viernes, 19 de septiembre de 2014

Tres tendencias que dominarán el futuro

Miguel Ayuso, en El Confidencial: "Las tres megatendencias que cambiarán el mundo para siempre (y amenazan a España)" 19/09/2014

En un país en el que una de cada cuatro personas no tiene trabajo resulta difícil ser optimista. Pero aún queda gente que asegura, sin ambages, que el mundo que viene será mucho mejor que este. ¿Por qué deberíamos creernos tal cosa?

En opinión de Juan Martínez-Barea, pionero de la creación de empresas tecnológicas, exdirectivo de empresas como Abengoa y Mckinsey, y antiguo secretario general de Innovación de la Junta de Andalucía, no hay más que mirar los datos. “No pretendo ser ningún gurú futurista”, asegura. “Pero a pesar de todos los problemas que acontecen en cada época, por debajo la evolución siempre es positiva. La renta per cápita no para de crecer, la desigualdad baja, la pobreza desaparece, los objetivos del milenio se van cumpliendo…”

En su nuevo libro, El mundo que viene (Gestión 2000), Martínez-Barea describe las principales tendencias de futuro que, asegura, se producirán en menos de una década. “Por sí sola, cada una de estas tres macrotendencias bastaría para cambiar el mundo de forma radical”, explica el empresario en el libro. “Las tres confluyendo de forma simultánea y colisionando van a propiciar la emergencia de una nueva era para la humanidad”.

1. La aceleración tecnológica

“Llevamos décadas hablando de esto”, reconoce Martínez-Barea, “pero en los años que quedan hasta 2020 es cuando de verdad vamos a vivir una aceleración tecnológica como nunca antes en la historia”. El empresario asegura que en la próxima década los avances serán mayores que en el último siglo, ya que estos se realizan de manera exponencial.

En 2030 habrá una capacidad instalada que será capaz de generar el 100% de la electricidad consumida en el mundo.

“Ya está ocurriendo con los ordenadores, un iPhone tiene más potencia que los que llevaron al hombre a la luna”, asegura Martínez-Barea, pero en la próxima década será la biotecnología la que lídere esta revolución. “Igual que a finales del siglo XX el lenguaje del mundo ha sido el código binario, en el XXI el lenguaje del mundo va a ser el ADN”, explica el empresario –que hoy en día dirige Universal Diagnostics, una empresa biotecnológica–. “Cualquier persona puede pedir que codifiquen su ADN y a partir de ahí conocer qué posibilidades tiene de desarrollar una u otra enfermedad. Esto va a cambiar radicalmente la medicina, que va a evolucionar de una medicina curativa a una medicina preventiva”.

A nadie se le escapa que toda esta aceleración tecnológica tiene un reverso tenebroso. En un mundo en el que, por el momento, los recursos son finitos, es necesario preguntar si el crecimiento va a ser sostenible. Martínez-Barea reconoce que el cambio climático está ahí pero, de nuevo, cree que sabremos solventar el problema.

“La energía solar va a vivir un boom increíble”, explica el futurólogo. “Antes era muy cara, pero en muchos lugares ya ha alcanzado el precio de paridad con la red, es más barato generar electricidad con paneles solares que comprarla a la red eléctrica. Esto va a tener un gran impacto. Todos y cada uno de nosotros seremos productores de electricidad. La capacidad instalada de energía solar se duplica cada 18 meses. En 2030 habrá una capacidad instalada que será capaz de generar el 100% de la electricidad consumida en el mundo”.

2. La hiperconectividad

La hiperconectividad acabará con las limitaciones geográficas. Hoy hay cerca de 3.000 millones de personas conectadas pero, según Google, en 2020 habrá 7.000. Prácticamente toda la humanidad estará conectada a Internet. Y esto, asegura Martínez-Barea, supondrá el fin de la geografía: “Cada vez va a dar más igual dónde vivas. Se ha creado una plataforma que permite que cualquier persona acceda a todo el conocimiento del mundo con alargar la mano. Hoy en día un niño que nazca en Nueva York tiene acceso casi a las mismas oportunidades que un niño de un pueblo de Almería”.

Cualquier persona tiene que posicionarse y saber cómo va a competir. Y si no tiene ambición, y valor añadido, para estar entre los trabajadores de alta cualificación se quedará con los trabajadores low-cost
Esta hiperconectividad llevará a un mundo hiperglobalizado, donde habrá una feroz competencia global. Y esto afectará de forma determinante al mercado laboral. Teniendo en cuenta que el desempleo es ya un problema en muchísimos países, ¿qué ocurrirá cuando tengamos que competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo?

“MI libro es muy optimista, porque hablo de la meritocracia total, pero es cierto que será un mundo hipercompetitivo y tendremos que ponernos las pilas”, reconoce el empresario. “La ley del precio único implica que cualquier producto en cualquier parte del mundo va a valer igual. Un producto que se pueda hacer más barato en España que en Estados Unidos lo venderemos nosotros, y si lo hacemos más caro que en Europa del Este lo venderán ellos”.

El empresario reconoce que en sólo una década el mercado de trabajo se fragmentará y desaparecerán la mayoría de puestos intermedios: habrá trabajos muy cualificados y bien remunerados, y trabajos low-cost. Una división que, nos guste o no, creará desigualdad. Y en esto Martínez-Barea tiene más dificultades para defender su optimismo.

“Se van a separar muy claramente las dos clases profesionales”, reconoce. “Y esto lo va a acelerar la automatización. ¿Qué va a pasar con los taxistas? ¿Con los call-center? Hay trabajos que van a desaparecer y la sociedad se tiene que preparar para los nuevos que aparezcan. Los nuevos nichos de empleos van a generar millones de trabajos, pero cualquier persona tiene que posicionarse y saber cómo va a competir. Y si no tiene ambición, y valor añadido, para estar entre los trabajadores de alta cualificación se quedará con los trabajadores low-cost”.

3. La irrupción de cuatro mil millones de “nuevos ciudadanos”

Los países emergentes traerán millones de nuevos competidores. “La ONU prevé que en 2020 siete de las mayores economías del mundo serán países emergentes”, explica Martínez-Barea. “Los BRIC y los Next 11 tienen una característica en común, son países muy poblados. En 2020 de pronto 4.000 millones de personas que no contaban para nosotros estarán en la misma línea de salida. Son 4.000 millones de personas para competir por nuestros puestos de trabajo y nuestros productos”. Cómo no, para el empresario, esto también puede ser positivo: “Serán también 4.000 millones de personas ávidas por consumir nuestros productos y colaborar con nuestras empresas”.

Si la población mundial sigue creciendo al ritmo que se espera, en 2050 el mundo tendrá 9.000 millones de habitantes. Y no está claro que tengamos las herramientas para alimentarlos a todos. Pero Martínez-Barea confía en una nueva revolución agrícola: “Hay muchos pesimistas que aseguran que el mundo no va a poder alimentar a la gente en 2050. Pero es que los avances tecnológicos pueden hacer que la productividad de nuestros campos se multiplique por 100”.

EL PAPEL DE ESPAÑA EN EL MUNDO QUE VIENE

Este gran tsunami que cambiará el mundo en la próxima década también va a pillar a España. Y no parece que nuestro país esté en la mejor posición para afrontar los retos que vienen. “Si no nos ponemos las pilas en este mundo hipercompetitivo no puedo ser optimista”, reconoce Martínez-Barea. “Mi libro es una llamada a la urgencia de reaccionar y establecer prioridades. No puede ser que nuestro sistema educativo descienda año a año en PISA. Tenemos que preparar a nuestros niños a competir. Como sociedad tenemos que reaccionar”.

El empresario tuvo durante dos años un cargo público en la Junta de Andalucia, en el que conoció los entresijos del sistema político, y cree que no podemos confiar en que el cambio venga sólo de las autoridades estatales: “Mi experiencia fue buena porque aprendí cómo funciona el mundo público, y hay muchos estereotipos. Hay gente que quiere hacer las cosas bien, pero es muy difícil lograr grandes cambios, pues se requiere una decisión muy fuerte desde arriba. Me di cuenta de cómo todo está ligado y que para cambiar el país necesitamos un cambio global. Un cambio en el que participe toda la sociedad”.

