lunes, 24 de marzo de 2025

Sobre si la Lingüística puede considerarse neurociencia

 ¿Debería la lingüística tender a integrarse en las ciencias biológicas o, por el contrario, permanecer entre las mal llamadas ciencias sociales? ¿La lingüística es una ciencia social o formal?

David Sánchez

Formal seguro que no, porque la lingüística está sujeta a validación empírica (a diferencia de la lógica y las matemáticas, que sí son ciencias formales). Tradicionalmente se consideró la lingüística como una ciencia social porque se suponía que era un fenómeno socialmente construido. Pero tanto Noam Chomsky como su revolucionaria perspectiva convencieron a muchos de que la lingüística era más bien una rama de la psicología (que no es una ciencia puramente social, por estar ligada también a factores naturales) o la biología (que sí es una ciencia natural). En realidad, estoy de acuerdo con Chomsky, aunque tal vez yo consideraría que la lingüística depende más de la ciencia cognitiva y la teoría de la información. 

Sencillamente, la estructura y evolución de las lenguas es un fenómeno natural, no planificado, donde la conciencia de los propios hablantes no desempeña ningún papel (a diferencia de las otras ciencias sociales). De hecho, un hablante nativo sabe usar su lengua pero muchas explicaciones de por qué su lengua es como es le son desconocidas; la sabe usar, pero no tiene idea de los porqués. Las lenguas surgieron en la evolución humana, por tanto; en cierto modo, deben ser tratadas como parte del desarrollo biológico que llevó a tener la capacidad de hablar y cambiar mensajes lingüísticamente relevantes (aquí, lo que opinen los hablantes vuelve a ser intrascendente).

Bueno, no he leído todo lo que dijo Chomnsky, sino la parte donde enredó a muchos universitarios a investigar la gramática generadora universal. Eso solo ya lo califico yo de disparate, debido a que el lenguaje se adquiere por un proceso de aprendizaje. Y, aunque no soy lingüista, entiendo que dos lenguas a grandes distancias del planeta no deben tener casi nada en común entre sí.

Por otra parte, Chomsky escribió un artículo poniendo a parir al conductista Skinner en relación con un libro que postulaba el origen del lenguaje desde un punto de vista psicológico.

Yo no creo que un idioma indoeuropeo tenga analogías remotas con el los idiomas siníticos. Y estoy hablando sin saber una palabra sobre los idiomas siníticos. Solo me fundo en una intuición elemental. Considero que las lenguas se aprenden, de una parte; y, de otra, que las lenguas derivan por sí solas.

Y, si crees que estoy equivocado, lo podemos debatir. Tienes a tu favor los estudios que has hecho de lingüística; yo solo me inspiro en el condicionamiento operativo.

Bueno, Chomsky dice que el input que reciben los niños pequeños es demasiado enrevesado y caótico para que pudieran aprenderlo porque sí; por otra parte, un chimpancé bebé al que se le hable muy clarito NO aprende a hablar nunca, ni siquiera a entender la mayor parte de lo que escucha, así que debe ser que el bebé humano trae algo precableado que le permite aprender una lengua [a mí me parece un buen argumento]. No se excluye el aprendizaje, pero, igual que un ordenador sacado de fábrica, el cableado está preparado para que le cargues los datos.

Chomsky no anuló a Skinner; simplemente ridiculizó las afirmaciones más exageradas del conductismo skinneriano. Eso no supone decir que las lenguas no se aprendan: efectivamente se aprenden, pero el cerebro tiene que venir bien (algunos niños, desgraciadamente, por su condición, no llegan a hablar nunca, señal de que hay algo más).

Históricamente (y léxicamente) el indoeuropeo no parece tener conexión demostrable con el sinítico, pero estructuralmente vamos a que sí. Cualquier lingüista acaba dándose cuenta de que todas las lenguas, a pesar de la diversidad de sonidos y léxico, parecen tener mucho en común en su arquitectura sintáctica.

Si te refieres a que cualquier lengua tenga verbos, sujetos nombres y partículas conectivas, no tiene nada de raro. Una vez que una lengua surge, se va desarrollando y evolucionando para hacerse más útil.

Pero, tal como presentó el argumento Chomsky, él hablaba de una gramática universal o genética. Y eso me pareció una chifladura.

Pero la comparación del chimpancé con el hombre solo es una comparación de grado. Los primates, en concreto los chimpancés, tienen un lenguaje y se ha estudiado. Y ocurre que cuando los chimpancés están distantes como unos cientos de kilómetros sus lenguas han derivado y no son compatibles.

Existe una pregunta que se contestó referido a los macacos japoneses. Un americano de Texas se llevó cierto número de macacos a su rancho. Los macacos aprendieron por sí solos a refrescarse del tórrido calor de Texas en unos charcos que les proporcionó el dueño del rancho. Cuando se observó más de cerca se dieron cuenta que los macacos tenían señales fonéticas para dar la alarma ante la presencia de las serpientes de cascabel. Y, como en Japón no hay serpientes de cascabel, se planearon la pregunta ¿esa señal de alarma es genética?

Se grabaron las señales de alarma por serpiente con un aparato de alta fidelidad y se fueron a Japón para ver si los macacos respondían genéticamente a esa señal concreta. Pues no respondían al sonido como si fuera una alarma genéticamente determinada en su mente.

Si uno sabe lo suficiente de condicionamiento operativo u operante, puede comprender cómo es que los primates tienen cierto grado de lenguaje. Y no solo los primates, incluso algunos perros llegan a conocer ciertas palabras que usamos. Son pocas, claro, porque no nos hemos propuesto incrementar ese lenguaje. La gente que ha estudiado a los delfines afirma (yo no estoy seguro) que estos manejan un lenguaje de pitidos que usan en sus estrategias de caza, la cual suele hacerse en grupos.

Si lees un artículo de Skinner o el libro donde se comenta el origen del lenguaje y cómo se aprende, no tienes ningún problema para entender que un perro conozca varias palabras. Las ovejas tal vez no aprendan palabras humanas, pero aprenden signos y sonidos que les indican que es la hora de comer maíz o recogerse. Se trata de reforzadores condicionados. Y esto es lo bastante corriente en el mundo animal como para que todos los animales con cierto desarrollo cerebral aprendan algunas de estas asociaciones. Puedes llamar a las ovejas con un silbido, o con una campana. Si han aprendido para que sirve la señal, acudirán a tu llamada. Si en lugar de silbar, dieras gritos, aprenderían igualmente el significado. Solo tienes que estudiar cómo se condiciona la conducta de una rata o de una paloma. Es muy sencillo.

Y, claro, es evidente o lo parece que el ser humano es el animal que tiene más desarrollada una memoria para el lenguaje. Lo que no tenemos es una gramática generacional o innata que decía Chomsky, sino una facilidad extraordinaria para memorizar un lenguaje, un lenguaje típico humano. Los sordos aprenden un lenguaje de signos con brazos, manos, dedos y gestos, por ejemplo.

La Gramática Universal (GU) es algo más complejo que el que todas las lenguas tengan cosas tipo verbos, nombres, adposiciones, adverbios… Se refiere en gran medida a la arquitectura básica de los sintagmas y ciertas relaciones sintácticas que parecen universales y no son nada triviales.

Lo que dice Chomsky es que los niños nacen equipados con una manera desarrollar una gramática, fijando parámetros de lo que el llama GU (que no es una gramática tan concreta como la gramática del inglés o el italiano); esto ha ocasionado muchas confusiones. De hecho a mí también me pareció una chifladura hasta que entendí bien de qué se trataba.

Los chimpancés son capaces de cierto pensamiento; de hecho, cuando se les enseña lengua de señas son capaces de aprender varios centenares y hacerse entender, pero… “hablan” por asociación de ideas; sutilezas como el orden sintáctico se les suelen escapar: en inglés es totalmente diferente stone wall que wall stone; ningún chimpancé parece haber pillado bien esa diferencia.

Efectivamente, algunas especies animales tienen un proto-lenguaje (usualmente un conjunto de señales, que es institintivo). Las abejas tienen un lenguaje complejo para expresar la orientación respecto al Sol y la distancia a la que hay comida; ese lenguaje por ejemplo ES innato, no necesitan aprenderlo. Y por eso la idea de que los seres humanos tienen una capacidad innata para prestar atención a ciertos detalles de la lengua que hablan sus padres y aprender como funcionan, no es tan absurda. En último término, es la razón por la cual los niños usualmente aprenden a hablar y los chimpancés no aprenden a hablar como humanos aunque sean criados como un bebé humano [en los autistas profundos algo está mal en su interés por socializar y por eso tampoco prestan atención al lenguaje humano de sus progenitores].

Comparto tu asombro. La primera vez que leí esas ideas me causaron la misma impresión que a ti, sencillamente porque se explican de forma torticera, simplificada y hasta mentirosa. Pero si lees lo que el propio Chomsky quiere decir y reflexionas 2 o 3 años sobre ello, al final acaba pareciendo bastante razonable (al menos, así me pasó a mí).

Leopoldo Perdomo

Bueno, ¿qué parte de aprender el lenguaje por simple imitación no puedes comprender? Si lo aprendes por imitación da igual la gramática que tenga. Memorizas los modelos y para qué se usan y en qué circunstancias. Y eso lleva mucho tiempo realmente, pues la memoria no se establece de modo tan simple. Se requieren miles de repeticiones para iniciar la construcción de un lenguaje. Yo no veo qué es lo que se gana postulando que la mente tiene un mecanismo especial innato, aparte de memorizar lo que oye aplicado a ciertas circunstancias. Y el ejemplo del autista, aparte de lo complejo que resulta dilucidar las causas intrínsecas de sus problemas para aprender, se podría explicar como un problema para memorizar. Hasta los niños corrientes y molientes tienen problemas para memorizar la lengua, según se deduce por la variedad de resultados que vemos en los test clásicos de inteligencia. Si el test de inteligencia mide el lenguaje, las diferencias en el test se podrían explicar tan lindamente por las diferencias en la experiencia que han tenido. Si dejas de lado por un momento el lenguaje, y piensas en los niños que tocan el piano, podrás ver para niños de cinco a diez años, unas grandes diferencias en el modo en que tocan. Y los que lo tocan mejor son aquellos que tienen más experiencia con el piano, y que empezaron antes. Pero, sobre todo, cuenta mucho que al niño le hayan inyectado o no cierta negatividad a las peticiones. Debido a un error muy corriente, la mayoría de los niños presentan un grado variable de negatividad que se manifiesta incluso hasta para llamarlos a comer. Luego, un niño que haya adquirido un grado de más alto que “muy leve” de negatividad, no podrás siquiera iniciarlo en la idea de tocar el piano. Te va a decir que no automáticamente. La negatividad se suele ir incrementando con los años, hasta llegar a cierto nivel. Y esto puede explicar las diferencias más notables entre los niños. Por ejemplo, mi nieta siempre se ha negado a la idea de aprender a tocar el piano. No quiere ni acercarse a él. Le compraron uno de juguete y tampoco lo usa para nada. Me he dado cuenta con mi nieta de que ha quedado totalmente bajo el control de su madre, que además tiene una paciencia muy limitada, y, sin darse cuenta, va reforzando la negatividad de la niña cada vez más. 

Bueno, si no entiendes como funcionan los reforzadores no entenderás lo que te estoy contando, cómo es que se condiciona la negatividad. Antes de ayer, por ejemplo, traté de iniciar a la niña en un juego de contar. Solo se trataba de que repitiera lo que yo decía: cien, dos cientos, tres cientos, etc. Le habían comprado una caja registradora con monedas y billetes de cartón. Simplemente, se negó a jugar a eso. Lo que creo que ocurre es que la madre se puso muy celosa hace como un año o más, por la influencia que yo tenía con la niña. Al verme llegaba corriendo desesperada, porque yo era muy reforzador. La reacción de su madre fue llevarla mucho con su familia que tiene un rancho de hermanas. De modo que la influencia potencial que yo podría haber tenido se ha evaporado. Se ha quedado como una niña con un grado medio de negatividad. De otra parte, le han comprado una gran cantidad de juguetes y no consigue enfocar su atención en algo concreto. Se pasa demasiado tiempo en la guardería, desde las nueve de la mañana a las cinco de la tarde. Y cuando no está en la guardería está jugando con los primos. Será una niña de inteligencia promedio, aunque ahora parece adelantada en el lenguaje. 

