viernes, 27 de septiembre de 2024

Deberes humanos

 Los plutócratas poseen más derechos que deberes y los menesterosos más deberes que derechos. Por eso los pobres son los primeros en sufrir los errores de los poderosos, mientras que a los poderosos estos nunca los alcanzan, y por esto deberían merecer más respeto y cortesía que estos, de quien hablan siempre las bocas más grandes, el mainstream, y no como suele hacerse despreciando a los pobres. Ningún rico ha hecho ÉL SOLO su fortuna; su trabajo es hacer trabajar a los demás para extraerles la plusvalía. Incluso según Balzac, en el origen de toda gran fortuna hay un crimen. Desde antiguo (egipcios, hebreos, griegos, romanos) se han propuesto obligaciones o deberes emanados de la costumbre y el derecho natural que han inspirado las legislaciones y la ética y que contienen preceptos comunes para todo tiempo y lugar. También existe una más reciente Carta universal de los deberes y obligaciones de las personas (véase la Wikipedia) pero el problema es: hasta donde podemos coincidir en definir qué es un ser humano (hay quien prefiere hablar de personas o individuos, conceptos jurídicamente distintos) y los límites de la palabra universal).

Estas son las formulaciones

A. La confesión negativa del Libro de los muertos egipcio:


No he causado sufrimiento a los hombres.

No he empleado la violencia con mis parientes.

No he sustituido la Injusticia a la Justicia.

No he frecuentado a los malos.

No he cometido crímenes.

No he hecho trabajar en mi provecho con exceso.

No he intrigado por ambición.

No he maltratado a mis servidores.

No he blasfemado de los dioses.

No he privado al indigente de su subsistencia.

No he cometido actos execrados por los dioses.

No he permitido que un servidor fuese maltratado por su amo.

No he hecho sufrir a otro.

No he provocado el hambre.

No he hecho llorar a los hombres, mis semejantes.

No he matado ni ordenado matar.

No he provocado enfermedades entre los hombres.

No he sustraído las ofrendas de los templos.

No he robado los panes de los dioses.

No me he apoderado de las ofrendas destinadas a los Espíritus santificados.

No he cometido acciones vergonzosas en el recinto sacrosanto de los templos.

No he disminuido la porción de las ofrendas.

No he tratado de aumentar mis dominios empleando medios ilícitos, ni de usurpar los campos de otro.

No he manipulado los pesos de la balanza ni su astil.

No he quitado la leche de la boca del niño.

No me he apoderado del ganado en los prados.

No he cogido con lazo las aves destinadas a los dioses.

No he pescado peces con cadáveres de peces.

No he obstruido las aguas cuando debían correr.

No he deshecho las presas puestas al paso de las aguas corrientes.

No he apagado la llama de un fuego que debía de arder.

No he violado las reglas de las ofrendas de carne.

No me he apoderado del ganado perteneciente a los templos de los dioses.

No he impedido a un dios el manifestarse.

¡Soy puro! ¡Soy puro! ¡Soy puro! ………"


B) Hebreos (los Diez mandamientos dados por Yahvé al hermano del faraón hereje Akenatón, Tutmosis, esto es, Tut-Moisés:


Los Diez Mandamientos (Exodo 20 – Biblia Reina-Valera 1960)

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Yahvé tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No hurtarás.

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.


C) Griegos: los diez mandamientos de Solón de Atenas:


Ten por más fiel la nobleza de carácter que el juramento.

No mientas.

Aplícate a cosas útiles.

No te apresures a elegir tus amigos.

Manda cuando hubieres ya aprendido a obedecer.

No aconsejes lo más agradable, sino lo mejor.

Toma por guía la razón.

No te familiarices con los malos.

Venera a los dioses.

Honra a los padres.


Texto original:


​καλοκἀγαθίαν ὅρκου πιστοτέραν ἔχε.

Μὴ ψεύδου.

Τὰ σπουδαῖα μελέτα.

Φίλους μὴ ταχὺ κτῶ·

οὓς δ' ἂν κτήσῃ μὴ ἀποδοκίμαζε.

Ἄρχε πρῶτον μαθὼν ἄρχεσθαι.

Συμβούλευε μὴ τὰ ἥδιστα, ἀλλὰ τὰ ἄριστα.

Νοῦν ἡγεμόνα ποιοῦ.

Μὴ κακοῖς ὁμίλει.

θεοὺς τίμα

γονέας αἰδοῦ


D) Los romanos:


honeste vivere

alterum non laedere

suum cuique tribuere


(Vivir honestamente, no perjudicar a otro, dar a cada uno lo suyo.)


E) El imperio inca tenía tres principios absolutos y fundamentales que son curiosamente paralelos:


Ama sua (no robar)

Ama llulla (no mentir)

Ama quella (no ser ocioso). 


F) Otras más modernas.


Durante los primeros tiempos de la Revolución Francesa se redactaron los que se creyeron primeros Derechos del hombre (Constitución de 1789); y los recogidos en las Enmiendas a la Constitución de los EE. UU. de Norteamérica, si bien ya en África, y en concreto en un lugar tan ajetreado últimamente como Mali, un gobernante llamado Sundiata Keita ya los había formulado más de quinientos años antes en una constitución llamada en su lengua Kurukan Fuga, o Carta del Mandén (1235).

La Kurukan Fuga es de intención universal: se dirige a "las doce partes del mundo" y está redactada en verso (una prosa que ha hecho gimnasia) para ser mejor memorizada. Suprime la esclavitud y proclama los siguientes derechos y deberes:

"Toda vida es una vida"

"El daño requiere reparación"

"Practica la ayuda mutua"

"Cuida de la patria"

"Elimina la servidumbre y el hambre"

"Que cesen los tormentos de la guerra"

"Cada quien es libre de decir, de hacer y de ver"


Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano francés en 1789:


1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales solo pueden fundarse en la utilidad común.

2. La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

3. La fuente de toda soberanía reside esencialmente en la nación; ningún individuo, ni ninguna corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella.

4. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites solo pueden ser determinados por la ley.

5. La ley solo puede prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad. Lo que no está prohibido por la ley no puede ser impedido. Nadie puede verse obligado a aquello que la ley no ordena.

6. La ley es expresión de la voluntad de la comunidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a colaborar en su formación, sea personalmente, sea por medio de sus representantes. Debe ser igual para todos, sea para proteger o para castigar. Siendo todos los ciudadanos iguales ante ella, todos son igualmente elegibles para todos los honores, colocaciones y empleos, conforme a sus distintas capacidades, sin ninguna otra distinción que la creada por sus virtudes y conocimientos.

7. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado y mantenido en confinamiento, excepto en los casos determinados por la ley, y de acuerdo con las formas por esta prescritas. Todo aquel que promueva, solicite, ejecute o haga que sean ejecutadas órdenes arbitrarias, debe ser castigado, y todo ciudadano requerido o aprendido por virtud de la ley debe obedecer inmediatamente, y se hace culpable si ofrece resistencia.

8. La ley no debe imponer otras penas que aquellas que son estrictas y evidentemente necesarias; y nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley promulgada con anterioridad a la ofensa y legalmente aplicada.

9. Todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido declarado convicto. Si se estima que su arresto es indispensable, cualquier rigor mayor del indispensable para asegurar su persona ha de ser severamente reprimido por la ley.

10. Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aún por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley.

11. Puesto que la libre comunicación de los pensamientos y opiniones es uno de los más valiosos derechos del hombre, todo ciudadano puede hablar, escribir y publicar libremente, excepto cuando tenga que responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.

12. Siendo necesaria una fuerza pública para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano, se constituirá esta fuerza en beneficio de la comunidad, y no para el provecho particular de las personas a las que ha sido confiada.

13. Siendo necesaria, para sostener la fuerza pública y subvenir a los gastos de administración, una contribución común, esta debe ser distribuida equitativamente entre los ciudadanos, de acuerdo con sus facultades.

14. Todo ciudadano tiene derecho, ya por sí mismo o por su representante, a constatar la necesidad de la contribución pública, a consentirla libremente, a comprobar su adjudicación y a determinar su cuantía, su modo de amillaramiento, su recaudación y su duración.

15. La sociedad tiene derecho a pedir a todos sus agentes cuentas de su administración.

16. Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene constitución.

17. Siendo inviolable y sagrado el derecho de propiedad, nadie podrá ser privado de él, excepto cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exige de manera evidente, y a la condición de una indemnización previa y justa.


Las 27 Enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos. Las primeras diez enmiendas fueron ratificadas simultáneamente y son conocidas como la Carta de Derechos.


Primera Libertad de culto, de expresión, de prensa, petición y de reunión.

Segunda Derecho a poseer y portar armas.

Tercera Alojamiento de soldados en casa privada en tiempos de paz.

Cuarta Interdicción de registros e incautaciones irrazonables, es necesaria una orden de registro para buscar personas o bienes.

Quinta Derecho a un debido y rápido proceso; judicial y a no autoincriminarse.

Sexta Derechos del acusado.

Séptima Derecho a un juicio ante jurado en los casos civiles.

Octava Fianzas y multas excesivas; castigos crueles e inusuales

Novena Protege derechos no enumerados en Constitución.

Décima Poderes reservados para los estados o para el pueblo.

Undécima Inmunidad de los estados ante demandas judiciales extranjeras.

Duodécima Revisión del proceso de las elecciones presidenciales.

Decimotercera Abolición de la esclavitud.

Decimocuarta Ciudadanía, debido proceso estatal, igual protección.

Decimoquinta Sufragio racial.

Decimosexta Impuestos federales sobre los ingresos.

Decimoséptima Elecciones directas para el Senado de los Estados Unidos

Decimoctava Ley seca, que prohibía la producción y venta de alcohol. (Derogada por la 21ª enmienda)

Decimonovena Sufragio femenino

Vigésima Inicio del período del congreso (3 de enero) y del presidente (20 de enero)

Vigesimoprimera Derogación de la Decimoctava Enmienda; se permite que cada estado o localidad establezca leyes secas.

Vigesimosegunda Limitación de la elección del presidente a dos períodos.

Vigesimotercera Representación de Washington D. C. en el colegio electoral.

Vigesimocuarta Prohibición de condicionar el voto al pago de impuestos de capitación o cualquier otro impuesto.

Vigesimoquinta Incapacidades presidenciales

Vigesimosexta Se baja el mínimo para el sufragio universal a la edad de 18 años.

Vigesimoséptima La variación de la remuneración de los miembros del congreso.


F) Carta de los deberes y las obligaciones de las personas de 2017

Veamos ahora las cincuenta cláusulas y los 23 deberes y obligaciones, muchas de ellos también derechos (tanto de primera como de segunda generación, como los derivados de la constitución de Weimar) de la persona tal y como se han redactado en 2017:

Nos fue propuesta una Declaración Universal de los Derechos Humanos y con eso creíamos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. El primer deber será exigir que esos derechos sean no sólo reconocidos sino también respetados y satisfechos. No es de esperar que los Gobiernos realicen en los próximos cincuenta años lo que no han hecho en estos que conmemoramos. Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra y la iniciativa. Con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo comience a ser un poco mejor. Preámbulo Considerando que los derechos humanos son la mayor conquista jurídica y social de nuestro tiempo para garantizar la dignidad de todas las personas sin distinción alguna de sus condiciones individuales, sociales o culturales, Considerando la necesidad de reconocer la emergencia de nuevos derechos así como de realizar una lectura actualizada, intergeneracional, relacional y solidaria de los mismos que enfatice debidamente su función social, Reiterando que los principales obligados al cumplimiento de los derechos humanos son los Estados nacionales y los organismos internacionales y regionales, Subrayando la importancia de que todos los individuos y las organizaciones cumplan también con tales derechos.


Declaración Universal de Deberes Humanos

Atendiendo a las crecientes desigualdades y violaciones a los derechos humanos y a las dificultades de alcanzar las metas planteadas para lograr el desarrollo armónico de la humanidad en su conjunto,

Entendiendo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos dispone en su artículo 29 que todas las personas deben cumplir con sus deberes jurídicos respecto a sus comunidades,

Asumiendo que en el cumplimiento de los deberes jurídicos no se agotan las posibilidades de alcanzar el pleno desarrollo de las personas, siendo las obligaciones éticas igualmente indispensables para el sostenimiento de las instituciones democráticas y el Estado de derecho,

Admitiendo la necesidad de que la totalidad de los individuos y organizaciones sociales en que éstos decidan participar deben cumplir sus deberes jurídicos y obligaciones éticas, sin que en ningún caso su incumplimiento pueda servir de pretexto para que el Estado se exima de sus propias obligaciones,

Reconociendo que las personas y los distintos actores sociales pueden tener por su poder, capacidad o función social, diferentes grados de responsabilidad en su contribución a las condiciones de garantía del disfrute de derechos por parte de todos.


Declaramos:


1. Todas las personas tenemos el deber de cumplir y exigir el cumplimiento de los derechos reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el resto de instrumentos nacionales e internacionales y las obligaciones necesarias para garantizarlos con efectividad.

