domingo, 17 de abril de 2016

El rey, que vino a España desnudo, hoy está forrado. Entrevista a J. M.ª García

Ferrer Molina, entrevista a José María García: "Si la corrupción no pasa factura al PP es que tenemos lo que nos merecemos", en El Español, 17.04.2016:

García habla sólo de política. "Rajoy no puede mirar a la cara a los españoles por su rosario de incumplimientos" / "He dejado de tener relación con Rajoy hace más de un año porque quien miente no puede ser mi amigo" / "Tenemos un ministro de Hacienda que se cree un genio pero los que no pagaban siguen sin pagar".

José María García (Madrid, 1943) está recorriendo España de cabo a rabo, llenando auditorios, así en Madrid como en Barcelona, en Gijón como en Granada. Este lunes toca Valencia. Después vendrán Valladolid, Palma de Mallorca, Sevilla, Málaga, Bilbao... En cada ciudad se lo rifan los medios de comunicación. La gente lo para por la calle. Es su particular gira triunfal catorce años después de haber dejado la radio, otro mes de abril de un ya lejano 2002.

García nunca se fue, pero ha vuelto con ímpetu al hilo de la publicación de su biografía, Buenas noches y saludos cordiales (Córner, 2016), perpetrada por quien esto suscribe. El libro va por la sexta edición, mes y medio después de haberse asomado a las librerías. El periodista, que viaja de sport con el traje en la maleta y un habano en la mano, mantiene la lengua perfectamente afilada. Ya ha dicho que si se pone de nuevo ante el micrófono será para hacer información general. El deporte pertenece al pasado. Le tomamos la palabra.

No sé si Soria ha cometido alguna irregularidad, lo que sí sé es que un tipo que se expresa y actúa con su torpeza, no es que no pueda ser ministro, es que no puede ser botones del Ministerio.

¿Cree que este caso tendrá incidencia en las elecciones, si es que las acaba habiendo en junio?

Si no la tuviera sería mejor emigrar a otro país. Los ciudadanos tienen que responder en las urnas a las agresiones y a las tomaduras de pelo. Si no, es que tenemos lo que nos merecemos. También es verdad que el PP monta ahora un circo y le crecen los enanos. Pero eso tiene mucho que ver con el dedo bobalicón que designó a Rajoy para un puesto que no le correspondía y que tampoco merecía. Tiene una cosa buena: por donde pasa, no mancha. Pero tiene también una mala: por donde pasa, no limpia.

La misma mañana que caía el ministro detenían a los presidentes de Manos Limpias y de Ausbanc por extorsión. Y tres días antes, la Policía entraba en el Ayuntamiento de Granada para llevarse al alcalde. ¿Qué está pasando?

Manos Limpias no me gusta, porque un sindicato que lleva ese nombre no puede tener ideología. Y Manos Limpias, que estaba a la derecha, se ha escorado a la derecha, de la derecha de la derecha. Si es verdad lo que apuntan las investigaciones es para cerrar la tienda. Pero hay otros casos en los que creo que hay que esperar.

Estamos en un momento tremendamente delicado y a veces se está utilizando a la Justicia de forma indebida. ¿Es necesario esperar a la madre de un niño enfermo para detenerla delante del chico y de sus compañeros de clase como se ha hecho con la hija de Mario Conde? Y en el Ayuntamiento de Granada, ¿es preciso entrar con tantos hombres? ¿Hay peligro de que el alcalde vaya a huir? Luego la Policía y la Fiscalía tienen que justificarse con una nota pública. Me parece gravísimo. La Justicia es más justa cuando cumple su misión.

Los políticos han creído estar por encima del bien y del mal. Por eso hay más escándalos que nunca
Usted fue un perro de presa contra la corrupción en el mundo del deporte. ¿Por qué ahora este estallido? ¿Se ha bajado la guardia?

Me da la sensación de que los políticos han creído estar por encima del bien y del mal. Por eso hay más escándalos que nunca. Tú no puedes entender que unos políticos vayan a despedir a un corrupto cuando va a entrar en la cárcel. Tú no puedes entender que alguien, por despistado que sea, no se dé cuenta de que tiene un Jaguar en el garaje. Y aunque prácticamente ha desaparecido el periodismo de investigación y el periodismo de denuncia, hay una guerra fratricida de los partidos, con denuncias cruzadas entre rivales, que hace que afloren muchos casos.

¿Qué medidas de regeneración necesita el país?

Primero, muy, muy, muy urgente, lo estamos viendo, acabar con la corrupción. Y, sobre todo, acabar con los que protegen la corrupción y salvan y cuidan a los corruptos. El político no sólo peca por acción, también peca por omisión.

El día que fui a decirle a José María Aznar que me iba de Telefónica [Media], me dijo: "¿Qué pasa? ¿Ya no confías en mí?". Y le dije en aquel momento -hoy le diría otra cosa-: "No tengo ninguna prueba para no confiar, pero hace poco has comido con un secretario de Estado tuyo. Has visto la casa que tiene. Has visto el servicio que puso a tu disposición. Has visto los coches que había en el garaje. ¿Eso se puede tener con 60.000 euros? ¿Por qué miras para otro lado?".  Y añado ahora: ¿Para dónde ha mirado Mariano Rajoy cuando ha llegado el momento?

El único día en 30 años que se incorporó tarde a su programa fue  la noche en que, tras vestirse de esmoquin, fue a una cena que presidía Mario Conde. Lo acababan de nombrar presidente de Banesto.

A mí me gustaba el Mario Conde que plantó cara al poder. Yo tuve una buena relación con él cuando compró Antena 3 Televisión. Pero enseguida deja de gustarme, porque de forma arbitraria y caprichosa prescinde de dos comunicadores de primerísima división como Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero. Ahora lo han detenido y me pregunto si aquí hay uno o varios gatos encerrados, porque que a un tío que puede ser todo menos tonto lo pillen a estas alturas retornando el dinero a España... no me cuadra.

En la calle existe la sensación de que los poderosos gozan de impunidad.

Es que ese es el problema. La familia Pujol. Yo hace muchísimos años -y hay que remontarse a Banca Catalana- fui hostigado por el pujolismo. ¡Y sólo me dedicaba a la información deportiva! Pues claro que hay impunidad. No todos somos iguales ante la Justicia, y esa es la mayor injusticia.

Quizás eso ha contribuido al desprestigio de la política y de las instituciones. Hasta la Monarquía, bien valorada no hace tanto, suspende a juicio de los ciudadanos.

Hay muchísimas cosas que agradecerle a la Monarquía, pero hay muchas más cosas que te hacen dudar muy mucho de ella. No es el momento ahora, porque bastante tenemos para abrir otro melón, aunque el melón de la Monarquía está abierto. Y no me refiero al hecho puntual y grave de Palma de Mallorca. Una revista del prestigio de Forbes llegó a cifrar la fortuna del rey emérito en 1.800 millones de euros. Él llegó a España con una mano detrás de la otra. ¿Alguien ha desmentido a Forbes? Y si no has desmentido a Forbes ¿te puedes preguntar cómo se puede acumular con el sueldo de monarca -cortito, cortito y con sifón- esa fortuna que dice la revista y que yo desconozco.

¿Mejor Felipe VI que Juan Carlos I?

Distintos. Otras épocas, otra mentalidad. Supongo que Felipe VI, que es un hombre preparado, abierto y de otra generación, no cometerá los errores de su padre. Y no hablo sólo de los corináceos o de caza de elefantes.

¿Mejor doña Sofía que doña Letizia?

Doña Sofía fue reina, reina. Una profesional. Letizia está en los primeros cursos, pero a mí me gusta mucho lo que ha evolucionado y lo que, si le permiten, puede ser.

España es un país de tercera división, y lo digo muy a mi pesar, porque respiro españolidad
¿Tiene sensación de que España afronta el final de un ciclo?

Creo que hay sensación de que, por una vez, los ciudadanos españoles se han dado cuenta de los políticos que hemos padecido.

¿Hay un problema de crisis de liderazgo?

Total y absoluto, y desde hace muchísimo tiempo. Los dos últimos líderes fueron Adolfo Suárez y Felipe González. Lo de Suárez con muchísimo más mérito; lo de Felipe González, emborronado por la famosa y dispersa equis [de los GAL].

A Suárez lo invoca mucho Albert Rivera.

Yo confiaba mucho y valoro mucho lo que está haciendo un hombre como Albert Rivera, y hay algo que me gusta, fue deportista y un deportista siempre está forjado en el sufrimiento, pero creo que no está lo bien rodeado que debería de estar y sobre todo que, últimamente, no sé si es la proximidad a algo que ansía, lo veo un tanto perdido. Ejerce de gallego: no sabes si sube o si baja.

Denunció durante años la escasa preparación de los dirigentes deportivos. ¿Diría lo mismo de los dirigentes políticos?

Es mucho más grave. España es un país de tercera división, y lo digo muy a mi pesar, porque respiro españolidad por todos los poros de mi pequeño cuerpo. Pero, primero: el presidente de una sociedad llamada España, con 47 millones de personas, no puede ganar 80.000 euros cuando él nombra a dedo a presidentes de compañías que ganan un millón y medio. Hoy, el consejero delegado de cualquier mediana empresa supera los 300.000 euros. ¿Hay una empresa mayor que España?

Por esto, a la política, salvo un caso excepcional de alguien que ya tiene su cuenta corriente bien cumplida y quiere ayudar, no se acerca nadie. ¿A qué vienen a la política si en cualquier sitio les pagan más? O no valen para otra cosa -y por eso se aferran a los 80.000 o a o los 60.000 euros- o vienen a poner el cazo. ¿Conclusión? Políticos de tercera.

Segundo: un país donde la Justicia no es independiente -y no hablo de la Justicia de abajo, no hablo de quien roba un bocadillo o una tarjeta de crédito; miro arriba, al Tribunal Constitucional- difícilmente puede ser llamado "democrático". Y tercero: los medios de comunicación, que tienen que ejercer un papel de vigilancia, de denuncia, están en quiebra técnica. Por eso digo que tenemos un país de tercera división.

¿Modificaría la Constitución?

