miércoles, 29 de agosto de 2012

Pervivencias ridículas


Un tal Buqueras afirma:

¿Por qué en España se tiene una jornada laboral más extensa que en el resto de Europa? Por la decisión provisional que se adaptó en la Segunda Guerra Mundial (al igual que otros países, como Inglaterra) de establecer la hora con Berlín, pero que en España no se restableció una vez terminada. España debería tener el mismo horario que tiene Canarias, que Portugal, que Inglaterra, porque es el horario del meridiano de Greenwich que es el que nos corresponde a nosotros ¿Y las horas de luz, no afectan a la diferencia entre los horarios de los países? En Nápoles comen entre las 12 y la 1 del mediodía, y cenan entre las siete y las ocho de la tarde, que es lo que hacían los españoles hasta los años treinta y pico del siglo pasado.

Publicidad desalmada

Una mujer se quema a lo bonzo y muere en un cajero barcelonés. Y, cuando uno va a leer la noticia en un diario electrónico por Internet, se la tapa un enorme anuncio de un banco que no hay manera de hacer desaparecer.

Un modesto ejemplo de publicidad desalmada que, eso espero, quizá no llegue a hacernos desaparecer. Ya hasta los cajeros humanos han desaparecido, incluso en el metro. ¿Quienes seremos los siguientes? Quizá, eso pienso, los que trabajen más cerca del dinero. Siempre ha sido así.

Pronto no quedará gente a la que hacer publicidad.

La enfermedad de estos tiempos: la Terribilitis


De Información.com:

Buenos Aires, 27 ago.- El psicólogo catalán Rafael Santandreu, que presentó en la capital argentina el libro "El arte de no amargarse la vida", consideró hoy que suprimir las exageraciones es clave para evitar los trastornos emocionales y escapar a la amargura.

"La mayor parte de los trastornos emocionales son el resultado de la tendencia que tienen las personas de calificar de terribles cosas que no lo son: anticipan las desgracias y se toman a la tremenda las adversidades y están todo el tiempo dando vueltas sobre eso", señaló hoy en una entrevista con Efe el terapeuta, en el marco de su visita a Buenos Aires.

Santandreu, un psicólogo cognitivo cuyo centro de consulta se ubica en Barcelona, presenta el libro "El arte de no amargarse la vida", que acaba de editarse en Latinoamérica y que en España se posiciona como uno de los primeros en ventas.

"La gente más sana y positiva tiene el hábito de no exagerar las adversidades y aprende a convivir con ellas; esa es la filosofía ideal para lograr el equilibrio emocional", postuló el psicólogo.

El especialista advirtió, sin embargo, sobre el "mensaje de hiperexigencia y superación constante" que brinda la sociedad actual, el cual "lo único que hace es producir neurosis y enfermar a la gente", alertó.

"Los deportistas, por ejemplo, como Rafa Nadal, están sometidos a una exigencia y presión constante que muchas veces les produce angustia; con mis pacientes deportistas hago hincapié en que es más importante lograr la armonía espiritual que la superación personal", apuntó.

El principal concepto que maneja Santandreu en su libro es el de "terribilitis", una patología a la que define como el "arte de agrandar los problemas y las adversidades que tienen las personas".

"Las personas vulnerables emocionalmente están llenas de exigencias y cuando estas no se cumplen se enfadan con ellas mismas y con el mundo", explicó a Efe.

Aseguró además que su libro "no es de autoayuda, porque propone un método para cambiar, comprobado con más de dos mil estudios que avalan su eficacia".

"No me gustan la mayoría de los libros de autoayuda, porque no sirven y sólo son una colección de ideas bonitas; hasta a veces son nocivos, como 'El Secreto', que inculca la idea de que si se desea mucho algo se puede conseguir; eso lo único que logra es generar ansiedad en la gente", detalló.

Santandreu desarrolla sus terapias en el marco de la psicología cognitiva, que se enfoca en detectar las creencias irracionales que producen un diálogo interno que deprimen a la persona.

"Buscamos detectar el problema y erradicarlo cuanto antes; pensamos de una manera muy distinta al psicoanálisis, que para mi gusto hace mucho hincapié en el pasado y tarda mucho en brindar soluciones concretas", afirmó.

Ciudad Real, por Elpidio de Mier


CIUDAD-REAL 



Salve...!! Ciudad heroica, perla escondida, 
de castellana gloria fiel Atalaya, 
ignorada en el lecho de tu heroísmo 
envuelta en rico armiño de antigua España. 
Alfonso X, el Sabio, te dio existencia 
y grabó su grandeza, jamás borrada, 
en el honor austero de tus señores, 
en los ruinosos cubos de tus murallas, 
en redor de aquel pozo, donde la Historia 
diz que escribió el Rey Sabio nobles proclamas 
y trazó los jalones de sus Partidas 
que atraviesan los siglos entre alabanzas, 
El Dios de los cristianos bendijo el suelo 
que hollaban los bridones de tus mesnadas, 
porque la fé profunda de tus caudillos 
en honor, sin negruras, iba engarzada. 
Ciudad-Real con Toledo, fué fortaleza 
donde fincó el cristiano sus fieles armas, 
donde más mora sangre regó la tierra, 
donde fué más probada la fé cristiana, 
donde en cada pedazo del suelo augusto, 
donde por cada almena de tus murallas, 
salió un rayo de gloria, con heroísmo, 
para forjar los cetros de nuestra España. 
Salve...! Solar augusto de la hidalguía, 
capital cenicienta de extensa Mancha, 
donde círculo forman los horizontes, 
donde es fecunda y rica la tierra llana. 
He corrido del mundo los climas todos..., 
y donde el patriotismo noble se exalta, 
no recuerda el patriota las nuevas cosas... 
el corazón hispano tiende a la Mancha 
y surgen, en la mente, de sus llanuras 
memorias y contentos que van al alma 
se recuerdan ensueños de D. Quijote, 
sueños de gentileza, de bienandanza, 
que hicieron infecundos, materialistas 
de la vil descendencia de Sancho Panza, 
y tienen desmedrados altos destinos 
con los cuales Cervantes siempre soñaba..., 
y surgen los recuerdos de los molinos 
de armazón gigantesco y enormes aspas, 
que al borrar su existencia los gobernates 
han colocado en ruinas la triste Patria, 
y estudiantes hambrientos, de capa rota, 
detrás de los arrieros y sus reatas, 
y, a través de los tiempos, las maritornes 
salen con las monsergas de las posadas 
para dar, sencillotas, al peregrino 
cansado de los viajes, fuerte pitanza, 
y... sobre todas esas bellas escenas 
en que inyectó Cervantes vital pujanza, 
flotan las armonías de la nobleza, 
la sencillez manchega fina y gallarda, 
el amor al terruño del heroísmo, 
el imborrable apego que tiene el alma 
a lo que eternamente vive en el mundo 
y guarda entre sus pliegos la enseña Patria 
Ciudad-Real, centro augusto del suelo santo 
donde el pasado tiene viviente calma, 
las empedradas calles de rudos chinos, 
la quietud placentera de sus moradas, 
en lejano horizonte, grandes rebaños, 
fecundas sementeras en lontananza, 
Solo a la triste sombra de tus mesones 
pudo trazar su pluma, siempre gallarda, 
belleza de Marcelas, entre colores 
que el inmortal artista formó a Zoraida 
y forjó de Luscinda la bella idea, 
trazada entre contrastes y filigranas, 
para legar al mundo del pensamiento 
soberana leyenda, nunca igualada, 
Ciudad-Real, la que ostentas en tu atavío 
de la auténtica gloria las viejas galas, 
de inolvidables tiempos vivos recuerdos, 
de lejanas venturas costumbres raras, 
sonrisa de los patios de Andalucía, 
austeridad de casas zaragozanas, 
fraternales corrillos en las callejas, 
impecables blancuras en las fachadas, 
algarabías jocosas en los mercados, 
y enanos edificios en ricas granjas, 
y atravesando fuertes las pétreas calles 
enjaezadas parejas de la labranza: 
torcido laberinto de callejuelas 
en direcciones varias: en lontananza 

por lineales caminos, pausadamente,
las vigorosas yuntas de la labranza.
Tierra de las leyendas y los empeños,
solar de D. Alonso, severa Mancha,
solo tu has sido marco digno y augusto
para grabar Cervantes la Gran Fazaña
de Alonso de Quijano, que a todo el orbe
ha contado virtudes de nuestra Raza.
Solo a la triste sombra de tus mesones

