domingo, 5 de octubre de 2025

Junot Díaz, dossier

  I

Junot Díaz, escritor: “A la gente le gusta odiar a los migrantes, pero lo difícil es enfrentarse al poder”, en El País, por Sergio C. Fanjul, Córdoba - 04 OCT 2025:

El escritor, premio Pulitzer en 2008, visita el festival Cosmopoética, en Córdoba, tras varios años sin publicar y poco antes de entregar su nueva novela, que mezcla ciencia ficción con pobreza

―¿Perdonen, son ustedes miembros de la banda de Leiva?

Resulta que el célebre roquero toca esa misma noche en Córdoba y se hospeda en ese mismo hotel. Al escritor Junot Díaz (Santo Domingo, 56 años) hay quien le confunde con una estrella de rock, aunque no tenga pinta. La que sí tiene pinta, y también pulula por los pasillos, es Mariana Enriquez, ropa negra, melena canosa, otra ilustre participante en el festival Cosmopoética, que termina este sábado.

Pero lo que el audaz fan de Leiva ignora es que se encuentra ante todo un premio Pulitzer, el que Díaz ganó en 2008 por la novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Random House). “¡Lo gané como a quien le toca la lotería!”, dice el autor, aunque esa hibridez del idioma, ese spanglish, ese descaro, ese humor que también muestra en persona, seguro que colaboraron. “Un amigo mío dice que el mayor idioma del mundo es el ‘inglés mal hablado’. Pero yo digo que es, en general, cualquier idioma mal hablado”, apunta el escritor.

—Pero, entonces, ¿cuál es su idioma?

—¡Es que no lo sé!

Díaz, menudo y explosivo, tiene el español “bien jodido”, dice con ímpetu caribeño (aunque, la verdad, tampoco es para tanto). Emigró a Nueva York desde la República Dominicana a los seis años porque su padre era partidario del dictador Rafael Leónidas Trujillo y se convirtió en un claro objetivo en la guerra civil que siguió a la dictadura. “Pero mientras que mis hermanos aprendían bien el inglés, yo ni papa”, cuenta. Díaz nunca se ha apañado con los idiomas: aunque vive en inglés (enseña en el MIT de Massachussets, escribe en la revista The New Yorker y en The New York Times), tras cada conversación repasa mentalmente si se ha expresado correctamente. La inseguridad no cesa. En ambientes latinos se le pide que hable mejor español, y en los anglófonos, lo equivalente: “Bueno, ya he aprendido a estar cómodo siendo incómodo”, zanja.

Total, que lo de ser escritor nunca ha sido el camino más obvio. “Pero creo que es posible tener talento en algo en lo que no tienes native hability [habilidad natural]. Yo pude perseguir la oportunidad en un campo en el que me encuentro muchos desafíos. Escribo poco, quiero evitarlo, pero es algo que te llama: al final tienes que ponerte. Bro [hermano], lo mío es hacer un libro cada 15 años”, dice.

Junot Díaz lleva sin publicar largo tiempo: lo último fue el libro infantil Lola (Beascoa), en 2018, y antes la colección de relatos Así es como la pierdes (Random House), en 2012. Pero, curiosamente, le siguen llamando para eventos literarios. Como escritor sin novedad visitó en junio la Feria del Libro de Madrid, dedicada a la ciudad de Nueva York, y ahora ha sido requerido en el festival Cosmopoética, en Córdoba, que invitó a este diario y que este año estrena la dirección artística de Azahara Palomeque, escritora cordobesa que regresa precisamente después de un largo periplo vital por Estados Unidos. No tener que hablar de la novedad, no tener que “vender el libro”, le permite a Díaz meterse en otros aspectos más interesantes, a su juicio, de la literatura.

Eso sí, en unas semanas el escritor entregará a la editorial la que será su próxima novela, de la que ya ha publicado algunos capítulos en la plataforma Substack. “Casi está hecha”, dice, “es como ciencia ficción, fantasy [fantasía], nerd [friki], muy muy nerd”, dice. Trata sobre un joven que descubre sus poderes sobrenaturales, una trama clásica del género, pero con la particularidad de que crece en un barrio pobre. “Harry Potter es un huérfano, pero en sus historias no brega mucho con esa cuestión, con lo que significa ser pobre o ser huérfano”, dice Díaz. Colgar el texto en Internet le enfrentó por primera vez con los comentarios directos del público, que le hicieron corregir el rumbo de la narración. “Había un personaje muy querido por los lectores, que a mí no me interesaba tanto, y mis amigos me dijeron: no lo mates, ni se te ocurra matarlo”, cuenta divertido. “Aprendo ahí mucho como escritor”.

“Bajo la trama de mi nueva novela está la crueldad de la sociedad”, añade. Una crueldad hoy rampante que el escritor achaca, entre otras cosas, a la irrupción de las redes sociales: “Son importantes los límites que la comunidad pone a la crueldad. Y ahora no hay límites, porque los teléfonos celulares nos impulsan a ser más crueles. Sin límites”. Gracias a ese enfrentamiento que producen las redes, las élites, más poderosas que nunca, pueden dormir bien: “No tienen miedo, nos tienen tan desorganizados... No digo que sea una gran fucking conspiracy [jodida conspiración] en la que ellos sean como The Wizard of Oz [El mago de Oz], es más bien indirecto, pero yo sé que no se sienten threatened [amenazados]”.

La migración que nunca termina

En la sesión inaugural de Cosmopoética, Díaz charló con la puertorriqueña Mayra Santos-Febres, a quien, curiosamente, conoció en la Universidad de Cornell, cuando ambos eran estudiantes y “superactivistas”. Charlaron de literatura, de la naturaleza caribeña y, por supuesto, de la condición de migrante, esa que nunca se disuelve, por muchos años que pasen. “Nunca en la historia del capitalismo hemos tenido esta desigualdad, nunca hemos tenido ricos con tanto poder y con tanta impunidad (¿se dice así?). ¿Y estas élites tan horribles nos hacen creer que el problema son los migrantes? A otro perro con ese hueso, eso es una manipulación full [completa]. Pero a la gente le gusta odiar a los migrantes, es una cosa bien fácil, lo difícil es enfrentarse a quien tiene el poder”, opina Díaz.

La mayoría de los amigos de Díaz que tienen acento extranjero ya andan siempre con el pasaporte encima, “por si les cae encima el ICE [el servicio de inmigración]”. Un conocido con “problemas con sus papeles” ha dejado el trabajo y nunca anda por las calles principales para ir a la compra. “Tiene miedo de que le caigan encima y le manden a Sudán: ese pobre señor se está volviendo loco”, cuenta el autor. Otros pasaron en su día de regularizar su situación, llevan 30 años viviendo en Estados Unidos, y ahora les pueden mandar de vuelta a la República Dominicana. “No están preparados para eso y ya no hay chance [oportunidad]”.

En La maravillosa vida breve de Óscar Wao se hace una descripción muy graciosa del dictador Trujillo, narcisista y ridículo, que podría asimilarse a los hombres fuertes de la actualidad, como Trump o Putin. “La risa política ayuda mucho a los autocrats [autócratas]. Son pocas de esas figuras las que vienen vestidas en sombras, muchas de ellas son ridículas, y eso les ayuda a acercarse, a que el pueblo no les vea como una amenaza, hasta que ya están clavados en la sociedad". ¿Deberíamos dejar de reírnos? “Sí, mientras nosotros nos reímos ellos nos comen full, como un monstruo que nos muerde la pierna. Son peligrosos, tenemos que darnos cuenta de que lo demónico no siempre va a ser como Sauron o Darth Vader. La crueldad no siempre anda con dientes”.

En 2018 Junot Díaz publicó en The New Yorker un artículo donde relataba que había sido víctima de abusos sexuales en su niñez. El texto tuvo un inopinado efecto: una autora le acusó de haberla forzado a besarla y otras le acusaron de comentarios misóginos en sus cursos. Después del consiguiente escándalo y de investigaciones como las del premio Pulitzer, el MIT o el periodista Ben Smith, que lo eximieron, Díaz conservó su estatus, aunque desde otros lugares se protestase contra esas investigaciones. ¿Qué queda de todo aquello? “Yo ahora soy como dos personas. Una continúa con su vida integrada, trabajando en el MIT, publicando en The New Yorker, con sus reseñas literarias en The New York Times. Pero en internet todavía hay gente diciendo que soy un hombre malo. Estamos en un momento en el que la mentira viaja en primera clase. Sin aquel periodista, yo estaría frito”.

II

Junot Díaz: “Yo me saqué un cuchillo y me clavaron otro”, en El País, Laura Fernández, Avilés - 17 JUL 2021:

El Premio Pulitzer reaparece en Avilés después de tres años de silencio tras las acusaciones de acoso sexual. “La rehabilitación no es posible en el mundo de hoy”, afirma.

Cuando en abril de 2018, Junot Díaz (Santo Domingo, 52 años), Premio Pulitzer por La maravillosa vida breve de Oscar Wao, contó en un artículo que había sido violado a los ocho años, se armó un revuelo tremendo. A los pocos días, una exalumna suya, Zinzi Clemmons, le acusó de haberla forzado a besarlo en una ocasión. El escritor admitió haber hecho su confesión precisamente “animado” por el movimiento feminista y se prestó, en público, a hablar del tema, y de las actitudes “misóginas” que le reprocharon escritoras con las que se había cruzado a lo largo de su carrera. También dimitió como presidente del Premio Pulitzer, y accedió a que se le investigara. “Yo acababa de sacarme un cuchillo y me estaban clavando otro”, dice, “pero lo importante era que yo me había sacado aquel cuchillo, que llevaba matándome desde niño”. Las dos investigaciones que se pusieron en marcha, la del Pulitzer y la del Massachusetts Institute of Technology, donde Díaz aún trabaja, concluyeron que no había pruebas suficientes que probaran los hechos que contó Clemmons.

“La rehabilitación no es posible en el mundo de hoy. Es decir, la ferocidad con la que se me ha acusado no va a ser reparada porque, de alguna forma, se busca la culpa. Ha habido periodistas que se han acercado a mí, y sé que han hablado con todas las partes, pero nunca han publicado nada porque lo que se encontraron no era lo que esperaban. Eso sí, me han pedido que vuelva a escribir en su diario, que supongo que es su manera de decirme que no era culpable”, dice. Se refiere a The New York Times, donde publicó en febrero. “Pero no me preocupa. Me gusta esa idea de frontera. En el fondo, como emigrante, es donde vives siempre. Estás acostumbrado a no ser aceptado, o a no serlo del todo. Joe Biden ha sido acusado públicamente de cosas mucho peores, y es presidente de Estados Unidos. Al final, es una cuestión de raza, y de cultura. No sé qué impacto tendrá en mí como escritor todo esto, pero estoy preparado para cualquier cosa”, añade.

“La ferocidad con la que se me ha acusado no va a ser reparada porque, de alguna forma, se busca la culpa”, afirma después de que dos investigaciones le exoneraran.

Díaz está en Avilés, tomándose un café. Desde que ocurrió lo que ocurrió, no acostumbra a dejarse ver. O tal vez es que no hay festivales que se atrevan a invitarle. El Celsius 232, el festival de ciencia ficción y fantasía que se celebra estos días en la localidad asturiana, lo ha hecho. Como nerd, admite, se siente como en casa. “Escribí Oscar Wao en un momento en que la cultura del nerd aún no había sido descubierta por el capitalismo. Como una forma de reivindicación. La ciencia ficción me ha explicado el mundo. Desde el principio. Pero durante años viví en una especie de armario al respecto. Fingía que podía boxear, como mi padre, pero lo único que quería era jugar a juegos de rol. Aún sigo jugando. De hecho, es lo que más me gusta hacer. Admiro a esos escritores que no pueden evitar escribir. Yo tengo que forzarme a hacerlo”, confiesa. Lo último que publicó, Así es como la pierdes, es de 2012.

Se estrenó con Los boys, en 1996, una antología de relatos sobre tensas experiencias de emigrantes dominicanos en Estados Unidos que tienen mucho de autobiográfico pero no exactamente lo que parece. “Yo me escondo cuando escribo. Me oculto a simple vista. Mis hermanos me preguntan, ¿pero quién es toda esa gente? No saben que hablo de nosotros a través de otros”, cuenta. En el apartamento de dos habitaciones donde vivía con 11 personas de niño empezó a apartarse del mundo para observarlo. La familia se mudó a Estados Unidos cuando él tenía seis años, a vivir con su padre, exmilitar a las órdenes de la dictadura de Trujillo, que tenía un trabajo allí, pero que los abandonó al poco de llegar. “Me hice escritor para entender a mi padre”, asegura.

