miércoles, 22 de octubre de 2025

Las bonobas impusieron el matriarcado para evitar el infanticidio de la sociedad chimpancé.

 Las cinco bonobas que mataron a un macho desafían el mito de la especie pacifista: “El ataque más violento jamás observado”, en El País, por Javier Salas, 22 de octubre de 2025:

Este linchamiento, grabado en vídeo en plena selva, matiza la realidad de los bonobos. Las hembras ejercen el poder sobre los machos, más grandes y fuertes, gracias a un matriarcado tejido con intensos lazos sociales. Cinco bonobas lincharon hasta la muerte a un macho por agredir a una cría.

Nadie ha vuelto a ver a Hugo desde el 18 de febrero de 2025. Aquel día, a las tres y media de la tarde, se escuchó un griterío en medio de la selva de Salonga, en la República Democrática del Congo. Dos minutos después, llegó el primer testigo humano, que puso a grabar su cámara. Cinco hembras, Polly, Tao, Ngola, Djulie y Bella, estaban vapuleando a este macho de casi veinte años, que yacía boca abajo en el suelo.

El ataque duró veinticinco minutos interminables para Hugo, que se cubría la cabeza como podía mientras todo el clan observaba la escena sin intervenir, incluidos algunos familiares. “Las hembras saltaron alternativamente sobre el cuerpo de Hugo, pisoteándole la espalda y mordiéndole la cabeza, las piernas, el cuello, los dedos de las manos y de los pies. Una de ellas le arrancó de un mordisco parte de la oreja; otras dos practicaron frotamientos genitales entre sí encima de él. Una de las agresoras le mordió el pie y masticó el tejido arrancado, para después morderle los testículos”, describen en detalle los científicos que han publicado ahora el caso.

Hugo tenía el rostro desfigurado, sangraba en los labios y las cejas, una amplia sección de piel arrancada del cuello, sus nudillos mordidos hasta el hueso, y graves heridas en los testículos y el pene. A duras penas logró huir del escenario dos horas después. “Sigue desaparecido y estamos bastante seguros de que no ha sobrevivido”, responde ahora Sonya Pashchevskaya, primatóloga y testigo directo de un ataque que sirve para matizar las complejidades de una especie idealizada como "jipis eróticofestivos": los bonobos.

Su realidad ayuda a leer el mosaico evolutivo que conformamos los grandes simios: humanos, orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos. Estas dos últimas especies, las más cercanas a nosotros, son algo así como un juego de espejos. Los chimpancés machos manejan con mano de hierro la jerarquía social y forman lazos duraderos entre ellos, mientras que son violentos con las hembras para asegurarse la descendencia. Los bonobos viven en un matriarcado: las hembras dominan al grupo mediante alianzas que, entre otros comportamientos, reafirman frotando mutuamente sus vulvas (buscando el placer con su clítoris).

Desde que Jane Goodall observara aterrorizada las crueles guerras entre chimpancés, siempre se ha idealizado a los bonobos como el reverso pacifista, sobre todo tras los populares libros de Frans de Waal. “Aunque es cierto que son mucho más pacíficos”, matiza Pashchevskaya, “la imagen hippie de la sociedad bonoba procede en gran parte de poblaciones en cautividad”. Los silvestres son menos idílicos, como explica esta investigadora del Instituto Max Planck (Alemania). “La pacífica sociedad bonoba, que se mantiene gracias a que las hembras asumen el dominio sobre los machos, puede verse interrumpida ocasionalmente por sucesos extremos como este, que sería la excepción que confirma la regla”.

Los machos son más grandes y fuertes; la violencia, como herramienta de control social, la ejercen ellas. Y quizá por eso ha pasado más desapercibida. “Refleja una visión muy centrada en los machos”, admite Martin Surbeck, que también ha trabajado con los bonobos de LuiKotale, en el parque nacional de Salonga, aunque no en este trabajo. Surberck, de la Universidad de Harvard, publicó en abril un estudio que repasa treinta años de observaciones para entender el poder de las bonobas. El 85 % de las coaliciones violentas las protagonizan hembras que tratan de mantener a raya a los machos, por lo que es una ferocidad claramente funcional: para evitar que se conviertan en chimpancés. En ciertas comunidades, el 100 % de los conflictos los ganan las hembras, mostrando que el dominio es estructural.

Poder social, no físico

“El poder de estas coaliciones de hembras es uno de los principales mecanismos que invierte las dinámicas de poder entre sexos dentro de los grupos de bonobos”, añade Surbeck por email. Cuando las bonobas arman alianzas agresivas para ejercer el control social sobre los machos, demuestran que el poder puede nacer no de la fuerza física, sino del apoyo social.

Ahí es donde empieza a cobrar sentido el ataque de las cinco hembras contra Hugo. Según los primatólogos que siguen a esa comunidad, este macho tuvo un par de días antes un gesto agresivo con la cría de la más joven de las atacantes, Bella (15 años). El infanticidio es una herramienta común de los machos de muchas especies para asegurarse el éxito reproductivo: yo tengo hijos cuando la hembra ya no cuida de los hijos que tuvo con otros. “Las hembras bonobo, sin embargo, han logrado revertir esa tendencia, que los chimpancés sí cumplen, gracias a una cooperación inusual entre ellas”, explica Pashchevskaya, “y llegan a atacar a los machos que se portan mal con los pequeños”. “La violencia extrema se explicaría mejor como respuesta a la amenaza extrema: el infanticidio”, resume la autora principal de este caso detallado en la revista Current Biology. Hace años se dio un caso similar, aunque peor documentado. La primatóloga reconoce que solo pueden especular, explica: “¿Por qué no se producen infanticidios dentro del grupo entre bonobos? Pues porque esto es lo que sucede si un macho lo intenta”. Si las hembras son capaces de ejecutar un acto de violencia de tal magnitud contra un macho adulto, continua la científica, quizá eso sea precisamente lo que mantiene a raya las agresiones masculinas como las de los chimpancés.

Nahoko Tokuyama, otra experta en bonobas, se muestra “muy sorprendida” por el episodio. “Aunque a veces se vuelvan violentas, yo creía que las hembras de bonobo no llegarían a herir a un oponente tan seriamente”, asegura. “Creo que Hugo provocó a las hembras de forma particularmente severa. La agresión contra una cría constituye una violación grave de las normas de la sociedad bonoba y casi siempre provoca represalias por parte de las hembras”, añade Tokuyama, de la Universidad Central de Tokio, autora de varios estudios sobre las coaliciones de bonobas salvajes. “Es seguro que este caso representa el ataque más violento jamás documentado en bonobos”, resume.

Penes heridos y vulvas amigas

En cuanto al simbolismo de los detalles más escabrosos, los expertos en esta especie son cautelosos. Las heridas en los genitales de Hugo, por ejemplo. Los chimpancés que agreden a machos de otros grupos suelen atacar ahí, en parte para eliminar competencia reproductiva. “Son una parte fácil de dañar cuando solo se usan dientes y manos, así que sería prudente no atribuirles un significado simbólico demasiado profundo”, advierte Pashchevskaya. Pero añade: “Quizá comunique algo como ‘no te pases de la raya”.

El frotamiento de genitales de las hembras sobre el cuerpo del agredido sería más normal. Las bonobas lo hacen mucho, para tejer esos lazos de sororidad que a escala social terminan por formar una red matriarcal. “También lo hacen cuando se reencuentran tras un tiempo, como una especie de ‘hola, me alegro de verte”, señala Pashchevskaya. Profundiza Liza Moscovice, autora de varios estudios sobre las bonobas y sus comportamientos sexuales: “Es común en situaciones tensas, como durante ataques en coalición. El frotamiento genital ayuda a las hembras a coordinar su comportamiento, confirmar el apoyo mutuo y posiblemente reducir el estrés en momentos de tensión”. Tokuyama indica que “probablemente intentaban tanto aliviar el estrés como reafirmar su vínculo cooperativo entre ellas”. “En resumen, en este caso”, zanja la autora principal del estudio sobre la muerte de Hugo, “el frotamiento genital facilita la cooperación: ‘Estoy contigo en esto”.

viernes, 17 de octubre de 2025

Diccionario de Andrés Montes

Texto publicado en la revista Gigantes 1.490 (noviembre, 2019)

El diccionario de Andrés Montes, por Edu Schell

A capela Price. Brent Price es una de las voces privilegiadas de la Liga. Como canta el tío. Canta a capela como nadie y hace unos años cantó en una ocasión el himno de los Kings…

Abre los ojos. Los jugadores con los ojos muy abiertos. Kenny Thomas es el presidente del club y uno de sus socios más selectos es Brevin Knight.

Abuelo Víctor. Entrenadores que llevan tantos años en la NBA que uno ha perdido la cuenta. Algunos dinosaurios del banquillo de este club son Lenny Wilkens, Del Harris, Rick Adelman…

Acción Jackson. Jaren Jackson, jugador que nunca fue drafteado y estuvo trece años en la NBA ganando un anillo con los Spurs.

¿Adivina quién viene esta noche? ¿Se acuerdan de la película de Stanley Kramer en la que el personaje de Joanna Prentice vuelve a casa de vacaciones con su novio John Prentice? El susto y el shock de los padres de la criatura es de infarto porque Prentice, encarnado por Sidney Poitier es de raza negra. Pues eso, imagínese que su hija se presenta en casa con un tal Dennis Rodman, el personaje más excéntrico de la NBA. El susto que se le queda a uno en el cuerpo es de escándalo.

Aerolíneas Jordan. Compañía con la que vuela ‘Su Majestad’ Michael Jordan hasta machacar el aro. Y mientras, le cantamos eso de “es muy fácil, si lo intentas”.

Al Salir de Clase. Club formado por los jóvenes jugadores que dan el salto a la NBA directamente desde el instituto sin pasar por la Universidad o sin completar el ciclo universitario de cuatro años.

Albañilería. Trabajo sucio dentro del equipo que no luce de cara a la galería pero que es necesario que alguien lo desempeñe para que todo funcione.

Alcatraz. Bonzi Wells, alero de los Blazers. Su imagen, con la cinta en el pelo y su físico es el típico que nos encontramos en las películas norteamericanas. Chris Gatling era otro ejemplo

Alitas de pollo. Lorenzen Wright. El pívot de los Memphis Grizzlies era propietario de un restaurante cuya especialidad eran las alitas de pollo.

Amarrategui blues. Esquemas de juego ultradefensivos planteados por algunos entrenadores NBA que parecen olvidarse de que el ataque también existe y prefieren un juego rácano en puntos. Jeff van Gundy, Lenny Wilkens, Pat Riley y Gregg Popovich son claros exponentes de esta filosofía.

American Graffiti. Peja Stojakovic, alero yugoslavo de los Kings. Un crack, un verdadero tirador. Forma la conexión serbia con Vlade Divac (Vittorio Gassman). El pelo engominado y el flequillo bien peinado de Peja es digno de la película.

Aplicado y obediente. Eric Snow, base de los Philadelphia 76ers.

Artículo 34. Es el artículo de la Ley Marcial al que recurre Shaquille O’Neal cuando juega. “Hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y cuando me da la gana”.

Aseado. El base Howard Eisley (ver también El pulcro).

Aterrizando en el aeropuerto de (…). Cuando un jugador machaca con fuerza el aro rival.

Austin Powers. Austin Croshere, alero de los Indiana Pacers.

Ayer tuve un sueño... Mítica frase de Martin Luther King que nos sirve para dar nombre al club integrado por ex jugadores como Sam Perkins y Terrell Brandon (¿Alguien duda de que este hombre es la viva imagen de Luther King de joven?).

Bailando La Yenka. Un balón baila La Yenka en el aro (izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres… que decía la letra de la canción de Johnny and Charley en 1965) cuando se resiste a entrar y rebota muchas veces.

Bailarín de claqué del Cotton Club. Hakeem Olajuwon, ex jugador de Rockets y Raptors dos veces campeón de la NBA y MVP. Dominaba como nadie la finta bajo la canasta. Amagaba mil veces desquiciando a sus defensores con sus movimientos de bailarín.

Barba Azul. Shawn Kemp. Tiene diez u once hijos con siete mujeres diferentes, una barbaridad y de ahí su mote.