pudo trazar su pluma, siempre gallarda,
belleza de Marcelas, entre colores
que el inmortal artista formó a Zoraida
y forjó de Luscinda la bella idea,
trazada entre contrastes y filigranas,
para legar al mundo del pensamiento
soberana leyenda, nunca igualada,
Ciudad-Real, la que ostentas en tu atavio
de la auténtica gloria las viejas galas,
de inolvidables tiempos vivos recuerdos,
de lejanas venturas costumbres raras,
sonrisa de los patios de Andalucía,
austeridad de casas zaragozanas,
fraternales corrillos en las callejas,
impecables blancuras en las fashadas,
algarabías jocosas en los mercados,
y enanos edificios en ricas granjas,
y atravesando fuertes las pétreas calles
enjaezadas parejas de la labranza:
torcido laberinto de callejuelas
en direcciones varias: en lontananza
espigas de los templos de diez centurias
y ruinosos conventos de mil ventanas,
arabescas molduras, casi ruinosas,
de la Puerta Toledo desmantelada,
y los cubos de adobes de su recinto
e innúmeros portillos en la muralla
dan al solar glorioso donde el Rey Sabio
puso el trono viviente de sus hazañas

aspecto de Mueso de los recuerdos
donde sagradas duermen glorías de España,
besadas por el aura de la grandeza
que no borran los siglos ni intriga extraña.
Ordenes Militares: el Priorato
en tu recinto tienes: y Calatrava,
con Santiago y Alcántara, con Montesa,
que fulgores irradian de glorias patrias,
entre tus viejos muros ennoblecidos,
como sacro tesoro su Sede guardan.
Salve..! ¡Ciudad de hidalgos, tranquila, heroica,
pasarán las edades con sus infamias
y adornarán tu frente las aureolas
de solar imborrable, donde la Patria
forjó de la conquista las sabías leyes
que han humillado, al tiempo con su prestancia,
y aunque olviden algunos tus gallardías
ostentarán tus sienes de Reina amada,
corona inmarcesible de honor y gloria
y, ciudad del Rey Sabio, serás llamada.

Ciudad-Real, Enero 1920.





martes, 28 de agosto de 2012

Un raro publicado en Ciudad Real

Nota al paso: el escritor heterodoxo (excapuchino excomulgado, protestante y masón) Elpidio de Mier González de los Ríos y Solapeña, amigo de Ramón Franco y que para más heterodoxia firmó a veces con sus letras patas arriba Emir de Polidei, imprimió en Ciudad Real unas Bromas... ligeras: sátiras en verso, (Ciudad Real, Establecimiento tipográfico Corral, Buitrago y Vega, 1920) que es uno de nuestros incunables (en cuanto a raros) secretos, por una imprenta que a algunos no les sonará en absoluto y se trata de la de C. C. Rubisco, que vendieron sus hijos a esos señores. Lleva una foto del autor y una dedicatoria al periodista César Gutiérrez, coterráneo y amigo de Elpidio, quien dirigía en Cádiz la revista Cantabria. Después sigue un prologuillo en verso de José Estrañi que fue su último poema, pues murió diez días después. Le he dedicado una entrada en la Wikipedia, por si queréis leerla. Mucho habría que hablar sobre ese libro, dividido en dos partes y en donde creo hay algunos poemas que atacan a un ciudarrealeño bien concreto, periodista, escritor y residente en Puerto Rico; pero me guardo la información para otro momento; dejaré sí en el siguiente post un poema que dedicó a Ciudad Real, el último del libro. Le sigue un pintoresco y larguísimo colofón:


HOY II DE FEBRERO DE MCMXXXX.o aniversario
del matrimonio de amor y fé del autor con
AMALIA CASTELAR Y RIVERA
en Puerto Rico
de cuya unión nacieron los vastagos hispano-americanos
Iberia, Aníbal, "Julia C. Augusta y Fidel
de Mier y Castelar,
SE ACABÓ DE IMPRIMIR
este sencillo libro de ardorosas y sanadoras sátiras en los
Talleres tipográficos
de
CORRAL, BUITRAGO Y VEGA
EN CIUDAD REAL,
fundada por el Rey Alfonso X, el Sabio,
clásica y tranquila capitalidad de la Mancha española,
augusto solar, sobre cuya superficie deslizáronse las
andanzas del nunca igualado caballero
ALONSO DE QUIJANO
(D. Quijote de la Mancha)
creado y elevado a perdurable vida literaria por el inmortal
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA:
que creó igualmente
la asendereada, grotesca y egoísta figura
de
SANCHO PANZA:
cuya numerosa descendencia moral, como allanadora langosta, se ha derramado por el ayer fecundo y hoy esterilizadosuelo de la mansa península ibérica
DE TAL MODO,
que si el histórico Diógenes pretendiera, con su vulgar linterna, buscar la noble descendencia moral de D. Quijote, costaríale trabajo hallar unas docenas de sucesores, en el histórico solar de la caballerosidad, el honor y la hidalguía, porque
CASI TODOS los que oprimen el augusto suelo de IBERIA, desde el soberbio palacio a la humilde
choza, del sacro Altar al glorioso Trono, del surco del
trabajo al templo de la ciencia, políticos y menestrales,
pecheros y señores
CASI TODOS, olvidando las espirituales y elevadas
ideas de D. Alonso, -para desmedro y desgracia de la
Patria- han seguido las nepóticas doctrinas y egoístas
consejos de
SANCHO PANZA
indiscutible patrono de ineptos políticos y vagos de
oficio y costumbre.

Una escritora de Puertollano, la que más vende en España


Alberto Ojeda, El Cultural el 28/08/2012

María Dueñas: "Las universidades norteamericanas fueron muy generosas con nuestros hispanistas exiliados"

Tras el éxito de El tiempo entre costuras, María Dueñas vuelve con Misión olvido, novela en la que rememora la peregrinación de académicos españoles en Estados Unidos tras la Guerra Civil

Septiembre arranca con nubes negras en el horizonte. En todos los sectores de la economía, incluido el de la edición y comercialización de libros. Pero a pesar de las dificultades y los descensos en las ventas, el nuevo curso siempre despierta esperanzas renovadas. Los lanzamientos previstos por los diversos sellos buscan equilibrar, en alguna medida, los desajustados balances. En este contexto, la llegada de la segunda novela de María Dueñas a las librerías es un balón de oxígeno para todos. No hay que olvidar que esta escritora ha conseguido el milagro de vender en los últimos tres años más de un millón ejemplares de El tiempo entre costuras, su ópera prima, que salió con la discreción de una completa desconocida en el mundillo literario pero que el boca a oído aupó al primer peldaño de los libros más vendidos durante meses, aparte de ser bendecido ampliamente por la crítica.

Septiembre también es un mes clave en la trama de Misión olvido (Temas de Hoy), que así se titula. La profesora Blanca Perea vuelve a su despacho en la universidad tras las vacaciones. Es hora de retomar las rutinas de cada día. En el correo electrónico se agolpan cientos de mails. ¡Uf!, qué agobio. Un agobio agravado por las convulsiones que ha sufrido en su matrimonio a lo largo del verano: su marido se ha marchado de casa para empezar una nueva relación con una de sus secretarias, bastante más joven que él. Si la vuelta al trabajo es de por sí dura, en esas condiciones es directamente una tortura. Así que rápidamente urde un plan de fuga. In extremis, logra una beca para instalarse unos meses como profesora visitante en una pequeña universidad californiana. Allí cree que le será más sencillo sacudirse del pensamiento sus desarreglos sentimentales.

La historia arranca pues con una mujer bajo los efectos de un golpe que ha hecho desaparecer el suelo sobre el que asentaba sus pies. De repente, se ha quedado suspendida en el vacío. El culpable, también, es un hombre. El paralelismo con El tiempo entre costuras es evidente. Pero María Dueñas advierte que la diferencia es la actitud con la que ambas protagonistas afrontan el trauma: "Sira Quiroga [la joven costurera que cautivó a miles de lectores] era una mujer mucho más joven e inocente, sin determinación por sí misma y a la que la mueven las circunstancias y las personas que están a su alrededor. Blanca ronda los 45 años, es una profesional que decide sus movimientos, aunque luego también se lleve sorpresas que la conducen a destinos inesperados", explica María Dueñas a elcultural.es un día antes de que Misión olvido inunde las librerías de todo el país y ella misma se vea envuelta en una vorágine promocional que la llevará a más de 30 ciudades españolas.

La otra gran diferencia es estructural. Si en El tiempo entre costuras la narración de las andanzas de Sira Quiroga transcurría de forma lineal, en Misión olvido los saltos en el tiempo (y en el espacio: va y viene de EE.UU a España y viceversa) son una constante. La paradoja de Blanca Perea es que por un lado busca el olvido pero, por otro, tiene la obligación de recordar. Es la única manera de reconstruir la vida de Andrés Fontana, antiguo director del departamento de Lenguas Románicas de la universidad que le acoge, muerto en el año 69 y cuyo copioso legado (correspondencia, artículos, escritos de todo tipo...), encerrado en un pequeño almacén desde entonces, debe poner en orden. Una tarea impropia de su rango que al principio realiza como una autómata pero que luego, a medida que va conectando emocionalmente con el viejo hispanista, termina absorbiéndola en cuerpo y alma.