La Liga de la Yedra solo produce borregos

De Héctor G. Barnés  para El Confidencial, 16/09/2014: "La educación de élite produce "borregos excelentes", según un profesor de Yale":

Son “súper personas”, el nombre que les dio James Atlas, editor de The New York Times Magazine y presidente de Altas & Company. Tienen varias carreras, practican deporte como si fuesen profesionales, pueden hablar en varios idiomas, manejan a la perfección un instrumento musical, han ofrecido ayuda en los rincones más desfavorecidos del planeta, y han convertido sus hobbies en una provechosa afición. Han estudiado en las grandes universidades, y el futuro está en sus manos. Tiene que estarlo, con tan brillante currículum. Pero también están llenos de miedo, inseguridad, angustia y timidez. Apenas muestran preocupaciones intelectuales y desconocen qué quieren hacer con su vida, más allá de ganar dinero a espuertas, seguir el camino que profesores y padres han construido para ellos, y conseguir la aprobación de los demás.

Esta es la paradoja que late en la vida de los universitarios de los centros de élite americanos, mantiene el profesor de Yale William Deresiewicz, que ha expuesto su tesis en un ya célebre artículo publicado en The New Republic y en su libro Borregos excelentes: la mala educación de la élite americana y el camino a una vida plena, publicado por Free Press. Deresiewicz ha comprobado con sus propios ojos y ha vivido en su propia piel la frustrante experiencia del estudiante de Harvard, Yale o el resto de centros de la Ivy League, que los convierte en esos “borregos excelentes” del título: “Son excelentes porque cumplen todos los requisitos para entrar en una facultad de la élite, pero es una excelencia muy limitada. Son chicos que cumplirán todo aquello que les mandes, y que lo harán sin saber muy bien por qué lo hacen. Sólo saben que volverán a pasar por el aro”. No se trata de un nombre inventando por el escritor. Al contrario, fue el concepto con el que uno de sus alumnos se describió a sí mismo.

Ganado para alimentar la máquina.

Desde los años 60, asegura Deresiewicz, los valores que rigen los grandes centros educativos han cambiado por completo aunque, en apariencia, sigan defendiendo la excelencia y el auxilio de los más desfavorecidos. “Auto exaltación, estar a servicio nada más que de ti mismo, una buena vida pensada sólo en términos del éxito convencional (riqueza y estatus) y ningún compromiso real con el aprendizaje, el pensamiento, y con convertir el mundo en un mejor lugar” son los valores que, según el profesor, rigen el comportamiento de sus alumnos. Pero ellos no son los culpables, sino las víctimas. Entre la larga lista de responsables, Deresiewicz señala a los institutos privados, a los ambiciosos padres, al sistema de admisión, a las grandes marcas universitarias, a los empleos donde estos serán contratados y, en general, a la mentalidad de clase media-alta.

Cada vez que ven que la luz roja se enciende, tienen que pulsan el botón, pero hay un momento en el que dejan de decirles lo que tienen que hacer.

El producto –es decir, los nuevos licenciados– parece perfecto. Pero, debajo de esa imagen homérica y dinámica del que algún día se convertirá en CEO de una gran empresa se encuentra latente una gran inseguridad. Esta se caracteriza, sobre todo, por una enfermiza aversión al riesgo. “Por definición, nunca han experimentado algo que no sea el éxito”, explica Deresiewicz. Y está en lo cierto. Los requisitos académicos y personales para ser admitido en cualquiera de estos centros son tan elevados que conseguir menos que un sobresaliente no es una opción. Por ello, “al no tener margen para el error, evitan los posibilidad de cometerlo”. Uno de sus alumnos miró a su profesor como si fuese un alienígena cuando le sugirió que quizá dedicar menos tiempo para el estudio le serviría para reflexionar sobre lo que ha aprendido. Otro manifestaba sentirse completamente inseguro ante la posibilidad de verse obligado algún día a comer solo.

Algo que se refleja en las estadísticas de salud mental de los estudiantes, que se encuentran en su momento más bajo de los últimos 25 años. “Es casi como un experimento cruel con animales”, explica en una entrevista con The Atlantic. “Cada vez que ven que la luz roja se enciende, tienen que pulsar el botón”. Entre todos esos requisitos se encuentran la música o participar en una organización caritativa, algo que Deresiewicz explica que no hacen para los demás, sino para sí mismos y sus currículos. “La experiencia ha sido reducida a su función instrumental”. Por ello, durante cuatro años, los que aspiran a matricularse en una gran universidad se dedican exclusivamente a tachar de su lista todos esos hitos que deben haber alcanzado, pero nunca llegan a reflexionar sobre si realmente desean ser ricos y poderosos.

El terrible mundo real.

Una vez llegan a la universidad, esta no plantea ningún problema. No tienen más que seguir el camino preestablecido y todo irá bien. Además, los cursos no son muy exigentes, recuerda Deresiewicz. Se ha llegado a un “pacto de no agresión” entre profesores y estudiantes, por el cual los alumnos son “clientes” que reciben altas calificaciones a cambio de un esfuerzo mínimo. Mientras tanto, los profesores siguen profundizando en sus proyectos de investigación, lo que realmente garantiza que reciban incentivos económicos.

Es después de abandonar los estudios cuando la realidad se presenta amenazadora. “Por supuesto que están estresados”, recuerda el profesor. “Nunca han tenido la posibilidad de encontrar su propio camino. El problema es que hay un momento en el que dejan de decirles qué tienen que hacer”. Delirios de grandeza y depresión son dos de los grandes problemas a los que tienen que enfrentarse. El primero, ocasionado por el hecho de que sus padres les hayan dicho que son los mejores y los más listos desde su infancia, un refuerzo positivo que desaparece en el momento en que se dan cuenta de que, como decía David McCullough, no son especiales. Han dejado de medir su valía de forma realista, lo que provoca que su autoestima se desmorone a la primera de cambio.

Wall Street se dio cuenta de que las facultades están produciendo licenciados muy listos y completamente centrados en el trabajo, que no tienen ni idea de lo que quieren.

Irónicamente, las personas que tendrían la posibilidad de hacer todo lo que quisieran, terminan siguiendo carreras muy similares. Que son justo aquellas en las que son necesarios trabajadores y líderes que sigan caminos preestablecidos, que se muevan únicamente por las ansias de dinero, estatus e influencia, y que no cuestionen el estado de las cosas. Es el caso de la bolsa americana. Como señala una cita del periodista de Newseek Ezra Klein que reproduce Deresiewicz, “Wall Street se dio cuenta de que las facultades están produciendo una gran cantidad de licenciados muy listos y completamente centrados en el trabajo, que tienen una gran resistencia mental, una buena ética de trabajo y ni idea de lo que quieren”.

En última instancia, recuerda el autor, se trata de lucha de clases. Pero no entre las clases bajas y las altas, sino entre los diversos escalones de las élites, a los que cualquier otro camino les parece una excentricidad. Como recuerda el periodista, el número de estudiantes de la mitad menos rica de la sociedad se ha reducido en la educación de élite desde el 46% de 1985 al 15% actual. Y como explicaba el fundador del Proyecto Minerva Ben Nelson, los habituales métodos de selección de los estudiantes de las universidades de élite no hacen nada más que dar preferencia a los más ricos, puesto que ellos son los que tienen el dinero para contratar a los mejores profesores y enrolar a sus hijos en las clases de música, fútbol americano, matemáticas, francés, béisbol, viajes al extranjero, economía y literatura que necesitan para garantizarse su puesto en la élite. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Si un árbol cae en el bosque

Los budistas de la rama zen practican una especie de adivinanza sin solución llamada koan, diseñada para dinamitar la lógica y con ella la idea de que la existencia tiene sentido y no se reduce a dolerse. Para ellos el cerebro es un grano que le ha salido al espinazo, un pergeño evolutivo del deseo de no sufrir que le salió a un mono quejica que padecía síndrome de Segismundo. Así logran romper la ilusión de coherencia que mantienen Hombre, Mundo y el Lenguaje que los une y separa, mero hatajo de apariencias mal ensambladas.

