viernes, 24 de julio de 2015

Aeropuerto de Ciudad Real. Volaron las esperanzas.

Daniel Verdú, "Aterrizaje forzoso en Ciudad Real", El País 24-VII-2015:

Un cúmulo de errores judiciales permitieron a una minúscula empresa española hacerse con el aeropuerto manchego por 10.000 euros y la promesa de una inversión china

En la sala del juzgado había periodistas, acreedores, empresarios y un solo ofertante con varios abogados. “De acuerdo, 10 millones de euros”, dijo la secretaria judicial. Y entonces se formó un barullo. En realidad, José Manuel González Porro, el hombre detrás de Tzaneen —la empresa que supuestamente cuenta con fondos chinos para comprar el aeropuerto de Ciudad Real y convertirlo en una puerta de entrada de mercaderías asiáticas— acababa de ofertar 10.000 euros y no diez millones. Según los presentes, los administradores concursales, que llevaban cinco años trabajando en este caso, se quedaron blancos. Era el penúltimo capítulo de una esperpéntica historia que comenzó ocho años antes con la construcción de un aeropuerto que iba a generar el 8,5% del PIB de Castilla la Mancha y que terminó mirando al cielo en busca de aviones.

Pero, ¿cómo se llegó a esta extraña situación? Tras cinco años en concurso de acreedores y una decena de ofertas fallidas, los administradores convocaron una subasta sin precio mínimo y con un aval de dos millones de euros obligatorio para vender un aeropuerto privado prácticamente a estrenar y sin deuda. El 18 de junio, el día antes, el secretario judicial suspendió la puja por considerar que en el último momento se había incluido una opción de compra preferencial de los terrenos colindantes (la venta solo se refería a las 520 hectáreas de la pista, la terminal, la torre de control y el aparcamiento) que alteraba las bases. De las tres ofertas que se disponían a pujar, solo una depositó su aval. "Fue una maniobra para ganar tiempo", asegura un implicado directo en el caso. Y ahí comienza el lío.

Si alguien ofrece 28 millones antes del 14 de septiembre se quedará con el aeropuerto
El secretario judicial fue imputado por prevaricación —tras demandarle Tzaneen— y el juez decidió al cabo de un mes que la suspensión de la subasta no era legal. Pero cuando la volvió a convocar para el día 17 de julio, solo permitió participar a la empresa que hubiera depositado el aval. Así que Tzaneen —o sea, González Porro— se encontró sola y ofreció los famosos 10.000 euros. Aunque si hubiera querido, podría haber puesto sobre la mesa un solo céntimo.

Tzaneen es una sociedad limitada constituida en el mes de marzo, con 4.000 euros de capital social, por el exsecretario general de la aseguradora Mapfre, que ocupó el cargo hasta 2011 y que ha declinado atender a este periódico a través de su agente de comunicación. Este, al ser preguntado, asegura que la empresa es un mero vehículo de inversión y que es irrelevante su capital social o accionariado. De momento no hay rastro de chinos, ingleses o estadounidenses, en contra de lo que dice la agencia de comunicación, que se ocupa, básicamente, de rechazar dar explicaciones sobre la identidad o planes de los supuestos inversores. El nombre de la empresa, Tzaneen, no es chino, sino que hace referencia a un parque natural surafricano.

 “Ahora mismo los socios se encuentran de viaje buscando inversores”, se limitan a responder desde la agencia. ¿De viaje dónde? ¿Qué inversores? ¿Hay algún chino? Silencio. El portavoz asegura que solo se comunica con los empresarios por correo electrónico.

Se sabe, eso sí, que González Porro fue compañero en Mapfre de uno de los antiguos socios de CR Aeropuertos: Ignacio Barco (consejero externo y vicepresidente de la filial agropecuaria de la aseguradora hasta 2008). También es constatable que hay 200 acreedores esperando poder cobrar una deuda de casi 200 millones y una empresa, la que se está liquidando, que invirtió 450 millones y no está dispuesta a perderlo todo. Además, la administración concursal ha contraído otra deuda en créditos contra la masa del mantenimiento de los últimos cinco años de 28 millones de euros (incluidos sus honorarios) que deberían poder pagarse si llega una oferta razonable que permita cubrirlos.

Todos —abogados, administradores concursales, acreedores, antiguos propietarios…— se juegan mucho dinero en esta extraña partida de póquer manchega. Y, de momento, todos lo perderán si finalmente se cierra la operación en los famosos 10.000 euros que han atraído la atención de toda la prensa internacional. Pero hay otra fecha límite. Y esa es la esperanza que mantienen.

La subasta permite que un nuevo comprador ponga encima de la mesa antes del 14 de septiembre 28 millones de euros (el 70% del valor de tasación de la infraestructura, que se fijó en 40 millones) y se quede con ella. “Eso es lo que piensan que pasará los administradores concursales, pero no está claro”, explica en su despacho Jesús Barroso, el abogado de CR Aeropuertos, la sociedad que todavía ostenta la propiedad del aeródromo y a la que algunos han señalado como posible artífice de una operación para quedarse de nuevo con el aeródromo a un precio menor y con la deuda saneada. Fuentes del Gobierno regional aseguran sobre esta posibilidad que “el futuro del aeropuerto no puede pasar por el pasado ni por la gente que ya estuvo involucrada en su gestión”. El presidente de la Junta de Castilla la Mancha, Emiliano García-Page, aseguró el jueves que para que su Gobierno se interese por el proyecto "no debe haber especulación" y sí una "inversión".

El aeropuerto costó 450 millones (170 procedían de Caja Castilla la Mancha) y se creó pensando en convertirlo en un hub de carga capaz de competir con Barajas. No tenía huella sonora, así que podía recibir vuelos las 24 horas del día. Estaba preparado para mover a 2,5 millones de viajeros al año y 100.000 toneladas de carga. Está construido con los mejores materiales, tiene una pista de aterrizaje de 4,5 kilómetros y un suelo urbanizable de alrededor de 1.240 hectáreas listas para construir centros logísticos. Posee la última tecnología en la gestión de maletas (solo comparable en España a la de Barajas) y un despliegue de fibra óptica y cable de cobre que vale millones de euros. Iban a por todas. De hecho, se construyó una pasarela hasta las vías del AVE y Adif aprobó ahí un apeadero, que lo mantendría conectado con el centro de Madrid en tan solo 50 minutos. En el momento de su inauguración ya había 200 personas contratadas esperando que aterrizara el primer avión, que no llegó hasta al cabo de seis meses.

En la ciudad, todos esperan que alguien lo compre y lo ponga a funcionar. Da igual si son los antiguos propietarios, un grupo chino o la Administración pública. Quieren que vuelvan los aviones y con ellos, la riqueza prometida. Pero esta extraña partida parece lejos de terminar todavía.

Un autobús siempre vacío

Solo tres compañías operaron en el aeropuerto de Ciudad Real, que estuvo a punto de llamarse Don Quijote: Vueling, Ryanair y Air Berlin. Recibieron dinero público (2,6 millones de euros) en concepto de publicidad, una táctica habitual para sortear la normativa que limita las ayudas para vuelos.

Aún así, en las épocas de más trasiego solo hubo tres vuelos a la semana (en total tuvieron 190.000 pasajeros) y avionetas de cazadores. Cada hora, un autobús vacío recorría los 15 kilómetros que separan el centro de Ciudad Real del aeropuerto. Hoy todavía hay empleados: un director, mantenimiento y seguridad. Ninguna de esas contratas cobra. Solo lo harán si la oferta final aporta lo suficiente para cubrir ese apartado de la deuda. “Es una pena, este aeropuerto es una maravilla”, defienden fuentes relacionadas con los antiguos propietarios. “Quien se lo quede, aunque sea por 28 millones, hará un negocio histórico”.

martes, 21 de julio de 2015

Cuando los editores se transforman en segundos autores

Winston Manrique, "Binomios de lujo en la literatura", El País,  20 JUL 2015:

La ruptura del silencio de Harper Lee con la publicación de Ve y pon un centinela, la novela perdida de la cual salió Matar a un ruiseñor, no solo permite ver el corazón genuino de una obra, sino que como una centella ilumina el territorio de los noes literarios reconvertidos en alianzas secretas entre escritores y editores que a veces dan obras maestras o grandes libros.