Bonilla. El churrero por antonomasia. Y un jugador que mete una canasta de potra, la mete de churro… de pura chorra. (Vaya churros tan ricos que hace Bonilla).

Bricolaje. Un jugador está con el bricolaje cuando él solito se fabrica la jugada y anota la canasta sin la ayuda de nadie.

‘Bruce Lee’ Bowen. Auténtico especialista en artes marciales… un jugador conocido por su defensa. Se lo pueden preguntar a Vince Carter.

BRRRRRR!!!!!. Sonido que se emite después de un mate espectacular.

‘Bruto’ Martin. La explicación de este mote es innecesaria. El pívot de los Nets es tan bruto como bueno. Martin tiene un gran poderío físico y su carácter le pasa factura. Es el rey de la falta flagrante.

Budas. Club formado por los jugadores con rasgos de raza asiática como Juwan Howard.

Bugs Bunny. Kenny Anderson es el conejo de la suerte, el Bugs Bunny de la NBA.

Canción triste de Hill Street. Tim Thomas, de los Milwaukee Bucks.

Capataz del rancho. Jeff Hornaceck, ex base de los Utah Jazz también conocido como El Virginiano.

Carpanta. Un jugador con hambre de rebote. El que lo atrapa todo bajo los tableros.

Carros de Fuego. Jugadores altos y rubios que parecen salidos de esta gran película como por ejemplo Matt Harpring.

Caselmanía. Sam Casell, base de dilatada carrera NBA: Rockets, Suns, Mavs, Nets, Bucks, Timberwolves, Clippers, Celtics…

Casto, El. A.C Green, mítico jugador de la era del Showtime de los Lakers. Green, que ostenta el récord de partidos jugados sin interrupción, siempre ha manifestado su castidad y ha defendido la virginidad hasta el matrimonio.

Chacal. El pívot Matt Bullard, once años en la NBA pese a no ser drafteado y ganó un anillo con los Rockets.

Chaqueta Metálica. Chris Mullin, mítico integrante del Dream Team de Barcelona’92 y un crack a la hora de enchufar triples. Su look tipo militar ‘señor, sí señor’ le podría haber servido para actuar en la clásica película La chaqueta metálica.

Chicos del barrio, El. Gary Payton, base de los Lakers y mítico ex de los Sonics, un jugador de barrio cien por cien. Su canción: In the ghetto.

Chinatown. Juwan Howard, ex jugador de los Wizards, Mavericks, Nuggets, Magic… Sus rasgos orientales le otorgan el mote. (Ver también Budas).

Chocolate Blanco. Jason Williams es un jugador tan anárquico como espectacular. Un jugador blanco con alma de jugón negro.

Chris Rock Williams. Alvin Chris Rock Williams es clavado al actor y showman estadounidense, aunque juega bastante mejor que él al baloncesto.

Cicuta Mix. Son los entrenadores que protestan casi todas las jugadas. Véase Larry Brown o el alcalde del club Jerry Sloan. Rasheed Wallace y Karl Malone son otros ilustres integrantes.

Clemenza. John Starks, por su gran parecido con el personaje de El Padrino.

Club ‘Ni fu ni fa’. Jugadores que llevan cierto tiempo en la Liga y que no acaban de convencer. Vamos, que ni fu ni fa, que pasan desapercibidos. Son bastantes y aquí va una pequeña muestra encabezada por el presidente del consejo de Administración, Charlie Ward, Bimbo Coles, Anthony Jones, los hermanos Collins, Michael Doleac, Jason Caffey, Cherokee Parks, Antony Carter, Devean George, Medvedenko, John Amaechi, Joe Smith… Iremos ampliando la nómina.

Cocodrilo Dundee. Luc Longley, pivot australiano que se retiró en el curso baloncestístico 2001-02.

Cómo me pica la nariz. Jugadores con cierta afición a los polvos blancos y a fumar determinado tipo de plantas.

Conde Drácula, El. El gigante George Muresan por ser natural de Rumanía, como el mismísimo Conde Drácula. ¡Qué miedo!

Conexión croata del estado de Illinois. Toni Kukoc, alero croata que comenzó su aventura NBA en los Chicago Bulls de Michael Jordan, Pippen y compañía. Tres veces campeón de la NBA.

Construcción. Trabajo sucio dentro del equipo que no luce de cara a la galería pero que es necesario que alguien lo desempeñe

Cortefiel. Flip Saunders, técnico de los Minnesota Timberwolves, por su estilo a la hora de vestir.

Cortocircuitos S.L.. Club presidido por Isaiah Rider y con Tyrone Hill de vicepresidente.

Crack. Un jugador muy bueno, un jugón.

Cristal de Bohemia. Jugadores que se lesionan con facilidad. El presidente por excelencia es Cristal de Bohemia Ellis, LaPhonso Ellis. Otro miembro destacado es Grant Hill…

Cruela de Vil. Mote de Dennis Rodman (ver también ¿Adivina quién viene esta noche?) durante la época en la que se teñía el pelo día si día también de colores distintos a lo Cruela de Vil, la malvada mujer que tenía el pelo teñido de blanco y negro en la película 101 dálmatas.

Cuando los pollitos tienen hambre y frío dicen ‘pío, pío’. Canción que se aplica a los jóvenes jugadores que más del club de Al salir de clase parecen salir de la guardería.

Cumbre Borrascosas. Scott Pollard, pívot de los Sacramento Kings.

Cuponazo. LeBron James, un jovencito que se ha hecho de oro a base de contratos publiciatarios. ¿El nuevo Jordan? Mejor, el primer LeBron.

Curso baloncestístico. Hacemos referencia a una temporada de baloncesto NBA.

Danko Calor Rojo. Jake Tsakalidis, pivot griego de los Memphis Grizzlies.

David el Gnomo. David Wesley, escolta de los Hornets. No fue drafteado en 1992 porque decían que era demasiado bajito. Acabó siendo el máximo anotador (11.842 puntos) sin ser drafteado.

Declerqgoiti. Andrew De Clerq, de los Magic.

Deliniante, El. Marck Jackson, base que ha militado en Knicks, Pacers, Raptors, Jazz, …

Desde el Estudio 54…. Jugadores que reparten mucha leña en defensa, auténticos Estopa Mix.

Desde los Balcanes. El lugar de nacimiento le vale el mote a Radoslav Nesterovic, pivot de Spurs, también conocido como horchata Nesterovic, por la poca sangre que circula por sus venas.

Doctor, El. John Amaechi es licenciado en psicología y de ahí su mote. Fue el primer jugador asociado a la NBA en confesar su homosexualidad.

Do You Love Me?. Club formado por jugadores de la época del Good Morning Vietnam, de la era de los sesenta… el apogeo de este tipo de canciones y de música.

¿Dónde están las llaves, matarile rile rile?. Cuando hay una jugada muy confusa y muchos jugadores pelean por el balón y nadie sabe quién se va a hacer con el.

Duro de pelar. Dale Davis, pivot de los Portland Trail Blazers. Una auténtica roca bajo los tableros.

Egoísta. Giricek no se corta un pelo y se chupa todos los balones que puede. El croata era un auténtico ¡E-G-O-I-S-T-A! ¡Gordan, pasa el balón de vez en cuando a tus compañeros!

El de la moto. El mítico Antoine Carr, un clásico entre los clásicos de la NBA siempre acompañado con sus características gafas. La canción que le acompaña es la mítica de Los Bravos: “quiero una motocicleta… que me sirva para correr”.

El electricista. Jalen Rose, hay que ver como las ‘enchufa’. Producto de Michigan, jugó en Denver, Indiana, Chicago, Toronto, Knicks y Phoenix.

El espigado. Danny Ferry, por su particular físico. Nº2 de los Clippers se negó a jugar ahí y se fue a Italia. Hizo carrera en Cleveland y ganó la NBA como secundario en los Spurs.

Elliemanía. Mario Ellie, nº160 del draft del 85 fue un trotamundos hasta alcanzar la NBA. Ganó dos anillos con los Rockets y otro con los Spurs siendo importante y con canastas decisivas.

Estopa mix. Jugador que se aplica excesivamente en defensa, que reparte mucha leña y da mucha cera. Ponen en práctica ese consejo que dan en las películas de guerra: tu dispara y luego pregunta. Pues aquí igual, primero reparten y luego miran a quién han dado. El presidente del club es P.J. Brown. Otros miembros destacados son Ben Wallace, Bruce Bowen o Dikembe Mutombo.

E.T. Pau Gasol, ala pívot español que comenzó su aventura NBA en el curso baloncestístico 2001-02. El extraterrestre culminó su primera temporada siendo galardonado con el Rookie del Año. Una temporada de ciencia ficción.

Etiqueta negra. Rasheed Wallace, pívot de los Portland Trail Blazers.

Fábrica de churros, La. La Universidad de North Carolina, que fabrica grandes jugadores como si de churros se tratase. La otra gran fábrica es la de Bonilla. Michael Jordan, James Worthy, Vince Carter son algunos jugadores salidos de esta fábrica.

Factoría, La. Universidad de Georgetown. De ahí salieron Iverson, Mourning, Mutombo, Ewing…

Fantasías animadas de ayer y hoy presentan… Cuando el ‘conejo de la suerte’ Kenny Anderson hace alguna de las suyas.

Felino Wallace. Gerald Wallace, primer jugador de la historia de los Bobcats en ser All-Star.

Flautista de Hamelin, El. Keith Van Horn, estuvo en el quinteto ideal de rookies, un buen anotador en su etapa en los Nets y en su último año NBA se retiró para estar más tiempo con su familia.

Fideo Moore. Mikki Moore, el pívot que no engorda. Tan delgado como siempre.

Fiebre amarilla, La. Son los Lakers, que cuando se ponen… son imparables. Las Autoridades Sanitarias recomiendan vacunarse contra la fiebre amarilla como medida preventiva, pero pocos pueden con ella.

Fondos de inversión McIlvaine. Jim McIlvaine era un jugador cien por cien rentable porque rentabilizaba como nadie el dinero que se lleva. Casi no jugaba y se lo llevaba crudo. Qué tío…

Forajidos de leyenda. Los Suns han recuperado una de las máximas del baloncesto: ganar dando espectáculo, al más puro estilo del viejo Oeste. Como debe ser.

Foreman Mills. Terry Mills, un ex de los Pistons, Nets, Pacers y Heat. Gran parecido físico con el boxeador George Foreman.

Franciscano Cardinal. Brian Cardinal es el ‘franciscano’, más de un cura hemos visto con sus rasgos faciales. Hará carrera cuando se retire en la Curia. ¿Llegará a Cardenal?

Frêre Jaques, frêre Jaques. Canción de cuna francesa que se le canta a los jóvenes jugadores de la NBA.

Fumanchú. Michael Dickerson, por el look que lleva. ¡Vaya perilla que tiene el tío!

Funky man. Un jugador desgarbado, con mucha clase y de gran capacidad anotadora como Michael Finley, de los Dallas Mavericks. Kobe Bryant, Jason Richardson, Gerald Wallace y todos los matadores son otros ilustres funky man.

Gable de la Gran Manzana, El. Patrick Ewing, mítico pivot de los Knicks. El jamaicano, tras 15 años en la Gran Manzana cambió de aires y fichó por los Sonics por una temporada y en el curso baloncestístico 2001-02 se incorporó a los Magic.

Galicia Calidade. Darrel Amstrong. Su mote se debe a su paso por el Ourense de la Liga ACB.

Ganarás el pan con el sudor de tu frente. Malik Rose, de los San Antonio Spurs. Esa frase es la que le dijo su madre cuando salía de casa…

GeigerMan. Matt Geiger, un pivot con buena muñeca pero al que no respetaron las lesiones.

Gepetto Brothers. Club formado por los jugadores que tienen la muñeca de madera y fallan casi todos los tiros libres. Su mecánica de tiro desde la línea de personal es pésima. El presidente de esta sociedad es Shaquille Twister O’Neal.

Gladiator. Joel Przybilla, pívot de 2,16 y fuerte complexión. Hizo buena carrera en la NBA.

Good morning Vietnam. Jugadores de la era de los sesenta… Los años del Do yo Love Me? y el apogeo de este tipo de canciones y de música.

