miércoles, 24 de diciembre de 2025

Formas neurológicas de desarrollar la voluntad.

  [Excerpta tomada de Quora]:

 I

¿Cuándo algo te gusta necesitas motivación?

Todo lo contrario, podemos pecar de ser incapaces de "dejar de hacer".

Por tanto:

Disfruta de la acción en sí misma, porque es la prueba de tu existencia.

Disfruta de tu paseo como disfrutaría el inválido de volver a andar.

Disfruta de comer como el hambriento disfrutaría, o el sediento de beber.

Disfruta de respirar, como aquel que estuvo a punto de ahogarse.

Disfruta de hablar como aquel que se recuperó de un ictus.

Disfruta del contacto social, como aquel que estuvo décadas en una cárcel.

Disfruta de poder expresarte, como aquel que se liberó de una represión.

Disfruta de conocer, como aquel que empezó una vocación tardía.

Disfruta de poder elegir como aquel que por fin pudo.

No hay excusas.

Se puede disfrutar de cualquier cosa.

Incluso, disfrutar de poder hacer lo que estés "obligado-a-hacer".

Disfruta de tu responsabilidad.

Disfruta de tener palabra.

Disfruta de ser ordenado-a, disciplinado-a, y constante.

Disfruta de elegir y cumplir.

Disfruta de ser fiel a ti mismo.

Disfruta de tus errores como el niño o la niña que se ilusiona por aprender y se levanta casi antes de tocar el suelo.

Y finalmente, pero no por ello menos importante, disfruta de no hacer nada.

II

Tener fuerza de voluntad supone trabajo diario y tiene mucho que ver con un discurso interno muy, pero que muy positivo; para esto deberás conocerte primero y aceptarte como eres; ya entendido esto, te daré los pasos que seguir.

Buscar los aspectos positivos de sea lo que sea que te detiene para hacer algo, por ejemplo, no quiero terminar mi carrera por X razón; lo que siguiente pensarás "bueno ¿por qué yo la escogí? ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de terminarla? ¿Si no la concluyo que consecuencias tendré? ¿Serán reparables? ¿Qué es lo mejor de esta en estos momentos que la estoy viviendo? Etc.

Evitar pensamientos catastróficos como, por ejemplo, no quiero conducir porque me van a multar o voy a chocar o no quiero salir con esta chica porque solo me va a usar o no me va a aceptar etc.

Ser abierto y flexible en la forma en la que vez o interpretas el mundo, recuerda, no es malo ni tampoco bueno, es solo simple y natural, cualquier cosa puede pasar.

No autoexigirte en las cosas que vas o quieres hacer, ni generar el pensamiento "todo o nada", ya que eso te desmotivará siempre y evitará que intentes algo o, que si lo intentas y falla, no lo quieras repetir y caigas en frustración.

Conversa contigo mismo de manera compasiva y clara, háblate indulgentemente, cada que tengas un error no caigas en autorreprenderte ni en el victimismo; no uses contigo frases ofensivas ni mucho menos te castigues por lo que sucedió, ya que esto merma tus ganas de hacer las cosas bien.

Tener clara una meta, y saber todo lo que te lleve a realizarla para alcanzarla, y tener bien en cuenta  por qué la quieres.

Son los 6 pasos para tener un discurso interno positivo que te impulsara a tener voluntad en tu día a día.

III

Formas de desarrollar la voluntad contra los hábitos malos, poco beneficiosos o que quitan tiempo a lo valioso

Por qué la Atención Plena puede ser el antídoto contra la adicción. Los seres humanos toman decenas de miles de elecciones todos los días. Y casi la mitad de estas acciones diarias son habituales : se realizan en "piloto automático" sin mucho pensamiento consciente. Y cuando intentamos cambiar nuestro comportamiento, a menudo pensamos que se reduce a la fuerza de voluntad: tener el autocontrol para rechazar una segunda copa de vino, ir al gimnasio después del trabajo o saltear un cigarrillo.

Pero según el psiquiatra y experto en adicciones Judson Brewer , la fuerza de voluntad es un mito generalizado pero engañoso. Está impregnado en nuestra psique colectiva, pero tiene poca base neurocientífica. Si bien el autocontrol ciertamente existe, es una de las peores formas de cambiar el comportamiento. "Desde la perspectiva de la neurociencia, no existe la fuerza de voluntad", dice Brewer. "No es así cómo funcionan nuestros cerebros", agrega Brewer. Brewer es investigador y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Brown y director médico ejecutivo de salud conductual en la empresa de salud digital Sharecare. "En resumen, es una historia muy bonita, pero no es una historia real", dice Brewer. En lugar de depender de la fuerza de voluntad, el cerebro toma decisiones y forma un comportamiento basado en un sistema integrado, primitivo y basado en recompensas llamado aprendizaje por refuerzo. Siempre que el cerebro tiene una opción, gravita hacia la opción más gratificante.

Al traer conciencia y curiosidad intencionalmente a cualquier acción, usted cambia el valor de recompensa de un hábito y, a su vez, cambia su respuesta a él.

Cuando profundiza en las sensaciones de un momento a otro de una acción, ya sea que sea fumador, coma en exceso o se preocupe ansioso, a menudo se dará cuenta de que no es tan gratificante. A su vez, se "desencanta" de la acción y, con el tiempo y la repetición, pierde el interés por completo.

Las técnicas de atención plena pueden aprovechar los sistemas cerebrales para romper hábitos , frenar los antojos y superar la adicción. "La curiosidad es contagiosa", dice Brewer. "Cuanto más lo practicamos, más queremos practicarlo debido a sus cualidades intrínsecamente gratificantes, porque se siente bien".

PATRONES PRIMITIVOS, PROBLEMAS MODERNOS: el sistema de aprendizaje basado en recompensas del cerebro es su mecanismo de supervivencia más antiguo. Nos ayuda a encontrar comida y evitar peligros, pero puede hacernos tropezar en la vida moderna. Esto se debe a que las actividades inicialmente gratificantes se integran rápidamente en el cerebro.

A medida que la actividad se repite, se afianza cada vez más como una respuesta automática a un cierto desencadenante, incluso cuando el proceso ya no es gratificante. "Resulta que aquí es donde entra la atención plena", explica Brewer." Si desea cambiar el comportamiento, debe actualizar el valor de la recompensa. Y la única forma de actualizar un valor de la recompensa es generar conciencia y ver muy, muy claramente lo que realmente obtiene del comportamiento". A menudo, cuando las personas se vuelven hacia adentro y se involucran con la experiencia presente, se decepcionan, un fenómeno psicológico llamado error de predicción negativa. Esperan que sea gratificante, pero la realidad trae un resultado diferente.

Brewer sugiere hacerse estas preguntas:

¿Puede estar consciente de sus comportamientos?

¿Puede ser consciente de sus pensamientos, emociones y sensaciones?

¿Puedes aportarles una actitud de curiosidad?

En lugar de prejuzgar lo que está sucediendo, como decir: "Oh, ¿esto es bueno o esto es malo?" ¿Puedes simplemente tener curiosidad y observar lo que está sucediendo en este momento? "Eso es realmente la atención plena: ser consciente y estar verdaderamente abierto a lo que realmente está sucediendo y quitarnos todos nuestros lentes de sesgo subjetivo", dice Brewer.

LO QUE DICEN LOS DATOS:

Brewer ha visto a cientos de personas "desencantadas" con algunos de sus hábitos más antiguos, desde consumir chocolate hasta cocaína. 

Una paciente, fumadora desde hace mucho tiempo, tuvo una sensación visceral de disgusto cuando prestó atención a la experiencia segundo a segundo de fumar un cigarrillo. Fumar huele a "queso apestoso y sabe a productos químicos. Qué asco", recuerda Brewer que le dijo.

"Solo se necesitan 10 o 15 veces de que alguien realmente preste atención, ya sea un ejercicio de alimentación consciente o un ejercicio de fumar consciente, para que el valor de la recompensa caiga incluso por debajo de cero", dice Brewer. Brewer ha introducido esta técnica en programas de atención plena basados ​​en aplicaciones y ha probado su eficacia con fumadores, médicos que luchan contra la ansiedad y el agotamiento, y personas que comen en exceso. Brewer descubrió que la atención plena puede ser el "truco cerebral" que subvierte las conductas adictivas, a veces mejor que el tratamiento estándar. En un estudio de 2011, Brewer observó que cuatro meses después del tratamiento, se descubrió que la atención plena es cinco veces mejor para ayudar a las personas a dejar de fumar que los programas de tratamiento estándar.

En otro estudio de 2020 sobre médicos sometidos a un estrés tremendo, la atención plena también ayudó. Un mes después de usar la meditación de Atención Plena de Brewer , la ansiedad y el agotamiento de los médicos se redujeron en un 50 por ciento. A los tres meses, la ansiedad se redujo en un 57 por ciento con respecto a los niveles iniciales. En 2018, su equipo descubrió que un programa de alimentación consciente redujo la alimentación relacionada con los antojos en un 40 por ciento en personas con sobrepeso y obesidad.

También redujo la alimentación en respuesta a emociones negativas en un 36 por ciento. En conjunto, la evidencia sugiere que la atención plena, es decir, traer conciencia y curiosidad a una acción, es potencialmente tan buena o mejor que la medicación. En lugar de frenar temporalmente los síntomas, puede "llegar a la raíz del problema", dice Brewer.  "Hay esperanza, y podemos respaldar esa esperanza con datos", dice el investigador.

CÓMO PONER EN PRÁCTICA LA ATENCIÓN PLENA: aun así, aunque esta técnica parece simple, incluso intuitiva, practicar la ATENCIÓN y la curiosidad no siempre es fácil. Especialmente en momentos de estrés, volverse hacia adentro puede ser excepcionalmente difícil.

"Los viejos hábitos son familiares y, por lo tanto, cómodos", dice Brewer. "Así que cada vez que salimos de nuestra zona de confort, normalmente, nos movemos hacia una zona de pánico". Pero es posible pasar a una "zona de crecimiento" si nos dedicamos a la conciencia y la curiosidad. "Esto es lo único que nos va a ayudar, y cuanto antes aprendamos a volvernos hacia [nuestros hábitos], más fácil será, porque esos hábitos serán menos solidificados", dice Brewer.

3 PASOS PARA CAMBIAR DE HÁBITO:

Conciencia: el primer paso es ser capaz de reconocer un ciclo de hábitos y trazar un mapa de los componentes, dice Brewer. Esto significa identificar qué desencadena un comportamiento, cómo se siente el comportamiento y cuáles son los resultados del comportamiento. Esto puede ayudarlo a evaluar mejor la verdadera recompensa o riesgo de un hábito.

Curiosidad: tener curiosidad, no juzgar, acerca de sus antojos cambia la valencia de lo desagradable de un deseo a lo agradable de la curiosidad. El ejercicio se vuelve intrínsecamente gratificante y luego puede identificar alternativas que sean más atractivas.

Busque comportamientos que en realidad sean más gratificantes que el hábito que está tratando de romper. Tal vez sea ejercicio, atención plena o simplemente la curiosidad misma. Cada vez que aparezca un antojo, repita estos pasos.

IV

Uso del condicionamiento operante

¡Dios mio! Lo primero que debemos hacer es preguntarnos qué cosa es la fuerza de voluntad. De donde sacamos ese concepto?

Normalmente llamamos fuerza de voluntad a una virtud que tienen otros de hacer algo que no queremos o que nos desagrada o nos cansa. Uno ve a unos tíos entrenando para correr y se puede preguntar ¿cómo lo hacen? Y alguien viene y dice, “es que tienen fuerza de voluntad”.

Esa es una falsa explicación. Muy común por otra parte, pues tengo ya 79 años y la vengo oyendo desde que era un niño. El niño puede hacer muchas cosas variadas que no requieren ningún esfuerzo ni persistencia como jugar. Pero otras actividades le resultan cansinas y pronto las dejan, o trabajan en ellas lentamente, generando muchas pausas para pensar en otra cosa.

Hace ya muchos años tenía deseos de saber como puede uno controlar a un niño para que sea muy estudioso y no tenga problemas para hacer tareas escolares. Pensé que eso me lo aclararía un libro de psicología y me compré uno. Pues no me sirvió de nada, y compré otro, y luego otro, y otro y otro, hasta llegar a unos veinte o veinticinco. Ahora mismo no recuerdo la cifra exacta de libros de psicología que resultaron una decepción. Llegué a perder la esperanza de que la psicología pudiera enseñarme algo de lo que yo quería. Ya tenía formada la idea de que esos libros eran un fraude y me sentía muy frustrado. ¡Carajo! ¡No pretendo hacer una bomba atómica! Pero un día vi en los almacenes a donde de compras iba un libro nuevo. Lo cogí en la mano y le eché un vistazo.