2 Todas las personas tenemos el deber y la obligación de un ejercicio solidario y no abusivo de los derechos y del disfrute responsable de los bienes y servicios.

3 Todas la personas, y en especial las organizaciones sociales, económicas y culturales, tenemos el deber y la obligación de no discriminar y de exigir que se combata la discriminación por motivo de raza, color, sexo, edad, género, identidad y orientación sexual, idioma, religión, opinión política o ideología, origen nacional, étnico o social, discapacidad, propiedad, nacimiento u otros motivos similares.

4. Todas las personas tenemos la obligación y el deber de respetar y exigir que se respete la vida y la integridad física, psíquica y moral de las personas.

5. Todas las personas, organizaciones económico empresariales y organizaciones sociales y culturales, tenemos el deber, la obligación y la responsabilidad de no participar ni condonar prácticas de desaparición forzosa, esclavitud, trata de niños y adultos, tortura, tratos inhumanos, crueles y degradantes, violencia de género, explotación infantil y trabajo forzoso.

6. Todas las personas, organizaciones económico empresariales, organizaciones sociales y culturales, entidades religiosas y centros educativos, tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir que se respete la identidad, autonomía e indemnidad sexual de las personas, menores y adultos.

7. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de no participar ni condonar las prácticas de abusos y violencia sexual, esclavitud sexual, trata de personas con fines de prostitución y explotación pornográfica. 

8. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto de la autonomía corporal y la vida privada y familiar de las personas.

9. Todas las personas y entidades religiosas tenemos el deber y la obligación de respetar las distintas formas de relación que cada quien elija libremente.

10. Todas las personas, organizaciones sociales, económicas y culturales y, en especial, las autoridades eclesiásticas y creyentes, medios de comunicación, centros educativos, organizaciones económico empresariales y empleadores, tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto a la libertad ideológica y religiosa de las personas y de no incitar al odio y a la discriminación.

11. Todos los practicantes, creyentes y seguidores de cualquier ideología y religión tenemos el deber y la obligación de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales en sus prácticas o manifestaciones.

12. Todas las personas y organizaciones, en especial los medios de comunicación, tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto a la libertad de expresión e información y de contribuir al acceso de todos los grupos y colectivos a los mismos con pleno respeto al pluralismo.

13. Todas las personas tenemos, en la medida de nuestras condiciones y posibilidades, el deber y la obligación de informarnos y participar responsablemente en los asuntos públicos.

14. Todas las personas y los medios de comunicación, incluidos los participantes de redes sociales, tenemos el deber y la obligación de velar por la veracidad de la información transmitida, por la salvaguardia de la intimidad y respetabilidad de las personas y por el uso responsable del ciberespacio.

15. Todas las personas y los medios de comunicación, incluidos los participantes de redes sociales, tenemos el deber y la obligación de no incitar a la violencia o discriminación.

16. Todas las personas tenemos el deber y la obligación, dentro de nuestras condiciones y posibilidades, de participar responsablemente en los asuntos públicos y en la toma de decisiones colectivas.

17. Todas las personas, y en particular las organizaciones económico empresariales, los partidos políticos y demás organizaciones sociales, económicas y culturales, tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto de las reglas de financiación de las campañas electorales y de los partidos políticos.

18. Todos los partidos y organizaciones políticas tienen el deber y la obligación de contribuir a la Declaración Universal de Deberes Humanos articulación democrática de la sociedad, a la integración de la representación política, con especial atención al objetivo de la paridad de género.

19. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de exigir educación gratuita de acceso universal y la responsabilidad de instruirse aprovechando debidamente los recursos educativos.

20. Los padres o tutores y centros educativos tienen el deber y la obligación de educar sin incurrir en discriminación de tipo alguno.

21. Las instituciones académicas y educativas y los docentes tienen el deber y la obligación de promover y desarrollar la conciencia de los derechos humanos, la democracia, la paz, el pluralismo, la igualdad de género y el respeto a las distintas formas de diversidad y al medio ambiente.

23. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto a la cultura y lenguas propias y ajenas, así como a la memoria colectiva de los pueblos y su patrimonio cultural material e inmaterial y de transmitir ese patrimonio común a las generaciones futuras.

24. Las organizaciones económico empresariales tienen el deber y la obligación de respetar los recursos naturales de los que dependen las prácticas culturales de los pueblos indígenas y otros grupos autóctonos.

25. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de proteger la biodiversidad y de respetar y fomentar la multiculturalidad.

26. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de respetar la creación cultural y las producciones científicas, literarias o artísticas y de velar por el respeto de los derechos morales y materiales de los autores y creadores.

27. Los investigadores, científicos, centros de investigación y las empresas y demás organizaciones sociales, económicas y culturales tienen el deber y la obligación de promover el conocimiento, el desarrollo y la innovación científica y tecnológica responsable en beneficio de la humanidad, y de proceder de conformidad con las mejores prácticas éticas.

28. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de prevenir enfermedades y contagios, así como de hacer un uso racional y responsable de los servicios de salud.

29. Todas las empresas y empleadores tienen el deber y la obligación de velar por las condiciones salubres del trabajo.

30. Todas las personas tenemos el deber de exigir prestaciones de salud de carácter gratuito y universal así como la regulación adecuada de los precios de los medicamentos.

31. Todas las empresas farmacéuticas y médicas tienen el deber y la obligación de compartir conocimiento científico y técnico y de fijar los precios de los medicamentos de forma que no se impida el acceso de la población a condiciones básicas de salud.

32. Todas las personas, organizaciones económico empresariales y organizaciones sociales y culturales, tenemos el deber y la obligación de distribuir equitativamente los alimentos y de no desperdiciarlos a fin de erradicar el hambre.

33. Todas las personas y empresas dondequiera que ubiquen la sede de su actividad, tenemos el deber y la obligación de promover y de exigir un trabajo en condiciones dignas y seguras, Declaración Universal de Deberes Humanos con una retribución justa, no discriminatoria y con pleno respeto a la prohibición del trabajo infantil.

34. Los empleadores tienen el deber y la obligación de garantizar la igualdad de oportunidades y la no discriminación en el empleo, de respetar el derecho de los trabajadores a organizarse colectivamente y a la libertad sindical, de promover el pleno empleo y el acceso de los jóvenes al trabajo y de proporcionar medidas de acomodo razonable a las personas con discapacidades y necesidades específicas.

35. Los empleadores tienen el deber y la obligación de contribuir al sistema de seguridad social.

36. Los empresarios tienen el deber y la obligación de respetar y promover el cumplimiento de los derechos humanos dentro de sus esferas de influencia y, en especial, de abstenerse de formas de explotación humana.

37. Todas las personas tenemos el deber de desempeñar nuestro trabajo y profesión con sujeción a los respectivos códigos deontológicos.

38. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de respetar el derecho a la propiedad individual y colectiva.

39. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de aceptar los límites que imponga la función social de la propiedad.

40. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de respetar la libertad de movimientos y de exigir que se vele por los derechos de los migrantes, solicitantes de asilo y refugio.

41. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de hospitalidad para con los migrantes, refugiados y asilados, así como de exigir la contribución al desarrollo y la paz de los países de origen o proveniencia.

42. Todas las personas y organizaciones económico empresariales tenemos el deber y la obligación de conservar y exigir el cuidado del medio ambiente y la protección de la biodiversidad para el disfrute de las generaciones presentes y futuras, haciendo un uso racional y eficiente de las energías y recursos naturales y garantizando el desarrollo sostenible.

43. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto del hábitat y formas y condiciones de vida de los animales no humanos, así como de abstenerse de cualquier forma de crueldad en la producción de alimentos. diecinueve En reconocimiento de la interdependencia humana, todos, sin distinción de sexo, tenemos el deber y la obligación de contribuir al cuidado de personas dependientes, vulnerables y en situación de vulnerabilidad, así como la obligación de exigir prestaciones públicas que contribuyan al desarrollo de la especie humana.

44. Todas las personas, organizaciones económico empresariales y organizaciones sociales y culturales, tenemos la obligación de contribuir al sostenimiento del gasto público y a la reducción de la desigualdad de forma proporcional, progresiva y suficiente para garantizar Declaración Universal de Deberes Humanos la satisfacción de los derechos, y en particular los sociales, culturales, económicos y ambientales.

45. Todas las personas, organizaciones económico empresariales y organizaciones de todo tipo, tenemos el deber y la obligación y exigir a las autoridades que luchen contra la evasión fiscal.

46. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de velar por el cumplimiento de las normas del orden jurídico nacional e internacional y de acatamiento de la autoridad legítima.

47. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de contribuir y exigir la buena gobernanza, la erradicación de la corrupción y la impunidad.

48. Todas las personas y organizaciones económico empresariales tenemos el deber y la obligación de colaborar con la administración de justicia y la persecución de la criminalidad nacional e internacional.

49. Todas las personas y organizaciones tenemos el deber y la obligación de contribuir a la resolución pacífica de los conflictos y a la paz, en particular las empresas productoras y comercializadoras de armas y municiones.

50. Todas las personas tenemos el deber y la obligación de contribuir a la defensa de los intereses fundamentales de su comunidad y de no permitir el reclutamiento y participación de menores.

martes, 17 de septiembre de 2024

Crítica de Chomsky a la publicidad

Noam Chomsky / C. J. Polychroniou, "La crítica de Noam Chomsky a la publicidad, “una de las maldiciones del sistema capitalista”", en El País, 17 de septiembre de 2024:

El intelectual estadounidense recuerda la importancia de los medios locales independientes y de calidad. ‘Ideas’ adelanta un fragmento de ‘Autoridad ilegítima’ (Altamarea), un libro de entrevistas con el lingüista y analista político

Este texto es un fragmento una de las entrevistas de C. J. Polychroniou con Noam Chomsky, publicadas en la web Truthout en 2021 y 2022, en las que habla del futuro de Estados Unidos, de la guerra de Ucrania y de los retos de la crisis climática.

Pregunta: Las redes sociales, ¿han dificultado o facilitado hacerse una idea exacta de la realidad política?

Respuesta: Es difícil de decir, especialmente para mí, porque evito las redes sociales y solo dispongo de información limitada. Mi impresión es que se da un fenómeno mixto.

Las redes sociales ofrecen la oportunidad de acceder a una enorme variedad de perspectivas y análisis, y de encontrar información que a menudo no está disponible en los medios tradicionales. Por otra parte, no está claro hasta qué punto se aprovechan estas oportunidades. Se ha dicho —y mi limitada experiencia en el tema lo confirma— que muchos usuarios de estas redes tienden a habitar burbujas que se refuerzan a sí mismas y apenas leen o escuchan nada que se aparte de sus creencias y opiniones; peor, las afianzan hasta llegar al extremo.

Aparte de eso, las fuentes básicas de información siguen siendo prácticamente las mismas: la prensa convencional, con sus reporteros y corresponsalías. Mi impresión, una vez más, es que las oportunidades que ofrece internet se aprovechan poco.

Una consecuencia negativa de la rápida proliferación de las redes sociales es el acusado declive de los medios de comunicación tradicionales. No hace tanto, en Estados Unidos, había numerosos medios locales de gran calidad. La mayoría han desaparecido. Pocos tienen siquiera oficinas en Washington, y ni hablar de en otros lugares, como era habitual que sucediera. Durante las guerras centroamericanas de Ronald Reagan, que alcanzaron niveles extremos de sadismo, algunos de los mejores reportajes los realizaron reporteros del Boston Globe, varios de ellos íntimos amigos míos. De aquel periodismo no queda casi nada.

Los dirigentes del Partido Republicano han comprendido que, puesto que no pueden ganar votos con sus políticas económicas al servicio del gran capital y el poder corporativo, deben dirigir la atención hacia “cuestiones culturales”

La razón principal es la dependencia de los anunciantes, una de las maldiciones del sistema capitalista. Los padres fundadores tenían una visión diferente. Estaban a favor de una prensa verdaderamente independiente y la fomentaron. El servicio de Correos se creó en gran medida con este fin, para facilitar y abaratar el acceso a la prensa independiente.

En consonancia con la singularidad de ser una sociedad dirigida en gran medida por las empresas, Estados Unidos también es una excepción en el sentido de que casi no tiene medios de comunicación públicos: nada parecido a la BBC, por ejemplo. Los esfuerzos por desarrollarlos —primero en la radio, más tarde en la televisión— se abandonaron por la fuerte presión empresarial.

P: En 1988, Edward Herman y tú publicasteis Los guardianes de la libertad. El libro introducía el “modelo de propaganda” de la comunicación, que funciona a través de cinco filtros: la propiedad, la publicidad, la élite mediática, la crítica y el enemigo común. ¿Ha cambiado la era digital el modelo de propaganda? ¿Sigue funcionando?

R: Por desgracia, Edward, que fue el autor principal, ya no está con nosotros. Lo echamos mucho de menos. Creo que estaría de acuerdo conmigo en que la era digital no ha cambiado mucho las cosas, más allá de lo que acabo de describir. Lo que sobrevive de los medios de comunicación tradicionales sigue siendo la principal fuente de información y está sujeto a las mismas presiones que antes.