“Vivimos hoy una distopía a distintos niveles. La pandemia es el más evidente. Pero lo peor es la precariedad. La vulnerabilidad”, asegura.

Empezó a verlo como un personaje que no tenía otro remedio que ser así. Y a su madre también. Y lo mismo con sus hermanos. “Cuando llegué a Nueva York en 1974 ni siquiera había visto una fotografía de Estados Unidos. Iba a instalarme en otro planeta. Y era un planeta que no me quería. Yo vivía dentro de una novela de ciencia ficción. Para mí, el aeropuerto era el armario del clásico de C. S. Lewis”, dice. Es decir, algo que cruzas para llegar a un reino de fantasía. La máquina del tiempo, de H. G. Wells “es un manual de instrucciones para emigrantes”, dice también. Le gusta la idea de estar escribiendo para el futuro. Para alguien que ni siquiera imagina, pero al que puede echar una mano. “Tolkien no podía imaginar a nadie como yo mientras escribía y, sin embargo, me salvó la vida”, asegura. ¿Que qué está escribiendo desde hace casi una década? “Una novela de ciencia ficción”, contesta. ¿El protagonista? “Un marciano caribeño”.

Pero no uno cualquiera. Uno con superpoderes. El villano, Estados Unidos. El de hoy, y, dice, “el de siempre”. “Siempre ha sido una dictadura oculta, la de Estados Unidos”, sentencia. “Vivimos hoy una distopía a distintos niveles. La pandemia es la más evidente. Pero lo peor es la precariedad. La vulnerabilidad. Lo que viví con las acusaciones fue el segundo round de un ataque que verdaderamente me destruyó. No sé dónde estaría sin mi terapeuta. Cuando manifesté mi opinión contraria al régimen dominicano recibí miles de amenazas de muerte. Decían que iban a descuartizar a mi familia. Sabían dónde vivía cada uno. Y nadie movió un dedo. Ni siquiera mis amigos”, considera. ¿Quiere eso decir que no importa los premios que tenga, tal vez no vuelva a publicar? “No. Aunque estoy en otro lugar. Y es uno más libre. Más parecido al que tenía cuando empecé”, responde.

Su último libro es de 2012 y, aunque prepara una novela, no tiene claro si volverá a publicar

“La vida es corta y es superferoz. Y la injusticia es la norma. Pero los hechos son los hechos. Y tengo suerte. Como profesor universitario soy un privilegiado. Cuando alguien dice algo de mí, antes tiene que comprobarse que es cierto. Tengo amigos que lo han perdido todo por firmar una carta de apoyo a la causa palestina. Yo podría firmarla y no perder mi trabajo”, insiste.

Sabe a ciencia cierta que en el comité del Pulitzer había quien le quería fuera. “Porque en ocasiones he sido crítico”, dice. “Pero no lo consiguieron”, añade. Ya ha alcanzado la página 500 de su novela sobre el marciano caribeño, pero aún queda, porque “tendrá alrededor de 800”.

III

El escritor Junot Díaz confiesa su infierno: “Fui violado a los ocho años”. En El País, Efe, Madrid - 11 ABR 2018:

El ganador de un Pulitzer narra en 'The New Yorker' su historia de vergüenza, miedo y rabia

"Sí, me ocurrió. Tenía ocho años cuando fui violado. Por una persona adulta en la que confiaba. Después de violarme, me dijo que tenía que volver al día siguiente porque si no 'iba a tener problemas'. Y, porque estaba confuso y aterrorizado, volví y volví a ser violado. Nunca le dije a nadie lo que pasó, pero ahora te lo estoy contando a ti". Así relata el escritor estadounidense Junot Díaz (Santo Domingo, 1968) el drama que "partió su vida en dos" en una carta abierta en The New Yorker.

El emisario a quien empieza a contárselo es un lector que un día se acercó a que le firmara un libro en un acto promocional en Massachusetts y le preguntó si los abusos que aparecían en sus relatos se basaban en su experiencia personal. Nunca le contestó. Hasta ahora. 

"EE UU tiene pesadillas en español"

El autor de Drown  cuenta en este artículo su infierno desde entonces, su vida en la vergüenza y el silencio, los problemas que tuvo en el colegio, en el instituto, en las relaciones con mujeres con las que no quería acostarse y que terminaban por dejarlo. "Puedo decir, verdaderamente, que casi me destruyó (...). Jodió mi niñez. Jodió mi adolescencia. Me jodió la vida entera. Más que ser un dominicano, más que ser un inmigrante, más incluso que ser descendiente de africanos, mi violación me definía. Empleé más energía huyendo de ella que viviendo. Estaba confuso acerca de por qué no me defendí, por qué tuve una erección mientras era violado, qué había hecho para merecerlo".

A los 11 años sufría depresión y rabia incontrolada; a los 12 no se miraba al espejo nunca; a los 14 se ponía la pistola de su padre en la cabeza. Años después intentó suicidarse dos veces, una de ellas con las pastillas contra el cáncer de su hermano, un día antes de ser aceptado en una universidad y conseguir, con un cambio radical, salir adelante. Pero el infierno seguía ahí. Nunca pidió ayuda y por las noches era todavía peor. "Intentaba olvidar, pero nunca olvidaba", comenta. 

Solo cuando pidió ayuda y acudió a una psicoterapeuta, empezó a salir adelante y consiguió contárselo a su pareja y a sus amigos. Ahora, tras esta confesión, dice que siente como si tuviera una segunda oportunidad en la vida.

Junot Díaz tenía siete años cuando su familia emigró a una zona particularmente deprimida del cinturón industrial de Nueva Jersey. Durante su infancia vivió el trauma de tener que cambiar de lengua, algo que siempre ha contado, pero el verdadero trauma estaba en otro lugar. Pobre, apremiado por una difícil situación familiar, Díaz buscó refugio en la literatura. Publicado cuando su autor tenía 28 años, su primer libro, un delgado volumen de relatos titulado Drown (1996). Con el segundo, La maravillosa vida breve de Oscar Wao, publicado 11 años después, ganó el Pulitzer.

IV

Un lenguaje nuevo, en El País, por Nuria Barrios, 7 JUN 2008:

La maravillosa vida breve de Óscar Wao empezó con un fracaso, una noche de juerga en México DF, unas cuantas copas y un libro de Oscar Wilde, La importancia de llamarse Ernesto. Lo de menos fue el título. Lo de más, el acento dominicano a la hora de pronunciar en inglés Oscar Wilde. Junot Díaz, que se encontraba de rumba con unos amigos, dijo: Óscar Wao. Exactamente así: Óscar Wao. Y todos se rieron y siguieron charlando y bebiendo y luego se hizo de madrugada y el día les pilló en otra parte y diciendo otras palabras. Pero en la cabeza de Junot Díaz seguía resonando Óscar Wao. Óscar Wao. Óscar Wao. Como un mantra incoherente, pero esencial, aunque Díaz aún desconocía que la importancia de llamarse Óscar Wao era tal que le llevaría al Premio Pulitzer siete años después.

La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz, Traducción de Achy Obejas. Mondadori. Barcelona, 2008, 336 páginas. 22,90 euros

Por entonces, Díaz estaba empeñado en quitarse de encima la losa del impresionante éxito que había alcanzado con su primer libro, Drown, publicado en España como Los boys (Mondadori, 1996). Esta excelente colección de relatos lo había convertido, de la noche a la mañana, de anónimo integrante de la comunidad dominicano-norteamericana a ser uno de los 20 mejores escritores de ficción contemporánea, según declaró The New York Times. Aquel libro había revelado a un autor con fuerza, lirismo y, sobre todo, con un lenguaje único donde el inglés da paso al español, Santo Domingo a Nueva Jersey y el Caribe al Tío Sam. Pero el éxito puede ser paralizante y Junot Díaz llevaba un par de años embarcado en una novela y atenazado por el vértigo cuando dijo "Óscar Wao". Aquella noche en México, echado en la cama, tuvo la visión de un chaval muy negro, muy gordo, inteligente y jodido. Un tipo nacido en Nueva Jersey, apasionado por los cómics y la literatura fantástica, obsesionado con las chicas, pero incapaz de seducir a ninguna. Un individuo fantasioso y torpe que sueña con ser el Tolkien dominicano y que sufre porque no encaja en su comunidad ni en su cultura. Díaz abandonó la novela que tenía entre manos y empezó a escribir La maravillosa vida breve de Óscar Wao.

La novela se abre con una cita de Los Cuatro Fantásticos. Sigue con Derek Walcott: "Tengo algo de holandés, negro e inglés, / así que no soy nadie, o soy una nación". Y continúa con el fukú, "la Maldición y Condena del Nuevo Mundo", también denominado Fukus Americanus, The Great American Doom (fuck you) o el fukú del Almirante, porque el Almirante, cuyo nombre no debe ser pronunciado para evitar la maldición, desencadenó el fukú en el mundo. Éstas son las bases por donde discurrirá La maravillosa vida breve de Óscar Wao: la unión de historia y ciencia-ficción -"¿qué puede ser más ciencia-ficción que Santo Domingo? ¿Qué más fantasía que las Antillas?"-, la mezcla de nacionalidades que hace imposible la idea de nación y la maldición que recorre la historia de la República Dominicana y que persigue a la familia de Óscar en forma de cárcel, torturas y, sobre todo, trágicos amores.

Para narrar la vida de Óscar de León, rebautizado irónicamente por un amigo como Óscar Wao, Junot Díaz relata la historia de su familia y de su país. Presente y pasado discurren paralelos en la novela a través de las extensas notas a pie de página sobre Rafael Leónidas Trujillo, "Nuestro Dictador de Una Vez y Para Siempre", que gobernó la República Dominicana entre 1930 y 1961. La violenta figura del dictador se proyecta así gráficamente en la página como la sombra del texto de ficción. Como Óscar ha nacido en Estados Unidos, su país son dos países y las notas, por tanto, enlazan el Caribe con la ciencia-ficción anglosajona. Así, la República Dominicana es descrita como el Mordor de Trujillo y éste, como Sauron. "Su Ojo estaba en todas partes; tenía una Policía Secreta que dejaba chiquita a la Stasi y vigilaba a todo el mundo, incluso a los que vivían en los States". De esta forma tan llamativa como heterodoxa, Díaz intenta librarse del halo novelesco del dictador al que han sucumbido otros escritores, como Vargas Llosa.

El destino de Óscar, que jamás conoció a Trujillo, está marcado por la crueldad de su régimen. Las historias de su hermana, de su madre y de su abuelo -relatos con distintos protagonistas y en distintas épocas- van encendiendo los focos que iluminan la maldición. Óscar intenta escapar del fukú a través de sus dos obsesiones: la literatura fantástica y las mujeres. Lucha, con idéntico empeño, por publicar y por no convertirse en el único varón dominicano de la historia que morirá virgen. El fatalismo que determina el carácter tragicómico de su vida es compensado por una prosa vertiginosa donde se unen géneros literarios; la ficción y la realidad; diferentes puntos de vista, saltos en el tiempo y, sobre todo, un lenguaje único que combina con una naturalidad pasmosa el inglés y el español.

El lenguaje es, sin duda, la herramienta más poderosa y distintiva de Junot Díaz. No es meramente el idioma de un autor de origen hispano que escribe en inglés, intercalando ocasionalmente palabras y expresiones en español. Es mucho más: es un lenguaje nuevo que expresa una forma de vida nueva. Si Estados Unidos es la zona cero de la lucha entre el inglés y el español, Junot Díaz abre una ventana a un mundo ajeno a la confrontación, donde anglosajones e hispanos han creado algo vivo y distinto. El escritor, un claro omnívoro intelectual y lingüístico, se ha convertido en portavoz literario de una realidad emergente y llena de posibilidades desconocidas. Por eso, probablemente, le han concedido el Pulitzer y el National Book Critics Circle.

La maravillosa vida breve de Óscar Wao tiene algunos problemas: la dificultad de la estructura narrativa; la excesiva extensión de las notas; el papel del narrador principal, Yunior, aparente álter ego de Junot Díaz, que ya aparecía en Los boys... Pero la novela se enfrenta, sobre todo, al escollo de la traducción. ¿Cómo transmitir el juego, la sorpresa y la verdad de un idioma donde es posible decir "Then you will be mi negra bella"? -

Se estrenará una reconstrucción estilométrica del Cardenio de Shakespeare / Fletcher / Cervantes

 La obra perdida de Shakespeare sobre un personaje del Quijote se representa por primera vez en español, en El País, por Rafa Burgos, Alicante - 19 SEPT 2025:

‘La historia de Cardenio’, que el autor inglés firmó junto a John Fletcher y ha sido recientemente restaurada, demuestra que leyó a Cervantes.