Gospel. Jugadores que parecen sacados de los campos de algodón donde cantaban ‘oh happy day’ mientras recogían la cosecha. El funky man Finley y Ben Wallace son buenos ejemplos.

Gourmet. Aquel jugador aficionado a comer hamburguesas. El presidente es Felton Spencer. Oliver Miller e Isaac Austin son otros ilustres miembros.

Guardaespaldas. Jugador que corre junto a un compañero en una contra por si éste falla la entrada. Si esto pasa, él coge el rebote y la mete.

Guerra de las Galaxias Episodio Número 2. Tim Duncan, pívot de los Spurs y pareja de David Robinson como Torres Gemelas. Ver también Siglo XXI.

Había una vez… un circo: Canción que describe el alegre juego de los Sacramento Kings.

Hilo de seda. Allan Houston, alero de los New York Knicks. Gran anotador, mucha calidad.

Hormiga, La. Tyronn Lue, un especialista en defensa que se dio a conocer en las Finales entre Lakers y Sixers del curso baloncestístico 2000-01. Tras ganar el anillo con L.A, se marchó a los Wizards y Orlando.

Horchata Nesterovic. Al pivot de los Spurs le faltaba sangre en las venas. Parecía que tenía horchata en vez de sangre. Necesitaba que alguien le espabilara. Hasta entonces, seguirá siendo el propietario de horchaterías Nesterovic

Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana. Frase que describe a la perfección la relación entre la eterna pareja de los Jazz formada por John Stockton y Karl Malone. Ver también La medalla del amor.

‘I had a dream’ (Tuve un sueño). Extracto del famoso discurso de Martin Luther King, que sirve para englobar a los jugadores de la generación del ‘do yo love me? y del Good Morning Vietnam. La segunda versión ‘adaptada’ del discurso es: Ayer noche tuve un sueño, y tenía su mismo peinado (como el de Terrell Brandon o Sam Perkins)… eran los años sesenta

I Shot the Sheriff. Club de jugadores con un look muy parecido a Bob Marley. Richard Hamilton y Brian Grant son miembros de este club.

Informática, la. John Stockton, base los Utah Jazz y eterna pareja baloncestística de Karl Malone. Una auténtica máquina de precisión y no falla. La informática a su servicio…

Intendencia. Los jugadores que hacen dentro del equipo todo tipo de trabajos. Ron Harper es el clásico ejemplo del sector de la intendencia: Albañilería, fontanería, electricidad 24 horas… llame a Harper Harper y Asociados.

In the ghetto. Canción de Elvis Presley y que luego versionaría con peor suerte el Príncipe Gitano dedicada a los chicos del barrio como Gary Payton.

In the Navy. Mítica canción de los Village People que se le cantaba al marine David Robinson, ex pívot de los Spurs, uno de los grandes de la NBA.

Jackson Five. Moochie Norris, por su peculiar peinado propio de las discotecas de la Motown.

Jim Carrey de la Liga. El. Kevin Garnett, pívot de los Minnesota Timberwolves (Ver también La Máscara, La lengua más larga de la Liga)

Jimmy Jimmy some Loving. Jimmy Jackson. Formó las tres J en Dallas con Mashburn y Kidd. Luego, 12 equipos en 14 temporadas. El apodo hace referencia a la canción Gimme some Loving.

Jinete Pálido. Rex Chapman, un clásico de los triples en los Phoenix Suns.

Jugón. Un fuera de serie, un superclase, un jugadorazo… de lo bueno, lo mejor; de lo mejor, lo superior. Un auténtico crack. Y la gran pregunta: ¿Por qué todos los jugones sonríen igual?

Killer. Reggie Miller, alero de los Indiana Pacers y especialista desde la línea de tres. ‘Tiempo de Miller, tiempo de killer’.

Lentejita Boykins. Earl Boykins es el ejemplo claro de que el tamaño no importa en la NBA. Pese a que es el más bajito, es capaz de romper cualquier partido.

Lambada. Tony Delk, base bajito producto de Kentucky con dilatada y variada carrera. Con los Suns anotó 53 puntos en el ARCO Arena.

Lengua más larga de la Liga, La. Kevin Garnett, también conocido como La Máscara.

Lechal Dunleavy. El joven jugador de los Warriors estaba todavía muy tierno para jugar en la NBA. La ex estrella de los Blue Devils de Duke e hijo del ex entrenador NBA aún no se había adaptado al ritmo y estilo de juego. Hasta que madure, será Lechal Dunleavy… es tierno como un corderito.

Leñador. Chris Crawford, Hawks. Pertenece al grupo de los Aizkolari.

Licencia para tirar. Allen Iverson, el crack de los Sixers. Pero éste, a diferencia de James Bond, lo que tiene es licencia para tirar.

Manicura Bibby. ¡Menuda obsesión tenía el genial base de los Kings con sus manitas!

Máscara, La. Kevin Garnett, pívot de los Wolves (ver también La lengua más larga de la Liga)

María Cristina me quiere gobernar. Canción dedicada con cariño a la mujer de Glenn Rice, que es cubana, se llama María Cristina y, según dicen, gasta mucho dinero.

Mazas. Tonny Massenburg, corpulento pívot… ¡Vaya físico! Jugó en el Barça.

Medalla del amor, La. ‘Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana’. Se aplica a la relación entre John Stockton y Karl Malone, uno de los mejores duos de la historia de la NBA

Mejor 4×4 de la Liga, El. Anthony Mason, de los Knicks, un todoterreno con un físico prodigioso.

Melodía de seducción. Latrell Sprewell, un jugón de mucha calidad anda suelto.

Memorias de Africa. Dikembe Mutombo, mítico pívot NBA. Su apodo, de su origen. Enorme taponador.

Melrose Place. Jugadores guaperas, con dinero, buen coche, mansiones… en alusión a la serie de televisión.

Morales. Jerome Williams, de los Toronto Raptors

Morcelli. Doug Christie, de los Sacramento Kings por su gran parecido físico con el atleta.

Mourning Connection. Alonzo Mourning, uno de los mejores pívots sin duda.

Mr. Bonobús. Avery Johnson, incombustible base, defensor, infatigable.

Mr. Calavera. Calvin Booth. No hay más que verlo para darse cuenta de lo que hablamos.

Mr. Catering. José Manuel Calderón, por su capacidad para facilitar canastas a sus compañeros.

Mr. Fibra. Keon Clark. Un auténtico especialista en poner tapones (pinchos de merluza)

Mr. Hamburguesa. Felton Spencer, seis equipos NBA, su etapa más conocida en los Jazz.

Mr. Jones. Eddie Jones, Miami Heat, un buen jugador.

Mr. L. Larry Johnson, alero de los Knicks que se retiró en el curso baloncestístico 2001-02 por problemas con la espalda.

Mr. Magoo. Derek Harper.

Mr Magoo 2. Booby Jackson, de los Kings.

Mr. Volley. Jud Buechler, escolta nacido en California, pasó por 7 equipos.

Muñequita linda. Dell Curry, un gran tirador.

No me llames paleto porque tenga una ilusión. La historia se remonta a cuando cierto sector angelino llamó paletos a los aficionados de los Kings por animar a su equipo con cencerros de vaca… Y los aficionados les cantan esto que está tan de moda ahora de ‘No me llames paleto porque tenga una ilusión’. La ilusión de ganar por fin este año el anillo de campeón.

Notre Damme. Steve Nash, base canadiense de los Mavs, por su gran parecido con el Jorobado de la película.

‘Oh Happy Day’. Canción entonada por los jugadores del club gospel, que parecen sacados de los campos de algodón

‘Oh la la!. Tony Parker. El base francés se ha hecho con los mandos de los Spurs. Una de las sensaciones de la Liga y su estilo de juego sólo se puede definir en francés: oh la la!

Onésimo. Aquel que es un gran jugón. Un jugador capaz de driblar hasta al hombre invisible.

‘Only You’ Williams. Bryan Williams, más tarde conocido como Bison Dele tras convertirse al islam, recibe este mote por ser hijo de uno de los cantantes del mítico grupo The Platters. Conquistó el anillo con los Bulls la temporada 96-97. Un espíritu libre que tenía un acuario en su casa para bucear. Falleció en extrañas circunstancias en alta mar.

Otro, El. Jermaine O’Neal, pívot de los Indiana Pacers. Es el otro porque Shaquille Twister O’Neal de los Lakers es el verdadero.

Paseando a Miss Daisy. Título de película que sirve para describir que un equipo está ganando con claridad y se está dando un paseo.

Pasión turca, La. Hedo Turkoglu, alero turco de buena muñeca y calidad.

Pat Garret y Billy the Kid. Pat Garrity, de los Orlando Magic, por su parecido en el nombre con el legendario sheriff del Oeste americano.

Peter Pan. Anfernee Hardaway, de los Phoenix Suns. Un jugón que empezó en la NBA con Shaq en Orlando.

Perezoso Day. Todd Day, ex de los Bucks, Suns, Wolves… es un auténtico vago y de ahí su mote.

Pescaderías Ratliff. Theo Ratliff, pívot de los Atlanta Hawks es el Rey de los Pinchos de Merluza (Tapones) y por eso es también el rey de las pescaderías. Todo un especialista. Kelvin Cato, La tormenta, es otro que domina este sector.

Phil Collins. Scott Skiles, por su gran parecido con el cantante.

Pichichi. Glenn Robinson, por la cantidad de puntos que acaba anotando al final de cada temporada.

Pijos. Jugadores con pinta de tener mucha pasta, con pinta de pijos. Algunos grandes pijos son Gugliotta, Laettner, Szczerbiack, Grant Hill o los hermanos Collins.

Pilas alcalinas. Anthony Peeler, empezó su andadura NBA en los Lakers demostrando capacidad para anotar.

Pincho de merluza. Es un tapón. Cuando un jugador tapona al rival se dice que le pone un pincho de merluza. En la NBA hay grandes especialistas y la lista sería tan amplia que nos llevaría al menos un par de diccionarios.

¿Por qué eres tan bueno McGrady?. Pregunta que se le hace a Tracy McGrady casi después de todas sus jugadas. Todas asombrosas capaces de maravillar al más parado.

Pret a porter de lujo. Kevin Willis, por su negocio de moda para hombre y mujeres, negros y blancos

Profesor chiflado. Thomas Hamilton ex de los Houston Rockets entre otros…

Psiquiatra. Médico al que hay que visitar después de ver un partido ultradefensivo. Jeff van Gundy ha provocado que mis visitas a este médico se hayan multiplicado. Riley y Popovich son otros que nos mandan al psiquiatra.

¿Qué es el viento?. Las orejas de Popeye Jones en movimiento. El pívot de los Washington posee unas grandes orejas que si las agita son capaces de provocar viento.

Quentin ‘Racheado’ Richardson. Tirador de rachas, vease su final en el concurso de triples.

Quindici del Negro. Vinnie del Negro. Quindici es 15 en italiano, su número en los Spurs. También viene por su ascendencia italiana. Del Negro jugó en la Benneton de Treviso

Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta-t-á. Cuando un jugador encesta un triple.

Ratón del estado de Oregón, El. Damon Stoudamire, base de los Portland Trail Blazers, por el tatuaje de Super Ratón que luce en su hombro.

Rascacielos más alto de la ciudad, El. Arvydas Sabonis, pívot lituano de los Portland Trail Blazers. Un gran jugador que, pese a su gran altura, dominaba el pase como nadie.

Rasta, El. J. R. Reid, un jugador al que no nos sorprendería ver cantando ‘No woman, no cry’.

Raza blanca: tirador. Este club engloba a todos esos tiradores de raza blanca de buena muñeca como Jeff Hornaceck, Steve Kerr, Mike Miller, Szczerbiack…

Reflexivo, El. Derek Fisher, base de Los Angeles Lakers.

Reloj no marques las horas. Este inolvidable bolero tiene una doble acepción. (1) Cuándo hablamos de Steve Smith, (2) cuando a un equipo no le interesa que el tiempo corra y lo intenta detener.

RENFE, La. Tipo de jugador con un físico arrollador similar a un tren express. Potapenko y Gary Trent son algunos de los que forman este club.

Reyes del crudo. Son esos jugadores que van de equipo en equipo en función del dinero que les pagan. Se mueven por la pasta.

