martes, 17 de marzo de 2015

Un estudio sobre la edogamia degenerativa en la universidades españolas

Maribel Martín y Pilar Álvarez, , "La endogamia alcanza al 73% de los docentes", El País, 30-XI-2014:

Educación calcula por primera vez el número de profesores que se formaron en el centro en el que están contratados. Un mercado para fichar talento

Ester Pérez Lorences, de 55 años, catedrática de Fisiología Vegetal de la Universidad de Valencia desde 2007, estaba a punto de comenzar el segundo ejercicio de una oposición en diciembre de 1998 cuando el tribunal solicitó su presencia a puerta cerrada. Tras marearla con que le faltaba un papel, le dijeron: “Esta plaza no te toca; no te presentes”. Pérez Lorences desistió. Ese examen en Valencia era para ella poco más que un ensayo. Lo que quería, 10 años después, era volver a casa, y la Universidad de León había convocado para dos meses más tarde una plaza a la que tenía previsto presentarse. Cuando llegó, no la esperaban. “El presidente me dijo: ‘¿Qué haces aquí?’. No sé la razón pero el puesto estaba adjudicado”. Se lo dieron a su único competidor, Jesús Miguel Álvarez Fernández, el candidato local.

El episodio aún sigue vivo. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León anuló en 2012 el nombramiento de Álvarez —que recurrió al Constitucional— al considerar que la institución no se había ajustado a los principios de igualdad, mérito y capacidad y obligó a adjudicar el puesto a Pérez Lorences. Hace dos semanas tomó posesión y pidió una excedencia. “Mi vida ha cambiado. No podría volver a León. No creo que el ambiente de trabajo fuera el idóneo. Además, mis hijas han empezado la universidad, mi marido trabaja en Valencia, donde soy catedrática desde hace siete años...”.

“Yo no tenía padrino, solo tenía trabajos”, dice una catedrática que fue rechazada
La historia está salpicada de casos que ilustran que la universidad española se nutre de personas que ha formado evitando muchas veces la competencia que favorece elegir a los mejores, y no siempre con mecanismos limpios. Luis Sanz-Menéndez, investigador del CSIC, ha contabilizado 35 anulaciones de plazas por tribunales superiores de justicia en 20 años. Ocurre muchas más veces de las que llegan a los juzgados, la buena noticia es que ocurre cada vez menos.

EL PAÍS ha tenido acceso a las primeras cifras oficiales sobre el fenómeno de la endogamia. El Ministerio de Educación, que ha declinado participar en este reportaje, calcula que el 73% del cuerpo docente de la universidad pública del curso 2013/14 estudió en el centro en el que está contratado. La estadística provisional cruza el centro en el que trabaja un docente o investigador con aquella donde ha leído la tesis. Lo que no refleja es si, entre un paso y el siguiente, ha hecho carrera en otro campus.

El comité de expertos nombrado por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, para la reforma universitaria, puso las consecuencias de esta práctica negro sobre blanco en un informe que duerme el sueño de los justos desde febrero de 2013. “España no ha tenido un premio Nobel científico desde hace más de un siglo: el único lo obtuvo Santiago Ramón y Cajal en 1906 (...). En el polo opuesto se puede situar al Trinity College, con 32, pese a ser un college entre la treintena que tiene Cambridge (...). El sistema universitario público español tuvo 401 patentes en 2010. (...) Como comparación, un solo profesor del MIT, Robert Langer, tiene 811”.

Estados Unidos atajó estas prácticas hace más de medio siglo
Las clasificaciones internacionales son reflejo de esta realidad: solo una institución española, la Universidad de Barcelona, ha logrado situarse entre las 200 primeras del mundo en el ránking de Shanghai. “Si no nos exponemos a diferentes formas de pensar la ciencia, es difícil que entren nuevas ideas”, dice Louise McNally, vicerrectora de profesorado de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).

Charles W. Elliot, exrector de Harvard (EE UU), vio clara esta relación entre endogamia y baja productividad antes incluso de que lo demostraran los estudios empíricos y en 1909 advirtió de que había que atajarla. Todas las universidades del país se sumaron al debate y decidieron no contratar a sus doctores hasta pasado el tiempo. No hizo falta ley alguna. Para mediados de siglo habían resuelto el problema. La endogamia solo resistía, y muy suavizada, en facultades de leyes y en algunos Estados del sur.

Para el presidente de los rectores “el problema es la falta de movilidad”
El talonario, claro, atrae más fácilmente el talento, y el hecho de que las universidades españolas estén atadas de pies y manos para ofrecer sueldos individualizados —coinciden los expertos— es un lastre. Pero ese es solo uno de los problemas para atajar la endogamia de la Universidad española, muy alejada de Europa en inversión en I+D (casi un punto menos, con un 1,24% del PIB) y que ha visto mermar alrededor del 14% sus presupuestos desde 2010.

“En los sistemas de gobernanza, lo que cuenta hasta para ser jefe de departamento son las lealtades y los votos”, explica Sanz-Menéndez, doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid. “La universidad se parece a un juego político, favorece la formación de coaliciones espurias”. El rector se elige entre los miembros del campus para cuatro años mediante elecciones —con voto ponderado— dentro de la comunidad universitaria. “Necesita los votos y busca lealtades. Ha habido intentos para cambiarlo, pero si la universidad dice que no, no hay Gobierno que se atreva”, añade.

El proceso de selección del profesorado se descentralizó en 1983. Hasta entonces, se convocaba una oposición única por área de conocimiento a la que concurría gente de toda España. Los que más puntos sacaban, elegían destino. La decisión de dejarlo en manos de las universidades favoreció sonadas polémicas recogidas por revistas como Nature y Science. En 2001, la Ley Orgánica de Universidades (LOU) volvió a recentralizar el proceso, pero la presión de muchos campus, que boicotearon el sistema, hizo que decayera en 2007.

Mas- Colell: “Se ha demostrado que el talento atrae dinero"
La prestigiosa revista Cronicle of Higher Education recogía ese año el caso de la profesora Victoria López Rodas, que pese a tener 25 años de experiencia docente en destacadas facultades de Veterinaria, haber publicado 58 artículos y tener patentes a su nombre, hoy siete, quedó fuera de la cátedra de Genética en cuatro ocasiones. “En los tribunales quien no tiene padrino no se bautiza y yo no tenía padrinos, simplemente tenía trabajos”, recuerda. “En todo caso, diré que todos los que lograron las plazas tenían méritos suficientes. Eso sí, quizá yo tenía más. Sentí una doble injusticia porque muchas veces quienes te juzgan tienen menos currículum que tú”.

Dice Victoria López Rodas que, afortunadamente, todo ha ido a mejor. Sitúa el punto de inflexión en 2007. Desde entonces, quien acredita es la agencia nacional ANECA, muy cuestionada por los expertos de Wert, y una comisión de la propia universidad —formada por los miembros que fijen los estatutos de cada universidad— decide a quién otorgar las plazas.

Solo unos datos. Según el estudio realizado por Sanz-Menéndez y su colega del CSIC Laura Cruz en 2006, en el 95% de los casos el docente que ganó una plaza ya trabajaba en el centro donde logró un puesto fijo; el 70% no tuvo ningún contrincante. Además, el 69% obtuvo la plaza en la autonomía donde nació.

