miércoles, 24 de septiembre de 2025

Estudian la longevidad en española de 117 años.

 Dossier

I

Científicos revelaron las claves de la longevidad de María Branyas Morera, la mujer que vivió 117 años, en Infobae, por Fermín Filloy, 24 Sep, 2025:

Un equipo internacional estudió sus antecedentes médicos, la genética y el estilo de vida. La describieron como “un ser humano extraordinario”.

Investigadores utilizaron un análisis multiómico

Investigadores utilizaron un análisis multiómico de alto rendimiento para comparar el genoma, microbioma y epigenoma de la persona más longeva del mundo con otras mujeres de distintas edades en Cataluña, buscando diferencias claves (guinnessworldrecords.com)

El análisis de los genes y el estilo de vida de María Branyas Morera ha arrojado luz sobre los factores que pueden contribuir a una longevidad excepcional, según un estudio publicado en Cell Reports Medicine y recogido por Nature. La investigación, liderada por Manel Esteller de la Universidad de Barcelona, se centró en la mujer que, hasta su fallecimiento el 19 de agosto de 2024, fue la persona más longeva del mundo, con 117 años.

El equipo científico realizó un estudio multiómico de alto rendimiento, analizando el genoma, microbioma y epigenoma de Branyas Morera y comparando estos resultados con los de cortes de mujeres de distintas edades de la misma región catalana.

Esta aproximación permitió distinguir entre los cambios moleculares asociados al envejecimiento y aquellos vinculados a la mala salud. Según Esteller, “es posible distinguir los cambios moleculares que ocurren en el cuerpo debido al envejecimiento de los que ocurren debido a la mala salud”.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la longitud de los telómeros de Branyas Morera. Según los autores, aunque estos tramos de ADN repetitivo, que protegen los extremos de los cromosomas, eran excepcionalmente cortos —una característica normalmente asociada a enfermedades relacionadas con la edad—, la supercentenaria no presentaba tales patologías.

A través de la comparación

A través de la comparación de resultados moleculares entre María Branyas Morera y cohortes de otras edades, la ciencia logró distinguir entre los procesos asociados al envejecimiento natural y aquellos vinculados directamente con la mala salud (guinnessworldrecords.com)

“Esto nos indica que la pérdida de telómeros no está necesariamente asociada con una enfermedad, sino simplemente con la edad”, afirmó Esteller a Nature.

El estudio también identificó variantes genéticas en Branyas Morera que ofrecen protección frente a enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y diabetes, y no halló variantes asociadas a un mayor riesgo de enfermedades graves como el Alzheimer. “Presentaba variantes en genes que, en otros seres como perros, gusanos y moscas, se asocian con una longevidad extrema”, explicó Esteller. “Tuvo suerte en la lotería genética”.

No obstante, la genética no fue el único factor relevante. Los análisis de sangre de Branyas Morera mostraron niveles bajos de colesterol LDL (“malo”) y altos de colesterol HDL (“bueno”), lo que sugiere un metabolismo lipídico eficiente. Además, sus marcadores de inflamación eran bajos y su sistema inmunitario se mantenía robusto: a los 113 años, fue la persona de mayor edad en España en superar la COVID-19. “A veces, nuestras células inmunitarias se vuelven un poco desleales y empiezan a atacar a nuestras propias células, causando inflamación”, señaló Esteller. “No había nada parecido”, añadió.

La investigación identificó que María

La investigación identificó que María Branyas Morera contaba con variantes genéticas que ofrecían cierta protección frente a enfermedades frecuentes en la vejez, como las cardiovasculares o el deterioro cognitivo /EFE/ Archivo / Jordi Bedmar

El microbioma intestinal de Branyas Morera también resultó notablemente saludable, con altos niveles de Bifidobacterium, un género de bacterias beneficiosas, siempre según los científicos.

Este perfil bacteriano, más propio de una persona joven, probablemente se vio favorecido por su dieta, que incluía tres porciones diarias de yogur. Además, su estilo de vida incorporaba una dieta mediterránea y ejercicio regular, factores que, según los investigadores, contribuyeron a su longevidad. “Nuestros genes son las cartas en una partida de póquer. Pero lo que realmente importa es cómo los jugamos”, reflexionó Esteller.

La disposición de Branyas Morera a colaborar con la investigación fue destacada por el equipo. “Era una persona muy humilde”, recordó Esteller. “Decía: ‘Mi único mérito es estar viva’”.

La investigación, aunque exhaustiva, reconoce sus limitaciones por basarse en un solo caso. Mayana Zatz, genetista de la Universidad de São Paulo, subrayó a Nature que “sería interesante comparar los hallazgos con supercentenarios de otras poblaciones”.

Los científicos no hallaron en

Los científicos no hallaron en el perfil genético de María Branyas Morera variantes asociadas a un riesgo elevado de desarrollar enfermedades como el Alzheimer, aportando pistas sobre la influencia genética en la longevidad

En la publicación científica, los autores resumieron: “La longevidad humana extrema, ejemplificada por los supercentenarios, presenta una paradoja en la comprensión del envejecimiento: a pesar de su edad avanzada, mantienen una salud relativamente buena. Para investigar esta dualidad, hemos realizado un estudio multiómico de alto rendimiento en la persona viva más longeva del mundo, analizando su genoma, transcriptoma, metaboloma, proteoma, microbioma y epigenoma, y ​​comparando los resultados con cohortes emparejadas más amplias".

“Estos hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre la biología del envejecimiento humano, sugiriendo biomarcadores para un envejecimiento saludable y posibles estrategias para aumentar la esperanza de vida. La extrapolación de nuestros resultados a la población general requerirá cohortes más grandes y estudios prospectivos longitudinales para diseñar posibles intervenciones antienvejecimiento”, añadieron los expertos.

Al tiempo que remarcaron: “La imagen que surge de nuestro estudio, aunque derivada sólo de este individuo excepcional, muestra que la edad extremadamente avanzada y la mala salud no están intrínsecamente vinculadas y que ambos procesos pueden distinguirse y analizarse a nivel molecular”. María fue calificada como "un ser humano extraordinario" por la ciencia.

La historia de María Branyas Morera

La longevidad de Branyas se atribuye a factores como una dieta mediterránea equilibrada, actividad física moderada y la ausencia de hábitos perjudiciales para la salud, como el consumo de tabaco o alcohol. Su residencia en Olot (Cataluña), una región del sur de Europa reconocida por favorecer una vida más larga, también influyó de manera significativa.

A lo largo de su vida, Branyas fue testigo de acontecimientos históricos como la guerra civil española, la segunda guerra mundial, la pandemia de gripe de 1918 y el Covid-19.

Nacida en San Francisco el 4 de marzo de 1907, tras la migración de sus padres desde España y México a Estados Unidos, vivió en Texas y Nueva Orleans antes de que su familia regresara a España en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, para establecerse en Cataluña.

II

 “Estudiadme, aprended de mí”: desvelados los secretos de la longevidad de María, la anciana catalana que murió con 117 años, en El País, Miguel Ángel Criado, 24 SEPT 2025:

El estudio de muestras de la supercentenaria española muestra las claves de su excepcional genética y da pistas para un envejecimiento saludable. Maria Branyas vivió la muerte de sus padres, su marido, sus hermanos y hasta su hijo. La imagen, cedida por la familia, es de su 117 cumpleaños.

María Branyas Morera nació el 4 de marzo de 1907 en San Francisco (Estados Unidos), unos meses después del terremoto que destruyó la ciudad. Empezada la I Guerra Mundial de 1914, su padre murió de tuberculosis en el barco que traía a la familia de regreso a España. Aquí, aun una niña, fue testigo de la pandemia de gripe de 1918. Durante la Guerra Civil trabajó de enfermera en el frente republicano junto a su marido, médico. Fue testigo de la II Guerra Mundial, de la llegada del hombre a la Luna en 1968, de la caída del Muro de Berlín en 1989, del cambio de milenio, en 2020 superó una infección por covid... En todos esos años, vio morir a sus padres, a sus hermanos, incluso, la cruz que más dolió, a su hijo. En 2023 se convirtió en la persona viva de mayor edad del planeta. Durante los últimos años de su vida y hasta poco antes de morir, en agosto del año pasado, un grupo de científicos le tomó varias muestras. Sus resultados, recién publicados en Cell Reports Medicine, muestran las claves de su longevidad.

“Estudiadme, aprended de mí”, cuenta Manel Esteller que le dijo María al poco de conocerla. Jefe del grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, Esteller es el autor sénior de esta investigación en la que han participado una cuarentena de científicos. Supo por la prensa que vivía cerca de donde tiene el laboratorio, así que se empeñó en conocerla y poder estudiarla. “Contaba que al llegar a los 100, a los 105 o a los 108 años, Dios se había olvidado de ella”, recuerda. Pero al poco recuperó el optimismo. “Se dijo, mira ya que estoy aquí, hago lo que puedo, disfrutando de la familia lo que me quede”, añade Esteller, que termina destacando que era “una persona muy generosa, muy amable, siempre con una sonrisa”.

Lo que ha hecho el equipo coordinado por Esteller es estudiar el sustrato biológico de la longevidad de María y su posible conexión con sus hábitos y su actitud ante la vida. En varias ocasiones de los últimos años, tomaron muestras de su saliva, sangre, orina y deposiciones para realizar un análisis multiómico. El neologismo se refiere a un conjunto de herramientas de la biología molecular. La más conocida es el análisis de su genoma, también popular es el estudio del microbioma. Menos conocidos son el transcriptoma (la expresión específica de los genes), la revisión de su metaboloma (los metabolitos resultado del funcionamiento celular), la proteómica (el campo dedicado a las proteínas) y la epigenómica, el campo en el que destaca el equipo de Esteller. Nunca se había estudiado la biología de una persona tan mayor tan a fondo.

“María tuvo una covid muy leve, algunos de los motivos de esa levedad quizá los sabemos ahora con este estudio”, dice Esteller. Uno es que tenía “un sistema inmune muy potente, unas células de defensa muy buenas”, detalla. Tenían una memoria muy larga, con el recuerdo de las infecciones que tuvo en sus 117 años. “Eran todavía muy eficientes para atacar a los microorganismos, pero al mismo tiempo, no atacaban a sus propios tejidos, es decir, no inducían esa inflamación tan típica de las enfermedades autoinmunes”, amplia. Aparte de la sordera en uno de sus oídos de cuando era joven, María envejeció con los típicos achaques de la edad para moverse, pero sin problemas cardíacos, sin tumores ni enfermedades neurodegenerativas.

Y eso que los primeros resultados de este análisis multiómico de María desvelaron que el lado oscuro de la vejez la acechaba. Uno de los marcadores más relacionados con el envejecimiento es la longitud de los telómeros, una especie de capuchones que protegen los extremos de los cromosomas. Pues María los tenía hasta en un 40% más cortos en comparación con una muestra de personas de todas las edades. “Estaban como la punta de un lápiz desgastado, casi no les quedaba nada. Pero a pesar de eso, su salud era buena. Eso nos permite deducir que los telómeros indican el paso del tiempo, pero no la mala salud que se relaciona con el paso del tiempo”, destaca Esteller. Este trabajo no invalida la conexión entre telómeros y envejecimiento, pero sí la aclara. “Son un cronómetro, van indicando la edad cronológica, es decir, nació en tal año. Pero no la edad biológica”, termina Esteller. De esta se encarga la epigenómica.

Como se puede apreciar en la fotografía (ver más abajo), María no aparentaba su edad. Y no es una impresión subjetiva. “Si me das tu ADN, puedo saber tu edad gracias a unas marcas químicas que hay encima”. Así explica Eloy Santos, investigador del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras y primer autor del estudio, lo que son los relojes epigenéticos. Usados ya en ciencia forense para determinar la edad de una víctima o su asesino, en el caso de María usaron una media docena de ellos. “Ninguno de los relojes epigenéticos, sin importar el tejido, daba con su edad. Ninguno pudo predecir de ninguna manera que esta señora tenía 116 años” comenta Santos, el miembro del grupo de Esteller que más visitó a María. La media obtenida de estos marcadores decía que Branyas tenía una edad biológica 23 años menor que lo que marcaba su documento de identidad.

Nadie le echaría 101 años a María Branyas en una imagen de 2008. Salvo una sordera y los achaques de movilidad propios de la edad, María no tuvo patologías cardíacas, tumores o trastornos neurodegenerativos.

El estudio de su microbioma confirma esa juventud biológica. Al comparar el perfil de su microbiota intestinal, tan relacionada como se sabe ahora con la salud física y mental, con la de una muestra de centenares de personas de hasta 91 años, vieron que era comparable al de una persona joven, casi adolescente. También comprobaron que conservaba un metabolismo del colesterol y lípidos muy eficientes. “No tenía ninguna alteración en las arterias, tenía las tuberías muy limpias”, apostilla Esteller. Para completar el perfil, detectaron que tenía una función mitocondrial excepcional. Las mitocondrias se encargan de la respiración celular y “en el caso de María eran máquinas de eliminar radicales libres y oxidación muy buenas”, termina.