Rica salsa canaria se llama mojo picón, La. Sergio Rodríguez, por su espectaculares jugadas que animan cualquier partido.

Robin Hood. Dirk Nowitzki, alero alemán de los Mavs. Un bombardero desde la línea de tres

Robocop. Greg Ostertag, pivot de los Utah Jazz. Ver también Tazón Mix.

El Sastre. Abdur-Rahim es el sastre por excelencia de los Hawks, siempre arreglando descosidos…

Sacarina. Chris Dudley. El ex pívot de los Portland Trail Blazers es diabético y de ahí su mote.

Sammy Davis Jr.. Stephen Jackson. Su cara y, sobre todo, su nariz son un calco del artista.

Samurai. Marcus Camby, por sus tatuajes orientales.

Sandwich mixto. Un dos contra uno en defensa.

Securitas Direct. Anthony Johnson es uno de esos jugadores que son una garantía de seguridad. Nunca pierde balones, no hace tiros fuera de lugar… Un auténtico currante del parquet

Scoooooooooottie. Scottie Pippen, escudero de Michael Jordan. Club que toma nombre de la canción de Antonio Vega ‘Se dejaba llevar, se dejaba llevar por ti…’ y que se aplica a los jugadores con clase que han firmado grandes contratos y se dejan llevar como Laettner, Hardaway…

Señor de los Anillos. Horace Grant, por los anillos que ganó con los Chicago Bulls de Michael Jordan y compañía y con los Lakers de Shaq y Kobe.

Señorito. Bryce Drew, por su aspecto.

Siglo XXI. Tim Duncan, pivot de los Spurs. Ver también La Guerra de las Galaxias, Episodio 2.

Soldado Universal. Antoine Walker, enorme jugador de los Celtics.

Sombra, La. Vin Baker. Es un jugador con grandes estadísticas y que está en la sombra

Sospechosos Habituales. Los problemas extradeportivos asolan a los Blazers que van camino de convertirse en los Sospechosos Habituales. Rasheed Wallace, el rey de las técnicas, y Damon Stoudamire fueron detenidos por fumar marihuana; Ruben Patterson tuvo problemas judiciales por agresión; Bonzi Wells fue otro que fue detenido y el vestuario era un polvorín. Sólo queda saber quién será el próximo blazer en emular a Keyse Soze.

Sugar Brown. Randy Brown, el ‘dulce’ Randy Sugar Brown.

Tacañón. Adjetivo válido tanto para jugadores como entrenadores (cicuta mix) que se pasan el partido protestando. EL alcalde tacañón es Jerry Sloan. Teniente de Alcalde: Rasheed Wallace, Karl Malone…

Tazón Mix. Club de jugadores con el corte de pelo tipo tazón: Genuino representante: Gregg Ostertag.

Teléfono rojo llamando a Moscú. Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs. Era experto en asuntos de la antigua Unión Soviética.

Terciopelo azul. Danny Manning, un clásico de la NBA que pasó por varios equipos. Su mote viene dado por su gran clase

Terry me va, me va, me va. Terry Porter. Su mote viene por la famosa marca de cognac.

The Comic Man. Bryan Schayes, hijo de uno de los mejores 50 jugadores de la NBA, recibe este mote por su aspecto.

Tic-Tac. ¿Alguien ha observado de cerca a Doug Collins? El entrenador tiene unos tics nerviosos particulares y de ahí su mote: tic-tac.

Tio Nick. Nick Anderson.

Todo el mundo a la lavandería. Frase que se emplea cuando el partido está a punto de finalizar y el jugador que lleva el balón se la va a jugar.

Todos los jugones sonríen igual. La frase lo dice todo, no necesita explicación.

Tonelete El-Amid. Khalid El Amid, sin mayores explicaciones.

Tormenta, La. Kelvin Cato, pívot de los Houston Rockets. Es un derroche de fuerza, un auténtico animal y de ahí su mote.

Tse-Tse Morris. Chris Morris, la auténtica mosca del sueño.

Trasero mejor aprovechado de la Liga. Anthony Mason, veterano pívot. (Ver también El mejor 4×4).

Trompetista de Duke Ellington. A nadie nos extrañaría ver a Quincy Lewis tocando la trompeta en un club de jazz…

Tulipán blanco, El. Rick Smits, ex pívot holandés.

Twister O’Neal. Shaquille O’Neal, pivot de los Lakers. Todo un tornado de fuerza. Imparable. (Ver también Artículo 34).

Viaje con nosotros. Estrofa de aquella canción de la Orquesta Mondragón, y que daba nombre a un programa de televisión presentado por Javier Gurruchaga. Sirve para aglutinar a todos esos jugadores que han ido de un equipo a otro sin parar.

Vicente. Vince Carter, jugador franquicia de los Toronto Raptors. (*2019, sigue en activo…)

Virginiano, El. Jeff Hornaceck, ex jugador de los Utah Jazz, por su aspecto de capataz del rancho.

Visa para un sueño. Luis Felipe López, jugador dominicano. Es la canción de Juan Luis Guerra que habla de cumplir el sueño americano.

Vittorio Gassman. Vlade Divac, pívot serbio de los Kigs. Forma la conexión serbia con Peja Stojakovic (American Graffiti). El mejor actor de la Liga…

Volando voy, volando vengo. Josh ‘Volando voy, volando vengo’ Smith, como la canción. ¡Por algo será!

Voy buscando a Lupita, voy camino de México. Canción dedicada a los San Antonio Spurs.

Vuelve la Guerra Fría. Popovich es un clásico de los banquillos y de este diccionario. Si ya antes le conocíamos como Telefono Rojo Llamando a Moscú, tenemos que añadir una nueva entrada: Vuelve la Guerra Fría… vaya tiempos. Los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial con la URSS y EE.UU. peleando por la hegemonía mundial.

Wanted. Cartel que está en todas las comisarías con la foto de Gary Payton: Se Busca. Ver también Chicos del barrio, los.

¡¡¡Wilma abreme la puerta!!!. Cuando un jugador lanza una pedrada a canasta.

Wyatt Earp. Steve Kerr, ex jugador de varios equipos entre los que destacan los Bulls de Jordan, San Antonio Spurs, Blazers… Su físico le otorga el sobrenombre.

Yellow magic. Wang ZhiZhi, primer jugador chino en jugar en la NBA. Pivot de los Dallas Mavericks con una gran muñeca para tirar desde lejos.

 

jueves, 16 de octubre de 2025

Avances contra el cáncer

 Publicado también en Jama. El número de personas con genes asociados al cáncer es mayor de lo esperado: estos son los más afectados. En El Confidencial, por F. S. B., 16/10/2025:

Un nuevo estudio ha analizado la información genética de más de 400.000 personas y ha concluido que la proporción de quienes presentan variantes conocidas de riesgo es algo mayor del 5%

Aunque la mayor parte de los casos de cáncer se consideran esporádicos, una parte se definen como hereditarios, ya que algunas personas llevan en su ADN variantes que aumentan el riesgo. Ahora, un equipo de investigadores ha analizado la información genética de más de 400.000 personas y ha concluido que la proporción de quienes presentan variantes conocidas de riesgo es algo mayor del 5%, una cifra es superior a la esperada: cerca del doble en variantes de los genes BRCA1 o BRCA2 y entre 10 y 20 veces superior en variantes relacionadas con cáncer de tiroides. Se trata del primer gran estudio de este tipo hasta fecha y ha sido publicado este jueves en la revista JAMA. En él, los investigadores han detectado que uno de cada 20 adultos porta mutaciones genéticas patogénicas que incrementan su riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer. El hallazgo, basado en datos del programa estadounidense All of Us, sugiere que las actuales recomendaciones médicas podrían estar dejando fuera a millones de personas en riesgo. En concreto, analizaron los genomas de más de 414.000 participantes sin enfermedad diagnosticada, identificando variantes patogénicas o probablemente patogénicas (P/LPVs) en 72 genes de susceptibilidad al cáncer. En total, 20.968 individuos (el 5,05 %) portaban alguna de estas alteraciones, y 469 tenían mutaciones en más de un gen. “Este porcentaje es más alto de lo que se pensaba. Indica que la predisposición genética al cáncer es más común y diversa de lo que reflejan las actuales guías de cribado”, señalan los autores del estudio.

Los genes más afectados

El gen MUTYH, relacionado con el cáncer colorrectal hereditario, fue el más alterado (1,33 % de los participantes), seguido de BRCA2 (0,42 %) y MITF (0,37 %). Los síndromes hereditarios más frecuentes fueron:

Cáncer de mama y ovario hereditario (BRCA1/2): 2.636 casos.

Síndrome de Lynch, asociado al cáncer colorrectal y endometrial: 1.247 casos.

Paraganglioma-feocromocitoma hereditario: 801 casos.

El estudio encontró variaciones significativas entre grupos raciales, aunque no por sexo. Los participantes blancos presentaron la mayor prevalencia de mutaciones (5,72 %), mientras que los asiáticos mostraron la más baja. En 12 genes hubo diferencias relevantes entre individuos hispanos y no hispanos. En cualquier caso, los autores advierten, sin embargo, que la raza o la etnia no deben usarse como criterios clínicos, ya que no reflejan la verdadera ascendencia genética.

Para la experta Conxi Lázaro, que no ha participado en este trabajo, el estudio "pone de relieve que el número de variantes patogénicas en genes relacionados con la predisposición al cáncer hereditario es, probablemente, mayor a lo que se pensaba hace años y que los criterios personales/familiares para la realización de un estudio genético pueden dejar en algunos casos fuera de estudio a pacientes que podrían ser portadores. Aunque en el caso de alteraciones en genes de baja/moderada penetrancia también podría llevar a un sobrediagnóstico innecesario, si hay una ausencia total personal o familiar de historia relacionada con la predisposición en cuestión". Eso sí, Lázaro, que es jefa del grupo de investigación en Cáncer Hereditario del Instituto Catalán de Oncología-IDIBELL, aclara en declaraciones a la agencia SMC que "no constituye ningún motivo de alarma, solo resalta la importancia de la adecuada concienciación de los profesionales implicados y del adecuado asesoramiento genético en cuanto a los posibles hallazgos incidentales o secundarios cuando se realiza un estudio genético".

Diagnóstico más temprano

Los portadores de variantes patogénicas fueron más propensos a haber sido diagnosticados de cáncer (26,4 % frente al 19,7 %) y, en algunos genes, la enfermedad apareció a edades más tempranas. Por ejemplo, los portadores del gen STK11 tuvieron una edad media de diagnóstico de 31 años, y los de DICER1, de 35 años. En cuanto a las tasas halladas para BRCA1 (0,22%) y BRCA2 (0,42%), superan las estimaciones previas en ciertas poblaciones. Los autores sostienen que limitar las pruebas genéticas solo a pacientes con antecedentes familiares o diagnósticos específicos deja fuera a un gran número de portadores.

El oncogén KRAS deja de ser invencible: nuevos fármacos alargan la vida de los pacientes con cáncer de páncreas

Aun así, los investigadores piden prudencia: no se ha demostrado todavía que ampliar el cribado genético a toda la población sea rentable o clínicamente beneficioso. Estudios previos, sin embargo, han mostrado que la gestión estructurada de pacientes con mutaciones de alto riesgo puede ser coste-efectiva y salvar vidas. “Necesitamos evaluar la utilidad clínica y la viabilidad de extender las pruebas genéticas, pero los datos apuntan a que podríamos estar infradiagnosticando a una parte considerable de la población”, concluyen los autores.

Antonio Escohotado sobre el mejor modo de remunerar a los políticos

Antonio Escohotado:

Gobernar a los demás debiera ser un delito. Es muy claro, y por eso nosotros no permitimos que se gobiernen los demás. En la Confederación Helvética (es el único país que yo sepa, creo que Holanda también) no se permite la reelección de cargos públicos y además no se permite la remuneración. Eh, los cargos públicos están remunerados con arreglo a la declaración previa a Hacienda que haya hecho ese sujeto. De modo que, si ese sujeto ha declarado que tenía ocho millones de renta o trece o cinco, pues el Estado, por ocuparse de las cosas públicas, le va a pagar eso que él declaró. Defiendo eso. Me parece genial, me parece repugnante que alguien pueda vivir toda su vida de cuidar por los intereses del prójimo. No solo repugnante, me parece delictivo y lo mantengo a pies juntillas. Lo que pasa es que cuando yo escribí el libro al que le dieron el premio Anagrama, El espíritu de la comedia, donde defendía eso por arriba y por abajo, ha cambiado mucho el gobierno en España. 