Ayer vi un video del niño pianista Evan Le, que ya tiene algo más de 7 años. Ya toca cosas muy adelantadas para su edad, y hasta lo han entrenado un poco para que pueda responder a las preguntas de una entrevista. Bueno, al ver a ese niño respondiendo, ¿adivinas el trabajo que le costó aprender a responder a las preguntas típicas de una entrevista para la tele? Es decir, las cosas se aprenden, pero eso requiere su tiempo. No existe ningún mecanismo automático por el que se aprenda nada a gran velocidad. Si aprendes un asunto de tipo A que sea complejo, tendrás problemas para aprender otras cosas de tipo B o C. Quiero decir que no se memoriza a la primera y con facilidad cualquier cosa. Pero una vez que se construyen los muebles dentro del cerebro para el desempeño de cierta conducta, como tocar el piano, jugar al ajedrez, al golf, hablar idiomas extranjeros, resolver puzles de matemáticas etc, todo eso parece que se aprendió de modo muy fácil. Y parece muy sencillo seguir aprendiendo. Todo esto se debe a que se ha construido un mobiliario para ello en el cerebro. Si no te gusta la palabra mobiliario, igual te parece mejor decir que el niño ha adquirido un conjunto de respuestas condicionadas para ciertos asuntos de la clase A, B, o C. Ahora, si crees que eres capaz de explicarme qué maravilla descubrió Chomsky sobre la Gramática Universal te agradecería que me la expongas. Qué cosa cuenta Chomsky que no se puede explicar por el condicionamiento operante. Digamos que esto viene a cuento si es que Chomsky pudo explicar algo que es puramente genético y tiene relación con la gramática o el lenguaje. Bueno, supongo que la memoria parece innata, tanto para los humanos como para muchos animales. 

Que podamos explicar como se instala la memoria en el cerebro sería una gran cosa. Pero creo que eso queda fuera de la inteligencia de Chomsky, y en general fuera de la inteligencia de los seres humanos. No digo que no exista una conducta genética. Chupar del pezón es una conducta genética. Copular también es genético, y si no has visto nunca cómo se hace lo descubres automáticamente sin enseñanza alguna. Tragar cuando comemos algo es genético, y tragar agua cuando bebemos también. Negarse a tragar algo que no está molido también es genético. Cerrar los ojos ante una repentina luz intensa, o cerrar los ojos cuando sientes que llega un viento con polvo a los ojos. Todo esto es conducta innata o respondente. Pero la mayor parte de la conducta humana resulta de un proceso imitativo y un condicionamiento. A esto se le llama conducta operante. La imitación es un proceso inicial pero son las consecuencias de la imitación lo que permite anclar el asunto a la memoria. Y se requiere una gran número de repeticiones para que los elementos de una conducta queden anclados en la memoria. 

Hay un famoso experimento: el del gato de Thorndike. Este hombre trató de averiguar cuánto tardaba un gato en activar cierto mecanismo para salir de una jaula. Y sucedió que cuantas más veces quedaba el gato atrapado en la jaula menos tiempo tardaba en recordar el modo de conseguir salir de la jaula.

Carlos García Wegener

Espero también el Programa Minimalista. Es el último desarrollo y el que se emplea actualmente en los estudios lingüísticos de corte chomskyano.

Rafael Andrés Hoyos Stefanell

Jamas me había hecho tal pregunta. Creo que la gramática es un indicativo de esto, pues es la estructura en donde todo lo demás descansa. Y es parte de todos los lenguajes que existen. ¿Me equivoco, David?

David Sánchez

Pues sí hasta donde sabemos todas las lenguas tienen una gramática, todas las lenguas tienen pronombres, todas las lenguas tienen la función referencial (nombres), todas las lenguas tienen la función predicativa (verbos), etc, etc, etc.

Carlos García Wegener

La lingüística moderna tiene una muy sólida base empírica. Es curioso, pero quien, precisamente, se inventó esa tontería de que es una rama de la tontolog… o sea, de la psicología, fue Chomsky; pero, al mismo tiempo, quizás no de forma totalmente voluntaria al principio, impulsó una investigación empírica de tal calibre como jamás antes se había conocido dentro de la lingüística.

Me refiero, sobre todo, como sabe cualquier lingüista, a los extensísimos estudios empíricos sobre la adquisición de lenguaje. Una simple búsqueda con los términos "language acquisition" en el Academic Google da una idea de la envergadura de la investigación que se ha realizado en unas pocas décadas.

El hecho de centrarse en la adquisición no es casual, puesto que la lingüística chomskiana generativo -transformacional parte del supuesto de que existen en todas las lenguas naturales unos principios innatos, comunes a todas ellas y que no admiten más variación que la de la fijación, durante la ontogenia (adquisición) de ciertos valores parametrizados (Principles and Parameters Approach).

Yo diría que no puede negarse de ningún modo que el estudio de la adquisición del lenguaje por parte de los niños es absolutamente empírico. Para salir de dudas, existen muy numerosas monografías publicadas.

El siguiente paso es, y se ha avanzado bastante en ese sentido, el de comprobar las similitudes y diferencias entre las distintas lenguas naturales, tanto en su estructura final como en su adquisición.

Evidentemente, si se toman la gramática tradicional o la lingüística funcional como referencia, el panorama es muy distinto. Sólo que el estructuralismo nació en el siglo XIX y estamos en el XXI.

Y, yendo a la objeción, ¿podría conocer una sola contribución útil de la psicología a la lingüística? Porque, después de pasarme años leyendo, no encontré ni una. La mayor majadería que leí en ese sentido fue la resurrección del cadáver del conductismo de la mano de Puaget y otros genios similares y posteriores (Churchland, por ejemplo). No existe nada parecido a "facultades encapsuladas" en el neocórtex, como sabe cualquiera que sepa algo de neurobiología.

Tópica paulina del cuerpo de Cristo, el hombre nuevo y el viejo

Efesios 4: 5-7, Biblia Reina-Valera 1960:

5 Un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 

Efesios 4, Biblia Reina-Valera 1960, completo:

La unidad del Espíritu

4 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8 Por lo cual dice:

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,

Y dio dones a los hombres.

9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

La nueva vida en Cristo

17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo

Lugares comunes del cine

 Tópica cinematográfica

Recopilada por Juan Ferrer Blanes y Héctor Pinto Espinosa y otros en Quora:

Siempre se abren puertas que no se cierran.

Siempre se abre la guía telefónica exactamente en la página que se solicitaba

Siempre se terminan las conversaciones telefónicas sin despedirse

Siempre consiguen las llaves del automóvil que no es propio, pero lo quieren usar y si no las consiguen alguien es capaz de saber qué cables conectar y encenderlo

Siempre se comunican limpiamente aunque la diferencia idiomática sea total.

Siempre los que siguen a alguien, aun en una muchedumbre, nunca los pierden.

Estoy seguro de que me faltan cosas.

A los vaqueros no se les cae el sombrero sin importar que tan aparatosa puedan ser las caídas o luchas.

Todas las bombas se detienen un segundo antes de terminar el periodo para el cual estaba fijada la explosión

El personaje que ha dejado atrás su vida como mercenario, soldado o asesino, es encontrado por alguien de su pasado.

Un científico que nadie toma en serio resulta tener razón sobre un desastre natural.

Un personaje sano y feliz tose, lo que indica que en breve se producirá una escena dramática.

Un malvado esbirro que vigila la única entrada a la guarida del malo puede ser neutralizado con un golpe seco en la nuca.

En las películas de terror, todo en la historia es culpa del cementerio indio que hay enterrado debajo de la casa.

También, aunque pasen varios días en acción, a los hombres nunca les crece la barba, siempre andan muy rasurados.

James Bond, acaba de salvarse tres veces de ser asesinado por distintos enemigos, y su traje, camisa, peinado, impecables. Y tampoco desarrolla Estrés postraumático. En otro plano, en las películas de guerra, siempre el moribundo alcanza a decir varias frases, para recién, darse permiso de morir.

En el caso de James Bond creo que no sería cliché porque el personaje y todo es así de exagerado. En una película llega buceando y al salir a la playa se quita el traje de neopreno y abajo trae un frac perfectamente planchado. En otra detiene una persecución en un tanque para arreglarse la corbata. Es parte del personaje. Pero en general sí es un cliché que los siempre anden perfectamente vestidos y peinados.

El caballo del malo siempre es más lento que el del bueno en las películas del Oeste y de aventuras.

Cuando los protagonistas huyen y tratan de arrancar su coche, nunca arranca a la primera. Solo en el último momento, si es que lo hace.

Cuando hay que desactivar una bomba, nunca se logrará hasta exactamente el último segundo. Relacionado con esto, si quien lo tiene que desactivar no es un experto y está siguiendo las instrucciones de uno, siempre le dirá que corte el cable de un determinado color. Al parecer, los terroristas siempre escogen cables del mismo juego de colores y siempre destinan a la misma función los de ese color.

En las películas bélicas el primero que muere es siempre el que acaba de mostrar a los demás del pelotón una foto de su familia o de su novia. En las de policías y aventuras, el primero que muere es un negro. 

Los hackers tardan unos diez segundos en saltarse unos sistemas de seguridad diseñados por equipos de hackers igual de buenos que ellos. Además, siempre lo hacen con pantallas de texto, nunca con interfaces gráficos.

Nunca cierran el coche. Casi todos los coches de esas épocas se cerraban poniendo el seguro desde dentro al ir saliendo: no hacía falta usar la llave para cerrarlos, solo para abrirlos. Eso sí, te podías dejar la llave dentro con el coche cerrado. Pero Steve McQueen, que era piloto de carreras, sí cerraba.

Le rompen una silla de madera de cedro en la espalda y siguen peleando como si nada. Es caro contratar extras nuevos.

El taxi siempre suelen resolverlo con un sobrio "guarda el cambio"

Causas de la caída del rendimiento académico

 El declive del rendimiento de los estudiantes en España: qué frena su mejora según el creador de PISA y otros expertos, en El País, Ignacio Zafra, Valencia - 16 mar 2025

Los resultados españoles caen o permanecen estancados en las principales evaluaciones internacionales y nacionales desde hace una década. Varios especialistas educativos analizan las causas

¿Está empeorando el rendimiento educativo de los estudiantes? Andreas Schleicher, creador del Informe PISA, la mayor evaluación internacional, que en su última edición examinó a 690.000 alumnos en 81 países, cree que sí. “Observamos un declive en el rendimiento de los estudiantes en muchos países, también en España, aunque en su caso la tendencia es menos pronunciada que la media de la OCDE (la organización, formada principalmente por países ricos, que organiza las pruebas de PISA)”, responde a EL PAÍS. Otros expertos en educación, como Miquel Àngel Alegre, director de proyectos de la Fundació Bofill, y José Saturnino Martínez, director de la Agencia Canaria de Evaluación Educativa, son, para el caso de España, menos rotundos. Pero admiten que, al menos, está sucediendo algo que no estaba en el guion a principios de siglo: “Se invierte más por estudiante. Hay un mayor acceso a la cultura. Los progenitores están más formados. Hay más gente que ha ido a la educación infantil. Hace 20 años estábamos absolutamente convencidos de que habría una mejora importante para estas fechas, pero la realidad nos contradice, porque en general hay más bien estancamiento”, resume Martínez.

Sin ser dramáticas, las grandes evaluaciones educativas reflejan bajadas en el rendimiento. En PISA, que examina a estudiantes de 15 años, los resultados de España y la OCDE caen desde 2015 en matemáticas, ciencia y lectura. Lo mismo sucede con las pruebas PIRLS y TIMSS, organizadas por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, que mide las mismas tres competencias en alumnado de primaria. Hay un descenso en la habilidad lectora que mide la prueba PIAAC, que realiza la OCDE, para la población de edad de 16 a 24 años entre los años 2012 y 2023, aunque es pequeña y hay que tomarla con precaución por la dificultad de comparar las dos oleadas. Y los resultados de otro tipo de exámenes, como los que se realizan para acceder a las carreras de Magisterio en Baleares y Cataluña, o las evaluaciones de competencias que realizan algunas comunidades autónomas españolas también muestran, en general, caídas o estancamiento. Una tendencia que afecta a buena parte de los países occidentales.

El debate sobre si el nivel de los estudiantes está cayendo es delicado y se mezcla con frecuencia con posturas ideológicas. En España, una parte de quienes opinan que sí lo achaca a los cambios metodológicos de los últimos años, y alaba la escuela de los años ochenta, olvidando que por entonces una cuarta parte de los estudiantes no completaba la EGB, equivalente en años de escolarización al actual segundo curso de la ESO. La causa del descenso o estancamiento de los resultados parece, en todo caso, más compleja y multifactorial. Los docentes y otros especialistas educativos consultados para este artículo mencionan entre ellos el uso intensivo de los teléfonos móviles y las redes, cambios en los modelos de crianza, precarización de las clases medias, incremento de estudiantes procedentes de países menos desarrollados, y (relacionado con lo anterior) aumento de la pobreza infantil, así como la creciente distancia que muchos chavales perciben entre lo que se les enseña en la escuela y su realidad fuera del centro educativo.