Es cierto que ha habido algunos cambios importantes. Al igual que otras instituciones, incluido el sector empresarial, los medios de comunicación se han visto influidos por los efectos civilizadores de los movimientos populares de los años sesenta. Impacta observar lo que se consideraba un comentario o un reportaje “apropiado” antes de aquello; muchos periodistas han pasado por esta experiencia liberadora.

Naturalmente, hay una reacción violenta, con apasionadas denuncias de esa cultura woke que reconoce que hay seres humanos con derechos aparte de los varones cristianos blancos. Desde la “estrategia sureña” de Nixon, los dirigentes del Partido Republicano han comprendido que, puesto que no pueden ganar votos con sus políticas económicas al servicio del gran capital y el poder corporativo, deben dirigir la atención hacia “cuestiones culturales”: la falsa idea de un “gran reemplazo”, las armas, cualquier cosa que oculte la realidad de que estamos trabajando a conciencia para apuñalarte por la espalda. Donald Trump era un maestro de esta técnica, a veces llamada “al ladrón”: cuando te pillan metiendo la mano en el bolsillo de alguien, gritas “al ladrón, al ladrón” y señalas a otra parte.

A pesar de todo, los medios de comunicación han mejorado en este aspecto y reflejan los cambios de la sociedad en general. No es baladí.

P: ¿Qué opinas del “y tú más” que se esgrime en las agrias polémicas a causa de la guerra en Ucrania?

R: Esto también viene de antiguo. En los primeros años de la posguerra, el pensamiento independiente podía silenciarse con la acusación de ser “rojo”: apoyas los crímenes de Stalin. Se habla a menudo de macartismo, pero eso no era más que la punta del iceberg. Lo que ahora se denuncia como “cultura de la cancelación” campó a sus anchas durante más de una década.

La técnica perdió efectividad cuando el país empezó a despertar de su letargo dogmático en los años sesenta. A principios de los ochenta, Jeane Kirkpatrick, una importante intelectual reaganiana experta en política exterior, ideó una nueva técnica: la equivalencia moral. Si revelas y criticas las atrocidades de la administración Reagan que ella apoyaba, eres culpable de “equivalencia moral”. Estás afirmando que Reagan no es diferente de Stalin o Hitler. Eso sirvió durante un tiempo para someter a quienes disentían de la línea del partido. El “y tú más” es una nueva variante, apenas diferente de sus predecesoras.

Para la verdadera mentalidad totalitaria, nada de esto es suficiente. Los líderes del Partido Republicano se afanan para limpiar las escuelas de todo lo que sea “divisivo” o cause “incomodidad”. Eso incluye prácticamente toda la historia —aparte los eslóganes patrióticos aprobados por la Comisión 1776 de Trump—, o lo que quiera que ideen los cabecillas republicanos cuando tomen el mando y puedan imponer una disciplina más estricta. Hay ingentes señales que advierten de ello, y motivos para esperar que haya más en el futuro.

Es importante recordar lo rígidos que han sido los controles ideológicos en Estados Unidos, tal vez un reflejo del hecho de ser una sociedad muy libre en comparación con otras, lo que pone en aprietos a los guardianes de las esencias, que deben estar siempre alerta a los signos de desviación.

Ahora, después de muchos años, ya se puede decir la palabra “socialista”, que significa socialdemócrata moderado. En este sentido, Estados Unidos se ha desmarcado por fin de las dictaduras totalitarias. Si retrocedemos sesenta años, incluso las palabras “capitalismo” e “imperialismo” eran demasiado radicales para ser pronunciadas. En 1965, el presidente de Students for a Democratic Society, Paul Potter, se armó de valor para “nombrar el sistema” en un discurso, pero no consiguió pronunciar aquellas palabras.

En los años sesenta hubo algunos avances, que preocuparon profundamente a los liberales estadounidenses, quienes advirtieron de una “crisis de la democracia”, ya que demasiados sectores de la población intentaban entrar en la arena política para defender sus derechos. Aconsejaron mayor “moderación en la democracia”, el regreso a la pasividad y la obediencia, y condenaron a las instituciones responsables del “adoctrinamiento de los jóvenes” por no fallar en su cometido. Desde entonces se han abierto más las puertas, lo que en consecuencia exige medidas más urgentes para imponer disciplina.

Si los autoritarios del Partido Republicano consiguen destruir la democracia lo suficiente como para implantar el gobierno permanente de una casta nacionalista, cristiana, supremacista blanca, supeditada al gran capital y el poder privado, es probable que disfrutemos de las payasadas de figuras como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que prohibió el 40% de los textos de matemáticas para niños en el estado debido a “referencias a la teoría crítica de la raza […] y la inclusión no solicitada de aprendizaje social emocional” en la asignatura, según la directiva oficial. Bajo presión, el estado dio a conocer algunos ejemplos aterradores, como un objetivo educativo según el cual “los alumnos adquieren conciencia social a medida que practican la empatía con los compañeros de clase”.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Los xenismos del inglés

Pablo San Román, "De “siesta” a “reggaetón”: hay casi 2.000 palabras del español en el mayor diccionario inglés", en Infobae, 25 de noviembre de 2023:

La nueva edición del Oxford English Dictionnary, máxima referencia de su idioma, contiene 1.904 términos de origen castellano. Entre ellos, figuran ”barrio”, “fiesta”, “guerrilla”, “macho” y “galáctico

Barrio, fiesta, siesta, guerrilla, macho, patio, plaza, machete, armada, vista, nada, reggaetón, galáctico o tiki-taka son algunos de los casi 2.000 hispanismos incluidos en el Oxford English Dictionnary (OED), el principal referente de la lengua inglesa.

En total existen 1.904 palabras de origen español en el OED, “tras la inclusión en la última actualización del diccionario, en septiembre, de ‘frontenis’”, explica Danica Salazar, de origen filipino y una de las editoras de la biblia inglesa de la lengua. “El OED se actualiza cuatro veces al año y hay al menos una palabra de origen español en casi cada una de estas actualizaciones. En 2023, se han incorporado anticucho (un tipo de brocheta de origen peruano) en marzo, chiminea y derecho en junio, y frontenis en septiembre”, explica Salazar.

“Es chiminea, no chimenea. La forma adoptada en inglés es una variante utilizada en Argentina y Colombia”, precisa la lexicógrafa.

“Las palabras viajan”

La editora del OED y Javier Muñoz-Basols, profesor-investigador honorario de la Universidad de Oxford, son los coautores de un estudio, único en su género, llamado “Influencia croslingüística léxica”, sobre el contacto recíproco entre el español y el inglés.

El español tiene ocho variedades principales, que son el castellano, el andaluz y el canario, en España, el caribeño, el mexicano-centroamericano, el andino, el austral y el chileno, en América. “De esas ocho zonas dialectales, el español mexicano-centroamericano es la que posee mayor contacto histórico con el inglés”, señala Muñoz-Basols.

Pero también de manera recíproca, ya que hay palabras mexicanas como fajita, burrito y otro vocabulario gastronómico, sobre todo en Estados Unidos, que se utilizan de forma cotidiana, apunta el investigador español. “Digamos que las palabras viajan como si fueran mercancías o monedas de cambio”, añade. 

En esas 1.904 palabras, aparecen términos como nada, pese a que existe el equivalente “nothing” en inglés. “Es una de las palabras que más me ha sorprendido que aparezca. Con dos vocales iguales, y dos sílabas muy fáciles de articular. Hay testimonios de su uso en los países anglófonos desde 1867. Es una palabra muy sonora, que añade una expresividad adicional”, afirma Muñoz-Basols.

En su opinión, el inglés --que no cuenta con una academia de la lengua como el español y el diccionario de Oxford es su máxima referencia-- es más receptivo a importar palabras de otros idiomas. “Se trata de una lengua receptora de préstamos. El diccionario de Oxford contiene más de 500.000 palabras, mientras que el de la lengua española estará en torno a casi 93.000. Esto no significa que tenga menos, pero el inglés no elimina palabras”, explica.

En el castellano “hay un proteccionismo lingüístico que ha impedido la incorporación de términos. El diccionario de la lengua española es normativo, mientras que en el Reino Unido, el OED es un repositorio de la lengua, un diccionario de uso e histórico a la vez”, subraya.

Lejos del francés

El español no es la lengua más exportadora de palabras hacia el inglés. El francés, e incluso el alemán, están muy por delante, como se indica en el propio diccionario de Oxford. El alemán aporta por el momento 3.944 palabras, mientras que el francés tiene 24.821, debido al contacto lingüístico histórico y temas como la moda o la cocina. También el italiano tiene más, con 2.293, mientras que el neerlandés aporta 1.611 y el portugués 446, enumera el profesor aragonés, que ahora trabaja sobre la influencia del inglés en el español con una beca en la Universidad de Sevilla.

En esa dinámica receptora del diccionario de Oxford, sus editores trabajan con miles de palabras cada año. En la última actualización del OED publicada en septiembre del 2023, se incluyeron más de 1.000 entradas nuevas, detalla Danica Salazar.

“Las candidatas pasan por un proceso de asesoramiento, donde los editores del OED utilizan varias fuentes de investigación para ver si hay evidencia suficiente de su uso”, comenta la editora, recalcando que aunque algunas palabras son recientes, se incorporan rápidamente por su “enorme impacto social”.

1.904 hispanismos hay en el inglés.

Hay un total de 1904 hispanismos en el último diccionario de inglés (Oxford English Dictionnary, 2023),  que hayan penetrado directamente, pues muchos lo hacen a través del francés sobre todo, y algunas otras a través de otros idiomas, el portugués, por ejemplo.

Patio.

Corral.

Barrio.

Fiesta.

Galáctico.

Cafetería, en EE. UU.

Plaza, en EE. UU.

Guerrilla (pronunciado guerrila).

Macho.

Cargo (en el sentido de carga).

Tornado. Lo prefieren a twister.

Ranch, de rancho (granja).

Mosquito.

Barbecue, barbacoa.

Lasso, de lazo.

Liberal.

Padre (sacerdote)

Sierra.

Armada.

¡Cojones!

Adios.

Salsa, baile.

Sombrero, en vez de shadow maker.

Canal (de agua)

Tortilla

Piñata

Quinceañera (fiesta)

Matador.

Lolita.

Hasta la vista, baby

Bodega

Siesta.

Potato

Yucca

Chocolate

Puma

Marijuana

Machete

Nada

Anticucho (un tipo de brocheta de origen peruano)

Chiminea y derecho en junio, y frontenis 

Fajita

Burrito

Lariat, de reata (cuerda) con el primer registro en 1835.

Quadroon, de cuarterón, tipo de mestizo.

Hoosegow, de juzgado.

Adobe.


domingo, 8 de septiembre de 2024

Sátira contra los novatos que se dicen escritores, por Donaciano Bueno

 DEDÍCATE A OTRA COSA (sátira de Donaciano Bueno)


Me pides tu opinión, y aquí te dejo

sincera la respuesta de un amigo:

que todo lo que escribes suena a viejo,

no se salva siquiera ni el pellejo;

espero que no entiendas te fustigo.


Del arte de escribir no andas sobrado.

Resígnate a entenderlo y no persistas.

Dedícate a explorar otras aristas

y líbrate de hundirte en el pecado:

la pluma no se aviene a los turistas.


Pues vete ya a tu hogar, ponte una copa,

relájate y enciende un cigarrillo,

y añade a tu escritura el estribillo

de hacer oídos sordos a la estopa

y dejando por fin de ser pardillo.


Que aquello que escribiste ya es pasado,

pues nadie ha de leerlo. No te importe,

dedica tu energía a aquel deporte

que sepas de verdad no estás gafado;

y sea lo que más te reconforte.

La justicia de la vida

Víctor Hugo, autor de Los miserables: "Cuando tenía catorce años robé un trozo de pan para poder comer, me metieron en el calabozo y me dieron pan gratis durante seis meses. Esa es la justicia de la vida"

sábado, 7 de septiembre de 2024

The Brutalist, la película del año

He visto otras críticas, superentusiastas, en YouTube. Aquí la mera reseña en El País de Tommaso Koch, 1 de septiembre:

The Brutalist, de Brady Corbet, en el concurso oficial, también se atreve a retar al tiempo, pero de otra manera: lo dilata. Sin duda, la obra más monumental del certamen hasta el momento. Su duración ya es imbatible: tres horas y media. Pero su ambición narrativa, su coherencia y los temas abordados levantan toda una catedral cinematográfica. Nada que envidiar a los edificios que inventa, en la película, el arquitecto al que encarna magníficamente Adrien Brody: un genio, superviviente de los campos de concentración y huido a EE UU. Busca una nueva vida. Tal vez no encuentre lo que esperaba. Hasta la factura del filme contribuye a su magnitud: está rodada en celuloide, en 70 milímetros. Lo que obligó a una larga planificación para traer los 26 rollos, que pesaban 136 kilos, en avión hasta aquí. Y augura un desafío para su distribución en salas. 

viernes, 6 de septiembre de 2024

Avances de la IA en bioquímica

Nuño Domínguez, "Noelia Ferruz, la química que creará una inteligencia artificial con un poder “sobrenatural”, El País, 6 sept 2024: 

La investigadora recibe 1,5 millones de euros de la UE para diseñar una mente digital capaz de explicar sus razonamientos

En 1970, el biólogo británico John Maynard Smith ideó un sencillo juego de palabras que describe uno de los problemas más complejos que existen. La evolución de las proteínas, las máquinas moleculares que realizan todas las funciones de la vida, sería comparable a la distancia entre dos palabras de cuatro letras, cambiando una sola letra cada vez. Por ejemplo: para llegar de mito a rayo en el mínimo número de pasos, se pasa por rito y rato; dejando de lado palabros como raho, que serían desechados por la mejora evolutiva.