La primera traducción de El Quijote de Cervantes llegó a Londres en 1612. Y el ya veterano dramaturgo William Shakespeare no tardó en tener una copia en sus manos. Un año después, en 1613, subió a las tablas una obra con la que, a través de uno de los personajes con los que se cruza el hidalgo manchego, homenajeaba al autor español. Se titulaba La historia de Cardenio, la firmó Shakespeare junto a John Fletcher y hay pruebas documentales de que existió, pero el texto original no se conservó. Cuatro siglos después, la penúltima tragedia del bardo de Stratford ha sido restaurada, pero solo se ha representado tres veces más, entre 2009 y 2017, siempre en inglés. Un proyecto del Máster en Arte Dramático Aplicado de la Universidad de Alicante (UA) recupera ahora esta obra perdida y la representará, por primera vez, en España y en castellano. Si se cumplen los planes previstos, será en Madrid a lo largo de 2026.

La pieza shakespeariana cuenta la historia de Cardenio, uno de los múltiples personajes que pueblan las andanzas de don Quijote y con el que se cruza en Sierra Morena, que también es el escenario de la tragicomedia firmada por el autor de Macbeth. Un noble amigo suyo lo traiciona al pretender casarse con su prometida, con lo que el protagonista cae en una locura similar a la de Alonso Quijano. Cardenio, junto a don Quijote y Sancho, con quienes entabla amistad, tratará de resolver todos los obstáculos que le surgen en el camino. “Llama la atención que nunca se haya representado en España” este texto, “con el que se puede sospechar que las primeras galeradas de la traducción al inglés de El Quijote” acabaron sobre la mesa de Shakespeare, opina John Sanderson, director académico del máster de la UA, impulsor del proyecto, editor del texto, que originalmente dura dos horas y media, y traductor de la pieza al español. Se ha basado en la última versión realizada por el catedrático Gary Taylor, de la Florida State University, “que lleva trabajando en la restauración de esta obra desde 1989”.

Según recuerda Sanderson, conoció a Taylor tras traducir y poner en escena El trueque, una tragedia escrita por Thomas Middleton en el siglo XVII y ambientada en Alicante. El profesor norteamericano le explicó que “había restaurado el texto” de Shakespeare y Fletcher a partir de Double falsehood (Doble falsedad), una obra “irrepresentable”, afirma Sanderson, firmada por Thomas Theobald en 1727 y “que aseguraba que estaba inspirada en el texto original” de las andanzas de Cardenio. “Taylor aplicó programas informáticos para distinguir los lenguajes de Shakespeare, Fletcher y Theobald”. Los separó, depuró al usurpador, “rellenó las lagunas con escenas” propias de los autores fidedignos y de la novela de Cervantes “y publicó una primera versión en 2013”. Ya antes había enviado el libreto a compañías de Nueva Zelanda y Estados Unidos, que lo representaron en 2009 y 2012, respectivamente. Todavía pisaría las tablas una vez más, en 2017, en el Reino Unido. Taylor sigue puliendo su trabajo. “La versión que vamos a utilizar en el máster es de 2024”, dice Sanderson.

La dirección del montaje teatral, en cuyo elenco intervendrán alumnos que pasaron por el máster en ediciones anteriores, como Iván Gisbert o Paco Peraile, profesores y estudiantes de este año, correrá a cargo de Amanda Harris, profesora de Interpretación Teatral en la UA y miembro honorario de la Royal Shakespeare Company, con la que ha colaborado desde 1986. Para ella, Cardenio es “emocionante, divertida y tiene una importante carga de fuego emocional”. “Desprende mucho calor, metafóricamente hablando”, continúa Harris, “es muy dramática para ser una tragicomedia, quizá hasta en exceso, pero lo equilibra con su romanticismo”. También destaca que se trata de “una tragicomedia muy romántica” y “se puede comprobar que es una obra tardía de Shakespeare porque abunda más en la psicología de los personajes, como pasa a partir de Hamlet”, escrita en torno a 1600.

La directora teatral subraya que lo más interesante de la pieza es “cómo influyen los libros en quienes los leen”. “Algunos se vuelven locos”, como el Quijote o Cardenio, “y a otros les resultan determinantes para su vida”. Algo vigente en la sociedad actual, en su opinión: “La obra refleja la influencia de los libros en la personalidad, como las redes sociales, que arrastran a las nuevas generaciones y moldean su realidad”. En este caso, además, la vertiente satírica del autor de Mucho ruido y pocas nueces consigue que sean “don Quijote y Sancho quienes tratan de rescatar a Cardenio para que regrese al mundo real”. Quienes devuelven a los gigantes su apariencia de molinos.

La puesta en escena contará también con Pollux Hernúñez, profesor de Voz en el máster de la UA, que interpretará al hidalgo cervantino. Hernúñez señala que en el teatro isabelino “los teatros quemaban rápidamente las obras en cartel, por lo que era habitual que los autores trabajaran a cuatro manos”, como en el caso de Shakespeare y Fletcher. Y con la música de Manuel Ramos, responsable del área de Canto, quien prepara composiciones para instrumentos antiguos que remiten a la música española del XVI, como la de Juan del Encina. Y, siguiendo las indicaciones de Sanderson, “preflamencas”, porque “en las versiones representadas por anglófonos incorporaron el clisé del flamenco y el cante jondo, lo cual es anacrónico, porque esta corriente comenzó en España en el siglo XVIII”, indica el director del máster.

Una vez concluya el proyecto de la UA, para el que se pueden reservar plazas hasta finales de este mes, la primera representación en Alicante tendrá lugar el 30 de enero de 2027 en el teatro Principal. Sin embargo, el estreno absoluto se producirá “en 2026 y en Madrid”, adelanta Sanderson. “Ya hay instituciones que se han mostrado interesadas” en dar a conocer el homenaje de Shakespeare a Cervantes.

Creado mapa de genes reparadores

 Un catálogo de las ‘cicatrices’ en el ADN alumbra un camino para sortear las resistencias del cáncer, en El País, por Jessica Mouzo, 2 OCT 2025:

La molécula de la vida sufre roturas continuamente y la célula tiene que arreglarlas. Una investigación identifica cómo cada uno de los 20.000 genes humanos afectan a la reparación del ADN y abre una puerta para afinar tratamientos oncológicos

El ADN es la molécula de la vida: esa estructura de doble hélice, presente en cada célula del cuerpo y organizada en fragmentos llamados genes, guarda las instrucciones para hacer funcionar el organismo. Es una máquina biológica de altísima precisión, pero, a veces, se rompe. Puede ser de forma espontánea, por fallos en el propio metabolismo de la célula, o por la influencia de agentes externos, como la exposición al sol, por ejemplo, o a otros carcinógenos, como el tabaco. Cuando esa molécula esencial se quiebra, la célula tiene que reparar esas roturas para sobrevivir, pero, en ocasiones, ahí donde hubo daño, quedan una especie de cicatrices, unas alteraciones genéticas con información clave para la ciencia.

Explica Felipe Cortés, científico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que la célula suele ser bastante prolija cuando le toca reparar esos daños en el ADN. La mayoría de veces, arregla los estropicios en esa molécula esencial de forma fiel, sin dejar marcas. Sin embargo, cuando los mecanismos de reparación “se equivocan”, aparecen las cicatrices, una especie de costuras mutacionales que pueden revelar mucha información sobre lo que ha ocurrido ahí: delatan, por ejemplo, quién provocó el daño o cómo se ha reparado esa rotura. Son señales tan valiosas para la ciencia que Cortés y su equipo han creado un catálogo de cicatrices que han llamado “el reparoma humano”: es un inventario que identifica cómo cada uno de los 20.000 genes humanos afectan a la reparación del ADN. Según los autores, que han publicado sus hallazgos este jueves en la revista Science, este listado es “una plataforma para nuevos descubrimientos”. Cortés asegura que ya ha permitido identificar mecanismos genéticos implicados en el cáncer de riñón y ayudará a desarrollar tratamientos personalizados en oncología.

Los investigadores se centraron en un tipo concreto de daño en el ADN, el que se produce cuando se quiebra esa doble hélice tan característica. Es una avería que puede darse por un error fortuito en la replicación del ADN, pero también por factores externos, como la exposición a rayos X o a fármacos. La quimioterapia y la radioterapia, por ejemplo, matan a las células tumorales provocando este tipo de rotura.

En ocasiones, explican los autores, las terapias oncológicas que se dedican a acribillar las células malignas rompiendo su ADN, fallan porque las células tumorales aprenden a reparar las roturas que generan esos medicamentos y el cáncer se vuelve resistente a ese tratamiento. Los investigadores creen que los mecanismos de reparación del ADN son clave en la evolución de los tumores y ven imprescindible entender cómo hacen las células malignas para arreglar esas roturas en el ADN y también cómo se puede evitar esa reparación.

“Este catálogo servirá para buscar posibles vulnerabilidades de los tumores, pero también nos puede ayudar a predecir cómo va a ser su evolución, qué tipos de mutaciones va a acumular y detectar posibles resistencias futuras”, augura Cortés, que es jefe del grupo de Topología y Roturas de ADN del CNIO y autor principal del trabajo junto a los investigadores Ernesto López de Alba, Israel Salguero y Daniel Giménez.

Para construir este catálogo, los científicos tuvieron en cuenta un detalle importante: que el patrón de cicatrices que queda en el ADN después de arreglar esa rotura de la doble hélice cambia según qué genes falten o estén presentes en la célula. Así que generaron unas 20.000 poblaciones celulares distintas, tantas como genes humanos hay, y apagaron en cada una de ellas un gen diferente; luego provocaron roturas en todas ellas y observaron qué huella mutacional dejaba la célula al reparar esos daños. “Así identificamos cómo la ausencia de cada uno de los 20.000 genes humanos afecta a las cicatrices”, apunta Cortés.

Hay genes más implicados que otros en esa maquinaria de reparación celular, apunta el investigador del CNIO: “Lo que hemos visto es que, en muchos casos, tú quitas uno de esos 20.000 genes y no tiene ningún impacto. Sigue reparándose exactamente igual. Pero también hemos podido identificar casos en los que, ante la ausencia de un determinado gen, esa cicatriz cambia. ¿Y qué nos quiere decir eso? Pues que son genes que influyen en cómo la célula va a reparar esa rotura y podemos inferir, además, cómo está contribuyendo [ese gen] a la reparación”.

Para aterrizar sus hallazgos, Cortés hace una analogía con una caja de herramientas: “Todos tus genes son las herramientas de la caja. Imagina que tenemos que hacer una obra en casa y al albañil le hemos ido quitando, una por una, todas las herramientas de la caja. Y luego hemos visto cuál es el resultado final de la obra. De cómo ha quedado la obra podemos inferir qué herramientas hacían falta y para qué servía cada una de ellas”.

Abel González-Pérez, investigador asociado del laboratorio de Genómica Biomédica del IRB Barcelona, recuerda que el estudio de las alteraciones en el ADN es “esencial” para comprender, entre otras cosas, procesos como la aparición de tumores o el mecanismo de otras enfermedades. El científico, que no ha participado en esta investigación, destaca que los autores han abordado un tipo de alteraciones que habían sido menos estudiadas y subraya la importancia de uno de sus hallazgos: el haber identificado “algunos genes cuya implicación en la reparación de las rupturas de doble cadena del ADN no estaban tan bien validados o eran desconocidos hasta el momento”.

Acceso libre a la comunidad científica

Los autores han puesto este reparoma a disposición de la comunidad científica y Cortés prevé que será una plataforma clave para nuevos descubrimientos. Por lo pronto, avanza, ellos ya han encontrado que un patrón de cicatrices que se da en el cáncer de riñón está asociado a la falta de un gen concreto. “Desde el punto de vista mecanístico, este catálogo nos va a permitir conocer nuevos genes que están implicados en la reparación de roturas del ADN que son desconocidos hasta ahora. Pero también se podrá encontrar una explicación a patrones de cicatrices que se habían asociado a unos tumores”, explica.

Otro campo en el que esperan que contribuya el reparoma es en el de la edición genética: técnicas como las tijeras moleculares CRISPR-Cas se basan, precisamente, en inducir roturas para provocar cambios específicos en el ADN y los autores creen que profundizar en cómo operan estos mecanismos de reparación servirá para optimizar las herramientas de edición genética.