“El problema no se plantea bien si se habla de endogamia”, dice el presidente de los rectores españoles, Manuel López. “El problema es de falta de movilidad. No existen las condiciones que la favorezcan. Hay que buscar incentivos”. Salvador Barberá, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), coincide: “La cuestión se ha agudizado también con la creación de tantas universidades ligadas a cada comunidad autónoma”.

La Universidad de Málaga (UMA) ha sido cuestionada en más de una ocasión por endogámica, la última vez este otoño tras conocerse que en agosto había convocado cinco plazas a las que se presentaron nueve aspirantes, siete de la propia institución. Al concurso para impartir la asignatura de Audiovisual solo se presentó una candidata, casualmente, la vicedecana de la facultad, que se ha hecho con el puesto. “La convocatoria es pública como estipula la ley. Si no hay más candidatos...”, justifica la vicerrectora de Ordenación Académica, María José Blanca. A la plaza de Fisiología Vegetal se presentó también una única persona, empleada ya en la Universidad... “Me parecen exageradas las críticas sobre endogamia”, señala. “Para poder concurrir a estas plazas uno tiene que tener la acreditación de la ANECA, es decir, que son personas con un perfil adecuado para docencia e investigación”.

Los expertos recomiendan a Wert que impida que las universidades contraten a un doctor propio salvo que haya estado en el exterior al menos tres años. Es un asunto polémico. ¿Por qué no hacerlo si es excelente? “Este sistema de no contratar al personal que estás formando y que ya está en ciertas líneas de investigación consolidadas no me parece adecuado”, dice la vicerrectora de la UMA. “E incluso me parece que va contra el principio de igualdad de acceso a la función pública”. Jordi Caballé, catedrático de Economía de la UAB, matiza: “Un jurista podría decir que es inconstitucional. Pero en EE UU, por ejemplo, no está prohibido por ley pero hay un consenso. ¿Qué ocurre aquí? Que muchas veces prefieren el sistema feudal, se encuentran más cómodos porque les exigen menos. Hay que conseguir que cada vez el sistema de provisión de fondos de los departamentos esté condicionado a la productividad. Se darán cuenta de que este sistema no lleva a tener investigadores competentes”.

La propuesta ya ha empezado a calar. Las facultades de Económicas de la UAB y las universidades Pompeu Fabra, Carlos III y Alicante adoptaron hace ya años esta política, convencidos de que la forma de caminar hacia una universidad de excelencia es un sistema de reclutamiento de profesores similar al que emplean en países como EE UU: el tenure track. “El momento clave debería ser la entrada en la universidad y la aceptación social de que siete años más tarde, si no has rendido científicamente, te tienes que ir”, dice Barberá. Lo que hacen estas facultades es lanzar a sus doctores a competir en los mercados de economistas del mundo y reclutar doctores de fuera para sus departamentos.

Algunas iniciativas aisladas han tratado en los últimos años de poner coto al problema de la endogamia. El consejero catalán de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell, impulsó en 2001, cuando era titular de Universidades, la Institució Catalana de Recerca i Estudis AvanCats (ICREA) que lo que hace básicamente es buscar talento a través de una convocatoria internacional, atraerlo con dinero público —la Generalitat paga sus sueldos individualizados hasta que se jubilan— y empotrarlo en las universidades y centros de investigación. “La falta de participación externa ha sido una fuente de limitación de la competitividad y nos planteamos qué se podía hacer. Había que inyectar talento en el sistema. Es imposible una universidad de primera si no tiene talento de primera. Además, se ha demostrado cierto que el talento atrae mucho dinero”. ICREA, con un presupuesto anual de alrededor de 23 millones de euros, ha contratado a 307 investigadores de muy diversas especialidades. La Generalitat maneja el cálculo de que por cada millón de euros gastados en ICREA, los investigadores han reportado tres millones.

Pero ICREA, igual que Ikerbasque, la iniciativa hermana promovida por el Gobierno Vasco en 2007, no deja de ser un parche cuya existencia no tendría razón de ser en un sistema universitario más ágil y flexible. “La universidad ha cambiado y mejorado muchísimo en treinta años”, dice Mas-Colell. “Pero si la miras en el contexto europeo, nos lastran vicios históricos y una estructura funcionarial. Las reformas solo necesitan un poco de voluntad política. No hace falta una revolución drástica que lo revuelva todo, basta con cambios, sobre todo en la gobernanza, que hagan que las universidades pasen de ser instituciones muy rígidas a instituciones ágiles. Solo eso ayudaría mucho”.

El Ministerio de Educación no sabe, no contesta

lunes, 16 de marzo de 2015

El voto de los muertos

Uno suele votar al que asesina menos, directa o indirectamente, por lo que suele votar muy poco, pero, ¿a quién votarían los muertos? Sufragio más serio no hay, si bien nunca sabremos el número o censo exacto de muertos en la Guerra Incivil (y Posguerra, que también fue de aúpa), como tampoco el de fallecidos por los recortes sanitarios del Papa del Pepe, ese Palmar de Troya. En su santuario legal se guardan los cuerpos incorruptos de San Bárcenas, San Rato, San Fabra etc. al lado de los San Francisco (Franco), José Antonio y otras reliquias. Sanjosemaría es su santo Tomás, creador de esa corriente teológica, el Faescismo. Por cierto que el cuerpo de San Bárcenas está tan incorrupto que hasta se ha levantado y pasea entre los hombres, fuera de la jurisdicción (o aforamiento) donde debía estar tanto santo varón y varona, alabados en las hojas parroquiales de La Razón / Tribuna. Es más, a falta de una eminencia catedrática como Montoro, Bárcenas ha sido designado profesor invitado en la Prisión de Soto del Real, donde sus clases eran tan solicitadas y valoradas que los alumnos deseaban le hiciesen  profesor titular y con contrato indefinido, eso que tan poco les gusta a los del Palmar. Pero decidió dedicarse a sus negocios, esquíes y podres varias privadas. Qué pena.


Con los recortes en ciencia e investigación ha vuelto a surgir la teoría decimonónica de la generación espontánea, cuyo mayor adalid es Mariano Rajoy. Dice este grotesco personaje que de la corrupción se genera la vida. No cree en Pasteur y quienes afirman que de la vida viene la vida, que la vida es el fin de la vida. Para él es precisa la corrupción y la gangrena, la producción de muertos; no necesariamente muertos reales, sino muertos en vida, corruptos, vidas truncadas, frustradas, semividas. Yo solo sé que teníamos y tenemos demasiados. En fin, los beneficiarios de Mariano y su peperro lameculos seguirán contando mal las palabras y los muertos, recortando con una mano, robando con otra y con una tercera, aún más oculta (yo también cuento mal) matando la demografía de un país en que los sueldos ya no dan para crear una familia y mucho menos para pagar su educación. Es gracioso que los españoles votemos a fanáticos de lo privado para gobernar lo público. Pero eso es lo que hacen sus votantes  ocultos, que no son ni siquiera eso, sino solo beneficiarios y corrompidos. Nos los tenemos merecidos por no denunciar y callar y acobardarnos y dejar pasar; no hay que dejar pasar ni una, eso es lo moral. Marianito cuenta que la economía (la de los bancos que luego le darán trabajo, como han dado once sillas para los once culos del multiculo marido cospedáneo) va bien, sin hablar de los que se han ido, cerebros "emprendedores" (cuanto les gusta la palabra) que van a crear riqueza en Alemania o más allá, mientras dejan aquí a los mediocrillos. Tampoco cuentan a los parados que mueren sin haber trabajado o ya no cobran, a los aplastados por las desigualdades educativas y una televisión que ignora la cultura, a los seiscentintas sin esperanza, a los que tienen que sobrevivir con dos sueldos en partes opuestas de la ciudad y no pueden pensar en votar, porque lo único que quieren es dormir, a los que se ha tirado por la ventana cuando los iban a desahuciar, a los que no pagan las cuentas y obligan a sus deudores a no pagar las cuentas; el lameculos (está en el RAE) de Alemania, eso es lo que es.

