lunes, 14 de junio de 2010

Una chica algo informal


Entrevista con Beatriz Preciado por Luz Sánchez-Mellado, 13/06/2010.

No es hombre, ni mujer, ni heterosexual, ni homosexual, ni transexual, dice. Brillante filósofa y ensayista, relata su viaje de niña bien de Burgos a icono del movimiento transgénero. Se mueve por el Centro Pompidou de París como Pedro por su casa. El escenario le va al pelo. Alta, andrógina, alternativa. Experimental. Preciado no tiene reparo, como el edificio del museo, en exhibir sus interioridades para explicarse a sí misma y al mundo. Autora de Manifiesto contrasexual (editorial Opera Prima) -una especie de biblia del movimiento transgénero o queer- y de Testo yonqui (Espasa) -donde explica los efectos que provoca la autoadministración de testosterona en su vida sexual-, esta burgalesa de 39 años vive como piensa y piensa cómo vive. En constante revolución contra las normas que determinan políticamente el sexo, el género, los modos de buscar y obtener placer. Filósofa, activista alternativa y profesora de la Universidad París VIII, acaba de quedar finalista del Premio Anagrama de Ensayo con Pornotopía, un ensayo sobre el imperio Play Boy.
Cuando tenía nueve años, alguien telefoneó a su madre y dijo: "Su hija es marimacho". ¿Sufrió de niña?
Iba a un colegio de monjas, pero nunca tuve problema por ser distinta. Cuando me decían qué quería ser de mayor, respondía: hombre. Me veía como hombre porque ellos tenían acceso a las cosas que quería hacer: astronauta o médico. Nunca lo viví como vergonzoso ni traumático, era algo a lo que creía tener derecho. De cría, hasta tenía una hucha para hacerme un cambio de sexo.
¿Qué referentes tenía en esa época: Burgos, primeros ochenta?
Ninguno. Yo me movía en un mundo en el que el referente era la parroquia, imagínate.
Entonces, ¿se guió por instinto?
De niña, sí. El instituto fue fundamental. Simona, una maestra con un hijo autista, reclutó a niños con problemas y creó una clase. El grupo G. Autistas, superdotados, raros. Ocho marcianos feos y atroces. Terribles, pero mimados. Adoraba a mis profesores, eran muy abiertos para como era yo.
De aquella llamada a hoy, ¿cómo llevan sus padres su activismo sexual?
Fue traumático y lo sigue siendo. Mi padre era un empresario respetable. Mi madre, costurera de novias. Soy hija única. Imagino que esperaban otra cosa de mí. Son religiosos y de derechas como se es de derechas en Burgos, de forma irreflexiva, porque toca. En ese contexto fui rebelde, pero no porque me lo propusiera, sino porque cada cosa que hacía escandalizaba. Yo era un ovni, sí, pero no lo viví como algo que ocultar.
¿De dónde sale su rebeldía, si no sufre por ser como es?
Lo más duro para mí es ver cómo la gente se deja reprimir.
Entonces ¿es una rebeldía solidaria?
Siempre ha tenido algo político. Daba charlas a los niños para decirles: hagamos esto, organicémonos. Yo no me dejé reprimir, pero sí han sido dolorosas las rupturas con mis amigos o mi familia cuando no aceptan lo que para mí es natural. Con mis padres ha sido una larga pedagogía. Mi carácter no es el más tolerante. Ahora pienso: os tolero en vuestra manera de ser, qué voy a hacer. Pero entonces fue muy intenso. Con 16 años fui con el grupo G a Filadelfia y volví con la idea de hacer filosofía política.
¿Qué le atrae a una adolescente de la investigación filosófica?
Yo era muy de ciencias, quería hacer biología genética. Pero en bachillerato me di cuenta de que las cuestiones a las que quería responder no iba a resolverlas con la biología, y que ese otro lugar era la filosofía.
Usa conceptos como 'biohombre', 'biomujer', 'biopolítica'; la biología está en su obra.
Sí, me interesa la vida, pero en su dimensión somática, carnal, corporal.
También habla de arquitectura, de la ciudad como organismo.
Quizá el origen de todo sea el cuerpo, pero no como organismo natural, sino como artificio, como arquitectura, como construcción social y política. Eso que siempre imaginamos como biológico -la división entre hombre y mujer, masculino y femenino- y que es una construcción social. Me interesa la dimensión técnica de eso que parece natural.
Hablamos de género en Occidente en 2010. Pero pensemos en un niño que nace en Malí, ¿su sexo y su género también es artificio biopolítico?
Claro, fíjate en las distinciones que estableces. Para indicar naturaleza, piensas en África, como si aquí estuviera la tecnología y el artificio, y en África, la naturaleza. Estas distinciones funcionan para lo masculino y lo femenino. Lo masculino como técnica, construcción, cultura. Lo femenino como naturaleza, reproducción. Lo que es construido es esa distinción naturaleza/cultura que no existe, que es ficticia.
¿Los cromosomas XX y XY no significan nada?
Son un modelo teórico que aparece en el siglo XX para intentar entender una estructura biológica, punto.
Sostiene que la sexualidad es plástica. Que no es una constante en la vida, ni siquiera en el día. ¿Esa es la esencia de su teoría?
En parte sí, en el sentido de que la sexualidad, que es de forma más amplia la subjetividad, y en la que entra la identidad y la orientación sexual, los modos de desear, los modos de obtener placer, son plásticos. Y precisamente por eso están sometidos a regulación política. Si fueran naturales y determinados de una vez por todas, no la habría.
Por regulación se refiere a que se determine que se es hombre o mujer en el DNI, y a ello correspondan X derechos, X deberes, X roles.
Exacto. Hay un enorme trabajo social para modular, controlar, fijar esa plasticidad. Y no sólo política, también psicológicamente. Cada individuo es una instancia de vigilancia suprema sobre su propia plasticidad sexual. Cuando preguntabas de dónde viene mi rebelión, es de ahí. Cómo es posible que no estemos en revuelta constante, que esto no sea la revolución.
¿Por qué tendría yo, mujer, heterosexual, casada, madre de dos hijas y moderadamente conforme con su vida, que rebelarme?
Deberías estar en rebelión porque hay un cierre, una clausura de tu identidad que impide cualquier otra posibilidad. Desde el momento en que dices: yo, biomujer, casada, madre...
Ya me estoy perdiendo cosas.
Efectivamente. Declararse heterosexual también supone un conjunto de arreglos posibles, pero suponen una coreografía tan estrecha que lo que me parece terrible es que se acepte como inamovible. No creo en la identidad sexual, me parece una ficción. Un fantasma en el que uno se puede instalar y vivir confortablemente.
Y feliz.
Por supuesto. Pero es que ese es precisamente el éxito de la biopolítica.
Que nos comemos el 'soma' y encima contentos.
Totalmente. Cuando hablamos de biopolítica, estamos hablando del control externo e interno de las estructuras de la subjetividad y la producción de placer. Me defino como transgénero, pero he salido con biohombres, con biomujeres, con trans Y te puedo decir que cuando eres biomujer, asignada socialmente como mujer, y sales con un biohombre, asignado como hombre, experimentas una reorganización de tu campo social. De repente, tu familia está contenta. Es un sistema de comunicación complejo, en el que emites signos que son descodificados: estoy de acuerdo con el sistema de producción, y voy a reproducir la nación tal como la conoces.
Aunque seas infiel, o seas un gay en el armario.
Claro, la máquina de control eres tú, y lo interesante es la forma de desactivarla. Por eso me interesa escribir, dar clases, el activismo. Hay posibilidad de rebelión en cualquier parte.
¿Ese activismo es una postura intelectual, o le sale de las tripas?
Pero ¿qué son mis tripas? Volvemos a la misma diferencia. Yo nací con una deformación de mandíbula. Durante años no tuve fotografías personales, sólo médicas. En casa no hacíamos fotos porque yo era deforme. Desde los siete años tengo ritualmente encuentros con el sistema médico. A los 18 me hacen una operación funcional, pero también estética. Era necesaria, pero tampoco tuve opción de decir no al aparato médico. Tenía una cara atroz, de caballo, y en cuanto salí, todos me dijeron que estaba fantástica. Viví esa operación como un cambio de sexo en el sentido de que era un cambio de identidad.
¿Porque la devolvió al redil de la 'normalidad'?
Sí, fue un modo de normalizar mi cara. A partir de ahí empiezo a distanciarme de todo eso de qué eres tú naturalmente, o qué son tus tripas, o que la cara es el espejo del alma. Mi cara no es el espejo del alma, es el espejo de la medicina plástica de la España de los ochenta.
Parece que su rebeldía sí tiene algunas semillas.
Algo hay. Cuando salí de la operación, me gasté el dinero ahorrado para cambiar de sexo en viajar. Me di cuenta de que mi imagen y la que los otros veían no coincidían ni coincidirían nunca. Es como la anorexia. Yo aún le pregunto a mi novia si me ha crecido hoy la mandíbula. Por eso veo el cuerpo como arquitectura, como relación con las instituciones médicas, jurídicas y políticas.
Leyendo su obra, su vida parece una batalla constante contra la norma. ¿Por qué no se relaja?
Yo me veo relajadísima, mucho más que los otros. Lo que observo en la gente es una tensión aunque sea inconsciente por adecuarse a lo que se supone que es femenino, masculino, a la heterosexualidad o la homosexualidad. Yo también he experimentado la presión homosexual al decir que no soy un tío ni una tía. En la homosexualidad hay restricciones, reglas precisas. La tensión está ahí, la revolución es otra cosa.
¿Su estado natural?
No [ríe], ya me gustaría. Hay veces que no puedo evitar decir: cero solidaridad con el género humano y su cultura de la guerra.
¿Por qué esa desesperanza?
Hay una teórica queer americana, Sedwick, que decía que la revolución es un modo de salir de la depresión política. Es como si viviéramos en estado de patología, veo una gran depresión colectiva cuyos signos son el consumo aberrante, la producción de desigualdades, lanormalización excesiva, la sobrevigilancia, la cultura de la guerra.