Aquello fue en el 92 y desde el 92 ha cambiado mucho el gobierno en España. Llegaron la supuesta derecha, los conservadores, y pues bueno, han obrado con cierta prudencia, con cierta liberalidad. Esperábamos cuartelazos y cosas de tipo franquista y, bueno, han tenido mucho cuidado de no hacerlas. El primer escándalo que les ha estallado aquí es el de Gescartera, que bueno, ya veremos lo que puede salir. Puede que a lo mejor, si se tira de la manta, acabe saliendo más de lo que parece, pero por ahora es una broma en comparación con cosas como lo de Mario Conde de Banesto o todo el resto de la cúpula. Bueno, es que es lógico cuando venimos por ahí diciendo que vamos a liberarles a los pobres en general y les vamos a hacer a todos ricos cosa imposible más que a través de la diligencia, el cumplimiento de los contratos. Como comentaba antes, cuando venimos a eso, pues claro, se nos dan una especie de grandes márgenes de confianza y con esos grandes márgenes de confianza, pues uno empieza a mangonear aquí arriba y abajo. Y por ejemplo, nosotros tuvimos esa desgracia que tuvo Europa antes, Italia, Francia, Bélgica o Inglaterra, Alemania, de que viene el socialismo, un socialismo civilizado, pero claro, sus líderes vienen con una mano delante, otra detrás e intentan irse, pues, con una casa delante y una casa detrás. Entonces esto genera problemas. Craxi se tuvo que exilar de su país. El premier belga está en la cárcel. Sabemos lo que pasó en España. Ha pasado lo mismo en Alemania. Bueno, con más asesinatos. En Inglaterra tres cuartos. Tenemos que darnos cuenta de que hay que ser humildes.

lunes, 13 de octubre de 2025

El influjo de Jung en la cinematografía

 Carl Jung: lo que compartimos y no sabemos qué es. En El País, por Juan Arnau, 4 OCT 2025:

Para el psiquiatra lo inconsciente es insondable y oscuro pero subyace un orden: los arquetipos, cuya huella artística más profunda se encuentra en el cine.

La literatura es la herramienta más eficaz para entender la mente. Poetas, novelistas y mitógrafos son los que mejor han entendido las inclinaciones que desencadenan el deseo, la idea fija, las ambiciones y obsesiones que acechan la psique. La mente no está hecha de neuronas, está hecha de sueños, imaginación y poesía (a veces oscura). Esta premisa narrativa hizo que la psiquiatría dinámica de finales del XIX se centrara en las historias clínicas para entender los entresijos de la demencia. Un tiempo en que los médicos escuchaban a sus pacientes y no se limitaban a recetar fármacos. El relato como agente de sanación. El laboratorio no puede entender la psique, mientras que Cicerón o Kafka sí pueden hacerlo. “Quien quiera conocer el alma humana llegará desgraciadamente a saber muy poco de ella por boca de la psicología experimental”, escribe Jung. Y recomienda renunciar a la ciencia exacta, a la bata del laboratorio, y, al modo de un Dostoievski, vagabundear por el mundo observando pasiones, delirios y extravagancias de la humana fantasía, “por los terrores de las prisiones, los manicomios y los hospitales, por las turbias tabernas arrabaleras, los burdeles y casas de juego, por los salones elegantes, las bolsas, los mítines socialistas, las iglesias y las sectas fanáticas, viviendo en carne propia amores, odios y todas las formas de la pasión.”

Kant consideraba que la psicología jamás podría ser una ciencia, pues era incapaz de sustentarse en las matemáticas. Tampoco podía ser una disciplina experimental, dada la dificultad de observarse a uno mismo. El flujo temporal de la experiencia interior carece de la estabilidad mínima para una observación eficaz. Kant expresa como ningún otro ese rechazo tan ilustrado a la introspección: “Jugar a espiarse a uno mismo es invertir el orden natural de los poderes cognitivos. El deseo de investigarse a uno mismo o es ya una enfermedad de la mente (hipocondría) o es una forma de contraerla y terminar en un manicomio”. La observación de otras mentes está igualmente plagada de dificultades. Para Kant, la psicología solo puede aspirar a ser una descripción del alma (un relato) en contraposición a la ciencia. Desgraciadamente, los primeros psicólogos quisieron desmentir a Kant y, llevados por el deseo arrebatador de ser “ciencia”, optaron por matematizar la mente. La consecuencia ha sido devastadora. Hoy en los programas de las facultades de psicología no se estudian los sueños, la imaginación, los mitos o la poesía, se limitan a hacer encuestas.

Hay algo que compartimos los seres humanos y no sabemos qué es. Esa fue la gran intuición de Jung, que permea la cultura contemporánea desde que en 1916 publicara “La estructura del inconsciente”. La idea, como todas las ideas, no era nueva, la había formulado in extenso Carl Gustav Carus, médico y pintor del romanticismo alemán, y el joven Edvard von Hartmann, pero Jung logró ponerla sobre el tapete de la Europa intelectual de entreguerras y, desde entonces, ha dado mucho juego en el arte, la literatura, el cine, la clínica y la filosofía.

Lo inconsciente es insondable y oscuro, pero subyace un orden: los arquetipos. Una herencia platónica que ofrece un marco simbólico para entender las motivaciones ocultas. A diferencia del inconsciente personal de Freud, Jung sostiene que dicho ámbito más allá de la conciencia contiene patrones universales de experiencia que se expresan en mitos, sueños, religiones y narraciones. Toda una mina para los guionistas. Arquetipos como el Héroe, la Sombra, el Sabio, la Madre, el Trickster y el Anima/Animus son formas simbólicas que estructuran la experiencia en todas las culturas. Un descubrimiento que no solo ha influido en la psicoterapia y la psicología compleja clínica, sino también en la teoría literaria, la mitología comparada, los guiones cinematográficos, el diseño de videojuegos y la publicidad.

Jung tuvo una visión amplia e integradora de la psique. Aunque se formó como psiquiatra, su interés por lo simbólico, numinoso y trascendente lo llevó a estudiar religiones comparadas, alquimia y astrología. Esa actitud enciclopédica es su gran valor. Reconoció en el budismo, el hinduismo y el taoísmo modelos útiles para entender la mente que la psicología occidental había ignorado. Lector del I Ching, los Yogasūtra y el Libro tibetano de los muertos, combinó sus análisis con textos alquímicos que abordan las metamorfosis del alma, abriendo la puerta a una psicología donde lo sagrado es una dimensión interior de la psique y no algo religioso. Una visión secular que permite reinterpretar los símbolos religiosos no desde el dogma ortodoxo, sino como imágenes vivas del alma.

El arte como alquimia mental y manifestación de lo inconsciente. La obra de Jung ha dejado una huella reconocible en pintores visionarios como Max Ernst, expresionistas abstractos como Mark Rothko (el lienzo como revelación interna), surrealistas como Leonora Carrington o Remedios Varo (lo esotérico femenino), y artistas chamánicos como Joseph Beuys, que conciben el arte como sanación y ritual. También advertimos su influencia en novelistas como Doris Lessing y Philip K. Dick, en Hermann Hesse (que fue amigo suyo) y en las obras formalmente revolucionarias de James Joyce (Ulises, Finnegans Wake). Pero donde ha dejado una huella más profunda es en el cine. En El resplandor de Stanley Kubrick, Jack Torrance es poseído por contenidos inconscientes y el Hotel Overlook funciona como espacio simbólico que activa su sombra y su locura. Ingmar Bergman explora en Persona la disolución de las fronteras del yo, la fusión de las identidades de las protagonistas refleja el arquetipo de la sombra y el proceso de individuación. La máscara social de la “persona” se desmorona y revela los conflictos inconscientes de la psique. Algo parecido hace Christopher Nolan en Inception y Memento, o Aronofsky en Pi, Black Swan o The Fountain. La confrontación con la sombra, la disolución del ego y la búsqueda de una totalidad interior se han convertido en temas recurrentes de los guionistas. Los protagonistas atraviesan crisis que los enfrentan a fuerzas arquetípicas (el sabio, el héroe, la madre o el ánima), traduciendo al lenguaje fílmico símbolos del inconsciente colectivo. No sorprende que el cine sea hoy un ritual laico para la exploración del alma.

Juan Arnau es filósofo, ensayista y colaborador de EL PAÍS. Su último libro se titula ‘La meditación soleada’ (Galaxia Gutenberg, 2024).

Indoeuropeos de J. P. Mallory

 ‘Indoeuropeos’, de J. P. Mallory, la búsqueda fascinante y rocambolesca de un idioma, en Babelia, suplemento cultural de El País, por Daniel Gascón, 8 OCT 2025:

Más de tres mil millones de personas, en torno a la mitad de los habitantes de la Tierra, hablamos lenguas surgidas de una raíz común. Desde hace dos siglos y medio hay investigaciones para descubrirla: es una historia de nuestra civilización

Más de tres mil millones de personas, en torno a la mitad de los habitantes de la Tierra, hablamos lenguas surgidas de una raíz común. De la India a Irlanda, de Lituania a Grecia, de Italia a Rusia, y por supuesto también en América, Oceanía y África, nos comunicamos en lenguas que hace cinco mil años eran la misma: el protoindoeuropeo. Es origen de 12 subramas principales y unas 450 lenguas: del urdu al kurdo, del gaélico al gallego, del armenio al bengalí. En Indoeuropeos. La revolución científica que está reescribiendo la historia, J. P. Mallory, catedrático emérito en Arqueología Prehistórica de la Queen’s University de Belfast, elabora un panorama riguroso y erudito de las investigaciones que, a lo largo de más de dos siglos, han tratado de descubrir quiénes, dónde y cuándo hablaban esa lengua. Es el hombre adecuado para hacerlo: autor del clásico In Search of the Indo-Europeans (1989) y de The Oxford Introduction to Proto-Indo-European and the Proto-Indo-European World (2006), escrito con Douglas Adams, ofrece un estado de la cuestión y el resumen del trabajo de una vida. La aparición de este volumen lleno de información, hipótesis y refutaciones a menudo humorísticas, y escrito con un dominio apabullante de disciplinas muy diversas, ha coincidido con la publicación de Proto, de la periodista Laura Spinney, que tiene un aire más divulgativo y todavía no se ha traducido al castellano.

Aunque había observaciones previas (y algunos encuentran alusiones en la Biblia), la historia de la búsqueda del indoeuropeo comienza con una conferencia de 1786, en la Royal Asiatic Society of Bengal, donde sir William Jones señaló el parentesco entre el sánscrito, el latín y el griego (y el gótico y el céltico). Hegel consideraba que ese instante equivalía al descubrimiento de un mundo nuevo. La historia de las investigaciones que cuenta Mallory está llena de inteligencia, pasión, genios, chalados y racistas. Las ramificaciones y sus conexiones con la cultura y el desarrollo tecnológico —el carro, el arado, la domesticación de los animales, las similitudes en mitologías lejanas— son fascinantes; los parecidos léxicos, aunque resulten conocidos, asombrosos.

En el camino aparecen expertos de diversas disciplinas: sobre todo lingüistas y arqueólogos, pero también estudiosos de la antropología y la mitología; ha tenido figuras brillantes como la lituana Mariana Gimbutas y ha sufrido manipulaciones nacionalistas. Cada disciplina presenta tendencias diversas y a veces enfrentadas, y ninguna técnica —desde el análisis de las divisiones de las lenguas o su carácter más o menos arcaico hasta el examen de las formas de los enterramientos o las técnicas de alfarería— puede aportar por sí sola una solución convincente.