Scott Fitzgerald y Thomas Wolfe con Maxwell Perkins, T. S. Eliot con Ezra Pound, Harper Lee con Tay Hohoff, Raymond Carver con Gordon Lish...

Binomios de lujo que son en sí mismos una novela: una apasionada relación de intereses intensa convertida en un combate de seducción por ambas partes, donde cada una defiende lo suyo y trata de convencer al otro.

Si, como se dice, el primer soplo de inspiración lo dan los dioses y el autor hace de Prometeo, el impulso final del libro lo dan los buenos editores con consejos, sugerencias o reorientaciones de toda clase: desde tocar el título hasta una coma, pasando por recorte de páginas o escenas; y reestructuración, eliminación o potenciación de personajes, enfoques o argumentos.

Los silencios de Faulkner y Lowry

El caso de William Faulkner con su tercera novela tiene un doble resultado, recuerda Javier Aparicio: “Le sucedió con Flags in the Dust (1927), la novela que trató de publicar con Horace Liveright, el editor que le había sacado sus dos primeros libros y que la rechazó, al igual que otros 11 sellos. Su agente Ben Wasson le envió el original a la desesperada al editor Harrison Smith de Harcourt Brace, cuyo director Alfred Harcourt aceptó editar la novela a condición de que Smith y su equipo hicieran una edición intensa. Tras suprimir unas 40.000 palabras, de alterar algunos pasajes y de modificar planteamientos, nació una versión abreviada titulada Sartoris, en 1929. Mientras todo aquello ocurría, Faulkner trataba de reponerse a ese desdén y empezó a escribir la que sería una obra maestra del siglo XX: El ruido y la furia”.

Un autor que no hizo caso a su editor, y con éxito, fue Malcolm Lowry con Bajo el volcán, recuerda Valerie Miles, escritora, editora y directora de Granta en español. Y Lowry lo hizo público en una carta famosa de 40 páginas donde explicaba por qué no seguía las indicaciones de Jonathan Cape.

En el calor húmedo del Nueva York de 1957, diez veces le dijeron No a Harper Lee por su manuscrito de Ve y pon un centinela. En mitad del verano, en el pequeño sello Lippincot vieron algo en esas 293 páginas… pero con algunos cambios. Ella aceptó. Tay Hohoff se puso a trabajar con la autora de Alabama hasta que en 1960 surgió Matar a un ruiseñor, Pulitzer de 1961.

“Cuando uno lee Ve y pon un centinela una de las cosas que más llama la atención es la intensidad de los flashbacks de Scout. Es un personaje infantil/juvenil con tal fuerza, que en cierto modo eclipsa la voz adulta que narra. Ver esto fue el mérito del editor original”, explica María Eugenia Rivas, directora editorial de HarperCollins Ibérica, editores de la novela inédita de Lee en español. Tay Hohoff tomó del original un suceso ocurrido en los años 30 como una evocación y retrato de los derechos civiles y la segregación racial y donde la niña ve en el padre a un héroe bajo el título de Matar a un ruiseñor. Y así, entre novelista y editora, llegó a su séptimo día de creación el mundo de Maycomb.

No así el del universo carveriano, señalado ahora como de usurpadores. Raymond Carver le dio a leer sus cuentos a su amigo y editor Gordon Lish. Le gustaron, aunque consideró que no brillaban lo suficiente, que detrás de ellos se ocultaba un potencial que requería, básicamente, cuatro cosas: podarlos de adjetivos, dar menos rodeos sin perder la intención, reducir la sentimentalidad y cambiarles el final. El resultado fue el Carver minimalista, desolado y contundente de títulos como ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Todo se supo después, y se sembró la duda de hasta dónde metió mano Lish, y si el editor había inventado al escritor.

Una alianza de dioses fue la pactada en La tierra baldía. Un universo poético con un dios creador, T. S. Eliot, y otro en la sombra, Ezra Pound, su amigo, poeta y editor. “El autor corrigió aquel manuscrito de forma nada complaciente, y Eliot quedó tan complacido que con el tiempo (y célebre ya), autorizó la publicación de ese manuscrito zurcido de modo minucioso por Pound. Es casi un libro tan de Eliot como de Pound”, cree el escritor Andrés Trapiello.

No siempre las voces de los amigos son atendidas. Thomas Wolfe no lo hizo con Francis Scott Fitzgerald sobre su novela Del tiempo y el río (1935), aunque al final sí, pero sin querer. “Fitzgerald le dijo que la novela necesitaba una poda. Esto ofendió a Wolfe, que se defendió alegando que su libro era algo así como ‘o lo tomas o lo dejas”, cuenta el crítico J. Ernesto Ayala-Dip. La duda la resolvió el mítico editor Maxwell Perkins: pidió a Wolfe quitar un montón de páginas. Y fue un éxito.

No fue la única intervención memorable de Perkins, un dios en la sombra de varios universos luminosos. “Es el caso paradigmático de un gran editor interventor”, asegura Ayala-Dip. Fue él, que había trabajado con nombres ya famosos como Henry James o Edith Wharton, quien creyó en un joven Fitzgerald, allá por 1920. Una relación intensa de la cual surgieron obras como El gran Gatsby. Suyo es también alguna parte del territorio Hemingway.

Julio Verne, creador de mundos únicos, también supo lo que era eso. Lo vivió con El secreto de Wilhem Storitz, “una novela manipulada y semiescrita por su hijo Michel y por su editor de toda la vida, Jules Hetzel”, recuerda Javier Aparicio, crítico, escritor y director del Máster en Edición de la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona. Y a Vladimir Nabokov el caos de su Habla memoria se lo reorganizó Victor Gollanz.

La receptividad es la clave. A veces viene de fuera de la editorial, dice Trapiello. Se refiere a cuando “Honoré de Balzac, en una crítica muy elogiosa de La Cartuja de Parma, de Stendhal, objetaba su comienzo, a su juicio muy circunstanciado, recomendando una poda. Stendhal le dio la razón: quitó los episodios que la lastraban y que hoy podemos leer en los apéndices de la edición de La Pléiade, pero no en el libro como tal”.

Pactos y alianzas convertidos en duelos con unas reglas donde se admiten todas las armas, menos los piropos industriales.

La función del editor

“Un texto forma una parte orgánica de la imaginación de otra persona y hay que persuadir, no imponer”, reconoce Valerie Miles, escritora, editora y directora de la revista Granta en español. A menudo, añade, “no se trata de cambiar el texto, sino de conocer las intenciones del escritor. El ‘mérito’ de un texto consiste en la nula o casi nula distancia entre las intenciones y lo efectivamente conseguido por el autor. El editor es un lector profesional, un especialista, mantiene una distancia respecto del texto y advierte aspectos que se le escapan al escritor, enfrascado en sus palabras, su sintaxis, su estilo. El editor calibra los efectos del libro. Los obstáculos se presentan cuando confundimos los propósitos y los términos: ¿la obra mejora o se pretende solo vender más ejemplares? No es lo mismo”.

“A nadie le gusta que se metan con sus textos. Esta es una cuestión; y otra muy distinta, y una maldición inevitable, es que un texto puede necesitar una corrección o una priorización o eliminación de algunas de sus partes”, dice el crítico Ernesto Ayala-Dip.

“Es muy frecuente, y cada vez más, que el editor, así como el agente o lectores de confianza, propongan cambios en el original”, asegura Javier Aparicio.

“El libro que el lector tiene en sus manos es el resultado de la interacción entre decenas de personas, todas ellas con intereses y aproximaciones distintas”, afirma Patricio Pron.