Iñaki Martin-Subero, investigador ICREA y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del IDIBAPS de Barcelona, no ha participado en el estudio de las muestras de María Branyas. Pero sí conocía el trabajo de Esteller y su equipo, en el que han participado científicos de una veintena de instituciones. “Es un estudio extremadamente completo”, reconoce. “Con problemas como unos telómeros tan cortos o una metilación del ADN tan acelerada, no habría llegado a los 117 años si no tienes un sistema inmune potente o un microbioma que compensen los otros factores”, añade. Martín-Subero también destaca elementos que no se leen tan fácilmente en los genes, proteínas o mitocondrias. Con el estilo de vida saludable que llevó o todas las emociones que debió pasar perdiendo a tantos, “tuvo ser una persona muy equilibrada, sin estrés; no es tanto lo que vives, sino cómo lo encajas.

Martín-Subero le ve una limitación al trabajo, una que ya reconocen los autores, pero que es esencial: “La muestra es N=1, es decir, arroja luz sobre cómo María llegó a vivir tanto, pero no podemos decirlo de otros centenarios, para eso habría que estudiar a más y del mismo entorno”. El problema es que no hay tantos supercentenarios para estudiarlos. “Casos como el de María son tan extraordinarios que cada uno de ellos podría haber llegado a una edad tan avanzada por su propio camino”, añade y como han apuntado varios trabajos. El investigador apunta otra limitación, “a pesar de ser muy completo, el estudio incluye datos de cuatro tipos de muestras, pero no otras”. Martín-Subero se refiere a tejidos u órganos de María. Aquí la ética se impuso al interés científico.

La gráfica muestra el perfil del microbioma intestinal de María Branyas a sus 116 años. La comparación con centenares de muestras de otras personas desvela como los 'bifidus' casi se salen de la gráfica.

“Ya en vida extrajimos aquellas muestras que implicaran molestarla lo menos posible, que fueron saliva, sangre, orina y heces. No entramos a estudiar nada que implicara molestarla demasiado, porque una cosa es que sea generosa y preste sus muestras para el estudio y otra cosa es aprovecharse”, deja claro Santos. Coincide en que el trabajo habría ido más allá si hubieran analizado muestras de María una vez que se fue mientras dormía, el 19 de agosto de 2024, por ejemplo, de las neuronas de su cerebro libre de trastornos neurodegenerativos. “Si no queríamos molestarla más en vida, ¿cómo hacerlo después? No lo hicimos por respeto a María, a la familia", completa Santos.

Los investigadores coinciden en lo extraordinario del caso de María. No solo por su biología, sino por la ausencia de hábitos perjudiciales y su gran sociabilidad. Pero Santos no lo ve como una limitación, “que sea tan especial la hace más útil para la ciencia”, comenta. Esa utilidad es la que llevó a María a permitir que la visitaran y estudiaran. “Tenemos la concepción de que envejecer equivale a enfermedad y que una cosa tiene que ir necesariamente con la otra. Pero esta señora nos ha demostrado que hasta cierto punto esto no tiene por qué ser así”.

III

El secreto genético de la 'supercentenaria' Maria Branyas: un ADN privilegiado, un microbioma juvenil y 23 años menos de edad biológica, en El Mundo, Cristina G. Lucio, 24 septiembre 2025:

Un estudio liderado por Manel Esteller descubre las claves que permitieron a esta catalana que con 117 años fue la persona más longeva del mundo vivir una vida tan larga

Maria Branyas nació el 4 de marzo de 1907 en San Francisco (EEUU). Murió 117 años después, el 19 de agosto de 2024, en Olot (Girona), siendo la persona más longeva del mundo y después de haber vivido dos guerras mundiales, la guerra civil española, el franquismo y dos pandemias. Contrajo el Covid a los 113 años y lo superó sin complicaciones. Falleció en paz, mientras dormía, sin ninguna enfermedad grave.

¿Qué tenía de excepcional su organismo? Un equipo dirigido por Manel Esteller, jefe del grupo de Epigenética del cáncer del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras ha destapado las particularidades que hicieron posible esa extraordinaria longevidad.

Estudiando sus células, los científicos han podido diferenciar por primera vez los componentes del envejecimiento clásico, que están asociados a enfermedades, de los que caracterizan un envejecimiento saludable, como el de Branyas.

En las células de Maria había claras evidencias de su avanzada edad, apunta Esteller. "Había tres propiedades que indicaban que era muy vieja: la casi ausencia de las puntas de los cromosomas, los denominados telómeros [cuya longitud está asociada al envejecimiento], la presencia en su sangre de mutaciones asociadas con la edad, un fenómeno llamado hematopoyesis clonal; y finalmente unos linfocitos B que empezaban a expandirse con signos de malignidad", señala el investigador.

Sin embargo, su organismo también presentaba particularidades cuya influencia superaba con creces el impacto de esos signos del envejecimiento. "Tenía un genoma único con variantes que se han asociado a la longevidad incluso en otras especies", subraya Esteller, quien añade que, además, Branyas "tenía un perfil cardiolipídico excelente, con baja grasa mala, alta grasa buena y niveles de azúcar normales". Exhibía además "un sistema inmune aún potente", sin signos de inflamación. Finalmente, la 'supercentenaria' tenía un microbioma intestinal "casi juvenil", rico en bifidobacterias. Y, como guinda, presentaba una edad biológica muy inferior a la cronológica, tal y como demostraron los marcadores epigenéticos. "Poseía un decalaje de unos 23 años que hacía a sus tejidos 'sentirse' y funcionar como si fueran mucho más jóvenes", señala Esteller.

Branyas tenía indudablemente en su organismo unas cartas privilegiadas, pero también supo jugarlas bien, recuerda el investigador.

"Existen muchos factores externos a los que podemos atribuir una contribución a esta vida tan extensa", indica Esteller. La "ausencia de hábitos tóxicos, como el tabaco o el alcohol" es uno de ellos. "Otro sería una vida activa con ejercicio moderado y llena de relaciones familiares y de amigos hasta el final", detalla. Y una tercera pata sería una alimentación equilibrada "sin comida procesada ni exceso de grasa y un yogurt diario para enriquecer las bacterias buenas del intestino". Probablemente la restricción calórica involuntaria sufrida durante las guerras y la posguerra que la 'supercentenaria' vivió también contribuyeron a sostener su longevidad, explica.

Estrategias antienvejecimiento

"María fue una persona excepcional, con una sonrisa que iluminaba la habitación en la que estaba y un optimismo que nos hace mucha falta, fue un privilegio conocerla", recuerda Esteller, que propuso a Branyas estudiar las particularidades de su organismo y obtuvo una frase por respuesta: "Por favor, estúdienme y así podré ayudar a otros".

Mediante técnicas no invasivas, los investigadores tomaron muestras de Branyas y estudiaron en profundidad su perfil molecular, con análisis de su genoma, transcriptoma, metaboloma, proteoma, microbioma y epigenoma, tras lo que compararon los resultados con los de otras personas ancianas.

Las conclusiones de su trabajo permiten comprender mejor el envejecimiento y diseñar estrategias para abordarlo de forma específica, aseguran.

"María nos proporciona pistas de cuáles son los genes implicados en una longevidad larga y, al mismo tiempo, saludable. Por tanto, ahora podemos pensar en diseñar fármacos que, actuando sobre estas dianas, provoquen el 'efecto supercentenario' en el resto de la población", desgrana Esteller.

"Hasta ahora, la supervivencia de los humanos ha ido aumentando de promedio, pero algunos estudios recientes sugieren que estamos llegando a una meseta", añade. "Debemos aprender de estas excepciones a la regla sobre cómo no solo vivir más tiempo, sino mejor".

Los resultados, que publican en la revista Cell Reports Medicine, también pueden ayudar a profundizar en la comprensión de algunas enfermedades de la sangre, como la leucemia y los síndromes mielodisplásicos.

El equipo de Esteller está ahora embarcado en el estudio "del otro extremo de la longevidad": los casos de niños con progeria, que envejecen rápido y mueren en su adolescencia. "Queremos comprobar si ciertos fármacos que actúan sobre la química de material genético podrían enlentecer este envejecimiento tan agresivo y dar una esperanza para estos casos", adelanta el investigador.

Para Iñaki Martín-Subero, profesor investigador ICREA y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica en el IDIBAPS de Barcelona, la novedad que aporta este estudio "es la aproximación multiómica muy detallada en una persona excepcionalmente longeva. El estudio revela factores tanto genéticos como de estilo de vida asociados a una vida larga y sana", ha señalado en declaraciones a SMC España.

"Como los autores indican en el artículo, el análisis de una única persona hace que tengamos que ser cautelosos con las conclusiones", continúa. "Deberán ser validadas en más personas 'supercentenarias'. Sin embargo, son casos muy poco frecuentes, así que incluso el análisis de una sola persona creo que es muy interesante y revelador", concluye.

IV

Un análisis trata de identificar qué hizo a Maria Branyas vivir 117 años: “Es como si hubiera conservado juventud en su vejez”, en ElDiario.es, por Antonio Martínez Ron, 24 de septiembre de 2025:

El estudio detallado de los marcadores biológicos y moleculares de esta supercentenaria fallecida en 2024 muestra una “fascinante dualidad”, con señales de vejez extrema y de longevidad saludable.

Llegar a supercentenario (por encima de 110 años) sin tener ninguna enfermedad grave es tan excepcional que los científicos necesitan comprender cómo sucede. Este fue el caso de Maria Branyas, quien en el momento de su fallecimiento, en 2024, tenía 117 años y era la persona más longeva del mundo. 

Ahora, un equipo de investigadores, encabezados por el experto en envejecimiento Manel Esteller, ha analizado los marcadores biológicos y moleculares de esta mujer catalana en busca de la receta para alcanzar esta longevidad extrema con salud. Los resultados, que se publican este miércoles en la revista Cell Reports Medicine, no aportan el secreto para llegar a supercentenario, pero muestran una “fascinante dualidad”, al contener la presencia simultánea de señales de vejez extrema y de longevidad saludable. “Es como que hubiera conservado una juventud en su vejez”, explica Esteller a eDiario.es.

Para el trabajo, los científicos del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras y la Universidad de Barcelona (UB) han analizado el genoma, el metaboloma, el microbioma y el epigenoma de Maria Branyas, a partir de muestras de sangre, orina y saliva obtenidas de forma mínimamente invasiva. Aunque el equipo detectó signos inequívocos de envejecimiento, como los extremos de los cromosomas (los telómeros) acortados y una población envejecida de linfocitos B, Branyas también presentaba bajos niveles de inflamación crónica, un microbioma dominado por bacterias beneficiosas, características genéticas asociadas a una protección del corazón y el cerebro y una edad biológica inferior a la cronológica, determinada mediante marcadores epigenéticos.

Un plus de supervivencia

Para los autores, el elemento más interesante es que han podido diferenciar estos dos procesos sucediendo a la vez, el del envejecimiento que experimentamos todos y los rasgos que parecen haber protegido a Branyas de enfermar gravemente. “Ahora sabemos que hay factores que tienen que ver simplemente con hacerse viejo que no tienen que ver con la enfermedad de la vejez y otros que tienen que ver con la longevidad saludable”, destaca Esteller.  

El ADN de Branyas tenía unas variantes que le daban protección cardiovascular, protección contra la demencia y contra enfermedades metabólicas como la diabetes, enumera el científico. Tenía un sistema inmune que todavía funcionaba muy bien (fue la persona más vieja que sobrevivió al COVID 19), tenía bajo nivel de inflamación y las bacterias que vivían en su tracto digestivo eran antiinflamatorias. “También calculamos siete relojes epigenéticos y de promedio vimos que sus células se comportaban como si tuvieran unos 23 años menos”, apunta. “Todo esto le dio un plus de supervivencia”.

Aunque la limitación principal de este estudio es que se trata de un solo caso, Esteller defiende que es el primer paso para analizar lo que sucede en los supercentenarios y compararlos entre sí. Lo que quieren ver es si hay una forma común de llegar a estas edades extremas o hay varias. También quieren analizar si los rasgos de Branyas los han heredado sus hijas, que ahora tienen más de 90 años, y han comparado este caso con otros con centenarios y con miles de casos de la población general para detectar las diferencias. 

¿Qué es un supercentenario?

“Estamos en una fase de entender qué es un supercentenario y queremos ver qué marcadores o qué parámetros los hacen especiales”, detalla Salvador Macip, catedrático de medicina molecular en la Universidad de Leicester y coautor del estudio. “¿Enferman menos porque envejecen menos o envejecen menos porque enferman menos? Eso aún estamos lejos de saberlo”.

Para Macip, la gran aportación de este trabajo es que muestra lo complejo que es el envejecimiento. “Vemos que tiene muchas capas y es muy heterogéneo dentro del propio cuerpo”, señala. “Es decir, es heterogéneo entre personas, pero también heterogéneo dentro del propio organismo”. En general, cree que todo apunta a que determinadas condiciones metabólicas y la forma en que lucha tu cuerpo contra el daño pueden ser la clave de esta superlongevidad. “Parece claro que si te toca buena genética, vas a vivir mejor y envejecer mejor. Pero en los casos extremos, creo que es donde pesa más, incluso más que el entorno”. 

Esteller cree que la clave es una suma de muchos factores, incluidos algunos externos, como la alimentación y los hábitos saludables. “María era una persona que no tenía ningún consumo de tabaco ni de alcohol, que hacía hasta que pudo un ejercicio físico moderado diario, que tuvo una dieta bastante frugal y con un círculo de amistades y familiar que le daba mucho apoyo. O sea, tuvo muchas cosas que ayudaron”, asegura. “Para llegar a supercentenario primero tienes que ser afortunado y que tus padres te dejen un genoma adecuado, y después hay una serie de factores desde el medio físico, como la ausencia de factores tóxicos, que también te ayudan”.