Nuestro competente copenitente (por estar atado a la columna y padecer flagelación) José Rivero diría que es una especie de oxímoron, estilema típico de escritores como Cervantes ("caballero andante", "baciyelmo"), Borges ("impostor inverosímil") o Juan de la Cruz ("tiernamente hieres", por no citar su famosa "música callada") y consiste en reducir la paradoja a un solo sintagma o, cual diría otro penitenciado de este santísimo oficio, Manuel Valero, una escolástica contradictio in terminis o in adiecto. Muy conocida es, por caso, "¿cómo suena una palmada con una sola mano?" o, "si cae un árbol en un bosque sin nadie, ¿hace ruido?"

Pero quien ha caído ha sido el señor Botín, con mucho ruido impreso y televidente y de calderilla, como si quien tuviera que dar crédito fuésemos nosotros, como si nos importara ese gordísimo piojo. Más pluguiera se hubiese escogorciado Guindos, hombre desapreciado, desapreciable y desaprensivo, de sí mismo, que es muy suyo, pero no, nones, no cayó el logoteta, sino el agiotista. Este fúcar venía a su aeródromo manchego particular a matar y pegar tiros, vulgo caza mayor, violencia permitida a carniceritos de la hipoteca como se permiten el matarifazgo taurino los jiferos del pópulo; ¿es que no existen los Juegos reunidos Geyper? ¿Las yerbas aromáticas y espirituosas? ¿Los libros sapienciales?

Pudiera citarse nomen est omen, "un apellido determina" (lo que nosotros denominamos nombre de pila en latín no es el nomen, es el praenomen). Pero Rajoy prefiere "fue un gran embajador de la marca España". Quizá; pero su papá fue uno de los mayores contribuyentes a la marca Suiza. Un mal uso de la palabra "embajador", como si España se embajase de bragas con cualquiera. Esos montaraces son un pueblo mercenario que vive en los pedruscos, como él, librado de la cárcel por ser el buen hijo de un porfirogéneta o bien parido, a más de buen pagador. Por lo demás, eso de no fiarse de España es muy español; lo pueden decir incluso los Siete niños de Pujol, que son tan bandoleros como los de Écija; no en vano Pujol desciende de un famoso bandolero catalán ejecutado el año 1717, pocos años después de arrasada Barcelona; en fin, unos descastados, incluso el bandolero Mario Conde, que de noble solo tiene el apellido. Botín padre se llevó los cuartos a Europa, cuando lo que hay que hacer es traerlos o crearlos, y dar caña a Europa como hacen allende los Pirineos; pero no, lo único que damos a Europa es... a Cañete.

El árbol budista tiene muchas ramas, y cuando una cae (si el leñazo no aplasta a un ciudadano de Botella) lo más probable es que nadie le haga caso. Las muertes posibles de un árbol las enumera el pequeño de los Machado en su poema al olmo seco fulminado por un rayo / y en su mitad corrupto (o podrido, si queremos hacer caso al original y al título del reciente libro del compadre Lucio Muñoz):

   Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carreta; 
antes que rojo en el hogar, mañana, 
ardas en alguna mísera caseta, 
al borde de un camino; 
antes que te descuaje un torbellino 
y tronche el soplo de las sierras blancas; 
antes que el río hasta la mar te empuje 
por valles y barrancas...

Salvador Sostres, en El Mundo, quiso poner el miércoles al señor Botín como todo un Mesías, modelo de quienes podrían salvar a España y (todavía) no lo han hecho, aunque, según datos recientes, el número de estos ricachones se ha doblado. Poseído por el estro poético, y, por què no decirlo, bastante inspirado, proclamó lo siguiente, revolviendo polvareda, por demás:

Botín fue mejor que cualquiera que se quejó de un banco. Botín aportó más bienestar e hizo más caridades de lo que jamás han hecho por los demás los de la denigrante infamia de ir a buscar a las personas a sus casas. Los puestos de trabajo que Botín creó han sido más importantes que la lamentable acción de cualquier sindicato. Si todavía tienes algún derecho, oh quejica de cada pancarta, es porque Botín te lo paga. ¿Quién crees que mantiene la socialdemocracia? ¿Quién crees que financia las conquistas sociales? ¿Quién la sanidad de tu hijo, su escuela, tu subsidio? ¿Los sindicatos? ¡Madura, por el amor de Dios! Si fueras la mitad de imbécil y el doble de agradecido, seríamos un país más rico, y más refinado. España tiene que aprender a no quejarse. Y a repudiar a quienes nos hunden en su miseria, y a dar las gracias a los que compensan nuestra mediocridad con su inteligencia, su habilidad y su increíble trabajo. Emilio Botín ha empleado a miles de trabajadores, ha hecho que cientos de miles de personas que no tenían dinero lo tuvieran prestado, ha ayudado a levantar pequeñas fortunas de la nada y a consolidar a las fortunas más grandes. Ninguno de sus detractores -especialmente los más chillones- se le puede comparar en nada. Él cumplió con su misión y la vida de mucha gente fue mejor gracias a su paso por el mundo. ¿Qué has hecho tú, pequeña bestia vegetariana? Pues anda, cállate.

A lo cual lo único que puedo contestar, con Bertolt Brecht, es: "¿Todo lo hizo él solito? ¿Sin la ayuda de, ni siquiera, un cocinero?" Más o menos lo que diría la nórdica ley de Jante: "¿Quién se cree que es?". Emilio Botín ha podido hacer mucho, pero lo poco que hizo fue con ayuda de los demás; sin ellos no habría hecho nada. Dio algún dinero a las universidades y dotó becas; pero también ha conducido a la ruina casas y personas con hipotecas usurarias y leyes hechas más para la casta que para el pueblo. Le pasa lo que al Juan de Robres del epigrama del rococó Juan de Iriarte (mi edición de las fábulas de su sobrino Tomás saldrá, me dicen, en octubre), al que vuelvo a citar:

El señor don Juan de Robres,
con caridad sin igual,
hizo hacer este hospital...
y también hizo los pobres.

Un Botín puede hacerse fácilmente, aun sin ser pirata, con solo una pistola o su equivalente en papel, una ley o un contrato, y hasta un buen puñado de Botines, al menos en los tiempos de crisis actuales, en que refieren los que los cuentan que se han más que duplicado, por algo será. Las crisis nunca les afectan, solo los vuelven más gordos, hasta que los derriba un ataque al dicen que tienen corazón. Cójase un chico espabilado de buena familia y rica, désele una niñera filipina que le hable en inglés, que lo matriculen en un colegio caro donde solo le hablen en francés o alemán, donde se impregne de todo tipo de gramática parda y donde socialice con los hijos pijos de la crema internacional, que veranee con sus amigos en Canadá y viva unos cuantos años en Londres o Berlín, pónganle un secretario mejor que él que le lea los balances y ya tendremos una buena aproximación. Un sociólogo norteamericano del que no llego a acordarme ha dado las coordenadas exactas que necesita un "Botín" para hacerse, casi todas relativas a una buena educación y unos papás con dinero. Pese a lo cual, algunas veces surge el milagro en forma de huérfano Steve Jobs (cuyo padre natural, sin embargo, era espabilado y rico). Porque las creaciones de Botín, digan lo que quieran, no se ven por ninguna parte, pero las de Jobs llevan su dna, su estética y hasta su moral de manzana mordida. Aquí lo que imperan son los gusanos del régimen pepoísta o los ceporros del ladrillo o de la licra que no han acabado la EGB o la ESO, "estilo" Amancio Ortega (el diseño que pueda tener Zara es de usar y tirar). Nosotros no queremos ser ricos, no queremos ser como Botín y sus secuaces; por eso nunca gastamos en lotería, como los falsos izquierdistas: todo el mundo debería poder vivir lo suficiente con el fruto de su trabajo; si la riqueza se distribuyera digna y proporcionalmente y no con criterios deshonestos o de azar, todo el mundo podría vivir haciendo aquello para lo que esté más cualificado sin padecer miserias y podría fomentarse la ciencia, el arte, la educación y la sanidad. Porque la vida del hombre no debe ser solo una lucha contra un azar que otros llaman destino o (in)justicia.

domingo, 14 de septiembre de 2014

El nefasto glutamato

Una causa importante en la incrementación del número de niños que padecen TDAH desde las últimas tres décadas, podría ser el consumo desmesurado del aditivo adictivo E-621, también conocido como Glutamato Monosódico. Muchas veces, éste es camuflado tras nombres como: proteína vegetal hidrolizada, suavizante natural de carnes, resaltador de sabor, extracto de levadura, saborizante natural, etc. Esta substancia neurotóxica se encuentra comúnmente en cualquier alimento procesado industrialmente, así como cubitos de caldo, hamburguesas, snacks infantiles, salsas...