¿Lo que llama 'régimen farmacopornográfico' es un nuevo fascismo basado en el sexo?
No, el fascismo no es depresivo, sino histriónico, mientras que el momento farmacopornográfico es de sobreadicción, sobreconsumo, destrucción. Como si nos hubiéramos dado colectivamente las condiciones de nuestra propia destrucción y estuviéramos de acuerdo. Y digo esto consciente de que puedo parecer un padre jesuita.
¿Pero esta no es una cultura hedonista?
No. El hecho de que lo que mueve la cultura sea el placer no quiere decir que el fin sea hedonista. El objetivo es la producción, el consumo y, en último término, la destrucción. El reto de lo que debería ser una izquierda para el siglo XXI es tomar conciencia de ese estado de depresión colectivo, a diferencia de la derecha, que vive en la euforia del consumo, de la producción de desigualdades, de la destrucción. La izquierda tiene que decir: mierda, la estamos cagando, y eso tiene que llevar a un despertar revolucionario. Y creo que eso puede venir de esos que hemos apartado a los márgenes de lo político: los gays, las lesbianas, los yonquis, las putas. Ahí hay modos de producción estratégicos para la cultura y la economía, y ahí se están produciendo soluciones.
¿Y qué aportan esos 'detritus del sistema', como usted los llama?
Inventan nuevas formas de relación personal y política que se salen de una coordenada que engancha con las políticas coloniales del siglo XV y que tienen que ver con la familia, la nación, la raza. Esa línea se ha agotado, hay que abrirse a lo no familiar, no nacional, no racial, no generizado.
¿Es consciente de la difícil comprensión y 'venta' de ese modelo?
No aspiro a venderlo. Y no es tan difícil. En mis charlas siento que lo del estado depresivo conecta. Pese a la enorme complejidad del mundo contemporáneo, veo una terrible reducción a lo de siempre.
Es gracioso el pasaje de 'Testo yonqui' cuando vuelve a Burgos y ve a sus ex novietas del cole paseando por el Espolón con sus niños y sus mechas perfectas.
Las respeto y las adoro. Sobre todo porque sé que detrás de las mechas y los niños siguen resistiendo, están vivas.
Se define como una terrorista, una guerrillera.
Así me ven los otros. Yo hacía mis cosas, todos decían: que paren esa revolución, y yo no comprendía que la revolución era yo. Disfruto de la inteligencia colectiva. Mi primera Gay Parade en Nueva York fue el mayor subidón de éxtasis vital de mi vida. Éramos 3.000 bolleras por la calle, ese espacio que nos tenían prohibido. Fue darme cuenta de que otro mundo es posible, de que la realidad puede cambiar, eso me fascina.
Los transexuales claman por entrar en los protocolos de reasignación de sexo. Sin embargo, usted deplora que estén regulados por el Estado.
Hay una multiplicidad de maneras de ser transexual. He estado en asociaciones de lesbianas radicales y, en tres años, la mitad habían cambiado de sexo. Desconfío de los dogmas acerca de la identidad sexual, porque he visto todo y su contrario. Los protocolos son un modo de normalizar la plasticidad sexual. España es una especie de gallifante de Turquía y Suecia. Hay una base biopolítica cuyos emblemas son el género, la heterosexualidad, la familia, la raza y la nación. Pero también un régimen farmacopornográfico en el que el sexo es objeto de consumo y producción. La colisión de esos dos regímenes lleva a una situación delirante, en la que puedes acceder a operaciones de cambio de sexo, pero sólo con las condiciones exigidas para normalizarte.
En 'Testo yonqui', usted es el objeto de su investigación. ¿No le da pudor esa exposición?
No, y eso que me eduqué con monjas y estudie filosofía en Comillas con los jesuitas. Los adoré, estaban metidos hasta el fondo en el marxismo y la teoría de la liberación. Son fantásticos. Sigo teniendo relación con Juan Masiá, un filósofo al que excomulgaron por decir que el condón es de sentido común. Nos intercambiamos obras.
¿En serio? ¿Y qué comenta un jesuita de sus prácticas sexuales en 'Testo yonqui'?
Nada [ríe]. Pero no hace falta, sé que me aprecia y nos queremos mucho.
Me refería a si no le da pudor exponer su sexualidad.
Al contrario: mi sexualidad ha sido siempre invisible. Lo que era visible es el estereotipo que la gente tiene sobre la sexualidad lesbiana o trans. Entonces no lo veo como una forma de exposición impudorosa, sino como un modo de producción de visibilidad. Hay un elemento de propaganda. Una amiga, Itziar Ziga, ha escrito un libro, Devenir perra, en el que dice: nosotros follamos más y mejor. Follamos fuera de vuestras restricciones normativas y eso es un placer que nunca conoceréis. Y si os tienta saberlo, wellcome to the revolution.
¿Ese sería el orgullo 'queer': follamos más y follamos mejor?
Sí, y quizá vivimos en otro mundo. En otro mundo que existe y que esta aquí, justo al lado.
Usted es una celebridad en los círculos 'queer', da clases en la Universidad París VIII, pero es desconocida en España. ¿Se ve de profesora en la Complutense?
En España hay instituciones casi feudales. Y dentro de ellas, en un caos extraordinario, suceden cosas paradójicas. En cualquier universidad hay elementos revolucionarios, puntos de resistencia. La revolución no está en otro lado, está aquí, y en la Complutense también.
A ver si la nombran hija predilecta de Burgos.
[Risas]. Ahora, con lo del premio, mi madre dice: qué bien, hija, sales en el periódico, pero tienen la mala idea de sacarte con bigote. No sabe que mi gran orgullo mediático es la portada de la revista transgénero americana.
Desde fuera, lo suyo puede parecer un espectáculo provocativo.
Sí, siempre existe ese riesgo de apariencia estrambótica y consumo morboso, pero hay vida más allá del mundo normalizado.
Para escribir 'Testo yonqui' se administró testosterona en gel casi un año. ¿Sigue 'poniéndose', ya que en el libro se declara 'adicta'?
Ocasionalmente. Respecto a otras adicciones que conozco, la de la testosterona es llevable. Lo veo como una posibilidad y no una necesidad. Para mí, el cambio del sexo no es el paso del muro de Berlín; algo de esa frontera política tiene, pero yo lo veo como un espacio de prácticas del cuerpo.
¿Qué obtiene de la testosterona? Algo le sacará.
Es una droga sexual. Si fuera de venta libre, sería el Viagra para biomujeres. Te pone a mil. Pero empecé a tomarla por un elemento de experimentación, de transgresión, casi una orgía hormonal.
Qué le sugiere a usted, que se declara más allá de lo masculino y femenino, la expresión 'violencia de género'.
Creo que cuando se dice violencia machista no se incide tanto en las prácticas de discriminación como en la masculinidad. Como si la masculinidad fuera una violencia en sí misma y que se ejerce contra las mujeres. Se pasa por alto toda una serie de prácticas violentas transversales. Hay violencia dentro de la homosexualidad, de la transexualidad. Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia. Si cambiáramos los modos de educación en la infancia, quizá modificaríamos lo que llamamos violencia de género. Siempre pensamos que las niñas pueden defenderse y no agredir. Seamos honestos: en una cultura de la guerra, no equipar técnica y prácticamente a un conjunto de la sociedad para ser capaz de acceder a técnicas de agresión cuando sea necesario es discriminatorio.
¿Propone enseñar a las niñas no defensa personal, sino ataque personal?
Exacto.
Menudo titular me acaba de dar.
Busco alternativas radicales a la cultura de la guerra, y una es el acceso igualitario a las técnicas de la violencia. Toni Negri decía: hay que darle armas al pueblo, puesto que el Estado está armado. Yo diría: hay que darles armas a las mujeres, puesto que los hombres están armados.
Le van a llover protestas.
Esto es una guerra fría: tú tienes armas, yo también.
En 'Testo yonqui' propone a las mujeres tomar testosterona. ¿Cree que así romperíamos el techo de cristal?
Eso es una fantasía de política ficción. La filosofía hace eso, produce ficciones que nos ayudan a modificar el modo en que vemos lo real. Pero nada impide que todas las mujeres tomen testosterona y mañana sean hombres. La posibilidad es tan simple que tiene que haber medidas de restricción para evitarlo. Mi proyecto político es más serio y lúdico a la vez. Imagínate qué mundo lleno de tíos peludos. La estructura de dominación está tan anclada que claro que hay techo de cristal. Pero también represión del lado masculino. Ellos tampoco están bien.
¿La famosa crisis del hombre moderno?
Si algo está en crisis es la masculinidad. Desde el feminismo ha habido un trabajo crítico, pero del lado de los tíos, nada. Por eso me asombra que ellos no se rebelen y digan: quiero enseñar mis piernas estupendas sin celulitis.
Los hombres se depilan hoy más que las mujeres.
Uno de los cambios del régimen farmacopornografico es que el cuerpo masculino pasa a ser objeto de producción del mercado. Lo de la nueva masculinidad o la metrosexualidad no es más que eso. Ahí hay posibilidad de rebelión para los biotíos.
¿Es feliz?
Me considero afortunada/o. Cambio de género al hablar y escribir.
Y en varios idiomas ¿no se lía?
De hecho, la sexualidad es muy comparable a las lenguas. Aprender otra sexualidad es como aprender otra lengua. Y todo el mundo puede hablar las que quiera. Sólo hay que aprenderlas, igual que la sexualidad. Cualquiera puede aprender las prácticas de la heterosexualidad, de la homosexualidad, del masoquismo...
Hay negados para los idiomas.
Incluso ellos pueden chapurrear lesbiano o gay.
Hay una lengua madre, ¿también una sexualidad madre?
Hay una sexualidad que constituye tu suelo de adoctrinamiento. Aquella que has aprendido a reconocer como natural. Pero en cuanto aprendes una segunda lengua sabes que hay más, que incluso puedes abandonar la primera lengua que hablaste sin mayor problema. Yo he estado años sin hablar español y lo hago bien, ¿no?.