“Lo que estamos viendo en los supercentenarios es un poco lo mismo que vemos en los animales de laboratorio a los que les conseguimos alargar la vida, que viven más que los otros en muy buenas condiciones hasta el final”, apunta Macip. “O sea, el envejecimiento es para casi todos como una pendiente que baja de manera progresiva, pero en los supercentenarios es una línea plana que baja de golpe al final”. “La idea es: ¿cómo podemos trasladar el efecto supercentenario a la población?”, resume Esteller.

Uno de los aspectos que ven en Maria Branyas a través de este análisis es que, por algún motivo, su cuerpo pudo detener los daños que en la mayoría de las personas acaban en una enfermedad grave y la muerte. “Por ejemplo, tenía dos mutaciones en su sangre que se asocian a enfermedad normalmente, pero ella no la tenía”, revela Esteller. “Quizá de aquí a cinco o diez años hubiera tenido una leucemia, pero había resistido a la enfermedad”. “Lo que nos gustaría es ver qué genes protectores tienen o qué programa de reparación, o de control de daño, los hace diferentes de las personas normales”, concluye Macip. Y tal vez, ya sea a través de terapia génica o como el desarrollo de fármacos, lo que aprendamos del caso extraordinario de Maria Branyas nos termine ayudando a todos a envejecer mejor.

Interesante y revelador

Ana O’Loghlen, investigadora del CIB-CSIC, experta en longevidad, cree que es un estudio muy interesante a pesar de ciertas limitaciones y destaca que aspectos como la función mitocondrial y la autofagia de Maria Branyas muestran similitudes con individuos jóvenes. Además, “los análisis de diferentes relojes biológicos epigenéticos en tres tejidos diferentes (saliva, orina y sangre) muestran un perfil mucho más joven que la edad cronológica del individuo”, subraya. “Y el estudio demuestra la importancia de una microbiota saludable, como lo demuestran los metabolitos microbianos, inducida por una buena dieta”.

Iñaki Martín-Subero, profesor investigador ICREA y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica en el IDIBAPS de Barcelona que no ha participado en el estudio, cree que está bien pensado y destaca el uso de una batería enorme de tecnologías avanzadas. “La novedad de este estudio es la aproximación multiómica muy detallada en una persona excepcionalmente longeva”, explica al SMC. En su opinión, aunque el análisis de una única persona obliga a ser cautelosos con las conclusiones, el hecho de que sean casos tan poco frecuentes hace que su estudio sea “muy interesante y revelador”.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Epigrama. Netanyahu

 El Talmud que civilizó a los hebreos dice que "quien salva una vida, salva al mundo entero", pero un tal Netanyahu, que dice ser hebreo, solo hebreo y nada más que hebreo, prefiere lo de Conan el Bárbaro: "Lo mejor de la vida es aplastar enemigos, verles destrozados y oír el lamento de sus mujeres".

La distopía perfecta es el espectáculo total

 De Pablo Pereira Magnere en Quora:

Hacia Dónde Vamos

CAPÍTULO IV: EL ESPECTÁCULO TOTAL

Cuando convertimos literalmente todo en entretenimiento

Cientos de hombres haciendo fila para participar en "challenges" sexuales públicos filmados para TikTok. Bienvenidos al Coliseo Digital, donde los gladiadores se ofrecen voluntariamente.

Guy Debord escribió en 1967: "Toda la vida se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos." Lo dijo hace más de medio siglo, pero subestimó completamente la participación voluntaria y entusiasta de la población en su propia degradación.

El Coliseo Digital: Panem et Circenses 2.0

Las redes sociales recrearon la mecánica exacta del Coliseo Romano con eficiencia que habría impresionado a los césares. Ya no necesitas construir anfiteatros o entrenar gladiadores. Cada usuario lleva su arena en el bolsillo.

La fórmula romana: panem et circenses (pan y circo). Las plataformas la perfeccionaron:

Pan digital: Dopamina constante (likes, comments, shares)

Circo digital: Contenido infinito de personas destruyéndose por entretenimiento

Diferencia crucial: en Roma, los gladiadores eran esclavos forzados. En nuestro coliseo, se ofrecen voluntariamente. Compiten por la oportunidad de ser sacrificados públicamente ante el pulgar arriba o abajo de un emperador digital llamado: EL ALGORITMO.

El Ring Como Coliseo: Jake Paul y el Deporte-Espectáculo

Jake Paul (un youtuber con cero experiencia en boxeo profesional) ha generado más dinero peleando que campeones mundiales con décadas de entrenamiento. Su última pelea contra Mike Tyson, de 58 años, generó 60 millones de espectadores. No por la técnica, sino por el espectáculo.

El tránsito del youtuber al boxeador-evento completa el círculo de Debord: ya no vemos deporte para entender la técnica, sino técnica para sostener el espectáculo.

Los combates se programan por narrativa, no por ranking; por storyline, no por mérito deportivo. Millones aprenden que la competencia real importa menos que la capacidad de fabricar atención.

Si tu KPI es pay-per-view y trending topics: victoria aplastante. Si tu KPI es excelencia deportiva y legado: derrota por decisión unánime.

La Mecánica del Squid Game Real: MrBeast y la Pornografía de la Miseria

Jimmy Donaldson (MrBeast) perfeccionó algo que el Squid Game de Netflix solo pudo imaginar: la explotación del sufrimiento real disfrazada de entretenimiento benevolente.

La mecánica es idéntica en ambos casos:

Squid Game (ficción):

    Identificar sujetos vulnerables: Personas desesperadas por dinero

    Magnificar su sufrimiento: Cámaras enfocando la desesperación

    Ofrecer salvación: Juegos que prometen millones

    Documentar la degradación: Cada muerte se convierte en entretenimiento para la élite

    Monetizar la tragedia: La élite paga por ver sufrimiento

MrBeast (realidad):

    Identificar sujetos vulnerables: Sin techo, familias en crisis, discapacitados

    Magnificar su sufrimiento: La cámara obsesiona sobre su desesperación

    La intervención mesiánica: MrBeast aparece como salvador tecnológico

    Documentar la gratitud: Lágrimas y agradecimientos = contenido emocional

    Monetizar el altruismo: Millones de views, patrocinios, mercancía

La diferencia: uno es ficción que critica este sistema, el otro es reality que lo celebra.

MrBeast ha dado millones en "caridad" mientras genera decenas de millones documentándola. La pregunta ética que nadie hace: ¿Si no pudiera grabarlo, lo haría?

La Inversión Kierkegaardiana del Bien

Kierkegaard distinguía entre ética y estética precisamente por esto: la acción ética genuina no requiere audiencia. Se realiza porque es correcta, no porque genere validación externa.

MrBeast invirtió esta lógica completamente. Su "generosidad" es inherentemente performativa: existe solo en tanto puede ser vista, consumida, y monetizada. No es caridad—es teatro usando personas reales como actores involuntarios.

Más perturbador: ha normalizado que la ayuda debe ser espectacular para ser válida. Miles de actos genuinos de generosidad (personas que ayudan sin cámaras, sin publicidad, sin monetización) se vuelven "invisibles" comparados con la caridad espectacularizada.

La Complicidad de Masas

El verdadero horror no está en MrBeast, está en nosotros. 438 Millones de suscriptores (al momento de escribir esto) consumen este contenido sintiendo que participan en algo positivo. "Al menos está ayudando," dicen, normalizando un sistema donde la dignidad humana se subordina al entretenimiento.

Es la estupidez perfecta: se siente como virtud mientras perpetúa el vicio.

En un mundo sano, la generosidad genuina sería más valorada que la performativa. En nuestro estúpido mundo: MrBeast gana más dinero "ayudando" de lo que trabajadores sociales, médicos, o maestros ganarán en toda su vida combinada.

El mensaje implícito es claro: el bien solo vale si es visible, cuantificable, y viral.

La Gamificación Total de la Existencia

Toda actividad humana se convirtió en contenido gamificado:

Sexo gamificado: Influencers femeninas compitiendo por récords de 1000 encuentros en 24 horas, convirtiendo intimidad en deporte espectatorial

Generosidad gamificada: MrBeast monetizando caridad

Tragedia gamificada: Personas grabando accidentes y tragedias en lugar de ayudar

Educación gamificada: TikTok reduciendo el conocimiento a clips de 30 segundos

Política gamificada: Candidatos compitiendo por tweets virales, no mejores políticas

La Política-Espectáculo: El Miedo Profético de Cabral

Facundo Cabral advirtió: "Le tengo miedo a los idiotas, porque son muchos y pueden elegir un presidente."

Donald Trump perfeccionó la estupidez política reconociendo que la política ya había sido completamente gamificada. Su genialidad diabólica fue entender algo fundamental:

    Ser coherente es menos importante que ser memorable

    Ser correcto es menos útil que ser viral

    Ser presidencial es menos efectivo que ser entretenido

Su presidencia fue una temporada extendida de reality show con consecuencias nucleares. No era política, era entretenimiento de masas con poder de declarar guerras. Todos los días tenemos un nuevo y mejor episodio que hace que olvidemos el de ayer.

Trump versus el establishment woke no es una batalla ideológica maniquea entre buenos y malos, es batalla entre dos formas de estupidez performativa por dominar el mismo ecosistema de atención.

El Algoritmo Como Emperador Final

En el Coliseo Romano, el Emperador decidía vida o muerte con el pulgar. En nuestro coliseo, el algoritmo cumple esa función, pero es más cruel que cualquier césar: nunca muestra piedad, nunca se sacia, nunca dice "suficiente."

Los gladiadores digitales, desesperados por aprobación algorítmica, continúan escalando hasta que no queda nada más que sacrificar.

Y nosotros (la audiencia morbosa) aplaudimos cada degradación, convencidos de que somos espectadores inocentes cuando en realidad somos los cómplices necesarios.

Quizás por eso Juego del Calamar tiene ya tres temporadas y sigue batiendo récords: no estamos viendo ficción distópica. Estamos viéndonos en nuestro espejo presente pero con mejor producción.

Pero la gamificación total de la vida era solo la preparación para algo mucho más siniestro: el momento cuando cuatro profecías distópicas convergen en una sola realidad que ningún profeta anticipó completamente.

sábado, 20 de septiembre de 2025

Ayn Rand. Una sociedad condenada.

 Ayn Rand escribió:

"Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada"

Faltan profesores

 ¿Por qué faltan profesores?, en El País, Nacho Meneses, 19 SEPT 2025:

Según la Unesco, se necesitan 4,8 millones de docentes en Europa y Norteamérica, y 44 en todo el mundo. Expertos y sindicatos coinciden en la necesidad de una reforma en profundidad del sistema

La sucesión de eventos pertenece a un colegio privado de Madrid, pero podría corresponder a cualquier otro centro escolar: a los pocos días de comenzar el curso, los padres reciben una notificación por la app del centro en la que se les notifica que “la profesora (X) causa baja como docente de Ciencias”, nombrando a una sustituta. Pero al día siguiente vuelve a hacer lo mismo porque esa sustituta también causó baja, y aún sucederá de nuevo con dos personas más. En todos los casos se trata de profesionales que han sido llamados para cubrir una interinidad en un centro público.

La preocupación no es solo española. La Unesco ya advertía en un estudio publicado el pasado mes de abril de que faltan 44 millones de docentes en todo el mundo y que Europa y América del Norte, pese a tener bajas tasas de natalidad, se enfrentan a un déficit de casi cinco millones de profesores. El informe, elaborado junto con la Fundación SM, subraya que el problema no se limita a la cantidad, sino también a la capacidad de atraer y retener el talento.

España, aun sin cifras oficiales precisas, muestra síntomas claros: aulas masificadas, aumento de las bajas laborales, abandono temprano de la profesión y un riesgo evidente de que la educación pierda su capacidad de compensar las desigualdades: “La escuela va a dejar de cumplir ese papel porque no podrá reducir las diferencias sociales. El profesorado no tiene tiempo y su mayor carga de trabajo le impide personalizar la enseñanza, lo que repercutirá en una menor calidad de vida futura para los estudiantes”, sostiene Mayte Ortiz, directora de la Fundación SM. Algo que, añade, terminará por repercutir en la sociedad: “Los individuos están menos educados y tienen menores oportunidades, y ello tendrá un alto coste económico en los sistemas educativos (con un mayor gasto en formación y contratación) y otros retos sociales”.

La OCDE y el Informe Talis (2018) añaden un factor generacional que agrava aún más el escenario: la edad media del profesorado, que en España se sitúa en casi 46 años en la etapa de Secundaria (y un 21 % que supera los 55). En poco más de una década, la jubilación de estos profesionales puede dejar al sistema sin relevo suficiente, especialmente en áreas críticas como Matemáticas (en 2023, más de 720 plazas se quedaron sin cubrir, según el Monitor de Educación y Formación de la Unión Europea), lenguas autonómicas o Filosofía y, de forma muy acusada, en la Formación Profesional, donde CC. OO. advierte de que se repiten oposiciones con plazas desiertas y bolsas interinas vacías en especialidades clave como Sistemas Informáticos, Electromecánica de vehículos, Sistemas Energéticos, Electricidad y Electrónica o Industria Alimentaria, por citar algunos.

