domingo, 25 de mayo de 2025

La novela en la sociedad del cansancio

 «Nadie puede leer dos mil libros. En los cuatro siglos que vivo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer sino releer. La imprenta, ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, ya que tendió a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios». J. L. Borges, "Utopía de un hombre que está cansado", en El libro de arena (1975)

En 1996, hace casi treinta años, en su ensayo «Why bother?» [«¿Para qué molestarse?»] (también publicado como «Perchance to Dream» en la revista Harper's Magazine), el novelista estadounidense Jonathan Franzen planteó varios argumentos clave sobre la irrelevancia de la novela literaria en nuestros tiempos:

1. Explora la disminución del peso cultural de la novela literaria en el Occidente contemporáneo, cuestionando su lugar en una cultura dominada por los medios electrónicos.

2. Franzen analiza su crisis personal como escritor, sintiéndose atrapado entre escribir obras comprometidas socialmente y crear arte significativo.

3. Argumenta que la ficción literaria sirve como una forma de conectar con los lectores a través de una especie de conversación íntima que otros medios no pueden proporcionar.

4. Introduce el concepto del «contrato» entre el escritor y el lector, sugiriendo que la literatura ofrece un espacio para la conexión humana genuina en una sociedad cada vez más aislada.

5. Franzen aboga en última instancia por una escritura que aborde la experiencia privada en lugar de intentar cambiar la sociedad a través de la crítica social directa.

6. Sugiere que escribir y leer ficción literaria son actos de resistencia contra la alienación y la distracción de la cultura contemporánea.

lunes, 19 de mayo de 2025

Engel / Ángel, canción de Rammstein

 Engel / Ángel, canción de Rammstein:


Quien sea bueno en vida sobre la tierra

se convertirá en ángel tras la muerte.

Con la mirada al cielo entonces preguntas

por qué no se les puede ver.

Solo cuando las nubes se van a dormir

se nos puede ver en el cielo:

tenemos miedo y estamos solos;

Dios sabe que no quiero ser un ángel.

Ellos viven tras el resplandor del sol,

separados de nosotros, infinitamente lejos.

Tienen que aferrarse fuertemente a las estrellas

para no caer del cielo. 


Cuestión de carácter

 "El pensamiento condiciona la acción, la acción determina el comportamiento, el comportamiento repetido crea hábitos, los hábitos estructuran el carácter, y el carácter marca el destino" (Aristóteles)

El carácter es el horizonte del destino.

viernes, 16 de mayo de 2025

Los catorce preceptos del budismo comprometido

 El monje budista vietnamita Thích Nhất Hạnh formuló Catorce preceptos del budismo comprometido, que sirven como pautas para vivir con una conciencia social más fuerte.​ Son los siguientes:

1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes ahora es absoluto, inmutable. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. Se encuentra en y no en el conocimiento conceptual. Prepárate para aprender a través de todo, a observar en ti mismo y en el mundo en todo momento.

3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y a la estrechez.

4. No evites el contacto ni cierres tus ojos al sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida y en el mundo. Encuentra maneras de estar con aquellos que sufren por todos los medios, incluyendo el contacto personal y las visitas, imágenes y sonido. Por tales medios despierta en ti mismo y en los demás la realidad del sufrimiento en el mundo.

5. No acumules riquezas mientras millones están hambrientos. No tomes como objetivo de tu vida la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con los que estén en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surjan la ira o el odio practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira u odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión ni en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y de la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.

9. No digas cosas falsas por interés personal o para impresionar a los demás. No pronuncies palabras que causen desviación u odio. No difundas noticias que no sabes que no son ciertas. No critiques ni condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aun cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad budista para ganancia o provecho personal, no transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás su oportunidad de vivir. Elige una vocación que te ayude a realizar tu ideal de compasión.

12. No mates, no permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo simplemente como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre el mundo al que estás trayendo nuevos seres.

sábado, 10 de mayo de 2025

Debate sobre el mal

 [Transcripción corregida por el bloguero de un debate moderado por Juan Manuel de Prada sobre el tema del mal, tomado de YouTube.]

 Presentación de los invitados

Nuestro primer invitado lo conocen ustedes perfectamente. Es Leopoldo [Prieto], licenciado en derecho por la universidad de Granada, licenciado en teología dogmática y doctor en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, ordenado sacerdote en 2001, ha ejercido su ministerio pastoral y académico en Alemania, Chile e Italia. Desde 2008 es profesor en la Facultad de Filosofía de la universidad eclesiástica San Damaso. Es autor de la obra El hombre y el animal: nuevas fronteras de la antropología. Querido Leopoldo, muchísimas gracias por atender nuevamente nuestra petición. 

Gracias a vosotros. Es un placer estar aquí.

Y, si es un placer recibir a Leopoldo una vez más, pues desde luego que también lo es recibir a nuestro siguiente invitado, una persona muy, muy querida por todos nuestros espectadores. Se trata de Manuel [María] Carreira, de la Compañía de Jesús. Es licenciado en filosofía por la Universidad de Comillas y en teología por la Universidad Loyola de Chicago; doctor en física por la Universidad Católica de Washington. Ha sido profesor de astronomía en las universidades de Washington y Cleveland, y de filosofía de la naturaleza en Comillas, autor de obras como Metafísica de la materia. [Núcleos temáticos de Filosofía de la Naturaleza, Materia no viviente.] Ha sido miembro del Observatorio Astronómico Vaticano, y colaborado en proyectos como asesor de la agencia espacial de los Estados Unidos. Padre Carreira, muchísimas gracias por estar siempre dispuesto a venir a este humilde programa que se honra con su presencia.

Muchas gracias por haberme invitado de nuevo.

Es un placer siempre y un gran honor tenerlo entre nosotros, así que esta tarde lanzamos a nuestros invitados la pregunta que desde de tiempos inmemoriales ha torturado a la humanidad: si existe un Dios Todopoderoso y Providente que desea el bien de los hombres, ¿cómo es posible que permita la existencia del mal y también del sufrimiento?

Aproximación al problema del mal

Padre Carreira: una primera aproximación al problema del mal.

Tal vez la primera cosa que a mí me viene a la cabeza como un dato que nunca debemos olvidar, y es que todo ser creado es finito; por lo tanto, tiene capacidades limitadas; por lo tanto, se va a encontrar con situaciones en que esas capacidades no resuelven un problema, y eso lleva a frustración en el orden meramente material, también en el orden personal; y en el orden moral, por ejemplo, uno puede decir que es un mal un terremoto. Para quienes lo sufren, ciertamente, eso es un mal; pero podemos decir, desde el punto de vista geológico, que los terremotos son consecuencia necesaria de cómo funciona la naturaleza y, si no hubiese habido erupciones volcánicas con sus terremotos consecuentes etcétera, la Tierra no sería habitable; entonces, vemos que lo que nosotros llamamos mal en gran parte es simplemente la limitación inherente a todas a todos los procesos de la naturaleza, que dan lugar a situaciones que, desde el punto de vista humano, nos parecen negativas, nos parecen desagradables. Pero tiene que funcionar la naturaleza según sus leyes para que la Tierra sea habitable, para que nosotros podamos desarrollar incluso toda nuestra vida, y no es posible imaginar siquiera un mundo en el que nunca ocurre nada desagradable para alguien eso es una utopía que no tiene posibilidad de realizarse por eso se ha dicho algunas veces que Dios debería crear el mejor de los mundos posibles no hay tal mejor de los mundos posibles ni puede haberlo, porque en el momento en que cualquier realidad es finita tendrá sus limitaciones, y no me gustarán esos procesos en que esas limitaciones no están de acuerdo con mis preferencias. Pero la naturaleza no es omnipotente ni puede serlo; luego tenemos el capítulo más difícil, donde entra la responsabilidad humana: el mal moral podría evitarse, si uno quiere decirlo, de una manera utópica, porque como Dios debe prever lo que hará todo ser humano en toda su vida podría decidir crear solo aquellos que se han de portar bien, y entonces no habría mal mora.  Entonces uno puede preguntarse, lo han preguntado teólogos y filósofos, ¿por qué Dios permite que exista mal debido al mal uso de la libertad humana? Y ahí la respuesta, que puede parecer un tanto difícil de aceptar, pero que tiene una base lógica, es que todas las perfecciones de Dios pueden manifestarse en un mundo ideal, donde no hay sufrimiento, donde no hay mal alguno; pero no podría manifestarse su misericordia: la misericordia solo puede manifestarse donde hay miseria, y entonces Dios permite que haya miseria. No porque la quiera, sino porque deja ese posible modo de actuar a la libertad humana, y también hay miseria causada por efectos de la materia actuando según sus leyes, y eso permite que Dios manifieste su misericordia incluso de la manera más asombrosamente directa participando de nuestros males, participando de nuestros sufrimientos. Y eso es lo que nos dice precisamente la fe en la Encarnación redentora. Dios no se queda en una especie de castillo aislado, sino que viene al Mundo, participa de nuestros sufrimientos, participa incluso de la muerte, participa de las consecuencias del pecado. Y entonces manifiesta de una manera muy clara verdaderamente resplandeciente su infinita misericordia y su amor hacia nosotros.

La división del mal

Leopoldo:

Sí querría hacer alusión a una doctrina que me parece muy interesante, que está un poquito desdibujada en nuestro contexto cultural, y me parece de máximo interés porque es algo que, pensado en soledad y en conciencia, y no tanto por estímulos ambientales culturales, yo creo que se asiente la cuestión es la siguiente: la división después de definir del mal de la manera que se haga, pero la división del mal como mal moral y mal físico quizás no es la más exacta; se puede decir lo mismo llamándola mal de culpa y mal de pena, donde la culpa es el verdadero mal: es la acción mala cometida voluntaria, libremente, con conocimiento de causa y con acto de voluntad que se adhiere a este mal, y ese es el mal radical, el mal verdadero; y el mal de pena, que es lo que de ordinario se entiende por sufrimiento: aquello que nos perturba, pero sin hacernos malos. Y esto no solo no necesariamente no es un mal, sino que a veces es un bien, es un bien experimentado como tal.

Crimen y castigo

Por el mismo malvado crimen el castigo a veces es anhelado por la misma persona que se ha cargado con una culpa demasiado grave para llevar por sí misma. Es el tema, si se quiere, de la película La Misión, donde creo que se llama Rodrigo el español que esclaviza a los indios después de haber matado y haber cometido muchas bárbaras atrocidades: quiere ser castigado para, de esta manera, librarse del mal que ha cometido. Es como la historia del rey que se cuenta en Navarra, en Aralar, que comete creo que un parricidio y se impone un castigo para redimir el mal de pena, la culpa, la pena. Puede ser, lo digo así, hipotéticamente. Yo pienso que es así, en los planes misteriosos de Dios, la medicina por la que Dios a un hombre, en singular, y a una humanidad, como colectivo que se ha apartado de él, lo vuelve a acercar así, y este acercamiento, si ha sido voluntariamente consentido por las personas, tiene algo de dolor, evidentemente, pero es un acercamiento para el bien y para la vida; digo, y lo he advertido antes, que esta idea, seguramente, va a generar algo de polémica; pero yo creo que es así, y por eso me gusta llamar más al mal físico mal de pena, porque tiene propiamente este sentido en el relato del Génesis y en la andadura y marcha de la humanidad después de la comisión del pecado original. Se ve muy bien cómo Dios interviene, y Dios interviene siempre en sus planes de salvación y de misericordia con los hombres jamás para causarles un mal irreparable, sino un mal o un dolor que es bueno. Tomás de Aquino es un gran analista psicológico, y, en las Cuestiones, "Disputar de malo", lleva a cabo una descripción de este proceso de monstruificación que es interesante. La palabra no es suya ¿eh?, solo es un neologismo. ¿En qué consiste? Sí, espero que se me consienta...