Traigo aquí la foto de un fusilamiento que tuvo lugar no hace tanto en la tierra de Rajoy, Galicia. Pero es solo porque me recuerda a lo que está haciendo ahora con la clase trabajadora. 


Durante la Guerra Civil una consiración hecha por gente uniformada (la mayoría de los curas, salvo los del País Vasco llevaban sotana; los carlistas, su blusa azul y la boina roja; el ejército, el uniforme correspondiente; La falange, el uniforme paramilitar y la camisa típica con las flechas y el yugo, etc.) contra los que no poseían otro distintivo que el ombligo y las convicciones democráticas. Entre unos y otros esa tercera España de españolitos que vinieron al mundo se jodió definitivamente. Hoy son PP y PSOE esas dos Españas que hielan el corazón. Ideologías sin el valor máximo de toda civilización, que es la justicia. Porque si se pudre la justicia se pudre todo. De ahí el cainismo unamuniano, de ahí el sentimiento trágico de la vida en España que nos impide incluso tomarlos a chufla, como en italia, y dejarlos solo en esperpentos expresionistas a lo Solana (mejor escritor que pintor, incluso: véase su España negra, donde describe un casino manchego como lo más rancio de toda la zafiedad y suciedad de España). 


España es ahora mismo una fosa común donde se pudre la justicia. ¿Qué harán al respecto los títeres de la Merkel, los muñecos Rajolito y Pedrito? ¿Qué harán en un país donde ni un solo personaje entre los políticos del Palmar Popular y demás ralea se ha bajado el sueldo siguiendo el ejemplo, tan moral como propagandístico e hipócrita, de Felipito el Prisas? En fin, dejemos que voten los muertos de España de ayer y de hoy. A ellos ya se les ha podrido todo. Son los únicos que tienen la visión imparcial, distanciada y objetiva de las cosas.

Instrucciones para escribir de Patricia Higsmith

Berna González Harbour, "Todo lo que le debemos a la siesta de Patricia Highsmith. La reina del suspense dejó un puñado de consejos básicos e inteligentes que son las tablas de la ley para un escritor", en Babelia, 3-III-2015:

Cuenta Patricia Highsmith que una de las herramientas que más le ayudó a escribir fue la siesta. En sus primeros tiempos, cuando aún desempeñaba otros trabajos para sobrevivir, dormía al llegar a casa por la tarde y se bañaba al despertar para simular que empezaba un nuevo día, el de verdad, aquel en el que podía hacer lo que soñaba: poner una palabra tras otra para construir historias. Multiplicar cada día por dos fue el sombrero de su magia, del que iba a salir no un conejo, sino el puñado de las mejores novelas de suspense que siguen latiendo con brío décadas después.

“Un sueñecito ahorra tiempo en lugar de malgastarlo”, cuenta como si tal cosa. “Me duermo con el problema y me despierto con la respuesta”.

La divina siesta de Patricia Highsmith no es solo una de las sencillas confesiones que nos regala el libro del que aquí vamos a hablar. Es el retrato de que la literatura más sofisticada no está en la sofisticación, en la mirada perdida en busca de musas inexistentes ni en la ensoñación profunda, sino que se puede esconder en los ronquidos. Y es muestra del vigor de un libro cargado de lecciones de oficio, de humildad, de cotidianidad y también de fracaso. Si yo lo he conocido, nos viene a decir, no tenéis nada que temer. “Esto es lo que hace que la profesión de escritor sea animada y apasionante: la constante posibilidad de fracasar”.

Highsmith buscaba inspiración o desconexión en los episodios y personajes más mundanos, en momentos absurdos como el lavado del coche y nunca en conversaciones con otros escritores, de los que huía como de los celos. De éstos dice: “Aunque son poderosos no me sirven de nada y a lo más que se parecen es al cáncer, que va devorando sin dar nada”.

Hablemos del libro.

Sus… pense. Cómo se escribe una novela de misterio es al reino de la literatura lo que los mandamientos al reino de Dios. Algo así como si a Moisés la zarza le hubiera seguido hablando: ven, vuelve, no te olvides de las otras tablas de la ley. Las disfrutaréis.

Destruyó las primeras versiones de Ripley hasta dar con la clave: escribir incómoda, al borde de la silla, como habría hecho él.

Publicado por Highsmith en 1983, Círculo de Tiza lo recupera ahora en España con aroma a gran reserva. Corto pero de largo aliento, sagaz como sus novelas, práctico como su autora, inteligente y honesto, el libro solo tiene peligro para las escuelas de literatura creativa, que podrían caer fulminadas si los aprendices se dieran cuenta de que en esas 159 páginas está la verdadera lección, y no en las aulas. Es un decir.

La dama del suspense desgrana lecciones como quien explica una receta para la lasaña: tantos gramos de ambiente por aquí, un poco de sal por allá, carga de personajes, la capa de pasta, olor a alcanfor, la bechamel en su punto, el ritmo, el principio, el final y la inyección de matices para hacer de un protagonista un suicida convincente. Y al horno.

Pero hay una que centra y eleva el debate a ese lugar donde cada autor puede tiritar antes de posicionarse: cuánto hay de calculado y frío en una obra y cuánto de emocional; cuánto de cabeza y cuánto de corazón; cuánto de ajeno y cuánto de desnudez.

“Las buenas narraciones se hacen solo con las emociones del escritor”, resuelve Highsmith. “Aunque un libro de suspense esté totalmente calculado, habrá escenas, descripciones —un perro atropellado, la sensación de que alguien te sigue por una calle oscura— que probablemente el escritor habrá experimentado en persona. El libro es siempre mejor si contiene experiencias como estas, de primera mano, realmente sentidas”.

Todos construimos un caparazón para protegernos de los golpes emocionales y lo vestimos de decoro, corrección, juicio moral, ceguera o indiferencia adquirida, nos cuenta. ¿Cómo si no ser un granjero entero si coges cariño al animal que debes sacrificar? ¿Cómo ser psicólogo si te pueden contagiar la depresión? ¿O un geriatra efectivo entre ancianos que avanzan hacia la muerte? Para ser escritor se necesita, sin embargo, un grosor bastante más ligero en el caparazón: fino como para captar, sentir, comprender y trasladar las emociones, y sin morir en el intento. “Los escritores tienen un caparazón protector muy pequeño y durante toda la vida tratan de desprenderse de él, ya que los diversos golpes e impresiones que recibirán son el material que necesitan para crear. Esta receptividad es el ideal del artista”. Se llama empatía.

Cuando Highsmith creó a Tom Ripley trabajó durante días estérilmente hasta tirar a la basura las primeras versiones. Estaba acomodada en una casa de campo, feliz y relajada, y se dio cuenta de que la placidez de su estado de ánimo se había contagiado a su escritura “flácida”. Y eso no casaba con un Ripley tormentoso y brutal. Así que lo destruyó y decidió volver a empezar sentada al borde de la silla, incómoda, en tensión, como se lo imaginaba a él. Así pudo asesinar a Greenleaf y a todos los demás.

