miércoles, 12 de diciembre de 2012

La importancia de la vida

Desde hace unos días hay un principito más y una enfermera menos en el mundo. La importancia, sea cual fuere el significado de esta palabra, que habrían tenido en él estas personas, suponiendo que sepamos qué sea ser persona, solo les incumbe a ellas, pero yo creo, como John Donne, el poeta metafísico inglés de ¿Por quién doblan las campanas?, que también a nosotros.

El principito era más irresponsable: nada más quería vivir, por el impulso primordial de su genoma, mientras que la enfermera, consciente, siguió un impulso inverso y dejó, también irresponsable, sin madre a sus hijos. ¿Quién estaba más protegido? ¿El niño en su monárquica placenta inglesa, o la enfermera india y sus hijos en la asquerosa sociedad anglosajona? Shakespeare habría escrito que la conciencia nos hace culpables a todos, y nadie ha mencionado, eso es significativo, qué tipo de contrato laboral tenía esa señora. Creo que uno muy distinto del no escrito que tendrá el futuro principito. John Donne:

Nadie es una isla, completo en sí mismo;
cada hombre es una pieza del continente,
un trozo de tierra; si el mar arrebata
una parte, toda Europa queda
achicada como si se tratara de un promontorio,
de la casa de uno de tus amigos, o incluso de la tuya. 
La muerte de cualquier hombre me reduce
porque estoy unido a la humanidad;
por tanto, no preguntes nunca
por quién doblan las campanas: doblan por ti.

Las profesiones en las que hay que tratar con personas son particularmente desagradables: agobian o estresan mucho: la sanidad, la educación, la policía, el periodismo... Pero no tanto como las miserias que un padre o una madre sin trabajo deben afrontar cada día si carecen de lo imprescindible para tener lo mínimo que uno debe tener, dignidad. Esa dignidad que roban a manos llenas y consumen a mansalva los políticos en sus tronos de mierda, tirándose la caca unos a otros como niños de guardería. Un padre y una madre deben aguantar las embestidas del mar y los terremotos de la tierra sin desmoronarse, y eso es duro, muy duro, si nadie te ayuda, si, incluso, se burlan de ti, como hicieron con esa pobre enfermera hindú y ahora harán linchando a los periodistas que la embromaron. Si la patogenia del ser humano lo hace dañino como individuo, como colectividad produce auténticos horrores epidémicos; basta con ver, por ejemplo, a esos políticos mentirosos que nunca pasarían un test de empatía y que no tienen sentimientos, porque los simulan, como cualquier psicópata camaleón. No me hablen de humanidad: la humanidad es humana para lo mejor y para lo peor, y tan humano era el vegetariano y amante de los animales Adolfo Hítler como el doctor Federico Shipman, artífice, que no artista, de cuatrocientos asesinatos entre sus pacientes ancianos, pero también salvador de su compañero de celda, que intentó ahorcarse. No me digan que necesitaba compañía: un poco más  de espacio y unos pedos menos en una celda estrecha son de agradecer. Eso lo saben bien los reclusos o internos españoles, que deben soportar la ternura eterna de sus abades, e incluso la de los sacristanes, si no se hacen valer.

Si la vida humana tiene algún valor, ha de ser el de poder ayudar a los demás a ser más válidos y felices con los otros. Y parece de Perogrullo: es muy difícil si no se hace con sencillez, esto es, somos responsables si lo complicamos más de lo debido. En la película Fresas salvajes de Ingmar Bergman lo pone bien claro: "Escriba usted en la pizarra el primer deber de un médico". Si quieren saberlo, vean la película. No es de las que ponen en los canales de pago o venden en los quioscos (así prefiere escribirlo el diccionarillo de la Real Cacademia Española).

viernes, 7 de diciembre de 2012

Una injusticia histórica en Ciudad Real.

Mucho, quizá demasiado se celebra el bicentenario de la Constitución de Cádiz (1812). Incluía no pocos defectos (falta de una declaración expresa de derechos del hombre o haber blindado la figura del monarca al eximirlo de responsabilidad legal, por ejemplo), pero, desde luego, albergó muy buenos propósitos, porque con su abundancia se aprovechó para empedrar el suelo del Infierno. Los propósitos ni atan ni desatan, ni van ni vienen, igual montan ocho que ochenta, lo mismo dan que dan lo mismo. Eso sí, fue la única constitución que dedicó un título entero, el noveno, a la educación; es más, prescribió una primaria y pública para todos los españoles cuyo primer programa fue "leer, escribir, contar, el catecismo y una breve exposición de las obligaciones civiles", aunque, ya desde entonces, no hubo dotación presupuestaria ni ley económica alguna que asegurara un buen propósito tan progresista como este.

En la Constitución de 1812 sorprende ver ya el germen, junto a la lengua y las matemáticas, de dos asignaturas: la Educación para la ciudadanía, ético-cívica, o como la quieran llamar, y la Religión (católica, se presume). Algunos políticos deberían haber aprendido de este precedente para hacerlo bien, y no de tantos, y tan recientes como hay, para hacerlo mal, que es lo que suele pasar cuando los que nos rigen no son ni "buenos ni benéficos", por usar las ilustradas palabras de 1812.

Porque la Constitución actual, que nos quieren vender a los españoles buenos y benéficos como el colmo de la Lechera y heredera de la decimonónica, cuenta con tantos defectos como ella o más: un Senado nominal e inútil que sólo ha servido para esquilmar el presupuesto; una iniciativa legislativa popular que no es iniciativa, ni legislativa, ni popular; una monarquía cara, machista, impuesta con calzador, tan blindada como la propia y tiránica de Fernando VII; diecisiete -¡diecisiete!- comunidades autónomas con bula para facilitar toda corrupción y gasto; una legislación electoral neocanovista de listas cerradas y Ley d'Hont, que, como el antiguo Canovismo, se hizo para evitar al pueblo y a su representante, el tercer partido o  Demócrata, reduciéndolo a un magma de minorías peleonas mientras se reparten el poder, como siempre han hecho a lo largo de la historia de España, los Progresistas y los Conservadores (no hace falta ahora pucherazo: basta una legislación ad hoc y un gremio de periodistas lameculos sin estatuto, fácilmente manipulable con los medios de la subvención y el contrato basura).

No puedo por menos que lamentar que en Ciudad Real se brinden tan superficiales testimonios de aprecio a las ¿libertades? constitucionales, papel sucio y mojado. Para darse cuenta del escasísimo calado de las decorativas filfas de la España oficial en este seis de diciembre, basta con ver, por ejemplo, en esta misma Ciudad Real, cómo se ha olvidado la memoria histórica de uno de los máximos campeones, defensores y comentadores del Constitucionalismo español de todos los tiempos, el abogado liberal ciudadrealeño (o ciudarrealeño, qué más da) Félix Mejía Fernández-Pacheco (1776-1853), periodista, dramaturgo e historiador, quien permanece incógnito sin que lleve su nombre ni una calle, ni una institución local y sin que ni siquiera se hayan editado sus Obras completas, únicas que podrían merecer ese honor oficial no sólo por lo que cívicamente representan, sino por lo bien escritas que están. Mejía comentó la Constitución de 1812 durante el Trienio Liberal, combatió con riesgo de su vida la tiranía de la monarquía fernandina, fue tal vez el primer español en pronunciar con el sentido que tiene hoy en día la palabra democracia y combatió con todas sus fuerzas, y las más de las veces anónimamente, desde los "Suplementos" a El Eco del Comercio, la retrógrada Constitución de 1845 que estableció una soberanía compartida auspiciada por el militar liberal-conservador Ramón María Narváez, sobre quien Manuel Salcedo Olid acaba de publicar una excelente y monumental biografía, heredera de los trabajos liminares y ya superados de Jesús Pabón

No estaría de más descubrir aquí y ahora la biografía aventurera y apasionante de Mejía, tan semejante a la del famoso Aviraneta, a quien muy posiblemente llegó a conocer. El escritor manchego defendió la libertad no ya con la pluma (fundó casi veinte periódicos en España y América y escribió numerosos libros con su nombre o bajo anonimato), sino con el sable (como guerrillero en la Guerra de la Independencia, o el 7 de setiembre de 1822 en Madrid contra el golpe involucionista de Fernando VII), haciéndolo en nuestra tierra (Toledo, Cádiz, Madrid, Ciudad Real) cuando le dejaron, pero también en su forzado exilio, en Filadelfia, en Guatemala, en México, en Cuba. Pero no lo haré, al menos ahora. Y tampoco hablaré de sus apariciones como personaje en las novelas de Galdós y Baroja, en los artículos de Larra o en otros muchos títulos de la época. 