Blanca, a través de Fontana, empieza a tener contacto con dos capítulos históricos que le revelan la profundidad de la huella hispánica en aquellas tierras lejanas. Primero, la peripecia de los profesores y académicos españoles exiliados al término de la Guerra Civil. "Acabaron diseminados por toda América pero las universidades estadounidenses fueron especialmente generosos con ellos", señala María Dueñas, gran conocedora de sus desventuras de estos ilustres trasterrados (Américo Castro, Ramón J. Sénder, Pedro Salinas...) gracias a sus múltiples estancias como investigadora en algunas facultades de Estados Unidos (recordemos que antes de ser una escritora de éxito se ganaba la vida como profesora de inglés en la Universidad de Murcia). Y segundo, la épica colonización que monjes franciscanos españoles llevaron a cabo en la Alta California, territorio que sembraron de misiones, unidas por lo que hoy se conoce como El Camino Real. "De hecho, fue en un viaje familiar a una de esas misiones cuando prendió la chispa de la novela en mi cabeza. Eso fue antes de escribir El tiempo entre costuras. Tenía ya apuntes e ideas, pero entonces se me cruzó la costurera...".

Y la historia que vino después ya la conocemos: un tsunami editorial que le ha llevado a vender en torno a un millón doscientos mil ejemplares en España. Que todavía continúa vendiendo a mansalva: "Me dice mi editora que la versión de bolsillo ha ido como un tiro este verano". Además, ha sido traducida a casi 30 lenguas extranjeras. En China, por ejemplo, en su primer mes en librerías vendió 100.000 ejemplares, según cuenta la propia autora. Esa proyección internacional es para ella especialmente estimulante sobre todo en el ámbito anglosajón, al que, por su formación de filóloga en la lengua de Shakespeare, se siente muy vinculada. Por eso cuando vio El tiempo entre costuras en la lista de libros más vendidos de The New York Times (tapa blanda) sintió una tremenda ilusión. Era una pica en un territorio muy poco permeable a literatura española.

- ¿Y no le ha pesado tanto éxito a la hora ponerse a escribir de nuevo? Había tanta expectación...
- He hecho un gran esfuerzo por abstraerme. Y creo que lo he conseguido. Si no hubiera escrito una segunda parte El tiempo entre costuras o hubiera seguido un esquema más simétrico. Misión olvido era lo que quería escribir y lo he escrito en el momento que quería escribirlo. Además, me alegro de que salga ahora, en esta época. Blanca es una mujer capaz de reinventarse en un momento muy difícil de su vida. Creo que es un buen ejemplo que puede insuflarnos algo de optimismo.

La verdad es que todos lo necesitamos en este septiembre que comienza incierto. Bienvenido sea.

lunes, 27 de agosto de 2012

Miran las épocas (evocando a Ángel Crespo).

Miran las épocas.

Los griegos miraban la Acrópolis.
Los romanos, el Coliseo.
Los medievales, una muralla.
Los renacentistas, un punto de fuga.
Los barrocos, el horizonte de un decorado teatral.
Los neoclásicos, una Enciclopedia.
Los románticos, de espaldas, el crepúsculo.
Los realistas, la Gaceta.
El siglo XX, una alambrada.
El siglo XXI, una pantalla.

Estética

El amigo y contertulio del blog Roberto Farona me pide que explique un poco mis juicios estéticos, denigrantes supone él, sobre El Bosco, Solana y Bacon, seguramente víctima de mi apresuramiento y la tendencia a mostrarme difuso. Nada más lejos de mi intención, porque admiro profundamente a estos artistas como a muchos otros.

Sencillamente, pensaba en que eran sinónimos de la estética que los unifica, el Expresionismo, y lo que pretende denunciar: la simplificación y degradación de lo humano por parte de toda forma de coerción y poder. Cuando digo que "el amor se ha reducido a una función estética" no eludo el hecho de que el arte sea intrínsecamente subjetivo, esto es, que haya muchas estéticas, pero siempre el arte intentará hacer algo paralelo más puro (para el artista) que lo que es la realidad, con la intención que sea, desde comprender a sobrevivir, autoafirmarse, liberarse, expandirse o aliviarse y, también, por qué no, como consecuencia de todo ello, denunciar. En las relaciones humanas, cuando no se trata de relaciones de consumo, también existe algo de eso, creo yo. Si nos preguntamos qué hay en lo que hay, nos quedan solo tres cosas: el yo, el mundo y unos lenguajes cualquiera para interponer entre ellos. No pretendo teorizar, porque la verdad es que tampoco estoy demasiado seguro de nada.

En el Arte creo que la belleza y el acierto son muy comunes, y no creo en que haya pintores mejores que otros, sino, tal vez, pintores más sintonizados con su tiempo o con algunas personas; todo lo demás sería simplificar y ser inexacto. No hay pintor malo ni humilde que no se haya acercado alguna vez a la excelencia, incluso "dejándola ver", si no alcanzándola, mostrando su dirección o su ausencia de dirección, ya que en el disfrute de la pieza artística cabe no poco trabajo también a la reconstrucción, remontaje o sugerencias que hace su espectador y el marco del propio espectador. Y tal vez sea la riqueza de glosa que genera esa pieza lo que podemos considerar "valor" puramente artístico, si es que el significado es el uso, como Wittgenstein pretende. 

Solana es un escritor tan grande como es pintor; algunas páginas de su España negra son insuperables. Recuerdo en concreto las descripciones que hace de los pueblos manchegos. El Bosco posee la mirada marciana de los artistas que vienen de fuera del Sistema Solar: cualquier pretexto le sirve para hilvanar o pintar sus alucinaciones, que son colectivas porque son eso, intentos de entender un mundo ininteligible y plurisignificante, intentos de encontrar las correspondencias ocultas entre las sensaciones que producen todas las cosas que tomamos por símbolos y sus significados, es más, intentos de encontrar una jerarquía en esos símbolos que pueda remontarse a un arquetipo. Por lo demás, Bacon se inspira en la obscenidad, la mancha y lo encenagado y nefando para transmutar en arte libremente lo que la sociedad interpreta como pecado.

Dicho esto, desde mi punto de vista, que es eso, un punto de vista solamente, tengo querencia a unos cuadros concretos más que a pintores, pero tengo que reconocer que mi sistema neurológico se apacigua cuando contemplo cuadros del romántico Caspar David Friedrich, los surrealistas René Magritte Salvador Dalí (en su periodo místico) y el expresionista abstracto Jackson Pollock.

domingo, 26 de agosto de 2012

Melancolías cinematográficas


Uno echa de menos ver en la pantalla algunas modestas rarezas como La gata negra, de Edward Dmytryk  (1962), El beso de la mujer araña (1985) de Héctor Babenco, La commare seca (1962), de Bertolucci, Les enfants du paradis (1945) de Marcel Carné y El salario del miedo (1953) de Clouzot, pero no caerán esas brevas. Menos mal que tenemos Pollo con ciruelas (2012), de Satrapi.

Cambios de tiempo


Algunos que se ponen a criticar deberían reflexionar sobre este comentario de A. U.: "La actriz francesa Brigitte Bardot amonestó a los varones españoles por culpa de los piropos: «Los españoles han cambiado a peor. Hace veinte años decían piropos a las mujeres muy ingeniosos. Ahora no se les ocurre nada». La rubia Brigitte no reparó que el cambio lo había experimentado ella con veinte años de diferencia y que ella y sólo ella era la que había ido a peor."

Martín Garzo habla sobre la escuela pública



Gustavo Martín Garzo, "Por una escuela pública, laica y literaria", El País, 26 de agosto de 2012: 

 Son numerosos los cuentos infantiles que giran sobre el temor de los niños a ser rechazados por los adultos. Suelen terminar con el regreso a casa de sus pequeños protagonistas. Cuando esto sucede, ya no son los mismos que aquellos que fueron abandonados. Se han enfrentado a los peligros del mundo y regresan preparados para asumir los compromisos del crecimiento. Y lo hacen, esto suele olvidarse, portando con ellos los tesoros del mundo de la infancia: las riquezas de la bruja, la gallina de los huevos de oro, el botín que se guardaba en la cueva de Alí Babá.

