José María Irujo, “Tráeme un nazi a casa” Centenares de familias españolas escondieron a huidos alemanes en sus domicilios, en El País, 8-V-2015:
El refugio predilecto, el más seguro, caliente y acogedor; la primera etapa de una ruta secreta para huir de Europa y llegar a Sudamérica en alguno de los barcos de la naviera Aznar que salían desde el puerto de Bilbao y trasportaban a las ratas hasta lugares ignotos donde no llegaban las narices de los espías aliados. Bajo el manto de la Iglesia y la protección del régimen de Franco, España se convirtió desde 1945 en una de las madrigueras más confortables de centenares de agentes de la Gestapo, la Abwehr, la SD y las SS que huían en busca de un refugio seguro.
Decenas de familias acomodadas, en su mayoría vinculadas al régimen y a la Falange, acogieron durante meses en sus casas a tipos altos y rubios que un día tocaban el timbre de sus domicilios y se presentaban embutidos en un traje de raya diplomática y con una maleta de cuero en la mano. Mostraban una carta de recomendación y confesaban que no hablaban una sola palabra de español. Durante meses, en ocasiones años, convivían con las familias sin que nadie les preguntara por su pasado. Luego desaparecían para siempre.
"¿Podría usted ayudarme a saber quiénes eran estas tres personas, dos hombres y una mujer, que durante un año vivieron en nuestra casa en Bilbao? Solo sé que se llamaban Otto, Hans y Helga. ¿Cree usted que hicieron algo malo?”, me escribió en los noventa una señora. Nunca pudimos descubrir el secreto de aquellos tres personajes. Ni el de otros centenares que vivieron experiencias similares y cuyo enigmático rastro se lo ha llevado el viento de la historia.
“¡Español! ¡Difunde esta hoja! Son los judíos los que ordenan y mandan en Rusia, Inglaterra y Estados Unidos. No olvidemos que esta guerra ha sido provocada por el judaísmo, que es el verdadero director de la política de las naciones que forman en la fila de los anti-Dios”. Hojas volanderas como esta distribuidas por los cines, cafés, parroquias y peluquerías por el equipo del director de la propaganda pro-nazi en España, el hábil y elegante Hans J. Lazar, desde su oficina en la embajada alemana en Madrid, en un palacete en el número 4 del Paseo de la Castellana, allanaron el camino para que se abrieran las puertas a los hombres con traje y maleta que aparecieron en silencio, pero como un aluvión por toda España. Sus identidades no están en las listas negras redactadas por los Aliados.
Al agente Obermueller los policías le despidieron con una cena de gala y cantaron el Danubio Azul
Las listas de repatriación de los Aliados al terminar la guerra demuestran la importancia de España como refugio de espías y criminales nazis. Están escritas a máquina y en inglés y detallan la dirección en las que residían y sus actividades: torturadores, empresarios que colaboraban con Hitler, diplomáticos, agentes de la Gestapo, Abwehr y las SS. Ninguno relevante de los 750 reclamados fue entregado. Tampoco el doctor Franz Liseau Zacharias que vivía en el número 52 de la calle Alcalá y cuya ficha decía: “Este hombre se hace llamar doctor. En realidad fue agente del servicio de contraespionaje (la Abwehr) involucrado en la compra de animales del Marruecos español y de la Guinea española para fines experimentales en Alemania, entre ellos la propagación de horribles enfermedades, como la peste, en los campos de concentración”.
“Tráeme un alemán, que yo lo escondo en mi casa', me decía una amiga española. Como ella, había mucha gente dispuesta a ayudar a cambio de nada. En un pequeño hotel cerca de mi casa se escondió una familia entera”, me confesaba la esposa de Ivo Obermueller, jefe de la sección naval de contraespionaje, incluido en una lista negra y detenido por la presión de los Aliados durante una semana en los calabozos de la Puerta del Sol. “Lo trataron muy bien y el día que se marchó le ofrecieron una cena de gala en la que sus vigilantes le cantaron el Danubio Azul”.
Los nombres y las historias de los nazis más relevantes que se escondieron y murieron en paz en España son conocidos: León Degrelle, el llamado hijo adoptivo de Hitler, cuya avioneta aterrizó en la playa de la Concha en San Sebastián en 1945; Otto Remer, el general que salvó al jefe nazi del atentado en julio de 1944; Otto Skorzeny, el hombre que liberó a Musssolini en el Gran Sasso cuando estaba en manos de los Aliados; los SS Gerhard Bremer, Anton Galler y otros muchos cuyas tumbas se pueden visitar en Denia (Alicante) y, sobre todo, en cementerios de Andalucía y Cataluña. Casi nadie conoce, en cambio, la identidad de aquellos centenares de visitantes anónimos que tocaron los timbres de muchas casas de españoles y luego desaparecieron. A buen seguro que en su gran mayoría sí hicieron algo malo.
José María Irujo es periodista de El País y autor de La Lista Negra. Los espías nazis protegidos por Franco y la Iglesia (Aguilar).
viernes, 8 de mayo de 2015
Gerardo Blanco, autor de un drama naturalista sobre el alcoholismo ambientado en Valdepeñas.
Hace tiempo escribió para la Wikipedia una biobibliografía, la única, al parecer, del escritor y erotómano Gerardo Blanco, autor de el drama en verso El vino del Valdepeñas (Barcelona, 1872), ambientado en este pueblo de nuestra Mancha y protagonizado por un exalcalde alcohólico. La copio aquí para los curiosos sobre literatura manchega:
Biografía
Gerardo Blanco, más conocido por su pseudónimo Amancio Peratoner (¿? - Barcelona, 1892), dramaturgo, traductor, escritor y erotómano español.
Poco se conoce sobre su vida. Fue concertista de clarinete, médico antiprostitucionalista y el mejor traductor de Zola del siglo XIX, posiblemente masón, así como un grafómano autor de incontables libros de divulgación médico-higiénica relacionados con el sexo y la prostitución (enfermedades venéreas) en tono científico, al margen de la corriente interpretación moral y religiosa, libros que le valieron cuantiosas ganancias. Se trata de un género literario intermedio entre el ensayo divulgativo y la narración novelada de historias clínicas extraídas de manuales de higiene franceses que a menudo no encubrían la función estimuladora de la libido de los lectores y lectoras, como manuales encubiertos de arte sexual, siempre adecuada y prolijamente ilustrados con grabados, muchos debidos al famoso Eusebio Planas. Empezó su producción de este tipo de infraliteratura en 1873 en tres editoriales distintas barcelonesas: Juan Pons, José Miret y los hermanos Jané. Trabajó también con la Casa Henrich desde 1881, pues es en ese año cuando publica esta su Biblioteca Peratoner. Su pseudónimo Peratoner se debía sin duda a que llegó a regentar la librería Peratoner & Pujol en las Ramblas de Barcelona.
Fue un prolífico refundidor, glosador, editor (publicó dos novelas eróticas de Francisco de Sales Mayo), compilador, plagiario o adaptador que también cultivaba la producción pseudo-sexológica sobre prostitución y fue también librero monográfico sobre esos temas en su establecimiento de la Rambla barcelonesa. En la década de los noventa fue desbancado en este género por V. Suárez Cassañ, que trabajó para la casa Maucci entre 1891 y 1893, aunque también es verdad que falleció, según se cree, en 1892.
Como traductor se le deben versiones de Émile Zola, Proudhon, Gustave Flaubert (Madame Bovary) (1875) y Jules Michelet. Tradujo asimismo y continuó la Historia de la prostitución (1877) de Pierre Dufour. Con su verdadero nombre publicó varias obras de creación, en particular piezas teatrales (El vino de Valdepeñas, 1872) y novelas bajo la estética del Naturalismo, como ¡¡Suicida!! : novela fisiológico-filosófica-original (1879) y Voluptas: estudio de malas costumbres (1879).
Su obra como erotómano puede dividirse entre obras de divulgación (o de supuesta divulgación) y recopilaciones de poemas eróticos. El primer grupo lo forman los textos que se presentan como traducciones (El conyugalismo o el arte de bien casar) y los manuales cuyos títulos, incluso abreviados, son de por sí un reclamo publicitario: Los peligros del amor, de la lujuria y el libertinaje en el hombre, en la mujer (1874), El culto al falo y a las demás divinidades presidentes a la generación entre los antiguos y los modernos (1875), Fisiología de la noche de bodas (1875), Historia del libertinaje desde la antigüedad más remota hasta nuestros días (1875), De la virginidad física o anatómica y de la que podría llamarse patológica, anormal o falsa (1876), El sexto no fornicar (1880), Extravíos secretos del bello sexo. Estudio médico-popular (1882), etc. Con frecuencia estos textos se continúan con un estudio que se presenta como muy sesudo pero que atañe a cuestiones que, a pesar del tinte científico, son buscadamente muy provocadoras: Fisiología de la noche de bodas. Misterios del lecho conyugal [etc.] seguido de un estudio del célebre Dr. A. Tardieu, de suma utilidad para la práctica de la medicina legal en cuestiones de violación (estupro) y atentados contra el pudor, con dos grabados representando los órganos sexuales externos de la mujer en sus estados de virginidad y desfloración (1892).