“No hay nada de espectacular en el argumento de A pleno sol, pero se hizo popular por su prosa frenética y la insolencia y audacia del propio Ripley. Me imaginé a mí misma en su piel. Ningún libro me ha resultado tan fácil y a menudo sentí que Ripley lo estaba escribiendo y que lo único que hacía yo era pasarlo a máquina”.

En otra ocasión, hojear un simple libro de recetas y descubrir las instrucciones para matar a una tortuga de forma que resultara más sabrosa bastó para poner en marcha su imaginación. Le añadió un niño atormentado y una madre y creó La tortuga de agua dulce, un relato que obtuvo el Premio Mystery Writers of America.

Un verdadero escritor se distingue del falso porque seguiría escribiendo en una isla desierta aunque no hubiera lectores. Y eso es así porque, en palabras de Highsmith: “Escribir es una forma de organizar la vida. Y la necesidad de hacerlo sigue presente aunque no se tenga público”.

Sus…pense. Cómo se escribe una novela de misterio. Patricia Highsmith. Círculo de Tiza. Madrid, 2015. 175 páginas. 22 euros.

Literatura en 13 mandamientos

Esta es una lista arbitraria de mandamientos de Highsmith. A diferencia de los del Reino de Dios, cada lector podrá hacer la suya. Y no es literal.

1. Un secreto para el éxito. No hay fórmulas mágicas ni secretos, salvo la individualidad y la personalidad. Solo al individuo le corresponde expresar lo que le diferencia de los demás. Es “la apertura de espíritu”, pero no es nada místico. Es una especie de libertad, de libertad organizada.

2. Objetivo: la diversión. La primera persona a la que deberías complacer es a ti mismo. Si eres capaz de divertirte escribiéndolo, divertirás a los editores y a los lectores.

3. Planificación, la justa. Un argumento nunca debe ser rígido ni estar terminado. Tengo que pensar en mi propio entretenimiento y a mí me gustan las sorpresas. Si sé todo lo que va a pasar, escribirlo no será tan divertido. Es más importante que los personajes se muevan y tomen decisiones como personas de carne y hueso, que se les dé la oportunidad de deliberar, de elegir, de volverse atrás, de tomar otras decisiones, como en la vida real. Los argumentos rígidos, aunque perfectos, pueden hacer que los personajes parezcan autómatas.

4. Así empieza todo. Los gérmenes de una idea pueden ser pequeños o grandes, sencillos o complejos, fragmentarios o completos, quietos o móviles. Yo los reconozco gracias a cierta excitación que siento enseguida, la misma que produce una sola línea de un poema. El mundo está lleno de ideas germinales y si no las tienes es por fatiga física o mental. Entonces hay que viajar, pasear, el cerebro exige vacaciones. A veces nos rodean personas que no nos convienen.

5. Claves para una buena atmósfera. Se consigue poniendo en marcha los cinco sentidos.

6. El diálogo, con moderación. Tres líneas de prosa son suficientes para transmitir lo esencial de una conversación. El diálogo es dramático y debe usarse con moderación.

7. Sin trucos. Los trucos proporcionan un entretenimiento endeble y no divertirán al lector inteligente. Son ideas ingeniosas que no tienen nada que ver con la literatura.

8. No hablar con escritores. No se me ocurre nada peor o más peligroso que comentar mi trabajo con otro escritor. Los escritores nadan unos junto a otros en la misma profundidad, dispuestos a hincar los dientes en el mismo plancton que flota a la deriva. Me llevo mucho mejor con los pintores.

9. Cuidado con el amor. Las personas que nos atraen o de las que estamos enamorados son como una especie de caucho que nos aísla de la chispa de la inspiración.

10. El lugar de las dificultades. Están en la mente del escritor, no en el papel.

11. El dinero. El escritor hará bien en tener otro trabajo.

12. Sin juicios morales. Las personas creativas no hacen juicios morales. Hay tiempo para ello después, en lo que crearán, pero el arte no tiene nada que ver con la moral, los convencionalismos ni los sermones.

13. El arte de escribir. Lo que hace difícil escribir sobre el arte de escribir es la imposibilidad de establecer reglas.

Es decir, y después de todo esto: que nadie se haga ilusiones.

Nobel de educación a Nancie Atwell, por conseguir que los niños lean. Su secreto, que ellos escojan.

I

Lola García-Ajofrín, "Un millón de dólares por ser buena profesora" El País, 15-III-2015:

Una docente estadounidense logra el conocido como ‘Nobel de la enseñanza’

Un millón de dólares como premio a su trabajo de docente. La norteamericana Nancie Atwell ha ganado este domingo la edición de este año del considerado el Nobel de la enseñanza. El premio —el Global Teacher Prize— se ha hecho público en el Global Education & Skills Forum, celebrado en Dubai, ante una variopinta audiencia entre la que se encontraban Sheikh Mohammad, primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos; el expresidente de EE UU Bill Clinton, o el responsable del informe PISA, Andreas Schleicher.

Atwell ha retado a los docentes a "innovar sin permiso". Pero, tras conocerse que era la ganadora del galardón, ha advertido ante los periodistas de que "la tecnología es solo un medio, no la panacea de la enseñanza". "Es un honor recibir este premio, sobre todo en compañía de estos profesores extraordinarios", ha sentenciado emocionada.

Al premio se habían presentado más de 5.000 docentes de 127 países. Entre los diez finalistas, no figuraba ninguno de Finlandia, uno de los países más reconocidos en materia educativa. Algunas de esas naciones ni siquiera participan en la prueba PISA. Pertenecen a contextos tan distintos como Afganistán, India, Haití, Kenia, Camboya, Malasia, Reino Unido o EE UU.

Entre los proyectos seleccionados como finalistas figura el del profesor afgano Azizullah Royesh, quien tuvo que enseñar a sus alumnos a leer y escribir tras la caída del Gobierno talibán, en 2001. También llegó a la final el método ideado por la docente de India Bir Sethi basado en la empatía, creatividad y racionalidad. Entre los diez finalistas se hallaba la primera escuela para ciegos de Camboya y un colegio de Kenia en el que Jacque Kahura sortea la escasez de recursos y la rigidez del sistema con grupos pequeños, excursiones y servicios comunitarios.

"El premio no es solo cuestión de dinero, sino que pretende sacar a la luz miles de historias de inspiración" y "devolver a los profesores la legítima posición que le pertenece", ha asegurado el responsable de este galardón, Sunny Varkey, ideólogo de la Fundación Varkey, en un comunicado. "Por supuesto que hace falta más que un premio para elevar el estatus de la profesión, pero mi esperanza es que este sea el comienzo de muchas conversaciones", ha añadido.

La organización estipula que el millón de dólares (unos 950.000 euros) se pague en cuotas anuales de 100.000 dólares durante una década. En esos 10 años, el ganador no debe comportarse "de forma que desprestigie la labor docente" y, en los cinco años siguientes a la recepción del premio, no puede abandonar la profesión de enseñante.

Desde la cuantía del premio a su puesta en escena todo estaba pensando "para hacer relucir el importante papel que juegan los profesores en la sociedad", explica la organización.