Portentoso avance tecnológico


No he visto en mi vida nada igual. Esto, sin duda, va a revolucionar la tecnología del futuro.

Diferencias entre costumbres portuguesas y españolas

Belén Rodrigom, "Diferencias entre portugueses y españoles", en ABC, 14/09/2014:

Somos parecidos pero no iguales. Compartimos un territorio pero cada uno tiene sus propias costumbres. De forma divertida y entretenida se pueden contar, a rasgos generales, lo que más nos diferencia.

Diferencias entre portugueses y españoles.

Hermanos, primos, amigos, vecinos, compañeros, socios, cómplices o aliados. Son muchas las formas de relacionar a españoles y portugueses, dos pueblos ibéricos que comparten un territorio y muchos años de historia. Evidentemente hay similitudes entre ambos, por tratarse de dos países fronterizos dentro de Europa, pero a veces se comete el error de pensar que somos en todo iguales o muy parecidos, porque tenemos nuestras diferencias. Existe siempre el riesgo de generalizar demasiado y no se debe olvidar que no hay ni dos españoles ni dos portugueses iguales, por lo que no se puede hacer una generalidad una regla. Y al hablar de estos temas nos basamos también en nuestras propias vivencias y experiencias por lo que cada uno puede tener una visión distinta. Además de ser diferentes, unos y otros nos enfrentamos a mitos y estereotipos que se han ido creando a nuestro alrededor. Y ni siempre es fácil acabar con esas ideas que pueden perjudicar nuestras relaciones.

Empezando por la forma de ser de cada uno, se tiende a definir al español como una persona alegre y al portugués como una persona triste. Pero ni todo es fiesta en España ni todo es fado en Portugal. Sin embargo, sí que hay rasgos muy diferentes al definirnos. Los españoles somos más extrovertidos, charlatanes, gritones, expresivos, informales y besucones. Expresamos más abiertamente nuestros sentimientos. Los portugueses por su parte, son más reservados, hablan mucho menos y más bajito, muy educados y formales. En esto de las formalidades nos ganan, sigue siendo el país de doctores e ingenieros, donde el título tiene mucha importancia, demasiada. Los españoles prefieren el tuteo y hasta nos ofendemos si nos tratan de usted.

En Portugal ir de chatos no está muy generalizado

En los horarios tampoco nos ponemos de acuerdo, y no solo porque en Portugal sea una hora menos. A las 12 del mediodía en España se toma un pinchito de tortilla con una caña o una tostada con tomate y aceite, por poner un ejemplo. A esa hora en Portugal ya se empiezan a poner los manteles para comer aunque los restaurantes se llenan alrededor de las 13 horas. Comer a las tres de la tarde y cenar a las diez de la noche es algo muy habitual en las familias españolas pero en las portuguesas donde ya son horarios muy tardíos. Y en España, quien puede, después del trabajo se toma una cañita con los compañeros u amigos antes de ir a cenar. En el país vecino eso de ir de chatos no está muy generalizado aunque cada vez hay más lugares para ir de tapas y cañas. Y ya que hablamos de comida aunque ambos compartimos la dieta mediterránea existen algunos matices, sobre todo en la forma de elaborar y de presentar los alimentos. Y hay que acabar con mitos. Los portugueses son los reyes del bacalao pero no consumen únicamente este pescado. Y los españoles no comemos solo fritos ni estamos todo el día con pinchos y raciones, como a veces se piensan nuestros vecinos. Si nosotros no perdonamos el primer, segundo plato y postre, en Portugal no pierden la costumbre de mezclar todo en un mismo plato en el que normalmente falta el arroz.

Donde los portugueses nos sacan una gran ventaja es en el café. Nosotros utilizamos mezcla de café natural y torrefacto y se nota mucho en el sabor y en la intensidad. El café solo y expreso forma parte de la cultura lusa, toman dos, tres y hasta cuatro por día. Después de comer en casa, en vez de estar de sobremesa, la familia entera se marcha a tomar café al local de costumbre. Ayuda el precio, una media de 0,60 euros por café.

Idiomas

Y por seguir hablando de ventajas portuguesas, capítulo aparte es el de los idiomas. La fonética lusa es mucho más rica que la española lo cual les facilita mucho las cosas a la hora de aprender idiomas. A eso hay que sumarle el hecho de que a excepción de los dibujos animados, todas las series y películas se emiten en versión original, tanto en el cine como en la televisión. Es cierto que los españoles tenemos un oído mucho más cerrado pero tampoco se pueden hacer milagros cuando de pequeños nos dan clase de inglés profesores españoles y en general es el único idioma que escuchamos en nuestro día a día. El oído está poco o nada habituado a escuchar los otros idiomas. Pero este problema español se exagera bastante en Portugal donde nos critican además por traducir todo a la española. Entre los mitos de los que hablaba muchos portugueses siguen afirmando que decimos “Piedras Rodadas” en lugar de “The Rolling Stones” y “Juanito caminante” en vez de “Johnnie Walker”.

Como ocurre con muchos idiomas, entre el español y el portugués existen los llamados falsos amigos. Si un portugués le dice a una chica que está espantosa significa que está espectacular, apabullante. Y cuando los españoles decimos que la comida está exquisita para un portugués no significa que está deliciosa sino que es rara o extraña.

Los niños

Diferentes somos también a la hora de cuidar a los más pequeños. En Portugal siguen a pie de la letra la recomendación médica de no sacar a los bebés las primeras semanas de vida, a excepción de lo necesario, como son las revisiones médicas. El médico español, por el contrario, te recomienda paseo diario con el bebé, haga frío o calor, le tiene que dar el aire. Apenas se ven capazos por las calles de Portugal, sino las maxicosi o “huevos”, pero los tapan con una mantita o una gasa de tal forma que difícilmente al niño le llega un poquito de aire. A las mamás españolas les encanta presumir de carritos y de bebés, con vestimenta mucho más emperifollada, sobre todo si son niñas. Los pendientes y los lazos están presentes prácticamente desde el primer día. Y como somos muy de estar en la calle, pues los niños igual. Los portugueses son mucho más estrictos con los horarios de los peques y no pierden detalle con el cuidado. Es casi imposible ver a un peque si su gorrito si da un poquito el sol y llegan a la playa a las 9 y se van a las 12, si van con bebés. Los españoles sabemos que es lo más adecuado para nuestros niños pero nos relajamos bastante más, son más todoterrenos y no les protegemos en exceso.

La puntualidad no es un punto fuerte ni para unos ni para otros pero en Portugal hay un rasgo muy peculiar a la hora de convocar un evento. En las invitaciones aparece “pelas 12 horas”, por ejemplo. Es decir, sobre las 12. Con esta costumbre tan generalizada nadie sabe muy bien a qué hora empieza un acto y esto ocurre hasta en las invitaciones de boda.

Como forma de resumen, se puede decir que los españoles confiamos mucho en nosotros mismos, nos consideramos en muchas cosas los mejores. Somos, en pocas palabras, muy echados para adelante. El portugués suele ver la botella medio vacía, se lamenta de sus problemas, es bastante envidioso y se fija demasiado en lo que hacen los otros sin darse cuenta de las muchas virtudes que tiene. Y juntos podemos vernos como una mezcla interesante porque lo que en uno exagera el otro se queda corto. Logramos un buen equilibrio aunque normalmente no nos damos cuenta. Tenemos mucho que dar y recibir y sobre todo que aprender de los que están tan cerca de nosotros.

Colección de apotegmas

Una buena colección de apotegmas reunida por el autor del Curiosidiario de la lengua española:


En este apartado ofrecemos adagios, aforismos, apotegmas, epigramas y máximas que, como sabemos, no son términos sinonímicos, aunque sean todos ellos sentencias más o menos breves, la mayoría morales, de autores célebres o desconocidos. Como decía Unamuno, hay infinidad de estas sentencias, ya que sólo cambiando el orden de las frases muchas veces se obtienen otras igualmente profundas, que invitan a la meditación. Pero, como advertía Pascal, pese a estar el mundo lleno de buenas máximas, está vacío de gente que las aplique. De manera que no está de más recordarlas.