El otro grupo de obras consiste en recopilaciones o antologías de poesía erótica, desde el muy madrugador Museo epigramático o colección de los más festivos epigramas (1864), hasta Venus picaresca. Nuevo ramillete de poesías festivas dedicadas a la juguetona musa de nuestros vates (1881, que anota, como reclamo, que “no va comprendida composición alguna de las que figuran en Venus retozona”). Entre ambos aparecen Venus retozona (1872), las Flores varias del Parnaso (1876) y los Juguetes y travesuras de ingenio de D. Francisco de Quevedo Villegas (1876), muy posiblemente atraído por el éxito de Eduardo Lustonó en ese tema.
Bibliografía:
Teatro
Una estocada á tiempo; zarzuela en cuatro actos y en verso. Barcelona, Tip. de La Academia [1878]
Maria Antonieta; juguete cómico-lírico en un acto y en verso Barcelona, Impr. de S. Manero, 1871.
Cuentan de un sabio que un día ... Pasillo lírico en un acto y en verso. Barcelona, Estab. tip. de Miret, 1878.
El viaje de las cien doncellas; zarzuela bufa en dos actos y en verso Barcelona, Estab. tip. de N. Ramírez, 1873.
El mejor abrazo; episodio en un acto y en verso Barcelona, Impr. de S. Manero, 1873.
¡Soledad! Juguete cómico en un acto y en verso. Madrid, Impr. de J. Rodríguez, 1868.
El vino de Valdepeñas; drama en tres actos y en verso. Barcelona, Impr. S. Manero, 1872.
A noventa días vista: juguete en un acto y en verso Zaragoza [s.n.] 1867.
Refugium peccatorum, pieza en un acto manuscrita.
Celso Canillejas, zarzuela manuscrita de 1879.
Novelas
¡¡Suicida!! : novela fisiológico-filosófica-original Barcelona: J. Miret, 1879.
Voluptas: estudio de malas costumbres (1879).
Varios
La Cortina Descorrida. Cuadros de costumbres teatrales íntimas y generalmente poco conocidas.
Estudio que bien pudiera haberse publicado con este título: De Telon Adentro, por narrarse en el, todos cuantos actos se relacionan con las vidas del actor, del autor, del empresario y otros tipos que dependen del teatro, Barcelona: Miret, 1880.
El arte de hacer milagros... Barcelona, Establecimiento tipográfico-editorial de José Miret, 1879.
Agenda culinaria para 1896: libro de la compra con minutas y recetas para cada uno de los días del año, 1896.
¡¡Ladrones!! Método para evitarlos, 1879.
Tablas rápidas, método sencillísimo para efectuar con la mayor brevedad, por medio de una sola operación de sumar, toda clase de cálculos relativos al importe de los algodones en rama, desde el precio de un diez y seisavo de peso, hasta ochenta pesos sencillos el quinto catalán 1863.
Divulgación
Los peligros del amor, de la lujuria y el libertinaje en el hombre, en la mujer (1874)
El culto al falo y a las demás divinidades presidentes a la generación entre los antiguos y los modernos (1875)
Fisiología de la noche de bodas (1875)
Historia del libertinaje desde la antigüedad más remota hasta nuestros días (1875)
De la virginidad física o anatómica y de la que podría llamarse patológica, anormal o falsa (1876)
El sexto no fornicar (1880)
Extravíos secretos del bello sexo. Estudio médico-popular (1882)
Fisiología de la noche de bodas. Misterios del lecho conyugal [etc.] seguido de un estudio del célebre
Dr. A. Tardieu, de suma utilidad para la práctica de la medicina legal en cuestiones de violación (estupro) y atentados contra el pudor, con dos grabados representando los órganos sexuales externos de la mujer en sus estados de virginidad y desfloración (1892).
Antologías de poesía epigramática, humorística y erótica[editar]
Museo epigramático o colección de los más festivos epigramas (1864)
Venus picaresca. Nuevo ramillete de poesías festivas dedicadas a la juguetona musa de nuestros vates (1881)
Venus retozona (1872)
Flores varias del Parnaso (1876)
Juguetes y travesuras de ingenio de D. Francisco de Quevedo Villegas (1876)
Bibliografía
Ignacio Díez Fernández, "Compilar y desleír la poesía erótica de los Siglos de Oro: los cancioneros de Amancio Peratoner", en eHumanista 15, 2010, p. 302 y ss.
WorldCat.
Consejos irónicos para escribir bien
1. Aligerar aliteraciones abundantes
2. Fuck anglicismos!
3. Sintácticas tú retorcidas construcciones de comprender evitar difíciles debes
4. Procura husar una hortografía correzta; y la puntuación
5. Rehúye el tópico como la peste. Es más viejo que Matusalén
6. Las comparaciones son peores que los tópicos.
7. Lo peor de todo son los superlativos
Octavo. Mantén el formato y el estilo.
9. Intenta ser más o menos específico.
10. A nadie, pero que a nadie, le gustan las generalidades.
11. Evita, elude y esquiva ser dos veces redundante o repetitivo o más si ocurre y se tercia y usar más palabras y vocablos y expresiones de lo preciso, necesario e indispensable, porque eso de lo que hablo, de la redundancia o repetición ociosa y vana, eso, digo, es algo (la sobrante redundancia) total y absolutamente superfluo, inútil, aburrido y hace perder el rato y valioso tiempo de oro de que todo el mundo (incluso yo, por qué no tú también) tengo y dispongo y me han dado para otras cosas más importantes e imprescindibles y que hay que hacer, porque son obligadas.
12. ¿Quién necesita preguntas retóricas?
13. Exagerar es un millón de veces peor que quedarse corto.
14. Nunca pongas cosas entre paréntesis (según las circunstancias)
15. Nunca escribas frases de una sola palabra. Punto.
16. No deje las frases sin...
17. Enumeraciones con más de diez puntos resultan poco claras.
CONSEJOS PARA UN ASPIRANTE A ESCRITOR:
1. lo primero es conoser vien la hortojrafia.
2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que usted no caigan en aquellas error.
3. Y nunca empiece con una conjunción.
4. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente.
5. Use; correctamente. los, signos (de) puntuación:
6. Trate de ser claro, no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las mejores ideas.
7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios.
8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.
9. Tome el toro por las astas y no caiga en lugares comunes.
10. Si vos parla y escribe en castellano, O.K.
11. ¡Vive Dios, diantre, que fío a piejuntillas deben evitarse las antiguallas o arcaísmos!
12. Si algún lugar inadecuado es en la frase para colgado el verbo poner, el final de un párrafo lo es.
13. ¡Por amor del cielo! ¡Voto a bríos! No abuse de las exclamaciones.
14. Poner cuidado en las conjugaciones cuando escribiríais.
15. No utilice nunca jamás doble negación.
16. Es importante usar los apóstrofo's correctamente.
17. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
18. Relea siempre lo escrito, y vea si palabras.
19. Con respecto a frases fragmentadas.
Otros consejos para escribir bien
Kuidado con la hortografiá los, singos de puntuacion y no olvides que la claridad cristalina de las puras aguas corrientes es la mejor forma de demostrar que eres un gran escritor.
Lo primero hes conozer vien la hortografia.
En cartas artículos informes usa las comas para separar los elementos de una serie.
No uses abrev.
En mi opinión, creo que un autor al escribir debería definitivamente evitar el hábito de usar demasiadas palabras innecesarias que no son realmente necesarias para que su mensaje sea comprendido.
Consulta el decionario para ebitar errores.
La voz pasiva no debe ser usada nunca.
No escribas frases en negativo.
Evita las comas, que no sean necesarias.
Si relees tu trabajo, puedes encontrar al releer muchas repeticiones que podrían ser evitadas al releer y editar.
Y no empieces una frase con una conjunción.
¡¡¡No abuses de los signos de exclamación!!!
Coge el toro por las ramas y evita mezclar metáforas.
Evita términos que estén de moda y que no suenen chachi.
Nunca jamás, uses redundancias repetitivas.
Si no te lo he dicho una vez, te lo he dicho mil veces: resístete a las hipérboles.
"Evita el uso "excesivo de las 'comillas'".
Por último, pero no menos importante, huye de los clichés como de la peste. Están más vistos que el tebeo. Busca alternativas viables.
