martes, 12 de agosto de 2014

Entrevista con Borges

"Borges, harto de Borges". Entrevista inédita ralizada por Xavier Rubert de Ventós en 1992. Publicada en El País, 25-I-1998 y republicada hoy en ese mismo periódico:

Éste es un fragmento del diá­logo que mantuve con Bor­ges en su casa de Buenos Ai­res, el verano de 1982, desde que me abrió la puerta su vie­ja criada hasta que vino a ce­nar con nosotros su hermana Norah, viuda de Guillermo de Torre. Pese a ser "analfabe­ta" (como precisaba Borges con cierto orgullo), la criada no ca­recía de reflejos ágiles ni de una admirable capacidad de utilizar en su provecho los acontecimientos imprevistos. En menos de 10 minutos pasó así de dialogar suspicazmente desde el resquicio de la puerta y cerrármela en las narices a entregarme a su amo, ex­plicarme que debía parar la lavadora al sonar un pitido y a esca­par de la casa para no volver hasta tres horas más tarde (luego Var­gas Llosa me ha contado que a él le pasó algo parecido). En este tiempo tuve yo que abrir la puerta, contestar al teléfono, acom­pañarle a que me enseñara sus cuadros de tigres y el vestido rosa de su madre desplegado sobre la cama... Al día siguiente me pi­dió que le acompañara al cementerio donde iban a enterrarle, y allí nos recogió María Kodama, que venía de la Universidad.

-Dice usted que nació en un suburbio de calles aventuradas y ocasos invisibles, y añade: "Pero lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y con una biblioteca ilimitada de libros ingleses".

-Sí, era la biblioteca de mi padre y de mi abuelo... Sí, de mi padre, de mi abuela y de mi bisabuelo.

-¿No será eso su personal experiencia de un destino general de América? Mario Faustino dijo que lo propio de América fue "nacer adulta", con una jurisprudencia ya desarrollada, una joya arabista, una prosa ya barroca... Aun hoy mismo, en la Repú­blica Dominicana le insultan a uno en la calle llamándole "he­reje" o "sin concepto".

Creo que los americanos somo europeos desterrados. Yo no tengo nada en común, digamos, con los aborígenes.

-No había pensado en eso. Pero creo que, de algún modo, todos somos europeos. Europeos en el exilio, en el destierro, ¿no? Creo que los americanos somos europeos desterrados. Y eso nos hace heredar toda la cultura occidental. No sé si lo he­mos aprovechado hasta ahora... quizá Estados Unidos lo hizo mejor que esta América. En todo caso, yo creo que no tengo nada en común, bueno, digamos con los aborígenes. Tengo una gota de sangre guaraní por ahí, pero eso no cuenta mayormen­te. Y creo que somos, sí, occidentales. Salvo que eso de occi­dentales también es falso, ya que en la cultura occidental Israel no es menos importante que Grecia. Entendida Roma como ex­tensión de Grecia, desde luego. Pero creo que sentimos eso y de­bemos tratar de merecerlo.

-Para usted Buenos Aires es "un viejo hábito"...

-Sí, yo no conozco bien la ciudad. Como casi todo el mun­do, conozco lo que se llama el centro, que topográficamente es un extremo de la ciudad.

-A mí me sorprendió que Keyserling hablara de la esencia o del carácter de Buenos Aires como el "no te metás", que se correspondería con el catalán "no t'hi emboliquis".

-Sí, pero hay también el otro adagio, "primero tira tu lanza", que sería lo con­trario.

-¿Coexisten ambos en su país? ¿Coe­xisten como en la plaza de Mayo, donde según usted se mezclan "la clara guerra contra los españoles y la oscura guerra contra el gaucho"?

-Exactamente. Aunque no sé; yo no puedo hablar con ninguna autoridad so­bre Buenos Aires. Es una ciudad que dejé de ver hacia 1950 y tantos.

-Pero sobre la que no ha dejado de escribir.

-No, he seguido escribiendo, pero siempre he pensado en aquel Buenos Ai­res pretérito, un Buenos Aires que ha desaparecido. Sin embar­go, ocurre una cosa curiosa, y es ésta: yo puedo estar en Lucer­na, puedo estar en Tokio; pero eso es durante la vigilia. Cuan­do sueño, sin embargo, siempre sigo estando en Buenos Aires. Y sobre todo en la Biblioteca Nacional, en la calle de México, o, si no, en aquel Buenos Aires de casas bajas de mi niñez. Es decir, algo mío se queda en Buenos Aires aun cuando viajo. Yo he viajado por buena parte del mundo, pero nunca sueño en es­tos lugares. ¿Cómo le diría yo?; estoy en Japón, estoy en Egip­to, estoy en Irlanda, estoy en Tejas, pero eso durante la vigilia. Cuando sueño, estoy en Buenos Aires, en un Buenos Aires que, desde luego, sólo existe en la memoria de hombres viejos como yo...

-Entonces usted sólo creería en la nacionalidad que se sueña.

Sí, tengo valor cívico, que no valor físico. Mi cirujano y mi dentista lo saben muy bien.

-Sí, en una nacionalidad onírica...

-Y por tanto muy épica...

-¡Pero, desde luego! Yo creo que el nacionalismo ha traído muchos males. Ante todo, va contra la pareja distribución de los bienes espirituales y materiales; eso es una. Y la otra es que na­cionalismo da a creer que cada país es el único; que el idioma que cada uno habla es evidentemente el mejor... Mañana va a salir un poema mío, en el que hablo de eso. Hablo de lo que me parece eso de estar parcelado en países, cada uno con su mito­logía peculiar, con antiguas o recientes tradiciones, con un pa­sado sin duda heroico, con agravios, con litigios...

-Usted es muy pacífico, pero se enfrentó valientemente a los peronistas...

-Sí, tengo valor cívico, que no valor físico. Mi cirujano y mi dentista lo saben muy bien. Una vez, a mi madre la amenazaron de muerte por el teléfono, a las tres o a las cuatro de la mañana. Una voz grosera le dijo: "Yo los voy a matar, a vos y a tu hijo". "¿Por qué, señor?", dijo mi madre. "Por­que soy peronista". Ella le contestó: "Bueno, en el caso de mi hijo es muy fá­cil, está ciego; sale todas las mañanas a las diez de esta casa. En cuanto a mí, les aconsejo que se apuren, que no pierdan tiempo telefoneando, porque he cumpli­do 80 y tantos años, y a lo mejor me les muero antes".

"Me les muero". Eso no puede decir­se en otros idiomas. Sí, quizá en inglés: "I die on you". Pero no tiene tanta fuer­za, ¿no? Sí, "me les muero antes"... En­tonces el otro cortó la comunicación. Le pregunté: "¿Qué pasó, madre? ¿Sonó el teléfono?". "Sí", me dijo, "un sonso..." Y me repitió la conversación. Luego, cla­ro, no pasó nada. A veces hay un placer de la amenaza. Después quedan desaho­gados. Uno ha cumplido con su deber y no tiene por qué pasar a mayores.

-Usted decía también que el dolor más terrible es el previsto, el anticipado.

-Sí, claro. La mejor muerte para el moribundo sería un paro cardiaco, ¿no? Ser fulminado sería lo mejor. Pero para los que quedan, no. Mejor prepararse el día de la muerte.

-¿Por qué me ha pedido que nos acercáramos a su tumba, a su bóveda?

-La verdad es que la palabra es un poco triste, ¿no? Pero es mi bóveda...

-... Y la bóveda de sus antepasados.

-Sí. Pero curiosamente yo siento que no están aquí. Si yo pienso en mi madre, yo pienso que ella está en mi casa, y que el hecho de que sus restos estén aquí es... bueno, es verdadero, pero yo no puedo sentirlo. Y sé que está aquí mi abuela y mis abuelos... Están los parientes míos, tantos amigos... Yo sé que eso es un hecho real, pero para mí no es un hecho, digamos, emocional. Siento que realmente ellos están en otra parte; cier­tamente no encerrados aquí...murió hace seis años, está allí, en mi casa. En cambio, aquí sé que están sus restos, pero me parece que eso, emocionalmente, no es cierto. ¿No es mejor pensarlo así? Sería muy triste pensar que está aquí...

-Pero a usted le he oído iro­nizar también sobre la muerte en una milonga que dice: "No hay cosa como la muerte...".

-Sí. "... para mejorar la gen­te". Y luego tengo otra de un condenado a muerte, que es: "Manuel Flores va a morir. / Eso es moneda corriente. / Morir es una costumbre, / que suele tener la gente". Respecto a la "otra vida", no sé qué decirle: ambas cosas son igualmente increíbles. La inmortalidad personal es in­creíble, pero la muerte personal también lo es.

-Aparte de creíble o no, ¿re­sulta para usted querible? Se lo pregunto porque en algunos tex­tos parece que usted no sólo no crea, sino que tampoco quiera esta inmortalidad.

-Ah no; en mi caso personal, no. Ahora, si yo pudiera ser in­mortal en otra situación, y con el olvido total de haber sido Borges, pues bien, entonces acepto la inmortalidad. Pero no sé si tengo derecho a decir "acepto". Creo que en el budismo se niega la existencia del alma. Se supone que cada individuo, du­rante su vida, construye una suerte de organismo mental, que es el karma, y que ése es heredado por otros, no por él, ya que si no creemos en el yo no podemos creer en la muerte personal, ¿no? Buena parte del libro Las cuestiones del rey Milinda (Milinda es una evolución sánscrita del Menandro, que es un catecismo budista), buena parte de este libro está dedicada a la negación del yo. El yo como el que han negado Hume, Fernández y Schopenhauer.

-En este sentido, es usted muy poco unamuniano...