Como creyera Gabriel García Márquez, "un buen escritor no se conoce tanto por lo que publica como por lo que echa al cesto de la basura". O como dijera, con su humor británico, el editor Michael Joseph: "Es fácil llevarse bien con los autores... si a uno le gustan los niños".

Cuatro tipos de borrachos

"Los cuatro tipos de borrachos, según la ciencia", ABC, 20/07/2015:

Mary Poppins, Hemingway, Mr Hyde y el doctor Chiflado: los psicólogos de la Universidad de Missouri los clasifican en función de la forma de asimilar el acohol y en cómo cambia su comportamiento.

¿Qué tiene en común el escritor Ernest Hemingway, el profesor Chiflado, Mary Poppins y Mister Hyde? Todos ellos son un tipo de bebedor. Un grupo de psicólogos de la Universidad de Missouri en Columbia han intentado clasificar científicamente los tipos de bebedores, a través de un estudio publicado en «Addiction Rearch & Theory», en el que han participado 374 estudiantes de una gran universidad del medioeste estadounidense y por el que concluyeron que existían los cuatro tipos de borrachos mencionados arriba, según informa la revista «Time».

El grupo más numerso - sobre el 40%- resultó ser el de los Ernest Hemingway. Nombrados de esta forma en honor al famoso escritor, quien solía vanogloriarse de que podría «beber cualquier mierda de whiskey sin emborracharse». Los Hemingways no exhiben ningún cambio de personalidad perceptible cuando se emborrachan, según los autores del estudio.

En cambio, las Mary Poppins reflejan «casi perfectamente» la personalidad del personaje de Disney en la película de 1964: Se trata de personas que ya son extrovertidas y a quienes con el consumo de alcohol les vuelven más dulces y divertidas.

Los profesor Chiflado reciben esta denominación en honor al famoso científico que adquiere una segunda personalidad adulterada, interpretada por Eddie Murphy. El estudio afirma que este tipo de borracho es un introvertido quien se libra de sus inhibiciones en cuanto comienza beber, y muestra entonces su lado más llamativo y sociable.

En cuarto y último lugar, el informe menciona a los Míster Hyde, el álter ego diabólico del doctor Jeckyll, quienes de acuerdo al estudio se muestran «particularmente menos responsables, menos intelectuales y más hostiles bajo la influencia del alcohol». Los autores del estudio confían en que esta categorización sirva para personalizar los tratamientos con el alcoholismo, adaptándolos a las diferentes personalidades.

Las tecnologías de comunicación electrónica fomentan el alzhéimer

Juan Cabrera "¿Nos está haciendo la tecnología perder la memoria?", Huffington Post 19/07/2015:

En los últimos años han proliferado libros y artículos que nos advierten de los efectos perniciosos de la tecnología en el cerebro y el aprendizaje. Quizá sea Nicholas Carr el autor que más repercusión ha tenido. En 2008, Carr inaugura esta saga apocalíptica con un artículo en la prestigiosa revista The Atlantic que lleva el significativo título de Is Google making us stupid? (¿Nos vuelve estúpidos Google?). En aquel breve texto, Carr se quejaba, muy en primera persona, de que Internet le estaba robando literalmente la capacidad para concentrarse y profundizar en un tema.

Carr, poco sospechoso de conservadurismo y que muy poco tiene que ver con esos tipos enfermos de nostalgia que nos repiten una y otra vez que "todo tiempo pasado siempre fue mejor", daba cuenta de cómo Internet y el conocimiento fragmentario que promueve le estaba complicando cualquier actividad intelectual. No ya leer Guerra y Paz, sino un librito de pocas páginas o el artículo largo de un periódico. Más tarde, en su libro Superficiales, Carr desarrolla esta idea para concluir que la Web está acabando con el pensamiento profundo, la capacidad de abstracción o la memoria a largo plazo.

Ahora me llegan los resultados de una encuesta que le valen a quien la encarga -en este caso, el fabricante de antivirus Kaspersky- para volver a poner el grito en el cielo y denunciar que Internet, y más en concreto Google, nos van a dejar sin memoria y recuerdos.

Kaspersky, que afirma haber hablado con 6.000 europeos, nos viene a decir que el uso intensivo del buscador ha hecho que seamos incapaces de recordar los números de teléfono más habituales: los de nuestros hijos, el del colegio donde estudian o el de nuestra oficina. Y que, en cambio, sí recordemos los números que aprendimos en la infancia o la adolescencia analógica, como el del fijo de la casa de nuestros padres. El resultado de delegar en Internet y en el teléfono móvil la responsabilidad de recordar da lugar a la "amnesia digital". Un mal que, según nos advierten desde Kaspersky, no es exclusivo de adolescentes, sino que se extiende a todos los grupos de edad.

Yo, sin embargo, no me pondría tan dramático sobre el tema. Puede que no recordemos los números de teléfono (al fin y al cabo, hay demasiados y se pueden almacenar de forma eficiente en muchos sitios, como el teléfono, el Gmail o un Excel), pero seguimos ejercitando la memoria, y muchas veces la culpa de ello es de la denostada tecnología. Por ejemplo, para recordar la infinidad de nombres de usuario, passwords y pines que nos piden de la mañana a la noche en todos sitios y sin los cuales no podríamos encender el ordenador del trabajo, poner en marcha el móvil, acceder a la cuenta online del banco o entrar en las redes sociales, por poner unos cuantos ejemplos. En fin, que hemos cambiado los números de teléfono por decenas de claves que, si además fuéramos realmente precavidos, complicaríamos con retahílas alfanuméricas a prueba de hackers.

Probablemente sea aventurado decir que Google, Internet o los móviles nos están cambiando la estructura del cerebro. Notar esos cambios requiere periodos de observación muy largos. Además, tener a disposición cantidades ingentes de información en Internet hace que estemos cambiando el énfasis. Si antes, en el tiempo en que sólo existían los libros en papel, nos preocupábamos por memorizar el dato, ahora lo que intentamos retener es la manera de llegar a ese dato en la maraña de la web.

Y una última reflexión. Las advertencias de que la tecnología y las innovaciones nos iban a convertir en seres olvidadizos y desmemoriados son tan viejas como la historia. Ya Platón lanza una contundente, hace más de 2.000 años, en Fedro. En aquel diálogo, y por boca de Sócrates, se rechaza el invento de la escritura por considerarlo la muerte de la memoria y, en el mejor de los casos, tan sólo "una apariencia de sabiduría". Curiosamente, gracias a ese invento tan denostado y espurio, hoy tenemos la suerte de seguir leyendo a Platón.

lunes, 20 de julio de 2015

Epigramas, chistes y burlas varias más o menos anónimas sobre el aeropuerto de Ciudad Real

Lo que más ha volado en el aeropuerto de Ciudad Real ha sido el dinero (Don Maceta)

Venden el aeropuerto de Ciudad Real por 10.000 euros (tras costar 450 millones) y a mí me piden 30.000 euros por una plaza de garaje. De PM (Carolina Pascual)

Un solar de 25 mts. cuadrados vale más que el aeropuerto de C. R. ¡tiene cojones la cosa! Donde está ladrón no manda marinero (Jorge Hernández)

Te sale más barato comprar un aeropuerto que ir a la universidad (anónimo)

Els costos de viure en un Estat irresponsable. Aeroport de Ciudad Real: De 1.100 milions d'euros a 10.000 euros (Assemblea Nacional Catalana)

Gran Bazar Ciudad Real:
-¿Cuánto por el aeropuerto?
-Nuevo, nuevo. 12000 €
-¿Viene con aviones?
-No, Complal apalte  (Froilán I de España)

El nuevo propietario del aeropuerto de Ciudad Real se llama Chang Chu Yo (Herotwins).