Cuando abrí el libro vi unos dibujos de una rata en una jaula haciendo algo. Y un poco más allá vi un dibujo de una paloma. Y vi unas gráficas de conducta acumulativa, y eso me pareció una buena señal. Por fin me encontraba un libro de psicología que se tomaba las cosas en serio. Mi satisfacción se basaba en que si eres capaz de enseñarle a una paloma o a una rata a hacer alguna cosa, será mucho más sencillo enseñar algo a un niño. Estudiando el arte de como hacemos que un animal haga alguna cosa, eso se puede aplicar a los niños y ya tenemos la solución para este problema que me preocupaba. Y ocurría que al animal lo controlabas con comida, lo tenías unas horas o todo un día sin comer, y luego cuando el animal hacia algo que deseabas le premiabas con una bolita de comida. Obviamente, no puedes esperar que una rata o una paloma haga algo muy complicado para darle una bolita de comida. Lo matarías de hambre. Una conducta complicada se la tienes que enseñar poco a poco, para que pueda memorizarla. Primeramente le enseñas un paso concreto del principio de la conducta, y cuando lo sabe bien te demoras un poco para que haga algo más, y si hace lo que esperas como segundo paso, le premias con comida, etc. Poco a poco el animal va a prendiendo una secuencia de actos que dan lugar a un conducta de cierta complejidad.

La ventaja que tiene el niño sobre una rata o una paloma es que su cerebro tiene mucha más capacidad. No creo que sea necesario extendernos demasiado para probar esto.

Bueno, pues existe un principio de la conducta que dice “la frecuencia de una conducta está controlada por sus consecuencias”. Lo que traducido a lenguaje vernáculo significa: si una conducta produce placer seguimos con ella. Un ejemplo claro sería comerse un helado de crema. Asumiendo que el helado de crema es dulce y tiene algo de nata, parece lógico comerlo. Y al niño le encanta el helado de crema, o si falla eso le puede gustar otra cosa.

Pero que ocurre con aquellas cosas que no son dulces ni se comen? Escribir en un cuaderno unos ejercicios escolares para párvulos, puede parecer que no es dulce y tampoco se come. ¿Qué hacemos entonces? Por fortuna el niño es muy sensible a los halagos. Y cuando le damos instrucciones para que escriba en un cuaderno de párvulos le halagamos según se sienta frente al cuaderno, por coger el lápiz correctamente, como hace los primeros palotes, etc. Pero si dejamos al niño delante del cuaderno con el lápiz y nos vamos a hacer otra cosa, el niño no hará nada, o casi nada. ¿Por qué? Porque te has ido y en cierto modo tú eres el helado de chocolate, por decirlo con una metáfora. Solo si estás a su lado, el niño pensará que es estupendo escribir, puesto que estás allí para halagarle y decirle cosas bonitas, por estar escribiendo. En lenguaje técnico se dice que estás reforzando la conducta del niño. Estás haciendo lo que el psicólogo hace con la rata o la paloma, pero estás usando palabras halagadoras y no una bolita de comida. A este proceso se le llama “condicionamiento operante

¿Qué propiedades tiene el condicionamiento operante?

El condicionamiento operante convierte una conducta indiferente o aburrida en una ejercicio placentero. Cuanto mejor condicionada esté una conducta tendrá una mayor frecuencia, y la persona que ha adquirido esa conducta se siente muy satisfecha cuando la ejecuta. Por a ponerte un ejemplo inverosímil.

Un niño de cuatro años está tocando al piano la Sonatina bastante bien, creo yo. ¿Te imaginas que tiene un músculo de la voluntad en alguna parte? ¿O será más bien que fue condicionado adecuadamente para estar contento con lo que hace? Eso no se puede enseñar al patadón, sino con mucho amor y muchos halagos. No puedes usar malos modales para enseñar una cosa así. Y debes ignorar cualquier error que el niño cometa al tocar. Pues mencionar los errores es como aplicar halagos negativos sobre la conducta.

Bueno, pues esa es la cuestión. Nos han cargado de responsabilidades como estudiantes, pero se olvidaron la fórmula mágica de hacer que el estudio fuera placentero. Cualquier otra cosa, como comer helados, ver la tele, jugar a la pelota, resulta placentero, pero nadie se ocupó de hacer que tus horas de estudio fueran placenteras. No es que no estudies, sino que no estudias bastante y has ido acumulando retrasos. Pero, igual existe algo que te hace perezoso. Aunque seas joven, puedes tener algo alto el colesterol, puede que no hagas bastante ejercicio físico y estás bajo el control de la insulina y no bajo el control de la adrenalina.

La solución pasaría por reducir drásticamente todas las comidas ricas en azúcar pues el azúcar hace que se te dispare la insulina y al cabo de cincuenta o setenta minutos tendrás bajos los niveles de glucosa en la sangre y te sentirás de nuevo fatigado y un poco abúlico (falto de energía para hacer algo).

La solución para este problema te puede parecer rara. De una parte, debes hacer un esfuerzo de no comer nada durante dos o tres días. Nadie se muere por eso, ya que un kilo de grasa corporal contiene 7,200 kilocalorías. Y eso es lo que gastas en tres o cuatro días, haciendo una vida normal. Luego al hacer varios días de ayuno estás despertando a las glándulas suprarrenales (hay una glándula de esas encima de cada riñón y tienen el tamaño de una almendra)

A continuación de esos días de ayuno, o sin acabarlos, debes irte a caminar, con paso firme, no con el estilo de un anciano, y no menos de 60 minutos cada día. Cuando estés más fuerte puedes caminar hora y media. Eso hará que en tu sangre tenga niveles altos (digamos normales) de adrenalina. Y eso te dará energía para ponerte a estudiar durante una hora o más. Si al cabo de una hora encuentras que te sientes cansado, es posible pues al estar sentado igual acabas con la glucosa baja. Te levantas y haces un poco de ejercicio intenso, como simulando que corres levantando las piernas alto y haciendo ejercicio durante unos diez minutos, sin moverte del sitio. Eso estimula las adrenales y te sube la adrenalina y la glucosa un poco. Los niveles altos de adrenalina te hacen aceptar cualquier tarea con relativa facilidad. Y da lo mismo que sea una tarea física o intelectual.

Si lo que estudias es demasiado complejo, y no puedes realmente con ello, creo que debes dejarlo y empezar más atrás con algo que sea asequible a tu inteligencia. La inteligencia es un proceso acumulativo. Cuanto más trabajas en un asunto más inteligencia adquieres sobre ello. Un asunto de estudios no se puede adquirir si supera bastante nuestra capacidad de comprensión. Es algo que se debe hacer poco a poco, empezando desde lo fácil y pasando lentamente a cuestiones de más complejidad en un proceso lento.

V

El uso del refuerzo

En términos psicológicos estrictos, la “fuerza de voluntad” no existe. La prueba es que, si realmente el que yo superara conductas dañinas dependiera únicamente de mi “deseo”, de la “fuerza con que quiero” eso, debería resultar extremadamente fácil conseguirlo, porque está claro que nadie puede desear dejar de sufrir sus consecuencias más que yo… Y sin embargo, muchas veces no consigo hacer (o dejar de hacer) aquello que tanto deseo, porque querer NO es poder; poder, mas bien, es “saber cómo”.

En lugar de “fuerza de voluntad”, lo que existe es la “fuerza del refuerzo”. Me explico. En todos los seres vivos, las conductas se mantienen en función de las consecuencias que obtienen. Aquellas que obtienen una consecuencia positiva (algun tipo de recompensa) de forma inmediata resultan reforzadas, es decir, aumenta la probabilidad de que se repitan y afiancen. Aquellas cuyas consecuencias inmediatas son desagradables, resultan castigadas, es decir, disminuye la probabilidad de que se repitan.

El problema aquí esta en la necesidad de que el refuerzo y el castigo sean inmediatos. Muchas de las conductas dañinas son difíciles de modificar porque a corto plazo son reforzadas, aunque a largo plazo sean perjudiciales. Muchas veces en que nos sentimos con poca “fuerza de voluntad”, lo que esta sucediendo en realidad es esto: que estamos siendo impulsivos, o corto-placistas - nos estamos dejando llevar por el refuerzo inmediato sin tener en cuenta consecuencias demoradas.

La mejor manera de mejorar tu “fuerza de voluntad”, es decir, de conseguir afianzar las conductas que deseas, es por tanto manejando las contingencias (las consecuencias) de tus conductas: reforzando aquellas que deseas mantener (premiándolas) y eliminando los refuerzos (o castigando) las indeseables.

Lo que hace que los refuerzos sean potentes es que el acceso a ellos no sea libre, sino que este condicionado a la ejecución de las conductas. Es decir, que te procures esos “premios” si y solamente si realizas la conducta que deseas.

VI

Los límites de la voluntad

¿Por qué no siempre basta con tener tanta fuerza de voluntad y una determinación tan obstinada para alcanzar el objetivo? Porque así es.

Primero porque para ello tendríamos que escoger adecuadamente (de forma realista) los objetivos. Nuestros objetivos podrían ser absurdos, fantasiosos, demasiado elevados. Podemos agotarnos intentando y no ocurrirá lo que buscamos.

Por otra parte, incluso cuando fueran objetivos teóricamente alcanzables, las cosas no siempre dependen enteramente de nosotros. Nuestra voluntad y empeño son muy importantes pero en la parte donde alcanzar lo que buscamos depende de otros factores que no controlamos, simplemente no podemos hacer más. (Sí, sí, ciertamente a veces hay más que podemos hacer y no lo intentamos, pero casi nunca depende por completo de una persona. Puedo conceder sin problemas que los casos que resten si dependen de tí y si los quieres debes ponerle empeño para lograrlos, pero son los que menos).

Es importante conocer esto, porque, a merced de tantos libros de autoayuda que nos repiten que de una forma u otra TODO ESTÁ EN NOSOTROS o todo DEPENDE de nosotros, la gente puede llegar a frustrarse de forma tremenda (pues la implicación es que si no lograste tu objetivo es que NO lo querías o no lo querías lo suficiente o que no hiciste todo lo que podías, etc.). Bueno, hay libros que de plano se pasan al otro extremo y dicen que dependiendo de la intensidad de nuestros anhelos y deseos "el universo" completo "conspirará" para que logremos lo que queremos… ¿Así o más autocomplaciente, egocentrista y fuera de la realidad?

Hace poco oí que alguien que da pláticas decía (¡bendito sentido común tan poco común!) que por este tipo de fantasías había tanta gente frustrada. Citaba de gente que no se sobreponía y se quejaba apasionadamente (¿al universo?) "¡Es que yo quiero ser cantante con toda la fuerza de mi alma!" (nótese el tono adolescente de este plañido). Pues no se duda de la pasión (que suena bastante a berrinche), pero si no tienes con qué, no tienes con qué. Enfréntalo. Acéptalo.

Y todavía, algunos gurues de autoayuda intervienen aquí y hacen que hasta la gente se moleste contigo por tu "despiadado" realismo y tu “miopia” desanimadora: "Hay testimonios de gente que TODO MUNDO le decía que no podía y no podía, y mira lo que logra la fuerza de voluntad: ¡Al final SÍ PUDO!" — Te dicen para "ponerte en tu lugar".

Aquí hay dos cosas.

1) No todo mundo te dice que "no puedes" por ser malvado, sino para que no acabes allí tus fuerzas, porque emplees mejor tu tiempo, porque quizá tienes que ver que hay otras cosas y ver que tu "pasión" no es intransferible sino que no habías buscado lo suficiente. Porque ya pasaron por allí o vieron otros casos y no quieren que sufras así. Quizá te lo dicen porque te aman. Acusar a la gente realista de "matasueños" es idiota y malagradecido. ¿O sea que lo bueno sería darte por tu lado por más absurdo que sea tu objetivo?

2) Hay historias sorprendentes de autosuperación, sí. Mis respetos. Quizá fue la terquedad, la voluntad y todo lo que quieras decirme. Pero la estadística al respecto es mentirosa: MUY POCA gente que fue contra todo lo logró (aunque eso, curiosamente, también lo usan como argumento a su favor porque “si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría”). La gran mayoría que desperdiciaron recursos, tiempo y frustración no lo lograron. No digo que no por ello debieras dejar de intentarlo pero al menos considera más factores y no te comas todo lo que te metan en la boca los gurues de autoayuda. Puedes ser un intento de cantante o actor o modelo frustrado, malogrado y suicida o quizá descubras que ser chef resulta ser mucho mejor de lo que imaginabas y se te da de forma casi natural. Date una oportunidad. Además, ¿De dónde surgen esas "pasiones" y sueños? Surgen muchas veces de tener pocas opciones, de conocer pocas cosas, de encapricharte con algo que a otra persona le funciona y tú quieres que te funcione también.