-Ah, desde luego. Unamuno estaba loco. Yo no sé cómo no estaba cansado de ser Unamuno. Y eso que no vivió tanto como yo. Yo estoy harto de Borges. Cada mañana, al despertar y en­contrarme con él, me digo...

-¿"A ése le tengo ya muy conocido..."?

-Eso, una tristeza, sí. Ya estoy harto de ese... un interlocutor permanente.

-Una actitud no tan distinta, sin embargo, de la de Kierkegaard, que deseaba lo absolutamente Otro. Esta posición radi­calmente religiosa, ¿no conecta de algún modo con una posi­ción radicalmente nihilista como la suya?

Me gustaría sobre todo leer y también ver las caras de las personas que quiero y los lugares donde estuve con amigos
-Sí, claro. Esto "otro" sería Dios, ¿no?

-No sé; Dios o la Nada. En todo caso, la no-continuidad de lo humano más allá de este mundo.

-Hay ya un exceso de lo hu­mano aquí.

-Y no desearía usted, en ningún caso, su continuación.

-No, yo no. Tengo la espe­ranza -mi padre tenía la misma- de morir enteramente, de morir en cuerpo y alma, si es que el alma existe.

-¿Y cómo comprende usted que para mucha gente eso no constituya una esperanza, sino un desasosiego?

-Yo conozco a mucha gente religiosa, y están un poco aterra­dos. Porque o esperan el paraíso -lo cual, como dijo Bernard Shaw, es un soborno- o se temen el infierno. En cambio, una per­sona que no cree en ninguna de las dos posibilidades, una perso­na como yo, que no se cree dig­na de castigos o de recompensas eternas, puede estar tranquila. Pero todo es tan raro, la verdad, que a lo mejor perseguimos este diálogo en otro mundo...

-Usted escribió: "Descreo de la democracia, ese curioso abu­so de la estadística". Y en otro lugar habló de la dictadura di­ciendo que favorece la opresión, favorece el servilismo y, lo que es peor, favorece la idiotez.

-Curiosamente, aunque yo haya dicho estas últimas pala­bras, estoy de acuerdo con ellas. En cuanto a la democracia, creo que por ahora (y ahora puede significar cien años) en este país somos indignos de ella. En cuanto a la dictadura, ya conocemos sus efectos devastadores. Pero yo, realmente, no entiendo de política. Soy un tranquilo e inofensivo anarquista spenceriano. Y de anarquismo saben ustedes, los catalanes.

-¿Conoció usted a nuestros modernistas y noucentistas: Rusiñol, Maragall, Bertrana, Ors...?

-Ah, sí, a Ors sí. ¿Vive todavía este muchacho?

-Murió hace ya algunos años. ¿Le conoció usted personal­mente?

-No, me interesaron muchísimo algunos ensayos suyos. Muy finos, muy finos... Hasta que leí una especie de novela suya, no recuerdo ahora el nombre, que me pareció intolerable. No leí nada más de él.

-¿Se refiere a La bien plantada?

-Eso, La bien plantada. Inaceptable. Las medidas del torso, la cintura y los to­billos de la protagonista eran absoluta­mente intolerables. Decidí no volver a abrir un libro suyo.

-Lo que sí ha continuado manejando fue el Diccionario etimológico de Coromines. (Cojo de la estantería una primera edición desgastada por el uso, y con el Coromines en las manos, hablamos del Cratilo platónico, del carácter representa­tivo o arbitrario de las palabras, de su historia y transformación).

-Vea cómo el término sajón bleich, que significa sin color, de­rivó de un modo contrapuesto: en castellano a blanco y en inglés a black (negro).

-¿Será por algo parecido por lo que los chistes procaces son en castellano chistes verdes y en inglés chistes azules?

-La verdad, no entiendo esta inversión por la que el verde, que debería sugerir algo natural, vino a significar en castellano todo lo contrario. Pero encontraré la solución. En cuanto la halle, le escribo enseguida. (Borges habla siempre de temas retóricos, etimológicos o incluso poéticos en términos de verdad, de solución, de exactitud).

-¿Pero tiene usted aún el Coromines en las manos?

-Sí.

-Pues busque el término jazz... Mire, en el inglés criollo de Nueva Orleans to jazz quería decir fornicar. O, más precisamente, fornicar de un modo breve, espasmódico, violento, como sugiere el sonido mismo de la palabra. Es como tango, que no viene, como creía Lugones, del tangere latino, sino de la etimología africana que veíamos antes en el Coromines. Nolli me tangere-just jazz it... Aunque tampoco estoy seguro. Si yo pudiera con­sultar... pero hace ya años que no veo.

-Tres cosas se pierden al perder de vis­ta "el mundo de la representación" -como llamaría usted al mundo físico-, el mundo de los libros y el mundo de la pro­pia escritura. Son tres pérdidas distintas.

-Cierto. -¿Cuál ha ido más dolorosa para us­ted?

-No. A mí me gustaría sobre todo leer, leer por ejemplo un ver­so erótico de Eduardo Marquina donde todo es un juego de refle­jos en espejos. Y me gustaría también ver las caras de las personas que quiero... las caras de mis amigos. Y también los lugares don­de estuve con amigos: la librería Salvat-Papasseit en Barcelona. Pero venga usted y acompáñeme a la otra habitación, donde le en­señaré los cuadros de tigres y el último vestido de mi madre.

Muerte de un cómico

Si siempre acongoja la muerte de alguien, porque estamos unidos a la humanidad, como quería John Donne, el poeta inglés, la de un cómico lo es mucho más. Porque sabe encontrarle la gracia a la vida y hacer durar esa ilusión. Pero que se quite la vida es aún peor, nos deja el escenario vacío, con el verdadero protagonista delante. Como cuando cerramos los ojos y descubrimos donde estamos en realidad. Como dijo otro gran actor antes del tránsito: "Morirse es fácil, la comedia es difícil". Es difícil encontrarse todas las mañanas con el mismo cuerpo que animar, esa marioneta que pende de capilares de pasión y nervios de razón, víctima de los siempre trillados caminos de las rutinas y los apegos, viviendo la fotocopia del mismo día, todavía más borrosa, para la que había que buscar el apoyo de la cocaína y el alcohol, excusas que servían, en su caso, para agostar el brillo asesino del genio: "La cocaína excita a los demás, a mí me frena", decía. Robin Williams. Se cansó de sucedáneos y no encontró otra paz que la perpetua, pero mientras se resistía nos dejó una gran estela de papeles cómicos; incluso le devolvió las ganas de vivir a otro actor, su amigo tetrapléjico, el actor Christopher Reeve, que hacía de Supermán, a quien hizo reír por primera vez desde el accidente que lo baldó. Los humoristas siempre están entre los que gusta recordar, dígalo Yorick; su ejemplo de actores da fuerzas para fingir hasta el final esta representación, aunque envejecer, morir, sea el verdadero argumento de la obra. Debemos aplaudir, como aplaudimos a ese otro compañero que se lleva en el camino, el misionero que ayudaba a enfermos de ébola: también hizo bien por sus semejantes, pero representando una tragedia. Y aplaudir, confortar o amar a la gente que tenemos cerca, si no queremos estar solos cuando llegue el tren. Por ellos hay que seguir.

lunes, 11 de agosto de 2014

Nuevos datos biográficos sobre Miguel de Cervantes

Alfredo Valenzuela, "Hallan cuatro documentos inéditos sobre Cervantes, uno con autógrafo", ABC, 
11/08/2014:

Cuatro documentos relacionados con Cervantes que hasta ahora no habían sido estudiados, uno de ellos con un autógrafo del autor del Quijote, y que ofrecen nuevos datos sobre su vida, han sido hallados en archivos de Sevilla y de La Puebla de Cazalla (Sevilla)por el investigador José Cabello Núñez.

Archivero de La Puebla de Cazalla, José Cabello ha explicado a Efe que encontró el primero de estos manuscritos en el archivo municipal de esta localidad sevillana, y que se trata de un convenio entre el Ayuntamiento y el propio Miguel de Cervantes para que este pudiera efectuar la requisa de trigo y cebada como comisario de la Hacienda Real.

Ese primer documento, según el investigador, es de marzo de 1593, fecha en que, sin embargo, los biógrafos de Cervantes lo ubican en la ciudad de Sevilla sin ejercer ninguna actividad.

El manuscrito menciona igualmente que Cervantes trabaja para el proveedor de la Flota de Indias Cristóbal de Barros, nombre que, según Cabello, tampoco figura en las biografías del escritor.

Al mencionar el manuscrito la Flota de Indias, Cabello recurrió al Archivo de Indias de Sevilla, donde ha hallado otros dos documentos que tampoco habían sido estudiados, uno que sitúa a Cervantes en la Puebla de Cazalla entre febrero y abril de 1593 como comisario de abastos y otro que deja constancia de que el salario de Cervantes era entregado a una mujer llamada Magdalena Enríquez.

La mujer que cobraba su salario.

Por último, Cabello ha encontrado en el Archivo de Protocolos de Sevilla el poder notarial por el que Cervantes, en efecto, facultaba a Magdalena Enríquez para cobrar sus honorarios como comisario de Abastos, que es el documento que lleva la firma del escritor.

Para el investigador, este último es el hallazgo de más valor desde el punto de vista biográfico, ya que ha asegurado que los biógrafos de Cervantes no citan a Magdalena Enríquez, quien debió de tener una relación de confianza con el escritor, hasta el punto de que la autorizara para cobrar su salario.

Según Cabello, en aquella época las mujeres no estaban autorizadas para realizar transacciones sin el consentimiento de un hombre, a no ser que fuesen viudas, por lo que ha considerado a Magdalena Enríquez una figura digna de estudio para aclarar su relación con Cervantes.

A las órdenes de Cristóbal de Barros.