Ana Franch es directora del instituto público Serrà d’Espadà en Onda, Castellón, enseña Historia desde hace 23 años, y no tiene “una visión idealizada del pasado escolar”, pero sí ha percibido un cambio en el alumnado: “Desde hace no muchos años me parece que les cuesta mucho concentrarse, mantener la atención durante una clase; es casi imposible que te estén atendiendo más de un tiempo corto”. Y otra cosa: “Yo siempre intento ligar lo que explico con la actualidad, y de un tiempo a esta parte, veo unas carencias enormes. En un contexto de sobreinformación, están más desconectados que nunca. No ven la tele, no se informan, y aunque he ido estando en las mismas redes sociales que ellos, ahora por ejemplo en TikTok, por el algoritmo a ellos y a mí no nos sale lo mismo”.

Las evaluaciones, nacionales o internacionales, están hechas para obtener resultados. Es difícil, admite Andreas Schleicher, saber qué factores influyen en los cambios que detectan. Los cuestionarios que en pruebas como PISA acompañan a los ejercicios, sí permiten, sin embargo, apuntar algunas causas. “Lo que vemos claramente en PISA es que los estudiantes que usan el móvil por ocio en la escuela tienen, en promedio, niveles significativamente más bajos de rendimiento académico. Los propios alumnos dicen que se distraen con los móviles. Y los que lo hacen más tienden también a considerarse menos felices y capaces de manejar las emociones. Así que, a pesar de que la naturaleza causal no esté clara, tenemos razones para pensar que el consumo elevado de contenidos digitales es parte del problema que observamos en el rendimiento. Y que la distracción digital no es solo un inconveniente, sino que parece tener una asociación tangible con los resultados de aprendizaje”.

El sociólogo Miquel Àngel Alegre cree que no hay motivo para dramatizar. “La idea de que España va fatal en educación no es cierta. Los datos no reflejan ninguna debacle. La cuestión es, vigilemos las posibles caídas, como la que hemos tenido en la última edición de PISA (en la que nadie discute que influyó la pandemia). Y, sobre todo, veamos por qué no vamos a mejor”. Alegre menciona tres tipos de posibles “topes” a la mejora del rendimiento. Uno tiene que ver con el contexto. Dentro de él menciona, como Schleicher, la “pantallización” de los estudiantes, el cambio que está provocando en cómo se relacionan entre sí y con el conocimiento, y la influencia que ello tiene en el grado de autoridad que conceden al profesorado y a la institución escolar. Y también incluye, como Schleicher, los cambios en los patrones de crianza; PISA ha detectado, por ejemplo, una reducción de la implicación de los padres en la educación de sus hijos.

Un reto mayor

Un segundo tope, prosigue Alegre, está relacionado con una composición de las aulas “más retadora” que en el pasado. “Que uno de cada tres menores esté en riesgo de pobreza o exclusión social (según el indicador AROPE, la tasa ha pasado del 29,9% en 2018 al 34,7% en 2024) es muy fuerte. Es difícil mover hacia arriba los resultados con esa dificultad de partida”, afirma. Julia García, directora del colegio público San Antonio Abad de Cartagena, en Murcia, ha visto en los 32 años que lleva siendo maestra cómo ha ido conformándose una escuela mucho más diversa que cuando ella empezó a trabajar. “Casi todo el alumnado era, por entonces, del mismo estrato social. Ahora tenemos estudiantes que desconocen el idioma. Niños que reciben un estímulo cultural en casa y otros cuyos padres se pasan el día trabajando para salir adelante y no les queda tiempo para dedicarse a sus hijos. Y también alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, que antes no estaban en la escuela ordinaria, y que necesitan una atención más personalizada”.

El tercero y último de los frenos a la mejora del rendimiento educativo reside, añade Alegre, en el propio “proceso” escolar. Y está vinculado a cómo funcionan los centros educativos, al diseño del currículo (es decir, a qué y cómo se enseña) y a su evaluación, que, pese al ruido en torno a la Lomloe, apenas ha empezado a cambiar; a la formación que recibe el profesorado, y qué conocimientos y habilidades se les exige tener a través del modelo de oposiciones.

El padre del Informe PISA afirma que los datos de la prueba que dirige también “sugieren que los sistemas escolares tienen que hacer más para que el aprendizaje sea más relevante, más atractivo e interesante para los jóvenes”. “El mayor desafío para la educación puede no ser solo su ineficiencia, sobre la que se ha escrito mucho, sino que los entornos de aprendizaje en la escuela se están volviendo obsoletos, al menos a los ojos de los estudiantes. Si un supermercado viera que 19 de cada 100 clientes se van sin comprar, haría cambios en su inventario y su propuesta de ventas. Pero parece que tenemos dificultades para hacer lo mismo en el sistema escolar, donde tendemos a educar a los jóvenes para nuestro pasado, en lugar de para su futuro”.

Un musulmán explica la islamofobia

 Dan Burmawi

Déjenme explicarles por qué un musulmán conduciría su automóvil contra una multitud de personas inocentes. Yo fui criado como musulmán y sé exactamente por qué sucede esto. No es pobreza, ni opresión, ni siquiera radicalización. Es el resultado lógico de la doctrina islámica en sí.

No importa si eres musulmán o no. Los seres humanos llevamos la culpa muy dentro de nosotros. Sabemos que no somos lo suficientemente buenos y pasamos la vida intentando redimirnos mediante buenas acciones, pensando que con ello desaparecerá la culpa.

El cristianismo, por ejemplo, ofrece una salida a la culpa, una solución que no se basa en tus obras, sino en las de Cristo. La salvación no se gana, se da. Aceptas que no puedes redimirte porque Cristo hizo todo por ti. Eso significa que eres libre. Libre para vivir, libre para construir, libre para servir, libre para amar.

Cuando los cristianos se sienten perdidos, destrozados y necesitan perdón, pueden ir a la iglesia, hablar con un pastor o sacerdote y salir sabiendo que han sido perdonados.

El Islam, por otra parte, no ofrece redención, sino que convierte la culpa en un arma. En lugar de brindarnos salvación, Alá nos expone, nos hace recaer sobre nuestros pecados y nos amenaza con el fuego del infierno y la tortura en la tumba.

El Corán no es un libro de paz, sino un libro de amenazas. Obliga a los musulmanes a obedecer mediante el miedo, la humillación y el castigo.

Entonces, ¿qué sucede cuando un musulmán busca la redención? Trata de ser mejor musulmán. Reza, ayuna, hace caridad, va al Hajj y hace todo lo que Alá ordena. Pero nunca funciona. Lo sé. Yo lo hice.

Y por mucho que reces, por mucho que lo intentes, la culpa nunca desaparece. Porque en el fondo, todo musulmán sabe que no es suficiente. Alá siempre exige más.

Dios ama a quienes mueren luchando contra los infieles. No es una opinión, está en el Corán, en los hadices y en todas las lecciones que se enseñan a los niños.

Por eso los musulmanes, incluso los llamados "moderados", siempre dudan en condenar el terrorismo: saben que Alá exige la yihad. Puede que no estén dispuestos a cometerla, pero no pueden decir que está mal.

Entonces, cuando un musulmán no logra alcanzar la paz a través de los rituales religiosos, tiene dos opciones:

Ríndete, deja de ser devoto y aprende a vivir con la culpa, o comprométete con la yihad porque esa es la única manera de ser fiel a ti mismo.

El Corán lo explica claramente: “Matad a quienes no adoren a Dios ni obedezcan al Profeta” (9:29).

De modo que cuando un musulmán abraza plenamente esta identidad, matar a los infieles no sólo está justificado, sino que es motivo de alegría. Es un acto de:

✔ Salvarse a sí mismo

✔ Obedecer a Allah

✔ Asegurando tu eternidad

✔ Finalmente escapando del peso aplastante de la culpa

Es por esto que un musulmán puede conducir su coche contra una multitud de personas inocentes y no sentir nada más que satisfacción.

Porque por primera vez en su vida, finalmente cree que ha hecho algo digno de redención”.

Respeto en el amor, según Erich Fromm

 Erich Fromm, en su obra El arte de amar, afirmó lo siguiente:

Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra respicere (=mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal cual es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que le es propia, y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto solo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie. El respeto solo existe sobre la base de la libertad: l’amour est l’enfant de la liberté, dice una vieja canción francesa; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.

domingo, 23 de marzo de 2025

La prohibición de las pantallas avanza en los colegios, se acabó el optimismo tecnológico en educación

 La prohibición de las pantallas avanza en los colegios, se acabó el optimismo tecnológico en educación: “Los dispositivos distraen”. En El País, por Ignacio Zafra,Valencia, 21 mar 2025:

El anuncio de Ayuso de que prohibirá los dispositivos digitales en la escuela de Madrid se suma al veto vigente en Murcia, y a las limitaciones que prepara Cataluña en línea con un informe del Ministerio de Infancia y Juventud

Después de años de optimismo, el viento ha girado en la forma en que los responsables educativos españoles observan el papel de los dispositivos digitales en la enseñanza. El miércoles la Comunidad de Madrid anunció un veto general a partir de septiembre al uso de pantallas, tanto en el aula como para hacer deberes, en las etapas de infantil y primaria (hasta los 12 años). Pero Murcia ya lo ha restringido este curso hasta el segundo ciclo de primaria. El Ministerio de Juventud e Infancia publicó en diciembre un informe de expertos que propone excluir los dispositivos individuales en infantil y priorizar en primaria “la enseñanza de manera analógica”. Y Cataluña constituyó en febrero una comisión formada por medio centenar de especialistas de diferentes ramas para que elabore unas directrices que conducirán muy probablemente a establecer restricciones. “Al principio, solemos recibir los cambios con cierto entusiasmo. Pero cuando con el tiempo vemos que han traído algunas cosas buenas, otras no tan buenas, y otras directamente malas, se toma la decisión de regular”, resume Màrius Martínez, que fue decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona y que coordina el comité de expertos creado por la Generalitat.

En la comisión creada por el Departamento de Educación catalán, que presentará su dictamen final en junio, participan personas de perfiles muy diversos; desde representantes de la asociación de directores de centros educativos y las federaciones de familias, a pediatras, pedagogos, psicólogos, neurocientíficos, policías y expertos en ciberseguridad. Uno de los argumentos principales de las críticas excepcionalmente unánimes que este jueves le llovieron al Ejecutivo madrileño por su anuncio fue precisamente la ausencia de un diálogo con la comunidad educativa y de un debate en profundidad antes de adoptar una decisión muy tajante.

En la oposición a lo anunciado por el Gobierno que preside Isabel Díaz Ayuso se unieron organizaciones de signo muy distinto. Desde el sindicato Comisiones Obreras hasta el CSIF, pasando por Anpe. Y desde las grandes patronales de la educación concertada, Escuelas Católicas y Cece, a la federación de familias de la escuela pública, la FAPA Giner de los Ríos. Incluso la asociación de colegios privados, Cicae, a la que no afectará el decreto que prepara el Ejecutivo regional porque solo se dirige a los centros financiados con fondos públicos, pero a la que le preocupa la imagen que la norma va a proyectar sobre la tecnología aplicada a la educación, se sumó a las críticas, calificando de “injerencia en la autonomía de los centros educativos” y de “retroceso en la modernización del sistema educativo” la nueva regulación. El consejero de Educación madrileño, Emilio Viciana, se reafirmó, por su parte, en su plan, que prevé limitar el uso de dispositivos digitales en los colegios a aquellos que sean de uso compartido (como una pizarra digital) y solo durante una hora semanal entre el segundo ciclo de infantil y 2º de primaria, hora y media en 3º y 4º, y dos horas en 5º y 6º. La medida podrá retrasarse hasta el curso 2026-2027 en aquellos centros cuyo proyecto educativo incluya ahora el uso de dispositivos individuales.

Sus argumentos son parecidos a los que esgrime Víctor Marín, consejero de Educación de Murcia, donde la restricción del uso de dispositivos individuales alcanza hasta 4º de primaria en las áreas instrumentales, Lengua y Matemáticas. “Numerosos estudios neurocientíficos destacan que la escritura a mano y el trabajo con recursos analógicos en edades tempranas mejoran el rendimiento cognitivo de los alumnos reteniendo mejor la información y mejorando el entendimiento de conceptos básicos para el aprendizaje, como el reconocimiento de palabras, la comprensión lectora, la expresión escrita, las operaciones matemáticas básicas y la resolución de problemas”, afirma Marín, que añade que la medida persigue también “retrasar la edad de uso de los dispositivos digitales con el fin de disminuir la adicción y dependencia de la tecnología”.

La limitación más o menos intensa del uso de los dispositivos tecnológicos, especialmente los individuales como tabletas y ordenadores, avanza poco después de que haya culminado la prohibición del uso de teléfonos móviles por parte del alumnado en colegios e institutos. Andreas Schleicher, creador del Informe PISA, apuntaba hace unos días en un artículo publicado en este periódico al uso de los teléfonos inteligentes, y más en general al “consumo elevado de contenidos digitales”, como uno de los factores que parecen estar detrás del declive del rendimiento de los estudiantes en muchos países. “La distracción digital no es solo un inconveniente, sino que parece tener una asociación tangible con los resultados de aprendizaje”, señala Schleicher.

