jueves, 7 de junio de 2012

Origen de la justicia que se im(parte/pone) en España



Juan Manuel Olarieta, "La creación del sistema judicial franquista":

Una opinión muy extendida considera que los jueces son independientes. No se sabe muy bien de qué o de quién, pero cuando se habla de jueces, siempre aparece la palabra independencia. Sin embargo, los jueces no sólo no son ni pueden ser nunca independientes del Estado burgués sino que son parte integrante de ese mismo Estado burgués. Cualquiera que sea la naturaleza de ese Estado, son siempre leales servidores suyos.

Por más que se oculte y disimule, el aparato judicial tiene una importancia política máxima y su servilismo burocrático se cuida con la mayor atención. De esa manera se logra que sea independiente pero de la clase obrera, e incluso extraño y ajeno a ella, mientras se concentra en la defensa de los intereses económicos y políticos de los monopolistas y de la reacción. En España después de la Iglesia católica y algunos otros aparatos, como los medios de comunicación, el sistema judicial ha sido y es un baluarte ideológico de la reacción (pero no sólo ideológico), uno de los más importantes y uno de los menos conocidos.

Una manera de comprobarlo es analizar el servilismo de los jueces hacia el franquismo. Los estudios históricos relativos a las instituciones del franquismo adolecen de una preocupación primordial por el gobierno y la organización administrativa en general, lo que si bien no deja de tener su lógica, puede dar la equivocada impresión de que las demás instituciones permanecieron al margen, “limpias” de las connotaciones criminales del régimen.

Especialmente se observa esto en lo que a los jueces y tribunales franquistas hace referencia: los problemas para los órganos judiciales -parece desprenderse- derivaron de fuera de ellos mismos, de la falta de independencia.

Sin embargo, no se puede hacer del sistema judicial algo de naturaleza distinta -y por tanto separada- del Estado franquista. La jurisdicción ordinaria no se sustrajo a la creación del “nuevo Estado” nacido del 18 de julio y de la guerra.

Las cortinas de humo

Pese a ello algunos autores afirman que la falta de unidad jurisdiccional, la proliferación de tribunales especializados, habría permitido una continuidad de los jueces ordinarios; quizá cabría hablar de una justicia politizada en los tribunales especiales, pero nunca en los ordinarios; los primeros serían dependientes, pero los demás eran independientes. Entonces, de manera falsa, el problema queda fijado así: lo característico del franquismo fue la falta de unidad jurisdiccional; se crearon numerosos tribunales especializados en represión política en los que concentraron a los jueces adictos y domesticados políticamente; los jueces oridinarios estaban fuera de ese esquema político: eran neutrales e independientes.

Esta errónea teoría fue expuesta inicialmente por la asociación judicial progresista “Justicia Democrática” en su informe de 1973: “La política judicial del régimen se ha basado en la separación de la judicatura del conocimiento de los delitos políticos. Por un lado la ampliación de la jurisdicción militar para reprimir la oposición violenta y la crítica de las instituciones armadas, por otro, la selección de un grupo reducidísimo de magistrados para conocer de las demás conductas de oposición. De este modo se ha conseguido que jueces, magistrados y fiscales queden en su mayoría sin contacto con los ciudadanos detenidos e interrogados por las brigadas especializadas en la represión política” (1).

Luego expresó idéntico criterio el sociólogo Toharia: “Lo propio de un régimen autoritario en cuanto a estructura jurisdiccional -escribe- parece ser el mantenimiento de una jurisdicción ordinaria severamente fragmentada. El control así, sobre los jueces ordinarios, se ejerce no directamente sobre las acciones y decisiones de los mismos, sino indirectamente por medio de la reducción del área posible de su competencia” (2).

De esta misma concepción se hizo eco también el magistrado Fernández Entralgo: “La desconfianza de un Ejecutivo omnipotente hacia unos Jueces y Magistrados que, aún tildados de conservadores, rehusaban abrazar posiciones abiertamente partidistas, condujo, a raíz de la Guerra Civil, a la proliferación de Tribunales especiales y aún excepcionales, en todas aquellas materias cuyo enjuiciamiento interesaba se hiciese con un talante represivo más intenso, o con mayor permeabilidad... A la vez, se pudo dar a los Jueces ordinarios una sensación de falsa independencia, en cuanto conservaban una competencia residual, circunscrita a parcelas escasamente conflictivas que no precisaban, por lo mismo, la inmisión directa del Ejecutivo” (3).

Finalmente José Ruiz sostuvo idénticas conclusiones: “El régimen -puntualiza- había estado especialmente preocupado en separar a la mayoría de la carrera judicial de toda implicación en los juicios políticos. De hecho, se había mantenido en gran parte la legislación civil y penal del siglo pasado, con un origen claramente liberal. El juez ’profesional’ podía aplicar la legislación en asuntos privados o delitos comunes sin grandes presiones del poder. El régimen no lo necesitaba” (4).

Pues bien, estos puntos de vista disimulan la realidad histórica. Nunca existió tal separación: no existió un “poder ejecutivo” franquista y dictatorial, un “poder judicial” a su vez escindido entre los jueces colaboracionistas, que en los tribunales “especiales” se dedicaban a la represión política, y otros meramente conservadores, dedicados a las tareas asépticas y tradicionales de la función jurisdiccional.

En este caso, la verdad se puede reconstruir muy fácilmente porque está escrita en el Boletín Oficial del Estado, en leyes, decretos y circulares, y no da lugar a equívocos. Recordemos algunas de estas normas, que son elocuentes por sí mismas, aunque se quieran dejar en el anonimato.

El juramento de lealtad a Franco

En plena guerra, el Decreto de 12 de marzo de 1937 reservaba la mitad de las plazas de funcionarios -y entre ellas, las de jueces y magistrados- a los ex-combatientes del bando franquista. A todos los integrantes de la nueva administración -también a los jueces y magistrados- se les exigió juramento de fidelidad al Caudillo y al Movimiento Nacional (5), requisito exigido por el artículo 4 del Reglamento de oposiciones de la carrera judicial de 5 de mayo de 1941 y reiterado por el artículo 36 de la Ley de Funcionarios de 1964. El Presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, Eduardo Divar, arengando a la promoción judicial de 1944 decía que “el juramento que se presta al ingresar en ella [en la carrera judicial, N. del A.] no es meramente ritual, sino un juramento de adhesión incondicional al Caudillo y de ser fieles custodios del depósito sagrado de la Justicia” (6).

Esto quebraba de raíz cualquier asomo, por mínimo que fuese, de independencia de los jueces: “Se ha dicho -afirmaba Eduardo Aunós, ministro del ramo- que la Justicia no es política, y ello es verdad, en cuanto repudia toda sumisión al banal partidismo de los grupos que en el Estado liberal se disputaban permanentemente el Poder. Pero tiene deberes políticos indudables si entendemos por tal la unánime expresión de soberanía, fuera de la cual se asfixiaría. Cuando el ambiente nacional está impregnado de sentido unitario, como ocurre en el actual Estado español, no podría la Justicia desarrollarse con plenitud de eficacia si se situase fuera de una órbita política que es tan esencial para la nación como para los astros la de su curso sideral [...] Tengo fe en el porvenir de la Judicatura española porque la tengo también en el Caudillo que nos dirige y en su Estado fundamentalmente jurídico y esencialmente legítimo. Y si en la antigua Roma el pretor ostentaba la máxima dignidad entre las jerarquías del Estado, también en la España de Franco será el Juez guardador de la Ley e intérprete de sus designios reparadores, el que ocupará el pináculo de las jerarquías sociales y públicas. En la España que renace el futuro pertenecerá a los hombres de Derecho. Por eso a vosotros, aparte de convertiros en sus principales soportes, debeis prometer fidelidad efectiva a España y al Caudillo y total adhesión a los postulados de unidad, grandeza y libertad, que son los ideales cupulares de nuestra Patria” (7).

Entre los jueces, el juramento de adhesión a la dictadura fue de la máxima trascendencia, resultando reiterativas hasta la saciedad las exigencias de fidelidad ideológica (8), e imprescindibles para ascender en la carrera y para ocupar determinados destinos, dentro o fuera de ella. Como ha expuesto Cano Bueso: “La premisa mayor previa al nombramiento era la absoluta lealtad al Caudillo y a cuanto representase el Régimen del 18 de julio” (9).

