeras frases de El mundo de ayer, de Stefan Zweig:

“Si busco una fórmula práctica para definir la época de antes de la Primera Guerra Mundial, la época en que crecí y me crie, confío en haber encontrado la más concisa al decir que fue la edad de oro de la seguridad”.

El estudio de la muerte

Me interesa la muerte, porque no hay misterio más hondo ni soslayado que ese; nadie habla de ello si lo puede evitar. Al menos eso parece, porque Freud descubrió en 1920 que existe en nosotros una pulsión de muerte que hace a muchos buscar una serenidad anterior a la vida rondando la autodestrucción o, secundariamente, haciéndola caer sobre los demás, al estilo Hítler; mucha gente no quiere ser feliz sino estar definitivamente tranquila. Esa es su felicidad: una regresión.

Pero quien mejor ha rondado la muerte y sus consecuencias humanas creo que ha sido la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross. Su profundo estudio ha ayudado a mucha gente a llegar en buenas condiciones a este trance e incluso con alguna curiosidad, como don Rodrigo Manrique. En 1969 describió las cinco etapas que afronta cualquier persona cuando tiene que aceptar lo inaceptable: el fin de todo lo que conoce, incluso su yo:

1. Negación (pero la palabra que mejor lo define es incredulidad o rechazo): "Esto no está pasando". "Se confunde, esto no me pasa a mí, debe referirse a otro". Es un muro temporal y no contendrá el tsunami emocional. De ahí se pasa al asombro: "¿Cómo es posible?"

2. Y a la ira: ¿Por qué a mí? ¡No es justo! El afectado reconoce que la negación no puede continuar y siente ira, envidia, resentimiento y hosquedad por los que no están en su caso, gozan de la vida o tienen un futuro.

3. Negociación. Hay que "vivir" con "eso" como sea. La víctima hace planes para demorar lo inevitable y lograr conseguir al menos algunos de los objetivos que tenía: ver a sus hijos "colocados" o "casados", y busca maneras de aplazar un tiempo lo inevitable. En esta etapa se busca a un poder superior, Dios o como se llame, en que poner esperanzas para conseguir alguna transacción que reporte mutuo beneficio: "Cambiaré de vida", "dejaré de fumar", "me uniré a ese tratamiento tan prometedor..."

4. Depresión. Nada tiene sentido ya ni objetivo: fui un tonto si no me di cuenta antes, cuando andaba en persecución de cosas que si lograba luego sustituía por otras. ¿Para qué ya nada? Se plantean ideas de suicidio, ¿por qué seguir?, acelerando la venida de lo inevitable. En esta etapa se empieza a conocer verdaderamente el significado insoslayable que tiene la muerte. El individuo pierde todo interés en hablar y relacionarse y lo observa todo con abandono; pasa mucho tiempo llorando y lamentándose. La persona moribunda experimenta la soledad con mayúsculas. Y desconecta todo sentimiento de amor y afecto. Por esta etapa se debe pasar: hay que sufrir... pretender alegrar a una persona que se encuentra en este trance es contraproducente: proporciona más sinsentido y angustia.

5. Aceptación. El más noble de los sentimientos, la resignación. Y, después, prepararse para lo inevitable como hacían los estoicos. No hay solución, no hay remedio, o, como dice Manrique "Y consiento en mi morir / con voluntad placentera / clara y pura, / que querer hombre vivir / cuando Dios quiere que muera / es locura" Contra la realidad no se puede luchar: esto tiene que ocurrir. Se depone todo sentimiento y dolor... Pero, en el caso de don Rodrigo Manrique, se siente incluso una cierta curiosidad...