Otra línea de investigación que deben abrir estos hallazgos, según Cabello, es sobre los servicios prestados por Cervantes a la Corona, ya que hasta ahora no había constancia de su trabajo a las órdenes de Cristóbal de Barros.

El investigador ha explicado que Cristóbal de Barros y Peralta, entonces proveedor general en la Casa de Contratación de Sevilla para los galeones de la Armada y Flotas de la Carrera de las Indias, es considerado como el mejor constructor de navíos de guerra del reinado de Felipe II y artífice de la organización técnica de la escuadra española vencedora en Lepanto y de la Armada Invencible.

Barros ostentó también el cargo de Superintendente de Fábricas, Montes y Plantíos de la Costa Cantábrica y tras ser nombrado fabricante mayor, pasó a Sevilla en el año 1592 como proveedor general de la Flota de Escolta de las Indias, y permaneció en la ciudad hasta su muerte en 1596.

José Cabello tiene previsto publicar un artículo explicando estos hallazgos en un volumen que, con el título de «Trigo y aceite para la Armada, el comisario Miguel de Cervantes en el Reino de Sevilla», reunirá aportaciones de archiveros e investigadores de la provincia sobre la labor como comisario de abastos de Cervantes en La Puebla de Cazalla, Marchena, Osuna, Écija, Sevilla y Carmona, donde se conserva otro autógrafo de Cervantes hallado hace un siglo.

Cervantes llegó a Sevilla cuando la ciudad era capital económica de un imperio y una de las ciudades más importantes y pobladas de Europa, además de puerto de Indias, si bien sus gentes vivían en penosas condiciones, como el escritor describe en algunas de sus novelas, y fue también en la cárcel de Sevilla donde cumplió condena por irregularidades en sus tareas recaudatorias.

sábado, 9 de agosto de 2014

Un manchego editor de los Lazarillos, Benito Maestre

Hace cuatro años me topé, revolviendo con otro propósito libracos de ciencia incierta en mi acostumbrado siglo XIX, con un desconocido editor manchego, residente en Ciudad Real y en Madrid, que me llamó la atención, y, como no era recordado por absolutamente ningún erudito ni coterráneo ni de fuera, fui juntando los pedazos dispersos de su memoria por aquí y por allá. Se trata de Benito Maestre Marcos (tal vez Benito Maestre de Heredia Marcos), el mayor bibliófilo que ha dado la provincia de Ciudad Real y uno de sus mejores eruditos en tal siglo junto al agustino recoleto Joaquín de la Jara. De su bibliofilia no cabe dudar, si escuchamos nada menos que al discípulo de Gallardo, don Cayetano Alberto de La Barrera y Leirado, máximo bibliógrafo de nuestro teatro clásico, cuando comenta en una carta de septiembre de 1861, refiriéndose a José Sancho Rayón, y como al paso, que “en lo respectivo al conocimiento, rebusco, avalijo y acomodo de preciosidades bibliográficas salió tan aventajado que pronto llegó a competir con el famoso don Benito Maestre y a merecer el dictado de el Culebro”, véase José Lara Garrido, “Riesgo y ventura de un gran bibliógrafo, estudioso del Siglo de Oro. Nuevo perfil de C. A. De la Barrera”, en Lectura y Signo I, (2006), p. 279. El mismo Gallardo llamaba a don Benito, no poco operísticamente, “urraca ladrona” por su poca ética a la hora de agenciarse libros y manuscritos.

Pero don Benito es también notable por una descendencia eminente, su hijo el geólogo Amalio Maestre Ibáñez (1812-1872), del que hablaré más tarde. En cuanto a Ramón Maestre, quizá hermano de Benito, fue secretario de la Diputación de Ciudad Real en 1838, diputado entre 1839 y 1840, alcalde en 1843 y 1850 y miembro del Consejo Provincial en 1845, según Ángel Ramón del Valle Calzado, La desamortización eclesiástica en la provincia de Ciudad Real, 1836-1854, p. 235. Otros Maestre, José Domingo y José Félix, eran ganaderos y hacendados naturales de Argamasilla de Calatrava, aunque residentes en Puertollano.

Benito Maestre fue, además de terrateniente, un contador de valores y oficial de primera categoría en la Administración de Rentas de Ciudad Real entre 1808 y 1838. En este último año se jubiló, por lo que con ese cargo, en que le tocó la Desamortización de Mendizábal, probablemente se quedó con bastante bien forrados bolsillos. Conoció así, antes de que muriera en 1818, al ilustrado catalán y pintor aficionado José Boada, quien desempeñaba el mismo oficio en Ciudad Real y era amigo del enigmático poeta neoclásico establecido en La Mancha “Lidoro de Sirene”, un escritor eminente de quien ya hablaré algún día cuando tenga más claro quién se oculta bajo ese pseudónimo. Benito Maestre estuvo casado con una tal María Manuela Ibáñez hasta que la dejó viuda en 1847, según el Índice de expedientes de funcionarios publicos. Viudedad y orfandad, escrito por Antonio Matilla Tascon, p. 316. Propietario como ya he dicho, de algunas tierras manchegas, tuvo la singular idea de gastar su dinero coleccionando arte, antigüedades y ediciones de obras narrativas del Siglo de Oro, para lo que se valió, según se comentaba en la época, de métodos unas veces legales y otros ilegales, incluso la sustracción. Como bibliófilo se permitió el pequeño capricho de elaborar y costear una lujosa edición de todos los Lazarillos (el original, atribuido por entonces a Diego Hurtado de Mendoza, hoy ya con bastante fundamento, y los más importante, sus continuaciones, una de ellas la muy anticlerical, incluso entonces, del protestante toledano huido a Francia Juan de Luna) bajo el título de La Vida de Lazarillo de Tormes, y sus fortunas y adversidades. Por D. Diego Hurtado de Mendoza. Nueva edicion de lujo, aumentada con dos segundas partes anónimas [la última "sacada de las crónicas antiguas de Toledo, por H. de Luna"], con grabados por artistas españoles Madrid, imprentas de Pedro Omar (id est, Mora) y Soler y Vicente Castelló, 1844, con segunda edición en 1845. La edición añade un escueto prólogo firmado por el editor, “Noticias historicas de D. Diego Hurtado de Mendoza”.  En total es un volumen de 382 páginas, raro, que se vende en librerías de viejo por centenar y medio de euros y que, como es natural, no tengo, porque la bibliofilia es afición cara y mi colección solo se nutre de rarezas económicas; de ahí que no haya podido entretenerme en determinar más detalles de la obra. Fuera de este esfuerzo editor por rescatar las olvidadas continuaciones del Lazarillo, también colaboró en la edición ilustrada y anotada que el fecundo erudito Basilio Sebastián Castellanos de Losada hizo de las Obras de Quevedo en 1845, cediéndole alguna copia de sus manuscritos, a juicio de don Aureliano Fernández-Guerra, “estragada y malísima”. Cierto que, por lo que he podido ver, don Benito era mejor coleccionista que erudito, y como tal algo descuidado. 

Pero es preciso referir que lo más importante que dejó don Benito, aparte de esta primorosa edición ilustrada, que declara su amor por La Mancha, fue su portentosa colección de novelas del Siglo de Oro, donada a la Biblioteca Nacional de Madrid por su viuda, donde pudo aprovecharla unos sesenta años más tarde su director don Marcelino Menéndez y Pelayo para elaborar su monumental estudio Orígenes de la novela, escrito entre 1905 y 1915 e impreso en Santander: CSIC, 1943, en cuatro volúmenes; incluso es posible que el editor Ribadeneyra la utilizara para los volúmenes de novelistas de la BAE, Biblioteca de Autores Españoles, impresa en esos años. Por demás, incluso es posible que la utilizara otro editor, el propio hijo ilegítimo del abate Sebastián de Miñano, Eugenio de Ochoa, instalado en París esos años como editor, quien facturó, curiosamente sin año, tres volúmenes de novelistas áureos quizá copiados al benemérito Ribadeneyra. Ya veremos que Benito Maestre se carteó de hecho con Miñano por otra cuestión. 
Por lo que toca al destino de algunas de las piezas anticuarias que formaban su colección, hay que mirar a la descendencia de nuestro ilustre manchego. En una relación de minerales que hace el geólogo Felipe Naranjo y Garza en 1854, reseña un donativo arqueológico muy exótico y peculiar: un librito tallado en roca asfáltica y por tanto de color gris claro, en cuya portada se encuentra, en árabe maronita, el texto de un padrenuestro. La pieza procede nada menos que del Mar Muerto y fue donada a la Escuela de Minas, trasladada de Almadén a Madrid en el siglo XIX, por el profesor, ingeniero y geólogo Amalio Maestre (1812-1872), del que se sospechan también otras donaciones, como un Buda de esteatita procedente de China. Como es natural, desconozco la antigüedad de estas donaciones, probablemente fruto del saneado y bien nutrido bolsillo desamortizador de su unguilargo padre, coleccionista fanático de antiguallas. Al menos el librito puede contemplarse en el Museo Histórico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia de Madrid, pero el Buda no lo he visto. Averígüelo Vargas. El caso es que, según saqué de una nota del pobrecillo Eduardo de Lustonó a su La capa del estudiante: cuentos y artículos de costumbres, 1880, personaje este asiduo de la tertulia de los hermanos Bécquer y poetas cómicos en el café Suizo, Amalio Maestre también fue un destacado bibliófilo, propietario entre otras cosas de un raro manuscrito titulado Escudo de calvos que es sin duda la obra tardobarroca y semianónima de 1708, Escudo de calvos: formado en un diálogo que componen los licenciados Galfrido Cabello y Blas Raído. Como científico y mineralogista se le debe, según Florentino Azpeitia, el descubrimiento de la teruelita, y compuso e imprimió una Descripción física y geológica de la provincia de Santander (Madrid: Gamayo, 1864), Descripción geológica industrial..., Madrid, 1855, Determinación de las especies minerales..., Madrid: Segundo Martínez, 1871 y una Memoria de las aguas minerales de la provincia de Madrid, Madrid: Impr. Nación, 1961, además de haber colaborado en diversas publicaciones mineralógicas; hay un hermoso retrato suyo al óleo. Quien se interese por este autor puede averiguar más cosas si mira la biografía de Juan Manuel López de Azcona “Mineros destacados del siglo XIX: Amalio Maestre e Ibáñez (1812-1872)”, en Boletín Geológico y Minero, 97, núm. 6, 1986, 122-126. A nosotros nos puede interesar particularmente sus “Observaciones sobre los terrenos volcánicos de la provincia de Ciudad Real” (1844). No estará de más decir que un sobrino suyo, Amalio Gil y Maestre, fue no solo profesor, sino director de la Escuela de Minas e hizo a esta, el 30 de septiembre, de 1897 una donación de más de 600 ejemplares de minerales y rocas que se conservan todavía en su mayor parte. Pero dejemos esta rama tardía y volvamos a Benito y Amalio.