Cortés vuelve a sintetizar todo su trabajo con otro símil, en el que los genes son los instrumentos dentro de un botiquín: “Quitamos cada uno de estos componentes, se usa el botiquín para curar una herida y vemos qué características tienen las cicatrices dependiendo de qué faltaba en el botiquín. Así podemos identificar qué componentes del botiquín son importantes para curar heridas, inferir para qué se usan en concreto y qué componentes sirven para lo mismo. Como aplicación puedes ver qué componentes tienes que eliminar para que la herida no se pueda curar (tratamiento del cáncer) o para que se cure dejando la cicatriz que tú quieres (controlar la edición génica)”.

Crisis social en Marruecos, y protestas. Dossier

I

 Un tsunami de ira desborda a la sociedad de Marruecos. En El País, por Juan Carlos Sanz, Tánger - 03 OCT 2025:

Las protestas de los jóvenes para reclamar mejoras sociales reflejan el malestar acumulado por la desigualdad económica en un país en crecimiento que se dispone a organizar eventos deportivos globales

Hace poco más de dos años, Jadiya Ryadi, dirigente histórica de la Asociación Marroquí para los Derechos Humanos (AMDH), reconocía en medio de una minoritaria concentración ante la sede del Parlamento en Rabat la escasa capacidad de convocatoria de sus protestas sociales. “Hace mucho tiempo que no logramos reunir a mucha gente en las manifestaciones”, admitía la responsable de la AMDH, organización que ejerce como conciencia crítica tolerada del país magrebí. “Pero el malestar ya ha generado un movimiento en marcha, aunque aún no está organizado. El descontento no deja de crecer, a mucha gente ya no le llega para comer”, remachaba, “y la gota está a punto de desbordar el vaso”.

El pasado miércoles, la muerte de tres manifestantes en el área metropolitana de Agadir, en el sur de Marruecos, en los disturbios registrados en un puesto policial que cientos de jóvenes intentaron asaltar, mostró que el tsunami de la ira ciudadana ya se ha desbordado en la sociedad marroquí. Las protestas que han convulsionado el país en la última semana fueron impulsadas inicialmente por sectores de jóvenes de clase media y convocadas, a través de redes como TikTok o plataformas de juegos en línea como Discord, por el grupo GenZ 212: un nombre que hace alusión a la Generación Z o posmilenial (nacidos entre 1995 y 2010) y el prefijo telefónico internacional de Marruecos.

Las fuerzas de seguridad intervinieron para disolver las concentraciones no autorizadas, pero sin contundencia. Las movilizaciones han continuado también durante la noche del jueves, aunque con menor intensidad que en la jornada anterior. En Tánger, las marchas se desplazaron hacia la periferia de la capital del norte ante el masivo despliegue de seguridad, patente también en el aeropuerto Ibn Batuta. En Tetuán, antigua capital del Protectorado español sobre Marruecos, una multitudinaria manifestación coreó las consignas de las reivindicaciones juveniles, donde ondeaban banderas festivas de personajes del cómic manga y no las viejas enseñas revolucionarias, como sucedió en Nepal y Perú recientemente.

A partir del lunes y el martes se fueron sumando a las movilizaciones jóvenes de sectores desfavorecidos, de ese 25% de marroquíes de entre 15 y 24 años que ni estudia ni trabaja. Ese grupo engloba a los hinchas juveniles de los equipos de fútbol que se enfrentan cada fin de semana con los antidisturbios y a los marginados de las barriadas periféricas y los pueblos aislados. En Marruecos, el 55% de los menores de 30 años piensa en emigrar por razones económicas, según el Barómetro Árabe, el principal estudio social para el norte de África y Oriente Próximo.

El Gobierno ha contabilizado al menos 354 personas heridas en los disturbios registrados el miércoles en 23 provincias, de los que 326 son miembros de las fuerzas de seguridad, con daños en 446 vehículos, incluidos 271 coches policiales, así como la destrucción de 80 instalaciones privadas y públicas. Las protestas han cobrado mayor intensidad en el sur del país, donde en septiembre fallecieron ocho mujeres embarazadas a las que se practicaron cesáreas en un hospital de Agadir, unas muertes atribuidas por medios locales al mal estado del material anestésico.

Las movilizaciones de GenZ 212 surgieron precisamente para exigir mejoras no solo en la sanidad, sino también en materia de educación y empleo, así como para denunciar la corrupción en la Administración. El 72% de los ciudadanos reconoce que las prácticas fraudulentas están muy extendidas, según la encuesta elaborada por el organismo oficial Instancia Nacional de Probidad, Prevención y Lucha contra la Corrupción.

Muchos de los jóvenes que se manifiestan estos días en las calles de Marruecos con la bandera del reino jerifiano dan vivas al rey Mohamed VI, pero exigen la dimisión del primer ministro, el conservador Aziz Ajanuch (en la noche del jueves los manifestantes la reclamaron abiertamente). El jefe del Gobierno se muestra ahora dispuesto a responder a las demandas de los jóvenes y a abrir, según informa Efe, “un diálogo y un debate dentro de las instituciones y los espacios públicos” y a “acelerar la implementación de políticas públicas que respondan a las demandas sociales”.

Mientras el Ejecutivo intentaba aplacar la ira juvenil, el monarca de la dinastía alauí presidía un acto religioso en la principal mezquita de Rabat para conmemorar el 26º aniversario de la muerte de su padre, el rey Hasán II, fallecido el 23 de julio de 1999. Mohamed VI ha multiplicado en las últimas semanas sus apariciones públicas tras sus vacaciones de verano en la costa mediterránea del norte del país. Algunos de los actos a los que ha asistido tienen que ver con las ingentes inversiones ante la celebración del Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos coorganiza con España y Portugal.

“Es inconcebible que un país que se dispone a organizar una Copa del Mundo de Fútbol tolere este sufrimiento”, decía el campesino Said Ait Mehdi hace un año ante los restos de su casa en una aldea del Atlas, donde la mitad de las viviendas resultaron destruidas por el terremoto que golpeó el Alto Atlas en 2023. Ait Mehdi fue juzgado y encarcelado a comienzos de este año tras haber encabezado concentraciones ante el Parlamento en Rabat por el retraso en la reconstrucción de las casas dañadas por el seísmo.

II

Las protestas de jóvenes en Marruecos para exigir mejoras en sanidad y educación derivan en disturbios en varias ciudades. La Fiscalía de Casablanca anuncia la detención de 24 personas, seis de ellas menores, por bloquear una carretera. En El País, EFE / El País, 3-X-2025:

Las protestas juveniles convocadas desde el sábado en Marruecos para exigir reformas en los sectores de la educación y la sanidad, y que habían sido prohibidas por las autoridades, derivaron este martes en disturbios en varias ciudades del país. La Fiscalía de Casablanca ha anunciado la detención de 24 personas, entre ellas seis menores, tras bloquear el pasado sábado la vía rápida interna de Casablanca, en el marco de estas protestas juveniles. Asimismo, el martes fueron presentados ante la Fiscalía 37 manifestantes y el ministerio público decidió procesar a 34 de ellos en libertad provisional y a tres en prisión preventiva.

Las protestas se han registrado después de que el pasado septiembre murieran ocho mujeres embarazadas a las que practicaron cesáreas en el hospital Hassan de la ciudad sureña de Agadir. Las ocho muertes —provocadas, según algunos medios locales, por el mal estado del anestésico— sacaron a la luz las carencias del sistema de salud público. El director del hospital y la directora provincial de salud fueron despedidos. Pero eso no frenó la convocatoria de manifestaciones pacíficas en varias ciudades del país.

Tras las muertes de Agadir nació en las redes sociales un grupo anónimo que se autodenomina GENZ 212 (generación Z) y que usa en su nombre los tres dígitos del prefijo telefónico internacional de Marruecos (+212). La generación Z abarca a las personas nacidas aproximadamente entre finales de los noventa y principios de 2010. El grupo reivindica mejoras en la educación y la sanidad pública. También critica el gasto en grandes infraestructuras destinadas al Mundial de Fútbol de 2030, que coorganiza Marruecos junto a España y Portugal. Uno de los lemas de las protestas señala: “Hay estadios, ¿pero dónde están los hospitales?”.

El pasado 23 de septiembre el semanario marroquí Tel Quel denunció que se estaba impidiendo por la fuerza las manifestaciones. “Este episodio”, señalaba la revista, “es sintomático e ilustra una realidad: las protestas en torno a la crisis hospitalaria están creciendo, pero las autoridades prefieren la represión a las respuestas estructurales”.

El Gobierno marroquí se reunió este martes de urgencia y emitió un comunicado en el que manifiesta su “disposición a escuchar y comprensión de las reivindicaciones sociales” y su intención de responder a ellas de “forma positiva y a través del diálogo y el debate”. Pero, mientras tanto, las manifestaciones siguen prohibidas y la policía ha detenido a decenas de jóvenes.

En Marruecos, las autoridades no suelen ofrecer cifras sobre el número de manifestantes. Y mucho menos cuando las protestas no están autorizadas. Pero, más allá del número de asistentes a las protestas, resulta muy indicativo del malestar ciudadano el hecho de que las protestas se hayan extendido por varias ciudades.

El martes los jóvenes recurrieron a la violencia contra las fuerzas públicas, después de tres días de intentos de protesta bajo una fuerte prohibición de las autoridades y el prolongado silencio del Gobierno marroquí. Las primeras señales de enfrentamiento surgieron el domingo pasado, cuando un grupo de jóvenes encapuchados, supuestamente parte de GENZ 212, bloquearon temporalmente una autopista en Casablanca, lo que terminó con el arresto de 24 participantes. A esta cifra se suman otras 37 detenciones en Rabat.

El martes, los disturbios se extendieron a ciudades como Inezgane (sur), Ait Amira (sur), Beni Melal (centro), Temara (cerca de Rabat) y Oujda (este), causando un número indeterminado de heridos y detenidos, además de daños materiales.

El censo de 2024 señala que el segmento joven entre 15 y 30 años representa una cuarta parte de la población total del país, que ronda los 37 millones, mientras que la tasa de desempleo juvenil (15-24 años de edad) alcanzó el 47% en el segundo trimestre de 2025, según estadísticas del Banco Central.

La última vez que se produjeron manifestaciones de este tipo fue en noviembre de 2016, cuando el vendedor ambulante Mouhcine Fikri falleció triturado dentro de un camión de la basura en Alhucemas. Fikri intentaba recuperar la mercancía que le acababa de confiscar la policía. Aquello despertó el sentimiento de humillación de los más débiles hacia el Estado, dio lugar a manifestaciones que se saldaron con cientos de detenidos a lo largo de varios meses.

III

Tres muertos en Marruecos en el asalto a un cuartel durante las protestas que reclaman mejoras en sanidad y educación. En El País, por EFE / El País, Rabat / Madrid - 02 OCT 2025

Las autoridades de la localidad sureña de Laqliaa aseguran que los agentes actuaron en “legítima defensa” y abrieron fuego para repeler el ataque. 

Tres personas murieron este miércoles en Laqliaa, en el sur de Marruecos, durante un intento de asalto a un puesto de la Gendarmería Real, en el quinto día de protestas juveniles que sacuden varias localidades del país. Los efectivos de la Gendarmería abrieron fuego para repeler el ataque, según informaron las autoridades locales de la prefectura de Inezgane-Ait Melloul.

Las mismas fuentes indicaron que los atacantes intentaron apoderarse de municiones, equipo y armas de servicio del personal de la Gendarmería: “Los efectivos de la Gendarmería de Laqliaa se vieron obligados a usar sus armas de servicio en la noche del miércoles 1 de octubre de 2025 en legítima defensa para repeler el asalto al puesto de la Gendarmería Real”, apuntaron.

Más de dos tercios de los participantes en los actos violentos eran menores, según datos oficiales. Los disturbios se han registrado en 23 provincias y han provocado daños en 446 vehículos —entre ellos 271 coches policiales—, así como la destrucción de 80 instalaciones privadas y públicas, según el Ministerio del Interior marroquí difundidos este jueves.

Las protestas comenzaron el pasado sábado de forma pacífica en grandes ciudades como Rabat, Casablanca y Tánger, pero pronto se extendieron a otras zonas urbanas y rurales. A partir del martes por la noche derivaron en actos violentos, con enfrentamientos contra las fuerzas del orden que causaron decenas de heridos, daños materiales y cientos de detenciones.