'Farmacopornografía'

Beatriz Preciado
(Burgos, 1970) cree que el sexo mueve el mundo. Nada muy original, si no fuera porque ha elaborado toda una teoría filosófica según la cual la búsqueda del placer es hoy, superado el capitalismo industrial, el objeto básico de producción y el valor de cambio en el mercado. Lo llama 'régimen farmacopornográfico'.
Discípula de los filósofos Michel Foucault y Jacques Derrida, se declara tránsgenero. Una denominación que supera las distinciones entre hombre y mujer; homosexual y heterosexual; intersexual y transexual. Todas las clasificaciones le quedan "estrechas". Prefiere el calificativo queer (maricón, bollera), un insulto que algunas minorías sexuales adoptan como suyo para reafirmar su diferencia. Profesora de Técnicas del Cuerpo en París, vive allí con su novia, la escritora y directora de cine francesa Virginie Despentes.

Vuelvo a lo mío.

Tras acabar el maratón de preparar a mi hija Ana Isabel para la selectividad, esta mañana me he encontrado tan optimista que por poco me meto en la cama y mando llamar al médico; deben de ser cosas de mi sistema inmunitario, que andaba irritado y sobrestimulado por estos últimos días. Por fin puedo volver a revisar mi edición de Juan Calderón y las correcciones que amablemente me ha hecho Manuel de León, quien ha escrito una reseña que me ha puesto muy colorado, en el sentido positivo que tiene la expresión, el de ruborizarse; ahora que caigo, de eso vendrá mi felicidad de esta mañana. Hay que avisar a Alcañiz, qué hay sobre la edición de mi biografía de Félix Mejía, con cedé incluido, que va con pie de plomo y que tengo abandonada, quizá por lo harto que estoy del personaje; más ilusión me hacen tres proyectos que tengo en mente para estas vacaciones, antes de que me operen. Tres libros, aunque pasará lo de siempre, que sólo podré acabar uno y dejaré otros dos a medias. Tengo el proyecto de irme a Navarra a consultar un archivo al que ha ido a parar una impresionante cantidad de literatura manchega del XIX, y seguramente me llevaré a la familia, aunque Paloma se irá un tiempo a Almería.

En primer lugar, mi edición de las fábulas de Iriarte y Samaniego. Conozco bien la lengua de ese siglo, pero el tema es engañosamente simple. Hay muchos que menosprecian estos textos, pero sólo hay que mirar la Aesopica de Ben Edwin Perry y los trabajos del llorado Francisco Martín García para apercibir el ancho de banda que se está manejando. Por suerte ya hay mucho terreno despejado, pero la parte en la que voy a innovar más va a ser la didáctica; quiero plantear unos ejercicios fundados en las progymnasmata retóricas para desarrollar la redacción escolar y los valores, reactualizando así la antañona retórica que servía a los antiguos para aprender redacción, fundamentalmente escritos oratorios. Adaptando los catorce ejercicios clásicos a la pedagogía actual puede realizarse algo no poco útil en la rama de la escritura y en otros aspectos colaterales. Por demás, es una pena que no hayan de leerse sus escritos eróticos, tan divertidos.

En segundo lugar, mi Historia de la literatura manchega. Todavía estoy vacilando si hacerla obra colectiva o no; me estoy resolviendo por lo segundo, habida cuenta de lo que cuesta coordinar obras así, de lo poco que te lo agradecen y de los desiguales resultados que emanan de las obras colectivas. Podría darle un buen empujón este año escribiendo algunos capítulos que acompañen al que ya tengo hecho, que, por cierto, necesita ya una urgente reactualización, o al menos elaborando borradores. Por lo menos servirá para levantar polvareda y picar a algunos orgullos poco justificados, reactivando este muerto campo de estudios en la región.

Por último, la edición del Jicotencal de mi sobado Félix Mejía; es un proyecto que tengo a medias, que abandono y retomo de vez en cuando. Los demás, a causa de su escaso, al menos por el momento, interés pecuniario, los aparcaré haciendo lo que hago hasta ahora, acumular materiales y notas para que, cuando emprenda su redacción definitiva, lo único que tenga que poner sea la dispositio y la elocutio.

Ha vuelto Ana Isabel contenta de su primer encontronazo con la selectividad. Le ha caído un texto divulgativo científico-técnico, el español de América y el siglo XVIII. Todo se lo tenía bien preparado, aunque imagino que algunos de los que se han encontrado con esta última pregunta habrán salido ligeramente furiosos.

