jueves, 5 de junio de 2025

El uso político excluyente del lenguaje, Álex Grijelmo

 El lenguaje excluyente de Junts, en El País, Álex Grijelmo, Madrid -21 de mayo de 2025:

Sus portavoces no muestran ningún reparo en invisibilizar en sus expresiones a las personas no independentistas.

Los políticos independentistas catalanes suelen duplicar el género de los sustantivos en plural relativos a personas para que nadie quede excluido en los significativos (aunque esté incluido en los significados); una práctica prescindible desde el punto de vista lingüístico pero comprensible si se ve desde el punto de vista de la comunicación política de hoy, por el mensaje feminista que transmite. Así, dicen “catalanes y catalanas” o “trabajadores y trabajadores”. Creen que de ese modo no se invisibiliza a las mujeres. Pero los mismos portavoces no muestran reparo en invisibilizar con sus expresiones, ahora sí en el significado, a los no independentistas, al margen de su género gramatical, cuando se trata de hablar acerca de lo que ellos entienden por “Cataluña” y “los catalanes”. En tales casos, usan esos términos para presentar su sentir como si ambos significativos señalaran un grupo homogéneo; como si no hubiera catalanes que piensen y voten de otra manera. Es decir, hablan de su Cataluña y de sus catalanes, pero no con posesivos sino con artículos, excluyendo así a los demás.

Uno de los últimos ejemplos lo proporcionó Miriam Nogueras, portavoz de Junts, quien el 7 de mayo declaró que el proyecto de reducción de la jornada laboral se diseñó “sin contar con la opinión de los catalanes”, y solo atendiendo a “la opinión de los sindicatos españoles”.

Nogueras pretendía denunciar la ausencia de su partido en las negociaciones destinadas a reunir una mayoría suficiente para sacar adelante el proyecto. Pero en vez de decir “sin la opinión de Junts”, o “sin nuestra opinión”, eligió “sin la opinión de los catalanes”. Una vez más, la parte propia se adueñaba del todo, olvidando así a los demás.

Se trata de una práctica de manipulación lingüística que ya le conocimos aquí al dictador Franco, quien hablaba de sus enemigos como “los enemigos de España”.

En efecto, una parte de “los catalanes” representados en el Congreso no ha sido consultada sobre la citada ley. Pero eso no implica que se haya orillado la opinión de “los catalanes”, expresión que debería incluir a los representados por Sumar y por el PSOE (PSC). Por tanto, no se puede denunciar que “los catalanes no han sido consultados” sino acaso “algunos” de ellos.

En esta ocasión, además, Nogueras excluyó al otro partido independentista: Esquerra Republicana de Catalunya, que sí apoyará la ley ya cuyos miembros también les retiraba el adjetivo “catalanos”. Claro, tan habituados están los de Junts (y los de Esquerra, aunque aquí lo sufran) a excluir a los no independentistas en sus discursos, que ya les sale la trampa de natural, como de oficio.

A esto se añade la referencia de Nogueras a “los sindicatos españoles” (para contraponerlos a la locución “los catalanes”), una maniobra de invisibilización de aquellos miembros y dirigentes de las organizaciones sindicales que son tan ciudadanos de Cataluña como ella. Porque los sindicatos “españoles” resultan ser los mayoritarios en esa comunidad y representan en toda regla a los afiliados catalanes, también excluidos en su frase.

Los independentistas se han retratado así muy a menudo en su lenguaje público, al confundir la realidad con la idea que quisieran legítimamente conseguir. Aplican las técnicas lingüísticas que ya empleaban los nazis (véanse los libros al respecto de Victor Klemperer o Jean Pierre Faye) y que un partido democrático como Junts debería apresurarse a evitar para no parecer lo que no es; porque si no lo hace acabará siendo lo que parece.

Añoranza del pluscuamperfecto, por Álex Grijelmo

 Añoranza del pluscuamperfecto, en El País, Álex Grijelmo, 28 de mayo de 2025:

Este tiempo verbal va desapareciendo del lenguaje periodístico, en el que la pobreza abunda, paradójicamente

El pretérito pluscuamperfecto representa el tiempo más lejano en nuestro reloj gramatical, porque se sitúa antes que cualquier otro pasado: “Mi hermana se propuso arreglar mi ordenador, sin saber que ya lo había donado yo a la ciencia” (indicativo). “Habría corrido el maratón si no hubiera bebido tanto” (subjuntivo).

Los gramáticos han querido que lo denominamos así, con apariencia de sincera admiración: plus-quam-perfecto; porque supera a esa perfección de andar por casa que exhiben los tiempos simplemente perfectos como “he venido” o “escribió”.

Se llaman tiempos perfectivos o perfectos aquellos en los cuales la acción se ha completado, a diferencia de los tiempos en que eso no ha sucedido ya los que denominamos “imperfectos”. “Terminé” es un tiempo perfecto. “Terminaba”, “terminaría” o “termino” no entrar en ese cajón, porque con ellos no damos la acción por rematada. Eso causa la paradoja de que “hoy ha hecho un día desagradable y lluvioso” se considera un tiempo perfecto.

Pero claro, aquí “perfecto” no significa que algo haya alcanzado el mayor grado de bondad o excelencia, sino que ha pasado de la ideación a la ejecución, y por tanto se ha perfeccionado. Y unos verbos son más perfectos que otros (más-que-perfectos) únicamente porque la acción que muestran había acabado antes.

Del nombre “pluscuamperfecto” tiene alguna culpa el latín, pues en aquella lengua el verbo perficio (de per-facio) significa “llevar a término una acción”. Y perfectio se refería a lo que se había concluido. Para los romanos, una casa estaba perfecta si la habían acabado; eso tenía su lógica. No podemos considerar perfecta una vivienda a la que aún no le han puesto la puerta.

Nebrija denominó a este tiempo en su gramática castellana “el más que acabado”, lo que en las escuelas de hoy se habría comprendido mejor que el latinajo enmascarado.

Y en efecto: si tenemos un verbo acabado como “cenó”, este lo fue antes: “Mi prima ya había cenado cuando cenó en tu casa”. Por tanto, perfeccionó la cena dos veces.

En fin, con todo esto pretendía crear cierto cariño hacia el pluscuamperfecto, para que los lectores distraídos lo valoren como se merece y sientan un dolorcillo cuando les explique ahora que va desapareciendo del lenguaje periodístico. Por ejemplo, en esta frase: "La distribución de ayuda humanitaria en Gaza (...) comenzó ayer en la Franja. En medio de todas las dudas (...), Israel informó del comienzo de ese reparto de alimentos entre los gazatíes".

Ahora bien, ¿primero informó Israel y luego se distribuyó la ayuda? ¿O fue al revés? En este segundo caso, valdría la pena haber escrito: "La distribución de ayuda humanitaria en Gaza comenzó ayer en la Franja. En medio de todas las dudas (...), Israel había informado del comienzo de ese reparto de alimentos entre los gazatíes". Y en el supuesto contrario, “La distribución de ayuda humanitaria en Gaza ya había comenzado en la Franja cuando (...) Israel informó del comienzo de ese reparto”.

De igual modo, le convenía el pluscuamperfecto a esta otra narración: "La presidencia polaca de la UE aplazó la votación, a la vista de que no estaba asegurada la unanimidad. Al menos siete países expresaron sus reservas". Habría sido mejor “al menos siete países habían hablado sus reservas”, pues esta acción precedió a la otra.

Como habrán visto, en estos dos ejemplos, igual que en otros que se leen cada día, se muestra un mismo tiempo perfectivo para referir dos hechos no simultáneos (o asíncronos). La sintaxis relajada abunda en la pobreza de la comunicación actual (es una pobreza muy abundante, valga el contrasentido), y eso dista mucho de lo que hoy en día se puede considerar perfección.

Malentendidos lingüísticos, Álex Grijelmo

 Malentendidos por un contexto equivocado, en El País, Álex Grijelmo, 4 jun 2025:

Los errores ocurren cuando alguien vuelca sobre un mensaje la interpretación más próxima a él, y no la del emisor.

Muchos malentendidos de las relaciones personales se deben a que las mentes lingüísticas de los hablantes viven en diferentes contextos, aunque se encuentran a un metro el uno del otro.

Si nos invitan a una cena y nos dicen que vendrán otras dos parejas y al llegar encontramos a dos hombres ya dos mujeres conversando entre sí, pensaremos que los cuatro forman dos parejas mixtas. Solo con una adecuada información contextual descubriremos que no; tal vez después de haber metido la pata tres o cuatro veces.

Esto último no se deberá a un sesgo heteropatriarcal, sino a un proceso cognitivo llamado juicio de probabilidad, que aplicamos cuando, al faltarnos el contexto real, imponemos el nuestro. Ese mecanismo falla a veces, pero al cerebro humano le sale a cuenta el pequeño margen de error: examine con detalle todas las posibilidades en cada situación, y cada rato resultaría angustioso y lento.

Si llegamos a una isla desierta y vemos tres cigüeñas rojas de una en una, creeremos que todas las cigüeñas de esa isla son rojas, aunque se trate de las únicas tres cigüeñas rojas de la isla. Ahora, una vez que somos conscientes de haber aplicado la interpretación falsa, en la siguiente ocasión similar no activaremos ese prejuicio porque lo habremos suprimido del cajón de las experiencias pertinentes.

La frase “mi hermana salió de la cafetería y se dirigió al banco” admite dos interpretaciones de “banco”. Si quien la oye o lee no dispone de más contexto, activará en su mente la experiencia más próxima o más intensa. Supongamos que ha estado hace poco en una entidad financiera. Sin remedio, imaginará que la mujer salió de la cafetería para ir a una sucursal; y solo deseará esa idea si le cambia el contexto: "Mi hermana salió de la cafetería y se dirigió al banco. Después se sentó en él y se comió unas rosquillas".

Por el contrario, si el interlocutor sabe que la hermana suele sentarse en un banco del parque, recreará esa imagen y solo la anulará en el caso de que la frase continúe de otro modo: "Mi hermana salió de la cafetería y se dirigió al banco. Allí sacó dinero, pero no pudo comer las rosquillas".

El papa Francisco incluyó en su primer mensaje en Instagram este ruego: “Rezad por mí”. Eso admitía dos sentidos: 1. “Rezad en mi favor”. 2. “Rezad en mi lugar”. La opción 1 es la más probable según nuestra experiencia, y la que aplicaremos sin dudar. Ahora, si luego nos presentan como más adecuado para el caso la opción 2, se producirán la sorpresa y el efecto chistoso, como sucedió entonces: "Ha dicho que recemos por él. Lleva dos días en Italia y ya quiere que le hagan otros el trabajo".

Con ese mecanismo de acierto o error juegan los humoristas. Pero a veces se llega a malentendidos que producen dolor, a causa de que el hablante no se expresa con claridad y el oyente confunde el mensaje en función de su memoria, sus prejuicios, sus deseos o sus miedos. Es decir, su contexto.