Las aclaraciones entre paréntesis (aunque sean relevantes) son innecesarias.
No se debe generalizar.
Elimina las citas. Como dijo Ralph Waldo Emerson: "Odio las citas. Dime lo que tú sabes".
Las comparaciones son tan malas como los clichés.
Sé más o menos específico.
Las analogías al escribir son como las plumas en una serpiente.
¿Quién necesita preguntas retóricas?
De “vamos a comer, niños” a “vamos a comer, niños”, la coma salva vidas. Otro ejemplo: el monarca Carlos V está a punto de firmar una sentencia que dice: «Perdón imposible, que cumpla su condena». Con la pluma en la mano se queda unos instantes pensativo y, en un gesto de magnanimidad regia, firma el documento, no sin antes haber desplazado la coma: «Perdón, imposible que cumpla su condena», dice ahora la sentencia. Otro ejemplo de ambigüedad, muy popular en Internet: “Solicito empleada, inútil presentarse sin referencias. Solicito empleada inútil, presentarse sin referencias”.
jueves, 7 de mayo de 2015
Los estudios y carreras con menos paro
Manuel V. Gómez, "¿Cuáles son los
estudios con menos paro? ¿Y los que más?" en El País, 7-V-2015:
Los matemáticos son
el colectivo menos afectado por el desempleo (5,7%). El paro se
dispara entre quienes solo tienen formación básica (30,9%)
Los matemáticos y
los estadísticos son lo que menos sufren el alto paro que hay en
España. Apenas un 5,7% de este colectivo está desocupado, según
las variables de la submuestra de la encuesta de población activa
divulgada el INE correspondiente a 2014. Tras ellos, el grupo de
gente dedicado a los servicios de seguridad, cuya tasa de paro se
sitúa en el 7,45%.
Ambos colectivos,
catalogados por el INE según su nivel de formación, son los únicos
que tienen una tasa de desempleo por debajo del 10%. A partir de ahí
todos superan esta cota. Primero los que tienen formación en
Derecho, con un 10,63%, y luego dos grupos vinculados a la sanidad:
veterinarios (10,65%) y salud (12,18%).
El análisis de
estas variables incide en una de las tendencias más observadas
durante la crisis: los colectivos menos formados son los que más
sufren el desempleo. Así el grupo que tiene una formación básica,
sin más, tiene un paro del 30,89%, y en un grupo indefinido, que no
tiene una formación definida, el porcentaje se dispara hasta el
39,25%.
La gran magnitud del
colectivo con una formación básica, 23 millones de los 38 que
analiza la EPA (16 años o más), explica que la tasa de paro media
se sitúe en el 23,8%. La mayoría de colectivos segregados por
formación tienen tasa de paro inferiores, solo quienes tienen
formación vinculada con el ladrillo, como los arquitectos, superan
este porcentaje (23,5%).
Del lado del empleo,
la foto de 2014 es muy parecido. Los veterinarios son los que tiene
una mayor tasa de empleo (porcentaje perteneciente al colectico con
trabajo), un 80,48%. Tras ellos, aparecen los matemáticos con un
78,64% y los informáticos, un 76,95%.
Tampoco hay mucho
cambios cuando se trata de la tasa de actividad (el porcentaje de
gente de una sociedad que tiene empleo o lo busca). En este caso, son
los informáticos quienes si sitúan en cabeza con el 90,43%,
seguidos de veterinarios (90,07%) y quienes se dedican a la
protección del medio ambiente (89,6%).
De nuevo quienes
tienen una formación básica vuelven a situarse en la parte más
baja de la tabla, con un 49,35%. Un poco por encima de ellos, los
dedicados al transporte (68,03%) y a la seguridad (68,5%).
Los datos están
extraídos de las llamadas variables de submuestra de la Encuesta de
Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de
Estadística (INE). Una de las novedades introducidas en los cambios
metodológicos de la EPA en 2005 fue la utilización de una
submuestra de la Encuesta, distribuida a lo largo de todo el año,
con el fin de proporcionar información sobre variables de carácter
estructural en media anual. Este sistema de encuesta extendida a una
submuestra para cubrir una serie de variables adicionales a las
investigadas cada trimestre, se denomina sistema de submuestra y las
variables adicionales estructurales obtenidas, variables de
submuestra.
Lo que se hace es
proporcionar datos en promedio anual obtenidos a partir de una parte
de la muestra de la Encuesta. El fichero de submuestra tiene un menor
número de registros que los ficheros trimestrales de la EPA.
Aproximadamente consta de 40.000 hogares entrevistados, frente a los
60.000 de la muestra trimestral.
Tradición y novedad
No hay nada más estúpido que el progreso sin conciencia o la conciencia sin progreso; que ciencias sin humanidades y humanidades sin ciencias; que novedad sin tradición y tradición sin novedad; que hombre sin naturaleza y naturaleza sin hombre.
Una perla entre las innumerables de Félix Mejía
Vida de Fernando VII, (1826) anécdota 173, p. 237-238:
Dice Fernando en una Real Orden de 10 de junio de 1823 que encarga a su consejo le consulte cuanto le parezca conveniente para hacer que desaparezca para siempre del pueblo español hasta la más remota idea de que la soberanía reside en otro que en su real persona: "Con el justo fin de que mis pueblos", dice, "conozcan que jamás entraré en la más pequeña alteración de las leyes fundamentales de esta monarquía.
¿Cómo es como se echan las ideas de los terrenos? ¿Es oseándolas, como a las moscas? Del mismo modo podía encargar a su consejo que viese el modo de que desapareciese también la luz del Sol del terreno español, tan luminosa y necesaria como ella es la idea de la soberanía de la nación. ¿Qué hombres serán los que tiene Fernando a su lado para que lo dirijan cuando no se abochornan de inspirarle o aprobarle en el siglo decimonono ideas tan desatinadas, siglo en que ni aun los teólogos las pueden ya sostener a cara descubierta. Ni el ridículo título de la divinidad (que suponían estos en los reyes para mandar a despecho de los pueblos) da hoy alguna apariencia de verosimilitud a este error grosero que ya no se puede pronunciar sin excitar la risa y la compasión aun en las cabañas de los pastores. Es menester haber perdido aun la más remota idea de pudor para prestarse a presentar al público de una nación palabras tan vacías de ideas y de sentido como si fueran más que ruido y aire; todo para adular al poder, que jamás será más que una violencia como la que nos pudiera hacer un tigre u otra bestia feroz que nos lograse intimidar.
¿Y cómo se hacen desaparecer ideas con decretos y consultas de un consejo que no las puede ver ni asir sino en la naturaleza de las cosas, que está identificada con ese suelo mismo de que se quiere desaparezcan y con esos hombres de que se quieren arrancar? A Fernando se le ha figurado sin duda que es el Rey de la naturaleza universal según quiere mandar y manda con sus quiméricos decretos al tiempo, a las opiniones, a las ideas y a la naturaleza misma de los seres. ¿Qué le aconsejará pues ese tribunal, que consulta en su delirio, para que salga para siempre de la cabeza de los españoles la idea de que la fuerza de todos es mayor infinitamente que la de uno solo y que éste no podrá nunca hacer sino lo que quiera o le permita la fuerza preponderante de todos los demás, esto es, para que ningún español pueda creer ya en lo sucesivo, que el todo es mayor que su parte? ¿De qué medios se valdrá ese consejo sin consejo, que consulta Fernando, para cambiar la naturaleza de las cosas y de las ideas, haciendo que las impresiones que nos hacen los objetos manden a nuestro cerebro otras imágenes que las que les son propias por su esencia y naturaleza, y el juicio de los hombres las combine de otro modo que de aquel en que ellas mismas se presentan, determinándole sin recurso y haciendo que resulte que uno, cuando es Rey, es más que diez millones de unidades, que no le podrán resistir, consideradas en sí mismas, y sin quitarles la fuerza por engaño, ilusión, fanatismo o rutina,y abandono?—Sabemos que las armas del terror y del miedo son los recursos de estos miserables que nunca han salido del aprendizaje de racionales, porque no han pensado jamás sino por razón ajena; pero el miedo y el terror podrán intimidar y acoquinar las almas para que no sensibilicen las ideas; mas no solo no tienen la fuerza y el poder para destruirlas y hacerlas desaparecer, sino que, violentándolas, se concentran, se radican, e identifican más en el sujeto, a quien están desde entonces cosquilleando cada momento, hasta que en la primera ocasión favorable tienen una explosión estrepitosa que impulsa de un modo irresistible la fuerza indestructible que le diera la naturaleza.