domingo, 13 de junio de 2010

Presunta promoción poética elpaisiaca


Jesús Ruiz Mantilla, "Poetas de aquí y ahora", El País, 13-VI-2010

La poesía tiene su tiempo. El de la crisis es creativo. Una brillante generación de jóvenes poetas ha tomado el relevo de la palabra. Son curiosos, ambiciosos y eclécticos. Esta es la gran primera hornada del siglo XXI en España.
Entre las musas, el aire, las preguntas y los laberintos del lenguaje van encontrando sitio. Los poetas de ahora en España, los más jóvenes prestidigitadores de la palabra son eclécticos, vivos, atentos y comunicativos. Han logrado una brecha generacional y tienen muchas cosas que contarnos sobre este mundo en crisis... Aunque no precisamente creativa.
Nacieron entre finales de los sesenta y principios de los ochenta. Es decir, se han criado en democracia. Han leído con voracidad. Han viajado como nunca una generación literaria lo hizo antes en su propio país. Son poetas globales, urbanos, directos y en permanente conexión. Aman el placer y escupen contra el mundo a partes iguales. Se indignan y también se ríen de lo que les rodea. Cantan al amor y a la pérdida. Subliman el sexo y la filosofía. No predominan hombres sobre mujeres. Han roto a conciencia con una tradición de raíz española y se echan en brazos de referentes americanos del norte y el sur, africanos, asiáticos o europeos.
Buscan una voz propia: algunos ya la han hallado. "Hemos de encontrar una rareza, eso está claro", comenta el catalán Lorenzo Plana (Lleida, 1965). Mientras tanto, no desprecian ninguna tendencia: simplemente eligen la que más les satisface sin retirar el saludo a quien se adentra en la contraria. Viven tanto de la experiencia y la aventura como del pensamiento reflexivo y bien cuajado. La calle y la meditación de altura a partes iguales les definen. Pero también, sin complejos, la cultura de masas, el rock and roll, las lecturas masivas, el cine e Internet.
Varias antologías ya les ponen en relieve. Las editoriales especializadas -Visor, Hiperión, DVD o Renacimiento- y otras mayores como Tusquets, Pre-Textos o El Acantilado les dan cobijo. Los críticos tratan de bautizarlos, pero es difícil. Precisamente por su variedad, por su riqueza. Juegan al perro y al gato con las etiquetas. Si alguna les puede venir bien es la de generación del 2000, que adelanta Luis Antonio de Villena en la antología que ha publicado sobre ellos y que se titula La inteligencia y el hacha (Visor). Pero no es el único estudio que ha aparecido recientemente sobre este grupo. También está el más que polémico Poetas y poéticas para la España del siglo XXI, de Rafael Morales Barba, u otros anteriores que concitan más elogios, como Cambio de siglo, de Domingo Sánchez Mesa, o ahora el reciente Mejorando lo presente, del peruano Martín Rodríguez Gaona.
En ellos están varios de los mejores, aunque nunca llueve a gusto de todos y las ausencias o las elecciones de uno u otro signo no hacen sino acentuar esa sensación de variedad. En el caso del trabajo de Villena, entre el mayor de los seleccionados, Juan Antonio González Iglesias (Salamanca, 1964) y el menor, David Leo García (Málaga, 1988) se expande un abanico de simbolistas, poetas de la experiencia, surrealistas, barrocos o amantes del haiku. Tratan de estirar y agrandar el conceptismo y el culteranismo, las infinitas fronteras entre Góngora y Quevedo, pero sin sacar la navaja.
"Se ha producido un corte estético muy grande. Estos poetas han roto con la predominante poesía de la experiencia que cultivaba la generación de los ochenta, con ese realismo meditativo, y han explorado otros caminos", asegura Villena. Tampoco es una renuncia a ese realismo. Pero nace con otra mirada. Mucho más lejana a los compromisos de aquella naciente democracia que debían preservar sus hermanos mayores de la generación de los ochenta, entre los que andan Luis García Montero, Benjamín Prado, Felipe Benítez Reyes, Carlos Marzal, Julio Llamazares, Blanca Andreu... O antes los novísimos, entre los que se encuentra el propio Villena.
Ellos, a priori, no renuncian a ninguno de los dos, como indica Javier Rodríguez Marcos (Nuñomoral, Cáceres, 1970), uno de los más brillantes exponentes de la nueva generación: "Por primera vez no hemos sentido necesidad de matar al padre (la poesía de la experiencia) o reivindicar al abuelo (los novísimos). Esa transición pacífica se da porque no han existido banderas, ni escuelas, ni facciones enfrentadas. No hemos declarado ninguna guerra literaria".
Más bien al contrario, en un mundo cada vez más ajeno a las purezas, han decidido aliarse con varias tradiciones y salvar la poesía como oficio de excelencia. Tal vez porque el mundo en el que viven merece serios correctivos: "La sociedad es burda", asegura Plana. "Es grosera", añade Antonio Lucas (Madrid, 1975).
Los rasgos comunes son varios y les dan carácter como generación. A un maestro como José Manuel Caballero Bonald, que les sigue, les alienta y a quien se puede encontrar a veces codo con codo con muchos de ellos, le resultan valientes y distintos: "En conjunto, me llama la atención que hayan renunciado a los cánones del realismo. Han inventado un nuevo simbolismo y eso me hace pensar que van a ocurrir cosas importantes", asegura el poeta jerezano. "Una de sus escuelas consiste precisamente en la ausencia de las mismas. Viven una variedad saludable. Pero lo más destacable es, repito, esa búsqueda simbolista a través de materiales del pasado como el surrealismo".
Villena apunta otros rasgos más generales: "Dominan el lenguaje. Conocen el oficio, aunque la mayoría no han encontrado una voz propia todavía. Eso se debe a que la propia pluralidad, la variedad imperante les hace mucho más difícil definirse que a otros grupos anteriores. Han construido una cáscara muy bien forjada, pero la mayoría no la han roto aún", comenta el antólogo. "Les falta un referente estético. Que se haya publicado a tantos jóvenes ha ocasionado una falta de rigor. Por eso, quizá, todavía carezcan de un libro de referencia, una bandera como fue en su día para los de los ochenta Habitaciones separadas, de Luis García Montero, o Arde el mar, de Pere Gimferrer, para los novísimos en los años sesenta", comenta el editor Chus Visor, tras más de 40 años en guardia con su sello ante la poesía.
Es la cuenta que debe pagar el eclecticismo: "Se declaran más influidos por poetas extranjeros que por españoles. Tienen referentes filosóficos claros...". Lo confirman tanto Carlos Pardo (Madrid, 1975) y Rodríguez Marcos como Ana Gorría (Barcelona, 1979). "Entronca con lo que Jorge Volpi califica como literatura posnacional. Las salidas al extranjero nos convierten no sólo en lectores sino en mediadores entre otras tradiciones literarias y su propio lenguaje", dice la poeta barcelonesa.
Viven un sano optimismo, como apunta Elena Medel (Córdoba, 1985): "La poesía atraviesa un buen momento en España, tanto a nivel creativo (con textos de enorme interés) como de difusión. Aunque se escribe más que se lee, yo quisiera destacar la sana convivencia de estéticas. Nos leemos, nos respetamos: es posible escribir muy distinto de otro, sentir curiosidad por esa otra poesía, dialogar". ¿E Internet? ¿Lo utilizan? ¿Le sacan partido? ¿Enriquece o empobrece? "Internet para ellos es como los cafés para las generaciones del XIX o principios del XX. Pero a la hora de expandir o ampliar el campo, según los propios editores, no tiene ningún efecto. La poesía sigue siendo minoritaria", afirma Villena. "No me da la sensación de que eso les haga vender más", certifica Visor.
Aun así, utilizan las redes sociales tanto como las revistas literarias. Comunican en sus blogsAnmemona, Nadadora, Litoral, Catálogos del Valverde, La Bella Varsovia... "Tal vez esta es la primera generación que no ha usado sólo las revistas especializadas como plataforma sino la red. La primera cibergeneración", comenta Rodríguez Marcos. Son conscientes de la herramienta, aunque esta no les vaya a hacer ni más ricos ni más famosos. No la desprecian, han crecido con ella. Si acaso les sirve para satisfacer una mayor necesidad de expansión, de apertura, pero sin renunciar la búsqueda formal, a la persecución de una excelencia. Ese y no otro es el motor de la autenticidad poética. Un vuelo alto. Una ambición. tanto o más que en publicaciones como
"Quizá nos expresamos con mayor precisión, justo debido a nuestro eclecticismo formal", asegura Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1973), ganadora del Premio Antonio Machado con Croniria (Hiperión). "Vivimos en una era de comunicación inmediata y virtual. Nuestro estilo es directo y claro, pero con una gran firmeza conceptual", comenta la poeta.
Pero tampoco renuncian a sus soledades, a su íntima perseverancia en la búsqueda de una voz única. En ello están, además de quienes aparecen en este reportaje, los más clásicos o deudores de la tradición, como Lorenzo Oliván (Castro Urdiales, Cantabria, 1968) o José Luis Rey (Puente Genil, Córdoba, 1973), o los que concitan el culto, como Mariano Peyrou (Buenos Aires, 1971), y las más desgarradas en su compromiso, como la contundente Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964).
Luis Muñoz (Granada, 1966) es uno de los grandes referentes. El autor de Querido silencio (Tusquets) es un poeta ascético y moderno, con una devoción mayúscula por uno de los grandes inclasificables de la historia: Juan Ramón Jiménez. "No me siento como poeta de ninguna generación. Nuestro panorama es, visto con un poco de perspectiva, una república general de la poesía que viene de una luminosa constelación de soledades", dice Muñoz.
También les une una curiosidad hambrienta por todo lo que les rodea: "Creo que nuestra generación es especialmente devota de la ciencia, el arte, la filosofía, y esa curiosidad es la que la hace especialmente experimental", añade Carlos Pardo. Desde un compromiso radical con la libertad creativa y de comportamientos: "Todo es material de construcción. Todo sirve. Como dice Raoul Vaneigem, nada es sagrado, todo se puede decir", asegura Antonio Lucas.
Eso les anima a jugar y a desacralizar mucho el mundo poético. En sus luces mezclan sin ningún complejo a los autores clásicos con el consumo de masas. Un ejemplo magistral es el de González Iglesias en poemas como La canción del verano suena más que la 'Eneida' o Síndrome de la Fnac. "Lo hace sin que chirríe", comenta Rodríguez Marcos. "Es una manera de entonar un hasta luego a la tradición".
Algo para lo que cita dos ejemplos: "Una versión tecnopop del Polifemo de Góngora grabada por el dúo catalán Hydrogenesse o los shows que se marcaba la inclasificable Ajo, precursora de la micropoesía, junto al músico Mastretta". Precisamente Ajo ha celebrado el pasado mayo una movida de agitación en Santander. Su poesía para telefonillos. "Muy fácil, vas a un portal, pulsas al portero automático y en vez de anunciar que llega su pizza recitas un poema al vecino", comenta.
Ajo es una de las poetas más solicitadas en acontecimientos ante el público. Y una de las que mejor reivindica, como hace también Carlos Pardo, el sentido del humor en la estela de Joan Brossa. El catalán alertaba sobre la "utilidad de la inutilidad" que encierran unos versos: "No deja de parecerme llamativo que la poesía esté de moda en un mundo en el que nada rima con todo. Supongo que tiene que ver con el hecho de que, al estar el futuro tan encima y con tan poca gracia, buscamos refugio dentro de algunas palabras", comenta Ajo. "Sé que yo escribo para averiguar lo que pienso y para, quizá, defenderme de lo que siento. La poesía es una excusa para llamar a las cosas por su otro nombre".
Otra clave de esta generación es salir del encierro y lanzarse a las aceras. Lorenzo Plana cree que es un rasgo fundamental que evita capillas y enfrentamientos. La interacción es dogma de fe: "Compartir es luchar para nosotros". Eso les aleja de aislamientos que les repelen. La variedad, una vez más, les sirve de empuje: "La vivencia poliédrica en estos tiempos locos nos sirve de vacuna contra la alienación".
Pero ese compromiso entre la mayoría de ellos tiene sus desventajas, cree Martín López-Vega (Po de Llanes, Asturias, 1975). "Uno de nuestros graves problemas es la ausencia de discusión estética. Hay poetas muy distintos, pero también mucha desgana por pensar", afirma. Otra de las cosas en las que no se debe caer es en la ausencia de rigores estéticos. Eclecticismo y posmodernismo sean bienvenidos, pero sin pasarse. "Creo en una idea fuerte de la tradición", asegura López-Vega. "A veces, entre poetas, uno oye estupideces del tipo: 'Para mí ha sido más importante Bob Dylan que Quevedo'. Si es en su vida, correcto. Pero si sus poemas se parecen más a las letras de Dylan que a Quevedo, no me interesa nada. A no ser que les ponga una música como la del cantautor, entonces me interesará, pero como cantante. Yo prefiero estar en la estela de Auden, no en la de Fofito".