La lengua, la genética y la cultura no siempre están unidas; las formas en que las lenguas coexisten o se imponen son múltiples. En un primer momento, la opción considerada más verosímil para la zona en que se hablaba originalmente el protoindoeuropeo era la estepa póntica, al norte del mar Negro (ahora con frecuencia inaccesible para los investigadores, a causa de la invasión rusa de Ucrania): la domesticación del caballo y su utilización para la conquista solía ser la hipótesis preferida de los lingüistas. Arqueólogos nazis, que tergiversaban o malinterpretaban el término “ario”, postulaban un origen más septentrional, en el norte de Europa.

Más tarde, sobre todo a partir de evidencias arqueológicas, estudiosos como Colin Renfrew apuntaban a Anatolia y al desarrollo de la agricultura. Mallory, en In Search of the Indo-Europeans, se decantaba en minoría por la estepa. En los últimos años, los avances en la investigación genética han renovado lo que sabemos de las migraciones y poblaciones prehistóricas: es la revolución a la que alude el título. Parecen apoyar la idea de que el origen está en la estepa, en una cultura denominada Yamnaya. Es también lo que argumenta Mallory, aunque cautelosamente: la evidencia es escasa y ciertas interpretaciones pueden ser discutibles. Algunas hipótesis descartadas han regresado con fuerza en esta aventura tan rocambolesca como fascinante.

James Patrick Mallory, Indoeuropeos. La revolución científica que está reescribiendo su historia. Traducción de Diego Suárez Martínez. Despertaferro, 2025, 456 páginas. 27,95 euros

Sobre la inutilidad y peligros de cualquier ideología.

 De Tomasini, en Quora:

Yo siempre desconfío de las ideologías. No porque me crea más listo que Marx, Adam Smith o el vecino del quinto que vota lo mismo desde que Franco era un chaval, sino porque he comprobado que, en sí mismas, las ideologías son como las navajas suizas: ni buenas ni malas… hasta que alguien decide abrir la hoja equivocada.

De niño, mientras otros recitaban el catecismo, yo estaba ocupado en sobrevivir al puré con huesos que me servían en el comedor. Aquello sí era ideología: la ideología de la mala cocina. Y, como toda ideología, estaba sostenida por una comunidad de fieles que decían: “cómetelo, que alimenta”. Igualito que cuando los políticos nos sirven leyes frías y nos obligan a tragarlas con sonrisa.

Dato curioso: el término ideología fue inventado en 1796 por Destutt de Tracy, un francés que quería crear una ciencia de las ideas. Acabó siendo insulto: Napoleón llamó a los ideólogos “charlatanes inútiles”. Yo no sé tú, pero me siento identificado. De hecho, si me hubieran dado un euro cada vez que alguien me llama “ideólogo de pacotilla” por escribir en internet, ya tendría para pagar una ronda de Coca-Colas (sí, mi droga legal más peligrosa).

Lo divertido es que las ideologías funcionan como ropa de segunda mano: a algunos les queda bien, a otros les aprieta, y siempre hay alguien que se la pone solo para aparentar. Yo, por ejemplo, nunca me sentí cómodo en ninguno de los tres disfraces más comunes: ateo, comunista, anarquista. No porque no respete a quienes los usan, sino porque no me gusta que me clasifiquen como si fuera un Pokémon. ¿Qué sigue? ¿Que me lancen una Pokéball en el metro con el grito de “¡socialdemócrata, te elijo a ti!”?

La cuestión es que las ideologías son como los paraguas. Si las coges en el momento justo, te salvan de la tormenta. Pero si sigues llevándolas abiertas cuando ya salió el sol, lo único que logras es parecer idiota. Lo mismo pasa con el nacionalismo, el feminismo, el liberalismo o el madridismo: depende de cuándo y cómo lo uses. Y cuidado, porque algunos han terminado en guerras, hogueras y tertulias de televisión (que, para mí, es la peor forma de violencia).

En mi historia, nunca fue un manifiesto el que me salvó, sino pequeños actos prácticos: la tía que me acogió a regañadientes, el amigo que me prestó un sofá, la psicóloga que fingía que entendía mis cartas interminables. Ellos no me recitaron a Bakunin ni a Ayn Rand: me dieron techo, pan y, a veces, paciencia. Y eso me enseñó que, más allá de las ideologías, la supervivencia depende de gestos concretos.

En sí mismas las ideologías no son ni buenas ni malas: son como cuchillos, mariposas o suegras. Todo depende de en qué momento decidas sacarlas a pasear. Lo malo es que siempre habrá alguien que, por llevar la contraria, intente cortar filetes con el borde romo o cazar mariposas con un martillo.

Cormac McCarthy en su Meridiano de sangre

 Se considera la novela histórica más importante de este curioso autor, y una de las mejores de Estados Unidos en el siglo XX para críticos tan capaces como Harold Bloom. Su título ya dibuja una metáfora de la cruel línea fronteriza al sur de los Estados Unidos. En ella se levanta un personaje shakespeariano y terrorífico que sí existió realmente, el siniestro, amoral y presuntamente inmortal juez Holden, albino, cultísimo y de 2, 12 metros de alto. Una especie de judío errante. Es el que pronuncia estos textos:

"Si Dios quisiera interferir en la degeneración de la humanidad ¿no lo habría hecho ya? Los lobos se regulan solos, hombre. ¿Qué otra criatura podría hacerlo? Y ¿acaso la raza humana no es aún más depredadora? La forma del mundo es florecer y morir; pero en los asuntos de los hombres no hay falta y el mediodía de su expresión señala el comienzo de su noche. Su espíritu se agota en la cima de su logro. Su mediodía es a la vez su crepúsculo, y la tarde de su día. Si le gustan los juegos, que juegue por algo. Esto que ves aquí, estas ruinas, admiradas por tribus de salvajes, ¿no crees que esto volverá a pasar? Sí. Y otra vez. Con otra gente, con otros hijos."

"Los hombres nacen para los juegos, nada más. Todo niño sabe que el juego es más noble que el trabajo. Y también que el valor o mérito de un juego no es propio del juego en sí, sino lo que se arriesga. Los de azar requieren una apuesta para tener algo de significado; los deportivos implican habilidad y fuerza en los oponentes; la humillación de la derrota y el orgullo de la victoria son, en sí mismas, apuestas suficientes, porque integran cuánto valen los participantes y los definen. Pero, sea azar o deporte, todos los juegos aspiran a la condición de la guerra, porque lo que se apuesta se traga al juego, al jugador y a todo."

"Al juez le daba igual lo que los hombres pensasen de la guerra.  La guerra perdura y es como preguntarle a la gente qué piensa de las piedras. La guerra siempre estuvo ahí, antes que el hombre; la guerra lo esperaba. El negocio definitivo que esperaba a su practicante definitivo. Así fue y así será. De esa manera, y no de otra". 

"Ese sol es como el ojo de Dios y cocinaremos imparcialmente sobre esta gran plancha silícea, te lo aseguro."

"La memoria de los hombres es incierta, y el pasado que fue, poco difiere del que no fue."

"No hay tanta alegría en la taberna como en el camino hacia ella"

"Baila como si nadie te estuviera viendo, canta como si nadie te estuviera escuchando"

El Chico / Hombre: "No eres nada." El Juez: "Hablas con más verdad de la que sabes."

domingo, 12 de octubre de 2025

Apólogo o hadiz. Los tiempos del Corán.

 (Este es un hadiz inédito, por lo general excluido de las compilaciones de Al Bujari, Al Tusi y los demás)

 El predicador islámico Zakir Naik subió a un taxi en Londres y le dijo al taxista:

-Hermano, por favor, apaga la radio, porque, como dice el sagrado Corán, no puedo escuchar música, porque en época del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), no había música occidental, que es música de incrédulos. 

El taxista apagó amablemente la radio, detuvo el taxi y le abrió la puerta. Zakir le preguntó:

-¿Qué estás haciendo, hermano? 

El taxista respondió cortésmente: 

-En tiempos del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no había taxis, ni bombas, ni altavoces en las mezquitas, ni atentados suicidas. Así que, cállese, salga y espere a que pase un camello.

¡Alabado sea Alá, el Clemente, el Misericordioso!

sábado, 11 de octubre de 2025

Vida en un colegio mayor femenino

 I 

 Mi vida en un colegio mayor femenino y religioso: "Ya me relaciono con chicos en clase o saliendo de fiesta. Me parece más natural", en El Mundo, por Charo Lagares, 11 octubre 2025:

Han dejado sus casas y la minoría de edad. Aquí son nuevos hasta los acentos. En un colegio mayor femenino y religioso, la vida universitaria galvaniza su sentido: las estudiantes, de Palma de Mallorca a Buenos Aires, buscan la semilla de la curiosidad. En el camino encuentran una familia. Y, por norma, a sí mismas.

Algunas noches, los pasillos del Colegio Mayor Roncalli, femenino y religioso, se convierten en mosaicos. Las estudiantes imprimen fotografías y las colocan con cuidado, sin hacer ruido, sobre la madera. Toda tradición implica previsión, pero cada 12 meses se reproduce la sorpresa: tras la puerta de las fotografías convertidas en teselas biográficas está a punto de celebrarse un cumpleaños. Sus amigas se han ocupado de recolectar y componer lo que la generación a la que pertenecen debería disfrazarlas de alienígenas: un álbum físico.

Las imágenes reúnen migajas de los últimos años. Las de tercer curso han cumplido 20 y llegaron a la verja del colegio mayor aún trastabillando desde los 17, los resultados de la prueba de acceso a la universidad todavía frescos en las notificaciones, las consecuencias del mejor verano de sus vidas aún en las puntas del pelo quemado. Entre ellas, cuentan, se ha urdido una nueva red de apegos que las ubica entre la familia y la amistad. Frente a ellas desayunan, con ellas charlotean en el salón después de la cena, bajo el mismo techo duermen y aprenden a ajustar la rueca de la lavadora, junto al caballo de la otra se les aran los muslos de agujetas. Se hacen adultas con ellas.

Todas buscan lo mismo que perseguía María de Maeztu cuando en 1915 fundó la Residencia de Señoritas. Persiguen, cuenta Alejandra, de 21 años, nacida en Ciudad Real, aprender. "Mis tíos vinieron todos a colegios mayores y me lo recomendaron por las experiencias que vivieron. Me decían que lo bueno de un colegio mayor, aparte de tener la oportunidad de vivir en Madrid porque estudias aquí, es todo lo que te ofrece: las actividades, las relaciones que generas y la oportunidad de poder aprender. Se ofrecen muchas propuestas que igual en una residencia, que es más sólo para vivir, no. Y seguir aprendiendo fuera de la familia me parecía muy interesante".

A Ana, mallorquina al borde de la mayoría de edad y con el grado de Farmacia recién estrenado, le interesaba dar con un sitio en el que "hubiese más niñas que estuvieran pasando por la misma etapa que yo. Niñas que estuviesen en la universidad, que tuviesen más o menos mi edad y un poco mi estilo. Además de que, bueno, el ambiente femenino yo personalmente es en el que me siento más cómoda".

Orden y cobijo

Como en la residencia por la que pasó Elena Fortún o en la que impartió clase María Zambrano, tras las puertas del Roncalli sólo se admiten mujeres. A alguna la posibilidad de no tener que cruzarse con un chico a las siete de la mañana mientras va a desayunar con el pelo pugnando por transmutar en nido de cigüeña le supone un alivio. "Simplemente creo que voy a estar más cómoda", coinciden Alejandra y Virginia, ambas en último curso. "Hay otros momentos en los que puedes estar con chicos y creo que esto también te da una oportunidad para generar unas relaciones más fuertes entre compañeras. También pienso que cuando estás con chicos te puedes distraer con otras cosas. Hay más cotilleos. En los colegios mixtos pasan muchas cosas y aquí está bien aprender a dejar eso en otros aspectos de tu vida y centrarte en una convivencia más natural, donde puedas ser un poco tú misma. Aquí se genera un ambiente de confianza y a mí me parece un requisito superimportante para el sitio en el que vas a vivir y vas a pasar mucho tiempo".

"Nosotras somos tres hermanas y estoy acostumbrada a convivir con ellas. De hecho, hemos estado aquí las tres. Es tanta la convivencia que muchas amigas de aquí son como hermanas. Si estás mal, a quien recurres al final es a tus amigas del cole mayor. Ya me relaciono con chicos en clase, tomando algo o saliendo de fiesta. Me parece más natural". Ellos, por supuesto, pueden acceder a las instalaciones del colegio. En la pista de pádel, dos chicos juegan con dos colegialas. Hasta las 11 de la noche, el peloteo puede continuar. Después, cada mochuelo volará a su olivo.