Ya sabía yo que Manolita Chen estaba implicada (Quizás)

domingo, 19 de julio de 2015

Unas citas

De la glosa de Miguel Díez a la "Breve antología de la literatura universal" de Luis Landero, extraído de Letralia 287. Copio en primer lugar la "Breve antología", que hace 24 alusiones intertextuales, y luego un comentario concreto de Miguel Díez a una:

I

Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles, sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad del andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras las nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas y a mí mismo.

II

Las ilusiones perdidas (1835-1843), de Honoré de Balzac (Francia, 1799-1850)

“Es la más larga y posiblemente la mejor de las novelas de Balzac. Las ilusiones perdidas, que en un principio estaba pensada como una novela corta, acabó convirtiéndose en una trilogía: Los dos poetas, Un gran hombre de provincias en París y Los sufrimientos del inventor. Balzac las escribe entre 1835 y 1843, sus años más creativos, los años en los que decide la integración de estas novelas en una serie, La comedia humana, que completaría febrilmente en los siete años posteriores, asediado por las deudas. En total noventa novelas hasta su muerte en 1850.

”Lo que se cuenta aquí es la historia del triunfo público y el fracaso personal de Lucien de Rubempré, un joven que llega desde Angulema a París con la ambición idealista de hacer carrera como poeta. La historia de la degradación del idealismo y de la voluntad de Schopenhauer en una novela que anticipa las de Baroja. El choque de la realidad y el deseo, de la sociedad y el individuo acaba rubricando esta historia de un desengaño en el que la realidad social constituye el paisaje humano que es no sólo el telón de fondo de esta trilogía, sino el vivo retrato de una época” (Santos Domínguez).

El periodismo, en vez de ser un sacerdocio, se ha convertido en un instrumento para los partidos; de instrumento ha pasado a ser comercio, y como todos los comercios, carece de fe y de ley. Todo periódico es una tienda donde se venden al público palabras del color que busca. Un periódico no está para esclarecer sino para halagar las opiniones. Así todos los periódicos serán, en un tiempo dado, cobardes, hipócritas, infames, mentirosos, asesinos; matarán las ideas, los sistemas, los hombres y, por eso mismo, florecerán.

jueves, 16 de julio de 2015

Un hombre honorable que salvó la vida a miles de españoles y judíos. El cónsul Bosques.


En Marsella ha habido este miércoles 15 de julio una cita con la historia. El presidente francés François Hollande y el mexicano Enrique Peña Nieto han rendido un pequeño homenaje a un gran héroe que salvó la vida a cientos de judíos y antifascistas y, sobre todo, a miles de exiliados españoles que huyendo del franquismo se toparon con la Francia sometida al dictado de Hitler. El cónsul mexicano Gilberto Bosques se unió con las eficaces armas de la diplomacia a la Resistencia. Su hija, Laura Bosques, no ha podido acudir a un homenaje que considera sobradamente merecido y que retrotrae a una época gloriosa de México como libertador del fascismo.

Federica Montseny, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Abraham Polanco, pero también perseguidos alemanes, polacos o austriacos figuran en las listas de las miles de personas que pudieron contar con la ayuda de México gracias a las gestiones de su cónsul Gilberto Bosques entre 1939 y 1942. El maestro francés y doctor en lengua y literatura española Gérard Malgat, autor de un documentado libro sobre Bosques, no tiene dudas sobre la valentía de sus acciones: “Se jugó el pellejo”.

Bosques vivió el final de la guerra, durante un año y tres meses, preso en Bad Godesberg (Alemania) junto a su esposa, María Luis Manjarrez, y sus tres hijos Gilberto, Laura y Teresa. “Me acuerdo perfectamente”, explica desde Ginebra Laura Bosques, 90 años. “Primero nos llevaron al refugio de Montgrand [junto a Marsella] y de allí a Alemania, donde estábamos presos de los nazis todos los latinoamericanos. Finalmente, nos canjearon en Lisboa por prisioneros alemanes”.

Gilberto Bosques (1892-1995) fue nombrado por el presidente Lázaro Cárdenas cónsul general en Francia en 1939. Desembarcó en el país en enero de ese año a bordo de un transatlántico de nombre premoritorio sobre el famoso desembarco posterior: Normandía. La misión encomendada por Cárdenas: ayudar a los republicanos españoles tras la guerra civil. La pronta ocupación alemana le obligó a dejar París y trasladar el consulado a Marsella, zona dominada por el gobierno colaboracionista del mariscal Philippe Pétain.

Allí, en Marsella, con unas oficinas estrechamente vigiladas por la Gestapo, desplegó todo su oficio diplomático para lograr lo que la cineasta mexicana Lillian Liberman llama los “visados al paraíso”. Se estima que logró rescatar a 40.000 perseguidos. Malgat prefiere no ser tan preciso. “Los alemanes destruyeron los archivos. El propio Bosques eliminó muchos documentos para que no cayeran en manos de los nazis”.

La avalancha de refugiados (muchos de ellos confinados en campos de concentración franceses) era tan enorme que Bosques llegó a habilitar dos castillos para organizar el exilio: el de Reynarde para hombres y el de Montgrand para mujeres y niños. En ellos terminaría su propia familia camino de la cárcel alemana después. Malgat, autor de Gilberto Bosques. La diplomacia al servicio de la libertad y de Max Aub y Francia o la esperanza traicionada (ediciones L’atinoir), cree que su acción desbordó la mera misión diplomática encomendada. “Hay testimonios que aseguran que incluso acompañaba a algunos refugiados hasta los barcos para evitar su detención”. Cárdenas ofreció a todos la opción de nacionalizarse en México.

Bosques instituyó en Marsella, con abogados españoles y franceses, una oficina jurídica. Franco exigía a Francia la extradición de los republicanos más notables y Bosques le plantó cara desde el derecho. “Ni siquiera la Francia de Pétain permitía tales extradiciones sin mandato judicial”, explica Malgat. “La oficina ganaba casi todos los pleitos porque los expedientes franquistas eran débiles, cargados de falsas acusaciones que la justicia francesa desenmascaraba”. El dinero para mantener toda la estructura de la labor de Bosques la aportó México, pero también en una gran parte el gobierno español en exilio.

Laura Bosques no ha podido acudir a Marsella. Una mala caída le ha impedido el viaje. Está en Ginebra, en casa de su hermana Teresa. En el homenaje oficial de este miércoles, consistente en la emisión de sellos conmemorativos del diplomático mexicano, no ha habido ningún representante de la familia. Tampoco los tres países que se dan la mano en esta historia son hoy los mismos de antaño. “Bosques era maestro, como yo, y en su lucha estaba muy comprometido con la educación”, dice Malgat. “No se le puede rendir homenaje sin compartir la exigencia de justicia y de verdad de las familias de los 43 estudiantes [asesinados en Iguala en septiembre pasado] y de tantos mexicanos que sufren la vulneración de los derechos humanos”. Son los que defendió en Europa el México de Cárdenas a través de su cónsul Bosques, que dejó escrito: “A veces hay que salirse de la legalidad para entrar en el derecho… ¿Cuál derecho? El derecho que tienen los hombres a la libertad”.

La malvada Patricia Highsmith

Juan Carlos Galindo "Copiada, venerada y maldita. Oda a Patricia Highsmith en Gijón", en El País, 16-VI-2015:

La creadora de Ripley sigue de plena actualidad. Aprovechamos la Semana Negra para hablar con expertos, escritores y lectores sobre la gran dama de la novela negra. Es la reina de la ambigüedad moral, la escritora capaz de hacer que amemos a un psicópata de la talla de Tom Ripley, la gran diseccionadora de la naturaleza humana. Adorada, no suficientemente reivindicada y copiada hasta la saciedad, Patricia Highsmith (1921-1995) dejó una huella indeleble que sigue recorriendo al género negro. La reedición en Anagrama de toda su obra y la publicación de Sus… pense. Cómo se escribe una novela de misterio (Círculo de Tiza) junto con la influencia brutal que ha ejercido en las autoras de los dos grandes best- seller mundiales del género en los últimos tiempos, Gillian Flynn y Paula Hawkins, la devuelve a la primera plana de la actualidad literaria. Recorremos la Semana Negra de Gijón para hablar con escritores y expertos que nos ilustren sobre su figura.