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Carlistas manchegos emigrados a Francia
Familia Delgado. (1816 - 1842) : En 1816, Antonio Delgado, sous lieutenant espagnol réfugié, est témoin de mariage. Il habite 25 rue Couturier. Le 11 septembre 1832, Maria Lucía Delgado, 32 ans, 11 rue Dublan, Née à Valdepeñas (Ciudad Real), épouse Antoine Bonal, commis boulanger de 18 ans né à Mandailles (15). Le 22 du même mois, un lieutenant colonel réfugié de 38 ans Francisco Delgado, né à Madrid, décède au 51 allées de Tourny. En mars 1842, un autre réfugié espagnol dont on n'a pas l'âge, José Delgado, peut-être frère de Francisco, habitant 91 rue Porte-Dijeaux, est témoin de mariage. Au mois de juillet de la même année, Angela Delgado, épouse de Francisco Martinez de Velasco, habitant 8 rue du Château•Trompette, perd sa fille de 19 ans, Luisa, née à Burgos. En 1848, Ignacio Delgado, 19 rue Arnaud-Miqueu, commis négociant de 31 ans et demi, né à Maracaibo (Vénézuéla), épouse Marie Canizieux, une Bordelaise de 19 ans.
FERNANDEZ, Gregorio (1818 - 1844) : en 1818, Gregorio Francisco Fernández, veuf de 40 ans, capitaine retraité né à Vigo (Pontevedra), ayant deux enfants de Luce Rodríguez, épouse Josefa Antonia de Francisco, 28 ans, née à Villamanrique (Ciudad Real), habitant comme lui 12 petite rue de l'Intendance. Les époux ont déclaré qu'ils veulent et entendent que leurs fils Séraphin Joseph né à Niort et Louis Antoine né à Bordeaux jouissent de la qualité et des droits d'enfants légitimes. En 1827, Gregorio est témoin de mariage, puis en 1844, il marie sa fille Clémence, 18 ans et demi, née à Bordeaux, à Victor Borgoño, 25 ans, propriétaire habitant 1 rue Esprit-des-Lois, né à Santiago du Chilli, fils de l'ambassadeur du Chili en Espagne. Gregorio habite depuis 1827 rue du Jardin-Royal.
RAMOS. (1803 - 1848) : On enregistre en 1803 à l'Hôpital Saint-André, le décès de Lucía Ramos, couturière de 44 ans née à Campo de Criptana (Ciudad Real). Il faut ensuite attendre 1825 pour retrouver le nom de Ramos, Antoine, 50 ans habitant place des Capucins est témoin au mariage du domestique de León, José López. En 1839, Juan Ramos déclare le décès de Francisco Rubio, 10 ans, né à Bossost (Lérida). En 1840, Manuel Ramus (Ramos), journalier espagnol de 60 ans, époux de Marie Caberiot, décède à l'Hôpital Saint-André. En 1847, Isabel Ramos, 20 ans et demi, née à Agramunt et habitant rue du Hâ, épouse José Antonio Cots, 37 ans, négociant de Solsona (Lérida). On trouve au bas de l'acte la signature de Fernando Ramos, probablement le frère d'Isabel. L'année suivante, Antonio Ramus (Ramos), 22 ans, manoeuvre né au Val d'Aran, décède au Bouscat.
RODELLA, Josefa (1818 - 1844) : née à Villamanrique (Ciudad Real), âgée de 28 ans, elle épouse en 1818 Gregorio Fernández, 40 ans, veuf avec deux enfants, ex-capitaine né à Vigo (Pontevedra) et habitant comme elle 12 petite rue de l'Intendance. En 1844, elle marie sa fille Clémence Fernández, 18 ans et demi, au fils du ministre plénipotenciaire du Chili près la Cour d'Espagne, Víctor Borgoño, 25 ans, propriétaire né à Santiago du Chili et habitant 1 rue Esprit des Lois.
SARTE, Gabriel (1820 - 1830) : cité deux fois, il s'agit probablement du même individu malgré une erreur dans les âges. Ce portefaix né à Valdepeñas (Ciudad Real), épouse en 1820, alors âgé de 41 ans et habitant rue du Fort Lajarte, Valérie Cousseau, Bordelaise de 24 ans. Il décède en 1830, à l'âge de "60 ans" à l'Hôpital Saint-André, et est de nouveau enregistré comme portefaix né à Valdepeñas.
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Convivir con la muerte
El anarquista español superviviente en Mauthausen Lope Massaguer, en sus Memorias:
“Olíamos a muerte, pensábamos constantemente en la muerte y convivíamos con la muerte. La temíamos mucho menos que al dolor o a las humillaciones: era nuestra compañera, nuestra amiga y, a veces, nuestra única posibilidad de escapar”
“Olíamos a muerte, pensábamos constantemente en la muerte y convivíamos con la muerte. La temíamos mucho menos que al dolor o a las humillaciones: era nuestra compañera, nuestra amiga y, a veces, nuestra única posibilidad de escapar”
martes, 5 de mayo de 2015
Trucos para mejorar el currículum escrito
El artículo original, con otros útiles enlaces, está aquí:
Lucía Vega, "Diez trucos (gratis) que te ayudarán a encontrar trabajo", en El País, 5 de mayo de 2015:
Lucía Vega, "Diez trucos (gratis) que te ayudarán a encontrar trabajo", en El País, 5 de mayo de 2015:
En un escenario laboral deprimido, la clave para tener éxito es diferenciarse de los demás
Más de cinco millones de personas están oficialmente en el paro. Una cifra aún más dolorosa porque detrás de su magnitud se esconden amigos, familiares o conocidos, cada uno con una historia y un proceso de superación. En un escenario laboral tan deprimido y con tanta competencia entre candidatos, la formación y la experiencia ya no suficientes por sí solas para encontrar empleo. La clave para tener éxito es diferenciarse de los demás. ¿Cómo? Armándose de paciencia y siguiendo unos consejos sencillos (y gratuitos) que nos ayudarán a conseguir nuestro objetivo.
1. Capta la atención con tu currículo
El currículo sigue siendo la piedra angular a la hora de buscar trabajo. Procura que sea breve y usa frases cortas y sencillas. Lo mejor sería negro sobre blanco, en formato PDF y con la información de contacto en cada página. Esto es lo que aconseja el jefe de recursos humanos de Google, Lazlo Bock, que publicó en su perfil de LinkedIn las claves que considera imprescindibles para redactar un CV de éxito. Bock sugiere que utilicemos una hoja cada 10 años de experiencia profesional y alerta que mentir —por ejemplo acerca del conocimiento de los idiomas— es un arma de doble filo porque tarde o temprano la empresa nos pillará. Además, aconseja que alguien de confianza revise nuestro CV, ya que las faltas ortográficas son razón automática para descartar al candidato. Para terminar, no debemos limitarnos a la simple descripción de las funciones que hemos desarrollado, sino incluir nuestros logros, como el haber aumentado las ventas de nuestro departamento o el número de contratos que firmó la empresa gracias a nuestro trabajo.
En el currículo, hay que utilizar una hoja cada 10 años de experiencia profesional
Una vez que el CV esté listo, la consultora Adecco sugiere que lo adaptemos a las expectativas de la empresa, y que preparemos currículos personalizados para cada compañía a la que decidamos enviarlo.
2. Cuida las redes sociales
Uses las redes sociales que uses, estas se convierten en tu escaparate: la mayoría de las empresas cuenta con una página propia en las plataformas online y hurga en los perfiles de los potenciales candidatos para encontrar información adicional. Según el informe Búsqueda de empleo y reputación digital en la era 3.0, elaborado por Adecco e Infoempleo, más del 73% de los profesionales de recursos humanos utiliza estas herramientas para reclutar talento.
Para tener éxito en tu búsqueda, empieza con crear un perfil profesional en las redes claves: LinkedIn es la mejor valorada tanto para empresas como para candidatos, pero Facebook y Twitter están ganando terreno. Utiliza una foto formal pero no demasiado seria y descríbete de manera original para destacar sin caer en la extravagancia. Mantén tus perfiles actualizados y agrega a amigos y conocidos, así como a empresas y profesionales que no conoces personalmente pero que encajan con tu perfil y tu búsqueda. Por último, ponte a interactuar: participa en conversaciones, comparte tus experiencias profesionales, publica tus logros. Más te expones, más visibilidad tendrás.
3. Escribe un ‘blog’ y crea reputación ‘online’
Escribir un blog es una oportunidad de darnos a conocer, crear un espacio que muestre lo que podemos llegar a hacer profesionalmente y que pueda marcar un plus en un proceso de selección. Para empezar, elige un tema que te apasione y escoge un dominio atractivo y fácil de recordar. Busca una plataforma gratuita, como por ejemplo wordpress.com, weebly.com o blog.com y publica posts por lo menos tres veces a la semana, acompañados por fotos e infografías —con herramientas gratuitas como por ejemplo canva.com o piktochart.com—. Crea listas de lo más leído y expresa tu opinión, ya que el objetivo es crear una marca personal que te distinga de los demás.