Por supuesto, por supuesto.

...Para mostrar en qué consiste el dolor verdadero de aquel que se hace libremente malo, y es que, eh, lo he aludido antes, ahora lo digo un poco más detalladamente, y es lo que él llama el dolor de los damnosus: están en continua ruptura interior, de manera que lo que son, porque radical y positiva radicalmente son buenos, si no no habría dolor, están puestos en un ser como una determinación de positividad y de bondad que, sin embargo, detestan, y que contradicen constantemente con su voluntad. Es decir, que son libremente un autoinfligirse daño y dolor a lo que son por naturaleza; esto es el proceso de excisión y ruptura interior que causa, no el padecer el mal (que Dios esperamos y creemos lo utiliza en designios de salvación) y podemos argumentar racionalmente hasta un cierto momento, sino este mal que hace malo porque se comete con conocimiento y voluntad; hay una cuestión que es fundamental, y que ya está planteada por San Agustín: pretender demostrar o justificar el ateísmo por la existencia del mal no es convincente. ¿Por qué? Porque el mal, siendo efectivamente negación de una positividad, presupone una positividad previa: es deci,r que no puede darse un mal si no existe un bien unde deus deus sim malum es la pregunta que se pone San Agustín, si no recuerdo mal: ¿cómo Dios si existe el mal? Y responde: "justamente porque existe Dios, no porque lo cause".

El Dolor de los Damnosos

Puede existir el mal, es decir, solamente tenemos noción del mal porque tenemos una noción previa del bien, no solo noción, sino realidad: hay una positividad, de manera que (y esto lo han dicho muy bien algunos idealistas italianos, Giovanni Gentile en concreto), no es correcta la contraposición bien y mal sí lo que quieren decir es que la contraposición es del mal en el bien. El mal es siempre una forma parasitaria de una entidad precedente, y toda la riquísima psicología de las pasiones como aspecto (Miguel tiene este libro de antropología que te ha presentado) y, bueno, toda la antropología de las pasiones interesantísima desarrollada en la Edad Media, y que luego resuena y va dando tumbos empobrecidos, un poquito en Spinoza en suma en sus tratados de las pasiones parte de este hecho, es decir, no están de ningún modo por lo que se refiere a la acción del hombre en el mismo nivel, la acción, o para justificar las pasiones que son movimientos apetitivos de índole sensible, no están en el mismo nivel, es decir, el bien siempre precede al mal que anida, que se inserta y que parasita en este bien, si me permites, quizás. Remato ya en relación a la cuestión aludida del fundamento antropológico de la apetencia del bien y de la libertad. Yo diría que no tanto entre el bien y el mal, sino dado lo que el hombre es en el nivel ontológico, en que ha sido puesto por el Creador, y Él no se ha creado a sí mismo; de hecho, es absurdo el concepto de autocreación; tiene una manera de ser respecto de la cual hay acciones que, concordes con lo que él es, son buenas, y otras no. Y eso es lo que el hombre y es la dialéctica difícil y llena de ambigüedades. Como dijo Miguel en la primera intervención suya: hacen de la vida humana siempre realmente un riesgo y un drama, porque el hombre no es solo lo que se ve y percibimos sensorialmente. No está, sino que yo me atrevería a decir que es mucho más en el hombre lo que no se ve que lo que se ve en él. Hay un misterio profundo de realidad, que es contra el que ataca contra él, el que hiere verdaderamente esta acción libre mal cometida y que es en ese ámbito abismal de realidad que es imagen de Dios, que es criatura racional, que es espíritu, que es persona donde llega el efecto perversor, digamos así, o de perversión que esta acción libre realiza.

Yo a propósito de la libertad querría decir algunas cosas. Yo he sido muchos años profesor de filosofía moderna, y me llama positivamente la atención que la filosofía moderna, con todo respeto, por las grandes aportaciones que fundamentalmente yo diría que son de dos índoles, la concomitancia con el fenómeno de la revolución científica (parte de los filósofos modernos son científicos, y eso es una cosa el padre Carreira lo sabe mucho mejor que yo) quién va a a negar este grandísimo valor aportado por la modernidad del Occidente cristiano, y una teoría de los derechos del hombre que presuponen su dignidad, pero tiene sus deficiencias, y una de ellas es precisamente la que se refiere la libertad, de manera que al movimiento característico del humanismo del Renacimiento, de exaltación del hombre, corresponde en formulaciones teóricas una degradación, porque, o se problematiza la libertad o, caminando el tiempo, se niega. El ámbito del liberalismo es el ámbito de los autores que más abiertamente han negado la libertad. 

El libre albedrío

Entonces esto es una paradoja. Es sorprendente, pero, de hecho, la historia de las ideas ha ocurrido así a propósito de la fundamentación en la filosofía moderna de la libertad: la noción del libre albedrío es muy característica de la filosofía clásica, que presupone un fin al que se tiende con necesidad y que es el correspondiente a la naturaleza que el hombre encuentra en sí, y, por tanto, la libertad se limita a esto a partir del existencialismo. Ha sido muy criticado. La libertad se limita a la elección de los medios, eso es el libre albedrío. Pero, en cualquier caso, insistiría en esto: no tanto que el hombre es libre para elegir el bien y el mal, no, sino de aquellas acciones de las que se teje y entreteje la vida humana en su cotidianidad, como muy bien muestra la música, que muestra que el bien y el mal, con su grandeza o con su abyección, tiene algo muy cotidiano en este mundo de ruido; no completamente.

Pues en esta cotidianidad de las acciones en donde el hombre quiere ser fiel a lo que es, como decía [Antonio] Millán-Puelles brillantemente en las ideas de justificación de su libro de ética, confirma con su acción libre lo que él es, y así se hace uno se hace amigo de sí mismo, se unifica por dentro y no olvidemos a los neoplatónicos, que hacían consistir en esta unidad interior y en esta acción de unificación que llamaban genosis el proceso de Retorno a Dios de la criatura, tanto más distante de Dios tanto más desunida. San Agustín le llama la desunión, y la tierra distante de Dios que es lo que él quiere llamar la tierra del pecado. El hijo pródigo está lejos de Dios, ¿no? y en ese sentido y por eso los neoplatónicos dicen que este extremo es la materia, porque es dispersión por sí misma, es decir, y con esto concluyo. En esta unificación interior que es lo que por otro lado vemos que justamente destruye el pecado en la acción de excisión y de monstruificación, en esta unidad lograda o en esta acción que corrobora libremente lo que el hombre es sin ser libre. Porque esa naturaleza le ha sido dada. No es esta una de las claves de la vida moral, sino la clave.

El Castigo

¿Dios castiga el mal que hacemos, padre Carreira?

Dios castiga si tomas la palabra castigo como un acto individual para cada ocasión en que alguien hace también individualmente un acto malo. No es así, no ocurre así; el castigo en el caso general del comportamiento humano que va en contra de la voluntad de Dios es precisamente el que se ha apartado uno de Dios, que es la única fuente de posible felicidad eterna. Ese es el castigo, pero se lo ha hecho uno a sí mismo: ha dicho no a Dios, y Dios no fuerza la libertad humana. Entonces en eso entra ya en juego, incluso el castigo final de la condenación eterna. Dios no puede mandar a nadie al Infierno, me dicen algunos, y no los manda: se van ellos y no quieren otra cosa, porque no quieren aceptar la voluntad de Dios. Están emperrados, por así decirlo, en apartarse de Dios, y Dios respeta su libertad, y se quedan apartados de Dios en lo que es ese agujero negro donde no entra nada bueno que es la condenación; pero Dios desea que todo el que peca se arrepienta y vuelva a la intimidad con Dios y Él no está esperando, por así decirlo, una oportunidad para decirle: "Ajá, te he cazado cuando estabas pecando: pues ahora la pagas". No, no es así. Dios quiere que todos nos salvemos, pero respeta nuestra libertad, y eso es el gran problema, que es al mismo tiempo la razón de que nosotros seamos personas libres: la libertad humana tiene el gran valor positivo de que no somos robots. Somos responsables de lo que hacemos, pero tiene el peligro de que podemos usar mal esa libertad y entonces, responsablemente, nos apartamos de Dios. El hombre tiende necesariamente, por su racionalidad, a tres cosas básicas: la verdad, la belleza y el bien. 

La verdad que es conocer la realidad como es en todos sus aspectos, no que me guste o no me guste, sino conocer la realidad como de hecho es desde Dios, como fuente de existencia hasta lo más mínimo de mi vida diaria. Esa es la verdad.

La belleza es el aceptar que hay un orden, una armonía en todas esas relaciones de creador a criaturas y de las criaturas entre sí, y el bien que es buscar lo que es propio de la naturaleza, que necesariamente es la naturaleza precisamente manifestada en esas tres tendencias, todo lo que me ayuda a encontrar verdad es un bien para mí todo lo que me da la sensación de armonía, de orden es un bien para mí, es una belleza que me satisface, y todos lo apreciamos cuando vemos una obra de arte o una flor. No necesitamos que me sea útil para nada, pero me da una satisfacción propia que solamente se implica como goce de lo que es ordenado, de lo que es armónico

Y el bien que es naturalmente todo lo que está de acuerdo con la naturaleza humana como criatura finita destinada a un estado de Unión con el Creador que se puede barruntar de una manera muy imperfecta solamente por nuestras filosofías, pero que en la revelación cristiana se nos da explícitamente como el fin al cual estamos destinados.