De esta forma, todas las proteínas de interés estarían conectadas a mayor o menor distancia en un espacio continuo. El alfabeto tiene 27 letras, y las proteínas, 20 unidades básicas, los aminoácidos. En 2010, la ingeniera estadounidense Frances Arnold se dio cuenta de que aquel sencillo juego resumía un espacio inabarcable: el número de posibles variantes para crear una sola proteína pequeña, de 100 unidades, es 20 elevado a 100, más que todos los átomos del universo.

La naturaleza ha explorado solo una ínfima parte de todo el universo de proteínas posibles durante miles de millones de años de evolución. Hay un sinfín de ellas por descubrir, y “solo podemos soñar con la inmensidad de sus capacidades”, razonó Arnold, que ganó el Nobel de Química en 2018 por su trabajo en la evolución dirigida de estas moléculas.

Por primera vez, la inteligencia artificial (IA) hace posible explorar todo ese universo. Su creciente poder de cálculo ya ha descrito la forma tridimensional de todas las proteínas que la naturaleza ha inventado —unos 200 millones— e incluso predicho sus interacciones, un logro anunciado hace apenas tres meses por una empresa vinculada a Google.

Es inquietante que los razonamientos de esta inteligencia artificial —o el de cualquier otra— son inaccesibles para los humanos. La máquina da la respuesta correcta, pero no detalla cómo lo ha conseguido. Sus creadores tampoco consiguen averiguarlo; y el resto de científicos están vetados, pues la empresa tecnológica no desvela el código base de su máquina. La IA es una caja negra.

Esto no solo sucede con las preguntas inmensas de la ciencia, sino también con un coche autónomo que se salta una señal y acaba matando a un transeúnte, o una IA financiera que deniega una hipoteca a un prometedor candidato por su color de piel.

Noelia Ferruz, química especialista en bioinformática nacida en Zaragoza hace 36 años, acaba de ser elegida por el prestigioso Consejo Europeo de Investigación (ERC) para solucionar este problema creando una inteligencia artificial pública, abierta y capaz de explicarse a sí misma. Se llamará Athena.

“En la actualidad, la inteligencia artificial está ya al nivel de un doctorado en química”, explica la científica, que dirige su propio grupo de investigación en el Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona. Pero gracias a su capacidad de idear y estudiar compuestos que la naturaleza no ha inventado, pronto va a tener un poder “sobrenatural”, porque excederá los términos de la naturaleza.

La investigadora es hija de un ama de casa y un mecánico que tuvieron que ponerse a trabajar sin haber acabado el instituto. Ferruz acaba de recibir 1,5 millones de euros para desarrollar este sistema en cinco años. Será un “agente inteligente”, una nueva modalidad de IA capaz de analizar diferentes clases de información: el texto de la secuencia de una proteína, la imagen tridimensional de la molécula resultante, el vídeo de sus diferentes partes en movimiento. Junto a Ferruz, un equipo de tres bioinformáticos entrenará a la IA y dos biólogos moleculares probarán en el laboratorio las nuevas moléculas que diseñe. Los investigadores informarán al sistema si los experimentos han funcionado, de forma que aprenderá de sus errores. Es un paso más hacia una inteligencia más parecida a la humana.

El objetivo es diseñar proteínas nuevas que tengan una función determinada, sobre todo salvar vidas si se usan como fármaco, por ejemplo anticuerpos contra el cáncer más eficaces. Ferruz quiere centrarse en las enzimas, proteínas pequeñas que aceleran reacciones bioquímicas. “Un 25% de los medicamentos actuales presenta enlaces carbono-flúor, cuya síntesis es costosa y contaminante, lo que contribuye a que algunos cuesten 60.000 euros la dosis”, razona la investigadora. “Las enzimas tienen la capacidad de hacer ese enlace también, pero no se usan para este fin aún”. Otra posibilidad es crear una enzima que se una al bisfenol A, un compuesto del plástico que interfiere en la reproducción humana y animal, y lo neutralice.

Lo más difícil del proyecto no será crear este agente, sino entenderle. Los modelos de lenguaje actuales como ChatGPT están hechos de capas de neuronas artificiales. “Cada una hace una operación y se la pasa a la siguiente. Al final tenemos hasta un billón de neuronas en las últimas versiones. Nosotros vemos una constelación de neuronas activándose, pero no entendemos por qué; y el modelo no sabe explicárnoslo”, detalla Ferruz.

Su objetivo es entender cómo llega a su resultado, lo que en el campo se llama IA explicativa. “Es bastante laborioso, pero podemos ir abriendo capa a capa, ver qué neuronas se están activando ante ciertos estímulos, que nos enseñe qué ha aprendido y entender cómo genera secuencias de proteínas mejor que un humano”, expone. La investigación tiene un paralelismo sorprendente con el estudio del cerebro —100.000 millones de neuronas que establecen 100 billones de conexiones—, con la paradoja añadida de que, en este caso, esta inteligencia la hemos creado nosotros.

Sentada en un despacho acristalado, a pocos pasos de la orilla del Mediterráneo, Ferruz cuenta con una sonrisa que quería llamar a este sistema Pandora. Algún compañero le recordó que de esa caja salieron todos los males que azotan a la humanidad, según el mito. “Le pregunté a ChatGPT y me sugirió Athena [Atenea en inglés]. “Es la diosa griega de la sabiduría, así que pega bastante, aunque también es de la guerra”.

El ERC es el organismo de ciencia más prestigioso y exigente de la Unión Europea. Cada año, selecciona proyectos emergentes de investigadores jóvenes, que pueden luego continuar su trayectoria con nuevas rondas de financiación. El de Ferruz es uno de los 33 seleccionados en España, entre un total de 494.

Descubrimiento sobre la depresión neurológica

Daniel Mediavilla, "Las personas con depresión tienen una red del cerebro dos veces mayor que las sanas", en El País, 5 de septiembre de 2024: 

Un sistema de neuroimagen también identifica cambios en las conexiones de esa red asociadas a la ansiedad o la falta de deseo. El estudio ha identificado una serie de regiones del cerebro que tienen casi el doble de tamaño en las personas con depresión.

Aunque hay una serie de síntomas que permiten identificar la depresión, como la falta de energía o la pérdida de interés por la vida, no se sabe bien qué sucede en el cerebro cuando alguien se deprime. Pese a la aparición de técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI), que mide cambios en el flujo sanguíneo del cerebro y los relaciona con distintas funciones, no se han encontrado diferencias importantes en la estructura o en las conexiones de este órgano entre personas sanas y deprimidas. Si se pudiesen identificar los rasgos propios de las personas enfermas, se razona, sería posible entender mejor qué produce la enfermedad y cómo curarla.

Hoy, la revista Nature publica el trabajo de un equipo internacional de científicos liderado por Charles Lynch y Conor Liston, de la Universidad Cornell (EE UU), en el que identifican una serie de regiones del cerebro que tienen casi el doble de tamaño en las personas con depresión. Estas regiones se agrupan en lo que se conoce como red de saliencia frontoestriatal, que conecta áreas más superficiales del cerebro, como la corteza prefrontal, que necesitamos para razonar, con regiones que se encuentran debajo y son fundamentales para la regulación del estado de ánimo o para procesar la información que recogen nuestros sentidos. En conjunto, esta red desempeña un papel crucial identificando y procesando estímulos relevantes (los que son salientes), como el olor de una comida que nos gusta o los indicios de una situación peligrosa, y está implicada en la regulación del comportamiento orientado a objetivos, la toma de decisiones y la adaptación a cambios en el entorno.


Más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión y más de 260 millones, ansiedad, según los datos de la OMS. Los síntomas habituales de estas enfermedades mentales son la tristeza, la pérdida de interés, los sentimientos de culpa, la falta de autoestima, los trastornos del sueño y del apetito, la sensación de cansancio o la falta de concentración. Además, las personas que tienen depresión o ansiedad tienen mayor riesgo de desarrollar dolores de espalda en el futuro, según una revisión sistemática realizada por la Universidad de Sydney. Aunque no se sabe el motivo, dice Plasencia: "No se conoce con exactitud la relación causal pero puede deberse a una somatización o intento de rentabilizar su enfermedad mental". Serrano puntualiza: "El dolor no es siempre lo que ocurre en el resto del cuerpo, sino lo que el cerebro percibe según las emociones y creencias. La ansiedad, la depresión, el miedo y otras variantes psicológicas pueden aumentar la percepción del dolor agudo y crónico. Y puede ser la causa del fracaso del tratamiento rehabilitador".

El enigma de las enfermedades mentales: ¿por qué es tan difícil tratarlas?

Hasta ahora, los estudios con fMRI había hecho comparaciones entre grupos de personas deprimidas y sanas, haciendo medias entre ellas, y no se habían encontrado diferencias importantes entre unos y otros. El equipo de Lynch y Liston obtuvo su novedoso resultado gracias a una técnica innovadora, de mapeo funcional de precisión, con la que se observó a pocos pacientes durante muchas sesiones espaciadas, para poder reconstruir lo que sucede a nivel cerebral durante las épocas buenas y malas de alguien con depresión. “Los estudios tradicionales miran en dos instantes y no te dan una perspectiva total de lo que está pasando. En este estudio se mira en pocos sujetos y se caracteriza muy bien la evolución a lo largo del tiempo”, explica Cesar Caballero-Gaudes, investigador del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje, en San Sebastián. Su equipo proporcionó medidas de la misma calidad y tomadas con el mismo método de personas sanas con las que el grupo de Cornell puedo comparar a sus personas deprimidas.

Con este seguimiento, los científicos quisieron ver si el tamaño de la red era distinto cuando la persona estaba bien y cuando estaba baja de ánimo. Descubrieron que no cambia y que tampoco se puede modificar con tratamientos antidepresivos como la estimulación magnética transcraneal, que aplica campos magnéticos sobre el cuero cabelludo para modular la actividad del cerebro. En todos los casos, el tamaño de la red permaneció estable. Además, escriben los autores, ni la gravedad de la crisis depresiva ni el número de episodios se podía relacionar con diferencias en el tamaño de estas regiones cerebrales. Según comenta Caballero-Gaudes, esta estabilidad “podría tener una utilidad diagnóstica”, porque, “en niños, se observó que los que después desarrollaron síntomas depresivos ya presentaban una expansión de la red de saliencia antes de mostrarlos”.

Se ha visto que el tamaño, la forma o la ubicación de las redes funcionales del cerebro está controlada, en parte, por la genética, pero también por nuestras experiencias o por la influencia ambiental. “Un ejemplo extremo de una influencia ambiental que ayuda a ilustrar esta idea es que diferentes partes del cuerpo tienen una cierta cantidad de espacio dedicado en la corteza motora primaria”, explica Charles Lynch. “Si una persona sufre la amputación de un brazo, la representación del miembro amputado en la corteza motora se contraerá, mientras que el tamaño de la representación del miembro intacto, compensatorio, aumentará”, añade.

El hecho de que la expansión de la red de saliencia esté presente desde etapas tempranas del desarrollo cerebral y varios años antes de los primeros síntomas de depresión sugiere una fuerte base genética, aunque este hallazgo no descarta la posible contribución de factores de estrés o experiencias en la vida temprana. “Esto es algo que esperamos investigar ahora”, indica Lynch. El investigador de Cornell especula con la posibilidad de que tener experiencias procesadas por la red de saliencia demasiado a menudo, como las que nos dan un placer inmediato o la dirección de nuestra atención hacia información relevante, positiva o negativa, podría contribuir a síntomas depresivos, como la falta de deseo o una atención exagerada a aspectos negativos de la vida y a cosas que nos dan miedo.

Aunque el tamaño de la red no variaba con los síntomas de la depresión, un análisis más profundo de algunos pacientes, a los que se observó durante un año y medio, en algún caso con hasta 62 resonancias, permitió ver que sí había cambios funcionales entre los nodos de la red que se podían relacionar con la pérdida de deseo o la ansiedad. Esto, según los autores, sugiere que la red de saliencia juega un papel crucial en la depresión, no tanto por cambios estructurales, sino por cómo sus nodos se comunican durante diferentes estados emocionales.