Las protestas se han registrado después de que el pasado septiembre murieran ocho mujeres embarazadas a las que practicaron cesáreas en el hospital Hassan II, de la ciudad sureña de Agadir. Las ocho muertes —provocadas, según algunos medios locales, por el mal estado de los anestésicos— sacaron a la luz las carencias del sistema de salud público. Las manifestaciones fueron convocadas en la plataforma digital Discord por un grupo anónimo autodenominado GENZ 212 (generación Z, en referencia a quienes tienen entre 12 y 28 años), que incorpora en su denominación los tres dígitos del prefijo telefónico internacional de Marruecos (+212).

Además de Laqliaa, los disturbios se produjeron también en Sidi Bibi, otra pequeña localidad en la región de Agadir, y en Salé (vecina de Rabat), Tánger (norte), Tarudant (sur) o Kenitra (al sur de Rabat), según testimonios de periodistas en el lugar y vídeos compartidos en las redes.

En la ciudad de Salé, vecina de Rabat, en el barrio de Amal, un grupo de personas atacó e incendió una agencia bancaria y un comercio cercano. En Tánger, un restaurante de comida rápida perteneciente a una importante cadena internacional fue atacado, con su fachada destrozada y sus instalaciones dañadas, según informa el sitio digital Le360. En el poblado de Sidi Taibi, a unos 37 kilómetros al norte de Rabat, otro grupo apedreó un autobús y atacó una agencia bancaria, según informó un periodista local.

La Fiscalía de Marruecos ha advertido este jueves que los implicados en los disturbios pueden enfrentarse a penas de hasta cadena perpetua. El jefe del Departamento de la Acción Pública en la Fiscalía marroquí, Ahmed Wali Alami, afirmó este jueves en declaraciones a la agencia oficial MAP que estas acciones no están amparadas por la libertad de expresión y constituyen delitos sancionados con severas penas de prisión. Explicó que las condenas para delitos de violencia, vandalismo e incendios oscilan entre 10 y 20 años de cárcel, pero pueden alcanzar los 30 años e incluso la cadena perpetua si van acompañados de circunstancias agravantes.

La última vez que se produjeron manifestaciones de este tipo fue en noviembre de 2016, cuando el vendedor ambulante Mouhcine Fikri falleció triturado dentro de un camión de la basura en Alhucemas. Fikri intentaba recuperar la mercancía recién confiscada por la policía. Aquello despertó el sentimiento de humillación de los más débiles hacia el Estado y dio lugar a manifestaciones que se saldaron con cientos de detenidos a lo largo de varios meses.

El rifeño desempleado Naser Zafzafi se convirtió en líder de aquel movimiento llamado el Hirak del Rif, que tomó forma a finales de 2016 y durante 2017. Tras varios meses de protestas, Zafzafi fue condenado a 20 años de cárcel, acusado de atentar contra la seguridad del Estado. El rey Mohamed VI, que suele indultar en distintas festividades a miles de presos, nunca aplicó la medida de gracia a Zafzafi.

IV

La revuelta de los jóvenes Z deja una herida generacional abierta en Marruecos: “No estudio para emigrar”, en El País, por Juan Carlos Sanz, Leqliaa (Marruecos) - 04 OCT 2025 

Los disturbios sociales pierden fuerza entre un paisaje de destrucción en el área metropolitana de Agadir, donde las fuerzas de seguridad abatieron a tiros a tres manifestantes que asaltaban un puesto policial

El imán —un funcionario estatal en Marruecos— llamaba a la calma durante el rezo de este viernes desde el almimbar de la mezquita de la avenida central de Leqliaa (90.000 habitantes), población satélite de Agadir, en la costa sur del país. “Protestar para reclamar derechos es legítimo”, argumentaba el clérigo musulmán en el principal sermón de la semana, “pero el Corán prohíbe la violencia y la destrucción”. A dos centenares de metros del templo —en cuyo exterior oraba una comunidad mayoritaria de hombres de mediana edad, abrumada por el futuro de sus hijos—, los muros tiznados por el fuego daban testimonio del asalto al cuartel de la Gendarmería. Cientos de jóvenes intentaron incendiar el puesto policial en la noche del miércoles. Tres de ellos cayeron muertos por disparos de las fuerzas de seguridad en el incidente más sangriento de la multitudinaria revuelta social de los jóvenes de la generación Z, un movimiento sin precedentes en el país magrebí en una o dos décadas.

“La parafarmacia Sherezade ha resultado indemne, pero la farmacia ha quedado completamente calcinada”, explicaba Mohamed, un vecino de 55 años, en el centro de Inezgán (140.000 habitantes), capital de la prefectura provincial que incluye Leqliaa. Paredes y escaparates ennegrecidos en el Banco Postal, vidrieras apedreadas en el supermercado Marjane (propiedad de la familia real), señales de tráfico rotas en cada esquina, componían un paisaje de destrucción. Estas conurbaciones fabriles y comerciales del Marruecos real, en vívido contraste con los hoteles y urbanizaciones de lujo de las playas de Agadir, muestran ahora la herida generacional que se ha abierto en el país norteafricano, donde los más jóvenes, los nacidos en los últimos tres decenios, han dicho basta.

“Claro que simpatizo con GenZ 212 (el movimiento en redes sociales que convocó la protestas hace una semana). Queremos una mejor sanidad, para que no vuelva a haber muertes por negligencia en los hospitales públicos, pero sobre todo necesitamos mejor educación”, razonaba Hissam, de 23 años, estudiante de Filología Árabe en la entrada a la facultad de la Facultad de Letras de Agadir, mientras mostraba sonriente su ortodoncia metálica dental a lomos de una motocicleta. Las protestas han cobrado mayor intensidad en el sur del país, donde en septiembre fallecieron ocho mujeres embarazadas a las que se practicaron cesáreas en el hospital regional de Agadir, unas muertes atribuidas por medios locales al mal estado del material anestésico.

“Las movilizaciones ya parecen haber terminado aquí. Esperamos que el Gobierno cumpla su palabra y apruebe inversiones sociales”, se despedía Hissam. Otros alumnos del Campus de Humanidades preferían callar, a pesar de que el despliegue policial se ha reducido considerablemente en toda la zona tras el estallido de la noche del miércoles.

De las áridas barriadas populares periféricas se pasa sin apenas solución de continuidad a las praderas de los campos de golf, al vergel que rodea junto a la costa el palacio real de Agadir, uno de los que el rey Mohamed VI tiene a su disposición en las principales ciudades del reino jerifiano. Como en la mayoría de las grandes urbes, el grupo español ALSA gestiona aquí el servicio municipal de autobuses. Como en los destinos turísticos punteros, cadenas como Iberostar o Riu controlan hoteles de cinco estrellas en primera línea de una playa de casi 10 kilómetros que invita a memorables paseos.

Un país de dos velocidades

Al cumplir 26 años de reinado, Mohamed VI llamó en su discurso anual de la Fiesta del Trono a evitar una ruptura económica y combatir las desigualdades. Dos meses antes de que estallara la actual revuelta juvenil, que se ha extendido por casi todas las urbes y regiones, el monarca de la dinastía alauí afirmó que no hay cabida para un Marruecos “de dos velocidades”, y que las políticas públicas deben contribuir a mejorar la situación de los ciudadanos. El soberano hizo hincapié en las diferencias entre territorios. Ahora se abre también una fractura generacional, precisamente con una reivindicación juvenil que reclama, como el mismo Mohamed VI dijo, “políticas públicas inclusivas” y la mejora de los servicios sociales, la sanidad y la educación.

En el campus universitario de Agadir —en la nueva urbe surgida tras el terremoto que arrasó la antigua ciudad costera en 1960 y se cobró más de 10.000 muertos—, los estudiantes regresaban al mediodía de este viernes a sus casas en el comienzo del fin de semana. Haula, de 18 años, vive como un sueño sus primeros días en la Facultad de Letras, donde aspira a convertirse en profesora de inglés. “Quiero quedarme en mi país, no estudio para poder emigrar a Canadá o Australia”, aseguraba convencida, “pero para eso el Gobierno tiene que aumentar el presupuesto para Educación”.

En las últimas marchas de la protesta, los jóvenes han reclamado la dimisión del Gobierno presidido por el conservador Aziz Ajanuch, al que acusan de priorizar las grandes inversiones para el Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos coorganiza con España y Portugal, en detrimento del gasto social, en particular en Educación y Sanidad.

Las manifestaciones pacíficas se reanudaron en la tarde del viernes en decenas de ciudades marroquíes, esta vez con el visto bueno de las autoridades y encuadradas de cerca por las fuerzas de seguridad. Rabat, Casablanca, Tánger, Fez o Tetuán fueron escenario de las marchas convocadas por GenZ 212 para redoblar las exigencias sociales de los jóvenes.

La revuelta de los jóvenes parece haberse apaciguado en las últimas horas, como predicaban este viernes ulemas e imanes al servicio del Estado. GenZ 212, un movimiento juvenil surgido en redes como TikTok o plataformas de juegos en línea como Discord, ha dirigido al Palacio Real una lista de reivindicaciones en un giro político del movimiento social. Es el memorial de agravios de una generación que espera ser oída en un Marruecos que crece con la celeridad de sus nuevas autopistas y líneas ferroviarias de alta velocidad, pero que deja atrás a campesinos aislados del Atlas o a los también bereberes del Rif. Y, como ahora se observa, a muchos de quienes no han cumplido aún los 30 años.

Algunos ciudadanos han llevado flores al cuartel de la gendarmería de Leqliaa, y el Ministerio del Interior sostiene que los agentes actuaron en legítima defensa. Para que la muerte de los tres manifestantes no arroje sombras de duda sobre el Estado en la represión de las protestas, que se han saldado con cientos de heridos y más de 400 detenidos, Amnistía Internacional ha solicitado este viernes la apertura de una investigación sobre el “uso excesivo de la fuerza” por parte de las fuerzas de seguridad. La protesta social más extendida registrada en Marruecos desde la Primavera Árabe en 2011, que forzó una reforma constitucional prodemocrática, ha dejado una huella de ira. En el calcinado puesto policial próximo a Agadir, un fuerte con torres almenadas de inspiración colonial francesa, Marruecos se afana ahora en pasar otra página de trágica memoria.

sábado, 4 de octubre de 2025

Elena Mujina, la gimnasta más destrozada de la historia

 Yelena, Elena (o Lena) Múkhina (o Mújina). El destino más trágico en la historia de la gimnasia

Elena Vyacheslavovna Mukhina se hizo famosa de la noche a la mañana, en 1978, al ganar el Campeonato Mundial de Concurso Completo. Dos años después, sufrió una grave lesión que la dejó postrada en cama durante 26 años.

Mukhina nació el 1 de junio de 1960 en Moscú. Elena perdió a su madre a los cuatro años, quemada cuando se incendió su casa, y a su padre, a los cinco años, porque la abandonó para casarse por segunda  vez y terminó en la cárcel como responsable del incendio. Fue criada por su abuela Anna Ivanovna, una mujer muy exigente y poco afectiva. Desde pequeña, a diferencia de sus compañeros que soñaban con ser patinadores artísticos, Elena quería ser gimnasta. Y así lo consiguió: "Un día, una mujer desconocida apareció en clase. Se presentó como Antonina Pavlovna Olezhko, Maestra de Deportes. Y dijo: "Si alguien quiere unirse a la sección de gimnasia, que levante la mano". Casi grité de alegría", recordó. La excepcional motivación, talento, trabajo y tenacidad de Mukhina la consolidaron de inmediato. Sus éxitos no pasaron desapercibidos, y el Dinamo de Moscú contrató para entrenarla al renombrado Alexándr Yuriévich Eglit. Pero Eglit trabajaba en el CSKA de Moscú y no quería abandonar a sus alumnos, aunque la admitió con 14 años en el club CSKA para estudiar maestría en deportes, y en 1974 invitó a su colega Mijail o Mikhail Klimenko para que añadiera a su pupila a su propio grupo. Klimenko, quien anteriormente solo había entrenado a hombres, vio a Lena Mujina en acción y aceptó. Desde entonces toda la corta carrera de Elena Mukhina estuvo ligada a este entrenador, que reaparecerá a menudo en sus pesadillas.


La gimnasia femenina entonces había pasado a ser acrobática con las riesgosas innovaciones de Olga Kórbut. En dos años Lena logró un avance increíble, y para el verano de 1976 tuvo la oportunidad de asistir a los Juegos Olímpicos de Montreal. Su programa, de combinaciones únicas, se denominó "cósmico". Pero las autoridades temían llevarla a Canadá por la irregularidad de sus actuaciones.