La Caridad Sustancial

Leopoldo, Dios es sin duda alguna como lo presenta muy bien la Parábola del hijo pródigo: un Dios que San Juan define como caridad sustancial,  no es que haya algo, no. Es que todo Él es esto, o sea, un Dios que es amor. ¿Qué posición, en qué posición se encuentra cuando un hijo suyo rebelde se aleja? Está preocupado, se presenta en el Evangelio como un hombre, un hombre entrado en años que todos los días sube a la azotea a ver qué hay de aquel hijo suyo, este hijo, este hermano tuyo, este hijo mío, donde el mío cuenta mucho, porque es lo que efectivamente pone el afecto de amor,  y todos los días va y cuando le ve venir sabemos qué reacción tiene. Se sale corriendo, contraviniendo las normas de protocolo de una persona grave anciana, y se cuelga a su cuello y empieza a besarle y no le permite que abra la boca y enseguida le recompensa de lo que él no merece, mata el novillo más cebado; no está calzado, y le da el anillo, le calza, le mata el vitulum saginatum, es decir. Pero lo que me interesa es cómo esto pienso yo debe ser entendido en Dios, respecto de la penuria en la que llega a encontrarse, y esto en un Dios que es omnipotente, que es sabio y que es bueno; debemos entender lo previsto por este mismo padre: la penuria en la que se encuentra y gracias a aquella penuria este hombre entra dentro de sí y dice cuántos bienes tienen aquellos que están en casa de mi padre, y yo, que soy su hijo, aquí, lejos, cuánta necesidad padezco; pero entra dentro de sí por medio de unas circunstancias que pedagógicamente su padre ha puesto en el camino para que retorne al camino de la vida. Yo creo que esta es la manera como debemos entender esta acción divina, y no tanto por una acción de Justicia que castiga. Y es, si se quiere, incluso castigo, pero es una acción pedagógica de quien es infinitamente sabio y sobre todo infinitamente bueno: no quiere la muerte de su hijo, la muerte en el sentido fuerte de la segunda muerte, por otro lado, y esto la teologia dijo: bueno, primero hay una cosa: el padre efectivamente mira a ver si vuelve su hijo, pero no sale detrás de él; es decir, Dios deja que el hombre se aleje de él: la libertad se lo permite, y ese hijo le ha ofendido gravísimo, diciendo: "Dame la parte que hay de mi herencia". Introduce el misterio de Dios contra una suerte de deísmo que quizás invade de que en Dios hay la justicia y también la bondad. Si se quiere, la misericordia es una cosa y a mí me sorprende como hay un salmo litano en donde se alternan acciones de misericordia de Dios y acciones de justicia dura; y dice "porque es eterna su misericordia".  Bueno, es una manera también de hacer presente en el culto que Dios es misericordiosísimo también, es justo ¿no? Y esta justicia no puede dejar de tenerla aquel ser que es infinitamente perfecto: la justicia es una perfección. Dios la tiene, pero en Él la justicia no es nada distinto a la misericordia: nosotros no entendemos esto, porque eso es un misterio. Pero sabemos racionalmente que eso es así, porque Dios no sería Dios si no fuera así. Claro, claro, Dios educa al hombre y educa a los pueblos y como creador y providente se vale de causas segundas. Y esto es muy misterioso para obrar sus designios en la Historia. No quería dejar de referir el caso del justo que padece porque esto nos muestra, y ulteriormente, este aspecto misterioso de Dios, no de la manera que encontramos en Job la imagen y el símbolo del que es una persona honesta, buena, más aún, santa, y es una persona que padece de un modo especial y porque Dios lo quiere. De hecho, es un hombre sumamente agradable a Dios, y Satanás se presenta ante Dios y le pide permiso para atribular y hacerle daño, y Dios se lo permite; pero le dice: "A él y a sus hijos no les toques; lo demás tienes licencia". Este es el verdadero problema del mal, sobre todo el de el que es bueno y padece, y padece y sufre en su alma la tortura, y esto lo vemos muy bien en los místicos y en los grandes santos. Yo creo que nadie interpretó la Escritura a propósito de estos textos, Salmos, Lamentaciones, como San Juan de la Cruz, porque lo había experimentado en carne propia. Pero él experimenta cómo un Dios malo casi lo lleva al borde de la blasfemia en Job, lo que es un Dios infinitamente bueno que le está subiendo a un nivel de santidad que va a hacer posible un nivel de amistad y cercanía con Dios que solo este sufrimiento consentido por Dios para su bien, que nosotros no lo entendemos, porque es misterioso, pero atisbamos el sentido, el mismo Señor dice que el árbol que tiene frutos es el podado, es decir, al bueno. Dios lo somete a purificaciones ulteriores. Bueno. pues el justo por antonomasia es el Señor, Cristo, en quien vemos nadie más santo que él y nadie que haya sufrido más que él y en la cruz del Señor. Primero en la perversidad del mal: "Líbranos del mal, líbranos del maligno", dicen es la interpretación más adecuada: no solo Líbranos de cometer el mal, líbranos de aquel que nos engaña, que nos seduce y que nos induce con mentira al mal. Líbranos del que nos es malo, pues vemos cómo en el contexto de la Pasión es la hora de las tinieblas. En San Juan de la Cruz era de noche cuando salía: es la hora del príncipio de este mundo; pero en mí no tiene nada, y en eso se centra: estas tinieblas y esta luz del amor de Dios, que quiere unir a los hombres en la cruz, que es un contraste fortísimo como no lo puede haber más entre la perversidad del mal y la grandeza del amor redentor de Dios. Y eso es la cruz, y eso es la cruz, y como el mal es inferior al bien, el bien es su fundamento mismo ontológico: no puede triunfar por eso; el Señor, con su muerte, destruye el mal, destruye la muerte y es resucitado; de hecho, el Señor no muere solo tanto por los dolores y el mal físico que se le causa; el Evangelio dice, insiste mucho en esto, que cuando hubo llegado la hora y mientras tanto "dio el espíritu". Nadie se lo quitó, nadie le quita la vida, insiste mucho en esto, para mostrar la soberanía y la libertad que son condiciones fundamentales para que haya un acto de entrega amorosa. El Señor la entrega, es decir, en él vemos sobre todo como el Justo por antonomasia y el Santo (nadie hay más santo que la naturaleza humana de Cristo) no hablamos el Verbo en donde se reproduce agigantado el fenómeno del justo que padece y por contraste del Injusto que triunfa en el mundo. Que Dios no permita que nosotros vayamos por ese camino, porque no sería un camino bueno. 

Pregunto, no sé si esto teológicamente es ortodoxo. ¿Como consecuencia de nuestra caída la naturaleza entera también quedó dañada de alguna manera? Esto sería teológicamente ortodoxo o no, y que de alguna manera esas catástrofes son consecuencia también del pecado humano; pregunto (me parece que ha habido algunos autores que han dicho prácticamente eso) que, de no haber habido el pecado original, el hombre no sufriría tampoco por causas naturales.

Yo creo que con pecado original o sin él, si uno tropieza en una piedra, le duele, y no hay manera de evitarlo. Y el dolor en ese sentido, como reacción a algo que es dañino, es un sistema de protección del ser viviente. Rara vez se ha dado, pero se ha dado el caso de un niño o una niña en este caso, creo que era que nace sin sentido del dolor y veía una llama y iba a ver que era muy bonita y le metía el dedo y no le causaba dolor, y había que estar todo el día tras ella, porque no sentía absolutamente nada de ese efecto protector que es el que nos lleva a evitar lo dañino, pues esto parece que, en algunas maneras de hablar de cómo sería el estado original se olvida, y parece como que de alguna manera no habría ni siquiera el sentir que a uno le quema el sol si sale un día de verano al aire libre durante demasiado tiempo. Una cosa es que te queme el sol un poquito y otra cosa es que se te caiga la lava de un volcán encima; no, sí, pero hay que decir que ambas cosas son necesarias para que la Tierra sea el planeta habitable que es. Otra cosa es que yo tenga la imprudencia de poner una casa en la falda de un volcán con el optimismo de que no va a ocurrir nada, mientras yo estoy allí durante años y años eso es otra cosa, muy, muy brevemente, porque nos quedan apenas dos minutos, un minuto. San Pablo dice que la naturaleza gime de parto queriendo ser liberada de este desorden al cual la culpa original del hombre la ha conducido. O sea, que sí podría ser ortodoxo, y dicho eso está dicho en la Carta a los romanos. Si San Pablo lo dice, que la naturaleza gime, la creación gime. Esto, bueno, yo, en realidad no soy buen teólogo, pero en realidad soy más filósofo; pero es que la comisión del pecado original tiene efectos de separación con Dios, de separación de los hombres entre sí, guerras; comienza con el homicidio de Caín, la separación de las naciones y las lenguas por la torre de Babel, la separación de la naturaleza, que le es hostil; no, yo creo que se refiere sobre todo a que viviendo en la amistad con Dios todo retorna a una unidad armoniosa que este pecado ha descompuesto y ha roto; por eso el trabajo se convierte en fatigoso, la tierra digamos es esquiva en darle sus frutos al hombre. Siembra y cosecha frutos con espinas; es una manera de mostrar este no sé distanciamiento, enajenamiento que el pecado ha introducido en la naturaleza; pero está dicho.

viernes, 9 de mayo de 2025

Funciones sociales del eufemismo

  Funciones sociales del eufemismo a partir de la muestra de Pedro J. Chamizo Domínguez.

Un eufemismo se usa también para:

1. Ser cortés o respetuoso → «mi señor esposo» para «mi marido»

2. Elevar la dignidad de una profesión u oficio: «chef» para «jefe de cocina»

3. Dignificar a una persona que sufre alguna enfermedad minusvalía o situación penosa → «mayores» para «viejos» 

4. Atenuar una evocación penosa → «exhalar el espíritu» para «morir»

5. Ser políticamente correcto → «tercer mundo» para «países pobres»

 6. Permitir manipular los objetos ideológicamente → «embrión» para «feto» 

7. Evitar agravios étnicos o sexuales → «de etnia gitana» para «gitano/ a»

8. Nombrar un objeto o una acción tabú: «Dios y la religión, objetos o acciones sexuales, fluidos corporales o partes del cuerpo, lugares u objetos sucios, peligrosos o temibles, la muerte o enfermedades» → «ostras» para «hostias», «pasar la noche con» para «tener un coito», «axila» para «sobaco», «necrópolis» para «cementerio», «hemorroides» para «almorranas» 

Breve antología del insulto

 Breve antología del insulto, por Marcos Pereda

Lo sientes nacer en un espacio indeterminado de tu estómago. Lentamente. Al principio es poco menos que un borborigmo amorfo, el equivalente en sonido de las criaturas fungosas de Lovecraft. Poco a poco se va componiendo, de manera lánguida, deliciosa, puliendo las aristas. Dibuja el alcance, paladea el impacto. Asciende desde tus más profundas entrañas, toma aire en los pulmones, saca fuerzas de tu corazón, se encamina hacia tu boca. Subglotis, glotis, epiglotis, cuerdas vocales que cimbrean alegres el adecuado tono. Y llega hasta tus labios. Pam. Seco, sonoro, contundente. Miradas aterradas, pequeños gritos que se ahogan, gestos de incredulidad, a lo mejor cierta sonrisa condescendiente. Notas como si te hubieses quitado un peso de encima. Qué bien sienta.

No manejo el dato, pero tengo pocas dudas de que las primeras palabras expresadas con claridad por la boca de algo que podemos denominar homo sapiens serían un insulto. Posiblemente llamando feo a su interlocutor, o por el estilo. Y es que si de aguzar el ingenio y forzar las meninges se trata lo de la falta de respeto es campo insuperable…

Lo podemos constatar desde la antigüedad. La Epopeya de Gilgamesh, la narración épica más ancestral conocida, está trufada de insultos. Insultitos, podríamos decir, cosas como «hediondo» apareciendo aquí y allá para solaz de G. R. R. Martin, imagino (o de Cristina Macía, su traductora, vaya). Brota también, de forma paralela, la mímica para acompañar a estas palabras. Ya desde los textos homéricos se coloca la mano abierta con los dedos muy extendidos y separados entre sí, la palma dirigida directamente a quien se está injuriando. Esto se utiliza aún en Grecia, así que cuidado si están de vacaciones y pretenden pedir cinco copas en un pub, porque pueden salir a hostias…

Como les digo, imprecaciones sin mayor maldad, más allá de desear que te pudras en los infiernos y toda tu parentela perezca. Pero sin calidad rítmica, sin magia. Para eso debemos esperar a los romanos, que eran unos tipos mucho más pragmáticos, y con un estilo decadente casi desde el principio que vuelve loco al amante de lo corrompido. Una civilización que deja plasmado, en los famosos restos de Pompeya, el relieve de un pene rodeado por la leyenda HIC HABITAT FELICITAS («aquí se encuentra la felicidad»). Ya ven, los poetas de los urinarios públicos tienen sus propios clásicos. Pues bien, estos romanos sí que nos legaron ciertas creaciones interesantes en el muy noble arte del insulto. Cosas como planissimus (el que se pasa de plano, de llano… el tonto, vamos), verbero (quien merece azotes como castigo, no como placer) o el muy sonoro furcifer, que designa al ladrón (prueben a repetirlo…. furcifer… furcifer… se le llena a uno la boca). Además serán los romanos quienes entreguen al mundo un insulto aun hoy muy utilizado, aunque desprovisto de su contexto: pathicus. O cabrón, vaya.