“Creo que nos vimos dos veces. La primera, hace la pila de años en Francia. Estaba en una esquina, conectaba una ginebra tras otra y gruñendo siempre. Te acercabas y gruñía. Me senté y le dije: “Muy bien tus libros”. Me respondió: “Ya lo sabía”. Y me gruñó” recuerda Paco Ignacio Taibo II, haciendo uso de su inagotable fuente de anécdotas vividas en primera persona como gran conocedor del género. “Y luego en EE UU, en una de esas conferencias extrañas del Mid West donde las charlas son bastante insulsas y se habla básicamente de derechos de autor , de cuánto ganas, se discute poco de literatura y se firman muchos libros. Recuerdo que no le gustaba que la incluyesen dentro del género negro” .

Solitaria, huraña y genial, Highsmith huía de los escritores, de la gente, de las relaciones personales que atormentaron su vida privada durante un tiempo. Y, por encima de todo, adoraba escribir: “Cuando más disfruto de mi trabajo es sobre las cinco de la tarde. A esa hora ya empiezo a estar cansada y sé que aún me quedan tres páginas para acabar el día. El mundo podría estar acabándose a mi alrededor -ya ha pasado alguna vez- pero el trabajo perdura intacto, sin que nadie pueda manipularlo, siempre que sea sólido y sincero” , aseguraba en sus diarios.

Ahora que hay tantas novelas con fajas en colores chillones avisando al lector de que no va a respirar hasta que termine el libro, conviene acercarse a la figura de “la maestra de la postergación”, como la describe el escritor Alexis Ravelo. “Recuerdo la escena del crimen en la barca, en El talento de Mr Ripley, cuando asesina a Rickie: una escena en la que estaba sufriendo por Ripley, a ver qué vas a hacer, y encima nadaba mal. Y dura y páginas y páginas y páginas y ella continúa postergando la acción. Y eso es mejor que esos autores que están continuamente intentando dar una sorpresa en cada página. Lo bueno es que Highsmith te enganchaba, pero después de leer la novela habías descubierto mucho sobre el ser humano y sobre ti mismo”.

Es una mujer que siempre piensa al margen, de manera distinta a como pensamos el común de los mortales. Su legado es incuestionable, no así la percepción de cómo se la ha tratado. “¿Subvalorada? Sí ha sido subvalorada” analiza Paco Camarasa, librero y comisario de BCNegra. “Es la mujer más malvada de la novela negra. Y es perversa porque hace que gente como Ripley nos caiga bien. Y ahí está la perversidad, en que gente de orden como cualquier lector empatice con alguien absolutamente amoral como Ripley. Y es por otra parte la que hurga más en cómo es nuestro vecino. Cuando leo a Highsmith no puedo subir en el ascensor con nadie”. No piensa así el escritor argentino Carlos Salem. “No se la ha despreciado. Además tenía un carácter que eso le daba igual. Sí se la ha copiado. Hay lo importante es la diferencia entre seguir y copiar. El problema es cuando se hace y se tiene el morro de no decirlo”, sentencia abriendo el otro gran asunto alrededor de la creadora de Ripley.

“¿Copiada? Pues la Hawkins tenía que nacer no sé cuántas veces para tener la mitad de la mala leche de Highsmith. La Highsmith es desgraciadamente irrepetible”, tercia Camarasa. “Se le ha copiado muchísimo, hasta la saciedad. Extraños en un tren, los Ripleys, Crímenes imaginarios... La hemos copiado también sin darnos cuenta. Y sí, se la desprecia bastante. Cuando se habla de novela negra norteamericana de aquella época se nos olvida que ella hacía novelas de suspense, pero muchos más negras que otras novelas que nos han vendido como tales”, concluye Ravelo. “No diría que sea marginal”, añade Álvaro Baquero-Pecino, profesor asistente de Literatura en la Universidad de Nueva York. “Al contrario. El hecho de que de alguna manera se la copie demuestra esa vigencia, esa centralidad. Es una especie de Dorian Gray que nunca envejece”.

Radical e independiente, a Highsmith no le hacía falta izar ninguna bandera para reivindicar, criticar y machacar con saña lugares comunes y atacar los pilares de la comodidad bienpensante. En los personajes y en los libros de la autora de Crímenes imaginarios, el feminismo, algo tan moderno como el horror vacui o la homosexualidad latente están muy presentes. “Es una mujer que siempre piensa al margen, de manera distinta a como pensamos el común de los mortales. Eso se ve muy bien en Los pequeños cuentos misóginos. Ella mujer, feminista, liberada, que debería defender a la mujer, escribe un libro en el que las mujeres parece que están todo el tiempo pidiendo a gritos que las asesinen”, comenta Ravelo recordando una de sus facetas menos conocidas, algo en lo que coincide con Salem. “Me fascina como cuentista. Tiene un cuento que se llama El papa de las zapatillas rojas que es estremecedor . Es una cuentista excelente y eso no abunda y la potencia de sus novelas lo ha ocultado”, asegura el hispanoargentino.

La ruidosa y populosa feria en la que está encuadrada la Semana Negra sigue su curso, entre libros (sin rastro de los de la maestra) sidrerías y atracciones. A Highsmith no le habría gustado, pero entre el variopinto respetable que transita por el recinto la autora estadounidense habría encontrado material para sus fechorías morales. Seguiremos leyéndola, seguirán copiándola, nunca pasará de moda, siempre volverá a inocularnos con el germen de la inquietud y la desconfianza hacia el otro.

Bebé de quince días tirado a la basura

Francisco Javier Barroso, "Bebé abandonado en Mejorada del Campo", en El País, 16-VII-2015:

La madre del bebé arrojado a un contenedor afirma: “Me agobié”. Faltaban pocos minutos para las ocho de la mañana del miércoles cuando dos guardias civiles ayudados por la Policía Local de Mejorada del Campo y por un operario municipal rescataban del interior de un contenedor de residuos orgánicos a un bebé de 15 días que había sido arrojado una hora antes a este enorme recipiente.

Fueron dos vecinos los que escucharon el llanto de un niño y avisaron a la Policía Local. Se desplazó una patrulla. También acudió un coche de la Guardia Civil. Los agentes intentaron meterse dentro del contenedor, pero vieron que la boca de entrada era pequeña. También temían que con su peso lo aplastaran. 

Por ello avisaron a una grúa municipal y levantaron el enorme contenedor, que mide cerca de dos metros. Lo abrieron por un lateral y sacaron bolsa a bolsa el contenido. Lo hicieron con gran rapidez pero también con mucha seguridad para no dañar al recién nacido. El operario municipal de la grúa fue el que halló la bolsa donde estaba el bebé. Se la pasó al guardia civil Carlos Rodríguez. Este rasgó la bolsa y se encontró con una mochila de deporte. En cuanto abrió la cremallera, salió un brazito del pequeño.

Enseguida se lo llevó al pecho y se fue hacia el coche patrulla para trasladarlo junto con su compañero Andrés Moyano al hospital del Henares. El niño seguía sin reaccionar. Solo cuando faltaba un kilómetro para llegar al centro hospitalario, el bebé reaccionó y comenzó a llorar. Lo ha rescatado una pareja de guardias civiles que pensaron que se les moría antes de lograr sacarlo.

El que ha dado la voz de alarma es Daniel, un vecino del pueblo que paseaba a su perro junto a un parque infantil en la avenida de los Toreros cuando ha escuchado al bebé. El llanto salía de un  contenedor, de los que están bajo tierra, por lo que ha llamado a la Guardia Civil.