Una depuración completa de los jueces republicanos

Vayamos ahora a corregir otro entuerto histórico: en contra de lo manifestado por Toharia, según el cual sólo 60 jueces republicanos fueron depurados por el nuevo régimen (10), lo cierto es que del escalafón franquista de 1947 se deduce que más de la mitad de los jueces republicanos habían sido depurados y sustituidos por otros adictos de la dictadura.

En menos de diez años toda -e insisto en lo de toda- la cúpula judicial de la República había sido sustituída por personas que, en algunos casos incluso, ni siquiera eran jueces con anterioridad al 18 de julio (11).

Jueces y burócratas del régimen

Una faceta de la cuestión no suficientemente valorada a la hora de examinar la naturaleza fascista del aparato judicial es el continuo trasiego de jueces hacia la burocracia fascista, y su regreso de nuevo a la carrera judicial. Era bastante frecuente que miembros de la carrera judicial pertenecieran, al mismo tiempo, a otro cuerpo de funcionarios del Estado (14). Especialmente importante fue la presencia de la carrera judicial entre los altos cargos del Ministerio de Justicia, que fue creciendo paulatinamente con los años, por lo que carece de sentido criticar el “intervencionismo” del poder ejecutivo franquista en el poder judicial “independiente” a través de este departamento: en el último gobierno de Franco, la mitad de las Direcciones Generales del Ministerio de Justicia estaban ocupadas por jueces y fiscales.

Pero eso no sólo ocurría en el Ministerio de Justicia sino que llegaba incluso a la Administración local, en donde también se detecta la presencia de los jueces entre alcaldes, concejales y otros cargos políticos elegidos a dedo (13). Por lo tanto, no se puede decir en absoluto que los jueces fascistas fueran algo separado del resto del aparato burocrático del régimen. No sólo no era algo separado sino que tampoco eran algo distinto a él.

Entre los burócratas fascistas de más alto rango, es decir, los más comprometidos con la dictadura, los jueces llegaron a tener una representación cercana al 10 por ciento, sólo superada por los abogados del Estado y los catedráticos de Universidad” (12).

Esto quiere decir que, buena parte de los políticos fascistas eran jueces, es decir, funcionarios sin ningún sentido de lo que es la justicia. Esto llena de significado la naturaleza misma del franquismo como régimen político por dos motivos. Por un lado, el nombramiento de jueces para desempeñar cargos políticos era una manera de trepar en la carrera. Por el otro, demostraba el servilismo hacia el régimen de unos lacayos bien amaestrados. Los jueces eran “independientes” con la toga y obedientes sin ella; imparciales como jueces y franquistas como funcionarios.

El papel de los jueces en la represión de la posguerra

Otro aspecto a tener en cuenta: la terrible represión desencadenada inmediatamente después de la guerra no fue un acto de venganza espontánea y desorganizada, sino una labor cuidadosamente planificada y ejecutada en la que los jueces desempeñaron un papel decisivo. Y no solo un personal judicial reducido fue el que llevó a cabo la tarea de represión política: todos los órganos judiciales se vieron implicados y asumieron las más delicadas misiones políticas en defensa del régimen franquista.

Así, por ejemplo, los artículos 37 y 38 de la Ley de Orden Público de 1959 otorgaban competencia a la “autoridad judicial ordinaria” para declarar el estado de guerra. Es imposible pensar que esta atribución de funciones pudiera encomendarse a los jueces sin el aseguramiento previo de la lealtad ideológica y política hacia el régimen.

Otro ejemplo fue el de las Audiencias Provinciales que durante los estados de excepción se transformaban en “tribunales de urgencia” asumiendo por dicha vía la tarea de perseguir, torturar y encarcelar a los antifascistas que luchaban contra el régimen. Tampoco puede descuidarse el transvase de competencias del Tribunal de Responsabilidades Políticas en favor de los tribunales ordinarios, una vez desaparecido aquel, etc.

De modo que no sólo los magistrados de los tribunales especiales estaban sometidos a una estricta disciplina política: “No parece sostenible, tras lo dicho -afirma Cano Bueso- que la voluntad del franquismo consistiera en trasladar a Tribunales especiales ’políticos’ la represión política, para mantener inmaculada la posición ’apolítica’ y técnico-jurídica de los jueces ’de carrera’. El franquismo, que se sublevó levantando la bandera de ’la ley’ y ’el orden’ ni siquiera fue respetuoso con el orden judicial, institución de continuidad por antonomasia y administradora de valores de legalidad, que hubiera dotado de cierta juridicidad al Régimen” (15).

El caso más claro fue el del Tribunal Supremo, celoso defensor de los más rancios valores y principios franquistas. En España consultar la jurisprudencia del más alto tribunal da verdadera vergüenza ajena, no sólo en lo juridico sino desde cualquier aspecto que se quiera analizar. Las decisiones del Tribunal Supremo son un insulto tanto al más elemental sentido de la justicia como a la propia inteligencia de los seres humanos, como expuso hace unos años un estudio universitario (16). Aquí y ahora la jurispridencia no es más que el franquismo más rancio consagrado en letras de molde, en forma de sentencias judiciales.

La enorme ideologización de los jueces bajo el franquismo no es ajena al hecho de que al frente del Ministerio del ramo se colocara sistemáticamente a una de las dos ramas del Movimiento Nacional, es decir, tanto, a los falangistas (Fernández-Cuesta y Ruiz-Baquero) como, sobre todo, a los carlistas (Rodezno, Iturmendi, Oriol, e incluso Aunós puede considerarse ligado a este sector). La explicación radica, por una parte, en la competencia de este Ministerio en asuntos eclesiásticos (17) y, por la otra, en la disciplina ideológica de los jueces. En dicha cartera no se conocieron fases “tecnocráticas” más o menos asépticas como las conocidas en otros departamentos ministeriales. En el Ministerio de Asuntos Exteriores se puede ser neutral; en el de Justicia hay que ser militante. Ese Ministerio fue siempre el más fascista de todos los ministerios.

Lo peor de todo es que a pesar del tiempo transcurrido seguimos igual. El artículo 2 de la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 disolvió las organizaciones del Frente Popular y aún no se ha derogado. Está vigente (y si no que se lo preguntan a las organizaciones antifascistas que siempre han estado prohibidas).

Notas:

(1) Los jueces contra el franquismo. Justicia y política en el franquismo, Túcar, Madrid, 1978, pg.246.

(2) El juez español. Un análisis sociológico, Tecnos, Madrid, 1975, pg.205.

(3) “Defensa del ciudadano contra los actos del poder judicial”, Primeras Jornadas de Derecho Judicial, Tribunal Supremo, Madrid, 1983, pg.443.

(4) La justicia en España, Ediciones Libertarias, Madrid, 1985, pg.259.

(5) Perfecto Andrés Ibáñez: Justicia/conflicto, Tecnos, Madrid, 1988, pg.61.

(6) Iustitia. Boletín Oficial del Ministerio de Justicia, núm. 7, junio-julio de 1944, pg.50.

(7) Idem. Ver también Andrés Ibáñez, ob.cit., pgs.64-65.

(8) Andrés Ibáñez, cit., pg.61.

(9) La política judicial del régimen de Franco, Ministerio de Justicia, Madrid, 1985, pg. 129.

(10) El juez español, cit., pg.197.

(11) Este fue el de José Casado, ascendido al cargo de Presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo en 1945 sustituyendo a Diego Crehuet.

(12) J. Álvarez Álvarez: Burocracia y poder político en el régimen franquista, Instituto Nacional de Administración Pública, Madrid, 1984, págs. 31-32.

(13) R. Bañón Martínez: Poder de la burocracia y Cortes franquistas (1943-1971), Instituto Nacional de Administración Pública, Madrid, 1978, pg.223.

(14) Bañón Martínez, Poder de la burocracia, cit., pgs.223-224.

(15) La política judicial, cit., pg.85.

(16) Francisco J. Bastida: Jueces y franquismo. El pensamiento político del Tribunal Supremo en la dictadura, Ariel, Barcelona, 1986.