¿Echan de menos los muy eufónicos insultos ibéricos? Pues no deberían porque los hay, y conocidísimos. Tenemos idiotas censados desde el siglo XIII (el insulto, no las personas, que aparecen ya en el principio de los tiempos), tenemos imbéciles desde 1524, zoquetes desde 1655 (aunque dado su origen árabe es probable que el término u otro similar se usase durante toda la Edad Media), tarugos desde 1386, y pendejos desde la época de los Trastámara. Por cierto que con este último ha ocurrido algo desafortunadamente habitual cuando del noble arte del insulto hablamos: se ha perdido su significado original. Porque un pendejo es un pelo que brota del pubis. No me negarán que es una bella forma de faltar al respeto.

Pero hay más, algunos con su explicación y todo. El primer gilipollas de la historia de España, por ejemplo, dicen que fue un ministro de Hacienda, inaugurando a juicio de algunos glosadores una larga relación entre el cargo y la consideración. Esto, quede claro, no lo afirma el autor del texto, ¿eh?, no se me vengan arriba.

Resulta que don Baltasar Gil Imón de la Mota tenía un cierto complejo por sus orígenes humildes. Extraño, quizá, porque pese a eso nuestro Gil había logrado ganarse, entre el siglo XVI y el XVII, la confianza de dos reyes (Felipe III y Felipe IV) y otros tantos validos (el duque de Lerma y el conde-duque de Olivares), ascendiendo en la alta sociedad madrileña hasta puestos tan importantes como los de contador mayor de cuentas o gobernador del Consejo de Hacienda. Pero, ay, no tenía un titulazo de esos de poner en la tarjeta de visita y dejar a todo el mundo boquiabierto. Así que, hombre emprendedor, decidió que iba a emparentar con las altas dignidades vía prole. Dos hijas nada menos, Fabiana y Feliciana (otras fuentes dicen que tres), a quienes buscaba casar con alguien de buen copete, por lo que no perdía oportunidad, fiesta o sarao para exhibirlas como si de preciado trofeo se tratasen. Sucede que, al parecer, las muchachas no eran demasiado agraciadas pero, sobre todo, resultaban algo estólidas, por lo que la insistencia de don Baltasar resultaba ya comidilla y chanza entre los pisaverdes (los pijitos…otro insulto a recuperar) de la Corte. Hasta tal punto que cuando se veía aparecer a padre y herederas por la puerta de los bailes todos cuchicheaban. Por ahí vienen don Gil y sus pollas (una forma despectiva de referirse a las muchachas jóvenes en la época), decían. O, abreviando, por ahí llegan los Gil-y-pollas. Ya ven. De ahí al infinito, que se non è vero è ben trovatto.

Ni siquiera los eclesiásticos se libran de ese gustirrinín que deja en el cuerpo un insulto bien lanzado. Lo que no es de extrañar, ojo, que ya la Biblia recoge todo un reguero de imprecaciones dichas con acierto, y hasta el mismo Jesús, nos cuentan los evangelistas, tenía a veces en los labios un «hipócrita», «serpiente» o «malvado» presto a brotar…

Mi intercambio dialéctico preferido en este campo data del siglo VIII, y tiene como protagonistas a Elipando, un arzobispo de Toledo, y a Beato de Liébana, el monje autor de los «Comentarios al Apocalipsis» que luego serán profusamente copiados, e iluminados, durante toda la Edad Media (de hecho esos tomos serán conocidos como Beatos). Todo muy El nombre de la rosa, para entendernos. Pues bien, estos dos tipos tenían una polémica bastante gorda en torno al año 785 (invierno arriba o abajo) sobre una herejía que se llama adopcionismo y que, básicamente, permitía a Elipando vivir cojonudamente en el Toledo musulmán mientras otros cristianos, entre ellos Beato, chupaban frío y humedad en las tierras del norte. Se hacen una idea. El caso es que el amable intercambio epistolar que se dedicaron los sujetos contiene algunas de las mejores muestras de hostias dialécticas que jamás fueran creadas. Elipando dice de Beato que era un milenarista (al parecer esto era cierto, y Beato convenció a la alta sociedad lebaniega para que esperasen el fin del mundo en un monte durante una especie de fiesta rave que acabó con todos satisfaciendo sus apetitos) y Beato le contesta, cuidado, que Elipando es el cojón del Anticristo. Ojo, el Cojón del Anticristo. Detengámonos en el término y analicémoslo. Luego pensemos dónde se sitúa el tal cojón y las cosas que podrá ver durante toda la eternidad. Escalofriante. Elipando, ni corto ni perezoso, dice de Beato que tiene la boca hedionda y es fetidísimo (lo que en la Edad Media parece poca ofensa, la verdad) y después le llama antifrasto, que es un insulto muy elegante y distinguido, demostrando gran inteligencia y una puntería aguda al dirigirlo a quien lleva por nombre Beato (la antífrasis consiste en afirmar lo contrario de lo que se quiere decir, con lo que nuestro Elipando viene a señalar la ironía de que alguien llamado Beato sea un pecador de la pradera). Todo un arsenal, como ven los lectores, de dialéctica postpatrística y mala leche.

Escribiendo faltas de respeto

Si lo del insulto es género literario de por sí, y a estas alturas nos va quedando bien claro, es menester pensar que quienes mejor lo manejen sean los propios escritores, ¿verdad? Y de entre todos podemos destacar a los gigantes del Siglo de Oro español, no en vano reúnen dos grandes facultades que los hacen gigantescos creadores de ofensas: su maravilloso dominio del lenguaje y su gran condición de hijos de puta resentidos, envidiosos y crueles.

Seguramente el más conocido en estos menesteres sea Quevedo, en quien convivían admirablemente todas las características antes señaladas. A Góngora le llamaba desde bujarrón hasta marrano (por tener sangre sucia, no por cerdo… aunque ya entrados en materia al bueno de don Francisco no creo que le importase el equívoco), además de lo de la nariz (también por lo hebraico) y otras pequeñas minucias más mundanas, como comprar la casa donde vivía para luego desahuciarlo, cual si de un banco cualquiera se tratase. Pero no era el único. El mismo cordobés no dudaba en responderle, tachándolo de ignorante, borracho o cojo (acertaba dos de tres). También solicitó, en una ocasión, las traducciones que hacía Quevedo del griego para leerlas con su ojo ciego (el que es poeta es poeta)… es decir, para limpiarse el culo con ellas (con perdón del copista, aclaramos). También reparte a Lope, de quien dice que es un necio, un zote, un tagarote (el escribano de un notario… coincidirán conmigo en que llamar notario a un poeta es el insulto más grave de todos los recogidos aquí). El Fénix trufa sus comedias con perlitas de todo tipo, desde babieca hasta sandio, pasando por zamacuco, tuturuto, sansirolé, mamacallos (razonen el significado específico de este), tolondro, cipote (ejem) o estólido, que es uno de los que más utilizo en mi vida diaria. Ah, también se mete con alguien llamándole zurdo, para que vean cómo cambia la historia. Y de Cervantes qué decir… leer El Quijote es encontrarse con toda una retahíla de desprecios y repulsas. Claro que, como dice Sancho Panza, «no es deshonra llamar hijo de puta a nadie cuando cae debajo del entendimiento de alabarle». Un poco lo que hacen hoy algunos, que pasan del «usted» al «qué tal, cabronazo» con (insultante) facilidad.

Emilia y Benito

Luego los grandes escritores tienen ese je ne sais quoi que les hace responder raudos con un insulto certero en momentos de máxima tensión. Porque esa, y no otra, es la mayor muestra de genialidad que se puede exponer. Como aquella vez que Emilia Pardo Bazán se cruzó con Benito Pérez Galdós en una escalera (ambos traían detrás toda una historia que acabó mal, porque menudos dos torrentes, amigos) y le espetó, muy digna, «viejo chocho», a lo que don Benito respondió, con toda su tranquilidad y su cara de billete de mil pesetas, lo mismo pero cambiando el orden de los términos.

Claro que el campeón invicto de los insultos fue un belga catolicote y aburrido que firmaba como Hergé. Vale, en las páginas de los veintitrés álbumes protagonizados por el sosainas de Tintín no hay sexo, no hay muerte (y cuando la hay aparece representada con diablillos naíf), no hay demasiada sangre. Pero insultos…vaya, en eso Hergé mostró tener una enorme inventiva, y una mala uva que se agradece un montón. Ambrosía para los paladares más exigentes, sí, cuando Archibaldo Haddock saca a relucir su muy extenso lenguaje, seguramente aprendido en tabernas (igual hasta en burdeles) de barrios portuarios por medio mundo. Un total de doscientos sesenta y cinco insultos hay censados en las quince aventuras donde aparece Haddock, lo que nos da una maravillosa media de casi dieciocho por libro. Extensa lista que destaca, además, por su originalidad: desde anacoluto hasta grotesco polichinela, pasando por Atila de guardarropía, logaritmo, mujik, Mussolini de carnaval, coloquíntido, zapoteca de truenos y rayos o, mi preferido, bachi-buzuk de los Cárpatos. Ojo, muchos de ellos definen realidades poco o nada ofensivas (un bachi-buzuk, por ejemplo, es un mercenario otomano) con lo que podemos inferir otra de las características principales del insulto: su intención. No importa qué llames al otro, sino hacerlo con el tono correcto.

El Hergé español, al menos en cuanto a los insultos, es sin duda (en pie todos, por favor, y aplaudan con fuerza) Francisco Ibáñez. Sus creaciones están salpicadas de ofensas bien dichas, destacando las descacharrantes últimas viñetas que (casi) siempre muestran a sus personajes persiguiéndose en una orgía de violencia física y verbal que hoy sería sin duda censurada por traumática para los niños. Berzotas, merluzo, alcornoque, botarate, mentecato… a uno se le llena la boca de miel solo con decir esas palabras. Lo mejor, háganme caso, es repasar la obra de este artista genial para disfrutar con la luminosidad de sus insultos.

Delicias endémicas

Si hay algo que une a toda la humanidad, por encima de credos, procedencia o ideologías, es su tendencia natural por insultar a sus semejantes. Lo cual no quita, evidentemente, para que cada cultura tenga sus propias formas de cagarse en los muertos ajenos, muchas veces en base a criterios de carácter geográfico, evolutivo o, simplemente, en atención al capricho del momento.