A finales de los ochenta, el libro In the middle de Atwell se convirtió en una especie de "manual de instrucciones" para enseñar a adolescentes con dificultades para leer y escribir. Entonces, el New York Times dijo que "la mejor forma de enseñar es aprender junto a los estudiantes y una especie rara de profesores que saben esto es ella". Desde entonces, ha escrito nueve obras. De niña, una fiebre reumática dejó a Atwell un tiempo en la cama y le acercó a los libros. Desde hace 25 años se ocupa de acercarle los libros a otros. Lo hace desde su Centro para la Enseñanza y el Aprendizaje, una escuela privada en Maine (EE UU) en la que imparte cursos de lectoescritura a estudiantes de octavo curso.

Su secreto radica en que "la biblioteca del aula está llena de historias interesantes de escritores serios que los alumnos tienen tiempo para leer en el colegio, y también se espera que lean de noche en casa", resalta. "Mientras la mayoría de los norteamericanos solo leen de seis a ocho libros al año, mis alumnos leen 40 libros", agrega. En una entrevista en la revista Newsweek presumía de que sus alumnos "van desde niños disléxicos a sofisticados jóvenes críticos literarios".

Un reciente informe de la OCDE advertía de que los chicos leen menos por placer que las chicas (el 50% de ellos frente al 75% de ellas): "Los niños no leen porque no saben que leer", responde Atwell tajante. "¿Por qué no les ofrecen apasionantes historias de deportistas? Dadles libros que les interesen a ellos también y entonces lo leerán", concluye.



II


Ernesto Mallo y José Antonio Millán, ¿Se puede enseñar a escribir?, en Público, 16-III-2015:

Patricia Highsmith sostiene que “es imposible explicar cómo se escribe un buen libro. Pero esto es lo que hace que la profesión de escritor sea apasionante"

Aprender a leer y a fracasar
Por Ernesto Mallo

Sabido es que el talento para cualquier actividad no puede ser enseñado, ni aprendido. Viene determinado por el pool genético. Tenerlo carece de mérito, es como ser alto, bajo, bien parecido o moreno, nada de lo cual uno pueda legítimamente vanagloriarse. El talento por sí solo no significa gran cosa si no está acompañado por aquella capacidad que lo hará brillar y prosperar: el trabajo. La contracción al trabajo, en cambio, no es parte del equipo original. Somos por naturaleza indolentes y tendemos a adoptar la línea del menor esfuerzo para todo. Esto es lo que sí puede y debe enseñarse y aprenderse: el trabajo. Dada una cuota de talento, escribir bien requiere de una gran inversión de tiempo y esfuerzo, para que el texto resulte fluido, dinámico, significativo.

Todo lo que es fácil de leer es difícil de escribir, y viceversa. Stephen King, en su obra Mientras escribo, un libro más que interesante sobre el arte de poner una palabra detrás de la otra, se refiere a la necesidad de disponer de una “caja de herramientas”. Para el escritor que comienza, esta caja está vacía y es él quien debe llenarla. No hay instrumentos prefabricados que puedan usarse, como el artesano, el escritor fabrica los que necesita para la obra que quiere realizar. Aquí es donde el maestro puede hacer un aporte significativo. Escribir es un acto tan racional como irracional, en el cual es de fundamental importancia saber detectar cuándo hay un concepto, una idea, un línea narrativa potente y verdadera, y también cuándo esa misma línea desentona con el resto de la narración. El maestro puede perfectamente enseñar a “leerse” uno mismo, despojado de condescendencia y de exceso de crítica. Esto implica aprender a corregir, a cortar, a eliminar todo lo superfluo, ya que en arte, lo que no es imprescindible es un estorbo. García Márquez dice que un escritor vale más por lo que bota que por lo que publica.

El maestro debe ser cruel, el mundo y los editores van a serlo y es preciso aprender a sobrevivir a la crítica despiadada. Patricia Highsmith sostiene que “es imposible explicar cómo se escribe un buen libro. Pero esto es lo que hace que la profesión de escritor sea apasionante: la constante posibilidad de fracasar”. A fracasar, y a sobreponerse, también se aprende, y esta es una práctica ineludible para quien quiera dedicarse a escribir. Hay cantidad de libros sobre el arte de escribir que pueden resultar provechosos, Para ser escritor, de Dorotea Brande; La preparación de la novela, de Roland Barthe; Suspense, de Patricia Highsmith, por nombrar sólo tres, son guías excelentes de las que se puede sacar muchísimo provecho. Para mí, el libro más importante sobre la escritura es Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino. Todo autor y toda obra se inscriben en una tradición, sus lecturas ayudarán al autor en ciernes a encontrar la suya. Para escribir, la clave es leer, y a leer se aprende.

Ernesto Mallo es escritor argentino.

La arquitectura del escrito
Por José Antonio Millán

La reciente aparición de las 500 páginas de un Manual de escritura académica y profesional (Ariel) debería bastar para contestar afirmativamente a esta pregunta. Y sin embargo… La verdad es que, a pesar de tanta televisión y tanto YouTube, de tanta multimedia y multimodalidad, la escritura, el texto sigue siendo fundamental no sólo para la comunicación académica (donde sigue imperando el agorero “publica o perece”), sino en el mundo profesional. Desde la engañosa brevedad de un tuit hasta el correo, el informe, el análisis, las instrucciones, el prospecto, el manual, la ley, la sentencia…, un caudal de palabras rige, certifica, alerta o resume las relaciones entre los hombres. Puede que vivamos la eclosión de una civilización de la imagen, pero no se puede negar que está sostenida por torrentes de escritura. Y claro: esas extendidísimas creaciones textuales tienen sus leyes propias.

A pesar de tanta televisión y tanto YouTube, de tanta multimedia y multimodalidad, la escritura, el texto sigue siendo fundamental"

No sólo hay que respetar la ortografía (por supuesto), que puntuar adecuadamente y que utilizar vocablos ajustados, sino que además las ideas tienen que estar ordenadas; los argumentos, claros, y los procedimientos para mover el corazón de los lectores, oportunos. Todo esto se plasma además a través de un entramado de conectores léxicos que estructuran y ordenan los argumentos: “ahora bien”, “de esto se deduce fácilmente que”, “se engañaría quien pensara”… Los señaladores internos tienen que estar afinados (“ello”, ¿se referirá a la frase, al párrafo, a todo el argumento anterior?). Y un amplio etcétera. ¿Cómo se puede transmitir este complejo saber a las personas que generan escritos? Pensemos que esta categoría debe englobar al que redacta una memoria anual, al doctorando que ultima una tesis, al departamento de marketing que pule el prospecto de un medicamento o al abogado que asesora en la redacción de una ley. Ese saber especializado se transmite compartimentando adecuadamente la materia (en este manual, un tomo se dedica a “estrategias gramaticales” y otro a las “discursivas”), desmenuzando los múltiples aspectos que comprende el tema (“la planificación”, “el párrafo”, “la argumentación”), estudiando los subgéneros (el “resumen”, la “escritura web”), dando instrumentos para contrastar y mejorar (“donde no llega el corrector automático”, “recursos online”) y, por fin, proponiendo ejercicios que permitan al lector comprobar que ha comprendido.