(17) También después de la muerte de Franco el Ministerio siguió en manos de los católicos: Garrigues, Lavilla, Ledesma y Tomás de la Quadra ya en la etapa de gobierno socialista.

miércoles, 6 de junio de 2012

Timocracia (en sentido griego)


Ignacio Sotelo, "Reivindicación de la parresia", El País, 4 de junio de 2012 


 A los atenienses nuestra democracia les parecería más bien una oligarquía, ya que el principio de representación cuestiona la igualdad de todos los ciudadanos (isopoliteía), sometidos a las mismas leyes (isonomía), que incluye en las instituciones la igualdad en el uso de la palabra (isegoría). A su vez la democracia ateniense nos parece a nosotros poco democrática, ya que, además de excluir a los menores y a los metecos (los extranjeros con domicilio permanente), dejaba fuera a las mujeres y los esclavos, es decir, a la fuerza de trabajo, que suman la mayor parte de la población.


Con todo, la cualidad de la democracia griega que hoy más echo de menos es la parresia, que consiste en atreverse a decir todo lo que uno piensa, arriesgando desde el ridículo, al ninguneo de la opinión dominante, incluido el desprecio, cuando no el odio, de los poderosos. Bailar fuera del tiesto se paga siempre a un alto precio.


Justamente, la falta de parresia explica que a la mayoría de los economistas, y con ellos a sus fieles seguidores los políticos, les haya pasado inadvertido durante casi cinco años algo tan obvio como las consecuencias financieras de la burbuja inmobiliaria. ¿Cómo se explica, por lo demás, que la inmensa mayoría de los economistas no hayan previsto la crisis?


Atreverse a manifestar algo que se salga del marco de los intereses dominantes lleva consigo de inmediato una descualificación que nos condena a la invisibilidad, con un alto coste en prestigio y otras gabelas que pagaríamos de buen agrado, si ello no implicase perder la plataforma pública desde la que poder alzar la voz.


Un ejemplo contundente. Se han escrito montañas de papel sobre la durísima crisis que nos aflige, sin que apenas haya saltado a la palestra el nombre de Marx, el primero que describe las crisis económicas, vinculándolas al modo de producción capitalista. En teoría no podrían existir, ya que la ciencia económica daba por descontado que el mercado acopla la producción a la demanda, pero si se presentan, como en efecto ocurre, se deberían a catástrofes naturales, malas cosechas, disturbios sociales, inflación y subida incontrolada de los salarios, explicaciones que Marx rechaza como la causa de crisis que se repiten periódicamente, todo lo más concede que podrían ser síntomas.


La superproducción, piensa Marx, es la causa última de las crisis, a la que suele preceder un periodo de especulación desmedida que en las ramas más diversas aporta una prosperidad generalizada que impulsa a producir más de lo que puede asumir el mercado. Las crisis estallan en la economía financiera especulativa, para luego extenderse a la economía productiva, pero su causa última es siempre la superproducción, a la que precede un periodo de expansión.


Marx subraya la gran paradoja de que, cuando la mayoría carece de lo más elemental, se acumule una gran cantidad de mercancías invendibles. Habla del “milagro de la superproducción y supermiseria, en la que puede haber superabundancia de productos, aunque a la vez la mayoría sufra bajo la aguda necesidad de los medios de vida más elementales”. La conjunción de salarios bajos y de una enorme producción de mercancías que los altos beneficios impulsan, lleva a que las mercancías tengan que venderse por debajo del coste de producción, que es lo que Marx llama superproducción, que se corresponde con un consumo muy por debajo de la capacidad productiva, infraconsumo.


De las crisis solo se sale llevando a cabo una completa renovación del aparato productivo, destruir para volver a construir, lo que permite al capital volver a obtener beneficios. La crisis finaliza con la recuperación de la tasa normal de beneficio, reestableciendo el equilibrio del sistema. Marx las compara con el vómito de los romanos, hacer sitio para continuar comiendo, así el capitalismo necesita autodestruirse periódicamente para volver a originar beneficios.


No cabe con la brevedad necesaria señalar aciertos y fallos de la primera teoría que se dio de la crisis, el principal error suponer que al final “las contradicciones internas” desembocarán en el fin del capitalismo, ni mucho menos completarla con la teoría de Keynes, que se centró en el domeñar las crisis para salvar el capitalismo. Lo único que ahora me importa subrayar es hasta qué punto la economía dogmática dominante, temerosa de la parresia, se niega a reconocer los hechos más obvios.

domingo, 3 de junio de 2012

"Edúcalos o sopórtalos", Marco Aurelio dixit.

Era uno de los pocos hombres sensatos que ha dado la historia. Sólo hay que leer sus Meditaciones, libro del que merece la pena agotar todo su múltiple sentido y aplicaciones; lástima que naciera en el estúpido y cruel mundo antiguo, que poco pudo mejorar. Lo dice en el libro VIII, 59: "Los hombres han nacido los unos para los otros. Por tanto, enséñalos o sopórtalos". Tengo mis dudas sobre la traducción del verbo original por "enseñar", que en mi edición, la de Alianza Editorial,  se traduce pésimamente del griego helenístico con un horroroso loísmo; en otras ediciones leo instrúyelos, que creo más correcto, si bien más artificioso, esto es, menos natural; busco el texto en griego, algo más conciso: Οἱ ἄνθρωποι γεγόνασιν ἀλλήλων ἕνεκεν˙ ἢ δίδασκε οὖν ἢ φέρε La traducción más ajustada, creo, sería la siguiente: "Los hombres han nacido unos para otros, así que o edúcalos o sopórtalos". Es una frase que todo profesor debiera conocer, sobre todo cuando le empiezan a flaquear las piernas ante lo que le han preparado las nuevas rerreformas educativas y los propios nenes, que le sueltan al profesor toda la mísera urbanidad y toda la pobreza cultural y moral de que se han empapado en casa, en la tele, en la calle, en esta deconstruida sociedad que es la nuestra. Sería maravilloso que alguien se ocupase en sanear la pobreza moral y económica y cultural de las casas, las teles, las calles, pero... como no conseguimos educarlos, ahora los tenemos que soportar. Y nos tiemblan las piernas.

Por lo menos el contacto con la ignorancia es menos lesivo que el brutal contacto con la estupidez, porque la ignorancia puede curarse, pero la estupidez es casi definitiva. Pues la ignorancia, si se deja cuajar, termina por convertirse en el duro cemento de la estupidez. Aunque puede haber estúpidos bastante inteligentes. Me explico: la inteligencia es a menudo echada a perder por el orgullo, causando el fenómeno típicamente español del gilipollas (está en el diccionario, pero mal definido), personaje este que podría definirse como aquel que tiene infinitamente más orgullo que inteligencia: nuestros políticos, por ejemplo. Se les reconoce enseguida porque son incapaces de soportarse entre ellos. Ya es demasiado tarde para educarlos.

miércoles, 30 de mayo de 2012

martes, 29 de mayo de 2012

El idioma sin recursividad


Íñigo García, "No tienen números, colores ni tiempos verbales. El increíble lenguaje de la tribu de los pirahãs", El Mundo,  08/05/2007 10:42

BRASILIA.- El idioma más simple y extraño jamás escuchado de entre los cerca de 6.000 que se hablan en el mundo vive en el Amazonas. Tan rara es la lengua de los pirahas, una tribu de apenas 200 individuos que habitan en la ribera del río Maici, que, de confirmarse las observaciones de Daniel Everett, profesor de fonética y fonología en la Universidad de Manchester, supondrá el final del reinado de la teoría de la gramática universal de Noam Chomsky, bajo la cual se han criado los lingüistas de medio mundo.

Sin números, sin pronombres, sin colores, sin tiempos verbales, sin oraciones subordinadas y con sólo ocho consonantes —siete en el caso de las mujeres— y tres vocales, los Pirahãs consiguen comunicarse. "Hablo bien su idioma y puedo decir cualquier cosa que necesito, sujeto únicamente a las limitaciones expuestas", asegura en sus escritos Daniel Everett, que ha vivido durante más de 25 años entre estos indígenas.

Las investigaciones comenzaron en 1977 cuando Everett navegaba el río Maici y contactó con unos individuos que se comunicaban "cantando, silbando, tarareando".