Las benjaminas, Ana y Patricia, han llegado al salón de piedra del Roncalli también por recomendación familiar. Sus hermanas mayores inauguraron su vida universitaria tras las mismas paredes. Algunas aún lo hacen. Las ramas de una misma familia se enlazan en las casi 200 habitaciones que forman el edificio. Pero con sus colegialas de referencia no comparten apellido. Al aterrizar en Madrid, a cada estudiante se le asigna una madrina, otra residente con un par de años de experiencia como ventaja y estudios universitarios similares. A ella podrá recurrir si se atraganta con un proceso de solicitud de la facultad, si se le han extraviado unos manuales o si la nostalgia le está aguando los apuntes.

Familia a estrenar

En lugar de novatadas, prohibidas en el colegio, lo que la recién llegada recibe es una boya emocional. "Yo venía con cero expectativas, si soy sincera, pero te sorprenden porque te acogen muy bien, te arropan mucho. Después de todos los años que llevan el consejo y la directiva, saben lo que es irse de tu casa y dejar de repente a tu familia. Saben cómo ayudar a compensar. Están superpendientes. A veces te escribe a la subdirectora y te dice 'vamos a tomar un café' y tú 'ah, qué habré hecho', y era simplemente para hablar y preguntarte qué tal estás, cosas que crees que no necesitas y que luego te vienen fenomenal. Y al menos para nosotras", apuntan Alejandra y Virginia, "que hemos estado aquí mucho tiempo, muchas de las subdirectoras son casi amigas. Somos una familia. Nos tratan como iguales. Creo que este sentimiento de familia es bastante complicado conseguirlo en otras situaciones en tu vida. El nivel de profundidad de la sensación de casa que se genera aquí yo no me lo esperaba. Me da una alegría profunda, es igual que tener hermanas aunque no sean de mi carne, y pertenecer a una comunidad que no está formada sólo por tu grupo de amigas, sino también por otra gente con la que tienes la misma afinidad. Es algo que no me esperaba y que me ha encantado conocer y experimentar".

“Por todo lo que te ofrece, es más barato vivir aquí que en un piso”

Mientras María Ángeles Martín Rodríguez Ovelleiro habla, una estudiante se sienta en el reposabrazo de su sillón como si, en efecto, estuviera en casa. Ella lo está. Nació y se crio en el terreno del Roncalli. Su madre había sido la encargada de fundarlo en los años 50 y hoy ella, profesora de universidad, continúa la tarea. Supone uno de los excepcionales casos en los que la trabajadora vive en su puesto de trabajo. Marido, hijos y un dálmata que menea la cola por el vestíbulo incluidos. "Esto era un descampado. Tras la Guerra Civil se quiso reconstruir la zona universitaria y ella tuvo que pedir permiso a mi padre para solicitar un crédito y encargarse de este terreno. Era una situación muy inusual: mi madre, muy jovencita, con cuatro hijos y las uñas pintadas de rojo, al frente de un colegio".

A toda costa

A través de la Universidad de San Luis y de las relaciones que María Ángeles Rodríguez-Ovelleiro forjó con instituciones hispanoamericanas, las primeras residentes solían cruzar el Atlántico. Las hijas de algunos diplomáticos se sumaron. Nunca, presumen, se han visto obligadas a elaborar un plan de publicidad. El boca a boca ha encadenado las generaciones de estudiantes. "Yo estoy aquí como un homenaje a mi madre, que hizo una cosa espectacular. Sigue con sus labios y uñas rojas y, cuando la llamo para comentarle algo, todo le parece estupendo. ¿Septiembre? Le encanta septiembre porque se llena de niñas nuevas. Para ella, la universidad es una forma de ser. En casa podíamos, yo qué sé, ser traficantes de droga, pero había que ser universitario. Porque era una cualidad casi humana, del saber hacer, no solamente intelectual. Y para las mujeres en su época no era sencillo. La universidad para ella era algo tan virtuoso que no existía mejor cosa. Ahora lo damos por hecho, pensamos que es lo que hay que hacer, que es el trámite de una vida, cuando es y debería ser el origen del saber, de adquirir conocimientos y un saber estar en el mundo".

El resto del equipo directivo se reparte las tareas según sus dones. María organiza las conferencias. Cuida el saber. "El universitario es el que está abierto al mundo, al que todo le interesa. Vamos proponiendo temas que nos parecen que son importantes en ese momento para lograr una mirada más profunda sobre ellos. O igual sucede algo que les llama la atención, como cuando estalló la guerra de Ucrania o la expansión de la IA, y nos piden que se hable de ello". Marta, que "haría horas extra por verlas competir y superarse", se encarga de las actividades deportivas.

Todo incluido

Olena, de 21 años, refugiada por la guerra de Ucrania y becada en el colegio, es la única colegiala a la que la creación artística la seduce con más fuerza que la adrenalina. Es la que con frecuencia aparece registrada en los cursos de fotografía y teatro. Es la única que estudia Bellas Artes. El resto del alumnado, unas 180 estudiantes, se decanta por híbridos bilingües de Derecho y Administración de Empresas. Se infiltran entre ellas estudiantes de Ingeniería y Farmacia, pero la aspirante a empresaria domina las estadísticas. Cada familia paga por habitación unos 1.100 euros mensuales. Los precios, señalan desde la dirección, son "baratísimos. Nos están ahogando a tasas. Es mucho más barato vivir en un colegio mayor, por todo lo que te ofrece, que en un piso. El único requisito es que sean universitarias".

“Antes tenía actitud. Ahora, no. La convivencia te hace bajar a la tierra”

Mafalda está a punto de dejar de serlo. Va a terminar su ciclo universitario en la otra punta del mundo: en diciembre volará a Buenos Aires. Será un viaje de regreso. En ella reverbera el origen del colegio, ligado a las estudiantes hispanoamericanas. Por una cascada de recomendaciones familiares, la estudiante de Business Analytics y Relaciones Internacionales ha vivido durante los tres últimos años en el Roncalli. "Como ellos ya lo habían hecho, en mi familia me dijeron que tenía que vivir en uno. No entendía nada al principio: que si fiestas de novatos, que si capeas. Nada. Pero me dijeron: 'La vas a pasar bien, vos andá. Aunque quizás relajá un poco con lo argentino'. Yo esperaba que estuvieran como más relajadas acá, pero nada que ver: encontré a gente superintensa como yo, extrovertida, más introvertida, pero ya parte de mi grupo. También fui a un colegio de mujeres y allí había formado un grupo de amigas que no podría encontrar en otro lado. Son como mi familia. Y me pasó lo mismo acá".

Siente ahora, reconoce, cierta nostalgia por lo que no ha podido hacer. El viaje a Rusia que organizó el colegio por el centenario de la revolución, por supuesto, se lo perdió. La excursión cultural a Sicilia la ha pillado más cerca. Tras pasar por Tánger y la India, ahora el colegio, que entre semana organiza actividades de voluntariado entre las que se incluye el reparto de comida a las personas sin hogar, comienza a preparar un viaje benéfico a Inglaterra. "Creemos que es muy importante que se den cuenta del valor que tiene el otro, el valor que tiene uno mismo y el valor que tiene el tiempo cuando lo entregan".

Mafalda se lleva esa lección, unos truquitos para el perfeccionamiento de la siembra de botellas de alcohol no autorizadas en el jardín y el propósito de no poner etiquetas al resto ni a uno mismo. "Cuando llegué tenía mucha actitud. Y hoy en día, nada. Como que encuentro ese equilibrio entre el resto y yo. La convivencia te hace bajar a la tierra. Hay momentos de epifanía, como en la cena de Navidad, con todas las colegialas, con la dirección, con la gente que trabaja aquí y decís 'guau, qué flash'. En qué poco tiempo te sentís tan cómoda y tan vos misma con esta gente. Entonces te das cuenta de que estás viviendo esto y la suerte que tenés".

II

Sonia López Iglesias, experta en adolescentes: "Si un hijo nos habla mal, somos nosotros quienes tenemos que bajar las pulsaciones. Aunque nos saquen dos cabezas, ellos no son adultos", en El Mundo, Mar Muñiz, 8 octubre 2025:

A las familias nos preocupa que nuestros hijos no se suban a un coche con alguien que haya bebido, que no abusen de las pantallas, que estudien... pero no siempre pensamos en su salud mental. Esta autora ha publicado un libro que pone el foco en esta cuestión.

Sonia López Iglesias, experta en adolescentes: "Si un hijo nos habla mal, somos nosotros quienes tenemos que bajar las pulsaciones. Aunque nos saquen dos cabezas, ellos no son adultos". Lucas Raspall, experto en crianza positiva: "De niños, vienen llorando y pidiendo aúpa. Cuando a un adolescente le pasa algo, llega enfadado o echándonos la culpa, pero es lo mismo". La psicóloga Sara Tarrés destapa el penúltimo tabú de la crianza: sí, tu hijo puede caerte mal. Cristina Cuadrillero, experta en adolescentes, sobre las fiestas de graduación: "Estoy de acuerdo en reconocer el esfuerzo, pero sin florituras ni rivalidad por ver a quién le queda mejor el modelito"

La adolescencia nos trae a muchas familias por el camino de la amargura. En este penar hablamos de los dolores de cabeza que nos acarrea, de la ruptura de la armonía familiar, de "qué he hecho yo para merecer esto" y, en casos más excepcionales, soltamos un "anda, que si lo llego a saber...". Pero en estas escenas (quejas más bien) no ponemos la lupa en los objetos de nuestro desvelo, los propios adolescentes, y menos en cómo anda su estado emocional.

Hace unos años nadie hablaba de salud mental, pero ahora este tema ocupa lugares centrales del debate público. El 10 de octubre se celebra su Día Mundial y según la I Radiografía del Autocuidado de la Salud en España (ANEFP), tenemos cinco puntos débiles: el estrés, la ansiedad, las relaciones personales, el dinero y el trabajo. También, dice ese informe, los hombres y los mayores ofrecen más resistencia a ir al psicólogo que las mujeres y los jóvenes.

Siguiendo con los datos y, sobre todo, con los adolescentes, el último estudio de la OMS dice que el 15% de ellos padece alguna enfermedad mental y que el 60% ha manifestado episodios de ansiedad. Para la maestra, psicopedagoga y experta en adolescencia del Club de Malasmadres Sonia López Iglesias (Igualada, 1975), "no se trata de un asunto nuevo, sino de algo que está dejando de ser un tabú". "Pensábamos que era solo un problema sanitario, pero no, interpela a toda la sociedad. Es hora de invertir no solo en parches, sino en prevención", continúa López.

Después de escribir El privilegio de vivir con un adolescente (Destino, 2023), publica ahora Cuando la adolescencia duele (Destino), un libro que arranca con el prólogo de su hijo Xavier, de 17 años, titulado Te necesito a mi lado.

PREGUNTA. ¿A quién duele la adolescencia?

RESPUESTA. A ellos y a las familias. Es una etapa muy compleja para ambos. Los padres tienden a reaccionar ante conductas que son totalmente normales en esa etapa. Los hijos se sienten dolidos cuando los adultos no acompañamos sus necesidades, que son distintas a las de la infancia.

P. Cuando un adolescente habla mal a sus padres o les cierra la puerta en las narices, sabemos que no es nada personal, pero por eso, ¿debemos dejarlo pasar como si nada?

R. Soy docente desde hace 30 años y tanto en casa como en el instituto, dejo claro que tienen derecho a estar enfadados pero no a pagarlo conmigo. Valido tu emoción, pero no soy tu saco de boxeo. Tenemos que enseñarles desde niños que sus actos y decisiones tienen consecuencias.

P. Insistes en que las consecuencias deben ser lógicas. ¿Te refieres a proporcionadas?

R. No solo. Tiene que estar alineada también con el límite que se haya incumplido. Si ha venido sin avisar una hora más tarde, nada tiene que ver con que le quites el móvil. Lo que conviene es que el siguiente día venga una hora antes, para que entienda tu malestar. Y si lo cumple, recupera tu confianza y la hora de antes.

