domingo, 14 de febrero de 2010

Historia de un chorizo


"Roldán sale libre con su botín", José María Irujo, El País, 14-II-2010
La historia carcelaria de Luis Roldán se acaba, pero el misterio de su vidrioso botín continúa. El ex director general de la Guardia Civil, de 65 años, el hombre cuyo formidable escándalo contribuyó a acabar con los mandatos socialistas de Felipe González, cumplirá el próximo marzo la pena de 31 años de prisión a la que fue condenado por un largo rosario de delitos y liquidará su deuda con la justicia sin haber devuelto dos propiedades en París y San Bartolomé (Antillas francesas), valoradas en unos 3,7 millones de euros, además de un botín de, al menos, otros 10 millones, según la documentación judicial a la que ha tenido acceso EL PAÍS con el embargo de cuentas corrientes y la subasta de algunas de sus propiedades intervenidas en España, 6 de sus 15 pisos, una cantidad que sólo representa el 8,7% de los 19 millones de euros que adeuda al Estado (ver gráfico). El grueso de su fortuna, equivalente a 10 millones de euros del año 1993, se encuentra escondido en un territorio ignoto y a buen recaudo. Los testaferros Jean Henry, un bombero suizo alcoholizado, y Jack Pierre Aberlé, un tipo que acabó de indigente, murieron como dignos personajes de novela. Uno se reventó la cabeza de un disparo y el cuerpo del otro apareció semidesnudo sobre la cama de un hostal para vagabundos en Ginebra. Sólo Roldán y Francisco Paesa, el ex agente de Interior que le ayudó a ocultar su fortuna, conocen la verdad sobre el paradero del botín. "La localización del dinero fue imposible en este caso y en otros muchos. La culpa, como siempre, los paraísos fiscales", se lamenta Alejandro Luzón, fiscal anticorrupción que investigó el caso durante años.
Funcionarios de la cárcel de Zuera (Zaragoza) preparan la liquidación de condena de Roldán para remitirla al juez de vigilancia penitenciaria que aprobará las cuentas y lo pondrá en libertad definitiva cuando se cumplen 15 años de su ingreso en prisión, según señalan fuentes penitenciarias. Fue en febrero de 1995 cuando, envuelto en una ajustada gabardina y rodeado de policías de paisano, descendió del avión que lo condujo desde Bangkok (Tailandia) a Madrid, donde terminó el periplo de sus 11 meses de rocambolesca fuga. "Entonces no se imaginaba ni por asomo que estaría 15 años en la cárcel. Picó el anzuelo y creyó que le juzgarían sólo por algunos delitos. Le engañaron", asegura una persona próxima al recluso que pide el anonimato.
Desde que en 2005 logró el segundo grado, Roldán duerme en el Centro de Inserción Social de Zaragoza y pasa el día en su domicilio en esa ciudad, la antigua casa de sus padres, un sencillo piso de 70 metros cuadrados con un pequeño recibidor en el que exhibe una fotografía dedicada por los Reyes. Ha ejercido como presidente de su comunidad de vecinos y se ha jubilado de vendedor de seguros, una actividad a la que decía dedicarse para obtener su actual régimen de semilibertad. "Vivo de la ayuda de mi hijo y no tengo un duro", asegura a los que le escuchan. Una parodia más de este hombre que se inventó hasta sus títulos universitarios.
Roldán pasea a pie por el centro de Zaragoza, la ciudad natal en la que comenzó su carrera política como concejal del Ayuntamiento, viaja en autobús y no exhibe el menor signo de riqueza, pero fuera de España oculta una considerable fortuna que ha logrado salvar con toda clase de trucos, trampas y una cohorte de testaferros y abogados de dudosa reputación. El auto de la Audiencia Provincial de Madrid por el que se le anuló la concesión del tercer grado penitenciario describía así sus intenciones futuras. "Un empleo bien retribuido no alcanzaría para restituir la décima parte de los intereses anuales de lo debido. Sólo es una mera coartada de la decidida voluntad (del preso) de aprovechamiento definitivo de lo malversado. No ha devuelto voluntariamente nada y sólo mediante ejecución forzosa y venta en pública subasta de algunos de sus bienes se conseguirá en el mejor de los casos una fracción mínima de lo sustraído y defraudado".
Roldán ha salvado el grueso de su botín tal y como advirtieron los jueces que le negaron, una y otra vez, el tercer grado. Ahora los planes del ex director de la Guardia Civil apuntan fuera de España. En la isla de San Bartolomé, una roca de 25 kilómetros cuadrados en las Antillas francesas, Roldán compró una coqueta villa de tres habitaciones, salón, tres baños y piscina. Se llamaba Marie Blanche (María Blanca), en honor de su segunda mujer, Blanca Rodríguez-Porto, de 52 años, una gallega con la que tuvo dos hijos después de separarse de su primera esposa. La visitaban en Semana Santa, sólo con sus amigos más íntimos, y sin la presencia de escoltas o testigos incómodos que se preguntaran cómo el jefe de los 75.000 guardias civiles tenía una propiedad en el barrio de Marigot, el más exclusivo de la isla, donde exhiben sus casas de verano las primeras fortunas de Francia y personajes como el bailarín Rudolf Nureyev, ya fallecido, o miembros de las familias Rothschild y Rockefeller.
Villa Marie Blanche cambió su nombre por villa Majagua, pero sus dueños siguieron siendo el matrimonio Roldán, una pareja hoy distanciada, según los testimonios de personas próximas a ambos. "Durante sus últimos cuatro o cinco años Blanca dejó de visitarle en prisión. Poco a poco la relación se enfrió. Eso y el aumento de su condena por el Tribunal Supremo le afectó mucho y condujo a la depresión", asegura un funcionario de la cárcel de mujeres de Brieva (Segovia) que pide el anonimato. Roldán cumplió en este centro la mayoría de su condena hasta su traslado a la prisión de Zuera. Durante parte de su estancia en Brieva, once policías le custodiaban en distintos turnos en el pabellón de 300 metros que ocupó en solitario por motivos de seguridad.
En París el matrimonio disfrutó de un piso señorial de 255 metros cuadrados en el número 3-5 de la calle del General Detrié, junto a la Torre Eiffel y los Campos de Marte, en el distrito número siete, uno de los más exclusivos de la capital francesa, un escenario de glamour y lujo que a Blanca le fascinaba. Otra de sus joyas inmobiliarias en el extranjero que la justicia tampoco ha logrado embargar.
"Con la Operación Esmeraldas que les montó Francisco Paesa lograron salvar estas dos propiedades", recuerda Conrado Pérez, el perito que dedicó varios años a descifrar el enorme rompecabezas de los centenares de cheques que cobraba Roldán de las principales constructoras del país (Huarte, Cubiertas y MZOV, Agromán, Obrascón, Laín) por la construcción de los cuarteles de la Guardia Civil, así como del uso fraudulento de fondos reservados de Interior durante los mandatos de José Luis Corcuera y Rafael Vera.
El 17 de abril de 1994, cinco meses después de que estallara el escándalo, el matrimonio Roldán se alojó en el Beau Rivage, el exclusivo hotel frente al lago Leman donde fue asesinada la emperatriz Sissi, un establecimiento que frecuentaba toda la familia, incluidos la madre y hermanos de Blanca, desde que todo el clan familiar abrió cuentas en el CBI-TDB de la calle de Rhone, en el centro de Ginebra, un banco donde les introdujo Jorge Esparza Martín, entonces director comercial de Huarte, un "cliente de primera", según le catalogó la entidad.
Esa mañana los Roldán tomaron un taxi y viajaron hasta Annemasse, un tranquilo pueblo francés en la frontera con Suiza. Allí les esperaba Roland Costacurta, de 69 años, un gestor de fortunas amigo de Francisco Paesa, el escurridizo personaje de las cloacas del Estado que ayudó a Roldán a ocultar su fortuna. El ex jefe de la Guardia Civil estaba nervioso y desesperado. Había conocido a Costacurta meses antes, después de que una investigación de Diario 16 desvelara su colección de pisos y su sociedad Europe Capital, SL, y le había pedido que le vendiera estas dos propiedades para borrar su rastro. Ahora el objetivo era mucho más retorcido.
"Este tipo tenía problemas. Este tipo buscaba soluciones a cualquier precio. No quería aparecer como propietario de sus inmuebles en París y San Bartolomé. Me propuso que comprara las dos casas y me convirtiera en comprador fiduciario", declaró Costacurta al juez suizo Paul Perraudin cuando meses después se descubrió el sofisticado engaño.
La cita se produjo en la notaría Barralier-Moyne-Picard donde Costacurta, que tiene una casa de campo en Annemasse, había hecho otras operaciones similares. Todo el papeleo estaba preparado para ejecutar la farsa. Las sociedades Emeraude Vert y Emeraude Bleu (esmeralda verde y esmeralda azul), inscritas en la ciudad de Thonon y constituidas por Costacurta, compraron el piso de París y la villa de San Bartolomé y pagaron a los Roldán 1,2 millones de euros. Lo que no consta en las escrituras de venta es que los Roldán habían enviado el dinero de la compra simulada al propio Costacurta tres meses antes. El notario francés ignoraba que la pareja española acababa de venderse a sí misma sus propiedades. La policía suiza encontró en la casa de Costacurta los 200.000 euros que el testaferro cobró por la simulación, pero las joyas inmobiliarias del matrimonio ya estaban a salvo. "Intentamos embargar estas dos casas. Mandé agentes a París y a San Bartolomé, pero fue imposible", se lamenta Rafael Bermejo, el comisario de policía que participó en la detención de Roldán en Bangkok.
De los 10 millones de euros que Roldán ocultaba en sus cuentas suizas del banco CBI-TDB no se sabe nada. La última pista conocida condujo hasta el Overseas Union Bank, un banco de Singapur donde los hermanos y abogados luxemburgueses Monique y Jean Paul Goerens, clientes de Paesa, abrieron cuentas a nombre de la sociedad Almeida Invesments en las que recaló el botín. El llamado efecto helicóptero, mover el dinero de un lugar a otro a velocidad de vértigo, volvió locos a los peritos que le seguían la pista. "El dinero hay que moverlo continuamente porque si no te pillan. Ellos iban en un avión de reacción y nosotros en coche. Nadie es tan tonto de dejar quieto el dinero, sobre todo si sabes que te están siguiendo. Lo perdimos en Singapur. Allí se rompió la cadena. Fue una auténtica pena porque el país se negó a colaborar", se lamenta el perito Conrado Pérez.
La cadena de la que habla Pérez arrancó en el banco de Ginebra donde Roldán ocultaba los 10 millones de euros; y siguió en la sede del Aresbank en Madrid donde los testaferros Henry y Aberlé abrieron por orden de Paesa dos cuentas a nombres de sociedades domiciliadas en San Vicente (islas Granadinas) y en Irlanda. Ahí se produjo el primer salto del dinero y desde esa entidad, presidida entonces por Luis Vañó y donde trabajó Beatriz García, sobrina de Paesa, se inició el efecto helicóptero que movió el dinero de un sitio a otro hasta terminar en Singapur, un férreo paraíso fiscal.
Alejandro Luzón, el fiscal anticorrupción, lo recuerda así: "La colaboración de Suiza nos permitió seguir muy bien la pista del dinero, pero Singapur devolvió la comisión rogatoria (auxilio judicial) y se negó a colaborar. Este dinero puede estar ahora en cualquier sitio, hay muchas leyendas, pero la única realidad es que Roldán no lo ha devuelto". "Dedicamos mucho esfuerzo y tiempo en seguir el dinero, pero no pudo ser", reconoce el fiscal Daniel Campos, hoy destinado en la Audiencia Nacional.
La carrera que libraron peritos, policías y fiscales en España contra los testaferros contratados por Paesa la ganaron estos últimos por goleada. Los dos principales artesanos de la ocultación del botín suizo se han llevado sus secretos a la tumba. El 31 de agosto de 1994, un mes después de que las autoridades de Singapur se negaran a colaborar, el testaferro Aberlé, de 59 años, el leal fiduciario de Paesa desde su etapa de banquero en la Guinea del dictador Macías, fue hallado muerto en el hotel Mont Blanc, una residencia para vagabundos y prostitutas en Courage, localidad separada de Ginebra por el río L'Aure. José Luis Rodríguez, un malagueño amigo de Paesa, regentaba el establecimiento. El hombre que movió los 10 millones de euros de Roldán vivía como un mendigo en la habitación número 15, no tenía relación con su ex mujer ni con sus dos hijos y los 625 euros que costaba su manutención los abonaba el Hospicio General de Ginebra. "Mi padre trabajó durante toda su vida para Paesa", reconocen sus hijos, que entregaron al periodista sus agendas en las que aparecen múltiples gestiones para el ex espía del Ministerio del Interior.
La suerte de Jean Henry, el otro testaferro que vino a Madrid a abrir las cuentas en el Aresbank conducido supuestamente por Agustín Guardia, el abogado de Roldán, fue más trágica y novelesca. Dos años después, el 27 de julio de 1996, la policía lo encontró muerto en su apartamento de Ginebra, en el número 52 de la calle Liotard, una casa sencilla de cinco alturas. Tenía un disparo en la cabeza. Henry supuestamente se suicidó, estaba separado, no tenía hijos y su único compañero era el alcohol. Nadie se interesó por él y el Estado se hizo cargo de los gastos del entierro. Sus restos reposan en una tumba de anónimos en el Jardín del Recuerdo del cementerio de San George, el lugar donde se entierra en Ginebra a los que nadie reclama. Los hombres que movieron el botín de Roldán no vivieron para contarlo. La elección para el trabajo sucio de dos personas desahuciadas parece tan calculada como escalofriante.
Roldán asegura que Paesa se quedó con su dinero suizo, pero la investigación judicial demostró que este espía bregado en sucias batallas durante la etapa socialista, ETA y los GAL, cobró su parte del botín sustraído. "Paesa recibió su parte. Ahí están los pagos que lo acreditan, y la gente que hace estas cosas no se queda con el dinero de sus clientes", asegura el fiscal Luzón. "Nadie puede creerse que Paesa se quedó con el dinero. Tampoco que Roldán no tiene un duro", insiste el comisario Bermejo. "No me creo nada. Sólo los hechos probados. O lo tiene él o Paesa. Hablamos de sólo dos personas", apunta Antonio Asunción, que cesó como ministro del Interior por la fuga de Roldán.
¿Ha pagado suficiente Roldán? Los fiscales Luzón y Campos, que le persiguieron sin descanso, creen que en el terreno penal la condena del ex director de la Guardia Civil ha sido ejemplar. "Si lo comparamos con otros casos de corrupción de la época, como el de Filesa, AVE, etcétera, que tenían un perfil similar nunca logramos tanta conformidad entre nuestra petición de condena y la sentencia final", dice Campos. "Cometió delitos muy graves y ha cumplido como pocos en este país. Y lo ha cumplido de verdad. Sobre todo si lo comparamos con Mario Conde y otros", apostilla Luzón. Los dos fiscales reconocen que no todo fue perfecto y que el mayor fracaso del caso fue no cazar a Paesa ni localizar la fortuna suiza. El perito Conrado Pérez reconoce que se quedaron sin investigar las compras de uniformes a Inditex, de coches a Citroën y Nissan y adquisiciones de la Guardia Civil del Mar. "Tuvimos que cerrar el caso por falta de tiempo", lamenta.
Roldán compareció hace una semana en la sede de la Fiscalía Anticorrupción en Madrid donde se investiga el paradero del dinero que le abonó la cadena Telecinco por someterse a una entrevista en 2008. Se paseó por el mismo edificio donde todavía continúan el fiscal Luzón y el comisario Bermejo. Y la historia se ha vuelto a repetir. "Identificamos el pago de unos 12.000 euros, pero cobró en efectivo y nos ha dicho que le adeudaba la pensión a su mujer y que se lo ha gastado todo. Ha aprendido la lección de que para perder el rastro del dinero no hay que utilizar cheques", se queja uno de los funcionarios que presenció su declaración.
Villa Majagua, en el paraíso de San Bath (San Bartolomé), y el piso de París se dan por perdidos. ¿Aparecerán algún día los 10 millones de euros que atesoraba en un banco suizo? ¿En cuánto se habrán convertido después de 17 años? "Reabriremos el caso si nos llegan nuevas pistas. El asunto no está cerrado", advierte el fiscal Luzón.