¿Te tirarías sin paracaídas desde mil metros porque alguien que sobrevivió escribió un libro sobre lo bonito que es sobrevivir a una caída sin paracaídas? ¡Quizá ni siquiera tuvieron que ver sus méritos sino la casualidad, la “suerte de principiante”!. Quizá de mil personas que se tiraron una sobrevivió, esa escribió el libro (las 999 no porque los muertos no escriben libros) y te quiere convencer con su experiencia que es difícil pero que es "posible" sobrevivir, así que "si de verdad lo quieres, tírate sin paracaídas".

No. La realidad puede ser dura pero es lo que hay. Si cierras los ojos y luego los abres seguirá allí. Hay mucho de madurez en esto, pero sobre todo de “no frustración”. Tomar nota.

VII

De qué depende

De la motivación, la pasión por algo. El pensar en un objetivo y que es posible alcanzarlo. El positivismo y el placer de hacer cosas. La depresión es todo lo contrario, es lo que te quita las ganas de hacer las cosas.

Si crees que el secreto de una mayor fuerza de voluntad es ser más duro contigo mismo, no eres el único. Pero te equivocas. Un estudio tras otro revela que la autocrítica va siempre ligada a menos motivación y autocontrol. También es el mayor indicador de la depresión que destruye la fuerza del «lo haré» y la del «quiero». En cambio, la autocompasión —apoyarte y ser bueno contigo mismo, sobre todo ante el estrés y el fracaso—, se asocia con una mayor motivación y autocontrol.

Considera, por ejemplo, un estudio de la Universidad Carleton en Ottawa, Canadá, que siguió durante un semestre el hábito de postergar los deberes de los estudiantes. Muchos se preparaban el primer examen en el último momento, pero no todos adquirían esta costumbre. Los que más duros eran consigo mismos por haber estudiado en el último momento, tendían más a seguir haciéndolo en otro examen que los estudiantes que se perdonaban a sí mismos. ¡Cuanto más duros eran consigo mismos por haber estudiado en el último momento, más tardaban en prepararse para el siguiente examen! El perdón —y no la culpabilidad— era lo que les ayudaba a ponerse al día en los estudios.

Estos hallazgos van en contra de nuestros instintos. ¿Cómo puede ser, si muchos de nosotros intuimos que la autocensura es el pilar del autocontrol, y que la autocompasión te lleva directo a la autoindulgencia? ¿Qué motivaría a esos estudiantes si no se sintieran mal por haberse preparado el examen en el último momento? ¿Y cómo nos controlaríamos si no nos sintiéramos culpables por haber cedido a la tentación? Sorprendentemente, es el perdón, y no la culpabilidad, lo que nos hace ser más responsables.

Los investigadores han descubierto que si eres compasivo contigo mismo al cometer un error, tiendes más a responsabilizarte de él que cuando te censuras. También estás más dispuesto a escuchar la opinión y los consejos de los demás y a aprender de la experiencia.

Cuando nos perdonamos, nos es más fácil corregir nuestros errores, entre otras razones porque disipa la vergüenza y el dolor que sentimos al pensar en lo ocurrido. El efecto ¡qué más da! es un intento de huir de lo mal que nos sentimos al reincidir. Pero cuando el sentimiento de culpa y la autocensura no están presentes, no hay nada de lo que huir. Significa que es más fácil reflexionar en cómo cometimos el fallo y nos resulta menos tentador repetirlo.

Pero si vemos nuestras reincidencias como la prueba de que somos unos perdedores redomados que lo hemos echado todo a perder, pensar en nuestro fracaso es un deprimente ejercicio de odiarnos a nosotros mismos. Nuestra meta más urgente será apaciguar esos sentimientos en lugar de aprender de la experiencia.

Por eso la autocensura no es buena como estrategia para controlarnos.

Todos nos equivocamos. Todo el mundo se topa con algo que le cuesta y pierde a veces el control. Forma parte de nuestra condición humana, y tus fallos no significan que tengas algún problema. Considera la verdad de estas afirmaciones.

Cómo creemos que se logran las metas: Inicio, paso 1, 2, 3, 4, 5, 6, fin.

Cómo es en realidad: Inicio, voy bien, ¿qué ha pasado? Huau. Estoy harto. ¿Qué hago? Me rindo. Idea nueva. Cambios. ¡Me encanta! Qué difícil, fin.

Justificaciones de la islamofobia

 De Quora:

Entre los grupos religiosos del mundo, los musulmanes son el grupo menos educado en términos de escolaridad. Además, los musulmanes presumen innecesariamente del tamaño de su población, aunque no tienen nada de qué estar orgullosos. Aunque el islam es la segunda religión más grande del mundo, sus seguidores no han contribuido en nada al bienestar de la humanidad.

De los miles de millones de musulmanes en todo el mundo, solo un puñado ha recibido el Premio Nobel. Los musulmanes no han tenido una contribución significativa en ninguno de los campos para los que se otorgan los Premios Nobel. Están rezagados en áreas como la educación, la medicina, la economía, el arte y la literatura.

Las razones de su atraso son:

Considerar la ciencia como antirreligiosa: La falta de práctica científica en los países de mayoría musulmana se debe a un bajo interés en los descubrimientos científicos. Los musulmanes consideran la ciencia como antirreligiosa, creyendo que es una conspiración llevada a cabo por no musulmanes. Los musulmanes rechazan abiertamente la Evolución, ya que la evolución se considera contraria a la doctrina de la creación dada en el islam y el Corán. No hay interés en la práctica científica en ninguno de los países de mayoría musulmana del mundo.

Énfasis excesivo en la educación religiosa: En los países musulmanes se da un valor excesivo a la educación en la madrasa (escuela religiosa). El sistema educativo de la madrasa es lo opuesto a la educación moderna, ya que las madrasas solo proporcionan instrucción religiosa. Las personas educadas en las madrasas no sirven a la sociedad o al país. Nadie puede convertirse en médico, investigador o filósofo asistiendo a una madrasa.

Desprecio por la importancia de las mujeres: En los países musulmanes, las mujeres son descuidadas. Se les impone una disciplina estricta y obligatoria. Tras la llegada al poder del gobierno talibán en Afganistán, la educación superior para las mujeres ha sido prohibida. Las mujeres allí son obligadas a llevar hiyab y burka.

Considerar el arte y la literatura como males: Los musulmanes consideran el arte y la literatura como antirreligiosos. Cantar, bailar y pintar están prohibidos en el islam, por lo que los musulmanes consideran estos temas como malos e inaceptables. Además, la literatura tiene muy poca importancia para los musulmanes porque la consideran anti-islámica

lunes, 22 de diciembre de 2025

Entrevista al sociólogo Manuel Castells

 Manuel Castells, sociólogo: “El mundo está en un proceso de autodestrucción”, en El País, por Delia Rodríguez, 20 DIC 2025 

El intelectual catalán, que es el sociólogo español más citado del mundo, reclama la necesidad de una mayor espiritualidad en tiempos de crisis profunda

Dice Manuel Castells (Hellín, Albacete, 1942) que la historia contemporánea está llena de paradojas, algo que encaja en quien es vital por temperamento e intenta conciliar sus propias contradicciones. Es un intelectual —el sociólogo español más citado del mundo—, pero estuvo en las barricadas del Mayo Francés. Es anarquista de corazón, pero fue ministro de Universidades. Dedicó su gran obra La era de la información, una trilogía visionaria que pronto cumplirá 30 años, a internet, pero no usa redes. Desconfía de las estructuras de poder, pero es católico.

Castells analiza sociedades a partir de los datos, aunque cree que la salida al proceso autodestructivo contemporáneo puede ser irracional. Ha recibido todos los honores y asesorado a grandes líderes, pero sigue dirigiendo tesis de alumnos. Catedrático de la Universidad del Sur de California y emérito de la de Berkeley, adora visitar la de Tsinghua, en China, cada año. Teórico global, pasa todo el tiempo posible en Barcelona: su primera especialización fue el estudio de las ciudades, y dice que esta es la mejor. Allí nos encontramos, y a lo largo de una charla que comienza en su despacho y continúa con un arroz frente al mar, intentamos aprovechar su visión privilegiada para entender qué demonios pasa en el mundo.

Pregunta. Hace unos meses estuvo en China. ¿Qué ocurre allí?

Respuesta. Un proceso de transformación tecnológico, económico y social como nunca se ha visto en la historia. Es la economía número uno en el mundo, y en tecnología la única alternativa a EE UU, lo cual antes no nos importaba pero ahora nos damos cuenta de lo frágil de depender de una potencia que hasta ahora era amigable, pero que puede no serlo. Las teorías neoclásicas decían que el mercado y la internacionalización tenían que ser los motores del desarrollo. Bueno, la gran historia ha sido Asia: Japón, sudeste asiático y ahora China. En todos los casos, el Estado ha sido el verdadero motor. Podemos estar en desacuerdo políticamente —a mí lo del Estado no me gusta mucho—, pero rompe toda la teoría. La paradoja más extraordinaria es que el gran milagro económico del siglo XXI lo ha dirigido un Estado comunista. La mejor empresa del siglo XXI ha sido un Estado comunista.

P. ¿Hasta qué punto la fiebre por la IA es una huida hacia adelante de un capitalismo agotado?

R. La innovación tecnológica en la IA es absolutamente real, y ha despertado el interés de los mercados financieros. Lo que es totalmente ficción es la idea de que las máquinas en sí son inteligentes y humanas: no pueden tomar decisiones, excepto si las programamos para ello. La IA transforma todos los dominios, es como internet, no es un sector, no está separada de lo que hacemos, es todo. Pedro Sánchez me encargó crear un Consejo Asesor Internacional de Inteligencia Artificial. Es muy incipiente, pero la preocupación es que, incluida en todas las actividades sin control, pueda provocar desajustes. Está el tema de si eliminará trabajo, pero toda la historia de la tecnología es al revés. Cuando incluyes más tecnología, ciertos sectores pierden pero otros aumentan. La novedad es que ahora sean los trabajos más cualificados los que están en peligro. Hay que acompañar la transformación tecnológica de una transformación formativa, sobre todo en la universidad. Los muy formados van a tener que formarse más todavía para adaptarse al nuevo mundo.

P. Dentro de 100 años, ¿qué pensarán de los cambios que estamos viviendo: internet, el móvil, la IA?

R. La actividad humana está determinada por energía e información. La revolución industrial fue la transformación de la energía. La transformación de la información es la revolución informática de los años sesenta y setenta, tan importante como la industrial. Lo que fue el motor eléctrico para difundir la energía a todos sitios ha sido internet. La sociedad ya se ha transformado. Yo la llamo sociedad red porque es una nueva estructura social, distinta de la industrial porque está constituida en redes, la forma organizativa más flexible con diferencia. Hasta que no hemos tenido una tecnología capaz de difundir a través de redes toda la información y toma de decisiones, no ha habido cambio social. Para que esa estructura social exista y se desarrolle, hace falta una digitalización de todo. Y ahí está ese dato de la tesis de uno de mis alumnos: está digitalizado el 99% de toda la información. Ya estamos digitalizados. Nada de lo que tú haces o de lo que yo hago escapa.

P. Han vuelto la meditación, las creencias de todo tipo… ¿Es un repliegue interior ante el caos del mundo, como en los años setenta? ¿No hemos conseguido hacer nada más con nuestras individualidades conectadas?

R. Los que nos lo podemos permitir (hay quien no puede porque si se desconecta se muere de hambre) podemos construir espacios de libertad. Muchísima gente necesita meditar, cortar, purificarse. El mundo en que vivimos es más violento, más despiadado. La religión y otras formas de espiritualidad se hacen cada vez más importantes. No es una cuestión de fe, que quien la tiene la tiene y quien no la tiene no la tiene. La necesidad de que haya algo espiritual más allá de lo que nos agarra cada día es cada vez mayor, y la gente encuentra distintas soluciones. Yo personalmente creo que es fundamental en este momento reclamar el papel de la religión y la espiritualidad como contrapeso a un mundo que se autodestruye. No es solo el clima: las guerras, la tecnología sin control, todo. Ahí tiene que haber una reacción política y no la hay. Con razón o sin ella la gente no se fía de la política. Entonces tienen que ser fuerzas interiores, fuerzas que nazcan de dentro de nosotros para el autocontrol, más que para el control externo. Lo único que nos queda es una pulsión interior que (independientemente de las estructuras religiosas) está ahí. Y de eso no se puede dudar, no se puede romper.