Escasez de profesores y abandono temprano

La falta de estabilidad laboral, los salarios poco competitivos respecto a otras profesiones a las que podrían acceder con cualificaciones similares, el agotamiento y la sobrecarga burocrática, entre otros aspectos, han hecho que cada vez menos jóvenes se planteen la docencia como una opción de futuro, un desequilibrio que amenaza con convertirse en estructural. Pero hay más: “Las [actuales] cargas de trabajo y ratios de alumnado son inasumibles si se quiere hacer bien el trabajo, y ello obliga a los educadores a asumir jornadas laborales muy por encima de las reguladas sin que estén ni reconocidas ni pagadas”, reclaman desde la Federación Estatal de Enseñanza de CC. OO.

El sindicato, además, señala la elevada temporalidad (por encima del 30 %) como uno de los factores determinantes a la hora de explicar el poco atractivo de la profesión docente para desarrollar un proyecto vital a largo plazo. “La temporalidad, en el caso español, es gravísima, muy por encima de la de otros países. No se puede consentir que carezcan de estabilidad”, esgrime Ortiz. “Esas peores condiciones laborales (que son fijos discontinuos, que ahora te contrato por horas, ahora te cambio, después te quedas en el paro) hace que los jóvenes no encuentren aquí la flexibilidad que todo el mundo busca desde la pandemia, y que profesiones como la educación, la hostelería o la sanidad no tienen”.

El informe de la Unesco señalaba también que la tasa de abandono docente se ha duplicado en la última década, pasando de apenas el 4,6 % en 2015 al 9 % en 2022, y de forma más acusada entre los profesores más jóvenes. Ahora bien, ¿qué razones explican este fenómeno? “En España hay peculiaridades importantes. Tiene que ver, por ejemplo, con los continuos cambios legislativos, que repercuten negativamente en la falta de tiempo del profesorado y les obliga a volver a preparar continuamente sus programaciones y planificaciones; pero hay mucho más”, explica Ortiz.

Dar clase siempre ha sido mucho más que impartir conocimientos, pero ahora mismo la diversidad en las aulas es tal, y los niveles son tan diferentes, que los profesores necesitarían contar con la mitad de los alumnos que ahora tienen para poder adaptarse a sus necesidades: cada vez hay más niños que no hablan bien la lengua, o que en la escuela hablan una lengua diferente a la que usan en su casa; o niños que se incorporan a la escolaridad obligatoria con un nivel muy inferior y que necesitan adaptaciones”, argumenta la responsable de la Fundación SM. “Y tiene que ver con otro aspecto, y es que socialmente les hacemos responsables de muchísimas tareas que no son solo de la escuela. ¿Cuántas veces nos dicen los padres “que se encargue la escuela”? La familia debería colaborar más con la función educativa y delegar menos en los centros”. Los profesores, incide, se encuentran con que no cuentan con el respaldo que, de alguna manera, deberían de ofrecerles las familias, y eso les hace caer en mayores desencantos.

Transformar la formación del profesorado

En este abandono juegan también un papel relevante otros factores. Entre ellos, la falta de una carrera docente bien definida con retos e incentivos o la gran desconexión que existe entre la capacitación inicial que han recibido en las facultades y las necesidades reales que se encuentran en el aula. Por eso, desde CC. OO. abogan por revisar la formación de los futuros enseñantes, permitiendo una formación más práctica con presencia en centros educativos y un reconocimiento adecuado para las personas que tutoricen (en horas y salario). Pero también “que se diseñe un itinerario específico de Secundaria para los futuros educadores y se fomente la vocación docente en el sistema universitario, integrándola en las distintas titulaciones y no solo en las específicas”.

No obstante, unos y otros señalan también la necesidad de reformar el acceso a la profesión. “Algo estaremos haciendo mal cuando en las últimas oposiciones se quedó un porcentaje altísimo de gente”, se pregunta en voz alta Ortiz. “Y luego, al tener x plazas sin cubrir, entonces sí tiramos de los que suspendieron. Pero si no nos valen para incorporarles a la función pública, tampoco deberían valer para dar clase. Porque no es que tiren de listas de interinos, es que también hay listas abiertas”. En CC. OO. abogan también por un cambio profundo, haciendo hincapié en la naturaleza de las pruebas: “Las oposiciones, de manera general, han de actualizarse y ajustarse a un modelo más competencial, centrado en las capacidades pedagógicas y didácticas de los aspirantes, con una fase de prácticas más planificada y formativa, y que disponga de los recursos necesarios”.

Para afrontar esta situación de escasez, Isabel Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, apuntaba recientemente a soluciones creativas como la de permitir dar clase a los alumnos universitarios, un plan que no solo requeriría un cambio legislativo poco probable, sino que también se enfrenta al escepticismo de muchos expertos. Para Ortiz, sin ir más lejos, esta nunca puede ser la solución a los problemas de la profesión docente, ya que “no tienen la formación didáctica necesaria. No es lo mismo saber matemáticas que enseñarlas; un buen matemático no tiene por qué ser un buen profesor”. En CC. OO. señalan que se trata de “ocurrencias que buscan alejar el debate de la realidad, crear titulares sin sentido y no abordar de verdad un tema que debe tratarse con reflexión y rigor”.

¿Cómo revertir la tendencia?

Dar la vuelta a esta situación requiere un plan integral de medidas que involucre a múltiples actores: sociedad, academia y responsables políticos y sindicales, y que para Ortiz debería comenzar por aumentar el porcentaje del Producto Interior Bruto destinado a Educación, que según la Unesco debería de superar el 6 % (y que en España no llega al 5).

Aunque la mejora salarial no tiene por qué ser el punto más crítico, sí que es importante. Así, desde CC. OO. reivindican la consideración más alta dentro de la función pública (A1) para todos los cuerpos docentes, así como un aumento considerable de la oferta de empleo público que realmente reduzca la temporalidad existente; mientras que Ortiz recuerda cómo muchos países ofrecen incentivos para la contratación y la retención en función del reto que tengan que superar en su trabajo.

También hay que prestar atención al tema de las evaluaciones, que deberían de ser un instrumento de desarrollo profesional y acompañar al educador desde que llega. Una tutorización a cargo de un compañero o compañera sénior para que sepa que no está solo y le prepare para lo que se va a encontrar en el aula”, defiende la experta.

La UNESCO, a través del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030, y la Fundación SM, publicaron en octubre pasado un decálogo de medidas para transformar la educación con recomendaciones clave que, además de los aspectos aquí tratados, propugna medidas como “cuidar el bienestar integral de las y los docentes”, “crear una cultura colaborativa en las comunidades educativas”, “apoyar la autonomía y libertad académica” o “crear un modelo de desarrollo profesional que atraiga, forme y retenga a las y los mejores docentes”.

viernes, 19 de septiembre de 2025

Bibliografía sobre el desarrollo de la voluntad

 Leer por este orden. El mejor es el último.

 Daniel J. Martín, El poder de la disciplina. 7 pasos para alcanzar tus objetivos sin depender de tu fuerza de voluntad. 2022.

 Ryan Holiday, La disciplina marcará tu destino. El poder del autocontrol / Discipline is Destiny: The Power of Self-Control. 2022.

 David Goggins, No me puedes lastimar. Domina tu mente y desafía las probabilidades. / Can't Hurt Me: Master Your Mind and Defy the Odds. 2018.


Monólogo de Buenafuente

 Lo que dijo Andreu Buenafuente no tiene ni puñetera gracia: "Esto no va de partidos, va de no sentir vergüenza ajena", en El Mundo, por Esther Mucientes, 19 septiembre 2025:

Andreu Buenafuente y su Futuro Imperfecto regresaron anoche a La 1. Todo parecía igual, un show cómico e irónico con un Buenafuente que lo sostiene todo. Pero Buenafuente sorprendió con ocho minutos de discurso que no han dejado indiferentes a nadie. Lo que dijo no es para reírse.

Los bemoles de Andreu Buenafuente en RTVE: si hay que repartir guantazos, se reparten

Contó hace poco Andreu Buenafuente en una entrevista en la Cadena Ser que cuando el presidente de RTVE, José Pablo López, le quiso fichar uno de los peros que le puso el humorista fue que no confiaba en que le dejaran completa libertad editorial en RTVE. Como no conocía López, Buenafuente le mandó un programa subtitulado de TV3 para que viera lo que quería hacer. López le dijo que podría hacer lo que quisiera y así Buenafuente y su Futuro imperfecto saltaron a La 1. Anoche, Futuro imperfecto regresó con su nueva temporada a la cadena pública y si alguien dudaba de la promesa del presidente de RTVE, Buenafuente despejó todas las dudas con un monólogo de ocho minutos en los que el tomo cómico del programa se dejó a un lado, pues las reflexiones de Buenafuente no tienen nada de gracioso.

Si el miércoles fue Silvia Alonso la que sorprendió con una súplica inesperada que colocaba a cada uno, tanto de un lado como del otro, en el punto de mira de '¿qué coño estamos haciendo?', anoche fue Andreu Buenafuente el que sorprendió con un discurso en el que cada frase era un titular, pero, sobre todo, en el que cada frase sacaba las vergüenzas de muchos, de nuevo, de los de un lado y de los del otro. Mientras en EE. UU., Donald Trump fulmina a presentadores como Jimmy Kimmel o Stephen Colbert por expresar su opinión sobre sus políticas, en España, aunque cada vez más polarizados, crispados y encendidos, no solo los políticos, sino también colaboradores, presentadores y periodistas, la libertad de expresión todavía existe. ¿Presiones? Seguramente, todas las del mundo. ¿Censura? El monólogo de Andreu Buenafuente es la contestación.

Empezó Futuro imperfecto con Andreu Buenafuente en el escenario. Empezó esperando el espectador y el público del teatro el primer chiste de la nueva temporada, pero no. Andreu Buenafuente se puso serio, y mira que es raro, paró el inicio habitual del programa y avisó: "Antes de empezar el programa y desplegar toda la comedia que podamos o sepamos hacer, quería compartir con vosotros una pequeña reflexión. Esto no es programa. Esto viene de estar parado unas semanas, y no hay nada peor que un cómico sin hacer nada. Mis opiniones se me van quedando dentro y digo "esto va a petar porque yo también esto en el mundo y veo las cosas"".

Y en ese tiempo de asueto lo que ha hecho Andreu Buenafuente es observar, mirar a su alrededor y ver lo que hay. ¡Y madre lo que hay! No me extraña que Andreu Buenafuente se pusiera anoche serio. Todos nos deberíamos poner serios. T-O-D-O-S.

"Lo que veo, no sé si estamos de acuerdo, no me gusta nada. No solo no me gusta, me ofende como ciudadano y me ha dado por pensar qué papel jugamos nosotros en todo este berenjenal encabronado", continuó. En su caso se refería a su programa, a sus guionistas, a su equipo, a sus colaboradores y a los humoristas. Su primera conclusión, "que no deja de ser un privilegio venir a hablar de lo que quieras a una tele pública, sino mira lo que ha pasado a Jimmy Kimmel, que esta mañana le han dicho ¿sabes contar? Pues no cuentes con nosotros". En realidad, no es solo en la televisión pública. En ninguna televisión de este país ocurre lo que ha ocurrido con Jimmy Kimmel, más que, qué casualidad, cuando hay un cambio de Gobierno y los que estaban en Televisión Española salen desfilando y entran los que quiere el nuevo Gobierno. También habría que analizarlo.

"Visto lo visto, escuchado, sentido, sufrido lo que se ha sufrido viendo las cosas, ¿debemos alimentar el mal gusto, la insensatez y el odio por el odio, instalado en el día a día?", se preguntó a sí mismo y a todos. "Pues yo digo que no. No me da la gana", se respondió.

"Y usted dirá: 'yo quiero verlo todo por impresentable que sea la persona que lo dice'. Se lo respeto, pero para eso están los informativos. Busque un informativo que lo cuente todo, llame si lo encuentra, le recomiendo los de Televisión Española porque estoy aquí, y una vez usted lo ve todo, saque sus conclusiones", instó el humorista con promo incluida. Era algo serio, pero, a ver, que es Andreu Buenafuente, que de hasta un entierro saca el chiste.

Para Buenafuente hay cosas que no. Cierto que nombró tres ejemplos sin dar los nombres de los protagonistas. Ya se los digo yo: Isabel Díaz Ayuso y Miguel Tellado, presidenta de la Comunidad de Madrid del Partido Popular y el secretario general del Partido Popular. Y cierto que de las barbaridades que pudieran decir otros, que también las dicen, porque si no las dijeran no estaríamos donde estamos y Buenafuente no estaría dando tal discurso, no dijo nada.

Dijo que "hay cosas que no": "Cuando un responsable político compara las protestas de Madrid en La Vuelta a España con el cerco de Sarajevo donde murieron miles de personas se convierte inmediatamente en un irresponsable político. Pero más que nada es que no veo humor ahí. No le veo la gracia".

"Cuando otro habla enterrar un partido en una fosa, me agrede personalmente. No hay humor ahí. No lo hay. Mi abuelo, Mariano, sigue sin ser identificado en algún campo del Maestrazgo como miles de soldados republicanos, así que no hable así de las fosas". Puestos los ejemplos. Ahí están.

Y llegó la reflexión, la que vale para las irresponsabilidades que nombró, pero para muchas otras, porque aquí el problema es que todos han perdido el rumbo. Como se suele decir, parece que no hay nadie al volante. "¿Qué está pasando?", se volvió a preguntar Buenafuente. "Por lo que yo veo, la ignorancia ha cogido unas cotas de prestigio nunca imaginables. La banalización de la ignorancia nos hace peores, no tenemos valores, no tenemos pasado y si lo tenemos no lo queremos reconocer y, por tanto, no tenemos presente o el presente que tenemos es una mierda". ¡Ojo a esto! Si uno lo piensa bien es terrorífico que pueda llegar a pasar esto. Piénselo, aunque sea de uno, aunque sea del otro. Piénselo.