Por ejemplo, cuando alguien recibe un wasap que dice “No quiero perder el tiempo contigo” y lo interpreta como “No me interesas nada” y no con el sentido que le había dado el emisor de “avancemos deprisa en la relación porque lo tengo muy claro”. De ese modo, el pesimismo del receptor activa su falso presagio de rechazo.

En situaciones así, acerca de las cuales quedan ustedes advertidos con esta columna, un mismo mensaje admite dos interpretaciones opuestas pero verosímiles. Y por eso es crucial no terminar ahí la conversación, sino explicar el emisor lo ocurrido y comprender el receptor lo explicado. Y ya de paso, reírse ambos por el error. A ser posible, tras hablar de ello con calma en un banco.

miércoles, 4 de junio de 2025

El poder de la naturaleza

En el enlace de este portal se reúnen más de trescientos vídeos que exponen, sin comentarios, las imágenes y sonidos de rayos aire tierra, rayos tierra aire, rayos entre nubes, rayos bola, auroras boreales, fuego de San Telmo, trombas marinas, tormentas eléctricas, tormentas húmedas, inundaciones, galernas, huracanes, tsunamis, tornados, riadas, vendavales, pedriscos, terremotos y todas las manifestaciones violentas que hay del poder de la naturaleza en distintas partes del Globo; para los que tienen adormecida aún la capacidad de asombro:

Enlace

martes, 3 de junio de 2025

Guía para preparar la PAU

 Guía para preparar la PAU, oposiciones y otros exámenes: los trucos de los expertos para estudiar, en El País, por Isabel Rubio, 31 MAY 2025:

Guía para preparar la PAU o selectividad

Llega junio, un mes clave para miles de estudiantes que se preparan para la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Pero no solo ellos: muchas otras personas también se enfrentan al reto de estudiar, ya sea para oposiciones, certificaciones u otros exámenes.

EL PAÍS ha contactado con ocho expertos en neurociencia, memoria, psicología del aprendizaje y técnicas de estudio para conocer qué trucos sirven para estudiar mejor.

Planificar el estudio por escrito

José María Bea, memorizador de élite y fundador de la Escuela de la Memoria, aconseja hacer una planificación por escrito con descansos incluidos, “para obligarnos a cumplirla”. Lo ideal es adaptar el plan y horario de estudio a cada asignatura, ya que algunas requieren ejercicios prácticos y otras, resúmenes o esquemas, como señalan la psicóloga Tania M. Mondéjar Palomares y el psicopedagogo Ángel Luis González Olivares, ambos del servicio de orientación y asesoramiento psicológico y psicopedagógico de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Distribuir el estudio en varias sesiones

Lauren E. Bates, profesora asistente en la Universidad de Pittsburgh y coautora de varias investigaciones sobre métodos para optimizar las habilidades de estudio, aconseja espaciar las sesiones de estudio. Según cuenta, el espaciado depende del tiempo disponible para estudiar: para exámenes a corto plazo (una o dos semanas), es mejor repasar cada dos o cuatro días; para períodos largos (dos o tres meses), una o dos semanas es lo ideal.

Cuántas horas estudiar al día

No es tanto cuestión del número de horas como de la calidad de la sesión y la constancia, según Bea. “Con cuatro o cinco horas de estudio se consiguen maravillas, si es un trabajo que se hace diariamente”, afirma. Incluso con dos o tres horas se pueden ver “resultados excelentes, sobre todo si durante el curso hemos sido constantes en el estudio y llevamos todo al día”.

Comenzar con el tema más fácil y ponerse metas

Para vencer la pereza inicial de ponerse a estudiar, Bea sugiere empezar por el tema más fácil y establecer un pequeño ritual —como poner música o preparar un café— que marque el inicio del estudio. Rodrigo Quian Quiroga, profesor de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) e investigador del grupo de Percepción y Memoria del Hospital del Mar Research Institute, sugiere ponerse metas. Por ejemplo, tener un deadline para hacer una actividad y dar un respiro a las horas de estudio. “Si sé que tengo un partido de fútbol en un par de horas, trataré de aprovecharlas al máximo”, comenta

No estudiar mucha información de golpe

“Imagina que tienes dos semillas: una la riegas a diario con la cantidad justa de agua, y la otra recibe 10 litros de golpe. ¿Cuál crecerá mejor?”, pregunta Bea. La mente “funciona igual”. Saturarla con demasiada información en poco tiempo “impide que procese adecuadamente los datos y, en lugar de mejorar, se bloquea”. Según el experto, la memoria inmediata es muy eficaz para razonar, pero solo puede manejar unos pocos datos a la vez: “Si le damos demasiados de golpe, la ‘ahogamos’ como a la semilla”.

No dejar todo para el último momento

“Dejarlo todo para el último momento puede ser eficaz en el corto plazo, pero sólo si el temario a estudiar es asequible en pocas horas”, afirma Héctor Ruiz Martín, director de la International Science Teaching Foundation, investigador en psicología cognitiva del aprendizaje y autor de los libros ¿Cómo aprendemos? y Conoce tu cerebro para aprender a aprender. En caso contrario, “el aprendizaje resulta superficial y desestructurado, lo que dificulta recuperarlo durante el examen”. Como explica Bates, alguien que estudia la noche antes del examen puede sentir que conoce bien el material, pero “esa sensación de familiaridad con el contenido es diferente de tener un verdadero conocimiento del mismo”. En psicología cognitiva, esto se llama una ilusión de fluidez. Esta concentración intensa y de última hora “parece efectiva, pero no lo es”.

Poner la información en contexto

A Quian le resulta útil poner los hechos en contexto: “Nunca olvidaré que la batalla de Chacabuco fue en 1817, no porque haya memorizado la fecha, sino porque sé que ocurrió un año después de la declaración de la independencia de Argentina”. Esto no solo facilita el recuerdo, sino que le permite comprender mejor las circunstancias de la batalla. Ferran Ballard, profesor y director de The Brain School, sugiere además la interrogación elaborativa: preguntarse ¿por qué es esto cierto? o ¿de qué manera se relaciona esto con lo que ya sé? para conectar el contenido nuevo con el conocimiento previo y crear una comprensión más profunda.

Esquemas, mapas conceptuales y tarjetas de memoria

El estudio debe ser activo y elaborativo, según Kepa Paz-Alonso, investigador Ikerbasque y líder del grupo de investigación sobre lenguaje y control de la memoria en el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL). Recomienda tomar notas, hacer esquemas y usar el “recuerdo repetido”: estudiar un tema, cerrar el material y tratar de recordar activamente lo aprendido.

El experto asegura que repetir este proceso ayuda a fijar mejor la información y puede duplicar lo que se recuerda a largo plazo. Por su parte, Mondéjar y González recomiendan usar mapas conceptuales, resúmenes y tarjetas de memoria, como aquellas que muestran una pregunta por un lado y la respuesta por el otro, y que se repasan en intervalos de tiempo para facilitar el recuerdo.

Tarjetas de estudio

Ruiz recomienda las apps que sirven para crear “flashcards” y autoevaluarse periódicamente. “Las flashcards contienen una pregunta y su respuesta, y nos permiten ponernos a prueba y comprobar la respuesta de inmediato”, explica. También se pueden hacer con cartulina, pero las apps “organizan automáticamente las preguntas según nuestro desempeño, facilitando que repasemos las que llevamos peor y organizando una práctica espaciada en el tiempo, lo cual es lo más efectivo para aprender”.

Transformar conceptos en imágenes

“Nuestro cerebro es visual, por lo que transformar conceptos en imágenes mentales, esquemas o pictogramas puede convertirse en algo realmente útil para memorizar”, afirma Ballard. Existen técnicas mnemotécnicas como el método de loci, que consiste en imaginar un recorrido por lugares conocidos donde se coloca mentalmente la información, o la técnica pegword, que funciona asociando cada número con una palabra visual muy concreta que luego se engancha mentalmente con el contenido que quieres recordar. Según Bates, estos métodos son especialmente eficaces para memorizar grandes cantidades de información.

Hacer pausas frecuentes

Al estudiar, los expertos consultados aconsejan realizar pausas tras cada entre 25 y 50 minutos. Esto se debe a que la concentración disminuye después de aproximadamente 30 o 40 minutos de estudio intenso, según Mondéjar y González. Alternar sesiones de estudio con breves descansos de cinco a 10 minutos “mejora la atención y la productividad”. Ambos expertos recomiendan además un descanso más largo cada 90 minutos. En los descansos cortos, Bea sugiere caminar, tomar un café, hacer estiramientos o escuchar música relajante. En cambio, aconseja evitar “actividades que puedan quedar a medias, como recoger la casa o leer un libro, porque podríamos seguir pensando en ellas al volver a estudiar, logrando el efecto contrario al deseado”.

Apagar el móvil y otros consejos para evitar distracciones

Paz-Alonso recomienda tener un espacio de estudio habitual, libre de distracciones y sin el móvil cerca —preferiblemente apagado y fuera de la habitación—. También sugiere apagar el ordenador. Quian propone además estudiar en una biblioteca o un café, donde no haya distracciones. El silencio es ideal, pero si no es posible, Ballard aconseja usar auriculares con cancelación de ruido o escuchar música neutra sin letra. En cuanto a las distracciones internas —como pensamientos o tareas pendientes—, el experto recomienda tener un papel cerca para anotarlas, ya que esto “permite al cerebro soltarlas sin riesgo de olvido”.

El truco de un memorizador de élite para mejorar la concentración

“La concentración es algo que todos deberíamos entrenar, porque vivimos en un mundo lleno de estímulos y distracciones, que han hecho que se reduzca notablemente nuestra capacidad”, explica Bea. El experto detalla uno de sus ejercicios favoritos. Consiste en sentarse frente a una pared y fijar la mirada en un punto, visualizando un “0” en ese lugar. En cuanto se sea consciente de que se está pensando en cualquier otra cosa, hay que sumarle uno, y visualizar un “1”, luego un “2”, un “3” y así sucesivamente. Bea explica que si se practica este ejercicio de forma regular, rápidamente se consigue reducir el número de distracciones, lo que indica que la capacidad de atención se está fortaleciendo.

Quitarse horas de sueño para estudiar y otros errores

Uno de los peores errores es acostarse tarde y quitarse horas de sueño para estudiar. Así lo indica Bea, que explica que se resiente mucho la memoria y no se asimilan bien los conocimientos. Para él, es fundamental identificar cuándo estamos “cansados y la cabeza no da más de sí”. “A veces compensa echarse una pequeña siesta para retomar el estudio con energía”, añade. También es un error forzarse a estudiar pensando que solo por pasar horas frente al libro se aprende. Como explica Quian, cuando el cerebro está cansado, es más eficaz despejarse con una caminata u otra actividad antes que seguir estudiando.

No subrayar todo ni memorizar sin entender

Entre los errores frecuentes, los expertos mencionan subrayar todo el texto, copiar literalmente las frases al hacer resúmenes y limitarse a memorizar sin comprender ni aplicar los conceptos. Para evitar leer y releer sin reflexionar, Bea sugiere preguntarse qué se ha leído al terminar un apartado e intentar explicarlo en voz alta con palabras propias. Bates aconseja también explicar lo aprendido a otra persona, ya que “si cuesta explicarlo, es señal de que hay que repasar”.