“Existen múltiples implicaciones clínicas potenciales a largo plazo, pero al mismo tiempo, es importante dejar claro que no esperamos que los escáneres cerebrales se utilicen para diagnosticar la depresión”, apunta Lynch. “Aún queda mucho trabajo por hacer, como determinar cómo de específico es este efecto para la depresión en comparación con otros tipos de enfermedades psiquiátricas”, añade. “Sin embargo”, concluye, “a corto plazo, creemos que sería posible incorporar información sobre cómo están organizadas estas redes funcionales del cerebro en individuos con depresión para ajustar [en tratamientos personalizados] la forma en que aplicamos terapias de estimulación cerebral, como la estimulación magnética transcraneal o la estimulación cerebral profunda”.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Freud, Sobre la psicología del colegial

 S. Freud, Sobre la psicología del colegial (1914)

Nota introductoria:

Entre los nueve y los diecisiete años de edad (1865-1873), Freud estudió en el «Leopoldstadter Kommunalreal und Obergymnasiurn» de Viena, conocido popularmente como «Sperlgymnasiurn» por estar situado en la calle Sperl. Más tarde su nombre fue modificado y se lo designó «K. k. Erzherzog Rainer-Realgymnasiurn». El presente trabajo fue escrito para una compilación destinada a celebrar el 50º aniversarío de la fundación del colegio. En una carta a un condiscípulo escrita el 16 de junio de 1873 (1941), Freud detalla los pormenores de su examen final del bachillerato, mencionando en particular el ensayo sobre la elección de una profesión, al que hace referencia en este escrito (AE, 13, pág. 248) y que fuera calificado como «sobresaliente» por los examinadores (James Strachey)

Uno tiene un raro sentimiento cuando a edad tan avanzada vuelve a recibir la orden de redactar una «composición en alemán» para el colegio; pero obedece de manera automática, como aquel veterano que, a la voz de «¡Atención!», se ve constreñido a llevarse las manos a las costuras del pantalón dejando caer al suelo su paquetito. Es asombroso cuán pronto dice uno que sí, que colaborará, como si en el último medio siglo nada hubiera cambiado. Y, sin embargo, uno ha envejecido desde entonces, frisa ya los sesenta años, y tanto el sentimiento del propio cuerpo como el espejo le muestran de manera indudable cuánto lleva ya ardiendo la vela de su vida.

Todavía diez años atrás pudo uno tener momentos en los que repentinamente volvió a sentirse joven; cuando, ya barbicano y con todas las cargas del ciudadano y padre de familia, andaba por las calles de la ciudad natal y de improviso tropezó con este o estotro señor anciano, pero bien conservado, a quien saludó casi humillado porque había reconocido en él a uno de sus profesores de la escuela secundaria. Pero después uno se quedó parado, siguiéndolo, meditativo, con la vista: «¿Es realmente él, o solo alguien que se le parece hasta inducir a engaño? ¡Pero cuán joven se le ve, y tú que has envejecido tanto! ¿Es posible que estos hombres, antaño para nosotros los representantes de los adultos,, fueran tan poco mayores que nosotros?».

El presente quedó entonces como en penumbra, y los años vividos entre los diez y los dieciocho se empinaron desde los rincones de la memoria con sus presentimientos y errores, sus trasformaciones dolorosas y éxitos entusiasmantes, las primeras miradas a un mundo sepultado de la cultura, que, por lo menos a mí, me serviría más tarde de inigualado consuelo en la lucha por la vida; los primeros contactos con las ciencias, entre las que uno pensaba poder elegir aquella a la que prestaría sus servicios -sin duda alguna inapreciables-. Y creí acordarme de que toda esa época estuvo recorrida por un presentimiento que al comienzo se anunciaba solo quedamente, hasta que pudo vestirse con palabras expresadas en la composición del examen de bachillerato: en mi vida, yo quería hacer alguna contribución a nuestro humano saber.

Luego me hice médico, pero en verdad más bien psicólogo, y pude crear una nueva disciplina psicológica, el llamado «psicoanálisis», que hoy atarea a médicos e investigadores de países cercanos y de países lejanos donde se habla otras lenguas, provocando alabanzas y censuras -aunque desde luego apenas se habla de él en la propia patria-.

Como psicoanalista debo interesarme más por los procesos afectivos que por los intelectuales, más por la vida anímica inconsciente que por la consciente. El sacudimiento que me causó el encuentro con mi antiguo profesor de la escuela secundaria me advierte que debo hacer una primera confesión: No sé qué nos reclamaba con más intensidad ni qué era más sustantivo para nosotros: ocuparnos de las ciencias que nos exponían o de la personalidad de nuestros maestros. Lo cierto es que esto último constituyó en todos nosotros una corriente subterránea nunca extinguida, y en muchos el camino hacia las ciencias pasaba exclusivamente por las personas de los maestros; era grande el número de los que se atascaban en este camino, y algunos -¿por qué no confesarlo?- lo extraviaron así para siempre.

Los cortejábamos o nos apartábamos de ellos, les imaginábamos simpatías o antipatías probablemente inexistentes, estudiábamos sus caracteres y sobre la base de estos formábamos o deformábamos los nuestros. Provocaron nuestras más intensas revueltas y nos compelieron a la más total sumisión; espiábamos sus pequeñas debilidades y estábamos orgullosos de sus excelencias, de su saber y su sentido de la justicia. En el fondo los amábamos mucho cuando nos proporcionaban algún fundamento para ello; no sé si todos nuestros maestros lo han notado. Pero no se puede desconocer que adoptábamos hacia ellos una actitud particularísima, acaso de consecuencias incómodas para los afectados. De antemano nos inclinábamos por igual al amor y al odio, a la crítica y a la veneración. El psicoanálisis llama «ambivalente» a ese apronte de opuesta conducta, y no le causa turbación alguna pesquisar la fuente de esa ambivalencia de sentimientos.

Nos ha enseñado, en efecto, que las actitudes afectivas hacia otras personas, tan relevantes para la posterior conducta de los individuos, quedaron establecidas en una época insospechadamente temprana. Ya en los primeros seis años de la infancia el pequeño ser humano ha consolidado la índole y el tono afectivo de sus vínculos con personas del mismo sexo y del opuesto; a partir de entonces puede desarrollarlos y trasmudarlos siguiendo determinadas orientaciones, pero ya no cancelarlos. Las personas en quienes de esa manera se fija son sus padres y sus hermanos. Todas las que luego conozca devendrán para él unos sustitutos de esos primeros objetos del sentimiento (acaso, junto a los padres, también las personas encargadas de la crianza), y se le ordenarán en series que arrancan de las «imagos», como decimos nosotros, del padre, de la madre, de los hermanos y hermanas, etc. Así, esos conocidos posteriores han recibido una suerte de herencia de sentimientos, tropiezan con simpatías y antipatías a cuya adquisición ellos mismos han contribuido poco; toda la elección posterior de amistades y relaciones amorosas se produce sobre la base de huellas mnémicas que aquellos primeros arquetipos dejaron tras sí.

Entre las imago de una infancia que por lo común ya no se conserva en la memoria, ninguna es más sustantiva para el adolescente y para el varón maduro que la de su padre. Una necesidad objetiva orgánica ha introducido en esta relación una ambivalencia de sentimientos cuya expresión más conmovedora podemos asir en el mito griego del rey Edipo. El varoncito se ve precisado a amar y admirar a su padre, quien le parece la criatura más fuerte, buena y sabia de todas; Dios mismo no es sino un enaltecimiento de esta imagen del padre, tal como ella se figura en la vida anímica de la primera infancia. Pero muy pronto entra en escena el otro lado de esta relación de sentimiento. El padre es discernido también como el hiperpotente perturbador de la propia vida pulsional, deviene el arquetipo al cual uno no solo quiere imitar, sino eliminar para ocupar su lugar. Ahora coexisten, una junto a la otra, la moción tierna y la hostil hacia el padre, y ello a menudo durante toda la vida, sin que una pueda cancelar a la otra. En tal coexistencia de los opuestos reside el carácter de lo que llamamos «ambivalencia de sentimientos».

En la segunda mitad de la infancia se apronta una alteración de este vínculo con el padre, alteración cuyo grandioso significado apenas imaginamos. El varoncito empieza a salir de la casa y a mirar el mundo real, y ahí fuera hará los descubrimientos que enterrarán su originaria alta estima {Hochschätzung} por su padre y promoverán su desasimiento de este primer ideal. Halla que el padre no es el más poderoso, sabio, rico; empieza a descontentarle, aprende a criticarlo y a discernir cuál es su posición social; después, por lo común, le hace pagar caro el desengaño que le ha deparado. Todo lo promisorio, pero también todo lo chocante que distingue a la nueva generación reconoce por condición este desasimiento respecto del padre.

Es en esta fase del desarrollo del joven cuando se produce su encuentro con los maestros. Ahora comprendemos nuestra relación con los profesores de la escuela secundaria. Estos hombres, que ni siquiera eran todos padres, se convirtieron para nosotros en sustitutos del padre. Por eso se nos aparecieron, aun siendo muy jóvenes, tan maduros, tan inalcanzablemente adultos. Trasferíamos sobre ellos el respeto y las expectativas del omnisciente padre de nuestros años infantiles, y luego empezamos a tratarlos como a nuestro padre en casa. Les salimos al encuentro con la ambivalencia que habíamos adquirido en la familia, y con el auxilio de esta actitud combatimos con ellos como estábamos habituados a hacerlo con nuestro padre carnal. Si no tomáramos en cuenta lo que ocurre en la crianza de los niños y en la casa familiar, nuestro comportamiento hacia los maestros sería incomprensible; pero tampoco sería disculpable.

Otras vivencias, difícilmente menos importantes, tuvimos como estudiantes secundarios con los sucesores de nuestros hermanos y hermanas, con nuestros compañeros; pero estarán destinadas a escribirse en otra hoja. El jubileo de la escuela retiene nuestro pensamiento junto a los profesores

lunes, 2 de septiembre de 2024

Bolsa familia, la exitosa idea de Lula que sacó a Brasil de la pobreza y el Tercer mundo

1 de 4:

Naiara Galarraga Gortázar, "Bolsa familia. La exitosa fórmula de Lula para acabar con la miseria heredada". El País, 1 sept 2024:

Dos tercios de la primera generación de niños que recibieron la ayuda del programa brasileño contra la pobreza prosperaron y la mitad logró un empleo formal

Jesiel Viana es un ingeniero de software brasileño de 34 años que no tiene fotos de su infancia. En aquella época no había celulares, su familia era pobrísima y todo quedaba lejos. Creció en Inhuma (Piauí), una pequeña ciudad de interior en el Brasil más árido y necesitado. La electricidad solo llegó este siglo, cuando él tenía 15 años. Hijo de agricultores —una madre que consigue leer y escribir y un padre analfabeto—, Viana pertenece a la primera generación de los hijos de Bolsa Familia, el programa que sacó a 25 millones de brasileños de la miseria, mitigó el hambre, mejoró la salud… Aquella pequeña ayuda mensual —unos 144 reales actuales, 25 dólares o 23 euros— cambió el destino de esta familia con tres hijos que plantaba frijol y mandioca. Malvivían con lo mínimo y con préstamos a precio de usura. Aquel crío que vio su primer ordenador a los 18, logró una maestría en Ingeniería de Software y es profesor. Su caso puede parecer excepcional pero no lo es tanto, según acaba de certificar un estudio académico.

Los investigadores han constatado que el 64% de la primera generación de hijos de Bolsa Familia son adultos que ya no necesitan ayudas públicas, rompieron el ciclo de la pobreza que a menudo atrapó a sus familias durante siglos. Y la mitad logró algún empleo formal, según el estudio Social mobility and CCT programs: The Bolsa Família program in Brazil (Movilidad Social y los programas de transferencia de dinero: el programa Bolsa Familia en Brasil), publicado en la revista World Development Perspectives (Perspectivas del Desarrollo Mundial). Los autores siguieron a los beneficiarios de 7 a 16 años entre 2005 y 2019 para revisar si de adultos aún necesitaban al Estado para lo más básico.

Bolsa Familia, creado por Fernando Henrique Cardoso y expandido por Luiz Inácio Lula da Silva, es conocido como uno de los programas contra la miseria más eficaces y baratos del mundo. Pese a su éxito, todavía 21 millones de hogares necesitan esta paga mensual —emblema de la política social del Partido de los Trabajadores— cuya cuantía se quintuplicó a partir de la pandemia.

“El programa tiene efectos positivos a largo plazo, son efectos no anticipados. Nadie pensó en eso cuando se creó Bolsa Familia”, explicó al diario Valor Econômico uno de los autores del estudio, Paulo Tafner, director del Instituto Mobilidade e Desenvolvimiento Social. El economista sostiene que el éxito está en que Bolsa Familia impone dos contrapartidas: es obligatorio que los hijos vayan a la escuela y que estén vacunados. Gracias a eso, varias generaciones siguieron estudiando sin tener que trabajar para ayudar a la economía familiar.

Con los años, al Estado le ha salido rentable, según el citado estudio. Aquellos niños contribuyen a las arcas públicas con sus impuestos. Se creó un círculo virtuoso que, de todos modos, no venció las desigualdades. Bolsa Familia funcionó mejor entre los hombres, los blancos y las regiones más prósperas.