No todos atraviesan por todas estas fases ni en este orden; algunos, incluso, ni se enteran porque no quieren enterarse: son típicamente infantiles e inmaduros, como esos políticos que entierran repetidamente su cabeza de avestruz. La película Empieza el espectáculo de Bob Fosse expone muy bien estas fases terminales, bordeando en muchos aspectos Ocho y medio de Fellini; ¿qué diré también de esas dos obras maestras de Ingmar Bergman, El séptimo sello, con todas esas diversas posturas ante la muerte, y Fresas salvajes, con ese profesor de medicina que no puede curarse a sí mismo? "Escriba usted el primer deber de un médico". En otra película, Sin perdón, el guionista hace un trabajo magnífico cuando hace hablar a William Munny cuando se enfrenta a la pérdida de su único amigo: atraviesa las bien definidas fases de Kübler Ross. En realidad, se atraviesan ante cualquier idea inaceptable. Y hacen madurar: quienes han estudiado la muerte han averiguado que tras pasar por ese trance... y sobrevivir por cualquier chiripa, se es mejor persona. Quizá los políticos tendrían que pasar por el trance; igual hasta nos gobernaban mejor... aunque lo que recomendaba John Lennon era que les dieran un chute de LSD. Un viaje (bueno o malo) a la tierra de la plena consciencia ofrecía, según él, unos resultados muy parecidos. En realidad, todo esto es muy antiguo: los libros de los muertos tibetanos y egipcios, el poeta roano Lucrecio, las consolationes de los estoicos, el Ars moriendi medieval y los doctores Raymond J. Moody y Eben Alexander ya han hablado mucho y muy bien de todo esto, por no hablar de todas las mitologías y religiones: sería cuento de nunca acabar.

Pero sí añadiré que hay una venganza póstuma contra la muerte; tiene que ver con lo que los budistas descubrieron: que no puede morir lo que no existe, pues no hay un yo, al menos un yo único. Se encuentra en el tópico literario opuesto a toda la siniestra ringlera del ubi sunt?, vanitas vanitatum, omnia mors aequat, memento mori, quotidie morimur, tempus fugit... Es Non omnis moriar: "No todo morirá", ni el arte, ni los buenos hechos perecerán nunca. Los hijos que uno deja y conservan su recuerdo y sus virtudes, porque amaron y respetaron a sus padres; las buenas acciones que liberaron del sufrimiento a la gente... todos esos actos condenan a muerte a la Muerte. ¿A que en vuestra memoria hay gente a la que gusta recordar y que nunca olvidaréis? ¡Qué digo! ¿No perdura el nombre de don Rodrigo Manrique no ya en el poema con que salvó su memoria de héroe al par que la suya como artista su hijo Jorge, sino en la localidad que fundó y repobló: Villamanrique? Es significativo el final de las Coplas, cuando el maestre Rodrigo muere rodeado de toda la gente que le quiere y aprecia: "Dejonos harto consuelo / su memoria". Fundar Villamanrique fue algo bueno: "Murió el hombre, más no murió el su nombre". Y unos versos de su honorabilísimo tío Gómez Manrique, alcalde de Toledo, todavía permanecen indelebles en un pilar del Ayuntamiento de Toledo, proponiendo lo correcto por encima de cualquier otra consideración (otra cosa es que le hicieran caso):

Nobles discretos varones
que gobernáis a Toledo,
en aquestos escalones
desechad las aficiones,
codicias, amor y miedo.
Por los comunes provechos
dexad los particulares.
Pues vos fizo Dios pilares
de tan riquísimos techos,
estad firmes y derechos.

En una época de nihilismo y sinvergonzonería donde lo único que importa es el ego y sus poco variadas variedades, conviene recordar lo que los castellanos antiguos llamaban honor, hidalguía, nobleza, dignidad. Es lo único que puede hacernos llegar a la muerte tranquilos. Lo único que puede transformar a la muerte en una plenitud. Lo único que puede hacernos vivir después. Dixi.

Bromas inglesas

"El Gobierno de Gales responde usando un lenguaje de Star Trek a una pregunta sobre ovnis", en The Huffington Post, 15/07/2015:

Si ya era rara la pregunta, más rara fue la respuesta. El diputado Tory Darren Millar del parlamento galés preguntó al Ministerio de Economía, Ciencia y Transporte sobre el avistamiento de ovnis (Objetos Volantes No Identificados) en el Aeropuerto de Cardiff y si el Gobierno tenía intención de llevar a cabo alguna investigación.