No he querido dejar pasar la oportunidad, en estas simbólicas fechas, de dejar constancia de este crimen, de este olvido, de esta hipocresía, de esta sinrazón. Sirva a lo menos esta pica en Flandes de quien ha dedicado más de diez años de su vida a elaborar su biografía y estudiar su obra para reivindicar la memoria del único a quien los manchegos pueden tener el legitimo orgullo de recordar como un verdadero e implacable luchador por la libertad, la igualdad, la fraternidad y, como el mismo añadía, la justicia.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Contra los inapetentes

Nada hay más antiguo que el hambre. Eso decía en 1845 el periodista ciudadrealeño Félix Mejía; y algunos, en su amor por las cosas viejas, terminan tan gordos que poseen su propio código postal. No he visto ningún político delgado, o que cene sopa de sobre y pan duro y pase luego la cuenta a... ¿a quién pasa la cuenta? Acaso el hambre canina es, en el fondo, la versión más primitiva del capitalismo salvaje, y merendarnos los unos a los otros ha sido desde siempre, y no desde Atapuerca, algo ancestral y calagurritano. Los científicos informan de que, fuera del cerebro, solo hay un lugar forrado de neuronas: el sistema digestivo. Por eso le afectan también las mismas hormonas del alma que impresionan en el cerebro los sentimientos: vomitamos de horror, nos cagamos de miedo o de risa. Incluso el léxico lo refleja, y adopta palabras de doble significado emocional/gastronómico, como dulzura o amargura, bueno o malo, ternura o acritud. Al niño simpático se le llamaba rico o salado. Incluso que estaba para comérselo. No extraña que en sus estudios de neurología el doctor Aníbal Lécter llegara a comerse los sesos.

El mamífero al que más nos parecemos genéticamente, y uno de los más inteligentes (aunque nadie lo díría por San Martín de Tours, el sangriento once de noviembre) es el cerdo; si tuvieran un aparato fonador más a propósito, incluso, podrían hablar y no gruñir como un político cansino que se lame las prebendas. Incluso hay una especie autóctona, el retinto manchego, diferenciada genéticamente y echada a perder por los responsables de tales marranadas. Para gorrinos, los españoles, como demuestra la noticia ha poco divulgada de que un estudio genético ha señalado al ibérico como la única raza de cerdo europeo que no se ha cruzado con el agridulce cerdo chino venido en el XIX; inversamente, allí, en China, triunfa el exótico churro o chullo español, "palito de la amistad", que le llaman. El hispano, pues, es un cerdo sin ictericia, hidalgo, puro y occidental; un cerdo nazi, vamos. Si queremos abrirnos el apetito y sentir una carpanta obelixiana o a lo Galactus, basta con ver sin aliño esos tremendos documentales sobre campos de exterminio, sequías del Sahel o mujeres anoréxicas que, por no tener, ni siquiera tienen diarrea. Al momento siente uno una tremenda gana de frotarse el estómago con crujiente pan y aceite, guitarras de jamón, migas con tropezones de chorizo y un abundante acompañamiento de cerveza y patatas fritas. Dinamita para el colesterol, recomendación para la trombosis, número para el cementerio. Sucumbir a la fritanga, el chocolate o el cocido hace a sus víctimas suspirar por un cerdo platónico y light. Que los gustos han cambiado mucho: los antiguos apreciaban a las neumáticas gordas de Rubens; ahora, las de Botero son sólo una rareza comer-cial para los ávidos coleccionistas de perras gordas. Ahora hay que pasar más gazuza que un padre del yermo o de la Tebaida y hasta en los restaurantes donde se perpetran las recetas de Ferrán Adriá, el siniestro asesino de estómagos, se ha vuelto virtud la minidosis de comistrajo vulcanizado, de ajoporro deconstruido o desdentado, las láminas etéreas y transparentes de un reciclado algo que fue queso o paté. Adiós a las pantagruélicas meriendas de negros. La mentalidad ha cambiado tanto que, para algunas mujeras, el sentido de la vida, fuera de tener la casa en orden o ver la novela, es no tener el culo gordo. Como si eso fuera malo, habiendo culos eminentes y distinguidos, culos arquitectónicos e imposibles como el tan acreditado de Jénnifer López, que imantan la imaginación más culina. Otros culos, sin embargo, son como los filetes de ternera a lo James Bond de mi infancia: fríos, duros y con los nervios de acero.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El crecimiento no puede ser el fin último de una civilización


Ramón Muñoz, "Conquistar la “buena vida” en plena depresión económica", El País, 21 NOV 2012 

Robert Skidelsky y su hijo, Edward Skidelsky, famosos por su biografía del economista John Maynard Keynes, han escrito el libro ¿Cuánto es suficiente? Qué se necesita para una buena vida (Crítica), cuya tesis, suponiendo que esté definida, puede despertar reacciones adversas. En medio de la mayor crisis económica desde 1929, los autores proponen huir del modelo consumista y apostar por la “buena vida”, una sociedad con mucho ocio, empleado inteligentemente, en armonía con la naturaleza y en la que se trabaje lo justo.

“En el libro dejamos muy claro que esta no es una política a corto plazo, sino a largo plazo. A corto plazo el crecimiento es sumamente importante, pero a largo no puede ser el objetivo último de nuestra civilización” se defiende Skidelsky (padre) cuando se le inquiere por la paradoja de que inste a liberarse de la obligación de consumir, a abandonar esa cadena insaciable del crecimiento económico como finalidad misma de la economía y dedicarse a la “buena vida”.

En el libro dejamos muy claro que esta no es una política a corto plazo, sino a largo plazo. A corto plazo el crecimiento es sumamente importante, pero a largo no puede ser el objetivo último de nuestra civilización
Los Skidelsky resuelven también la contradicción de su libro de hacer un llamamiento bucólico a la felicidad, cuando miles de ciudadanos se despeñan desde la clase media a la marginalidad, y solo luchan por tener un trabajo y poder sobrevivir. “No hay contradicción. Es como si hay una guerra a gran escala. Todo el mundo quiere que haya paz, así que intentan conseguirla; esa es la primera condición. Pero luego piensan: ‘¿Cómo podemos conseguir una paz mejor que la de antes?’. Eso es pensar a largo plazo: primero alcanzas la paz, pones fin a la guerra, que eso sería como recuperarse de una crisis; pero luego uno piensa: ‘¿Cómo podemos asegurarnos de que esta recuperación no nos lleve a otra crisis igual que la que hemos tenido?”.