"Eran las 7,15 y hemos llegado enseguida porque estábamos a apenas 200 metros", cuenta Carlos Rodríguez, de 35 años. Cuando ha llegado junto con su compañero, Andrés Moyano, de 30, el recién nacido seguía llorando. "En seguida hemos sabido que era un bebé", prosigue el agente.

"No podíamos meternos en el contenedor porque ni mi compañero ni yo cabíamos en el hueco y, aunque hubiéramos cabido, era mejor no hacerlo por si le aplastábamos", explica el guardia civil, que decidió llamar a la Policía Local para que a su vez localizar a las grúas de la empresa de recogida de basuras y poder levantar el contenedor. Entretanto, "cada vez se escuchaba menos llanto y más agónico, pensábamos que se nos moría", afirma Andrés todavía angustiado.

Las grúas tardaron unos cinco o diez minutos, tiempo en el que el niño ha dejado de llorar y los agentes se temían lo peor. A su llegada, la grúa ha levantado el contenedor y lo han abierto por una esquina. "Hemos sacado bolsa a bolsa y poco a poco, con rapidez pero con mucho cuidado, para evitar que el niño muriera aplastado por el peso de la basura", explica Carlos.

Un operario de la empresa de basuras ha encontrado al bebé en una bolsa "que pesaba mucho". Dentro había una mochila oscura, de la que al abrir la cremallera ha salido un bracito del bebé."Rápidamente me lo he puesto en el pecho y me he subido al coche patrulla, parecía que no respiraba, no reaccionaba ni respondía a los estímulos", explica el agente.

Su compañero Andrés se ha puesto al volante y han salido a toda velocidad hacia el Hospital del Henares. "Cuando llevábamos un kilómetro, el bebé ha roto a llorar y ya nos hemos tranquilizado, con lo tranquilizador que puede ser el llanto de un bebé", ironiza Andrés. Ambos han respirado. Carlos sabe bien a qué suena ese llanto, ya que es padre de dos hijos de 2 y 13 años.

El bebé ha ingresado en el servicio de urgencias y está siendo examinado por los médicos, aunque en principio está bien. Se calcula que tiene dos semanas, es caucásico y no se le ha apreciado ninguna lesión. Las enfermeras han comentado a los agentes que creen que llevaba poco en la mochila, ya que había hecho solo una deposición y estaba recién alimentado.

La Fiscalía de Menores ha abierto una investigación para encontrar a los padres. Para ello se está buscando a las mujeres que hayan dado a luz en las últimas fechas por la zona. Los progenitores se enfrentan a una acusación por abandono de menores o, incluso, asesinato en grado tentativa.

El chupete y el biberón que había en la mochila fueron determinantes para detener a su madre, una colombiana de 37 años, que reside en las proximidades del contenedor al que fue arrojado. Hoy ha pasado a disposición del juzgado de guardia de Coslada. Tiene 37 años, es de nacionalidad colombiana, está casada y es madre de otros tres hijos de 4, 5 y 11 años. La mujer ha admitido finalmente los hechos, aunque en un primer momento los negó. "Me agobié con el pequeño" ha declarado a los agentes que la han arrestado y la han tomado declaración. Según fuentes sanitarias, el bebé está perfectamente y se encuentra bajo la custodia de la Comunidad de Madrid. El juez de guardia ha enviado a prisión a la arrestada, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

El arresto se produjo en las últimas horas de ayer en el mismo municipio en el que fue hallado el bebé. De hecho, la mujer vive muy cerca del contenedor subterráneo al que arrojó al bebé. Los detalles del arresto los ha ofrecido en rueda de prenda la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, en la Jefatura Superior de Policía de Madrid. En la comparecencia, Dancausa ha explicado que también se arrestó al marido en un primer momento, pero que se le ha puesto en libertad al considerar que "no sabía nada" del abandono. El hombre está al cargo de los otros tres hijos del matrimonio. Dancausa no ha precisado los motivos que la madre para arrojar a su bebé a la basura.

Fuentes de la investigación han destacado que la mujer se resistió en un principio a la detención, cuando acudieron los agentes a su domicilio. Después les abrió la puerta y se declaró autora de los hechos. Los agentes de Policía Judicial del puesto de Rivas Vaciamadrid la interrogaron y volvió a decir que era culpable. No dio más detalles a los investigadores que se había agobiado con el pequeño.

La detenida, de la que no ha trascendido el nombre, ha pasado esta mañana a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de Coslada, que hoy está en funciones de guardia. Mejorada del Campo se encuentra en este partido judicial. El titular de este juzgado ha acordado esta tarde la prisión provisional comunicada y sin fianza para la mujer detenida por la supuesta comisión de un delito de asesinato en grado de tentativa.

"Es prácticamente un milagro" que el bebé fuera encontrado con vida por las características del contenedor, que estaba soterrado, y por las altas temperaturas, ha dicho Dancausa, que ha agradecido la actuación tanto de los vecinos, como de los agentes y los operarios de limpieza.

La localización de la mujer en apenas unas horas ha sido posible gracias a un biberón y un chupete que había en la mochila en la que estaba metido el bebé, que dirigió a los agentes al Hospital del Henares, y a su grupo sanguíneo, que es A-. Fuentes de la investigación han determinado que la clave fue el biberón, ya que llevaba la inscripción del hospital y es un modelo que solo se le suministra a ese centro hospitalario. También se había buscado en otros tres hospitales de la zona.

Así, los agentes descubrieron que nació el 30 de junio en el mismo centro hospitalario al que volvió ayer para ser examinado y donde sigue ingresado. Eso les permitió llegar hasta la dirección de la familia.

El hallazgo del pequeño se produjo alrededor de las 6.45 del miércoles, cuando un vecino de la localidad estaba paseando con su perro por la avenida de los Toreros y escuchó un llanto  procedente del interior de un contenedor de residuos orgánicos que está soterrado. El vecino llamó a la Guardia Civil. Los agentes Carlos Rodríguez y Andrés Moyano lo rescataron.

Una vez sea dado de alta y la Comunidad asuma una tutela provisional del menor, el bebé será recogido y trasladado bien a un centro residencial o a una familia del programa de Acogimientos de Urgencia. 

Entrevista con la lingüista y gramática Violeta Demonte


En 1969, el año en que Neil Armstrong dio un pequeño paso sobre la Luna, una argentina amante de la literatura llegó a España. Violeta Demonte Barreto (Paraná, 1944) sustituía un Buenos Aires moderno, atiborrado de happenings, psicoanálisis y seminarios sobre marxismo, por un Madrid de recato y fritanga. No vino con la intención de quedarse, pero se quedó, empujada por azares y circunstancias como la llamada de Lázaro Carreter para incorporarla a su nuevo departamento de Gramática Generativa. Catedrática emérita de Lengua Española de la Universidad Autónoma, lingüista de proyección internacional y autora de obras esenciales como Gramática descriptiva de la lengua española (junto a Ignacio Bosque), en 2014 recibió el Premio Nacional de Investigación en humanidades.

Venir de una democracia a una dictadura debió ser un choque brutal.

Llegué y me fui a una pensión en la Gran Vía, y me asombró muchísimo la sensación de llegar a un pueblo. Yo vine casi un poco con curiosidad antropológica por conocer un país… Estaba en un sitio que no era precisamente muy liberal, el Instituto de Cultura Hispánica, pero en seguida empecé a ir a la Universidad y al Seminario de Lingüística Matemática, y fui haciendo unas amistades que tenían una actitud muy crítica hacia lo que estaba pasando y que me metieron en un mundo distinto a la España oficial. Tres días después de llegar asesinaron a Enrique Ruano. Me impresionó estar en una dictadura. Pero también tenía esa certeza de que las cosas estaban cambiando.

¿De dónde se siente hoy?