Los cuentos maravillosos contienen una enseñanza para niños y adultos. Al niño le dicen que la vida es extraña, y que tendrá que enfrentarse a numerosos peligros al crecer, pero que si es noble y generoso logrará salir adelante; y al adulto, que no debe abandonar del todo su infancia, pues su vida se empobrecerá si lo hace. “Somos todos”, escribió Ortega, “en varia medida, como el cascabel, criaturas dobles, con una coraza externa que aprisiona un núcleo íntimo siempre agitado y vivaz. Y es el caso que, como el cascabel, lo mejor de nosotros está en el son que hace el niño interior al dar un brinco para libertarse y chocar con las paredes de su prisión”.

Nadie puede discutir el papel que ha representado la escuela pública en esta reivindicación de la autonomía de la infancia, ni el esfuerzo que se han visto obligados a realizar varias generaciones de maestros y maestras para lograr una enseñanza que no se dirija a un niño privilegiado sino al niño único, a ese niño que en el fondo son todos los niños, al margen de su sexo, clase, raza, religión o capacidad.

La enseñanza debe ser pública, laica y, como afirma Federico Martín Nebreda, literaria. Sólo siendo pública se asegurará la igualdad de oportunidades, y la atención a los menos favorecidos; sólo siendo laica, sus valores serán los principios universales de la razón y no estarán dictados por ninguna iglesia ni sujetos a dogmas particulares. Y sólo siendo literaria el adulto acertará a ponerse en el lugar de los niños y a mirar por sus ojos. Porque es verdad que los niños van a la escuela a aprender una serie determinada de saberes, matemáticas, geografía, ciencias naturales, pero también a hablar con esa voz que sólo a ellos pertenece y que hay que saber escuchar.

A la educación racional, basada en la trasmisión ordenada de conocimientos objetivos, debe añadirse otra, basada en el amor y en el reconocimiento del valor y el misterio de la infancia. Montaigne no aprobaba la pasión de hacer carantoñas a los recién nacidos, por considerar que carecían de toda actividad mental y eran indignos de nuestro amor, llegando a no soportar que se les diera de comer en su presencia, y durante mucho tiempo el niño que era demasiado pequeño para participar en la vida de los adultos era considerado un ser inferior que debía permanecer en el ámbito doméstico y de las mujeres. Pero el niño es algo más que una criatura imperfecta a la que hay que llevar de la mano hasta que se transforme en alguien semejante a nosotros. El niño, como ha dicho François Dolto, es el médium de la realidad. Su voz, como la del poeta, es la otra voz, la voz que nos sitúa en el ámbito de esas experiencias básicas, la del conocimiento, la del amor, la de la imaginación, sin las que nuestro corazón se agostaría inevitablemente.

La educación debe tener un contenido romántico
Por eso la escuela debe ser literaria y el maestro, antes que nada, alguien que cuenta cosas. Un maestro no necesita para esta tarea que los niños le entiendan, debe arreglárselas para que le sigan, para que vayan donde él va. Como el flautista de Hamelin, debe contagiar a los niños su felicidad y su arma para lograrlo son las palabras. No las palabras de las creencias, que le dicen al niño cómo debe pensar y vivir; sino las palabras libres del relato, que le animan a encontrar su propio camino. Sherezade encanta al sultán con sus historias y así logra salvar la vida; la Pequeña Cerillera ilumina el mundo con sus frágiles fósforos, y en un cuento de Las mil y una noches un muchacho ve cómo un grupo de ladrones hace abrirse la montaña donde guardan sus tesoros con una palabra. Las palabras de la escuela deben ser ese ¡ábrete Sésamo! capaz de abrir las piedras y llevar al niño a la cueva donde se guardan los tesoros del corazón humano. Pero también, como las llamas de la cerillera, deben ayudarle a ver el mundo. No sólo a ver mejor, sino a ver lo mejor, como quería Juan de Mairena.

Rainer Maria Rilke escribió que la verdadera patria del hombre es la infancia. Frente a la idea de la infancia como un mero estadio de transición hacia el estado adulto, el poeta alemán postula la autonomía radical de la infancia. Aún más, la ve como un estadio superior de la vida, como esa patria a la que antes o después es necesario volver. George Bataille dijo que la literatura es la infancia recuperada; George Braque, que cuando dejamos de ser niños estamos muertos; y J. M. Barrie, el autor de Peter Pan, que los dos años son el principio del fin. No se trata de que el niño no deba crecer, sino de valorarle por eso que es en sí mismo y que le hace ser soberano de un reino del que solo él tiene la llave.

Las palabras de la literatura hablan de esa patria perdida. Hacen vivir las preguntas, nos enseñan a ponernos en lugar de los demás y tienden puentes entre realidades separadas: el mundo del sueño y el mundo real, el de los vivos y los muertos, el de los animales y los hombres. Las palabras de la escuela deben seguir esta senda. ¿Cómo podría ponerse en contacto un maestro o una maestra, que son adultos, con un niño si no es con palabras así?

La educación debe tener un contenido romántico. Se educa al niño para decirle que en este mundo, por muy raro que pueda parecer, es posible la felicidad. Educar es ayudar al niño a encontrar lugares donde vivir, donde encontrarse con los otros y aprender a respetarles. Lugares, a la vez, de dicha y de compromiso. Donde ser felices y hacernos responsables de algo. Blancanieves huye al bosque, se encuentra con la casa de los enanitos y pasa a ser una más en su pequeña comunidad; Ricitos de oro, al utilizar los platos, sillas y camas de los osos se está preguntando sin saberlo por su lugar entre los otros. Una casa hecha para escuchar a los demás y estar pendiente de sus deseos y sueños, donde hacernos cargo incluso de lo que no entendemos, así deberían ser todas las escuelas.

Educar no es pedirle al niño que renuncie a sus propios deseos, sino ayudarle a conciliar esos deseos con los deseos de los demás. En un cuento de Las mil y una noche dos niños viven felices en su palacio, donde tienen todo lo que pueden desear. Una tarde ayudan a un anciano y este, en señal de agradecimiento, les habla de un jardín donde pueden encontrar las cosas más maravillosas. Y los niños, desde que oyen hablar de un lugar así, solo viven para encontrarlo. Adorno dijo que la filosofía era preguntarnos no tanto por lo que tenemos sino por aquello que nos falta. Eso mismo debe hacer la educación, incitar al niño a no conformarse, a buscar siempre lo mejor. ¿Para qué le contaríamos cuentos si no tuviéramos la esperanza de que puede encontrar en el mundo un lugar donde los pájaros hablan, los árboles cantan y las fuentes son de oro? Aún más, ¿si no fuera para encontrar también nosotros, los adultos, gracias a los niños, lugares así?

sábado, 25 de agosto de 2012

Motivos para el feminismo


Lola García-Ajofrín, “Tomaré pastillas para matarme” en El País,  Kabul 25 de Agosto de 2012:

El abandono del hogar o el sexo fuera del matrimonio son algunos de los ‘delitos morales’ que mantienen recluidas a unas 400 mujeres en las cárceles afganas.

Yasmín ya sabe lo que hará cuando salga de la cárcel de mujeres Badam Bagh, en Kabul (Afganistán): “Iré a casa de mis padres, cogeré un bote de pastillas y me mataré”. Es una de las cerca de 70 reclusas condenadas en esta cárcel por los denominados “delitos morales”, que incluyen la huida del domicilio —en muchos casos, huyendo del maltrato— y el delito de zina, o sexo fuera del matrimonio.

Su historia suena casi con las mismas palabras que la de la mayoría de condenadas por estos delitos: matrimonio forzado, maltrato, abusos, huida y condena. En algunas ocasiones, también hay un novio de por medio. Es la historia de unas 400 jóvenes y niñas en todo el país, según Human Rights Watch. Solo cambian la cara y el nombre.

Mamem Bahara, de 18 años, atraviesa con parsimonia el patio de la cárcel, en el que gotean unas camisolas de manga larga y unos cuantos niños descalzos que lloran al unísono se esconden tras sus madres.

Es la mayor cárcel de mujeres de Afganistán, pero por las edades de las reclusas parece un instituto. “Y es la mejor equipada”, explica Tariq Sonnan, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en sus siglas inglesas), que trabaja con mujeres reclusas desde 2008. “La mayoría de las presas están en la cárcel por ‘delitos morales’, y algunas de ellas son víctimas de abusos”, añade. Badam Bagh significa “jardín de almendras”. Amargas.

A Mamem la sacaron del colegio para casarla con un hombre de 40 años. Dice que quería estudiar Periodismo y que era buena en la escuela. Cuando se comprometieron, no sabía que su marido tenía hijos. Fue un matrimonio forzado, en el que aguantó dos meses.

—¿Por qué estás en prisión, Mamem?