Existen una serie de bases que pueden resultar intercambiables en todo el mundo. Las palabras, por ejemplo, que se refieren al pene (cazzo), a la vagina (figa) o a la vida pública de la progenitora (figlio di puttana), todos en italiano. También, claro, las maldiciones familiares (el serbio «me cago en todos los de la primera fila de tu funeral» me parece especialmente acertado) o las que te invitan amablemente a irte a ciertos lugares o realizar ciertas actividades (en francés te dicen va te faire mettre y claro, como suena tan bien, te cuesta hasta ofenderte).

Pero después hay toda una caterva de particularidades idiomáticas e incluso regionales que merece la pena destacar. Algunas, de tan repetidas, hasta parecen haber perdido su significado original, como las inglesas asshole o motherfucker, con cuya traducción literal quizá deberíamos solazarnos cada vez que las escuchamos en una serie. Los daneses, ese país con unicornios y contratos únicos, tienen una expresión bastante gráfica que es kors i røven, y que significa literalmente «(que te metan) una cruz por el culo». Ya ven, tanto Kierkegaard para esto. En el educadísimo idioma japonés nos pueden decir kuttabare y nos tenemos que joder, o llamarnos manuke y a lo mejor no lo entendemos, por tontos. Y los habitualmente chiflados rusos también extienden esa extravagante visión del universo a sus imprecaciones, con cosas tan llamativas como yob tvoyu mat (que puede significar, dependiendo del contexto, desde el literal «he besado a tu madre» hasta «vete fuera de mi vista»…ya me dirán la relación) o júy (que lo mismo sirve para hablar del pene que para designar a un imbécil).  

Con el otro lado del Atlántico compartimos el uso del castellano y la mala baba para insultar. Ya hablamos, oh sí, de los pendejos, pero también están los boludos, los perros, los huevones, la chingada, el verraco o el chimpapo. Incluso tenemos gozosas expresiones compuestas, hallazgos felicísimos de nuestro maravilloso idioma que, una vez más, usamos sin tener en cuenta su significado literal. Así, que te manden a la «concha de tu madre» o a comer un «pingo» resulta toda una experiencia. Hay que aplaudir desde aquí el esfuerzo que la conocida serie Narcos ha hecho para dar a conocer por todo el mundo alguna delicatessen verbal como «hijueputa» (hay que decirlo más), «gonorrea» o «sapo». Gracias, mil veces gracias, han enriquecido ustedes profundamente mis cenas de amigos.

También tenemos, por último, diferentes formas de entender las faltas de respeto dependiendo de los lugares de estas dos Españas, una te helará el corazón, donde te estén mandando a esparragar. Así, por ejemplo, si aquí en Cantabria le dicen que es usted un palajustrán sepa que lo llaman liante, que sí, que tiene mala idea, algo parecido a un talingón, o a un venigoso; y si lo tildan de mondregote le están haciendo saber que se lo tiene usted muy creído, pedazo de imbécil. Ah, las mujeres tienen sus insultos propios, claro, por lo de la paridad, y así las rámilas son hembras de mucho genio, las lumias son aquellas (sobre todo niñas) algo sabihondillas y repelentes, y bardaliega será la que gusta de pasar mucho tiempo detrás de los bardales o las zarzas, preferentemente en posición horizontal y acompañada…

En Galicia llamarán parvo al poco espabilado, y será babayu cuando pase a Asturias, babarrión en Cantabria o kaiku al llegar a Euskadi. Al mismo tipo le llamarán ababol en Aragón, faba en Catalunya, borinot en Valencia o penco en Andalucía. Si logra arribar, quién sabe cómo, hasta los pueblos de la montaña palentina se referirán a él como aberado, Por el camino le habrán escupido un bolo en Toledo, un fato en Valladolid y un zurumbático si se cruzó con Pérez-Reverte a la salida de la Real Academia de la Lengua. Al final toda una vuelta a España de lo más entretenida y didáctica. Aunque igual ni se ha dado cuenta, el muy estafermo.

Ya ven, mis queridos gaznápiros, que esta es materia extensa y de mucho solaz, por lo que nos apena especialmente tener que dejarla aquí, recién expuestos los grandes principios de nuestras tesis y apenas avanzada la investigación sobre el terreno. Eso sí, la certeza de haber contribuido a un enriquecimiento de su vocabulario más irrespetuoso es recompensa suficiente para nuestro esfuerzo.

Sean originales en sus reuniones familiares y de amigos. Insulten con creatividad.

Espectacular avance en inmunoterapia

 Un anticuerpo humanizado de ratón hace desaparecer el cáncer de 84 personas con una mutación genética, en El País, por Manuel Ansede, 9 de mayo de 2025:

Esta nueva inmunoterapia es especialmente eficaz en varios tipos de tumores sólidos, pero hará falta tiempo para confirmar sus beneficios a largo plazo.

Una nueva estrategia, que ya logró hace tres años la eliminación de los tumores en el 100% de una docena de pacientes con cáncer de recto, ha obtenido ahora resultados sobresalientes en otro grupo con casos de esófago, estómago, colon, hígado, vejiga, útero y próstata. La terapia, denominada inmunoablativa, ha conseguido la aparente desaparición del cáncer en el 80% de un centenar de participantes que comparten una mutación genética específica. La oncóloga Ana Fernández Montes , ajena a esta investigación, considera que es “un cambio de paradigma”. El tratamiento evita tener que recurrir a otras alternativas más agresivas, como la cirugía, la radiación o la quimioterapia.

Una de las pacientes, la neoyorquina Maureen Sideris , una jubilada hiperactiva y dicharachera de 71 años, detiene su coche para atender la llamada telefónica de EL PAÍS. Hace tres años le diagnosticaron un cáncer gastroesofágico y pensó que iba a perder el habla o incluso la vida. Ahora está pletórica. La remisión de su tumor es completa, tras recibir un tratamiento intravenoso, el dostarlimab , cada tres semanas durante seis meses. El éxito ha evitado que se someta a una operación arriesgada en el esófago. “Me alegre, porque me encanta hablar”, bromea. "El cáncer ha desaparecido en mis imágenes PET [un escáner médico] y en las biopsias. Los doctores son cautelosos y solo hablan de remisión, pero cuando se cumplan cinco años usarán la palabra curación", celebra, antes de despedirse con entusiasmo y volver a la carretera. “Me siento como si me hubiera tocado la lotería”, exclama.

El dostarlimab, un fármaco desarrollado por la empresa biotecnológica estadounidense AnaptysBio , es una proteína defensiva —un anticuerpo— de un ratón, modificada con ingeniería genética para humanizarla. Se producen en células de ovario de hámster chino. La esencia del tratamiento es conocida. El científico japonés Tasuku Honjo hizo un descubrimiento en 1992 que salvaría millones de vidas. En el cuerpo humano encontró una proteína, bautizada PD-1, que actúa como un freno de las defensas del organismo. Al quitar esa trabajo natural, con un anticuerpo llamado nivolumab, el propio sistema inmune podía atacar con mayor ferocidad a las células tumorales. Honjo ganó el Nobel de Medicina en 2018, como padre de una técnica disruptiva para tratar el cáncer: la inmunoterapia.

El anticuerpo humanizado de ratón también bloquea la actividad de la proteína PD-1, lo que suelta las riendas de las defensas humanas, que son las que destruyen las células tumorales. El medicamento ya se aprobó en 2021 contra el cáncer de endometrio , en combinación con la quimioterapia. Un equipo de investigadores del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering —una organización privada de Nueva York sin ánimo de lucro— tomó una decisión audaz: utilizar solo dostarlimab, lo antes posible, para ver qué ocurriría.

Los científicos escogieron a pacientes con una determinada mutación genética en sus tumores, llamada deficiencia en la reparación de errores de emparejamiento , especialmente sensible a los medicamentos inhibidores de la proteína PD-1, como el dostarlimab. El equipo de Sloan Kettering calcula que el 5-10% de los tumores de recto y el 2-10% de otros tipos de cáncer sólido podrían tener este punto débil.

Sascha Roth, una mujer de 38 años de Washington con cáncer de recto, fue la primera persona que se atrevió a presentarse como voluntaria. La remisión de su tumor fue tan rápida y asombrosa que ni los médicos se lo creían, pero lo mismo ocurrió con el segundo paciente. Y con el tercero. El 5 de junio de 2022, los científicos anunciaron “ la respuesta completa ” en la primera docena de casos analizados. El cáncer había desaparecido aparentemente, pero los autores anunciaban que hacía falta más tiempo para comprobar que los tumores no reaparecían.

Más de cinco años después de aquella primera voluntaria, los investigadores, liderados por los oncólogos Andrea Cercek y Luis Alberto Díaz , acaban de publicar los resultados de otro centenario de casos, sin metástasis, pero localmente avanzados. En las 49 personas con cáncer de recto tratadas ya no se detectan indicios de la enfermedad. En otras 54 con tumores en otras partes del cuerpo —esófago, estómago, colon, hígado, vejiga, útero y próstata—, los resultados no son tan espectaculares, pero siguen siendo sobresalientes. Aproximadamente dos de cada tres han experimentado una respuesta completa, lo que significa que todas las señales de cáncer se han esfumado. En total, son 84 pacientes con su cáncer aparentemente eliminado, de un total de 103. En los que el tumor no desapareció, sí menguó.

“Son resultados increíbles”, afirma el oncólogo Luis Alberto Díaz, nacido en Schenectady (EE UU) hace 54 años. Su madre, peruana, llegó allí embarazada de siete meses. En 2021, el presidente estadounidense Joe Biden lo nombró asesor de su estrategia contra el cáncer. Díaz está exultante. Aquella primera docena de participantes, como Sascha Roth, sigue libre de tumores. Cuatro de ellos llevan más de cinco años, por lo que ya se puede hablar de curación, según el oncólogo.

La terapia no es barata. Una sola dosis se vende por más de 5.000 euros , por lo que el tratamiento de un solo paciente puede costar unos 50.000. “Al final, será más económico, porque evitarás terapias costosas, como la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía”, opina Díaz. La farmacéutica británica que posee el permiso para comercializar el dostarlimab, GlaxoSmithKline, ingresó unos 550 millones de euros con las ventas del anticuerpo en 2024, gracias a su uso generalizado contra el cáncer de endometrio en Estados Unidos.

El nuevo estudio, publicado el 27 de abril en la revista especializada New England Journal of Medicine , ha recibido financiación de la propia GlaxoSmithKline, pero también del Instituto Nacional del Cáncer y de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, además de entidades benéficas, como Swim Across America , que organiza jornadas de natación para recaudar dinero. Los participantes en el ensayo clínico tienen entre 26 y 87 años. Los investigadores recuerdan que se necesita más tiempo para confirmar el beneficio a largo plazo, sobre todo en los pacientes de tumores no rectales, en los que el seguimiento promedio ha sido solo de unos 15 meses.