Los 31 años de condena se han reducido a 15 de cumplimiento

La condena de Luis Roldán a 31 años de prisión por malversación, cohecho, estafa, falsificación y contra la Hacienda Pública quedó reducida a 20 años tras la aprobación del nuevo Código Penal de 1995. El Tribunal Supremo estipuló que los presos decidieran si cumplían sus condenas con arreglo al código antiguo o al nuevo y estableció que siempre se aplicaría la solución más favorable al reo. El ex director general de la Guardia Civil se acogió a este beneficio y tomó las ventajas de cada uno de ellos. El Código Penal de 1973 contemplaba la redención de penas y Roldán redimió desde 1995 a 2000. A partir de ese año se acogió al nuevo código en el que varios de los delitos por los que fue condenado tenían penas de prisión inferiores. De esta forma, la condena de 27 años de la Audiencia Provincial de Madrid, que el Supremo había elevado a 31 -el ponente fue Cándido Conde Pumpido, actual fiscal general del Estado-, se redujo a 20 años, según explican fuentes de Instituciones Penitenciarias. Roldán redimió por estudios y buen comportamiento cinco años de cárcel, por lo que ha cumplido un total de 15 años. El ex jefe de la Guardia Civil permaneció una década solo en un pabellón privado de la prisión de mujeres de Brieva (Ávila). Estuvo custodiado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, con los que jugaba partidas de cartas y parchís. La puerta de su celda permanecía siempre abierta y cada mañana barría y fregaba la nave en chándal. "Preparó su defensa durante mucho tiempo y pasaba horas muertas leyendo los legajos que le enviaba su abogado. Hizo estudios en la UNED, pero los resultados no eran buenos. Cuando fue condenado tuvo un bajón anímico. Nunca nos habló del dinero", recuerda un funcionario. Jorge Esparza Martín, ex director comercial de Huarte, el hombre que condujo a los bancos suizos a los otros miembros del clan Roldán (Gabriel Urralburu, ex presidente socialista del Gobierno de Navarra, y Antonio Aragón, ex consejero de Obras Públicas, también condenados), cumple su condena de 16 años de cárcel en régimen abierto desde 2007, año en el que logró el tercer grado. En la prisión de Alcalá de Henares (Madrid), donde ingresó en el año 2000, desarrolló actividades para mejorar su situación penitenciaria: monitor deportivo, comentarista de prensa, profesor de inglés y de historia del arte. Ha salvado parte de su patrimonio, tanto en España como en Suiza. Urralburu y Aragón, al igual que sus esposas, han cumplido ya sus penas.