El libro arranca intentando resolver por qué Keynes se equivocó cuando predijo en un escrito poco conocido (Posibilidades económicas para nuestros nietos), en plena Gran Depresión, que en 2030 el nivel tecnológico permitiría que la gente trabajara 15 horas a la semana para cubrir sus necesidades. Aunque aún quedan casi 20 años, no parece que se vaya a cumplir la profecía. Más bien, nuestros nietos tendrán suerte si logran trabajar 15 horas a la semana teniendo en cuenta que el paro juvenil supera el 50% en países como España.

Si la gente tuviera mucho más tiempo libre que antes, se vería obligada a pensar en cómo ocuparlo de una forma más creativa, más activa, leyendo, con actividades culturales, etcétera
“En primer lugar, Keynes subestimó el poder de lo relativo, es decir, el hecho de que, una vez superado un cierto umbral, queremos más de lo que tienen los demás. Asimismo subestimó el poder del capitalismo a la hora de crear nuevas necesidades a través de la publicidad. Y, por último, pasó por alto el problema de la distribución de la riqueza porque, en los últimos 30 o 40 años, las desigualdades han aumentado enormemente, y eso ha supuesto una mayor presión para que la gente trabaje y consuma más”.

Dando por bueno el pronóstico optimista (¿o irreal?) de que es posible reconducir el modelo de una sociedad únicamente orientada al incremento de la riqueza - “solo hace falta voluntad política, porque si nuestro estilo de vida es muy insatisfactorio, llevaremos a cabo las reformas necesarias”–, queda la duda de cómo ocupar una vida mayoritariamente ociosa y evitar tentaciones como las drogas, el aburrimiento o la televisión.

“La forma en que la gente ocupa su tiempo libre no es un buen indicativo de cómo lo ocuparía si tuviera mucho más, porque actualmente gran parte del tiempo libre consiste básicamente en descansar del trabajo, es un consumo pasivo: ver la tele, beber, etcétera. Si la gente tuviera mucho más tiempo libre que antes, se vería obligada a pensar en cómo ocuparlo de una forma más creativa, más activa, leyendo, con actividades culturales, etcétera. Eso es lo que cabría esperar o lo que esperemos que pase. La idea de que si la gente no tuviera que trabajar 50 horas por semana, solo se emborracharía y no haría nada más, es una idea preconcebida y no hay pruebas empíricas que lo demuestren. Y la gente que quiere mantener los sueldos bajos ad eternum y que las personas trabajen como bestias del campo hasta el infinito tiene esa visión precisamente”.

Los autores creen que la utopía keynesiana es perfectamente posible siempre que se cumplan unos elementos básicos: salud, seguridad, respeto, personalidad, armonía con la naturaleza, amistad y ocio. El Estado debe crear las condiciones materiales para que se puedan hacer realidad estos elementos.

Cuando se les pide que respondan a la pregunta que plantean en el título de su libro, -“¿Cuánto es suficiente?"- los Skidelsky lo hacen con otra pregunta. “¿Suficiente para qué?” “Estamos pensando en un promedio, a lo mejor entre 50.000 y 100.000 euros al año. Pero puede que usted o yo necesitemos más o que haya gente que necesite menos. Y no es algo de lo que estemos muy lejos de media, repito. Pero el problema es que hay gente que tiene un millón y otros que tienen diez. No hay motivo para que la desigualdad siga aumentando continuamente”, apunta Edward.

De España, y su terrible crisis, los Skidelsky prefieren abstenerse. “La situación de España es mala. Pero ahora estamos hablando de nuestro libro y se refiere a un problema de la civilización general”, replica tajante Robert, que además es Lord. Y se va con su “buena vida” a otra parte.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un milagro


En 1993, el hijo de Leonard Cohen, Adam, sufre un accidente de coche y entra en coma. Los médicos dicen que podría ser irreversible. Leonard Cohen viaja a Toronto y pasa cuatro meses a su lado, en el hospital, velándole. No hacía otra cosa que sentarse a su lado y leía la Biblia para él, día tras día. Una noche, cuando se dispone a salir, escucha de repente, a su espalda, la voz de Adam: “Papá ¿me puedes leer un poco más?”.

Brasil crece haciendo lo contrario de lo que le dice el FMI


Corrían los años 70 y Brasil, como buena parte de América Latina vivía el espejismo de una economía próspera. A golpe de crédito creció una industria pagada por acreedores internacionales. Créditos que algún día habría que devolver. En los 80 se rompió la burbuja y poco a poco el país amenazó con entrar en bancarrota. Bajo el disfraz de un gran salvador, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial ofrecieron sendos préstamos a Brasil y a otras economías latinoamericanas. Esas líneas de crédito se convirtieron en deuda pública a unos intereses desorbitados, engordados poco a poco por la especulación de los mercados. En esas condiciones el endeudamiento no desapareció sino que se aplazó y fue creciendo.

«En ese periodo Brasil dejó de crecer y se convirtió en un ejemplo de desigualdad social», recordaba la presidenta Dilma Rousseff en la XXII Cumbre Iberoamericana. Las cifras negativas continuaron en Brasil durante dos décadas, retomando el bache en la crisis de los tigres asiáticos solo 10 años más tarde. El debilitamiento de estas economías supuso la disminución de los recursos externos para financiar el déficit del país. Se utilizaron unos 10.000 millones de dólares para financiar la economía y se adoptaron duras medidas de política monetaria. De nuevo se volvió a pedir dinero al FMI y al Banco Mundial.

En esta ocasión el plan de ayuda financiera sumaría 41.000 millones de dólares, que deberían ser utilizados en dos años. Como condición de este préstamo, Brasil debía mantener la política cambiaria y aplicar un nuevo paquete con 51 medidas fiscales a su población. «La consolidación fiscal exagerada y simultánea no es la mejor respuesta a la crisis mundial. Puede incluso agravarla», ha asegurado, «llevando a una gran recesión», recordó la presidenta de Brasil. Hablaba por experiencia, pues en el año 1998, bajo la presidencia de Henrique Cardoso, el déficit fiscal de Brasil se elevó hasta el 7%. La cura casi mata al enfermo.

El Brasil de Lula
«Cuando empecé mi gobierno, el 10% de la población más rica cogía la mitad del dinero del país y le dejaban a los más pobres apenas el 10%», relató el exmandatario Lula da Silva en una entrevista concedida a la revista colombiana «Semana».

Lula da Silva llegó al poder en el año 2003 y seguiría allí hasta el 2011, exactamente los años en que Brasil llevó a cabo su milagro económico. Durante su mandato, Lula se opuso a continuar con la senda de austeridad que le dejó Cardoso. Al contrario, aumentó el salario mínimo en un 62%, acabó con la desnutrición infantil y escolarizó a las clases humildes. Impulsó la creación de cuentas bancarias para los pobres, lo que ascendió a 45 millones el número de brasileños con depósitos activos.

Se dieron créditos consignados por valor de 200.000 millones de dólares, préstamos con tasas muy reducidas que se devolvían en 30 días y se reactivó el consumo: «Creció siete veces más, sobre todo en los sectores populares», afirmó Da Silva. Un mecanismo que se aseguró de llevar a cabo sin intermediarios. «No creo que deba existir la figura del intermediario, porque la mitad de la plata se queda con él. En Brasil las personas que reciben beneficios del Gobierno no tienen contacto con intermediarios. Reciben una tarjeta magnética con la que puede ir al banco y sacar el dinero. Eso es sagrado», recalcó el expresidente.