Anoche soñé que era una mariposa y ahora no sé si soy un hombre que ha soñado ser una mariposa o una mariposa que sueña ser un hombre. Anónimo chino.

Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si por ventura no se está muriendo de hambre. León Tolstoi.

Aprovecha que la boca es madre común del sabor y el habla, para saborear las palabras antes de pronunciarlas. Beltrán de Rusadir.

Así pasa la gloria del mundo (Sic transit gloria mundi). Palabras que el ceremoniero repite tres veces delante del Pontífice recién elegido.

Bajo toda la vida contemporánea late una injusticia irritante, y es el falso supuesto de la igualdad real entre los hombres. José Ortega y Gasset.

Bajo un gobierno injusto, cualquier ciudadano debería estar en la cárcel. H. D. Thoreau.

Cada niño al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido aún la esperanza en los hombres. Rabindranath Tagore.

Cambiaría tantas veces de opinión como alguien me demostrara que estoy equivocado. Beltrán de Rusadir.

Con el conocimiento se acrecientan las dudas. Goethe.

Conservadores, sí; pero de la salud, no de la sarna. Antonio Machado.

Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar. W. Shakespeare.

Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima. Óscar Wilde.

Cuando estés irritado, cuenta hasta diez; cuando estés muy irritado, suelta tacos. Mark Twain.

Cuando no se puede lo que se quiere, hay que querer lo que se puede. Terencio.

Cuando un diplomático dice sí, quiere decir quizá. Cuando dice quizá, quiere decir no; y si dice no, no es diplomático. Anónimo.

Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo. Cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo. Confucio.

De querer ser a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico a lo cómico. J. Ortega y Gasset.

Dichoso es el que tiene una profesión que coincide con su afición. Bernard Shaw.

¡Dios mío, líbrame de mis amigos! De mis enemigos ya me libro yo. Voltaire.

El amor es una amistad con momentos eróticos. Antonio Gala.

El arte es largo, la vida breve (Ars longa, vita brevis). Hipócrates.

El azar es un esbirro del destino. Beltrán de Rusadir.

El genio pasa con frecuencia por la vida llevando una bomba en las manos capaz de explotarle cuando menos se piense: la locura. Anónimo.

El juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los secretos placeres de la vida. G. K. Chesterton.

El mundo está lleno de buenas máximas y vacío de gente que las aplique. B. Pascal.

El peligro de la Izquierda está en la caída en idealismo y utopía. El peligro de la Derecha es la caída en pragmatismo y cinismo. J. L. Aranguren.

El pino no deja crecer al pimpollo que nace cerca de él; y si éste logra crecer, lo hace torcido, separándose de aquél. Beltrán de Rusadir.

El que pide con timidez, invita a negar. A. Shopenhauer.

El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón. Mahatma Gandhi.

El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el secreto propio pasa por imbécil. Voltaire.

El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía. Pitágoras.

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El tiempo revela todas las cosas: es un charlatán y habla hasta cuando no se le pregunta. Eurípides.

En el amor, lo importante no es ser el primero, sino el último. Beltrán de Rusadir.

En el espejo ve cada uno a su mejor amigo. Anónimo.

En la cola está el veneno (In cauda venenum). Anónimo. Se refiere a la cola venenosa del escorpión, con que se alude a una charla, un escrito, etc., que tras un comienzo inofensivo termina en forma polémica y maliciosa.

En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan. E. Jardiel Poncela.

En muchas ocasiones echo de menos tener párpados en las orejas, con que tapar los oídos. Beltrán de Rusadir.

Equilibra tus necesidades con tu riqueza y no serás pobre ni rico, sino simplemente afortunado. Chilón de Lacedemonia.

Es más fácil morir por los demás, que vivir por los demás. Beltrán de Rusadir.

Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos. Larochefoucould.

Es muy difícil que dos que ya no se aman, riñan de veras. Larochefoucould.

Es muy fácil ser respetable cuando no se tiene oportunidad de ser otra cosa. Bernard Shaw.

Es peligroso todo aquél que no tiene nada que perder. Goethe.

Escribir pensamientos, máximas, sentencias, es muy fácil. Hay una infinidad en el mercado mundial. Sólo cambiando el orden de los términos se obtiene una nueva sentencia, fuente de meditación. Toda sentencia dicha en un orden distinto tiene también sentido profundo. Esta es la gracia de la sabiduría. Miguel de Unamuno.

Existe una cosa ordinariamente llamada caridad, que significa caridad para el pobre que lo merece; pero la caridad hacia el que lo merece no es caridad, sino justicia. Son los que no lo merecen los que necesitan la caridad. G. K. Chesterton.

Fragilidad, tienes nombre de mujer. W. Shakespeare.

Generalizar siempre es equivocarse. Hermann Keyserling.

Gobernar significa rectificar. Confucio.

Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido en el momento de hacer las listas electorales. Konrad Adenauer.

Hay hombres que hablan como libros. Miguel de Unamuno.

Hay mujeres que tienen la ausencia deliciosa. Maurice Baring.

Hay quien ama a los animales y flores porque es incapaz de entenderse con su prójimo. Sigrid Lunset.

Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego. León Tolstoi.

Hay quienes viven de los naufragios ajenos. Beltrán de Rusadir.

Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada; no pretender modificarla. Jacques Chardonne.

He reducido el mundo a mi jardín, y ahora veo la inmensidad de todo lo que existe. J. Ortega y Gasset.

Hoy mismo empieza el resto de tu vida. Anónimo.

La condescendencia crea amigos, y la verdad crea enemigos. Terencio.

La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos automóviles y yo ninguno, los dos tenemos un automóvil. Bernard Shaw.

La felicidad no se disfruta, se añora. Beltrán de Rusadir.

La historia es como una destilación del chismorreo. Thomas Carlyle.

La improvisación es la verdadera piedra de toque del ingenio. Molière.

La inspiración es trabajar todos los días. Charles Baudelaire.

La lectura es el alimento del alma. Beltrán de Rusadir.

La libertad engendra la anarquía, la anarquía conduce al despotismo y el despotismo lleva otra vez a la libertad. Henri Barbusse.

La mejor prueba de que el viaje en el tiempo no es posible, es el hecho de no haber sido invadidos por masas de turistas provenientes del futuro. Stephen Hawking.

La modestia al conversar es muy rentable. Anónimo.

La multitud, cuando ejerce autoridad, es más cruel aún que los tiranos. Platón.

La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos. Platón.

La política atrofia la inteligencia y agudiza los instintos. Beltrán de Rusadir.

La pureza de los medios debe ser igual a la pureza del fin. Mahatma Gandhi.

La realidad no es una; hay tantas como personas. Beltrán de Rusadir.

La suerte no se busca, se encuentra. Beltrán de Rusadir.

La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás, y en no permitir que los demás sufran por nosotros. Thomas Carlyle.

La virtud está en el medio (In medi stat virtus). Sentencia de la Escolástica de la Edad Media, proveniente de Aristóteles.

Las costumbres del que nos habla nos convencen más que sus razonamientos. Menandro.

Las leyes son semejantes a las telas de araña: contienen a lo débil y ligero, y son deshechas y traspasadas por lo fuerte y poderoso. Solón de Atenas.

Las palabras vuelan, los escritos quedan (verba volant, scripta manent). Refrán latino.

Leer mucho es uno de los caminos de la originalidad; uno es tanto más original y propio cuanto mejor enterado está de lo que han dicho los demás. Miguel de Unamuno.

Llamar morboso a un artista porque trata asuntos morbosos, sería tan absurdo como llamar loco a Shakespeare porque escribió El Rey Lear. Óscar Wilde.

Lleva virilmente los cambios de fortuna, sin enorgullecerte del éxito ni dejarte abatir por los contratiempos; sé como una roca, y no como un espantapájaros que el viento mueve de un lado a otro. Cleóbulo de Lindos.

Lo importante no es cómo te entierren, sino cómo te recuerden. Beltrán de Rusadir.

Lo mismo que quien abraza a un bloque de hielo termina quemándose, así quien se entrega apasionadamente al amor termina odiando. Beltrán de Rusadir.

Lo que eres me distrae de lo que dices. Pedro Salinas.

Lo que más vale en el hombre es su capacidad de insatisfacción. J. Ortega y Gasset.

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Los experimentos en política significan revoluciones. Benjamín Disraelí.