—Por huir.

—¿De tu casa?

—De mi marido.

—¿Cómo era?

Pone cara de asco.

—Viejo, feo... horrible —se ríe.

—¿Te pegaba?

Duda un momento y responde.

—Me pegaba siempre.

Mamem está en contacto con su madre, no con sus hermanos, que creen que sigue casada. “Si se enteran de que estoy en la cárcel me matarán”, asegura. El rechazo social es la segunda parte de la condena.

“Ni sus propias familias aceptan a una mujer que ha pasado por prisión”, afirma Huma Safi, de Women for Afghan Women, una ONG que en colaboración con el Gobierno afgano y UNODC gestiona viviendas para las mujeres que tras salir de la cárcel no tienen adónde ir. Se las conoce como “casas de la esperanza”. En Afganistán tienen dos, en Kabul y en Mazar-i-Sharif.

Lalsat es una de las 14 chicas que viven en la casa de Kabul. Todas, excepto dos, fueron condenadas por “delitos morales”. Se arremanga la camiseta con mal gesto y enseña una cicatriz larga y fea que atraviesa la mano hasta casi el antebrazo. “Ves, por esto me escapé”, masculla. Tenía 15 años cuando sus padres la casaron con un hombre de 50, con dos esposas y 12 hijos. “Me pegaba por todo. Decía que le quitaba dinero. Un día me hizo esto con el cuchillo”, admite. Ese día se escapó.

Los casos se repiten en todo el país hasta el absurdo. En febrero de 2012, Human Rights Watch publicó el informe I had to run away (Tuve que huir), con 58 entrevistas a condenadas por “delitos morales” en 24 cárceles y centros de rehabilitación de menores de Afganistán. Su autora, Heather Barr, explica en un café de Kabul que más de la mitad de las mujeres (52%) que entrevistó reconoció sufrir violencia física en casa, el 39% en el último año. Y que, pese a algunos cambios aparentes —en el Parlamento afgano hay un 29% de mujeres, gracias a una cuota aprobada en 2005—, casi 11 años después de la caída del régimen talibán, Afganistán es uno de los peores países del mundo para las mujeres.

Ha pasado más de una década de la invasión estadounidense del país y desde que 30 representantes de los cuatro grupos mayoritarios del país —pastunes, tayikos, uzbekos y hazaras— firmaran el llamado Acuerdo de Bonn, con el que nacía un nuevo Afganistán, en teoría también para las mujeres.

En teoría han mejorado algunas cosas: la creación de un Ministerio de Asuntos de la Mujer, en 2004; una nueva Constitución, que garantiza la igualdad de derechos, y la adopción, en 2009, de la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Pero ni un millar de mujeres policías ni el 20% de funcionarias con las que cuenta hoy el país disimulan la general amputación de los derechos de las afganas.

Desde 2008, entre el 70% y el 80% de los matrimonios en Afganistán fueron forzados, según la ONU, en muchos casos con contrayentes menores; pese a la apertura de escuelas de niñas, menos del 15% de las afganas sabe leer y escribir; la esperanza de vida femenina no alcanza los 45 años (la de las españolas es de más de 84); el maltrato sigue estando generalizado, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y las cárceles están llenas de víctimas de maltrato que huyen de sus verdugos.

El abandono del hogar es una figura recurrente en la historia de estas mujeres. “En el código penal de Afganistán, huir no es un delito como tal”, asegura Heather Barr. Sin embargo, en respuesta a las numerosas condenas por este motivo, en 2010 el Tribunal Supremo afgano alegó la vulnerabilidad de las mujeres que al abandonar el hogar “podrían cometer delitos como el adulterio y la prostitución, en contra de los principios de la sharía (ley islámica)”.

El mulá Abdul Hadi Hemat, de 30 años, se esmera en explicar que la sharía no permite a una mujer el abandono del hogar sin el permiso del marido, “en ninguno de los casos”. “En los casos de huida, el sagrado Corán sugiere tres opciones: los consejos del marido a su mujer para que no se escape; que interceda la familia para solucionarlo o, en último caso, el divorcio”. ¿Y si le pega? “El islam dice que seamos pacientes”, responde.

Mientras, en la cárcel, la reclusa Yasmín sigue determinada a rematar su condena.

—Yasmín, ¿has dicho que te matarás?

—Sí, me mataré. He defraudado a mi familia y para ellos he perdido el honor. No merezco vivir.

La poesía


¿La poesía? La vi una vez; se llamaba Cecilia y ya está muerta.

viernes, 24 de agosto de 2012

Hondos misterios: ¿quién ganó realmente los Tours 2001-2007?


Tomado de por ahí:

La decisión del ciclista Lance Armstrong de no defenderse ante la Agencia Antidopaje de EEUU, que le investigaba por el consumo de sustancias prohibidas y que ahora previsiblemente le quitará los siete Tour que ganó, abre un debate acerca de quiénes deberían ser declarados ganadores de esas competiciones.

Normalmente, cuando el ganador del Tour es suspendido por dopaje, el segundo clasificado es proclamado campeón. Así ocurrió cuando Andy Shleck fue declarado vencedor del la edición de 2010 tras la sanción a Contador o cuando el español Óscar Pereiro ganó el de 2006 tras el positivo por testosterona del primer clasificado, el estadounidense Floyd Landis.

En esta ocasión, casi todos los segundos clasificados de los Tours que ganó Armstrong (y en ocasiones el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto y hasta el séptimo) están salpicados también por escándalos de dopaje. Será la organización del Tour la que tendrá que decidir quién se queda en cada caso con el maillot amarillo.

Tour de 1999: El segundo clasificado fue el suizo Alex Zülle, implicado en el llamado Caso Festina y que fue detenido después de que se descubriese que su equipo tenía un sistema organizado y continuo de dopaje. Él mismo reconoció haberse dopado. El siguiente clasificado aquel año fue el español Fernando Escartín.

Tour de 2000: La edición de este año es el caso más significativo. Los siguientes clasificados fueron el alemán Jan Ullrich y el español Joseba Beloki, ambos implicados en la Operación Puerto contra el dopaje -Ullrich, de hecho, fue suspendido, algo que no ocurrió con Beloki-; el cuarto, Moreau, formaba parte del Caso Festina; el quinto, Roberto Heras, estuvo suspendido dos años por dopaje y desposeído de su victoria en la Vuelta de 2005; el sexto, Virenque, también estuvo implicado en el Caso Festina; el séptimo, Santiago Botero, figuraba en la lista de la Operación Puerto. Fernando Escartín, que terminó octavo, es el primer ciclista 'limpio'.

Tour 2001: Volvió a repetirse el podio con Ullrich y Beloki. El cuarto fue el kazajo Kivilev.

Tour 2002: Beloki fue segundo y Rumsas, que ha sido condenado por dopaje, tercero. El cuarto fue Santiago Botero y quinto, el español Igor González de Galdeano, también implicado en la Operación Puerto. El primer 'limpio' sería el sexto, el portugués José Azevedo.

Tour 2003: Ullrich volvió a ser segundo; tercero terminó Vinokourov, que posteriormente estuvo dos años suspendido por dopaje; el cuarto, Tyler Hamilton, estuvo implicado en la Operación Puerto. El quinto clasificado ese año fue el español Haimar Zubeldia.

Tour 2004: El segundo clasificado fue el alemán Andreas Klöden, que pasó por equipos salpicados por escándalos de dopaje (T-Mobile o Astana), pero nunca dio positivo a pesar de haber sido acusado.

Tour 2005: El segundo cajón del podio lo ocupó el italiano Ivan Basso, que fue suspendido por dos años por la Operación Puerto; el tercero fue Paco Mancebo, implicado en la misma operación; cuarto fue Vinokourov; quinto terminó Levi Leipheimer, que dio positivo en 1996. El sexto, Rasmussen, fue expulsado del Tour de 2007 por su propio equipo cuando iba primero tras mentir sobre sus lugares de entrenamiento y saltarse controles de dopaje. El séptimo fue Cadel Evans, que ganó la ronda de 2011.

jueves, 23 de agosto de 2012

España, aparta de mí este cáliz

España es ese Ecce homo recién restaurado con mano torpe por una beata aficionada que, si se pone el pintalabios y el colorete como se adivina, más que meapilas parecerá un personaje del Bosco o de Solana. La España que heredaron nuestros políticos estaba más o menos como ese original: era una obra mediocre pero se entendía, se apreciaba y se quería; ahora, unos restauradores desalmados la han dejado peor que mal: como si fuera una obra de arte moderno expresionista, uno de los espantajos arrevoltijados de Bacon o una cara de Bélmez que quisiera hablar. 