Lo que oía era tan diferente a cualquier otra cosa, que este lingüista en misión evangélica decidió quedarse a vivir entre los indígenas, con su mujer y sus tres hijos. Sus descubrimientos a lo largo de estos años son fascinantes. Los Pirahã no sólo carecen de números en su idioma, sino de cualquier término que implique contar, es decir, no hay palabras para ‘todo’, ‘cada’, ‘mayoría’ o ‘algunos’. Es más, a petición de los propios indios, los Everett trataron durante más de un año enseñarles a contar hasta diez en portugués, para facilitar sus relaciones con los comerciantes del río.

Tras ocho meses, de lecciones, los propios Pirahã abandonaron. Ninguno fue capaz de contar más de tres, ni responder correctamente a sumas de uno más uno o tres más uno. "Tenemos la cabeza diferente", dijeron entonces los indios. Tan diferente, que se llaman a sí mismos "cabezas rectas", mientras los extranjeros son para ellos "cabezas torcidas".

En la cabeza recta de los Pirahãs no caben los colores, ni los tiempos verbales, ni la ficción, ni cualquier otro idioma. Son monolingües a pesar de tener contacto con colonizadores y tribus de origen Tupí-Guaraní desde hace más de 200 años. La ausencia de tiempos verbales, de pretéritos o futuros, influye probablemente en la ausencia de cualquier conciencia histórica, en la inexistencia de cualquier dios o mito de creación, y hasta en la formación del sistema de parentesco más simple jamás documentado. "No hay entre los Pirahãs memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones y ninguno es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos", escribe Everett.

Respecto a Dios, tampoco les entra en su cabeza. "¿Quién creó las cosas?", les preguntó Everett. "Todo es lo mismo", respondieron los indios, queriendo decir, siempre según el estudioso, que nada cambia y por lo tanto nada fue creado.

Por último, y quizá más importante para los lingüistas, los Pirahã parecen incapaces de crear oraciones subordinadas, carecen de lo que Chomsky llama ‘recursividad’. Sin esa capacidad recursiva, que básicamente consiste en poder intoducir oraciones en otras oraciones sin límite, la lengua Pirahã es incapaz de crear, abstraer, generar otras ideas más allá de la experiencia. La recursividad había sido hasta ahora identificada en todos los idiomas y Chomsky la consideró un elemento clave del cerebro humano, lo que le llevó a afirmar que existe una ‘gramática universal’, una misma manera en que todo los humanos utilizamos el lenguaje.

"Restringen la comunicación a la experiencia inmediata", explica Everett. Dicho de otro modo, los Pirahã serían unos empiristas radicales, apologetas del ‘carpe diem’, incapaces de abstraerse y crear ficciones. De hecho, carecen también de arte, pintura o escultura.

Ante tantas "limitaciones" del lenguaje de los ‘cabezas rectas’, es inevitable preguntarse si no es una discapacidad lo que define a estos indios. "Nadie debería extraer la conclusión de que el lenguaje Pirahã es primitivo —escribe Everett—. Tiene la morfología verbal más compleja de la que yo sea consciente y un perturbadoramente complicado sistema prosódico. Los Pirahã son la gente más brillante, agradable y divertida que conozco. La ausencia de ficción formal, mitos, etcétera, no significa que no jueguen, mientan o no puedan hacerlo. De hecho, disfrutan mucho haciéndolo, particularmente a mis expensas, siempre con buena intención. Cuestionar las implicaciones de la lengua Pirahã para el diseño del lenguaje humano no equivale a cuestionar su inteligencia o la riqueza de su conocimiento y experiencia cultural".

Quienes han comenzado a cuestionar el trabajo de Everett, en especial tras la publicación de un artículo en la revista 'New Yorker', son otros lingüistas, sobre todo los discípulos de Chomsky del Massachussets Institute of Technology, que le acusan de elaborar no una teoría sino una hipótesis que definen como "científicamente frágil", además de publicar datos y conclusiones que discrepan con las de otros investigadores.

Una propuesta al Fondo Monetario Internacional.


Una propuesta a fondo perdido al FMI: que la lengua oficial para el comercio y las transacciones económicas en todo el mundo sea el Idioma pirahã.

Psicopatía infantil



¿Puede un niño de 9 años ser un psicópata?, El País, 21 may 2012

Cuenta su familia que a los 3 años, Michael ya mostraba comportamientos anómalos. Poco tiempo después de nacer su hermano menor, comenzó a tener rabietas durísimas, en las que podía gritar durante horas. Hoy es un niño de 9 años al que han visto multitud de especialistas y todo apunta a que padece un tipo de psicopatía infantil.


Anne y Miguel son los padres de Michael y aunque están cansados de esta situación, siguen luchando para intentar ayudar a su hijo. Al parecer,  desde que nació empezó a desarrollar un comportamiento violento fuera de lo normal. No se trataba de la clásica rabieta ya que era capaz de mantener una pataleta incansablemente, según han explicado al New York Times. Era capaz de desplegar una enorme rabia por cualquier tontería y manifestarla dando golpes con la pared, el asiento del inodoro o ponerse a recortar metódicamente unos pantalones con unas tijeras, si nadie lo estaba vigilando.

A partir de los 5 años, sin embargo, sus padres recuerdan la habilidad de su hijo para pasar de la ira más monstruosa al encanto más calculador. Y fue por entonces cuando empezaron a sentirse totalmente desarmados. Cuando fueron a consultar especialistas, las opiniones apuntaban al 'síndrome del primer hijo' o del príncipe destronado: los celos clásicos desarrollados por el niño que se ha acostumbrado a ser el único. Pero eso no satisfacía ni explicaba que, al pasar los años, la rabia del mayor fuese a peor.

Con los libros de psicología infantil les fue igual: tan pronto parecía que una técnica estaba funcionando, Michael volvía a las andadas. Vieron a sucesivos médicos, ocho distintos hasta hoy, y nada les ha podido ayudar demasiado tiempo.En este sentido,  ha sido diagnosticado como niño con síndrome de hiperactividad y déficit de atención. Así que Michael continúa con sus comportamientos distantes, maquinales o violentos, a veces furiosos, a veces fríos y calculadores.
[Relacionado: A estos padres es mejor no hacerles caso]
Alguien, les encomendó visitar a otro especialista. Dan Waschbusch realizó sobre Michael todo tipo de tests y estudios diseñados para los adultos, y de su análisis llegó a la conclusión de que el niño podía ser un psicópata. Este investigador de Florida estudia a los llamados 'niños insensibles-sin emociones' (callous-unemotional o CU en inglés). Aquellos que muestran una falta acusada de afecto, de remordimiento o empatía y se consideran psicópatas en potencia. Son niños que parece que actúen impulsivamente, pero en realidad son bastante manipuladores y no parecen preocuparse por los efectos o consecuencias de sus actos sobre los demás.

Michael se ha integrado recientemente a un campamento organizado por este especialista, junto con otros niños, en el que se intenta estudiar patrones de conducta y establecer algún modo de terapia. Se trata, en todo caso, de una búsqueda experimental pues, hasta hace diez años, nadie hablaba de psicopatía infantil. Nadie quiere etiquetar a un niño de 5 años como psicópata ya que, dicen, eso tiene un coste social inmenso tanto para el niño como para su familia. Al mismo tiempo, parece que este tipo de desórdenes tiene un origen genético y probablemente fisiológico, tal como sucede con los psicópatas adultos. Algunos de ellos creen que, cuanto antes se detecte el mal, más posibilidades hay de mejorar en su comportamiento y capacidad de empatía con los demás.

La familia de Michael, mientras tanto, ve a su hijo crecer y se hacen muchas preguntas. Su padre recuerda haber sido un niño huraño y mentiroso y transformarse al 'hacerse adulto' en una persona razonable. Por eso confían en los médicos y los investigadores pero les gustaría ver un cambio en su hijo. Michael sigue mostrándose frío, violento e imprevisible. Además,  puede perseguir a uno de sus hermanos y amenazarlo con golpearlo con una silla, aunque nunca la ha dejado caer. ¿Crees que es posible convivir con un hijo de estas características violentas y controladoras? ¿Se deben llamar 'psicópatas'?