HACIA NOSOTROS

Lorenzo Plana Para Xut

Piedra y noche, la torre no envejece.
Mi corazón es piedra y también noche.
Las escaleras son los fuegos muertos
que han muerto para que yo no muera.
La belleza del mundo cesará
para que un gran absurdo se haga luz.
Será el absurdo clave para amar.
Podré saltar del campanario al fin,
como soñaba hacerlo allá en la infancia:
podré aceptarlo todo como nuevo.
y tan sólo en el centro de los pechos
tendrá sentido el resto de las cosas.
¿Por qué la infancia es más que la verdad?
La torre no envejece para el niño,
la torre es piedra y noche y las estrellas.
Hay otra forma de premiar al hombre.
Ni la verdad ni la belleza bastan.
La torre es mucho más que la belleza:
es camino infinito hacia nosotros.
Existe una belleza que es más que la belleza.
Y crece una verdad que es más que la verdad.
El Todo es una torre que no quiere saciarse.

INOCENCIA

Antonio Lucas

De la infancia, del oxígeno donde la tarde se ensancha.
De todo lo disuelto.
De la rica vena del estar vacío.
De tanta selva desganada: de ahí viene
el mundo.
No has traicionado aún lo que amas.
Crees venir de lo que el cielo devuelve
y suena tu risa a junio, a río innumerable,
a cabaña.
Yo te quiero sobre esta tierra lavada.
Yo que acabo donde el sol unifica pasiones.
Yo que nombro las cosas con derrotas que simulan palabras,
emitiendo sonidos que al decirse estallan
y habitan los albinos tejados del idioma.
Por eso acelero mi vida hasta otra vida.
Y si tú me preguntas qué puede delatarnos,
qué sonoro escombro es amor, qué sangres reúne,
qué juventud humillada es la nuestra,
qué desencanto traspasó los años
y las ardidas cosechas de la amistad...
Si me preguntas,
no sabré decir qué sucedió.
Ni si este breve forcejeo de cuerpos
ha servido para algo.

INSTRUCCIONES PARA LA ELABORACIÓN DE COLORES PARA LA PINTURA

Martín López-Vega

Para elaborar el color azul, recorta un pedazo
de este cielo de agosto y sumérgelo unos minutos
en un vaso de agua de mar: ganará en transparencia.
Naranjas, rojos y violetas te los regalarán el amanecer
y el ocaso si sabes cómo sonreírles.
Si necesitas del verde
no pidas nada a los árboles,
pero arranca el manojo de hierbas
sobre el que tu pelo haya estado acostado antes.
Y el dorado, el dorado recógelo cuidadosamente,
de tan frágil, de las esquirlas de este instante.

ES ASÍ, LA BELLEZA

Javier Rodríguez Marcos

Es así, la belleza
se mide por milímetros.
Igual que el hielo quiere
ser sólo agua corriente,
la belleza se mide por milésimas
de segundo, por micras.
No por eternidades.
No en toneladas, grandes
cumbres, espacios
que sobrecogen. Siempre
se resuelve en la foto
finish, no en lo sublime. Nunca.
Al final la hermosura
se decide por poca diferencia.
Cero a cero. No hay mucho
que añadir. ¿Quién no ha visto
la luna, despistada,
sobre los edificios,
sobre la niebla tóxica,
rompiendo el cielo sucio
un lunes a las diez
de la mañana?

MINIMALISMO

Carlos Pardo

Dibuja un cero alrededor
de la toalla de su padre.
Trabaja para la memoria
del mundo.
Como yo cuando vierto
en un cuaderno los residuos
de la experiencia.
Como tu ojo que olvida
los poemas pequeños.

MADRE NATURALEZA

Elena Medel

Para Araceli Navarro
I
Mientras la noche, suena el teléfono: me preguntas cómo estoy, yo te cuento mi día. ¿Para qué escribir después, entonces? ¿Qué más voy a decir?
II
Caída de la nariz, alegría del cielo limpio: nos parecemos al abrir la ventana.

FUEGO MUTILADO

Raquel Lanseros

Me prometo a diario descuidarte
pues me corre el pesar por cuenta ajena
tan extensa trinchera abrió esta pena
que muero porque vivo para amarte.
Tu piel es la membrana de una estrella
no te logro alcanzar por más que intento
se multiplica el ansia del momento
y malvendo mi ardor en la querella.
Tan caras tus caricias por goteo
agridulce suplicio de mi antojo
tan lejano tu puerto a mi deseo
tan vuelva usted mañana, trampantojo.
Alíviame esta cruz, mi cirineo
o firma del afán mi desalojo.

microPoemasAjo

yo lloro
tú lloras
él llorará

EL CUERPO CAMBIA

Luis Muñoz

Bolsas de agua.
Ejes de rueda.
Aire cargado.
Al final no era cierto
y la transformación no es sigilosa
aunque se dé por partes:
de causa a consecuencia,
de contenido a continente,
de respuesta a pregunta.

MARÍA MAGDALENA Y EL BARRO

Ana Gorría

Para Juan Antonio
Casi sucia la nieve, va
ungiendo de alquitrán
el regazo del sueño.
Le da forma la voz,
que arrastra los escombros,
lenta y torpe,
como el cauce que arrastra su inquietud
apenas cristalino.
La polución, la ruina
en el regazo
iluminado apenas.

sábado, 12 de junio de 2010

Borrador de la reforma laboral


Amigos, acabo de topármela en El País. Está aquí. No tiene nombre firmante, como se suele decir del pecado y no del pecador, y ya sólo por eso Habermas estaría cabreado; tengo otras cosas urgentes que hacer y ya la leeré más adelante.