Hay cosas más urgentes. Soy partidario de actualizar la Constitución, pero en este momento, tal y como está el país y tal y como está Europa, hay cosas más trascendentes. Fíjese como está Europa, manga por hombro, sin saber siquiera qué hacer con los refugiados. Urge organizar Europa.

Aquí se habla de una Segunda Transición.

Si la Segunda Transición cumple como cumplió la primera, perfecto. Pero yo soy un convencido de que segundas partes nunca fueron buenas.

¿Cree que hay una Administración sobredimensionada? ¿Considera que sobran las diputaciones, que hay que fusionar municipios...?

Es que eso es lo que no han querido tocar los políticos. Vas a Zamora: Diputación, Delegación de la Junta... todo son edificios oficiales. Nadie quiere adelgazar la Administración porque hay que colocar a los del partido, o a los primos o los sobrinos. Nos sobran cargos y nos falta gente que dé el callo.

¿Cómo afrontaría el desafío independentista en Cataluña?

El problema de Cataluña es tan complejo que hay que tener un conocimiento del que yo carezco para dar una respuesta adecuada. Dicho lo cual, un día me llamó un ilustre catalán, un altísimo cargo de las finanzas. Conocedor de mi amistad con la vicepresidenta, me dice: "¿Por qué no le comentas a Soraya [Sáenz de Santamaría] que el PP está totalmente equivocado? ¿Por qué no cambian esa rutina? ¿Por qué en lugar de explicarles a los catalanes lo que pierden si se van, no les dicen lo que ganan si se quedan?". Me pareció un buen consejo.

¿Qué le parece la idea del referéndum?

Una consulta así debería de ser votada no sólo por los catalanes, sino por todos los españoles, porque Cataluña es España. ¿La propuesta federalista? Pues es una propuesta para no desechar. Los que ya tenemos cierta edad hemos visto y hemos vivido a Cataluña, como al resto de las autonomías, metidas en un puño. Tenían que venir a Madrid para todo. Madrid daba, Madrid quitaba, Madrid hacía, Madrid deshacía...

Entonces no será partidario de recentralizar el Estado, de que se recuperen competencias.

El problema de las excesivas transferencias a las autonomías se corresponde con la necesidad imperiosa de votos. ¿Por qué Cataluña ha hecho lo que ha hecho y está donde está? Porque uno tras otro han ido a lamerles el culo a los dirigentes nacionalistas para contar después con su voto o con su abstención.

Rajoy no puede mirar a la cara a los españoles por el rosario de incumplimientos de su programa
¿Diría que el Gobierno ha dejado que este problema se pudriera?

Mariano Rajoy es un hombre que no se moja ni debajo de la ducha. Y además es perezoso. Lo digo con tristeza, porque ha sido un gran amigo mío. He dejado de tener relación con él hace más de un año, porque quien miente no puede ser mi amigo.

¿A qué se refiere?

Al programa electoral, convertido en un rosario de incumplimientos. Mariano Rajoy no puede mirar a la cara a los españoles.

Usted mostró sus simpatías hacia el 15-M y las concentraciones de protesta en la Puerta del Sol. ¿Qué opinión le merece ese movimiento que ha terminado cuajando en fuerza política?

Yo mostré mis simpatías hacia ese movimiento porque soy un enamorado de la rebeldía, y aquel era y es un hermosísimo acto de rebeldía. Este país ha padecido durante muchos años una equivocada y prepotente dictadura del bipartidismo. Hay que convencer a nuestros ciudadanos de que los políticos que nos gobiernan, como los que están en la oposición e intentan gobernarnos, son empleados nuestros, no nuestros jefes. Lo que pasa es que aquella rebeldía ha derivado en utopía, que sólo conduce a la frustración.

Una utopía que gobierna en Madrid y en  Barcelona, a veces con tics antisitema.

Sí, en parte por esa extraña tormenta de los pactos. Pero no es un problema de que estemos rozando la anarquía. El problema es que la gente que está, es muy inexperta, gente sin lo que los franceses llaman "metier", oficio, y toman decisiones descabelladas. Se pierden en cosas intrascendentes, como los nombres de las calles. No han aprendido todavía la responsabilidad del dirigente. ¿Cómo una alcaldesa puede decirle a dos militares -y un militar debe ser de lo más sagrado de un país- que no son bien recibidos? Eso no es valentía, eso es mala educación, es desconocimiento, es inexperiencia.

Hay un auge del populismo, no sólo en España. A usted también le acusaron de arrastrar a las masas erigiéndose en la voz de la calle.

Pero yo no decía lo que quería oír la gente. Yo buscaba mi verdad. Si hubiese jugado a decir lo que quería la gente no habría dicho que la Quinta del Buitre era el timo de la estampita.

El clima político está enrarecido. Es como si hubiera interés por resucitar las dos Españas.

Es que están los locos que desde distintos medios de comunicación quieren traernos de nuevo la Guerra Civil. En este momento que hay que sumar, me llama la atención y me decepciona que haya medios totalmente escorados a la derecha y medios totalmente escorados a la izquierda. Hoy le hace tanto daño a España la Sexta como la 13.

Es curioso, porque los medios fueron considerados durante años parte de la solución y hoy crece la percepción de que forman parte del problema.

Efectivamente, si alguna vez fueron de los vagones de cabeza y tiraron junto a la locomotora, hoy son parte muy importante del problema. Una de las razones del caos de este país son los medios de comunicación, porque, con ligerísimas excepciones, todos están en quiebra técnica. Así es imposible que haya independencia, investigación, denuncia.

Mientras la mayoría agoniza, dos  grupos se forran, Mediaset y Atresmedia, por la infinita torpeza primero del Gobierno de Zapatero, que lo propició, con el regalo disparatado de que Televisión Española renunciara a la publicidad, y después por el perezoso Rajoy, que no lo modificó. El resto, ahí está. Prisa, el famoso imperio del monopolio, a pesar de jugar con cartas marcadas, ha llegado a deber 3.500 millones de euros. Enfrente, Unidad Editorial, más de 1.000 millones.

Usted fue quien más reclamó la llegada de las televisiones privadas cuando sólo existía Televisión Española, convencido de que la competencia produciría mejores espacios.

Se han juntado el desconocimiento de los políticos ante lo que creen equivocadamente que es el aprovechamiento de la comunicación y las ansias de las cadenas por obtener beneficios. En cualquier país civilizado, los profesionales saben que el coste mínimo de una hora de producción es de un millón de euros.

Aquí, primero con los programas del corazón, después con los pseudodeportivos y ahora con los políticos, creen que han encontrado la gallina de los huevos de oro. Entonces te montan un programa de cuatro horas con menos de 100.000 euros, donde todo obedece a un guión: un gallinero en el que unos hablan encima de otros, un campeonato para ver quién dice más barbaridades. Yo los disculpo en parte, porque tienen que comer; donde hay que buscar responsables es en los directivos de televisión.

España lleva ocho años incumpliendo los objetivos de déficit. Incluso Rajoy, que se comprometió a llevar las cuentas con rigor, ha gastado más de lo que ingresa el Estado.

Es absolutamente falso lo que ha vendido Rajoy. Ha habido una recuperación económica, peso esa recuperación se ha hecho sobre las espaldas del mileurista. El único que ha pagado a Hacienda lo que tenía que pagar es el de la nómina, normalmente pequeña. ¿Dónde están las sicav? ¿Dónde están las grandes empresas? ¿Dónde están las grandes fortunas? Que luego se presente el señor Rajoy, se reúna con 3.000 autónomos y les diga: "Vosotros sois el futuro". ¡Y el presente! ¡Y el pasado! ¿Qué has hecho para beneficiar al autónomo?

Luego tenemos un ministro de Hacienda que se cree un genio pero que a España no le ha hecho ningún beneficio, porque los que no pagaban siguen sin pagar. ¿Y qué puede decir un español al que le han dicho por activa y por pasiva que Hacienda somos todos y cuando llega el juicio de la infanta sale la fiscal y dice que no, que eso sólo es un eslogan, que Hacienda no somos todos?

Tenemos la generación más preparada y la que, por primera vez, va a vivir peor que la de sus padres.

En los años sesenta los españoles que se iban fuera tenían oficios primarios: electricista, albañil, pintor de brocha gorda... Hoy, desgraciadamente, se están yendo ingenieros, médicos, investigadores, cuya formación le ha costado al país una fortuna. Es decir, se los hemos preparado a los alemanes, a los franceses y a los americanos. ¿Cómo es posible que a esta hora nadie haya reaccionado aún ante ese auténtico disloque?

Pero claro, tenemos un Gobierno que todo lo que ha prometido, todo, lo ha incumplido. En el mundo del deporte, por ejemplo. ¿Dónde están la ley del patrocinio y la ley del mecenazgo? Han cerrado el grifo a las comunidades y a los ayuntamientos y hoy el deporte malvive. Eso sí, para hacerse la foto con un campeón del mundo, todos pierden el trasero.

España parece abocada a nuevas elecciones. ¿Hay solución al actual bloqueo?

Sí, que prevalezca el interés general sobre el interés particular. Yo sé que es muy duro, en el caso de Rajoy, estar en Moncloa como presidente de un país llamado España e irte de registrador de la propiedad a Santa Pola. Yo sé que es muy duro, en el caso de Pedro Sánchez, soñar con ser presidente aunque sólo sea un día -lo que, entre otras cosas, te arregla la vida- y tener que marcharte de profesor asociado a la universidad. Y ese es el problema. Mientras no desaparezca el interés personal, no habrá solución.

Cuando se despedió, tenía 59 años. Va camino de los 73. ¿Volvería usted a ponerse delante de un micrófono, como ha dicho, para decir todas estas cosas?

Si se dieran las condiciones, mañana mismo. Pero es difícil por cómo está el mundo de la comunicación. Este país, y pongo el ejemplo de Adolfo Suárez, de Felipe González y del mismísimo Aznar, ha jubilado a líderes con 45 o 50 años, cuando los grandes mandatarios en la historia han sido hombres de mucha más edad. Y es normal, porque los años te dan conocimiento, experiencia, sabiduría.