"Hagan su trabajo, háganse responsables de sus actos y de sus gestiones", espetó Buenafuente a la clase política. Y de nuevo más ejemplos: "Los peores incendios de nuestra historia que han dejado un reguero de escaqueos. Esto es una doctrina trumpista, de lo que no voy a hablar, que se lo coman ellos, hablo de lo que nos comemos nosotros, que es la de 'no argumentes, no admitas un error, tú solo ataca, muerde, destroza'. Esto hace un mundo irrespirable y nosotros los de la comedia decimos, 'joder, dónde están los chistes'. Coño, no los veo".

Porque la realidad de esta reflexión es, como dijo Buenafuente a continuación, que "han conseguido que no haya rivales, han conseguido que haya enemigos, y yo no quiero tener enemigos. Nunca me he peleado, pero el día que me pelee.... va a salir todo".

"Quiero que mi país sea justo y razonable. A mí no me gusta un país donde se llama y se corea hijo de puta a un presidente, ¿no? No me gusta. No estoy a gusto. Que responda de sus actos en las urnas o en los tribunales. Que hay corrupción, venga, de dónde sea, impresentable, investigada y juzgada, toda la corrupción, toda, toda", sentenció.

"Todo lo demás es ruido y yo no quiero estar ahí y tengo que hacer un programa de comedia. Por no hablar de Gaza y el funambulismo de muchos para no hablar de genocidio, que hasta la ONU lo ha dicho. ¿En serio que estamos discutiendo esto en lugar de estar buscando soluciones? Es que yo veo las imágenes de Gaza y como se dice en catalán "em cau un colló per cada camal" (me cae un huevo por cada pernera)".

Y es por ello que la decisión que ha tomado Buenafuente, el equipo de Futuro imperfecto y sus guionistas es que "no dejemos entrar a todo lo que atente contra los mínimos valores de humanidad y civismo". Es decir, el exabrupto, la declaración para llenar Telediarios con tu pan te la comas. "Va a ser nuestro granito de arena. Esto no va de partidos, esto va de no sentir vergüenza ajena". Seguramente, Andreu Buenafuente y su programa lo haga. Puede hacerlo. El problema es el resto. ¿Se va a dejar de poner el micro ante burradas? ¿Se va a dejar de dar espacio a quien encienda, insulte, ataque, y demás? Sabemos que no. ¡Ay, si José Luis Balbín levantase la cabeza!

Prólogo inédito de Andrés Trapiello a sus memorias Próspero viento. Una vida política.

 Andrés Trapiello, Memorias políticas de un hombre libre: "Nunca he aspirado a convencer a todo el mundo, sino a ser escuchado con respeto", en El Mundo, Andrés Trapiello, 18 septiembre 2025:

(Pionero en rescatar la idea de la tercera España, el escritor narra en su nuevo libro, 'Próspero viento', una peripecia vital e ideológica que es la de toda una generación. Adelantamos en exclusiva sus primeras páginas):

En las elecciones de 1977 voté al Pce. Acababa de cumplir veinticuatro años. Para entonces yo ya no era comunista. Con veintiuno o veintidós me habían expulsado de la Joven Guardia Roja del Pce (i). Pero el Pce había sido el principal sostenedor de las luchas contra la dictadura, y me pareció que debía asegurarse su presencia en el Parlamento con el fin de normalizar la vida política española, y en consecuencia eso hice.

Después voté durante casi veinticinco años al Psoe, de los cuales los diez primeros fueron políticamente, en mi opinión, los más hermosos e ilusionantes que haya conocido España en toda su Historia, tal vez los últimos en los que una inmensa mayoría de españoles creyeron y trabajaron en un proyecto común: dejar atrás la dictadura, construir un país moderno y afianzar una democracia de ciudadanos libres e iguales.

Cuando el Psoe organizó los escraches al Pp que dieron la victoria al Psoe, tras los atentados islamistas de 2004, ni siquiera pude votar a Upyd, porque este partido se fundaría tres años después, y cuando Upyd se disolvió, lo hice por Ciudadanos, y hace un año, cuando un nuevo Psoe ya había gobernado con los comunistas, indultado a los golpistas catalanes y pactado en Navarra con los exterroristas de Eta, y Ciudadanos había dejado también de tener relevancia, por el Pp.

En todo momento se ha tenido uno por un hombre libre, como el mendigo al que se refiere Emily Dickinson, pero a las almas bellas, de izquierdas o de derechas, les bastarán los tres primeros párrafos de este prólogo para no seguir leyendo. Lo sentiría, porque si un libro mío me gustaría que llegara a todas partes, es este, en la medida en que lo ha escrito alguien que, aunque en lo principal haya cambiado poco ("Yo era eso que los sociólogos llaman un 'pequeño burgués liberal'", en palabras de Chaves Nogales), también he pasado, como tantos en una vida larga, por distintas estaciones y apeaderos. Si no tuviera una idea clara de mis limitaciones, diría ahora lo de Kant: sapere aude.

Nunca he aspirado a convencer a todo el mundo, sino a ser escuchado con respeto. También ahora.

He arengando en dos ocasiones y media a la multitud: una, hace cuatro años, en la plaza de Colón de Madrid, contra los indultos que pensaba conceder (y de hecho concedió) el presidente del Gobierno a los separatistas catalanes ya condenados por el Tribunal Supremo por sedición y malversación, o sea corrupción; otra, en la plaza de Cibeles, dos años después, contra la amnistía a los mismos y a otros que andaban en busca y captura por parecidos delitos; y la primera, la media, en la plaza de los Balbos, Cáceres, hace once o doce años, contra el referéndum ilegal que pretendía perpetrar (y perpetró) el presidente de la Generalidad de Cataluña.

Esto último (las arengas) no lo había hecho nunca antes, y va contra mi naturaleza. En privado puede uno exaltarse, como todos, si tengo un buen día; ahora, en público raramente, ni en los peores.

Nuestros hijos me conocen bien y esas soflamas inesperadas les dejaron atónitos. A mí un poco también.

Para arengar hace falta levantar la voz; se ha de tener un don especial para forzarla y no perder la razón. El primer enemigo de la verdad es un megáfono. Me entristecía pensar que mis hijos habían pasado un mal rato viendo desaforarse a su padre, y se me vinieron a la cabeza las palabras de César Vallejo: "España, aparta de mí este cáliz". Además, quien había titulado Seré duda a uno de sus libros, igual no era la persona adecuada para dirigirse a nadie.

Ymelda Navajo, editora de La Esfera, me ha pedido este libro.

La idea se la ha sugerido, supongo, verle a uno frecuentar la literatura política en el periódico El Mundo. Pero esta agitación mía es cosa reciente, de cinco años acá, y siempre la he visto como pasajera y circunstancial. Mientras, hago lo que puedo, y escribiendo de política procuro no perder los papeles, la perspectiva.

El enunciado al que debería atenerme sería, según me ha sugerido o yo he creído entender: "La hegemonía cultural de la izquierda".

En "la batalla cultural" (que se extiende no solamente a controversias literarias y culturales, sino a disputas también políticas, de género, medioambientales o sociales), hay quienes ya han partido el campo, y aseguran hallarse en "el lado correcto de la Historia". Yo no sé bien qué lado es ese, pero sí cuál no lo es.

Ignacio Varela ha resumido muy bien a mi entender esta cuestión: "La tan comentada superioridad moral de la izquierda está ligada al secuestro fraudulento del concepto 'progresista', como si una cosa y la otra fueran indisociables. La izquierda, como la derecha, son referencias de topografía política cada vez menos relevantes (…) La Historia ha demostrado que en ambas caben individuos progresistas y reaccionarios, demócratas y totalitarios, pacíficos y belicosos, honrados y canallas, amantes de la verdad y embusteros redomados, generosos y avaros, cultos e iletrados. (…) En las células de los partidos antifranquistas se nos adoctrinaba para aprender que la izquierda defiende ideales e intereses generales mientras la derecha sólo defiende sus negocios e intereses particulares (…) Me pregunto si es tan difícil aceptar que hay interpretaciones distintas del interés general y que todas son igualmente legítimas mientras respeten la dignidad del prójimo".

Aunque quisiera, no podría escribir un libro político ni ocuparme de la batalla cultural en toda su extensión, que me sobrepasa. Poesía aparte, no he escrito otra cosa que literatura. Le han metido a uno en la tradición realista española, que va de Cervantes a Delibes y Jiménez Lozano, pasando por Galdós y Baroja, y no me parece mal, y he tenido como lema lo de Stendhal y lo de Dickens: "Solo hechos" y "Cuando miento me aburro".

Hay tres clases de personas: los que ven azotar a un muchacho, y pasan de largo; los que tratan de impedir esa injusticia, como le ocurrió a don Quijote en su primera salida; y, por último, los que unas veces siguen su camino y otras se detienen e intentan remediarlo. Yo soy de estos. ¿De qué depende desentenderse o intervenir? No lo sé decir. Lo que no he hecho nunca es ponerme del lado del que azota.

Nuestras protestas en aquellos mítines y nuestros deseos y desvelos, por cierto, sirvieron de poco. Cuando Fernando Savater, Fernando Iwasaki y yo nos presentamos al Senado por Upyd en las elecciones de 2015, los del Partido Animalista sacaron más votos que nosotros.

Y como una cosa es pasar esos sofocos intelectuales y sentimentales en la intimidad y otra bien distinta sacarlos a la luz pública y contarlos, al ponerme a escribir ahora esto, se ha oído uno decir muchas mañanas también: "Realidad, aparta de mí este libro".

Con la voz apagada tituló uno de los suyos José Bergamín, y con la voz apagada he tratado de escribir este. No sé la razón por la que tú, lector, lectora, has llegado a él, pero si te vas antes de terminarlo no será porque me hayas oído levantar la voz. Y vale esto también para vosotros, hijos.

Hace cuatro años se escribió La Fuente del Encanto (otro medio encargo) y me gustaría que Próspero viento lo encontraras sacado de una de sus costillas. Y digo "se escribió", porque me pareció que se escribía solo. La Fuente del Encanto trataba de la importancia que ha tenido la poesía en mi vida. Este trata de la que ha tenido en ella la política, o sea, la prosa tal y como la define el diccionario: "Aspecto o parte de las cosas que se contrapone al ideal y a la perfección de ellas". El principal enemigo de la política es la política, y el obstáculo para las buenas políticas son las malas prácticas (una verdad de Perogrullo).

En uno de los libros suyos que prefiero, Unamuno se noveliza, y trata de ser real haciéndose ficción. Esas paradojas de don Miguel. Se titula Cómo se hace una novela, y sugiere engañosamente crítica o preceptiva literaria, pero se trata de un libro autobiográfico, memorialístico, uno de los suyos que prefiero, ya digo. Nació de una de las experiencias personales y políticas más decisivas de su vida: su destierro, en 1923, en Fuerteventura, primero, y luego en París y en Hendaya, víctima de "la tiranía pretoriana española" del general Primo de Rivera, habilitado por el rey Alfonso XIII.

La mayor parte de los intelectuales españoles, aun contrarios al régimen del "borracho" Primo de Rivera y del "epiléptico" Martínez Anido que "ensoecía la vida pública", dejaron solo a Unamuno: "Mis amigos y mis enemigos decían que yo no soy un político, que no tengo temperamento de tal, y menos todavía de revolucionario, que debería consagrarme a escribir poemas y novelas, y dejarme de políticas. ¡Como si hacer política fuese otra cosa que escribir poemas, como si escribir poemas no fuese otra manera de hacer política!". Algunos fueron incluso más lejos, y a ellos se refirió también don Miguel: "Existen desdichados que me aconsejan dejar la política. Lo que ellos con un gesto de fingido desdén, que no es más que miedo, miedo de eunucos o de impotentes o de muertos, llaman política, y me aseguran que debería consagrarme a mis cátedras, a mis estudios, a mis novelas, a mis poemas, a mi vida. No quieren saber que mis cátedras, mis estudios, mis novelas, mis poemas, son política. Que hoy, en mi patria, se trata de luchar por la libertad de la verdad, que es la suprema justicia, por libertar la verdad de la peor de las dictaduras, de la que no dicta nada, de la peor de las tiranías, de la estupidez y la impotencia, de la fuerza pura y sin dirección".

Cuántas veces habré oído estos últimos años, de amigos y enemigos, que dejara de escribir los artículos de El Mundo y el activismo y la materia política, y me dedicara a mis poemas, mis novelas, mis diarios, mis reseñas y empleos tipográficos.

En el libro de Unamuno conviven la lírica y la épica, la acción y la introspección: "Como esto que escribo, lector, es una novela verdadera, un poema verdadero, una creación, y consiste en decirte cómo se hace y no cómo se cuenta una novela, una vida histórica, no tengo por qué satisfacer tu interés folletinesco y frívolo. Todo lector que leyendo una novela se preocupa de saber cómo acabarán los personajes sin preocuparse de saber cómo acabará él, no merece que se satisfaga su curiosidad".

Nuestro gran Unamuno era un extremoso, y no hay por qué ser tan intransigente. ¿Cómo no va a ser legítimo querer saber los finales, si el final de una novela es siempre el del lector en esa novela? ¿No sentimos desgarrarnos por dentro cuando terminamos un libro que nos ha emocionado especialmente? ¿No pensamos que nos acabamos también un poco nosotros mismos con él? ¡Y cuántos habríamos querido que no se nos acabaran nunca los libros que más nos gustan!