Todo este cuidadoso planeamiento, por supuesto, sólo surtirá efecto si los usuarios, ya sean académicos o profesionales, se toman la molestia de leer, releer y, por último, ejercitar las cuidadosas explicaciones y consejos que constituyen la obra. Y ésa es precisamente su potencial debilidad: que sus destinatarios no dediquen a semejante —y exhaustivo— conjunto de recomendaciones la atención y el trabajo que merecerían. El receptor, como en todo acto de comunicación, también tiene que poner de su parte. ¿Es imprescindible haber asimilado este manual único (que tan bien ha dirigido Estrella Montolío) para ser un buen escritor académico o profesional? Está claro que no: hay por ahí textos irreprochables, en muy distintos géneros. Pero el hecho de que sean una minoría dentro del nutridísimo universo textual de la modernidad demuestra que aún queda camino por recorrer.

José Antonio Millán es lingüista y editor.

Las rosas de Quevedo


Quevedo: "Descuídate de las rosas, / que en su parto se envejecen"

Hombres buenos, de Pérez Reverte

J. Losa, "Pérez-Reverte: “No me quiero sentir vinculado a un país tan vil” El escritor presenta 'Hombres buenos', una emocionante aventura de dos académicos en busca de la 'Encyclopédie' en el París de finales del XVIII, en Público, hoy:

Con ese aire distinguido, a base de pana, chaqueta de espiguilla y gestualidad florida, el insigne Arturo Pérez-Reverte despacha a la prensa en una no menos señorial suite presidencial del Palace. Presenta Hombres buenos (Alfaguara, 2015), su última novela, un viaje a finales del siglo XVII por una España “a punto de caramelo” en la que el progreso y la ilustración parecían al alcance de la mano. 

“Hubo un tiempo en el que aún era posible que fuéramos felices, ahora, en cambio, sabemos que ya no podemos serlo, llevamos demasiada desgracia en la mochila”, comenta afligido el académico. “Es triste ver cómo otros países tuvieron sus Voltaire, D’Alembert, Leibniz o Kant, mientras que en España nos tenemos que conformar con el padre Feijoo o Moratín. La razón es que nosotros asfixiamos a nuestros Voltaire en la misma cuna”.

Del origen de ese infortunio patrio versa, en esencia, su última narración, aderezada de intrigas, sobresaltos e incertidumbres marca de la casa. Sus sufridos protagonistas son, esta vez, dos miembros de la Real Academia Española, el bibliotecario don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, quienes, bajo mandato del resto de miembros de la Docta Casa, han de viajar a París para conseguir de forma casi clandestina los 28 volúmenes de la Encyclopédie de d’Alembert y Diderot, prohibida en España.

Expeditivo en sus respuestas, Pérez-Reverte departe a quemarropa, sin ambages, hasta el punto de que no duda en impugnar preguntas y matizar interpretaciones que entiende poco acertadas. Así respondía a uno de los plumillas que tuvo a bien exprimir al escritor más de la cuenta: “Oye mira, que esto es una entrevista, si quieres ahora te cito a Spangler y estamos aquí una mañana hablando sobre cultura con K o con C, pero eso nos llevaría a otro territorio y yo estoy aquí para hablar de mi libro, como dijo Umbral”.

"La pijocultura de Zapatero, que era superficial y  facilona, y el PP con su desprecio olímpico, se están cargando la cultura"

Al autor de El club Dumas le duele España, en especial el desmantelamiento cultural que viene padeciendo nuestro país en los últimos años. “Los sucesivos gobiernos no han ayudado mucho. La pijocultura de Zapatero, que era superficial y absolutamente facilona, y los del PP que, con un desprecio olímpico, se están cargando la cultura, lo que nos deja en una situación muy delicada respecto al futuro. Sin cultura somos democracia de baja calidad”, apunta el escritor.

En Hombres buenos, Pérez-Reverte se remonta a una España todavía capaz de ilusionarse con un nuevo tiempo de esperanza, con la idea de dejar atrás siglos de oscuridad siguiendo la estela del país vecino, una Francia entregada a la renovación del pensamiento y convertida en un auténtico polvorín cuya ansia de libertad hacía tambalear tronos y mundos establecidos. Hombres buenos es, también, un libro en el que se ven las caras dos Españas con tres siglos de separación, un país con una patológica tendencia al fracaso cuyo diagnóstico el académico lo tiene claro: “Antes, los hombres buenos estaban callados por el trono y el altar, los dos grandes frenos que detuvieron esa gran esperanza que suponía el siglo XVIII, ahora los frena la demagogia, la estupidez, el ruido mediático y la profunda incultura”. 

De la ira a la melancolía en un par de frases, así es Pérez-Reverte. Igual se ceba con la clase política, a la que acusa de gritarse en los estrados para luego “besarse en la boca en el Palace”, que se enternece con lo que pudo ser de este país y no fue: “Sentí una tristeza enorme mientras escribía el libro y también la necesidad de huir, de querer ser francés, inglés, alemán o ruso. No quiero sentirme vinculado afectivamente a un país tan vil con sus hombres brillantes”.

Islandia no es Grecia (ni tampoco España)

Marcos Balfagón, "Islandia se permite un lujo. El país nórdico retira su candidatura a ingresar en la UE", EL PAÍS 16 de marzo de 2015:

Islandia acaba de retirar, con prosa desenvuelta, su candidatura para ingresar en la Unión Europea (UE). El argumento del gobierno conservador islandés es sucinto, pero sustancioso: los intereses del país se pueden defender mejor sin formar parte de la UE. Eso es precisamente lo que pensaría cualquier observador de las relaciones grecoeuropeas, cualquier analista de los rescates de Portugal o Irlanda, o cualquier testigo de los flujos financieros que vuelan desde la periferia (España, Portugal, Italia, Grecia) hacia el centro (Alemania y satélites). Aunque suene a boutade si se habla de Islandia, no se trata sólo de un gélido cálculo financiero o del desacuerdo radical en materia de pesca y agricultura; es que los islandeses desconfían de las virtudes de la UE y el euro. Cultivan un cierto rencor porque entienden que Europa en general y Londres en particular pretendió estafarles con la crisis de los bancos. Allá por 2011 los islandeses se negaron a pagar los 4.000 millones que reclamaba la City en concepto de indemnización a los depositantes de los bancos islandeses quebrados en el Reino Unido. En referéndum —raro método en las democracias europeas— decidieron que no iban a pagar y sentaron un precedente que quizá un día pueda rentabilizar algún deudor.

Afrontaron la crisis con imaginación, entereza y sin separarse de los principios proclamados, pero pocas veces cumplidos, del capitalismo. Como mandan los cánones, dejaron quebrar los bancos causantes del desaguisado; como manda el sentido común, se garantizaron los depósitos y se nacionalizaron las entidades; y como manda la ley, se procesó a los banqueros causantes de la catástrofe. El criterio espiritual del modelo islandés, aplicable en teoría en todos los países, fue que los bancos son globales cuando prosperan y nacionales cuando mueren; y eso no puede ser.

Tampoco hay que engañarse. Islandia puede proponer una autonomía con probabilidad de éxito porque es un país pequeño, con una población similar a Valladolid. Pero, advierten, no quieren enfriar las relaciones económicas y comerciales con Europa. Quieren estar fuera, pero cerca. Pueden permitirse ese lujo.

Ha muerto Terry Pratchet

Excerpta de citas del recientemente fallecido Terry Pratchet tomado de la necrológica de El País, hoy:


El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas.

Cavadores, 1991.

La verdad quizá esté ahí fuera pero las mentiras están en tu cabeza.

Papá puerco, 1996.