Como Viana, millones de brasileños conquistaron —gracias a ayudas públicas y a aprovechar cada oportunidad— una vida inimaginable cuando eran niños. Estas son las historias de cuatro de ellos: el ingeniero informático que creció sin luz en Piauí; una psicóloga y próspera empresaria que empezó a trabajar a los 14, más tarde que sus hermanos; un técnico ayudante de cardiólogo que a los 13 compartía un único par de zapatillas con un hermano y una profesora de inglés y portugués criada por una abuela viuda que una vez al mes lograba darle un capricho, unas galletas rellenas pagadas a crédito.

“Mi abuela nos crio a mis dos hermanos y a mí”, arranca al teléfono. “Era una viuda analfabeta con una pensión mínima, pero dentro de todas las dificultades no dejó que nos faltara nada de lo básico. Bolsa Familia para nosotros no fue cuestión de supervivencia, como para otros, pero nos trajo cierta dignidad”, dice esta carioca que enseña idiomas en dos colegios privados. Con la ayuda, pudo brindarles momentos de felicidad en medio de aquella precariedad. Bolsa Familia significaba hacer un plan especial, ir al parque, un juguete. Quizá estrenar ropa en Navidad. Y un pequeño capricho de vez en cuando. “En aquella época había ambulantes que vendían puerta a puerta un kit de galletas rellenas, o yogures, y se pagaba el mes siguiente”.

A los 18 años, Dos Santos tuvo su primer empleo formal. Y a los 24 entró a la universidad gracias a un préstamo del que le quedan solo dos cuotas por pagar.

“Siempre digo que soy hija de políticas públicas”, recalca Barbosa, la pequeña de tres hermanos criados por una madre sola que trabajó toda su vida en servicios generales y durante un par de años necesitó Bolsa Familia. Con eso, en aquella fase difícil, pudieron comprar material escolar o comer carne alguna vez. El destino de la pequeña empezó a cambiar en tercer o cuarto curso, al entrar en un programa de erradicación del trabajo infantil. Surtió efecto. A los 14 años ganaba dinero como niñera y estudiaba de noche, pero supuso una enorme mejora respecto a sus hermanos: el mayor trabajó desde los 9, el mediano a los 11. “Aquel programa se convirtió en un refugio. Hice kárate, teatro, dibujo, refuerzo escolar, literatura… Me amplió las miras, me dio un repertorio para la vida”.

Barbosa da clase en la universidad y trabaja como psicóloga con niños autistas en la próspera consulta que creó. Es una orgullosa contribuyente. Hija de fundadores del Movimiento de los Sin Tierra, apunta: “Si quiero hacer un análisis bien liberal, diré que aporto 20.000 reales mensuales [3.500 dólares] en impuesto de sociedades a las arcas públicas”. Confía en que ese dinero sirva para dar oportunidades a quien las necesita.

Explica que, con la llegada de Lula al poder, en 2003, familias como la suya dejaron de sentirse desamparadas. Sus vidas cambiaron. Su progenitora, casada a los 14, madre a los 16, cumplió su sueño (con ayuda pública) de comprar una casa de ladrillo, tejas y con baño decente. “Y yo tengo una vida que nunca soñé. Casa propia, coche, un doctorado…”.

El mayor de cinco hermanos, las cosas iban lo suficientemente bien en la familia para que todos estudiaran en colegios privados hasta que todo se torció. Su padre se quedó en paro, le embargaron las cuentas. “Fueron unos años muy complicados”, relata. Lo primero, todos a la escuela pública. Luego, la madre y los hermanos mayores hicieron lo que toda familia brasileña cuando pierde los ingresos: vender empanadillas o dulces en la calle. “Bolsa Familia fue fundamental”, un salvavidas, porque, aunque su padre encontró un trabajo, no llegaba para mantener a los siete.

Zanetti, que siempre fue buen estudiante y trabaja como técnico en estimulación cardiaca artificial, apunta un ejemplo muy claro para ilustrar lo que significa ser pobre. “Cuando yo tenía 13 años, mi hermano y yo estudiábamos en turnos separados. A la gente le parecía raro. Es que no teníamos más que un par de zapatillas de deporte para los dos. Y, claro, sientes vergüenza”. A la escasez material se sumaba la marginación por puro desconocimiento. Aunque en casa tenían una pequeña biblioteca, vivieron años sin documentación ni acceso a los bancos. El apoyo de otros evangélicos fue crucial, añade.

Cuando el primogénito consiguió una beca para la universidad y unas prácticas pagadas, empezó la familia a salir del agujero. Tanto él como sus cuatro hermanos construyeron proyectos de vida, se emanciparon del Estado.

Creció lejos de casi todo, con casi nada en una ciudad agrícola. A los 11 años, el chaval que se convirtió en programador de software trabajaba la tierra y cada noche viajaba 30 kilómetros para ir a clase. El mayor de tres, a los 12 años tuvo su primer pantalón largo —unos jeans—. Comían carne a lo sumo una vez por semana o cuando cazaban algún animal silvestre. Bolsa Familia, que su madre recibió durante más de una década, era esencial porque incluso con eso eran muchas las estrecheces. “Vivíamos con lo mínimo, mis padres no gastaban nada, son evangélicos”.

A los 18 Viana se mudó a otra galaxia, a Brasilia, a casa de un tío suyo. Allí vio la primera computadora de su vida. Trabajó en una gasolinera para ahorrar antes de ir a la universidad gracias a una beca. Recuerda que se matriculó en informática porque “el coste del material era cero”. Al principio estaba perdidísimo. “No entendía ni los conceptos más básicos, pero me daba vergüenza preguntar”, pero siempre tuvo la convicción de que saldría adelante y enorme confianza en sí mismo. Tras ganarse muy bien la vida durante unos años en la capital como ingeniero informático, quiso regresar a casa, a Piauí, uno de los Estados donde más familias reciben Bolsa Familia. Opositó y consiguió una plaza de profesor en un instituto federal donde el alumnado se cree que bromea cuando les cuenta que creció allí cerca con enormes estrecheces. Sin luz, ordenador o fotos.

Las carencias persisten. A veces se lleva a algún estudiante a almorzar a casa con su familia porque si no se quedaría sin comer.

2.º de 4:

Naiara Galarraga Gortázar, "El presidente Lula reformula el exitoso programa Bolsa familia para combatir la pobreza en Brasil", en El País, 3 mar 2023:

El izquierdista mantiene la cuantía de 600 euros que aumentó Bolsonaro y más de 20 millones de familias reciben la paga mensual

Bolsa Familia, el programa contra la pobreza más emblemático de los Gobiernos progresistas de Brasil, recupera ese nombre —el original, con el que alcanzó fama internacional— y reinstaura una serie de requisitos que los beneficiarios no necesitaron cumplir mientras gobernó la extrema derecha. Luiz Inácio Lula da Silva ha presentado este jueves en Brasilia los detalles sobre la paga mensual que reciben unos 22 millones de familias pobres. El Bolsa Familia reformulado tiene dos padres: Lula, que ahora vuelve a exigir que los críos vayan a la escuela, estén vacunados y que las embarazadas se sometan a revisiones prenatales y añade un suplemento por cada hijo menor, y el expresidente Jair Bolsonaro, que aumentó a 600 reales por familia (108 euros, 115 dólares) una cuantía que ahora se mantiene.

El presidente Lula ha destacado que Bolsa Familia “no es un programa de un Gobierno, de un presidente de la república, es de la sociedad brasileña. Y solo funcionará si al sociedad lo fiscaliza”. En la ceremonia de presentación, celebrada en Brasilia, el mandatario ha compartido protagonismo con Isamara Mendes, una joven doctorada en la universidad que ha contado cómo la paga ofreció a su familia oportunidades impensables hasta entonces.

Lula ha creado el nuevo Bolsa Familia y dos pagas suplementarias vía un decreto que debe refrendar el Congreso. Las familias recibirán 150 reales más por cada hijo hasta de seis años, y 50 reales por cada uno entre los 7 y los 18 años. Y vuelve a ser obligatorio cumplir una serie de requisitos que contribuyeron a notables mejoras en las tasas de mortalidad infantil y escolarización.

Bolsa Familia revolucionó la vida de los brasileños que no tenían dinero ni para las necesidades más básicas. Fue uno de los instrumentos clave de las políticas públicas que lograron sacar a millones de la pobreza extrema y de la pobreza a secas. Y además con la ventaja de que era eficaz y, al menos hasta la pandemia, también barato. Suponía un 0,5% del PIB. Con esa inversión, una quinta parte de los beneficiados prosperó hasta dejar de necesitar la ayuda, según un estudio del Instituto brasileño de Movilidad y Desarrollo Social publicado por Folha de S. Paulo hace un año.

A medida que Bolsa Familia empezó a dar frutos, se convirtió en la gran marca electoral de Lula y del Partido de los Trabajadores. Por eso, una de las primeras decisiones de Bolsonaro fue rebautizarlo. Auxilio Brasil se llamaba. Pese a los vaivenes con el nombre, la cuantía se consolidó gracias al oportunismo político y a la pandemia.

El modelo de país que Lula y Bolsonaro propusieron a sus compatriotas en la última campaña electoral difícilmente podrían ser más antagónicos. Un único punto en común destacaba entre una maraña de propuestas diametralmente opuestas: los 600 reales de la paga mensual para los brasileños más necesitados, las familias que viven con hasta 218 reales por cabeza (menos de 40 dólares). En su carrera hacia la presidencia, tanto el izquierdista como el ultraderechista prometieron desde el minuto uno mantener una cuantía fruto de un aumento decidido al calor de la pandemia —Bolsonaro y el Congreso triplicaron lo que se pagaba antes del coronavirus— y mantuvo los 600 reales por motivos electoreros con maniobras parlamentarias para ganarse el favor de los votantes más pobres, un electorado tradicionalmente fiel al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.

A Bolsonaro no le funcionó para ganar los comicios. Entre otros motivos porque un breve parón en los pagos, vitales para que millones de familias consigan comer y lo más básico, hizo que la desconfianza de los beneficiarios en él se disparara. Lula en ningún momento sopesó siquiera, al menos en público, volver a la cuantía prepandemia porque hay 33 millones de brasileños que padecen hambre y porque hubiera sido un suicidio político.

El Gobierno lleva dos meses escrutando el listado de beneficiarios que, según denuncia, Bolsonaro engordó en busca de votos. La idea es echar a los usuarios fraudulentos para que entren 700.000 familias que están en lista de espera.

Muestra del inmerso valor político de Bolsa Familia es que Lula decidió dejar la joya de la corona en manos de uno de los suyos, una destacada figura del PT con amplio apoyo en el Brasil más pobre. Wellington Dias, antiguo gobernador de Piauí, uno de los estados más pobres y proporcionalmente con mayor tasa de usuarios del programa, es el actual ministro de Desarrollo Social. La antigua candidata presidencial y hoy ministra de Lula, Simone Tebet, de centro derecha, hubiera deseado la cartera pero el PT lo consideró un escaparate demasiado vistoso que podría impulsar sus opciones en una próxima elección, así que fue enviada a un área con peso pero bastante más gris, el Ministerio de Planificación.

3º de 4:

Naiara Galarraga Gortázar, "Réquiem por Bolsa Familia, el programa de Lula contra la pobreza", El País: 6 nov 2021:

Bolsonaro cancela la ayuda emblema del PT, considerada eficaz y barata, para sustituirla por otra de mayor cuantía pero solo hasta después de las elecciones de 2022

El fin de semana largo en que los brasileños conmemoraron el Día de las Brujas y el de los Difuntos también despidieron a Bolsa Familia, el programa contra la pobreza que revolucionó la vida y sacó de la pobreza a millones de personas necesitadas de lo más básico. 14 millones de familias, incluida la de Rozenilda, están sumidas en la incertidumbre porque ya no recibirán el vital subsidio, que va a ser sustituido por otro rodeado aún de mucha incógnita. Con 28 años y un hijo de dos, es un mar de dudas. “Me han contado que [la nueva ayuda] durará hasta 2022. Me genera inseguridad pensar que tal vez en 2022 ya no la recibamos”, explica desde João Alfredo, en el interior de Pernambuco, en un mensaje telefónico. Ella destina los 170 reales mensuales (26 euros, 30 dólares) que recibe desde hace siete años a pagar las cuentas, como muchos en esa región pobre.

La última transferencia de Bolsa Familia, que fue el gran emblema del Partido de los Trabajadores, entró el viernes 29 en las cuentas bancarias de los beneficiarios, pendientes ahora de unas enrevesadas negociaciones parlamentarias. El plan del Gobierno de Bolsonaro es crear otro programa que ya tiene nombre y promesa de cuantía pero carece de los fondos necesarios. Y algo crucial, duraría solo hasta después de las elecciones presidenciales.

Rozenilda también desconoce si para cobrar tendrá que inscribirse en un registro diferente. La burocracia brasileña está digitalizada hasta niveles insospechados, pero es barroca. Supone un verdadero infierno para quien tiene poca formación y una mala conexión a internet. Rozenilda preferiría que las cosas siguieran como hasta ahora: “Yo creo que Bolsa Familia debería continuar porque está funcionando bien hace años”.