A través del portal de archivos españoles PARES accedo a una carta manuscrita de Amalio a su padre remitida desde Linares a Ciudad Real donde le da cuenta de sus excavaciones en la antigua ciudad minera romana de Cástulo, en Jaén; está datada el 8 de enero de 1833 e incluye mucha información no solo minera, sino arqueológica que podía satisfacer a su anticuario padre: copia inscripciones y dibuja ruinas, entre ellas un idolo de metal que encontró “uno de aquí”, varios restos de mármol y una cabeza de arenisca. A través de otro documento, una carta desde Madrid, en 1839 de Benito a un tal Celedonio López, me entero de que colaboró con el abate Sebastián de Miñano, quien le pidió datos sobre Ciudad Real y sus pueblos para su Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, y no quedó muy contento que digamos, porque no le devolvió el manuscrito o se lo perdió. Esta es la transcripción, en la que desarrollo las abreviaturas y modernizo ortografía y puntuación:

Muy señor mío: recibo su atenta carta, que me renueva la memoria de mi disgusto, que ahora me es muy sensible, pues, habiéndome pedido mi amigo el señor don Sebastián Miñano, cuando estaba escribiendo su Diccionario y cuando ya se hallaba en la dicha Ciudad [Real], algunas noticias acerca de esa ciudad y pueblos anejos, le entregué los borradores originales que yo tenía recogidos a fuerza de tiempo y trabajo y en los que se hallaban apuntes sinceramente curiosos, refiriéndose en ellos los acontecimientos más memorables ocurridos desde su fundación hasta fines del siglo XVII. Los nombres, que, por premura del tiempo, no tuve tiempo de conocerlos, que no dudé entregarle, por el deseo de proporcionarle el mayor honor posible a esa mi adoptiva patria, pero con tal desgracia que, no habiendo dicho señor puesto sino una muy diminuta parte, los extravió, en términos de no haberlos podido jamás encontrar, y de aquí el que me quedase a obscuras y, con todo, algunas veces reminiscencias de alguna que otra noticia histórica, como son la batalla tenida y ganada en el sitio por los vecinos de Ciudad Real contra los caballeros de Calatrava [se refiere a la batalla de Malas Tardes contra Miguelturra], la manga de aire que entró por la puerta de la Mata y derribó todas las chimeneas llevándose algún tejado y balcones, llegando hasta la parroquia de San Pedro, y otros sucesos muy interesantes que contaba en mi manuscrito de últimos del diez y seis a primeros del diez y siete, y que también desapareció con los otros. Únicamente conservo unos ligeros apuntes sobre la ciudad de Alarcos, los que buscaré y remitiré a usted, así como incluyo una pequeña noticia biográfica de algunos escritores naturales de esa ciudad, que creo no pasan de ocho, pues es nuestra provincia tan escasa de hombres célebres en todos conceptos que, aunque se eche deshojar despeñuelo obras de biografía, historias generales y particulares, de pueblos y de religiones, [los] cronicones de Rades… nada he podido encontrar que merezca la pena más que el célebre Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto Rico, autor de tres obras poéticas…

De otra pieza de la colección Maestre tenemos más datos gracias al gran bibliófilo y luego director de la Biblioteca Nacional Agustín Durán, un erudito formado a la vera de Bartolomé José Gallardo, otro erudito que, conocedor de las largas uñas depredadoras de Benito Maestre, lo llamaba Gazza ladra, “Urraca ladrona”, como la ópera de Rossini, en su folleto Zapatazo a zapatilla.... (véase Antonio Cánovas del Castillo, “Cuatro palabras…”, en La Ilustración, núm. 24, 14-VI-1851, p. 185 y 6) y  Durán era amigo de Benito Maestre y como él donó sus libros a la Biblioteca Nacional y nos ha dejado una Arqueología: descripción y examen de un cuadro antiguo de medio relieve y en mosaico, que posee D. Benito Maestre, vecino de Madrid, Madrid, sin año. Creo debe ser una ampliación de su artículo “Arqueología” en el Semanario Pintoresco Español, 26-III-1843, p. 97-100, que he podido leer. Para Agustín Durán representa a Hércules sentado y desnudo ante una de las Hespérides en primer plano, y hay un árbol con una serpiente enrollada en segundo lugar; el cuadro, sobre mármol negro, es polícromo y las teselas son de mármol y pórfido verdoso; un cuadro muy elegante, que fue examinado además, según dice, por el profesor del Museo Nacional Donato García. Para completar el esbozo biográfico de don Benito Maestre tengo que mencionar que, durante la Guerra de la Independencia, debió de encontrarse refugiado en Cádiz con otros funcionarios manchegos, como Félix Mejía, o destinados en La Mancha, como Juan Bautista de Erro, porque publicó con su nombre un artículo en el Diario Mercantil de Cádiz, el 10 de julio de 1813, según informa el puntilloso Diccionario Biográfico de España (1808-1833) de Alberto Gil Novales.
En cuanto a la biblioteca de Mestre en Madrid, poco es posible reconstruir por el momento; fue su viuda quien ofreció a la BN la colección de novelistas antiguos españoles, pero es de suponer que sus hijos y ella misma se quedarían con algunos libros. He mencionado un manuscrito de 1708, pero también he podido averiguar que un filólogo y medievalista francés, el profesor Francisque (sic) o François Michel (1809-1887), copió de Benito Maestre un manuscrito de proverbios vascos (con toda seguridad, los Refranes en Bascuence compuestos por Esteban de Garibay y Zamalloa) y además vio en su colección un libro en octavo muy raro del cura Tomás de Sorreguieta, titulado Triunfo de la semana hispano-bascongada y del bascuence, contra varios censores enmascarados. En tres cartas dirigidas à los literatos españoles… Madrid: Ibarra, 1805. Lo cuenta en la introducción que puso a su edición bilingüe de Arnauld Oihenart, Proverbes basques recueillis par… suivis des poésies basques du même auteur, Bordeaux, Prosper Faye, 1847, 2.ª ed., p. lxxv, nota. Por último, poseyó también un manuscrito valioso de 1791, el Proyecto de Historia Natural y Civil de Cataluña del cosmógrafo y matemático jesuita Ignacio Campserver (1722-1798) y un voluminoso tocho manuscrito de 347 páginas en cuarto, Historia de los hechos de los caballeros de Jerez de la Frontera desde los tiempos de la conquista de dicha ciudad hasta los del rey don Fernando y doña Isabel, con noticia de lo que escribió el arcipreste Diego Gómez Salido: Origen y descendencia de la ilustre casa de Villavicencio y copia de algunos privilegios de la ciudad, ordenado todo por Juan Román, escribano del cabildo. Todos estos manuscritos los vio y describió en su librería el bibliógrafo Tomás Muñoz y Romero, como consta en su Diccionario bibliográfico-histórico de los antiguos reinos, provincias, ciudades, villas, iglesias y santuarios de España (Madrid: M.Rivadeneyra, 1858)
En cuanto a los trabajos eruditos de Benito Maestre, algunos fueron publicados en El Siglo Pintoresco… periódico de Madrid, en concreto uno pionero sobre la biografía del áureo humanista manchego (de Villanueva de los Infantes) Bartolomé Ximénez Patón (1845, t. 1, pp. 169-173) y otros en el Semanario Pintoresco, núm. 20 (1847) sobre el cronista Lope García de Salazar y unos “Estudios históricos. Apuntes para la historia de la ciudad de Salamanca” de escasa importancia.

lunes, 4 de agosto de 2014

Las formas de Baltasar Gracián

Santos Alonso (pp.41-50 y notas al texto) señala en su edición de El Criticón de Baltasar Gracián (Madrid: Cátedra, 1980) algunos rasgos de su estilo y lenguaje, que son conceptistas y cultistas, pero no culteranos.

1. Baquero Goyanes señaló también el perspectivismo que ofrecen los personajes de Critilo y Andrenio, pero la diferencia entre el de Cervantes y el de Gracián es que el de Cervantes es psicológico, y el de Gracián es ético. (M. Baquero Goyanes, El perspectivismo p. 53). Para Gracián las perspectivas son opuestas, y para Cervantes diferentes. Gracián piensa que todo cambia, por lo cual existen dos extremos; pero si las cosas no cambiaran, sería imposible esa dualidad. Baquero Goyanes sugiere que Andrenio representa el imperio de Carlos V, el renacimiento, diríamos; Critilo, por el contrario, el barroco de los Austrias menores, la crisis. De ahí ese pesimismo ingénito que tanto admiraba en él su gran lector, Schopenhauer.  