Flame, el supergusano informático.


La empresa de seguridad en Internet Karspersky, con sede en Moscú, ha detectado el virus Flame, diseñado para recopilar y robar información estratégica. Se trata del software de espionaje más complejo que se ha descubierto, y ha estado funcionando al menos durante cinco años, según la compañía. La mayoría de los ordenadores afectados, Kaspersky ha detectado unos 600, se encuentra en Irán, Israel, Palestina y Siria, seguidos de otros países de fuera de esa región, como Sudán.


Los primeros análisis sobre Flame, realizados por Kaspersky a instancias de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, indican que está principalmente diseñado para espiar a los usuarios de los ordenadores que infecta. Les puede robar documentos, realizar capturas de pantalla de los programas que usa, grabar las conversaciones que mantienen a través de sistemas de vozIP o de servicios de mensajería instantánea....


Como también está diseñado para infectar al protocolo de comunicación inalámbrica Bluetooth, puede buscar aparatos móviles en su radio y robarles la información que contiene, como la agenda de contactos. Flame incluso puede escanear el tráfico de la red local a la que está conectado el equipo infectado y recopilar todos los nombres de usuario y contraseñas que se trasmiten por esa red. Los datos recabados son enviados después al centro de control en manos de los atacantes.


El patógeno informático, mezcla de troyano, gusano y con capacidad para tomar el control del equipo en el que se instala, aglutina todas estas funcionalidades en sus 20 MB de archivo. "Como es  extensible, se le pueden añadir módulos y modificar sobre la marcha su configuración para que realice nuevas actividades de espionaje. Por esto consideramos que es una herramienta maliciosa muy compleja", explica por teléfono el experto de Kaspersky  Dmitry Bestuzhev.


A pesar de que "técnicamente Flame es diferente a Stuxnet y Duqu", añade Bestuzhev, "comparte el mismo objetivo: robar información concreta de organismos gubernamentales". Por su complejidad, ámbito de acción geográfica, naturaleza de infecciones y comportamiento, la empresa de seguridad informática considera que Flame es obra de un Estado y no cibercriminales comunes.

lunes, 28 de mayo de 2012

El hombre que era un hombre para el hombre

He escrito una breve entrada en castellano en la Wikipedia al mas humilde de los poetas estadounidenses, Sam Walter Foss, y traducido para mi Museo literario su poema más célebre, La casa al lado del camino, ahora que todo el mundo habla del centenario de Campos de Castilla, de Machado. También es un poema sobre un hombre y un camino, y es muy conocido por los norteamericanos, como el sin duda más célebre de Robert Frost, con quien tiene no poco en común. Dejo aquí copiada mi adaptación:


La casa a la vera del camino



Hay almas ermitañas que viven retiradas 
en la paz de su propio contenido. 
Hay almas como estrellas a lo lejos, grandes si te acercas al firmamento.
Hay almas pioneras cuyo fuego sigue veredas 
hacia donde nunca llegaron los caminos; 
pero, a mí, dejadme vivir en mi casa
junto al camino,
y ser un hombre para el hombre.

Quiero vivir en una casa al lado del camino
por donde todo género de hombre pasa,
los buenos y los malos, tan buenos y tan malos
como yo.
No quiero sentarme en la silla del altivo
ni cínico impedir el paso;
quiero vivir en una casa al lado del camino
y ser amigo de la gente.

Contemplo en casa al lado del camino,
al lado del camino de la vida,
a hombres apresurados por el fuego de la esperanza
y a hombres que son débiles luchando;
pero yo no me aparto de sus sonrisas ni sus lágrimas,
partes ambas de un plan infinito:
quiero vivir en mi casa al lado del camino
y amistar con los hombres.

Sé que hay arroyos, pastos alegres adelante
y montañas de fragosas alturas;
que el camino pasa a través de una larga tarde
y más allá hasta la noche;
pero, aún así, me alegro
cuando los viajeros se regocijan
y lloro con los forasteros que gimen;
no viven en mi casa al lado del camino,
como quien vive solo.

Dejadme vivir en mi casa al lado del camino
por donde todo género de hombre pasa:
son buenos, son malos, son débiles, son fuertes,
sabios, tontos... como yo.
Así que, ¿por qué sentarme en la silla del altivo
o cínico cortar el paso?

Dejadme vivir en mi casa, al lado del camino,
y ser un amigo para todos.

domingo, 27 de mayo de 2012

La conciencia de Zeno

A veces uno piensa que todo se reduce no más que a las relaciones entre Ítalo Svevo y el tabaco.

El presidente Diógenes

José Múgica es el presidente de Uruguay, el presidente más pobre del mundo. Cobra menos que yo. Poco le falta para tener que irse a la esquina a pedir; sugiero que hagamos una colecta para que tenga al menos para comprarse una corbata, carajo. Bien está que done el noventa por ciento de su menguado sueldo a causas sociales y que el estado sólo le pague la manutención, pero no que no tenga ni para hilo y coserse un botón de la camisa (supongo que es un descamisado, así que tampoco es que lo necesite). El reportaje, aquí.

viernes, 25 de mayo de 2012

Prolegómenos para la reforma del Todo

Predije lo del butrón de Bankia (ya parecía sospechoso que el Rato pasara y abandonara el barco), y ahora aparece claro como el agua (cuando el agua está clara).  En el fondo (del hundimiento) se halla la mediocridad de las clases burguesas y dirigentes españolas, nada comparables a las francesas o las alemanas, y sin siquiera estilo, como las italianas, incapaces cuales son de invertir en otra cosa que no sea en estólido ladrillo, lo menos constructivo y dinámico económicamente hablando que hay; el español, con mentalidad de rentista o funcionario pachón, prefiere tener cualquier cosa menos ideas y no crear empresas ni luchar para mantenerse a flote; el senequismo, que decía Ganivet, uno que terminó igual que Séneca. El siguiente paso: oh pa, yo via 'cé un corraíto! en esta crisis suave que precede a la verdadera, como la del 21 precedió a la del 29. Pero, evadiendo realidades concretas y marchando a los plácidos senderos teóricos de lo abstracto, que no duele, respecto al problema de un gobierno necesario y global en el mundo para lo mejor, o quién debiera regirlo, si es un quien el que debe regirlo, porque hasta ahora parece un qué, y cómo, si es que hubiera un cómo y no esa especie de voz media, ni siquiera pasiva refleja, que preside todo, y si fuera posible hacerlo desde arriba, desde abajo o desde ambas posiciones, siempre para lo mejor, porque la hipoteca de lo posible es la sostenibilidad malthusiana (el para de ahora no está nada claro y más parece un hacia o incluso un contra) habría que afrontar algunas verdades, a veces incómodas, que provienen ante todo de la Sociología:

1. La Paradoja de Arrow.
2. El principio del 20% de Wilfredo Pareto, que nadie ha conseguido desmentir.
3. Que los únicos medianamente capacitados para gobernar un planeta como este son los antropólogos culturales, ni siquiera líderes morales meramente simbólicos al estilo de Yunus o Mandela.
4. Que el único camino que conduce sin excesiva destrucción a la mejora de todo es el diseñado con los lentos y racionales instrumentos de negociación de Jürgen Habermas, que muchos bestiajos son incapaces de soportar, por lo de Pareto precisamente, y nos llevarían al cabo de los siglos a la Suiza global.
5. Que se acerca, asoma, ya está aquí el coco mayor de la crisis malthusiana.
6. Qué qué vamos a hacer con China, si China no nos dice qué va a hacer.

En lo que abarca mi modestísimo y más que desinformado entendimiento del problema, no hay otra ni tutía.


Por cierto, acaban de descubrir una nueva especie de gusano que vive ciego, oculto e invisible bajo las arenas, ignorado en lo más profundo e ignoto de la fosa de las Marianas. Hay discusiones sobre qué nombre ponerle. ¿Qué tal Zapaterus optimissimus

martes, 22 de mayo de 2012

La escalera de Escher


La escalera de Escher



¿Hasta dónde me lleva esta escalera
de catorce escalones que construyo?
Tiene tres descansillos, es lo suyo,
pero, ¿podrá llevarme dentro, o fuera?