P. ¿El motivo es la destrucción del papel de las instituciones, del “de arriba abajo” que viene con internet?

R. Absolutamente. De todo lo que he hecho lo que más ha impactado fue una trilogía. Todo el mundo se fijó en el primer volumen: la sociedad red, la tecnología, la economía global… porque lo escribí en los noventa y se ha expandido. No hice futurología, la digitalización ya estaba en su embrión. Pero hay otra cosa: existen dos fuerzas muy contradictorias que organizan nuestra sociedad, lo que he llamado la red y el yo. El segundo volumen va sobre el poder de la identidad. Puede ser macro (cultural, política, etcétera) o una identidad que, si no perteneces o no quieres pertenecer a ninguna comuna cultural, te la buscas tú. Buscas una vida interior. La identidad juega a dos niveles. Muchos intelectuales de izquierda tienen un racionalismo clásico, pero lo importante en la vida es lo que la gente considera importante, y no somos racionales, somos animales emocionales, eso ya está establecido por la neurociencia. Nuestros intelectuales no entienden el nacionalismo catalán o vasco, ni la construcción de comunas religiosas islámicas (que si no son toleradas derivan en radicalismo y destrucción de las estructuras de opresión). El feminismo es identidad. Pero como ataca la base de dominación patriarcal, que es la más antigua, estamos en una reacción violenta contra el feminismo y cualquier otra forma de identidad cultural y sexual. Que está en la base del trumpismo, de Vox y de todos los movimientos de extrema derecha en toda Europa que están ganando.

P. Movimientos que de alguna manera vienen de internet y a la vez reaccionan contra él.

R. Sí, porque internet no es un mundo en sí. Internet somos nosotros. En internet estamos todos. El feminismo se desarrolló mucho con internet, pero también el antifeminismo, el sexismo, el nazismo. Es una plataforma que construimos por cómo somos y qué hacemos cada día. Toda la utopía —en la que yo participé— del principio, del “creamos una comunidad universal y nos relacionamos libremente unos con otros”… Nos relacionamos, sí, pero con quienes queremos. Y si yo soy un racista, pues utilizo internet para encontrar más racistas.

P. Entonces, ¿el problema de internet no es la hiperconexión, sino la homofilia? Ese juntarnos con los que son exactamente iguales que nosotros.

R. Homofilia es una expresión perfecta. Se han inventado otra, las cámaras de eco, pero es exactamente eso. Internet somos nosotros colectivamente a partir del principio que señalas, es decir, yo voy con los míos, yo decido quiénes son. Ahí me encuentro en casa, y no voy con los otros, no leo a los otros, no discuto con los otros, los ignoro o extermino. Y esta es la fragmentación total. Una sociedad con instituciones que ya no cohesionan y en la que internet permite el separatismo cultural. No es culpa de internet, es maravilloso, con comunas maravillosas: el arte, la cultura, la ciencia. Pero también fragmenta. Cuando una sociedad es fragmentada, esa fragmentación se amplifica por internet. Y lo mismo con la IA. El problema no es en sí la tecnología, sino la amplificación de tendencias destructivas en nosotros. Diría que todos somos las dos cosas, ángeles y demonios. Somos unos animales poco controlados que hemos construido unos instrumentos tan potentes que, si nos ponemos en serio a oponernos, nos podemos destruir fácilmente.

P. La teoría era que las comunidades menos favorecidas iban a empoderarse en las redes, pero estamos viendo lo contrario, una unión inédita entre el poder tecnológico y político.

R. Las dos cosas. Por un lado internet fue, y es, la base de grandes movimientos sociales transformadores. El 15-M en España no hubiera podido existir sin él, ni los movimientos sociales que siguen sucediendo en el mundo. Por otro lado, los grupos poderosos dominan cada vez más a través de sistemas de control algorítmico, y los grupos destructivos, antifeministas, racistas, etcétera, también se están organizando por internet. No es que empezáramos con una cosa y luego ocurrió la otra. Es que conforme internet salió de pequeñas comunidades bienintencionadas (científicos, intelectuales…) y se expandió al mundo, pues se ha hecho el mundo. Y el mundo está lleno de, yo digo, no solo de gente mala, sino de la parte mala de todos nosotros. Si lo puedes articular en redes en el ámbito planetario o local, todo esto se amplifica.

P. ¿Conserva el optimismo? ¿Sigue creyendo en la revolución?

R. Bueno, digamos transformación social. La revolución para mí tiene un sentido estricto, que es político. Sucede cuando hay un cambio, una destrucción de un Estado, de un sistema institucional. Hablar de revolución tecnológica también es correcto. Sobre el optimismo: soy un clásico, sigo repitiendo la famosa frase de Gramsci, pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad. Si eres optimista pero no sabes en qué mundo vives, te va a ir mal. Hay que analizar. Y si analizo, veo un mundo actual claramente en proceso autodestructivo.

P. ¿Qué está pasando en EE UU?

R. El cambio fundamental del orden mundial, que lo convierte en desorden. Está siendo (ahí sí puedo usar el término) una revolución: es un cambio de sistema institucional. El trumpismo no es efímero. Viene de un agente del antisistema político que es Trump. No es un antisistema anticapitalista: es el más capitalista de todos. Es otra paradoja de la historia: un multimillonario se convierte en el agente de transformación del sistema político apoyado por la clase obrera.

P. ¿Cree que será importante un Papa estadounidense?

R. Fundamental, como lo ha sido Francisco. El papel de la Iglesia católica puede ser fundamental, pero, si no, será otro grupo religioso. Porque es que no queda nada. La democracia solo existe en las mentes de las personas. Y si la gente no cree en los partidos, en la democracia, en las instituciones, pues se acabó. En ese contexto, cuanto más antisistema político eres, mejor. El éxito de Podemos fue ese, pero cuando pasó a ser parte del sistema, se acabó. Y lo mismo ahora: la política de moda es la antipolítica. Vox es un partido antisistema. El revolucionario Trump no solo está transformando el sistema institucional, sino también la globalización, que estaba basada en la ausencia de fronteras económicas. Los aranceles se usan como estrategia geopolítica. El mundo se mueve otra vez por el nacionalismo, la gran palabra. EE. UU., China, Japón. En Europa, los movimientos de extrema derecha son nacionalistas, antieuropeos, empezó con el Brexit. La discusión pública en España era “el nacionalismo es retrógrado, todos somos ciudadanos del mundo”. Y al contrario, había un resurgir en todo el mundo.

P. ¿Es una forma de poner límites a la sociedad digital?

R. Cuando hablamos de que las redes sociales son instrumentos de odio, de racismo, de sexismo, y del nacionalismo de todo tipo, bueno o malo, ¿de qué estamos hablando? De que las tendencias en la sociedad de internet las amplifica. Internet no es, por definición no puede ser, nacionalista. Es global. Pero es la plataforma global para el nacionalismo de cada Estado.

P. Culpamos de todo a internet, pero en su último libro (La sociedad digital, Alianza, 2024) dice que es pánico moral, reacción al cambio.

R. Cualquier cambio importante en el mundo de la comunicación se acompaña de la reacción contraria. Ocurrió con la televisión. A los profesionales de un medio les cuesta pasar a otro. Lo otro son los intelectuales. Los que han tenido alguna influencia histórica ya no tienen, se encuentran desintermediados por internet. Pueden publicar sus columnas o sus libros o sus artículos, igual que cualquiera publica lo que quiere en internet. Los influencers son más influyentes que los intelectuales. Entonces atacan al mensajero. Hombre, si todavía estás pensando en Kant en lugar de ocuparte de lo que pasa en el mundo y proporcionando ideas que a la gente le interesen… Están desorientados con internet porque eran el referente cultural y ahora se pierden en la cacofonía general.

Preguntas que las mujeres evaden con mentiras.

Según una psicóloga. Preguntas que una mujer nunca contestará con la verdad.

¿Cuántos hombres has tenido?
¿Sientes atracción por tus amigos hombres?
¿Eres realmente feliz conmigo?
¿Alguna vez has sido infiel emocionalmente?
¿Todavía sientes algo por tu ex?

Lo que hay que hacer es creer en sus acciones y no en sus palabras. Y cuanto más tranquilo eres, mayor será su sinceridad.

Señales que hay que descifrar cuando una mujer desea a un hombre

 7 Palabras Que Ella Dice Cuando Está Deseándote (Pero las Disfraza) 

Marian Rojas Estapé. [Transcripción de vídeo de YouTube]

Índice:

El lenguaje emocional oculto  e indirecto de las mujeres.

Palabra #1: Cuando disfraza el deseo con cortesía.

Palabra #2: El poder de la insinuación silenciosa.

Palabra #3: Cuando dice “no sé”, pero quiere algo más.

Palabra #4 y #5: Lo que realmente significan sus silencios.

Palabra #6 y #7: El lenguaje del afecto y el deseo.

Conclusión y reflexión final.

[...]

Te prometo que cuando termines de escuchar este vídeo vas a empezar a ver patrones que antes eran invisibles para ti. Vas a reconocer momentos del pasado y vas a pensar, "Dios mío, ¿cómo no me di cuenta en ese momento?" Pero lo más importante es que vas a poder reconocer estas señales en tiempo real, en tus interacciones presentes y futuras, y eso puede cambiar completamente la calidad de tus relaciones. 

Empecemos con una de las frases más sutiles, pero más reveladoras. Cuando una mujer te dice: "Qué interesante eso que haces", especialmente cuando se refiere a tu trabajo, tu pasión, tu proyecto personal, no estás simplemente haciendo conversación educada. Lo que está sucediendo a nivel neurológico es fascinante. Su cerebro está activando lo que llamamos el sistema de apego y el sistema de admiración, dos circuitos neuronales que son fundamentales en la formación de vínculos románticos profundos. Verás, para el cerebro femenino la admiración es un precursor poderoso del deseo. No estamos hablando de admiración superficial, estamos hablando de un reconocimiento genuino de tu valor como persona, de lo que aportas al mundo, de tu propósito. Y esto activa en su cerebro una cascada de neurotransmisores, particularmente dopamina y oxitocina, que son las sustancias químicas del vínculo y la atracción. Pero aquí está el matiz importante que no puedes perderte. No es solo que diga que algo es interesante, es como lo dice, es el contexto en el que lo dice, es si hace preguntas adicionales, si genuinamente quiere saber más, si sus ojos se iluminan cuando hablas de ello. Una cosa es decir por cortesía, "Ah, qué interesante" y cambiar de tema inmediatamente. Otra muy distinta es cuando ella profundiza, cuando quiere saber los detalles, cuando te hace preguntas que demuestran que realmente está prestando atención y que tu mundo interior le importa. Recuerdo a un paciente que vino a mi consulta absolutamente confundido, porque una colega de trabajo con la que había desarrollado una amistad de repente había dejado de hablarle. Él insistía en que solo eran amigos, que nunca había habido nada romántico. Pero cuando me contó sus interacciones, resulta que esta mujer constantemente le preguntaba sobre su trabajo como arquitecto. Quería saber sobre sus proyectos. Le pedía que le explicara conceptos técnicos. Se quedaba después de las reuniones para seguir conversando sobre sus ideas y él, completamente ciego a las señales, la trataba exactamente igual que a cualquier otro compañero de trabajo. Cuando finalmente ella conoció a alguien más y empezó una relación, dejó de buscar conversaciones con mi paciente y él sintió la pérdida, pero no entendía por qué. Le dolía perder esa conexión, pero no se daba cuenta de que lo que ella había estado buscando todo ese tiempo era algo más profundo y sus palabras de admiración por su trabajo eran en realidad una invitación a que él viera el interés romántico que había detrás.