La conveniencia de restringir, y en ese caso cómo y en qué grado, el uso de la tecnología en educación genera posiciones discrepantes en muchos colectivos. La presidenta de la FAPA Giner de los Ríos, Mari Carmen Morillas, criticó este jueves el anuncio del Ejecutivo madrileño con el argumento de que el sistema educativo “necesita actualizarse, hay realidades que no deben obviarse como los dispositivos digitales”, al tiempo que abogaba por “trabajar en su uso responsable y adecuado”. Al mismo tiempo, muchas familias con hijos en infantil, primaria y secundaria que viven en casa la tensión de limitar el uso que estos hacen de móviles, tabletas u ordenadores denuncian desde hace tiempo que los deberes que exigen su uso hacen todavía más difícil su vigilancia.

“Contribuyen a más distracción”

“Contribuyen a más distracción. Y permiten puentes hacia otros usos, como las redes sociales, los videojuegos, la pornografía, y otros contenidos digitales cuyo consumo excesivo está asociado a sentimientos de desconexión de la realidad, más agresividad, comportamientos adictivos, y otros trastornos ligados a la salud mental”, afirma Diego Hidalgo, portavoz de Escuela Off, una de las plataformas que han surgido en España para reclamar la restricción educativa de las pantallas. Hidalgo también advierte de los problemas vinculados a la privacidad que generan las herramientas utilizadas en muchos colegios. “Sabemos que hay plataformas que ponen en riesgo los datos de los jóvenes sin ofrecer garantías suficientes, y que permiten un perfilado de los menores por parte de las empresas tecnológicas”.

María del Mar Sánchez, profesora de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Murcia lamenta, por su parte, que el debate haya derivado rápidamente a las prohibiciones sin haberse detenido en cómo debería usarse la tecnología en la escuela: “No veo que se hable sobre qué se está haciendo con esas pantallas, que es la clave”. Sánchez advierte, además, de que vetos como el de Madrid o Murcia pueden ampliar la brecha en competencias digitales entre ricos y pobres. “Hay niños y niñas que no van a recibir un acompañamiento en educación digital en casa, por desconocimiento de las familias o por lo que sea. Y la escuela, en su vertiente de justicia social, es el sitio donde pueden aprender a hacer un buen uso de la tecnología”.

Aulas más complejas y profesores sobrecargados

 Aulas más complejas y profesores sobrecargados: un estudio indaga en el “alarmante” deterioro emocional en las escuelas, en El País, por Francesca Raffo, 20 mar 2025:

Los docentes señalan, según el informe de Educo y la Fundación SM, que las dos principales causas del deterioro del bienestar en los alumnos son la falta de tiempo de calidad con los padres y el uso excesivo de la tecnología

“Si me dieran cien mil trabajos volvería a ser maestra, pero sí que tenemos una carga muy grande y muchísimos frentes”, cuenta Manuela Pérez Macedo (Madrid, 54 años) desde una oficina del colegio Santa Susana, en Madrid. Trabaja como docente de historia y geografía desde que tiene 21 años, pero asegura que nunca se ha enfrentado a tantos retos: la alta cantidad de alumnos por aula, la complejidad de los estudiantes o la burocracia. Las consecuencias son varias, pero se pueden sintetizar en sobrecarga y ansiedad en el equipo docente. Su experiencia no es única, así lo afirma el último informe de Educo y la Fundación SM, Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas, que concluye que tanto los profesores como los alumnos se enfrentan a un deterioro generalizado del bienestar emocional.

Son numerosos los datos de los últimos años que señalan el problema. Según el Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia 2023-2024 de Unicef, cuatro de cada 10 jóvenes de entre 13 y 18 años cree haber tenido un problema de salud mental en el último año y la mitad no pide ayuda. Por el lado del profesorado, según el Educobarómetro del Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA) de la Fundación SM, el 37% de los maestros experimenta agotamiento y 39% ansiedad o depresión. Ante esta realidad, Educo y la Fundación SM han publicado, este jueves, un informe que indaga, a través de un estudio cualitativo ―con grupos de discusión con profesores y alumnos, entrevistas y talleres lúdicos en Madrid, Cataluña, Valencia y Galicia―, en las causas del deterioro del bienestar en los colegios.

La elevada cantidad de alumnos por aula es uno de los factores que más perjudica la capacidad de actuar de los profesores. El informe indica que los educadores tienen cada vez menos tiempo para dedicarse a las necesidades de cada alumno y esto afecta el desarrollo académico y personal de cada uno. A esto se suma otra dificultad: los docentes aseguran que las aulas son cada vez más complejas.

Ariana Pérez, coordinadora de investigación de la Fundación SM, explica que esta complejidad se da por las necesidades individuales de cada alumno, como las especiales de aprendizaje, las situaciones que traen de casa o los problemas de salud mental. “Esto sucede en un marco de modelo educativo donde se demanda mayor personalización de aprendizajes y desarrollo de competencias”, resalta. Y agrega: “Interviene directamente en el bienestar del profesorado que está más sobrecargado con responsabilidades que van más allá de su labor pedagógica”.

Una maestra en Galicia, entrevistada para el informe, lo ejemplifica: “Veinticinco alumnos que vienen de casas diferentes, con medios distintos, con estimulación y motivaciones diferentes en una clase no es viable porque de esos hay cinco o seis con muchísimas necesidades”.

Alumnos vulnerables

El deterioro del bienestar de los alumnos es otro factor que preocupa a los profesores. Pérez Macedo cuenta: “Cada vez tenemos más alumnos rotos y vulnerables”. A eso se suma el tema del móvil y las redes sociales: ”Tienen muy poca concentración”, dice Pérez Macedo. Los docentes señalan, según el informe, que las dos principales causas que impactan en el bienestar en los alumnos son la falta de tiempo de calidad con los padres y el uso excesivo de la tecnología.

Los alumnos Mario Lozano (Madrid, 15 años) y Miguel Moreno (Madrid, 14 años), del mismo centro, tienen una posición marcada sobre la tecnología: “Es una gran idea, pero su uso no es del todo correcto”, dice Mario. En las clases que les parecen aburridas, admiten que sí que se distraen con los ordenadores; pero si el profesor les gusta, como el de matemáticas, afirman, “prácticamente no usamos el ordenador”, dice Miguel.

En el ámbito personal, Alba González del Toro (Madrid, 14 años) complementa a sus compañeros: “En la adolescencia es como que todo el mundo debe tener móvil y, a veces, te sientes presionada porque las amigas están con el móvil y porque debes tener ciertas redes sociales”.

Los especialistas coinciden en que el bienestar de ambos, tanto alumnos como profesores, es fundamental para un entorno educativo óptimo. Por ello, desde Educo y la Fundación SM concluyen que es necesario que las escuelas tengan profesionales especializados en salud mental y bienestar ―como psicólogos, psicoterapeutas, coordinadores de bienestar, orientadores― para que complementen la labor pedagógica del profesorado. Pero, sostienen, es indispensable que estas figuras estén bien implementadas y para ello son necesarios recursos.

La investigadora de la Fundación SM comenta: “Hay una escasez de esos profesionales especializados. Los profesores intentan cubrir esta complejidad, pero no es su función”. Se refiere especialmente a la labor de psicólogos. Los centros con alta complejidad solicitan estos perfiles debido a la saturación de los centros de salud. Pérez Macedo, también en el equipo directivo, lo vive a diario: cuando los estudiantes solicitan ayuda, los coordinadores de bienestar están desbordados y el orientador solo acude dos días, lo que obliga a los alumnos a recurrir a la seguridad social.

El informe resalta la figura del coordinador de bienestar, que está ya implementado en todas las comunidades (menos en Castilla y León, según Educo), y se encarga de prevenir la violencia en institutos. “Esta figura es importante para mejorar el bienestar de toda la comunidad y crear entornos seguros”, dice Mónica Viqueira Martínez, técnica de incidencia política de Educo. Pero la implementación ha sido irregular en las comunidades y enfrentan grandes retos de recursos, formación y tiempo.

En varias escuelas, además, los coordinadores no son conocidos por los alumnos, agrega Viqueira. Así lo comenta González del Toro: “No conocemos a una persona específica. Si tenemos algún problema, recurrimos a algún profesor al que le tengamos confianza o con el tutor. Si es un problema más difícil se traslada al equipo directivo”.

Papeleo y falta de reconocimiento

El documento menciona la dificultad que enfrentan los docentes por la desconexión entre la formación que reciben en las facultades o másteres y la realidad en las aulas. A esto se suma la carga burocrática, que les exige horas adicionales de trabajo. Pérez Macedo comparte: “Cuando tenemos que hacer un protocolo por acoso, me llevo más tiempo en documentación que en investigar y cuidar a la víctima”.

Otro gran problema que no solo los satura, sino que les afecta emocionalmente es la falta de reconocimiento hacia su labor; lo que genera desconfianza, así como pérdida de respeto y autoridad. El informe comparte lo que cuenta un docente de Madrid: “Que tú hagas algo y al final las familias te estén diciendo ‘por qué haces eso si no vale para nada’, te acaba hundiendo…”.

sábado, 22 de marzo de 2025

Las sinrazones del sufrimiento según el budismo

 Los motivos del sufrimiento según el Budismo son seis: 

Querer controlarlo todo.

Desear que las cosas sean como tú quieres y no como son en realidad.

Aferrarte a lo que no puede ser.

Desear que el pasado sea diferente.

Querer que otros sean como tú quieres que sean.

No aceptarte como eres en cada momento.

Y, en resumen, vivir en tu mente y perderte del presente.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Los 10105 términos ofensivos o peyorativos del español

 Eso revela un chatbot que los ha recolectado. Fue nuestro José Antonio Marina quien descubrió que la denigración es léxicamente más abundante que el elogio en todas las lenguas. Pero ese tremendo diez por ciento no sé si obliga a pensar que en español, por aquello del cainismo, se da por extremo.

Los cuadernos de trabajo de Ingmar Bergman

 Cuaderno de trabajo I y II’, de Ingmar Bergman: el tumulto de miedo, depresión y angustia del director sueco, en El País, Por Anna Caballé, 2 de diciembre de 2024:

El cineasta esbozó en sus libretas las ideas para sus guiones y documentó sus rutinas. En esos textos, recuperados ahora siguiendo la edición sueca, abordó cualquier conflicto con conmovedora sencillez para dejar constancia de las sombras que le acechaban

Esa mañana Ingmar Bergman permanecía aislado en su casa. Su pareja, Liv Ulmann, se había ido a un festival de cine, él se mantenía, quieto y mudo, a la espera de las primeras críticas de La vergüenza. “Es un placer no tener que enseñarle la cara a nadie. Es un placer poder tener uno su fiebre, su locura y su histeria totalmente a solas”. Una observación jugosa sobre la soledad que, sin embargo, a partir de la estabilidad de su relación con la baronesa Ingrid von Rosen, en 1971, dejaría de hacer, pues ella le aportó paz a su espíritu y una complicidad que transformó su forma de entender el amor y las relaciones de pareja. En la época de su matrimonio con ella (Ingrid, doce años más joven que Bergman, falleció en 1995) filmó sus películas más luminosas, entre ellas Fanny y Alexander, entre muchas otras del mismo periodo, pues su capacidad de trabajo era brutal. En todo caso, Bergman se hallaba en su casa humillado por el malestar físico, sin tener que disimular la intuición de que las críticas no iban a ser favorables.

¿No sería mejor pasarse a la televisión y ahorrarse aquellas experiencias tan penosas que sufría cada vez que ponía en escena una obra en el cine o en el teatro? Las críticas no fueron buenas y en plena revolución juvenil (1968) se le acusó de escapismo. Como tantas otras veces leemos en sus excepcionales Cuaderno de trabajo (1955-2001), mantenidos prácticamente a lo largo de toda su vida profesional, vemos cómo crece la angustia en su interior con todas las consecuencias físicas que le ocasionaba. Se pregunta qué se le exige, porque su compromiso con el arte es suyo y personal: “Yo no quiero contar historias. Quiero liberar tensiones y sucesos secretos”.

Ahí está, en mi opinión, el eje de su objetivo como creador. Porque luego, pese al insomnio, la taquicardia y la preocupación que le generaban las críticas desfavorables y en especial sentir que perdía el favor del público, unas semanas después del disgusto, Bergman ya estaba pensando en el guion de La carcoma (su peor película, en su opinión). “Ponte a trabajar, Bergman, esta es tu fórmula”. Y, en efecto, su trabajo como guionista es la columna vertebral que se desprende de la lectura de las casi mil páginas imprescindibles para los amantes del director.