Mukhina sufrió su primera lesión grave a los 15 años. En 1975, durante la Espartaquiada celebrada en Leningrado, Lena Mujina aterrizó torpemente de cabeza en un foso de espuma. Las radiografías revelaron que la caída le había desgarrado las apófisis espinosas de sus vértebras cervicales. Y aunque Lena fue hospitalizada, todos los días, tras las visitas médicas, Klimenko venía a recogerla y la llevaba al gimnasio, donde le quitaba el collarín ortopédico, tan necesario para su recuperación, y Mukhina entrenaba hasta la noche. Unos días después, notó un entumecimiento en las piernas durante el entrenamiento y una extraña sensación de debilidad que se acentuaba. 

El momento de gloria de Mukhina llegó al año siguiente. En el Campeonato de la URSS quedó segunda en el concurso completo, y compitió en el Campeonato Europeo de Atletismo Senior en Praga, donde perdió por un estrecho margen ante la reconocida gimnasta rumana Nadia Comaneci en la prueba individual y ganó tres medallas de oro en aparatos individuales, cautivando a jueces y aficionados con su excepcional técnica. Además Lena realizó ahí por primera vez el complejo elemento en las barras asimétricas que posteriormente llevó su nombre: el bucle Mukhina.

En 1977, mientras entrenaba en casa, antes del Campeonato Mundial, Mukhina se golpeó el costado con la barra inferior de las asimétricas y se le astillaron las costillas. "Sentí como si me las hubiera fracturado", dijo Lena más tarde. "Pero después, tras permanecer sentada en el tatami diez minutos, semi inconsciente, seguí entrenando en suelo y viga. Cuando las cosas se pusieron realmente mal, fui a ver a mi entrenador, pero él solo murmuró entre dientes: 'Siempre estás buscando una excusa para no hacer nada'".

En 1978, dos semanas antes de los Juegos Juveniles de la Unión Soviética, Mukhina se dislocó completamente el pulgar en las barras paralelas y se lo recolocó ella misma apretando los dientes y cerrando los ojos. Sin embargo no acabaron ahí las lesiones: en el calentamiento previo de la competición citada calculó mal su carrera (la limpieza había borrado las marcas de tiza del suelo del gimnasio), se cayó tras un salto y se golpeó la cabeza. El coreógrafo, para evitar llamar la atención de los entrenadores, le trajo sales aromáticas a escondidas y Mukhina, al bajar de cada aparato, ocultaba el algodón con las palmas de las manos.

La carrera de Mukhina culminó en 1978. Ganó el título de gimnasta más fuerte del país y posteriormente el Campeonato Mundial de Francia. Primero ganó el título por equipos y un día después se proclamó campeona general, derrotando, entre otras, a la campeona general de los Juegos Olímpicos de 1976, Nadia Comăneci. Se clasificó para la final en tres de los cuatro aparatos, y obtuvo otro conjunto completo de medallas ganando la plata en barras asimétricas y en la viga de equilibrio, y compartiendo el oro en suelo con la bicampeona olímpica Nellie Kim, de Montreal. Elena Mukhina se convirtió en la cuarta gimnasta soviética, tras Galina Shamrai, Larisa Latynina y Lyudmila Turishcheva, en proclamarse campeona mundial general.

Pero su tensión desmesurada no podía pasar desapercibida. Cuando Mukhina se cruzaba con otra gimnasta periódicamente en el gimnasio parecía desganada y lloraba a menudo. Una vez dijo que ni siquiera podía cruzar toda la avenida frente al Complejo Deportivo CSKA antes de que cambiara el semáforo; simplemente no tenía fuerzas. Mientras tanto, su programa libre en prácticamente todos los aparatos seguía siendo el más difícil del mundo.


En el otoño de 1979, Mukhina se rompió una pierna durante una exhibición en Inglaterra. Llevó una escayola seis semanas, pero, al quitársela, se descubrió que los huesos rotos se habían separado. Los reposicionaron y le volvieron a colocar la escayola, pero al día siguiente su entrenador insistió en que volviera al gimnasio a practicar con aparatos y aterrizara en los ejercicios con una sola pierna. Dos meses después de que le quitaran la escayola, ya estaba realizando todas sus rutinas.

Klimenko siempre estaba increíblemente nervioso antes de las competiciones: me acosaba”, recordó Mukhina. “Probablemente porque entendía perfectamente que su propio bienestar y su carrera dependían directamente de si yo entraba o no en la selección nacional. Yo, en cambio, era… Soy extremadamente responsable con mi entrenamiento. Hubo momentos en que, para bajar de peso, corría por la noche y luego iba al gimnasio por la mañana. Y, sin embargo, me decían constantemente que era una imbécil y que debería alegrarme de que alguien se fijara en mí y me diera una oportunidad."

Lena llegó a su último campamento de entrenamiento en Minsk a principios de julio de 1980, pero con dolor en tobillos y rodillas por sobrecarga y bursitis en la mano. El equipo de gimnasia de la URSS se preparaba para los Juegos Olímpicos y su entrenador Klimenko había viajado a Moscú un par de días (pues se rumoreaba que Mukhina podría no ser incluida en el equipo principal, y Klimenko había ido a defender a su alumna en la cima). Lena estaba trabajando de forma independiente y, durante un entrenamiento, decidió probar una combinación nueva en suelo, un salto Thomas. La idea era que, tras una voltereta y un salto muy difícil (voltereta y media, con giro de 540 grados) el aterrizaje no fuera de pie, como era usual, sino de cabeza, en voltereta. Pero el impulso de la gimnasta falló al no alcanzar la altura suficiente, y, ante las miradas del entrenador principal del equipo femenino Aman Shaniyazov, la entrenadora estatal Lidiya Ivanova y el entrenador de acrobacia (nadie más había en el gimnasio), se estrelló contra el suelo de mentón y se fracturó el cuello. Simplemente, según uno de los entrenadores, no se impulsó con la pierna lesionada durante la carrera. Pero siguió con el entrenamiento tres días, e ingresó al fin con una vértebra cervical dañada en el hospital 19 de Moscú.

Durante los primeros ocho años se sometió a varias cirugías. La primera, de columna, se realizó tan solo un día después de la lesión en Minsk; duró varias horas, pero el resultado (debido en gran medida a la demora) fue decepcionante: como su cerebro había permanecido en compresión severa mucho tiempo, Mujina quedó tetrapléjica, completamente paralizada de cuello para abajo.

En el verano de 1985, Elena fue derivada al artista circense y especialista en rehabilitación de discapacidades músculo-esqueléticas Valentin Dikul. Pero fue hospitalizada de nuevo un par de meses después por fallo de ambos riñones. Una operación posterior le desarrolló una fístula en el costado que persistió un año y medio. En cada ocasión, los médicos luchaban por sacar a Mukhina del largo coma postoperatorio; su cuerpo se negaba a luchar por la vida.

"Tras tantas cirugías, decidí que, si quería vivir, tenía que escapar de los hospitales", contó Lena. "Y me di cuenta entonces de que necesitaba cambiar radicalmente mi enfoque de la vida. Que debía dejar de envidiar a los demás y aprender a disfrutar de lo que tenía a mi alcance. De lo contrario, podría volverme loca. Me di cuenta de que los mandamientos 'no pienses mal', 'no actúes mal' y 'no tengas celos' no son solo palabras. Que existe una conexión directa entre ellos y cómo se siente una persona. Empecé a sentir estas conexiones. Y reparé en que, comparada con la capacidad de pensar, la incapacidad de moverme es algo insignificante..."

"Claro, al principio me compadecí muchísimo. Sobre todo cuando volví a casa por primera vez después de la lesión, donde había caminado y donde todo aún requería que alguien estuviera de pie. Además, casi todos los que venían a visitarme me preguntaban: "¿Piensas demandarme?".

Le dieron un pequeño departamento donde la niña fue atendida en toda su vida posterior y se hizo una mujer. Durante todo este tiempo nunca se rindió. Pero incluso algunos años después de la caída terrible solo podía sentarse en una silla, sostener una cuchara y escribir un poco. Los profesores acudían a ella, le daban conferencias y le ponían exámenes. Así logró graduarse en el Instituto de Educación Física de Moscú.

Cuando ocurre una lesión siempre surge la pregunta de quién tiene la culpa. Cuando le preguntaron a Lena qué pensaba sobre eso, respondió evasivamente: "Le enseñé a Klimenko que puedo entrenar y competir con cualquier lesión...". "Todo me había conducido a ello. No estaba preparada física ni emocionalmente. Mi lesión era de esperar; fue un accidente que se podía haber anticipado. Era inevitable. Me habían dicho más de una vez que me rompería el cuello haciendo ese elemento. Me había lastimado gravemente varias veces, pero él solo respondió que la gente como yo no se rompe el cuello".

Según una entrevista de Larisa Latynina a Mijail Klimenko, este quedó devastado por su lesión. Ya no esperaba que fuera incluida en la lista del equipo olímpico soviético y, aunque no cabía duda de que el equipo femenino soviético de gimnasia ganaría el oro en los Juegos Olímpicos de Verano, como ya había sucedido en juegos anteriores y era lo habitual, Klimenko quería que Mukhina entrenara para que él se convirtiera en "entrenador de una campeona olímpica". Y, tras estos acontecimientos, Klimenko no fue a visitarla, siguió un tiempo trabajando en el Club Deportivo Central del Ejército y después emigró a Italia. Dicen que estaba conmocionado y aterrado por lo sucedido. Elena sufrió al pensar que la había olvidado. Un amigo común intentó congraciarlos, pero él nunca se atrevió a quedar con ella en persona. Nunca más volvieron a verse.

No sabían o no querían saber entonces el precio que Elena estaba pagando por estos entrenamientos. Ni que cada vez que salía del hotel para entrenar nunca apartaba la vista de los coches que pasaban, calculando automáticamente el tiempo que tardarían en frenar si se lanzaba bajo sus ruedas. Y se fijaba en la repisa de la ventana de su habitación para calcular cómo saltaría para asegurarse. Cuando lo contó a una compañera en una conversación, esta le preguntó horrorizada por qué no había dejado antes la gimnasia.

"No sé", respondió. "Soñé que me caía varias veces. Me vi siendo sacada del pasillo y sabía que tarde o temprano sucedería. Me sentía como un animal azotado a lo largo de un pasillo interminable. Pero seguía volviendo al pasillo. Debió de ser el destino. No se puede disputar con el destino."

¿Se sintió ofendida? No en apariencia. Cuando la amiga se enteró de su muerte, recordó que una vez la llevaron a su casa y recordó sus palabras. «No hace falta que me ayuden», objetaba Lena con calma a su intento de ajustar las almohadas o acercar algo. «No debería acostumbrarme demasiado a la ayuda de los demás».

Mukhina no buscó nunca a los periodistas. Incluso un breve periodo de exposición pública, cuando el presidente del COI Juan Antonio Samaranch le entregó la Orden Olímpica, máximo galardón del movimiento olímpico (1983), fue bastante doloroso para ella en sentido físico y psíquico. Pese a sus terribles condiciones, Mukhina logró mantener la capacidad de hablar con notable calma sobre cualquier tema y llamar a las cosas por su nombre. Por tanto, todo ese descarado espectáculo de la ceremonia del premio, con visitas de periodistas y fotógrafos a su pequeño apartamento, no le gustó y, de hecho, la ofendió. Consideraba a los medios de comunicación hipócritas y ostentosos y siempre que pudo los rehuyó.

Era insoportablemente difícil describir su condición con palabras. Elena no podía estar de pie ni sentada ni sostener una cuchara; ni siquiera marcar un número de teléfono. Para poder leer algo, recurría a un truco comprobado y eficaz: pedía a alguien que fijara un papel con texto en la pared, a la altura de sus ojos. Al hablar por teléfono apoyaba la oreja en el auricular y podía hablar así por un buen rato.

Aprendió a refugiarse en sí misma en un mundo irreal para las personas sanas, donde rastreaba las cadenas de los orígenes y de la herencia. Creía sinceramente que una persona podía tener varias vidas en diferentes líneas temporales. Afirmaba ver no solo el pasado, sino también el futuro de las personas con las que interactuaba. Hablaba de ello con placer. Esta pasión (pero, ¿se puede llamar pasión cuando esencialmente se convirtió en vida?) tuvo diversas consecuencias, incluso graves, para quienes la rodeaban. Fue Mukhina quien una vez disuadió a una de sus amigas cercanas de enviar a su hijo recién nacido con una cardiopatía grave al hospital. La convenció de que el bebé simplemente no sobreviviría. Como resultado, varios años después, el niño fue sometido a cirugía, pero la familia se desintegró: el padre del niño nunca pudo perdonar ni a Mukhina ni a su esposa la llegada tardía del niño al hospital. La visión centrada en sí misma de Elena pudo malograr una vida ajena.