Dormir entre siete y ocho horas

“Un error garrafal es quedarse estudiando toda la noche antes de un examen”, afirma Quian, que explica que al hacerlo, la información no se consolida correctamente. Los expertos consultados recomiendan dormir entre siete y ocho horas y cuidar la calidad del sueño, evitando cafeína y pantallas por la tarde. Durante la fase de sueño profundo, o sueño REM, es cuando nuestro cerebro guarda lo que ha aprendido durante el día, según Bea: “Si no descansamos lo suficiente, tendremos peor memoria”.

Suplementos para la memoria

No hay evidencia sólida que respalde la efectividad de los suplementos para mejorar la memoria y, además, existen preocupaciones sobre su seguridad, según Bates. “Por desgracia, ningún suplemento alimentario ni ningún medicamento pueden mejorar nuestra memoria, a pesar de que haya quienes los vendan prometiendo tal cosa”, asegura Ruiz. Paz-Alonso añade que “en general, mantener una dieta sana y equilibrada asegura obtener las vitaminas y minerales necesarios para un buen funcionamiento”.

Evitar bebidas energéticas

Los expertos coinciden en los riesgos asociados a las bebidas energéticas. Mondéjar y González advierten que pueden aumentar la ansiedad, dificultar el sueño y afectar la salud cardiovascular. Bates aconseja priorizar un buen descanso y técnicas de estudio en lugar de depender de ellas. Paz-Alonso aclara: “No significa que tomar un café por la mañana o un refresco en algún momento sea negativo, pero el consumo excesivo no beneficia el estudio, solo genera una sensación momentánea de concentración con un coste posterior”.

La importancia de hidratarse

Para mantener la energía durante sesiones largas de estudio, los expertos aconsejan una buena alimentación y mantenerse hidratado con agua. “La deshidratación, aunque sea ligera, puede afectar mucho la concentración y la memoria”, afirma Bea. El memorizador recomienda tener siempre una botella de agua a mano y beber pequeñas cantidades con frecuencia durante el estudio.

Trucos para manejar los nervios y la ansiedad

Para manejar la ansiedad ante los exámenes, Quian recomienda entrenarse mentalmente en situaciones similares a las reales, como hacen los atletas profesionales al visualizar escenarios de alta presión para prepararse. Además de realizar pruebas con un cronómetro y sin apuntes, Ballard aconseja visualizar el éxito y cambiar el diálogo interno (“me estoy poniendo nervioso” por “me estoy activando para rendir bien”). Mientras que Mondéjar y González recomiendan no anticipar los resultados y realizar deporte o hobbies para desconectar, Bates aconseja hacer ejercicio aeróbico, practicar meditación y técnicas de relajación, contar con apoyo social y recurrir a la respiración profunda durante el examen.

domingo, 25 de mayo de 2025

La novela en la sociedad del cansancio

 «Nadie puede leer dos mil libros. En los cuatro siglos que vivo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer sino releer. La imprenta, ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, ya que tendió a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios». J. L. Borges, "Utopía de un hombre que está cansado", en El libro de arena (1975)

En 1996, hace casi treinta años, en su ensayo «Why bother?» [«¿Para qué molestarse?»] (también publicado como «Perchance to Dream» en la revista Harper's Magazine), el novelista estadounidense Jonathan Franzen planteó varios argumentos clave sobre la irrelevancia de la novela literaria en nuestros tiempos:

1. Explora la disminución del peso cultural de la novela literaria en el Occidente contemporáneo, cuestionando su lugar en una cultura dominada por los medios electrónicos.

2. Franzen analiza su crisis personal como escritor, sintiéndose atrapado entre escribir obras comprometidas socialmente y crear arte significativo.

3. Argumenta que la ficción literaria sirve como una forma de conectar con los lectores a través de una especie de conversación íntima que otros medios no pueden proporcionar.

4. Introduce el concepto del «contrato» entre el escritor y el lector, sugiriendo que la literatura ofrece un espacio para la conexión humana genuina en una sociedad cada vez más aislada.

5. Franzen aboga en última instancia por una escritura que aborde la experiencia privada en lugar de intentar cambiar la sociedad a través de la crítica social directa.

6. Sugiere que escribir y leer ficción literaria son actos de resistencia contra la alienación y la distracción de la cultura contemporánea.

lunes, 19 de mayo de 2025

Engel / Ángel, canción de Rammstein

 Engel / Ángel, canción de Rammstein:


Quien sea bueno en vida sobre la tierra

se convertirá en ángel tras la muerte.

Con la mirada al cielo entonces preguntas

por qué no se les puede ver.

Solo cuando las nubes se van a dormir

se nos puede ver en el cielo:

tenemos miedo y estamos solos;

Dios sabe que no quiero ser un ángel.

Ellos viven tras el resplandor del sol,

separados de nosotros, infinitamente lejos.

Tienen que aferrarse fuertemente a las estrellas

para no caer del cielo. 


Cuestión de carácter

 "El pensamiento condiciona la acción, la acción determina el comportamiento, el comportamiento repetido crea hábitos, los hábitos estructuran el carácter, y el carácter marca el destino" (Aristóteles)

El carácter es el horizonte del destino.

viernes, 16 de mayo de 2025

Los catorce preceptos del budismo comprometido

 El monje budista vietnamita Thích Nhất Hạnh formuló Catorce preceptos del budismo comprometido, que sirven como pautas para vivir con una conciencia social más fuerte.​ Son los siguientes:

1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes ahora es absoluto, inmutable. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. Se encuentra en y no en el conocimiento conceptual. Prepárate para aprender a través de todo, a observar en ti mismo y en el mundo en todo momento.

3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y a la estrechez.

4. No evites el contacto ni cierres tus ojos al sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida y en el mundo. Encuentra maneras de estar con aquellos que sufren por todos los medios, incluyendo el contacto personal y las visitas, imágenes y sonido. Por tales medios despierta en ti mismo y en los demás la realidad del sufrimiento en el mundo.

5. No acumules riquezas mientras millones están hambrientos. No tomes como objetivo de tu vida la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con los que estén en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surjan la ira o el odio practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira u odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión ni en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y de la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.

9. No digas cosas falsas por interés personal o para impresionar a los demás. No pronuncies palabras que causen desviación u odio. No difundas noticias que no sabes que no son ciertas. No critiques ni condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aun cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad budista para ganancia o provecho personal, no transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás su oportunidad de vivir. Elige una vocación que te ayude a realizar tu ideal de compasión.

12. No mates, no permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo simplemente como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre el mundo al que estás trayendo nuevos seres.

sábado, 10 de mayo de 2025

Debate sobre el mal

 [Transcripción corregida por el bloguero de un debate moderado por Juan Manuel de Prada sobre el tema del mal, tomado de YouTube.]

 Presentación de los invitados

Nuestro primer invitado lo conocen ustedes perfectamente. Es Leopoldo [Prieto], licenciado en derecho por la universidad de Granada, licenciado en teología dogmática y doctor en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, ordenado sacerdote en 2001, ha ejercido su ministerio pastoral y académico en Alemania, Chile e Italia. Desde 2008 es profesor en la Facultad de Filosofía de la universidad eclesiástica San Damaso. Es autor de la obra El hombre y el animal: nuevas fronteras de la antropología. Querido Leopoldo, muchísimas gracias por atender nuevamente nuestra petición. 

Gracias a vosotros. Es un placer estar aquí.

Y, si es un placer recibir a Leopoldo una vez más, pues desde luego que también lo es recibir a nuestro siguiente invitado, una persona muy, muy querida por todos nuestros espectadores. Se trata de Manuel [María] Carreira, de la Compañía de Jesús. Es licenciado en filosofía por la Universidad de Comillas y en teología por la Universidad Loyola de Chicago; doctor en física por la Universidad Católica de Washington. Ha sido profesor de astronomía en las universidades de Washington y Cleveland, y de filosofía de la naturaleza en Comillas, autor de obras como Metafísica de la materia. [Núcleos temáticos de Filosofía de la Naturaleza, Materia no viviente.] Ha sido miembro del Observatorio Astronómico Vaticano, y colaborado en proyectos como asesor de la agencia espacial de los Estados Unidos. Padre Carreira, muchísimas gracias por estar siempre dispuesto a venir a este humilde programa que se honra con su presencia.

Muchas gracias por haberme invitado de nuevo.

Es un placer siempre y un gran honor tenerlo entre nosotros, así que esta tarde lanzamos a nuestros invitados la pregunta que desde de tiempos inmemoriales ha torturado a la humanidad: si existe un Dios Todopoderoso y Providente que desea el bien de los hombres, ¿cómo es posible que permita la existencia del mal y también del sufrimiento?

Aproximación al problema del mal

Padre Carreira: una primera aproximación al problema del mal.

Tal vez la primera cosa que a mí me viene a la cabeza como un dato que nunca debemos olvidar, y es que todo ser creado es finito; por lo tanto, tiene capacidades limitadas; por lo tanto, se va a encontrar con situaciones en que esas capacidades no resuelven un problema, y eso lleva a frustración en el orden meramente material, también en el orden personal; y en el orden moral, por ejemplo, uno puede decir que es un mal un terremoto. Para quienes lo sufren, ciertamente, eso es un mal; pero podemos decir, desde el punto de vista geológico, que los terremotos son consecuencia necesaria de cómo funciona la naturaleza y, si no hubiese habido erupciones volcánicas con sus terremotos consecuentes etcétera, la Tierra no sería habitable; entonces, vemos que lo que nosotros llamamos mal en gran parte es simplemente la limitación inherente a todas a todos los procesos de la naturaleza, que dan lugar a situaciones que, desde el punto de vista humano, nos parecen negativas, nos parecen desagradables. Pero tiene que funcionar la naturaleza según sus leyes para que la Tierra sea habitable, para que nosotros podamos desarrollar incluso toda nuestra vida, y no es posible imaginar siquiera un mundo en el que nunca ocurre nada desagradable para alguien eso es una utopía que no tiene posibilidad de realizarse por eso se ha dicho algunas veces que Dios debería crear el mejor de los mundos posibles no hay tal mejor de los mundos posibles ni puede haberlo, porque en el momento en que cualquier realidad es finita tendrá sus limitaciones, y no me gustarán esos procesos en que esas limitaciones no están de acuerdo con mis preferencias. Pero la naturaleza no es omnipotente ni puede serlo; luego tenemos el capítulo más difícil, donde entra la responsabilidad humana: el mal moral podría evitarse, si uno quiere decirlo, de una manera utópica, porque como Dios debe prever lo que hará todo ser humano en toda su vida podría decidir crear solo aquellos que se han de portar bien, y entonces no habría mal mora.  Entonces uno puede preguntarse, lo han preguntado teólogos y filósofos, ¿por qué Dios permite que exista mal debido al mal uso de la libertad humana? Y ahí la respuesta, que puede parecer un tanto difícil de aceptar, pero que tiene una base lógica, es que todas las perfecciones de Dios pueden manifestarse en un mundo ideal, donde no hay sufrimiento, donde no hay mal alguno; pero no podría manifestarse su misericordia: la misericordia solo puede manifestarse donde hay miseria, y entonces Dios permite que haya miseria. No porque la quiera, sino porque deja ese posible modo de actuar a la libertad humana, y también hay miseria causada por efectos de la materia actuando según sus leyes, y eso permite que Dios manifieste su misericordia incluso de la manera más asombrosamente directa participando de nuestros males, participando de nuestros sufrimientos. Y eso es lo que nos dice precisamente la fe en la Encarnación redentora. Dios no se queda en una especie de castillo aislado, sino que viene al Mundo, participa de nuestros sufrimientos, participa incluso de la muerte, participa de las consecuencias del pecado. Y entonces manifiesta de una manera muy clara verdaderamente resplandeciente su infinita misericordia y su amor hacia nosotros.