Según informa la BBC, la respuesta del Ministerio fue, como poco, curiosa:

“jang viDa je due luq. ach ghotvam'e' QI'yaH devolve qaS”
Si usted no lo ha entendido, no se preocupe. Se trata de una respuesta irónica del Ministerio galés, que decidió utilizar el lenguaje Klingon de la mítica serie de ficción Star Trek para responder al diputado.

El mensaje traducido dice lo siguiente:

"La ministra le responderá a su debido tiempo. Sin embargo, este no es un asunto descentralizado"
Millar tampoco se cortó a la hora de ironizar sobre la respuesta recibida por el Gobierno. "Siempre sospeché que los ministros laboristas procedían de otro planeta. Esta respuesta lo confirma".

martes, 14 de julio de 2015

Expresiones corrientes que vienen de la jerga militar

Expresiones militares que han pasado al lenguaje común (tomado del foro de historia El Gran Capitán):

"Vete a la Porra", para despedir con malas maneras a alguien.

Su origen se remonta a la disciplina de los Tercios. Los tambores mayores eran los encargados de regular los arrestos por faltas leves de los soldados, y portaban un gran bastón que clavaban en el suelo, en el centro del campamento. Cuando un soldado era amonestado se le mandaba "a la porra" para esperar a que se le asignase un castigo.

"Echar con cajas destempladas"

Expulsar a alguien de malos modos.

Tiene su origen en la disciplina de los Tercios. Cuando un militar era degradado y expulsado se le despojaba de su rango con un toque de tambor característico, que se conseguía mediante el destemple (aliviar la tensión) de la piel del tambor, también conocido como "caja".

"Perder los estribos"

Perder el control de sí mismo, volverse loco o muy violento.

Durante la Edad Media y Moderna la caballería era parte integrante de cualquier ejército.Cuando un jinete "perdía los estribos", perdía el punto de sujeción con el caballo, la estabilidad sobre el mismo y el control y, normalmente, gritaba y se alteraba y se caía.

"Ir de punta en blanco"

Vestir de forma inmaculada, muy arreglado o impoluto.

En la época de oro de la Caballería las distintas órdenes militares solían formar muy peripuestos y engalanados con las espadas desenvainadas, que por efecto de los rayos solares solían relucir. La reflexión era mayor cuando más ángulo tenía el metal, concretamente en las puntas de espadas y lanzas, de ahí "ir de punta en blanco".

"Salvarse por los pelos"

Salir de una situación complicada muy apurado.

Era costumbre que los marineros de la Real Armada llevasen el pelo largo, para que cuando alguno cayese al ,mar facilitar el izado de vuelta al barco. Así lo refleja una queja recibida por una real orden que ordenaba el rasurado de las cabelleras de los marinos por cuestiones de higiene, a finales del S. XIX. Al final la misma no entró en vigor.

"Volver a la carga"

Insistir con empeño en un tema no solventado.

Una carga es un ataque frontal decidido sobre un objetivo militar, bien sea ejecutado por infantería o caballería. Cuando una formación enemiga ha resistido un embate se suele repetir la operación hasta alcanzar el objetivo o desistir, de ahí "volver a la carga".

"Tratar a Baquetazos"

Tratar a alguien de muy malas maneras.

Las baquetas eran unas varillas de acero o madera con un casquillo en un extremo utilizadas para cargar los fusiles de avancarga. Uno de los castigos con faltas disciplinares era formar un corrillo de soldados con baquetas y hacer correr al reo a través de él desnudo de cintura para abajo, mientras los compañeros le golpeaban al pasar. Se reservaba a faltas muy graves que implicasen haber puesto en peligro a los compañeros.