Curiosidad sobre terrorismo islámico

"¿Por qué tantos terroristas son ingenieros?" Moisés Naím, El País, 14-II-2010

¿Cuál cree usted que es la principal causa del terrorismo islámico? a) la pobreza; b) la injusticia; c) la falta de democracia; d) la desesperanza; e) el conflicto palestino-israelí; f) la religión; g) no se sabe.

La respuesta correcta a esta pregunta es tan importante como sorprendente. Es importante porque hasta que no entendamos las causas del terrorismo islámico será imposible buscarle soluciones. Y es sorprendente porque, en realidad, no es mucho lo que se sabe acerca de las razones por las cuales una persona decide suicidarse masacrando a inocentes. Así, la respuesta correcta a la pregunta es la g) no se sabe.

Si las causas del terrorismo fuesen la pobreza y la desigualdad, el mundo estaría lleno de terroristas brasileños. Y si la democracia fuese un antídoto eficaz, India, que es la mayor democracia del mundo, debería sufrir menos atentados que dictaduras como China o Libia. Pero no es así. Las democracias son más vulnerables a los ataques terroristas que los regímenes autoritarios. Y si la causa fuese el conflicto entre israelíes y palestinos, ¿por qué los terroristas suicidas en Afganistán destruyen escuelas de niñas, o algunos suníes en Irak se transforman en bombas humanas que estallan en un mercado lleno de chiíes?

La religión tampoco ofrece una explicación satisfactoria. Jessica Stern, una investigadora de Harvard, reporta que el Gobierno de Arabia Saudí ha interrogado acerca de sus motivaciones a miles de terroristas capturados. Resulta que la abrumadora mayoría no había tenido una educación religiosa extensa y que su comprensión del islam era muy limitada. El 25% de los participantes en programas de rehabilitación de terroristas en Arabia Saudí tiene antecedentes criminales y sólo el 5% había llevado una vida religiosa activa. Entre los terroristas hay tanta variedad y complejidad como en cualquier otro grupo humano. En general, es poco lo que se sabe de manera irrefutable sobre los orígenes de los terroristas o sobre su perfil psicológico. Excepto que muchos de ellos son ingenieros.

Ésta es la sorprendente conclusión de un artículo publicado recientemente en European Journal of Sociology, titulado "Por qué hay tantos ingenieros entre los islamistas radicales". Diego Gambetta y Steffen Hertog destacan que "entre los islamistas radicales violentos, los ingenieros están sobrerrepresentados entre tres y cuatro veces más que otros profesionales". Los autores estudiaron los antecedentes de más de 400 miembros de grupos violentos de radicales islámicos en más de 30 países de Oriente Próximo y África. No sólo confirmaron los resultados de investigaciones previas, que habían encontrado que los terroristas suelen tener mayores ingresos y más educación que el promedio de su país, sino que descubrieron que el 44% de los violentos eran ingenieros o estudiantes de ingeniería. En los países de procedencia de los individuos estudiados, los ingenieros son muy escasos: apenas representan el 3,5% de la población. Pero en los grupos terroristas islámicos constituyen casi la mitad del total. La segunda área académica más frecuente en la muestra analizada es la de estudios islámicos, seguida por medicina, ciencias y educación -cada una de las cuales alcanza tasas muy inferiores al 44% de ingenieros-. Más aún, entre los terroristas islámicos nacidos y criados en países occidentales, el 60% tiene estudios de ingeniería.

¿Cómo se explica este fenómeno? Gambetta y Hertog examinan y rechazan varias hipótesis, incluyendo la posibilidad de que las destrezas de los ingenieros los convierta en un blanco más atractivo para quienes reclutan terroristas, o que incluso esto sea simplemente un accidente histórico. Los investigadores concluyen que las causas de la desproporcionada presencia de estos profesionales se debe a la interacción de lo que llaman la "mentalidad" de los ingenieros con ciertas condiciones socioeconómicas prevalentes en países islámicos. Según ellos, la ingeniería atrae a individuos que prefieren respuestas claras y modelos mentales que minimizan la ambigüedad. En las universidades estadounidenses, por ejemplo, la probabilidad de ser al mismo tiempo religioso y conservador es siete veces mayor en las escuelas de ingeniería que en las de ciencias sociales. Gambetta y Hertog argumentan que hay mucha afinidad entre la estructura mental de los ingenieros y las ideas que nutren a los terroristas radicales islámicos. Esta tendencia interactúa y es potenciada por el hecho de que los ingenieros -inteligentes y profesionalmente ambiciosos- chocan y se radicalizan al enfrentarse con el estancamiento económico, la falta de oportunidades para los jóvenes y la represión política comunes en países islámicos.

Las explicaciones del fenómeno de los ingenieros terroristas son controvertidas. Lo que no es controvertido es que entre los terroristas islámicos hay muchos ingenieros. Como tampoco lo es que sobre los terroristas islámicos hay muchas anécdotas, prejuicios y generalizaciones estereotipadas, pero pocos datos científicamente defendibles.

sábado, 13 de febrero de 2010

Descréditos

Juan José Millás, "Descréditos", El País, 12-II-2010.

Pregunté a un psiquiatra si el Papa, habida cuenta de que se cree el representante de Dios en la Tierra, era un delirante y me dijo que no, pues los delirios compartidos son, técnicamente hablando, otra cosa. Total, que si a usted se le aparece la Virgen es muy probable que lo ingresen y lo sometan a una o dos sesiones de electroshock. Pero si se le aparece en compañía de unos amigos o de unos pastorcillos no pasa nada. Se me olvidó preguntar cuántas personas deben participar de un delirio para que deje de serlo, así que lo siento, pero no puedo proporcionar en estos momentos esa información. En cualquier caso, mucho me temo que su cuñado de usted y usted no son suficientes para legitimar una quimera.

Provoca asombro que los delirios consensuados adquieran de inmediato el estatus de realidad. Si el Gobierno, los consumidores, los bancos y los notarios se ponen de acuerdo, por ejemplo, en que un piso de 90 metros cuadrados vale un millón de euros, el piso valdrá un millón de euros, aunque su valor real sea muy inferior. Al año siguiente, si alguien no detiene la bola, costará un millón cien mil, y así de forma sucesiva, hasta que el espejismo reviente como una pompa de jabón. Lo de los pisos no es un supuesto teórico, ha ocurrido en España, junto a otras alucinaciones de carácter económico. El delirio y la lucidez se trenzan de tal forma en la vida diaria que no hay forma de distinguir el uno de la otra. De modo que cuando en la faja de una novela se incluye la leyenda "basada en hechos reales", deberíamos tener en cuenta que los llamados "hechos reales" son producidos a su vez, en gran medida, por sucesos completamente imaginarios. En otras palabras: que cuando los teóricos hablan del descrédito de la ficción deberían aclarar si piensan que una ficción compartida deviene en una realidad homologable.

Últimas noticias

Un deportista se mata intentando ir más deprisa hacia ninguna parte; siguen subvencionando deportes estúpidos en vez de investigaciones sobre el cáncer o la pobreza; en los EE. UU., unos seguratas permiten que unas niñatas sacudan a otra niñata, eso sí, tratándolas muy mal de palabra; allí mismo una neuróloga pierde los nervios, en el curso de un afectuoso intercambio de pareceres sobre su titularidad como profesora y mata a tres colegas y hiere cordialmente a otros tres (la especialidad de la profesora era la neurología); el juez Garzón es procesado por una minucia a pesar de haber procesado muchas mayucias; quienes lo procesan son... dejémoslo; don Pepito el Bonito apaga un fuego de ordenador con agua (conocimientos de ciencias de un hombre de letras, aunque los de ciencias escriben con faltas sus proyectos de fin de carrera y no saben redactar una carta); su sucesor, el del pelo blanco, "gobierna como puedas" Barreda, se sube más el sueldo mientras piensa bajarlo a los demás, critica a sus jefes y hace carrerilla politiquilla; un hombre en Tarragona mata a su madre; Zapatero expone un plan inspirado en los estudios econométricos del Sastre del Campillo (que cose de balde y pone el hilo), y una reforma educativa estilo Maestro Ciruela (que no sabía leer y puso escuela), y una reforma agraria inspirada en el refrán donde come uno come otro (comemos más, pero comemos menos); el rey sale a hacer visitas a ver si pone orden en el caos, pero no piensa en bajarse el sueldo; la prensa sigue divulgando las mentiras de los políticos con tal de no perecer de escasez de ventas; el Papa sigue metido en su agujero, con la cabeza bajo el ala (de la paloma del Espíritu Santo, más o menos), avergonzado y con motivo; por fin alguien está dando ejemplo.

viernes, 12 de febrero de 2010

Palabras, palabras, palabras

Sintagnas nominales y verbales extraídos en dos días de los titulares de los periódicos:

Viento, nieve, lluvia, oleaje y frío
Brutal paliza
Locura
Singularidades
Entretenimiento
Sorpresa
Nuevo descalabro
Pierde otra vez
Pasividad
Conmoción y críticas
Primeras bajas
Alerta
Puñetazos
El país de las maravillas
Raquítico recorte
Indirectas
Nuevo susto