Los héroes, lo mismo que las pinturas, se admiran mejor un poco de desde lejos. Larochefoucould.

Los ingleses comienzan siempre una colonia con un banco, los españoles con una iglesia y los franceses con un cabaret. Anónimo.

Los papagayos charlan mucho, pero vuelan poco. Anónimo.

Los que están de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte. Antonio Machado.

Los veterinarios lo tienen más fácil. Por lo menos, no son desorientados por las opiniones de sus pacientes. Louis Pasteur.

Menos mal hacen cien delincuentes que un mal juez. Francisco de Quevedo.

Muchas mujeres coquetean con un hombre porque es inofensivo, pero se cansan de él por la misma razón. Bernard Shaw.

¡Mucho cuidado con el hombre que no os devuelve la bofetada! Bernard Shaw.

Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable. Goethe.

Muchos odian la soledad porque no se soportan a sí mismos. Beltrán de Rusadir.

Nada importa que no acudas a celebrar el éxito de un amigo; pero no dejes de acudir a su lado en el infortunio. Cleóbulo de Lindos.

No digas todo lo que piensas, pero piensa todo lo que dices. Francis Bacon.

No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerlo después. W. Shakespeare.

No hagas a los demás lo que quisieras que los demás te hicieran a ti. Podría muy bien ocurrir que los gustos de los demás no coincidiesen con los tuyos. Bernard Shaw.

No hay indicios ciertos para distinguir el sueño de la vigilia. R. Descartes.

No niegues tu pan al pobre / que de puerta en puerta llama, / que ese te enseña el camino / que puedes tomar mañana. Anónimo.

No prolongues demasiado el placer; interrúmpelo antes de que sobrevenga el hastío. Solón de Atenas. 

No prometas el cielo ni amenaces con el infierno a un hombre si no estás completamente seguro de que hay un sitio para él. Adolf Lorenz. 

No puede ser núcleo de una reunión ni el político ni el escritor. El político es aburrido fuera de sus círculos y de sus tópicos. El escritor es agrio y malévolo. Pío Baroja. 

No reveles a tu amigo todos los secretos que poseas. ¿Qué sabes tú si con el tiempo no se transformará en tu enemigo? No causes a tu enemigo todo el mal que puedas hacerle. ¿Qué sabes tú si con el tiempo no se transformará en tu amigo? Saadi. 

No sería deseable que todos pensáramos igual. La diferencia de opiniones es lo que hace posible las carreras de caballos. Mark Twain.

¿No sientes curiosidad por saber quiénes son los desconocidos y actuales genios del arte, la ciencia, la política, el pensamiento, que serán celebrados y estudiados el día de mañana? Beltrán de Rusadir. 

No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino. Confucio. 

No tengas prisa en adquirir nuevos amigos; y una vez adquiridos, no tengas prisa en deshacerte de ellos. Solón de Atenas. 

Nosotros sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser. W. Shakespeare. 

Nunca gobernarás bien a los demás, si no empiezas por gobernarte bien a ti mismo. Tales de Mileto. 

Nunca olvido una cara, pero con usted voy a hacer una excepción. Groucho Marx. 

Nunca pasa nada, hasta que pasa. Beltrán de Rusadir. 

O una vida tranquila, o una muerte feliz. Es bueno morir cuando la vida es molesta. Vale más no vivir que vivir desgraciado. Máxima griega. 

¡Oh santa sencillez! (O sancta simplicitas!). Según parece, palabras exclamadas por Juan Huss († 6 julio 1415) en Constanza, viendo a un campesino y a una vieja echar con fanatismo más leña en la hoguera en la que él estaba a punto de morir. 

Oposición es el arte de prometer aquello que el gobierno no puede asegurar. Harald Nicolson. 

Orar no es pedir; orar es la respiración del alma. Mahatma Gandhi. 

Piensa como piensan los sabios, mas habla como la gente sencilla. Aristóteles. 

Pintar flores es cosa corriente; pero darles perfume es una facultad exclusiva de Dios. Anónimo.

Por muy seguros que estemos de lo que nos va a pasar mañana, lo veremos siempre como una posibilidad. Beltrán de Rusadir. 

Que el zapatero no juzgue más allá de sus zapatos (Ne sutor ultra crepidam). Apeles. Palabras que dirigió este pintor griego a un zapatero remendón que, tras haber criticado la manera con que aquél había representado cierto calzado en un cuadro, también pretendía juzgar el resto de la obra. 

Que tu palabra no se adelante a tu pensamiento. Pitaco de Mytilene. 

Quien a los veinte años no es revolucionario es que no tiene corazón y quien a los cuarenta años sigue siéndolo es que no tiene cerebro. Confucio. 

Quien todo lo ve, todo lo abrevia. Montesquieu. 

Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro. John Knittel. 

Se puede andar con una pistola cargada; se puede andar con una pistola descargada; pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada. Mark Twain. 

Se puede dar un primer impulso a las cosas; después, ellas nos arrastran. Beltrán de Rusadir. 

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. A. Lincoln. 

Se puede perder la razón combatiendo la insensatez. Goethe. 

Si afirmar que la vida humana es sagrada significa que la fuerza no debe utilizarse nunca para derrocar malos sistemas de gobierno, para poner fin a las guerras y al despotismo, y para liberar a los oprimidos, entonces no puedo honradamente defender ese principio. Bertrand Russell. 

Si alguien te insulta en voz alta, antes de contestar hazle repetir la frase. Sacha Guitry. 

Sobre la rosa se puede poetizar; tratándose de patatas hay que comer. Goethe. 

Sólo conoce los caminos rectos quien erró alguna vez por los torcidos; y la mejor intención no es, quizá, la del hombre impoluto, sino la del que tiene en el alma la cicatriz de muchas rectificaciones. J. Ortega y Gasset. 

Sólo empecé a aprender después de haber terminado mis estudios. Anatole France.

Soportamos las represiones, pero no sufrimos las burlas. Preferimos ser malos a ser ridículos. Molière. 

También al toro bravo lo gobiernan los cabestros. Anónimo. 

También me embeleso observando a los pájaros, y no por eso he aprendido a volar. Beltrán de Rusadir. 

Tan fácil es quitarle a un maestro la batuta, como difícil es dirigir con ella la quinta sinfonía de Beethoven. Antonio Machado. 

Ten cuidado con tus sueños, pueden cumplirse. Anónimo. 

Todas las mujeres llegan a ser como sus madres; esa es su tragedia. Óscar Wilde. 

Todo el mundo desea algo, aunque sea la muerte. Beltrán de Rusadir. 

Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres. Mahatma Gandhi. 

Todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible. G. Clemenceau. 

Todos los hombres persiguen siempre, inexorablemente, su propio bien. Aristóteles. 

Todos somos aficionados; en nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa. Charles Chaplin. 

Tu modo de juzgar a los demás revela tu carácter. Anónimo.

Un biofísico habla de física a los biólogos y de biología a los físicos, pero cuando se junta con otro biofísico sólo discute de mujeres. Anónimo.

Un camello es un caballo diseñado por un equipo. Anónimo.

Una prueba de patriotismo es hablar mal cualquier idioma que no sea el nuestro. J. M. Eça de Queiroz. 

Vota al hombre que promete menos. Será el que menos te decepcione. William Mitchell Ramsay.