Siempre digo que no me siento extranjera en ninguna parte, pero llevo aquí 45 años. Mi cultura, mis lecturas, mis sensaciones, mi contexto político es España. Es evidente que soy más española que argentina, pero 25 años en Argentina fueron mucho tiempo y yo me actualizo en 30 segundos cuando voy a Argentina. No soy muy partidaria de las identidades fuertes, pero cultural, política y socialmente soy de aquí. Y tengo una hija española.

Tras su estancia en EE UU, su segunda llegada es de la mano de Lázaro Carreter.

Tengo un gran recuerdo de Fernando Lázaro, una persona extremadamente inteligente, con mucha visión.

¿Les dirigía dardos?

Muchísimos. Todo el rato. “Señorita, cómo ha escrito usted semejante palabra”. Pero era divertido y próximo cuando tenía que ser. Le tengo mucho respeto y admiración.

¿Por qué se acerca al estudio del lenguaje?

Una se puede imaginar a una niña diciendo que quiere ser médica de mayor, pero no diciendo que va a ser lingüista. Estudié Lengua y Literatura. Me interesaba más la literatura, el lugar donde uno se encuentra sus pasiones y deseos. Me gustaba escribir y sabía que eso se aprende leyendo mucho, pero también sentí en un determinado momento que aquello no te ponía en una actitud rigurosa ante el conocimiento. Me fascinó la lingüística cuando hice un seminario en Buenos Aires y vi que era una disciplina que podía trabajar con el lenguaje de una manera similar, paralela, a como se trabaja en las ciencias de la naturaleza, con formalizaciones, explicaciones rigurosas, sistemas descriptivos y no pura interpretación o subjetividad. Me interesó muchísimo el programa chomskiano, la idea de que las lenguas son objetos de la naturaleza y que tenemos que explicar sus propiedades generales y todas estas cuestiones.

Estos son tiempos de poco aprecio por las humanidades.

Sí.

¿Qué se pierden las sociedades que las marginan?

Se pierden mucho, pero también es verdad que las humanidades tienen que pensar en cómo hacerse a los tiempos que cambian y cómo relacionarse con disciplinas que parecen más poderosas. No podemos encasillarnos en que todo sea igual a como fue hace 500 años porque las humanidades son inalterables. No lo son, yo creo. Y se ven cambios, hay mucha interdisciplinariedad en la historia, la lingüística, la filosofía, existen las humanidades digitales, el tratamiento de los textos y la transmisión a través de medios informáticos. Esa modernización es inevitable. Ahora, una cosa son las humanidades y sus problemas, y otra, la administración. La visión del conocimiento científico es cada vez más funcional, utilitaria, economicista, como queramos llamarla, y en ese contexto las humanidades no pueden competir con la biotecnología. Hay que intentar acortar esa brecha, mostrando que las humanidades sirven.

Ejercen una influencia fundamental a la hora de formar a buenos ciudadanos, algo que no parece muy práctico y que resulta determinante. Tienen incidencia muy práctica en ayudar a ser crítico, a discernir. Vivimos en un mundo de información abrumadora, ¿y cómo discrimina un ciudadano lo que está bien o lo que interesa más, lo que es sólido y lo que es líquido? Sirve para que entendamos las instituciones, situándolas en el pasado y en el presente, para que leamos mejor y escribamos mejor. Las lenguas son, por una parte, producto de la naturaleza y, por otra, son cultura. Pero yo no sé si la sociedad tiene una clara conciencia de ella y si los profesores transmiten esas potencialidades de las humanidades. Todos tenemos un poco de culpa.

Son tiempos de revoluciones tecnológicas y culturales. Da la impresión de que también son tiempos de pequeñas revoluciones en el lenguaje con sms, emoticonos, whatsapps, tuits. No es una revolución, pero se han generado otros códigos para comunicarse. Yo no tengo miedo. Algunos sostienen que el uso frecuente de esos sistemas más simples, más esquemáticos, más burdos en algún sentido, donde se destruye un poquito la sintaxis, es peligroso. Yo pienso que no lo es en absoluto siempre y cuando, y eso es tarea de la escuela, el usuario entienda que se está manejando en varios estilos y registros. Lo importante es enseñar a distinguir registros y a ser capaz de usarlos todos. No tenemos por qué pensar que unos se van a imponer a los otros.

Violeta Demonte nació en una familia de profesores de ascendencia italiana establecida en Paraná. Aunque se acercó a la literatura porque le gustaba escribir y leer, pronto viró hacia el estudio del lenguaje por su potencial científico. La lingüista (arriba, en los años setenta) se licenció y doctoró con sobresaliente cum laude. Pasó por el MIT de Noam Chomsky, por el Colegio de México y la Universidad de Minnesota, entre otros centros internacionales. Es catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid desde 1988 y actualmente pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Fue directora general de investigación del Ministerio de Educación y Ciencia entre 2004 y 2007. Ha publicado varios libros sobre teoría lingüística y sintaxis, entre los que sobresale como una obra de referencia el que publicó en 1999 junto a Ignacio Bosque: Gramática descriptiva de la lengua española. Es melómana, lectora y viajera empedernida.

¿Están liberados de las normas ortográficas en aras de su inmediatez? ¿Usted escribe tildes en sus whatsapps?

No, porque soy un desastre tecnológico…, pero utilizo el dictáfono del micrófono, y el sistema a veces pone el acento y a veces no lo pone y yo no pierdo el tiempo en corregir. Corrijo las faltas de ortografía.

¿Están liberados entonces?

No absolutamente. No se debe poner una “b” por una “v” o una “s” por una “z”. Es nefasto, pero hay una relajación de las normas ortográficas y a mí no me preocuparía.

¿Se escribe peor de lo que se habla o se habla peor de lo que se escribe?

Son dos mundos distintos. La escritura tiene unos requisitos que se deben satisfacer, y para eso hay que escribir mucho. En este momento se escribe mucho y se escribe bastante bien. Algunos periódicos cuidan bastante la escritura. En estos sistemas de comunicación más inmediatos seguramente se escribe mal, pero la noción de escribir bien o escribir mal es relativa.

¿Y cómo hablamos? ¿O no hay que poner nota al habla?

De nuevo, es complicado. Se dice que se habla mal, pero no hay una vara de medir cómo se habla. El lenguaje es una ventana al pensamiento, quien no tiene algo de pensamiento no lo puede desmenuzar a través del lenguaje, hacerlo riguroso, por eso es tan importante enseñar a leer y a escribir. La gente habla como puede. Nadie habla ni bien ni mal en ese sentido. Dice lo que puede decir. El lenguaje hablado es espontáneo, inmediato, relativamente incontrolado. Cuando se habla de hablar mal nos referimos a hablar mal en situaciones en las que hay que ser cuidadoso, preciso y elegante. Yo creo que los políticos son deliberadamente ambiguos e imprecisos, cuando no ramplones. Los periodistas tienen una conciencia lingüística que me parece encomiable, en general hay una tendencia en la sociedad al grito y al improperio, que si eso es hablar mal, es hablar muy mal. Es no saber dirigirse a los otros y no tener más léxico que el insulto o la zafiedad.

¿Qué tiene pendiente la universidad española?

Muchísimo. La universidad necesita cambiar el sistema de elección del profesorado, de modo que solo los excelentes puedan estar ahí. Es necesario que se establezcan distinciones entre las universidades, que haya universidades basadas en la ciencia y otras más formativas, como pasa en todos los países avanzados. Se habla también de cambiar la gobernanza, pero el sistema de elección de rector de ahora es democrático, puede servir si se perfecciona. La universidad española no impulsa la creatividad, impulsa la reproducción del conocimiento.

¿Por qué la lengua suscita tantas pasiones?