Contrató cien millones
Deja a la mitad
Adelgazara
Lo intenta
No ayudan
No somos fagocitadores
No para
Tienes que poner buena cara
No participará.
No ha quitado el papel
Ve normal
Se jacta de colocar
Cruza los límites
Actualizate
Consigue
Gana
Triunfará
Se adjudica
Abre la fiesta
Reconocen
Sufren
Tiembla
Niega
No creo
Fallece
Mata
Alejan
Se rebelan
Asegura
Aprueba
Saca pecho
No sobrevivirá
Cargan
Acuden
Prejuzgando
Trata como un pelele
Lleva meses
Se enfrentan
Está subvencionado
Se ahonda y pone en riesgo
Es un calvario
Se rompe una mano
Se desboca
Pierda la noción del tiempo
Sigue imbatible
Debe pagar
Cierra seis blogs
Causa lesiones graves
Enoja a las víctimas
Hay monstruos
Exprime
Cercan
Renuncia a impugnar
Conoce las claves
Renace
Estalla
Debilita
Detiene
Anuncia
Intensifica
Continúa
Frena
Exigen
Exprime
Hay que educar
Se interese

***
Breve y tontuelo pensamiento:

No es por nada: tengo miedo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Encelado

Han descubierto otro océano en el satélite de Saturno Encelado, con surtidores, géiseres, brolladores o volcanes de hielo. Bien; ya sólo falta el licor para poderse beber un buen whisky doble. No me imagino osos polares en el satélite de Saturno; ¿qué harían tan a oscuras y con tantos anillos? ¿Saltar a través de ellos, ayudados por Ángel Cristo? Y no podrían pescar nada, porque la constelación de Piscis queda lejos. Fuera de lo feo y maloliente que es Saturno, con esa atmósfera de metano, que, para quien lo haya olido, es equivalente a lo que sale del recto de cualquier persona alimentada con espárragos. Saturno y Júpiter son los mayores pedos del sistema solar, seguramente salidos de algún ojete negro perdido por ahí, de alguna singularidad de culo o culo singular. Por otra parte, veranear allí no es aconsejable; es un lugar muy solitario y monótono, sólo apropiado para místicos, anacoretas, fanáticos de la astronomía, políticos y demás enviados a tomar por culo o porculizar. En su gran pasión por las piedras, la NASA ha dedicado todo su tiempo a mostrarnos la jeta de esos orbes lejanos en vez de dedicar su presupuesto a prevenir los chichones que nos pueden originar los pedruscos al caer del cielo o a fundar comedores para pobres. La ciencia, que tanto es de alabar, debería de ayudar a resolver problemas más urgentes referidos ya no tanto a la naturaleza como al hombre; véase por ejemplo ese enorme y mostrenco colisionador de hadrones, que no vale la vida de un solo niño en ser salvado de la muerte por hambre y cuyo único fin es hacer cachitos la materia; como si no supiéramos ya que todo es divisible ad infinitum y que el conocimiento es inagotable. Esto, que a algunos parece pura demagogia, es, sin embargo, puro y escaso sentido común. Menos física cuántica y más fideos. Cómo decía la fachada del templo griego, nada con exceso, ni siquiera la deuda griega, y conócete a ti mismo, aunque tengas que bajarte el sueldo.

Responsabilidades

Del sociólogo Ignacio Urquizu:

Si por algo se caracterizan los últimos meses es por la enorme confusión que hay en el debate público. No es casual este desconcierto. Si hay un bien preciado en los mercados es la información. Los problemas surgen cuando ésta no está distribuida de forma uniforme. Es decir, cuando un grupo de gente sabe más que los demás. Entonces se genera lo que los economistas llaman "problemas de información asimétrica".

Las consecuencias son dos. Por un lado, aquellos que tienen mayores conocimientos pueden utilizar éstos en beneficio propio. De tal forma que se pueden generar abusos. Por otro, las responsabilidades se diluyen, y uno no sabe muy bien quién es responsable de quién. En el mejor de los casos, las culpas se repartirán entre todos los implicados. Aunque siempre existirá la tentación de asignar la responsabilidad de los problemas a otros.

Es cierto que el Gobierno tiene un gran peso en la gestión de la crisis. A él le corresponde presentar análisis precisos de la situación, anunciar de forma clara los objetivos que persigue y relatar los instrumentos y políticas que va a utilizar para ello. No siempre lo ha realizado con éxito. Las distintas voces sobre la política fiscal o la rectificación de sus propios documentos no ayudan a arrojar luz a su gestión. Pero no es el único responsable y son muchos los que contribuyen y alimentan la confusión, en muchas ocasiones, buscando réditos.

Resulta sorprendente leer muchas de las recomendaciones y análisis que vienen haciendo en los últimos meses las empresas y los organismos internacionales que trabajan en el mercado económico mundial. No sólo no fueron capaces de anticipar la crisis, sino que además siguen sosteniendo los mismos principios que nos condujeron a ella.

En estos análisis, los economistas están jugando un papel muy relevante y, al mismo tiempo, cuestionable. Así, muestran un excesivo énfasis en proponer medidas que afectan a los trabajadores y a los Gobiernos y, en cambio, hablan muy poco de los empresarios. Además, en muchas ocasiones, presentan sus propuestas como si fueran soluciones técnicas cuando, en realidad, son juicios de opinión.

Otros responsables de la confusión son los agentes sociales. Por un lado, la persona que representa en estos momentos a la patronal española no es, precisamente, un ejemplo de gestión. Esto resta mucha credibilidad a las propuestas de los empresarios. Por otro, los sindicatos parecen más preocupados por aquellos trabajadores que tienen un contrato estable. No resulta de utilidad practicar el buenismo en el mercado laboral. Y tampoco es suficiente con decir que se quiere acabar con el empleo precario, esperando que la desaparición de determinados tipos de contratos tenga efectos taumatúrgicos. Decir que "el Gobierno parece una pandilla de aficionados" añade mucha confusión al debate.

Los terceros actores en grado de responsabilidad son las comunidades autónomas. En estos momentos representan un porcentaje muy relevante de nuestro gasto público y algunos dirigentes regionales no muestran una visión estratégica. Por ejemplo, el presidente de la Comunidad Valenciana ha decidido gastarse cientos de millones de euros en eventos que duran un fin de semana. Mientras tanto, tiene una de las tasas de fracaso escolar más alta de España y el porcentaje de desempleados es también de los más elevados. Si hay un lugar donde es necesario cambiar el modelo de crecimiento económico es la Comunidad Valenciana. En cambio, su política económica está muy alejada de este objetivo. ¿Qué credibilidad transmite a los mercados este tipo de decisiones?

Finalmente, si hay alguien que agita la confusión es la oposición. Es cierto que su trabajo es controlar la acción del Gobierno. No obstante, si tuviesen tan claro qué ha pasado, cuáles son los objetivos y qué políticas deben implementarse, ya lo habrían anunciado. Además, algunas de las declaraciones del Partido Popular invitan a pensar que la claridad en el debate revelaría la impopularidad de su proyecto. Quizás sea la única oportunidad que tenga el PP de acceder al poder. No tienen una estrategia definida y sus propuestas son impopulares. Así que, si difuminan la acción del Gobierno, nadie percibirá sus defectos.

Si todos estos actores agitan la confusión es porque para ellos sus propios intereses son más prioritarios que la salida de la crisis. Además, con ello trasladan toda la responsabilidad de la situación actual al Ejecutivo socialista. Pero, parafraseando a John F. Kennedy en su discurso inaugural de 1961: no nos preguntemos qué puede hacer nuestro país por nosotros, sino qué podemos hacer todos juntos. De esta crisis sólo saldremos con la colaboración de todos, y comenzar a asumir cada uno su responsabilidad puede ser un primer paso.

martes, 9 de febrero de 2010

Discurso

Discurso viene de discurrir; en el XVIII se usaba por "disertación", aunque no como "ensayo", pues éste tiene por tema uno mismo, como afirmaba el creador del género, Michel de Montaigne: "Yo mismo soy asunto de mi libro"; si ese fuera el caso, Max Stirner sería un gran ensayista por extirparse El ego y su propiedad. Yo no sacaré nada de mí mismo, pues soy pobre, incluso de espíritu, y no tengo nada que ofrecer, ni siquiera a alguien tan generoso como el presidente del BBVA, que es todo caridad, un ángel bendito caído como un albatros en este sucio mundo y de quien pudiera tomar tantas cosas positivas para vivir con provecho y circunspección; no siento pertenecerme demasiado; cuando murió mi padre, vi que todo lo que tenía y nos dejaba no le servía de mucho, conque vivo como si no tuviera nada que dejar, aunque no como si ya estuviera muerto, lo que da a la vida todavía el poco sentido que mantiene, aunque no su valor, escaso cuando se ve cerca ya el tren del infinito; el padre se contempla ya sólo respecto a sus hijos, a los que intenta proteger; yo quisiera dejar algo que les sirva para poder refugiarse de las inclemencias del destino: una casa, unos libros, una educación que pueda servirles para obtener un trabajo, un sofá donde descansar. Goethe decía en su Epigramas venecianos que más no se podía hacer; tal vez tuviera razón; pero mis hijas insisten en decir que me necesitan además a mí, quieren tenerme a su lado para que les aconseje y les ayude; cuando eran unas crías me dejaban a mí los juguetes en el parque, para que no se los quitaran, y se iban tranquilas a jugar; cuando son mayores también es eso lo que hacen; y resulta lo más difícil, porque aunque lo hago con gozo, algo me dice que no voy a durar demasiado; es, trastabilleando, el corazón, o el cansancio que a veces noto al arrastrar mis pasos:

En este occidental, en este, ¡oh Licio!
climatérico lustro de la vida,
todo mal afirmado pie es caída,
toda fácil caída es precipicio.