Analizar por fuera sine ira et studio al país más extremo de Europa occidental durante los años últimos de lo que los políticos llaman no sin pachorra y desenfoque democracia (un postfranquismo charlamentario fruto de la mera inercia histórica) es tan difícil como ingrato. Toda libertad individual está mediatizada por la pobreza material, el paro y la miseria moral que causa la falta de valores, la abulia o desgana y el nihilismo. Una enorme miseria moral, clara cuando comparamos a los niveles inferiores de la sociedad con los más altos: los últimos salen perdiendo. Por último, una clase media peor que mediocre, quizá la más mediocre de Europa occidental; en parte, por la enseñanza. La universidad (véanse los índices internacionales) se encuentra lastrada por hábitos de cuando se concedían cátedras por méritos políticos; cambiar esas formas exigiría al menos medio siglo. No hay continuidad alguna en la lucha por la excelencia: se promueven nuevos talentos, pero cuando hay que apoyarlos para que den fruto sólido aparece inevitable y certero el hachazo de la mediocre generación tapón y la valla económica que aísla al sistema en el poder del pueblo en una burbuja gestionada por históricos poderes fácticos y bancarios que se autosostienen mutuamente. Así es, así ha sido desde que los Conservadores de Cánovas pactaron con los Progresistas de Sagasta para aislar al naciente y abortado Partido Demócrata. El mal de España es ese corporativismo aislante, como su único bien hubiera podido ser un federalismo a la suiza, apenas intentado en la Primera República. Y mientras sea así, España será parecida a Europa, falta de aire, falta de riego europeo, desde sus ferrovías de medida rusa a sus aeropuertos sin vuelos y sus cines sin películas subtituladas, pero con caciques, oligarcas y "barones", que es como ahora llaman a esos diosecillos menores del infierno. La enseñanza, pobre e insuficiente en idiomas modernos, es lamentable en matemáticas y ciencias y humanidades, pero lo peor es que es absolutamente estanca, cercenada, falta de riego sanguíneo, zombi o casi muerta. Es así porque sólo los ignorantes pueden comprar los productos de mierda y poco competitivos que engendra el palurdo y gañán capitalismo español y su cateta clase media. Por lo demás, aquellos polvos trajeron estos lodos: las relaciones personales se han transformado en relaciones de consumo y como mucho el amor se ha vuelto asunto de estética, y con la estética es imposible construir nada fuerte, ni siquiera una familia, para oponerse a la presión disgregadora de este laberinto que llamamos sistema. El pueblo no puede acceder al poder porque el poder ha sido tomado por los bancos que financian a sindicatos, a partidos políticos, a todo el estado, que de esa manera termina siendo no responsable ante los ciudadanos, sino ante el beneficio económico: eso es lo que sostiene y cada vez endeuda más el conjunto de garantías sociales del sistema político irrepresentativo e impresentable que padecemos. Hoy dice la prensa que se ha habilitado el "deshaucio express" para los inquilinos morosos, que pueden ser echados de su casa en diez días... ¿no se podría habilitar igualmente un "ostracismo express" para políticos corruptos o de mierda? Además es un remedio griego, como el yogur.

Extrapolación

Vivo, si esto es vivir, en una urbe pequeña, tirando a minúscula, Ciudad Real, aunque mejor le hubiera ido si fuese ficticia, como el lugar donde nació Don Quijote. Ayer acabaron sus fiestas patronales; en la feria ya hace tres años que no han situado un puesto con libros. Es significativo. También a escala mayor: si el modelo económico de este país es el ladrillo y Eurovegas ¿para qué necesitamos Universidad? Yo creo que ni siquiera necesitamos enseñanza media, ya que la clase media es algo que se está acabando desde hace treinta años más o menos. Igualmente, si la televisión y la radio es lo que vemos actualmente, ¿para qué necesitamos libros, bibliotecas, orquestas de cámara, museos, Institutos de Humanidades, Ciencias Naturales y Ciencias exactas, educación, en suma? El pensamiento y las ambiciones de las gentes han encogido tanto y tan a lo jíbaro que hasta al diccionario tendrían que dejarle menos palabras y reducirlo a cuatro o cinco: "sí", "no", "quizás", "coño", tal vez "fútbol". Y si el gobierno es el que se perpetra hasta el momento ¿para qué necesitamos que nos gobiernen? Mejor sería la anarquía, aunque eso también lo sabe hacer el gobierno, si es que es que hace otra cosa que dejarle las cosas a la Merkel.

Víctor Botas: Con indecisa pluma


Víctor Botas

Con indecisa pluma

Con indecisa pluma voy poniendo
indecisas palabras. (Quiero darte
un poco de mi espíritu). Es difícil
llenar tanto papel con unas líneas

capaces de emoción. A cada paso
se bifurca el camino y aparecen
otros nunca pensados; sólo uno,
que no sabré encontrar, es el preciso.

Escribo, pues, errando las ideas
y sus vanas palabras. (Se parece
bastante este oficio a esa otra busca

más rica, que es la vida. La ventaja
de la ficción consiste en que, si quiero
rompo la hoja. Puedo repetirme).

domingo, 19 de agosto de 2012

Los chinos en España


Luis Gómez, "El joven poder chino", en El País, 19 VIII-2012:

La comunidad china en España se ha multiplicado por seis en una década. Y entra en juego una nueva generación más poderosa e influyente que el tradicional dueño de una tienda. Hacer un reportaje en agosto sobre la comunidad china en España no representa ningún problema: los chinos no toman vacaciones. Y así es, salvo muy contadas excepciones. La facturación de la empresa Don Pin es un fiel termómetro de ello: ingresa lo mismo en agosto que en cualquier otro mes del año. El dato no es despreciable teniendo en cuenta que Don Pin distribuye las mercaderías a 4.300 establecimientos de alimentación, mejor conocidos como tiendas de chinos, factura 50 millones de euros y crece casi al 20% en plena crisis. Si un estereotipo se cumple (los chinos no descansan en verano), la mayoría de las leyendas que rodean a la comunidad china en España se están quedando anticuadas. El chino laborioso, pacífico y temeroso que apenas habla castellano y vive en un entorno cerrado ha dado paso a una nueva generación que representa a un gigante económico. Los chinos de hoy son doblemente poderosos. Tienen dinero. E influencia. Y la utilizan. Son los ojos y los oídos de China en España.

La nueva generación pisa el terreno con seguridad, como lo hace Maodong Chen, uno de los propietarios de Don Pin, un joven de 32 años que llegó con 18 a España y convirtió un negocio minorista en otro mayorista. Maodong es, sobre todo, un chino sin complejos: habla sin tapujos y hace uso de un tremendo sentido del humor. Tanto es así que empieza a ser asiduo conferenciante en escuelas de negocio. Hace unos meses, en la sede del IESE en Madrid, ante ejecutivos de multinacionales, Maodong no pasó inadvertido. Supo provocar la atención. Primero, cuando afirmó que no quiere clientes españoles en su negocio. “Los españoles no pagan”, dijo, “no los quiero en mi negocio. Me quedo con los chinos, que son serios”. En otro momento ofreció algunas imágenes de lo que no debe hacer un chino en España: por ejemplo, vender un balón azulgrana con el escudo del Real Madrid. Así de rotundo es este nuevo empresario.

Su empresa no es un reducto chino. “Pongo en contacto a proveedores españoles con clientes chinos”, asegura. En Don Pin, el 60% de los trabajadores son españoles. Maodong trabaja para crear equipos que le permitan diversificar su negocio y expandirse. Su energía es contagiosa. Responde cualquier pregunta y no está dispuesto a perder el tiempo en ser políticamente correcto, actitud que echa por tierra el cliché del chino temeroso. Reconoce que las dos cosas que más le gustan a sus compatriotas son, además de trabajar, los artículos de lujo y el juego. Y reconoce más cosas.

Por ejemplo, cuando afirma que una de las actuales preocupaciones de muchos empresarios chinos de su generación, gente con alta capacidad adquisitiva, es la educación de sus hijos en España. “No queremos que nuestros hijos se conviertan en señoritos españoles”, sostiene con una sonrisa oriental. “Y estamos muy preocupados. Aquí no se desarrolla la cultura del trabajo y del esfuerzo”. Es crítico con la sanidad española (“He tenido que ir a China para arreglarme un problema de la rodilla”) y con las asociaciones chinas que pululan por España: “El chino es individualista y desconfiado. Muchos montan asociaciones para sus intereses. A mí me gusta tener amigos pero no hacer política. Soy un hombre de negocios, no un pijo”.