Admirable Habermas

He tenido que realizar para mi hija, que anda atribulada por el examen de selectividad, una síntesis del pensamiento -que a veces es un pesamiento, y aun una pesadez, pero con mucho peso específico, todo hay que decirlo- de Habermas, de la escuela de la salchicha, que os ofrezco a continuación. Habermas debiera estar orgulloso y aun ogrulloso de haber hecho un esfuerzo tan importante y de tanta validez y trascendencia. Asumo no ya bastantes, sino muchas de sus ideas, a las que habría no poco que objetar, sin embargo y por desgracia, sobre todo en lo referido a la posibilidad real de ese ideal de comunicación, como bien podría oponer cualquiera que haya estudiado la retórica de Chaïm Perelman y Lucie Ollbrechts-Tyteca, que le debe tanto, o haya leído algo de la Escuela de Palo Alto; pero lo bueno de Habermas es que incluso estas objeciones las puede integrar en su proyecto, tan honesto y válido es.

Jürgen Habermas realiza una crítica del cientifismo que según la Escuela de Frankfurt a la cual él mismo pertenece, de inspiración marxista, caracteriza al siglo XX. Según la Escuela de Frankfurt el tecnocientifismo o racionalidad instrumental es la causa del fracaso de las grandes utopías que intentaron emancipar al hombre a comienzos en ese mismo siglo: Fascismo, Comunismo y Consumismo capitalista.

Estima que la causa del fracaso de esas utopías se reducía al triunfo de la racionalidad instrumental. Esta razón se funda en la ciencia y la técnica , que nos dicen cuál es el mejor medio para alcanzar cualquier fin, sea el que sea, y no se preocupa de qué fin sea ese, porque considera que no hay un sólo fin para toda raza humana, sino infinitos, así que sólo es posible conocer los medios, que son menos, más seguros, más fiables y más cercanos a nosotros que los fines, por lo que sólo la ciencia es forma auténtica y segura de conocimiento.

La razón instrumental afirma que no sabe definir cuáles son los fines y metas de la vida humana, entre otras cosas porque

-Los criterios son individuales y subjetivos, uno para cada cual
-No hay criterios y normas intersubjetivos, que nos unan a todos.
-La Ética , por tanto, es incapaz de intersubjetividad
-Luego todo valor moral es relativo, subjetivo e irracional
-Y sin criterios y normas no se pueden construir proyectos de futuro

Ello explica:

1.El fracaso de las utopías Fascismo, Comunismo y Consumismo capitalista.
2.Que en el XX surgieran filosofías subjetivistas como el Neopositivismo, el Existencialismo y el Posmodernismo

El monopolio de la razón instrumental provoca varios efectos:

a) La especialización: todo se deja en manos de expertos y técnicos
b) La masificación y que se quite al individuo el privilegio de pensar (cultura de masas, el hombre unidimensional de Marcuse).
c) Priva al hombre de su libertad, de su emancipación, le aliena y le cosifica, le impide gobernar su mente y su vida, porque la razón instrumental considera que la mayoría o las mayorías no son suficientemente expertas para pensar objetivamente.
d) El mercado pone precio a todo, no el hombre: el mercado da a un cuadro o libro su valor, y también lo da a los propios seres humanos, que quedan cosificados y son también víctimas del mercado. Hasta lo más específicamente humano, el arte y el pensamiento, son considerados tb. medios para satisfacer a las masas (copias kitsch o de mal gusto de las obras de arte, que son por su propia naturaleza únicas, subjetivas). El mercado no desarrolla individuos autónomos y solidarios, sino heterónomos y solitarios.
e) El hombre es víctima de la cosificación o reificación del hombre: es un medio, no un fin en sí mismo.
f) La razón instrumental desautoriza la democracia porque esta se funda en valores de libertad, igualdad y fraternidad que son morales y por tanto subjetivos y relativos.

Tan desagradable situación obligó a Jürgen Habermas, también de la escuela de Frankfurt, a hacer un esfuerzo para encontrar una salida humanística a la misma, y la encontró en Conocimiento e interés (1968) añadiendo a la razón instrumental el concepto de comunicación. Allí afirmará dos cosas:

A) La objetividad de la tecnociencia y la subjetividad del espíritu humano no están desconectados.

B) Existen tres principales intereses que guían todo aspecto y acción de la vida humana: el técnico, el práctico y el emancipatorio

1. El humano interés tecnocientífico por dominar la naturaleza y transformarla que guía ciencias como las naturales, el trabajo y la economía tiene el fin de satisfacer las necesidades humanas, luego no son aspectos objetivos ni desinteresados

2. El humano interés práctico social por entender las relaciones humanas que orienta ciencias históricas y de la cultura lo hace con el fin de. saber vivir en sociedad, luego no es objetivo ni desinteresado.

3. El humano interés emancipatorio individual, de que cada cual sea libre y autónomo que guía las ciencias críticas fundadas en la reflexión pretende desenmascarar opresiones y liberarlo.

Luego en la vida no hay nada objetivamente desinteresado: el último, el emancipatorio, es el principal que debe orientar a los otros dos: la técnica, la sociología y la historia no sirven para dominar al hombre, sino para su libertad.

Para luchar contra el predominio de la razón instrumental propone un concepto más amplio de racionalidad que incluya

1. No sólo la tecnociencia.

2. Sino las ciencias histórico-hermenéuticas

3. Y las ciencias sociales críticas.

Todo para impulsar el progreso conjunto de ciencia y humanidades hacia una nueva Ilustración.

Para ello desarrolló en su libro Teoría de la acción comunicativa (1981) la idea de acción comunicativa.

En él descubre y distingue tres tipos de acciones que se dan cuando los hombres se unen entre sí o concurren poniéndose de acuerdo: la comunitaria, la estratégica y la comunicativa.

1. Acción comunitaria: Los hombres se ponen de acuerdo o concuerdan porque pertenecen a una misma comunidad histórica y una misma tradición cultural. Lo hacen porque tienen unas mismas normas de conducta que les orientan hacia ello y por ello no hace falta pensar ni usar la razón, sino seguir la inspiración de las normas.

2. Acción estratégica. Los hombres se ponen de acuerdo porque su propio egoísmo coincide en una acción que provoca su mutuo beneficio. Esta acción considera a los otros hombres, o a los hombres otros más bien, como medios para sus fines. Es una acción propia de la razón instrumental y para ella hace falta un alto uso de la racionalidad.

3. Acción comunicativa. Si los hombres se ponen de acuerdo previa discusión y diálogo sobre valores, normas y metas mejores y más justas para todos. Sólo con este tipo de acción se puede dar racionalidad plena.

Y esto ocurre sólo si existe comunicación real, porque sólo entramos en diálogo si existe una presuposición de entender a otro, puesto que en otro caso no entraríamos en diálogo (diálogo, no discusión per se)

La condición de posibilidad del lenguaje es que haya una comunidad de significado (comunidadcomún algo, en este caso el significado), y este algo común es un cierto acuerdo, el consenso (que significa con + sentido, consentimiento). Y Habermas afirma que este acuerdo o consenso es inherente al lenguaje humano. Pero este acuerdo exige igualdad o imparcialidad entre los que se ponen de acuerdo, porque si no no habría diálogo, no participarían, y eso es la piedra angular que introduce un punto de vista moral o ético, o un valor fundamental, un primer valor, la justicia, en la vida social. La justicia es el primer principio moral, que está implícito en toda comunicación y lenguaje, posibilitando la vida social del hombre. viene de poner en

Así se justifica la existencia de un valor, meta, fin o principio moral común en todos los hombres, porque todos los hombres poseen lenguaje, algo que negaba la razón instrumental, para la cual no hay fines o metas morales. La socialidad es imposible sin la moralidad: a eso se reduce la ética de Habermas, que se formula en Conciencia moral y acción comunicativa (1983). Para él la idea de imparcialidad (o justicia) está enraizada, es propia, es intrínseca en toda comunicación que use el lenguaje argumentado y no hace falta que se introduzca desde fuera, es más, no es deseable. La moralidad no es la introducción de unos principios o deberes externos a la vida social, sino la condición indispensable de posibilidad de la misma vida social.

La Ética discursiva de Habermas

Sobre el principio antecitado construye Habermas toda una teoría moral o ética que llama Ética discursiva con el fin de atacar al Relativismo moral de la razón instrumental y el Escepticismo.

Afirma que en el seno del diálogo se formulan imperativos morales: “Yo, X, digo a ti, Y, que debes hacer Z”; esto se reformula como que X tiene unas razones N para exigir a Y que haga Z, porque, si no, no sería posible esa misma comunicación. Así pues, Los juicios éticos no sólo admiten justificación racional N, sino que la exigen; en consecuencia, toda argumentación es en el fondo una argumentación ética y argumentar significa dar razones, de las cuales algunas serán justas y otras no.