2. Concisión por medio de la extensión de la elipsis, y el uso preferente de la coordinación y la yuxtaposición. "Dicen trató repartirla" = Dicen trató de repartirla. Omisión de preposición entre verbo personal e infinitivo. "Convocolos todos" / convocolos a todos. Omitir "a" ante complemento directo de persona plural, frecuente en castellano clásico, continuo en Gracián. Elipsis de infinitivo tras "Basta": "Basta -dijo Critilo- [pensar, decir] que aun los montes no se libran de la mudanza". Se suprimen determinantes, especialmente el artículo, relatores y nexos como material vacuo.

3. Lenguaje connotativo y polisémico. Al mismo tiempo que simplifica la sintaxis, amplifica, intensifica y matiza su significado. Esto le hace a veces crear noelogismos: conreyes, connatural, archicorazón, archicítara, descomido, desañar, despenado, reconsejo, reagudo, contraolor, contrardid, contracifra, solizar (brillar el sol), critiquez, caduquez, ricazo, nonadilla etc..., incluyendo nombres propios. 

4. Ritmo rápido binario, como el de fray Antonio de Guevara. Estructuración bimembre de sus oraciones y parágrafos en las que "el segundo miembro no es redundante del primero, como pudiera parecer, sino que intensifica aún más la semántica del primer miembro; es decir, no es producto de un lenguaje amplificado sintácticamente, sino que Gracián persiquue con ello una mayor precisión y amplificación del significado"

4. 1: paralelística basada en coordinación y yuxtaposición: "Las aguas limpian y fecundan; los vientos purifican y vivifican, crisi 3.
4. 2. Antitética o contrapuesta: "El que tiene da en no dar, y el que no tiene desperdicia", crisi 5
4. 3 Comparativa: "El confuso ruido de esos mares, cuyas olas más rompían en mi corazón que en estas peñas", crisi 1.
4. 4. Adversativa: ¿El hombre no es el rey del mundo, sino el esclavo d ela mujer?, crisi 6.
4. 5. Distributiva: "Allí porque no se perciban los bienes que se reciben, y aquí porque no se sientan los males que se conjuran", crisi 1.
4. 6. Disyuntiva: "Que a los grandes hombres los grandes peligros o les temen o les respetan", crisi 1.
4. 7. Consecutiva: "Y es tanto grado esta sutileza alada que ellas solas llegan a remedar la voz humana", crisi 
4. 8. Apotegmática y proverbial: Con la mudanza del lugar se muda también la fortuna", crisi 4.
4. 9 Tensiva progresiva: "Cisne en lo ya cano y más en lo canoro", crisi 1.
4. 10. Metafórica: "Son los ojos puertas fieles por donde entra la verdad", crisi 9
4. 11. De juegos de palabras: "Que prendían los árboles donde no prendieron las varas", crisi 8
5. Gracián usa en la prosa, como Góngora en el verso de su segunda época, más metáforas puras (I [R]) que mixtas (R es I; R, i; R de i etc.)

Quisicosa

Mi experiencia con asociaciones, clubes, partidos y otras manadas de gente con pin identificante es desastrosa. No me identifico, no llevo móvil, no me visto de alguien, no me aforo, no me afilio, no me protegen, y en todo caso me dan de leches. Ni quiero, ni me quieren, ni se me espera, ni espero nada de esos potajes. No me integro o no me integran; eso sí, lo corriente es que me expulsen o me expulse. Pero no debo ser tan inhumano por no compulsarme y por darme gratis; algunos cuerpos todavía no me han echado (del todo), ni siquiera de menos, ya que estoy de más, como una sobra o un derelicto detritescente. Por demás, expresiones como "expulsar del cuerpo" denigran que no veas: sugieren que uno es materia oscura, que ha salido de un agujero negro o en todo caso que no es estrella de primera magnitud, sino una enana marrón. Otra acepción sugiere que soy malo para la salud y contaminante, para la salud de todos y para la del sistema inmunitario. Que soy infeccioso y hereje luterano, como dicen los amigos. Es lo que tienen los sistemas. Yo creo que lo que más me falta para ser demás es dejar de estar de más. Negarme a mí mismo, como una oveja cristiana. Ser un hoyo o un no-yo, ser otro que yo, que no soy nada (si dejamos la concordancia de polaridad propia de una lengua tan románica como esta, podríamos decir que soy nada o no soy). Hablo de mí como si fuese un ello porque soy quien me tengo más a mano y la persona que más conozco y, como dice Whitman, hablando de mí hablo también de él. Son cosas del mundo escrito. Pero no Montaigne, un fulanés tan narcisista que, en vez de dejar un incordatorio ultratumbante a sus amigos, les dejó unos ensayos maestosos y llenos de meandros "por si alguna vez echan de menos mi conversación y consejo". Véase El único y su propiedad, de Max Stirner, muy suyo, muy propio.

La gente vacía como yo procura llenarse de todo, y de vez en cuando vomita, porque la digestión no es fácil. El mundo está muy gordo y yo también, pero de nada, pues, si no, no podría llenarme ni vaciarme de vez en cuando. Tal vez es orgánico; quien no tiene cabello rubio o de bote, barriga tabletaria y no filosolfa del tiempo o del fútbol sin duda es un enfermo rencoroso, malo para una sociedad de consumibles y consumidores. Soy común, pero me falta algo para serlo del todo, quizá al martillazo que le dieron a Trotsky, no sé. Dicen que si la serotonina y los neurotransmisores relacionados con la mala leche. Un lío gordiano de erratas de ADN que, en vez de producir un espécimen reproductible y reproductivo, produce un tumor diferenciado y rebelde solo tratable con cirugía y veneno. Ya me puedo afeitar con saña que me salen espinas hasta en los ojos. Creo que también tengo cara de sospechoso; no por paranoia, que es saludable para la prosa, el arte y otros sistemas delirantes de velludas castañas. Pero, eso sí, siempre me preguntaré por qué no tienen cara de sospechoso Pujol, Rajoy, Cospe, marido de la Cospe etcétera. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Características del pensamiento renovador

Según Nancy Andreasen, la genialidad posee unos rasgos constantes con los cuales se puede determinar, sin que sea algo medible de por sí. Un componente indiscutible es la creatividad, la capacidad de asombrar reciclando lo viejo o creando ex nihilo. Usan un pensamiento divergente. Descubren nuevas formas de mirar las cosas o de utilizarlas. Otras variables de la genialidad son la motivación persistente: no dejan nunca un problema aparcado, sino que se obsesionan con él; su persistencia y voluntad son enormes. Tres características comunes en los genios son su gestión autodidacta, y su carácter fundamentalmente ecléctico, su polimatía. Por último, la perseverancia. Como dice Aldous Huxley, "El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo".

sábado, 2 de agosto de 2014

Sobre el auge de la desigualdad

Milagros Pérez Oliva entrevista a la filósofa Nancy Fraser, "Si las élites no reaccionan, las cosas se pondrán muy feas. La filósofa, feminista y profesora de Ciencias sociales y políticas alerta sobre las consecuencias del aumento de las desigualdades”, El País, 3 de agosto de 2014:

Nancy Fraser es ese tipo de mujer que parece avanzar en la edad sin inmutarse, acumulando sabiduría. A caballo entre la serenidad reflexiva y la pasión intelectual, analiza las crisis del presente, su complejidad, con un foco de largo alcance. Sus trabajos en el campo de la filosofía política se han centrado en los problemas de la justicia social. En su libro Escalas de justicia (Herder, 2008) aborda las tres dimensiones que considera esenciales, todas ellas definidas por palabras que empiezan por r: los problemas de redistribución de la riqueza en el plano económico; los de reconocimiento en el ámbito de los derechos individuales y colectivos, y los problemas de representación, en el ámbito político. Fraser, estadounidense de 67 años, ha vivido y analizado el paso del capitalismo de Estado organizado, del que surgió el modelo social europeo que ha propiciado las mayores cotas de justicia social, al capitalismo neoliberal, que ha minado el Estado de bienestar y nos ha llevado a la grave crisis de 2008. Ahora está convencida de vivir a las puertas de otra transición. ¿Hacia dónde? En cualquier caso, los problemas que hay que afrontar, los procesos que condicionan la vida de la gente, desbordan por completo el marco westfaliano. Son transfronterizos, globales.


Pregunta. La crisis que se inició en 2008 ha trastocado muchas cosas y aún no parece que quiera irse. ¿Cómo cree que influirá a largo plazo?

Respuesta. Esta crisis tiene muchas dimensiones. Estalló en 2008 como una crisis financiera y rápidamente derivó en una crisis económica general, pero no quedó ahí. Al tener que endeudarse los Gobiernos para hacer frente a sus consecuencias, pronto se convirtió en una crisis de la deuda soberana, y como la respuesta a esta situación fue la política de austeridad, ha terminado provocando una grave crisis social. Y todo ello sobre otra crisis de fondo, de la que se habla poco pero que continúa agravándose, que es la ecológica. El resultado ha sido un gran sufrimiento para la población. La precariedad se ha instalado como horizonte de futuro y, claro, eso está derivando en una crisis política de imprevisibles consecuencias.

P. ¿Qué tipo de crisis política?

R. La severidad del sufrimiento social y la falta de respuesta han llevado a los ciudadanos a pensar que sus Gobiernos trabajan para los bancos y los inversores, en lugar de trabajar para la gente. La legitimidad de los Gobiernos, de toda la estructura política, ha quedado muy dañada, tanto en el ámbito nacional como en el europeo, y también globalmente. Se ponen en cuestión aspectos fundamentales del sistema político, y también del económico. La ciudadanía percibe que no tiene instituciones o canales a los que puedan dirigir sus quejas, sus reclamaciones, sus propuestas. Es un momento muy difícil, muy parecido al que se vivió en los años treinta del siglo pasado.