Como me contó una amiga cercana, el ánimo de Mukhina se deprimió notablemente al enterarse de que su antiguo entrenador había regresado a Moscú desde Italia, donde había trabajado durante muchos años. Se negó rotundamente a reunirse con Klimenko, quien seguía siendo para ella el fantasma más aterrador de su vida pasada. Lena también quedó devastada por la muerte de su abuela en la primavera de 2005. Se negó a ingresarla en una residencia de ancianos, pese a que la anciana de 90 años requería cuidados constantes; aunque ya estaba perdiendo la cabeza y sentía que se moría, le gritaba constantemente a su nieta: "¡No te dejaré. Ven conmigo!".

Mukhina también sobrevivió a esta pesadilla. Cuando Anna Ivanovna falleció, solo pidió una cosa: que, llegado el momento, bajo ninguna circunstancia la enterraran junto a su abuela. Y que no se le realizara ninguna autopsia. Que la dejaran sola. Apenas hablaba con su padre. Él mismo, todavía no anciano, solo empezó a visitar la casa tras enterarse de que Mukhina, gracias al increíble esfuerzo de muchas personas por ella, había conseguido una pensión presidencial personal. Y siguió viniendo. Por dinero...

Quizá simplemente estaba cansada de vivir. De buscar constantemente una respuesta a por qué algo, que no fuera la vida humana, podía ser tan valioso en su país. Incluso en conversaciones con sus seres más cercanos, básicamente solo dos amigos, Mukhina nunca se permitió quejarse de su destino. Aunque, pensándolo bien, qué aterrador era que la única variedad en su vida fuera una ocasional excursión en silla de ruedas al pasillo o a la cocina, con el único propósito: ver qué sucedía allí, más allá de las paredes de la habitación donde había pasado 26 años.

Elena Mukhina murió el 22 de diciembre de 2006. Se celebró un servicio conmemorativo en su honor el 27 de diciembre. Y está enterrada en el cementerio Troekurovskoye de Moscú.

Elena nunca tuvo a nadie que la protegiera. Y eso la convirtió en una víctima propicia para el cruel sistema del estado. 

Referencias

Elena Vaitsekhovskaya, "Elena Mukhina: Una tragedia de 26 años ". Sport-Express, 26 de diciembre de 2006.

Andrey Uspensky, "Mukhina's Loop ", Novaya Gazeta, núm. 38, 29 de mayo de 2003.

jueves, 2 de octubre de 2025

Un tal Ángel Romera

  Córcholis, esto es lo que dice la IA Gémini sobre mí:

Ángel Romera Valero, nacido en Úbeda (Jaén) el 28 de junio de 1962, es un escritor, investigador y poeta que reside en Ciudad Real.

Sus datos más relevantes son:

Profesión y Formación: Es Profesor de Instituto (de Lengua y Literatura en Enseñanzas Medias, en el IES Santa María de Alarcos de Ciudad Real). Es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), habiendo defendido su tesis doctoral en 2004 sobre Vida y obra de Félix Mejía (1778-1853). También es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.

Investigación y Publicaciones: Es autor de diversos libros y artículos principalmente sobre la historia de la cultura castellanomanchega. Es conocido por sus investigaciones sobre autores como Félix Mejía y Juan Calderón. Ha publicado poemarios como Palabras acabadas y relatos como El marco de la noche, además de ediciones de textos como Viaje a la Mancha en 1774 de José de Viera y Clavijo y el periódico El Zurriago.

Instituciones: Es consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos (IEM), donde ingresó en febrero de 2020 con un discurso sobre la obra desconocida de Félix Mejía durante su exilio en Estados Unidos.

Otros: Ha sido director de la revista Línea Abierta y de Ucronía. Es conferenciante, columnista y poeta "ampliamente premiado".

Se le describe como un intelectual prestigioso y respetado, humanista y muy crítico.

Está bien en líneas generales (hay incorrecciones leves, y elogios de una dimensión que no merezco, aunque no viene mal algo que tan raro es de encontrar como el oro, y podía estar más completo). Pero eso de que soy muy crítico vamos a dejarlo, porque tendría que incurrir en lo mismo que me supone.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Emilio del Río y la oratoria actual

 Emilio del Río, profesor de oratoria clásica: “¿El mejor orador? Rufián es bueno: clava los mensajes”, en El País, por Berna González Harbour, 4 SEPT 2025:

El experto defiende la importancia de saber hablar en público para formar ciudadanos críticos. Y critica el pobre discurso político actual.

Las citas de clásicos que Emilio del Río salpica en la conversación son tan apabullantes que no caben en esta entrevista, pero sí en sus libros y en los cursos de oratoria como el que acaba de impartir en la UIMP en Santander, donde le pillamos entre clase y clase. Nacido en Logroño en 1963, este doctor en Filología Clásica, profesor en la Complutense y director de Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid lamenta el simplismo del discurso político actual.

¿Qué emperador romano sería Trump? Mary Beard dice que Heliogábalo, uno de los peores de la historia

Pregunta. ¿Qué aprendemos de los clásicos?

Respuesta. Que comunicar no es un don, sino una técnica que se puede aprender. Y que es un elemento de formación de ciudadanos críticos y libros. Hace 2.400 años que Aristóteles escribió la Retórica, todo un manual de comunicación. Por eso deberíamos estudiar en la ESO o Bachillerato oratoria clásica. ¿Para qué está el sistema educativo si no?

P. Pero eso no ocurre.

R. No ocurre en España, en otros países europeos sí. El cerebro humano comienza a funcionar cuando nacemos y se para cuando nos toca hablar en público, como decía aquel. Y eso se estudia, se entrena.

P. ¿La confianza y el carisma también?

R. El carisma es interior, pero si aprendes a dominar la técnica lograrás persuadir, ser más eficaz y tener más confianza y autoestima. Los clásicos nos enseñaron que lo más importante es la comunicación no verbal: mover las manos, modular la voz, la mirada… y eso lo hicieron sin televisión ni redes sociales.

P. ¿Y cómo se aprende?

R. Algo clave es saber escuchar, conectar con el otro, nos lo enseñan los clásicos. Y también son muy importantes los silencios. El secreto para ser aburrido es querer contarlo todo. Y el otro peligro es el populismo. Tucídides o Cicerón nos avisaron sobre esos peligros. Y aún no existía Trump.

P. ¿Qué consejos da para ganar esa confianza en público? ¿Ir al psicólogo?

R. Les digo: no pierdas nunca la oportunidad de hablar en público. Hay que practicar mucho, es fundamental, sea atendiendo a un cliente en una tienda, dando un diagnóstico a un paciente o en una reunión de vecinos. Si no practicas, no lo harás bien. Componer una pieza musical o pintar un cuadro bello es un don para crear, pero comunicar es una técnica y se puede estudiar.

P. ¿Cómo evalúa la oratoria de nuestros políticos?

R. Mejorable. Dicho esto, siempre pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor y no es así. Leen todo y es importante tener memoria. Es muy importante la argumentación y ahora vamos a mensajes muy simples, sin respeto a quien no piensa como tú, desarrolla tu idea. Esta era Trump de frases simplonas es un cambio absoluto de época. Durante miles de años el fin no justificaba los medios, pero ahora sí, con Trump ya no hace falta razonar.

P. ¿Está el discurso de los políticos demasiado marcado por las redes?

R. Sí, se ha perdido parte del contenido y del pensamiento por ir al titular. Además, todo hoy en España pasa por el tamiz partidista.

P. ¿Quién es el mejor orador entre nuestros políticos?

R. Desde el punto de vista de la oratoria es muy bueno Gabriel Rufián. Desarrolla sus ideas y no estoy de acuerdo con ellas, pero eso es lo de menos. Los clásicos hablan de buscar siempre un punto de humor, figuras retóricas que embellecen el discurso y él lo hace. Clava los mensajes. Tú tienes que decidir siempre qué quieres trasladar y hay algunos que, al escucharlos, me digo: ¿Pero qué me ha querido contar? No lo sé.

P. ¿Qué nos perdemos con tanto insulto?

R. Estamos en un momento de polarización, de poca argumentación y de simplismo en la comunicación.

P. ¿La IA también está moldeando el discurso?

R. Hay un antes y un después de la IA. No sé muy bien cómo lo va a moldear, pero nada va a ser igual. La IA quita espontaneidad y la oratoria tiene que ser fresca, aunque esté preparada. Espontaneidad no quiere decir improvisación. Churchill era el mejor.

P. ¿Cómo ve la exigencia a los famosos de que se pronuncien, como a Rosalía en el tema de Gaza?

R. Estoy con Borges, que decía que en política hay que hacer el mismo caso a un intelectual que a un cantante de tangos.

P. ¿Y el peligro de cancelación?

R. Es una nueva forma de Inquisición. Estamos viviendo la autocensura en la comunicación y esto no es nuevo. A lo largo de la historia siempre se ha vivido esa pulsión en la lucha por la libertad, hemos ido de un extremo u otro. Pero al final triunfa la bondad, que es mi lema de WhatsApp. Por supuesto que existe el mal, ahí están Netanyahu y Putin, pero existe la bondad. Si no, no estaríamos aquí, ya nos habríamos extinguido. La humanidad tardó miles de años en volver a hablar en público con libertad desde Grecia y Roma y los clásicos nos enseñan qué frágil es la libertad y la democracia. ¿Y cómo la protegemos? Cuidando la comunicación, que es una obligación ciudadana para formar ciudadanos críticos y libres. Quién nos iba a decir que iban a asaltar el Capitolio o militarizar las ciudades en EE. UU. en nuestros días. Hay que proteger esa libertad.

P. ¿Ve un gran peligro de contaminación del discurso trumpista?

R. Sí, está claro. Y de Putin. Esto ya pasó en Grecia: cuando Filipo conquista Atenas y acaba con la democracia, dentro ya estaban sus partidarios, pagados por él. Los de Putin ya están aquí, la ultraderecha está dentro, la contaminación ya está aquí y es palpable en el discurso. La libertad es una forma de vida y hay que cuidarla y protegerla. Es un cambio de era y hay que estar muy alerta.

P. Usted fue senador y diputado del PP. ¿Lo echa de menos?

R. Nadie es perfecto (ríe). Yo soy ante todo filólogo, profesor de universidad, pero tengo el sentido de los clásicos de que lo público es de todos y todos se tienen que implicar en la cosa pública. La política es una cosa demasiado importante para dejarla solo en manos de los políticos. En griego hay una palabra, idiotés, es la misma raíz que idioma e idiosincrasia. De ahí viene idiota. En griego es el que no se implica en las cosas comunes cuando hay reunión en la polis, sea para hacer una calle o una guerra. Si no te implicas, lo dejas en manos de los demás.

martes, 30 de septiembre de 2025

Epigrama

 Los pobres son un pobrema. De los problemas, que son más vistosos, se ocupan otros, por lo general con más y mejores medios.

Andar de pamema en pamema.

 Antonio Escohotado:

 "Se dice que se puede ser sociólogo y se dice que se puede ser psicólogo. A mi juicio, para ser sociólogo hay que ser psicólogo y para ser psicólogo hay que ser sociólogo. También hay que ser antropólogo y, sobre todo, hay que ser historiador. Y, si no, uno anda de pamema en pamema".

domingo, 28 de septiembre de 2025

Las cincuenta mejores obras de la literatura universal según un algoritmo.

 Como siempre, el algoritmo falla numéricamente en favor de la literatura anglosajona. Solo hay tres obras en español, y dos de ellas hispanoamericanas. Cuatro la literatura en francés. Incluso peor está el alemán, con dos, pero no como el italiano y el árabe, con una cada una. En cambio, cinco rusas hay. Y solo ocho mujeres. En griego antiguo los dos consabidos y en latín uno. A los portugueses, nórdicos, chinos, japoneses y eslavos no rusos que les den. Por otra parte, Dante tenía que estar antes que Fitzgerald, y Hemingway solo por sus cuentos. Virginia Woolf, Nabokov y George Eliot están muy sobrevalorados y no debían ni figurar. Y faltan o están muy escasamente representados algunos géneros como el ensayo, el teatro y la lírica. Y algunos autores (Dickens, Joyce, Tolstoy, Dostoievski, Woolf, Faulkner...) aparecen dos veces. Etcétera. Es mi parecer sobre este algoritmo.