¿Caduca el paso? Ilústrese el jüicio:
desatando se va la tierra unida;
¿qué prudencia, del polvo prevenida,
la ruina aguardó del edificio?

Góngora debía estar como yo, pero más viejo y fúnebre, porque no tenía hijos y sus sobrinos, por los que tanto se había preocupado, habían abandonado al anciano sacerdote enfermo, pobre y cargado de años; por eso se planteaba la posibilidad del suicidio. En el caso de los padres no es así; saben que los hijos tendrán que quedarse solos, aunque unos más solos que otros, y esos son los que más preocupan, porque pueden sufrir tanto como uno no desea; ya se empieza a ver quién es demasiado sensible, quién es demasiado buena persona; y uno sufre por anticipado por los sufimientos que los hijos habrán de padecer; incluso sufre por lo que los alumnos buenos y malos tendrán que padecer, y cuando se encuentra a uno después de muchos años no siente satisfacción, sino pena, por lo que todavía tendrán que pasar, porque siempre les ha deseado lo mejor del mundo.

La poliorcética, hacerse fuerte contra la adversidad, no siempre es factible ni posible para algunos; siempre se desea lo infactible y lo imposible, se desea la eternidad, se desea estar en compañía de quien uno aprecia, de quien uno quiere saber.

Eso de pensar ya va costando demasiado, porque si el pensamiento es una reacción más o menos fisiológica, hay veces que en mí se anticipa el asco y el rechazo casi de un modo automático; a las dos terceras partes de la gente le mueven los sentimientos y los prejuicios antes que las razones, a mí me mueve más la inercia y las ganas de salir corriendo que el valor de sentarme a ver qué hacer.

Bendita inercia.

Desmemorias


José María Izquierdo, "No me acuerdo del título", El País, 9-II-2010

Ha decidido José K. aprovechar estas grandes rebajas que tanto anuncian y se ha arrimado al más principal de los colmados, sección de papelería. Le ha llevado al desembolso su recién multiplicada capacidad de cavilar mientras estira sus ya deterioradas piernas. Ha entendido que necesita anotar, apuntalar algún propósito que le asalta, una idea que le baila, una cogitación que le atormenta, porque no quiere convertirse en otro desmemoriado más. Y es que a cada semana que pasa ve, herido y encolerizado, cómo se escapa la memoria de todos aquellos a los que mira. Podría describir la estela lechosa que se desprende de la cabeza de sus congéneres, y despacio, muy despacio, sube hacia el infinito en columnas serpenteantes.

Le pasa a nuestro hombre con el verbeneo de banqueros y otros genios de las finanzas, con tantos jueces y magistrados estrafalarios, con la numerosa jarca de políticos de uno y otro signo -trabajosa distinción en ocasiones-, pero también con el público en general. Nadie se acuerda de nada, todos se olvidan de todo. Las otrora ideas fuerza de la convivencia se licúan, primero, se vaporizan después. Es ésta la gran época del triunfo del disimulo, la expansión de la bigardía y la exaltación de la socapa.

José K. deposita su libretita de espiral en la mesa del café y repasa pausadamente su periódico. Al leer una vez más la última página decide que de hoy no pasa y estrena su cuadernillo con una notita que piensa enviar al mandamás del papel: "Señor director: Diga a sus redactores que hagan el favor de no atosigar a los entrevistados, casi todos ellos unas almas desprendidas y ascéticas que conviven con lejanas miserias, para que se embutan varios platos de jamón curado, gambas a la plancha, flores de calabacín en tempura y risottos con trufa". José K. sufre viendo al cooperante de turno, recién llegado de una leprosería de la India, cómo paladea los manjares con el corazón carcomido por su traición al inocente Saakaar o al enflaquecido Vajrapani.

Regresa nuestro hombre a la desmemoria y comienza por sus favoritos: los trabacuentas. Ahí están los gerifaltes de las gigantescas firmas yanquis, que estos días comparecen en una pomposa Comisión de Investigación de la Crisis Financiera del Congreso estadounidense. Los cómites de Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley o Bank of America se dignaron reconocer "algún error". Cabreado, muy cabreado, nuestro hombre se pregunta: ¿Sólo eso, cuando fueron ellos los causantes de que millones de familias hayan perdido su casa, sus ahorros, su trabajo? ¿Admiten alguna pequeña falta y se siguen embolsando los cientos de millones en sueldos y primas? ¿Es un exceso que, ante la chulería de estos baladrones, flor y nata de los cuatreros, alguien quiera apretarles las tuercas, llevarles a la cárcel, romperles la crisma? ¿Aplaudimos, festejamos, loamos los 80 millones de euros de pensión (13.300 millones de pesetas) con los que tendrá que subsistir el pobre Francisco González?

Ya metido en harina patria, quiere recordar José K. el muy citado caso del desmemoriado paciente H. M. de la neuropsicóloga Brenda Milner. El pobre H. M. era incapaz de mantener los recuerdos. Milner, que estudió su caso durante 40 años, tenía que presentarse ante H. M. cada día que le visitaba, porque el paciente no la reconocía. Vaya usted a saber por qué, pero últimamente José K. se acuerda de H. M. cada vez que ve a Zapatero e imagina la escena, jornada tras jornada, en su despacho de La Moncloa. Lunes: "Buenas, soy José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno"; "Buenas", dice Elena Salgado, "yo soy la vicepresidenta económica". "Encantado. Pues si yo soy el presidente y usted la vicepresidenta económica, tendremos que hacer un plan económico, porque me han dicho que hay una crisis. Hoy toca economía sostenible". Martes: "Buenas, soy el presidente, etcétera"; "Buenas, yo soy la vicepresidenta, etcétera". "Encantado. Pues si yo, etcétera, hoy vamos de pagar al jornalero, pero le retrasamos la jubilación, que de eso nada se dice en el Deuteronomio". Miércoles: "Buenas, soy el etcétera". "Buenas, yo soy la etcétera. Y hoy vengo con el ministro de Industria, que es muy ocurrente". "Encantado de conocerles a los dos. Tendremos que hacer un plan económico porque hay una crisis...".

¿Quizá tienen mejor cabeza, más capacidad de remembranza los líderes de la oposición? ¿Estos ladinos que se carcajean del respetable con manuales de buenas prácticas mientras les llueven altos cargos que se han embolsado billetadas a manos llenas? ¿Alguien es capaz de recordar las veces que estos ilusionistas han proclamado su giro al centro? Pierden la memoria por el camino, y a la menor oportunidad vuelven a agitar los fantasmas de la xenofobia o la cadena perpetua (¿o hablan de la pena de muerte?). Un día abunda en el olvido la sencilla Cospedal, otros, gandayas como Arenas o Trillo, e incluso, líbrenos el señor, puede entrar en liza la deslenguada Aguirre cortando el gaznate a los hijos de puta que ¡ay! la asedian. Todo menos aportar soluciones.

Pero lo que de verdad encrespa y enfurece a José K. hasta la apoplejía es ver el general conjunto de una sociedad que parece haber caído en manos de los perversos lotófagos, y sin un Ulises salvador hubieran logrado la total desmemoria colectiva. No se responsabiliza a nadie de nada. Nos limitamos a arrojar tantas y tantas afrentas a los "agujeros de la memoria" de Orwell, aquellas hendiduras "grandes y oblongas". Un escotoma negativo histórico, político, cultural que no perciben los ciudadanos que lo padecen, y que afecta tanto a la memoria larga -ahí tienen al juez Baltasar Garzón, empapelado por acordarse de la Guerra Civil, a quién se le ocurre- como a la corta: la tontería de ayer, el robo de esta mañana, la injusticia de esta tarde.

Sólo así se entiende que encabecen las encuestas del CIS partidos que mantienen en sus cargos y en sus listas a reconocidos butroneros, espadistas y manilargos, recaudadores de tantas "finecillas de oncejas" (Larra). Parece inútil la honestidad, e incluso todo aquel que no acredite la categoría de bribón arranca con una pesada carga a sus espaldas para convencer al respetable de que honradez no es un seudónimo de estulticia.

Pero José K. conoce más historias clínicas, como la del ruso Alexander Luria y el caso Shereshevski. Al igual que al memorioso Funes de Borges, al paciente de Luria no se le olvidaba nada: recordaba absolutamente todo. Simplemente, y ése era su castigo, no podía olvidar. A José K. le pasa algo similar: se acuerda de cada una de las trabillas italianas de los trajes de Camps; siente en los dedos la suavidad de la lana australiana de sus trajes y en los ojos los amaneceres de la Polinesia que disfrutó el dirigente madrileño con los pagos del Bigotes; incluso disfruta de los muebles de diseño que tenía Jaume Matas en su palacete. Pero conoce, también, la mañana, tarde y noche de cada una de las ancianas que Esperanza Aguirre no atiende por dar largas a la Ley de Dependencia y no olvida ni uno de los minutos que va a sufrir el paleta al que le van a dejar hasta los 67 en el paro o en el andamio.

Periódico bajo el brazo y libretita en el bolsillo, José K. recuerda un poema del revisitado Jaime Gil de Biedma. Confiado en que Marsé no le rete a garrote, se autorrecita la Noche triste de octubre, 1959: "Adelantaron / las lluvias, y el Gobierno / reunido en Consejo de Ministros / no se sabe si estudia a estas horas / el subsidio de paro / o el derecho de despido / o si sencillamente, aislado en un océano, / se limita a esperar que la tormenta pase / y llegue el día, el día en que, por fin, / las cosas dejen de venir mal dadas".