Ana Fernández Montes, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica, aplaude los nuevos resultados. “Hay unas respuestas clínicas muy elevadas, con un gran control de la enfermedad, y la gente se libra de la amputación abdominoperineal del recto”, celebra la oncóloga, del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense. Luis Alberto Díaz acuñó el término terapia inmunoablativa “porque significa extirpar el tumor con inmunoterapia”, sin cirugía ni radiación ni quimioterapia, evitando así efectos adversos muy graves, como la infertilidad. La terapia inmunoablativa suena “futurista”, reconoce Díaz, pero de momento está funcionando en decenas de casos.

jueves, 8 de mayo de 2025

Catálogo universal de títulos breves

 Un gran archivo digital para registrar la literatura europea de los primeros 250 años de la imprenta, en El País, Armando Quesada Webb, San José (Costa Rica) -02 de mayo de 2025:

El 'Catálogo Universal de Títulos Breves', creado en la universidad escocesa St. Andrews, recopila la información bibliográfica de 1,6 millones de libros publicados entre 1450 y 1700

El historiador galés Andrew Pettegree, de 67 años, ha dedicado casi tres décadas de su carrera a una tarea que sabe que no podrá terminar. En 1997, junto a un pequeño grupo de académicos, Pettegree comenzó un catálogo bibliográfico de los libros religiosos franceses de la etapa temprana de la imprenta de Gutenberg . Aquel primer proyecto lo llevó a lo que hoy es el Catálogo Universal de Títulos Breves (USTC, por sus siglas en inglés), con el que Pettegree y su equipo de la Facultad de Historia de la Universidad de St. Andrews (Escocia) aspiran a registrador de toda la literatura publicada entre 1450 y 1700 en Europa.

"No somos los primeros en tener una gran base de datos, pero todos los demás suelen estar incompletos o dedicados a un solo corpus nacional de obras. Con el USTC, si te interesan los libros de cocina, puedes obtener directamente una lista de todos los libros de cocina publicados antes de 1700 en cinco segundos", explica el historiador por videollamada a EL PAÍS, en referencia al portal web abierto con el que cuenta el catálogo desde 2011.

El USTC pone a disposición de los usuarios la información bibliográfica, ubicación de copias y ediciones digitales (si las hay) de 1,6 millones de libros, para un total de seis millones de ediciones. Esto gracias a la colaboración de más de 10.000 bibliotecas, librerías, museos y archivos de todo el mundo en donde los académicos han podido rastrear las publicaciones de eso 250 años. Esto incluye 164.000 libros perdidos , es decir, obras de las que hay registro, pero no existe ninguna copia.

“Todos nuestros registros pueden buscarse por autor, fecha, palabra clave, título, lengua, tema, lugar o país de publicación”, señala Petegree. El sitio web del USTC recibe unas 3.000 visitas al mes, y se ha convertido, según su director, en una “herramienta fundamental para todos los estudiosos de la historia, la literatura, la política, la teología, la historia de la ciencia o la medicina interesados ​​en los primeros libros impresos”.

Trabajo manual y un equipo pequeño

Pettegree actualmente codirige el USTC junto a Arthur der Weduwen, historiador holandés de 32 años y experto en la historia del libro. Juntos han publicado obras como The Library: A Fragile History (La biblioteca: Una historia frágil) y The Bookshop of the World (La librería del mundo).

Según cuenta Der Weduwen durante la misma llamada, el método con el que trabajan consiste en catalogar cada título de acuerdo a sus autores, la información de su impresión, el tamaño, la paginación y el número de edición, entre otros datos básicos. Terminada esta fase, Der Weduwen sube los datos al archivo y añade la descripción, la cantidad de copias conocidas, las referencias bibliográficas y la disponibilidad de copias digitales, “Así, pieza a pieza, vamos mejorando nuestro catálogo”, apunta.

Der Weduwen incide en que se trata principalmente de trabajo “manual”. "Tenemos grupos de datos que nos suministran las bibliotecas o que hemos extraído de catálogos, que asignamos a silos regionales o nacionales. Así, todos los libros británicos van juntos, todos los libros franceses van juntos y todos los libros españoles van juntos", indica.

Actualmente, en el USTC cuentan con un equipo de 10 personas que trabajan tiempo completo o parcial, pero durante cada semestre en St. Andrews reciben investigadores o estudiantes que “aportan a la mejora o crecimiento de los datos”. “Lo hermoso del proyecto es que necesitamos diferentes habilidades y gente que sepa italiano, francés, alemán u holandés, de modo que es un grupo diverso que comparte un interés por la historia y los libros”, dice Pettegree. Tanto el británico como Der Weduwen consideran que el USTC, a pesar de ser un proyecto de humanidades, funciona “como un laboratorio científico”.

“Demasiado ambicioso”

Pettegree cuenta que, desde un inicio, el proyecto del catálogo les pareció “demasiado ambicioso” a algunos de sus colegas. En los primeros días, el objetivo era recolectar literatura religiosa en Francia para entender cómo el protestantismo había perdido fuerza ante el catolicismo, pero se convirtió en una “bola de nieve” que poco a poco fue a abarcar más países y abandonó el enfoque religioso.

El historiador británico comenta que un aspecto particularmente controvertido del USTC ha sido la inclusión de los libros perdidos, pero que el equipo hace estos registros “sobre una base de evidencia empírica”. "Existe esta noción de que si no puedes ver algo, entonces no puedes juzgarlo científicamente. Nosotros no estamos de acuerdo y pensamos que se puede inferir razonablemente la existencia de un libro si la evidencia lo sugiere", manifiesta Pettegree. El académico opina que, si se ignoraran los libros perdidos, se caería en “una visión parcial de la sociedad literaria del pasado”, ya que los ejemplares que suelen sobrevivir son solo los más leídos o consultados.

Para el fundador y codirector, el USTC eventualmente ha obtenido aceptación porque estaban haciendo algo “que no se había intentado antes en la historia del libro”. Pettegree dice sentirse “orgulloso” de que “cualquiera que tenga un ordenador en cualquier parte del mundo” pueda acceder a una base de datos tan extensa y de no haber necesitado “los recursos de Harvard, Yale, Oxford o Cambridge” para lograrlo.

Der Weduwen añade que el equipo recibe constantemente correos tanto de académicos como de coleccionistas de libros, bibliotecarios y vendedores que buscan información de alguna obra o edición. “Lo que hacemos no está destinado únicamente a un público académico”, aclara. "Si quieres entender el pasado, una de las mejores formas de hacerlo es acudiendo a lo que la gente escribía sobre sí misma y sobre su sociedad. Eso forma parte de la cultura del USTC. Y creo también que por eso tiene tanto éxito", asegura.

Tanto Der Weduwen como Pettegree, sin embargo, son conscientes de que siempre habrá más trabajo por hacer. El objetivo a corto plazo es registrar dos millones de copias adicionales que han obtenido de bibliotecas alrededor del mundo. Los académicos estiman que completarán esta etapa del proyecto en la primavera del próximo año.

Pettegree apunta que, incluso con la delimitación temporal actual, lo único a lo que pueden aspirar es que el USTC llegue “lo más cerca posible de su finalización”. La decisión de expandir el proyecto más allá de los actuales 250 años recaerá en su colega, codirector y más que probable heredero: “Creo que abarcar el siglo XVIII sería demasiado ambicioso, pero la decisión la tomará Arthur cuando yo me haya jubilado, si es que le apetece ser el historiador más grandioso del mundo”.

Entrevista a Sandel sobre Piketty, sobre la igualdad y la desigualdad en las sociedades occidentales

 Michael J. Sandel, el filósofo de la igualdad: "En Dinamarca hacen falta dos generaciones para pasar de pobre a clase media; en España son cuatro y en EEUU, cinco", en El Mundo, por Rebeca Yanke, Madrid, 8 de mayo de 2025:

El profesor de Harvard publica 'Igualdad', una charla con el economista Thomas Piketty sobre una de sus obsesiones. "Las sociedades más igualitarias son las que permiten mayor movilidad ascendente", afirma

Michael J. Sandel, el filósofo de la igualdad: "En Dinamarca hacen falta dos generaciones para pasar de pobre a clase media; en España son cuatro y en EEUU, cinco"

Michael J. Sandel (Mineápolis, 1953) es uno de esos hombres cuya actitud y maneras resultan coherentes con los postulados que predica. En la distancia corta, tiene una voz pausada, es extremadamente educada y, de vez en cuando, hasta se le escapa cierta timidez. Pero, cuando uno le escucha en alguno de los numerosos vídeos disponibles en internet en los que da clase o ejerce de moderador en un debate, a menudo sobre cuestiones morales, este estadounidense se crece, su voz es más potente y su nervio y energía también. Se nota que disfruta muchísimo cuando juega su papel de filósofo en el escenario más importante: entre personas.

Este profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard, donde empezó a trabajar en 1980 -dice que se sentía «muy reflejado en sus estudiantes, dada su juventud- puso a sus lecciones un título sonoro y lleno de expectativas pues lo llamó sencillamente Justicia y, a partir de ahí, comenzó un viaje que le ha convertido en uno de los intelectuales más conocidos del mundo, llegando a hablar ante millas de personas y utilizando la tecnología para llegar a muchos más. Su curso fue el primero que Harvard colocó online para el disfrute de toda la humanidad. Y la BCC creó para él la serie El filósofo global.

Premio Príncipe de Asturias 2018, Sandel es un hombre prolífico en la escritura - ¿Hacemos lo que debemos? (2011), La tiranía del mérito, (2020), Contra la perfección. La ética en la era de la ingeniería genética (2022) y El descontento democrático (2023), todos en Debate- pero, ahora, se publica en nuestro país un libro corto que, en realidad, es una conversación entre Sandel y el economista francés Thomas Picketty, que tuvo lugar en mayo de 2024 en la Escuela de Economía de París . Igualdad, qué es y por qué importa (Debate) habla también de una de las mayores preocupaciones de este filósofo en la actualidad y desde siempre: las consecuencias de la desigualdad en el mundo, las dificultades para superarla y su relación con la movilidad social; la capacidad de escalar.

¿A mayor riqueza, mayor desigualdad?

La de Estados Unidos es una sociedad profundamente desigual. Los niveles de desigualdad de ingresos y de riqueza son enormes. Políticamente, la cuestión de reducir las desigualdades es difícil de defender porque muchos piensan que no deberíamos preocuparnos tanto por la redistribución porque creen que lo importante es centrado en la movilidad, en la oportunidad de ascender.

¿Por qué?

Creen que alguien que haya nacido pobre o en una familia de bajos ingresos podrá ser igualmente rico, como Elon Musk. La capacidad de pasar de la pobreza a la riqueza, el sueño americano de movilidad ascendente, sigue muy presente en la sociedad estadounidense. Sí, la escalera del éxito puede ser muy empinada, pero tal vez pueda llegar a la cima, piensan. Dicen incluso que en Europa deberíais preocuparos más por la desigualdad porque vuestra posibilidad de movilidad es menor. Así que el mito de que no necesitamos preocuparnos tanto por las desigualdades se perpetúa. Un mito falso porque la movilidad no es una alternativa adecuada a una mayor igualdad. Al contrario, muchas de las sociedades con mayor movilidad ascendente también son sociedades que tienen mayor igualdad de ingresos y riqueza.

¿Tienes algún ejemplo?