Churchill decía que para ser un buen mandatario tienes que tener la familia tranquila, la cuenta saneada y no irte detrás del primer culo. Y eso te lo da el paso de los años. Yo soy mejor ahora, porque me doy cuenta de cosas que antes no veía.

sábado, 16 de abril de 2016

Lista de paraísos fiscales

Laura Riestra "Los 'otros' Panamá" en Huffington Post, 15/04/2016 

(Para ver los vídeos, en el enlace)

Las filtraciones de los llamados ‘papeles de Panamá’ han puesto de manifiesto la ineficacia de las políticas que pretenden luchar contra el fraude fiscal. Sin embargo, el escándalo que ha hecho caer a José Manuel Soria ni es puntual, ni de origen reciente. Esos más de once millones de documentos filtrados en España por El Confidencial y La Sexta son el canal por el que se han destapado las vergüenzas de unas leyes que, por no contemplar, no contemplan ni una definición exacta a nivel global de lo que es un ‘paraíso fiscal’ ni un listado de los países que entrarían dentro de esta categoría. ¿El resultado? No es sólo Panamá, hay más de 200 naciones y territorios en los que defraudar es sencillo. De hecho, Soria no ha sido cazado por tener una offshore en Panamá, sino que los documentos sitúan sus empresas en Bahamas y Jersey.

Hay que destacar un aspecto importante: la constitución de una filial en un paraíso fiscal no tiene porqué ser forzosamente el resultado de actividades intencionadas de elusión de impuestos. Es posible contar con una en Suiza o en cualquier otro paraíso fiscal y tener una actividad económica real, pero, como destaca Oxfam Intermon, la gran mayoría de empresas allí registradas no la tienen.

Precisamente ahora, dadas las dimensiones que ha adquirido el escándalo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, ha anunciado su propósito de contar con una lista europea de paraísos fiscales en los próximos seis meses. El comisario dijo estar “ultrajado y furioso” después de que las filtraciones revelaran cientos de presuntos casos de evasión fiscal a través de la creación de empresas en paraísos fiscales, y aseguró que, aunque aún no se sabe qué parte de estas actividades puede ser ilegal, las considera “ciertamente inmorales”.

Además, Moscovici ha aportado un dato clave, que refleja hasta qué punto es necesario un enfoque común: Panamá sólo estaba listado como paraíso fiscal por ocho países de los veintiocho.

No es la primera vez que desde Europa se lanza un tipo de iniciativa así. Hace unos meses la Comisión Europea lanzó su plan de Acción Fiscal. En él se incluía una lista negra de 30 paraísos fiscales:

● En Asia: Brunéi, Hong Kong, Maldivas.
● En África: Liberia, Mauricio, Seychelles.
● En Oceanía: Islas Cook, Nauru, Niue, Islas Marshall, Vanuatu.
● El resto: Anguila, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belize, Bermuda, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Granada, Montserrat, San Vicente, Granadinas, San Cristóbal y Nieves.
● En Europa: Andorra, la isla de Guernsey, en el Canal de la Mancha, dependiente de Reino Unido, Liechstenstein y Mónaco.

En teoría, la nueva lista europea que se pretende crear va a ser “tan ambiciosa” como la OCDE, que reconoce que aproximadamente 59 países podrían ser paraísos fiscales.

Para hacerse una idea de hasta qué punto son diferentes unas y otras listas, en España sólo hay 33 países considerados paraísos fiscales. Desde el año 2010, países como Luxemburgo, Panamá, Bermudas, Mónaco y más recientemente las islas del canal británicas (Jersey, Guernesey, Isla de Man) han dejado de ser considerados como paraísos fiscales para nuestro país, lo que supone facilitar las condiciones para las empresas españolas cuyas filiales operan en esos territorios.

Entonces, ¿cuánto dinero se gestiona en estos lugares? En 2007 el FMI daba un dato revelador: uno de cuatro euros de la economía mundial se oculta del fisco en estas zonas oscuras. A continuación, algunos paraísos fiscales y sus cifras para comprender bien de qué estamos hablando.

Jersey

Toda España mira estos días a Jersey, dado que es uno de los paraísos fiscales en los que Soria tenía ubicada una de las empresas que han implicado su final como político. Esta isla, ubicada en el Canal de la Mancha, es un oasis tributario ubicado en pleno corazón de Europa que en 2013 se convirtió en el mayor refugio fiscal de capital extranjero del mundo, según el Global Financial Centres Index.

Prueba de hasta qué punto este paraíso fiscal es relevante, es que en el tercer trimestre de 2013 se registraron en la isla 667 nuevas empresas, lo que supone un total de 33.272 compañías inscritas. Esto supone casi 290 empresas y más de 15.400 millones de dólares (11.400 millones de euros) por kilómetro cuadrado de isla.

Miembros del equipo del programa de Ana Rosa han viajado hasta esta isla, que atesora más dinero que cualquiera de los paraísos fiscales del mundo, más incluso que las islas Caimán. El portavoz de los banqueros de la isla reconoció ante las cámaras que sus bancos guardan más de un billón de euros y que una condición necesaria para abrir una cuenta allí es declarar quién es y de dónde procede el dinero. ¿Qué ofrecen a cambio? Fiscalidad casi cero y opacidad.

No es sólo Soria, también hay sospechas de que la familia Pujol, Luis Bárcenas o el tenor Plácido Domingo poseen cuentas en esta isla inglesa, según desvela el programa de Ana Rosa.

Islas Vírgenes Británicas

Se trata de un pequeño territorio del Caribe que cuenta con el récord en densidad de empresas, 850.000 sociedades registradas, 30 por cada uno de sus 27.800 habitantes, según los datos de Oxfam. Un estudio comisionado por el mismo gobierno británico, del que se hace eco la cadena BBC, mostró que estas islas concentran un 45% de las compañías que se forman en paraísos o fiscales de todo el mundo. Aquí es precisamente donde Vargas Llosa y su exmujer compraron una firma offshore al despacho de abogados Mossack Fonseca a través de un intermediario.

¿Qué ofrecen? Secreto, regulación mínima y estabilidad a sus clientes. Esto significa, por ejemplo, que aquí ni se paga la renta, ni se pasan factura por las herencias. No existe un registro público de propietarios de las compañías, ni tampoco la obligación de hacer públicas las cuenta.

Islas Caimán

Se han convertido en el quinto centro financiero del mundo. Son unas pequeñas islas del Caribe, con una superficie 30 veces menor que la de la Comunidad de Madrid y apenas 56.000 habitantes, que, sin embargo, en uno solo de sus edificios, conocido como Ugland House, tiene 15.000 empresas constituidas. De él, el Presidente de EEUU Barack Obama dijo que o se trata del edificio más grande del mundo o del mayor paraíso fiscal. Por ejemplo, cuentan con 15 filiales francesas y ningún trabajador declarado.

Además, las Islas Caimán son el paraíso fiscal predilecto de la inversión extranjera desde España: ha atraído en el último año 1.969 millones de euros, 89 veces más que el año anterior. Este importe es superior al actual presupuesto estatal destinado a Servicios Sociales y Promoción Social para el año 2015, de casi 1.840 millones de euros, según datos de Oxfam.

Aquí fue donde, según denunció el diario francés Le Monde, el tesorero de la campaña electoral de François Hollande, su viejo amigo Jean-Jacques Augier, tuvo desde 2008 hasta 2013 dos sociedades opacas. Este territorio también fue objeto del estudio realizado por el artista italiano Paolo Cirio, quien, tras denunciar la falta de ley en esta zona, sentenció: “Cuando la crisis arrecia y en países como Italia y España se cierran escuelas y hospitales, el motivo hay que buscarlo en las Islas Caimán”.

Suiza

Aunque ha abandonado la lista gris de paraísos fiscales de la OCDE, las ventajas que ofrecen siguen convirtiendo a este país en uno de los paraísos fiscales más conocidos del mundo. En 2008 la filtración de la llamada ‘lista Falciani’ se puso nombre a los 106.000 clientes con cuentas opacas en esta entidad, provenientes de 203 países distintos, que en total acaparaban más de 100.000 millones de dólares.

Utilizando fuentes del Banco Central de Suiza, un estudio, del que se hace eco Oxfam, calcula que en 2013 y tan sólo en Suiza, los españoles ocultaban aproximadamente 80.000 millones de euros.

¿Qué ha ofrecido siempre Suiza? Secreto bancario, que viene de una ley que data del año 1934, seguridad de sus bancos, opacidad de sus cuentas y un régimen fiscal muy beneficioso.

Con todo, para España Suiza no es, desde 2010, un paraíso fiscal. A priori se lleva a cabo un intercambio de información con el Gobierno español para garantizar al Gobierno la lucha contra el fraude

Luxemburgo

Los “Tax Rulings” o acuerdos fiscales bilaterales entre empresas y gobiernos, son sin duda el aspecto más polémico con respecto a Luxemburgo. El caso conocido como 'Lux Leaks', revelado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en noviembre de 2014, detalla cómo la administración tributaria luxemburguesa negoció con grandes empresas transnacionales para diseñarles acuerdos fiscales a medida.

Con la asistencia de la consultora PriceWaterhouseCoopers entre otras, el Gobierno luxemburgués firmó acuerdos secretos con casi 340 multinacionales entre 2002 y 2010 para beneficiarse de "estructuras fiscales complejas diseñadas para crear reducciones drásticas en los impuestos", como indica el ICIJ. De esta forma, algunas de estas empresas consiguieron tributar apenas un 1% por sus beneficios en el Impuesto de Sociedades. Estos son tan sólo los casos que han sido hechos públicos en el marco de la investigación del ICIJ. El resto, siguen siendo secretos.

Es, además, el territorio preferido para los bancos franceses, con 117 filiales.

Delaware

Desde 2010 es el destino preferido para las filiales en paraísos fiscales de empresas IBEX35. Se han identificado 352 en 2013, casi duplicando las del año anterior. La gran mayoría de ellas están registradas en tan sólo dos direcciones postales, dos edificios no muy grandes en los que deben de compartir todas las instalaciones a pesar de ser competidoras directas entre sí.