P. Las desigualdades ya crecían antes, pero la crisis las ha exacerbado. Algunos se sorprenden de que, con el paro que hay y el rápido empobrecimiento de amplias capas de la población, no se haya producido un estallido social. ¿Cómo cree que evolucionará el sistema a partir de ahora?

“La falta de respuesta a la crisis ha llevado a pensar que los Gobiernos trabajan para los bancos en lugar de para la gente”

R. Hay diferentes posibilidades. Una es que las élites políticas, hasta ahora pasivas, tomen conciencia del problema, se pongan en marcha y acuerden introducir ciertas reformas en el control de las instituciones financieras para prevenir una situación como la que se produjo en 2008 por falta de regulación. En este caso, el sistema seguirá cojeando más o menos como está, la desigualdad seguirá aumentando y aspectos fundamentales, como la crisis ecológica, seguirán sin abordarse. El segundo escenario es que las élites políticas no reaccionen y la situación continúe deteriorándose. En ese caso las cosas pueden ponerse muy feas. Podemos ver un planeta gravemente dañado, desgarrado por guerras y conflictos por el agua, el petróleo o las tierras cultivables; escasearán recursos fundamentales y el deterioro social llevará a un deterioro ético; será un mundo lleno de tensiones en el que predominará la mentalidad del “sálvese quien pueda”.

P. Algo de eso ya se está empezando a ver. ¿Sería el triunfo del individualismo egoísta, de la sociedad de cazadores de la que habla Zygmunt Bauman?

R. Sí, algo así. Pero hay una tercera posibilidad, y es que los movimientos sociales, organizados en sociedad civil, fuercen a las élites políticas a cambiar, a revisar las estructuras, desde la forma de los partidos a los mecanismos de participación. Y que ello permita crear nuevas formas de participación que propicien cambios sociales profundos. Cambios a mejor, que hagan evolucionar el actual capitalismo financiero de corte neoliberal a una forma de capitalismo más igualitarista y, por tanto, más estable.

P. En su descripción, este último parece el menos costoso.

R. Sí, pero aún cabe un cuarto escenario, muy distinto: el de que se desencadenen grandes cambios revolucionarios que nos lleven más allá del capitalismo, aunque este es muy poco probable. En cualquier caso, la gran cuestión que subyace en el trasfondo de las crisis que vivimos es la forma que vaya a adoptar el capitalismo.

P. En las últimas décadas hemos asistido al afianzamiento del sector financiero como motor de todo el sistema. Esta forma de capitalismo, que crece con la globalización, tiene un componente especulativo estructural, intrínseco al modelo. ¿Cree que aceptará reglas y restricciones?

R. Es difícil, pero ha habido otros periodos en los que el propio sistema ha sabido encontrar formas de cambiar. Por ejemplo, en los años treinta del siglo pasado, tras la gran recesión de 1929, supo articular una nueva forma de capitalismo más regulado, que ha perdurado muchos años. Precisamente la ruptura de esas reglas por la hegemonía de las teorías neoliberales es lo que nos ha llevado a la actual situación.

P. Pero entonces las empresas tenían unos propietarios interesados en llegar a compromisos con las fuerzas sociales para asegurar la estabilidad del sistema. Querían legar las empresas a sus hijos. Ahora, las sociedades pertenecen a miles de propietarios dispersos y con escasa capacidad de decisión. La gestión está en manos de unos ejecutivos que ya no tienen ni los mismos vínculos ni las mismas motivaciones.

R. Todo eso hace que sea más difícil imaginar que pueda surgir un impulso reformador desde el interior del propio sistema. Pero también hemos escuchado algunas voces individuales muy influyentes, como las de Warren Buffett, George Soros o Bill Gates, gente con cierta visión que piensa diferente. Sin embargo, lo que puede forzar al mundo de los negocios a reaccionar y aceptar cambios es la militancia organizada desde la base de la sociedad. En los años treinta, el capital tenía mucho miedo de las revoluciones sociales. Había sindicatos poderosos…

“La idea de que los movimientos sociales puedan tener un pie en la política y otro en la sociedad civil es muy interesante”
P. Pero el miedo a la revolución también llevó a buena parte del poder económico a los brazos del fascismo.

R. Sí, esa posibilidad también está ahora sobre el escenario. Lo hemos visto en las elecciones al Parlamento Europeo: formas de fascismo o neofascismo.

P. En España, Grecia o Portugal, los países más castigados por la crisis, se han producido huelgas generales y amplias protestas contra la política de austeridad que han sido ignoradas. ¿No le parece peligroso que, en ciertos círculos radicales, pueda prosperar la idea de que a lo único a lo que el poder parece sensible sea la violencia?

R. Coincido en la crítica que se hace a la completa falta de responsabilidad de los poderes públicos, que solo parecen responder a las presiones de los mercados y los inversores. Pero la tentación de la violencia es muy preocupante y espero que los movimientos sociales no evolucionen en esa dirección, porque sería un desastre. La única vía para cambiar realmente las cosas es la organización pacífica de la gente. Si hay violencia, la gente les dará la espalda, no les seguirá por esa vía.

P. Las encuestas reflejan la crisis de los partidos tradicionales. ¿Qué tipo de organización permitiría superar el descrédito de su forma de intermediar?

R. En este periodo en el que la actividad política toma la forma de movimientos sociales, vemos una creciente distancia entre el cuerpo electoral y los representantes de los partidos políticos. Pero recientemente, a causa de la severidad de la crisis, hemos visto también la emergencia de fuerzas políticas como Syriza en Grecia, o el fenómeno Podemos en España, organizaciones de nuevo cuño que aspiran a llegar a las instituciones sin renunciar a sus formas de representación de base. La idea de que los movimientos sociales puedan tener un pie en el sistema político y otro en la sociedad civil me resulta muy interesante.

P. ¿Y es compatible?

R. Sí, creo que sí, que se puede intentar. Veremos cómo evoluciona.


Cuatro ideas

¿Un libro? Buying Time: The Delayed Crisis of Democratic Capitalism, de Wolfgang Streeck. El autor combina un análisis brillante con la llama de la justa indignación.

¿Una cita? “Si la oposición constructiva es imposible, quienes no se conformen con dedicar su vida a pagar las deudas contraídas por otros no tienen otra salida que la opción destructiva” (Buying Time).

¿Una voz que debería ser escuchada? Todas las que componen el 99% de la humanidad. Y amortiguar una: la de los mercados financieros.

¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? Una tasa global sobre las emisiones de CO2; la Tobin, sobre las transacciones financieras; y más reformas que subordinen el poder privado a los poderes públicos.
Nancy Frasser alerta sobre las consecuencias del aumento de las desigualdades y sobre la obsolescencia de las formas actuales de participación política. Considera urgente encontrar nuevos mecanismos para la toma democrática de decisiones. También a escala trasnacional. De ello hablamos, aprovechando una visita a Barcelona, invitada por el Centro de Cultura Contemporánea.

martes, 29 de julio de 2014

Legendario manchego (por ampliar)

¿Qué leyendas se cuentan en La Mancha? Muchas, aunque son más las que han desaparecido, como se verá. Las mitologías paganas se desvanecen poco a poco, ridiculizadas y desfiguradas como cuentos para niños hasta llegar a ser simplemente irreconocibles. Otras veces se acogen en supersticiones o topónimos o se atisba algún resto desafiante en relatos para asustar a la gente menuda y que se vaya a la cama. Para nuestro propósito siempre son interesantes, porque guardan algo muy antiguo que ya no está aquí. Vicente García de Diego, en su enorme compilación Leyendas de España (1954), no recoge ninguna de Ciudad Real ni Cuenca, pero sí muchas de Toledo y Guadalajara y un par de Albacete (por lo menos tenía que acordarse de Albacete, provincia en la que nació un contador de cuentos tan portentoso como Cristóbal Lozano, de Hellín).

De Villares (Albacete) recoge la leyenda La cruz de las Ánimas, expone un caso de abuso nobiliario, de esos que tanto encarecía Lope de Vega. Un labrador pobre puso a su hija de garantía para recibir un préstamo de un noble que no pudo devolver; la muchacha mató a su novio antes de la boda y enloqueció; levantaron una cruz en el lugar y abrazada a ella murió. La otra leyenda es de Corral Rubio (Albacete), "La cruz del Diablo", también etiológica, narra la venta al diablo del alma de un pobre campesino hasta que a los tres años el Diablo lo transformó en estatua de piedra. Sobre esta estatua, enterrada, está la Cruz.

De Beleña, Guadalajara, es la leyenda sobre un manantial en que se bañaba la reina Urraca, en que sus lágrimas se transformaron en piedras de colores rojos, profecía de las guerras en que se vería envuelta.