La división del mal

Leopoldo:

Sí querría hacer alusión a una doctrina que me parece muy interesante, que está un poquito desdibujada en nuestro contexto cultural, y me parece de máximo interés porque es algo que, pensado en soledad y en conciencia, y no tanto por estímulos ambientales culturales, yo creo que se asiente la cuestión es la siguiente: la división después de definir del mal de la manera que se haga, pero la división del mal como mal moral y mal físico quizás no es la más exacta; se puede decir lo mismo llamándola mal de culpa y mal de pena, donde la culpa es el verdadero mal: es la acción mala cometida voluntaria, libremente, con conocimiento de causa y con acto de voluntad que se adhiere a este mal, y ese es el mal radical, el mal verdadero; y el mal de pena, que es lo que de ordinario se entiende por sufrimiento: aquello que nos perturba, pero sin hacernos malos. Y esto no solo no necesariamente no es un mal, sino que a veces es un bien, es un bien experimentado como tal.

Crimen y castigo

Por el mismo malvado crimen el castigo a veces es anhelado por la misma persona que se ha cargado con una culpa demasiado grave para llevar por sí misma. Es el tema, si se quiere, de la película La Misión, donde creo que se llama Rodrigo el español que esclaviza a los indios después de haber matado y haber cometido muchas bárbaras atrocidades: quiere ser castigado para, de esta manera, librarse del mal que ha cometido. Es como la historia del rey que se cuenta en Navarra, en Aralar, que comete creo que un parricidio y se impone un castigo para redimir el mal de pena, la culpa, la pena. Puede ser, lo digo así, hipotéticamente. Yo pienso que es así, en los planes misteriosos de Dios, la medicina por la que Dios a un hombre, en singular, y a una humanidad, como colectivo que se ha apartado de él, lo vuelve a acercar así, y este acercamiento, si ha sido voluntariamente consentido por las personas, tiene algo de dolor, evidentemente, pero es un acercamiento para el bien y para la vida; digo, y lo he advertido antes, que esta idea, seguramente, va a generar algo de polémica; pero yo creo que es así, y por eso me gusta llamar más al mal físico mal de pena, porque tiene propiamente este sentido en el relato del Génesis y en la andadura y marcha de la humanidad después de la comisión del pecado original. Se ve muy bien cómo Dios interviene, y Dios interviene siempre en sus planes de salvación y de misericordia con los hombres jamás para causarles un mal irreparable, sino un mal o un dolor que es bueno. Tomás de Aquino es un gran analista psicológico, y, en las Cuestiones, "Disputar de malo", lleva a cabo una descripción de este proceso de monstruificación que es interesante. La palabra no es suya ¿eh?, solo es un neologismo. ¿En qué consiste? Sí, espero que se me consienta...

Por supuesto, por supuesto.

...Para mostrar en qué consiste el dolor verdadero de aquel que se hace libremente malo, y es que, eh, lo he aludido antes, ahora lo digo un poco más detalladamente, y es lo que él llama el dolor de los damnosus: están en continua ruptura interior, de manera que lo que son, porque radical y positiva radicalmente son buenos, si no no habría dolor, están puestos en un ser como una determinación de positividad y de bondad que, sin embargo, detestan, y que contradicen constantemente con su voluntad. Es decir, que son libremente un autoinfligirse daño y dolor a lo que son por naturaleza; esto es el proceso de excisión y ruptura interior que causa, no el padecer el mal (que Dios esperamos y creemos lo utiliza en designios de salvación) y podemos argumentar racionalmente hasta un cierto momento, sino este mal que hace malo porque se comete con conocimiento y voluntad; hay una cuestión que es fundamental, y que ya está planteada por San Agustín: pretender demostrar o justificar el ateísmo por la existencia del mal no es convincente. ¿Por qué? Porque el mal, siendo efectivamente negación de una positividad, presupone una positividad previa: es deci,r que no puede darse un mal si no existe un bien unde deus deus sim malum es la pregunta que se pone San Agustín, si no recuerdo mal: ¿cómo Dios si existe el mal? Y responde: "justamente porque existe Dios, no porque lo cause".

El Dolor de los Damnosos

Puede existir el mal, es decir, solamente tenemos noción del mal porque tenemos una noción previa del bien, no solo noción, sino realidad: hay una positividad, de manera que (y esto lo han dicho muy bien algunos idealistas italianos, Giovanni Gentile en concreto), no es correcta la contraposición bien y mal sí lo que quieren decir es que la contraposición es del mal en el bien. El mal es siempre una forma parasitaria de una entidad precedente, y toda la riquísima psicología de las pasiones como aspecto (Miguel tiene este libro de antropología que te ha presentado) y, bueno, toda la antropología de las pasiones interesantísima desarrollada en la Edad Media, y que luego resuena y va dando tumbos empobrecidos, un poquito en Spinoza en suma en sus tratados de las pasiones parte de este hecho, es decir, no están de ningún modo por lo que se refiere a la acción del hombre en el mismo nivel, la acción, o para justificar las pasiones que son movimientos apetitivos de índole sensible, no están en el mismo nivel, es decir, el bien siempre precede al mal que anida, que se inserta y que parasita en este bien, si me permites, quizás. Remato ya en relación a la cuestión aludida del fundamento antropológico de la apetencia del bien y de la libertad. Yo diría que no tanto entre el bien y el mal, sino dado lo que el hombre es en el nivel ontológico, en que ha sido puesto por el Creador, y Él no se ha creado a sí mismo; de hecho, es absurdo el concepto de autocreación; tiene una manera de ser respecto de la cual hay acciones que, concordes con lo que él es, son buenas, y otras no. Y eso es lo que el hombre y es la dialéctica difícil y llena de ambigüedades. Como dijo Miguel en la primera intervención suya: hacen de la vida humana siempre realmente un riesgo y un drama, porque el hombre no es solo lo que se ve y percibimos sensorialmente. No está, sino que yo me atrevería a decir que es mucho más en el hombre lo que no se ve que lo que se ve en él. Hay un misterio profundo de realidad, que es contra el que ataca contra él, el que hiere verdaderamente esta acción libre mal cometida y que es en ese ámbito abismal de realidad que es imagen de Dios, que es criatura racional, que es espíritu, que es persona donde llega el efecto perversor, digamos así, o de perversión que esta acción libre realiza.

Yo a propósito de la libertad querría decir algunas cosas. Yo he sido muchos años profesor de filosofía moderna, y me llama positivamente la atención que la filosofía moderna, con todo respeto, por las grandes aportaciones que fundamentalmente yo diría que son de dos índoles, la concomitancia con el fenómeno de la revolución científica (parte de los filósofos modernos son científicos, y eso es una cosa el padre Carreira lo sabe mucho mejor que yo) quién va a a negar este grandísimo valor aportado por la modernidad del Occidente cristiano, y una teoría de los derechos del hombre que presuponen su dignidad, pero tiene sus deficiencias, y una de ellas es precisamente la que se refiere la libertad, de manera que al movimiento característico del humanismo del Renacimiento, de exaltación del hombre, corresponde en formulaciones teóricas una degradación, porque, o se problematiza la libertad o, caminando el tiempo, se niega. El ámbito del liberalismo es el ámbito de los autores que más abiertamente han negado la libertad. 

El libre albedrío

Entonces esto es una paradoja. Es sorprendente, pero, de hecho, la historia de las ideas ha ocurrido así a propósito de la fundamentación en la filosofía moderna de la libertad: la noción del libre albedrío es muy característica de la filosofía clásica, que presupone un fin al que se tiende con necesidad y que es el correspondiente a la naturaleza que el hombre encuentra en sí, y, por tanto, la libertad se limita a esto a partir del existencialismo. Ha sido muy criticado. La libertad se limita a la elección de los medios, eso es el libre albedrío. Pero, en cualquier caso, insistiría en esto: no tanto que el hombre es libre para elegir el bien y el mal, no, sino de aquellas acciones de las que se teje y entreteje la vida humana en su cotidianidad, como muy bien muestra la música, que muestra que el bien y el mal, con su grandeza o con su abyección, tiene algo muy cotidiano en este mundo de ruido; no completamente.

Pues en esta cotidianidad de las acciones en donde el hombre quiere ser fiel a lo que es, como decía [Antonio] Millán-Puelles brillantemente en las ideas de justificación de su libro de ética, confirma con su acción libre lo que él es, y así se hace uno se hace amigo de sí mismo, se unifica por dentro y no olvidemos a los neoplatónicos, que hacían consistir en esta unidad interior y en esta acción de unificación que llamaban genosis el proceso de Retorno a Dios de la criatura, tanto más distante de Dios tanto más desunida. San Agustín le llama la desunión, y la tierra distante de Dios que es lo que él quiere llamar la tierra del pecado. El hijo pródigo está lejos de Dios, ¿no? y en ese sentido y por eso los neoplatónicos dicen que este extremo es la materia, porque es dispersión por sí misma, es decir, y con esto concluyo. En esta unificación interior que es lo que por otro lado vemos que justamente destruye el pecado en la acción de excisión y de monstruificación, en esta unidad lograda o en esta acción que corrobora libremente lo que el hombre es sin ser libre. Porque esa naturaleza le ha sido dada. No es esta una de las claves de la vida moral, sino la clave.

El Castigo

¿Dios castiga el mal que hacemos, padre Carreira?