En el 2711 Centerville Road, Wilmington, nos encontramos con 125 filiales de empresas del IBEX35 registradas. Y no muy lejos, en el 1209 Orange Street, Wilmington, New Castle, un edificio de un solo piso con 285.000 empresas domiciliadas, entre ellas 136 filiales de empresas del IBEX35.

¿Qué ofrece Delaware? Desde 1899 prácticamente no se paga impuestos y la legislación civil, mercantil y penal protege de forma absoluta a los gerentes y propietarios de las empresas. Legislaciones similares e igualmente opacas existen en estados como Nevada o Wyoming.

El Quijote para Francisco Rico

Francisco Rico, "‘Don Quijote’, es decir, la historia de la novela", en El País, 15-IV-2016:

El libro y su protagonista ilustran en grado supremo la dimensión narrativa de la vida provocando a un tiempo la risa y la adhesión con la tranquilizadora distancia de la ficción

Se ha dicho que toda filosofía es una nota a pie de página de Platón. Puede decirse que toda la ficción en prosa es una variación sobre ‘el tema del Quijote’. Es muy cierto el juicio de Lionel Trilling, y en parte se entiende porque ‘el tema del Quijote’ tiene mucho que ver con las raíces mismas de la ficción como dimensión constitutiva del ser humano y como sustancia primordial de toda literatura.

La más difundida de todas las interpretaciones del Quijote, hasta el punto de convertirse en la explicación estándar que en principio viene acompañando durante dos siglos a quien se dispone a leerlo por primera vez, la dio el romanticismo alemán: en palabras de Schelling, el tema de la obra es “das Reale im Kampf mit dem Idealem”, ‘la lucha de lo real con lo ideal’. Hay un fondo indudable de verdad en esa interpretación, pero si hubiera que proponer un núcleo último de significación, una significación a todas luces no buscada por Cervantes y sin embargo admisible sin la menor violencia, yo personalmente me atrevería a razonar que don Quijote ilustra en grado superlativo un rasgo fundamental de la condición humana.

Vivir, en efecto, es contar, ir contándonos historias. La más modesta acción cotidiana, no digamos si crucial, supone imaginar una narración en que nos corresponde el papel de protagonistas, ponerla a prueba frente a los condicionamientos de las circunstancias, para volvérnosla luego a contar dentro de una trama más compleja, mejor estructurada. Don Quijote y el Quijote ilustran en grado supremo, digo, esa dimensión constitutivamente narrativa de la vida, y la ilustran provocándonos a un tiempo la risa y la adhesión, llevándonos a contemplarlos con la cercanía de nuestros propios relatos, pero con la tranquilizadora distancia de la ficción.

Ese trasfondo universal, esa referencia más o menos implícita del Quijote a una constante de la condición humana, reviste en él la forma de polémica literaria, en la medida en que confronta las dos grandes direcciones de la especie de ficción que actualmente llamamos novela, en principio autónomas: una antigua, inmemorial, la otra sustancialmente moderna.

La antigua se centra en el relato de sucesos y pasiones extraordinarias, protagonizado por personajes que reúnen perfecciones de todo orden y se mueven en escenarios inaccesibles para el común de las gentes, a menudo con elementos fantásticos o sobrenaturales, en un mundo de nítidas jerarquías y fronteras entre el bien y el mal. Cervantes ha empezado justamente su carrera con una de las variedades de esa especie, La Galatea (1585), en la línea de la fábula pastoril de filiación clásica asociada con el relato sentimental de la tardía Edad Media. Y su última obra serán Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), con su incesante despliegue de peripecias (raptos, naufragios, maravillas...) que complican el destino de los dos jóvenes y modélicos enamorados.

Al margen de esa tradición milenaria, desde el siglo XVI fluye independientemente otra modalidad de escritura: las ficciones que se presentan como relatos de hechos reales, efectivamente acaecidos; cuya acción se desarrolla entre las cosas y personas de la vida diaria, y que adoptan las formas corrientes en los escritos del mundo real: cartas, memorias, biografías, relaciones, crónicas..., unas veces en primera persona, como en el Lazarillo de Tormes o en la picaresca, y otras en tercera persona, como en el Diario del año de la peste de Defoe o en las biografías inglesas de criminales.

Pues bien: la historia de la novela es la historia de la confluencia del antiguo ideal romancesco y una narrativa moderna inspirada por la ficción pseudo-real, una confluencia en la que será aquél quien a la larga más honda y perdurablemente acoja las propuestas y los procedimientos de ésta. La culminación del proceso sólo se alcanza cuando la estética más prestigiosa en los siglos XIX y XX acoge en su marco y superpone a título de iguales la ficción pseudo-real, los simulacros de prosa de hechos reales, y las especies de ficción que hasta entonces había tenido como propias el establishment literario. Pero todo ese proceso está prefigurado ya en el Quijote: el Quijote adelanta, contiene y en medida importante inventa (no temamos decirlo: inventa) no ya la novela, sino la historia de la novela.

Por otra parte, la novela se nos presenta hoy como la forma por excelencia híbrida, polifónica, para decirlo con Bajtin, o, en la fórmula de Marthe Robert, “totalitaria”: el género de géneros, el cajón de sastre donde se mezclan y conviven todas las modalidades literarias y expresivas. El Quijote, a la altura de su tiempo, concuerda sustancialmente con esa concepción de la novela que llegó a formarse el siglo XX.

El Quijote ensancha con categorías nuevas el espacio de la ficción, pero, se diría, sin desechar ninguna de las viejas. De la teoría clásica le viene el problema capital de cómo concertar la admiratio con la verosimilitud. El grand roman está reelaborado no sólo en diálogo crítico con los libros de caballerías, sino en episodios pastoriles como el de Grisóstomo y Marcela o en las aventuras del Capitán Cautivo. El relato folkórico y la novella corta a la italiana se emulan al par que se critican, por ejemplo, en el cuento de Lope Ruiz (I, 20) y en El curioso impertinente.

Si en la Primera parte (1605) los materiales de diversas tradiciones tienden a yuxtaponerse, al arrimo de la noción renacentista de que la varietas es fuente a la vez de verdad y de belleza, la Segunda (1615), sin renunciar a ellos, los ensambla en un hilo conductor que enlaza desde el trasmundo onírico de la Cueva de Montesinos hasta la crónica de actualidad de Roque Guinart, pasando por la farsa cortesana de los Duques. La mise en abîme y la metaficción tienen en la Segunda parte un papel sobresaliente a través de las conspicuas referencias a la Primera y a la continuación del apócrifo Avellaneda.

Todos los géneros y los estilos literarios, del teatro a la épica, y todos los tipos de discurso, de la pieza oratoria al documento legal, se someten a revisión. Todos los niveles del lenguaje, en fin, de los artificiosos arcaísmos del caballero a la fraseología popular de Sancho, se conciertan con la prosa limpia y natural que da el tono de la narración, en una fascinante polifonía. Con una modernidad perenne, el Quijote se configura, así, como un completo universo a la vez de realidad y de literatura.

Shakespeare, el inagotable

Marcos Ordóñez, "Shakespeare, el inagotable", en El País, 15-IV-2016:

Nadie igualó en el teatro su ambición narrativa ni la amplitud de su mirada. El dramaturgo parecía convencido de que todo, absolutamente todo, podía mostrarse en un escenario desnudo

Peter Ackroyd, que escribió una vivaz (y voluminosa) biografía de Shakespeare, le describe como una esponja que absorbía todo lo que estaba a su alcance. Aprendió de las reacciones del público y de los actores, de las historias escritas hacía varios siglos (las célebres Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, de Holinshed, publicadas en 1577, su libro de cabecera) y de lo que acababa de estrenarse, los diálogos cortesanos de John Lily y las tramas sangrientas y enloquecidas de George Peele, y sobre todo de las exuberantes tragedias de Christopher Marlowe, su primer ídolo. “Amplió y profundizó enormemente su léxico”, cuenta Ackroyd, “a medida que experimentaba con las diversas formas del arte dramático. Estaba en total sintonía con el lenguaje que le rodeaba —los poemas, las funciones, los panfletos, los discursos, el habla de la calle— y devoró cuanto se le puso por delante. Tal vez no haya existido mayor asimilador en la historia del teatro”. Una de las grandes preguntas: ¿de dónde sacó Shakespeare los muchos conocimientos que aparecen en sus obras? Es cierto que no pisó la universidad, pero las escuelas isabelinas, según T. W. Baldwin, “proporcionaban un formidable saber lingüístico y literario: se estudiaba allí retórica y elocuencia, se interpretaban obras clásicas, se improvisaban discursos y exposiciones orales. Shakespeare, casi con toda seguridad, sabía leer latín, francés e italiano”. A juzgar por sus textos, parece haber leído muchísimo, pero de manera singular. Ackroyd averiguó que citaba “muchos comienzos” (de libros bíblicos y de Ovidio, sobre todo) pero “escasas conclusiones”: lo que podríamos llamar “síndrome del lector vago”, pero, desde luego, con mucho aprovechamiento.

Me gusta la imagen del joven Shakespeare llegando a Londres tras sus “años perdidos”, todavía hoy por documentar. Una ciudad juvenil (la mitad de la población tenía menos de 20 años), violenta y acosada por la muerte: en 1594, 15.000 londinenses cayeron víctimas de la peste. No es extraño que escribiera a gran velocidad. Ni que eligiera el teatro, esa forma de vida agudizada, intensificada. Y rentable, como pudo comprobar: acabó siendo copropietario del Globe y del Blackfriars, un teatro abierto y otro cubierto; adquirió tierras y escudo de armas, la gran obsesión de su padre, y una gran casa en Stratford.