El lago Taravilla de Guadalajara, según dicen conectado con la Muela de Utiel,  es famoso porque baja sus aguas cuando hay algún secreto oculto, y se piensa lo hizo por vez primera en 1528, cuando un ventero de un bosque cercano mató a un caballero para robarlo y tiró su cadáver al lago sin apercibir que llevaba un cuchillo clavado con su nombre. Las aguas suelen volver a subir cuando se ha dado a los muertos cristiana sepultura.

miércoles, 23 de julio de 2014

Enfermedades de transmisión textual

El porqué de escribir ha sido siempre materia de discusión aguerrida y aspérrima. Materia oscura, desde luego. En un poema dije: "Escribo para ver si es verdad", actitud que expresaba algo del desconcierto y la enajenación que produce una rama tan frondosa del quehacer. Umberto Eco afirma que la escritura sirve para ordenar la experiencia, pero no indicó si lograba su fin o no; para muchos escritores la anchurosa botella es la alternativa, el lubricante social; para el asexuado Alonso Quijano era la locura; para un profesor de latín muy conocido en nuestros lares, no precisamente indeclinable, sino defectivo y semideponente, un escritor necesita en primer lugar una paranoia de primer orden. Benedetti compiló en un hermoso artículo todas las razones que fue coleccionando a lo largo de los años, y redujo la "alquimia verbal" de Rimbaud a una sola y oximorónica conclusión: "Soledad comunicante". No voy ahora a meterme en camisas de once varas, o, en camisas aún más largas, en camisas de América, donde hasta los kilómetros son más largos y los llaman millas, pero sí incluiré un soneto malo que he compuesto en diez minutos y glosa al llorado uruguayo:

Este palabrerío menos mío
es cada que lo suelto, porque es vuestro
y anida en la oreja que secuestro 
aunque vuelva silencio de vacío.

Otorgáis porque doy mi propio frío,
algo que para todos es siniestro
y provoca temblores si demuestro
que es un mutuo y común escalofrío.

Pero si la palabra surge y bruñe
el color del calor que nos conforta,
no habrá poeta aquí que refunfuñe;

la vida es miserable, ruda y corta;
desde luego nos sobra quien nos gruñe;
el que la hace agradable nos importa.

La tristeza es la más común de las enfermedades de transmisión textual; menores parecen los virus de las erratas, con los que ahora me enfrento al corregir una edición de fábulas para Castalia; son pecata minuta las comunes bacterias de las faltas de ortografía, las inconsecuencias, los anacolutos, los respingos de las frases sin equilibrar y los hipérbatos, los adjetivos imprecisos, los odiados adverbios y demás. Y la retórica, ay la retórica, a la que he dedicado un concurrido portal de internet. "¿Qué no habrá que no perviertan la retórica y la literatura?" exclamaba Francisco Sánchez en su Quod nihil scitur, "Que nada se sabe". Cada vez que escribro me desequilibro.

sábado, 19 de julio de 2014

Fray Luis y los pájaros.

Dice fray Luis: "despiértenme las aves / con su cantar süave no aprendido". ¿Y qué quiere decir? Ese deseo de pureza, que refleja en él por puro neoplatonismo renacentista, se encuentra expresado en el sonido y la luz: "luz no usada", "son divino" en sus palabras. La búsqueda de lo genuino. Pero escribe Celso en Orígenes: "Pues si los pájaros, por así decir, nos desvelan por unos signos todo lo que Dios les ha revelado, se sigue de esto que viven en una intimidad más estrecha que nosotros con la Divinidad, sobrepasándonos en esta ciencia y siendo más caros a Dios que nosotros...". Pero habría que poner en correlato a esto el texto de San Mateo, VI, 24-34, que pone a los pájaros como ejemplo de falta de ambición, y el milagroso sermón a los pájaros de San Francisco de Asís así como, desde luego, el famoso poema de John Keats y la respuesta escéptica al mismo de Thomas Hardy. El "Si linguis angelicis / loquar, et humanis..." de los Carmina Burana.

miércoles, 9 de julio de 2014

Los avasallados

En la Villaplana de Antonio Heras Zamorano, trasunto de la Ciudad Real de 1936, año en que se publicó en Madrid, por Espasa, su novela à clef Vorágine sin fondo, todo el mundo se muere de asco y de aburrimiento, incluso entre las putas flamencas del Compás de Santo Domingo, pero quienes más padecen son las mujeres, víctimas de una inhumana represión social y mental, una represión cuya fuerza viene de la misma corrupción que forma los lazos de poder de la sociedad: secretos y mentiras. Lo que forma toda ficción, según sabemos bien los estudiosos de la narrativa. Quitadle a un culebrón esos ingredientes, veréis cuán poco queda. 

Pero hoy parece que las mujeres, a despecho de Galdós, quien veía en ellas la única esperanza para España, fueran las que nos reprimen a nosotros y nos llenan de secretos y mentiras: Merkel, Cope/Cospe, Aguírrete y no te menees, jubilata por conveniencia, y las otras mujeras del PP. Incluso la Thatcher, modelo prístino de todas ellas, de la que ahora nos enteramos "extravió" los documentos que investigaban una red de pederastia de la que eran consumidores miembros muy destacados de su partido. Esto de la corrupción de mayores y de menores es muy político y no necesariamente inglés -véase Berlusconi-; también hubo algo parecido, creo, en el gobierno portugués, y aun dicen que en la curia romana manejan algunos el hisopo equivocadamente.

Yo creo que la corrupción habita allí donde el poder no se distribuye lo suficiente, pues que el poder corrompe absolutamente. Ya era hora de que estas cosas se atajasen como se deben, ahora que no está de moda la hipocresía, y no porque hayamos mejorado de moral, sino porque Internet y los avances audiovisuales la han puesto más que difícil. Y no se sabe muy bien si eso es bueno o es malo, porque los ejemplos malos persuaden a los volubles mejor que los buenos, que, por el contrario, se ocultan y desaparecen tan rápido que parecen invisibles a la primera. Video meliora proboque, deteriora sequor. Decidme, por ejemplo, un solo político bueno y sin tacha... Hasta al más honrado, algo así como Julio Anguita, le podrían poner el marchamo infamante de gilipollas o engreído. Qué fácil es cagarse en todo.

La infamia está tan ampliamente institucionalizada que muchos se sirven de ella para medrar a su abrigo disimulando la suya; por eso a cualquier ingenuo y honrado utopista lo llaman peligroso corrupto bolivariano, defensor de ETA y qué sé yo más; pues creo yo habría que buscar corruptos, populistas y proviolentos más arriba en la escala evolutiva del poder, entre los unidos partidos del mamandazgo monárquico. Pues vamos a ver: parece que ETA ya lleva rato largo sin matar y los bolivarianos financian a sus afines, no a sus iguales, como por cierto hacen los unidos partidos prorreales. ¿Tanto miedo les da Pablito a los marimamones de siempre? ¿Quieren decorar con sus mierdas de oropimente la imagen nueva de lo que nunca han visto ni en sueños, la voluntad popular? Qué bien manipulan, los jodíos: saben cómo pringar de prejuicios ideológico-emotivos cualquier careto justijuicioso que se les venga, sabedores de que pocos piensan, y, si lo hacen, en forma vicaria o ancilar. La servidumbre, la alienación del españolito de siempre. Por eso utilizan los prejuicios como máximas y zurriagos para encaminar a las ovejas; la propaganda, en suma. Debieran fijarse en que un exceso de propaganda produce efectos adversos y retruque al billar. Que es imposible engañar todo el tiempo a todo el mundo.

Oyendo los proferimientos expelidos por los candidatos al califato psoetero, uno se queda admirado de la vacuidad ideológica y del naderío sin brazos de sus propuestas para arreglar los asuntos. La solución de todo es... "derribar a Rajoy". Estoy seguro de que tan profunda política sería la misma en Rajoy con las letras cambiadas. Ya se ve lo que les interesa; después de todo, gracias a las leyes, nunca han tenido votantes, solo clientes. Y ahora la comparsa desengañada busca una agencia de publicidad con mejores ideas y menos engaño mientras ellos enmierdan a los enanos creciditos, mirando tan lejos, como siempre, como Tales de Mileto, que se cayó en un pozo. Ya lo dijo Don Draper: "Si no te gusta lo que se dice, cambia de conversación".

Para saber dónde se está

Del enigmático artista y escritor canadiense francófono Réjean Ducharme, autor de El valle de los avasallados:

"Yo estoy solo. No tengo más que cerrar los ojos para darme cuenta. Cuando se quiere saber donde se está, se cierran los ojos. Estamos donde nos encontramos cuando tenemos los ojos cerrados: estamos en la oscuridad y en el vacío".

Cuando uno lee eso, piensa inmediantamente en el famoso final del cuento del "sucio" Raymond Carver, un gran lector de poesía, por cierto.

En los campos de Flandes

Como recuerdo a quienes murieron en la I Guerra Mundial, he traducido "En los campos de Flandes", un célebre poema del cirujano y soldado John McCrae tras la segunda batalla de Yprés:

En los campos de Flandes

En los campos de Flandes
las amapolas se mecen
entre cruces fila tras fila
marcando nuestro sitio; y en el cielo
las alondras, todavía cantando con valentía, vuelan
apenas oyendo los cañones.
Somos los muertos. Hace cortos días
vivimos, sentimos amanecer, vimos rojos ocasos,
amamos y nos amaron y ahora yacemos
en los campos de Flandes.
Tomad nuestra lucha contra el enemigo:
en defecto de manos, os arrojamos
la antorcha; vuestra tarea es llevarla alta.
Si nos traiciona quien muera
no descansaremos, aunque surjan amapolas
en los campos de Flandes.

  
In Flanders Fields and Other Poems (1918)

    In Flanders fields
    In Flanders fields the poppies blow
          Between the crosses, row on row,
       That mark our place; and in the sky
       The larks, still bravely singing, fly
    Scarce heard amid the guns below.
    
    We are the Dead. Short days ago
    We lived, felt dawn, saw sunset glow,
       Loved and were loved, and now we lie
             In Flanders fields.
    