Además Brasil logró reducir en más de un 70% la desnutrición de su población gracias a políticas de fomento de la agricultura familiar, distribución de alimentos a las clases más desfavorecidas y programas de ayuda a la lactancia materna. Se crearon escuelas, universidades y sobre todo, se creó empleo y se devolvió el préstamo con creces.

«Hasta le pagamos la deuda el Fondo Monetario Internacional. Después de dos años de gobierno, le devolvimos 16.000 millones de dólares que le debíamos. Hoy el FMI nos debe 14.000 millones de dólares que les prestamos para ayudar a la crisis de los países ricos», dijo Lula.

Algo parecido apuntaba Dilma Rousseff en la Cumbre Iberoamericana: es necesaria la adopción de una estrategia que «obtenga resultados concretos para las personas y presente un horizonte de esperanza, no sólo la perspectiva de más años de sufrimiento».

Es cierto que Brasil sigue siendo hoy una de las economías más desigualitarias, que existen problemas de corrupción y que deja mucho que desear en cuestiones de seguridad ciudadana, pero también que en 2010, en plena crisis financiera mundial, logró crecer un 7,5% y a día de hoy es la nación más próspera de toda América Latina y la sexta más rica del mundo.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Lo imposible

No sé si seré buen economista, es más, ni siquiera lo soy, pero constato el hecho de que pagando tantos impuestos como pagan en Suecia, Noruega y Suiza las cosas allí marchan mejor. Ejercen la nórdica ley de Jante, que dice que todo el que se enriquece y no reparte, diga lo que quiera, es el ladrón de la totalidad de todos, y por eso los atiborran a impuestos al mismo tiempo que los consideran excelentes ciudadanos por atender a quienes lo necesitan. ¿Han quebrado esos países? Qué va, van viento en popa, ahora tienen los niveles de suicidio más bajos de Europa y hasta los envidiamos. Tomemos, por caso, Suiza, único país con una constitución anarquista, ni siquiera con una wikiconstitución como la islandesa, donde reina la iniciativa legislativa popular, única garante que existe en toda legislación de que la democracia no sea usurpada; en Suiza no se reconoce otra autoridad que la de la comarca, ciudad o cantón, la única que los ciudadanos pueden controlar directamente, así como mediante con el referéndum. A esos sí los representan sus políticos ¿será tal vez porque si quisieran aumentarse el sueldo tendrían que someterlo a referéndum? Y no gastan nada en política internacional, porque no tienen estado, sino sola una confederación de ciudades que no pertenece siquiera a la ONU, a la OTAN ni a la Unión europea, sino solamente a sí misma. Allí no sería un problema el nacionalismo, porque no habría nación, sino cantón o ciudad: ¿qué nacionalidad tiene un suizo que puede hablar francés, alemán, italiano o romanche y cuya única adscripción es el cantón, comarca o ciudad a que pertenece? ¿Queréis recapitalizar los bancos? Pues invadid Suiza y el resto de los paraísos fiscales con la OTAN, en vez de países de moros y demás para defender los intereses del petróleo: veréis cómo todos los capitales retornan a sus países más pronto que tarde, incluido el dinero negro y el de las mafias económicas que gobiernan en realidad la tierra. Podréis decir lo que queráis, pero esta es la realidad pura y dura, y el resto son pedos que salen por la boca.

Escuela futura: Futoji no henko


De Mr. Wells:

Se está probando en Japón, un revolucionario plan piloto llamado "Cambio Valiente" (Futoji no henko), basado en los programas educativos Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius. Es un cambio conceptual que rompe todos los paradigmas.

Es tan revolucionario que forma a los niños como "Ciudadanos del mundo", no como japoneses.

En esas escuelas, no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia.

Los alumnos ya no creen que su país es superior a otros por el solo hecho de haber nacido allí.

Ya no irán a la guerra para defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazados de "patriotismo".

Entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales, no nacionales.

Y estos cambios se están dando en uno de los países más tradicionalistas y machistas del mundo.

El programa de 12 años, está basado en los conceptos:
• Cero patriotismo.
• Cero materias de relleno.
• Cero tareas.
• Y Solo tiene 5 materias, que son:
1. Aritmética de Negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.
2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja, y terminan leyendo un libro por semana.
3. Civismo. Pero entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo, y el respeto a la ecología.
4. Computación. Office, internet, redes sociales y negocios on-line.
5. 4 Idiomas, Alfabetos, Culturas y Religiones: japonesa, americana, china y árabe, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.

¿Cuál será la resultante de este programa?

Jóvenes que a los 18 años hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones.

Tienen una visión más global de la vida y pueden sacar sus propias conclusiones sin adoctrinamientos ni sectarismos.

• Son expertos en uso de sus computadoras.
• Leen 52 libros cada año.
• Respetan la ley, la ecología y la convivencia
• Expertos en el manejo de la aritmética de negocios.

¿Será este el futuro de la humanidad?

domingo, 18 de noviembre de 2012

Felicidad


Copiado de por ahí:

ACERCA DE QUIENES HAN OPINADO SOBRE LA  FELICIDAD
                                                   
En  los Vedas –libros sagrados de la India ( 1500-1000 años.a.C.), Brahma , es quien es, se revela en la alegría y la felicidad.
    
Para Tales de Mileto (¿640-547 a.C.?), “la felicidad del cuerpo se funda en la salud, la del entendimiento en el saber”
    
Para Laotsé (hacia 600 a.C.), la felicidad acompaña muy de cerca a la desgracia. Ladesgracia se esconde en la felicidad.

Para Heráclito (576-480 a.C.), “Si la felicidad estuviera en el cuerpo, llamaríamos felices a los bueyes cuando encuentran legumbres”. La felicidad parte del dinamismo y cuando esto ocurre se llega a la felicidad a través de la virtud. La felicidad sólo es posible si se comparte.

Para los  budistas  (Buda: ¿566-486 a.C.?) : somos lo que pensamos y una mente (dominada) conduce a la felicidad. Ya que vivir es sufrir y el sufrimiento resulta de la pasión; la renuncia de sí mismo, es la única forma de  liberarse del sufrimiento. El ideal es llegar a la aniquilación suprema o nirvana.

Para Confucio (552-479 a.C.), una de las claves fundamentales de la felicidad, es servir a nuestros semejantes de una forma desinteresada, ayudando siempre que podamos sin olvidarnos de nosotros mismos.

Para Parménides (504-450 a.C.): La verdadera felicidad se halla en la contemplación del Uno (algo parecido al ser) Es la contemplación de la realidad.

Para Demócrito (Siglo V –a.C.), el fin último de la vida es la felicidad.

En la  Torá  (Pentateuco): Se enseña que no se debe buscar la felicidad mediante factores externos, sino que debe depender de nosotros mismos.

En el Antiguo Testamento: Feliz es quien ama a Dios, quien le busca y espera en Él (Salmos: 2,12;  34,9; 40,5; 84,13; 112,1) - Proverbios: 16,20; 28,14;  Ecl.: 34,15; Isaias: 30,18; Tob.13,14). La felicidad en último término, reside en la comunión con Dios y en Dios como persona (Sal. 73,25)

Para Sócrates (470-399 a.C.) : No existe felicidad sin virtud, ella conduce a su logro.

Para Platón (428-347 a.C.): La felicidad contempla la esencia de las cosas, es decir las ideas de Dios, la identificación con el mismo practicando la virtud y para ser feliz hay que parecerse a la Divinidad lo más posible.