"La verdadera vida, la vida al fin descubierta y esclarecida, la única vida por tanto plenamente vivida es la literatura", leemos en el último de los tomos de À la recherche du temps perdu, que es a un tiempo fin y principio de su novela. En ella su autor confiesa que la única salvación del ser humano la encontrará en el arte. Y así lo cree uno también.

"Yo hubiera elegido como lema", decía Baroja en su discurso de entrada en la Rae: "La verdad siempre, el sueño a veces. La verdad como verdad, base de la vida y de la ciencia; la fantasía y el sueño en su esfera. Este entusiasmo por lo verídico y la antipatía por el fraude constante terminan a la larga en la misantropía; el otro camino de la contemporización conduce a la hipocresía y a la vulgaridad".

Aquí tienes, lector, la vida de alguien que ha creído ser libre en todo momento (en parte por haber sido expulsado o señalado políticamente de una manera adversa), alguien que cuando se le preguntaba adónde pensaba ir, respondía lo del vagabundo de Emily Dickinson: "In all the directions", a todas partes. Alguien que se ha dirigido también, cuando ha escrito, a todas las partes y a ninguna. Que ha escrito "para todos, para ninguno".

La vida del escritor es doble, luchar contra la misantropía y combatir la hipocresía y la vulgaridad. No hay otra.

Uno de los cinco grandes poemas de la lírica española era para JRJ "El armador aquel de casas rústicas" del Cancionero de Unamuno. El poema recrea un episodio del que se da cuenta en el evangelio de Mateo (13,1): "Aquel día salió Jesús de su casa y se sentó junto al mar. Se le acercaron numerosas muchedumbres. Él, subiendo a la barca, se sentó, quedando las muchedumbres sobre la playa, y Él les dijo muchas cosas en parábolas. Salió un sembrador a sembrar, y de la simiente, parte cayó junto al camino…".

El armador aquel de casas rústicas,

habló desde la barca,

ellos sobre la grava de la orilla,

él flotando en las aguas.


Y la brisa del lago recogía

de su boca parábolas.

Ojos que ven, oídos que oyen, gozan

de bienaventuranza.


Recién nacían por el aire claro

las semillas aladas,

el sol las revestía con sus rayos,

la brisa las cunaba.


Hasta que al fin cayeron en un libro,

¡ay tragedia del alma!,

ellos tumbados en la grava seca,

y él flotando en las aguas.

Las palabras como semillas. Hay también una parábola del sembrador, y por supuesto que si todas las semillas se parecen bastante, no se parecen en absoluto las plantas y árboles que nacen de ellas. "La paradoja que me fascina en la izquierda es esta: que incluso cuando se cometen los mayores crímenes, cuando se ha hecho en la Unión Soviética o en China, ha sido en nombre del género humano y para que la gente viviera en una sociedad nueva, distinta, igualitaria, en la que todo el mundo tenga la posibilidad de desarrollarse como quiera. Incluso en los momentos más siniestros de la violencia de izquierdas, incluso ahí es posible detectar una motivación moral muy elevada".

El opúsculo donde se incluye esa frase se titula precisamente La superioridad moral de la izquierda, escrito por uno de los ideólogos del sanchismo y colaborador habitual de El País en estos últimos siete años.

De esto se trata aquí: de aquellos que han inmolado (y seguirían haciéndolo si se les dejara) a millones de seres humanos en el altar sacrificial de "la razón progresista". Nunca el progreso ha sido más reaccionario ni la izquierda tan ciega. Y de cómo la superioridad moral precisa en primer término acabar con la libertad, dictando normas políticas y culturales que le aseguren su supremacía. Sin hegemonía no hay tal superioridad. Y si la literatura y el arte han logrado prosperar incluso en los regímenes que las han suprimido o limitado, sin libertad no hay vida que merezca el nombre de humana.

Las palabras aladas de mi vida…

Mi experiencia de comprador de libros viejos me dice, no obstante, que los libros de Historia y de política son más efímeros y acaban antes en las escombreras del Rastro. Los que tratan de la vida tienen más probabilidades de ser leídos.

No ha querido uno ser otra cosa en su vida que un escritor y un poeta, pero seguro que otros me verán como un literato (qué se le va a hacer). Así que me he atenido a lo que decía Proust en el último tomo de su Recherche, el de los recuentos: "Una obra en la que hay teorías, es como un objeto en el que se deja la etiqueta con el precio".

A mis años me hago todavía la ilusión de que mis gustos y mis ideas políticas no están domesticados, una forma como otra cualquiera de no sentirse acabado del todo.

Stendhal decía que sus lectores no habían nacido aún cuando él escribía, que sus escritos habrían de esperar ochenta años. Celebro que tú hayas nacido ya. Tampoco sabemos si dentro de ochenta años quedará nadie, al paso que vamos, con ganas de leer libros, en general, y en concreto este.

(Prólogo del volumen Próspero viento. Una vida política, de Andrés Trapiello, que la editorial La Esfera de los Libros publica el próximo 24 de septiembre).

Vida extraterrestre

 ¿Y si al universo no le apetece que haya vida en otros planetas? "Cada vez parece más difícil encontrar vida inteligente", en El Mundo, Ricardo F. Colmenero, 19 septiembre 2025:

Emma Stone dice que cree en los extraterrestres, Hollywood se vuelca en la temática alien, el 30% de los españoles opina que ya nos han visitado... Pero el astrofísico Miguel Ángel Sabadell advierte: "Podemos ser un simple efecto colateral".

En 1891, encontrar vida extraterrestre era facilísimo. A la viuda multimillonaria Anne Émilie Clara Goguet se le ocurrió ofrecer a través de la Academia de Ciencias francesa una recompensa de 100.000 francos a quien se comunicara por primera vez con otro mundo… siempre que no fuera Marte, porque era demasiado fácil. También lo veía muy fácil el magnate del periodismo William R. Hearst, que envió un telegrama a un conocido astrónomo: «Telegrafíe inmediatamente 500 palabras sobre la posible existencia de vida en Marte». A lo que el astrónomo contestó: «Lo ignoramos»... repetido 250 veces.

En 1924, los científicos intentaron persuadir a todas las estaciones de radio de EEUU para que apagaran sus transmisiones durante el año de máximo acercamiento a Marte, para poder escuchar con claridad las conversaciones marcianas. Y está claro que algo esperábamos cuando la tripulación del Apolo 11 dejó en la Luna el mensaje: «Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969. Vinimos en son de paz en nombre de toda la humanidad». Casi un siglo después, seguimos esperando noticias y, en la Tierra, no sólo no ha cundido el desánimo, sino que parece haber vuelto la extraterrestremanía, justo cuando la NASA acaba de anunciar que ha descubierto posibles rastros de vida –antigua, eso sí– en Marte.

Pixar ha elegido temática galáctica con Elio este 2025. Steven Spielberg saca otra de ovnis para 2026, y Ridley Scott vuelve con Alien en 2027. En Venecia, Emma Stone la lio con la presentación de Bugonia, en la que interpreta a una ejecutiva farmacéutica secuestrada por dos jóvenes que la acusan de ser una extraterrestre que intenta destruir la Tierra. «Lo reconozco y lo digo: creo en los extraterrestres. ¿Cómo sabéis que yo no soy una?», soltó Emma Stone a la prensa, y rescató una reflexión del astrónomo Carl Sagan: «La idea de que estemos solos en este vasto universo en expansión es bastante narcisista».

El 30% de los españoles cree que los alienígenas han llegado a la Tierra y un 14% que el hombre no llegó a la luna.

En su novela Contacto, Sagan expone el absurdo de tanto espacio vacío. «Pero, ¿en qué punto damos por hecho que al universo le apetece que haya más vida?», le responde Miguel Ángel Sabadell, licenciado en Astrofísica por la Universidad Complutense de Madrid, y doctor en Física Teórica por la Universidad de Zaragoza. «No tiene por qué ser su destino final. No tiene por qué ser un imperativo cósmico. ¿Porque estamos nosotros? Podemos ser un simple efecto colateral en unas condiciones extraordinarias de organización de la materia. El universo no es teleológico hacia la vida. No tiene obligación de que aparezca vida. Estamos dando por hecho que al universo le apetece que haya vida. El universo es como es, y no como a ti te gustaría que fuera, y no es narcisista pensarlo. Los que dicen que vivimos en un universo lleno de vida, lo que tienen es miedo a estar solos en el universo. Es una postura emocional, es un ‘No me gustaría que estuviéramos solos’, que no te apetece, o no lo consideras emocionalmente satisfactorio».

Aunque a medida que los terrícolas vamos siendo conscientes de nuestra pequeñez en el Universo, se van disparando los believers. El año pasado la revista Nature Astronomy entrevistó a 1.000 científicos, la mitad de ellos astrobiólogos, y el 58,2% veía probable la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra. Otra encuesta entre los lectores de Muy Interesante realizada en 2006 elevaba la cifra hasta el 70%. Mientras que en una encuesta publicada en 2024 por la Fundación BBVA, el 30% de los españoles no sólo creía que los extraterrestres existen, sino que ya nos habían visitado.

Con En busca de vida fuera de la Tierra. Hipótesis científicas sobre la vida en el universo y el misterio de su ausencia (Pinolia), Sabadell expone que, al mismo tiempo que somos más conscientes de nuestra pequeñez, también somos más conscientes de nuestra rareza. «Vida simple puede haber, a nivel bacteriano, a nivel unicelular, porque sabemos que la vida a ese nivel es muy robusta. Encontramos bacterias viviendo en ácido sulfúrico, en los reactores nucleares. Otra cosa es que haya vida inteligente, porque las condiciones son mucho más estrictas, y me parece cada vez más complicado».

Un repaso rápido. Necesitamos agua, pero no un mar entero que impida que se construya tecnología; necesitamos una estrella cerca del centro de su galaxia, con unos niveles de radiación soportables. Quizá también un planeta cercano como Júpiter, con la masa justa y a la distancia correcta que nos barra los asteroides y evite extinciones masivas. Y un satélite grande como la Luna, que mantenga el eje del planeta estable, sin variaciones caóticas en el tiempo, y con una sucesión regular de estaciones durante millones de años. «Es que no somos conscientes de que el universo no es amigable al ser humano. Nosotros estamos aquí porque tenemos una capa que llamamos atmósfera, y que nos protege de los peligros que hay en el espacio exterior», explica Sabadell.

"Si suponemos que la vida surgió por azar no nos queda más remedio que aceptar que es un fenómeno muy, muy raro", Miguel Ángel Sabadell

Pero unas buenas condiciones tampoco son suficientes. Luego está la teoría de la sopa primigenia, que sostiene que la vida se originó a partir de una serie de moléculas orgánicas producidas por la reacción química de elementos presentes en la atmósfera (amoniaco, metano e hidrógeno) al entrar en contacto con el agua del océano aún caliente, y bajo la acción de los rayos del sol. Otra idea es que parte de esos compuestos orgánicos llegaron a lomos de asteroides. «¿No resultaría irónico que seamos extranjeros en nuestro propio planeta?», se pregunta Sabadell. La idea de Panspermia, que significa semillas en todos lados o vida ubicua, ya fue formulada por Jöns Jakob Berzelius en 1834. «Si suponemos que la vida surgió por azar no nos queda más remedio que aceptar que es un fenómeno muy, muy raro; o bien, podemos pensar que algo se nos escapa, alguna propiedad de la materia que permite que la vida aparezca de manera rápida y sencilla».

Y luego está el problema de la evolución. «Los homínidos aparecieron por culpa de un movimiento tectónico en el que las selvas se convirtieron en sabanas y tuvieron que bajarse de los árboles. La desaparición de los dinosaurios permitió que los mamíferos dominaran. Si no llega a caer un meteorito quizá habría un dinosaurio inteligente respondiendo a estas preguntas».

Lo único que podemos sacar en claro de toda esta polémica es que no sabemos muy bien cómo buscar vida en entornos diferentes a la Tierra. Por una razón muy simple: «No sabemos lo que hay que buscar», resume. «Nuestra única referencia es la vida que hay a nuestro alrededor, pero quién nos asegura que la vida extraterrestre tenga que parecerse a la nuestra».

–¿Y si la vida es una IA y, como afirma el filósofo Nick Bostrom, los humanos somos la simulación de un superordenador creado por una inteligencia superior?

–Pero eso no te soluciona el problema del origen de la vida. Antes era Dios, ahora lo hemos cambiado por un superordenador. Y asumimos más lo del superordenador porque culturalmente es nuestro. Estamos viviendo nuestro propio mito cultural y tecnológico. En el siglo XIX los extraterrestres viajaban por el universo utilizando globos de aire caliente porque era la tecnología que tenían. O los que dicen que nos visitaron los extraterrestres en épocas pasadas porque una imagen parece un cosmonauta actual. Lo que estás haciendo es proyectar tu cultura sobre lo que estás viendo.