En Londres encontró a su nueva familia, una pandilla de cómicos, la Lord Chamberlain’s Men, creada y protegida por Henry Carey, barón de Hunsdon, responsable de los espectáculos palaciegos, y dirigida por Richard Burbage, el actor (junto con Edward Alleyn) más popular de su época y el mejor amigo de Shakespeare. La band of brothers estaba integrada, entre otros, por Burbage, John Sinclair, Augustine Phillips, Nicholas Tooley, Henry Condell y John Heminges (que compilarían el Primer folio de la obra shakespeariana), así como Will Kempe, el bufón más famoso del reino, y el propio Shakespeare, por supuesto. Lideraron, bajo el patronazgo de la reina Isabel y luego del rey Jaime, la compañía más longeva de la historia teatral británica: de 1594 a 1642, un periodo de casi cincuenta años. Fueron, según Ackroyd, “un grupo de compañeros con intereses y obligaciones comunes: vivieron en el mismo barrio y se casaron con hijas, hermanas y viudas de sus respectivas familias, que a su vez se unieron a la troupe”. Y, dato importante, formaron una cooperativa para repartirse los ingresos y reinvertir en nuevas producciones. Se convirtieron en una auténtica factoría: en dos o tres semanas montaban una obra y realizaban 15 estrenos por temporada.

Por lo que parece (en la vida de Shakespeare hay mucho de especulación) fue actor y también director. Desde luego, conocía bien el oficio y las sutilezas de la puesta en escena, como prueban las famosas Instrucciones a los cómicos de Hamlet, quizás el primer texto en el que vemos a un auténtico director en acción, y que aquí resumo: “Te ruego que recites el pasaje con soltura y de manera natural. No cortes demasiado el aire con las manos, pues en el mismo torbellino de la pasión has de mostrar templanza y suavidad: que la acción responda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la naturaleza, porque todo exceso traiciona la intención del teatro, que no es otra que colocar un espejo ante la vida: mostrar a la virtud y al vicio sus propios rasgos, y a cada época, su forma y su sello”.

A la hora de construir un verbo poético y dramático, tomó posesión del pentámetro yámbico y lo hizo resonar como nunca hasta entonces. Los versos le marcan al actor, sin indicaciones, un ritmo esencial: cómo ha de respirarlos, dónde están los galopes y los momentos de reposo. Y mucho más que un ritmo: Jordi Balló y Xavier Pérez señalan en El mundo, un escenario de qué modo “construye la imagen en el oyente y cómo se hace visión aunque no llegue a visualizarse”, y cómo brota la conciencia del personaje, nunca tan claramente plasmada hasta entonces, una conciencia que “habla mientras piensa y se escucha a sí misma”. Parecía convencido (y así lo demostró) de que todo, absolutamente todo, podía mostrarse en un escenario desnudo. Nadie igualó en el teatro su ambición narrativa ni la amplitud de su mirada.

Para algunos, Shakespeare nunca existió. La controversia no descansa: que si fue Edward de Vere, que si Marlowe (falsamente muerto, claro), que si Bacon. Se comprende: su mera existencia puede ser una afrenta para el resto de los mortales. En su estupendo ensayo La calidad de la misericordia, Peter Brook desmonta las reiteraciones de los negacionistas con dos o tres argumentos muy sensatos. Uno: Londres no era lo bastante grande (y el mundo del teatro, “el peor ambiente para guardar un secreto”, señala), como para que la presunta impostura de Shakespeare no hubiera salido a la luz. Dos: un hombre que encontró su lugar en una familia de cómicos no podía ser un aristócrata. Y tres: un genio puede brotar en el entorno más humilde, como demuestra Leonardo da Vinci, hijo ilegítimo de un notario y una campesina. Hablar de Shakespeare, como se ve, es asunto inagotable. Como bien escribió Borges en Everything and Nothing, “nadie fue tantos hombres como aquel hombre que, a semejanza del egipcio Proteo, pudo agotar todas las apariencias del ser”.

La difícil identidad Shakespeare / Cervantes


Nuestra aptitud para ver constelaciones de estrellas distantes entre sí y por lo general muertas se vuelca en otras áreas de nuestra vida sensible. Agrupamos en una misma cartografía imaginaria hitos geográficos disímiles, hechos históricos aislados, personas cuyo solo punto común es un idioma o un cumpleaños compartido. Creamos así circunstancias cuya explicación puede ser encontrada solamente en la astrología o la quiromancia, y a partir de estos embrujos intentamos responder a viejas preguntas metafísicas sobre el azar y la fortuna. El hecho de que las fechas de William Shakespeare y Miguel de Cervantes casi coincidan hace que no solo asociemos a estos dos personajes singulares en obligatorias celebraciones oficiales, sino que busquemos en estos seres tan diferentes una identidad compartida.

Desde un punto de vista histórico, sus realidades fueron notoriamente distintas. La Inglaterra de Shakespeare transitó entre la autoridad de Isabel y la de Jaime, la primera de ambiciones imperiales y la segunda de preocupaciones sobre todo internas, calidades reflejadas en obras como Hamlet y Julio César por una parte, y en Macbeth y El rey Lear por otra. El teatro era un arte menoscabado en Inglaterra: cuando Shakespeare murió, después de haber escrito algunas de las obras que ahora universalmente consideramos imprescindibles para nuestra imaginación, no hubo ceremonias oficiales en Stratford-upon-Avon, ninguno de sus contemporáneos europeos escribió su elegía en su honor, y nadie en Inglaterra propuso que fuese sepultado en la abadía de Westminster, donde yacían los escritores célebres como Spencer y Chaucer. Shakespeare era (según cuenta su casi contemporáneo John Aubrey) hijo de un carnicero y de adolescente le gustaba recitar poemas ante los azorados matarifes. Fue actor, empresario teatral, recaudador de impuestos (como Cervantes) y no sabemos con certeza si alguna vez viajó al extranjero. La primera traducción de una de sus obras apareció en Alemania en 1762, casi siglo y medio después de su muerte.

Cervantes vivió en una España que extendía su autoridad en la parte del Nuevo Mundo que le había sido otorgado por el Tratado de Tordesillas, con la cruz y la espada, degollando un “infinito número de ánimas,” dice el padre Las Casas, para “henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas” con “la insaciable codicia y ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo”. Por medio de sucesivas expulsiones de judíos y árabes, y luego de conversos, España había querido inventarse una identidad cristiana pura, negando la realidad de sus raíces entrelazadas. En tales circunstancias, el Quijote resulta un acto subversivo, con la entrega de la autoría de lo que será la obra cumbre de la literatura española a un moro, Cide Hamete, y con el testimonio del morisco Ricote denunciando la infamia de las medidas de expulsión. Miguel de Cervantes (nos dice él mismo) “fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo. Perdió en la batalla de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa”. Tuvo comisiones en Andalucía, fue recaudador de impuestos (como Shakespeare), padeció cárcel en Sevilla, fue miembro de la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y más tarde novicio de la Orden Tercera. Su Quijote lo hizo tan famoso que cuando escribió la segunda parte pudo decir al bachiller Carrasco, y sin exageración, “que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de tal historia; si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se han impreso; y aún hay fama que se está imprimiendo en Amberes, y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca”.

La lengua de Shakespeare había llegado a su punto más alto. Confluencia de lenguas germánicas y latinas, el riquísimo vocabulario del inglés del siglo XVI permitió a Shakespeare una extensión sonora y una profundidad epistemológica asombrosas. Cuando Macbeth declara que su mano ensangrentada “teñiría de carmesí el mar multitudinario, volviendo lo verde rojo” (“the multitudinous seas incarnadine / Making the green one red”), los lentos epítetos multisilábicos latinos son contrapuestos a los bruscos y contundentes monosílabos sajones, resaltando la brutalidad del acto. Instrumento de la Reforma, la lengua inglesa fue sometida a un escrutinio severo por los censores. En 1667, en la Historia de la Royal Society of London, el obispo Sprat advirtió de los seductores peligros que ofrecían los extravagantes laberintos del barroco y recomendó volver a la primitiva pureza y brevedad del lenguaje, “cuando los hombres comunicaban un cierto número de cosas en un número igual de palabras”. A pesar de los magníficos ejemplos de barroco inglés —sir Thomas Browne, Robert Burton, el mismo Shakespeare, por supuesto—, la Iglesia anglicana prescribía exactitud y concisión que permitiría a los elegidos el entendimiento de la Verdad Revelada, tal como lo había hecho el equipo de traductores de la Biblia por orden del rey Jaime. Shakespeare, sin embargo, logró ser milagrosamente barroco y exacto, expansivo y escrupuloso al mismo tiempo. La acumulación de metáforas, la profusión de adjetivos, los cambios de vocabulario y de tono profundizan y no diluyen el sentido de sus versos. El quizás demasiado famoso monólogo de Hamlet sería imposible en español puesto que este exige elegir entre ser y estar. En seis monosílabos ingleses el Príncipe de Dinamarca define la preocupación esencial de todo ser humano consciente; Calderón, en cambio, requiere 30 versos españoles para decir la misma cosa.

El español de Cervantes es despreocupado, generoso, derrochón. Le importa más lo que cuenta que cómo lo cuenta, y menos cómo lo cuenta que el puro placer de hilvanar palabras. Frase tras frase, párrafo tras párrafo, es en fluir de las palabras que recorremos los caminos de su España polvorienta y difícil, y seguimos las violentas aventuras del héroe justiciero, y reconocemos a los personajes vivos de Don Quijote y Sancho. Las inspiradas y sentidas declaraciones del primero y las vulgares y no menos sentidas palabras del segundo cobran vigor dramático en el torrente verbal que las arrastra. De manera esencial, la máquina literaria entera del Quijote es más verosímil, más comprensible, más vigorosa que cualquiera de sus partes. Las citas cervantinas extraídas de su contexto parecen casi banales; la obra completa es quizás la mejor novela jamás escrita, y la más original.

Si queremos dejarnos llevar por nuestro impulso asociativo, podemos considerar a estos dos escritores como opuestos o complementarios. Podemos verlos a la luz (o a la sombra) de la Reforma uno, de la Contrarreforma el otro. Podemos verlos el uno como maestro de un género popular de poco prestigio y el otro como maestro de un género popular prestigioso. Podemos verlos como iguales, artistas ambos tratando de emplear los medios a su disposición para crear obras iluminadas y geniales, sin saber que eran ilumi­nadas y geniales. Shakespeare nunca reunió los textos de sus obras teatrales (la tarea estuvo a cargo de su amigo Ben Jonson) y Cervantes estuvo convencido de que su fama dependería de su Viaje del Parnaso y del Persiles y Sigismunda.