Y ese que habla tanto está completamente hueco, ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena. Rabindranath Tagore.

martes, 2 de septiembre de 2014

Gitanos

Es difícil ponerle etiquetas a un gitano, porque un gitano, que tantas cosas vende, no se deja vender ni clasificar así como así. Son unos auténticos amantes de la libertad, aunque su concepto de ella se parece más al de "independencia" que otra cosa, por lo cual gustaban mucho a Cervantes, uno de cuyos parientes se casó con una gitana; algo raro, porque los gitanos se consideran a sí mismos como una aristocracia y en consecuencia solo se casan entre ellos, ya que por sus venas corre sangre de reyes. La Gitanilla es la novela ejemplar más extensa de Cervantes, y eso, ya de por sí, resalta su importancia en el conjunto. En la lengua cásica, el gitano adjetivo tenía el significado de "garboso" o "rumboso"; por demás, la palabra procede por aféresis de egitano, forma vulgar de egiptano, "de Egipto", porque ellos solían decir que eran príncipes venidos de Egipto; faraones, vamos. Pero por su lengua, el romaní, que es en realidad un dialecto del sánscrito, y por sus genes, se sabe que en realidad vienen del Punjab, en el norte de la India. Allí eran una casta militar de jinetes que, derrotada en una guerra al filo del siglo XI, tuvo que escoger entre dos alternativas: la esclavitud como parias o el destierro. Los gitanos europeos escogieron esto último y se dispersaron por todo Occidente hasta llegar a España a comienzos del siglo XV. Esto explica tres cosas: su conciencia de formar una nobleza o casta, su tradición nómada de caballeros y su justificada fama de chalanes o comerciantes de cuadrúpedos, algo que les hizo ser acusados continuamente de abigeato. Su lengua no se ha mantenido pura, sino que ha ido adaptándose al terreno que pisaban formando diversos dialectos pidgin, de los cuales hay cinco en España; por ejemplo, el caló usa la morfosintaxis del español, el errominchela la del vasco. Por cierto que este último pidgin, casi extinto (solo tiene unos mil hablantes, la mayoría de edad avanzada) interesa porque puede ofrecer algunos datos interesantes sobre el vasco antiguo del siglo XV, del que no queda otro resto que el dialecto roncalés. Su religión también se adapta al terreno, pero en sus raíces no cree en el animismo natural, sino en el culto a los antepasados y en la vida después de la muerte: las mejores tumbas del cementerio son siempre las de los gitanos, como las de los egipcios. Cuidan mejor de su coche, siempre ceñido con decentes cortinillas, o de su carro que de su casa, porque la casa se considera algo temporal y desechable. De su dios solo cabe decir que no es el de los payos, gachós o no gitanos, es un dios hecho a imagen y semejanza del gitano ideal, pero existe y proveerá; la moral consiste en no traicionar al clan o al patriarca que lo representa violando una lista de tabúes y supersticiones que crean cohesión. Su valor primero es la familia y el clan, y entre ellos no existe ni el divorcio ni la independencia familiar: los ancianos son respetadísimos. Por orden, se respeta al clan gitano, al varón gitano, a la mujer gitana, a la naturaleza y a la vida. Su historia es muy parecida a la de los judíos, si bien ellos carecen de tradición escrita y de ganas de volver a su país; como son nómadas, consideraron esas cosas como poco útiles para el viaje y las desecharon; quizá por eso han prosperado menos: siempre se encuentran de paso en todas partes.

Mariana y los gigantes a hombros de enanos

Mariana (el historiador manchego, se entiende), a comienzos del siglo XVII y siguiendo un famoso tratado del Aquinate, reconocía al pueblo el derecho a descabezar un gobierno si este oprimía con impuestos excesivos, adulteraba la moneda o impedía reunirse a sus representantes, es decir, si se volvía tirano, ya que un gobierno ha de ser ligero de llevar, y no tan pesado que asfixie al pueblo que lo soporta. Y otro manchego, Mejía, lo repetía en el XIX con citas de Cicerón, invocando además el derecho natural y la fórmula de juramento de los reyes de Aragón: "Nos, que valemos tanto como vos y juntos podemos más que vos, os hacemos nuestro rey y señor con tal que guardéis nuestros fueros y libertades y, si no, non". Esta fórmula, no por vieja menos democrática, es demasiado moderna para los tiempos que corren, que son los de Felipe VI el Urgente, por lo cual no se utilizó en su caso. Es más, en la Declaración de independencia de los que escaparon allende los mares, se dijo: "Cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es un derecho y un deber para el pueblo derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad". ¡Qué tiempos aquellos! Cualquiera diría que, como escribió Kant entonces, la humanidad había alcanzado la madurez y adoptado por fin la posición erguida no solo en lo físico, sino en lo moral.

Pero en estos tiempos nosotros, pobres enanos, no podemos quitarnos de encima a una serie de, más que gigantes, gordos gorrones sempiternos que usurpa la voluntad popular con todo tipo de pretextos falsamente llamados leyes. Es verdad que la ley es solo la forma de que el despotismo de la fuerza se vuelva soportable, pero, a la manera de la civilizada y nórdica Ley de Jante, uno espera que sea solo la forma de redistribuir la riqueza en beneficio de toda esa especie humana de la que hablaba Kant y no solo de una parte.

Casi una mitad de votantes confía todavía en el pepoísmo, principal partido del propietariado, y su bicefalia peleada, el orwéllico marrano Rajoy y el pupas Sánchez, sostén casi único del borbonazo que vive de nuestras rentas, no de tantas como ya tenía, no siempre aquí donde lo soportan (que no hay modo de comprobarlo, por ejemplo, como con Pujol). Tan democrática es esta única Constitución otorgada que nos pusieron a votar sí o sí y que redactaron a toda prisa unos auténticos hijos de tiempos pretéritos. Según ese papelito, el rey es impune de cualquier crimen o incluso desliz, cual por caso haber herederos fuera del matrimonio, que no los tiene, ejem, ya que si los tuviera habría que alterar, según las leyes, la línea sucesoria, porque en el derecho español heredan también tanto los hijos naturales como los otros, que por simetría habria que llamar artificiales o elaborados con mano de obra cualificada (yo siempre he sido partidario de los productos naturales). Podría al menos llevar sus atributos (simbólicos) en los actos oficiales, corona y cetro, a la inglesa, mas que pesen demasiado, como lleva palo y aro un niño de los de ayer, si nuestro filipino fuera coherente o tuviera vergüenza, por más que de eso los Borbones hayan andado siempre escasos. El uso de símbolos de autoridad está en decadencia hasta en la iglesia católica, que significa universal, como si no hubiese otras, pues hasta el papa ha prescindido de su tiara, una triple corona que ya solo puede conquistar el más fiero equipo de rugby.

Aunque quieran vestir la mona de otros preciosos percales y metales, algo más de la mitad del país es republicana; la situación económica tiene algo que ver, pero no es solo eso. Si ya no brotan los parados, lo que brotan son los minusprecarios, los subproletarios y los novecieuristas, más que melones tiene La Sagra, sino que, sin salir de la misma comarca, donde por cierto nació Mariana (me refiero al historiador, no a la otra) nos brotan los UltrasTala de Talavera de la Reina, traviesos y peligrosos muchachos que bien conoce el FBI por sus contactos con los terroristas Supremacistas de Estados Unidos. Hasta un pollo sin cabeza se espantaría de lo lejos que empiezan a ir algunos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los legendarios Fueros de Sobrarbe y el juramento del rey

Del blog de Javi Fields en 2011:

Muchos cronistas escribieron sobre la conocida fórmula del juramento de los antiguos Reyes de Aragón, que con muchas otras variantes, podría escribirse como:

Nos, que valemos tanto como vos y juntos podemos más que vos, os hacemos nuestro Rey y Señor, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no.

Así, por ejemplo, explicaba Pietro Soranzo, Embajador de Venecia en torno a 1570, en una carta dirigida al Dux, que ésta era la fórmula que los procuradores en Cortes decían al aspirante a Rey, antes de que éste fuese entronizado en la Corona de Aragón:

Nos, que valemos tanto como Vos, que no valéis más que Nos, os juramos como Príncipe y heredero, con la condición de que conservéis nuestras leyes y nuestra libertad, y haciéndolo Vos de otra manera, Nos no os juramos.

Sólo tres años después, François Hotman citaba esta fórmula en su obra Francogalli (Ginebra, 1573):

Nos que valemos tanto como Vos y podemos mas que Vos, Vos elegimos rey con estas y estas condiciones, entre Vos y Nos, un que manda mas que Vos.

Algo después, el latinista e historiador Jerónimo Blancas redondeaba la fórmula con el famoso "y si no, no", escribiendo en su obra Coronaciones de los reyes y reinas de Aragón (1583):

Nos, que cada uno de nosotros somos igual que Vos y todos juntos más que Vos, te hacemos Rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir; si no, no.

En la misma época (1598), sería Antonio Pérez quien, desde su exilio obligado en París, escribiría en sus Relaciones la fórmula:

Nos que valemos tanto como vos os hacemos nuestro Rey y Señor con tal que nos guardéis nuestros fueros y libertades, y si no, No.