Para Zenón de Citio (fines del siglo IV a .C.) y su escuela: el objetivo de la conducta humana es la felicidad, estado que se alcanza con la fidelidad a la naturaleza y a la razón.
    
Para Aristóteles (384-322 a.C.) : la felicidad consiste en algún tipo de actividad, con la exclusión del placer por el placer, que no es una actividad sino una sensación. A esa actividad conduce la razón, en cuanto la misma se busque y consiga por sí misma, basándose en la prudencia para alcanzarla. La verdadera felicidad consiste en hacer el bien” “La  verdadera felicidad está en el libre ejercicio de la mente”

Para Epicuro (341-270 a.C.), “la felicidad se reduce  al placer y a la ausencia de dolor”

En el Bhagavad Gita (texto clave del hinduísmo- Siglos IV a II (a.C.), se dice que la felicidad perfecta y eterna, deriva de la unión con Brahma.

Jesucristo (n. año 747 de la fundación de Roma (año cero de la era cristiana) y + 33 a. después- ) dijo:  Son felices: “quienes escuchan la palabra de Dios, y le obedecen” (Lc. 11,28); “quienes creen sin haber visto (Jn. 20,29); “quienes practican la caridad con los necesitados” (Lc. 14,14); “los humildes y serviciales con sus hermanos (Jn. 13,17). En el Sermón de la Montaña (Mt.5, 3 a 12): “-Dichosos los que reconocen su necesidad espiritual, pues el reino de Dios les pertenece/-Dichosos los que están tristes, pues Dios les dará consuelo/-Dichosos los de corazón humilde, pues recibirán la tierra que Dios les ha prometido/-Dichosos los que tienen hambre y sed de hacer lo que Dios exige, pues Él hará que se cumplan sus deseos/ -Dichosos los que tienen compasión de otros, pues Dios , tendrá compasión de ellos./-Dichosos los de corazón limpio, pues ellos verán a Dios/-Dichosos los que procuran la paz, pues Dios los llamará hijos suyos/-Dichosos los que sufren persecución por hacer lo que Dios exige/ pues el reino de Dios les pertenece/ -Dichosos ustedes, cuando la gente los insulte y los maltrate, y cuando por causa mía los ataquen con toda clase de mentiras. Alégrense, estén contentos, porque van a recibir un gran premio en el cielo; pues así también persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes”

El Talmud: “Estaremos felices y alegres contigo (Dios), con tu Torá”

Para Séneca (47-65 d.C.), “si quieres vivir feliz, no te importe que te crean tonto”

Para  San Agustín (354-430  d.C.), la felicidad verdadera y el objetivo último del comportamiento humano es la sabiduría que se halla en el interior de uno mismo, que nos muestra a Dios y nos revela la conciencia.

Para  Mahoma (h. 570-632 d.C.), al lado de la dificultad está la felicidad. Él acostumbraba a decir, que Dios había puesto su felicidad en tres cosas: la oración, las mujeres y la fragancia.

El  Corán (h. 610-631  d.C.), “la verdadera felicidad y la paz, se pueden encontrar mediante el cumplimiento de los mandamientos, del Señor de los mundos”

Para Maimónides (1135-1204), “todo enfermo tiene el corazón agobiado y todo sano rebosa de felicidad”.”Hacer justicia (tzedaká) , es una ley (mitzvá) a través de la cual se adquiere mérito, felicidad y paz espiritual.”

Para Descartes (1596-1650), “la felicidad es el fin de la vida humana”.La verdadera riqueza y felicidad es saber que: “sólo nuestros pensamientos nos pertenecen”

Para  Pascal (1623-1662): “la felicidad es un artículo maravilloso, cuanto más se da, más le queda a uno”. “Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez” “La felicidad total del hombre consiste en disfrutar de la estimación de los demás”

Para Spinoza (1632-1677), “El amor por una cosa eterna e infinita, alimenta el alma de pura alegría y la libra de toda  tristeza”, lo que es muy de desear y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas.

Para Locke (l632-1704), “los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”

Para Leibniz (l646- 17l6), “La felicidad es la adecuación de la voluntad humana a la realidad.. La perfección es ser feliz y esa felicidad radica muy fundamentalmente en el amor”

Para Hume (1711-1776), “el fin último del acto humano es la felicidad”

Para Kant ( 1724-1804), “es el estado de un ser racional , al cual en su vida todo le va bien, según su deseo y voluntad” “La felicidad no brota de la razón, sino de la imaginación”

Para Hegel (1770-1831), la felicidad, el gozo o la satisfacción, no son el principal objetivo del hombre, y ella no se encuentra en los grandes acontecimientos. Los momentos felices de la historia fueron páginas en blanco.

Para Schopenhauer (1788-1890), la felicidad es una ilusión, dado que lo único que digamos existe, es la ausencia de dolor. La felicidad es una meta inalcanzable para el ser humano.

Para A. Comte (1798-1857), “vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad”

Para John Stuart Mill (1806-1873), La felicidad es la satisfacción entre otros, de los placeres superiores. ”Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo”

Para Kierkegaard (1813-1855), “la puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla, si uno la empuja, la cierra cada vez más”

Para Nieztsche (1844-1900), “el destino del hombre está hecho de  momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de  épocas felices” “La felicidad consiste en el placer asociado a la fuerza vital que hay en uno y se experimenta cuando lucha”

Para Freud (1856-1939), “la felicidad consiste fundamentalmente en evitar el dolor y el sufrimiento; es imposible de lograr, pero no debe dejar de buscarse, porque si no la vida carecería de sentido” “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra, serlo”

Para Bertrand Russell  (1872-1970), “carecer de algunas cosas que uno desea, es condición indispensable de la felicidad”

Para  C.S.Jung  (1875-1961), “aún una vida feliz, no es factible sin una cuota de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido, si no estuviera  balanceada con la tristeza” “Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad.

Para Karl Jaspers (1883- 1969): “La felicidad es el sentimiento de poder que se ha hecho dominante, cada uno de nosotros quisiera, si fuese posible, dominar en todos los hombres, preferentemente a Dios”

Para Heidegger (1889-1976), “la felicidad es una mera ilusión, y apenas la dejamos, estamos abocados a la muerte”

Para Sartre (1905-1980), “la felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”

                 Pensadores, escritores y prohombres

Para Cervantes (1547-1616), “cada uno es artífice de su ventura”

Para  Shakespeare (1564-1616), “sería muy poco feliz, si pudiera decir hasta que punto lo soy”

Para  Franklin  (1706-1790), “la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces; sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”

Para Goethe (1749-1832), “la felicidad nace de la moderación”

Para  Artigas  (1764-1850), “no tengo más enemigos que los que se oponen a la felicidad” “Que los más infelices sean los más privilegiados”

Para Thomas Chalmers (1780-1847); “La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”

Para Bolívar (1783-1930)): “El fundamento verdadero de la felicidad: la educación”

Para Víctor Hugo (1802-1885), “la suprema felicidad de la vida, es saber que eres amado por tí mismo, o más exactamente, a pesar de ti mismo”

Para Lincoln (1809-1865): “Las personas no son felices a menos que estén dispuestas a serlo


Para Flaubert (1821-1880), “ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos”

Para Tolstoi (1828-1910), “el secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace” “No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás”

Para G. B. Shaw (1856-1950): “No tenemos derecho a gozar de  felicidad, si no la creamos en torno nuestro”

Para Gandhi (1869-1948); “La felicidad huye de quien  la busca. Ella viene sólo del interior.