Palabra #2: El poder de la insinuación silenciosa 

El cerebro femenino usa la admiración como una puerta de entrada al deseo porque es seguro, porque no la expone demasiado, porque si tú no correspondes, ella puede retroceder fácilmente sin haber arriesgado demasiado su dignidad. Es una forma inteligente, sofisticada de testear el terreno. Y si tú respondes bien, si tú también muestras interés en su mundo, en lo que ella hace y le apasiona, entonces esa puerta se abre más y más. Esta frase es absolutamente reveladora y la mayoría de los hombres la pasan por alto por completo. Cuando una mujer dice, "Deberíamos hacer esto más seguido después de pasar tiempo contigo", lo que su cerebro está comunicando es, "Estoy cómoda contigo. Disfruto tu compañía y quiero que esto que estamos compartiendo ahora mismo eh no sea un evento aislado, sino el comienzo de un patrón. Déjame explicarte la neurociencia detrás de esto. El cerebro humano y especialmente el cerebro femenino en el contexto de las relaciones está constantemente evaluando patrones y posibilidades futuras. No vive solo en el presente, vive en la proyección. Y cuando una mujer disfruta genuinamente de un momento contigo y su cerebro decide que esto es algo valioso, algo que quiere repetir, esa frase aparece de manera casi automática. Pero aquí está lo crucial. Ella no te está diciendo directamente, "Me gustas y quiero verte más". Está usando lo que llamamos una invitación indirecta. Está creando una apertura para que tú, si estás interesado, tomes la iniciativa de concretar ese más seguido. Y esto es importantísimo entenderlo porque si tú simplemente respondes, "Sí, totalmente", pero luego no haces nada al respecto, si no propones un plan concreto, si dejas que pasen semanas sin volver a conectar, su cerebro interpreta eso como falta de interés de tu parte." Y ahí es donde se produce uno de los malentendidos más dolorosos en las relaciones modernas.

Ella pensó que estaba siendo clara, queestaba abriendo una puerta, que te estaba dando luz verde. Tú pensaste que simplemente estaba siendo amable al estar de acuerdo. Y el resultado es que ambos terminan frustrados, ella sintiéndose rechazada y tú, sin entender que salió mal. He tenido mujeres en mi consulta que me dicen con lágrimas en los ojos. Le dije que deberíamos vernos más. Fui tan clara como pude ser, sin parecer desesperada. Y él no hizo nada. No me volvió a buscar. Obviamente no le interesaba. Y he tenido hombres que me dicen, "Pensé que solo estaba siendo educada. No quería incomodarla siendo intenso o pareciendo que malinterpretaba las cosas." Esto es lo que necesitas grabar en tu cerebro. Cuando una mujer sugiere repetir una experiencia contigo, cuando verbaliza el deseo de que algo se convierta en un patrón, no está siendo educada, está siendo valiente, está arriesgándose a comunicarte de la forma más segura que su cerebro le permite, que tú le importas, que disfruta de ti, que quiere más. Y tu respuesta a esa invitación debe ser igualmente clara, no con palabras vacías, sino con acciones concretas. Esta es una de las señales más profundas y significativas y también una de las más ignoradas por los hombres que no entienden cómo funciona la intimidad emocional en el cerebro femenino. 

 Palabra #3: Cuando dice “no sé”, pero quiere algo más

Cuando una mujer te dice que nunca había compartido algo contigo, que no suele hablar de cierto tema, que eres de las pocas personas con las que se siente cómoda siendo vulnerable, eh, lo que está sucediendo es absolutamente extraordinario desde el punto de vista neurológico. El cerebro tiene un sistema de evaluación de seguridad que está constantemente activo, particularmente en las mujeres que evolutivamente han tenido que ser más cautelosas con quien confían debido a factores de supervivencia y reproducción. Este sistema que involucra la amígdala y el córtex prefrontal está siempre preguntándose, ¿es seguro abrirme con esta persona? ¿Puedo confiar en que no van a usar mi vulnerabilidad en mi contra? ¿Esta persona va a respetar lo que comparto? Cuando ese sistema de seguridad determina que sí, que eres confiable, que eres diferente, que con contigo ella puede bajar sus defensas, se produce una liberación de oxitocina, la hormona del vínculo, y se establece lo que llamamos intimidad emocional. Y aquí está el punto crucial que muchos hombres no entienden. Para las mujeres, la intimidad emocional es el camino más directo hacia el deseo físico. No funciona al revés, como muchas veces sucede en los hombres, donde el deseo físico puede llevar a la intimidad emocional.

Palabra #4 y #5: Lo que realmente significan sus silencios

En las mujeres, el cerebro necesita sentirse emocionalmente seguro y conectado para que el deseo físico florezca completamente. Entonces, cuando ella te dice, "Nunca había hablado de esto con nadie", no está simplemente compartiendo un dato. Te está diciendo: "Tú eres especial para mí. Has conseguido acceder a una parte de mí que está cerrada para el resto del mundo. Confío en ti de una manera que no confío en otros." Y eso, neurológicamente hablando, es el fundamento sobre el cual se construye el deseo profundo y duradero. Tuve una paciente que me contó una historia desgarradora. Ella había compartido con un hombre que le interesaba un momento muy doloroso de su pasado, algo que raramente hablaba porque era muy personal y vulnerable. Ella pensó que él entendería la magnitud de lo que estaba haciendo, la confianza que estaba depositando en él, pero él simplemente dijo, "Gracias por compartir eso." Y cambió de tema incómodo con la profundidad emocional del momento. Ella se sintió expuesta, rechazada en su vulnerabilidad y se cerró por completo. Lo que podría haber sido el comienzo de una conexión profunda se convirtió en el final de cualquier posibilidad romántica. Cuando una mujer se abre contigo de esta manera, necesitas entender el regalo que te está dando. Necesitas honrar esa confianza no solo con palabras, sino con tu presencia, con tu atención plena, con tu reciprocidad. Porque si tú también te abres, si tú también compartes algo vulnerable, lo que sucede es que se crea un bucle de intimidad creciente que es la base de las relaciones más significativas y apasionadas. El humor es una de las herramientas más poderosas de conexión humana y el cerebro femenino es particularmente sensible a esto. Cuando una mujer te dice que la haces reír de una manera especial, que tu sentido del humor es diferente, que contigo se ríe de verdad, lo que está comunicando va mucho más allá de un simple cumplido sobre tus chistes. Déjame explicarte qué sucede en el cerebro cuando reímos. La risa activa el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina, endorfinas y creando una sensación de placer y bienestar. Pero aquí está lo fascinante. Cuando esa risa es provocada por alguien específico, el cerebro empieza a asociar a esa persona con esas sensaciones positivas. Es condicionamiento clásico aplicado a las relaciones humanas. Cada vez que ella se ríe contigo, su cerebro está literalmente programándose para sentirse bien en tu presencia. Pero hay algo aún más profundo sucediendo. El humor compartido,  especialmente el humor que surge de referencias internas de historias que solo ustedes dos entienden, crea lo que llamamos un mundo relacional privado. Es como un lenguaje secreto que solo ustedes hablan y eso genera un sentido de conexión única, de ser un equipo, de estar en el mismo lado mirando al mundo juntos. Cuando una mujer verbaliza que tú la haces reír como nadie más, lo que está diciendo es, "Tú entiendes algo sobre mí que otros no entienden. Tú tocas una parte de mí, mi lado lúdico, mi niña interior, mi capacidad de no tomarme tan en serio de una manera que es única." 

Palabra #6 y #7: El lenguaje del afecto y el deseo

Y eso para el cerebro femenino es increíblemente atractivo porque sugiere compatibilidad profunda, sugiere que la vida contigo sería más ligera, más disfrutable, más viva. He visto esto una y otra vez en parejas exitosas. No son necesariamente las parejas más lógicas sobre el papel, no son las que tienen más en común en términos de hobbies o backgrounds. Son las parejas que tienen esa química del humor, que se hacen reír mutuamente, que encuentran diversión en la cotidianidad.

Y cuando estás en esas primeras etapas de conocer a alguien y ella te dice esto, es una señal clara de que hay una conexión real, de que su cerebro te está categorizando como alguien especial.

Pero ojo, y esto es importante, no estamos hablando de ser un payaso, no estamos hablando de estar constantemente tratando de hacerla reír como si fuera tu trabajo. Estamos hablando de un humor auténtico, de momentos genuinos, de risa compartida, de esa sensación de que juntos ven el mundo de una manera similar y pueden encontrar alegría en las pequeñas cosas. Esta frase es absolutamente reveladora sobre el estado neurológico de atracción. Cuando una mujer dice que contigo el tiempo pasa volando, que no se da cuenta de las horas, que siempre se sorprende cuando ve qué tarde es, lo que está describiendo es un estado de flujo social, un estado de absorción total en la interacción contigo. El  cerebro tiene una estructura llamada el reloj interno, que está regulado por el núcleo supraquasmático y otras regiones que nos mantienen conscientes del paso del tiempo. Pero cuando estamos profundamente absortos en algo, cuando estamos experimentando lo que los psicólogos llamamos flow o flujo, ese sentido del tiempo se distorsiona. Las horas pasan como minutos, nos olvidamos de comer, de revisar el teléfono, de todo lo demás que usualmente nos interrumpe. Esto solo sucede cuando el cerebro está completamente comprometido, completamente presente, completamente disfrutando de la experiencia. Y en el contexto de una interacción social, esto es una señal inequívoca de conexión profunda. 

Conclusión y reflexión final

Su cerebro está tan estimulado por tu presencia, tan gratificado por la conversación, tan enganchado en la dinámica entre ustedes, que literalmente pierde la noción del tiempo. Contrasta esto con las interacciones que sentimos que se arrastran, donde constantemente estamos mirando el reloj, donde 5 minutos parecen horas. Esas son interacciones donde el cerebro no está comprometido, donde hay incomodidad, aburrimiento o simplemente falta de química. Pero cuando ella verbaliza que contigo el tiempo vuela, te está diciendo: "Mi cerebro está feliz aquí."

domingo, 21 de diciembre de 2025

El novelista de género negro Eugenio Fuentes

 Ricardo Cupido: el héroe que ha convertido a Eugenio Fuentes en un referente de la novela negra en español, Juan Carlos Galindo, 11 DIC 2025:

Con la llegada de ‘Wendy’, décima entrega de la serie protagonizada por el detective, repasamos la historia y la evolución de una de las sagas más sólidas y mejor escritas del género

Resulta imprecisa, por no decir injusta, esa división entre novela de género, en este caso ficción criminal, y novela literaria. Como si la primera, por sistema, no llegara a ciertos criterios de calidad. Al final, parafraseando a Javier Cercas, esto es cuestión de buenas y malas novelas. No hay más. Eugenio Fuentes lleva desde 1993 demostrando con su serie protagonizada por Ricardo Cupido que existe lugar para una apuesta de largo alcance.

Ricardo Cupido es un hombre peculiar, un personaje inimitable, un tipo con un código y un detective con mirada. Alguien que, a veces, no tiene las respuestas. Esto supone mucho, más en un género que se dedica demasiadas veces a fotocopiarse. Lo encontramos en Wendy, décima entrega de la serie (recientemente publicada por Tusquets, como todas las anteriores) viviendo con Senda, la mujer que le ha dado cierta paz y que lo conecta directamente con la trama de una entrega anterior, Mistralia. También hay un guiño a Las manos del pianista (2003), como si al llegar a la decena Fuentes estuviera recapitulando, marcando a fuego las estaciones importantes del periplo de su héroe.

Ricardo y Senda acaban de ser padres de dos gemelos y el detective, quizás por primera vez, tiene demasiado que temer. Pero, claro, él no sabe hacer otra cosa. “No sabría ganarme la vida de otra manera”, reconoce en un momento dado. Es un tipo, Cupido, dado a cierta introspección, muy conocedor de sus debilidades y fortalezas. Asegura sobre su condición profesional y personal: “No tenía duda de que era un buen detective, porque no podía evitar serlo, del mismo modo que no podía evitar ser alto, o tener los ojos negros, pero no sabía si también sería buen padre”. De su físico sabemos también que es atractivo de una manera un tanto indefinida, que sus manos son grandes, poco más. No hace falta.

Wendy es un buen ejemplo de las virtudes de la obra de Fuentes. El autor extremeño se lo toma con calma. Las primeras 30 páginas tratan un caso sencillo, uno de calentamiento, sin una relación significativa con la trama central, pero que sirve para conocer el ambiente, algún personaje secundario, preparar al lector. Sigue a ese ritmo del que confía en lo que está contando para no andar con miradas al fondo del precipicio ni trucos de feria. Lo que cuenta Fuentes —aquí como en Piedras negras o Perros mirando al cielo, por citar dos notables ejemplos de su literatura criminal— construye un mundo en el que el lector se sumerge. Enseguida sabemos qué va a investigar el héroe: un caso de chantaje sexual que implica a un famoso futbolista y a Wendy, una chica que creció en Breda antes de ir a buscar fortuna a Madrid. Por cierto, esta novela se puede leer suelta sin mayor problema, pero el consejo es retroceder al menos hasta la ya citada Mistralia, séptima entrega de la serie, y ver la evolución del personaje. Leer la primera, alguna hacia la mitad y esta última no es mala opción.

Un aviso a los recién llegados: no traten de situar Breda. Se trata de un territorio ficticio muy real. Está en algún punto de Extremadura, en un mundo en el que hay cambio climático, inestabilidad política, corrupción, etc. Allí, entre esas 20.000 personas, el mal trabaja, como en todas partes. Fuentes trata el escenario y a sus pobladores como si fuera real, y poco a poco hemos ido cogiendo cariño a algunos.