Bolsonaro siempre tuvo la marca Bolsa Familia en el punto de mira; quería cambiarle el nombre como fuera. Antes de la pandemia, cercenó el subsidio. Creado hace 18 años por Lula da Silva al poco de asumir la presidencia, era uno de los mayores programas de transferencia de renta del mundo. Y concita un raro consenso en este Brasil tan polarizado. Los economistas lo consideran eficaz y barato.

Impresiona repasar lo logrado en estas casi dos décadas con un gasto del 0,5% del PIB: sacó a millones la pobreza extrema y de la pobreza a secas (solo en 2017 a 3,4 millones y a 3,2 millones respectivamente, según un estudio), mitigó la inseguridad alimentaria y la desigualdad, aumento la escolarización, redujo los embarazos juveniles, mejoró la salud, creó empleos, etcétera. “Es una maravillosa inversión, la sociedad gana multiplicado lo que invierte con el programa”, escribía estos días el economista Rodrigo Zeidan tras enumerar estudios académicos que avalan esos logros.

Bolsa Familia era un pago directo en dinero pero con requisitos, incluido llevar a los hijos a la escuela y tenerlos vacunados. Y priorizó que las mujeres gestionaran el subsidio familiar. Ese legado ha sobrevivido al lastre que los escándalos de corrupción han supuesto al partido de Lula y de Dilma Rousseff.

Está decidido hace meses que el nuevo subsidio se llamará Auxilio Brasil pero los enormes esfuerzos para conseguir los fondos extras requeridos todavía no han fructificado pese a que los efectos de cualquier parón en los pagos serían devastadores para millones que viven en la miseria.

El plan del presidente es duplicar a 400 reales la cuantía actual (189 reales mensuales de media), pero solo hasta diciembre de 2022. El tinte electoralista es evidente porque para entonces Brasil ya debería haber elegido a su próximo presidente. Lo más probable es que sea un mano a mano entre Lula y él. Se desconoce qué ocurriría entonces con las acuciantes necesidades de los brasileños más miserables.

Durante sus muchos años como diputado, Bolsonaro fue muy crítico con Bolsa Familia. Lo consideraba una máquina formidable de compra de votos. “Tenemos que acabar, hacer una transición [para terminar] con Bolsa Familia porque, cada vez más a menudo, la gente pobre, ignorante, se convierte en un votante comprado por el PT”, proclamó en 2011 en el Congreso. Pese a esa postura y a que llegó al Gobierno con un programa ultraliberal en política económica, su primera reacción ante la pandemia fue implantar un monumental programa de ayudas directas para quienes perdieron su renta, que también benefició a quienes recibían Bolsa Familia. Para los extremadamente pobres, supuso un dineral. Disparó la popularidad de Bolsonaro y por unos meses la pobreza disminuyó, pero ha vuelto con fuerza. También el hambre.

En pleno año electoral, y para animar su menguante popularidad, Bolsonaro asume algo que era anatema hasta hace nada. Para financiar el Auxilio Brasil, el Ejecutivo tendrá que saltarse temporalmente el techo de gasto, paso que su ministro de Economía, Paulo Guedes, respalda. Pero ahora falta que el Ejecutivo y los grupos parlamentarios que lo apoyan den con la fórmula exacta. Todo parece indicar que será filigrana. La subsistencia de millones de familias desde Amazonia, hasta el interior del nordeste o las periferias de las grandes capitales depende en los próximos días y semanas de lo que decidan en Brasilia.

4.º de 4:

Marina Rossi y Afonso Benites: "Bolsonaro cercena el programa Bolsa Familia que redujo la miseria en Brasil", El País, 2 de feb. de 2020:

El Gobierno ha cortado los subsidios del programa emblema de Lula y la lista de espera oficial es de medio millón de familias, aunque las estimaciones indican que es el triple

Ermanda Maria de Sena, de 51 años, tardó 20 minutos en encontrar los carnés con los que recibió las prestaciones sociales durante más de 15 años. “¡Aquí están!”, gritó desde su habitación, antes de salir corriendo y posar para la foto. Fue la primera en inscribirse en el programa Bolsa-Escuela, el precursor del Bolsa Familia, el proyecto estrella de los años en los que el Partido de los Trabajadores (PT) estaba en el poder y que ayudó a reducir la miseria en Brasil.

Ermanda muestra el carné número 01 con orgullo al recordar el día que lo recibió de manos del entonces presidente Fernando Henrique Cardoso (Partido de la Social Democracia Brasileña), que gobernó entre 1994 y 2002. “Estaba embarazada de mi chico”, dice. “Cuando [Cardoso] me dio el carné, lloré”. Era 2001. El mandatario  acudió hasta São José da Tapera, en el noreste de Brasil, para lanzar el programa que les pagaba 15 reales (3,15 euros) al mes —el 8% de un salario mínimo— a las familias que tuvieran niños de hasta seis años y a las mujeres embarazadas o en fase de lactancia identificadas como desfavorecidas.

Han pasado casi 20 años y el programa Bolsa Familia, lanzado en 2003 durante el primer año del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrenta ahora a la incertidumbre. Pese a que, por primera vez, sus beneficiarios recibieron un pago adicional a finales de 2019 por una promesa de campaña del  ultraderechista Jair Bolsonaro, la subvención va poco a poco perdiendo aliento. Entre julio y octubre del año pasado —último mes con datos oficiales de las nuevas concesiones—, la cantidad de nuevas familias que accedieron al programa, que paga 89 reales per capita (unos 18 euros) se desplomó. A partir de mitad de año, el promedio de las nuevas concesiones, que antes era de 220.000 familias al mes, cayó a menos de 10.000.

El Gobierno promete cambios en el programa, que se convirtió en una marca social y una conquista política vinculada al PT, especialmente en el noreste de Brasil, la zona más pobre del país, donde Lula aún conserva la simpatía de gran parte de la población. Ernanda, la beneficiaria número 01 de la transferencia de renta en Brasil, crió sola —con ayuda de las subvenciones— a sus seis hijos en Alagoas, una región semiárida. Después se casó, sufrió la muerte de su esposo, que era militar, y ahora cobra una pensión de viudedad de casi 3.000 reales (630 euros). Ya no pide ayuda.

Su familia, sin embargo, que ahora vive en la ciudad de Teotônio Vilela, a unos 160 kilómetros de su casa, no ha logrado escapar de la necesidad de la Bolsa Familia. Pero los fondos se hacen esperar. “Son cinco meses ya los que estoy esperando [a que llegue la ayuda], y nada”, afirma uno de sus hijos, Carleandro de Sena, de 27 años. “Todos los meses voy a la secretaría [de Desarrollo Social] y me dicen que vuelva al mes siguiente”, apunta su esposa, Beatriz da Silva, de 22 años. Desempleados y con tres niños, viven con la ayuda de Ermanda y con lo que Carleandro gana como mototaxista.

Ambos están entre el medio millón de familias en la lista de espera para poder recibir esta ayuda social —ese es el número oficial, pero la lista podría ser mucho más alta—. Según el Ministerio de Ciudadanía, en la actualidad existen 494.229 familias inscritas en este registro y que están habilitadas para cobrar la subvención del programa Bolsa Familia.

El ministerio reconoce los recortes de los últimos meses, pero afirma que la inclusión de nuevas familias se normalizará “con la conclusión de los estudios de reformulación de la Bolsa Familia”. Sin embargo, los datos oficiales también podrían estar por debajo de la realidad.

Cálculos realizados por EL PAÍS, a partir de datos públicos, con ayuda de especialistas, arrojan que 1,7 millones de familias, o unas 5 millones de personas, estarían actualmente aptas para acceder al programa de ayuda antimiseria. Son tres veces más de lo que el Gobierno Federal ha anunciado – 494.229 familias —, sin detalles de como llegó a ese número.

El escenario es inédito en la historia del programa. A finales de 2018, Brasil contaba con 13,5 millones de personas en condiciones de miseria, en una tendencia ascendente desde 2015.

“Desde mayo no autorizan el acceso de nuevos beneficiarios”, dice Delmiro Augusto Oliveira Filho, gestor del Bolsa Familia en Inhapi, municipio de 18.000 habitantes en Alagoas, noreste de Brasil. Oliveira Filho explica que los recortes siempre han existido porque, para seguir cobrando la ayuda el interesado tiene que actualizar el registro. Si no lo actualiza, lo pierde. “Lo que no es normal es cerrarles las puertas a los nuevos [necesitados]”, completa Filho, que ve la misma situación en toda la región. En su grupo de WhatsApp con otros gestores del mismo programa en decenas de ciudades, la queja es la misma.

domingo, 1 de septiembre de 2024

El efecto cobra

 El efecto cobra: cuando un intento de solución a un problema en realidad lo empeora

El término proviene de una anécdota en los tiempos de la dominación británica en la India.

El gobierno británico estaba preocupado por el número de cobras venenosas en Delhi. Por tanto, el gobierno ofreció una recompensa por cada cobra muerta.

Al principio, fue una estrategia exitosa y un gran número de serpientes fueron matadas por su recompensa. Sin embargo, personas emprendedoras comenzaron a criar cobras por su recompensa muertas. Cuando el gobierno se percató de ello, el programa de recompensas fue cancelado,  y eso motivó que los criadores liberaran a las (ya sin valor) cobras.

Como resultado la población de cobras salvajes aumentó: la aparente solución al problema lo hizo aún peor. Actualmente, el término se utiliza para ilustrar las causas de una estimulación incorrecta en economía y política.

domingo, 25 de agosto de 2024

Biblioteca grecolatina

Gran biblioteca de clásicos grecolatinos en francés, y a veces en versión bilingüe 

https://remacle.org/

Poema de Séneca a Córdoba

Versos de Séneca a Córdoba, entre otros compuestos en el exilio de Córcega, tal vez apócrifos.


En la ciudad de Córdoba.


Córdoba, mésate el cabello, entristece tu rostro,

envía a mis cenizas el don de tu llanto.

Lamenta, Córdoba, ahora lejana, a tu vate;

tú, Córdoba, no conociste nunca tiempo más triste,

ni el tiempo en que, revueltas las fuerzas del mundo,

sobre ti la guerra vino a dar la ruina, cuando,

presa de males de acá y allá, perecías

y te eran contrarios Pompeyo y César; ni el tiempo

en que trescientas muertes te diera una noche

que fue para ti la más larga. Ni cuando el ladrón lusitano [Viriato]

azotaba tus muros y clavaba en tus puertas su lanza torcida.

Yo, un día tu gran ciudadano, tu gloria,

estoy preso en un risco: Córdoba, mésate el cabello.

sábado, 24 de agosto de 2024

El profesor que guarda los escritos de sus alumnos para que los lean 20 años después

Caio Ruvenal, "Una visita de tu yo adolescente: el profesor que guarda los escritos de sus alumnos para que los lean 20 años después", en El País, 24 ago 2024:

 Una visita de tu yo adolescente: el profesor que guarda los escritos de sus alumnos para que los lean 20 años después

El documental ‘El método Farrer’ muestra el impacto que produjo a los estudiantes de un maestro recibir las cartas que les encargó escribirse a sí mismos cuando fueran adultos

Las preocupaciones de los adolescentes tienen que ver con: “Todas las chicas están más delgadas que yo”, “la escuela es lo más frustrante que existe en el mundo” o “me da miedo enamorarme de un chico y que otra se enamore de él”. Son pensamientos reales que escribieron a los 14 años cientos de alumnos de noveno grado del profesor canadiense Bruce Farrer (hoy 83 años), quien desde 1962 hasta el año pasado encargaba a sus estudiantes que escribieran a su yo del futuro una carta en la que describieran sus miedos y aspiraciones. Pero el ejercicio no se quedó en una mera tarea de clase: 20 años después de la redacción de cada uno de aquellos textos, Farrer las fue enviando una por una a sus autores. Ahora el documental El método Farrer, de la española Esther Morente, que se estrena en salas el 30 de agosto, muestra cómo algunos de aquellos adolescentes, hoy convertidos en adultos, se han enfrentado a su yo del pasado.

“Les ofrecía a mis estudiantes la oportunidad de reflexionar sobre su vida a los 14 años y pensar en el futuro, en la mejor manera de prepararse para cumplir sus objetivos. Les decía: no os limitéis a decir lo que hicisteis el fin de semana pasado, tampoco quiénes son vuestros familiares. Dentro de 20 años seguiréis sabiendo quiénes son; habladme de vuestras relaciones con ellos, qué os irrita, qué admiráis”, cuenta Farrer. Lo hace por videollamada desde su pequeña granja en Qu’Appelle, en la Canadá profunda, donde pasa su tiempo de jubilado cuidando de sus gallinas y vacas. “Siempre he disfrutado leyendo historias personales. Escribo un diario que empecé a los 10 años y la noche antes de mi boda, hace 50, me escribí una carta que releí en mi vigesimoquinto aniversario”.