Para André Gide (1869-1951): “El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por encontrar placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo”

Para Herman Hesse (1877-1962): “La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz”

Para André Maurois (1885-1967): “¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu”

Para Mauriac (1885-1970):  “Qué feliz yo moriría después de hacer feliz a un ser humano!”

Para  Jean Cocteau  (1889-1963): “Es muy difícil hacer bella la felicidad. Una felicidad que sólo es ausencia de desdicha, es cosa fea”

Para Pearl S. Buck (1892-1973), “muchas personas se pierden las pequeñas alegrías, mientras aguardan la gran felicidad”

Para Thornton Wilder  (l897-1975): “Los mejores momentos de la vida, vienen por sí solos, no tiene sentido esperarlos”

Para A. de Saint-Exupery  (1900-1944), “si quieres comprender la felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin”

Para Simone de Beauvoir (1908-1986), “las personas felices no tienen historia”

Para Jean Anouilh (l910-1987): “No hay que creer exageradamente en la felicidad, sobre todo cuando se es de buena raza. No se consiguen más que decepciones”

 Para Albert Camus (1913-1960): “No es vergonzoso preferir la felicidad”. “Quien encuentra la paz en su hogar, ya sea rey o campesino, es el más feliz de los humanos” “Debería darnos vergüenza ser felices nosotros solos””.

Para Ana Frank (1929-1945):”Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro y que pase lo que pase, volverás a ser feliz”
    
Para Vargas Llosa (n. 1936): “Sólo un idiota puede ser totalmente feliz”

No hacer


De Kapov:

Me gustaría entresacar fragmentos de la obra Guerra y Paz que me han impresionado especialmente y para comenzar he elegido este que trata sobre la ociosidad. No tiene desperdicio:

Nos enseña la Biblia que la ociosidad, la ausencia de todo trabajo, era condición de la beatitud del primer hombre antes de su caída. El amor a la ociosidad sigue siendo el mismo en el hombre caído aunque la maldición pesa siempre sobre él, no tanto porque tengamos que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, sino porque nuestras cualidades morales no nos permiten ser felices en el ocio. Una voz misteriosa nos acusa siempre de que estamos ociosos. Si el hombre pudiera verse en un estado en el que, permaneciendo ocioso, se sintiera útil y cumpliendo con su deber en el ocio, encontraría una buena parte de su felicidad primitiva”.

Hoy os propongo meditar y comentar sobre el curativo “no hacer” que tanto bien haría a nuestras vidas.

Estreno columna en MiCiudadReal

Eusebio García del Castillo me ha propuesto colaborar en MiCiudadReal y yo he accedido con gusto a tener una sección llamada Contornos, a pesar de que me asedia un trabajo continuo que no me aturde tanto como la angustia incesante de dar vueltas en torno a él como una mosca anoréxica de detritus, siempre con el mismo zumbido ¿para qué? 

Desde luego que no tendría sentido formular esta pregunta si la contestase una serie de consideraciones prácticas como ganar los garbanzos, pagar las hipotecas y tener perro que me ladre y lugar donde caerme muerto. Lo que (me) ocurre es que planteo esta pregunta desde un punto de vista más subjetivo: ¿me satisface realmente esto? ¿Obtengo placer por cumplir con mi oficio? ¿Merece la pena? ¿No son mi libertad y mis expectativas algo más modestas o algo más grandes? ¿No prefiero algo más sencillo, humilde y simple? ¿No prefiero algo más variado, más peligroso o más activo?

Una montaña de exámenes, otra de trabajos, una edición de fábulas del XVIII a medio hacer, investigaciones, poemas, historias, proyectos, deseos que me rondan por la cabeza y, encima, esa enfermiza e insaciable curiosidad, ese infantil deseo de saberlo todo (y no tanto de experimentarlo todo) que me ha hecho acumular una biblioteca bastarda de respuestas posibles a una única pregunta, informulable por más que Kant dijera haberla hallado. 

Steiner nos informa de que el último hombre sabio omnímodo que pudo asegurar "tengo una vaga idea de todo", quizá incluso de sí mismo, fue Leibniz, que aún creía en la consistencia y positividad del mundo; después ha venido la era de los especialistas y ahora mismo la de los pantallófilos; desde luego no nos comparamos, no podemos, con esas grandes y enciclopédicas cabezas, pese a lo cual, muchos, como yo mismo, insistimos en rodearnos de libros y cabezas pensantes como una muralla china contra la presunta barbarie o prolongar nuestra feble memoria con otra de papel y discos duros con la vaga esperanza de entender algo, aunque sea lo más cercano, o por lo menos hacer un mapa o una brújula que no nos desoriente.

Pero te das cuenta de que todo eso es en el fondo un derrubio, un delta, un estercolero, unas afueras, una muralla de aislamiento o muro a lo Pink Floyd, una fáustica declaración de derrota y de insuficiencia suma. Hasta los libros, lejos de asumirla, se forran contra la hostilidad exterior, como si tuvieran frío de esa desértica y caótica intemperie, tan estimulante para Nietzsche

¿Merece la pena? te inquieren en el examen de fin de existencia, tras una corta sesión de auto-powerpoint. Nadie se atreve a formular respuesta. Y uno tiene la sensación de que es precisamente esa cuestión la fundamental, no la del ¿para qué? ni la de Kant. Algo tiene que ser merecedor de tanto sufrimiento. Pues si tus males tienen remedio, ¿por qué preocuparte? Y si no lo tienen ¿para qué te vas a preocupar? Pero ese algo es lo que el amor tiene de simpatía o compasión, no precisamente lo que tiene de sexo o hipoteca. Echar una mano al otro sin que ello te esclavice. Así de sencillo, así de complicado.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Oskawa

La situación del país (y de El País, según se ha visto en su desahucio), si es que esto es un país, se parece mucho a la que describe Bertolt Brecht en Hundimiento del barco Oskawa por su tripulación. Yo diría que, por lo que mancha, el Oskawa debía tener un capitán griego; o por lo menos un capital griego. Cualquiera diría que a esos marineros les pagaban tan magníficamente como Eusebio paga a los colaboradores de Miciudadreal. Pero dejo simple el ladrillazo poético de ese alemán desvergonzado y vitriólico, que creo más efectivo que cualquier consideración otra, y ustedes dirán, si quieren decir, o les dejan, que esa es otra (consideración). Debe tenerse en cuenta que en 1921 hubo un crack previo al del 29 a consecuencia de la adaptación de la economía europea a la posguerra, y en Alemania iban las cosas como a la Markel, a quien nadie ha conseguido darle el arponazo final, pero al revés, o sea, como a nosotros ahora:

A comienzos de 1922
me embarqué en el "Oskawa", un vapor de seis mil toneladas,
construido cuatro años antes con un costo de cuatro millones de dólares
por la United States Shipping Board. En Hamburgo
tomamos un flete de champán y licores con destino a Río.