"Nuestra única referencia es la vida que hay a nuestro alrededor, pero ¿quién nos asegura que la vida extraterrestre tenga que parecerse a la nuestra?" Miguel Ángel Sabadell

Sagan proponía que había millones de civilizaciones en nuestra galaxia, lo que dio lugar a la paradoja del físico Enrico Fermi, quien tras unos cuantos cálculos llegó a la conclusión de que, si los ET existieran, ya deberían habernos visitado hace tiempo y varias veces. Entonces, ¿por qué no los hemos visto? ¿Debemos concluir que no existen? Para Robert A. Freitas Jr., experto en nanorobots e investigador del Institute for Molecular Manufacturing de California, decir eso es un error. Y para ilustrarlo pone el ejemplo de los lemmings. Cada hembra tiene tres camadas al año de alrededor de ocho crías. Eso quiere decir que, en pocos años, su masa podría ser como la de toda la biosfera del planeta, es decir, la Tierra tendría que estar plagada pero, aquí en España, no los vemos, por lo que deberíamos concluir que no existen. Para Freitas, el error del razonamiento de la paradoja de Fermi descansa en dos premisas: la primera es que, si existen los alienígenas, deberían estar aquí. La segunda, que, si están aquí, deberíamos verlos.

Una posible explicación es que no hayan llegado porque el viaje espacial es inviable por tecnología o por su duración. Quizá toda la vida inteligente está condenada a vivir hasta su extinción en su microcárcel planetaria. Hemos pensado en la criogénesis, pero aún no sabemos cómo congelar a seres de sangre caliente y resucitarlos. Además, ¿quién ha dicho que los extraterrestres deban tenerla? Tampoco hay razón alguna para creer que la esperanza de vida de los alienígenas sea parecida a la nuestra. ¿Por qué no pueden vivir 3.000 años? En el universo, propone Sabadell, podrían existir seres como los señores del tiempo de la longeva serie de ciencia ficción británica Doctor Who, una raza que ve todo lo que es, lo que fue, lo que será y todo lo que podría ser en el tiempo y en el espacio. Por desgracia, contactar con ellos sería imposible: ni nosotros seríamos de su interés.

Pero ahí seguimos, buscando. Enviando sondas. Y rastreando el universo con radiotelescopios. «La probabilidad de tener éxito buscando extraterrestres es difícil de estimar, pero si nunca buscamos, las posibilidades de éxito son cero», resuelve Sabadell.

A Arthur C. Clarke, autor de 2001: una odisea en el espacio, que hubiera humanoides en otros planetas le parecía una idea ridícula: «En ningún lugar de la galaxia hay criaturas que confundiríamos con seres humanos, excepto en una noche muy oscura». Algo que el prestigioso antropólogo Loren Eiseley expresó de forma muy elocuente: «En ningún lugar del espacio, ni en un millar de mundos, habrá hombres con los que compartir nuestra soledad. Puede haber sabiduría, puede haber poder… pero en la naturaleza de la vida y en los principios de la evolución tenemos nuestra respuesta. Hombres, en algún lugar y más allá, no habrá ninguno jamás».

Entrevista con Amenábar sobre El cautivo

  Alejandro Amenábar, una temporada en las tinieblas de Cervantes, en El Mundo, entrevista de Luis Martínez,  7 septiembre 2025:

El director estrena El cautivo, sobre el tiempo que el autor del Quijote pasó prisionero en Argel de Hasán Bajá, con el que supuestamente mantuvo relaciones

Alejandro Amenábar vuelve. Y lo hace como es norma en su filmografía con una historia de, desde y sobre la libertad. Desde Los otros a Mientras dure la guerra pasando por Ágora, Mar adentro o Abre lo ojos, sus personajes pelean por ser exactamente lo que quieren ser y finalmente, son. Contra todos. El cautivo, su última película, es la historia de un superviviente, pero también es el relato de un hombre que se busca. El cautivo es Miguel de Cervantes justo antes de ser el inmortal escritor del Quijote. El cautivo es una película sobre el poder de la ficción para transformar el mundo y sobre el deseo. Y es sobre este último punto sobre el que el director rompe tabúes e insiste en su irrevocable vocación de libertad. ¿Fue Miguel de Cervantes Saavedra un autor queer? La pregunta sorprende, la película más.

Alejandro Amenábar: "Renunciar a la trama homosexual de Cervantes sería como renunciar a mí mismo puesto que yo soy homosexual",

El cautivo tiene algo de regreso después mucho tiempo. Su última película es de 2019.

En verdad, yo no siento que haya sido una ausencia. De por medio dirigí la miniserie La Fortuna, que abordé como una película. Fueron seis meses de rodaje. Es decir, el más largo de mi vida. No siento que haya sido un parón. Lo que sí veo es una fractura. Pero tiene que ver no conmigo sino con el covid. Mientras dure la guerra se estrenó justo antes de la pandemia. Y esta es mi primera película después del confinamiento. Tengo mucha curiosidad por ver qué pasa. El público siempre ha sido muy generoso conmigo y todas mis películas han sido muy bien acogidas. Pero es cierto que los hábitos han cambiado, que el descenso de espectadores es muy significativo.

¿Esta nueva realidad de la que habla le ha condicionado de alguna manera a la hora de abordar su nuevo proyecto?

No. Me considero un director que siempre mira a la platea, hacia el público. Quiero captar la atención, quiero que interese lo que estoy contando. No hago cine exclusivamente para mí. Por lo demás, recuerdo que con la serie me hicieron algún comentario sobre la necesidad de adaptar el lenguaje, de renunciar a planos generales e incidir en los primeros planos... Pero no, eso sería como matarme en vida. No, yo cuento las historias que quiero contar y las cuento como creo que debo contarlas. Lo que sí creo que es nuevo es la incidencia de las redes. Es cierto que la capacidad de atención de la gente ha disminuido y ahora solo se está pendiente de impactos directos y rápidos.

El cautivo, como el propio Quijote, habla de la capacidad de la ficción de cambiar el mundo. ¿Cuánto de Quijote tiene Alejandro Amenábar?

Es verdad que esta historia de Cervantes, que en un principio puede parecerme muy ajena, tiene mucho que ver con mi propia biografía. Cuando era niño y descubrí tanto el cine como la literatura, lo que hacía literalmente era reunir a gente alrededor con los que compartía mi pasión por lo que había visto o leído. Por otro lado, nunca me he sentido llamado, como hace tantos directores ahora, a contar una historia en la que el cine salve mi vida. El cautivo, sin embargo, sí me permite hablar de cómo veo yo el mismo cine. La ficción me ha salvado fundamentalmente del tedio. Me entretiene, me emociona y por eso es tan importante en mi vida. Recuerdo que en la preadolescencia yo era un niño bastante solitario. Cambié de un colegio religioso a un instituto y me sentí un poco desplazado. Y me acuerdo de ir a ver películas solo. El cine me acompañaba entonces y con el paso del tiempo, me ha permitido realizarme y expresarme. Me comunico con el mundo a través de mis películas.

¿Es la libertad el argumento que más le preocupa?

 Sí, siento que mis películas en cierta manera hablan todas de libertad. En Los otros, una mujer tiene que abrir su mente para descubrir que el mundo no es como ella pensaba y en Mar adentro, un hombre se libera en el sentido más radical. La libertad puede ser física, mental, sexual... Todas las formas de libertad han estado en mi ideario como cineasta.

"La libertad puede ser física, mental, sexual... Todas las formas de libertad han estado en mi ideario como cineasta"

¿Y qué piensa cuando el término libertad se convierte en campo de batalla como ocurre ahora mismo?

El problema es cuando la libertad colisiona con la individualidad y la libertad de otras personas y colectivos.

¿Perdón?

Sí, el ejemplo en el que he visto recientemente mayor confrontación entre la libertad de unos frente a la de otros es en el debate entre el feminismo tradicional y el movimiento trans. Hace dos o tres años tampoco yo entendía lo que era el género binario o el género fluido. Conocía gente trans, pero no me había parado a pensar. Recuerdo que para mí fue definitivo ver la serie Veneno de Los Javis para darme cuenta de que las cosas habían cambiado. Y en esta nueva realidad, decía, observas cómo la lucha histórica de las mujeres se da de bruces con la expresión máxima de libertad de otros colectivos. Pero estoy seguro de que las piezas encajarán con el paso del tiempo. Luego, por supuesto, también observas cómo la derecha y la extrema derecha se aprovechan de todo esto para proponer una vuelta nostálgica al pasado, un pasado en el que todo era supuestamente más asumible, más entendible... Creo que hay que luchar por mantener la mente abierta, sobre todo porque mirar hacia el pasado es un viaje imposible.

¿Fue el descubrimiento de su homosexualidad lo que liberó el genio reprimido de Cervantes? De alguna manera, esa es una de las posibles lecturas que se pueden hacer de su película.

Lo que yo me encontré al investigar ese periodo de la la vida de Cervantes en el que estuvo cautivo en Argel es que él se escapó hasta cuatro veces de la muerte entre otras razones por la relación especial que mantenía con su captor, Hasán Bajá. Por otro lado, hay crónicas que hablan claramente de la homosexualidad de este último. Me pareció interesante desde el punto de vista de la dramaturgia. Lo que hago es explorar una tesis que está ahí, que no me he sacado de la manga y de la que se ocupan los estudios cervantinos más respetables. Por otro lado, cuando hablas de un mito de la literatura como Cervantes tienes que ser honesto con el pasado, pero hacerlo siempre desde la ficción porque yo ni nadie estuvo allí para verlo y demostrarlo. Cuando desarrollé el proyecto, me di cuenta de que renunciar a la trama homosexual era como renunciar a mí mismo, puesto que yo soy homosexual. Si no exploraba con toda la honestidad este aspecto de la vida de Cervantes estaría traicionándome.

En cualquier caso, la película deja en manos del espectador casi todo.

Es el público el que completa la película. La reacción del público que ya ha visto El cautivo es muy diversa. Los hay que entienden que estamos sacando a Cervantes del armario, pero otra parte importante de la audiencia lo que cree es que Cervantes era un superviviente y que lo que hace es simplemente, sobrevivir a una situación de poder y peligro.

Pero ¿no es un poco anacrónico aplicar categorías de hoy, como salir del armario, a situaciones del siglo XVI?

Lo es. Por eso digo que es preciso abrir la mente. Tendemos a parcelarlo todo en compartimentos: homosexual, heterosexual, bisexual... La realidad ahora mismo es mucho más compleja. Y estoy seguro que entonces también lo era. Lo que habría que preguntarse es si una noche de sexo con una persona de tu mismo sexo te convierte en homosexual. La sexualidad es mucho más diversa, decía. Puedes vivir en matrimonio, tener hijos y, a lo mejor, mantener una relación especial con otra persona de tu mismo sexo. Es decir, me gustaría huir de conceptos estancos. ¿Estoy diciendo que Cervantes era homosexual? No, estoy diciendo que mantuvo una relación y, sobre todo, una conexión intelectual, que es lo que me importa, con su captor.

Lo cierto es que el tema de la homosexualidad de Cervantes es canónico y hasta Fernando Arrabal, en un texto muy discutido y repudiado por los académicos, se explayó sobre el tema.

Sí, Arrabal, desde su delirio genial, explora otro episodio de su biografía que es cuando se vio obligado a abandonar España. Hasta el siglo XIX no se sabía por qué Cervantes había desaparecido de repente de la sociedad madrileña para aparecer más tarde en Italia. Ahora sabemos que fue por un duelo. Pero sí, por no extenderme y como he dicho, el asunto de la homosexualidad está ahí en los estudios historiográficos más importantes.

"Lo que había que preguntarse es si una noche de sexo con una persona de tu mismo sexo te convierte en homosexual. La sexualidad es mucho más compleja"

La supuesta homosexualidad de Cervantes algunos la relacionan con el hecho de que era un autor poco dado al erotismo, se añade que su matrimonio no fue especialmente feliz...

Sí, todo eso está ahí. Y desde el punto de vista de la exploración dramática a la hora de plantear este guion, me parecía que era la aproximación más interesante.

La película mantiene un empeño claro en no categorizar ni caer en etiquetas. Se diría que ahora mismo hay un empeño en justo lo inverso. Hablaba antes de una especie de vuelta al pasado por parte de algunos. ¿Qué opina del éxito global del pensamiento reaccionario?

En el fondo es una reacción de miedo. Y, como digo a menudo, hay que mirar al futuro sin miedo. Me preocupa ese giro nostálgico, me preocupa ese movimiento de regresión y, sobre todo, me preocupa que se esté produciendo en el vértice del mundo occidental que es Estados Unidos. Ves que en algunos casos, como en la represión de la minoría trans, el discurso de Donald Trump está íntimamente conectado con el de Vladimir Putin. Prefiero no mirarlo con miedo, pero sí con preocupación y siendo muy consciente de que es una realidad. Y también me preocupa que todo esto haya sido gracias al voto de la gente. No me importa compararlo con lo que pasó en Alemania con el nazismo. Es muy preocupante el desprecio de la gente por el sistema democrático.

Antes hablaba de las redes y su influencia en el cine, imagino que se puede decir lo mismo con respecto a la política y todo lo demás.

Sin duda. El auge de la tecnología digital está claro que refuerza muchas conductas antisociales, machistas u homófobas. Lo vimos muy bien en la serie Adolescencia. Tengo la sensación de que buena parte de lo que vemos ahora lo expresé ya en Ágora. Entonces como ahora, da la impresión de que vivamos en un tiempo donde la moderación es salvajemente reprimida. Cuando contemplé el asalto al Capitolio pensé precisamente en el asalto a la biblioteca de Alejandría. Se vivió la misma exaltación de la irracionalidad.

Menciona la actualidad de Ágora, ¿diría que El cautivo, como buena parte de su cine, podría contar como provocación?