Las cartas, un tesoro que se pierde

Los ensayos de diez páginas que Farrer pedía a sus alumnos muestran a adolescentes intentando encajar en la sociedad, enojados con todos y por todo, en la búsqueda de una personalidad auténtica. En las cartas se leen preocupaciones banales —“Ojalá me pueda casar con una chica rubia y que mida 1,75 metros″—, pero también duras realidades cotidianas que exorcizaban en sus textos privados: “Hago escondrijos en el bosque para esconderme y alejarme de la frustración”; o “mi padre tiene problemas con el alcohol y desaparece durante días”. Farrer opina sobre esta edad plagada de cambios físicos y emocionales: “Creo que son los años más difíciles. La mayoría me dice que al leerlas querían abrazar y consolar a su yo adolescente y decirle: ‘No está tan mal, vales más de lo que crees”.

La película El método Farrer reúne a 13 de aquellos alumnos —seleccionados a partir de una entrevista de 20 preguntas, según la directora valenciana— que redactaron el proyecto en diferentes años. Algunos se quiebran leyendo partes de las misivas y todos comparan su vida de entonces con la de ahora. Donna Rintoul dice que leer su carta le permitió enfocarse en las cosas que valen la pena, porque la recibió cuando acababa de ser diagnosticada con una enfermedad crónica. Nadine Kostek la leyó cuando su hija estaba llegando a la edad que tenía ella cuando redactó el ensayo. “¿Qué le dirías a tu yo de 14 años?”, les pregunta la directora detrás de cámara. “Saca a pasear a tu madre cada día”, “ve a por ese viaje antes de que la vida se te haga tan pesada”, “no te preocupes tanto, todo irá bien”, le responden.

“Tuve mucha suerte de dar con estos alumnos valientes, porque cuando uno habla de su propia intimidad y expone sus heridas de infancia es un momento muy vulnerable. El hecho de compartirlas puede ayudar a quien lo vea a que abrace su propia sombra”, sostiene Esther Morente. Los entrevistados dejan claro el ejercicio de introspección que significó leer las epístolas, aunque Farrer lamenta que una gran mayoría no le agradeció que se las hubiera enviado, teniendo en cuenta el esfuerzo que le costó mantenerlas durante tantos años. En un principio dejaba que sus estudiantes conservaran los textos, pero los perdían o acababan en manos de personas indebidas, así que decidió que él las conservaría.

“Tenía cajas y cajas de cartas almacenadas en la biblioteca, porque además de profesor era el bibliotecario de la escuela. Cerca de mi jubilación, empecé a preocuparme por si alguien tiraba todo ese material, así que me las traje a casa y las guardé en el ático. Era difícil acceder a ellas, así que acabaron en el comedor. A mi esposa no le hizo mucha gracia”, recuerda el profesor. Pero la parte más difícil fue encontrar a los alumnos 20 años después. A pesar de que Fort Qu’Appelle (lugar donde estaba la escuela) es un pueblo pequeño, con poco más de 2.000 habitantes, muchos de los estudiantes se mudaron cuando se hicieron adultos. Facebook fue su aliado principal, pero también recurrió a los padres de los alumnos y a la guía telefónica. Farrer asegura que devolvió más de 2.000.

En varios casos —el documental recoge uno de ellos—, los protagonistas de las cartas habían muerto cuando Farrer las envió. “Esas llegaron a ser más importantes, porque por unos minutos los padres recibían la visita de un hijo o hija muerto. En algunas ocasiones, también llegaron a algún cónyuge. Fue duro. Podían ver todos esos sueños incumplidos por una muerte prematura... y a veces por suicidio”, recuerda Farrer.

Entre las reacciones de los protagonistas ya adultos también hay grandes decepciones. Deportistas que creían que iban a convertirse en ídolos, el que le pide a su yo del futuro que tenga “buenos abdominales” o la aspirante a actriz que apuntó: “Quizás estás leyendo esta carta sentada en Hollywood Hills”. “Tal vez el sentimiento sea de desilusión o vergüenza, pero ¡tenían 14 años! No pueden sentirse avergonzados por eso”, opina Farrer, siempre con respuestas extensas y un pensamiento agudo que lo mantiene entretenido: “No tengo previsto aburrirme nunca”.

A ese personaje tan singular, la película le da un aire de protagonista de cuento de hadas. La narración está contada en primera persona y con un aire místico. Lo describe así la directora Morente después de intercambiar mensajes diarios durante cinco años: “Es que nada más leer su historia me dije que parecía un cuento. Me encargué, dentro de nuestras posibilidades, de que la película fuera como el relato de un hombre perdido en una aldea de Canadá, con una responsabilidad que causó un impacto brutal en sus estudiantes con el paso del tiempo y ahora, con suerte, tendrá un impacto en quien lo vea”.

El castellano, Francisco Umbral.

 El castellano

Francisco Umbral (Madrid, 1935-2007)

 Ninguno de nosotros cumplimos siglo ni milenio ni nada. Quien realmente cumple mil años es el castellano, la lengua española, que ya los cumplió hace poco, con celebraciones en San Millán de la Cogolla, pero luego se han descubierto cosas posteriores, o sea anteriores, y la memoria lírica nos dice que en el año 1001, batalla de Calatañazor, "donde Almanzor perdió el tambor", ya se escucharon ayes castellanos, de modo que estamos en la fija.

Este bloque de tiempo, este paralelepípedo de palabras, esta formidable y espantosa máquina del español sí que levanta su monolito esta noche en la noche de los tiempos. Otros países van a celebrar el puro capricho, la nada, un invento, su propia alegría, pero nosotros debiéramos saber que aquí el único que cumple algo es el idioma, que ha pegado el estirón y ya se habla en medio mundo. Dentro o fuera de las instituciones, el español crece como un árbol de tiempo, se reparte como un río, como una bienhechora riada, y en Estados Unidos ya no es un idioma subalterno, sino un idioma de referencia. Mil años escribiendo castellano, y todavía nos dicen que lo hacemos bien. ¿Pues cómo lo íbamos a hacer al cabo de mil años? Académicos del tiempo, todos, el milenio nos condecora.

Una lengua de mil años es más que una pirámide de Egipto, no por la antigüedad, claro, sino por la traza que ha ido teniendo y por cómo resisten nuestros superlativos y nuestros infinitivos sin que los desgaste el tiempo ni Napoleón.

Nosotros no tenemos los jardines colgantes de Babilonia ni las columnas barrocas de Bizancio, ni los siglos de la Iglesia, levantada por Cristo entre pescadores que eran todos pequeños propietarios, pero tenemos un cimiento de monasterios, una rosa latina en cada adjetivo, una batalla de oro en cada verbo, y no me parece mal que Cataluña exija catalán a los jardineros, pues que el catalán es una variante de lo nuestro, o a la inversa, con pecados de promiscuidad que nosotros también tenemos. Los idiomas fornican entre sí, se hacen en los puertos, como los niños espurios, y luego navegan la vida con vela latina o vikinga, pero unos y otros saben que lo que importa es navegar: vivir no importa.

En cada adjetivo hay un poeta, en cada latinajo hay un santo. Pero hemos llegado realmente al siglo de Bill Gates, que es quien nace y cumple, y el muy horterilla promete suprimir todo el papel del mundo. En esta vida hay que saber elegir entre el árbol y el libro, esos dos milagros de la madera. Sólo que entre libro y libro se pueden seguir plantando árboles. El libro, como el árbol, es ejemplar único, pero la sociedad del milenio no lee libros y prefiere los árboles de navidad, tan horteras, tan cursis.

El milenio del castellano, sin que nadie lo sepa, le da sentido a una fiesta que ni siquiera es pagana, y lo único que se agasaja aquí, sin saberlo, es la literatura, de Berceo al Derecho, de las premáticas de Quevedo a los párrafos de José María Stampa en un juicio. El castellano hizo Castilla, como decía Unamuno que primero nacen las herramientas y luego su uso. No somos sino el uso que de nosotros hace una lengua vieja, bizarra y bien donada.

Publicado originalmente en el diario El Mundo. España, 31 de diciembre del 2000

Elogio de lo inútil, Mario Bunge

 Elogio de lo inútil*

Mario Bunge

Ya había promediado la redacción de esta nota cuando me llegó una invitación de la Universidad de Salamanca par asistir a un acto académico en el que el doctor José María Cerveró Santiago, catedrático de Física Teórica, disertaría precisamente en defensa de lo inútil. Esta coincidencia no lo es tanto porque también yo soy físico teórico y, como el colega salmantino, sé que algunos de los resultados más hermosos de la física, tales como la teoría de Einstein del campo gravitatorio y la teoría cuántica del campo electromagnético, son casi inútiles. O sea, no sirven, por ahora, "nada más" que para entender algunos aspectos de la realidad.

Hace poco, respondiendo a la inevitable pregunta de un estudiante, "¿para qué sirve eso?", le contesté: "Para nada. ¿No le parece admirable que haya gentes que se dan el lujo de preferir cosas hermosas e ideas profundas a artefactos ingeniosos pero, a la postre, superfluos o incluso dañinos, tales como los automóviles acorazados?"

Nuestros primos los monos antropoides no llevan joyas. Tampoco las llevaban nuestros antepasados remotos. Las primeras joyas datan de hace menos de 50 mil años. Las primeras pinturas rupestres, tales como las de Altamira y Lascaux, son aún más recientes. Las mujeres no empezaron a acicalarse sino hace unos pocos miles de años, especialmente en el antiguo Egipto. Los primeros museos de arte y jardines botánicos datan del Renacimiento tardío. Y los salones de belleza fueron inventados hace poco más de un siglo. La técnica precede al arte, como la utilidad a la belleza.

¿Para qué sirve saber que hay infinitos números primos, que las distancias entre las galaxias están aumentando, que los hombres de Neanderthal fueron reemplazados por los de Cromañón y que las cabezas de éstos eran mayores que las nuestras? Para nada. ¿Qué utilidad tiene una sinfonía de Beethoven, una pintura de Velázquez o un relato de García Márquez? La misma que las joyas, las ropas elegantes, los teoremas matemáticos o los hallazgos paleoantropológicos. O sea, ninguna.

No se busca la verdad ni la belleza por sí mismas a menos que se haya asegurado el sustento: Primum vivere, deinde philosophari. Pero no se es plenamente humano a menos que se aprecien la verdad y la belleza por sí mismas. O sea, a menos que se ame lo inútil que emociona o que hace pensar, sin esperar recompensa material alguna.

Sin embargo, la diferencia entre lo útil y lo inútil puede ser transitoria. Hace medio siglo, cuando Francis Crick y James Watson descubrieron el llamado código genético, supieron que con ello la biología molecular alcanzaba la mayoría de edad y que a partir de ese momento se desarrollaría con el vigor y la rapidez propias de una ciencia joven. Pero no sospecharon que pocas décadas después también nacería toda una industria fundada sobre esa ciencia, ni que uno de ellos, Watson, haría fuertes inversiones en dicha industria (Crick, en cambio, siguió ocupándose de temas inútiles, tales como el origen de la vida y la naturaleza de la psiquis).

Otro de mis ejemplos favoritos es el de Apolonio, el primero en describir las secciones cónicas: elipse, parábola e hipérbola. Estas curvas son hermosas, pero no fueron utilizadas hasta el siglo XVII, cuando Galileo se sirvió de la parábola para describir la trayectoria de una bala, y Kepler usó la elipse para describir la órbita de un planeta. El efecto fotoeléctrico, descubierto hace poco más de un siglo, encantó a los físicos porque no depende críticamente de la intensidad luminosa sino de la frecuencia. Durante mucho no sirvió sino para despertar o satisfacer la curiosidad. Eventualmente, a un ingeniero se le ocurrió utilizarlo para abrir y cerrar circuitos eléctricos al paso de una persona. Desde entonces no hay ascensor, escalera mecánica ni máquina-herramienta sin célula fotoeléctrica. Además, la explicación del efecto le valió a Einstein la mitad de su Premio Nobel. Obtuvo la otra mitad por explicar el movimiento browniano como efecto de choques moleculares. Esta fue otra hazaña que no tuvo repercusiones prácticas sino muchos años después.

Ayer, un estudiante me anunció que alguien está pensando en privatizar la astronomía. ¡Qué gran idea! Si alguien comprara un observatorio astronómico iría pronto a la quiebra, con lo que mostraría al gran público que hay objetos sagrados fuera de los templos. Entre esos objetos figuran la ciencia básica, las humanidades y las artes. Estas tres vestales son sagradas porque son patrimonio de la humanidad y porque quien intenta sacar utilidad inmediata de ellas las ensucia y se ensucia.

Lo que pasó con el arte bajo los regímenes autoritarios es elocuente: fue estatizado y, con ello, corrompido. Por ejemplo, en la Unión Soviética la exigencia de atenerse a los preceptos del llamado realismo socialista, que es una versión del utilitarismo, limitó la imaginación de los escritores, artistas plásticos y músicos. Por cierto que siguió habiendo artistas originales, pero no gozaron de apoyo estatal y sus obras no se incorporaron al bien común.

En resumidas cuentas, no exijamos que todo lo que hagamos tenga una utilidad inmediata. Basta que sean buenas, basta que nos ayuden a gozar de la vida. Al fin y al cabo, la búsqueda y el goce de lo inútil distinguen al ser humano de sus parientes de otras especies. Por esto propongo este nuevo nombre para nuestra especie: Homo inutilis.