Como la paga era escasa,

sentimos la necesidad de ahogar
en alcohol nuestras penas. Así,
varias cajas de champán tomaron
el camino del sollado de la tripulación. Pero también en la cámara de oficiales,
y hasta en el puente y en el cuarto de derrota,
se oía ya, a los cuatro días de dejar Hamburgo,
tintineo de vasos y canciones
de gente despreocupada. Varias veces
el barco se desvió de su ruta. No obstante, gracias a que tuvimos mucha suerte, llegamos
a Río de Janeiro. Nuestro capitán,
al contarlas durante la descarga, comprobó que faltaban
cien cajas de champán. Pero, no encontrando
mejor tripulación en el Brasil,
tuvo que seguir con nosotros. Cargamos
más de mil toneladas de carne congelada con destino a Hamburgo.
A los pocos días de mar, se apoderó de nosotros la preocupación
por la paga pequeña, la insegura vejez.
Uno de nosotros, en plena desesperación,
echó demasiado combustible a la caldera, y el fuego
pasó de la chimenea a la cubierta, de modo que
botes, puente y cuarto de derrota ardieron. Para no hundirnos
colaboramos en la extinción, pero,
cavilando sobre la mala paga (¡incierto futuro!), no nos esforzamos
mucho por salvar la cubierta. Fácilmente,
con algunos gastos, podrían reconstruirla: ya habían ahorrado
suficiente dinero con la paga que nos daban.
Y, además, los esfuerzos excesivos al llegar a una cierta edad
hacen envejecer en seguida a los hombres inutilizándolos para la lucha por la vida.
Por lo tanto, y puesto que teníamos que reservar nuestras fuerzas,
un buen día ardieron las dínamos, necesitadas de cuidados
que no podían prestarles gente descontenta. Nos quedamos
sin luz. Al principio usamos lámparas de aceite
para evitar colisiones con otros barcos, pero
un marinero cansado, abatido por los pensamientos
sobre su sombría vejez, para ahorrarse trabajo, arrojó los fanales
por la borda. Faltaba poco para llegar a Madera
cuando la carne empezó a oler mal en las cámaras frigoríficas
debido al fallo de las dínamos. Desgraciadamente,
un marinero distraído, en vez del agua de las sentinas,
bombeó casi toda el agua fresca. Quedaba aún para beber,
pero ya no había suficiente para las calderas. Por lo tanto,
tuvimos que emplear agua salada para las máquinas, y de esta forma
se nos volvieron a taponar los tubos con la sal. Limpiarlos
llevó mucho tiempo. Siete veces hubo que hacerlo.
Luego se produjo una avería en la sala de máquinas. También
la reparamos, riéndonos por dentro. El "Oskawa"
se arrastró lentamente hasta Madera. Allí
no había modo de hacer reparaciones de tanta envergadura
como las que necesitábamos. Sólo tomamos
un poco de agua, algunos fanales y aceite para ellos. Las dínamos
eran, al parecer, inservibles y por consiguiente
no funcionaba el sistema de refrigeración y el hedor
de la carne congelada ya en descomposición llegó a ser insoportable para nuestros
nervios alterados. El capitán,
cuando se paseaba a bordo siempre llevaba una pistola, lo que constituía
una ofensiva muestra de desconfianza. Uno de nosotros,
fuera de sí por trato tan indigno,
soltó un chorro de vapor por los tubos refrigeradores
para que aquella maldita carne
al menos se cociera. Y aquella tarde
la tripulación entera permaneció sentada, calculando, diligente,
lo que le costaría la carga a la United States. Antes de que acabara el viaje
logramos incluso mejorar nuestra marca: 
ante la costa de Holanda, se nos acabó pronto el combustible y,
con grandes gastos, tuvimos que ser remolcados hasta Hamburgo.
Aquella carne maloliente aún causó a nuestro capitán
muchas preocupaciones. El barco
fue desguazado. Nosotros pensábamos
que hasta un niño podría comprender
que nuestra paga era realmente demasiado pequeña.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Por qué hago huelga

Por los demás en que me incluyo; me lo piden los alumnos, esos mismos alumnos que acosan a otros alumnos, los que me han puesto un examen el día de la huelga (porque hay profes que ponen los exámenes a su conveniencia y otros a los que les fijan los exámenes los alumnos, yo entre ellos), pero también esos otros alumnos que no acosan a nadie, quieren tener un futuro y les interesa aprender algo. Porque, aunque no creo en la efectividad de las huelgas en esta pseudodemocracia, que ni siquiera reconoce una iniciativa legislativa popular que pueda considerarse como tal, espero cambiar el sistema por otro verdaderamente representativo, y por último, aunque no lo último, porque alguna razón debe haber en los sentimientos y, cuando los ricos tienen más derechos que deberes y los pobres más deberes que derechos, si todos somos iguales, la carga ha de ser más equilibrada. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Contornos

Engolosina la palabraja; incluso pensube titular así, no anó, un prójimo libro de osepía, que es poesía pero en revuelto, mexplico, un todo inorganicero. La quiero así porque una presunta crítica literaria me dijo que mi primer mugido lírico carecía de unidad. Eso de ser divisible, nada atómico y sí anatómico, de no ser uno, anónimo pronombre habitual al escomienzo de mis escrituras, se me quedó, porque el criticio matemático de un primer librato de poesía quema que es una barbaridad, una melenidad de mal pelaje, sobre todo a vacas como yo, que pretendieron decir mu, no mucho y sin fin, como hacen todas; yo me quedaré en los confines y los andurriales, esto es, en los contornos y andenes y afueras de todo y de la unidad, con los locos, los muertos, los enfermos, los chabolistas, los chatarreros, los almacenes, los árboles en familia o en ringlera, las estaciones, los caminos, las aradas y los depósitos de agua, el que ni siquiera es uno, el excluido/exclusivo, el sin cara japonés, el donnadie sin don.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Igualdad


Félix Mejía advertía ya en el siglo XIX que el problema de España era en primera instancia de índole ética y jurídica y solamente en segunda económico-político, que había sobre todo una enorme falta de justicia. En España los pobres tienen más deberes que derechos y los ricos más derechos que deberes, y si esto fue fundamental a la hora de arruinar la desamortización, también lo es ahora para arruinarnos a secas. Si todos somos iguales, deberíamos serlo también en eso. Pero unos son más iguales que otros, Orwel dixit. El capitalismo liberal es el que ha conducido al mundo a la crisis económica: el pastel nunca deja de crecer. Lo estamos viendo ahora otra vez como en el 29; la única diferencia es que ya no se tiran por la ventana los banqueros, sino los desahuciados de la clase media; en eso hemos ¿mejorado? gracias a... bueno, dejemos a Dios aparte, que seguro que no tiene que ver en esto. Quienes tienen más derechos que obligaciones (véase su cohorte de abogados) vale a ojos de un político/banquero, da igual, más que mil pobres con más obligaciones que derechos (si no véase su cohorte de agobiados). Los católico-liberales ocultan que tanto Juan Pablo II como sus predecesores han condenado explícitamente el capitalismo moderno y contemporáneo, así como el liberalismo económico y político (no sólo el filosófico), y advertido que la injusticia y el fracaso del socialismo no hace del capitalismo una alternativa válida para la construcción de un orden social cristiano.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Una traducción del oficialés

De Cristina Fallarás:

Leo una noticia en ElMundo titulada: El PP, decidido a 'frenar la escalada de desahucios' con normas 'eficaces'.

La reproduzco y a continuación un diccionario para interpretarla.

El PP se ha mostrado decidido, por boca de su portavoz en el Congreso, Alfonso Alonso, a "frenar la escalada de desahucios (1), que ha aumentado en un 20% este año, con normas eficaces (2) y desde una posición pragmática (3)".

Así, recogiendo de manera explícita las instrucciones recibidas del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y las propuestas, tanto del Grupo Socialista, como "de los estamentos judiciales (4)", el dirigente popular ha declarado el firme propósito (5) del partido de Gobierno de "proteger" a las familias afectadas por el impago de hipotecas a consecuencia del desempleo y la crisis.

En rueda de prensa, Alonso ha recordado que el Gobierno del PP fue el primero en regular sobre los desahucios al promover el Código de Buenas Prácticas (6) del pasado mes de marzo, cuyos resultados ha defendido.