A los dioses no les gusta que las personas no trabajen mucho. Las personas que no están ocupadas continuamente pueden empezar a pensar.

Dioses menores, 1992.

La gravedad es una costumbre difícil de olvidar.

Dioses menores, 1992.

Dale fuego a un hombre y estará caliente un día, pero préndele fuego y estará caliente el resto de su vida.

Jingo, 1997.

Si los gatos parecieran ranas, enseguida nos daríamos cuenta de lo desagradables y crueles que son esos pequeños bastardos. Estilo. Eso es lo que la gente recuerda.

Lores y damas, 1992.


Los músicos solían ir cortos de dinero; de hecho esta era una de las definiciones de la palabra 'músico'.

Soul Music, 1994.

Conseguir una educación era un poco como una enfermedad de transmisión sexual. Te invalidaba para un montón de trabajos, y entonces tenías la urgencia de pegársela a alguien.

Papá puerco, 1996.

Se le consideraba algo así como un intelectual porque algunos de sus tatuajes no tenían faltas de ortografía.

Papá puerco, 1996.

La historia tiene la costumbre de cambiar a las personas que se creen que la están cambiando a ella.

Mort, 1987.

Tardaría varios millares de años en producir algún efecto, pero esa no era razón para rendirse.

Tiempos interesantes, 1994.

Vimes asintió adustamente. Aquello también tenía lógica. Las cosas se hacían porque se habían hecho siempre, y la explicación era: "Pero es que siempre lo hemos hecho así". Un millón de personas muertas no pueden estar equivocadas, ¿verdad?

El quinto elefante, 1999.

Parece que no posees ninguna habilidad útil ni ninguna clase de talento, dijo. ¿Has pensado en dedicarte a la enseñanza?

Mort, 1987.

La lógica es maravillosa, pero a veces obtienes mejores resultados pensando.

El país del fin del mundo, 1998.

Conozco a las personas que hablan de sufrir por el bien común. ¡Nunca son ellos, joder! Cuando oyes a un hombre gritar: ¡Adelante, bravos camaradas!, verás que siempre es el que está detrás de la jodida roca enorme, y el único que lleva el casco realmente a prueba de flechas'.

Tiempos interesantes, 1994.

Te llamas diosa señora, y no sabes nada. Nada. Lo que no muere no puede vivir. Lo que no vive no puede cambiar. Lo que no cambia no puede aprender. La criatura más diminuta que muere en la hierba sabe más que tú.

Lores y damas, 1988.

En el interior de cada anciano hay un joven preguntándose qué demonios ha pasado.

Imágenes en acción, 1990.

La vida de una persona sí pasa delante de sus ojos antes de morir. El proceso se llama "Vida".

El país del fin del mundo, 1998. 

La vida es un hábito, resulta muy difícil dejarlo…

El segador, 1991.

ESOS QUE VES ALLÍ SON MORTALES, prosiguió la Muerte. ESTARÁN EN ESTE MUNDO APENAS UNOS CUANTOS AÑOS Y SE LOS PASAN COMPLICÁNDOSE LA VIDA. ES FASCINANTE. SÍRVETE UN PEPINILLO.

Mort, 1987.

"NO LO VEAS COMO 'MORIRSE', dijo Muerte, PIÉNSALO COMO UN IRSE TEMPRANO PARA EVITAR EL TRÁFICO".

Buenos presagios, 1990.

domingo, 15 de marzo de 2015

Así celebraban el retorno del absolutismo en Ciudad Real en 1814

Gaceta de Madrid, 16-VI-1814, pp. 662-3. 

“Ciudad-Real 4 de Junio. Luego que recibió el Dr. D. José Ortega Canedo, caballero pensionado de la real y distinguida orden española de Carlos III, vicario, visitador y juez eclesiástico ordinario de esta ciudad, su partido y campo de Calatrava, la faustísima noticia de haber llegado a la Corte nuestro amado Soberano el Señor D. Fernando VII, dispuso a sus expensas que se diesen gracias a Dios por tan feliz acontecimiento, y se proporcionase a los leales habitantes de esta ciudad el poder manifestar el regocijo de que se hallaban poseídos y, habiendo destinado para este efecto el día del Rey nuestro señor 30 del próximo pasado, adornó de antemano la fachada de la casa de su habitación, en donde debajo de un rico dosel se colocó el retrato de nuestro amado monarca. Llegada la noche, un repique general de campanas, una general iluminación de todas las casas, entre las cuales sobresalía la suya por la multitud y acertada disposición de las luces, y un magnífico árbol de fuego, al que siguieron orquestas, canciones y danzas, proporcionaron a los vecinos [...] desplegar su gozo y satisfacción. Al día siguiente, habiendo adornado con el mejor gusto la iglesia parroquial, en donde se colocó bajo dosel el retrato del Rey nuestro señor se trasladó a ella en cuerpo el Ayuntamiento acompañado del clero y nobleza, y a las nueve de la mañana se cantó un solemne tedeum y misa, en la cual predicó el R. P. Fr. Eugenio de la Madrid; y concluido este acto religioso, se dirigieron los concurrentes a la casa habitación del expresado Don José Ortega Canedo, en donde se sirvió un espléndido y delicado almuerzo, en el cual se repitieron vivas y brindis por la salud de S. M. y Alteza y felicidad de la monarquía. Enseguida se sirvió a los pobres todos de uno y otro sexó una abundante comida; y concluida esta, se sortearon entre las doncellas pobres de la parroquia dos dotes de 10 rs. vn. cada uno. Por la tarde hubo baile público, en el que reinó el mejor órden, a pesar del numeroso concurso de uno y otro sexo y de la alegría de que se hallaban todos enajenados y que expresaban con vivas y aclamaciones, teniendo el expresado D. José Ortega Canedo la dulce satisfacción de ver su nombre confundido con el del soberano en cuyo obsequio costeaba estos festejos”.

Este personaje, Ortega y Canedo, fue vocal y vicepresidente de la Junta de La Mancha durante la Guerra de la Independencia y desterró al párroco Sebastián de Almenara por afrancesado (aceptó al arzobispo de Toledo nombrado por José I) a Agudo, con el cargo de párroco y ecónomo de ese lugar, en 1810, y allí murió en 1811.  

Fábulas

El jueves a las siete, en la Biblioteca Municipal, presento una edición mía de las Fábulas selectas de Samaniego e Iriarte que ha hecho la editorial Castalia Didáctica. Nunca me propuse hacerla: habría sido mejor que la confeccionase alguien como mi amigo Jerónimo Anaya, que prácticamente se crio con ellas y tendrá la amabilidad de presentarme este jueves. Hace unos días me enseñó el libro con que sus padres y abuelos se las leían de niño y luego él las aprendía y cantaba de memoria. También podría haberlo hecho mejor que yo mi antiguo profesor de griego Alfredo Róspide, quien me hizo traducir algunas en el instituto Juan de Ávila cuando cursaba allí bachillerato, o mi antiguo compañero y amigo, el helenista Santiago Talavera Cuesta, que ha estudiado y editado todas las de los demás autores del siglo XVIII, o incluso nuestro común maestro, el llorado Francisco Martín García, fallecido hace doce años, profesor que fue del IES donde trabajo y autor, junto a Róspide, de algunos trabajos fundamentales sobre la materia que he utilizado, por ejemplo, en mi edición. Pero he tenido que ser yo, sin pedirlo siquiera, solo porque han querido los académicos Francisco Rico y Pedro Álvarez de Miranda. Espero que haya quedado bien, porque, ya se ve, a los manchegos nos encantan las fabulaciones e incluso Cervantes en su Don Quijote se atreve a clasificarlas.