Dios castiga si tomas la palabra castigo como un acto individual para cada ocasión en que alguien hace también individualmente un acto malo. No es así, no ocurre así; el castigo en el caso general del comportamiento humano que va en contra de la voluntad de Dios es precisamente el que se ha apartado uno de Dios, que es la única fuente de posible felicidad eterna. Ese es el castigo, pero se lo ha hecho uno a sí mismo: ha dicho no a Dios, y Dios no fuerza la libertad humana. Entonces en eso entra ya en juego, incluso el castigo final de la condenación eterna. Dios no puede mandar a nadie al Infierno, me dicen algunos, y no los manda: se van ellos y no quieren otra cosa, porque no quieren aceptar la voluntad de Dios. Están emperrados, por así decirlo, en apartarse de Dios, y Dios respeta su libertad, y se quedan apartados de Dios en lo que es ese agujero negro donde no entra nada bueno que es la condenación; pero Dios desea que todo el que peca se arrepienta y vuelva a la intimidad con Dios y Él no está esperando, por así decirlo, una oportunidad para decirle: "Ajá, te he cazado cuando estabas pecando: pues ahora la pagas". No, no es así. Dios quiere que todos nos salvemos, pero respeta nuestra libertad, y eso es el gran problema, que es al mismo tiempo la razón de que nosotros seamos personas libres: la libertad humana tiene el gran valor positivo de que no somos robots. Somos responsables de lo que hacemos, pero tiene el peligro de que podemos usar mal esa libertad y entonces, responsablemente, nos apartamos de Dios. El hombre tiende necesariamente, por su racionalidad, a tres cosas básicas: la verdad, la belleza y el bien. 

La verdad que es conocer la realidad como es en todos sus aspectos, no que me guste o no me guste, sino conocer la realidad como de hecho es desde Dios, como fuente de existencia hasta lo más mínimo de mi vida diaria. Esa es la verdad.

La belleza es el aceptar que hay un orden, una armonía en todas esas relaciones de creador a criaturas y de las criaturas entre sí, y el bien que es buscar lo que es propio de la naturaleza, que necesariamente es la naturaleza precisamente manifestada en esas tres tendencias, todo lo que me ayuda a encontrar verdad es un bien para mí todo lo que me da la sensación de armonía, de orden es un bien para mí, es una belleza que me satisface, y todos lo apreciamos cuando vemos una obra de arte o una flor. No necesitamos que me sea útil para nada, pero me da una satisfacción propia que solamente se implica como goce de lo que es ordenado, de lo que es armónico

Y el bien que es naturalmente todo lo que está de acuerdo con la naturaleza humana como criatura finita destinada a un estado de Unión con el Creador que se puede barruntar de una manera muy imperfecta solamente por nuestras filosofías, pero que en la revelación cristiana se nos da explícitamente como el fin al cual estamos destinados.

La Caridad Sustancial

Leopoldo, Dios es sin duda alguna como lo presenta muy bien la Parábola del hijo pródigo: un Dios que San Juan define como caridad sustancial,  no es que haya algo, no. Es que todo Él es esto, o sea, un Dios que es amor. ¿Qué posición, en qué posición se encuentra cuando un hijo suyo rebelde se aleja? Está preocupado, se presenta en el Evangelio como un hombre, un hombre entrado en años que todos los días sube a la azotea a ver qué hay de aquel hijo suyo, este hijo, este hermano tuyo, este hijo mío, donde el mío cuenta mucho, porque es lo que efectivamente pone el afecto de amor,  y todos los días va y cuando le ve venir sabemos qué reacción tiene. Se sale corriendo, contraviniendo las normas de protocolo de una persona grave anciana, y se cuelga a su cuello y empieza a besarle y no le permite que abra la boca y enseguida le recompensa de lo que él no merece, mata el novillo más cebado; no está calzado, y le da el anillo, le calza, le mata el vitulum saginatum, es decir. Pero lo que me interesa es cómo esto pienso yo debe ser entendido en Dios, respecto de la penuria en la que llega a encontrarse, y esto en un Dios que es omnipotente, que es sabio y que es bueno; debemos entender lo previsto por este mismo padre: la penuria en la que se encuentra y gracias a aquella penuria este hombre entra dentro de sí y dice cuántos bienes tienen aquellos que están en casa de mi padre, y yo, que soy su hijo, aquí, lejos, cuánta necesidad padezco; pero entra dentro de sí por medio de unas circunstancias que pedagógicamente su padre ha puesto en el camino para que retorne al camino de la vida. Yo creo que esta es la manera como debemos entender esta acción divina, y no tanto por una acción de Justicia que castiga. Y es, si se quiere, incluso castigo, pero es una acción pedagógica de quien es infinitamente sabio y sobre todo infinitamente bueno: no quiere la muerte de su hijo, la muerte en el sentido fuerte de la segunda muerte, por otro lado, y esto la teologia dijo: bueno, primero hay una cosa: el padre efectivamente mira a ver si vuelve su hijo, pero no sale detrás de él; es decir, Dios deja que el hombre se aleje de él: la libertad se lo permite, y ese hijo le ha ofendido gravísimo, diciendo: "Dame la parte que hay de mi herencia". Introduce el misterio de Dios contra una suerte de deísmo que quizás invade de que en Dios hay la justicia y también la bondad. Si se quiere, la misericordia es una cosa y a mí me sorprende como hay un salmo litano en donde se alternan acciones de misericordia de Dios y acciones de justicia dura; y dice "porque es eterna su misericordia".  Bueno, es una manera también de hacer presente en el culto que Dios es misericordiosísimo también, es justo ¿no? Y esta justicia no puede dejar de tenerla aquel ser que es infinitamente perfecto: la justicia es una perfección. Dios la tiene, pero en Él la justicia no es nada distinto a la misericordia: nosotros no entendemos esto, porque eso es un misterio. Pero sabemos racionalmente que eso es así, porque Dios no sería Dios si no fuera así. Claro, claro, Dios educa al hombre y educa a los pueblos y como creador y providente se vale de causas segundas. Y esto es muy misterioso para obrar sus designios en la Historia. No quería dejar de referir el caso del justo que padece porque esto nos muestra, y ulteriormente, este aspecto misterioso de Dios, no de la manera que encontramos en Job la imagen y el símbolo del que es una persona honesta, buena, más aún, santa, y es una persona que padece de un modo especial y porque Dios lo quiere. De hecho, es un hombre sumamente agradable a Dios, y Satanás se presenta ante Dios y le pide permiso para atribular y hacerle daño, y Dios se lo permite; pero le dice: "A él y a sus hijos no les toques; lo demás tienes licencia". Este es el verdadero problema del mal, sobre todo el de el que es bueno y padece, y padece y sufre en su alma la tortura, y esto lo vemos muy bien en los místicos y en los grandes santos. Yo creo que nadie interpretó la Escritura a propósito de estos textos, Salmos, Lamentaciones, como San Juan de la Cruz, porque lo había experimentado en carne propia. Pero él experimenta cómo un Dios malo casi lo lleva al borde de la blasfemia en Job, lo que es un Dios infinitamente bueno que le está subiendo a un nivel de santidad que va a hacer posible un nivel de amistad y cercanía con Dios que solo este sufrimiento consentido por Dios para su bien, que nosotros no lo entendemos, porque es misterioso, pero atisbamos el sentido, el mismo Señor dice que el árbol que tiene frutos es el podado, es decir, al bueno. Dios lo somete a purificaciones ulteriores. Bueno. pues el justo por antonomasia es el Señor, Cristo, en quien vemos nadie más santo que él y nadie que haya sufrido más que él y en la cruz del Señor. Primero en la perversidad del mal: "Líbranos del mal, líbranos del maligno", dicen es la interpretación más adecuada: no solo Líbranos de cometer el mal, líbranos de aquel que nos engaña, que nos seduce y que nos induce con mentira al mal. Líbranos del que nos es malo, pues vemos cómo en el contexto de la Pasión es la hora de las tinieblas. En San Juan de la Cruz era de noche cuando salía: es la hora del príncipio de este mundo; pero en mí no tiene nada, y en eso se centra: estas tinieblas y esta luz del amor de Dios, que quiere unir a los hombres en la cruz, que es un contraste fortísimo como no lo puede haber más entre la perversidad del mal y la grandeza del amor redentor de Dios. Y eso es la cruz, y eso es la cruz, y como el mal es inferior al bien, el bien es su fundamento mismo ontológico: no puede triunfar por eso; el Señor, con su muerte, destruye el mal, destruye la muerte y es resucitado; de hecho, el Señor no muere solo tanto por los dolores y el mal físico que se le causa; el Evangelio dice, insiste mucho en esto, que cuando hubo llegado la hora y mientras tanto "dio el espíritu". Nadie se lo quitó, nadie le quita la vida, insiste mucho en esto, para mostrar la soberanía y la libertad que son condiciones fundamentales para que haya un acto de entrega amorosa. El Señor la entrega, es decir, en él vemos sobre todo como el Justo por antonomasia y el Santo (nadie hay más santo que la naturaleza humana de Cristo) no hablamos el Verbo en donde se reproduce agigantado el fenómeno del justo que padece y por contraste del Injusto que triunfa en el mundo. Que Dios no permita que nosotros vayamos por ese camino, porque no sería un camino bueno. 

Pregunto, no sé si esto teológicamente es ortodoxo. ¿Como consecuencia de nuestra caída la naturaleza entera también quedó dañada de alguna manera? Esto sería teológicamente ortodoxo o no, y que de alguna manera esas catástrofes son consecuencia también del pecado humano; pregunto (me parece que ha habido algunos autores que han dicho prácticamente eso) que, de no haber habido el pecado original, el hombre no sufriría tampoco por causas naturales.

Yo creo que con pecado original o sin él, si uno tropieza en una piedra, le duele, y no hay manera de evitarlo. Y el dolor en ese sentido, como reacción a algo que es dañino, es un sistema de protección del ser viviente. Rara vez se ha dado, pero se ha dado el caso de un niño o una niña en este caso, creo que era que nace sin sentido del dolor y veía una llama y iba a ver que era muy bonita y le metía el dedo y no le causaba dolor, y había que estar todo el día tras ella, porque no sentía absolutamente nada de ese efecto protector que es el que nos lleva a evitar lo dañino, pues esto parece que, en algunas maneras de hablar de cómo sería el estado original se olvida, y parece como que de alguna manera no habría ni siquiera el sentir que a uno le quema el sol si sale un día de verano al aire libre durante demasiado tiempo. Una cosa es que te queme el sol un poquito y otra cosa es que se te caiga la lava de un volcán encima; no, sí, pero hay que decir que ambas cosas son necesarias para que la Tierra sea el planeta habitable que es. Otra cosa es que yo tenga la imprudencia de poner una casa en la falda de un volcán con el optimismo de que no va a ocurrir nada, mientras yo estoy allí durante años y años eso es otra cosa, muy, muy brevemente, porque nos quedan apenas dos minutos, un minuto. San Pablo dice que la naturaleza gime de parto queriendo ser liberada de este desorden al cual la culpa original del hombre la ha conducido. O sea, que sí podría ser ortodoxo, y dicho eso está dicho en la Carta a los romanos. Si San Pablo lo dice, que la naturaleza gime, la creación gime. Esto, bueno, yo, en realidad no soy buen teólogo, pero en realidad soy más filósofo; pero es que la comisión del pecado original tiene efectos de separación con Dios, de separación de los hombres entre sí, guerras; comienza con el homicidio de Caín, la separación de las naciones y las lenguas por la torre de Babel, la separación de la naturaleza, que le es hostil; no, yo creo que se refiere sobre todo a que viviendo en la amistad con Dios todo retorna a una unidad armoniosa que este pecado ha descompuesto y ha roto; por eso el trabajo se convierte en fatigoso, la tierra digamos es esquiva en darle sus frutos al hombre. Siembra y cosecha frutos con espinas; es una manera de mostrar este no sé distanciamiento, enajenamiento que el pecado ha introducido en la naturaleza; pero está dicho.

viernes, 9 de mayo de 2025

Funciones sociales del eufemismo

  Funciones sociales del eufemismo a partir de la muestra de Pedro J. Chamizo Domínguez.