En mi cine como en mi vida personal, mi actitud siempre es la misma. Mi lema es: "Déjame que te cuente e intenta comprenderme". Me expreso con la mayor libertad y eso se puede interpretar como provocación, pero en verdad mi voluntad y deseo es ser comprendido por la persona que tengo en frente. Me pasó con Mientras dure la guerra. Al final fue recibida como yo quería que fuera recibida. Fue más difícil en los extremos a derecha e izquierda.

Recuerdo que hasta con hechos históricos como el que la actual bandera fuera imposición de Franco hubo polémica.

Sí, somos de sangre caliente. También pasó con Mar adentro. En general, y aunque me lleve alguna imprecación por la calle, lo que más recibo de todas formas son agradecimientos. La gente se acerca y me agradece lo que he hecho.

La noticia son las imprecaciones. ¿Recuerda alguna dolorosa?

No. Una vez, después de hacer Tesis, se me acercó una persona y me dijo que la película era una mierda. Acabé por invitarle a un café.

¿Se siente pionero tras Mar adentro?

Siempre estuve convencido de que, tarde o temprano, llegaría la Ley de Eutanasia. Ha sido más tarde que pronto, pero llegó. La sociedad ha demostrado ir por delante de la clase política. Es un acto que revela humanidad, y el deseo de morir no es contagioso. Hablamos simplemente de ayudar a alguien a morir con dignidad. Y además es algo a lo que tarde o temprano nos enfrentamos todos.

Dice que el deseo de morir no es contagioso, pero hay mucha gente que sí cree que la homosexualidad es contagiosa, y habla de adoctrinamiento, de prohibir libros...

Es curioso porque desde que empecé a hacer cine siempre me han preguntado cuándo haría una película de temática gay. Pero nunca me había sentado como creador a hablar de esa realidad que forma parte de mi vida. Esta historia me ha dado por fin la ocasión. No soy sospechoso de haber promovido nada ni de vivir obsesionado con ello. De todas formas, sé que habrá gente que se pondrá en contra de la película sin verla y que rechace de plano ir a verla.

"Si las alternativas son o ser de ultraderecha, que es de donde vienen las acusaciones, o ser woke, pues sí soy woke"

¿Qué piensa cuando se convierte en acusación algo tan elemental como defender los derechos de las minorías? Hablo de la acusación de woke que se le viene encima.

Me deja bastante desconcertado y te obliga a tomar partido como en su momento tuvo que hacer Miguel de Unamuno. Inevitablemente, me identifico plenamente con lo woke. Desde luego, si las alternativas son o ser de ultraderecha, que es de donde vienen las acusaciones, o ser woke, pues sí, soy woke.

¿Cuál ha sido su relación con Cervantes y el Quijote a lo largo de su vida?

Desde que empecé a dedicarme al cine siempre he asumido que soy un ignorante. Recuerdo haber leído en el instituto algunas de las Novelas ejemplares y recuerdo haberme reído mucho con El licenciado vidriera, pero no había leído en su totalidad el Quijote hasta que no abordé este proyecto. Y en esta lectura he descubierto su sentido del humor y su optimismo. Con las dos cosas me identifico plenamente.

La actitud humana más dañina y menos confiable.

 De Henyke Huryve, en Quora:

Entre todos los seres humanos, la actitud más dañina y menos confiable sería la negación deliberada de la verdad cuando se conoce.

No me refiero a la ignorancia. Esta puede ser inocente y hasta fértil cuando se reconoce. Hablo de esa actitud que, por conveniencia, miedo o poder, elige distorsionar lo evidente, ocultar lo justo, o fingir que no sabe lo que sabe. Es una forma de traición al diálogo, a la memoria, y a la posibilidad de construir juntos.

Esta negación puede manifestarse: como cinismo, cuando se ridiculiza la esperanza o la ética… como ingenuidades. También la Manipulación, cuando se usa el lenguaje para confundir en vez de esclarecer. Y no me olvidaré de mencionar la Indiferencia, que sería cuando se elige no mirar el sufrimiento ajeno, aunque esté frente a los ojos.

Y lo paradójico… es que esta actitud suele disfrazarse de inteligencia o pragmatismo, pero en realidad erosiona la confianza, la empatía y la posibilidad de transformación. Como todos sabemos, la verdad no siempre es cómoda…

Es imposible dar clase a los ACNEEs

 “Hay días que es imposible dar clase”: los alumnos que necesitan apoyo aumentan el doble de rápido que los recursos para atenderlos, en El País, Ignacio Zafra, Valencia - 18 SEPT 2025:

El número de estudiantes que requieren apoyo supera el millón tras incrementarse un 75% en seis años, según un informe de CC. OO. Los fondos para atenderlos lo hacen solo un 31%, tensionando sobre todo la enseñanza pública.

Un agujero se ha ido abriendo silenciosamente en los últimos años en el sistema educativo español, especialmente en la enseñanza pública. El número de alumnado con necesidades de apoyo educativo, una categoría oficial que engloba a los estudiantes con discapacidad, con dificultades de aprendizaje (como la dislexia y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad), así como a chavales llegados de otros países que desconocen el idioma o se hallan en situación de vulnerabilidad socioeconómica, ha aumentado un 75% desde el curso 2017-2018. Ha pasado de 621.000 a más de un millón, según el informe de inicio de curso elaborado por Comisiones Obreras, que se basa en las estadísticas del Ministerio de Educación. El presupuesto específico para atenderlos ha crecido, en cambio, mucho menos: apenas un 31%, debido, sobre todo, a la insuficiente inversión de las comunidades autónomas. La consecuencia, advierte el sindicato y coinciden docentes, orientadores y familias, es que la atención que reciben es, en muchos casos, pobre, y que el cansancio y la frustración se extiende entre las plantillas de escuelas e institutos.

“Los profesionales de la educación sienten cada vez mayor sobrecarga. Quieren y hacen su trabajo con dedicación, motivación y esfuerzo, pero se necesita bajar las ratios e incrementar el número de profesionales, con más recursos y más inversión para atender con calidad y equidad al alumnado”, señala la Federación de Enseñanza de CC. OO. Del total de 1.088.413 estudiantes que oficialmente requiere apoyo, 249.494 son alumnos con necesidades educativas especiales (generalmente significa que presentan algún tipo de discapacidad); 386.345, con dificultades específicas de aprendizaje; 394.034, están en situación de vulnerabilidad socioeconómica, y 58.540, tienen altas capacidades.

El rápido aumento de las cifras es producto, de un lado, del incremento de chavales que se incorporan al sistema procedentes de otros países, parte de ellos con desconocimiento del idioma, desfase curricular, o un contexto económico familiar precario, y del otro, de la mejora en la detección de trastornos y dificultades de aprendizaje. Y la situación es grave, señala el informe de CC. OO., porque España ya partía antes de dicho incremento de un déficit estructural. Muchos de los programas de atención a la diversidad, como las aulas de acogida para niños y adolescentes extranjeros fueron desmanteladas con la crisis económica de 2008, sobre todo a partir de 2012.

Un ejemplo de falta de recursos es el que están viviendo los docentes del instituto público Agra de Raíces, en Cee (A Coruña), que tiene cerca de 400 alumnos. El curso pasado, el personal especializado de apoyo con el que contaban, dos especialistas de Pedagogía Terapéutica, otra de Audición y Lenguaje que tenía asignadas dos horas semanales en el centro, y una cuidadora estaban volcados en garantizar la atención de los dos chavales con necesidades educativas especiales matriculados en el centro. “Su horario estaba completo con estos niños, quedando en gran medida desatendidos aquellos que tienen necesidades específicas de apoyo educativo, como dislexia o TDAH”, explica una docente que actúa como portavoz de buena parte del claustro y pide no ser identificada.

Este curso, el centro coruñés ha incorporado, en el conjunto de la secundaria, aparte de a otros chavales con necesidades de apoyo educativo, a tres alumnos con necesidades educativas especiales, lo que representa un incremento del 150%. Alguno de ellos requiere, además, muchos cuidados. “Y lo que nos encontramos al volver al centro el 1 de septiembre es que no solo no nos habían ampliado los recursos, sino que nos habían quitado a una de las especialistas de Pedagogía Terapéutica (PT) y las dos horas de Audición y Lenguaje”, explica.

Las familias organizaron protestas, y la Xunta accedió a reponer a la PT, pero nada más. Para colmo, el profesorado esperaba que en primero de la ESO, donde tienen un total de 55 alumnos, se formaran tres grupos, pero la administración ha creado solo dos clases. Una está a máximos, con 30 estudiantes, y la otra a 25. “Hay días que es imposible dar clase. Por su condición, alguno de nuestros estudiantes puede tener una crisis, hay que acompañarlo fuera del aula para que se recupere, y no tenemos manos”, asegura la docente. Para asistir a los chavales que más ayuda necesitan, el instituto ha articulado uno de los apaños con los centros educativos de toda España acostumbran a afrontar la falta de recursos. “Los niños están siendo atendidos por el profesorado de forma voluntaria. Realizamos tareas de acompañamiento, de higiene, de vigilancia, y hasta de alimentación, que no nos corresponden y para las que no estamos cualificados”, afirma la profesora. Preguntada al respecto, la Xunta afirma que sus técnicos están “analizando las necesidades [del centro] por si fuera necesario ampliarlos”.

Desequilibrio entre pública y privada

La escuela pública acoge a tres de cada cuatro estudiantes con necesidades de apoyo educativo, 8,3 puntos por encima de lo que le correspondería en función de su tamaño en el conjunto de la red educativa, que es el 66,9%. En concreto, a la escuela pública va el 72,5% del alumnado con dificultades específicas de aprendizaje; el 75,4% del alumnado con necesidades educativas especiales, y el 79,5% del que se encuentra en situación de vulnerabilidad socioeconómica. La situación más equilibrada es la de los estudiantes con altas capacidades, con un 64% de la matrícula (tres puntos por debajo de lo que le tocaría, de hecho; un sector de los centros privados y concertados destacan en su publicidad que están especializados en ese tipo de alumnos).

En primaria el desajuste por redes educativas es todavía mayor. La pública acoge al 77,5% (9,75 puntos más de lo que le correspondería), la concertada al 21,7% (6,5 puntos menos), y la privada, al 0,8%, muy por debajo de su peso en el conjunto de la red escolar, que es del 4%.

El profesorado ha notado el incremento del alumnado con necesidades de apoyo educativo en todas las etapas, “desde Infantil a Bachillerato y Formación Profesional”, afirma Antoni Prefaci, orientador de secundaria, logopeda, psicólogo sanitario y presidente de la Asociación de Familiares de Niños y Adolescentes con Déficit de Atención e Hiperactividad (Afnadah) de Gandía (Valencia). “La diversidad, en sí misma, es una riqueza. Pero sin los recursos adecuados se convierte en una enorme losa y un gran reto para los centros”. Su crecimiento se debe, de un lado, al aumento de los estudiantes extranjeros, parte de los cuales necesitan apoyo “para aprender el idioma o para ponerse al día en contenidos curricular muy diferentes”. Y, del otro, a una mejor detección de las dificultades. Antes, muchos más casos pasaban desapercibidos. Quedaban ocultos bajo el manto del fracaso escolar, y, al mismo tiempo, su presencia en el aula no reclamaba una atención específica por parte del profesorado.

“Hoy se identifican mejor los trastornos del espectro autista, el TDAH, la dislexia, los trastornos del lenguaje, o las dificultades emocionales. Y eso es una gran noticia. El problema es que si no se acompaña de una mayor dotación de recursos, ello nos lleva a un cuello de botella: detectamos más casos, pero no siempre podemos darles la atención que requieren”, prosigue Prefaci.

Territorios que apenas los identifican

Muchos estudiantes con necesidad de apoyo continúan, además, sin ser detectados. El informe de CC. OO. plantea un cálculo indirecto para estimarlos. En el caso del alumnado en situación de desventaja socioeconómica, recurre a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre “carencia material y social severa” en población en edad escolar para concluir que hay al menos 297.545 chavales sin incluir en las estadísticas oficiales de Educación, es decir, el 43% del total. Muy por encima de dicho porcentaje se sitúan algunos territorios, como Aragón (89%), Castilla-La Mancha (87%), y Andalucía (77%). En el caso del alumnado con dificultades específicas de aprendizaje, el estudio recurre a investigaciones sobre prevalencia de los distintos trastornos para estimar que 863.496 niños y adolescentes que los padecen pasan por debajo del radar de la administración, un 69% del total. Aparecen especialmente mal parados, en esta categoría, según el cálculo de CC. OO., Andalucía (que “no proporciona datos de ninguna casuística social del alumnado”), País Vasco (que dejaría de contabilizar al 86,5%), y Aragón (85%).

Alicia Vílchez, madre de dos niñas con dislexia que estudian en Granada, dice que es cierto que los centros “están faltos de recursos y las clases están masificadas”. Pero, por su experiencia en primaria y, peor todavía, en secundaria, cree que a buena parte del profesorado también le falta formación al respecto. “Conocimientos, estrategias y recursos para trabajar con niños con dificultades. No solo dislexia, sino TDAH, necesidades educativas especiales, etcétera. Nos encontramos con una barrera muy grande, y es muy difícil para una familia luchar contra eso”. “Hablan mucho de inclusión, y tenemos una normativa muy buena”, añade Vílchez, “pero no la están cumpliendo, y quienes se llevan la peor parte son los niños con dificultades, porque el sistema no les acompaña”.