¿Se conocieron, estos dos monstruos? Podemos sospechar que Shakespeare tuvo noticias del Quijote y que lo leyó o leyó al menos el episodio de Cardenio que luego convirtió en una pieza hoy perdida: Roger Chartier ha investigado detalladamente esta tentadora hipótesis. Probablemente no, pero si lo hicieron, es posible que ni Cervantes ni Shakespeare reconociese en el otro a una estrella de importancia universal, o que simplemente no admitiese otro cuerpo celeste de igual intensidad y tamaño en su órbita. Cuando Joyce y Proust se encontraron, intercambiaron tres o cuatro banalidades, Joyce quejándose de sus dolores de cabeza y Proust de sus dolores de estómago. Quizás con Shakespeare y Cervantes hubiese ocurrido algo similar.

viernes, 15 de abril de 2016

Arde el mar, de Pere Gimferrer, y los venecianos o novísimos

El título del libro de poesía más famoso de Pere Gimferrer suele desconcertar al profano. Pero es una alusión culturalista de las que tanto gustan al autor. La elucidación del mismo se encuentra en uno de los Epigramas venecianos de Goethe ("Oda a Venecia ante el mar de los teatros")


"Al rayar el alba ascendía a la cima más alta, saludaba muy de mañana al mensajero del día, a ti, estrella cordial. Luego esperaba con impaciencia las miradas de la princesa del cielo, deleite del joven. Cuántas veces me hiciste salir siendo aún de noche. Ahora veo a los mensajeros del día, los ojos celestiales de mi amada, y el sol llega demasiado pronto.

Te asombras y me muestras el mar: parece arder. Cómo se mueven ardiendo las olas alrededor del barco en la noche. Yo no me asombro, el mar nos trajo al mundo a Afrodita, ¿y no nació de ella una llama, su hijo? Vi el fulgor del mar y el centellear de la marea, flamantes partieron las velas con buenos vientos, mi corazón no sintió nostalgia, la mirada anhelante se volvió hacia atrás, hacia la nieve de las montañas.

En el sur hay muchos tesoros, pero en el norte hay uno que, como un imán enorme, me atrae irresistible."

Citas selectas de William Somerset Maugham

"Acuérdate de esto: cumplir el deber no tiene más mérito que lavarse la cara. No basta cumplirlo, pues el deber se impone. La única cosa que vale es amarlo."

"Adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida."

"Cada hombre tiene secretos que él mismo ignora."

"Cuando sólo se piensa en el pasado, es que no se tiene futuro."

"El amor más duradero es el amor no correspondido."

"El amor, si no es pasión, no es amor, sino otra cosa; y la pasión se alimenta menos de satisfacción que de obstáculos".

"El dinero es como un sexto sentido; sin él no podríamos usar completamente los otros cinco."

"El dolor une, a veces, pero no enseña a vivir."

"En ocasiones el exceso es estimulante. Evita que con la moderación se adquiera el mortal efecto de un hábito."

"En su lucha contra el individuo, la sociedad tiene tres armas: ley, opinión publica y conciencia."

"En tiempos de hipocresía, cualquier sinceridad parece cinismo"

"La astucia a veces tiene éxito en los negocios, pero en el arte la honestidad no sólo es la mejor, sino la única política".

"La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas."

"La gente te pide críticas, pero en realidad sólo quiere halagos."

"La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos."

"Los tres deberes fundamentales de la mujer son ser bonita, ir bien vestida y no contradecir."

"Para comer bien en Inglaterra es recomendable desayunar tres veces."

"Si el amor y el deber se encuentran, empieza el estado de gracia y se llega a una felicidad que es muy difícil imaginar."

"Si la gente sólo hablara cuando tuviera algo que decir, el ser humano perdería muy pronto el uso del lenguaje."

"Si no quieres que te mientan, no preguntes."

"Sólo avanzada ya mi vida me di cuenta de cuán fácil es decir: no lo sé."

"Sólo el amor y el arte hacen tolerable la existencia."

"Tres clases hay de ignorantes: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse."

"Un filósofo es un tipo que sube a una cumbre en busca del sol; encuentra niebla, desciende y explica el magnífico espectáculo que ha visto."

"Uno, con la edad, se libra del deseo de hacer las cosas como los demás y hace tranquilamente y sin miedo lo que le parece a él."

Citas sobre las citas

"Odio las citas, dime lo que sabes" Ralph Waldo Emerson

"La mejor forma que tiene un hombre de volverse mono es citando" Robert Benchley

"La mayoría de las personas son otras personas. Sus pensamientos son la opinión de alguien más, su vida una mímica, sus pasiones una cita" Óscar Wilde

"Yo nunca sé cuánto de lo que yo digo es verdad" Bette Midler

"La sabiduría de los sabios y la experiencia de los siglos pueden ser conservadas con las citas" Benjamin Disraeli

"Yo no quiero ser citado, y no cites que yo no quiero ser citado" Winston Burdett

"Cítame diciendo que fui citado incorrectamente" Groucho Marx

"El problema con las palabras es que tu nunca sabes en qué bocas han estado" Dennis Potter

"Ninguna cosa que se pueda decir es tan absurda que algún filósofo no la haya dicho anteriormente", Cicerón

"Las comillas son amadas como celosa y fiel custodia de la sabiduría y a la vez son despreciadas por ser incapaces de discriminar la estupidez" Ricardo Alberto Rivera Chévez

Una parábola reescrita por Somerset Maugham

-¿Recuerda cómo Jesús fue llevado por el desierto y allí se quedó cuarenta días en ayuno? Entonces, cuando tenía hambre, el Diablo vino a él y le dijo:

"Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan."

Pero se resistió a la tentación. El Diablo entonces le puso sobre el pináculo del templo:

"Si eres hijo de Dios, tírate abajo." De hecho, los ángeles velaban por él y habrían apoyado. Pero Jesús siguió resistiendo. El diablo le llevó a un monte alto, le mostró todos los reinos del mundo y le dijo que se los daría si se postrase ante él para adorarle. Pero Jesús dijo: "¡Fuera de aquí, Satanás!"

Y así termina la historia según el simple y bueno de Mateo. Pero hay una segunda parte.

El demonio, que era muy inteligente, volvió a Jesús y le dijo: "Si aceptas la vergüenza y la confusión, los azotes, la corona de espinas y la muerte en la cruz, vas a salvar a la raza humana, porque el amor más grande que un hombre puede probar es aquello que le hace sacrificar su vida por sus amigos ".

Jesús cayó. Y el diablo se rio hasta que le reventaron los costados: había previsto el mal que los hombres presuntamente cometerían en nombre de su Redentor .

Isabel me miró indignada.

-¿Dónde descubriste esto?"

-En ninguna parte. Lo he inventado para ti.

-Es una idiotez, una blasfemia.

-Solo quería hacerle entender que el autosacrificio es una pasión tan abrumadora que incluso el hambre y la lujuria empalidecen en comparación. Sus enredos conducen a la destrucción de sus víctimas en la más alta afirmación de su personalidad. El fin no cuenta: puede ser digno o no. No hay vino tan embriagador, no hay amor tan apasionado, no hay vicio tan atractivo. El momento del autosacrificio es un buen momento para Dios, ya que, como es tan infinito y omnipotente ¿cómo podría Dios sacrificarse? A lo sumo solo puede sacrificar a su único hijo. Asegúrate de que el Diablo refleje placenteramente a la hora de cerrar su balance las crueles guerras causadas por el cristianismo, las persecuciones, la tortura que los cristianos han infligido a los cristianos; la falta de caridad, la hipocresía y la intolerancia . Y al recordar cómo el cristianismo ha impuesto a la humanidad la carga amarga del sentido del pecado que ha eclipsado la belleza de las noches estrelladas y proyectado una sombra sobre los malignos placeres fugaces de un mundo hecho de alegría, debemos sin duda murmurar con una mueca y dar gracias al Diablo.

Isidro Sánchez, Legalidad y realidad

Isidro Sánchez Sánchez "Legalidad y realidad", en Miciudadreal, 15 abril, 2016

Durante los años 1976 y 1977, el presidente que procedía del Movimiento afirmó en variadas ocasiones que era preciso “elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal”. Quería indicar Adolfo Suárez que los partidos políticos debían entrar en la legalidad pues eran una realidad imparable en España. A pesar de la oposición del búnker franquista, o sea, los grupos de extrema derecha que se oponían a cualquier intento de reforma del Régimen, con el diario El Alcázar en vanguardia.

En períodos absolutistas o dictatoriales de nuestra historia las ideas no han encajado en la legalidad, que era restrictiva, encorsetada y represora. Pero en períodos democráticos muchas veces ha sido al revés, una legalidad amplia y democrática sencillamente se bordea, incumple, desobedece u omite. La Ley está para saltársela, es el pensamiento muy extendido. Es decir, aunque no es exclusivo de España, hay tradicionalmente en nuestro país un trecho importante entre legalidad y realidad, hay entre una y otra contrastes significativos, hecho frecuente en nuestra Historia contemporánea. El último caso es el “Pa na má”, sólo para ellos, para los patriotas. Ayer mismo, en su viñeta, El Roto ponía en boca de un magnate, que puede ser del Ibex-35, esa idea: “¡España es lo importante! ¡Pero sin impuestos, claro!” (El País, 14.4.2016).

Hay diferencias entre lo que se dice y lo que se hace, entre la teoría y la práctica, entre lo que indica el mundo del Derecho y su aplicación. Formalmente es un sistema en el imperio de la ley, pero con grandes espacios dedicados a favores, arbitrariedad, clientelismo y corrupción. Ese desfase lo vemos en carreteras, calles, montes, ríos, política, educación, sistema financiero…

Es cierto que los que suelen saltarse la legalidad son fundamentalistas de la legalidad. Pero la legalidad es una cosa y la justicia otra muy diferente, como sabemos. También conocemos que la legalidad puede cambiar, perfectamente, y acogerse a ella de forma persistente suele querer decir que no hay que cambiar para seguir controlando una situación. Está claro que la ley debería ser igual para todos, aunque no es igual.