Daré un dato: según una comparación reciente de la OCDE en cuanto a movilidad social, al ritmo actual de movilidad intergeneracional, ¿cuántas generaciones crees que se necesitan para que alguien nacido en una familia pobre mejore? Y no le estoy hablando de llegar a la cima, sólo a la renta media. En los países del norte de Europa las tasas de movilidad son bastante altas: en Dinamarca sólo hacen falta dos generaciones, mientras que en EEUU son cinco. Esto demuestra que Dinamarca tiene más igualdad que nosotros y que también tiene una movilidad ascendente más eficaz. Es decir, que la movilidad no es una alternativa a la igualdad, o a un cierto grado de igualdad. Es una condición para el ascenso. Porque si todos, independientemente de la familia en que nacemos, tenemos acceso a una educación ya una buena atención sanitaria, bibliotecas públicas, universidades, si todos, ricos y pobres, tuviéramos acceso a esos elementos básicos sería más fácil ascender que si se vive en una sociedad en la que se comienza desde marcadas desigualdades. ¿Cuántas generaciones cree que cuesta esta evolución en España?

Estaba pensando en tres o cuatro.

Justo: son cuatro en España, dos en Dinamarca y cinco en Estados Unidos y Reino Unido.

Si me lo permite, querría recordarle una respuesta que dio en una entrevista con este periódico hace unos años. Preguntado por un hipotético (entonces) segundo mandato de Trump, usted dijo: "En su primera vez, no sabía mucho de política y nombró a ciertas personas en la administración que ejercían cierta moderación sobre él. En un segundo mandato estará más enojado, rodeado de personas afines a él y, además, sabrá más sobre los mecanismos del ejecutivo".

Lamentablemente mi predicción se hizo realidad, ¿no?

Absolutamente. 

La pregunta ahora es si los tribunales conseguirán frenarlo, y en qué medida.

¿Cree que es posible conseguir ese freno?

Creo que hay tres posibles fuentes de restricción. Una son los tribunales y, de hecho, muchas de las medidas que ha tomado Trump que exceden su autoridad ya están siendo impugnadas. Por ejemplo, los casos de ciudadanos deportados que residen legalmente en los Estados Unidos y que no han cometido ningún delito, pero que han hablado de formas que a Trump no le gustan. Queda por ver también si limitarán sus intentos de extralimitarse en la política arancelaria, absolutamente caótica, que está sujeta a impugnación constitucional y realmente depende del Congreso. Es verdad que, en 1970, el propio Congreso promulgó una ley que otorga al presidente la facultad de fijar tarifas durante una emergencia, pero no para ejercer una política arancelaria como la que Trump ha promulgado. O el uso de la fuerza hacia los jóvenes que intentan recaudar fondos de las universidades, cosa que no le gusta, o el uso del castigo hacia bufetes de abogados que han representado a acusados ​​que tampoco le agradan. Todo esto es una extralimitación del ejecutivo, una extralimitación de su autoridad constitucional.

¿Cuál sería la responsabilidad de la sociedad civil?

Esta sería la segunda posibilidad, si la sociedad civil lo frenará. En particular, cómo responderán las instituciones que Trump ha intentado amedrentar, intimidar y castigar, universidades, bufetes, medios de comunicación... La sociedad civil puede ser una segunda fuente de moderación. Y la tercera fuente de moderación dependerá de la capacidad del Partido Demócrata para formar una oposición fuerte. Eso puede ser eficaz políticamente, pero también está por verlo. Los próximos dos años nos darán una idea de cuán efectivas pueden ser.

Hace unas horas estuve viendo uno de sus encuentros con jóvenes de distintas partes del mundo. Y pensé en preguntarle sobre el sentido de la justicia.

¿Recuerdas dónde viste el vídeo exactamente?

Era 'El filósofo global', la serie que hizo con la BBC, en él se debate sobre la importancia de las fronteras.

¿Qué contribuye a una sociedad justa? Ésta es una pregunta que sólo nosotros podemos hacernos. Y la respuesta es el diálogo entre conciudadanos. En el caso de la discusión global que menciona, un diálogo con ciudadanos de todo el mundo. Empecé a enseñar Justicia cuando comencé en Harvard, hace algunas décadas, casi 50 años, en 1980. Una forma de hacerlo más sencilla hubiera sido asignar a los estudiantes la lectura de libros de filósofos célebres y hablarles de lo que diferentes autores dicen sobre la justicia. Pero cuando iba a mis primeras clases de filosofía política no encontré nada de esto muy inspirador o interesante sino demasiado abstracto, remoto, alejado de las preguntas que me importaban. Más tarde, en la escuela de posgrado, realmente me enamoré de la filosofía al ver las conexiones con el mundo en el que vivimos y los dilemas a los que nos enfrentamos cada día. Así que cuando comencé a enseñar, me pregunté: ¿cómo puedo hacerlo de forma que se pueda captar el interés de los estudiantes?

¿Y qué terminaste?

Yo era muy joven cuando comencé a enseñar, y realmente me identificaba con mis estudiantes. Recordaba la sensación de estar en clase de filosofía política y no entender sobre qué escribían esos filósofos, así que utilicé el diálogo y fomenté la discusión, les invitamos a participar, a levantar la mano, ponerse de pie y ofrecer sus puntos de vista sobre asuntos como la libertad de expresión, la admisión a la universidad, la distribución justa del ingreso o la riqueza y qué obligaciones tenemos para con nuestros conciudadanos. O bien: ¿cuál es la relevancia moral de las fronteras nacionales? En el encuentro que ha mencionado les animé a expresar sus desacuerdos y pensar juntos sobre cómo responder a los demás y comprometerse con ellos. Y los estudiantes comenzaron a darse cuenta de que la filosofía no reside en los cielos sino que está entre nosotros, cada vez que tenemos una división o un dilema o un debate político. O en la vida cotidiana.

¿Cómo se convierte una asignatura de Harvard en un producto intelectual accesible a casi todo el mundo?

Decidimos poner esas lecciones online, sencillamente Más tarde, pensé que sería interesante ampliar los debates sobre la justicia empleando las nuevas tecnologías a nivel global, como lo que vio de la BBC. Con personas de países de todo el mundo, razonando unos con otros, escuchándose unos a otros, discutiendo entre ellos. Y fue impresionante observar cómo estaban realmente dispuestos a escuchar las opiniones y convicciones de los demás, incluso entre quienes tenían parecer diferentes. Pero volviendo a su pregunta... Pensar en la justicia requiere sopesar todos los dilemas y opciones concretas que enfrentamos cada día. ¿Cómo resolverlos? Es importante crear oportunidades para que se den este tipo de encuentros, ya sea entre ciudadanos de un país, de una comunidad local o mediante el uso de tecnologías.

¿Imaginó en algún momento que su forma personal de dar clase se convertiría en uno de los filósofos más conocidos del mundo contemporáneo?

Jamás. Cuando decidimos filmar el curso de Justicia de Harvard, ni en mis expectativas más descabelladas cabía la posibilidad de que tantas personas disfrutaran del acceso a debates filosóficos. Creo que una de las razones de que se haya vuelto tan popular, más allá de mis expectativas más descabelladas, es que hay hambre, deseo, anhelo de participar en los debates actuales, sobre las grandes cuestiones que importan verdaderamente a las personas. Y esto se debe a que, incluso en sociedades democráticas como las nuestras, hay una especie de vacío en el discurso público, que consiste sólo en argumentos tecnocráticos que no inspiran a nadie. O bien, cuando entra en juego la pasión, peleas a gritos, partidismo, con el resultado de que las personas realmente no se escuchan unas a otras.

¿Qué nos pasa?

Parece que hemos perdido el arte cívico, democrático, de escuchar, y no me refiero sólo a las palabras sino también a su trasfondo: atender los principios morales que se esconden tras las opiniones de aquellos con quienes no estamos de acuerdo. Por eso creo que una de las razones de que la democracia, en este momento, tenga problemas es que nuestra vida cívica ya no funciona. Hemos perdido la capacidad para razonar sobre las grandes cuestiones -en el bar, en la plaza pública, donde sea- y hemos olvidado que escuchar es el primer paso para ser un ciudadano. Hemos olvidado que hay que interactuar entre conciudadanos sobre las grandes cuestiones que nos interesan y en las que no podemos estar de acuerdo. Hay hambre de vida pública en un sentido amplio, hambre de que las personas puedan razonar juntas, dirigirse unas a otras, incluso en medio de desacuerdos, con civismo y respeto mutuo.

Mientras veía el debate sobre la importancia de las fronteras pensé que si la pregunta debía ser si deberían existir. Me refiero a darles una nueva estructura. Luego me sentí un poco radical.

Lo que menciona es una de las cuestiones fundamentales de la filosofía política, y de gran importancia política en la actualidad porque, si nos fijamos, hay un gran resentimiento y sensación de humillación entre la ciudadanía global, algo que Trump ha sabido explotar. Y gran parte de ese resentimiento tiene que ver con concepciones sobre las fronteras nacionales. El ejemplo más obvio es la inmigración, que se ha convertido en un asunto nuclear en todas las democracias del mundo, pero el significado moral de las fronteras y el que pueda tener un ciudadano son distintos. Otro ejemplo, el debate actual sobre los aranceles. La inmigración es un debate sobre las condiciones en las que las personas cruzan las fronteras y la política arancelaria gira en torno al movimiento de bienes y el comercio a través de esas mismas fronteras.

¿Cómo ha evolucionado el debate?

Si miramos atrás, a las últimas cinco décadas, vemos que llevamos todo este tiempo redefiniendo el papel de las fronteras nacionales en relación con la economía y la política: los tratados de libre comercio de 1990, la admisión de China en la OMC en 2001... Todo aquello también fue una nueva política de fronteras. Lo mismo con el flujo de financiación a través de las fronteras, la transformación del sistema financiero mundial durante este período, la desregulación... Así que hemos tenido debates sobre el flujo de capital a través de las fronteras, el flujo del comercio y bienes a través de las fronteras y el flujo de personas a través de las fronteras. Prácticamente podría decirse que este debate es el gran asunto de nuestro tiempo. La respuesta de la era de la globalización neoliberal, que resta importancia a las fronteras nacionales, produjo una reacción violenta, ansiedad y resentimientos que han sido explotados por Trump en Estados Unidos y por los partidos antiinmigrantes que han surgido en Europa. Por eso reuní a todas aquellas personas a debatir la cuestión.

Se les veía verdaderamente dispuestos a compartir, a comprender al otro y también sus diferencias con uno.

Y eso es importante porque, por las razones que hemos estado discutiendo, la democracia hoy está en peligro y la gente está perdiendo la confianza en los partidos políticos y en las instituciones políticas establecidas. La gente está frustrada con los términos vacíos del discurso político. Sienten que su voz no importa. Hay también sensación de falta de poder, Y aún así, mantengo la esperanza porque en todos los viajes que hago para hablar ante personas, especialmente jóvenes, noto el anhelo de participar en un tipo de debate mejor que el que encontramos en la política hoy en día. Por ejemplo, el debate sobre los valores. Y quieren hacerlo con civismo y respeto. Hace poco he estado en China, donde no iba desde la pandemia, y tenía curiosidad por ver si ese espíritu se había mantenido y así es, y en India encontré lo mismo y, cuando vaya a Europa, volverá a pasar.

Técnicas para desarrollar la lectura que sí funcionan

 Aprender siete palabras relativamente cultas a la semana y leer por parejas: así pueden llegar los alumnos a ser lectores competentes, en El País, por Ignacio Zafra, Valencia -08 de mayo de 2025:

El psicólogo cognitivo Héctor Ruiz Martín explica qué técnicas funcionan y cuáles no, según la ciencia, para que niños y adolescentes entiendan bien lo que leen.