Para saber al fin lo que me espera
la tendré que subir, aunque me intuyo
que todo eso son cosas del orgullo
y es bajar la conducta verdadera.

Todas las escaleras son de arena
y conducen de nada hasta la nada
para dejarnos fuera de la escena.

Pero de esta no haré sino una grada
en que pueda la gente ver su pena
en el espejo de la mía representada.

domingo, 20 de mayo de 2012

La bestia del reino


El jabberwocky, o "bestia del reino", no es exactamente una jitanjáfora, porque es en parte traducible, aunque horronderosayadamente, porque mezcla neologismos, vocablos naturales ex nihilo, arcaísmos, dialectalismos, cultismos macarrónicos y étimos tan arcanos que son casi inencontrables; es diversión para filólogos/filólocos. La costumbre arranca del nonsense decimonónico inglés; el primero fue este que copio, sobre un gamusino feroz, de Lewis Carroll, en Alicia a través del espejo; algunos han intentado traducirlo en español; yo copio las versiones de la Wikipedia, y añado una más, compuesto en castellanoide del siglo XV y pésimos dodecasílabos de arte mayor por el gran medievalista y traductólogo Nicholas G. Round, quien (como todo el mundo sabe) es el gran especialista en nuestro manchego historiador Pedro Carrillo de Huete. Este es el texto de L. C.:




'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.
'Beware the Jabberwock, my son!
The jaws that bite, the claws that catch!
Beware the Jubjub bird, and shun
The frumious Bandersnatch!'
He took his vorpal sword in hand:
Long time the manxome foe he sought--
So rested he by the Tumtum tree,
And stood awhile in thought.
And as in uffish thought he stood,
The Jabberwock, with eyes of flame,
Came whiffling through the tulgey wood,
And burbled as it came!
One, two! One, two! And through and through
The vorpal blade went snicker-snack!
He left it dead, and with its head
He went galumphing back.
'And hast thou slain the Jabberwock?
Come to my arms, my beamish boy!
O frabjous day! Callooh! Callay!'
He chortled in his joy.
'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.


Texto en español


Galimatazo


Versión de Jaime de Ojeda, incluida en A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado, Alianza Editorial, Madrid, 1973.


Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas que desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente empuñó la espada Vorpalina;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...
Y así, mientras cavilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando la espada Vorpalina!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y hazlo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.
Pero brumeaba ya negro el sol
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas,
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...


Guirigayero


Era la asadura y los flexicosos telatirzones
girosquijaban y agujemechitaban en el praban;
Muy endeblerables estaban los zarrapastrojones
y los perdirrutados chanvertes bufisilbondaban.
-¡Ten mucho cuidado con el cruel Guirigay, hijo mío!
¡Las mandíbulas que muerden y las garras que aprisionan!
-¡Ten cuidado con el pájaro Yuyú, que de él no fío;
huye del rifuegraznizante Protestinfernómal!
Tomó su espada flumirante en la mano,
Por mucho tiempo al enemigo buscó...
Y descansó junto al árbol Tumtumgano
y pensando y pensando permaneció.
Mientras pensaba fulente,
aquel Guirigay llameante
vino por el bosque enverte,
¡rugitando hacia adelante!
¡Uno, dos! ¡Uno, dos! ¡De plano, de revesa
la flumirante hoja golpeó y cortó!
Dejando al cuerpo muerto, asió la cabeza
y con tal botín guerrero regresó.
-Y, pues, ¿es verdad que has terminado con el Guirigay?
¡Ven a mis brazos entonces, mi bendito hijo de día!
Oh, promifortunoso día, sí... ¡Aleluya! ¡Alelay!
Armonivibró en medio de su trompetizul alegría.
Era la asadura y los flexicosos telatirzones
girosquijaban y agujemechitaban en el praban;
Muy endeblerables estaban los zarrapastrojones
y los perdirrutados chanvertes bufisilbondaban.


Jabberwocky


Versión de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich. Publicada en Diario de Poesia nº 43, Buenos Aires, Argentina, Septiembre 1997.


Asardecía y las pegájiles tovas
giraban y scopaban en las humeturas;
misébiles estaban las lorogolobas,
superrugían las memes cerduras.
¡Con el Jabberwock, hijo mío, ten cuidado!
¡Sus fauces que destrozan, sus garras que apresan!
¡Cuidado con el ave Jubjub, hazte a un lado
si vienen las frumiantes Roburlezas!
Empuñó decidido su espada vorpal,
buscó largo tiempo al monxio enemigo -
Bajo el árbol Tamtam paró a descansar
y allí permanecía pensativo
Y estaba hundido en sus ufosos pensamientos
cuando el Jabberwock con los ojos en llamas
resofló a través del bosque tulguiento:
¡burbrujereando mientras se acercaba!
¡Uno, dos! ¡Uno, dos! ¡A diestra y siniestra
la hoja vorpalina silbicortipartió!
El monxio fue muerto, con su cabeza en ristre
el joven galofante regresó.
"¡Muchacho bradiante, mataste al Jabberwock!
¡Ven que te abrace! ¡Que día más fragoso
me regalas, hijo! ¡Kalay, kalay, kaló!"
reiqueaba el viejo en su alborozo.
Asardecía y las pegájiles tovas
giraban y scopaban en las humeturas;
misébiles estaban las lorogolobas,
superrugían las memes cerduras.


Jerigóndor


Versión de Francisco Torres Oliver, incluida en Alicia anotada, edición de Martin Gardner. Akal Editor, Madrid, 1984.


Cocillaba el día y las tovas agilimosas
giroscopaban y barrenaban en el larde.
Todos debirables estaban los burgovos,
y silbramaban las alecas rastas.
"¡Cuídate, hijo mío, del Jerigóndor,
que sus dientes muerden y sus garras agarran!
¡Cuídate del pájaro Jubjub, y huye
del frumioso zumbabadanas!"
Echó mano a su espada vorpal;
buscó largo tiempo al manxomo enemigo,
descansó junto al árbol Tumtum,
y permaneció tiempo y tiempo meditando.
Y, estando sumido en irribumdos pensamientos,
surgió, con ojos de fuego,
bafeando, el Jerigóndor del túlgido bosque,
y burbulló al llegar.
¡Zis, zas! ¡Zis, zas! ¡Una y otra vez
tajó y hendió la hoja vorpal!
Cayó sin vida, y con su cabeza,
emprendió galofante su regreso.
"¿Has matado al Jerigóndor?
Ven a mis brazos, sonrillante chiquillo,
¡Ah, frazoso día! ¡Calós! ¡Calay!"
mientras él resorreía de gozo.
Cocillaba el día y las tovas agilimosas
giroscopaban y barrenaban en el larde.
Todos debirables estaban los burgovos,
y silbramaban las alecas rastas.


El flonstluo


Una cremosa mañana de printampera cuando la brisa boplaba y el mar estaba dirazo de volas, la madre calió al hardin, ajustando a los prájaros que micoteavan las gasmi de nap en el buelo, y exclamó:
-¡Ten cuidado, hijo mío, del flonstluo! Su espico desgarra, y sus nuñas se clavan en todo. ¡Ten cuidado de ese prájaro, y evita su frumiosa merretida y su cambre insastiaple!
El muchacho emñupó su razafilado sable y anastuvo sin parar chumo siempo en busca del enemigo inbenziple de los hombres. Hinastalmente se puso a retoscar junto al roble Tumtum, mientras se hundía en sus mensahomientos.
Al baco de un taro, cuando reflexionaba, el flonstluo, cuyos ojos despedían llamas, llegó polanto a través de la densa celsbla, como un aterrospantoso vienuracán, rufierto de escamas duras como el hierro, rola de lagarto y zalas de murciélago.
¡Uno, dos! ¡Uno, dos! ¡Uno, dos! Así el sable razafilado, una y otra vez, tasajó las escamas duras como el hierro, entrando como un relrayo en la carne apestosoliente. El muchacho preroico estaba agotado, cuando, hinastlmente, la cabeza de su enemigo se rescayó a sus pies. La cogió, la metió en uns sacolsa y corrió cuanto pudo hasta la masaca de su madre querida.
Ésta al verle exclamó:
-¡Hijo, hijo mío! ¿No te ha ocusado nada? ¿Estás bien? ¿Y has matado al asusterrible flonstluo?
El muchacho le enseñó la cabeza de su enemigo.
-¡Deja que te besabrace, osaliente y preroico hijo!- gritó con sobrorchullo su madre.
¡Qué día de alobogría fue aquél! ¡Briva! ¡Braviva! ¡Brova! Todo el mundo aplaudió contenzo, y el muchacho narrescló su hazaña.
Fue en una cremosa mañana de printampera, cuando la prisa boplaba, el mar estaba dirazo de volas y los prájaros micoteavan las gasmi de nap en el buelo.