Destaca entre todos ellos el Alkalino. Un minero retirado, que mantiene sus demonios a raya con una vida casi monacal: su huerto, sus paseos, su trabajo para el detective. Suya es la visión del hombre cotidiano, llena de sabiduría y sencillez. Y ayuda a Cupido en muchos sentidos. Estamos ante uno de los grandes secundarios de los últimos tiempos.

Preguntábamos en este diario a Fuentes en 2003 por el futuro del género, en aquel momento en plena efervescencia nórdica. Decía: “Se consolidará si se escribe muy bien y no se reduce a trampas o acertijos. Si hablan de conflictos verdaderos. Si retratan a personajes vivos. Si al acabar las novelas recordamos tanto a las víctimas como a los verdugos. La trama y su tiempo”. Podría parecer un programa de trabajo para sus siguientes 20 años.

Una prueba de la solvencia con la que Fuentes ha acometido esta serie es que en Wendy Cupido pasa “la peor semana de su vida” y todo ocurre de manera orgánica, sin recurso a exageraciones, sin que el personaje haya llegado con tal desgaste que ese giro no sea sino un salto adelante que sigue a otros. Y no estamos ante una escritura morosa, no: aquí pasan muchas cosas, la trama se desenvuelve con soltura hasta un final siempre sólido, aunque no siempre reparador. No son novelas escabrosas o viscerales y la violencia suele estar contenida y, sobre todo, expresada con sobriedad.

Los miedos que desata la paternidad, la impotencia, pero también esa inconmensurable felicidad están muy bien expresados. La vida de Cupido ha cambiado para siempre y eso desata la curiosidad entre los lectores que lo siguen desde hace años, pero seguro que suma adeptos a la serie también. ¿Quién no querrá saber qué le depara el destino a un hombre íntegro, pero falible, a un personaje tan humano y tan querido?

Wendy, Eugenio Fuentes. Tusquets, 2025. 504 páginas. 22,90 euros

Cine de ciencia ficción independiente

Cine de ficción científica sin gran presupuesto, indie, pero con un gran guion:

Coherence.

Beyond the Black Rainbow.

Primer.

The man from Earth.

Cube.

Hardware.

Stalker.

World in a wire.

Alphaville.

La Jetée.

Diez de las mejores historias de misterio para la BBC

 Diez de las mejores historias de misterio de todos los tiempos, en las que no sabes hasta el final "quién lo hizo", por Adam Scovell, BBC , 12 diciembre 2025

Cuando se estrenó Knives Out de Rian Johnson en 2019, se reconoció ampliamente como la película que llevó el género literario conocido en inglés como "whodunnit" a una audiencia más amplia y nueva.

Whodunnit, que viene de la frase en inglés Who has done it? ("¿quién lo hizo?") es un subgénero de narrativa que se centra en descubrir la identidad del culpable de un crimen.

Con otro elenco estelar encabezado por el brillante Daniel Craig, esta última película hace referencias explícitas a algunos de los grandes escritores de literatura sobre crímenes, entre ellos John Dickson Carr y Agatha Christie. Con eso en mente —y por si buscas más casos en los que sumergirte después de verla— aquí tienes 10 de los misterios de asesinato más ingeniosos jamás plasmados en página o pantalla.

1. La aventura de la banda moteada (1892) – Arthur Conan Doyle

Ninguna lista de misterios de asesinato estaría completa sin una de las aventuras de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle.

Cualquier relato o novela protagonizado por el detective de Baker Street merece una mención, pero "La aventura de la banda moteada" tiene un elemento particularmente retorcido (literalmente) en el corazón de su crimen.

Doyle enfrentó a Holmes con muy pocos "misterios de habitación cerrada" tradicionales —aquellos en los que ocurre un asesinato aparentemente "imposible" dentro de un espacio cerrado—, por lo que este caso resulta especialmente destacado.

Publicado originalmente en la revista Strand en 1892, este relato detalla un caso difícil para Holmes, luego de que se descubre el asesinato de una mujer que supone un peligro para su hermana, que aún sobrevive.

El relato algo surrealista pero profundamente efectivo de Conan Doyle es uno de sus más potentes de este género y posee una atmósfera malévola.

2. El hombre invisible (1911) – GK Chesterton

El escritor GK Chesterton se sentía igualmente cómodo escribiendo sobre política y filosofía como sobre misterios de asesinato.

Sin embargo, es más famoso por lo último, gracias a su enorme número de relatos centrados en el Padre Brown, un modesto sacerdote que también es detective.

La intuición moral de Brown y su perspicacia teológica hacen que las historias sean ingeniosas e intelectuales.

El hombre invisible presenta un problema homicida que es, sin duda, uno de los más intrigantes y desconcertantes de Chesterton. El joven inventor Conrad afirma ser víctima de acoso por parte de un agresor, conocido únicamente como "el hombre invisible".

Cuando finalmente lo encuentran asesinado en una casa que estaba fuertemente custodiada, parece que el atormentador de Conrad realmente era invisible, ya que nadie lo vio entrar ni salir de la escena del crimen.

Por suerte, el Padre Brown está presente para aportar claridad al suceso.

3. El asesinato en la rectoría (1930) – Agatha Christie

Considerando su vasta y monumental producción, la obra de Christie podría ocupar toda esta lista. Desde dar vida al detective ficticio más famoso del siglo pasado, Hércules Poirot, hasta sus evocadoras historias independientes, ella es la indiscutible maestra del whodunnit.

Su otra gran creación fue la brillante Miss Marple (la mejor versión en pantalla es sin duda la interpretación de Joan Hickson en los años 80), y "El asesinato en la rectoría" fue el debut de esta gran dama.

Trata sobre el asesinato del coronel Protheroe quien aparece muerto en el despacho del vicario local.

Esta enrevesada trama de Christie se complica no solo por la manipulación de pruebas, sino también por una interminable cadena de confesiones. El resultado es uno de los enigmas más satisfactorios de la autora, acompañado de una magistral serie de personajes.

4. El hombre hueco (1935) – John Dickson Carr

Cuando se trata específicamente de misterios de habitación cerrada, pocos son de tan alta calidad como "El hombre hueco".

La novela es mencionada explícitamente en Wake Up Dead Man por el detective Benoit Blanc, interpretado por Daniel Craig, y el creador de Knives Out, Rian Johnson, la ha elogiado como "un increíble y complejo rompecabezas de puerta cerrada".

Protagonizada por el detective habitual de Carr, Gideon Fell, lo vemos resolver el asesinato del profesor Charles Grimaud, hallado muerto a tiros en su estudio momentos después de recibir a un misterioso visitante que ha desaparecido sin dejar rastro.

Esta ingeniosa novela recibió elogios tanto de los aficionados al género policial como del público general, en gran parte por la lección que el propio personaje Fell ofreció al final del texto sobre la esencia de los misterios de habitación cerrada y sus posibles soluciones. Tal fue su impacto que este capítulo se ha publicado en numerosas ocasiones como ensayo independiente, a pesar de haber sido pronunciado por un detective ficticio.

5. Verde es el peligro (1946) – Sidney Gilliat

Basada en una novela de la poco conocida autora de la era dorada del crimen, Christianna Brand, la película fue adaptada por el director británico Sidney Gilliat, una elección excelente para intensificar un enigma ya de por sí desconcertante, gracias a su experiencia como coguionista del thriller de Alfred Hitchcock The Lady Vanishes (1938).

Sin embargo, "Verde es el peligro" demuestra que el talento de Gilliat como director se adapta perfectamente al género del misterio.

La historia de Brand sigue al inspector Cockrill (interpretado por el elegante y despreocupado Alastair Sim) mientras intenta resolver un doble asesinato: uno ejecutado con gran destreza en un quirófano durante una operación, y otro cometido para silenciar a un testigo del primero durante un apagón en plena Segunda Guerra Mundial.

Cockrill debe desenredar una red de relaciones y tensiones entre el reducido grupo de sospechosos del hospital, mientras lidia con el caos natural de una Inglaterra en tiempos de guerra.

6. Los vivos y los muertos (1954) – Boileau-Narcejac

La pareja francesa de escritores de relatos de crímenes Pierre Boileau y Thomas Narcejac monopolizó el mercado en la década de 1950 con una serie de complejos thrillers, incluyendo la brillante "La que no existía" (adaptada por el director Henri Georges Clouzot como el clásico cinematográfico "Las diabólicas").

Otra de sus novelas, "Los vivos y los muertos" (1954), es más famosa por la película que inspiró, "Vértigo" (1958) de Alfred Hitchcock, y muestra igualmente su habilidad para retratar el trauma emocional y ofrecer giros brutales.

Cuando el abogado parisino Roger recibe el encargo de su amigo Gevigne de investigar el extraño comportamiento de su esposa, Roger termina inevitablemente enamorándose de ella.

Lo que sigue es una mezcla inquietante de insinuaciones sobrenaturales y maquinaciones criminales despiadadas, ya que una simple investigación oculta inevitablemente un asesinato mucho más complejo.

7. El pájaro con las plumas de cristal (1970) – Dario Argento

El género cinematográfico italiano giallo es una parada obligada para cualquier amante de los misterios de asesinato que busque una dosis extra de gore.

Tomando su nombre de las llamativas portadas amarillas de las novelas de misterio que eran de bolsillo, el cine giallo se inspiró en las clásicas historias whodunnit y les añadió una generosa dosis de horror sangriento. Ninguna fue tan exitosa en este empeño como el brillante Dario Argento, y su ópera prima "El pájaro con las plumas de cristal" (1970) muestra su talento visual y su perspicacia psicológica.

Cuando el escritor estadounidense Sam (Tony Musante) presencia el intento de asesinato de Mónica (Eva Renzi) en una galería de arte romana a altas horas de la noche, se ve rápidamente sumergido en una historia tensa acechada por un asesino con sombrero negro y guantes de cuero.

Como en muchas películas giallo de Argento, los giros dramáticos se combinan con una violencia audaz que a menudo alcanza una especie de calidad operística, hasta la revelación final del asesino.

8. La torre negra (1975) – P. D. James

La escritora británica P. D. James (junto con otra genia, Ruth Rendell) heredó el manto de Agatha Christie como la reina de la novela tradicional sobre misteriosos asesinatos.

Sus libros que siguen al inspector Adam Dalgliesh son realmente su obra cumbre, y "La torre negra" (1975) es un gran ejemplo del carácter tan particular de la serie.

Con un tono más sombrío que otras novelas de Dalgliesh -ya que el protagonista se está recuperando de una leucemia-, "La torre negra" lo sigue mientras su convalecencia se ve interrumpida por una serie de muertes cada vez más sospechosas en una residencia de cuidados ubicada en un área rural.

Inicialmente considerada algo lenta por los críticos -con Newgate Callendar de The New York Times sugiriendo que el libro era "pesado" y que "pondría a prueba la paciencia de la mayoría de los lectores"-, con el tiempo "La torre negra" destaca perfectamente el enfoque distintivo de James como novelista de crimen, privilegiando el detalle meticuloso, la caracterización precisa y la atmósfera melancólica por encima de los fuegos artificiales y los sobresaltos llamativos.

9. La huella (1972) – Joseph L. Mankiewicz

Adaptada por Anthony Shaffer a partir de su propia obra teatral, "La huella" (1972), dirigida por Mankiewicz, es quizá la propuesta más autoconsciente de esta lista, pues sus personajes se mueven con soltura entre los clichés y recursos típicos del género de misterio.

La historia enfrenta al novelista de misterio Andrew (Laurence Olivier) con Milo (Michael Caine), el amante de su esposa, en un retorcido juego de poder donde ambos simulan crímenes para manipularse mutuamente.

La película superó incluso el éxito de la obra teatral, obteniendo cuatro nominaciones al Oscar, entre ellas una para Olivier y otra para Caine. Aunque se apoya en las potentes interpretaciones de sus protagonistas, "La huella" confirma a Shaffer en plena forma: sus ingeniosos giros y su desenlace implacable son absolutamente inolvidables.

10. Ten piedad (2001) – Fred Vargas

Vargas (cuyo nombre real es Frédérique Audoin-Rouzeau) es una de las grandes escritoras de novela negra contemporánea. Continúa la tradición francesa perfeccionada por Georges Simenon y Boileau-Narcejac en la que se combinan misterios de asesinato con una estética cercana al gótico.

Su serie protagonizada por el caótico comisario Adamsberg retrata a menudo un París inquietante, más próximo a El jorobado de Notre Dame de Victor Hugo o El fantasma de la ópera de Gaston Leroux que a la típica novela policial moderna.