No es fácil que Maodong acepte entrevistas, pero va camino de convertirse en una voz autorizada del empresariado chino en España. A su éxito profesional se une su buena acogida en escuelas de negocio. Su estilo encaja con el de Juan Roig, propietario de Mercadona, el empresario que ha recomendado a los españoles trabajar como chinos y que tiene su escuela de empresarios (EDEM), donde se imparte un máster denominado 15 por 15 (15 empresarios para 15 alumnos). No sería extraño que algún día Maodong sea profesor. Pero que nadie se equivoque: tiene la humildad como para intentar durante un año que le acepten matricularse en un máster sobre finanzas. ¿Haría algo parecido un empresario español con éxito?

Maodong es de la misma generación que la abogada Lidan Qi, de 34 años, fundadora de un despacho en Barcelona junto a su hermana Lilin Qi, que es economista. Ambas se dedican a la consultoría tanto para las empresas españolas como para las multinacionales chinas, tanto públicas como privadas, que quieren conocer España. Lidan Qi lleva 22 años en España y sabe lo que es trabajar en el negocio familiar. Han progresado con su trabajo. Crearon una incubadora de 40 empresas en Badalona. Poseen un centro comercial. Lidan Qi se expresa en un perfecto castellano, sin casi rastro de acento oriental: “La imagen de España no es positiva”. Lo dice con tranquilidad, conocedora de los intereses de las grandes empresas chinas, para quienes no somos lo mejor de Europa.

Lidan Qi reconoce el problema generacional: “La emigración china en España es joven, pero ya estamos conociendo a la tercera generación. Mis sobrinos se sienten catalanes. Los jóvenes no quieren vivir como sus padres. Quieren vivir como españoles. Y asistimos a la lucha de los padres para que los hijos no se olviden de sus raíces. Hay un fenómeno hoy en día: el de empresarios que mandan a sus hijos a estudiar a China”.

Estos problemas son consecuencia de un colectivo que está en pleno crecimiento. En una década, la comunidad china en España se ha multiplicado por seis, un crecimiento superior a la media de otras nacionalidades, que se multiplicó por cuatro. Y su perfil ha cambiado: aunque un 70% procede de una misma región (Qingtian y Wenzhou), están comenzando a entrar profesionales procedentes de otras regiones y estudiantes (se calcula que habrá unos 6.000 haciendo cursos en las universidades españolas). De su carácter emprendedor no hay duda alguna: en los últimos tres años, el número de autónomos entre los chinos ha crecido el 55,9% para convertirse en la comunidad extranjera con más autónomos de España. Parte de su secreto, además del trabajo, reside en los préstamos entre familiares y amigos. “Hay un proverbio que dice: ‘Tú me das una gota de agua y yo te devuelvo una fuente”, explica Lidan Qi. “Es un código de honor: el dinero se presta sin interés y sin papeles”.

En una década, los chinos se han hecho mucho más visibles. Y su perfil se está modificando. “Hay nuevas generaciones”, explica el experto Joaquín Beltrán, de la Universidad Autónoma de Barcelona: “El 23% son menores de 15 años y están escolarizados, y el 13% de los 178.000 chinos censados ha nacido en España”. “En el tema de la segunda generación”, apunta la experta Gladys Nieto, de la Autónoma de Madrid, “se suele dar por sentado que están integrados, hablan bien español, conocen sus derechos y han completado la movilidad social respecto a sus padres. Tengo mis dudas de que este sea el cuadro general de los jóvenes chinos en España. Tenemos muy poca investigación sobre estos sectores, y lo que se detecta en otros países como Italia o Inglaterra es que muchos de estos chavales viven en un aislamiento que los vincula a los negocios de sus padres, sin posibilidad de salir de tales proyectos”.

Pero si el problema generacional interesa a los expertos, es su potencial económico lo que empieza a saltar a la vista. Los chinos ya no son solo los tenderos. Ahora están entre los mejores clientes.

Ejemplos los hay de todo tipo. Bankia organizó un “microevento” para 20 ciudadanos chinos el pasado 12 de julio, consistente en poner a su disposición una selección de activos inmobiliarios del banco. “Fue una primera experiencia”, afirmó un portavoz de Bankia, “porque los chinos tienen nuestra cultura: no les interesa el alquiler”. Una empleada china hizo la presentación. De la misma manera, El Corte Inglés ha contratado vendedores chinos para sus tiendas de artículos de lujo y se tiene noticia de una constructora que ofrece en Fuenlabrada 22 viviendas unifamiliares siguiendo el estilo feng shui. Es decir, especiales para chinos. Del éxito de esta iniciativa este periódico no pudo obtener información: la empresa es española y cerró en agosto por vacaciones.

Y a finales de noviembre se inaugurará en Madrid el flamante edificio Fénix. Será un centro comercial exclusivo para chinos, con supermercado, agencia de viajes, karaoke y sala de juegos. La fachada es de color dorado. Es el color predilecto de los chinos, un colectivo que no es homogéneo. Puede que su poder adquisitivo sea elevado, pero se aprecia una brecha social entre los empresarios de la primera hornada y los profesionales de la segunda generación. Aquellos abrieron camino. Los nuevos dominan.

Ese es el caso de Margaret Chen, algo así como la primera dama china en España. Se mueve en cualquier terreno con elegancia y no elude ningún tema de conversación, pese a que constantemente matiza que no habla en nombre de Telefónica, donde trabaja como uno de los principales ejecutivos de la compañía. Margaret es la viva encarnación de la generación china que ha asombrado al mundo: ingeniera informática formada en una de las mejores universidades de Estados Unidos. Debe su estancia en España al simple hecho de haberse casado con un español. De lo contrario, estaría en cualquier otra parte del mundo.

Cuando llegó a España, se quedó embarazada y montó una consultora, que terminó colaborando con Telefónica hace 16 años. “En 2004, Telefónica quería entrar en China”, recuerda, “y no sabían que tenían un chino en su empresa. Querían buscar un traductor de confianza. Alguien les avisó y me lo propusieron: ‘No quiero ser traductor, soy ingeniero”, les respondí, ‘porque en China un traductor es como un miembro del servicio. Si queréis uno, os lo busco’. Luego me dijeron que era para acompañar a Alierta [presidente de Telefónica]. ‘Bueno, si es ir con él, le acompaño’. Fue muy gracioso”.

Su discurso es tranquilo, su castellano casi perfecto, se expresa con una naturalidad pasmosa como si todos los argumentos cayeran por efecto de la ley de la gravedad. Habla de España con la expresión con la que uno se refiere a un pobre enfermo al que respeta: nuestra imagen no es buena. En síntesis: no hemos hecho las cosas bien, seguimos sin aprender, quieren ayudarnos, les caemos simpáticos, pero debemos trabajar mejor. Ese es su mensaje.

“En cuatro o cinco años esto ha cambiado”, explica Margaret. “Aquí la emigración china se ha hecho con gente que venía a la aventura, casi todos procedentes del mismo pueblo, gente que no tenía nada que perder. Gente que no habla español, pero tampoco mandarín, pero que son muy fieles entre ellos. No estaban integrados en la sociedad. Mi mundo es distinto”.

El mundo de Margaret es el de las relaciones. El del poder y la influencia. Por ello preside la asociación China Club Spain, que pretende relacionar a directivos chinos y españoles. “China ve a España como socio”, explica, “posiblemente seamos ahora más amigos que Francia, porque Sarkozy no nos trató bien. Pero la relación es frágil. Francia recuperaría el terreno rápidamente porque es mucha su penetración en China”.

La posición de España no es buena. Tampoco su imagen. Un occidental eludiría esta crítica, pero Margaret, no. Es otra forma de diplomacia: “Puede que exista una prepotencia mutua”, explica, “pero los chinos piensan que España está atrasada. Hace 15 años apenas se la conocía por el fútbol. Y ellos son líderes. El chino no dedica mucho tiempo para saber lo que está pasando en el mundo. Es como el americano”.

Margaret habla de España como un alumno que debe progresar. “El turismo”, dice, “España no ha hecho nada. Un turista chino gasta entre 3.000 y 4.000 euros por cabeza en cada viaje. El año pasado hubo 50 millones de turistas chinos, este año habrá 70. ¿No ha sido España capaz de capturar un millón? Los circuitos que se hacen por Europa visitan varios países excepto España. Y eso, entre otras cosas, por problemas de seguridad. En un viaje le dieron una paliza a un gobernador. Pasaba lo mismo con los japoneses, que ahora viajan con su propia seguridad”.

España va con retraso. Porque necesitamos que vengan más chinos. Lo reconocen expertos españoles, entre los que está el profesor Pedro Nueno, del IESE. Necesitamos turistas. Necesitamos ejecutivos. No hay vuelos diarios con Pekín y Shanghái. Se ha abusado de la promoción cutre de algunas autonomías, sin darse cuenta de que los chinos no distinguen entre Asturias o Cataluña. No hay una estrategia nacional. Se falla en pequeños detalles. “Aquí les ponemos todas las trabas del mundo para darles un visado de entrada”, dice otro experto.