4. Amplía tu ‘networking’
El networking es un anglicismo que se refiere a mantener, conservar y ampliar la red de contactos profesionales. El libro Red de Contactos: Consejos, ideas y trucos para conseguir empleo en 2015, publicado por Infojobs, explica que la mayoría de las ofertas laborales están ocultas, es decir, no están publicadas en ningún sitio. Por eso, cuanta más gente sepa que estás buscando una oportunidad laboral, más fácil será conseguir tu objetivo.
Antes de empezar, debes de tener claro tu propósito para poder “venderte” de la mejor manera con todos los potenciales reclutadores. Elena Huerga, autora del libro Encuentra tu trabajo en 12+1 pasos. Siente una vocación, crea tu proyecto, aconseja que vayamos a tomar un café con dos profesionales distintos y generemos cinco contactos en las redes cada semana, tanto personales como profesionales. Para Bernard Marr, influencer y experto en Big Data, hay que presentarnos de manera profesional y atractiva sin caer en los típicos clichés como “orientado a los objetivos” o “motivado” y publicar un post en las redes todos los días —para luego reducir la frecuencia a dos veces por semana—, además de participar en los grupos de conversación relacionados con nuestro sector. Por otro lado, una opción gratuita para conocer gente nos la dan todos los eventos relacionados con nuestro sector, como charlas, conferencias, congresos y cursos, que a menudo son gratuitos o tienen un precio simbólico. En estas ocasiones, no te levantes y te vayas nada más salir, preocúpate por conocer al que tiene los mismos intereses que tú. Puedes obtener información muy valiosa sobre qué se mueve en tu zona.
5. Organiza una búsqueda multicanal
Enviar el currículo es el modo más tradicional de buscar empleo. Departamentos de recursos humanos de las empresas que nos interesen, consultoras como Randstad o Adecco, y portales como infojobs.net o monster.es serán nuestro primer objetivo. En otra liga se mueven las compañías de headhunting, como Korn Ferry International, que encontró a Pablo Isla para Inditex, o Alemany&Partners, empresas especializadas en perfiles muy específicos, principalmente para puestos directivos.
Por otro lado, habrá que dejar el currículo a la persona adecuada. Tanto si se entrega físicamente como si se envía por correo electrónico no vale dejarlo en la puerta de la empresa. Busca al responsable del área donde te gustaría trabajar, a través de tus contactos o de las redes. Esas son las manos en las que debe caer tu CV para aumentar tus posibilidades de éxito.
6. Mejora tu oratoria
Todos hablamos y nos comunicamos, pero la mayoría tenemos mucho margen de mejora, sobre todo a la hora de una entrevista de trabajo. Recuerda que los profesionales de recursos humanos privilegian respuestas cortas y precisas, no les gustan las expresiones rotundas, como “jamás” o “nunca”, ni las muletillas, que son señal inseguridad. Si crees que necesitas formarte sobre el tema, existen libros —como la Guía práctica de oratoria de Jürg Studer—, cursos y talleres ofrecidos por diferentes entidades —por ejemplo los de la Escuela Europea de Oratoria—, o vídeos en YouTube ya listos para ayudarte.
7. Prepara una entrevista estándar
En todas las entrevistas hay preguntas típicas. Ser obvio y previsible no nos beneficia, por eso se recomienda tener respuestas preparadas, sobre todo por si nos quedamos en blanco o los nervios nos impiden pensar con claridad. En el informe de la Fundación Adecco 15 consejos para buscar empleo, se recomienda documentarse sobre la empresa antes del gran día y preparar respuestas a preguntas clave como “¿por qué quieres trabajar aquí?”, “¿qué aportarías a la empresa?”, “¿por qué deberíamos elegirte?”. Lo mejor sería practicar ante algún amigo o familiar y repasar bien nuestro currículo para poder contestar rápido y seguro por si nos piden alguna aclaración sobre nuestra trayectoria laboral.
Durante la entrevista, cuida el lenguaje no verbal e intenta mirar siempre a los ojos el interlocutor
Durante la entrevista, habrá también que cuidar el lenguaje no verbal. Desde Adecco sugieren mirar siempre a los ojos, saludar con firmeza al dar la mano y evitar cerrar los puños, señal de nerviosismo. No habrá que gesticular demasiado, pero tampoco estar parado del todo, ya que daría una imagen antinatural. De la misma manera, hay que evitar tocarse el pelo a menudo y tendremos que entrar a la sala de la entrevista con la cabeza alta y los hombros rectos. Todos estos pequeños trucos transmitirán seguridad y confianza hacia nuestro interlocutor.
8. “Repasa” tus aficiones
Las referencias a libros, películas o música son algunos clásicos que pueden salir en una conversación. Aunque se trate de temas más frívolos, puede que los reclutadores te pregunten acerca de ellos para descifrar tu personalidad. Por eso, ten en mente qué quieres contestar y no mientas, para que no se lleven una imagen equivocada.
9. Sigue la actualidad
Consume actualidad en el formato que más te guste, pero entérate de lo que pasa. Te vendrá bien para entablar conversaciones donde dejar patente que estás enterado de lo que pasa, que tienes opiniones propias y juicios de valor. Por otra parte, infórmate sobre las noticias del sector donde te gustaría trabajar, ya que pueden darte pistas sobre adónde enviar tu currículo.
10. Prepara tu “uniforme” de entrevista
Cada trabajo tiene unos estándares a la hora de vestir y a la hora de acudir a una entrevista hay que tenerlos en cuenta. Informarte sobre lo que se requiere es importante: si optas a un puesto en una entidad bancaria seguramente acertarás con una vestimenta más formal, como un traje, mientras que si la entrevista es en una agencia de publicidad deberás optar por algo más relajado, pero nunca informal. La Fundación Adecco recomienda colores neutros y líneas sencillas, adonde la empresa pueda “pintar su propia identidad corporativa”.
La criminal adaptación del Quijote hecha por Pérez Reverte
David Becerra, "Arturo Manostijeras: 'El Quijote' de Pérez-Reverte, a examen", en El Confidencial, 26-I-2015:
El escritor de 'Alatriste' somete al clásico de Cervantes a una poda indiscriminada que reduce a la mitad su contenido y que elimina la esencia del texto
«–Metafísico estáis / –Es que no como», le responde Rocinante a Babieca en el diálogo que mantienen los dos caballos en uno de los sonetos que ocupan el pórtico del Quijote de 1605. Metafísico está también el nuevo Quijote que publica la RAE, en coedición con Santillana, adaptado para uso escolar por el novelista Arturo Pérez-Reverte.
Se comprueba al observar la delgadez de su lomo –del libro, no del rocín–, tras haber expulsado de su cuerpo el exceso de retórica, de tramas paralelas, de alusiones intertextuales, para descubrir «a los lectores –afirma la RAE– la esencia del clásico de la literatura universal». Las más de mil páginas que sumaban los dos libros originales, publicados en 1605 y 1615 respectivamente, se quedan en poco más de quinientas en esta nueva edición. La esencia –concepto sin duda metafísico– de este clásico universal parece ser la mitad de su materia. Por supuesto, el soneto mencionado no ha sobrevivido a la poda.
Arturo Pérez -Reverte poda 'El quijote' de Cervantes sin rigor y deja sus 1.000 páginas en 500 para fomentar su lectura entre los estudiantes.
La RAE defiende que este nuevo Quijote «ha sido posible gracias a una cuidadosa labor de poda de los episodios secundarios y las digresiones que hacían complejo el texto para uso escolar». Se trata de una versión, añaden, «que elimina las historias paralelas para facilitar una lectura rigurosa, limpia y sin obstáculos de la peripecia del ingenioso hidalgo y su escudero». Pero ¿cómo se ha desarrollado, en verdad, esta labor de poda?
En primer lugar, hay que señalar que el Quijote de Reverte no es honesto y además carece de rigor académico. Huelga decir que esta no es la primera edición recortada ni adaptada del Quijote para uso escolar o dirigida a un público no especializado, pero lo que distingue la realizada por Reverte de aquellas que le precedieron es que, en la que hoy nos ocupa, no se indica –y ahí su falta de honestidad– qué partes han sido recortadas por el autor de Alatriste, qué fragmentos de los que han sobrevivido a la poda han sido reescritos por la pluma de Reverte, o qué palabras han sido traducidas a un lenguaje más comprensible para nuestros jóvenes lectores de hoy.