La justicia debería ser igual para todas las personas pero sabemos que, generalmente, no es así. Se pueden ver, como ejemplo, los planteamiento de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial, constituida en Madrid el 14 de mayo de 2011. Recientemente pedía, entre otras cuestiones, la garantía de separación de poderes mediante la reducción o supresión de los aforamientos e indultos gubernativos.

En política, por ejemplo, ha sido una constante que los partidos del bipartidismo han visto su imagen mejorada por los medios de comunicación amigos y que los empresarios de esos medios han recibido en correspondencia los favores de los políticos. Con sometimiento a la realidad, sin sometimiento a ella o cambiándola cuando ha sido necesario.

Esa es otra. Cuando la realidad supera a la legalidad esta se cambia y se adapta a la realidad. En Andalucía hay, según Ecologistas en Acción, unas 300.000 viviendas ilegales. Se trata de un urbanismo ilegal que ha invadido millones de metros cuadrados de suelo no urbanizable y en muchos casos protegidos. Muchas de las urbanizaciones y viviendas ilegales han tenido el apoyo de los ayuntamiento, que han hecho caminos, los han asfaltado, han realizado tendidos eléctricos, han llevado agua, etcétera. Como en tantas ocasiones, la decisión supone un premio al infractor. Mientras tanto, el que cumple la legalidad se queda con cara de tonto.

No hay problema, la legalidad se adapta a la realidad. El Gobierno socialista andaluz, con el apoyo de Ciudadanos, prepara una amnistía mediante la modificación de tres artículos de la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) para permitir la regularización de edificaciones residenciales aisladas en suelo no urbanizable (Diagonal, 3 a 16-3-2016). Es sólo un ejemplo de cómo en España la demolición de edificaciones ilegales es cosa casi imposible. En el caso de una sentencia desfavorable se cambia la ley y todo arreglado. Faltaría más, la legalidad no puede estropear la realidad.

Lo último es el tema de las gasolineras. Isabel Rodríguez Teruel, presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Estaciones de Servicio, ha recordado que las gasolineras desatendidas no están permitidas por la Ley autonómica de Castilla-La Mancha, que requiere personal las 24 horas del día, “aunque, de momento están toleradas, y lo que es más grave, con autorización municipal de la localidad donde se instalan”. Legalidad y realidad transitan por caminos separados.

Pero así es España e “hijos de gatos, gatitos”. A fines del XIX, en 1898, Rafael Salillas publicó la obra El delincuente español. Hampa (Antropología picaresca). Estudiaba la delincuencia y presentaba los rasgos de la sociedad española. Existía para él una gran dificultad para implantar el constitucionalismo y afirmaba que la Constitución no formaba parte de la envoltura orgánica del pueblo español, ni siquiera era su piel, pues era una cosa no encarnada. En realidad, escribía, se trataba de una vestimenta acomodaticia.

La nueva vestimenta constitucional entraba en contradicción con el poder y creaba un dualismo, según Salillas, una diferencia entre legalidad y realidad: “En España existe el sufragio universal = En España no existe la libertad electoral. En España existe una organización judicial aparentemente bien establecida = En España no existe la independencia del poder judicial. España es una Monarquía constitucional (y lo mismo fuera decir una República, cuando existió) = España es una federación oligárquica” ¿Es posible establecer similitudes con la situación actual, casi 120 años después? Dejo la pregunta en el aire para que el lector busque la respuesta.

La más avanzada Declaración de los Derechos del hombre... fue la de 1793

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 24 junio 1793

El pueblo francés, convencido de que el olvido y el desprecio de los derechos naturales del hombre, son las únicas causas de las desgracias del mundo, ha resuelto exponer en una declaración solemne, estos derechos sagrados e inalienables, a fin de que todos los ciudadanos, pudiendo comparar en todo momento los actos del gobierno con la finalidad de toda institución social, no se dejen jamás oprimir ni envilecer por la tiranía; a fin de que el pueblo tenga siempre ante sus ojos las bases de su libertad y de su felicidad, el magistrado la regla de sus deberes, el legislador el objeto de su misión. – En consecuencia, proclama en presencia del Ser supremo, la siguiente declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. 

Artículo 1º. El fin de la sociedad es la felicidad común. – El gobierno ha sido instituido para garantizar al hombre el goce de sus derechos naturales e imprescriptibles. 
Artículo 2. Estos derechos son la igualdad, la libertad, la seguridad, la propiedad. 
Artículo 3. Todos los hombres son iguales por naturaleza y ante la ley. 
Artículo 4. La ley es la expresión libre y solemne de la voluntad general; es la misma para todos, tanto cuando protege, como cuando castiga; sólo puede ordenar lo que es justo y útil para la sociedad; sólo puede prohibir lo que es perjudicial para la misma. 
Artículo 5. Todos los ciudadanos son igualmente admisibles para los empleos públicos. Los pueblos libres no conocen otros motivos de preferencia en sus elecciones que las virtudes y los talentos. 
Artículo 6. La libertad es el poder que pertenece al hombre de hacer todo aquello que no perjudique a los derechos de los demás; tiene por principio la naturaleza, por regla la justicia, por garantía la ley; su límite moral se expresa en esta máxima: No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti. 
Artículo 7. El derecho a manifestar el propio pensamiento y las propias opiniones, ya sea por medio de la prensa, ya sea de otra manera; el derecho de reunirse pacíficamente; el libre ejercicio de los cultos; no pueden ser prohibidos. – La necesidad de enunciar estos derechos supone o la presencia o el recuerdo reciente del despotismo. 
Artículo 8. La seguridad consiste en la protección concedida por la sociedad a cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, de sus derechos y de sus propiedades. 
Artículo 9. La ley debe proteger la libertad pública e individual contra la opresión de los que gobiernan. 
Artículo 10. Nadie debe ser acusado, arrestado o detenido, salvo en los casos determinados por la ley y según las formas por ella prescritas. Todo ciudadano llamado o prendido por la autoridad de la ley debe obedecer al instante; la resistencia le convierte en culpable. 
Artículo 11. Cualquier acto ejercido contra un hombre fuera de los casos y de las formas determinados por la ley, es arbitrario y tiránico; aquel contra quien se quiera ejercer dicho acto por la violencia, tiene derecho a rechazarlo por la fuerza. 
Artículo 12. Los que soliciten, expidan, firmen, ejecuten o hagan ejecutar actos arbitrarios, serán culpables y deberán ser castigados. 
Artículo 13. Presumiéndose que todo hombre es inocente hasta que haya sido declarado culpable, si se juzgase indispensable arrestarlo, cualquier rigor que no fuera necesario para asegurar su persona deberá ser severamente reprimido por la ley. 
Artículo 14. Nadie debe ser juzgado y castigado sin haber sido oído o llamado legalmente, y sólo en virtud de una ley promulgada con anterioridad al delito. La ley que castigue delitos cometidos antes de su existencia es una ley tiránica; el efecto retroactivo dado a la ley sería un crimen. 
Artículo 15. La ley sólo puede prever las penas que sean estricta y evidentemente necesarias: las penas deben ser proporcionadas al delito y útiles para la sociedad. 
Artículo 16. El derecho de propiedad es aquel que tiene todo ciudadano de gozar y de disponer como lo desee de sus bienes, de sus rentas, del fruto de su trabajo y de su industria. 
Artículo 17. Ninguna clase de trabajo, de cultivo, de comercio, puede estar prohibida a la industria de los ciudadanos. 
Artículo 18. Todo hombre puede contratar sus servicios, su tiempo; pero no puede venderse ni ser vendido; su persona no es una propiedad enajenable. La ley no reconoce en modo alguno la servidumbre; sólo puede existir un compromiso de atenciones y gratitud entre el hombre que trabaja y el que lo emplea. 
Artículo 19. Nadie puede ser privado de la mínima porción de su propiedad sin su consentimiento, sino cuando lo exija la necesidad pública legalmente constatada, y a condición de una justa y previa indemnización. 
Artículo 20. No puede establecerse ninguna contribución si no es para la utilidad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a concurrir al establecimiento de las contribuciones, de vigilar su empleo, y de hacer que se les rindan cuentas. 
Artículo 21. Las ayudas públicas son una deuda sagrada. La sociedad debe la subsistencia a los ciudadanos desgraciados, ya sea procurándoles trabajo, ya sea proporcionando los medios de existencia a lo que no estén en condiciones de trabajar. 
Artículo 22. La instrucción es una necesidad para todos. La sociedad debe favorecer con todas sus fuerzas los progresos de la razón pública, y poner la instrucción al alcance de todos los ciudadanos. 
Artículo 23. La garantía social consiste en la acción de todos para asegurar a cada uno el goce y la conservación de sus derechos; esta garantía reposa sobre la soberanía nacional. 
Artículo 24. No puede existir si los límites de las funciones públicas no están claramente determinados por la ley, y si la responsabilidad de todos los funcionarios no está asegurada. 
Artículo 25. La soberanía reside en el pueblo; es una, indivisible, imprescriptible e inalienable. 
Artículo 26. Ninguna porción del pueblo puede ejercer el poder que corresponde a todo él; pero cada sección del soberano, reunida en asamblea, debe tener el derecho a expresar su voluntad con entera libertad. 
Artículo 27. Que todo individuo que usurpe la soberanía sea al instante ejecutado por los hombres libres. 
Artículo 28. Un pueblo tiene siempre el derecho a revisar, reformar y cambiar su constitución. Una generación no puede imponer sus leyes a las generaciones futuras. 
Artículo 29. Cada ciudadano tiene un derecho igual a concurrir a la formación de la ley y a la designación de sus mandatarios y de sus agentes. 
Artículo 30. Las funciones públicas son esencialmente temporales; no pueden ser consideradas como distinciones ni como recompensas, sino como deberes. 
Artículo 31. Los delitos de los mandatarios del pueblo y de sus agentes nunca deben quedar impunes. Nadie tiene derecho considerarse más inviolable que los demás ciudadanos. 
Artículo 32. El derecho a presentar peticiones a los depositarios de la autoridad pública no puede ser prohibido, suspendido ni limitado en ningún caso. 
Artículo 33. La resistencia a la opresión es la consecuencia de los demás derechos del hombre. 
Artículo 34. Hay opresión contra el cuerpo social cuando uno sólo de sus miembros es oprimido. Hay opresión contra cada miembro cuando el cuerpo social es oprimido. 
Artículo 35. Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada una de sus porciones, el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.