China ha cambiado. Pero ha cambiado también dentro de España. Ya no es una minoría anecdótica. Es poderosa. En algún caso, selectiva. Y, desde luego, cada vez más influyente.

jueves, 16 de agosto de 2012

Libros

Es duro y sacrificado coleccionar libriejos; es preciso restringirse a sólo unos temas y autores que atraigan la afición. Yo lo hago con ediciones antiguas de La Mancha en general, pero como haría falta mucho dinero para llenar esa ocupación, y más en tiempos de crisis, uno debe aprovecharse de sus conocimientos de erudito local y de las gangas para aprovechar las oportunidades, gracias a lo cual he podido conseguir algunas bicocas y mi colección de raros manchegos es ya más que buena, incluso notable, y algunos ejemplares pueden cotizarse hoy en alto precio; quizá a mi muerte los donaré (o venderé, que eso de dar gratis pasó de moda, gracias a los políticos) al Centro de Estudios Manchegos o al IEM. Si vosotros queráis iniciar una colección, ya sabéis: vista de lince, moverse rápido y registrar a menudo a los cuatro anticuarios que venden libros de viejo en C. Real (o uno menos, que ha quebrado el de la calle Toledo).

Mi última adquisición es uno al que perdí la pista hace cinco o seis años; la he vuelto a encontrar, pero esta vez no lo he dejado escapar: ya está en mis manos. Se trata de las Poesías (1870) de Carlos Mestre y Marzal, un médico valenciano del que quizá descienda el poeta valenciano actual homónimo Carlos Marzal. Vivió en Ciudad Real, en la calle Calatrava número 13, y en Puertollano fue el director del Balneario o Casa de baños. Escribió para los periódicos regionales y madrileños y publicó algunos ensayos filosóficos y estudios médicos de su especialidad. El libro está bien editado por Cayetano Clemente Rubisco en rústica de tapas verdes; hay grabaditos muy elegantes de floripondios, perros, paisajes, amorcillos. Los poemas fechados van de 1854 a 1860. Parecen ir en orden cronológico. Los versos son irregulares y no muestran influjo becqueriano alguno, a pesar de que el libro se editó el año de muerte del gran poeta. A mí me recuerdan la poesía cívica del realismo, Núñez de Arce y compañía. Algunos de esos poemas tienen interés histórico-social, porque reflejan el caciquismo ("El médico de partido", por ejemplo), la última guerra carlista y la de África, la incipiente industrialización y los progresos de la ciencia y la higiene en Ciudad Real. Otros son íntimos: su amor por su tierra valenciana, Dolores, la Lola de sus versos, sus lamentos por las muertes de su padre y un hijo de cuatro años, sus cantos religiosos y morales. 

También he comprado por tres euros, de Eulalio Ramiro León, El tiempo no es oro. Memorias de un joven viejo, Ciudad Real, 1987. Es un libro que refleja una manera especial de ser muy manchega por dentro y por fuera. Se pueden respirar el ambiente, los sentimientos y los pensamientos del franquismo y después en los pequeños pueblos manchegos como Chillón; una lectura muy agradable, que da qué pensar. Esto aparte, también ha pasado a mis estantes Taller de escritura creativa para niños y adolescentes, de Esmeralda Berbel, lleno de sugerencias para desarrollar la redacción de los alumnos, tema siempre para mí de interés. Se ha sumado además la primera traducción al castellano de la Crónica de los pobres amantes del neorrealista Vasco Pratolini.

También se pueden conseguir historias interesantes de los archivos. De uno de ellos estoy copiando un informe caudaloso escrito por el clérigo ciudarrealeño Manuel Núñez de Arenas sobre los abusos económicos de un grupo de Caciques en 1810; es la monda; no me he reído tanto desde que leí las cartas de denuncia de los confidentes ciudarrealeños durante la Guerra de la Independencia contra esos "godoyes levantados del polvo". Esperpento puro.

Oposiciones a político


Patente de corso, Arturo Pérez Reverte

Políticos opositando: ahí los quiero ver

XLSemanal - 13/8/2012

Lo sugería el ex embajador Paco Vázquez hace unos días, de guasa. Aunque tiene razón: debería ser obligatorio. Como a registrador de la propiedad, pero con temario más amplio. Y quien no llegue, a tomar por saco. Búscate la vida, chaval. O chavala. Recogiendo melones, fregando suelos o podando setos, como la gente que no tiene más remedio; y que, sin embargo, a menudo está mejor preparada. Ignoro si de ese modo iba a resolverse algo, pero introduciría algo de justicia en el putiferio. Sentido común dentro del esperpento nacional. Porque oigan: en España deben hacerse oposiciones para médico de la Seguridad Social, arquitecto municipal, inspector de Hacienda, abogado del Estado, fiscal, juez, o cualquier puesto público. Hasta un profesor de instituto o catedrático de universidad deben hacerlas. Quien pretenda currar en los sectores de la sociedad dedicados a la función pública, debe enfrentarse a unas oposiciones que a veces son de una dureza terrible, en situaciones de extrema competencia y con años de estudio, preparándose. Y sin embargo, el aspecto más decisivo en nuestras vidas, la actividad política que determina el presente y condiciona el futuro, puede caer en manos de cualquiera. A veces, quizás, de individuos excepcionalmente preparados; pero también, y eso ya resulta menos excepcional, de cualquier analfabestia incompetente, varón o hembra, incapaz de articular sujeto, verbo y predicado, cuyo único mérito, o aval, es compartir ideología o intereses -a menudo una y otros van íntimamente relacionados- con un partido político concreto.

Porque echen cuentas, señoras y caballeros. Si no todos los médicos que salen de la facultad superan las pruebas de residente, ni todos los abogados las de juez, por ejemplo; si para conducir un coche hace falta superar un examen teórico, otro práctico y tests psicotécnicos; si tenemos la constancia experimental de que no todos valemos para todo, ni siquiera cuando se trata de gente preparada y con estudios, calculen, entonces, el control de calidad, las Iteuves posteriores y la psicotecnia que pasaría buena parte de las decenas de miles de políticos españoles en activo o en pasivo, algunos de los cuales -conozco a un concejal de cultura en esa situación exacta- no tienen ni acabado el bachillerato. Consideren los que habrían llegado ahí, donde están, medran y trincan, de exigírseles estudios, preparación, controles éticos y formación adecuada. De aplicárseles de un modo práctico, objetivo, antes de ocupar puestos de tanta importancia, tan bien pagados y con tantos privilegios, la idea de los antiguos filósofos griegos de que toda comunidad pública debe ser gobernada por los mejores. Y de establecerse si lo son. O si no lo son.

Eso, naturalmente, incluye a algunos de nuestros sindicalistas, ornatos del telediario. Cuando oigo expresarse a los más conspicuos, o los veo pasear la pancarta queriendo ponerse al frente de ciudadanos honrados que no sé cómo los toleran, con sus antecedentes, pienso que todo aspirante a líder sindical debería probar antes su conocimiento histórico de la lucha de clases y su capacidad oratoria para convencer al trabajador de que es necesario dedicar parte del sueldo -y no de subvenciones estatales embolsadas por la cara- a mantener una institución sindical imprescindible para la sociedad, cuyo único fin es defenderlo de las agresiones de empresarios y políticos. Y si, por reparto de pastel, ese mismo sindicalista puede acabar en el consejo de administración de una caja de ahorros -que tiene pelotas la cosa-, tampoco estaría de más que se le examinara antes de las cuatro reglas: sumar, restar, multiplicar y dividir. Como mínimo.

Así que, oigan. Puestos a suponer gente pública idónea, España decente, mundos felices donde comer perdices, permítanme imaginar una actividad política regida por el sentido común. O sea: militantes de partidos colaborando, faltaría más, en cuanto haga falta. Según su ideología, interés y conciencia; allá cada cual. Sin embargo, cualquiera que aspirase a figurar en una lista elegible por los ciudadanos, tendría que hacer antes unas oposiciones en las que se le examinase de cultura general como trámite previo. Y luego, según las especializaciones a las que aspirase -ministro de Trabajo, presidente de Gobierno y tonterías así-, de economía, derecho, política internacional, historia de España y ética, por ejemplo; aunque temo que aprobar ética muchos lo tendrían peliagudo. Y por supuesto, idiomas: inglés, un poco de francés, alemán. A no pocos de ahora -muchos impresentables de ambos sexos lo demuestran en cuanto abren la boca en el Parlamento- ni siquiera se les exige hablar bien el castellano.