Un eufemismo se usa también para:

1. Ser cortés o respetuoso → «mi señor esposo» para «mi marido»

2. Elevar la dignidad de una profesión u oficio: «chef» para «jefe de cocina»

3. Dignificar a una persona que sufre alguna enfermedad minusvalía o situación penosa → «mayores» para «viejos» 

4. Atenuar una evocación penosa → «exhalar el espíritu» para «morir»

5. Ser políticamente correcto → «tercer mundo» para «países pobres»

 6. Permitir manipular los objetos ideológicamente → «embrión» para «feto» 

7. Evitar agravios étnicos o sexuales → «de etnia gitana» para «gitano/ a»

8. Nombrar un objeto o una acción tabú: «Dios y la religión, objetos o acciones sexuales, fluidos corporales o partes del cuerpo, lugares u objetos sucios, peligrosos o temibles, la muerte o enfermedades» → «ostras» para «hostias», «pasar la noche con» para «tener un coito», «axila» para «sobaco», «necrópolis» para «cementerio», «hemorroides» para «almorranas» 

Breve antología del insulto

 Breve antología del insulto, por Marcos Pereda

Lo sientes nacer en un espacio indeterminado de tu estómago. Lentamente. Al principio es poco menos que un borborigmo amorfo, el equivalente en sonido de las criaturas fungosas de Lovecraft. Poco a poco se va componiendo, de manera lánguida, deliciosa, puliendo las aristas. Dibuja el alcance, paladea el impacto. Asciende desde tus más profundas entrañas, toma aire en los pulmones, saca fuerzas de tu corazón, se encamina hacia tu boca. Subglotis, glotis, epiglotis, cuerdas vocales que cimbrean alegres el adecuado tono. Y llega hasta tus labios. Pam. Seco, sonoro, contundente. Miradas aterradas, pequeños gritos que se ahogan, gestos de incredulidad, a lo mejor cierta sonrisa condescendiente. Notas como si te hubieses quitado un peso de encima. Qué bien sienta.

No manejo el dato, pero tengo pocas dudas de que las primeras palabras expresadas con claridad por la boca de algo que podemos denominar homo sapiens serían un insulto. Posiblemente llamando feo a su interlocutor, o por el estilo. Y es que si de aguzar el ingenio y forzar las meninges se trata lo de la falta de respeto es campo insuperable…

Lo podemos constatar desde la antigüedad. La Epopeya de Gilgamesh, la narración épica más ancestral conocida, está trufada de insultos. Insultitos, podríamos decir, cosas como «hediondo» apareciendo aquí y allá para solaz de G. R. R. Martin, imagino (o de Cristina Macía, su traductora, vaya). Brota también, de forma paralela, la mímica para acompañar a estas palabras. Ya desde los textos homéricos se coloca la mano abierta con los dedos muy extendidos y separados entre sí, la palma dirigida directamente a quien se está injuriando. Esto se utiliza aún en Grecia, así que cuidado si están de vacaciones y pretenden pedir cinco copas en un pub, porque pueden salir a hostias…

Como les digo, imprecaciones sin mayor maldad, más allá de desear que te pudras en los infiernos y toda tu parentela perezca. Pero sin calidad rítmica, sin magia. Para eso debemos esperar a los romanos, que eran unos tipos mucho más pragmáticos, y con un estilo decadente casi desde el principio que vuelve loco al amante de lo corrompido. Una civilización que deja plasmado, en los famosos restos de Pompeya, el relieve de un pene rodeado por la leyenda HIC HABITAT FELICITAS («aquí se encuentra la felicidad»). Ya ven, los poetas de los urinarios públicos tienen sus propios clásicos. Pues bien, estos romanos sí que nos legaron ciertas creaciones interesantes en el muy noble arte del insulto. Cosas como planissimus (el que se pasa de plano, de llano… el tonto, vamos), verbero (quien merece azotes como castigo, no como placer) o el muy sonoro furcifer, que designa al ladrón (prueben a repetirlo…. furcifer… furcifer… se le llena a uno la boca). Además serán los romanos quienes entreguen al mundo un insulto aun hoy muy utilizado, aunque desprovisto de su contexto: pathicus. O cabrón, vaya.

¿Echan de menos los muy eufónicos insultos ibéricos? Pues no deberían porque los hay, y conocidísimos. Tenemos idiotas censados desde el siglo XIII (el insulto, no las personas, que aparecen ya en el principio de los tiempos), tenemos imbéciles desde 1524, zoquetes desde 1655 (aunque dado su origen árabe es probable que el término u otro similar se usase durante toda la Edad Media), tarugos desde 1386, y pendejos desde la época de los Trastámara. Por cierto que con este último ha ocurrido algo desafortunadamente habitual cuando del noble arte del insulto hablamos: se ha perdido su significado original. Porque un pendejo es un pelo que brota del pubis. No me negarán que es una bella forma de faltar al respeto.

Pero hay más, algunos con su explicación y todo. El primer gilipollas de la historia de España, por ejemplo, dicen que fue un ministro de Hacienda, inaugurando a juicio de algunos glosadores una larga relación entre el cargo y la consideración. Esto, quede claro, no lo afirma el autor del texto, ¿eh?, no se me vengan arriba.

Resulta que don Baltasar Gil Imón de la Mota tenía un cierto complejo por sus orígenes humildes. Extraño, quizá, porque pese a eso nuestro Gil había logrado ganarse, entre el siglo XVI y el XVII, la confianza de dos reyes (Felipe III y Felipe IV) y otros tantos validos (el duque de Lerma y el conde-duque de Olivares), ascendiendo en la alta sociedad madrileña hasta puestos tan importantes como los de contador mayor de cuentas o gobernador del Consejo de Hacienda. Pero, ay, no tenía un titulazo de esos de poner en la tarjeta de visita y dejar a todo el mundo boquiabierto. Así que, hombre emprendedor, decidió que iba a emparentar con las altas dignidades vía prole. Dos hijas nada menos, Fabiana y Feliciana (otras fuentes dicen que tres), a quienes buscaba casar con alguien de buen copete, por lo que no perdía oportunidad, fiesta o sarao para exhibirlas como si de preciado trofeo se tratasen. Sucede que, al parecer, las muchachas no eran demasiado agraciadas pero, sobre todo, resultaban algo estólidas, por lo que la insistencia de don Baltasar resultaba ya comidilla y chanza entre los pisaverdes (los pijitos…otro insulto a recuperar) de la Corte. Hasta tal punto que cuando se veía aparecer a padre y herederas por la puerta de los bailes todos cuchicheaban. Por ahí vienen don Gil y sus pollas (una forma despectiva de referirse a las muchachas jóvenes en la época), decían. O, abreviando, por ahí llegan los Gil-y-pollas. Ya ven. De ahí al infinito, que se non è vero è ben trovatto.

Ni siquiera los eclesiásticos se libran de ese gustirrinín que deja en el cuerpo un insulto bien lanzado. Lo que no es de extrañar, ojo, que ya la Biblia recoge todo un reguero de imprecaciones dichas con acierto, y hasta el mismo Jesús, nos cuentan los evangelistas, tenía a veces en los labios un «hipócrita», «serpiente» o «malvado» presto a brotar…

Mi intercambio dialéctico preferido en este campo data del siglo VIII, y tiene como protagonistas a Elipando, un arzobispo de Toledo, y a Beato de Liébana, el monje autor de los «Comentarios al Apocalipsis» que luego serán profusamente copiados, e iluminados, durante toda la Edad Media (de hecho esos tomos serán conocidos como Beatos). Todo muy El nombre de la rosa, para entendernos. Pues bien, estos dos tipos tenían una polémica bastante gorda en torno al año 785 (invierno arriba o abajo) sobre una herejía que se llama adopcionismo y que, básicamente, permitía a Elipando vivir cojonudamente en el Toledo musulmán mientras otros cristianos, entre ellos Beato, chupaban frío y humedad en las tierras del norte. Se hacen una idea. El caso es que el amable intercambio epistolar que se dedicaron los sujetos contiene algunas de las mejores muestras de hostias dialécticas que jamás fueran creadas. Elipando dice de Beato que era un milenarista (al parecer esto era cierto, y Beato convenció a la alta sociedad lebaniega para que esperasen el fin del mundo en un monte durante una especie de fiesta rave que acabó con todos satisfaciendo sus apetitos) y Beato le contesta, cuidado, que Elipando es el cojón del Anticristo. Ojo, el Cojón del Anticristo. Detengámonos en el término y analicémoslo. Luego pensemos dónde se sitúa el tal cojón y las cosas que podrá ver durante toda la eternidad. Escalofriante. Elipando, ni corto ni perezoso, dice de Beato que tiene la boca hedionda y es fetidísimo (lo que en la Edad Media parece poca ofensa, la verdad) y después le llama antifrasto, que es un insulto muy elegante y distinguido, demostrando gran inteligencia y una puntería aguda al dirigirlo a quien lleva por nombre Beato (la antífrasis consiste en afirmar lo contrario de lo que se quiere decir, con lo que nuestro Elipando viene a señalar la ironía de que alguien llamado Beato sea un pecador de la pradera). Todo un arsenal, como ven los lectores, de dialéctica postpatrística y mala leche.

Escribiendo faltas de respeto

Si lo del insulto es género literario de por sí, y a estas alturas nos va quedando bien claro, es menester pensar que quienes mejor lo manejen sean los propios escritores, ¿verdad? Y de entre todos podemos destacar a los gigantes del Siglo de Oro español, no en vano reúnen dos grandes facultades que los hacen gigantescos creadores de ofensas: su maravilloso dominio del lenguaje y su gran condición de hijos de puta resentidos, envidiosos y crueles.

Seguramente el más conocido en estos menesteres sea Quevedo, en quien convivían admirablemente todas las características antes señaladas. A Góngora le llamaba desde bujarrón hasta marrano (por tener sangre sucia, no por cerdo… aunque ya entrados en materia al bueno de don Francisco no creo que le importase el equívoco), además de lo de la nariz (también por lo hebraico) y otras pequeñas minucias más mundanas, como comprar la casa donde vivía para luego desahuciarlo, cual si de un banco cualquiera se tratase. Pero no era el único. El mismo cordobés no dudaba en responderle, tachándolo de ignorante, borracho o cojo (acertaba dos de tres). También solicitó, en una ocasión, las traducciones que hacía Quevedo del griego para leerlas con su ojo ciego (el que es poeta es poeta)… es decir, para limpiarse el culo con ellas (con perdón del copista, aclaramos). También reparte a Lope, de quien dice que es un necio, un zote, un tagarote (el escribano de un notario… coincidirán conmigo en que llamar notario a un poeta es el insulto más grave de todos los recogidos aquí). El Fénix trufa sus comedias con perlitas de todo tipo, desde babieca hasta sandio, pasando por zamacuco, tuturuto, sansirolé, mamacallos (razonen el significado específico de este), tolondro, cipote (ejem) o estólido, que es uno de los que más utilizo en mi vida diaria. Ah, también se mete con alguien llamándole zurdo, para que vean cómo cambia la historia. Y de Cervantes qué decir… leer El Quijote es encontrarse con toda una retahíla de desprecios y repulsas. Claro que, como dice Sancho Panza, «no es deshonra llamar hijo de puta a nadie cuando cae debajo del entendimiento de alabarle». Un poco lo que hacen hoy algunos, que pasan del «usted» al «qué tal, cabronazo» con (insultante) facilidad.