Se han introducido cambios, pero no se han anotado. Las formas son sin duda criminales: no solo se manipula el texto sino que además se borran las huellas. Flaco favor le hace esta edición al estudiante que, a partir de este libro, quiera acudir a las partes amputadas en una versión íntegra de la novela de Cervantes; no las encontrará, porque no sabrá cuáles son. Si bien se querían eliminar obstáculos, se han puesto algunos nuevos.
Sin rigor ni criterios
La falta de rigor, que también señalábamos, se localiza en la ausencia de una definición clara de los criterios que se han seguido para llevar a cabo esta adaptación. El Quijote de Reverte no solo no le ofrece al lector los criterios adoptados, sino que además, a juzgar por la incoherencia que se aprecia en la adaptación, tampoco parece tenerlos demasiado definidos quien se ha encargado de la adaptación y la poda.
Los cambios introducidos en el texto no mantienen una coherencia a lo largo de sus páginas. Aunque se dijo que esta edición del Quijote iba a modernizar el lenguaje, lo cierto es que apenas ha sido retocada la lengua de Cervantes
Sobre la adaptación, se observa que los cambios introducidos en el texto no mantienen una coherencia a lo largo de sus páginas. Aunque se dijo que esta edición del Quijote iba a modernizar el lenguaje, lo cierto es que apenas ha sido retocada la lengua de Cervantes –lo cual es una magnífica noticia, pero evidencia la primera incoherencia entre el proyecto y su resultado definitivo.
Se actualiza la ortografía según las últimas normas de la Academia (se cae la tilde de los pronombres demostrativos, del adverbio «solo», de las palabras con diptongo como «guion» o de las formas verbales con pronombres enclíticos como «cansose»), pero perviven formas propias del español clásico como «mesmo», «priesa» o contracciones en desuso como «deste» o «della». Conviven asimismo en el texto formas verbales tal y como se encontraban en el original («pagalle») con otras que han sido actualizadas («menearlo»).
El Quijote de Reverte acata las normas de la última Ortografía, pero se olvida de las anteriores, lo que provoca que nos encontremos ante un texto artificial, a mitad del camino entre el respeto al original y su modernización. Este titubeo convierte el Quijote de Reverte en un texto que ni se adapta al español actual ni sirve para conocer, de primera mano, el español de los tiempos de Cervantes.
Lo mismo ocurre con aquellas palabras que, por su difícil comprensión para los y las estudiantes de hoy, se han modificado. Tampoco hay un criterio claro ni mayor coherencia que en el apartado anterior. Son muy pocas las palabras que se «traducen» a la lengua de hoy. De nuevo celebramos que así sea, pero este hecho acaso no justifique el sueldo del adaptador, que ha cambiado más bien poco y, de nuevo, con su indecisión, se queda a mitad del camino. Sustituye por ejemplo «fisga» por «burla», «vestiglos» por «monstruos», «parasismo» por «desmayo» o «esqueros» por «bolsas», pero mantiene otras de igual o mayor dificultad para un estudiante de bachillerato, como «raridad», que podría haberse traducido por «desgaste», o «adelantado» por «gobernador», por citar solo dos ejemplos).
Lo que otras ediciones han resuelto con notas al pie, cuya función es glosar palabras que no forman parte del lexicón del alumnado, con este texto, que se presenta limpio y sin notas, el estudiante tendrá ciertamente dificultad para alcanzar una comprensión total del texto (que es lo que se perseguía con esta edición).
Sorprende, asimismo, la falta de decisión en algunos momentos. Es el caso del uso de la cursiva para llamar la atención al lector sobre construcciones que, si bien se parecen a otras más actuales, no significaban entonces lo mismo que ahora. Sucede cuando Cervantes habla –y Reverte lo subraya– de «dos mujeres mozas, destas que llaman del partido». Claro que no eran del Partido Comunista –como parece temer Reverte que confunda el estudiante– sino prostitutas, y por ello, aunque sin explicarlo, subraya el sintagma mediante el uso de la cursiva, acaso para que el estudiante levante la mano y le pregunte al profesor qué cosa es «una mujer del partido».
Lo curioso es que este recurso no vuelve a emplearlo Reverte a lo largo de las quinientas páginas de su Quijote, ni siquiera cuando podría inferir el novelista que un estudiante medio no iba a entender que significa «morirse de vergüenza» aquello de «fue de manera que don Quijote vino a correrse». Dicho lo cual, no podemos sino concluir que es una adaptación con más titubeos que certezas.
Poda indiscriminada
En cuanto a la poda, hay que diferenciar el empleo que se hace de la tijera en el Quijote de 1605 y en el de 1615. Como se sabe, las tramas secundarias están más presentes en el primer Quijote, si bien en el de 1615 también es posible, aunque en menor medida, toparse con esos «obstáculos». Este dato es importante, pues modifica el método de la poda. En el primer Quijote se emplea el corte grueso, eliminando de un solo golpe de tijera una gran cantidad de páginas, incluso capítulos enteros.
El Quijote de Reverte amputa sin anestesia los capítulos XI, XII, XVIII y XIV (donde se cuenta la historia de Grisóstomo y la pastora Marcela, y donde además don Quijote declama su famoso discurso sobre la Edad de Oro); los capítulos XXIII y XXIV (donde se cuenta lo que les sucede en Sierra Morena y la primera parte de la historia de Cardenio); medio capítulo del XXVII y el capítulo XXVIII entero (donde se cuenta la historia de Cardenio y de Dorotea); los capítulos XXXII, XXXIII, XXXIV (donde encuentran el libro del Curioso impertinente); últimas páginas del capítulo XXXV, el capítulo XXXVI completo y las primeras páginas del XXXVII (en los cuales se da continuación a la historia del Curioso impertinente y se cuenta la historia de Zoraida); los capítulos XXXIX, XL, XLI, XLII y la mitad del XLIII (que cuenta la historia del cautivo y la historia de doña Clara y don Luis); y finalmente los capítulos XLIX, L y LI (que recogen la discusión entre don Quijote y el canónigo sobre Historia y ficción, la historia del cabrero Eugenio y la historia de Leandra).
En el Quijote de 1615 la tarea se le complica, pues hay menos tramas secundarias. Si del Quijote de 1605 se eliminan 17 capítulos completos, del segundo libro apenas desaparecen 9: los capítulos XVIII, XIX, XX, XXI y una parte del XXII (donde se cuentan las bodas de Camacho); el capítulo XXXIII (que habla de la «sabrosa plática» entre Sancho y la duquesa); el capítulo XLVI (que incluye el discurso de los amores de Altisidora); y los capítulos LIV, LV y LVI (protagonizado por Sancho y el morisco Ricote, y donde se cuenta la batalla entre don Quijote y el lacayo Tosilos).
Con tan pocos capítulos que eliminar en bloque, Reverte resuelve la situación mediante un corte menos grueso, eliminando algunos párrafos que considera superfluos, trozos de diálogos donde don Quijote se explaya en demasía, algunas páginas seguidas –hasta diez en algunos casos–, e incluso, cosa apenas realizada en la primera parte, Reverte resume algunos fragmentos –en algunas líneas, nunca más de un párrafo– de su puño y letra, donde el autor de Alatriste trata de emular el estilo cervantino.
Estos cortes, menos bruscos, siguen un mismo patrón: se eliminan las referencias intertextuales, como las constantes alusiones de don Quijote a las novelas de caballería que ha leído y en las que se inspira; se eliminan versos de los poemas que se recitan en el libro, por parecerles demasiado largos a Pérez-Reverte; se borra casi toda alusión a Cide Hamete Benengeli, el autor «real» (en el plano de la ficción) del libro sobre don Quijote, impidiendo al joven lector que trabaje el componente meta-literario de la novela cervantina –acaso uno de sus recursos más interesantes– del que se sirve Cervantes para difuminar la línea entre la realidad y la ficción.
Asimismo se recortan los títulos de los capítulos, eliminando partes como «y otros acontecimiento famosos que...», por razones obvias: esas otras historias han sido amputadas en esta edición del Quijote. Estos cortes, aunque menores, tienen el mismo impacto sobre el lector que aquellos en los que se eliminaban en bloque capítulos enteros. Entre ellos destaca, por ejemplo, el modo en que Reverte recorta el capítulo VI, referido al escrutinio, donde el cura y el barbero comentan aquellos libros que, por mentirosos y por haber hecho enloquecer al protagonista, destinarán a la hoguera. No solo la riqueza intertextual del episodio queda eliminada, sino la profunda reflexión sobre la concepción del «valor» literario en la época de Cervantes (la sacralización de la verdad frente a las mentiras de la ficción).