Parece ser que el origen de la fórmula se remonta a los (¿Verdaderos o Falsos?) Fueros de Sobrarbe. Sobre esos fueros, y sobre el juramento de los Reyes de Aragón, resulta imprescindible la obra del historiador Ralph E. Giesey, "If not, not. The oath of the aragonese and the legendary laws of Sobrarbe", publicada en 1968 por Princeton University Press, y traducida al castellano en 2009 por la editorial de la Universidad Camilo José Cela: "Si no, no".

En ella, explica Giesey el origen y desarrollo de los Falsos Fueros de Sobrarbe, y viene a localizar la invención de la fórmula del "y si no, no" alrededor de la mitad del siglo XVI, coincidiendo precisamente con las Alteraciones de Aragón, en las que mucho tuvo que ver el antes citado Antonio Pérez.

La conferencia "Las libertades aragonesas", pronunciada por Jesús Lalinde Abadía el 30 de mayo de 1972 en la sesión de clausura del curso 1971-72 en la Institución "Fernando el Católico", hace buena referencia a la obra de Giesey.

Imprescindible también para el lector interesado es la bien documentada obra El Fuero de Tudela (2006), de Luis María Marín Royo (baste decir que el Fuero de Tudela es conocido también con el nombre de Fuero de Sobrarbe). Historia o leyenda, "Y si no, No" es marca registrada del derecho aragonés y símbolo de nuestras libertades.

[Editado poco después] Añado unos párrafos bastante clarificadores extraídos de Orígenes mitológicos de España, de José Álvarez Junco y Gregorio de la Fuente Monge, Universidad Complutense de Madrid.

El espacio de máxima litigiosidad, en la Península Ibérica, fue el ocupado por las obras relacionadas con el reino de Aragón. El auge que conocieron las historias particulares, dentro de aquel anticuarismo barroco que era fuente de privilegios corporativos, se cargó allí, en los últimos decenios del XVI, de una tensión mucho más alta que en momentos anteriores. El tópico heredado, sin consecuencias prácticas inmediatas, era que en el Aragón medieval los reyes habían sido electivos y que se sometían a un pacto con el reino, ante una asamblea de sus vasallos más notables. La leyenda provenía del Liber Regum, escrito en lengua romance navarro-aragonesa hacia 1200 y llamado Cronicón Villarense en su versión castellana, importante fuente de la Historia gótica de Jiménez de Rada. Según este texto, tras derrumbarse el reino visigodo se refugiaron en las montañas de Aínsa y Sobrarbe unos cuantos ermitaños y unos trescientos caballeros que, careciendo –a diferencia de Asturias– de un príncipe godo, pusieron por escrito sus libertades o fueros y, tras hacérselos jurar, eligieron a uno de ellos –Íñigo Arista– como rey. Esto ocurrió, en principio, en el siglo VIII. Pero las primeras noticias sobre tales hechos provienen de 500 años más tarde, a comienzos del XIII y son, con toda probabilidad, inventadas. Los fueros seguían siendo locales, por entonces, y sólo en 1247, bajo Jaime I el Conquistador, se promulgó una compilación general de los fueros de Aragón –corona a la que para entonces ya estaba incorporado el territorio de Sobrarbe–, elaborada por un pariente del monarca, el obispo de Huesca Vidal de Canellas o Cañellas. En el XIV, el foralista aragonés Martín de Sagarra siguió cultivando la leyenda de las libertades aragonesas, añadiendo que, a partir de Sobrarbe, aquella monarquía era electiva y que los caballeros de ese reino sólo juraban a su monarca a condición de que éste designara a un Justicia Mayor encargado de vigilar la observancia de los fueros por parte del rey y facultado para destituir a este último en caso de que los infringiera. Aunque no se conoce ningún caso de juramento regio efectivo bajo una fórmula de este tipo, la leyenda continuó y fue desarrollada a lo largo del siglo XV, en que hubo varias compilaciones de fueros aragoneses, entre ellas la de Ximénez de Cerdán, Justicia Mayor, cuyos Fueros y Observancias de Aragón incluían el supuesto texto de Sobrarbe. 

La compilación de los fueros encargada por las Cortes aragonesas en 1552 repetía el mito de los fueros de Sobrarbe, constatando que “en Aragón hubo primero leyes que Reyes”. Eran unos fueros o libertades muy borrosos, cuyo mantenimiento se suponía corría a cargo del Justicia Mayor, una figura más bien simbólica, de competencias mal definidas. Pero el mito llegaba hasta el extremo de asegurar que, desde Íñigo Arista, los reyes medievales habían jurado su cargo ante unas Cortes que les hacían reconocer que “Nos, que valemos tanto como Vos, y todos juntos más que Vos, os hacemos Rey si nos gobernáis bien; si no, no”. Ralph E. Giesey dedicó hace ya cuatro décadas un largo estudio al surgimiento de este mito, que el propio Mariana repetiría y en el que apoyó, por cierto, sus tesis François Hotman. [...] El sucesor de Zurita como cronista de Aragón, a partir de 1581, fue Jerónimo de Blancas, con quien volvió a descender drásticamente la calidad de la crónica. Si Zurita se había encontrado incómodo al tratar de las épocas primitivas, por verse desprovisto de documentos fiables, Blancas, por el contrario, “se hallaba a placer en el terreno de la ficción”, como dice Sánchez Alonso, y su creatividad literaria le llevó a completar “el artilugio de los reyes y fueros de Sobrarbe, que desde Tomich y Vagad venían forjando los aragonesistas, para que el origen de Aragón tuviese así una ilustre antigüedad propia, independiente de Navarra”. Para ello falsificó una supuesta crónica de San Pedro de Taberna, monasterio ribagorzano, y varios textos legales de Sobrarbe en latín, con el fin de demostrar que en aquellos fueros radicaba el origen del Justicia Mayor. 

En aquellas conflictivas últimas décadas del siglo XVI, incluso las fantasías de Blancas podían ser litigiosas. Aquellos fueros de Sobrarbe, que su desenvoltura le había llevado a poner por escrito y en latín, se condensaban en seis preceptos o privilegios, uno de las cuales rezaba que no era lícito al rey dictar leyes sino atendiendo al consejo de sus súbditos y otro que si llegara a ocurrir que el monarca oprimiera los fueros y libertades del reino éste era libre para ofrecerse a otro soberano. Esto lo escribía en 1588; dos años después, llegó a su clímax la tensión en torno a Antonio Pérez y en 1591 fue ejecutado Lanuza, Justicia Mayor de Aragón. En medio de aquellos hechos murió Blancas y fue sucedido por Juan Costa y Beltrán, que continuó escribiendo sus anales aragoneses en tono fuerista. Lo mismo hizo el siguiente cronista, Jerónimo Martel, y éste acabó ya siendo destituido en 1608. Tanto su obra como la de su antecesor Costa fueron destruidas solemnemente en Madrid al año siguiente. Felipe III nombró entonces a Lupercio Leonardo de Argensola, célebre poeta que había apoyado al anterior monarca durante las alteraciones aragonesas de 1590-91 y que había dictaminado contra los anales de Martel. A su muerte, en 1613, le sucedió en el cargo su hermano Bartolomé, que continuó con rigor los Anales de Aragón de Zurita pero escribió, sobre todo, unas Alteraciones populares de Zaragoza en 1591, de las que ambos hermanos habían sido testigos; aunque se declaraba en ellas no “cronista del reino sino del rey”, intentaba adoptar una visión equilibrada de aquellos sucesos; y aceptaba la referencia inicial a los aragoneses como titulares de los fueros de Sobrarbe, según los cuales habían aceptado tener un rey “con ciertas condiciones y leyes” vigiladas por un magistrado que era el Justicia del reino.

sábado, 30 de agosto de 2014

Los cuatro sentimientos primarios

Por lo visto, los sentimientos preinstalados en nuestro hardware neurológico no son seis como Paul Ekman creía, sino, según un software de observación desarrollado por la Universidad de Glasgow, cuatro: miedo, enfado, tristeza y alegría. Los gestos que acompañan estas emociones en la cara son universales y aparecen en los bebés sin ser aprendidos. Luego se desarrollan, a  partir del miedo, la sorpresa, y, a partir del enfado o ira, la repugnancia: estos sentimientos tienen algunos elementos de gestualidad comunes; pero el fundamento de la sorpesa es el miedo y el fundamento de la repugnancia es la ira. A partir de estas emociones básicas se van derivando las demás.