El motivo de dichas libretas, concebidas con despreocupación de su calidad (aunque la tienen), era depositar en ellas ideas y esbozos de guion de sus películas, de modo que tenemos la oportunidad de conocer cómo trabaja la complejidad de sus tramas y muy en especial la forma de dibujar a sus personajes. Lo primero que hace al pensar en un guion es darles estructura: identidad, pasado y profundidad psicológica. A partir de aquí va desarrollando las tramas. Pero sus cuadernos de trabajo se muestran abiertos asimismo a su cotidianidad y, sobre todo, al tumulto que Bergman llevaba dentro, y que llegamos a conocer con mucha precisión. La existencia de Bergman estuvo marcada por la ansiedad, la depresión, la angustia y el miedo (formidables las páginas que le dedica, casi al final —”yo siempre he tenido miedo”—). Pese a ello, pese a todos sus miedos y a los estados paralizantes que a veces le ocasionaban, desarrolló una trayectoria artística impresionante y personalísima, sobreponiéndose a ese tumulto interior con el que convivía.

Diría que esto es lo más llamativo: la capacidad que muestra el autor y director por la regeneración emocional que conseguía de sí mismo. Es muy interesante asistir al progreso de la escritura de su autobiografía, Linterna mágica, cuya publicación supuso un punto de inflexión. Escrita con la mayor prevención, le proporcionó un gran reconocimiento como escritor. A partir de allí fue como si se hubiera abierto una espita. Siguió la conocida trilogía sobre sus padres (Las mejores intenciones, Niños de domingo y Encuentros privados) y continuaría con esa apasionante veta hasta Saraband. Bergman se mostraba convencido de que la verdad es una cualidad interna que se ve distorsionada en contacto con la realidad exterior y el deseo de agradar a otros. Él se sabía vulnerable al entorno (¿y quién no?) y hace lo posible en la escritura de los Cuadernos por mantener a raya la artificiosidad y el manierismo. Adoro la sencillez con que aborda cualquier conflicto.

Nórdica, en su recuperación de la obra de Bergman, replica la edición sueca. Una edición de una limpieza admirable al cederse todo el protagonismo al autor. Se mantienen los prólogos originales (uno de ellos escrito por Knausgard, con el que el autor de Mi lucha tiene tanto en común). Mi único reparo es la falta de un índice clarificador que informe de la distribución de los años facilitando la consulta. Porque los dos volúmenes son dos pequeñas joyas (mi preferencia descansa en el segundo, el que da fe conmovedora de sus últimos años) y aunque su autor se defina como “un ser espiritualmente inválido” lo cierto es que toda su escritura conserva la peculiar distinción de quien no sintiéndose superior a nadie consiguió serlo.

Cuaderno de trabajo I (1955-1974) , Ingmar Bergman

Prólogo de Dorthe Nors, Traducción de Carmen Montes

Nórdica, 2024, 461 páginas. 27,50 euros

Cuaderno de trabajo II (1975-2001), Ingmar Bergman

Prólogo de Karl Ove Knausgard, Traducción de Carmen Montes

Nórdica, 2024, 525 páginas. 27,50 euros

Nueva biografía de Azorín

 La clave de un escritor retraído: el problema intestinal crónico de Azorín, en El País, por Anna Caballé, 18 marzo de 2025

Una nueva biografía dedicada al autor de ‘La voluntad’ escrita por Francisco Fuster viene a rescatar al personaje, desafiando la indiscutible monotonía de su peripecia vital y ubicándola en el marco más amplio de una escritura infatigable y obsesiva

Ramón Gómez de la Serna en su particular biografía de Azorín, publicada en 1930, lo presentaba como un hombre de espíritu que anhelaba distinguir un ideal literario propio. Se concedió a sí mismo la etiqueta de “pequeño filósofo” que por la precariedad que impone el adjetivo no le comprometía a nada.

Pequeño filósofo enlutado, procedente de una pequeña ciudad levantina y con pequeñas aspiraciones vitales: así podría definirse sucintamente la biografía del escritor, un poco a la manera de cómo procedió Ortega con el humanista Juan Luis Vives: “nació, estudió, escribió, murió”. Se diría que Azorín, pseudónimo de José Martínez Ruiz (Monóvar, 1873- Madrid, 1967) solo confiaba en el camino largo de la vida y, viéndose en él, su mirada quiso reunir lo nuevo y lo antiguo, sobre todo lo antiguo —su verdadera pasión—, con una gran tenacidad descriptiva, más que propiamente narrativa. Frente a la literatura de acción y de personajes, en su obra lo que destaca es el contento del ir viviendo, sin aspavientos y sin mucho que decir, salvo el sedimento espiritual que el tiempo va dejando en las cosas, en las costumbres, en el vivir de pueblos y ciudades. Un prodigio de fineza.

En todo caso, la biografía de Ramón sobre Azorín recorrería todo el espectro afectivo: desde la admiración de 1930 al desprecio mostrado en el ex libris que añadió a su primitiva edición en 1954, donde le acusaba de haber engañado a todo el mundo, cuando su principal interés estaba en conseguir una vida cómoda de rentista de las letras, pactando con quien hubiera que pactar.

Umbral se haría eco de este último juicio de Ramón y en Las palabras de la tribu trataría su literatura de excesivamente limitada y cobarde. Quo vadis, Azorín? ¿Qué se hace del incisivo y memorable autor de La voluntad? Porque lo cierto es que sus primeros libros, artículos e intervenciones políticas prometían un nivel de rebeldía y de compromiso político con su tiempo que muy pronto se deshizo en la minucia de una literatura estática y a menudo decepcionante. “En la permanencia de las cosas está la norma definitiva de la vida” (Don Juan, 1922): esta vendría a ser su filosofía de madurez.

Ahora la biografía del profesor Francisco Fuster, Azorín. Clásico y moderno viene a rescatar al personaje, desafiando la indiscutible monotonía de su peripecia vital y ubicándola en el marco más amplio de una escritura infatigable, obsesiva, vastísima (más de cien libros y unos 5.500 artículos), lógicamente irregular, alentada siempre por una profunda coherencia interna, como ya señaló Andrés Trapiello en un prólogo a sus artículos sobre cine (una de las últimas pasiones de Azorín: podía ver una sesión doble cada tarde).

Lo cierto es que Azorín tenía también un ego que alimentar, a pesar de su timidez y su apocamiento, y lo catalizaría reverenciando el poder constituido, fuera el de Antonio Maura en 1904 o el de Franco en 1940. Reseguir su trayectoria política, como hace Fuster, historiador de profesión, es interesante e instructivo sobre el personaje. En todo caso, para mí la aportación fundamental de la biografía, que elude la hermenéutica tanto de la vida como de la obra, está en la información que proporciona en las últimas páginas fundiendo bios con zoé. Azorín sufrió durante casi toda su vida de un grave problema intestinal crónico (¿enfermedad de Crohn?) que le obligaba a una vida cartuja, exenta del menor exceso o contratiempo y que repercutió tanto en los cambios que experimentaría su físico como en la naturaleza de su carácter retráctil y cohibido.

Como señala Fuster, su fijación con el tema de la enfermedad no era, pues, baladí, sino fruto de una experiencia de sufrimiento y resignación sobrellevadas ambas con el mayor decoro, pero condicionantes, en definitiva, de su personalidad y sus decisiones. Azorín quiere, pero en la mayoría de los casos no puede. No puede mantener una vida pública, por ejemplo. ¿Cómo lo vivió su esposa, Julia Guinda de Urzanqui? Nada sabemos.

Azorín. Clásico y moderno. Francisco Fuster. Madrid: Alianza, 2025

377 páginas, 22,50 euros

lunes, 17 de marzo de 2025

Algo anda mal

 De María José Pérez Crespo en Quora:

 Algo anda mal cuando la juventud quiere todo gratis y sin esfuerzo, la gente compra ropa rota, los grammys premian el reguetón, los burros ganan más que los genios, hacer un vídeo íntimo te convierte en estrella, la vulgaridad vende más que la calidad y se premia a gente sin méritos y sin talento.

Nietzsche rechazaba el nacionalismo

De Josef Mitterer, en Quora:

¿Fue Nietzsche un precursor del nazismo? Nietzsche es uno de los pocos autores cuya obra conozco bastante bien (de hecho, es un gran placer leerlo ya que su estilo de escribir es excelente —desde mi punto de vista, está en el mismo nivel que Rilke y Kafka, y a veces su prosa es más poética que la poesía de Goethe— y su estilo de pensar es muy claro y argumentado — a diferencia de las especulaciones fantásticas de Heidegger, Fichte, etc.; se nota que, ante todo, era filólogo clásico).

Yo personalmente diría que en Nietzsche pueden encontrarse puntos de referencia para casi cada actitud y corriente, y quizá su concepción de decadencia (que, por cierto, tiene también que ver con la interpretación contemporánea de la obra de Darwin) no esté tan lejos de algunos elementos ideológicos del nazismo. Pero eso ya es todo, y aún no tenía nada que ver con las barbaridades del nazismo. Solo con la típica lectura selectiva y con las típicas manipulaciones era posible que los nazis lo utilizaran.

Por ejemplo, Nietzsche escribió:

[… E]n todas las naciones de hoy, y con toda mayor fuerza cuanto mayor sea su nacionalismo, se propaga la impertinencia de la prensa, que consiste en llevar a los judíos al matadero como a machos cabríos, emisarios de todos los males públicos y privados

(Humano, demasiado humano, § 475 [traducción por Jaime González])

O bien:

No, no amamos a la humanidad; pero, por otro lado, estamos muy lejos de ser lo bastante alemanes, en el sentido corriente en que se utiliza hoy esta palabra, para convertirnos en voceros del nacionalismo y del odio racial, para regocijarnos con esa infección nacionalista por la que hoy los pueblos de Europa se atrincheran unos contra otros y se acuartelan.²

(La gaya ciencia, § 377)

No creo que un filósofo que llama al nacionalismo una infección³ y que no veía en los judíos los culpables de todos los males, sino machos cabríos pudiera ser un "precursor del nazismo". Por cierto, hay muchas citaciones como estas, lo que es particularmente notable teniendo presente el nacionalismo y el antisemitismo de la época. En algunos pasajes subraya también su descendencia eslava. Es decir, en cierto modo, había muchas personas, también "intelectuales" que "preparaban" el nazismo mucho más que Nietzsche.

En alemán (ortografía original, de la edición crítica de Colli/Montinari):

NOTAS

¹ […] dass die litterarische Unart fast in allen jetzigen Nationen überhand nimmt — und zwar je mehr diese sich wieder national gebärden —, die Juden als Sündenböcke aller möglichen öffentlichen und inneren Uebelstände zur Schlachtbank zu führen. (Nietzsche Source)

² Nein, wir lieben die Menschheit nicht; andererseits sind wir aber auch lange nicht „deutsch“ genug, wie heute das Wort „deutsch“ gang und gäbe ist, um dem Nationalismus und dem Rassenhass das Wort zu reden, um an der nationalen Herzenskrätze und Blutvergiftung Freude haben zu können, derenthalben sich jetzt in Europa Volk gegen Volk wie mit Quarantänen abgrenzt, absperrt. (Nietzsche Source)

³ Es una traducción muy libre, pero no desfigura sustancialmente el enunciado. Literalmente, lo describe como "sarna del corazón y envenenamiento de la sangre nacionales".

La Parte no puede comprender al Todo

 De Rafael Bestard en Quora:

 La Parte no puede comprender al Todo. Por mucho que el Ego hable sobre la unidad de todo lo existente, nunca podrá sentirla, ya que él mismo es parte de la división.

La madurez es emocional. Se hace mucho énfasis en una educación intelectual, pero no en la emocional. No hace mucho tiempo que se tiene en cuenta lo que se llama inteligencia emocional, y, en ese sentido, la humanidad está en pañales. Así, de la misma manera que existen personas con talento para el desarrollo y comprensión intelectual, existen personas que poseen talento para la comprensión emocional. Lamentablemente, no existe un refuerzo positivo a través de la sociedad porque, si se vive en un país de locos, el cuerdo es el loco. Y las personas maduras chocan constantemente con personas inmaduras que, al ser mayoría, suelen incluso condenarlas y apartarlas de la sociedad. 

domingo, 16 de marzo de 2025

La poesía es algo común

 ¿Quién vivo puede decir:

No eres poeta. No puedes contar tus sueños

si todo hombre cuyo espíritu no sea zoquete

tiene visiones y hablaría si hubiera amado

y fue bien educado en su lengua materna?

                John Keats, La caída de Hiperión: un sueño,  I, 11-15

sábado, 15 de marzo de 2025

Anécdotas de la enemistad entre Valle-Incán y José Echegaray

  Se recuerdan varias disputas famosas en la literatura, pero pocas tan cómicas como la que se dio entre José Echegaray y Ramón Valle-Inclán.