1. Proust, Marcel – A la busca del tiempo perdido

2. Joyce, James - Ulises

3. Cervantes, Miguel de – Don Quijote

4. García Márquez, Gabriel – Cien años de soledad

5. Fitzgerald, F. Scott – El gran Gatsby

6. Melville, Herman – Moby Dick

7. Tolstoy, León – Guerra y paz

8. Shakespeare, William - Hamlet

9. Homero - La Odisea

10. Flaubert, Gustave – Madame Bovary

11. Alighieri, Dante – La Divina Comedia

12. Nabokov, Vladimir - Lolita

13. Dostoyevski, Fiódor – Los hermanos Karamazov

14. Dostoyevski, Fiódor – Crimen y castigo

15. Brontë, Emily – Cumbres borrascosas

16. Salinger, J. D. – El guardián entre el centeno

17. Austen, Jane – Orgullo y prejuicio

18. Twain, Mark – Las aventuras de Huckleberry Finn

19. Tolstoy, León – Ana Karenina

20. Carroll, Lewis – Alicia en el país de las maravillas

21. Homero – La Iliada

22. Woolf, Virginia – En el faro

23. Heller, Joseph – Trampa 22

24. Conrad, Joseph – El corazón de las tinieblas

25. Faulkner, William – El sonido y la furia

26. Orwell, George - 1984

27. Dickens, Charles – Grandes esperanzas

28. India/Irán/Iraq/Egipto – Las mil y una noches

29. Steinbeck, John – Los racimos de la ira

30. Faulkner, William – ¡Absalom, Absalom!

31. Ellison, Ralph – El hombre invisible

32. Lee, Harper – Matar a un ruiseñor

33. Kafka, Franz – El proceso

34. Stendhal – Rojo y negro

35. Eliot, George – Middlemarch

36. Swift, Jonathan – Los viajes de Gulliver

37. Morrison, Toni - Beloved / Encantada

38. Woolf, Virginia – La señora Dalloway

39. Chéjov, Anton – Cuentos

40. Camus, Albert - El extraño

41. Brontë, Charlotte – Jane Eyre

42. Virgilio – La Eneida

43. Borges, Jorge Luis – Cuentos completos

44. Hemingway, Ernest – Fiesta

45. Dickens, Charles – David Copperfield

46. Sterne, Laurence - Tristram Shandy

47. Whitman, Walt – Hojas de hierba

48. Mann, Thomas – La montaña mágica

49. Joyce, James – Retrato del artista adolescente

50. Rushdie, Salman – Hijos de medianoche

sábado, 27 de septiembre de 2025

El pensamiento de Hegel para Escohotado

 [Versión transcrita y corregida por mí desde Youtube del diálogo en la 2 entre el famoso filósofo Antonio Escohotado y otros dos pensadores]

El hecho más importante de mi evolución intelectual es el conocimiento de Hegel. Sí que fue fuerte; al principio quedé pasmado, pero me di cuenta también de que era el único que iba a fondo, que decía las cosas con una hondura parecida a la que tiene la vida al plantearnos las situaciones. O sea, que era totalmente descarnado. Y por supuesto que era el hombre más culto que yo había encontrado y escribía como un torrente, o sea, creo que no hay un prosista comparable a Hegel en sus buenos momentos; creo que podemos hacer 10 párrafos de Hegel inigualables; lo que pasa es que podemos encontrar unos 50.000 insufribles.

Hegel es el filósofo que dice que las cosas son resultado, o sea, las cosas no son a prioris. Todo el mundo matemático, que es el mundo de lo abstracto, supone que las cosas cumplen una hipótesis preestablecida; Hegel es el primero que dice: "Lo verdadero es el todo, y el todo es siempre resultado", es decir, las cosas son su propia historia: no hay nada detrás del mundo mas que lo que el mundo ha ido haciendo en cada caso. Yo no entiendo nada si me dan una definición de una cosa; pero, en cambio, si entiendo cómo nació y cómo murió, entonces ya estoy en la cosa. Toda mi vida he sido historiador de esto o de lo otro, pero es que, digamos, mi método (que es el hegeliano), por lo demás, es ese, es atención a lo concreto.

¿Y cómo fue el descubrimiento de Hegel, cómo fue su primer contacto?

Yo estaba trabajando en Husserl, dentro de aquel afanoso momento de mi vida donde las noches las empleaba en estudiar, y me iba a la oficina y luego dormía por las tardes; todo aquello. Entonces llegué (después de Hermes Trimegisto, Escoto Eriúgena, Duns Escoto, Descartes, Leibniz, Spinoza... pim, pam, pum, pum) llegué a Husserl; curiosamente había omitido a Hegel. Llegué a Husserl, la fenomenología, y estuve allí como dos meses. Me acuerdo que me iba a la Biblioteca Nacional; hacía frío, tenía que usar mitones, o sea, esos guantes cortados, y estando ahí, porque era muy difícil conseguir las Meditaciones cartesianas y las Ideas para una fenomenología pura y Una filosofía fenomenológica, que es el tocho este insoportable, de repente, un día, se equivocó el bibliotecario. Me trajo la Fenomenología de Hegel cuando yo estaba ahí en la Nacional. Entonces empecé a leer, y digo: "Pero, bueno, es lo mismo, pero este habla de la cosa y el otro habla por hablar y habla del hablar", o sea, el otro es un vano, es un gaseoso, Husserl, es un académico vacío, y aquí, en cambio, está el tomate, y ahí me metí y no lo he dejado, no he salido. 

Hegel tuvo un gran problema durante unos 20 años: que tenía tal cantidad, tal flujo interior de conciencia, de tal densidad, que no sabía explicarse. Y eso es lo que pasa con la Fenomenología, que es el libro más brillante, pero eso, que es misterioso, es tremendamente difícil de trabajar, porque es que tiene unas reiteraciones... Por ejemplo: "Sí, porque esto es inmediato, pero es solamente inmediato en su mediación, porque al mediarse en realidad su inmediatez se le presenta como primer momento de sí mismo, que no se complementa con la forma de sí que está implicada en el mediar". Y dije "me cago en tu padre". Pero, sin embargo, el inventor de la palabra mediación es él, o sea, y eso esto es tremendo, o sea, sin la palabra mediación no se entiende lo que podemos llamar devenir, tiempo, ocurrir, cambio. O sea, cuando Hegel dice "el destino de inmediato es ser abolido", caramba, dice una de esas cosas tremendas que se dicen una sola vez, y se entienden o no, pero que si se entienden te ayudan; es como si tienes un trineo para ir por la nieve o tienes que ir caminando ahí haciendo agujeros

Pero, para la inmensa mayoría, Hegel es bastante inescrutable por esa complejidad

Luego aprendió a escribir Hegel y nos han venido muy bien los apuntes de clase, que es gran parte un 40-50 % de su obra. 

Son apuntes de clase, pero de tipos inteligentes como Karl Ludwig Michelet, Bruno Bauer... tipos muy, muy inteligentes, y gracias a ello tenemos un corpus maravilloso.

De Hegel quedan, hay dos ideas fundamentales, que es la idea de la categoría, que también es bastante malinterpretada, malentendida. 

Eso me decías el otro día: me hablabas de que si Hegel tenía categorías fijas; no, todo el trabajo hegeliano es demostrar que el pensamiento y el ser son uno, y que son uno justamente en el ir superando la separación de las categorías, es decir, demostrando que ninguna existe por sí sola y que solamente en su fluir, eh, tienen sentido... 

Y este análisis hegeliano, el fluir, el devenir, que son palabras importantísimas...

Así empieza la ciencia lógica, dice: ser puro ser es igual que nada, nada pura, nada es igual que ser. ¿Qué hay? Pues el tránsito del ser a la nada, el devenir. Empecemos por la realidad.

Y el devenir, que es evolución, que es verbo, que es acción. 

Claro

Que es una parte para entender su filosofía, la de Escohotado, y para entender la realidad, la real.

Pero si es que Hegel te ha dejado una Historia de la religión, una Historia de la filosofía, una Filosofía de la historia, una Historia y filosofía del derecho, una Historia y filosofía de la estética, o sea, en realidad ha cubierto todos los campos: es increíble el trabajo hegeliano,  aparte de que el joven Hegel fue el que más profundamente pensó la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Tiene una vida de Jesús, el libro este maravilloso del Espíritu del cristianismo y su destino es una maravilla; ahí escribía muy bien; cuando empezó a escribir mal fue cuando le llegó la iluminación, tremenda, tenía demasiado contenido y no podía, no podía sacarlo fácil. La Fenomenología es un libro, la Fenomenología del espíritu, un libro de unas 800, 700, más bien 800, páginas donde es un repaso de la historia universal, pero sobre todo de la occidental, con la singularidad de que no hay un solo nombre propio, o sea, existen las figuras de la conciencia: el alma vil, el alma noble, el quijotismo, el siervo, el amo, eh, la revolución... pero ni un solo nombre propio: no se ha vuelto a producir en la historia del pensamiento nada parecido.

Porque usted ha escrito una historia del comunismo

Sí.

...llena de nombres propios... Es exactamente personificado.

Bueno, pero es que yo vengo de Internet. Si Hegel llega a tener Internet, no te cuento.

Ya lo que, lo que...

No te cuento, o si Aristóteles hubiera tenido...

Usted escribió la primera tesis doctoral sobre Hegel ¿no?

Sí, eso fue La conciencia infeliz, que fue un análisis de la diferencia entre una religión positiva, y una... y una... y una religión, o sea, es que, al positivarse, pues claro, todo se convierte: el concepto pasa a ser representación, y la verdad pasa a ser farsa o rito.

¿Por qué dicen que Hegel es de los más complicados de entender?

Porque él solo aprendió a escribir cuando ya estaba cerca de morir. No sé si sabes que Hegel murió porque le trajo la mujer el cólera: la mujer de Hegel y la mujer de Fichte iban a hospitales de la guerra austroprusiana del 30, y entonces, de ir a los hospitales. Había una plaga de cólera, y los pobres dos grandes catedráticos de Berlín, Hegel y Fichte, murieron en 24 horas. Era la mente más profunda, centelleante, y, claro, como él no sabía escribir,  el lector pues se perece doblemente; no solo es la enorme profundidad: ten en cuenta que lo que Hegel intentó fue hacer visibles las fuentes del movimiento. Es muy fácil ver una cosa movida, pero no suele ser visible el resorte que la mueve. La filosofía hegeliana es un intento de reflexionar sobre el resorte dinámico de las cosas y, claro, eso es algo así como hacer visible lo invisible. Y eso es lo que hace tan difícil, pero también lo que le hace tan esencial, porque es el único pensador que en vez de ver cosas fijas ve flujos, ve de venir en vez de ser, o nada, que es lo que ven los otros. El amo sucumbe ante el esclavo porque el esclavo le proporciona el mundo transformado, y entonces, claro, empieza a catar las cosas como en sus formas más refinadas, no simplemente un mordisco se come de un cocodrilo, sino que se prepara un solomillo de cocodrilo a las finas hierbas. Y esto es una diferencia colosal. O sea, la del bípedo implume por ejemplo sobre el cuadrúpedo peludo.

Y el amo, en principio, debía refinarse y seguir siendo tan fiero como al comienzo, tan implacable como cuando le dijo al otro: "Mira, aquí, yo no estoy por la labor de pelear con el mundo: o me mato, o, mejor, te amenazo a ti de muerte; porque, si te pones de siervo mío, me vale. Y entonces, de repente, ya no somos animales, ya somos seres espirituales que luchamos por el prestigio. El prestigio funda nuestra vida. Y, entonces, al darnos esa meta más alta, de repente, ya posiblemente descubrimos el fuego, etcétera, etcétera... Si el hombre se apega a sus formas más corpóreas y elementales, pues claro, nunca vuela y nunca llega a ser "el hombre", llega a ser el que eres, ¿te acuerdas? La invocación...

El hombre es sociedad, porque es el prestigio, la fama es algo que te dan los demás y por lo que luchas.

Aquí todavía no hay sociedad, no hay más que dos antropoides, uno está dispuesto a dejar de ser antropoide, y el otro, por el hecho de servirle, también va a dejar de serlo, y en grado mucho más eminente, porque, trabajando con lo negativo, soportando el dolor, se va capacitando, claro, y en el siervo está la semilla del sabio igual que en el amo está la semilla del consentido, del pobre miserable, que finalmente dice: "Yo no me muero. ¿Verdad que yo no me muero?".

Sí, pero por ejemplo eso parece lo que iba a decir Luis. Hegel dice que "el esclavo es esclavo porque no arriesga la vida".

No, es que tenemos una versión un poco distinta. Yo desde [Kojève] tengo una, digamos, visión enriquecida de la dialéctica siervo-esclavo de Hegel, de modo que me encanta que hables de eso.