"Pasar la noche en blanco"

Pasar una noche sin poder conciliar el sueño.

En la Edad Media los aspirantes a caballeros de algunas órdenes solían pasar la noche en vela, velando sus armas y vestidos con una túnica blanca, que simbolizaba la pureza espiritual.

"Ser una Bicoca"

Resultar extremadamente fácil y proporcionar grandes beneficios en comparación al esfuerzo obtenido.

Las tropas imperiales de Carlos I, a mando de P. Colonna derrotaron en Bicoca a las fuerzas coaligadas de Francia y Venecia el 27 de abril de 1522. La batalla fue extremadamente fácil y reportó muy pocas bajas a España y el Imperio y muchas a los enemigos. Además abrió las puertas de la conquista de la Lombardía casi sin esfuerzo.

"Poner una pica en Flandes"

Realizar un hito que requería mucho esfuerzo, conseguir algo impensable.

Durante las guerras de religión y la rebelión de Flandes (los países bajos), España tenía que mantener un ejército en la zona para combatir. Las tropas, Tercios de infantería, que en parte utilizaban unas lanzas largas o picas, no podían ser enviadas en barco y tenían que atravesar todo el continente, muchas veces por terreno montañoso y enemigo, lo que resultaba muy arduo y costoso.

"Ser un Pánfilo"

Ser bobo, simple, o muy cándido.

Pánfilo de Narvaez fue un capitán enviado por el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, para detener a Hernán Cortés y sus  hombres. Fue derrotado, herido (perdíó un ojo) y abandonado por sus hombres que preferían unirse a Cortés. Quedó en tan mal estado que se generalizó entre los conquistadores usar su nombre con el sentido indicado.

"Armarse la de San Quintín"

Producirse una algarabía, una reyerta o una gran confusión.

San Quintín es una ciudad del norte de Francia donde se desarrolló una gran batalla entre Francia y España. en 1557. En ella los franceses sufrieron una severísima derrota (6.000 muertos y 11.000 heridos) frente a casi 300 bajas españolas. La ciudad cayó poco después. Se consideró una de las victorias más decisivas de la época, por el número de tropas implicadas. El rey Felipe II ordenó construir el monasterio de El Escorial en conmemoración a la misma.

"Así salga el sol por Antequera"

Expresión que se suele usar para mostrar despreocupación por determinado problema.

Tiene su origen en la toma de Granada por los Reyes católicos, en 1492. Los españoles lo utilizaban en sustitución de la expresión "salga el sol por donde salga", porque, efectivamente nunca salía por el oeste, donde estaba la población de Antequera.

"Romper una lanza"

Cuando alguien "rompe una lanza" en favor de alguien está defendiéndole o apoyándole en su postura.

Proviene de las justas medievales, cuando dos caballeros se enfrentaban entre ellos por una dama o por cuestiones de honor. Generalmente se utilizaban lanzas.

"Andarse por los cerros de Úbeda"

Se dice de una persona que no se centra en el tema de conversación o lo desvía, ya sea sin intención o voluntariamente.

El popular dicho " andarse por los cerros de Úbeda " tiene su origen en la reconquista a los almohades de la ciudad jiennense de Úbeda, acontecida en 1233.
Parece ser que uno de los más importantes capitanes del rey Fernando III el Santo, Álvar Fáñez (el Mozo), desapareció instantes antes de entrar en combate y se presentó en la ciudad una vez que esta había sido reconquistada. Al preguntarle el rey dónde había estado, el otro, ni corto ni perezoso, contestó que se había perdido por los cerros de Úbeda. La frase fue tomada irónicamente por los cortesanos, pues los cerros de Úbeda, aunque tienen entidad, no son suficientemente grandes como para justificar el extravío de los soldados y se perpetuó como signo de cobardía (Wikipedia).