La fábula es un género milenario y probablemente el más antiguo de la literatura. Los cuentos de animales, necesarios en una cultura centrada en la caza, aparecen ya esbozados en los abrigos de piedra del mesolítico. Y danzas diversas de pueblos primitivos simulan escenas de caza. El propio refranero está lleno de observaciones de avispados cazadores sobre la personalidad y conducta de los animales e incluso alguien tan primitivo y ataporcino como Cospedal ha hecho una ley mesolítica de caza y un congreso sobre matanzas de cornúpetas. Pero, entre mis fábulas favoritas, he escogido para vosotros, en estos días de estrés, unas cuantas en que se puede ver cuánto queda por aprender en un género presuntamente infantil y escrito en un principio en prosa tan humilde que pudo atribuirse a un esclavo frigio o tracio como Esopo, pero con el que ya se consolaba Sócrates versificándolo antes de morir, pensando que contenía verdades eternas. Sus discípulos cínicos y estoicos utilizaron este material para enseñar la cruel ética del paganismo, según la cual es imposible cambiar la naturaleza humana. Después la ética cristiana vino a "cambiar" este estado de cosas (si es que se puede) y nos dejó sus parábolas, según las cuales el arrepentimiento verdadero puede regenerar al ser humano o, como dice San Pablo (no me refiero a Iglesias, aunque también) "despojarse del hombre viejo con todas sus obras y vestirse del nuevo", a pesar de que en el intervalo nos quedemos en pelotas, con el frío que hace. Luego, en la edad del nihilismo, Kafka suprimió la moraleja y nos dejó ya, por fin, definitivamente en cueros. Todavía hay gente por ahí  buscándola, pues la estima necesaria. Yo, por ejemplo. 

La primera de las fábulas que predico en esta misa la compuso un liberal del siglo XIX (otro arriero se apea), Cristóbal de Beña para sus Fábulas políticas (1813), impresas en Londres porque aquí en España no se podían publicar cosas inteligentes, como ahora, en que solo se puede hacer por Internet o a condición de que nadie las lea en su puta vida (aunque es bueno el Marca, es mejor el As, porque su contraportada trae culos y tetas memorables). Su asunto ya aparecía en las Vidas paralelas de Plutarco, creo recordar, y se inspira en dos concepciones distintas del derecho, la iusnaturalista de Solón y la consuetudinarista o positivista de Anacarsis el Escita, esto es, reducido al vulgar, si todos somos iguales o unos somos más iguales que otros. La lengua popular la formula con una frase hecha, la "ley del embudo", o con la expresión "las leyes del mundo / se cierran en dos: / quítate tú / qe me ponga yo". Se titula "La araña y el moscón":

Tendió la Araña, diestra tejedora,
su fuerte red un día,
y el gusano y la mosca voladora
a cientos los prendía;
mas dio un Moscón en ella que, atrevido,
sin cuidar de sus lazos,
atravesó por medio del tejido
y la hizo mil pedazos.

Las leyes suelen ser tela de araña,
que rompe cuando quiere el poderoso,
mientras sufren los débiles su saña.

La segunda fábula tiene que ver con lo que le pasa a la izquierda hoy en día y aprovecha la derecha para gobernar, ya que, como le ocurre a la derecha, nuestra infantil izquierda lo único que quiere no es resolver problemas, sino gobernar. La he titulado "la desunión" y algún cinéfilo recordará haberla visto contada, por ejemplo, en la película de David Lynch Una historia verdadera (1999).

La desunión (tradición esópica)

Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Sus exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia.

Les llamó y les dijo que le llevaran un manojo de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente.

-¡Ahí tienen! -les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.

Por último, pero no último, en esta selección atraigo a la vida el segundo apólogo de esa obra maestra sobre la naturaleza humana que es El conde Lucanor, compuesta un Dostoievski del siglo XV como era el infante Juan Manuel. Es de tradición esópica, pero la versificó un escritor anónimo que la publicó por vez primera en el Diario de Madrid más o menos hacia 1800. Allí es donde la descubrí. Investigando reparé en que esta adaptación apareció poco después en un libro decimonónico que recopilaba las mejores fábulas de autor desconocito. La he titulado "Maneras de ver las cosas" y es un ejemplo magnífico de perspectivismo o de cómo la gente no es buena ni mala, sino solo egoísta porque así lo piden los genes darwinianos:

El hombre, el chico, el asno y los que pasaban. 

  Encontró en un camino 
montados en un mísero pollino 
a un chico y a un anciano cierto arriero; 
y al punto dijo: ¡Oh chusco lastimero! 
¡Pobre animal! Con estas valentías 
no tenéis asno para cuatro días. 
tanto, por más que calla, le ha dolido 
la pulla al pobre viejo, que, corrido, 
se desmontó al instante: 
y al asno con el chico echó adelante. 
    Caminaban así, cuando de cara 
dan con otro hombre, el cual, como repara 
que el muchacho va holgado, 
y el viejo a pie detras estropeado, 
"¡Mal enseñáis -le dice-
a vuestro hijo o lo que es, infelice!
Mirad mejor por vos y a ese insolente  
hacedle pese a tal, que ande o reviente; 
que nuevo es su pellejo 
y al fin es un rapaz y vos sois viejo. 
    Esto que oyó el anciano, dijo: "Tate,
tiene razón: molerme es disparate.
Baja, montaré yo". Y así lo han hecho,
pero a muy corto trecho
un soldado bribón desde otra senda,
la voz alzó para que el viejo atienda:
"¡Qué caridad que tiene el tal abuelo!
Como él va a su placer, no le da duelo
despear al muchacho.
Apuesto que es judío o va borracho".
Sin desplegar la boca
contra quien con denuestos le provoca,
se apeó el triste anciano
y, tomando el chicuelo de la mano,
fueron en pos de su jumento un rato;
cuando a deshora un estudiante chato,
(para fisgón sobrole el ser manchego)
soltó la carcajada y dijo luego:
"¡Donoso desvarío!
¡Ellos a pie y el asno de vacío!
Ce, buena gente: pues así os apiada
la caridad con bestia tan honrada,
a cuestas la tomad y por los daños
ponedla luego de aguardiente paños".
    A tanta sinrazón, de enojo ciego,
prorumpió el viejo así:
"¡De mí reniego,
y reniego del bruto y del canalla
que a gusto de otro se acomoda y calla!
Ir en un asno me decís qne es mengua:
si nadie va, me mofa vuestra lengua,
mal si camino a pie, peor si monto;
¿Subo al chico? Soy tonto:
¿Le bajo? Es acción fea:
¿Cómo le he de entender? ¡Maldito sea
tanto hablador y consejero tanto,
y maldito sea yo, si más aguanto!
Ven, chico, ven: ya que el pollino es mío,
bien tengo poderío
para servirme de él a mi talante,
sin que de necios el decir me espante;
¡murmuren ellos y los dos montemos,
que así a lo menos con descanso iremos!

APLICACIÓN,

El que de todos quiere 
seguir los pareceres, poco a poco, 
por premio logrará volverse loco.

Y nada más. Si os interesa el tema, el jueves a las siete os espero en el salón destinado a eventos de la Biblioteca Pública de Ciudad Real.