Champolaglow


Sin autor reconocido.


asuraba. los viscovivos toves
tadralando en las vaparas ruetaban,
misebiles estaban los borgoves,
mientras los verdos momios bratchilbaban.
CUIDADO hijo con el Fablistanon!
con sus dientes y garras muerde, apresa!
cuidado con el pajaro Sonson
y rehuye al frumioso Magnapresa!
blandiendo su montante vorpalino
al monstruo largo tiempo persiguio...
bajo el arbol Tumtum luego se vino
y un rato cavilando se quedo.
y estando en su aviesal cavilacion,
llego el Fablistanon, ojo flagrante,
tufando por el bosque fosfuscon
y se acerco veloz y burbujante
Un. dos! De parte a parte le atraviesa
varias veces el vorpalino acero
y muerto el mostruo izando la cabeza
regreso galofando muy ligero
De verdad al Fablistanon has muerto
ven que te abrace ninho radioroso!
Hurra Hurra! que dia ristolerto
risoto carcajante y jubiloso
asuraba. los viscovivos toves
tadralando en las vaparas ruetaban,
misebiles estaban los borgoves,
mientras los verdos momios bratchilbaban.




Dízese que aquestas coplas fueron falladas por vn matemático detrás de vn espejo e comiénzase la primera


Ya eran bulluendas; los torbos llïosos
giraban, gemblaban, las aublas adentro;
los borogovinos quedaban planctuosos
e pérdicos castros grifaban del centro.
«¡Teme la Jipijaragua – los dientes
que muerden, los garfios también agarrosos –
mi fijo, e al ave Xuxó para mientes,
ni menos a Bandarapines frumiosos!»


Echada la mano a la espada vorpal,
buscó largamente al virasco enemigo;
por fin, bajo el árbol que dizen Dindal,
quedóse en descanso, pensando consigo.
Úficamente así que pensaba,
la Jipijaragua con ojos de flamas
el bosque tulgués silipando cruzaba
¡e mientras llegaba, lançaba borbiamas!


Con trases de trises e trises de trases
el ense vorpal le iba esniquiznando;
dexóla por muerta con muy pocos pases
e con la cabeça volvió galonfando.
«¿Al fin a la Jipijaguara mataste?
¡Ven a mis braços, o fijo reilecto!
¡Día franjástico! ¡Tántarataste!
carcajuñía, del goço al efecto.

viernes, 18 de mayo de 2012

Perogrullo


Juan José Millás, "Aforismos", en El País, 18 de mayo de 2012

El exceso de información nos ha convertido en una sociedad ignorante al modo en que la abundancia de libertades económicas nos ha hecho esclavos de los poderes financieros. Ya ven: todo conduce a su contrario. Así, Bankia fue intervenida porque funcionaba bien y a Rato lo arrojaron por la borda para premiar una gestión brillante como pocas en el panorama actual. En realidad, no lo arrojaron por la borda, se fue porque quiso, pero se fue porque quiso al mismo tiempo que lo arrojaban por la borda. Estas acciones simultáneas y excluyentes, también muy de la época, ya no nos causan extrañeza. Ni el mismo Rato sabe, a estas alturas, si se lo quitaron de encima o se marchó de forma voluntaria. Además le da igual, pues lo importante es que entre lo que pilló tacita a tacita mientras hundía Bankia y lo que le hemos dado de indemnización por dejar de hundirla, se va con el riñón forrado. Cabe preguntarse por qué indemnizamos a quien nos lleva a la ruina en lugar de a sus víctimas. Pues por la misma lógica que el exceso de información nos ha conducido a la ignorancia y el de libertades a la esclavitud. Para recuperar la lógica de antaño, y con ella la libertad y el conocimiento, tendríamos que volver a la sencillez aforística, que es lo que hizo Botín el otro día al proclamar que el banco malo no es bueno.

¡Cuánta sabiduría hay en lo obvio! El banco malo no es bueno; el hombre alto no es bajo; la mujer rubia no es morena; el ascensor estrecho no es ancho; el caballo no es perro, etc. Comparen ese discurso diáfano con el de Luis de Guindos acerca del Banco de España: el Banco de España, dijo, es una institución muy prestigiosa que pronto recuperará su prestigio. ¿Cómo va a recuperar lo que no ha perdido?

O mentía en la primera parte de la proposición o mentía en la segunda, aunque, conociéndole, quizá mintiera en las dos.

jueves, 17 de mayo de 2012

Apólogo del jugador de Doom

Me regalaron un juego de ordenador llamado Doom. Consistía, fundamentalmente, en matar para que no te mataran, dentro de laberínticos bunkers y bajo cielos gachos y plomizos. Quienes me disparaban eran de tres clases: militares locos, demonios y monstruos de diversas clases. Me esforcé en exterminar todos los niveles de ese mundo y al final conseguí el genocidio total del planeta. Ya no había ni un solo enemigo. Pero estaba solo y me entró una sensación rara, como de inutilidad o soledad... El juego no permitía pegarse un tiro (los programadores deberían aprender de lo que digo), así que concluí que matar por matar no tenía razón alguna, es más, era vagamente depresivo... Tenía que haber algo mejor y más grato. Desde entonces me dedico a entablar interminables partidas de Mahjong; estoy igual de solo, pero no es posible ganar siempre y no mato a nadie. Quizá, ese es mi deseo, alguien me enseñe alguna vez un juego en que pueda perder siempre.

La solución keynesiana


¿Cómo resolvería Keynes la crisis de la Eurozona? Reducir la deuda sin austeridad. Ricardo Larrechea en elEconomista.es16/05/2012:

"Europa ha ido demasiado lejos con la austeridad"

El diario británico Financial Times publica un análisis de Marcus Miller y Robert Skidelsky, profesor de economía de la Universidad de Warwick y profesor emérito de política económica de la misma universidad, respectivamente, en el que tratan de dar una visión de los consejos que el famoso economista John Maynard Keynes daría para solucionar la actual crisis de deuda de la Eurozona, que está derivando cada vez más en una crisis política.

Siguiendo los argumentos del economista inglés, la receta que proponen es clara: estimular el crecimiento y que los grandes acreedores, principalmente Alemania, arrimen el hombro de alguna manera (eurobonos, quitas, carencias..) para sacar a los más países débiles del hoyo actual. En una idea, hay que buscar formas de reducir la deuda sin seguir recurriendo a la austeridad.

Y todo con el objetivo de evitar que los extremismos políticos vuelvan a imponerse en Europa y que la política recupere la credibilidad que está perdiendo entre sus ciudadanos.

Un límite a lo que se puede exigir al deudor.

Primero, una anécdota. Cuando Keynes era un joven miembro del Tesoro británico, hace unos 100 años, se le pidió consejo sobre como se podían gestionar las enormes deudas externas. Él respondió que hay un límite a la capacidad de un país para devolverlas, y que aquellos que pidieran demasiado a sus deudores se verían decepcionados. Pero no solo eso advertía, si no que sería políticamente peligroso.

"Si firman, podrían no cumplir algunos de los términos, y el desorden general y las revueltas surgirían por todos lados", escribió entonces a un amigo. Por ello, propuso que se cancelara parte de la deuda entre países europeos, un plan que eliminaría muchos problemas. Fue ignorado, y decidió abandonar su cargo para escribir su famosa obra Las consecuencias económicas de la paz.

Hoy en día, la situación es similar, aunque las tornas han cambiado. Alemania no es el que sufre por su enorme e insostenible deuda como entonces, si no los países del sur de la Eurozona, especialmente Grecia. Ahora, Alemania parece también ignorar lo que decía Keynes entonces, y su receta es la austeridad, defendiendo el principio de que no se puede vivir por encima de tus posibilidades y exigiendo grandes ajustes en los países deudores.