Se desatan grandes debates cada vez que se cambian normas o se publica una nueva versión del Diccionario. Eso es muy bonito. La gente se siente dueña de la lengua y esclava de la lengua. Desgraciadamente, las lenguas no nos permiten siempre decir lo que queremos decir, no son perfectas para la comunicación, tienen ambigüedades y son imprecisas. Sin ser lingüistas, los hablantes sienten ese corsé. Hay una visión ingenua de los hablantes muy interesante: creer que por las normas vas a adquirir ese mejor dominio. Y como todo el mundo es dueño de las lenguas porque nadie va a opinar sobre la gravitación universal, pero sí todo el mundo puede opinar sobre la lengua, es una actitud de los seres humanos porque es tuyo y propio.

Un debate recurrente es el relativo al sexismo. ¿Son sexistas las lenguas o lo son los usos que se hacen de ellas?

Lo que es sexista es el uso de la lengua, pero tampoco hay que escandalizarse ante ciertas reivindicaciones que han hecho los movimientos feministas y las estudiosas del género. El gran debate es sobre el uso del masculino y femenino de manera reiterativa. He sido, soy y seguiré siendo partidaria de visibilizar a través del lenguaje, y no me pueden decir que hay un término general y que el mascu­lino es el género no marcado, y que si decimos los profesores, el hablante entiende profesores y profesoras. Pero resulta que no, hay estudios psicolingüísticos que muestran que si tú a un niño le mencionas los profesores, piensan que son solo los hombres… El lenguaje refuerza una posición cultural. Entonces visibilizar a través del lenguaje con prudencia, sin caer en ridiculeces como en la Constitución venezolana que lo pone todo, incluso los adjetivos, no tengo inconveniente en hacerlo. A mí no me molesta que digan los vascos y las vascas.

¿Tiene la sensación de que la Academia se resiste a adaptarse a nuevos tiempos en materia de igualdad?

Sobre las acepciones y definiciones tienen una actitud razonable. Hay que hacerles llegar las observaciones para que las contemplen y las introduzcan. Son lentos, pero cada vez lo son menos. Sobre la introducción de mujeres, eso ya es otra historia. Creo que ha sido una institución muy atrasada, como muchas de las academias.

¿A usted le ha costado más llegar al lugar donde está por ser mujer? ¿Ha dado con techos de cristal?

Cuando hablamos de techos de cristal, hablamos del sector privilegiado de las mujeres que han escalado posiciones en sus profesiones y llega un momento en que ya nos las dejan subir más. No estamos hablando de la inmensa mayoría de las mujeres, que ni siquiera pueden tener techo de cristal porque están condenadas a estar en segundo lugar, tanto profesional como personalmente. Sigue habiendo techo de cristal, y para eso hay que reclamar la igualdad de las mujeres en la profesión y en los salarios. Todas las que hemos llegado tenemos mala memoria, no nos acordamos o lo pasamos por alto porque somos bastante luchadoras, pero hay más piedras en el camino.

¿Qué se pierde cuando se extingue una lengua?

Es horrible… como lingüista, también como persona, un biólogo diría lo mismo con respecto a las especies. No se puede perder una lengua. Es un pecado, un drama de la humanidad, se pierde una parte del ser humano, porque las lenguas se relacionan, se separan, surgen nuevas lenguas durante miles de años; perder una lengua es perder un trozo de la naturaleza y de la cultura, es algo brutal. No debería, no puede, permitirse.

¿Y por qué es tan difícil crear modelos de convivencia armónica en los lugares donde coexisten varias lenguas? 

Ni los modelos de Canadá, Bélgica y España, que son distintos, funcionan del todo bien. No es posible porque siempre la convivencia de las lenguas está trufada por factores ideológicos como vemos en España, en Canadá o Bélgica. En algunos sitios la situación está estabilizada y no están debatiendo el problema lingüístico, pero en general… tampoco hay tantas diferencias entre los modelos. El modelo de inmersión catalán lo aplican en Canadá sin problemas. Los modelos de inmersión sirven para crear cohesión social y normalizar, pero probablemente también en un momento dado hay que introducir una enseñanza bilingüe, es decir, una parte en castellano y una parte en catalán, que creo que se hace en algunos lugares en Canadá [con el inglés y el francés]. Se pueden matizar los modelos, lo que no se puede es hacer de eso guerra política, o no se puede tampoco decir que un padre va a decidir el modelo de la clase de su hijo; eso son disparates, hay que introducir la cordura y trazar unas líneas en la política educativa lingüística. Hay muchos estudios, y estoy hablando de Cataluña en este momento, pero los que defienden los modelos de inmersión dicen que luego no hay problemas, todos tienen unos niveles lingüísticos mejores incluso que niños de otras comunidades. No parece problemático, aunque puede ser un miedo legítimo que alguien tema que su hijo no escriba bien en castellano, y hay que intentar matizar esos modelos…, pero los modelos en general son factibles.

¿Y cómo debería ser la coexistencia ideal entre el español, el catalán, el gallego y el euskera?

En el País Vasco, donde tienen cuatro modelos de escuela, no hay conflicto. Parece que está imponiéndose más el modelo euskera en la primaria y luego es bilingüe. El gallego lo conozco menos…

Se ha cambiado hace unos años y se ha introducido un modelo a tres bandas con el inglés, reduciendo las horas de gallego. Cuando hay lenguas mayoritarias y lenguas minoritarias, lo que no se puede, si se quiere cohesión lingüística y buena convivencia, es primar la lengua mayoritaria, porque eso mantiene la situación de diglosia. Eso es una regla. Lo ha señalado la Unesco. Tú puedes optar por una situación de bilingüismo, difícil de mantener y más costosa, porque tienes que enseñar lo mismo en igual cantidad en las dos lenguas. En Canadá se hace. El modelo de inmersión de Cataluña es triunfador porque el castellano está muy presente en la sociedad. Sirve para esa realidad. El castellano está presente en los medios de comunicación, en la llegada de inmigrantes castellanohablantes; tienes las dos lenguas constantemente en acción. Es importante que el catalán se haya puesto como lengua básica en la enseñanza para normalizarlo y para crear una lengua de cultura a través de la escuela. ¿Cuál es el modelo ideal para las cuatro lenguas? Mejorar lo que hay. No veo otra posibilidad, aceptar las críticas e intentar evitar que nadie se sienta discriminado, pero siempre teniendo presente que la lengua minoritaria tiene que tener un lugar especial en una política lingüística que quiera mantenerla.

Hay casi 500 millones de hablantes de español en todo el mundo, apenas el 10% están en España. ¿Considera que este peso demográfico hace que no esté justificada la hegemonía del español de la Península a la hora de fijar la norma?

No existe el español estándar. El español estándar es una convención abstracta. Es un español culto que pueden entender todos los hablantes del mundo hispano, no tiene que tener restricciones de pronunciación. La Academia ha hecho un esfuerzo grande por introducir a las academias americanas en las decisiones sobre la ortografía y la gramática. El español es una lengua muy unitaria, ortográficamente lo es, donde las diferencias léxicas se están debilitando. Los hispanohablantes no tienen la sensación de un predominio del español, y el español de España ya no es la lengua oficial estándar.

¿Ya no hay una visión colonialista desde España?

Algunos dicen que sí. Y es posible que algunas actitudes lo expliquen. Lo que tiene la Real Academia Española es más poder económico, la institución es más fuerte que las americanas. Creo que los hablantes no sienten ya el español de España como el modelo lingüístico, ni en el Caribe, ni EE UU, ni en Argentina. Quizá las instituciones tienen un peso mayor injustificado, porque la mayoría de los diccionarios salen desde aquí. Hay algo de colonialismo en el liderazgo que quiere tener la Real Academia, pero no creo que los hablantes se sientan inhibidos por ello. En eso hay un avance. Porque antes el español era el de Valladolid.

Me gustaría que me dijese cinco ­palabras para definir estos tiempos.

Desigualdad, que es tremenda; banalidad en la transmisión de la información y en el uso de los medios de comunicación; mentira, en el lenguaje de los políticos particu­larmente; descuido, en el uso preciso y rico de la lengua, y empatía, falta de capacidad para aproximarse y sentir cómo sufren los demás.