Emilia y Benito

Luego los grandes escritores tienen ese je ne sais quoi que les hace responder raudos con un insulto certero en momentos de máxima tensión. Porque esa, y no otra, es la mayor muestra de genialidad que se puede exponer. Como aquella vez que Emilia Pardo Bazán se cruzó con Benito Pérez Galdós en una escalera (ambos traían detrás toda una historia que acabó mal, porque menudos dos torrentes, amigos) y le espetó, muy digna, «viejo chocho», a lo que don Benito respondió, con toda su tranquilidad y su cara de billete de mil pesetas, lo mismo pero cambiando el orden de los términos.

Claro que el campeón invicto de los insultos fue un belga catolicote y aburrido que firmaba como Hergé. Vale, en las páginas de los veintitrés álbumes protagonizados por el sosainas de Tintín no hay sexo, no hay muerte (y cuando la hay aparece representada con diablillos naíf), no hay demasiada sangre. Pero insultos…vaya, en eso Hergé mostró tener una enorme inventiva, y una mala uva que se agradece un montón. Ambrosía para los paladares más exigentes, sí, cuando Archibaldo Haddock saca a relucir su muy extenso lenguaje, seguramente aprendido en tabernas (igual hasta en burdeles) de barrios portuarios por medio mundo. Un total de doscientos sesenta y cinco insultos hay censados en las quince aventuras donde aparece Haddock, lo que nos da una maravillosa media de casi dieciocho por libro. Extensa lista que destaca, además, por su originalidad: desde anacoluto hasta grotesco polichinela, pasando por Atila de guardarropía, logaritmo, mujik, Mussolini de carnaval, coloquíntido, zapoteca de truenos y rayos o, mi preferido, bachi-buzuk de los Cárpatos. Ojo, muchos de ellos definen realidades poco o nada ofensivas (un bachi-buzuk, por ejemplo, es un mercenario otomano) con lo que podemos inferir otra de las características principales del insulto: su intención. No importa qué llames al otro, sino hacerlo con el tono correcto.

El Hergé español, al menos en cuanto a los insultos, es sin duda (en pie todos, por favor, y aplaudan con fuerza) Francisco Ibáñez. Sus creaciones están salpicadas de ofensas bien dichas, destacando las descacharrantes últimas viñetas que (casi) siempre muestran a sus personajes persiguiéndose en una orgía de violencia física y verbal que hoy sería sin duda censurada por traumática para los niños. Berzotas, merluzo, alcornoque, botarate, mentecato… a uno se le llena la boca de miel solo con decir esas palabras. Lo mejor, háganme caso, es repasar la obra de este artista genial para disfrutar con la luminosidad de sus insultos.

Delicias endémicas

Si hay algo que une a toda la humanidad, por encima de credos, procedencia o ideologías, es su tendencia natural por insultar a sus semejantes. Lo cual no quita, evidentemente, para que cada cultura tenga sus propias formas de cagarse en los muertos ajenos, muchas veces en base a criterios de carácter geográfico, evolutivo o, simplemente, en atención al capricho del momento.

Existen una serie de bases que pueden resultar intercambiables en todo el mundo. Las palabras, por ejemplo, que se refieren al pene (cazzo), a la vagina (figa) o a la vida pública de la progenitora (figlio di puttana), todos en italiano. También, claro, las maldiciones familiares (el serbio «me cago en todos los de la primera fila de tu funeral» me parece especialmente acertado) o las que te invitan amablemente a irte a ciertos lugares o realizar ciertas actividades (en francés te dicen va te faire mettre y claro, como suena tan bien, te cuesta hasta ofenderte).

Pero después hay toda una caterva de particularidades idiomáticas e incluso regionales que merece la pena destacar. Algunas, de tan repetidas, hasta parecen haber perdido su significado original, como las inglesas asshole o motherfucker, con cuya traducción literal quizá deberíamos solazarnos cada vez que las escuchamos en una serie. Los daneses, ese país con unicornios y contratos únicos, tienen una expresión bastante gráfica que es kors i røven, y que significa literalmente «(que te metan) una cruz por el culo». Ya ven, tanto Kierkegaard para esto. En el educadísimo idioma japonés nos pueden decir kuttabare y nos tenemos que joder, o llamarnos manuke y a lo mejor no lo entendemos, por tontos. Y los habitualmente chiflados rusos también extienden esa extravagante visión del universo a sus imprecaciones, con cosas tan llamativas como yob tvoyu mat (que puede significar, dependiendo del contexto, desde el literal «he besado a tu madre» hasta «vete fuera de mi vista»…ya me dirán la relación) o júy (que lo mismo sirve para hablar del pene que para designar a un imbécil).  

Con el otro lado del Atlántico compartimos el uso del castellano y la mala baba para insultar. Ya hablamos, oh sí, de los pendejos, pero también están los boludos, los perros, los huevones, la chingada, el verraco o el chimpapo. Incluso tenemos gozosas expresiones compuestas, hallazgos felicísimos de nuestro maravilloso idioma que, una vez más, usamos sin tener en cuenta su significado literal. Así, que te manden a la «concha de tu madre» o a comer un «pingo» resulta toda una experiencia. Hay que aplaudir desde aquí el esfuerzo que la conocida serie Narcos ha hecho para dar a conocer por todo el mundo alguna delicatessen verbal como «hijueputa» (hay que decirlo más), «gonorrea» o «sapo». Gracias, mil veces gracias, han enriquecido ustedes profundamente mis cenas de amigos.

También tenemos, por último, diferentes formas de entender las faltas de respeto dependiendo de los lugares de estas dos Españas, una te helará el corazón, donde te estén mandando a esparragar. Así, por ejemplo, si aquí en Cantabria le dicen que es usted un palajustrán sepa que lo llaman liante, que sí, que tiene mala idea, algo parecido a un talingón, o a un venigoso; y si lo tildan de mondregote le están haciendo saber que se lo tiene usted muy creído, pedazo de imbécil. Ah, las mujeres tienen sus insultos propios, claro, por lo de la paridad, y así las rámilas son hembras de mucho genio, las lumias son aquellas (sobre todo niñas) algo sabihondillas y repelentes, y bardaliega será la que gusta de pasar mucho tiempo detrás de los bardales o las zarzas, preferentemente en posición horizontal y acompañada…

En Galicia llamarán parvo al poco espabilado, y será babayu cuando pase a Asturias, babarrión en Cantabria o kaiku al llegar a Euskadi. Al mismo tipo le llamarán ababol en Aragón, faba en Catalunya, borinot en Valencia o penco en Andalucía. Si logra arribar, quién sabe cómo, hasta los pueblos de la montaña palentina se referirán a él como aberado, Por el camino le habrán escupido un bolo en Toledo, un fato en Valladolid y un zurumbático si se cruzó con Pérez-Reverte a la salida de la Real Academia de la Lengua. Al final toda una vuelta a España de lo más entretenida y didáctica. Aunque igual ni se ha dado cuenta, el muy estafermo.

Ya ven, mis queridos gaznápiros, que esta es materia extensa y de mucho solaz, por lo que nos apena especialmente tener que dejarla aquí, recién expuestos los grandes principios de nuestras tesis y apenas avanzada la investigación sobre el terreno. Eso sí, la certeza de haber contribuido a un enriquecimiento de su vocabulario más irrespetuoso es recompensa suficiente para nuestro esfuerzo.

Sean originales en sus reuniones familiares y de amigos. Insulten con creatividad.

Espectacular avance en inmunoterapia

 Un anticuerpo humanizado de ratón hace desaparecer el cáncer de 84 personas con una mutación genética, en El País, por Manuel Ansede, 9 de mayo de 2025:

Esta nueva inmunoterapia es especialmente eficaz en varios tipos de tumores sólidos, pero hará falta tiempo para confirmar sus beneficios a largo plazo.

Una nueva estrategia, que ya logró hace tres años la eliminación de los tumores en el 100% de una docena de pacientes con cáncer de recto, ha obtenido ahora resultados sobresalientes en otro grupo con casos de esófago, estómago, colon, hígado, vejiga, útero y próstata. La terapia, denominada inmunoablativa, ha conseguido la aparente desaparición del cáncer en el 80% de un centenar de participantes que comparten una mutación genética específica. La oncóloga Ana Fernández Montes , ajena a esta investigación, considera que es “un cambio de paradigma”. El tratamiento evita tener que recurrir a otras alternativas más agresivas, como la cirugía, la radiación o la quimioterapia.

Una de las pacientes, la neoyorquina Maureen Sideris , una jubilada hiperactiva y dicharachera de 71 años, detiene su coche para atender la llamada telefónica de EL PAÍS. Hace tres años le diagnosticaron un cáncer gastroesofágico y pensó que iba a perder el habla o incluso la vida. Ahora está pletórica. La remisión de su tumor es completa, tras recibir un tratamiento intravenoso, el dostarlimab , cada tres semanas durante seis meses. El éxito ha evitado que se someta a una operación arriesgada en el esófago. “Me alegre, porque me encanta hablar”, bromea. "El cáncer ha desaparecido en mis imágenes PET [un escáner médico] y en las biopsias. Los doctores son cautelosos y solo hablan de remisión, pero cuando se cumplan cinco años usarán la palabra curación", celebra, antes de despedirse con entusiasmo y volver a la carretera. “Me siento como si me hubiera tocado la lotería”, exclama.

El dostarlimab, un fármaco desarrollado por la empresa biotecnológica estadounidense AnaptysBio , es una proteína defensiva —un anticuerpo— de un ratón, modificada con ingeniería genética para humanizarla. Se producen en células de ovario de hámster chino. La esencia del tratamiento es conocida. El científico japonés Tasuku Honjo hizo un descubrimiento en 1992 que salvaría millones de vidas. En el cuerpo humano encontró una proteína, bautizada PD-1, que actúa como un freno de las defensas del organismo. Al quitar esa trabajo natural, con un anticuerpo llamado nivolumab, el propio sistema inmune podía atacar con mayor ferocidad a las células tumorales. Honjo ganó el Nobel de Medicina en 2018, como padre de una técnica disruptiva para tratar el cáncer: la inmunoterapia.