Así pues, cuando una norma ética es discutida o puesta en cuestión, sólo hay una solución moral: el consenso fundado en el diálogo; la imposición de una norma no es moral, sólo lo es llegar a un acuerdo con una acción comunicativa. ¿Y cómo se llega a un acuerdo en racionalidad comunicativa? “Mediante una situación ideal de habla” o “unas condiciones de simetría”::

a) Cualquiera puede participar
b) Cualquiera puede discutir cualquier afirmación
c) Cualquiera puede afirmar cualquier cosa
d) Cualquiera puede expresar su propia posición, deseo y necesidad.
e) Nadie, dentro ni fiera, puede coaccionar a un hablante para que no ejerza estas condiciones.

Estas son las condiciones imprescindibles para que el debate no sea inmoral en racionalidad comunicativa, porque acata lo que Habermas llama postulado de universalización: “Una norma será válida cuando todos los afectados por ella puedan aceptar libremente sus consecuencias”. Sólo son morales, pues, las normas que son aceptadas en diálogo por todos aquellos a los que afectan.

Según Habermas, los dos grandes peligros de la ética son

a) El Dogmatismo de los que afirman a priori sus propias y particulares creencias religiosas y éticas, cuyos deberes pretenden generalizar a todos.

b) El Relativismo, (no hay normas válidas para todos y todo es subjetivo).

Para él, su concepción de la racionalidad por consenso le libra de esos peligros.

En la ciencia, lo importante no es los contenidos (siempre falsables y que se quedan obsoletos) sino su método para explorar el mundo; experimental o fundada en la experiencia, su adogmatismo o ausencia de dogmas, su intersubjetividad, su autocriticismo y su falibilismo. Habermas extiende ese método a su propia moral. Su racionalidad es procedimental, falible, situada en la historia, dialógica, autocrítica y autocorrectiva, y no renuncia a alcanzar una validez universal para todos los hombres mediante el diálogo. La moral de Habermas no es dogmática, porque parte del hecho de que todos nacemos en las diferencias, en comunidades diferentes, pero no nos podemos quedar en ese particularismo, porque hay que superar reflexivamente toda limitación, emanciparnos de ellas y llegar a concepciones intersubjetivamente compartidas más racionales. Es pues un “universalismo moral sensible a las diferencias”, pues no hay contenidos morales universales, sino procedimientos morales universales: igualdad de todos los seres humanos, imparcialidad y universalidad. La universalidad de la razón humana no deriva de compartir unos contenidos, sino de compartir unos procedimientos racionales de dialogar y argumentar.

Pensamiento político de Habermas

La democracia debe ser para Habermas una democracia deliberativa, que define como autoorganización de la sociedad por ciudadanos unidos comunicativamente.

Y la democracia, para él, debe articularse como poder comunicativo, no como poder del mercado o poder administrativo. Debe protegerse de ser absorbida por el aparato del estado o de asimilarse a la estructura del mercado y de la economía.

Los medios para llegar a esta democracia deliberativa son sobre todo mejorar las condiciones del diálogo entre los ciudadanos en cuestiones de interés general tanto de forma formal como informal: Partidos políticos, Sindicatos, ONG’s, Iglesias, Internet (foros de discusión), Asociaciones de vecinos

Esto se reduce a la extensión del uso público de la palabra; está contra la apatía y la abstención (que, según teóricos como Schumpeter es beneficiosa) y a favor de la acción comunicativa.

El mal principal de la democracia deliberativa es el Nacionalismo, que es imposible, pues nadie puede proclamar como absoluta una misma visión de la vida. Al nacionalismo se oponen la Globalización y la Inmigración, y la esperanza de la comunicación.

jueves, 10 de junio de 2010

Su Santidad

Berlusconi: "Al presidente Zapatero le saludo como se saluda a un santo"

Qué ambiguo. ¿A cuál? ¿A san Judas Tadeo o al otro? ¿A San Mateo, patrono de los recaudadores de impuestos
o a los de los banqueros, San Sacarías y San Meterías? ¿San Dimas, el buen ladrón?¿San Juan Bosco, patrono de los ilusionistas? ¿San Sebastián, el de los pobres y afligidos? ¿De los esclavos, como San Pedro Claver? ¿De los aprovechados, como San José de Arrimatea? ¿De los borrachos, como Santo Tomé y San Francisco de Anís? ¿De los ciegos, como San Casimiro o de los gafes, como Santa Engracia? ¿De los sustos, como San Frasquito de Sales? ¿De las tonterías mal dichas, como San Dez? ¿De los vagos, como Santo Domingo? ¿De los de su nombre, zapateros, como San Dalio y Santo Domingo de la Calzada? Más nos valiera que lo fuera de los apátridas: Santo Tomás de Aquí no.

miércoles, 9 de junio de 2010

Coherencia


Como la de que tres ministros españoles que predican reducción de gastos vayan el mismo día a Bruselas en tres aviones militares diferentes (y cada uno cuesta 15.000 euros), si eso es ejemplo de ahorro administrativo, también lo es de coordinación.

Poesía de la experiencia y de la diferencia

Hay un poema que refleja bien la división -y las peleas- entre poetas de la experiencia y de la diferencia; es "Línea clara", de otro de mis autores preferidos, el culto y simpático Luis Alberto de Cuenca. Debajo copio algunos de sus poemas más famosos.

LÍNEA CLARA

Dicen que hablamos claro, y que la poesía
no es comunicación, sino conocimiento,
y que sólo conoce quien renuncia a este mundo
y a sus pompas y obras —la amistad, la ternura,
la decepción, el fraude, la alegría, el coraje,
el humor y la fe, la lealtad, la envidia,
la esperanza, el amor, todo lo que no sea
intelectual, abstruso, místico, filosófico
y, desde luego, mínimo, silencioso y profundo—.
Dicen que hablamos claro, y que nos repetimos
de lo claro que hablamos, y que la gente entiende
nuestros versos, incluso la gente que gobierna,
lo que trae consigo que tengamos acceso
al poder y a sus premios y condecoraciones,
ejerciendo un servil e injusto monopolio.

Dicen, y menudean sus fieras embestidas.
Defiéndenos, Tintín, que nos atacan.


Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

LA VENUS DE WILLENDORF

Entre las chicas norteamericanas
que estudian español en la academia
de enfrente de tu casa, hay una gorda
que es igual que la Venus de tus sueños.
Bajo una camiseta de elefante
que pone «University of Indiana
(Jones)» y unos pantalones de hipopótamo,
se mueve por el mundo con el arte
que le da su ascendencia mitológica.
Hace ya varios días que vigilo
desde el balcón su cuádruple barbilla
y el sol dorado de su cabellera.
Hace ya varios días que le envío,
cuando se pone a tiro de mis ojos,
dardos de amor y flechas de deseo.
Pero no llegan nunca a su destino.


EL DESAYUNO

Debajo de los parkings hay mundos subterráneos
que muy pocos conocen. Los habita una raza
de príncipes y reyes, de bardos y de brujos.
¡Subsuelo de las calles de Velázquez y Goya!

¡Océanos secretos de aguas centelleantes
bajo Lista y Serrano, Jorge Juan y Hermosilla!
¡Cúpulas, altas torres de ciudades de plata!
¡Palacios encantados, templos de mármol negro
debajo de la calle Don Ramón de la Cruz!
¡Odaliscas ocultas bajo las tuberías
del gas, en el asiento de la calle de Ayala!

Conozco a una doncella de ese mundo perdido
que me envía señales de humo por teléfono.
No consigue olvidar la ciencia de mis manos.


ALICIA LIDDELL ABANDONA EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS PARA CONTRAER MATRIMONIO

Un pastel en los labios, un olvido
con nata en la memoria de la frente.
De chocolate y oro la pendiente
del seno, las ardillas del vestido.

La bizarra silueta de un bandido
en los ojos. La imagen balbuciente
del aquel primer amor, su negligente
porte de adolescente forajido.

Fresas y soledad en las mejillas,
celofán de los hombros, tulipanes
de brisa y risa y mar y tierna veda

de minúsculos tigres, o abubillas
al acecho de fieros gavilanes.
El cremoso susurro de la seda.

SONETO DEL AMOR DE OSCURO

La otra noche, después de la movida,
en la mesa de siempre me encontraste
y, sin mediar palabra, me quitaste
no sé si la cartera o si la vida.

Recuerdo la emoción de tu venida
y, luego, nada más. ¡Dulce contraste,
recordar el amor que me dejaste
y olvidar el tamaño de la herida!

Muerto o vivo, si quieres más dinero,
date una vuelta por la lencería
y salpica tu piel de seda oscura.

Que voy a regalarte el mundo entero
si me asaltas de negro, vida mía,
y me invaden tu noche y tu locura.

PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE PROPERCIO DE ASÍS

Sombras, Propercio, sombras, gavilanes
oscuros, imprecisos, niebla pura,
cincha, brida y espuelas. No profanes
el mástil del amor, la arboladura

del deseo, la ofrenda de los manes,
con la triste verdad de tu locura,
cosmética, veneno, miel, divanes
y el perfume letal de la lectura.