Un problema compartido.

La lógica que subyace, explican los autores, es la creencia alemana de que resolver los problemas de la deuda es únicamente responsabilidad del deudor; frente a la idea del economista inglés de que también los acreedores deben compartir la tarea de salir del agujero que ambos ayudaron a cavar. "Los absolutistas del contrato", escribió Keynes en 1923, "son los verdaderos padres la revolución".

De momento, el camino emprendido por la Eurozona está lejos de solucionar la crisis, las economías siguen deprimiéndose y la deuda sigue siendo el mismo problema o incluso mayor. Al final, recuerdan los profesores, la garantía de la deuda soberana es la capacidad de los ciudadanos de pagar impuestos, por lo que la recesión y el paro reducen su capacidad de hacerlo y reduce la credibilidad del país en los mercados de capital, algo que se está viendo en las primas de riesgo de países como España e Italia.

Y como anticipaba Keynes, las consecuencias políticas se están empezando a notar y pueden llegar a ser peores que las económicas. Lo que ha pasado en Grecia no es sorprendente, defienden los autores, ya que ningún gobierno que prometa austeridad pura para devolver su deuda soberana puede generar confianza en sus votantes.

Decrédito de la política y giro radical.

Con todo, defienden que Grecia es el ejemplo extremo, pero otros gobiernos más moderados ven como sus ciudadanos creen que no tienen poder para arreglar la situación: no tienen política monetaria, no tienen capacidad para devaluar, no tienen derecho a imponer controles de capital, apenas tienen capacidad para apoyar a las empresas, y ahora además tienen el mandato de endurecer sus políticas.

Y cuando la moderación falla, los ciudadanos comienzan a buscar en movimientos más radicales que les prometen devolver el poder, ya sean de derechas o de izquierdas, justo lo que han mostrado las últimas elecciones en Grecia. Y es importante que en este sentido también se frene el "contagio".

Sobre esto la historia también tiene una lección en los años 30 del siglo pasado, según Miller y Skidelsky. "Es una ironía histórica que los países europeos que evitaron que se repitiera la Gran Depresión después de la crisis bancaria están dirigiéndose a un callejón sin salida que llevó al extremismo en aquel desastre. La memoria histórica de Alemania tiene un recuerdo muy vivo de la hiperinflación de 1920-23. Pero es posible que olviden que fue la deflación y la Gran Depresión la que llevó a Hitler al poder en 1933".

Reducir deuda sin austeridad.

Por ello, se debe tener en cuenta que las deudas deben ser manejadas de una manera que no destruyan la economía ni el centro político. Europa tiene algunos de los mejores, y mejor pagados, expertos financieros del mundo, "dejen que su talento ayude a los gobiernos a librarse de sus grilletes y encuentren formas de reducir las deudas sin austeridad", añaden.

"Si esto implica gasto en proyectos, financiados fuera de balance bien con garantías conjuntas o bien con más impuestos, que así sea. Si esto significa una reestructuración de la deuda soberana mediante emisión de deuda conjunta, o bonos específicos para crecer, o periodos de gracia, que así sea. Si requiere que el peso de la deuda recaiga más sobre las generaciones más mayores que poseen la deuda, esa cuestión política debe afrontarse", concluyen.

En resumen, los autores piden que se permita a los países de la Eurozona crecer de nuevo, y que para un país en la desesperada situación de Grecia, la salida del euro para recuperar competitividad parece la mejor opción. Pero es mejor para todos que la devaluación que llegaría se produzca de manera controlada. "No debemos añadir una guerra de divisas a nuestros pila de problemas actuales". La presión para que Merkel cambie su postura llega también desde la historia.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Costumbrismo ocasional


A veces se publican involuntarios buenos artículos costumbristas: he aquí uno:

En la segunda noche del 15-M en Sol la Policía desalojó a los indignados después de una pelea con arma blanca entre un magrebí presumiblemente drogado y un manifestante.

Este último se llevó la peor parte: un corte de 15 centímetros en el cuello, pese a lo cual inmediatamente los indignados comenzaron a repetir que el herido había provocado la agresión como maniobra de distracción para facilitar el desalojo, que se produjo ipso facto.

En la asamblea general del día siguiente se leyó un comunicado -muy aplaudido por cierto- en que se acusaba a la víctima de "policía infiltrado", se apuntaba como explicación que "nunca en toda la noche se quitó la careta", y se llamaba a los indignados a vigilar a su alrededor para evitar "agentes desestabilizadores".

Amigos del presunto espía buscaron durante el lunes a periodistas por Sol para dar voz a su compañero: "En absoluto es ningún policía, somos miembros de Anonymous, algunos de los cuales hemos viajado hasta aquí sólo para ver la cuna del 15-M... Y luego nos hemos encontrado con esto. Sol no es representativo del 15-M, eso seguro", decía uno de ellos.

El herido, al que le dieron 24 puntos en la Fundación Jiménez Díaz, se hace llamar en internet Comando Anónimo. Dice ser "administrador y creador de una de las páginas de Facebook no oficiales de Anonymous España", y llevar trabajando para la red de 'hackers' "muchos años, cuando Anonymous era Anonymous, hoy hay 1.000 personas pero son casi todo spammers, sólo valen 10".

Lo primero, la indignación: "Por supuesto que no soy policía, como no lo es ninguno de mis compañeros. Somos activistas con muchos años a la espalda, y es de risa que por llevar las caretas nos acusen de infiltrados. Además, yo me quité la careta muchas veces en las seis horas que estuvimos allí: me tomé una coca cola y una cerveza, y me fumé un cigarro y un porro".

Obviamente no tiene carné de su pertenencia a Anonymous, pero expone su participación "en operaciones con mucha repercusión social, mucha más que algunas que hacen ellos. De hecho, del impacto de una operación nuestra como Sócrates sale la idea de crear Democracia Real Ya: querían tener nuestro impacto, pero sin caretas".

Su encuentro con el magrebí que a la postre le apuñaló y que estuvo toda la noche interrumpiendo y dificultando la asamblea lo narra así: "El tipo estaba tan nervioso y pesado que me lo llevé a tomar una cerveza. Le compré una lata y con nosotros se reía. Pero de pronto se daba la vuelta y empezaba a gritar: '¡Sahara libre! ¡Sahara libre!'. Estaba de la olla".
A las 5.55 horas se produjo la trifulca: "Le dije que podía gritar más que él, y empecé a hacerlo. 

Acabamos forcejeando, me pegó un golpe en la careta y, cuando la gente me agarró gritando que no nos peleáramos, me arreó un puñetazo en la cara que todavía me duele. Entonces me dijo: 'Ven que te voy a matar', se metió la mano en el bolsillo y vi de refilón el culo de un cúter".

"Me di la vuelta, cogí una pala de los barrenderos y le pegué dos palazos. Ahí otra vez me agarró la gente, y él me pegó tres cortes en el cuello, zas, zas, zas. Me llevé la mano a la nuca y la vi ensangrentada. En ese momento se llenó todo de sirenas. Mientras aparecían los policías, uno de la asamblea me señalaba y gritaba: '¡Policía infiltrado herido! ¡Policía infiltrado herido!'".
Asegura que denunciará en un juzgado al magrebí "porque esto es homicidio en grado de tentativa", pero más que los puntos le duele "que la gente nos esté llamando a mí y a mis amigos policías. ¿Cómo coño se les ocurre? Yo estuve en el Hotel Madrid, en la liberación de ese espacio, hemos hecho un montón de cosas por el 15-M y ahora nos vienen con esto".
"Además, por defender una asamblea. En el 15-M no saben controlar una asamblea. No se pueden hacer en Sol. Vienen demasiados ciudadanos a gruñir, delincuentes, borrachos descalzos... Las asambleas deberían hacerse cerradas y con control, si no se llenan de flipaos y borrachos", explica.

¿Va a hablar con los responsables de Acampada Sol? "No tengo que arreglar nada con ellos, no tenemos que convencer a nadie, nosotros somos Anonymous España y punto. Que vengan ellos a hablar con nosotros"