P. Suena bien, pero los límites nos traen de cabeza o, mejor dicho, su incumplimiento.

R. Con los adolescentes no podemos imponer límites, sino consensuarlos con con ellos. Así sera más fácil que tengan conductas adecuadas, aunque tendrán muchas desajustadas. Pero no lo hacen porque quieren, sino porque están removidos. Crecer duele. Están aprendiendo a tomar decisiones, que es algo que no han hecho nunca antes, y se equivocan, como los adultos. Además, la corteza prefrontal, que se ocupa de la organización, la organización, la regulación de impulsos, etc., está fuera de cobertura, en plena transformación, y por eso se desregulan tantas veces.

P. Y muchos adultos van (vamos) detrás...

R. No tenemos que justificar que se desregulen, pero saber por qué pasa nos sirve para no reaccionar igual y acompañar desde la calma. Como adultos tenemos que ser nosotros los que ayudemos a que ese cerebro madure, pero es difícil. Yo misma, que soy docente desde hace 30 años, hay días que no tengo la serenidad para acompañar como se debe. Nuestra misión es ocuparnos, formarnos y entender que portarse así es su forma de pedirnos ayuda, pero tampoco llenarnos de culpa.

PREGUNTA. ¿Cuáles son errores más comunes que cometemos los padres con los adolescentes?

RESPUESTA. El primero es no confiar en ellos, lo que nos lleva a sobreprotegerlos. Hay que darles estrategias y habilidades y sociales para que afronten retos, porque si no, se quedan desprotegidos precisamente. El segundo es no usar una comunicación respetuosa y afectiva. Si solo hacemos juicios de valor y soltamos el sermón él no va a mostrar interés para contar lo que le pasa: sus ilusiones, retos, problemas... Si solo le juzgamos no le dejamos experimentar y elegimos por ellos. Eso hace que cuando tengan que tomar decisiones, si no estamos a su lado se sienten desprotegidos y se frustran. Y otro error es pensar que no necesitan nuestra presencia y disponibilidad. Hay que estar, pero a una distancia prudencial; darles alas para volar y motivos para que quieran volver a nuestro nido.

P. ¿El vínculo se puede romper de modo irreversible?

R. Siempre hay una oportunidad para reestablecer vínculos. Siempre estamos a tiempo para cambiar las cosas. Pero tenemos que hacerlo los adultos. Ellos no pueden.

P. Pongamos algún ejemplo práctico. Si nos hablan sin respeto, ¿qué hacemos?

R. Como adultos tenemos que parar la conversación, porque ellos no pueden bjar la intensidad. Tenemos que poner espacio y bajar las pulsaciones. A veces nuestros hijos nos sacan dos cabezas y creemos que son adultos, pero no lo son. No podemos dejarnos llevar y contagiarnos, porque nos ponemos a su altura. En casa o en el aula, cada día tengo motivos para engancharme con un niño, pero no lo puedo hacer.

P. Más: no quieren sacar el móvil de su cuarto por la noche.

R. Antes de dar ese teléfono hay que consensuar las normas de uso y establecer horarios con y sin móvil. El teléfono lo pagas tú y si no hacen buen uso del terminal, lo puedes retirar. Pero hay que dar ejemplo, porque los adultos nos quejamos pero hacemos lo mismo. Debemos ser referentes, lo que hará que ser adolescente duela menos.

P. Otro: se niegan a recoger su cuarto.

R. Si la habitación está desordenada, una consecuencia puede ser no dejarle salir hasta que no la recoja. Pero a esta edad siempre hay que negociar. A lo mejor no quiere hacer su cama por la mañana, porque ellos no se activan temprano, como los adultos, pero sí están de acuerdo en hacerla al llegar del instituto, por ejemplo.

P. A veces los padres no tenemos tanta paciencia.

R. Y por supuesto que tenemos derecho. Por eso muchas veces es mejor que intervenga la pareja, si tenemos. No obstante, si perdemos el control debemos pedir disculpas y daremos el mejor ejemplo. Favorece el vínculo, que es la base para prevenir problemas de salud mental.

P. Los padres y madres solemos creer que fuimos adolescentes más respetuosos.

R. Nuestra adolescencia fue parecida a la suya, lo que pasa es que algunos fueron educados a través del miedo. Con una mirada de nuestro padre no decíamos ni mú. Recordar esos años nos facilita empatizar con nuestros hijos, pero mostrarles amor incondicional no quiere decir que validemos cuando se portan mal. También hay que ser conscientes de cómo nos comunicamos con ellos: nosotros les gritamos, amenazamos, sermoneamos, les faltamos el respeto también... La comunicación tiene que ser afectiva y efectiva.

P. Parece que tenemos que estar preparadísimos antes de tener un hijo. No sé si los padres de antes lo estaban, la verdad.

R. Educar es el oficio más dificil del mundo y el único en el que te dan el título antes de aprenderlo. Es una responsabilidad que tú has decidido tener y si quieres hacerlo conscientemente, debes formarte, aunque no hace falta doctorarse.

III

Graduaciones en fin de curso: manicura y peluquería para las adolescentes, vestidos de Shein, fiestas con barra libre y autocar... ¿Se nos están yendo de las manos?, Mar Muñiz, El Mundo, 17 junio 2025:

Acaba el año escolar y ya no solo quienes pasan a la universidad (o la terminan) celebran el fin de una etapa: los eventos para festejar el cierre de un ciclo académico se adelantan cada vez más y en 4º de la ESO están normalizadas. El look escogido para la ocasión merece capítulo aparte en la preparación.

Graduaciones en fin de curso: manicura y peluquería para las adolescentes, vestidos de Shein, fiestas con barra libre y autocar... ¿Se nos están yendo de las manos? ¿Hay que recoger a los adolescentes cuando salen de fiesta por la noche?: "Mis hijos creen que mi trabajo es estar a su disposición 24 horas al día con el gorrito de chófer puesto". Cómo no parecerle a tu adolescente una madre histérica y exagerada (spoiler: es difícil). Borracheras adolescentes: "Después de un coma etílico, compré un alcoholímetro. Mi hija soplaba cuando llegaba a casa".

En junio acaba el curso escolar y la redes sociales están llenas estos días de fotos y vídeos de graduaciones. No hablamos, o no solo, de ceremonias universitarias con estudiantes veinteañeros, sino de adolescentes que terminan la Secundaria (4º de la ESO) o el Bachillerato, es decir, de chavales entre los 16 y los 18 años.

Hace unas décadas, quienes terminaban su etapa en el instituto lo hacían sin recogida oficial de diploma, sin público y mucho menos sin vestido ni traje. Las fiestas de celebración consistían en quedadas casi espontáneas en la discoteca de turno y sanseacabó. Pero de aquella liturgia, muy de andar por casa, ya no queda apenas rastro. Ahora se organizan eventos de envergadura que incluyen, por lo general, ceremonias de entrega de títulos abiertas a las familias, cenas de despedida con los profesores, fiestas nocturnas para el jolgorio posterior y, ojo con esto, regalos de más o menos quilates (según presupuestos), para agasajar a la muchachada por su titulación.

La influencia de las películas y series norteamericanas, que han retratado hasta la saciedad sus famosos bailes de graduación (prom, en inglés), se queda corta con la formidable caja de resonancia que son Instagram y TikTok. La bola de nieve ha ido engordando hasta el punto de que las niñas dedican semanas (si no meses) a preparar el gran día y, para ello, lo primero es el vestido. En esos días, el trajín en las webs de fast fashion, tipo Shein, es continuo en los móviles adolescentes.

Una madre sufridora sostiene que, por lo general, las niñas que se gradúan empiezan a echar el ojo a los vestidos dos o tres meses antes. "Se agotan en seguida, porque los compran en las mismas tiendas. Hay chicas que los encargan online, pero otras van presencialmente con sus madres porque se los quieren probar. En alguna del centro de Madrid, se forman colas tremendas antes de abrir", cuenta.

Y como en cualquier evento de calado, repetir look es trágico. "Es habitual que haya un grupo de Whatsapp de las niñas de la clase. Cuando alguna elige vestido, lo sube al chat para que ninguna otra escoja el mismo", aclara esa misma madre. El resultado es que la graduación se convierte casi en un desfile uniformado, donde apenas cambian los diseños pero sí los colores. Después, los días previos del gran día, es momento del bronceado y la última puesta a punto con sesión de peluquería y manicura.

Carmen López Suárez es doctora en Educación y Pedagogía, CEO de Hijos con Éxito y autora del recién publicado Pon límites, no pantallas (Roca Editorial). Explica que tal homogeneización es esperable en la adolescencia: "En esta etapa chicas y chicos anhelan con todas sus fuerzas pertenecer al grupo, ser aceptados, reconocidos y valorados. Para pertenecer tienen que imitar". Replicar les sirve para aprender habilidades sociales y valores de grupo, por ejemplo, pero también "tiene como contrapartida una falta de reflexión crítica y una reproducción excesiva del entorno sin criterio".

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Ante esta tendencia, ¿no es un poco exagerada tanta preparación para una graduación que, en muchos casos, no supone siquiera ni un cambio de instituto? Cristina Cuadrillero, psicóloga y creadora del blog de Instagram @miadolescenteyyo, ha vivido en primera persona estos eventos con las distintas graduaciones de sus hijas: "En general, las chicas sufren un estrés innecesario con esta cuestión. ¡Dios mío, cuando se casen..!", bromea.

Considera que, salvo para aquellas que supongan un cambio importante, como Bachillerato o la Universidad, lo adecuado es hacer un reconocimiento al esfuerzo y dar ánimos para enfrentar la nueva etapa, pero "sin florituras ni rivalidad por ver a quién le queda mejor el modelito". "Y sin esperar un luisvi como recompensa", añade, en alusión a un famoso vídeo que se viralizó hace años en el que una madre le regalaba a su hija un bolso de Louis Vuitton por sacar buenas notas.

"Me parece bien que celebren con sus compañeros el final de la ESO porque algunos no harán el Bachillerato, pero un picoteo y un baile hasta las mil me parece suficiente", sostiene. Añade Cuadrillero que se da la paradoja de las dobles celebraciones: "A veces el fiestón está organizado antes de tener las notas de los exámenes. Si suspenden, algunos chavales llegan a graduarse dos años consecutivos. ¿Tiene sentido?", protesta la psicóloga.

Carmen López también está en desacuerdo con agasajar con regalos a los chavales y propone alternativas: "Podemos ir a comer a ese restaurante que les gusta, sacar entradas para un parque de atracciones o invitarlos a lanzarse por tirolina". Además, la propia celebración de graduación puede considerarse un regalo en sí: "Las graduaciones al estilo americano me parecen un despropósito. Suponen un gasto de dinero inasumible para muchas familias y de tiempo en época de exámenes que debería dedicarse a estudiar o repasar". Y añade: Son una pasarela de moda, especialmente para las chicas, que soportan más presión estética que sus compañeros".

La influencia norteamericana

Lo que sucede aquí es reflejo de lo que acontece al otro lado del charco, aunque hay notables diferencias. Para el baile, las chicas llevan vestidos largos y los chicos, traje. Ellos, por cierto, se ocupan de pagar tanto la cena como el ramo de flores de las adolescentes que serán su pareja ese día. Martina, que tiene 18 años y acaba de llegar de EE. UU. tras terminar el Bachillerato, explica a propósito de la ceremonia de graduación: "Allí se la toman muy en serio. Hay una gran fiesta y los padres hacen a los hijos regalos muy importantes".

Su madre corrobora: "Joyas, ordenadores, un coche, viajes... A esta celebración acuden las familias al completo y muchas de ellas llevan hasta fotógrafo propio. Hay que tener en cuenta que allí es común que los hijos se vayan de casa para estudiar en la universidad. El cambio vital para ellos es mayor que aquí".

La bola de nieve de la que hablábamos antes empieza a gestarse cada vez a edades más tempranas. Una niña madrileña que a punto está de terminar 5.º de Primaria, cuenta: "Una compañera y yo ya hemos hablado con las niñas de 6.º que se gradúan ahora sobre dónde han comprado sus vestidos. Tenemos que coger ideas", afirma con seguridad.