Conocerás un puente de cuchillos,
la brisa del instante, el terciopelo
remoto como el torso de una diosa.

Sudor frío de muerte, tenues brillos
de Cintia envuelta en luminoso velo,
y, al fin, la presencia de la rosa.

Juaristi

Pero mi poeta de la experiencia preferido es el irónico, cáustico y amargo Jon Juaristi:

Aliud et Alibi

Como nada gloriosos combatientes
de una guerra perdida, regresáis,
imágenes de mi sesenta y ocho.

Praga pillaba lejos,
no muy cerca París.
La vida me arrastraba de la mano
hacia un verano gris.

Recuerdo un año cruel:
el despertar de un sueño de bonanza católica
y de jardín inglés.

Y, creo haberlo dicho, París ni lo pisé.
Nunca pude llevarme
por delante un adarme
de gendarme.

"Los paisajes domésticos" 1992

As man grows older

Por mi edad turbulenta
-o sea, de los veinte a los cuarenta-,
mejor pasar como si sobre ascuas.

Bebí, amé (es un decir)
y gasté por encima
de lo que la prudencia aconsejaba.

Tú, que me envidias, debes
saber que cambiaría sin mirarla
tu juventud oscura por los años
de la edad turbulenta
en que trastabillé más de la cuenta.

"Los paisajes domésticos" 1992

Bárbara

Vuelvo a leer tus cartas de hace un siglo,
de cuando estaba en el cuartel, ¿recuerdas?,
o en la trena, mi amor, no exactamente
en la Cárcel de Amor, o en las terribles

provincias que he olvidado. Amarillean
los sobres de hilo, corazón. Los sellos
habrán cobrado algún valor. No en vano
oro es el tiempo de la filatelia.

Me hablas de tu fractura de escafoides,
de tu dolor de muelas, de tu perro,
de lo mal que lo pasas en agosto,

de una excursión a Andorra... Poco a poco,
me has vuelto desabrida la nostalgia:
mi dulce bien, no me quisiste nunca.

"Suma de varia intención" 1987

La casada infiel

Un día de Aberri Eguna
me puso en un compromiso.

Después vivimos una historia
de amor, maría y luna llena
frente a la playa de Zarauz
que habría matado de envidia
a cualquier arábigo-andaluz.

Yo me la llevé a la playa
la noche de Aberri Eguna,
pero tenía marido
y era de Herri Batasuna.

Me porté como quien soy,
como un euscaldún legítimo,
y para olvidarla pronto
le regalé un prendedor
con un verso, una icurriña, una pluma y una flor,
y un libro de Patri Urkizu
forrado en raso pajizo.

"Diario de un poeta recién cansado" 1985

Las ollas de Egipto

Qué inútil el recurso a los recuerdos
o al consuelo banal de otras caricias,
porque has perdido para siempre a aquélla
que devastó tu carne enamorada.

(Sólo el remordimiento prevalece).

"Diario de un poeta recién cansado" 1985

Lauretta

Ya cesaron las lluvias.
Ya perdieron su flor los jacarandáes.
Pronto me iré de aquí.

No hice muchos amigos.
No bajé a los infiernos como Lowry,
y nada me importabas
cuando te conocí.

Ojalá no te hubiera conocido,
boca de ajonjolí.
Ojalá no te hubiera querido
así.

Sólo espero que nunca la tristeza
te trate como a mí.

"Suma de varia intención" 1987

Muchacha en la ventana

Fumas. La tarde lenta
de julio va cayendo
sobre el cercano mar.
En esta larga huida
de la luz, solamente
la brasa del cigarro
y la brisa que mueve
los dos geranios mustios
parecen desasirse
de la paz mineral
(tan oscuros e inciertos
el mar de piedra pómez
y tus cabellos húmedos).

"Diario de un poeta recién cansado" 1985

Requiem aeternam donet tibi

Tú, que de toda carne has tomado el camino,
solidario en la culpa de hermanos taciturnos,
¿esperabas acaso encontrar otra cosa
ques esta oquedad batida por élitros y valvas?
Que el corazón del hombre sea un vaso de infamia
nada importa a los ojos de dioses impasibles.

"Diario de un poeta recién cansado" 1985

Rosario

Yo la quería mucho, pero entonces
amar y destruir sonaban parecido,
como en los más confusos poemas de Aleixandre.
Nos casamos con otros. Tal vez así perdimos
lo mejor de la vida. Quién sabe. Hubo una noche
en que ambos acordamos que pudo ser distinto
el rumbo de esta historia de culpa y cobardía.
Se quitó el pasador de su cabello oscuro
y me lo dio al marchar, y nunca volví a verla.
Murió. No lo he sabido hasta esta tarde misma,
varios años después, en su pequeño pueblo
y frente a la serena desolación del mar.
Ahora intento evocarla, pero se desvanece:
No he encontrado siquiera su pasador de rafia.

"Tiempo desapacible" 1993-1996

Sátira primera (A Rufo)

Te has decidido, Rufo, a probar suerte
en un certamen de provincias donde
ejerzo casualmente de jurado,
y encuentro razonable que me llames,
al cabo de diez años de silencio,
preguntando qué pasa con mi cátedra,
qué fue de aquella chica pelirroja
con quien ligué el ochenta en Jarandilla,
cómo siguen mis viejos, si padezco
todavía del hígado y si he visto
a la alegre cuadrilla del Pecé.
Pues bien, ya que deseas que te cuente
de mí y mi circunstancia, has de saber
que un punto de Alcalá me la birló,
en Jodellanos gran especialista,
a quien pago el café cada mañana
y sustituyo volontiers los días
en que marcha a simposios en San Diego,
en Atlanta, Florencia o Zaragoza.
Se casó con Gonzalo. El hijo de ambos
va al colegio del mío, pero en vano
acudo a todas las convocatorias,
reuniones, funciones navideñas.
La pícara me elude, y yo departo
interminablemente sobre fútbol
con el cretino del marido, mientras
asesinan los críos una sórdida
versión del Cascanueces. Bien conoces
al pelma de Gonzalo. Creo, incluso,
que fuiste tú quien se lo presentó.
No pruebo ni una gota últimamente,
después de la biopsia. Te confieso
que añoro aquellos mares de vermú,
aunque el agua es sanísima. Vicente,
antiguo responsable de mi célula,
es viceconsejero de Comercio
por el Partido Popular, y, claro,
se mueve en otros medios. Otra gente
parece preferir ahora Vicente.
Mis padres van tirando. Cree, Rufo,
que nada tengo contra ti. Al contrario,
te recuerdo con franca simpatía.
Sobradas pruebas de amistad me diste
en el tiempo feliz de nuestra infancia.
Es cierto que arruinaste mi mecano,
que me rompiste el cambio de la bici,
que le contaste a mi primera novia
lo mío con tu prima, la Piesplanos.
Eras algo indiscreto, pero todos
tenemos unos cuantos defectillos.
Veré qué puedo hacer. No te prometo
nada: somos catorce y, para colmo,
corre el rumor de que Juan Luis Panero.

De Los paisajes domésticos 1992

Spoon river, Euskadi

¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,
y por qué hemos matado tan estúpidamente?
Nuestros padres mintieron: eso es todo.

"Suma de varia intención" 1987

Tríbada falsaria

Que torpemente, Lesbia,
ofenderme procuras.

Considera, por caso, el venenoso infundio
que sobre mí propala tu tierna sobrinilla,
esa nauseabunda literata en vernáculo
que languidece -es obvio- por mi eterno desdén.

Sé que de ti procede, pero no ha de ayudarte
mi inmerecida fama de catador de virgos,
pues desoíste antes el consejo del Griego.

En materia de fábulas, se debe preferir
lo verosímil imposible
a lo posible inverosímil.

"Suma de varia intención" 1987

Poesía de la experiencia I

Este es un poema ya clásico de Luis García Montero, perteneciente a la triunfante poesía de la experiencia, esa que habla de lo de siempre, pero con el lenguaje y los muebles de hoy.

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.

Identidades asesinas

Copiado de El País, hoy:

Amin Maalouf, que fue todo lo claro que se puede ser con las tentaciones de lo absoluto en Identidades asesinas, rastreó sus fuentes familiares en Orígenes. "Pertenezco a una tribu que, desde siempre, vive como nómada en un desierto del tamaño del mundo", se lee allí. "Nuestros países son oasis de los que nos vamos cuando se seca el manantial; nuestras casas son tiendas vestidas de piedra; nuestras nacionalidades dependen de fechas y de barcos. Lo único que nos vincula, por encima de las generaciones, por encima de los mares, por encima de la Babel de las lenguas, es el murmullo de un apellido".