El derecho natural es el derecho de la especie humana

Hay en el De re publica (III, 17) de Cicerón uno de los párrafos más hermosos que se han escrito sobre ese derecho natural cuya existencia discuten tanto los juristas (la traducción es la española de 1818, poco después de que el cardenal Ángelo Mai descifrara con la ayuda de los reactivos químicos de Niebuhr el palimpsesto que contenía gran parte del texto perdido de obra:

Existe una ley verdadera, la recta razón, conforme a la naturaleza, universal, inmutable, eterna, cuyos mandatos estimulan al deber y cuyas prohibiciones alejan del mal. Sea que ordene, sea que prohíba, sus palabras no son vanas para el bueno, ni poderosas para el malo. Esta ley no puede contradecirse con otra, ni derogarse en alguna de sus partes, ni abolirse toda entera. Ni el Senado ni el pueblo pueden libertarnos de la obediencia a esta ley. No necesita un nuevo intérprete, o un nuevo órgano: no es diferente en Roma que en Atenas, ni mañana distinta de hoy, sino que en todas las naciones y en todos los tiempos esta ley reinará siempre única, eterna, imperecible, y la guía común, el rey de todas las criaturas, Dios mismo da el origen, la sanción y la publicidad a esta ley, que el hombre no puede desconocer sin huir de sí mismo, sin desconocer su naturaleza y sin sufrir por esta sola causa la más cruel expiación, aunque haya evitado en otro tiempo lo que se llama suplicio.

Para mí hay algo de poético en que el derecho natural se encontrara perdido y se recuperara en unos años tan trascendentales como esos, en plena época de las revoluciones.

Mi idea de la globalización

He estado pensando mucho estos días sobre la globalización y el derecho natural al reformar y completar los artículos sobre esta materia de la Wikipedia. Y en particular sobre la famosa afirmación del jurista Gustav Radbruch tras constatar que en Alemania existieron leyes tan injustas como las nazis y afirmar que "la ley extremadamente injusta no es verdadera ley". Y he llegado a la siguiente conclusión que he copiado en la Wikipedia con la satisfacción de que nadie me la ha discutido:

El economista y escritor español José Luis Sampedro, en su libro El mercado y la globalización (2002), la define como

Constelación de centros con fuerte poder económico y fines lucrativos, unidos por intereses paralelos, cuyas decisiones dominan los mercados mundiales, especialmente los financieros, usando la más avanzada tecnología y aprovechando la ausencia o debilidad de medidas reguladoras y de controles públicos (José Luis Sampedro, ''El mercado y la globalización''. Barcelona: Destino, 2002, p. 65)

Esos poderes son tan fuertes que llegan a acuerdos al margen de todo control político directo de los seres humanos que afectan al empleo, la salud y la vida cotidiana de grandes sectores de la Humanidad como CETA, TTIP y TISA, acuerdos que no se han publicado ni conocido ni sancionado por los que sufren sus consecuencias, algo jurídicamente muy discutible. Contra esto (la falta de perfeccionamiento de los procedimientos democráticos de control del gobierno de los estados nacionales (que, por ejemplo, son incapaces de concordar o ponerse de acuerdo para evitar el fraude fiscal global, o de otra forma explicado, solo se ponen de acuerdo en no ponerse de acuerdo) y la venta del sistema político al capitalismo en general, ha surgido la llamada globalización del descontento, plasmada en movimientos como el 15-M, Occupy movement o los Indignados y organismos independientes de denuncia como Wikileaks. La globalización afecta a todo el mundo y por tanto exige un derecho global, lo que revitaliza el derecho natural inherente a la especie humana y debería desacreditar definitivamente en esta esfera el derecho positivo de los estados nacionales.

La percepción del yo podría ser una ilusión


El ácido lisérgico (LSD) es una droga, químicamente relacionada con la serotonina, que produce un estado parecido a la psicosis. Sus efectos los descubrió accidentalmente El químico suizo Albert Hofmann en 1943, cuando trabajaba con ella en el laboratorio. Había logrado sintetizarla en 1938, a partir del cornezuelo del centeno.

Esta droga semisintética produce sus efectos a cantidades muy bajas, como pudo comprobar Hofmann: "En la fase final de la síntesis, al purificar y cristalizar la diamida del ácido lisérgico en forma de tartrato me perturbaron en mi trabajo unas sensaciones muy extrañas. Tuve que interrumpir a media tarde mi trabajo en el laboratorio y marcharme a casa, pues me asaltó una extraña intranquilidad acompañada de una ligera sensación de mareo. En casa me acosté y caí en un estado de embriaguez no desagradable, que se caracterizó por una fantasía sumamente animada. En un estado de semipenumbra y con los ojos cerrados (la luz del día me resultaba desagradablemente chillona) me penetraban sin cesar unas imágenes fantásticas de una plasticidad extraordinaria y con un juego de colores intenso, caleidoscópico. Unas dos horas después este estado desapareció".

El químico sospechó enseguida que aquel extraño episodio debía estar provocado por la sustancia con la que acababa de trabajar, el tartrato de la dietilamida del ácido lisérgico. "No lograba imaginarme cómo podría haber resorbido algo de esta sustancia, dado que estaba acostumbrado a trabajar con minuciosa pulcritud, pues era conocida la toxicidad de las sustancias del cornezuelo. Pero quizás un poco de la solución de LSD había tocado de todos modos la punta de mis dedos al recristalizarla, y un mínimo de sustancia había sido reabsorbida por la piel", explica Hofmann.

Movido por la curiosidad, decidió probarla de forma intencionada. Al subir la dosis, los efectos fueron más intensos: "Mi entorno se había transformado ahora de modo aterrador. Todo lo que había en la habitación estaba girando, y los objetos y muebles familiares adoptaron formas grotescas y generalmente amenazadoras. Se movían sin cesar, como animados, llenos de un desasosiego interior. Apenas reconocí a la vecina que me trajo leche [para tratar de desintoxicarse]. No era ya la señora R., sino una bruja malvada y artera con una mueca de colores. Pero aún peores que estas mudanzas del mundo exterior eran los cambios que sentía en mí mismo, en mi íntima naturaleza. Todos los esfuerzos de mi voluntad por detener el derrumbe del mundo externo y la disolución de mi yo parecían infructuosos".

Desde entonces el LSD se ha utilizado ampliamente como una herramienta de investigación, especialmente por sus profundos efectos sobre la consciencia. En especial atrajo la atención de la psicología y la práctica psiquiátrica en los años 1950 y 1960. Y posteriormente se consideró como un medicamento con beneficios potenciales en el tratamiento de las adicciones.

La "disolución del ego"

Un estudio publicado en Current Biology ha obtenido las primeras imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) del cerebro de personas bajo los efectos de esta droga psicoactiva, para explicar "la disolución de mi yo", como la describió gráficamente Hofmann, un fenómeno conocido precisamente como "disolución del ego", que puede ayudar a aclarar cómo funciona la consciencia. Este fenómeno, según el estudio, se produce cuando se produce una hiperconexión entre las regiones del cerebro implicadas en la cognición superior, conocidas como "rich-club".

Esas regiones del cerebro que muestran el aumento de la conectividad global coinciden significativamente con la localización de los receptores del neurotransmisor serotonina, al que se une el LSD. Además el aumento de la conectividad global observado en el cerebro de cada participante en el estudio daba cuenta del grado en que la persona en cuestión informó de una sensación de disolución ego, responsable de los fenómenos que describió Hofmann.

En particular de que encontraron una mayor conectividad global de la corteza frontoparietal, una región del cerebro asociada con la auto-conciencia. Se observó una mayor conexión entre esta parte del cerebro y las áreas sensoriales, que se encargan de recibir información sobre el mundo que nos rodea y de su transporte a otras áreas del cerebro para su procesamiento.

"Esto podría significar que el LSD hace que se comparta más información entre distintas regiones del cerebro, provocando un vínculo más fuerte entre nuestro sentido del sí mismo y del entorno y, potencialmente, la dilución de los límites de nuestra individualidad," explican los investigadores. También observaron cambios en el funcionamiento de una parte del cerebro anterior ligada a las experiencias "fuera del cuerpo", en las que las personas se sienten como si salieran de su cuerpo.

"Las drogas psicodélicas pueden distorsionar nuestra realidad y dan lugar a las ilusiones perceptivas. Pero la realidad que experimentamos durante la vigilia es también, en gran medida, una ilusión. Sabemos que el cerebro rellena la información visual que falta, y que estabiliza nuestra percepción visual, a pesar de los movimientos oculares constantes. Cuando tomamos drogas psicodélicas podría producirse la sustitución de una ilusión por otra. Esto puede ser difícil de entender, pero nuestro estudio muestra que el sentido del yo, o ego, también podría ser parte de esta ilusión. "

Otro estudio publicado el lunes pasado en PNAS aclara que "el cerebro consta de redes independientes que llevan a cabo funciones especializadas como la visión, el movimiento, la audición y otras más complejas como la atención. Sin embargo, bajo los efectos del LSD esas redes se unifican en el cerebro. Esto provocaría también a la disolución del ego que lleva a la percepción de una mayor conexión con los otros y con el entorno. Esta experiencia es a veces referida como espiritual", indican los investigadores. Esa hiperconexión explicaría también la sensación de sinestesia que se refiere bajo los efectos de esta droga psicodélica. "En muchos sentidos, el cerebro bajo los efectos del LSD se asemeja a cómo se encontraba cuando éramos niños: libre y sin restricciones", explican los investigadores del Imperial College de Londres.

Los neurocientíficos han esperado medio siglo para averiguar cómo el LSD altera el cerebro, y para ver por primera vez qué ocurre en una experiencia psicodélica.