En 1904, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura a José Echegaray "por haber revivido las tradiciones de la dramaturgia española".

En respuesta, muchos escritores de la generación del 98 protestaron abiertamente, llegando algunos, entre los que estaba Valle-Inclán, a firmar un manifiesto.

Años más tarde, Echegaray como jurado literario negaría el premio a un cuento presentado por Ramón.

Así nació este enfrentamiento del cual aquí algunos capítulos.

Estando Valle-Inclán en su habitual tertulia de café, vio entrar al hijo de Echegaray. Alzando la voz comenzó a decir que Echegaray no tenía talento, y que estaba obesionado con la infidelidad matrimonial ya que siempre incluía en sus obras maridos cornudos y mujeres infieles.

El hijo de Echegaray, molesto, le dijo:

"¡Más respeto, que está usted hablando de mi padre!"

A lo que Valle-Inclán respondió:

"¿Está usted seguro de que es su padre?"

Tras ganar el Nobel, en Madrid, renombraron una calle José Echegaray. Para mala suerte de Valle-Inclán, en ella vivía un gran amigo suyo. Cada vez que Ramón le escribía cartas a su amigo, en la dirección ponía "calle del Viejo Idiota". ¡Y las cartas llegaban! A raíz de esto, Valle-Inclán afirmaba que Madrid tenía el mejor servicio de correos del mundo.

Valle-Inclán, no perdía oportunidad para molestar a Echegaray, y solía acudir a los estrenos de sus obras para boicotearlos.

En una ocasión, un personaje dijo:

"Es una mujer con nervios de acero bajo una piel de seda". Y Ramón gritó desde el público: "¡Eso no es una mujer, es un paraguas!"

Por último, ya en su lecho de muerte, Valle Inclán necesitaba una transfusión de sangre. Al enterarse que se había presentado como donante Echegaray, se negó a recibirla porque decía que esa sangre estaba llena de gerundios.

Echegaray se casó a los 25 años con la asturiana Ana Estrada Sánchez, que al parecer debía de ser muy bella. Cuando el rey Amadeo de Saboya abandonó el trono español (1873) y estaba en el muelle de Lisboa aguardando para subirse al barco que le llevaría de vuelta a Turín, fue abordado por unos periodistas que le hicieron una entrevista. Uno de ellos le preguntó: "¿Qué es lo que más le ha gustado de España?", y él contestó: "La catedral de Burgos y la señora de Echegaray".

viernes, 14 de marzo de 2025

Hill Museum and Manuscript Library. La biblioteca de los libros amenazados.

 El monje que rescata miles de manuscritos en los lugares más peligrosos del mundo: "Confían en mí porque soy un hombre de fe", en El Mundo, por Jorge Benítez, 13-III-2025:

El enlace a la biblioteca es este: HMML.

Columba Stewart salva libros amenazados por la guerra, el integrismo y el expolio en los escenarios más peligrosos del planeta usando la más alta tecnología. Dirige la Hill Museum & Manuscript Library, una entidad sin ánimo de lucro que desde hace décadas cataloga y escanea libros en riesgo de desaparición

Cuando el ISIS inició su expansión por Oriente Medio, sembrando el terror en nombre de su califato e imponiendo su versión de la sharia, un estadounidense se infiltró tanto en Irak como en Siria con una misión heroica: rescatar de la hoguera purificadora de los integristas decenas de libros centenarios. No era un agente secreto, ni un contrabandista ni un mercenario. Tampoco tenía cargo diplomático alguno. Se trataba de un simple monje llamado Columba Stewart.

El hermano de la orden de los benedictinos se jugó el pellejo en tierra hostil. Consiguió regatear la caza del Estado Islámico y salvaguardar un importante patrimonio que estaba en peligro. Lo hizo como representante de la Hill Museum & Manuscript Library (HMML), una organización sin ánimo de lucro que, desde hace 60 años, fotografía, cataloga y brinda acceso a las copias de manuscritos amenazados por la guerra y el expolio.

Esta institución liderada por Stewart, con sede en el campus de la Abadía y la Universidad de Saint John en Collegeville (Minnesota), cuenta en la actualidad con un fondo de 500.000 textos digitalizados, el mayor del mundo. Incluye códices cotizadísimos en copto, latín y arameo, así como documentos de pocas páginas sobre la vida de nuestros ancestros. Esta labor ha sido realizada durante décadas con las distintas técnicas de archivística vigentes en cada periodo: desde la microfilmación de los primeros manuscritos rescatados hasta el escaneo informático más sofisticado.

Pero la tecnología no lo es todo. El factor humano sigue siendo indispensable. De ahí que Columba Stewart sea considerado el Indiana Jones de los manuscritos: un erudito aventurero capaz de esquivar el peligro con tal de preservar una reliquia bibliófila para las generaciones venideras.

«A lo largo de estos años hemos creado una especie de mapa del conocimiento que confirma que en la Edad Media había un enorme intercambio cultural de libros. Una conexión extraordinaria entre el cristianismo, el islam y la cultura de África occidental», dice Stewart, de 67 años, por videollamada. «Queremos que esa conexión perviva y la potenciamos en los países y comunidades que sufren de falta de recursos y se enfrentan a grandes dificultades para proteger su patrimonio».

Nacido en Texas, fue bautizado con el nombre de Columba en honor a un santo irlandés del siglo VI. Tiene la cabeza rasurada, jersey negro de cuello alto y gafas de metal. Aunque hace poco pidió un permiso a la Abadía para abandonar la vida monástica mantiene su cargo de director ejecutivo del Hill Museum and Manuscript Library.

«Nosotros ni siquiera tocamos los libros, formamos a la población local que los posee y les facilitamos el equipo de reproducción», explica. «Les pagamos por cada imagen. Es lo contrario al modelo tradicional en el que el occidental aparecía y se llevaba el manuscrito a su país con el supuesto fin de protegerlo. Nosotros les ayudamos sin coger los libros y ellos nos permiten colgar las imágenes en una plataforma de internet y catalogarlos. Si por alguna razón algún manuscrito desapareciera, garantizamos la pervivencia de su contenido con una copia de seguridad».

Resumir el trabajo de Stewart resulta complicado. No se encarga de los asuntos técnicos, que delega en los miembros de su equipo, sino que ejerce de negociador en jefe. En cierta forma es un cónsul de los libros que viaja por el mundo con una valija que guarda la memoria escrita de los seres humanos. Es alguien que empezó su trayectoria protectora salvando manuscritos de los cristianos primitivos en Oriente Medio, que impulsó el escaneo de joyas de la Biblioteca de Sarajevo -gravemente dañada durante la Guerra de los Balcanes- y que estimuló proyectos de conservación de distintas colecciones de Tombuctú, en Mali, en peligro cuando en 2012 los yihadistas la ocuparon.

Este hombre viene de la escuela diplomática más curtida de la historia: la eclesiástica. Stewart se fogueó siendo monje en el diálogo ecuménico entre católicos y ortodoxos y ha intervenido con regularidad en las conversaciones sobre la protección de las bibliotecas de los distintos grupos religiosos que conviven en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Una experiencia en el arte de la negociación con la que soñaría cualquier político y empresario. Hablamos de un personaje que ha mediado en Nepal en el rescate de textos budistas y que, en India, ayuda a la minoría musulmana a proteger su legado cultural, amenazado por el nacionalismo hindú del primer ministro Narendra Modi.

La idea de conformar esta gran biblioteca de manuscritos surgió en 1964 en los monasterios benedictinos de Austria. Tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial y ante el miedo a un conflicto nuclear durante la Guerra Fría, la orden decidió fotografiar las páginas de sus libros para preservarlos en un gigantesco archivo en caso de catástrofe. Una idea que terminaron exportando a zonas de conflicto, como fue el caso de la Etiopía de los años 70, con el fin de proteger su legado de libros sacros. Desde entonces la HMML, que se financia con fundaciones y donaciones, ha ido extendiéndose por distintos continentes.

-¿Cómo viaja por un mundo en llamas un antiguo monje con un pasaporte tan odiado en muchos de sus destinos como el americano?

-Cuando estaba en el monasterio, interactuaba con otros monasterios en Irak o Siria y eso me facilitaba las cosas. Lo que aprendí pronto es que tu confesión no es importante. A la gente con la que hablaba lo que le importaba era que yo fuera un hombre de fe. Es cierto que mi pasaporte en algunos sitios no es bienvenido, pero para eso hay trucos...

-¿Cuáles?

-No comportarte como un americano (sonríe). Primero, escuchar. Segundo, mostrar respeto. Y tercero, tomarse el tiempo necesario para conocer a tu interlocutor. No puedes usar el típico estilo americano con estas personas, ese que consiste en mandar, ser ruidoso y cerrar un trato a toda prisa con un apretón de manos. Con ellos tienes que ir a tomar un café o un té en repetidas ocasiones y construir una relación real. Demostrar que pueden confiar en ti y que tú no buscas ningún rédito comercial. Con quienes trato se dan cuenta enseguida de que soy un hombre sincero sin afán de lucro. Voy con las manos abiertas.

Este Indiana Jones de los manuscritos, aparte de ser una persona valiente, está sobradamente cualificado para su trabajo. Antes de ingresar en el monasterio se licenció cum laude en Historia y Literatura en la Universidad de Harvard. Luego obtuvo una maestría en Estudios Religiosos en Yale y un doctorado en Teología por Oxford.

«Muchos de los libros perseguidos están escondidos: son protegidos con devoción y nunca se los enseñarán a los extranjeros. De ahí que sea es un privilegio poder disfrutarlos digitalmente», dice.

Por ello Stewart garantiza una copia de seguridad a quienes confían en él para ceder el visionado de sus obras para mitigar el impacto de muchas tragedias que ha vivido. «En Irak una colección extraordinaria fue destruida y hay otras muy valiosas que fueron evacuadas de Siria al Líbano y que no sé todavía si han sobrevivido», admite.

Karen Armstrong, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2017 y una eminencia en el estudio de los textos sagrados, describe que las Escrituras, sea cual sea la tradición religiosa, a menudo se emplean selectivamente para suscribir opiniones arbitrarias. En El arte perdido de las Escrituras (Paidós, 2019) sostiene que la lectura sesgada que hace que los radicales usen el Corán para justificar el terrorismo, la Torá para negar a los palestinos el derecho a vivir en la tierra de Israel y la Biblia para condenar la homosexualidad es un fenómeno relativamente reciente. Durante cientos de años estos textos fueron vistos como herramientas espirituales que conectaban al individuo con lo divino. Eran interpretados como fluidos y adaptables, no como un conjunto de reglas arcaicas vinculantes.

Este aperturismo del saber humano es lo que persigue Stewart con su labor. Por eso el trabajo recolector de su biblioteca de manuscritos, que comenzó con el rescate de libros cristianos, se ha ido extendiendo a otros credos, además de a obras seculares.

Su radio de acción ha crecido. Y también los peligros.

«Estuve en apuros en Tombuctú cuando nos pilló un fuego cruzado de un ataque yihadista al centro de comunicaciones de la ONU. Nos escondimos en la habitación del hotel y oímos helicópteros disparando con ametralladoras. El principal temor, además de las balas, era ser secuestrado por estos grupos, porque su estrategia consiste en mantenerte preso durante varios años y así aumentar el precio del rescate. Por suerte, fuimos evacuados por unos cascos azules suecos. En Mosul sí que viví una experiencia aterradora, porque estuve cerca del fuego de mortero y de los bombardeos aéreos. En esa zona de guerra, me encontré con iglesias destruidas, bibliotecas quemadas y población desplazada de sus casas. He vuelto en varias ocasiones».

En Irak se forjó la colaboración de Stewart con el arzobispo de Mosul, con el que recorrió la llanura de Nínive para escapar de la toma por el Daesh de ese territorio. «Es un hombre telegénico y con carisma con el que me comunicaba en francés», recuerda con simpatía. Esas travesías por los orígenes de la civilización en Oriente Próximo, por las piedras en las que nacieron las primeras formas de escritura, han dejado una profunda huella en el estadounidense. «Hablamos de culturas de una extraordinaria profundidad», afirma.

Así es la diplomacia monástica de Columba Stewart. Su modus operandi es el respeto, la paciencia y la resolución de problemas.

La cultura ha estado bajo sospecha desde tiempos inmemoriales. Persecuciones políticas o religiosas, además de las malas condiciones de conservación, han impedido que muchas obras capitales no lleguen hasta nosotros. Hoy distintas iniciativas intentan evitar esta amnesia, a veces provocada, a veces accidental.

La protección del Fondo Kati, que cuenta con financiación española, es una de ellas. Se trata de la biblioteca de Ali ben Ziyad al-Kati, un musulmán que se exilió de Toledo en 1467 para instalarse en Tombuctú con su colección de 12.000 manuscritos en hebreo, castellano y árabe. Estos libros fueron conservados por sus descendientes durante más de cinco siglos. Pero, como bien conoce Stewart, su heredero actual tuvo que recurrir a la ayuda internacional para salvarla en 2012 de los fanáticos religiosos y los rebeldes tuaregs.