En esta historia, un pregonero del distrito 14 es contratado por alguien misterioso para recitar mensajes crípticos sobre el regreso de la peste.

Cuando empiezan a aparecer símbolos de la plaga en las puertas y muertes que parecen causadas por picaduras de pulgas infectadas que ennegrecen la piel, Adamsberg se enfrenta a una investigación especialmente oscura en un relato sombrío pero absorbente.

Umberto Eco, Sobre los libros

 Umberto Eco,  Sobre los libros:

Es una tontería pensar que tienes que leer todos los libros que compras, ya que es una tontería criticar a aquellos que compran más libros de los que nunca podrán leer; sería como decir que hay que usar todos los cubiertos, o gafas, o destornilladores, o puntas de taladro que hayas comprado antes de comprar nuevos. Hay cosas en la vida de las que necesitamos tener siempre un montón de suministros, incluso si solo usaremos una pequeña porción. Sí, por ejemplo, consideramos los libros como medicina, entendemos que es bueno tener muchos en casa en lugar de pocos cuando quieres sentirte mejor. Entonces vas al armario de medicinas y eliges un libro, no uno al azar, sino el libro correcto para ese momento; es por eso que siempre debes tener una elección de nutrición. Los que compran un solo libro, leen solo ese y luego se deshacen de él simplemente aplican la mentalidad de consumidor a los libros, es decir, los consideran un producto de consumo, un bien. Los que aman los libros saben que un libro es cualquier cosa menos una mercancía.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Los españoles son más bajos que la media europea y que antes de la Guerra Civil

 ¿Por qué los españoles son más bajos que la media europea? en Equinox, por Camélia Balistrou 14 de diciembre de 2025:

[Traducido del francés]

Los españoles tienen fama de ser bajos. Este estereotipo está bien fundado, dado que los ibéricos se encuentran entre los pueblos más pequeños de Europa. Se cree que esta característica proviene de los conflictos mundiales y de la guerra civil española.

Este es un estudio bastante sorprendente. Dos profesores del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Aragón, Javier Puche y Francisco J. Marco-Gracia, publicaron los resultados de su investigación sobre los efectos fisiológicos de la guerra civil española en la revista científica Biodemography and Social Biology. El estudio se centra en el caso específico de los soldados de la Comunidad Valenciana. Examina a 128.957 soldados alistados entre 1910 y 1975 en nueve municipios de la región.

Las investigaciones demuestran que la guerra tuvo un impacto negativo en el bienestar biológico de los reclutas valencianos. Este impacto solo se hizo evidente dos décadas después y provocó una disminución de la estatura media, como lo demuestra la estatura media de los hombres y mujeres españoles actuales. Por ejemplo, la estatura media de los hombres es de 176,59 cm en España y de 179,75 cm en Francia. La estatura media de las mujeres es de 164,88 cm en Francia y de 163,40 cm en España.

Disminución del nivel de vida

Durante los años de guerra y la posguerra, la mayoría de la población experimentó un fuerte deterioro de su nivel de vida. El sistema de racionamiento implementado por el régimen franquista se prolongó hasta 1952. El deterioro de las condiciones laborales y la caída de los salarios también contribuyeron al aumento de la pobreza.

Para ilustrar la magnitud de las dificultades, los investigadores publicaron el testimonio de una madrileña: «Soñaba con comida todo el día. Mi madre perdió 40 kilos y mi abuelo murió de desnutrición», relata. Las consecuencias nutricionales de los conflictos y la autosuficiencia también son evidentes en indicadores antropométricos como la estatura de las personas que vivieron y crecieron durante este período.

El shock de la guerra civil

Los principales resultados muestran que el porcentaje de reclutas de baja estatura, es decir, de 1,55 metros, la altura mínima requerida desde 1870 para ingresar en el ejército, aumentó entre 1937 y 1942 (del 3,4% al 5,1% respectivamente).

"Creo que la mayor contribución de esta investigación es la demostración de que todos los indicadores de bienestar biológico a los que tenemos acceso (altura, peso e índice de masa corporal) muestran que el shock de la guerra civil tuvo un impacto tan negativo en el bienestar biológico de los individuos que se necesitaron alrededor de dos décadas para volver a la tendencia positiva que se había desarrollado desde mediados del siglo XIX ", explica Marco-Gracia a la revista científica.

La altura media está disminuyendo y hay una deficiencia nutricional.

Los datos recopilados por los investigadores indican que, para las personas nacidas entre 1920 y 1925, la probabilidad de ser de baja estatura aumentó entre un 13 % y un 15 % y un 22 %, respectivamente. En otras palabras, los jóvenes nacidos a principios de la década de 1920 fueron los más afectados por el deterioro del bienestar biológico derivado de la guerra.

“La gran mayoría de los jóvenes sí sufrió las consecuencias del conflicto, ya que los alimentos básicos fueron limitados y racionados por el Estado. Dado que su ingesta calórica era inferior a la de generaciones anteriores, esto provocó deficiencias nutricionales y, por consiguiente, deterioro fisiológico”, analiza el estudio universitario. Además, la encuesta demostró que los más afectados pertenecían a las clases sociales más bajas. “Dado que las élites contaban con los medios económicos para acceder al mercado negro y garantizar una mejor alimentación”, explican los investigadores. Así, décadas después, estas características aún son visibles en España.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Exposición sobre exiliados

 Memoria Democrática. “¿No me conoce, verdad? Soy su hijo”, en El País, por Natalia Junquera, Madrid - 15 DIC 2025:

La exposición ‘El cuerpo errante’ plantea un viaje íntimo al exilio republicano: de las 1.500 cartas que una madre envió a México durante toda su vida a los difíciles reencuentros a la muerte de Franco

María Fernández Grandizo se quedó huérfana y viuda en apenas tres meses de 1936. En agosto mataron a su padre, y en noviembre, a su marido, ambos republicanos. En 1952 fue detenida con sus dos hijos, gemelos, Emilio y Manuel, por acoger en su casa a otro pariente que trataba de organizar un movimiento antifranquista. María estuvo casi dos años presa. Manuel cruzó a Francia escondido en el maletero de un coche y finalmente, se exilió en México. Emilio fue exonerado. Para tratar de mantener unidos los restos de aquella familia destruida que amanecía en dos continentes distintos, María escribió a Manuel 1.500 cartas. Una cortina de un millón de palabras que los visitantes de la exposición El cuerpo errante, en Casa América (Madrid) podrán atravesar hasta el próximo 14 de febrero para sumergirse en una dimensión menos conocida del exilio: la cotidiana y sentimental, la de hombres y mujeres sin apellidos célebres, pero con heridas comunes. “Mucha gente”, explica el antropólogo Jorge Moreno, comisario, junto a Julián López, de la exhibición, “se está perdiendo la historia de España que está en las casas, en los desvanes, en los salones… El exilio se ha contado a menudo desde el punto de vista de personalidades importantes. Nosotros queríamos hacerlo desde las pequeñas cosas hasta tejer una geografía emocional de afectos, deseos, frustraciones y esperanzas". El objetivo es que el visitante se ponga en la piel de los que tuvieron que huir y en la de los que se quedaron. Por eso la muestra invita a participar: atravesando las cartas de María que cuelgan del techo; abriendo un armario; descubriendo que una postal aparentemente turística escondía un mensaje trascendental - “Estoy vivo”- y una carátula de canciones populares suecas, un disco de temas de la resistencia grabados en el baño de una casa.

Julián López García y Jorge Moreno, comisarios de la exposición 'El cuerpo errante. Exilio español 1939-1975', junto a una de las cartas expuestas en la muestra y la escultura de un médico republicano de Almadén que los franquistas tirotearon al no encontrarlo en casa.

En esas 1.500 cartas, María le cuenta a su hijo su día a día, muy distinto al de antes de la guerra - “He hallado una manera de vivir en la mecanización de los movimientos repetidos casi cronométricamente...“-; procura establecer un vínculo con los nietos que crecen a 9.000 kilómetros de sus ojos - ”También yo, como vosotros, no sé por qué, esperaba que fuese niño...”- y trata de que los hermanos idénticos sepan de sus vidas tan diferentes - “Emilio llevó la caja de vuestra abuela, como hubieras hecho tú si estuvieras aquí...”; “Vio una corbata. Torcía la vista el precio...”-.

Son cartas deliciosamente escritas -María era doctora en Farmacia y fue la primera científica de su pueblo, Llerena (Badajoz)-; a veces, amargas -“En cuanto a la adquisición del proyector, me pregunto si me hará más sufrir que gozar ver a los niños”; “Quería imbuirte la rebeldía contra el Régimen de España y que os hicierais conscientes de que nuestra dignidad dependía de vuestra actitud”-; otras, agridulces -“Querido hijo: llamándome ‘madre’ me has dado una gran alegría. Te doy las gracias con todo mi corazón. Ahora solo falta que te vayas acostumbrando a suprimir el usted...”-; pero siempre puntuales: una a la semana durante casi cuatro décadas. El relato de María, que pasa a ser en rotulador cuando empieza a tener problemas de vista y luego en cintas de audio, cuando ya no puede escribir, incluye también una crónica íntima de la transición a la democracia y sus sustos. “Queridísimo hijo: ¡Al fin se fue!“, escribe el 20 de noviembre de 1975, día de la muerte del dictador. ”Estoy muy desconcertada con el panorama político. No esperaba que tantos votos se los llevara la UCD. La gente quiere tranquilidad y olvida demasiado pronto", comenta tras las primeras elecciones democráticas. “El locutor dijo: ‘En este momento irrumpen en el salón de sesiones guardias civiles armados’. Me quedé petrificada...”, anota el 23 de febrero de 1981.

En ese intercambio epistolar figura también la carta del cura que dio la extrema unción al marido de María antes de ser ejecutado y que relata, años después, en 1980, cómo sucedieron los hechos para que ella pueda acceder a una pensión de viudedad: “Subí con él a la plataforma de un camión. Llegamos al triste lugar, puerta del cementerio de la carretera de Sevilla. Testigos solo cuatro hombres: dos agentes, el chófer y un servidor. Muy sereno, recordó últimamente a los suyos tan queridos, me tiró del brazo, pues iba a su derecha, totalmente junto a él, y de un solo disparo en las sienes cayó a tierra (...) Ya puede usted imaginarse, aunque le sea muy difícil ante esto, al parecer, tan fríamente descrito, los momentos que pasé y la tortura que he tenido que hacerme ahora al describirlo”.

La exposición habla también de las llamadas “cartas muertas”, misivas que nunca llegaron a su destino, como las de Nemesio García, de Benamira (Soria), que aparecieron 40 años después en una saca de correos olvidada. Las comunicaciones entre el país de huida y el de acogida, entre exiliados y padres, esposos e hijos, debía superar, además, otra complicación añadida: la censura, cuyo sello aparece aún estampado en los sobres violados por las autoridades franquistas. El antropólogo Julián López explica que el Régimen creó una estructura con personal que hablaba distintos idiomas y recibió instrucciones precisas sobre cómo detectar a “los desafectos al régimen” al examinar toda la correspondencia que tenía como origen o destino el extranjero. “En los años cuarenta, según un estudio, solo en Alicante se abrían diariamente 800 cartas”.

Pero había trucos para engañar al Régimen y proteger tanto al emisario como al receptor. Así, Marino Saiz recibe en julio de 1939 una carta dirigida a “Marina” en la que le dicen que “Eladia y Silveria están de vacaciones” y que su exnovio Robles y otros amigos suyos han participado en una de las “peregrinaciones” que ahora hay en el pueblo, Almodóvar del Campo (Ciudad Real). “Eladia” y “Silveria” eran, en realidad, sus hermanos Eladio y Silverio, y “de vacaciones” significaba que habían sido encarcelados. Sus compañeros del Frente Popular Vicente Robles, Óscar Correal y Juan Ruiz tampoco habían peregrinado a ningún sitio, el verbo era una forma críptica para comunicar que habían sido fusilados.

Una escultura fusilada

Las nuevas vidas de los exiliados en otro país comenzaban a menudo con la noticia de las muertes en España de los que no habían logrado huir. Cuando los franquistas fueron a detener a José Luis Rodríguez López de Haro, médico y militante republicano de Almadén (Ciudad Real), ya estaba en República Dominicana, así que encarcelaron a su hija y, de la rabia, tirotearon el busto del doctor que desde 1935 presidía la entrada al hospital minero de la localidad. La escultura, acribillada a tiros, fue a parar a casa de una vecina que la escondió durante años en un cuarto de escobas hasta que se la hizo llegar a la familia a Santo Domingo. En Casa América podrá verse una réplica del busto agujereado elaborado por el artista Fernando Sánchez Castillo. El autor original, Julián Lozano Serrano, acabó en un campo de concentración al término de la Guerra Civil. Su obra, restaurada, fue reubicada en 2019 en el antiguo hospital para mineros, que hoy es un museo.