Los estudiantes que, pese a saber leer, no tienen una comprensión lectora mínimamente aceptable son más de lo que suele pensarse. Entre el 5% y el 10% del alumno sufre dificultades congénitas (dislexia del desarrollo) y requiere más apoyo. Pero muchos otros que no las sufren tampoco alcanzan un desempeño adecuado. Tanto a los 9 años como a los 15, el 25% de los chavales españoles no alcanzan el nivel mínimo de competencia lectora, según las evaluaciones internacionales PIRLS y PISA, lo que lastra su trayectoria académica y profesional. El neurociéntifico y psicólogo cognitivo Héctor Ruiz Martín acaba de publicar ¿Cómo aprendemos a leer? Y cómo enseñar a leer según la ciencia (Fundación Internacional para la Enseñanza de las Ciencias). Un libro que analiza cómo descodifica y comprende el cerebro humano los textos, y en el que ofrece a los chavales, a sus familias ya la escuela información sobre qué técnicas funcionan y cuáles no para que los estudiantes aprendan a leer bien y se enfrenten a puedanse, a medida que avanzan en las etapas educativas, a obras cada vez más complejas. El libro se basa en los hallazgos de más de 400 investigaciones que han abordado en profundidad la cuestión en las últimas décadas. Pese a ello, no es raro encontrar en las aulas ejemplos de técnicas que la ciencia no aconseja ―como la lectura por turnos en voz alta―, mientras que otras que dan mejor resultado ―como un método específico de lectura por parejas― resultan bastante desconocidas.

El lenguaje oral es, según definición del psicólogo evolutivo estadounidense David Geary, un conocimiento “biológicamente primario”. Su aprendizaje en la primera infancia se produce de forma aparentemente espontánea, simplemente por la inmersión de los niños en una comunidad de hablantes. Esto sucede porque el cerebro cuenta con unas estructuras especializadas (entramados neuronales) destinadas a incorporar esa habilidad. Se trata de una característica que acompaña al homo sapiens desde sus orígenes, hace unos 200.000 años, y es producto de un proceso evolutivo que comenzó seguramente con nuestros antepasados ​​homínidos y se fue perfeccionando por la ventaja adaptativa que proporciona. La lectura y la escritura son, en cambio, un invento cultural muy reciente, y forman parte de lo que Geary llama conocimientos “biológicamente secundarios”. El cerebro no cuenta, en cambio, con mecanismos especializados para aprender a leer, pero consigue hacerlo, con esfuerzo, gracias a su plasticidad. La diferencia es importante, dice Ruiz, porque algunas corrientes educativas abogan por exponer a los niños y niñas al lenguaje escrito, sin llevar a cabo una enseñanza expresa, en la creencia de que aprenderán a descifrarlo como hacen con la lengua oral, algo que carece de base científica. Una parte de los chavales logrará aprender así, pero en realidad, añade el psicólogo, lo hará más bien a pesar del método.

Las investigaciones muestran que el aprendizaje de la lectura empieza por el lenguaje oral, y lo que se ha dado en llamar conciencia fonológica. Los niños tienen que darse cuenta de que el flujo lingüístico continuo que escuchan está formado, en realidad, por unidades más pequeñas , la palabra, la sílaba y el fonema (los sonidos del habla son limitados; entre 20 y 40 en casi todas las lenguas). Y una vez que son capaces de descomponerlos (saber que 'sal' está formado por los sonidos 's', 'a', 'l') pueden aprender a representarlos con letras, escribirlos y leerlos.

Liberar la atención

El siguiente paso, que se logra por medio de la práctica, consiste en ir mejorando el proceso de descodificación hasta automatizarlo. Lograrlo, explica el psicólogo cognitivo, permite al nuevo lector liberar la llamada memoria de trabajo ―“el espacio mental en que sostenemos la información a la que estamos prestando atención en cada instante”― y poder centrarla en comprender los mensajes que está leyendo. La suma de fluidez en la descodificación y comprensión lingüística conducen, simplificando, a una buena comprensión lectora.

Ambos elementos resultan necesarios. "Si no hay automatización en la descodificación, es muy probable que al lector le resulte costoso cognitivamente leer, lo cual no le ayudará a disfrutar de la lectura. Y ello, sumado a las dificultades para comprender lo leído, repercutirá negativamente en su motivación para leer", afirma Ruiz. Alcanzar dicha fluidez no es, sin embargo, suficiente. Alguien puede no comprender un texto por no tener unos conocimientos mínimos sobre el tema ―muchos lectores españoles se perderían, por ejemplo, leyendo la crónica de un partido de béisbol―. Y hay que contar, además, con un vocabulario lo bastante amplio para no estar tropezando continuamente durante la lectura. Varias investigaciones ―como la publicada en 2011 por Norbert Schmitt, profesor emérito de lingüística aplicada en la Universidad de Nottingham, Reino Unido― sugieren que si se desconocen más del 2% o el 5% (según los autores) de las palabras de un texto, la comprensión lectora se ve notablemente mermada, y se tiende a perder la motivación para seguir leyendo.

La amplitud del vocabulario de los niños es muy desigual. La marca, de entrada, el nivel socioeconómico y educativo de sus padres (las diferencias ya se observan a los tres años). Ese desequilibrio léxico es uno de los factores que están detrás de lo que los investigadores han bautizado como crisis de cuarto de primaria. A los 9 o 10 años casi todos han aprendido a automatizar la descodificación. Pero los que conocen más palabras están motivados para leer y tienden a hacerlo más, lo que les lleva a volverse más expertos y seguir ampliando la brecha con sus compañeros menos aventajados, que, en paralelo, van sintiendo un creciente desapego hacia la lectura. La psicología del aprendizaje llama efecto Mateo a este proceso por la frase bíblica: “Al que más tiene, se le dará, y al que menos tiene incluso se le quitará”―. Un estudio clásico mostró que a los 10 años los lectores más voraces leen hasta 4 millones de palabras al año, mientras que los menos inclinados a hacerlo leían 60.000 (el artículo fue publicado en 1988 por el psicólogo de la educación Richard C. Anderson, y es probable que las cifras hayan variado por los cambios en los hábitos lectores, pero la diferencia entre lo que leen los chavales sigue siendo sin duda enorme).

Aprender palabras de forma específica

Para compensar la desigualdad por razones familiares, Ruiz plantea, según lo que han mostrado algunas investigaciones, que aparte de las palabras que los chavales aprenden de forma natural y practicando solos la lectura ―deduciéndolas del contexto o consultando su significado―, la escuela les enseña de forma explícita siete palabras nuevas de registro culto relativamente a la semana. Eso haría unas 350 al año y 3.500 a lo largo de la escolaridad obligatoria, lo que según dichas investigaciones tiene un impacto “relevante” en la comprensión lingüística. 

Las palabras ―según una clasificación popularizada por expertos como Isabel L. Beck, de la Universidad de Pittsburgh― pueden dividirse en tres grupos. 

El primero está formado por las de uso más común, que el hablante de una lengua normalmente conoce, como casa, rápido, o pensar

El grupo III lo integran palabras específicas de ciertas disciplinas, como célula o antonomasia, que los chavales aprenden en las asignaturas correspondientes. 

La propuesta de Ruiz se dirige por ello a las del grupo II, más sofisticadas que las del primer grupo, pero lo bastante habituales en la lengua escrita (en obras literarias, artículos de prensa o ensayos) como para condicionar la comprensión lectora, como exhausto, indulgente, buque o atribular. No vale la pena, añade, perder mucho tiempo en discutir si una palabra forma o no parte del grupo II, ya que se trata de una clasificación flexible. La idea no es que las aprendan memorizando su definición del diccionario, sino utilizándolas en diversas actividades.

El psicólogo recomienda varias estrategias para promover la lectura fuera del aula. Entre ellas: recomendarles lecturas y permitir también que los chavales las escojan, pero manteniendo un grado de asesoramiento para que su complejidad les suponga un reto y al mismo tiempo no los desmotive―; evitar darles algo a cambio de leer ―algunas investigaciones apuntan que puede ser contraproducente, por ejemplo, en caso de chicos que ya leían, si dicha recompensa se implanta y después se retira―; facilitar el acceso a los libros ―a través, por ejemplo, de una buena biblioteca escolar―; o seguir leyendo con ellos en casa en voz alta, aunque ya sepan hacerlo ―para darles un modelo de lectura fluida y tener la oportunidad de comentar con ellos lo leído, trabajando así la comprensión―.

Técnicas tradicionales poco efectivas

Algunas de las técnicas utilizadas en clase para enseñar a leer, resultan, según las investigaciones, poco recomendables. Es el caso de la lectura en voz alta por turnos ―los lectores competentes tienden a aburrirse, y los que tienen dificultades lo pasan muy mal, y lo habitual es que una parte de la clase desconecte cuando no le toca leer―. O que cada estudiante lee en silencio su propio libro sin ninguna actividad posterior ―los buenos lectores lo aprovechan, pero no es tan útil para quienes más necesitan mejorar, que en algunos casos pueden limitarse a simular que leen y sentirse frustrados por no poder hacer lo mismo que sus compañeros―.

La ciencia sí respalda, en cambio, señala Ruiz, varias técnicas (orientadas sobre todo a la primaria), como la lectura pareada. Se forma una pareja con un estudiante más competente que el otro (lo ideal es que el primero sea de un curso superior, para evitar avergonzar al que menos sabe). Ambos empiezan a leer en voz alta simultáneamente, de forma que el más avanzado sirve de apoyo al otro. Cuando este quiere continuar solo, toca la muñeca de su compañero, para que lo siga en silencio. Y el más competente solo vuelve a leer en voz alta cuando se le vuelve a hacer un gesto o vea que su compañero se ataca. Otra técnica efectiva es la lectura repetida, en la que los chavales leen un texto varias veces hasta hacerlo con soltura. Lo ideal, dice el psicólogo cognitivo, es darle un propósito, como exponer la lectura al final en público (o a otra persona), para lo cual pueden usarse poemas o textos teatrales. Y, también en este caso, los chavales pueden practicarlo por parejas o en grupos pequeños, potenciando así una vertiente social de la lectura que también facilita el aprendizaje.

Hay maneras de hacer más eficaz la lectura en silencio de toda la clase, prosigue Ruiz. Como ofrecer a los chavales un trueque: dicho rato de lectura, que puede ser media hora, se les ofrece como alternativa a tiempo de clase estándar, reforzando la idea de la lectura como una actividad vinculada al disfrute. Pero a cambio se les pide que al terminar demuestren que efectivamente han leído ―por ejemplo, rellenando un breve cuestionario, que según explica Ruiz diversas plataformas proporcionan para cientos de libros, organizados por capítulos, y apenas lleva dos o tres minutos completar―. Entre los métodos que según la ciencia dan buenos resultados figura también la llamada lectura coral. En ella se elige un texto de 200 o 300 palabras, el maestro adelanta el vocabulario que puede resultar más complicado, y tras hacer él una primera lectura, que los estudiantes siguen en silencio, se repite con toda la clase (incluido el maestro) leyéndolo en voz alta al unísono.