"No sólo estamos abiertos al diálogo (7), sino a que el diálogo sea fértil y acabe en acciones ejecutivas  (8) en el menor tiempo posible (9)", ha dicho en relación con la propuesta del PSOE y la reunión prevista entre los Grupos en el Congreso y entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la socialista Elena Valenciano.

"No vamos a disputar protagonismo con nadie", ha declarado, al tiempo que ha agradecido que el PSOE abandone el "no" como estrategia de oposición (10), y colabore en las soluciones a los problemas, cuando "las propuestas son prácticas (11),". "Necesitamos acreditar a los ciudadanos que los políticos somos útiles (12),", ha admitido.

(1) Escalada de desahucios

Nombre que se le adjudica a la escalera donde uno o más vecinos están pendientes de que les echen a la calle, con o sin niños, sin o sin contemplaciones.

(2) Normas eficaces

Apelativo que se utiliza para nombrar aquellas medidas que se insinúan sin nombrarse porque nunca existirán.

(3) Posición pragmática

Lugar donde se colocan los individuos que ostentan el poder para negar aquello que es humano.

(4) Estamentos judiciales

Aquellos recovecos detrás de los cuales todo es posible.

(5) El firme propósito del partido de Gobierno

Muletilla que define una medida a tomar que jamás será tomada.

(6) Código de Buenas Prácticas 

Nada.

(7) Abiertos al diálogo

Muletilla que define la posición en la que aquellos que están en el poder se encastillan para no escuchar.

(8) Que el diálogo sea fértil y acabe en acciones ejecutivas

Nada.

(9) El menor tiempo posible

Espacio temporal que redefine la infinitud del universo.

(10) Estrategia de oposición

Pacto por el cual los políticos que no gobiernan bailan una cueca con los que sí lo hacen para seguir todos donde estaban.

(11) Las propuestas son prácticas

Nada.

(12) Acreditar a los ciudadanos que los políticos somos útiles

Ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja, ja, ja, ja ,ja,

jueves, 8 de noviembre de 2012

Pragmalingüística del disfemismo y la descortesía

Hay una tesis maravillosa de Juan Carlos Díaz Pérez de la que se puede sacar a manos llenas un inaudito arsenal de procedimientos retóricos para ajustar el lenguaje a la deformada realidad que refleja el espejo cóncavo de España. Desde el marcador de descortesía no te jode a la metáfora hiperbólica "la Merkelona está para que le den un arponazo", la hipérbole suelta "eres más falso que un amigo de Facebook" o los adjetivos epidémicos, como en "la monarquía parasitaria", aunque también hay "parásito del parásito", entendiendo por tal Urdangarín/Urmangarín. Hay procedimientos de lo más variado: el enunciado capcioso que incluye petición de principio, la wertgüenza, vomistar, garrafone y los gabachos de orange, la gallina culeca, la forma de gobierno forrarquía charlamentaria, el perrodismo, las perolatas, el pobretariado, la burresía, la gusticia, el moudridismo, los pepeciatas, el Feminazismo, la Esperrancia, la Esperatriz, la Espeonza de Aguírrete y no te mees, la malérrima o la masma (más mala), los huelgazanes, los pequeñecos, los yayoflautas, curaflautas, putiflautas y poliflautas, rajonianos (o rajoideos, rajoyistas, marianeros o marianistas...) El superhéroe Digodiegomán, los gafapastas culiparlantes vendehúmos, los catalanocallantes, las diputas, los socialatas, los fallerófilos y guintoniqueros, la que soraya una cuestión, lo pedrojotesco, los gomorreicos supersodomitas, hacer despiporreboard o edredoning, la desmemoria histórica megaflipante o la memoria histérica y malapropismos como Je suis desoriné, Malandroff o mein despiporricht. Pero ya se sabe:


Los hermanos Pinzones
eran unos mari… neros,
que se fueron con Colón,
que era otro mari… nero.
Y se fueron a Calcuta
en busca de nuevas… rutas
y conquistaron Camboya
con la punta de la… espada,
y a los indios motilones
les cortaron los… caminos.
Una india muy maja
a Colón le hizo una… pipa;
al piloto Pedro Angulo
le quisieron dar por… muerto,
y a su hermano Bobadilla
le llenaron de la… ureles,
y a la Reina de Castilla
le gustaban las… natillas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Errores en las citas

De por ahí:

Hete aquí la lista fatídica que han elaborado 1.000 hombres sobre los siete errores más comunes que cometen las mujeres en las primeras citas:

Airear la ropa sucia: hablar de tu ex novio. Wade asegura que “un hombre quiere saber dónde se mete si existe la posibilidad de empezar una relación, pero no limpiar el desastre que dejaron sus predecesores”.

Solución: “Guárdatelo para más tarde... o nunca lo cuentes”.

Pónerselo demasiado fácil. “Los hombres adoran los retos. Sé alegre, tímida y juguetona durante tu cita. Los hombres que sienten haber ganado algo estarán más excitados por volverte a ver”.

Solución: “Juega en su terreno”.

Ser vaga. “Trátalos como si estuvieses en una reunión de negocios. Tienes una hora para demostrar la buena inversión que eres. Las mujeres evitan hablar de sus cualidades y en su lugar prefieren hablar de lo aburrida que es su rutina. Suena demasiado a las tareas que los hombres odian".

Solución: “Conviértete en tu propia embajadora”.

Dar demasiada información. “Anticipar tu miedo a los payasos o tu alergia a los cacahuetes te hará parecer una hiperneurótica”.

Solución: "Reserva tus excentricidades hasta la cuarta cita".

Hacer tuyos sus gustos para conseguir la relación. “En las reglas de la atracción, el sexo opuesto tiende a imitar lo que le atrae. Desafortunadamente, las mujeres no saben venderse en este ámbito”.

Solución: "Sé honesta".

Abordar el tema del sexo. “Es desmotivador que una mujer te diga "no duermo con hombres en la primera cita" sin motivo aparante, durante su primer encuentro. Aún en el buen sentido, está advertencia te hace parecer estirada y poco creíble".

Solución: "Guárdatelo para ti misma, al menos hasta el beso de despedida".

Precipitarse. “El 53% de los hombres aseguraron que preferían mujeres que hablasen de sus metas y aspiraciones individuales, en lugar de tratar el tema de la boda y los niños”.

Solución: "Pregúntale sobre sus valores e ideales".

lunes, 5 de noviembre de 2012

Joaquín Sabina, Himno nacional


Anteproyectos para la letra del himno nacional (con perdón)

Ciudadanos, ni héroes ni villanos,
hijos del ayer, hay tanto por hacer.
Ciudadanos, tan fieramente humanos,
tan paisanos del hermano de Babel.
Alta montaña con puerto de mar,
clave de sol España. Atrévete a soñar.
Ciudadanos, en guerra por la paz
y la diosa razón mano en el corazón.
Ciudadanos, ni súbditos ni amos,
ni resignación ni carne de cañón.
Pan amasado con fe y dignidad
no hay nada más sagrado que la libertad.

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Facebook, apoteosis de la desvergüenza, exhibicionismo gratuito / y con publicidad en el pito, libro de caraduras, donde se puede entrar, pero no salir, como si fuera el cementerio, con sus cajas de zapatos y sus caras en la lápida, la muerte, sino convertido en un fantasma electrónico. Estoy aquí, mírame, contémplame, léeme, engánchate, estoy vivo, por fa, únete a mí, ponme flores, ponme mensajes, ponme pantallitas y fotitos, únete a la gran comunión universal de la gilipollez.