Intenta nombrar José K. a cada uno de los ministros, pero ni Shereshevski podría recordarlos a todos.

Sobre la generación tapón que causa la generación Ni-ni

"Generación Ni-ni", El País, por Tomás Salinas García, 9-II-2010.

Estamos en manos de una auténtica y genuina generación Ni-ni. No me refiero a los jóvenes que no tienen ni oficio ni beneficio y exprimen la supervivencia de sus progenitores.

Tampoco hablo de los universitarios que, al acabar su formación, no encuentran ni un empleo digno ni una mísera oportunidad para demostrar sus cualidades, ni de los que no poseen ni perspectivas ni posibilidades de progreso en sus trabajos, por no hablar de los parados que no vislumbran ni presente ni futuro para ellos y los suyos.

De igual forma, no sería justo bautizar de esta forma a los pensionistas que no pueden ni opinar ni hacer nada para evitar el desastre que se les avecina, ni al españolito medio que ya no consigue ni llegar a fin de mes ni tiene medios para pelear por ello.

Los verdaderos Ni-ni que nos conducen a la pobreza son grupos corporativistas que no tienen ni escrúpulos ni vergüenza. Al frente de ellos se sitúa una casta política que ni sabe lo que es trabajar en pos del bien común ni ganas que tiene de saberlo. Criaturas malditas sin corazón ni conocimiento que ni pueden ni quieren mejorar la vida de los demás. Vampiros que sólo se protegen a sí mismos con sueldos y jubilaciones ultrajantes, mostrando un rostro en el que no aparece ni la cordura ni la decencia.

Junto a ellos, fundidos, encontramos a los asesores y demás parásitos millonarios que ni trabajan ni cumplen con los cometidos que justifican su innecesaria existencia. Si completamos la lista con los especuladores, algunos banqueros desalmados y ciertos explotadores de lo ajeno que ni humanidad ni solidaridad muestran en su comportamiento, tenemos completa la generación Ni-ni que no nos deja ni vivir ni pelear por nuestra supervivencia.

No deberíamos permitir ni que nos derrotaran ni que nos humillaran todos los días.

lunes, 8 de febrero de 2010

La frase clásica de Proudhon sobre los gobiernos de engaña-roba-pega-mata


Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado, estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello.

Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, autorizado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido.

Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, traicionado, y, para colmo de males, ridiculizado, burlado, ultrajado y deshonrado.

Otra traducción:


SER GOBERNADO SIGNIFICA:


SER OBSERVADO, INSPECCIONADO, ESPIADO, DIRIGIDO, LEGISLADO, REGULADO, INSCRITO, ADOCTRINADO, SERMONEADO, CONTROLADO, MEDIDO, SOPESADO, CENSURADO E INSTRUIDO POR HOMBRES QUE NO TIENEN EL DERECHO, LOS CONOCIMIENTOS, NI LA VIRTUD NECESARIOS PARA ELLO. SER GOBERNADO SIGNIFICA, CON MOTIVO DE CADA OPERACIÓN, TRANSACCIÓN O MOVIMIENTO, SER ANOTADO, REGISTRADO, CONTROLADO, GRAVADO, SELLADO, MEDIDO, EVALUADO, SOPESADO, APUNTADO, PATENTADO, AUTORIZADO, LICENCIADO, APROBADO, AUMENTADO, OBSTACULIZADO, REFORMADO, REPRENDIDO Y DETENIDO.

ES, CON EL PRETEXTO DEL INTERÉS GENERAL, SER ABRUMADO, DISCIPLINADO, PUESTO EN RESCATE, EXPLOTADO, MONOPOLIZADO, EXTORSIONADO, OPRIMIDO, FALSEADO Y DESVALIJADO.

PARA SER LUEGO, AL MENOR MOVIMIENTO DE RESISTENCIA, A LA MENOR PALABRA DE PROTESTA: REPRIMIDO, MULTADO, OBJETO DE ABUSOS, HOSTIGADO, SEGUIDO, INTIMIDADO A VOCES, GOLPEADO, DESARMADO, ESTRANGULADO POR EL GARROTE, ENCARCELADO, FUSILADO, JUZGADO, CONDENADO, DEPORTADO, FLAGELADO, VENDIDO, TRAICIONADO Y POR ULTIMO, SOMETIDO A ESCARNIO, RIDICULIZADO, INSULTADO Y DESHONRADO.


ESTE ES EL GOBIERNO, ESTA LA JUSTICIA, ESTA ES LA MORALIDAD!!!

Otra versión

Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado, estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido. Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, traicionado, y, para colmo de males, ridiculizado, burlado, ultrajado y deshonrado.


Otros tiempos

Escribe Fortea: "La calidad de una sociedad nada tiene que ver con los móviles de última generación que tenga, ni con la última Xbox, ni con la última versión de Windows."

Por Dios que sí, padre Fortea; cuanta más calidad técnica veo menos calidad humana siento y más distancia mido entre los seres humanizables, ni siquiera humanos; sólo hay que ver lo bien que funciona el Windows 7... y lo poco o nada que se pueden instalar todos los demás programas, porque exigen versiones actualizadas y, por tanto, más caras. Lo antiguo resulta ser así mucho más fiable, mucho más económico, mucho más agradecido... y mucho menos nuevo, gracias, también, a Dios, pero no a Giligates.

Me vuelvo cada vez más antiguo, tecnófobo y fósil. Me gustaría comprar churros, cabalgar en burro, devorar la hoja parroquial, ir al campo en pantalón corto, liar pitillos de hoja, llevar boina, garrota y capa, ir a misa de doce, beber té con pastas , ahora que estamos todos juntos, rezar un rosario, practicar la esgrima, saludar en latín, oír a Emerson, Lake & Palmer, pescar con gusano, comulgar por el rito mozárabe, jugar al futbolín en los billares de la OJE, lavarme la cara en palangana, blasfemar pacato, pelarme con navaja, beber en bota, tomar chatos de mistela y quina con tapas de boquerón y aceituna, buscar setas, acarrear barras de hielo, salir penitente de procesión, cambiar el transformador de 125 a 220 voltios, aliñar aceitunas y queso manchego en orzas, llamar a la Tuna, matar moscas con DDT, recitar la lista de los reyes godos, poner centros de mesa, abominar del arrobado San Dominguillo Sabio, cepillarme con Profidén, lavarme con jabón Lagarto, limpiarme el culo con el papel amarillo de elefantito rojo, espantarme de los titulares de El Caso, llevar a bendecir el canario por San Antón, mirar el Almanaque zaragozano, comparar Ben Hur y Quo vadis?, sufrir la ducha fría sin presión, leer las esquelas del Abc, comentar el último libro de Somerset Maugham, tomar berenjenas con Cariñena, hacer la quiniela, derribar muñecos y llevarme peponas, presumir de pantalones de campana, poner discos de vinilo, consumir Mirinda, mirar las piernas de las chicas cuando se usaba la falda, enamorarme de Cecilia, tararear Capitán de madera de Ismael y la Banda del Mirlitón, comerme una tortilla de patatas en el campo con la familia, adelantar en Seiscientos y pagar sus letras con pólizas de duro, ponerme un pulóver hasta el cuello.

domingo, 7 de febrero de 2010

Como tabla de mesón, que alberga a todos y a sí non


Juan José Tamayo, "Lectura laica de la Biblia", El País, 6-II-2010:

En reiteradas ocasiones he criticado con severidad desde estas páginas la política religiosa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, sobre todo por los privilegios concedidos a la Iglesia católica -sobre todo a su jerarquía- en materia económica y educativa. Críticas todas ellas a mi juicio justificadas y ampliamente compartidas por sectores laicos y religiosos, y que seguiré haciendo mientras no se revise el anacrónico e inconstitucional Concordato con la Santa Sede y no se establezca la igualdad de todas las religiones

Hoy, sin embargo, tengo que felicitar a Rodríguez Zapatero por el acierto en la elección del texto del Deuteronomio en su prédica del Desayuno de Oración en Estados Unidos y por la certera lectura que ha hecho del mismo en un marco religioso claramente conservador. Yo había pensado en la Parábola del Buen Samaritano y bien creía que ése iba a ser el texto elegido, por su fuerte carga humanista y compasiva; un texto que pone como ejemplo de comportamiento ético-compasivo no a un creyente judío cumplidor de la ley, sino a un hereje, a un samaritano. Pero eligió otro de los textos clave de la Biblia hebrea, que tiene profundas resonancias en los profetas de Israel, en los salmistas, en la literatura sapiencial, en el Testamento cristiano, en el mensaje y la praxis de Jesús, en el movimiento cristiano primitivo y que es de extraordinaria actualidad por la dramática situación de los inmigrantes y por el creciente número de desempleados.


Zapatero leyó sólo una parte de ese texto: "No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes de que se ponga el sol, porque está necesitado, y de ese jornal depende su vida" (Dt. 24,14-15). Creo que debería haber seguido unas líneas más: "No torcerás el derecho del extranjero, ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda. Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahvé tu Dios te rescató de allí" (Dt. 24,17-18).