"Salir el tiro por la culata"

Expresión utilizada cuando una  situación o empresa no sale como fue planeada y acabada dando resultados contrarios a los esperados.
Las primeras armas de fuego eran muy inestables, y si eran defectuosas o estaban cargadas con demasiada pólvora la deflagración podía romper la base del cañón y dar de lleno al tirador que pretendía disparar el arma. Al estar la base del cañón pegada a la culata (donde se apoya el arma en el hombro) se decía que el tiro había salido por el lado de la culata, en lugar por el lado de la boca, que era lo usual.

"Armarse hasta los dientes"

"Estar armado hasta los dientes" equivale a estar fuertemente armado, con numerosas y diversas armas.

Era costumbre viene de ciertos soldados de infantería veteranos que solían guardar un puñal o arma blanca corta entre los dientes mientras sujetaban una o dos armas de fuego con las manos, para tener acceso inmediato a la primera en caso de necesitarlo. Es típico de combates muy cercanos e intensos, donde décimas de segundo decidían entre la vida y la muerte, y tener el cuchillo guardado en el cinturón o en la bota, por ejemplo, podría significar demasiado tiempo en sacarlo.

"No dar un palo al agua"

Significa no trabajar, ser un vago o un haragán.

Proviene del mundo marinero, donde "palo" es todo objeto con forma de tal. Los remeros que no trabajaban no usaban los remos para impulsar el barco, es decir, no golpeaban el agua con el mismo; no daban un palo al agua.

"Ok"

El equivalente a "de acuerdo", "vale" o "conforme".

Esta expresión viene de la guerra civil americana, donde se tenía la costumbre de colocar en los cuarteles, al retorno de las tropas, el número de bajas de la batalla, cuando en la misma no se habían producido muertes se colgaba un cartel que decía "0 Killed" (Cero muertos), "O K.", abreviado. De ahí que cuando preguntasen como había ido una batalla particularmente favorable hiciesen uso de la economía del lenguaje y respondiesen simplemente "OK". De ahí pasó a su actual significado.

"Ser un bisoño"

Equivale a ser un novato o aprendiz en algo.

Esta expresión proviene de la época imperial española, cuando los tercios defendían el reino de Nápoles, en Italia. Los soldados recién llegados que eran novatos apenas sabían hablar italiano, y se defendían diciendo "Bisogno esto" o "Bisogno aquello", donde "bisogno" significa "necesito". De ahí el apelativo.

"No hay moros en la costa"

Significa que no hay problemas, gente ajena al asunto o mirones.

Tras la Reconquista las costas de España estuvieron dos siglos sometidas a la piratería, hasta tal punto que se decía que un pueblo se acostaba normal y se despertaba desierto, con los hombres muertos, y las mujeres y los niños esclavizados de camino a los puertos piratas del norte de África. Para evitar tales ataques, pues los moriscos expulsados conocían la zona e indicaban dónde y cómo atacar, se trasladaron los pueblos al interior y se colocaron vigías en las costas. Cuando no había moros en la costa significaba que no había peligro.

"Hacer la Pascua"

Equivale a aguar la fiesta o fastidiar a alguien.

Durante la invasión Sueva de la península la ciudad de Lugo resistió con sus poderosas defensas tres asaltos, pero resulta que durante las fiestas de Pascua la ciudad tenía la tradición de abrir las puertas, hecho que los invasores aprovecharon para conquistar la ciudad.

"Recoger el guante"

Significa aceptar un reto o enfrentarse a un desafío.

Desde la Edad Media era tradicional lanzar un guante al suelo de un rival cuando quería enfrentarse a él en duelo, y si este aceptaba participar, recogía el guante.
 
"Seguir en la brecha"

Equivale a aguantar una situación nada fácil o realizar una tarea difícil sin ánimo de abandonarla.
Antiguamente y hasta el S. XX las ciudades se defendían mediante murallas, y los asaltantes debían abrir una brecha para penetrar en las mismas. Los defensores, por su parte, debían defender la brecha a toda costa, pese a estar a merced de la artillería enemiga y costarles muchas bajas y esfuerzo.