Otra muy interesante, mucho más moderna, pero con un enorme significado en estos tiempos de cancelación, es la biblioteca Dawit Isaak, dedicada a la libertad de expresión y con sede en la ciudad sueca de Malmö. Es la primera y única colección internacional de literatura prohibida a disposición del público con libros cuyos autores han sido censurados, encarcelados o, en el peor de los casos, asesinados.

«Su nombre está dedicado al reportero sueco-eritreo encarcelado ilegalmente por las autoridades de Eritrea por su labor informativa y la defensa de la libertad de expresión», explica su bibliotecario, Jens Zingmark, que reconoce que el fondo del centro supera ya los 3.000 libros. «En el interior de cada libro ponemos una nota que explica en pocas palabras qué le ha pasado al autor o al libro, cuándo fue censurado, dónde y por qué».

Todo libro amenazado tiene una historia. Y necesita un ángel de la guarda. Quizás por eso, Columba Stewart considera que el afán de proteger la propia memoria cultural o religiosa es un impulso humano universal.

Para entenderlo basta leer una conferencia que impartió en 2019 sobre el francés Pedro El Venerable, un abad benedictino de Cluny del siglo XII que viajó hasta Toledo tiempo después de que la ciudad fuera reconquistada a los musulmanes por las tropas cristianas de Alfonso VI. A su llegada, este religioso encargó a distintos eruditos árabes la traducción al latín de los textos islámicos más importantes, incluido el Corán. Pedro adoptó, según Stewart, el principio humanista que dice que «para comprender a la gente de otra cultura, con creencias diferentes, debemos escucharlos con su propia voz, aprender su idioma, leer y comprender sus textos».

En esa intervención académica, Columba vistió el hábito benedictino -compuesto por un alba negra y un escapulario-, pero hizo referencia a los nuevos tiempos: «La tradición benedictina de preservar el pensamiento humano para el mundo contemporáneo requiere de un vestuario más versátil, adaptado al desierto de Tombuctú, al entorno de combate de Mosul o al entorno secular de la academia moderna».

En cierta forma, el hábito no hace el monje, que en el siglo XXI se mueve en vaqueros y cazadora caqui si hace falta.

-¿Cuando regresaba de la guerra cómo metabolizaba de repente el paso a una vida espiritual y académica?

-Metabolizar... Me gusta que haya usado esa palabra. Por supuesto, tuve que procesar lo sucedido en Tombuctú. Cuando vuelvo de viaje me doy cuenta de lo privilegiada que es mi vida en Estados Unidos, donde el mayor problema es pensar si tienes que cambiar la alfombra del salón. ¿Me entiende? Todo son problemas ridículos. Me imagino la situación de Gaza, donde teníamos un proyecto que la guerra canceló y pienso en cómo volvió a empezar todo de nuevo. Hace más de 80 años ustedes en España tuvieron una terrible Guerra Civil y también se vivió una Guerra Mundial en gran parte del planeta. Ya apenas queda gente que conoció en primera persona estos traumas. Le pongo el ejemplo de mi país. Han pasado 160 años desde la Guerra de Secesión y, por supuesto, no hay memoria viva de esa tragedia. Puede que actualmente tengamos huracanes e incendios, pero no nos hacemos a la idea de lo que sufre la gente en una guerra.

El trabajo que hace Stewart es una especie de póliza de seguros para los propietarios de los manuscritos, que saben que su contenido se conservará incluso en caso de pérdida o deterioro. Como se ha podido comprobar en muchas ocasiones, estas copias sirven de prueba de propiedad en caso de robo y su catalogación dificulta el millonario tráfico ilegal de manuscritos. Además, los dueños de los tesoros han aprendido que su apertura al mundo y la investigación académica revalorizan estos bienes.

Sin embargo, el valor económico no es importante para este antiguo monje. «Escaneamos todo», dice Stewart. «Lo que puede ser interesante para una comunidad en 2025 puede que en 2125 no lo sea, y viceversa. Esto es como el arte: cada época tiene sus gustos, que van y vienen».

Es la devoción por el testimonio escrito de este hombre que ya ha conseguido que en la HMML ya existan 100.000 manuscritos a disposición de los investigadores en una plataforma con una base de datos que permite buscar por país, lengua, autor, características y género. Cada semana se incluyen nuevos archivos.

«Hay manuscritos que puede que no sean hermosos, pero que pueden tener un valor que todavía desconocemos», cuenta. «Pienso que cada texto escrito hace siglos exigía un notable esfuerzo entonces, fuera económico -por los notables costes de la tinta y el papel- y de tiempo. Así que considero que hay que protegerlo a toda costa, ya que quien lo escribió se esforzó mucho y lo consideró importante».

Entrevista al Nobel de química Thomas R. Cech, sobre el ARN

 Thomas R. Cech: "El siglo XXI es la era del ARN: la molécula cambiará el futuro de la medicina y de la ciencia", en El Mundo, por Cristina G. Lucio,  14 marzo 2025

El bioquímico estadounidense reivindica el papel del ARN como "la verdadera estrella del espectáculo" en el terreno de la bioquímica tras décadas en la sombra. "Su potencial terapéutico es enorme", afirma el Nobel de Química en 'El Catalizador' (Ariel)

Thomas R. Cech: "El siglo XXI es la era del ARN: la molécula cambiará el futuro de la  medicina y de la ciencia"

Lo hemos visto muchas veces en el mundo del espectáculo. La historia de ese actor secundario que tras años haciendo papeles menores consigue por fin un rol de protagonista con el que desarrolla todo su potencial. Después de años a la sombra de otros, finalmente se reconoce su talento y triunfa.

Algo similar a ese fenómeno frecuente en las tablas del teatro o el cine está ocurriendo también en el terreno de la bioquímica. Tras años relegado a un segundo plano, eclipsado por el esplendor de su hermano mayor el ADN, el ARN está ganando protagonismo en la investigación científica, aupado por su gran versatilidad y potencial terapéutico.

Lo constata con orgullo el bioquímico estadounidense Thomas R. Cech (Chicago, 1947), uno de los primeros que se dio cuenta de que esta molécula no era un simple mensajero del código genético almacenado en el ADN. En 1989 recibió el Premio Nobel de Química junto a su colega Sidney Altman por descubrir que el ARN también tiene propiedades catalizadoras, lo que rompió un dogma preestablecido y abrió los ojos a la ciencia sobre la miríada de posibilidades que se podían explorar de la mano de esa diminuta molécula.

«El ADN dominó la investigación biológica en el pasado, pero el ARN ya se ha convertido claramente en el centro de atención del futuro», subraya Cech, quien recuerda que en los últimos 25 años, los avances relacionados con el ARN han dado lugar a 11 premios Nobel y se ha cuadruplicado el número de artículos publicados en revistas científicas sobre el tema. Hoy en día, subraya, hay más de 400 fármacos basados en el ARN en alguna fase de desarrollo y cada año se invierte más en las empresas que están explorando las fronteras de la investigación en este campo.

«Ya se empieza a decir que el siglo XXI es la era del ARN, y a este siglo aún le queda mucho camino por recorrer», reflexiona Cech, que acaba de publicar en España El Catalizador (Ariel), una obra que repasa cómo el ARN «pasó de ser un tema misterioso que interesaba sobre todo a los bioquímicos a convertirse en un asunto de primer orden que está configurando el futuro de la ciencia y la medicina».

PREGUNTA.En su libro dice que el ARN se ha considerado durante largo tiempo «la corista bioquímica que trabajaba a la sombra de la diva, el ADN».

RESPUESTA.Bueno, por supuesto el ADN tiene el original, la copia maestra de nuestra información genética y la almacena. Puede usarse para trazar tu historia familiar, para identificar enfermedades hereditarias o incluso para resolver crímenes, gracias a las evidencias genéticas. Todo el mundo lo conoce. Lo tenemos tan incorporado que la gente usa la expresión «está en mi ADN» para decir que algo es esencial para ellos, ya sea que les encantan los aguacates o viajar por el mundo. El ADN es muy famoso y eso es fantástico. Al ARN, en cambio, no se le ha prestado atención durante mucho tiempo.

P.¿Por qué ha estado a la sombra?

R.Porque se creía que era un simple mensajero que se encargaba de transportar la información desde el ADN para fabricar las proteínas. Vamos, que tenía una función importante pero quizá no tan interesante como el ADN. Pero, la realidad, como se ha ido descubriendo, es que es mucho más que eso. El ARN puede almacenar información, igual que el ADN, pero también puede actuar como enzima, cortando y empalmando otras moléculas de ARN. Además, mantiene activas las células madre, previene el proceso de envejecimiento añadiendo ADN en los extremos de nuestros cromosomas, es clave en técnicas como CRISPR, que permiten la edición genética, y en otras terapias médicas... y algunos científicos creen que esconde el secreto del origen de la vida en nuestro planeta. Tiene un enorme potencial. Decidí escribir el libro porque creo que el ARN ha sido un gran desconocido que solo ha adquirido un poco de reconocimiento por parte del gran público tras el desarrollo de las vacunas basadas en tecnología de ARN mensajero para el Covid-19 que llevaron a cabo BioNTech y Moderna.

P.¿Esas vacunas pudieron desarrollarse en un tiempo récord por todo el trabajo que se había hecho previamente?

R.Así es. Una de las razones que generaban cierto nerviosismo en las personas no científicas con estas vacunas es que parecía que se habían desarrollado muy rápido, casi como si hubieran aparecido de la noche a la mañana. Pero no es así: la base, los trabajos previos para la fundación de estas vacunas han estado fundamentándose durante décadas. Y precisamente fue ese trabajo anterior lo que permitió que las vacunas se consiguieran de una forma rápida cuando llegó la pandemia. Yo suelo comparar estas vacunas con un rompecabezas. No digo que lo que hicieron BioNTech y Moderna fuera trivial ni mucho menos. Fue impresionante su labor. Pero ya tenían las piezas del puzle, su reto era resolverlo. No tuvieron que diseñar ni crear cada una de esas piezas. Ya estaban sobre la mesa gracias al gran trabajo que se había hecho previamente. Ellos consiguieron ensamblarlas y que todo encajara. Y fue una bendición en ese momento.

P.¿Cree que esa misma tecnología podrá ser útil para resolver otras amenazas biosanitarias en el futuro?

R.Absolutamente. Ya se están desarrollando, en primer lugar, vacunas frente a la gripe, que es una infección que sigue causando muchos problemas. La realidad es que las vacunas actuales son mejorables. A día de hoy lleva tiempo fabricarlas y seguimos sin ser muy buenos en pronosticar qué subtipo provocará la epidemia del año siguiente, por lo que a veces la eficacia no supera el 40%, lo que obviamente es mejor que no tener nada pero no es lo óptimo. Las vacunas basadas en ARN mensajero, en cambio, pueden desarrollarse de forma tan rápida que no es necesario pronosticar cuál será la cepa causante de la epidemia. Se puede esperar más tiempo y crear una vacuna específica contra la nueva variante. Por tanto, la esperanza es que en los próximos años tengamos vacunas contra la gripe mucho más rápidas y efectivas. Y ese es solo uno de los usos de la tecnología de ARN mensajero. Otro de los desarrollos que se está llevando a cabo tiene que ver con su utilización contra el cáncer, lo que está mostrando muy buenos resultados en los primeros ensayos clínicos. No sabemos aún si tendrá éxito, pero tiene buena pinta. Soy bastante optimista sobre lo que puede aportar.

P.Aparte de la tecnología de ARN mensajero, ¿qué otros desarrollos relacionadas con el ARN cree que tienen un mayor potencial para el futuro de la Medicina?

R.Hay muchísimos. En mi opinión uno de los más interesantes es el denominado ARN pequeño de interferencia, que es mucho más pequeño que el ARN mensajero y no se encarga de crear proteínas en tu cuerpo. Este ARN artificial es capaz de desactivar genes, puede regular su actividad. Por tanto, pueden usarse contra algunas enfermedades porque puede dirigirse a inactivar un ARN mensajero diana. Esta es una de las líneas que más evidencia está mostrando de su potencial. Se ha empleado para tratar enfermedades genéticas raras pero devastadoras y se está explorando su capacidad en enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer o la ELA. Otro tratamiento para mí muy prometedor es el que se denomina terapia antisentido. Lo sé, tiene un nombre que no ayuda. ¿Quién apostaría por una terapia que anuncia que no tiene sentido? Pero es solo el término científico para un tratamiento muy interesante. Y se escogió ese nombre porque lo que hace es utilizar la secuencia opuesta a un ARN, para cambiar su sentido.