Reverte, el censor
Otras recortes no exentos de interés son aquellos en los que Reverte parece actuar como un auténtico censor. Borra frases que pudieran herir la sensibilidad del lector actual, como pueden ser aquellas de contenido racista. Reverte, acaso con la buena intención de que los jóvenes no utilicen este clásico de las letras hispanas para legitimar sus comportamientos racistas, y tal vez buscando contribuir, con su gesto, a una mal entendida Educación para la Ciudadanía, elimina comentarios que estigmatizan a «moros», «negros» y «judíos».
Por ejemplo, cuando se descubre, en el capítulo IX de la primera parte, que quien escribió el Quijote, en la ficción, no fue sino un «autor arábigo», se dice –y se borra en la edición de Reverte– que es «muy propio de los de aquella nación ser mentirosos».
También en la primera parte, en los capítulos XXIX y XXXI, mientras Sancho y don Quijote especulan sobre su futuro reino, Sancho dice –y Reverte borra– que espera cargar de Micomicón vasallos negros para después venderlos en España. Ya en el Quijote de 1615, Sancho reconoce, en el capítulo VIII, que «al ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí». Una censura que, además, nos impide reconocer la realidad histórica de España, configurada por la convivencia, a veces tensa, entre moros, judíos y cristianos.
Pero, además de impedirle al lector que conozca el Quijote de forma completa, ¿qué implicaciones tiene esta adaptación y poda de Reverte y de la RAE? Supone deshistorizar el género «novela». Es bien sabido que la novela no es un género literario que nace con sus propias normas y sus códigos ya establecidos, sino que se va construyendo históricamente, desde finales del siglo XIV hasta la actualidad.
El Quijote, aunque suele decirse de forma algo tautológica que es la primera «novela moderna», al reunir en su haber muchos de elementos con los que se definirá el género, en realidad muestra cómo el género «novela» todavía no está hecho, muestra cómo el género se está haciendo y se está experimentando con él. Sus constantes titubeos y sus tramas paralelas es un síntoma de ello. Aunque Cervantes concibió el Quijote como una obra de entretenimiento –creía que sería con El Persiles, su obra más clásica, más acorde con los altos gustos literarios de su época, con la que alcanzaría la posteridad– lo cierto es que la novela terminó trascendiendo la voluntad de su autor y se convirtió en otra cosa: el Quijote es una novela de entretenimiento y algo más.
Ese «algo más», lo que le da valor y convierte en clásico al Quijote, es lo que desaparece de esta edición de Arturo Pérez-Reverte. Ese «algo más» es lo que nos permite observar cómo el género «novela» se va construyendo históricamente. Al podar ese «algo más», quizá el joven lector pueda leer el Quijote –e incluso disfrutarlo– como quien lee una obra de entretenimiento. Pero se habrá perdido muchas otras cosas, quizá la «esencia» de este clásico universal que perseguía la RAE con esta edición, pero que no ha encontrado al confundir la cantidad con la calidad. Porque, tras la poda, han convertido la novela de Cervantes en simplemente eso: una novela de entretenimiento. Como las de Reverte.
Es razonable que la RAE se preocupe por quienes no han leído el Quijote y trabaje para eliminar obstáculos, para hacérselo más sencillo al futurible lector, porque quizá sea grave salir del instituto sin haber leído el Quijote; pero más grave aún es creer haberlo leído y no saber quién es la pastora Marcela.
El escritor de 'Alatriste' somete al clásico de Cervantes a una poda indiscriminada que reduce a la mitad su contenido y que elimina la esencia del texto
«–Metafísico estáis / –Es que no como», le responde Rocinante a Babieca en el diálogo que mantienen los dos caballos en uno de los sonetos que ocupan el pórtico del Quijote de 1605. Metafísico está también el nuevo Quijote que publica la RAE, en coedición con Santillana, adaptado para uso escolar por el novelista Arturo Pérez-Reverte.
Se comprueba al observar la delgadez de su lomo –del libro, no del rocín–, tras haber expulsado de su cuerpo el exceso de retórica, de tramas paralelas, de alusiones intertextuales, para descubrir «a los lectores –afirma la RAE– la esencia del clásico de la literatura universal». Las más de mil páginas que sumaban los dos libros originales, publicados en 1605 y 1615 respectivamente, se quedan en poco más de quinientas en esta nueva edición. La esencia –concepto sin duda metafísico– de este clásico universal parece ser la mitad de su materia. Por supuesto, el soneto mencionado no ha sobrevivido a la poda.
Arturo Pérez -Reverte poda 'El quijote' de Cervantes sin rigor y deja sus 1.000 páginas en 500 para fomentar su lectura entre los estudiantes.
La RAE defiende que este nuevo Quijote «ha sido posible gracias a una cuidadosa labor de poda de los episodios secundarios y las digresiones que hacían complejo el texto para uso escolar». Se trata de una versión, añaden, «que elimina las historias paralelas para facilitar una lectura rigurosa, limpia y sin obstáculos de la peripecia del ingenioso hidalgo y su escudero». Pero ¿cómo se ha desarrollado, en verdad, esta labor de poda?
En primer lugar, hay que señalar que el Quijote de Reverte no es honesto y además carece de rigor académico. Huelga decir que esta no es la primera edición recortada ni adaptada del Quijote para uso escolar o dirigida a un público no especializado, pero lo que distingue la realizada por Reverte de aquellas que le precedieron es que, en la que hoy nos ocupa, no se indica –y ahí su falta de honestidad– qué partes han sido recortadas por el autor de Alatriste, qué fragmentos de los que han sobrevivido a la poda han sido reescritos por la pluma de Reverte, o qué palabras han sido traducidas a un lenguaje más comprensible para nuestros jóvenes lectores de hoy.
Se han introducido cambios, pero no se han anotado. Las formas son sin duda criminales: no solo se manipula el texto sino que además se borran las huellas. Flaco favor le hace esta edición al estudiante que, a partir de este libro, quiera acudir a las partes amputadas en una versión íntegra de la novela de Cervantes; no las encontrará, porque no sabrá cuáles son. Si bien se querían eliminar obstáculos, se han puesto algunos nuevos.
Sin rigor ni criterios
La falta de rigor, que también señalábamos, se localiza en la ausencia de una definición clara de los criterios que se han seguido para llevar a cabo esta adaptación. El Quijote de Reverte no solo no le ofrece al lector los criterios adoptados, sino que además, a juzgar por la incoherencia que se aprecia en la adaptación, tampoco parece tenerlos demasiado definidos quien se ha encargado de la adaptación y la poda.
Los cambios introducidos en el texto no mantienen una coherencia a lo largo de sus páginas. Aunque se dijo que esta edición del Quijote iba a modernizar el lenguaje, lo cierto es que apenas ha sido retocada la lengua de Cervantes
Sobre la adaptación, se observa que los cambios introducidos en el texto no mantienen una coherencia a lo largo de sus páginas. Aunque se dijo que esta edición del Quijote iba a modernizar el lenguaje, lo cierto es que apenas ha sido retocada la lengua de Cervantes –lo cual es una magnífica noticia, pero evidencia la primera incoherencia entre el proyecto y su resultado definitivo.
Se actualiza la ortografía según las últimas normas de la Academia (se cae la tilde de los pronombres demostrativos, del adverbio «solo», de las palabras con diptongo como «guion» o de las formas verbales con pronombres enclíticos como «cansose»), pero perviven formas propias del español clásico como «mesmo», «priesa» o contracciones en desuso como «deste» o «della». Conviven asimismo en el texto formas verbales tal y como se encontraban en el original («pagalle») con otras que han sido actualizadas («menearlo»).
El Quijote de Reverte acata las normas de la última Ortografía, pero se olvida de las anteriores, lo que provoca que nos encontremos ante un texto artificial, a mitad del camino entre el respeto al original y su modernización. Este titubeo convierte el Quijote de Reverte en un texto que ni se adapta al español actual ni sirve para conocer, de primera mano, el español de los tiempos de Cervantes.
Lo mismo ocurre con aquellas palabras que, por su difícil comprensión para los y las estudiantes de hoy, se han modificado. Tampoco hay un criterio claro ni mayor coherencia que en el apartado anterior. Son muy pocas las palabras que se «traducen» a la lengua de hoy. De nuevo celebramos que así sea, pero este hecho acaso no justifique el sueldo del adaptador, que ha cambiado más bien poco y, de nuevo, con su indecisión, se queda a mitad del camino. Sustituye por ejemplo «fisga» por «burla», «vestiglos» por «monstruos», «parasismo» por «desmayo» o «esqueros» por «bolsas», pero mantiene otras de igual o mayor dificultad para un estudiante de bachillerato, como «raridad», que podría haberse traducido por «desgaste», o «adelantado» por «gobernador», por citar solo dos ejemplos).
Lo que otras ediciones han resuelto con notas al pie, cuya función es glosar palabras que no forman parte del lexicón del alumnado, con este texto, que se presenta limpio y sin notas, el estudiante tendrá ciertamente dificultad para alcanzar una comprensión total del texto (que es lo que se perseguía con esta edición).