Reencuentros con los muertos y los supervivientes

Una de las salas de la exposición se detiene en los reencuentros de los exiliados con los muertos y los supervivientes; el difícil regreso a familias partidas en dos. Felisa cuenta ante el antropólogo Jorge Moreno cómo su hermano, Emiliano, natural de Almadén (Ciudad Real) se plantó un día en Niza para buscar a un hombre al que no conocía, su propio padre. “¿Lo ha visto? ¿Me han dicho que viene a comer por aquí“, preguntó en un bar al camarero mostrando un retrato hecho en un país y una vida distintos y con el francés que había aprendido solo por si algún día tenía la oportunidad de hacer esa pregunta. ”Es aquel de allí“, le respondieron. ”Mi hermano”, relata Felisa, “tenía 19 años y al verlo, se desmayó”. Cuando se espabiló, tenía a su alrededor un grupo de hombres. “Usted no me conoce, ¿verdad?“, le preguntó a uno de ellos. ”Mi padre”, prosigue Felisa, “no lo conocía porque lo había dejado con dos añitos. ‘Soy su hijo’, le dijo. Y mi padre, que era un hombre duro de campo empezó a llorar y a llorar. ‘Soy su hijo Emiliano y tiene otro hijo que se llama como usted, Justiniano, que ahora tiene 16 años y se ha quedado en Barcelona. ‘¿Y mi Felisa?’. ‘Felisa está en el pueblo’, le contestó. Yo era su ojito derecho".

Muerto Franco, algunos exiliados regresaron a casa para recuperar de las fosas comunes a sus muertos, arañando la tierra con sus propias manos. Las llamadas exhumaciones tempranas tuvieron lugar entre finales de los setenta y principios de los ochenta, fundamentalmente en Extremadura, Navarra y La Rioja. Lucio Caballero, refugiado en México desde 1946, volvió a Villanueva de la Serena para unirse al grupo que familias que buscaba a los enterrados sin nombre. Los franquistas habían asesinado a su padre, su madre y su hermano. La exposición muestra el vídeo, restaurado por la Filmoteca de Extremadura, de una de aquellas exhumaciones: vecinos de Montijo buscan en la tierra, cuatro décadas después, algún objeto que sirva para identificar a su ser querido. Sobre un mantel se colocan las alianzas de boda, monedas, medallitas, lápices, hebillas de cinturón... En una caja de cartón quedan amontonadas las suelas de los zapatos de las víctimas.

En la misma sala de Casa América se cuenta la historia del último fiscal general del Estado de la República, Francisco Serrano Pacheco, exiliado en México. Murió antes que Franco y nunca pudo regresar a casa, pero lo hizo su hijo José, que se fotografía solo en la antigua vivienda de su padre. “Soy un turista al revés. Vengo a ver lo que ya no existe”, escribe Max Aub en La gallina ciega tras regresar de visita a España en 1969 desde el exilio.

María Fernández Grandizo viajó varias veces a México para reunirse con Manuel, que la animaba a quedarse y disfrutar de sus nietos, pero cuando estaba allí se preocupaba por su otro hijo, Emilio, al que veía más desvalido, así que siempre regresaba a España. A la vuelta, lo explica en una de esas cartas, que recita en la exposición su nieta Alicia: “Querido hijo: México, México, México... el lugar que has preferido antes que la tierra en que naciste. No, no sigas imaginando planes. Deja ya de alimentar la idea de verme algún día allí. No es posible. Todo lo que has hallado en México es solamente tuyo. Tu madre es incapaz de participar en ello. Lo vio con sus propios ojos. Lo sintió en lo más profundo de su corazón, mi corazón desganado. Pronto estará aquí otra vez la nochebuena, y el día del año nuevo. Yo no siento ninguna emoción religiosa por todo esto, pero sí siento la emoción mía, la de mis recuerdos de otra vida en las que os tenía conmigo, y a papá y a abuelito. La palabra alegría no existe ya en mí. Me pesa no ser capaz de fingir. Dentro de cinco días, cuando leas esta carta, este desgane mío habrá pasado. Qué indecible amargura es esa imposibilidad de comunicación inmediata. Tu pobre madre, tu triste madre”.

María Fernández Grandizo murió en 2003, con 101 años. Sus restos reposan junto a los de su marido fusilado.

Se reedita el diario descatalogado de la guerra civil de Concha Espina

 I

 Concha Espina: testimonio de guerra desde el bando franquista, en El País, por Andrea Aguilar, 17 DIC 2025:

La reedición de ‘Diario de una prisionera’ y una exposición dedicada a la escritora en Cantabria abordan su posicionamiento político.

Triunfó como escritora cuando muy pocas mujeres lograban abrirse camino en un mundo dominado por hombres. Se divorció ayudada por la letrada Clara Campoamor y celebró la llegada de la República en 1931. También relató las vicisitudes en las minas y el maltrato a la clase obrera, en su libro El metal de los muertos. Pero Concha Espina (Santander, 15 de abril de 1869-Madrid, 19 de mayo de 1955), la autora más internacional de las letras españoles a principios del siglo XX y tres veces candidata al premio Nobel de Literatura, saludó con un “¡Arriba España!" la noticia el 17 de julio de 1936 de la sublevación del Ejército rebelde en África.

Así lo relató en su diario de la Guerra Civil, publicado originalmente en 1938 bajo el título Esclavitud y libertad, que permanecía descatalogado. “Mi abuela no quería que se reeditase porque salía gente con nombre propio”, explicaba este martes su nieta Concha de la Serna, que guarda un grato recuerdo de la escritora y celebra que su legado vuelva a recibir atención. El texto de aquel tiempo de guerra recoge el día a día de Concha Espina en la pequeña localidad cántabra de Mazcuerras (Luzmela es el otro nombre del lugar y el que siempre empleó la escritora) desde el verano de 1936 hasta agosto de 1937, y no fue incluido en sus obras completas. Ahora, ha sido rescatado bajo el título Diario de una prisionera por Ediciones 98, sello que también planea reeditar las cuatro obras de ficción que la autora redactó y publicó durante la guerra y en el tiempo inmediatamente después: Retaguardia, publicada en 1937; Princesas del martirio; los relatos de Luna roja, que se remontan a la revolución de Asturias de 1934; y la ucronía Alas invencibles.

El editor Jesús Blázquez se refiere a estas obras como una “pentalogía de la Guerra Civil” y reivindica la independencia de Concha Espina y el valor de su testimonio en el que queda plasmado “que pensaba como le daba la gana”. Su condición de “mujer independiente, su españolismo y su religiosidad” marcan profundamente a la autora, según Blázquez, y fue su experiencia en la revolución de Asturias en 1934 lo que la distanció de la República, cuya proclamación había celebrado. “Concha Espina fue defensora del voto femenino y estuvo a favor de la democracia”, señala el editor sobre la autora, quien durante el franquismo se afilió a la Sección Femenina del régimen.

La escritora tenía 67 años cuando estalla la guerra, y su exmarido era alcalde socialista en la vecina localidad de Cabezón de la Sal. En su diario escribe sobre los “paseos” y registros, las visitas de milicianos que piden dinero, bombardeos, y las escasas noticias que recibe del desarrollo de la guerra en la cornisa norte. Se intercalan sus comentarios contrarios a Azaña, su desprecio por el bando republicano y su odio al “marxismo-leninismo”. “El pueblo comunista solo quiere vencer para medrar, destruir todos los principios básicos religiosos y culturales”, escribe el 24 de octubre de 1936.

Las caminatas por el campo y la descripción del paisaje van cediendo al miedo y a la incertidumbre, hasta que la escritora acaba encerrada en su casa, con las mujeres de la familia que la acompañan. Sus contactos con la Embajada francesa la protegen. Los textos de su diario fueron escondidos en un tubo y enterrados en el jardín. “Los publicó por insistencia del editor José Ruiz Castillo, como ella explica en el prólogo. La transcripción de las notas fue complicada, y la ayudaron su hija Josefina y Matilde Marquina”, apunta Blázquez, que defiende que más allá de las firmes opiniones políticas favorables al bando franquista que Concha Espina expresa en el texto, se trata del testimonio de una mujer que describe el mundo rural durante la guerra. “La han politizado, pero creo que mi abuela es por encima de todo una gran creadora humanista”, defiende su nieta, descendiente del hijo menor de la escritora, el médico Luis de la Serna, que entró en Luzmela con su hermano Víctor y las tropas nacionales. “Siempre hay un adjetivo negativo que la acompaña, pero ella fue fuerte e independiente”, subraya Concha de la Serna. Hace unos años donó los papeles de su abuela a la Biblioteca Nacional, aunque parte de su legado, el que se conservaba en su piso de Madrid durante la guerra, se perdió.

La Universidad de Cantabria y el Parlamento de esa región han conmemorado también este otoño el 70 aniversario del fallecimiento de la autora con la muestra Concha Espina: querer, saber, poder que permanecerá abierta hasta el 31 de enero, y que ha estado acompañada por un ciclo de conferencias.

II

Concha Espina, la autora que acarició el Nobel de Literatura, en El País, por Tereixa Constenla, 21 SEPT 2017:

Una exposición en el Museo Nacional de Ciencias Naturales aborda la obra y la vida de las mujeres distinguidas por la Academia sueca

Concha Espina (Santander, 1869-Madrid, 1955) es más que una estación de metro. O es una estación de metro porque fue mucho más: poeta, dramaturga, periodista y novelista compulsiva. Fue también —y ya se borró del recuerdo colectivo— la escritora española que estuvo más cerca del Nobel. En 1926 perdió frente a la italiana Grazia Deledda.

Una exposición dedicada a las mujeres que han ganado el premio a lo largo de la historia (48, una de ellas, Marie Curie, en dos ocasiones) recupera también la historia de la autora que pudo ser y no fue. Espina llegó a estar propuesta en nueve ocasiones y, en tres de ellas (1926, 1929 y 1931), fue candidata. "Fue propuesta al Nobel por 25 nominadores de numerosos países, entre ellos los españoles Jacinto Benavente, Gerardo Diego o Santiago Ramón y Cajal", señala Belén Yuste, una de las comisarias de la muestra, que se puede visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) hasta el próximo 20 de marzo. En la exposición, Espina comparte un espacio, A punto de Nobel, junto a la polaca Irena Sendler, que salvó a 2.500 niños judíos del gueto de Varsovia.

Tampoco accedería a la Real Academia de la Lengua (RAE), si bien fue distinguida con su premio por la obra Tierra de Aquilón en 1924. Concha Espina fue una autora popular —el tirón de su primera novela, La niña de Luzmela, hizo que el pueblo donde se inspiró adoptase este topónimo— y reconocida por las instituciones, también internacionales. Fue vicepresidenta de la Hispanic Society (pese a ello ha estado ausente de la muestra del Museo del Prado) y miembro de honor de la Academia de las Letras y las Artes de Nueva York.

Mujeres Nobel se centra especialmente en las biografías de 12 de las 48 ganadoras del galardón, entre ellas Marie Curie (Física y Química), Selma Lagerlöf (Literatura), Nelly Sachs (Literatura), Rita Levi-Montalcini (Medicina), Wangari Maathai (Paz) o May Britt-Moser (Medicina). Además de paneles explicativos sobre ellas, se exponen objetos como un cuarzo piezoeléctrico diseñado por Pierre Curie para medir la radiactividad, destacado por Soraya Peña, coordinadora de la exposición, como "uno de los cinco prototipos que se conservan en todo el mundo", los botines que utilizaba la sueca Selma Lagerlöf debido a su lesión de cadera, la tesis firmada por la última Nobel de Medicina, May Britt-Moser, o una vajilla del banquete que sigue a la entrega del premio. 

"El objetivo es difundir la vida y la obra de las científicas a un público general", señaló Yuste, que ha destacado la implicación de las embajadas de los distintos países con mujeres premiadas, así como la colaboración del Museo del Nobel en Estocolmo y el Instituto de Oslo. En paralelo a la muestra, organizada por el MNCN, el Consejo Superior de Investigaciones (CSIC) y Rocaviva eventos, se han programado talleres y conferencias como la de Pierre Joliot-Curie, hijo y nieto de cuatro premios Nobel, que hablará sobre la lucha de las mujeres científicas el jueves 26 de septiembre.