Se aprecia el entusiasmo de Cech, sentado en el despacho de su casa en Colorado (EEUU), a través de la pantalla. Cierra un poco los ojos cuando sonríe y derrocha emoción hablando de un tema que le sigue apasionando décadas después de sus primeros experimentos. Reflexiona unos instantes antes de continuar con sus enseñanzas. «El ARN antisentido puede emplearse para manipular la expresión génica», aclara. Es decir, es capaz de bloquear la producción de una determinada proteína introduciendo un ARN complementario al ARN mensajero encargado de transportar la información necesaria para la fabricación de esa proteína. Al emparejarse con esa cadena, el ARN antisentido impide que la información llegue y se cortocircuita la síntesis.

«Ya se usa de forma limitada para combatir enfermedades como la atrofia muscular espinal, que es una enfermedad neurológica infantil terrible en la que los niños apenas pueden sostener sus cabezas. El trastorno no les permite llevar una vida normal y muchos mueren siendo muy pequeños. Pero ahora hay una terapia antisentido que está suponiendo un cambio absoluto para estos niños», señala Cech, quien hace hincapié en cómo la ciencia está encontrando formas de usar «ARN contra ARN». «Gracias al ingenio humano, hemos sido capaces de utilizar la genialidad del ARN contra sí mismo», subraya. Y esto es solo la punta del iceberg, asegura el científico, quien augura un «futuro brillante» para la ciencia del ARN.

"La investigación básica es importantísima. Todos los grandes descubrimientos se han producido gracias a trabajos previos realizados a un nivel muy fundamental"

Antes de ser un apasionado de esta molécula, Cech fue un fiel amante del ADN, aunque su interés por la ciencia, reconoce, empezó muy lejos de la Biología. Desde niño quiso ser investigador, pero el camino hasta que encontró su verdadera vocación no fue recto. «Cambié varias veces mi campo de estudio cuando era estudiante», recuerda.

«Pasé de la Geología a la Astrofísica, luego a la Química y finalmente a la Biología. Por eso mi consejo a quienes están empezando, desde mi propia experiencia, es que si no sienten pasión sobre una determinada área de la ciencia, si realmente no les encanta la materia en la que están trabajando quizás sea el momento de cambiar. No tienen que dejarlo. No significa que deban abandonar la ciencia, pero sí les aconsejaría que busquen un área que les entusiasme, que les haga querer ir al laboratorio cada día. Porque la ciencia es dura. Hay muchos días que te desaniman. Y si no estás realmente emocionado con lo que haces no es ahí donde tienes que estar», remarca. Y sonríe de nuevo. A sus 78 años él sigue yendo a diario a su laboratorio en la Universidad de Colorado, en la ciudad de Boulder.

PREGUNTA.¿Cree que las terapias basadas en el ARN superarán a las que se fundamentan en la manipulación del ADN?

RESPUESTA.Bueno, estas terapias tienen la ventaja de que funcionan a nivel del ARN, sin alterar los genes humanos. Poder resolver una enfermedad sin alterar el ADN puede aportar una ventaja desde el punto de vista de la seguridad. De cualquier forma, el ARN también es clave como guía en la tecnología CRISPR, que se ha transformado en una herramienta para editar el genoma de cualquier especie, incluida la humana, con una rapidez y especificidad nunca antes imaginadas. Y es el ARN quien está catalizando esa revolución.

P.¿Esta tecnología CRISPR se usará en el futuro para cosas que todavía no somos capaces ni de imaginar?

R.A día de hoy ya se usa para tratar enfermedades como la enfermedad de células falciformes, un trastorno genético que hace que los glóbulos rojos de quienes la padecen adquieran una extraña forma de hoz, lo que provoca que se atasquen en los vasos sanguíneos y genera unas crisis muy dolorosas e incapacitantes, además de distintas lesiones. Este uso ya es una realidad y creo que en el futuro se podrán abordar distintas enfermedades raras con esta estrategia de edición genética en la que el ARN es fundamental porque actúa como guía. Es el ARN el que encuentra la parte del ADN que hay que editar y, de hecho, es lo que proporciona a la herramienta su extraordinaria especificidad. Si somos capaces de averiguar cómo hacer llegar esta maquinaria al tipo exacto de células que necesita editarse en cada tipo de enfermedad, se podrá abordar un gran número de trastornos. Pero, además, esta tecnología también podría usarse para otros usos más allá de la Medicina. En el libro hablo de su posible utilidad para afrontar la crisis climática, por ejemplo haciendo que las plantas de cultivo puedan ser más resistentes a fenómenos como el calor o la sequía.

"La ciencia del ARN es como un equipo de rugby. Todos nos pasamos el balón para conseguir marcar un ensayo"

PREGUNTA.En el libro subraya varias veces lo fundamental que es apostar por la ciencia básica. ¿Por qué cree que es tan importante la ciencia que no tiene un fin tangible más allá de resolver una cuestión sin respuesta?

RESPUESTA.Su importancia está absolutamente demostrada. Hay muchísimas evidencias que prueban que todos los grandes descubrimientos se han producido gracias a trabajos previos realizados a un nivel muy fundamental. La historia del ARN demuestra que muchas de nuestras terapias más prometedoras han surgido de investigaciones impulsadas únicamente por la curiosidad científica. Le pondré algunos ejemplos. La tecnología CRISPR de la que hemos hablado, que hoy se usa para tratar enfermedades y por la que Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier recibieron el premio Nobel, es hoy una realidad porque el mecanismo que lo permite se descubrió en bacterias. [Se refiere a las investigaciones del español Francisco Martínez Mojica, cuyos descubrimientos sobre el sistema defensivo que utilizan algunas bacterias para hacer frente a los virus fueron clave para el desarrollo posterior de las tijeras CRISPR. De hecho, el propio Mojica acuñó el acrónimo que hoy se utiliza como verbo en cualquier laboratorio]. Hay muchísimos ejemplos.

P.Dígame...

R.Otro llamativo es el de los microARN, que tienen un gran potencial terapéutico. En 1993, los investigadores Victor Ambros y Gary Ruvkin identificaron en unos gusanos minúsculos, denominados Caenorhabditis elegans, la existencia de este ARN que desempeñaban un papel importante en el proceso de desarrollo, desactivando la producción de varias proteínas en etapas críticas del proceso. En mi laboratorio trabajamos con una criatura que vive en los estanques, Tetrahymena thermophila, gracias a la que descubrimos la ribozima. La ciencia básica es fundamental, pero lamentablemente las entidades que financian nuestros proyectos están reduciendo su apoyo a este tipo de investigación. En mi opinión es posible abordar al mismo tiempo enfermedades específicas y las cuestiones fundamentales que plantea la ciencia básica. Debemos hacerlo con la humildad necesaria para reconocer que el próximo gran avance médico podría proceder de una fuente poco probable.

P.¿Cree que todavía hay muchos tesoros escondidos en lo que usted llama «materia oscura» del ARN esperando a ser encontrados?

R.Sí, lo creo. Creo que tenemos en nuestra mano la oportunidad de quitar el velo que todavía recubre esta materia oscura del genoma para descubrir funciones que todavía desconocemos. Es lo que estamos tratando de hacer en mi laboratorio y en otros centros ahora mismo, aunque tengo que decir que es un asunto controvertido. Se considera que tres cuartas partes del genoma son materia oscura. Durante décadas se creyó que este volumen era ADN basura, porque su función era invisible para nosotros. En este tiempo hemos descubierto funciones que desconocíamos. De hecho, sabemos que hay bastante ARN no codificante que lleva a cabo funciones críticas en nuestros organismos. Un ejemplo es lo que pasa con la telomerasa, la llamada enzima de la inmortalidad, en la que el ARN cumple un papel clave y que es fundamental para la salud de las células madre, aunque cumple un papel importante también en el cáncer. Una de las científicas que más ha aportado a su conocimiento es precisamente la española María Blasco. Yo creo que hay más funciones que todavía desconocemos. Otros investigadores, en cambio, piensan que la ARN polimerasa, la enzima que sintetiza el ARN a partir del ADN, a veces produce ARN basura a partir de ADN basura. Pero, como científico, yo siempre intento mantener la mente muy abierta y tener siempre presente que al menos parte de esta materia oscura puede ser funcional y estar implicada en la regulación de partes del ADN que se usan en algunos tipos de célula en particular.

P.¿A qué se refiere?

R.Lo fascinante del genoma es que en una célula cerebral, en una de la piel o en una del corazón hay el mismo ADN. El genoma es el mismo en todas las células. Pero, obviamente, los genes que se usan en una u otra son diferentes. ¿Cómo se consigue esto? ¿Cómo se regula qué genes se encienden y cuáles se apagan en cada momento? Hay cada vez más evidencias de que esta materia oscura es clave a la hora de decidir qué tiene que estar activo, aunque todavía no sabemos bien cómo lo logra.

PREGUNTA.Tiene experiencia en romper dogmas. En los 80 demostró la existencia de las ribozimas y que no todas las enzimas deben ser proteínas, como se creía. Quizás este sea otro dogma que deba romper.

RESPUESTA. Bueno, tengo muchos colegas en todo el mundo y todos estamos comprometidos en la tarea de resolver este misterio. Desde luego vamos a trabajar juntos en ello. Siempre digo que una de las grandezas de la ciencia actual del ARN es que la mayoría de los descubrimientos se deben a la colaboración entre distintos profesionales que constantemente se pasan el balón los unos a los otros, como si fuéramos un equipo de rugby. Como pasa en estos partidos, a veces el juego se vuelve un poco caótico, los jugadores se amontonan y el balón parece perdido. Pero al final entre todos lo empujamos más allá de la línea de ensayo.

P.¿Cómo fue el momento en que le llamaron para comunicarle que había ganado el Premio Nobel de Química?

R.Estaba en Boston, precisamente recogiendo un premio que me habían dado en la Universidad de Harvard junto a mi colega y amiga Joan Steitz. Compartíamos el premio, el Warren Triennial Prize y en el discurso de entrega mencionaron que muchos de quienes recibían el galardón eran también premiados con el Nobel en los 10 años siguientes. Ocho horas más tarde, cuando todavía estaba en Boston, recibí la llamada de Estocolmo que decía que me concedían el Premio Nobel en Química junto a Sidney Altman. Fue increíble, no tuve que esperar 10 años. Ni siquiera un día. Fue maravilloso.

martes, 11 de marzo de 2025

Aristóteles. Cómo llegar a la felicidad.

 El profesor de Harvard Arthur C. Brooks ha descubierto una verdad: la felicidad te encuentra, no hay que buscarla desesperadamente. Y lo descubrió gracias a Aristóteles, como señala en su El arte y la ciencia de la felicidad, donde cuenta que enseñaba que “en lugar de verla como algo que se puede encontrar, era algo que atraemos al vivir bien”. Pero… ¿Qué es exactamente “vivir bien”? Para conseguir “vivir bien” se debe practicar un cierto modo de vida; virtudes específicas que debemos convertir en hábitos. En concreto, diez prácticas que te prepararán para vivir una vida plena, provocando que crees “un entorno en el que la felicidad llegue de forma natural en lugar de perseguirla” desesperadamente.

1. Identifica tus miedos y afróntalos.

2. Identifica tus “apetitos” (aquello que produce un placer de tipo físico, como pueden ser ciertas conductas o sustancias) y trata de manejarlos.

3 Controla tu temperamento.

4 No mientas jamás.

5 Perdona a la gente, incluyéndote a ti mismo

6 Encuentra el equilibrio en cómo manejas tu tiempo y tu dinero.

7 Evita luchar por lo que crees “injusto”.

8 Contribuye generosamente, sobre todo con las personas y causas que te importan. Recuerda que solo recibes lo que das.

9 Concéntrate en las cosas que merecen la pena

10 Crea tus reglas de moralidad y cúmplelas siempre.

Cumpliendo estos diez mandatos, presuntamente, creamos el escenario ideal para que la felicidad nos encuentre. Ahora bien, como señala el experto, esto no implica que no experimentemos días malos.  Eso sí, no debemos considerarlo un cambio de rumbo, mucho menos un defecto. “Sin infelicidad, no sobreviviríamos, no aprenderíamos ni tendríamos buenas ideas”, señala Brooks. “Aunque pudieras librarte de tu infelicidad, hacerlo sería un gran error. El secreto para vivir una vida plena es aceptar tus momentos de infelicidad (para poder aprender y madurar) y aprender a gestionar los sentimientos que despierte”. “Se trata de crear un entorno en el que la felicidad llegue de forma natural en lugar de perseguirla frenéticamente”, escribe Brooks.

Para el experto, la clave está en realizar esos pequeños actos llenos de amor en nuestra vida cotidiana. Frente al optimismo, la esperanza realista. “Realiza pequeños actos tangibles” para mejorar la situación y, con el tiempo, se convertirán en buenos hábitos que te conducirán a una vida más feliz y más sana.