Estas disposiciones humanitarias aparecen en todos los códigos legislativos del Pentateuco: el de la Alianza, el Dodecálogo de Siquem, la Ley de Santidad y el Deuteronomio. Son todos ellos textos de un fuerte componente utópico y de un innegable contenido liberador. Constituyen, en muchos aspectos, la vanguardia en la defensa de los sectores más desprotegidos de la sociedad. Cuatro son las razones que dichos códigos dan para tratar bien a los extranjeros. La primera es histórica: vosotros fuisteis extranjeros en Egipto y no podéis tratar a los forasteros como os trataron a vosotros cuando erais esclavos en el país de los faraones; es la ley de la reciprocidad. La segunda es antropológica: los extranjeros tienen la misma dignidad que los nativos y no hay razón para discriminarlos. La tercera es que Dios opta por los excluidos y marginados, por las personas más vulnerables, como los huérfanos, las viudas, los trabajadores por cuenta ajena, los esclavos y los extranjeros; la cuarta, en fin, porque toda la tierra es de Dios y nadie puede apropiarse de ella como si fuera su dueño absoluto.
Al elegir este texto Zapatero se sitúa en la mejor tradición de la filosofía de la alteridad, representada por Emmanuel Lévinas, quien comienza su emblemática e influyente obra Totalidad e infinito (Sígueme, Salamanca, 1977, 9) hablando de la "responsabilidad por el prójimo", de la "epifanía del rostro, pero el rostro en cuanto rostro es la desnudez -y el desnudamiento- del 'pobre, de la viuda, del huérfano, del extranjero". El comentario del presidente me parece todo un ejemplo de lectura laica de las Escrituras judías en clave de liberación, en perspectiva humanista y en el horizonte de la utopía.
Pero eso no significa dar un cheque en blanco a Zapatero. Su discurso no puede quedarse en meras palabras. Le compromete personal y políticamente, ¡y mucho!, si no quiere ser acusado de inconsecuente. Le obliga a la hospitalidad con los inmigrantes y a la no discriminación de los "sin papeles", a eliminar de la Ley de Extranjería ciertos tonos xenófobos, a incumplir la normativa europea en materia de inmigración, claramente lesiva de los derechos de los migrantes, a mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora, de las personas desempleadas, a no revisar a la baja las pensiones de la clase trabajadora. Le obliga a asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de la población migrante: residencia estable, vivienda digna, trabajo, alimentación, salud, acceso a la educación y a la cultura en las mismas condiciones que los nativos. Sin olvidar el reconocimiento de los derechos políticos.
De lo contrario a Zapatero podría aplicársele lo que los feligreses dicen con frecuencia tras oír el sermón de los curas: "No es lo mismo predicar que trigo dar" o lo que afirma el, a veces sabio, refranero español: "Consejos vendo y para mí no tengo".
Juan José Tamayo es profesor de Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.

sábado, 6 de febrero de 2010

Desolador


Cuando leo el artículo de Carrascal que antecede no puedo dejar de comparar la psicología criminal con la de los políticos y otros obsesionados por las leyes. Desolador.

Cadena perpetua y psicología criminal

José María Carrascal, "La Cadena Perpetua", Abc, 2 de febrero de 2010,

Como si no tuviéramos ya bastantes disputas, los españoles nos hemos enzarzado en otra sobre la cadena perpetua, con el ardor que solemos poner en ellas, tal vez porque toda controversia termina siendo religiosa entre nosotros, no importa si los que intervienen lo sean o no. Ello significa intercambiar dogmas, no argumentos, y la casi imposibilidad de acuerdo.

Para empezar, hay que decir en ésta, que las penas judiciales no tienen una sola función, tienen varias: el castigo del delito -de ahí su nombre de «pena»-, el resarcimiento de la víctima -aunque sea sólo moral-, la defensa de la sociedad, -apartando de ella al infractor por un periodo de tiempo acorde con la falta- y, a ser posible, la rehabilitación del condenado. Orientar todo el sistema penal a esto último, como hace nuestra Constitución, lleva en muchos casos a una de las mayores aberraciones judiciales: a que las víctimas sufran más que sus agresores. Me refiero a los casos de delincuentes irrecuperables. Que los hay.

El hasta ahora más amplio, serio, concienzudo estudio sobre el delincuente lo realizó el doctor Samuel Yochelson, tras pasarse quince años por cárceles, analizando reclusos de todo tipo, invirtiendo hasta ocho mil horas con algunos de ellos, entrevistando a sus familiares, maestros, novias, amistades y socios, para recogerlo en los tres volúmenes de su obra «The criminal personality», donde llega a la conclusión de que el verdadero delincuente nace, no se hace, por lo que tampoco se rehabilita, excepto en casos excepcionales, y eso sólo hasta cierto punto.

Son conclusiones muy duras, pero avaladas por datos incontrovertibles. El primero, que la pobreza no produce la delincuencia. Bastantes de los entrevistados venían de familias en buena posición. Todos prácticamente tenían hermanos y hermanas normales, si bien desde pequeños habían sido «diferentes» de ellos, con una tendencia acusada a mentir y hurtar pequeñas cosas a sus padres y hermanos ya a partir de los cinco años. El «niño delincuente» suele ser despierto, hábil, inquieto, bien parecido, pegado a su madre, ansioso de lo nuevo, aunque pronto pierde su interés en ello. Precoz en materia sexual y miedoso ante los fenómenos naturales: la oscuridad, los truenos, los relámpagos, la enfermedad, la muerte.

Hacia los nueve años, ese niño, por causas aún desconocidas, consigue vencer sus miedos y, al mismo tiempo, sus emociones inhibitorias, junto al sentimiento de culpa por sus actos y de compasión hacia los demás. Este cortocircuito emocional dominará ya toda su vida, empujándole a conseguir lo que quiere por el camino más rápido sin el menor remordimiento. Paralelamente, el niño-delincuente pierde su interés por la escuela, la familia y los juegos que exigen cooperación. Las actividades de equipo le interesan sólo en la medida que puede dirigirlas, convirtiéndose en un solitario secretista, que elude responsabilidades.

Al llegar a la mayoría de edad, este delincuente ha llegado a la conclusión de que el mundo existe para servirle. No reconoce otras emociones y derechos que los suyos. Tal actitud está tan profundamente arraigada en él que considera le pertenece cuanto está a su alcance. «Espero que cuiden bien esas joyas, para cuando decida llevármelas», es un pensamiento nada infrecuente en estos individuos al pasar ante el escaparate de una joyería.

Su ego es colosal. Se considera superior a los demás, cree que puede ser lo que quiera, artista, escritor, músico, de proponérselo. Sólo que no ve la necesidad de demostrarlo. Junto a todo ello, es un superoptimista, que no sólo encuentra justificación a todos sus actos, sino también cree que nunca será atrapado. Si lo es, fue mala suerte o culpa de otros.

Aunque debajo de ese optimismo y autoconfianza, persisten los miedos infantiles, que trata de enmascarar con un estilo de vida extravagante, a base de grandes propinas, mujeres espectaculares y mentiras sobre sí mismo. Se presenta como médico, piloto, abogado, sacerdote incluso, aunque en la práctica está incapacitado para una vida normal, diaria, a la que desdeña. Su relación con los demás está basada en la explotación de ellos. Confía sólo en las personas a las que pueda controlar, y ni siquiera del todo. No tolera críticas. Y en los momentos de depresión, tiende a la violencia, a veces sin sentido.

El último motor de sus robos no es el dinero, ni el de sus violaciones, el sexo. En ambos casos, el delincuente trata de subrayar su superioridad sobre sus víctimas y sobre la sociedad, de la que sabe no forma parte, sin tener claro si es por culpa suya o de ella. Muchos delitos «inexplicables» se explican así.

En resumen, concluye el Dr. Yochelson, estamos ante un mentiroso crónico, dispuesto a cualquier cosa con tal de obtener lo que desea, maestro en la autojustificación, convencido de que su actitud tiene que ser admitida por el resto y adamantino en cuanto a mantener su estilo de vida.

De ser cierta sólo una parte de lo que asegura el estudio, el entero sistema de «rehabilitación» en que se basa nuestro sistema penal, descansa sobre bases falsas, al menos para este tipo de delincuentes, que más que «habituales», deberíamos de llamar «profesionales», al ser la única actividad que conocen y practican. «El delincuente -escribe el Dr. Yochelson- no puede ser rehabilitado. En el mejor de los casos habilitado.»

Para ello, lo primero es hacerle responsable de sus actos, incluidos los más mínimos. El programa que emprendió con su colega, el Dr. Samernof, bajo los auspicios de las autoridades penitenciarias neoyorquinas, comenzaba con la confrontación del delincuente interesado en seguirlo con sus verdaderas alternativas: o cambiaba de arriba abajo, no sólo en su actitud externa, sino también en la estructura íntima de su «personalidad delictiva», o seguía como hasta entonces. Sin existir términos medios.

El plan de habilitación era riguroso, comenzando por intentar convencer al delincuente que era alguien «ordinario», como los demás. Y por lo pronto, exigía cumplir escrupulosamente las obligaciones de las personas ordinarias -llegar en punto al trabajo, no consumir drogas, evitar excesos de alcohol, no tener sexo extramarital, ser amable con los demás, etc., etc.-, vigilándose de cerca cada paso que daba. Una brusca contestación era ya considerada motivo de alarma. Alguien definió el programa como «una carrera hacia la santidad».