    Take up our quarrel with the foe:
    To you from failing hands we throw
       The torch; be yours to hold it high.
       If ye break faith with us who die
    We shall not sleep, though poppies grow
             In Flanders fields.

lunes, 7 de julio de 2014

Pensamientos para caer mucho más bajo

Copiado de por ahí:

1. «Ningún dolor más grande / que el de acordarse del tiempo dichoso/en la desgracia», Dante Alighieri, «La divina comedia»

2. «La naturaleza lleva al hombre a despreciar a quien lo trata con respeto y a reverenciar a quien lo trata sin concesiones», Tucídides, «Historia de la guerra del Peloponeso»

3. «Se sabe que en las grandes cortes hay otro modo de medrar: plegarse», Charles-Maurice de Talleyrand

4. «Es conforme al ordinario curso de las cosas que no trate uno de evitar nunca un inconveniente sin caer en otro», Nicolás Maquiavelo, «El Príncipe»

5. «La sociedad ejerce una tiranía social más formidable que muchas de las opresiones políticas [...] pues penetra mucho más en los detalles de la vida y llega a encadenar el alma», John Stuart Mill, «Sobre la libertad»

6. «La fantasía humana, hostigada por ese instinto irreprimible de jerarquía, inventa siempre algún nuevo tema de desigualdad», José Ortega y Gasset,«La rebelión de las masas»

7.«Creo que toda acción es fundamentalmente inútil y que el hombre ha frustrado su destino, que era el de no hacer nada», Emil M. Cioran

8. «Tal nos parece, por instantes, que hayamos sido lanzados de España para que seamos su conciencia; para que derramados por el mundo hayamos de ir respondiendo de ella, por ella», María Zambrano, «Carta sobre el exilio»

9. «... del amor no sabiendo o no pudiendo desenlazarse, ni sabía morir ni le aprovechaba vivir», Boccaccio, «Decameron»

10. «Esos transeúntes idiotizados... ¿Pero cómo hemos podido caer tan bajo?», Emil M. Cioran

jueves, 3 de julio de 2014

La gente ha perdido el hábito de meditar

Javier Sampedro, "A solas con sus pensamientos. Las personas aborrecen quedar a solas con sus pensamientos, prefieren una descarga eléctrica", en El País, 3-VI-2014: 

No pienses en nada, deja la mente en blanco. Se dice pronto, pero no resulta nada fácil. En cuanto se pone uno a la tarea, resulta que nada empieza a ser algo. Peor aún, algo inaprensible y efímero como un espectro, un itinerario absurdo sin memoria del origen ni aspiración a un destino, una patera a la deriva sin la menor esperanza, una pesadilla de oscuridad y vacío. ¿Te ha pasado alguna vez? A los voluntarios del experimento de Timothy Wilson, un psicólogo audaz de la Universidad de Virginia, sí les ha pasado, y no una vez sino 11: durante los 11 interminables experimentos a los que han sido sometidos, y que seguramente no olvidarán en lo que les quede de vida.

El concienzudo estudio de Virginia muestra por encima de toda duda razonable que los humanos odiamos quedarnos solos con nuestros pensamientos, aunque solo sea 10 minutos. Si te dejan solo sin el móvil ni la tableta, sin el libro ni la música, tu pensamiento no logra concentrarse en nada y se limita a vagar de una cosa a otra de la forma más torpe e inútil. La experiencia es tan desagradable que el 67% de los hombres y el 25% de las mujeres prefieren recibir una descarga eléctrica antes de acabar esa experiencia pavorosa, esos 10 minutos de eternidad. Increíble pero cierto, y publicado en Science.

Pocos artículos técnicos vienen encabezados por una cita poética, pero en este caso Wilson, de manera comprensible, no ha tenido más remedio que recurrir al Paraíso perdido de Milton: "La mente es su propia morada, y en sí misma puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo". Y sobre todo lo segundo, cabría añadir tras este trabajo.

"Nuestra investigación", dicen Wilson y sus colegas de Virginia y Harvard, "muestra que la mayor parte de la gente prefiere estar haciendo algo –incluso dañarse a sí mismos— que no hacer nada o sentarse en soledad con sus pensamientos". Los 11 experimentos muestran de distintas formas que los participantes, antes de quedarse solos consigo mismos, prefieren escuchar música, navegar por la red o mandar mensajes con su smartphone. Incluso recibir una desagradable descarga eléctrica y largarse a su casa antes de que pasen los 10 minutos. Cabe preguntarse qué ha sido de la proverbial gandulería que se le supone a la especie humana.

Los 10 minutos son solo un promedio: los experimentos oscilaron de 6 a 15 minutos –esto último ya una tortura—, e incluyen a gente de los 18 a los 77 años de todo tipo de extracción social y nivel académico y cultural. "Aquellos de nosotros que anhelamos tener un poco de tiempo para no hacer nada más que pensar", dice Wilson, "seguramente encontramos estos resultados sorprendentes; para mí desde luego lo son; ni siquiera la gente mayor mostró la menor debilidad por quedarse sola pensando".

El primer autor del estudio no cree que ese horror al vacío sea una consecuencia del ritmo frenético de la sociedad actual o la seducción incesante de las novedades tecnológicas. Más bien piensa que esa interminable sucesión de innovaciones técnicas es una consecuencia de nuestra sed natural de actividad. Primero fue el horror al vacío, y después vino Whatsapp a paliarlo. Antes había libros y punto de cruz para la misma función.

Wilson y sus colegas intentan averiguar ahora a qué se debe esa pasión de la gente por hacer cualquier cosa en lugar de no hacer nada. "Todo el mundo disfruta de vez en cuando soñando despierto", dice el psicólogo, "o fantaseando sobre cualquier cosa, pero este tipo de pensamiento parece ser placentero solo cuando ocurre espontáneamente, no cuando se le pide explícitamente a la gente que lo haga". Pedir a alguien que deje la mente en blanco no parece ser una gran ayuda.

La mente es en verdad su propia morada, dijo Milton. Pero, como señaló otro poeta, en ninguna parte se está como fuera de casa.

miércoles, 2 de julio de 2014

La lavandera del Guadiana

La chispa nace del choque entre eslabón y pedernal. Y la literatura y la utopía tienen chispa. Lo explicaré, aunque recurra a los falaces razonamientos analógicos llamados alegorías en el lugar donde me siento más seguro, La Mancha, y en un tema a mí menos fatigoso, la poética.

Érase que se era / una lavandera. De un tiempo inconcreto, pero antiguo; pues no había lavadoras, sino lavanderas. Y nuestra señorita fue a ejercer su oficio a las riberas del río que se esconde como una lagartija y otros denominaron Guadiana. Nosotros, que hemos venido en una máquina del tiempo para asistir al acontecimiento, magno pero sin duda no histórico y presto para pasar a los anales de la insignificancia, contemplamos su faena escondidos tras unas matas de carrizo, y observamos con atención tomando notas del evento y grabándolo en cinta cuatridimensional. De repente, la lavandera empieza a cantar. Nos sorprendemos mucho, porque en nuestra reconstrucción teórica del hecho en el siglo XXI eso no entraba en el rol, así que luego en la moviola estudiamos concienzudamente los elementos que forman la anomalía.

La integrante del experimento está sola, lo hemos comprobado, pero debe dirigirse a alguien, ya que, si no, su comunicación no tendría propósito alguno, algo que repugna a la definición aristotélica del hombre como animal racional. Porque fue comprobado que no estaba loca, aunque tal vez estuviese fuera de sí. Uno del departamento de gastos inútiles recuerda que no por ser racionales somos menos animales, y que los animales suenan con propósito y sin propósito alguno "un cantar süave no aprendido", como dice Fray Luis de León. Pero un becario que ha leído otras obras de Aristóteles sugiere que ese conjunto de sones es una reprodución o imitación de un recuerdo que asimiló porque se le quedó grabado cuando aprendió la canción y tenía la memoria más tierna. Que esa canción es mímesis, vaya, imitación, eco, reminiscencia platónica si queremos. Nos rascamos la cabeza perplejos y asombrados de lo listo que era el Aristogato o como se llame. Pero no nos convence. ¿Cuál es el móvil? ¿Por qué lo hace en ese momento, cuando lava, y no antes ni después? 

"Porque le gusta", prosigue el becario. Según Epicuro obtiene un placer que equlibra o supera un dolor y libera una presión del ánimo que la perturba, como puede ser la soledad del entorno que la rodea o la dificultad, monotonía y suciedad del desagradable trabajo que desempeña; por eso canta: para alienarse con otros momentos mejores que este. Fuera de que así busca compañía; lo hace para oír una voz y llamar la atención de la especie por si hay otros miembros de la manada que se acerquen y agrupen y la protejan. Porque la canción es pegadiza. 

Aunque sigue sin convencernos, es cierto que algunos de nosotros hemos tarareado el cantar sin saber muy bien por qué, como si hubiesen oído a alguien silbando y, de repente, se pusieran también ellos a silbar sin qué ni para qué, como si fuera un virus cultural. Y cierto que la soledad es uno de los grandes temas literarios. Ese atractivo canto de sirena-lavandera que nos congrega para su estudio abre posibilidades y libertades en la imaginación, cuenta cosas que en ese pargmático momento no ocurren ni probablemente ocurran o hayan ocurrido, se enajena y aparta de la desagradable realidad y de un río que ya en esa época empezaba a correr pestuzo, cansino y sin náyades garcilasianas ataviadas con refajo y basquiña, si el Tajo fuere, porque eso de bañarse desnudo no va con la cauta, cicatera y circunspecta moralidad de las  ninfas manchegas de la época, por muy paganas que fueran.

En fin, que la lavandera se evadía de la grotesca realidad con poesía, utopía y literatura. El contacto con la mierda cotidiana generaba en ella una presión poética imposible de aguantar, y cantaba que se las pelaba. Así, nosotros, viendo el burka frailuno y los aforamientos varios con que se tapan los políticos las vergüenzas toreras de Curro Romero, soñamos en repúblicas, utopías, y procesamientos a lo Sarkozy, ay, como si en estos tiempos pudiera haber eso que se dijo democracia en España; como uno que se quita la mierda del polvo y del sudor cantando bajo la ducha.