El anticuerpo humanizado de ratón también bloquea la actividad de la proteína PD-1, lo que suelta las riendas de las defensas humanas, que son las que destruyen las células tumorales. El medicamento ya se aprobó en 2021 contra el cáncer de endometrio , en combinación con la quimioterapia. Un equipo de investigadores del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering —una organización privada de Nueva York sin ánimo de lucro— tomó una decisión audaz: utilizar solo dostarlimab, lo antes posible, para ver qué ocurriría.

Los científicos escogieron a pacientes con una determinada mutación genética en sus tumores, llamada deficiencia en la reparación de errores de emparejamiento , especialmente sensible a los medicamentos inhibidores de la proteína PD-1, como el dostarlimab. El equipo de Sloan Kettering calcula que el 5-10% de los tumores de recto y el 2-10% de otros tipos de cáncer sólido podrían tener este punto débil.

Sascha Roth, una mujer de 38 años de Washington con cáncer de recto, fue la primera persona que se atrevió a presentarse como voluntaria. La remisión de su tumor fue tan rápida y asombrosa que ni los médicos se lo creían, pero lo mismo ocurrió con el segundo paciente. Y con el tercero. El 5 de junio de 2022, los científicos anunciaron “ la respuesta completa ” en la primera docena de casos analizados. El cáncer había desaparecido aparentemente, pero los autores anunciaban que hacía falta más tiempo para comprobar que los tumores no reaparecían.

Más de cinco años después de aquella primera voluntaria, los investigadores, liderados por los oncólogos Andrea Cercek y Luis Alberto Díaz , acaban de publicar los resultados de otro centenario de casos, sin metástasis, pero localmente avanzados. En las 49 personas con cáncer de recto tratadas ya no se detectan indicios de la enfermedad. En otras 54 con tumores en otras partes del cuerpo —esófago, estómago, colon, hígado, vejiga, útero y próstata—, los resultados no son tan espectaculares, pero siguen siendo sobresalientes. Aproximadamente dos de cada tres han experimentado una respuesta completa, lo que significa que todas las señales de cáncer se han esfumado. En total, son 84 pacientes con su cáncer aparentemente eliminado, de un total de 103. En los que el tumor no desapareció, sí menguó.

“Son resultados increíbles”, afirma el oncólogo Luis Alberto Díaz, nacido en Schenectady (EE UU) hace 54 años. Su madre, peruana, llegó allí embarazada de siete meses. En 2021, el presidente estadounidense Joe Biden lo nombró asesor de su estrategia contra el cáncer. Díaz está exultante. Aquella primera docena de participantes, como Sascha Roth, sigue libre de tumores. Cuatro de ellos llevan más de cinco años, por lo que ya se puede hablar de curación, según el oncólogo.

La terapia no es barata. Una sola dosis se vende por más de 5.000 euros , por lo que el tratamiento de un solo paciente puede costar unos 50.000. “Al final, será más económico, porque evitarás terapias costosas, como la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía”, opina Díaz. La farmacéutica británica que posee el permiso para comercializar el dostarlimab, GlaxoSmithKline, ingresó unos 550 millones de euros con las ventas del anticuerpo en 2024, gracias a su uso generalizado contra el cáncer de endometrio en Estados Unidos.

El nuevo estudio, publicado el 27 de abril en la revista especializada New England Journal of Medicine , ha recibido financiación de la propia GlaxoSmithKline, pero también del Instituto Nacional del Cáncer y de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, además de entidades benéficas, como Swim Across America , que organiza jornadas de natación para recaudar dinero. Los participantes en el ensayo clínico tienen entre 26 y 87 años. Los investigadores recuerdan que se necesita más tiempo para confirmar el beneficio a largo plazo, sobre todo en los pacientes de tumores no rectales, en los que el seguimiento promedio ha sido solo de unos 15 meses.

Ana Fernández Montes, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica, aplaude los nuevos resultados. “Hay unas respuestas clínicas muy elevadas, con un gran control de la enfermedad, y la gente se libra de la amputación abdominoperineal del recto”, celebra la oncóloga, del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense. Luis Alberto Díaz acuñó el término terapia inmunoablativa “porque significa extirpar el tumor con inmunoterapia”, sin cirugía ni radiación ni quimioterapia, evitando así efectos adversos muy graves, como la infertilidad. La terapia inmunoablativa suena “futurista”, reconoce Díaz, pero de momento está funcionando en decenas de casos.

jueves, 8 de mayo de 2025

Catálogo universal de títulos breves

 Un gran archivo digital para registrar la literatura europea de los primeros 250 años de la imprenta, en El País, Armando Quesada Webb, San José (Costa Rica) -02 de mayo de 2025:

El 'Catálogo Universal de Títulos Breves', creado en la universidad escocesa St. Andrews, recopila la información bibliográfica de 1,6 millones de libros publicados entre 1450 y 1700

El historiador galés Andrew Pettegree, de 67 años, ha dedicado casi tres décadas de su carrera a una tarea que sabe que no podrá terminar. En 1997, junto a un pequeño grupo de académicos, Pettegree comenzó un catálogo bibliográfico de los libros religiosos franceses de la etapa temprana de la imprenta de Gutenberg . Aquel primer proyecto lo llevó a lo que hoy es el Catálogo Universal de Títulos Breves (USTC, por sus siglas en inglés), con el que Pettegree y su equipo de la Facultad de Historia de la Universidad de St. Andrews (Escocia) aspiran a registrador de toda la literatura publicada entre 1450 y 1700 en Europa.

"No somos los primeros en tener una gran base de datos, pero todos los demás suelen estar incompletos o dedicados a un solo corpus nacional de obras. Con el USTC, si te interesan los libros de cocina, puedes obtener directamente una lista de todos los libros de cocina publicados antes de 1700 en cinco segundos", explica el historiador por videollamada a EL PAÍS, en referencia al portal web abierto con el que cuenta el catálogo desde 2011.

El USTC pone a disposición de los usuarios la información bibliográfica, ubicación de copias y ediciones digitales (si las hay) de 1,6 millones de libros, para un total de seis millones de ediciones. Esto gracias a la colaboración de más de 10.000 bibliotecas, librerías, museos y archivos de todo el mundo en donde los académicos han podido rastrear las publicaciones de eso 250 años. Esto incluye 164.000 libros perdidos , es decir, obras de las que hay registro, pero no existe ninguna copia.

“Todos nuestros registros pueden buscarse por autor, fecha, palabra clave, título, lengua, tema, lugar o país de publicación”, señala Petegree. El sitio web del USTC recibe unas 3.000 visitas al mes, y se ha convertido, según su director, en una “herramienta fundamental para todos los estudiosos de la historia, la literatura, la política, la teología, la historia de la ciencia o la medicina interesados ​​en los primeros libros impresos”.

Trabajo manual y un equipo pequeño

Pettegree actualmente codirige el USTC junto a Arthur der Weduwen, historiador holandés de 32 años y experto en la historia del libro. Juntos han publicado obras como The Library: A Fragile History (La biblioteca: Una historia frágil) y The Bookshop of the World (La librería del mundo).

Según cuenta Der Weduwen durante la misma llamada, el método con el que trabajan consiste en catalogar cada título de acuerdo a sus autores, la información de su impresión, el tamaño, la paginación y el número de edición, entre otros datos básicos. Terminada esta fase, Der Weduwen sube los datos al archivo y añade la descripción, la cantidad de copias conocidas, las referencias bibliográficas y la disponibilidad de copias digitales, “Así, pieza a pieza, vamos mejorando nuestro catálogo”, apunta.

Der Weduwen incide en que se trata principalmente de trabajo “manual”. "Tenemos grupos de datos que nos suministran las bibliotecas o que hemos extraído de catálogos, que asignamos a silos regionales o nacionales. Así, todos los libros británicos van juntos, todos los libros franceses van juntos y todos los libros españoles van juntos", indica.

Actualmente, en el USTC cuentan con un equipo de 10 personas que trabajan tiempo completo o parcial, pero durante cada semestre en St. Andrews reciben investigadores o estudiantes que “aportan a la mejora o crecimiento de los datos”. “Lo hermoso del proyecto es que necesitamos diferentes habilidades y gente que sepa italiano, francés, alemán u holandés, de modo que es un grupo diverso que comparte un interés por la historia y los libros”, dice Pettegree. Tanto el británico como Der Weduwen consideran que el USTC, a pesar de ser un proyecto de humanidades, funciona “como un laboratorio científico”.

“Demasiado ambicioso”

Pettegree cuenta que, desde un inicio, el proyecto del catálogo les pareció “demasiado ambicioso” a algunos de sus colegas. En los primeros días, el objetivo era recolectar literatura religiosa en Francia para entender cómo el protestantismo había perdido fuerza ante el catolicismo, pero se convirtió en una “bola de nieve” que poco a poco fue a abarcar más países y abandonó el enfoque religioso.

El historiador británico comenta que un aspecto particularmente controvertido del USTC ha sido la inclusión de los libros perdidos, pero que el equipo hace estos registros “sobre una base de evidencia empírica”. "Existe esta noción de que si no puedes ver algo, entonces no puedes juzgarlo científicamente. Nosotros no estamos de acuerdo y pensamos que se puede inferir razonablemente la existencia de un libro si la evidencia lo sugiere", manifiesta Pettegree. El académico opina que, si se ignoraran los libros perdidos, se caería en “una visión parcial de la sociedad literaria del pasado”, ya que los ejemplares que suelen sobrevivir son solo los más leídos o consultados.

Para el fundador y codirector, el USTC eventualmente ha obtenido aceptación porque estaban haciendo algo “que no se había intentado antes en la historia del libro”. Pettegree dice sentirse “orgulloso” de que “cualquiera que tenga un ordenador en cualquier parte del mundo” pueda acceder a una base de datos tan extensa y de no haber necesitado “los recursos de Harvard, Yale, Oxford o Cambridge” para lograrlo.

Der Weduwen añade que el equipo recibe constantemente correos tanto de académicos como de coleccionistas de libros, bibliotecarios y vendedores que buscan información de alguna obra o edición. “Lo que hacemos no está destinado únicamente a un público académico”, aclara. "Si quieres entender el pasado, una de las mejores formas de hacerlo es acudiendo a lo que la gente escribía sobre sí misma y sobre su sociedad. Eso forma parte de la cultura del USTC. Y creo también que por eso tiene tanto éxito", asegura.

Tanto Der Weduwen como Pettegree, sin embargo, son conscientes de que siempre habrá más trabajo por hacer. El objetivo a corto plazo es registrar dos millones de copias adicionales que han obtenido de bibliotecas alrededor del mundo. Los académicos estiman que completarán esta etapa del proyecto en la primavera del próximo año.

Pettegree apunta que, incluso con la delimitación temporal actual, lo único a lo que pueden aspirar es que el USTC llegue “lo más cerca posible de su finalización”. La decisión de expandir el proyecto más allá de los actuales 250 años recaerá en su colega, codirector y más que probable heredero: “Creo que abarcar el siglo XVIII sería demasiado ambicioso, pero la decisión la tomará Arthur cuando yo me haya jubilado, si es que le apetece ser el historiador más grandioso del mundo”.