Surtió efecto en unos 30 hombres, aunque sólo 9 de ellos podían considerarse definitivamente curados. Yochelson admitía que ese bajo porcentaje se mantendría incluso cuando el programa se ampliase y desarrollase, por ser sólo muy pocos los capaces de alcanzar el grado de «disgusto consigo mismo» que se requiere para cambiar radicalmente la personalidad, y con ella, la conducta. Para el resto, el investigador de la delincuencia sólo podía ofrecer la compasión y que continuasen su vida de confinamiento perpetuo o intermitente según su tipo de delito, «en las condiciones más humanas posibles.» Pero sin que la sociedad tuviese que sentir el menor remordimiento hacia ellos, al ser pura autodefensa lo que practicaba.

Dicho lo que antecede, pienso que la polémica sobre la cadena perpetua en la que estamos enzarzados los españoles es tan ociosa como tantas otras: al delincuente perpetuo de delitos suficientemente graves le corresponde la cadena perpetua. Revisable. Pero sólo porque también ocurren milagros.

viernes, 5 de febrero de 2010

Sesquipedalismo rimbombante

Aurelio Arteta, en El País, hoy:
A los archisílabos les espera larga vida entre nosotros. Me lo temía al observar que no ha desaparecido del mercado lingüístico ni uno sólo de los varios cientos ya divulgados; o cuando se constata, al contrario, la fruición con que los hablantes los siguen creando o paladeando.


Funcionarios, periodistas, políticos, profesores universitarios y expertos de todo pelaje andan empeñados en inventar o escoger palabras largas que suplanten a otras de igual significado, aunque más breves. Pero la certeza del triunfo del archisílabo la tuve el día en que escuché una diferenciación en boca de un académico de la Lengua..., justo en el momento en que él mismo reprobaba la moda del archisílabo.
Si hasta aquí ha llegado la marea, a lo mejor es momento de entregar otra nueva remesa de estos términos hinchados y con los que buscamos hincharnos. Dado el caso citado, ¿empezaremos con los que se estiran gracias a coser el sufijo -ción a ese cuerpo tenido por raquítico? Pues en esa bolsa se meten en los últimos tiempos la tutorización en vez de la 'tutoría', la matización por el 'matiz', la exceptuación en lugar de la 'excepción', la habituación que es nada más que 'costumbre' o 'hábito', o la afectación cuando quiere decirse 'afección' o 'daño'. La mayoría prefiere hoy la suposición al 'supuesto', la titulación al 'título', la finalización al 'final' y la ejercitación al 'ejercicio'. Es verdad que, de momento, sólo los más pedantes emplean la secuenciación por la 'secuencia', la postulación por el 'postulado', o la transversalización por vaya usted a saber..., pero la dolencia es contagiosa y todo llegará. El policía ya no le pregunta a uno por su 'domicilio', sino por su domiciliación, igual que el funcionario no nos pide el 'certificado', sino la certificación.
Bien es verdad que a muchos archisílabos les ayuda la ignorancia de las lenguas clásicas por parte de quienes los acuñan o seleccionan. Y por ahí se nos cuelan la asertación para decir 'aserción' o 'aserto', así como coaligación para referirse a una 'coalición' o la amenaza de excomulgación, no de 'excomunión', que lanzaron el otro día contra nuestro presidente del Congreso. Nos enteramos de que el pesquero español sufrió una interceptación de los piratas, porque casi ningún informador sabe construir 'intercepción'. Los señores de la industria, que antes obtenían 'financiación' y ahora hablan de financiarización (¿), nos obsequian un día con la flexibilización de sus plantillas y al otro con una desaceleración de sus ventas. Mientras ellos exigen la desregula(riza)ción, los sindicatos claman contra la fragilización del empleo. Lo de la modelización, francamente,aún no lo he pillado. En cambio, es notorio que la 'síntesis' ya va para sintetización, la 'mediación' asciende a intermediación, el 'ocultamiento' muda en invisibilizaciónparcialización (quiero suponer que de 'sectarismo'). ¿Entienden entonces por qué el creador del Padre Brown bramaba contra "el polisílabo, ese enorme y viscoso ciempiés..."? y hay partidos políticos que acusan a otros de
Salta a la vista que otra familia de estos crecidos vocablos florece a una con el gusto por la abstracción que por aquí arrasa, pese al índice de fracaso escolar. En cuanto nos dejan, abandonamos la 'esencia' para ir directos a la esencialidad, la 'sustancia' para atender más bien a la sustantividad, la 'circunstancia' para refugiarnos en la circunstancialidad y hasta la 'diferencia' palidece ante la diferencialidad.
Las formaciones políticas se disputan la centralidad, no simplemente el centro, y el Gobierno propone políticas de sostenibilidad porque ya no valen las de 'sostenimiento'. Si antes la regla tenía su 'excepción', ahora tiene su excepcionalidad. Habrán de saber que la novela actual no cultiva el género de la 'ficción', sino el de la ficcionalidad y los mejores novelistas, perdida la 'sutileza', derrochan sutilidad. Hay muchos que se entregan a su afición con cierta habitualidad,literalidad de lo escrito, en lugar de atenerse a la 'letra'. Y si ustedes leyeran despacio los prospectos técnicos, se enterarían de que sus aparatos cuentan con un dispositivo de conectividad, o sea, de 'conexión'; e incluyen mejoras de usabilidad, pero no de 'uso'... cuando antes se dedicaban a ello con alguna 'frecuencia'. Bastantes lectores se atienen a la
Unos cuantos verbos (y sus derivados) han sufrido también estiramientos faciales que no siempre les favorecen. Para referirse a 'toma de conciencia', se ha pasado desde el feo concienciar de mis tiempos mozos a los aún más horrísonos concientizar y a su correspondiente concientización. Ya tiene también sus añitos el subjetivizar, que nada añade a 'subjetivar', salvo una sílaba; más recientes son el basamentar por 'basar' o el direccionar en lugar de 'dirigir' (y con ello el direccionamiento en el sentido de 'dirección' espacial). Si ya conocíamos el posicionar,reposicionar para resituar o recolocar; lo mismo que al dimensionar han de seguirle el redimensionar y el redimensionamiento. 'Plasmar' se ha esfumado ante el materializar, que vale tanto para cumplir un proyecto como para meter un gol. Imaginen el brillante juego de participios que todo esto permite. Igual que el descenso de temperaturas será siempre generalizado y nunca 'general', lo jerarquizado ha desplazado a 'jerárquico', lo individualizado a 'individual' y lo globalizado a 'global'. ahora decimos
Junto a múltiples expresiones verbales ya apuntadas en anteriores entregas, se nos vienen encima neologismos temibles. De algunos con los que he topado no sabría dar su versión aproximada, como el confesionalizar o el sectorizar. De otros sólo sé lo que me cuentan: que en Lógica el precioso implicatar alude a 'implicar' o 'suponer' e implicatación a 'supuesto'; o que la jerga judicial y la bancaria han estampado el aperturar porque 'abrir' les sabía a poco.
Las variedades de archisílabos son inagotables para un oído al acecho. El mío ha captado este último año que el 'desplome' está dejando paso al desplomamiento, que al 'refuerzo' muchos prefieren un buen reforzamiento o que un conflicto entre amigos no produce su 'distancia', sino su distanciamiento. Conozco a quienes, lejos de haber recibido un buen 'trato' en aquel hotel, recibieron un buen tratamiento. El objetivo 'final' resulta más pomposo si se vuelve finalista, aun cuando el 'analista' se queda corto frente al analizador y el 'mediador' o 'intermediario' frente al intermediador. Eso sí, al 'colaborador' algunos le llaman colaborativo, y, por si les interesa, los faros de mi nuevo coche son adaptativos, no 'adaptables'. Se habrán fijado que nuestro ejército no cuenta con tantos soldados, sino con tantos efectivos.
Hoy tiende a convertirse todo 'aislamiento' en aislacionismo, lo mismo que cualquier 'reducción' es fruto de un premeditado reduccionismo o que la 'oposición' siempre hace un perverso oposicionismo. Algo tendrán que ver con el saber del 'empresario' -emprendedor, ya me entienden- los cursos de emprendurismo, así como el incrementalismo con el que acabo de tropezar seguro que alude a algún 'aumento'. Me barrunto que sumatorio es como un 'sumario' pero más largo, de igual modo que la 'recopilación' ha dado en recopilatorio. Y puedo asegurarles, en fin, que hay asignaturas universitarias cuyos temas no componen un programa 'disciplinar', sino un programa disciplinario.
Ya lo dejó escrito Chesterton: corren tiempos en que "no importa lo que digas mientras lo digas con palabras largas y cara larga". No les digo más.
Aurelio Arteta es catedrático de Filosofía Moral y Política de la UPV.

Una modesta pensión

Esto se pasa ya de obsceno: 79 millones (de euros) se ha embolsado el presidente del BBVA de pensión. ¿Es que un hombre vale tanto? ¿Tan insustituible es lo que hace este señor? ¿Mirar un balance es así de difícil? ¿Tratar con números en vez de con personas? ¿Se lo va a poder gastar comprando cuadritos feos en vez de creando empresas para engendrar trabajo? Que alguien me lo explique, por favor, tiene que haber alguna razón que explique cosas como éstas.

Último poema de Neruda

Este parece ser el último poema de Neruda, dedicado a Matilde Urrutia:


FINAL


Fue tan bello vivir
cuando vivías!
El mundo es más azul y más terrestre
de noche, cuando duermo
enorme, adentro de tus breves manos.

Seguidilla manchega popular


En lo alto del puerto
dijo Marica:
cada uno se rasca
donde le pica.