Sorprende, asimismo, la falta de decisión en algunos momentos. Es el caso del uso de la cursiva para llamar la atención al lector sobre construcciones que, si bien se parecen a otras más actuales, no significaban entonces lo mismo que ahora. Sucede cuando Cervantes habla –y Reverte lo subraya– de «dos mujeres mozas, destas que llaman del partido». Claro que no eran del Partido Comunista –como parece temer Reverte que confunda el estudiante– sino prostitutas, y por ello, aunque sin explicarlo, subraya el sintagma mediante el uso de la cursiva, acaso para que el estudiante levante la mano y le pregunte al profesor qué cosa es «una mujer del partido».
Lo curioso es que este recurso no vuelve a emplearlo Reverte a lo largo de las quinientas páginas de su Quijote, ni siquiera cuando podría inferir el novelista que un estudiante medio no iba a entender que significa «morirse de vergüenza» aquello de «fue de manera que don Quijote vino a correrse». Dicho lo cual, no podemos sino concluir que es una adaptación con más titubeos que certezas.
Poda indiscriminada
En cuanto a la poda, hay que diferenciar el empleo que se hace de la tijera en el Quijote de 1605 y en el de 1615. Como se sabe, las tramas secundarias están más presentes en el primer Quijote, si bien en el de 1615 también es posible, aunque en menor medida, toparse con esos «obstáculos». Este dato es importante, pues modifica el método de la poda. En el primer Quijote se emplea el corte grueso, eliminando de un solo golpe de tijera una gran cantidad de páginas, incluso capítulos enteros.
El Quijote de Reverte amputa sin anestesia los capítulos XI, XII, XVIII y XIV (donde se cuenta la historia de Grisóstomo y la pastora Marcela, y donde además don Quijote declama su famoso discurso sobre la Edad de Oro); los capítulos XXIII y XXIV (donde se cuenta lo que les sucede en Sierra Morena y la primera parte de la historia de Cardenio); medio capítulo del XXVII y el capítulo XXVIII entero (donde se cuenta la historia de Cardenio y de Dorotea); los capítulos XXXII, XXXIII, XXXIV (donde encuentran el libro del Curioso impertinente); últimas páginas del capítulo XXXV, el capítulo XXXVI completo y las primeras páginas del XXXVII (en los cuales se da continuación a la historia del Curioso impertinente y se cuenta la historia de Zoraida); los capítulos XXXIX, XL, XLI, XLII y la mitad del XLIII (que cuenta la historia del cautivo y la historia de doña Clara y don Luis); y finalmente los capítulos XLIX, L y LI (que recogen la discusión entre don Quijote y el canónigo sobre Historia y ficción, la historia del cabrero Eugenio y la historia de Leandra).
En el Quijote de 1615 la tarea se le complica, pues hay menos tramas secundarias. Si del Quijote de 1605 se eliminan 17 capítulos completos, del segundo libro apenas desaparecen 9: los capítulos XVIII, XIX, XX, XXI y una parte del XXII (donde se cuentan las bodas de Camacho); el capítulo XXXIII (que habla de la «sabrosa plática» entre Sancho y la duquesa); el capítulo XLVI (que incluye el discurso de los amores de Altisidora); y los capítulos LIV, LV y LVI (protagonizado por Sancho y el morisco Ricote, y donde se cuenta la batalla entre don Quijote y el lacayo Tosilos).
Con tan pocos capítulos que eliminar en bloque, Reverte resuelve la situación mediante un corte menos grueso, eliminando algunos párrafos que considera superfluos, trozos de diálogos donde don Quijote se explaya en demasía, algunas páginas seguidas –hasta diez en algunos casos–, e incluso, cosa apenas realizada en la primera parte, Reverte resume algunos fragmentos –en algunas líneas, nunca más de un párrafo– de su puño y letra, donde el autor de Alatriste trata de emular el estilo cervantino.
Estos cortes, menos bruscos, siguen un mismo patrón: se eliminan las referencias intertextuales, como las constantes alusiones de don Quijote a las novelas de caballería que ha leído y en las que se inspira; se eliminan versos de los poemas que se recitan en el libro, por parecerles demasiado largos a Pérez-Reverte; se borra casi toda alusión a Cide Hamete Benengeli, el autor «real» (en el plano de la ficción) del libro sobre don Quijote, impidiendo al joven lector que trabaje el componente meta-literario de la novela cervantina –acaso uno de sus recursos más interesantes– del que se sirve Cervantes para difuminar la línea entre la realidad y la ficción.
Asimismo se recortan los títulos de los capítulos, eliminando partes como «y otros acontecimiento famosos que...», por razones obvias: esas otras historias han sido amputadas en esta edición del Quijote. Estos cortes, aunque menores, tienen el mismo impacto sobre el lector que aquellos en los que se eliminaban en bloque capítulos enteros. Entre ellos destaca, por ejemplo, el modo en que Reverte recorta el capítulo VI, referido al escrutinio, donde el cura y el barbero comentan aquellos libros que, por mentirosos y por haber hecho enloquecer al protagonista, destinarán a la hoguera. No solo la riqueza intertextual del episodio queda eliminada, sino la profunda reflexión sobre la concepción del «valor» literario en la época de Cervantes (la sacralización de la verdad frente a las mentiras de la ficción).
Reverte, el censor
Otras recortes no exentos de interés son aquellos en los que Reverte parece actuar como un auténtico censor. Borra frases que pudieran herir la sensibilidad del lector actual, como pueden ser aquellas de contenido racista. Reverte, acaso con la buena intención de que los jóvenes no utilicen este clásico de las letras hispanas para legitimar sus comportamientos racistas, y tal vez buscando contribuir, con su gesto, a una mal entendida Educación para la Ciudadanía, elimina comentarios que estigmatizan a «moros», «negros» y «judíos».
Por ejemplo, cuando se descubre, en el capítulo IX de la primera parte, que quien escribió el Quijote, en la ficción, no fue sino un «autor arábigo», se dice –y se borra en la edición de Reverte– que es «muy propio de los de aquella nación ser mentirosos».
También en la primera parte, en los capítulos XXIX y XXXI, mientras Sancho y don Quijote especulan sobre su futuro reino, Sancho dice –y Reverte borra– que espera cargar de Micomicón vasallos negros para después venderlos en España. Ya en el Quijote de 1615, Sancho reconoce, en el capítulo VIII, que «al ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí». Una censura que, además, nos impide reconocer la realidad histórica de España, configurada por la convivencia, a veces tensa, entre moros, judíos y cristianos.
Pero, además de impedirle al lector que conozca el Quijote de forma completa, ¿qué implicaciones tiene esta adaptación y poda de Reverte y de la RAE? Supone deshistorizar el género «novela». Es bien sabido que la novela no es un género literario que nace con sus propias normas y sus códigos ya establecidos, sino que se va construyendo históricamente, desde finales del siglo XIV hasta la actualidad.
El Quijote, aunque suele decirse de forma algo tautológica que es la primera «novela moderna», al reunir en su haber muchos de elementos con los que se definirá el género, en realidad muestra cómo el género «novela» todavía no está hecho, muestra cómo el género se está haciendo y se está experimentando con él. Sus constantes titubeos y sus tramas paralelas es un síntoma de ello. Aunque Cervantes concibió el Quijote como una obra de entretenimiento –creía que sería con El Persiles, su obra más clásica, más acorde con los altos gustos literarios de su época, con la que alcanzaría la posteridad– lo cierto es que la novela terminó trascendiendo la voluntad de su autor y se convirtió en otra cosa: el Quijote es una novela de entretenimiento y algo más.
Ese «algo más», lo que le da valor y convierte en clásico al Quijote, es lo que desaparece de esta edición de Arturo Pérez-Reverte. Ese «algo más» es lo que nos permite observar cómo el género «novela» se va construyendo históricamente. Al podar ese «algo más», quizá el joven lector pueda leer el Quijote –e incluso disfrutarlo– como quien lee una obra de entretenimiento. Pero se habrá perdido muchas otras cosas, quizá la «esencia» de este clásico universal que perseguía la RAE con esta edición, pero que no ha encontrado al confundir la cantidad con la calidad. Porque, tras la poda, han convertido la novela de Cervantes en simplemente eso: una novela de entretenimiento. Como las de Reverte.
Es razonable que la RAE se preocupe por quienes no han leído el Quijote y trabaje para eliminar obstáculos, para hacérselo más sencillo al futurible lector, porque quizá sea grave salir del instituto sin haber leído el Quijote; pero más grave aún es creer haberlo leído y no saber quién es la pastora Marcela.
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